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Un río que crece

60 años en la literatura boliviana


1957 2017
BANCOS AFILIADOS
Banco Nacional de Bolivia S.A.
Banco Mercantil Santa Cruz S.A.
Banco de Crédito de Bolivia S.A.
Banco de la Nación Argentina
Banco Bisa S.A.
Banco Unión S.A.
Banco Económico S.A.
Banco Solidario S.A.
Banco Ganadero S.A.
Banco Fortaleza S.A.
Banco FIE S.A.
un rí o q ue c rec e
0
6 a ño s en la li t era t ura bo li vi a na
195 7 - 2 0 17
la paz, bolivia - 2017
Primera edición, 2017

© Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN)

ISBN: 978-99974-968-0-5
Depósito Legal: 4-1-2292-17

Concepto editorial y edición


Gabriel Chávez Casazola

Diseño, maquetación y armado


Sergio Vega Camacho

Recolección de imágenes
Rodríguez & Baudoin:
Ariana Arispe y Melissa Sauma

Impreso en
Plural editores

La Paz, Bolivia
contenido
6
el porqué de este libro

9
a manera de introducción
Gabriel Chávez Casazola
19
1957-1967
la irrupción de la subjetividad
Mariano Baptista Gumucio
49
1967-1977
turbulencia y escritura
Edmundo Paz Soldán
67
1977-1987
sobresaltos entre el silencio
Mónica Velásquez Guzmán
97
1987-1997
años de transformación
Magela Baudoin
115
1997-2007
cambio de ritmo
Martín Zelaya Sánchez
153
2007-2017
descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad
Giovanna Rivero
197
coautores
1957-2017
asociación de ba nc o s pri va do s de bo li vi a
( a s o ba n)

el porqué de este libro

6
60 años
en la literatura
boliviana e l libro que a partir de hoy se
pone a disposición del público –como de
una simple ojeada podrá percibir el lec-
tor– difiere en grado sumo de otras pu-
blicaciones anteriores de la Asociación
de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN).
La propia ASOBAN –en su Memoria
Anual– siempre expone un concienzu-
do detalle de la situación económica
global del país y la existente en el exte-
rior. Asimismo, conviene recordar que
con motivo de la celebración de los pri-
Esta vez el Directorio y la Secretaría meros 50 años de vida de la Asociación,
Ejecutiva quisieron presentar algo real- en el año 2007 se publicó un extenso y
mente distinto. Publicar un informe eco- valioso trabajo que resumió múltiples
nómico o financiero podría haber tenido aspectos de la actividad económica glo-
valor intrínseco por la tradicional cali- bal de esas cinco décadas.
dad de la información provista por esta Por su parte, cada banco, al presentar
Asociación, pero debe reconocerse que en forma independiente sus respectivas
ya hay varios informes relativamente memorias y estados financieros, realiza
similares en Bolivia y en el extranjero, sus propios análisis particulares. De la
todos con datos concretos de excelente misma manera lo hacen el Banco Central
presentación. de Bolivia (BCB) y la Autoridad de Super-

