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Expresionismo: una estética de la

decadencia Occidental.

Álvaro Miguel Canseco Acosta

Historia Universal III

Maestra. Lilia Esthela Bayardo Rodríguez

Etnohistoria

120100572
Índice general

Introducción…………………………………………………………………2

I.- La retórica Occidental: el acontecer del industrialismo en el siglo


XIX…………………………………………………………………………..3

I.I.- Alemania: 1890-1923………………………………………………….5

II.- Expresionismo alemán: un movimiento reaccionario………………….8

II.I.- Otto dix: la estética de la putrefacción


occidental……………………....................................................................12

III.- Reflexiones finales……………………………………………………..16

IV.- Bibliografía………………………………………………………….....17

1
Expresionismo: una estética de la decadencia Occidental.
“La revolución no es un Arte. Pero
el Arte es Revolución.”

Walden Herwarth.

Las postrimerías del siglo XIX venían enmarcadas por un discurso de estabilidad y
progreso económico, político y social. El avance en materia de industria, así como el
crecimiento y emergencia de potencias mundiales (Alemania, Estados Unidos), crearían un
marco de verosimilitud a dicha retórica. Sin embargo, las oscuras y perturbadoras
consecuencias que dicho progreso traería consigo, estaban por experimentarse en un siglo
que comenzaría bajo la tutela del superhombre de Nietzsche. El crepúsculo de Occidente
estaba cantado…

El expresionismo emerge y encuentra sus bases bajo este contexto sociocultural. Por
ello, el eje directriz de este trabajo parte del expresionismo como un movimiento artístico
(y no tanto como un estilo), que pone en relieve los problemas que venían aquejando a la
sociedad Occidental, en particular Alemania, y que un discurso del progreso y bienestar
social, ocultaba de manera siniestra. Es decir, se busca ver al movimiento expresionista
como un hecho total,1 que permeó no solo en las cuestiones artísticas, sino que llegó a
influir de manera considerable en la esfera política, social, económica y cultural de una
Alemania que al exterior se proyectaba sólida, pero en su interior se venía cocinando un
cambio radical.

Para ello, partimos de una fecha en particular, 5 de junio de 1905 con la creación de
Die Brücke tratando de responder ¿Cómo influyen todos estos acontecimientos en las obras
del expresionismo? ¿Cómo se transita de la experiencia vívida a la obra de arte, es decir,
que verosimilitud puede tener la producción artística de una obra de arte? y finalizamos en

1
Tejera Gaona, Héctor, Manual de introducción a la antropología funcionalista, Serie antropología, INAH.
México, 2002. Pp. 61

2
1920, con el fin de los disturbios de la posguerra.2 Periodo que no es casual, ya que en este
lapso de tiempo (en realidad corto) se manifiestan rupturas con los tropos occidentales. Es
decir, un cambio que gestaba serias críticas a la manera desproporcional que el
industrialismo, el cientifismo y la moral burguesa habían penetrado en la sociedad
occidental. Crítica que, además, encuentra su fundamento en las obras de arte del
expresionismo de la gran ciudad, en especial de Otto Dix. Por ello, la parte final de este
trabajo esboza y presenta las obras del respectivo pintor que, a manera de síntesis,
representan de manera icnográfica todo este proceso que desde las postrimerías del siglo
XIX hasta bien entrado el siglo XX, se venía gestando. Es decir, ¿Cómo refleja o que
lectura se puede hace de esto en las obras de Otto Dix?

La estética de la guerra que repudiaba la moralidad rígida de la burguesía, la


monstruosidad de un industrialismo atroz y la manera despiadada en la que el hombre
encontraba su final, emergía para revolucionar la mirada y la concepción del hombre
mismo sobre su devenir.

I.- La retórica Occidental: el acontecer del industrialismo en el siglo XIX.

