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Canestología Felina

- ¿Sabías lo complejo que es para el hombre nuestro ladrido?


- ¿Sí? –dijo el perro marcando un acento preocupado y sutil.
- No entienden que no es la onda sonora lo que expresa el mensaje, sino
la fuerza, el contexto y la circunstancia la que, en diferentes vibratos, genera y
presenta la necesidad de comer, la ira, la alegría y nuestras más profundas
emociones.
- Mi antiguo amo entendía extrañamente mis ladridos.
- ¿Por qué?
- Porque cada vez que pedía comer, me acariciaba de extraña manera. A
veces con sus manos, con sus pies; otras, con extraños utensilios.
- ¡Eso es maltrato!
- ¡No lo cuestiones! –ladró el can con profundo sentimiento –no entiendes
los problemas que él tenía. Tal vez lo hacía por una conducta de repetición, por
la bipolaridad esquizofrénica, por la depresión, etc, etc, etc…
- Bueno, veo que lo tuyo no es la reflexión acerca de las conductas
humanas ni caninas… ¿en qué te especializas?
- Nací con la especialidad en ciencias geométricas y matemáticas…
¿Sabías que por cada cien metros de longitud, se pierde un milímetro de
exactitud en proporción atómica? Si lo pudieras mirar desde una vista
microscópica, entenderías que una línea recta no sería tan recta entonces…
también, en la proporción numérica, la complejidad en base a ocho es más
segura para los cálculos…
- Sí, sí, sí… -ladró fuerte el animal mientras lamía su pata izquierda -ya
entendí el mensaje. Pensé que solamente teníamos tendencia hacia el campo
mental. Creo que los gatos lo tienen hacia las ciencias más fácticas.
- No, no, no… ¡malditos gatos! Siempre que encuentro uno, comenzamos
a gritarnos… ¿sabías que siempre están insertos en contextos familiares
grandes? Y cuando llega un perro, pierden los datos y archivos de memoria
rápidamente… por eso siempre que vemos a un perro y a un gato pelear,
existe una alta probabilidad de catástrofe… ellos creen que venimos a
deslegitimar sus estadísticas y datos duros.
- Vaya… ahora entiendo por qué el gato de mi casa se engrifaba al verme
por primera vez. –en un lapsus, el animal reflexionó otra idea -¿O sea que,
cuando ya no me ladró, y pensé que éramos amigos, pasé a ser su?
- Si… -dijo el can vecino con un tono astuto y misterioso, marcando la
complejidad del asunto –Te insertó dentro de sus estudios de campo… pasaste
a ser su conejillo de indias. Los gatos son tremendamente astutos, querido
amigo. Quieren saber cuál es el misterio entre la adopción felina y la soledad
familiar que viene a suplir este agente animal… Un día encontré miles de datos
procesados, escondidos bajo tierra, simulando ser enterrados con sus patas
finas, suaves y esponjositas… no estaba orinando el muy infeliz; escondía los
malditos datos en el suelo para que en la noche otro felino infeliz los viniera a
sacar.
- Capaz que ese gato haya sido el motivo de mi expulsión… Solo de
pensarlo, me dan ganas de reventar su cuellecito suave y cálido.
- No sean estúpidos, perros sin conocimientos de campo… -la voz se alzó
de una reja más abajo, como saliendo de ultratumba –los perros no son
ángeles caídos del cielo. La torpeza de sus movimientos, las mordidas sin
sentido a sus amos, y las peleas callejeras donde matan a miles de gatos en
una sola noche, ¿crees que no es motivo para enfadarse y temerles? –su voz
se escuchó más triste –Si fueran más racionales y menos emotivos, tendría mi
cola larga y peluda conectada a mi cuerpo. Podría estar disfrutando con mi
familia y estaría revisando las exactitudes de ondas entre la comida casera y la
comida de gato que sabe como la mierda. Pero claro, como el gato ya es viejo
y no alcanza a los ratones, entonces somos desplazados por estudiosos más
jóvenes y cercanos a la belleza… mientras que los gatos más antiguos, como
yo, quedamos a la deriva, esperando la muerte…
- ¡Qué asco! ¡Un gato entre nosotros! –ladró el perro más científico,