El porqué de este libro


visión del Sistema financiero (ASFI). Igual- de ellas, puestos en contexto de la época,
mente, entidades como el Fondo Moneta- el entorno y las circunstancias de su par-
rio Internacional (FMI), el Banco Mundial ticular tiempo histórico.
(BM), la Comisión Económica para Amé- Los coautores de este libro, cuyas
rica Latina (CEPAL) y otras instituciones prestigiosas firmas se reúnen aquí por vez
similares, presentan periódicamente es- primera en una misma obra, son el histo-
tudios económico-financieros en diversos riador y periodista Mariano Baptista Gu-
formatos. mucio (quien se ocupó de la década 1957-
Por lo someramente expresado, se 1967); el narrador y ensayista Edmundo
percibe que de haber ASOBAN realizado Paz Soldán (1967-1977); la crítica y poeta
con motivo de sus 60 años de aniversario Mónica Velásquez Guzmán (1977-1987);
un ejercicio similar a los nombrados ante- la narradora y periodista Magela Baudoin
riormente, se hubiera tenido tan sólo un Terán (1987-1997); el periodista y crítico
agregado más a lo que es –por lo expresa- Martín Zelaya Sánchez (1997-2007); la na-
do– una larga lista, cuyo valor desde ya no rradora y docente Giovanna Rivero Santa
se desconoce. Cruz (2007-2017); y el poeta y ensayista
En cambio, como homenaje a las seis Gabriel Chávez Casazola, editor del libro
décadas de vida de la Asociación, ASOBAN y autor de su concepto editorial e intro-
decidió realizar un aporte novedoso po- ducción crítica. 7
niendo a disposición de los lectores una Las autoridades directivas y ejecu- 60 años
en la literatura
visión panorámica de la literatura bolivia- tivas de ASOBAN consideramos que así, boliviana
na de los últimos 60 años, presentada no a tiempo de rendir un justo homenaje a
desde un enfoque o un lenguaje académi- este 60 aniversario de nuestra entidad que
co, sino de forma a la par amena y analí- agrupa a la banca privada asociada, reali-
tica, a la manera de una crónica, o mejor, zamos un sustantivo aporte a la cultura e
de una serie de crónicas, nacidas de una historia intelectual del país, llenando un
consistente investigación y enriquecidas notorio vacío en la bibliografía boliviana
por la visión crítica de sus autores. Al actual.
efecto, invitamos a siete destacados escri- Con este ejercicio intelectual, ASOBAN
tores bolivianos –de indiscutibles creden- ha querido mostrar, además, el verdadero
ciales nacionales e internacionales– para mosaico histórico en el que ha desarro-
que fueran ellos quienes, como protago- llado sus actividades a lo largo del tiem-
nistas y testigos privilegiados de esta mis- po transcurrido desde su creación, pues
ma historia, narren e informen acerca del cada década ha marcado —a su mane-
contenido literario de cada una de las úl- ra— no sólo la economía y las finanzas;
timas seis décadas, intentando reflejar los también sucedió lo propio con el pensa-
libros y autores principales de cada una miento ideológico, las luchas políticas, la

El porqué de este libro


actitud general del pueblo y hasta la del Bolivia, de su progreso social, económico
propio Estado boliviano como tal. Cada y humano, tal como lo ha venido hacien-
período decenal ha traído a su manera do como gremio y mediante el conjunto
transformaciones, paradigmas, avances y de sus asociados a lo largo de estos 60
regresiones, aspectos positivos y negati- años. Con certeza, se puede afirmar que
vos, cambios y permanencias. así será también en los años que vendrán.
Finalmente, sólo cabe esperar que este ASOBAN recorrerá aún un largo camino,
genuino esfuerzo y contribución a la cul- siempre en progreso, siempre en benefi-
tura sea de utilidad entre profesionales, cio del pueblo boliviano y del país.
estudiantes, investigadores nacionales e
internacionales y todos los interesados La Paz, octubre de 2017.
en conocer la evolución de la literatura
boliviana y quiénes fueron los autores y
libros nacionales más destacados en cada
período analizado desde 1957 hasta hoy,
es decir, en el mismo tiempo que lleva de
existencia nuestra Asociación.
ASOBAN ha estado y estará siempre al Nelson Villalobos Sanzetenea
8 servicio de la comunidad, al servicio de Secretario Ejecutivo de ASOBAN

60 años
en la literatura
boliviana

El porqué de este libro


un rí o q ue c rec e

a manera de introducción
Gabriel Chávez Casazola

l ímpido lago que refleja el cielo al pie


de las montañas. Ojo de agua en medio de
la espesura y los envolventes sonidos de
la selva. Riachuelo cantarino discurrien-
do a la vera de los molles, entre maizales
atardecidos. Pero también, a no olvidarlo,
gestadas al interior de este país nuestro,
largamente desvinculado hacia adentro y
hacia afuera, sin rutas fluidas –materiales
o intelectuales– que nos permitieran ligar-
nos y descubrirnos o descubrir a nuestros
vecinos y ligarnos a ellos; viviendo casi de
9
60 años
en la literatura
boliviana

áspera sed de tuscales, colérica aridez de espaldas entre regiones, culturas y grupos
socavones, reflujo de sangre e impoten- sociales, encerrados entre fronteras imagi-
cia, trizado paraguas del que se marchó, narias –todas lo son– como las que traza
aguardiente de los márgenes, corriente de un geopolítico o las que marca la genética
vidas inanes en las ciudades de los desha- que da color a nuestra piel o el azar que
bitados, cauce que alimentan sus delirios, nos hace nacer con más o menos oro –ese
mar imposible. otro valor imaginario– en el bolsillo; “en-
Todas esas imágenes pueden reflejar cuevados” como apuntaba el crítico perua-
lo que la literatura boliviana es; a la par no Luis Alberto Sánchez el siglo pasado;
suma y multiplicación de voces singula- ensimismados, en el centro mismo de la
res y a menudo distantes o contrastantes, periferia, entre la timidez y el orgullo, an-