“El día de las naciones pequeñas ha


pasado, ha llegado el día de los
imperios”

Joseph Chamberlain

Los grandes fenómenos socioculturales que afectaron Alemania a principios del siglo XX,
encuentran su causa en el marco del acontecer europeo de finales del siglo decimonónico.
Una centuria que, bajo el manto del Laissez-faire (que vendría en decadencia en la década
de los 70), había estrechado de manera considerable sus redes no solo comerciales, 3 sino
sociales, políticas y humanas. En este sentido, el avance en materia de transporte con la
amplia red ferroviaria, la comunicación cada vez más rápida debido al telégrafo, el

2
Elger, Dietmar, Expresionismo: una revolución artística alemana, Alemania, Tashen, 2002, pp. 8
3
McNeilll, John Robert y William McNeill, Las redes humanas: una historia global del mundo, España,
Crítica, 2004. Pp. 239-300

3
aprovechamiento cada vez mayor de los combustibles fósiles, así como la producción a
gran escala, marcarían un hito en la estructura social de la sociedad Europea.

En este sentido, “la industria mecanizada se había convertido en la mayor fuerza


creadora de la civilización occidental”.4Dicha creación se entiende, en primer lugar, por la
aparición de grandes trust, que traería consigo la concentración de capital, de la industria,
de la población y del poder.5 Esta emergencia de las grandes industrias, modificaría de una
manera radical el papel de las ciudades y, sobre todo, la constante migración de lo rural a lo
urbano, que acrecentarían el poderío de las mismas. En Alemania esta situación quedaría
corroborada por el censo que en 1871 arrojaba “solo ocho grandes ciudades, en 1900 había
treinta tres y, 1910 contaba ya con cuarenta y ocho”.6

Por otra parte, la fuerza creadora alimentaba un discurso que, bajo los triunfos y
avances del industrialismo, legitimaba su poderío. Nos referimos al darwinismo social y a
toda la moral utilitarista que estaba en boga durante este siglo. Este discurso, basado en las
teorías evolucionistas del Biólogo Charles Darwin, hacía énfasis en la lucha entre las
naciones más aptas, es decir, entre aquellas que demostrarán su poderío a través del mayor
crecimiento industrial y, sobre todo, en la mayor exportación de la producción misma. Este
discurso, a su vez, proponía las pautas bajo las cuales se tenía que construir el nuevo
hombre. Un puritanismo burgués que, ante todo, buscaba los beneficios económicos que el
hombre pudiera producir.7

Sin embargo, todo este idílico discurso de progreso, desarrollismo y estabilidad social
y económica, fabricó su propia antítesis. Es decir, en las postrimerías del siglo XIX y como
respuesta al avance avasallador del capitalismo industrial, se empiezan a conformar una
serie de sindicatos y corporaciones que velan por el otro actor político que hacía falta
contemplar: el obrero. Por ello, ya en la década de los 80’ se comienzan a pedir leyes que
amparen al trabajador contra el desempleo, el accidente laboral o la ancianidad. 8Además,
surgen como discursos alternos al capitalismo, una serie de ideologías (socialismo,

4
Bruun, Geoffrey, La Europa del siglo XIX (1815-1914), México, Fondo de Cultura Económica, 1995, pp.
150
5
Ibid p.158
6
Ibid p.159
7
Crane, Brinton, Historia de la moral occidental, Buenos Aires, Losada, 1971, pp. 363-407
8
Brunn, Geoffrey Op cit. p. 160

4
anarquismo) que critican este avance atroz del industrialismo y, en especial, del
imperialismo, anteponiendo como principal agente social a las masas, sujeto muy olvidado
por los intereses de esas grandes corporaciones industriales. Así mismo:

En la atmosfera naturalista que el hombre occidental había tenido que respirar en


esta era materialista, el neurótico volvió los ojos a la psicología en busca de
alivio, y el artista, casi inevitablemente, se convirtió en una especia de psicólogo.
El desarraigo de millones de hombres, causado por la migración a las ciudades, la
reducción del coeficiente de natalidad, que debilitó la vida familiar, todo se unió
para destruir la seguridad emocional del ciudadano común. 9

Como apunta acertadamente Geoffrey Brunn, “El sigo XX, con su orden y su
seguridad, estaba a punto de terminar”10, donde los indicios crecientes de revuelta contra el
positivismo, el intelectualismo y el determinismo científico comenzaban a emerger.