asumiendo un problema grave -¿Por qué los humanos te han dejado cerca de
nosotros?
- Estúpido perro…-maulló el gato tranquilamente mientras miraba las uñas
de su pata derecha salir y entrar –por eso los vienen a dejar a este lugar. Y
tampoco son una gran especie que digamos. ¡Se confunden entre femeninos y
masculinos! Se reproducen en plena calle… ¿cómo no puedes dejar de oler el
culo a otra perra?
- ¡O no! –ladró nuevamente el perro, enojándose de sobremanera -
¿Acaso es mucho mejor que en un mes completo, el de agosto, comiencen sus
orgías nocturnas entre todos? ¿Encuentras normal orinar plantas estirando la
hermosa cola esponjosa, y por las noches cogerse nueve a diez gatos
seguidos, sin saber de quién es el padre? O peor aún, ¿Qué cojan entre madre
e hijos, hermanos, tíos? ¡Qué asco, por Dios!
- No hemos ordenado la naturaleza… y ustedes tampoco son lo más
santo dentro del reino animal. También se cogen entre ustedes. Lamento que
el instinto sea tan categórico en nosotros… Yo no rezongo por lavarme el culo
con la lengua… hago lo que puedo con lo que tengo…
- Claro… -ladró el can aludido, ofreciendo una cierta disculpa en su sonido
– lo que me gustaría saber es qué hacías tú, vecino, ayer con el humano
cuando saliste a la calle.
- Bueno, es difícil comprender qué es lo que el humano quería de mí ayer
–dijo el perro más científico –pero creo que sólo fue por pasar un buen rato. Me
paseó por toda la tarde en las calles. Estuvimos mirando mujeres y se sentía
emocionado cuando alguien se acercaba a mí. Tal vez esperaba que me
adoptara una familia o algún otro hombre. Sin embargo, todos me decían lo
hermoso que soy, pero nadie optó por llevarme. Cuando tenía dueño, ellos
veían esas cajas llamadas televisión… pude notar que en ellas se hacen
reportajes sobre nosotros; y existen miles de compañías que intentan
salvaguardar nuestra vida diciendo que tenemos derechos. Pero cuando los
seres humanos hablan de derechos animales, solo de quedaban en la frase, en
las palabras, porque nadie era capaz de asumir control sobre nuestra
condición; nadie fue capaz de sacar a los perros de la calle ni darles un hogar.
Tienen una extraña intención; quieren ayudarnos de cierta forma, pero no son
responsables a la hora de actuar.
- Pero eso es obvio, mi querido vecino… los humanos son compuestos
sociales que intentan ser buenos en su actuar y pensar… lástima que no
alcancen a llevar todo eso a la práctica.
- Al final del día, el hombre que salió conmigo se entristeció. Le dijo al otro
que me harían dormir hoy en la tarde.
- ¿Qué significará hacernos dormir? –maulló el gato con cierta
inseguridad.
- Ayer se llevaron a diez perros hacia una sala oscura, al fondo del
pasillo… no alcancé a escuchar sus ladridos, pero parecían nerviosos. Si hoy
te llevan, intenta decirnos de qué se trata.

Cuando el hombre abrió la jaula para sacar al perro más científico, lo


tomó suavemente con sus manos, le hizo cariño en la cabeza y lo llevó
lentamente hacia la sala inferior, de la cual era difícil escuchar.

- ¡Chicos! ¡No siento miedo! –ladró el perro mientras iba con el hombre
entre sus brazos – ¡creo que este humano me quiere! Tal vez me dará un
hogar…
- ¡Suerte compañero! Espero que puedas seguir con tus estudios en
ese nuevo hogar…

Al cerrarse la puerta, el animal seguía ladrando palabras que el enjaulado


vecino no pudo codificar. No obstante, en un rápido y nervioso movimiento, los
animales escucharon un ladrido de terror.

- Tengo miedo, perro… ¡no quiero morir!


- No tengas miedo… no tengas miedo –decía el can, mientras movía su
cola en señal de nerviosismo. Daba vueltas en círculos y observaba sus patas
que temblaban.
- ¡Sigo teniendo miedo, perro! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir! ¡No
quiero morir!
- No lo tengas, gato… tal vez no es lo que imaginamos… no es eso. No es
eso… -decía el perro con más miedo que nunca.