El porqué de este libro


verso y reverso de un mismo no-saber; sin alguna manera a través nuestro. Tal es
querer (re)conocernos a nosotros mismos, nuestro destino (nuestra doble desgra-
sin decidir mirarnos a los ojos en nuestras cia, lamentaba Cerruto): haber nacido /
originalmente antagónicas, pero al cabo bajo este sol / y ser artista // una mano
complementarias, herencias indígenas y / posada en el teclado / y otra entre los
occidentales, en su sabroso –aunque pro- dientes / mordida.
blematizado– mestizaje, en nuestro difícil *
y prolongado parto nacional. Aunque se han realizado algunos acerca-
De la formación, decurso y cotidiani- mientos a la historia de la literatura boli-
dad de este país tan solo en su agonía, viana, resultan ser escasos e insuficientes
como lo quiso Gonzalo Vásquez Méndez; considerando todo lo que ella es y repre-
de este país sin hora y sin aurora que do- senta. En realidad, no se ha escrito toda-
lía a Franz Tamayo; de esta patria de sal vía una historia integral de nuestra litera-
cautiva que nombraba Óscar Cerruto; de tura y los dos esfuerzos más sistemáticos
este país no país de Robertito Echazú, da y abarcadores son bastante recientes. Por
cuenta nuestra literatura, como también una parte, la Nueva historia de la lite-
–y sobre todo– de sus hombres y mujeres, ratura boliviana, del narrador Adolfo
de sus trabajos y sus noches, sus place- Cáceres Romero, en cuatro volúmenes
10 res y sus días; aunque muchas veces –eso publicados entre 1987 y 2011, que tiene
60 años los escritores lo fuimos descubriendo con la virtud no menor de dedicar su primer
en la literatura
boliviana el tiempo, precisamente en la etapa que tomo a las que el autor llama literaturas
abarca el presente libro– no se necesite aborígenes (aymara, quechua, callawaya y
hablar explícitamente de Bolivia ni de tupiguaraní) y el segundo al período colo-
aquello que –cierta o estereotipadamen- nial, etapas que anteriores historiaciones
te– se supone que es o debe ser lo boli- de nuestra literatura omitían.1 En 2002, se
viano ni tampoco escribir desde un lo- publicó Hacia una historia crítica de la
cus nacional para ser autores con carta literatura en Bolivia, editado por Blan-
de ciudadanía. De aquí somos, es cierto,
pero la patria mayor del escritor es el len- 1. El tercer tomo está dedicado a los pe-
guaje y todos los hombres somos, al fin y ríodos independentista y republicano y el
al cabo, el mismo fugaz hombre. cuarto a la literatura del siglo XX. Cáceres ha
publicado, además, las antologías Poésie bo-
Mas, sin embargo, haber nacido en livienne du XX siècle. Antología de la poesía
esta sorprendente y diversa región del boliviana en español y francés (1986), Poé-
mundo nos define –y hasta signa– en mu- sie quechua en Bolivie. Antología trilingüe
español, quechua, francés (1990) y Poesía
chísimos aspectos; aunque escribamos
quechua del Tawantinsuyo (2000), además
sobre el cosmos (o el caos) sin nombrar de un Diccionario de la literatura bolivia-
a Bolivia, querámoslo o no, ella habla de na (2009).