I.I.- Alemania: 1890-1923.

Los acontecimientos económicos que atravesaba Alemania, del declive del laissez-faire a
la pérdida del poder de la burguesía liberal, enmarcan la subida al trono de Guillermo II y,
consigo, el punto neurálgico del cual surgen las vanguardias alemanas. Por ello, es de suma
importancia entender el contexto que imperaba de 1890 a 1923, que a su vez nutriría el
movimiento artístico del expresionismo.

Como líneas arriba mencionábamos, el declive del libre mercado hizo que cada una
de las potencias (sobre todo Alemania, Francia, Estados Unidos) creara un sistema
arancelario que salvaguardase su mercado interno frente al resto de las economías. Esto
hizo que en 1870, las industrias del oeste de Alemania exigieran que se pusieran en vigor
dichas medidas de prevención y, con ello, la subida al poder de todo lo que representaban.
Es decir, la burguesía nacional, sostén de la política de Bismarck, era relegada al papel de
oposición para ceder el poder, no solo económico sino también político, a una clase

9
Brunn, Geoffrey, Op. cit. 191
10
Ibid p. 193

5
terrateniente. Bajo este contexto sube al poder, en 1888, Guillermo II, que significaba la
encarnación de una nueva época.11

Por otra parte, dos eran los factores que hacían evidente el inevitable fracaso de la era
Guillermina. En primer lugar, la falta de unión al interior de Alemania, fisuras territoriales
que hacían de esta potencia mundial, un mundo diversificado interiormente. Este conflicto
es muestra de la crisis económica que sufrían los teutones desde 1873, a causa de la agonía
del libre mercado, que hizo aparecer una serie de ligas y federaciones (Liga de campesinos,
Federación central de industriales alemanes, liga de industriales), que reunían tanto a
campesinos, como a industriales, con la intensión de velar por sus intereses. 12En segundo
lugar, el papel que el ejército tenía en la política interior como único garante del Estado y la
monarquía, revelaba el eje directriz que iba a tomar la política del estado prusiano-alemán,
institución que, a su vez, sería la única que podía llegar a unificar Alemania. Todo estaba
listo para la emergencia de un estado paternalista, anti-democrático y autoritario.

Sin embargo, el exasperado deseo de las crecientes potencias mundiales por expandir
sus territorios, así como la necesidad cada vez mayor de obtener materias primas que
escaseaban en sus territorios, hace que en el último cuarto del silo XIX un fenómeno de
importancia mundial aparezca en escena: el imperialismo.13En el caso concreto de
Alemania, este fenómeno traería fatales consecuencias en el siglo que le sucedería. La
pequeña y estrecha zona de la Europa central, parecían ya insuficientes para el dinamismo
económico y político, por ende, la política exterior se enfocó, principalmente, en Oceanía y
África. Además, las miras estaban centradas en zonas que eran de interés y ambición Rusa
e Inglesa, cuestión que hizo crear alianzas entre Inglaterra (al ver amenazada su primacía
naval por Alemania) Francia y Rusia. La paz perdió su estabilidad y las alianzas políticas
de Europa cobrarían una nueva reorganización. La guerra, que estaba prácticamente
cantada, seria irónicamente el factor que Alemania necesitaba para encontrar la unidad.

