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Los campesinos de la costa atlántica suelen llamar “La Purísima” a la última tormenta importante

de la temporada lluviosa del año, que suele caer entre los cinco días anteriores o posteriores al 8
de diciembre, día de la Inmaculada Concepción –La Purísima–, según el calendario de la Iglesia
católica. Y que, además, es el Día de la Madre.

Justo entre el 7 y el 9 de diciembre de 2010, la cuenca del Canal de Panamá padeció la mayor
tormenta de su historia. Esto obligó, por cuarta vez desde 1914, al cierre de la vía interoceánica,
por 17 horas, y al mayor vertido de aguas de la presa de Madden.

Según un informe de la Autoridad del Canal de Panamá, la lluvia provocó más de 500
deslizamientos de tierra en el lago Alajuela y la mayor cantidad de sedimento en suspensión en el
lago. Esto causó el colapso de la planta potabilizadora Federico Guardia Conte, de Chilibre, que
dejó a la ciudad sin agua potable por 40 días.

El 7 de diciembre, las grietas detectadas previamente en una de las vías de acceso del puente
Centenario cedieron a la lluvia y provocaron un derrumbe.

Ese mismo día, el embalse de la represa de Bayano estaba a punto de llegar a su nivel máximo de
62.2 metros. Ello obligó a la empresa AES Panamá a ordenar abrir las compuertas de la presa.

Los habitantes de la zona habían sido evacuados de emergencia.

El vertido dejó bajo las aguas a la comunidad de El Llano, en Chepo, y arrasó con cultivos, casas y
animales en la cuenca del río. Las pérdidas se calcularon en $6 millones.

Al día siguiente, el 8 de diciembre, cinco deslizamientos de tierra causaron la muerte de cinco
personas, tras dañar o sepultar al menos 12 viviendas en Portobelo.

El Consejo de Gabinete decretó, el 10 de diciembre, un estado de emergencia nacional. La
contabilidad oficial hablaba ahora de 10 muertos, cerca de 5 mil evacuados y mil 285 viviendas
dañadas.

El 12 de diciembre, los afectados habían aumentado a 9 mil personas.

Pero su drama apenas estaba por empezar. La empresa aducía que había cumplido con el protocolo de emergencias. saldrían a las calles a protestar. que debió ser reparado a un costo de más de 30 millones de dólares. Las mayores críticas. los quejosos cerraron la vía Panamericana en Panamá este. además de daños. A pesar del riesgo. El caso llegó al conocimiento del Ministerio Público. Los afectados de Chepo dijeron a comienzos de mayo de 2011 que estaban a la espera de una indemnización y que si no. como escuelas de la zona. importantes lecciones y obligaron a hacer ajustes que se habían obviado o soslayado por múltiples razones. el Gobierno le dio el control de la planta a la Autoridad del Canal de Panamá y aceleró el funcionamiento de la segunda potabilizadora. La vía fue reabierta tras la intervención de la policía antidisturbios. la cual había sido descartada previamente pues se consideraba innecesaria y onerosa. . Ya para entonces había el compromiso del Gobierno de reubicarlos y construirles nuevas casas y albergues. Una agria disputa entre el Gobierno. un grupo de estos protestó en calle 50. con una solución de pilotes. El 10 de ese mes. a la altura del desvío hacia Cartí. A comienzos de 2011. en efecto. algunos albergues debieron ser desalojados ante la inminencia del inicio del año escolar. El relleno realizado para su construcción no soportó la escorrentía de diciembre de 2010 y se derrumbó. Las lluvias de 2010 dejaron. Para evitar otra situación similar.Los damnificados de Chepo debieron ser ubicados en albergues provisionales. AES Panamá y los damnificados se había originado tras las inundaciones de Chepo. Otro caso fue el del acceso este-oeste del puente Centenario. dudas y señalamientos recayeron sobre el daño en la planta potabilizadora de Chilibre. construida por la empresa Bitwater. Y la mayoría de los afectados no tenía claro si sería indemnizada o no. 73 familias regresaron a sus casas y terrenos en septiembre. y ante la incertidumbre. El 7 de junio.