El porqué de este libro


ca Wiethüchter, Alba María Paz Soldán, actualizada apareció en 1981, con un en-
Rodolfo Ortiz y Omar Rocha, reuniendo foque que hoy resulta anacrónico y que,
ensayos de varios autores. Claramente se por varias y fundamentadas razones, fue
trata de un libro con densidad y propósi- impugnado en su momento por Enrique
tos académicos, que desde el mismo título Vargas Sivila.
declara, con honestidad, sus alcances; es Hay, además, algunos otros aborda-
un aporte relevante en ese ámbito, pero jes más específicos, sea con una delimi-
no está destinado al lector profano y eso, tación cronológica, como el consistente
junto al complejo enfoque escogido para estudio Literatura y democracia (1983-
construirlo, limita su potencial espectro 2009), editado por Omar Rocha y Clever-
de recepción. th Cárdenas en 2011; o bien centrados en
Tiempo atrás hubo otros intentos: la determinados escritores y su producción,
Historia de la Literatura Boliviana de como la excelente colección de libros La
Enrique Finot, aparecida en 1943, llega a crítica y el poeta, elaborada estos últi-
plantear que no es posible siquiera hablar mos años por un grupo de estudios de la
de una literatura boliviana propiamente Carrera de Literatura de la Universidad
dicha, asumiendo acríticamente varios Mayor de San Andrés, bajo la dirección
juicios y prejuicios de la época; poco des- de Mónica Velásquez.
pués, Fernando Diez de Medina publicó En cuanto a la crítica literaria en Bo- 11
en editorial Aguilar de España su Litera- livia, como muchos autores han señalado, 60 años
en la literatura
tura boliviana, introducción al estudio ésta es menor (en cantidad, calidad y agu- boliviana
de las letras nacionales del tiempo míti- deza) que en otros países de Latinoaméri-
co a la producción contemporánea, que ca3, pero sobresalen algunos ensayistas de
en su segunda edición abarca hasta el año
1957, casualmente el mismo en que arran- 3. Tal vez esto tenga que ver con la exis-
ca el presente libro2 y cuya cuarta edición tencia de una sola Carrera de Literatura en
toda Bolivia, la de la Universidad Mayor de
San Andrés de La Paz; situación inexplica-
2. 1957 es el año de creación de la Asocia- ble que, además, reduce la posibilidad de que
ción de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN), existan varias ópticas o perspectivas críticas
que resolvió editar este libro con motivo de más diversas desde distintos puntos del país,
su 60 aniversario, abarcando precisamente la así como visiones alternativas a las que ese
producción literaria boliviana de las últimas centro de estudios pone en valor, marcando
seis décadas (1957-2017), cada una desarro- tendencias y construyendo canon de mane-
llada en un distinto capítulo y por un diferen- ra casi natural. La ubicación de esta solitaria
te autor. Este corte temporal obedece a una Carrera en la ciudad sede de gobierno contri-
decisión institucional que podría parecer buye, además, a otorgar (o a que se perciba
arbitraria, pero que, como verá el lector, se así) un carácter centralista y de limitado al-
ensambla de manera adecuada con el desa- cance (geográfico, pero no solamente) a al-
rrollo de nuestra literatura contemporánea. gunos de los abordajes que se realizan en sus

A manera de introducción
valía –desde el historiador Gabriel René tico, y de los útiles índices y diccionarios de
Moreno en el siglo XIX hasta, en la actua- escritores, de los cuales los más recientes
lidad, el poeta Eduardo Mitre, el semiólo- y completos son la Enciclopedia Gesta de
go Luis H. Antezana y el polígrafo Mariano autores de la literatura boliviana (2004 y
Baptista Gumucio, pasando por el enorme 2005) y el Diccionario cultural boliviano (di-
Carlos Medinaceli y los injustamente ol- gital), ambos de Elías Blanco Mamani.
vidados Juan Quirós, Guillermo Franco- Por otra parte, cabe hacer notar que
vich y Carlos Castañón Barrientos, entre todavía existen grandes zonas de sombra
otros autores del siglo XX–, quienes se han en la historia de la literatura boliviana
aproximado con interés y rigor a la obra de (si bien, para ser justos, han comenza-
sus contemporáneos, contribuyendo no- do poco a poco a iluminarse, antes por
tablemente a su valoración y divulgación, persistentes esfuerzos individuales que
supliendo así la ausencia de otras lecturas por voluntad estatal o institucional, salvo
especializadas; tal como también lo han he- contadas excepciones). Pensemos, verbi-
cho y continúan haciendo los pocos, pero gracia, en lo poco que conocemos de una
en general buenos, espacios literarios espe- parte sustancial de los antecedentes o
cializados en la prensa impresa y ahora di- basamentos de nuestra literatura: la rica
gital; amén de las escasas antologías de poe- tradición y sensibilidad y las singulares
12 sía, cuento o híbridas que se han publicado cosmovisiones –transmitidas oralmente
60 años acompañadas de un consistente estudio crí- o incluso codificadas según usos ajenos a
en la literatura
boliviana los occidentales, como el khipu Pachaka-
aulas, según han cuestionado de manera re- maj– de los numerosos pueblos origina-
currente escritores de otras ciudades, como rios que fueron dueños de lo que es hoy
el novelista cochabambino Ramón Rocha
el territorio nacional y que forman uno de
Monroy. En todo caso, la responsabilidad de
ampliar perspectivas críticas recae no sólo en los veneros culturales que confluyen en la
la UMSA sino, sobre todo, por omisión, en las identidad de nuestro país. Cuánto de todo
otras universidades del país que hasta ahora aquello se habrá olvidado irremisible-
no han creado espacios de formación litera-
ria (a excepción de la Universidad Privada de
mente, en especial en el caso de las cultu-
Santa Cruz de la Sierra con su Diplomado de ras menos numerosas o aisladas; incluso
Escritura Creativa, que no busca formar crí- cuántas lenguas –o sea, formas únicas de
ticos sino escritores, o la carrera de Filosofía ver y decir el universo– se habrán perdido
y Letras de la Universidad Católica Bolivia
Regional Cochabamba, notoriamente enfo- en eso que solemos llamar ‘la noche de los
cada más en la filosofía). De todas formas, siglos’, como producto de la fatalidad his-
como acabamos de ver, la actual contribu- tórica pero también de la deliberada des-
ción crítica de la única Carrera de Literatura
memoria de quienes se arrogan una pre-
existente es significativa: varias de las obras
que acabamos de destacar en los anteriores tendida superioridad, cultural o de otra
párrafos nacieron a su amparo. índole, en el espacio o el tiempo.