En este trabajo no pretendemos profundizar en el impacto que este gran hito tuvo en
todo el mundo. Sin embargo, es necesario resaltar dos cuestiones sobre las huellas que esta

11
Schulze, Hagen, Breve historia de Alemania, Madrid, Alianza, 2001, pp. 141
12
Ibid p. 142
13
Brunn, Geoffrey, Op. cit. p. 171

6
guerra total dejaría en Alemania14. Por un lado, el desgaste que provocó una lucha por dos
frentes, así como la baja constante de soldados, (considerada en millones) hizo que la
guerra fuera insostenible, provocando aceptar un armisticio totalmente desfavorable para la
política Alemana. En esta paz impuesta (Tratado de Versalles), los alemanes padecerían
serias consecuencias por parte de las potencias beligerantes, las cuales iban desde el
desmembramiento de aparato militar alemán, la humillación política, hasta una cuantiosa
suma económica ( tratado de culpabilidad) que pretendía que Alemania pagara todos los
desperfectos que la guerra había dejado tras de sí. 15

Sin embargo, lo que aquí nos interesa poner en relieve es la consecuencia que, al
interior de Alemania, tuvo la primera guerra total. Como lo apunta Hagen Schulze,” la
primera guerra mundial había terminado, pero en Alemania continuaba, ahora en forma de
guerra civil.”16Desde el 29 de octubre de 1918, el estado democrático parlamentarista se
veía envuelta en una continua serie de sublevaciones. Además, se caracterizaba por un:

Débil equilibrio entre las tres formaciones políticas que aspiraban al poder que, junto a
los antiguos poderes estatales (ejército y administración) estaban, ahora, las fuerzas
moderadas de la mayoría parlamentaria de 1917 (socialdemócratas, centristas y liberales
de izquierda) que aspiraban a la transformación de la monarquía autoritaria en un
Estado democrático.17

En este sentido, el 19 de enero de 1919, tras un periodo electoral que incluía a


mujeres y hombres, la socialdemocracia, el partido centrista y el partido democrático
alemán llegarían de manera democrática al poder, apoyados sobre una amplia base
parlamentaria. De esta manera, la nueva política tenía dos tareas de suma importancia: la
consolidación de la república y llevar a buen término el tratado de paz con los vencedores.

La segunda fue llevada con éxito por el ministro de exteriores (ex canciller de
gobierno), a inicios de la década de los veintes. Su política creo lo que se ha denominado,
los años dorados de la república de Weimar, trayendo consigo una tranquilidad tanto al
exterior como al interior de esta nueva república democrática. Sin embargo, el hastío, la

14
Hobsbawm, Eric, Historia del siglo XX, 5ª Ed., Buenos Aires, Crítica, 2003, pp. 29-61.
15
Ibid
16
Schulze, Hagen Op. cit. p. 163
17
Ibidem

7
rigidez que se manifestaba en el ámbito moral, científico y artístico, así como los estragos
de la guerra y el periodo de posguerra, quedarían para la posteridad enmarcadas en la
producción artística de un movimiento que reaccionaba ante todas estas situaciones: el
expresionismo…

II.-Expresionismo alemán: un movimiento reaccionario.

En la cercanía de la obra, pasamos de súbito a


estar donde habitualmente no estamos.

Martin Heidegger

La obra de arte, no limitándola solamente a la producción iconográfica, es símbolo y


alegoría a la vez. En su ser hay un acontecer de la verdad que hace que establezca un
mundo, enmarcado en un horizonte de producción determinado. Es decir, el artista y el
receptor se encuentran distanciados en el tiempo y en el espacio, y la solo la obra será el
medio por el cual ambos puedan interactuar.18

Este abismo en el tiempo es hoy el que nos lleva a cuestionarnos sobre la esfera de
producción del movimiento expresionista. Una serie de obras en las que, sobre todo en el
caso de Otto Dix, convendría llamar arte documental,19 ya que pone en evidencia la
atrocidad, el vacío y desgarramiento que un fenómeno como la guerra, puede provocar en el
hombre. Sin más, entremos en el oscuro, nihilista y existencial mundo del expresionismo.

