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TRATAMIENTO

La base de un tratamiento eficaz es un diagnostico preciso, donde se identifique la causa de los


trastornos y se pueda enfocar de manera interdisciplinaria mediante un trabajo en conjunto de
médicos, dentistas, kinesiólogo, psicólogos y fonoaudiólogas.

En la mayoría de los casos son tratados por la farmacología ( miorrelajantes, ansiolíticos AINES ) y
férulas de descarga o dispositivos interoclusales utilizadas por el dentista. Generalmente se
recomienda al principio terapias simples y suaves.

En cuanto a las opciones terapéuticas lo más importantes es escuchar al paciente y canalizar su


problema con el fin de eliminar un dolor que se ha prolongado en el tiempo. Darle psicoterapia
para lograr una armonización psicofuncional. Los pilares del tratamiento son: calmar el dolor,
relajar la musculatura, rehabilitación articular cuando hay dolor, resalte articular y lateralización,
mejoría de la mordida, tratamiento quirúrgico.

TRATAMIENTO KINÉSICO

El tratamiento kinesico esta orientado al alivio del dolor de los musculos masticadores y asociados
y de las articulaciones temporomandibulares; a reeducar el sistema neuromuscular, restableciendo
la posición de reposo mandibular y la coordinación muscular; a reimplantar el equilibrio muscular,
la relajación muscular y la dinámica normal en los casos de asimetrías funcionales, la hipermetrías
e hipometrias mandibulares y a restablecer el equilibrio normal de la relación cráneo - columna
cervical.

Desde la fisioterapia podemos utilizar:

 Termoterapia superficial y profunda


 Onda corta
 Crioterapia
 Ultrasonido
 Iontoforesis
 TENS
 Laser
 Corriente dinámicas
 Desde la kinesioterapia se utiliza distintas técnicas:
 Adosamiento lingual.
 Adosamiento lingual con apertura y cierre de mandíbula
 Retropulsión mandibular
 Apertura bucal contra resistencia
 Lateralidad mandibular contra resistencia
 Técnica bidigital
 Cierre mandibular contra resistencia
 Técnica de FNP
 Técnicas de énfasis
 Técnicas de inversión de antagonistas
 Técnicas de relajación
 Patrones en masa aplicadas a la articulación temporomandibular
 Técnicas de liberación articular

TRATAMIENTO FARMACOLOGICO:

Puede ser un método eficaz para hacer frente a los síntomas asociados a muchos de los trastornos
de la Articulación Temporomandibular.

Por lo general, los medicamentos no ofrecen una solución definitiva a sus problemas, pero en
combinación con una fisioterapia apropiada y un tratamiento odontológico adecuado ofrecen una
vía de acceso más completa a muchos problemas.

Los fármacos para tratar los trastornos de la Articulación Temporomandibular deben ser indicados
o recomendados por el especialista. Los fármacos que se utilizan para tratar los síntomas de la ATM
pueden clasificarse en 7 categorías distintas:

 Analgésicos: se utilizan para el dolor leve o moderado. Para minimizar el abuso por parte
del paciente, se prescriben en dosis regulares durante un corto espacio de tiempo. Los
fármacos que pude llegar a producir adicción, como la morfina, no están indicados,
mientras que los analgésicos que no crean adicción sí lo son (aspirina, ibuprofeno,
paracetamol). Si el fármaco apropiado debe ser más fuerte, se utiliza la codeína en
combinación. Si se da el caso, la dosificación del fármaco se hace de forma rigurosa y el
paciente sigue un régimen estricto.
 Tranquilizantes o ansiolíticos: si el trastorno de la ATM se ve favorecido por una elevada
tensión emocional, se utilizan tranquilizantes para tratar los síntomas. En este ámbito, el
fármaco más utilizado es el diacepam (valium). Los odontólogos pueden prescribirlo en
base a un régimen diario pero, debido a una posible dependencia por parte del paciente,
no debe tomarse durante más de diez días consecutivos.
 Antidepresivos y férulas: se recomienda el uso de otros medicamentos para llevar a cabo
una terapia contra un dolor agudo (antidepresivo, antipsicótico).
 Anestésicos locales: cuando el dolor que presenta el paciente está localizado, en especial
en un músculo, los anestésicos pueden ser de gran utilidad para eliminarlo. La inyección de
un anestésico en un músculo puede ser beneficiosa tanto para un diagnóstico como para la
propia terapia. En cuanto al diagnóstico, la inyección nos confirma la verdadera fuente del
dolor cuando éste sea referido o cuando se sospeche la existencia de una hiperalgesia
secundaria. En tanto a la terapia, la inyección del anestésico local favorece la desaparición
de los síntomas a largo plazo.
 Antiinflamatorios: cuando el paciente presenta síntomas de inflamación, los
antiinflamatorios pueden servir para variar la evolución del trastorno. La aspirina es el
antiinflamatorio más utilizado en estos casos.
 Corticoides: para aliviar el dolor y la dificultad de movimiento, se aconseja inyectar
antiinflamatorio en la articulación del tipo de la hidrocortisona. En el caso de pacientes
adultos, es más conveniente una sola inyección intraarticular. Sin embargo, este método
ofrece pocos resultados en pacientes por debajo de los 25 años de edad.
 Sedantes musculares: la administración de sedantes musculares es apropiada cuando
existe hiperactividad muscular acompañada de espasmos.