A manera de introducción
Cabe subrayar, además, que esta zona lar sucedió con las letras coloniales o –si
de sombra no abarca sólo el período pre- se prefiere emplear una distinta nomen-
colombino sino también la Colonia y la clatura– con la literatura del período in-
República hasta hace poco tiempo, cuan- diano producida dentro de los límites de
do lo indígena y los indígenas –primero la Real Audiencia de Charcas, tanto la es-
vencidos por los conquistadores y luego crita por españoles venidos de la Penínsu-
largamente sometidos por los criollos y la, como el andaluz Luis de Ribera, poeta
mestizos– recién comenzaron a ser visi- de gran valía muerto en La Plata en 1623,
bilizados, incluidos y simbólicamente re- o por autores nacidos ya en estas tierras.
conocidos en la sociedad, despertándose Paradójicamente, pues, mientras los
el interés por rescatar y fijar, mediante la colonizadores y sus descendientes desde-
escritura, su tradición oral, o por descu- ñaron la tradición oral y la sucesiva litera-
brir textos y cantos primigenios en len- tura indígena, a su vez los mestizos repu-
guas originarias, fueran estos antiguos blicanos –aquejados por esa enfermedad
(como el lírico arawi y los sagrados jai- nacional que Marcelo Quiroga Santa Cruz
llis quechuas) o actuales. Eso sí, viendo el llamaba el ‘adanismo’– se encargaron de
lado amable de la moneda, al seguir sien- echar un tupido velo sobre la producción
do Bolivia un país culturalmente diverso, literaria (y, en general, la cultura) del pe-
condición hoy amparada en las leyes y el ríodo colonial, como si la historia hubie- 13
consenso social, infunde esperanza pen- ra comenzado en 1825 con la fundación 60 años
en la literatura
sar en cuánto es posible todavía arreba- del país, hace menos de 200 años, y todo boliviana
tar al olvido o simplemente integrar con lo anterior –la Colonia duró nada menos
naturalidad a la dinámica literaria con- que ¡tres siglos!– no valiera.
temporánea, tal como está ocurriendo en De hecho, el esplendor (sobre todo en
otras naciones latinoamericanas en las la poesía religiosa y profana) del Siglo de
que la literatura indígena ocupa ahora un Oro de Charcas apenas comenzó a develar-
lugar vivo. se hace pocos años, merced a los estudios
Curioso caso: si el menosprecio se de Josep Barnadas, Leonardo García Pabón
tragó buena parte de las manifestaciones y, especialmente, de Andrés Eichmann,
protoliterarias y literarias de los pueblos quienes penetraron en los insondables y
originarios y de la producción de sus indi- riquísimos fondos coloniales del Archivo
viduos –del pasado apenas quedan textos y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB),
y nombres como el del jovencísimo poeta cuyo emblemático director Gunnar Men-
Juan Wallparrimachi (Potosí, 1793-1814) y doza Loza4, junto con Lewis Hanke, había
algunos más rescatados por el quechuista
Jesús Lara y otros investigadores como el 4. Quien también descubrió en la sección
mencionado Cáceres Romero–, algo simi- Manuscritos del ABNB el interesante Diario de