Hemos venido denominando al expresionismo como un movimiento y no tanto como


un estilo, lo cual el lector se podría cuestionar. Esto parte debido a que no hay una
homogenización en los rasgos característicos de las obras pictóricas, lo cual bastaría
observar en las diferencias entre la literatura, pintura y cinematografía.20 En este sentido, el
expresionismo es más un movimiento, que alude a una expresión de una generación que
trataba de formular un “mundo utópico que se oponía a una sociedad regida por el trabajo

18
Heidegger, Martin, Arte y Poesía, 16 ª ed., México, FCE, 2012, pp. 35-104
19
Burke, Peter, Visto y no visto: el uso de la imagen como documento histórico, 1 ª ed., Barcelona, Crítica,
2005, pp. 20-24
20
Elger, Dietmar Op. cit. p. 8

8
industrial y el sistema socio-económico de Guillermo II”.21 Es decir, trataba de negar las
estructuras políticas imperantes y donde, además, veía en la pintura, el cine, la poesía, la
literatura, una manera de hacer patentes sus críticas más feroces.

El término expresionismo empieza aparecer en 1910 en las denominaciones que Paul


Cassirer hacía sobre un grupo de obras de Edvard Munch, en oposición franca al
22
impresionismo francés, tan imperante en las postrimerías del siglo XIX. De la misma
manera, el historiador del arte, Wilhem Worringer, se refería a las obras de Paul Cézanne,
Vincent van Gogh y Henri Matisse, como obras meramente expresionistas.23Es decir, estas
primeras apariciones del concepto de expresionismo refieren más a una oposición hacia el
tipo de pintura que se venía haciendo, el impresionismo, y lo que este estilo artístico
comulgaba.

Ilustración 1 En estas obras, de George Grosz y Kandinsky respectivamente, podemos observar la gran diversidad de
estilos que, además, obedecen a diferencias geográficas en las que el expresionismo permeó.

Sin embargo, el movimiento expresionista como tal nace en 1905 con la fundación de
Die Brücke (el puente), en la que participaban como fundadores Fritz Bleyl, Ludwing
Kirchner, Erich Heckel y Karl Schmitdt-Rottluff. Este colectivo se centró, geográficamente,
en Dresde, el cual, junto con Der Blaue Reiter (El jinete azul) fundado en 1911en Múnich

21
Ibid. p. 9
22
Ibid p. 7
23
Wolf, Norbert, Expresionismo, Alemania, Taschen, 2004, p. 6

9
por Franz Marc y W. Kandinsky, serían los centros neurálgicos más importantes del
movimiento expresionista. En este sentido, el movimiento desde su génesis, es inseparable
de la crisis que sufre la sociedad Alemana a principios de siglo, cuestión que pondrá entre
dicho el culto a la jerarquía y a la autoridad que exigían sumisión. Donde, además, la
universidad estaría revestida bajo el manto autoritario de dictadura física y moral.24 Estos
rechazos y aspiraciones son la base del expresionismo.

Por otra parte, la geografía del movimiento también abarcaba el norte de Alemania
con Emil Nolde, Paula Modersohn-Becker y Christian Rohlfs que se adherían más por sus
similitudes estilísticas, que por su cercanía y mutua convivencia. Dentro de estos tres
artistas, el color adquiere un valor simbólico.25Así mismo, como parte del expresionismo
estaba también la presencia de Renania, la cual es más el resultado de una serie de
personalidades, que de un grupo conformado, como en el caso de Die Brücke. En este tipo
de expresionismo podemos encontrar a August Macke como la figura artística más
sobresaliente, el cual tuvo, además, una fuerte participación en la esfera política.

En la ciudad de Viena sobresalían Gustav Klimt, Oscar Kokoschka y Egon Schiele.


