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¿QUÉ SON LOS REGISTROS AKASHICOS?

Selección de textos de Linda Howe

Los Registros Akáshicos son una dimensión de la conciencia que contiene


un registro vibratorio de cada alma a lo largo de su viaje. Este cuerpo
vibratorio de conciencia se halla íntegramente en todas partes, y se puede
acceder a él en todo momento y en todo lugar. Como tal, los Registros
constituyen un cuerpo experiencial de conocimiento que contiene todo
cuanto haya pensado, dicho y hecho cada alma a lo largo de su existencia,
así como todas sus posibilidades futuras. […]
Una dimensión de conciencia es una esfera
del mundo invisible que los seres humanos
podemos identificar y experimentar a través
de sus cualidades características o rasgos.
Por ejemplo, el estado de sueño es una
dimensión de la conciencia que contiene
diferentes niveles de actividad que los seres
humanos podemos identificar y
experimentar. Otras dimensiones de la
conciencia se pueden identificar como
diferentes “regiones” de la mente (el consciente y el subconsciente, la zona
de la memoria, las áreas de las capacidades musicales o de las matemáticas)
y aéreas del cerebro que gobiernan nuestras capacidades físicas. Aún hay
otras dimensiones de la conciencia que son diferentes estados de relajación,
que se miden mediante la actividad cerebral. Lo que todas estas dimensiones
de la conciencia tienen en común es que, aunque son invisibles, sabemos que
existen. Durante el proceso de acceso a, o “apertura” de, los Registros
Akáshicos, pasamos desde un estado de conciencia humana ordinaria hasta
un estado de conciencia universal divina en el cual reconocemos nuestra
Unidad con lo Divino en todos los niveles. […]

Los Registros Akáshicos son el Cuerpo de Luz de la autoconciencia


universal. Como tales, contienen la conciencia universal, con sus tres
principales componentes de mente, corazón y voluntad. Los Registros
contienen también las vibraciones radiantes de Luz que generan todas las
cosas. Cada vez que accedemos a los Registros, nuestra conciencia se ve
afectada por esta cualidad de Luz, y nos “iluminamos” con ella. Cuando esto
ocurre, los efectos de la Luz se hacen evidentes en nuestros pensamientos y
emociones (y en los de nuestros clientes), y comenzamos a experimentar una
sensación creciente de paz y bienestar.

Los Registros Akáshicos están gobernados y protegidos por un grupo de


Seres de Luz no físicos llamados los Señores de los Registros. Estos seres
aseguran la integridad y la seguridad de los Registros. Ellos determinan no
solo quien puede acceder a ellos, sino también que información puede recibir
quien accede. Los Señores de los Registros trabajan con los Maestros,
Profesores y Amados (que sirven para conectar el reino akáshico con el reino
terrestre) a quienes les “descargan” la información que estos retransmitirán
durante cada lectura akáshica. […]

Aunque los Señores de los Registros y los Maestros Akáshicos son seres no
físicos, algunos de los Profesores y todos los Amados han tenido una
existencia humana en la Tierra. Cuando usted trabaje en los Registros
Akáshicos, no verá nunca a los Señores de los Registros, ni vera a los
Profesores ni a los Amados con la forma humana con la que existieron, pero
podrá sentir su presencia energética si un Profesor o un Amado considera
adecuado y necesario adelantarse y transmitir cierta información. Sin
embargo, normalmente, los Maestros, los Profesores y los Amados prefieren
mantener el anonimato, a fin de que aprendamos a confiar en la energía de
los Registros, en lugar de depender de identidades específicas que trabajan
en los Registros. […]

[Para] trabajar en los Registros Akáshicos se necesita comprender y aceptar


el concepto de reencarnación. Desde la perspectiva de los Registros, todas
las almas son eternas. En este nivel de comprensión, los Registros conservan
el archivo de cada alma en sus sucesivas vidas como seres humanos
diferentes en el plano terrestre, mientras evolucionan en el tiempo y el
espacio. Una encarnación humana tiene lugar como una manifestación
especifica del diseño perfecto del alma. Lo que se pretende con la
experiencia humana es convertir en físico el yo perfecto que ya existe en el
Akasha a nivel del alma. Pero hace falta tiempo, de hecho, muchas vidas,
para evolucionar en la conciencia de la propia naturaleza espiritual y para ser
capaz de anclar esa conciencia en lo físico, así como para convertirse en ese
yo optimo en el plano terrestre.

En los Registros, podemos ver y rastrear nuestras distintas encarnaciones.


Así, en
esencia, los Registros Akáshicos son, al mismo tiempo, un diseño perfecto a
nivel
del alma y el catálogo de experiencias de un alma individual a medida que
crece en conciencia de sí misma como ser espiritual, divina en naturaleza y
manifestándose en el campo físico de la Tierra. […]

La energía de los Registros se mueve sobre la palabra formulada o


pronunciada. Mientras una lectora o un lector akáshico describe lo que está
recibiendo de los Registros, el proceso fluye. Las palabras pronunciadas
facilitan el movimiento de la energía, la relación con la historia que se tiene
entre manos y los pensamientos,
sentimientos y posteriores acciones del cliente. Si trabajas en tus propios
Registros y asignas palabras a lo que está sucediendo (sea a través del
pensamiento, de la escritura o de la palabra hablada), facilitas el mismo flujo
de energía e información.

Los Registros Akáshicos cambian y se expanden constantemente. A medida


que
nuestra alma evoluciona a lo largo del tiempo, nuestros Registros se ajustan
a fin de reflejar nuestro crecimiento, y se hallan en un estado continuo de
refinado, en la medida en que nos alineamos con nuestra perfección y
manifestamos esa perfección en nuestra vida terrestre. Por tanto, podríamos
ver los Registros como un cuerpo intermediario de toda posibilidad,
probabilidad y eventualidad pasada, presente y futura. A través de ellos
podemos entender y obtener directrices, a medida que nos abrimos en nuestro
interior al viaje que nos llevara a convertirnos en nuestro yo óptimo en el
mundo físico.

Los Registros Akáshicos no admiten intrusión ni invasión alguna. No se


ponen de
parte de ninguna personalidad o entidad concreta, ni están gobernados ni
poseídos por ninguna organización ni institución humana. De ahí que no sean
de dominio exclusivo de religión ni escuela de sabiduría metafísica alguna;
más bien, están a disposición de todos. […]