A manera de introducción
sacado ya a luz, en los años sesenta del si- esa etapa, como la romántica Claudio y
glo XX, a Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela Elena de Vicente Ballivián, publicada en
y su Historia de la Villa Imperial de Poto- Londres en 1834 junto a otros relatos y
sí, ahora justipreciada como piedra funda- rescatada por Juan Siles Guevara en 1969;
cional de la literatura boliviana y espejo de Claudina de José Simeón de Oteiza, apa-
cómo miraban (y ficcionaban) su mundo recida en 1855 en La Paz y redescubierta
nuestros antepasados.5 en 1997; Los Misterios de Sucre, de Se-
Además de esas dos grandes zonas de bastián F. Dalenze, publicada en 1861; y la
sombra en la literatura producida en lo que durante mucho tiempo fue conside-
que hoy es Bolivia, un velo menor cubre rada la primera novela escrita en Bolivia:
una buena parte del siglo XIX, cuando co- Soledad, del argentino Bartolomé Mitre,
menzó a surgir la narrativa boliviana pro- publicada en el periódico La Época en
piamente dicha; se conservan unas pocas 1847. Si alguna novela de ese siglo mere-
novelas –no demasiado memorables– de ce ser destacada por su valor literario y
no como una curiosidad de época (según
un comandante de la Guerra de la Indepen- ocurre con las antes nombradas), esa es,
dencia de José Santos Vargas, comúnmente sin duda, Juan de la Rosa. Memorias del
llamado Diario del Tambor Vargas. Lo pu- último soldado de la Independencia, de
blicó primero en la Revista de la Universidad
14 Nataniel Aguirre, sobre cuya autoría se
de San Francisco Xavier de Sucre en 1952;
60 años once años más tarde, el mismo Mendoza en- ha producido una reciente polémica que
en la literatura
boliviana contró la versión completa en un anticuario, demuestra el vivo interés que aún produ-
la adquirió para el ABNB y la publicó en 1982, ce esta obra, publicada por vez primera
en una edición anotada, en Editorial Siglo XXI
en Cochabamba en 1885, con una segun-
de México. El Diario… acaba de ser editado
una vez más, este año 2017, en la Biblioteca da edición en París (1909) en una versión
del Bicentenario, que está publicando los 200 modificada y luego reeditada varias veces,
títulos considerados más representativos de la la última en una edición crítica de Plural
literatura boliviana en distintos géneros. Pese
a algunas omisiones en la selección, se trata
Editores el año 2010.6 Apenas el año pa-
del más importante esfuerzo editorial del Es- sado (2016) se han publicado en dos volú-
tado boliviano, ahora en pleno desarrollo. menes nada menos que 56 novelas breves
5. Por cierto, documentos conservados en del siglo XIX, redescubiertas por Juan Pa-
esos mismos fondos archivísticos, que permi- blo Soto en los archivos del ABNB, lo que
ten formarse una veraz idea no sólo de cómo
funcionaba la vida pública sino, ante todo, permite suponer que esta veta no está
de cómo transcurría la vida cotidiana en el
coloniaje, están siendo actualmente fuentes
privilegiadas para la construcción argumen- 6. Precisamente el prólogo de esta última edi-
tal de novelas y cuentos contemporáneos ción, del investigador Gustavo V. García, fue
de autores interesados en la historia, como el que dio origen a la mencionada polémica, al
Máximo Pacheco y Rosario Barahona. poner en tela de juicio la autoría de Aguirre.