El hecho de que en esta ciudad el expresionismo reflejara temas existenciales del ser
humano, de la sexualidad, de la enfermedad y de la muerte no es casual, ya que el clima
social estaba fuertemente impregnado de las teorías que, en esa ciudad, desarrollaba
Sigmund Freud. Por último tenemos a la corriente de la gran ciudad en la cual se encuentra
el artista que más adelante abordaremos. Lo que une al grupo de artistas bajo tal
denominación, Beckmann, Otto Dix y George Grosz, es el impacto que la primera guerra
mundial tuvo en sus obras, experiencias que serán el punto de partida de la mayoría de su
producción artística. Corriente que a su vez, marcará una ruptura con la subjetividad muy
característica de los pintores de antes de la guerra. La nueva objetividad emergerá de entre
los escombros de las trincheras y ciudades devastadas, para mostrar la barbarie del hombre
civilizado.26

24
Lionel, Richard, Del expresionismo al nazismo: Arte y cultura desde Guillermo II hasta la República de
Weimar, Barcelona, Gustavo Gili, 1979, pp. 16
25
Elger, Dietmar , Op cit. p 103.
26
Ibid p. 203

10
Como lo mencionaba Max Ernest con motivo de una exposición dentro del
expresionismo Renano, en “la gran corriente del expresionismo entran en vigor una serie de
fuerzas, las mismas que no tienen entre sí parecidos externos comunes, sino solamente la
misma dirección, la intención de darle una expresión a lo espiritual”.27 En este sentido, el
propósito principal de estas corrientes expresionistas era que el artista manifestara en la
obra su capacidad de crear, de mostrar la esencia de las cosas, lo espiritual, mismo que
había sido replegado por el impresionismo y su afán desmedido de darle prioridad a la
captación tal cual de la realidad.

Ilustración 2 En las ilustraciones observamos un cuadro de Egon shiele, representando a la corriente de Viena y a
Berckmann, en representación de la gran ciudad. En la primera se aborda un tema tabú en esa época: la sexualidad.

Por otra parte, en este movimiento expresionista, serán de suma importancia las
apariciones continuas de una serie de revistas, entre las que destacan Der Sturm de
Herwarth Walden y Die Aktion, de Franz Pfemfert, que fungirán como foco de irradiación
de lo que el expresionismo trataba de hacer. En ellas se reunían poetas, escritores, pintores,
arquitectos y cineastas para, desde su respectivo enfoque, abordar el tema existencial del
hombre envuelto en un oscurantismo periodo de progreso y civilización. Además de la
vasta proliferación de revistas, Alemania vio nacer lo que Kurt Hiller llamaría, el cabaret
Neopatético.28 Este tipo de lugares, donde principalmente se asistía para escuchar la lectura
de poesía, la discusión política que imperaba en el país, así como la discusión sobre las

27
Dietma, Elger Op. cit. p. 181
28
Lionel, Richard Op. cit. p. 34

11
nuevas tendencias artísticas, al igual que la aparición de revistas, permitieron que el
movimiento se difundiera con mayor rapidez.

Así mismo, el impacto del expresionismo tuvo resonancias sustanciales en el cine.,


como en la película El gabinete del doctor Caligari de 1911 y Nosferatu de Friedrich
Wilhelm Murnau de 1922. En la arquitectura se llevó a cabo de manera esporádica, como
en el Gran Teatro de Berlín de Hans Poelsig o el Einsteinturm de Potsdam de Erich
Mendelsohn.29

En el plano social, el anarquismo y la idea de llevar acabo un socialismo ético,


estuvieron también presentes dentro del movimiento expresionista.30 Esto mostraba como
en el interior del movimiento mismo, se abría un diálogo con todo aquello que manifestara
un cambio en la manera de concebir al hombre en sociedad, con todo aquello que hiciera
explicito un retorno al primitivismo (las visitas constantes al museo de etnología alemán,
así como las reproducciones de arte primitivo, estuvieron presentes dentro del movimiento
mismo), al subjetivismo, al espiritualismo que todo ser albergaba y que era reprimido por
una sociedad que ante ponía, como única, una voluntad de verdad31 que configuraba el
entramado socio-cultural y político de la sociedad Alemana de principios del siglo XX.