A manera de introducción
agotada para los investigadores y podrían comprender de qué manera la tradición
encontrarse más obras todavía, amplian- poética boliviana se fue formando con
do el escaso conocimiento existente sobre diversas influencias, primero españolas,
los textos narrativos de este período, que europeas y occidentales, luego también
en otros países latinoamericanos ha sido americanas y más remotas, sin renunciar
ampliamente inventariado y estudiado. a sus raíces telúricas o indígenas (redes-
Se conoce mucho más, en cambio, cubriéndolas); y así hasta encontrar una
acerca del romanticismo en la poesía de- voz propia, o varias, nítidas y a menudo
cimonónica, de la mano de las valiosas (y notables voces propias, a lo largo de todo
valerosas) María Josefa Mujía y Adela Za- el siglo XX, al que bien puede llamarse el
mudio, así como de Manuel José Cortés, siglo de la poesía en Bolivia.
Ricardo Mujía, Néstor Galindo y otros. Más Por otra parte, en cuanto a la narrativa,
tarde, a caballo entre el siglo XIX y el XX, las primeras décadas del siglo XX estuvie-
sobrevendrá con ímpetu el modernismo ron marcadas por el realismo y, dato lla-
con los poetas bolivianos Ricardo Jaimes mativo, también por haber sido una etapa
Freyre, internacionalmente considerado singular en la que varios importantes es-
como una figura señera de este movimien- critores bolivianos publicaron en Europa
to, Gregorio Reynolds, José Eduardo Gue- y otras naciones con muy buena acogida.
rra y, con un acento y características sin- Alcides Arguedas, elogiado por Miguel 15
gulares, Franz Tamayo, que ‘bolivianizó’ de Unamuno y Amado Nervo, y Jaime Men- 60 años
en la literatura
esta corriente con acentos telúricos. doza, encomiado por Rubén Darío, que lo boliviana
El caso de Tamayo y su peculiar moder- llamó “el Gorki boliviano”, fueron editados
nismo helénico-andino-sufí –este autor, en España, por la misma casa en Barcelo-
por cierto, es una de las piedras miliarias na, llamada ‘de la Vda. De Tasso’. Pueblo
(o los tótems) de la poesía boliviana del enfermo de Arguedas apareció en 1909 y
siglo XX, junto a Jaimes Freyre, Óscar Ce- En las tierras del Potosí de Mendoza en
rruto y Jaime Saenz–7 es ilustrativo para 1911. Más tarde vendrían otras ediciones
internacionales de Arguedas, incluyendo
7. A cuya luz y bajo cuya sombra transita-
mos los poetas bolivianos contemporáneos, narrativa ligada a la búsqueda trascendental
en especial con la influencia de dos de estos de experiencias límite en el alcohol, la no-
nombres fundamentales de la poesía del siglo che y la marginalidad, siempre en el mágico
XX: Óscar Cerruto (1912-1981) y Jaime Saénz ámbito de La Paz y el altiplano; este tipo de
(1921-1986). La poesía cerrutiana es sobria, búsqueda, dicho sea de paso, causó no pocos
diamantina y reflexiva, de un trabajo depura- daños colaterales en los abundantes epóni-
do con la palabra y no exenta de cierto amar- mos que Saenz tuvo a finales del siglo XX y
go escepticismo; la obra de Saenz es una que procuraron (y temporalmente lograron)
piedra imán atractiva y oscura, cargada de ‘estacionar’ la poesía boliviana en esas coor-
símbolos sembrados a lo largo de una poesía denadas.