II.I.-Otto dix: la estética de la putrefacción occidental.

Después de mostrar el contexto bajo el cual se configuró la realidad occidental en las


postrimerías del siglo XIX, así como poner en relieve los tropos inseparables de la génesis
del movimiento expresionista y el acontecer Alemán, queremos mostrar, a manera de
síntesis, una serie de producciones artísticas que, según nuestro criterio, permiten visualizar
la época que se vivía y la amarga experiencia que la guerra puede dejar en una sociedad que
estrenaba el siglo XX bajo el discurso de progreso y desarrollo social.

Otto dix, nacido en Gera en el año de 1891, será uno de los muchos artistas que se
enrolen en las filas de la primera guerra mundial. Su producción artística giraba siempre en
torno a los outsiders, es decir, aparte de la proliferación de pinturas sobre la guerra, también

29
Wolf, Norbert Op. cit. p 23
30
Lionel, Richard cit. p. 57-69
31
Foucault, Michel, El Orden del Discurso, México, Tus quets, 2009, pp. 19-35

12
pueden observarse en ellas temas como la prostitución, la invalidez y el papel del
proletariado en la Alemania del siglo XX. Por otra parte, su distanciamiento con el puente o
el jinete azul, harían que su obra estuviera llena de una influencia cubista y futurista,
permeada de una objetividad que la experiencia misma le daba a sus obras.32

Ilustración 3 Otto Dix, Centinela muerto 1914 y Herido (batalla otoñal de 1916, Bapaume) aguafuertes elaborados
durante su estancia en la guerra de trincheras.

En el año de 1914 dix se alista en las filas de la guerra de manera voluntaria para
servir en la artillería.33 En 1915 es transferido a la infantería de Bautzen, donde vivió la
terrible batalla de otoño y la guerra de trincheras de invierno. Durante este periodo, de
1915 a 1918, dix realizaría un total de 600 dibujos y aguafuertes entre las pausas que el
combate le otorgaba. Lo que el pintor pretendía era “pintar lo que otros artistas no habían
pintado hasta ese momento, la brutalidad y las sórdidas pasiones del ser humano”.34

32
Dietmar, Elger Op. cit. p. 216
33
Báez Macías, Eduardo, “Otto dix: serie gráfica sobre la guerra”, en: Anales del Instituto de
investigaciones estéticas, no. 76, vol. 22, México, UNAM, 2000, pp. 239
34
Ibid p. 241

13
Ilustración 4 La guerra y flandes, son dos cuadros que representan el vacio y debastación que la guerra iba
dejando en cada uno de los frentes liberados.

Esta sensación repulsiva era lo que, según Dix, hacía falta que se pintara. Por ello, la
guerra para él no fue un acontecimiento grandioso y purificador de la sociedad, como
muchos otros pintores del Expresionismo llegaban a manifestar, sino más bien un
fenómeno que permitía ver el estado de atrocidad y vorágine en la que el hombre puede
llegar a caer. Él mismo interpretaba su labor dentro de la guerra, como la de un reportero
que intenta relatar, a través de sus obras, el acontecer mismo de la guerra.35

Ilustración 5 Prager strasse (calle de praga), y El vendedor del partido respectivamente. En ambos cuadros la atrocidad
que la guerra dejó en los excombatientes y la mendacidad a la que, a su regreso, se veían obligados a ejercer, muestran la
nausea de una generación debastada psicológica y socialmente.

35
Dietmar, Elger Op cit. p.215

14
Las obras de Otto dix representan, por otra parte, la otra cara de la guerra. En este
sentido, en muchos de sus cuadros aborda a la clase burguesa que, al contrario de los
muertos en la guerra o de los méndigos excombatientes merodeando las calles de Múnich,
será plasmada entre salones de baile, juegos de azar y cabarets, donde pretende disipar
todos los remordimientos de la guerra. Una guerra que, de manera irónica, había
acrecentado en muchos casos sus suntuosas fortunas.

Ilustración 6 Metrópolis, tríptico en el que se retrata el contraste entre una clase burguesa, suntuosa y pomposa, y la clase
más baja que, al retorno de la guerra, el único camino que podían encontrar era la vagancia y mendicidad en las calles
alemanas.

La segunda etapa de Otto dix viene a su regreso a Dresde, tras el armisticio, al


incorporarse a Die Gruppe. Ahí trataría de buscar un lenguaje más directo que le permitiera
una aproximación la realidad, situación que lo llevaría a la Nueva Objetividad. Esto es,
trataba d rescatar una estética de lo horripilante y lo repulsivo. Por otra parte, toda su obra,
junto a la de George Grosz, otro exponente de la Nueva Objetividad, sería catalogada años
más tarde, por parte de Hitler, como un arte degenerativo. Si bien la guerra como

15
experiencia directa no ocupó toda su vida, las imágenes y escenas que vivió en ella estarían
vigentes, como repetidas pulsaciones, hasta su muerte en 1969.

III.-Reflexiones finales

El expresionismo estaba intrínsecamente unido al devenir mismo de Occidente.


Movimiento que representaba en todo momento la decadencia que se estaba viviendo y, sin
embargo, la sociedad no era capaz de ver. La búsqueda constante de un mundo idílico, así
como la idealización del súper hombre nietzscheano, son manifestaciones de una asfixia, de
una nausea existencial que, como causa única, tendría ese discurso mesiánico del progreso
y bienestar social. Estos contrastes entre percepciones muy disímiles, encontró una válvula
de escape que daría voz a todos aquellos que, en ese tropos occidental, no veían más que
desgarramiento, putrefacción, decadencia social.

En este sentido, el presente trabajo pretendió dar cuenta al lector, la manera en que la
industrialización, la guerra y el arte, se encontraban interconectados y que, por el contrario,
estudiar aisladamente cada uno de estos fenómenos sociales, solo provocaría un vacío e
incomprensión de las producciones artísticas del expresionismo. Además, se trató de poner
énfasis en una Historia Mundial que,36 en un marco local, hizo emerger un movimiento que
repercutió de manera mundial, alimentándose, así mismo, de un acontecimiento que
comprendía todas las redes mundiales: la guerra. Si este breve panorama sobre el
movimiento expresionista dejó más dudas que respuestas, el objetivo se habrá cumplido,
pues la duda es el motor principal que permite ampliar y profundizar la investigación
histórica.

36
Mazlish, Bruce. “La historia se hace Historia: la Historia Mundial y la Nueva Historia Global”, en: Memoria
y civilización, Año 2001, Universidad de Navarra, vol. 04, p. 5-17

16
Bibliografía

Báez Macías, Eduardo, “Otto dix: serie gráfica sobre la guerra”, en: Anales del Instituto
de investigaciones estéticas, no. 76, vol. 22, México, UNAM, 2000.

Bruun, Geoffrey, La Europa del siglo XIX (1815-1914), México, Fondo de Cultura
Económica, 1995.

Burke, Peter, Visto y no visto: el uso de la imagen como documento histórico, 1ª ed.,
Barcelona, Crítica, 2005

Crane, Brinton, Historia de la moral occidental, Buenos Aires, Losada, 1971

Elger, Dietmar, Expresionismo: una revolución artística alemana, Alemania, Tashen, 2002

Foucault, Michel, El Orden del Discurso, México, Tus quets, 2009

Hobswam Hobsbawm, Eric, Historia del siglo XX, 5ª Ed., Buenos Aires, Crítica, 2003

Heidegger, Martin, Arte y Poesía, 16 ª ed., México, FCE, 2012

Lionel, Richard, Del expresionismo al nazismo: Arte y cultura desde Guillermo II hasta la
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