A manera de introducción
sus Obras completas (1959) en la legenda- consecuencia indirecta de la auto-revela-
ria colección de lujo de Editorial Aguilar. ción de lo nacional que se produjo en la
En París fueron publicados, a su vez, Guerra del Chaco y del carácter nacio-
Nataniel Aguirre, de manera póstuma, en nalista de la consiguiente Revolución de
Editorial Bourdet, con la segunda edición 1952. Precisamente, este libro arranca
de Juan de la Rosa, aparecida, como cinco años después de esa Revolución,
ya referimos, en 1909; Armando Chir- que no llegó a producir una literatura o
veches, en Librería Ollendorff, con La arte propios y perdurables. Fue alrededor
candidatura de Rojas (1909)8; y Adolfo de esa etapa cuando nuestra literatura se
Costa du Rels, que se quedó a vivir y es- convirtió en una ínsula mediterránea casi
cribir en Francia9. Y aquí muy cerca, en hasta el día de hoy.10
Chile –donde Gabriel René Moreno resi- Por cierto, para que ese aislamiento se
dió y publicó en el siglo XIX–, vieron nacer produjera (y todavía exista) convergieron
Augusto Céspedes su Sangre de mestizos varios factores además de los histórico-po-
en 1936, Abel Alarcón su Era una vez… líticos: un pequeño mercado editorial y
(1940) y Óscar Cerruto su Aluvión de fue- de lectores; ausencia de publicaciones
go en 1935. (libros, revistas, portales) con alcance
Estas publicaciones internacionales internacional; escasos canales, flujos y
16 y otras que no cito –no se trata de un re- contactos con autores, críticos, editores,
60 años cuento completo sino referencial– se pro- traductores y divulgadores de otras na-
en la literatura
boliviana dujeron antes de que el ensimismamiento ciones; falta de apoyo estatal. Pero, sobre
replegara nuestra literatura, tal vez como todo, en el trasfondo, planea una suerte de
enfermedad nacional que aqueja también
8. Igualmente se publicó en Francia la poe- a muchos de nuestros escritores: la medi-
sía de Adela Zamudio; sus Ráfagas aparecie- terraneidad espiritual; condición que por
ron en la misma editorial Olendorff en 1913. fin ha comenzado a romperse de manera
También en poesía, los principales libros de
Ricardo Jaimes Freyre se editaron en la Ar-
decisiva por un cambio axiológico y pa-
gentina, donde vivió, y allí vio la luz póstu- radigmático, como lo refiere la narradora
mamente su poesía completa en 1944. Giovanna Rivero en el último capítulo del
9. Al igual que lo hicieron, más tarde, en dis- presente libro, donde destaca la interna-
tintos países, otros escritores chuquisaque- cionalización de la literatura boliviana.
ños como él y de su misma generación y seg-
mento social; una generación derrotada en
la Revolución de 1952 cubierta aún por una 10. Este aislamiento, por cierto, se tradujo
pequeña veladura de origen político, que es en asincronía –el concepto es del poeta y en-
preciso descorrer y que se extiende incluso sayista Gary Daher– respecto a movimientos
hasta parte de la segunda mitad del siglo XX, y corrientes internacionales; y, en el lado po-
ocultando, por ejemplo, a autores de la talla sitivo, permitió el nacimiento de voces poé-
del poeta y narrador Fernando Ortiz Sanz. ticas y narrativas de una gran originalidad.

A manera de introducción
Junto a ella, reconocidos autores de plias y menos enfocadas sólo en una parte
distintas generaciones y regiones del país, o visión del país y de su historia, como
que cultivan diversos géneros literarios o ocurría hasta hace poco; reduccionismo
el periodismo, se vuelcan aquí a la tarea que los coautores de este libro –con los
de presentar un panorama valorado de textos aquí recogidos, pero sobre todo,
la literatura boliviana de las últimas seis varios de ellos, con su propia obra– han
décadas, de la que ellos mismos –y quien demostrado que puede y debe terminar,
esto escribe– somos coprotagonistas: Ma- ahora que nuestra literatura se torna mul-
riano Baptista Gumucio, Edmundo Paz tipolar y se expande geográfica y temáti-
Soldán, Mónica Velásquez Guzmán, Ma- camente como un río que crece y llega al
gela Baudoin, Martín Zelaya y la mencio- mar, ya no imposible, de los lectores de
nada Giovanna Rivero Santa Cruz. otras regiones del mundo y alcanza a nue-
No me queda más que agradecer a vos y más lectores bolivianos.
ASOBAN por haber decidido realizar esta Sí, nuestra literatura boliviana existe y
publicación en su 60 aniversario y por es un río que crece; un río que fluye y al
haberme confiado el concepto editorial y fluir deja a su paso rosas de polvo11 –escri-
la edición del presente libro (con la va- turas, signos, caligrafías– de extraña belle-
liosa colaboración de Sergio Vega en el za sobre las orillas de sus lectores; un río
concepto gráfico; Ariana Arispe y Melissa de pie, como lo quería el poeta Raúl Otero 17
Sauma, ambas de la consultora Rodríguez Reiche. 60 años
en la literatura
& Baudoin, en la recolección de imáge- boliviana
nes); esta obra que no pretende ser una
historiación exhaustiva sino, como anoté
antes, una panorámica comentada de la
literatura boliviana de los últimos sesenta
años, que no tiene (ni quiere tener) un 11. Parafraseo aquí unos versos de “El cami-
abordaje académico. nante” del inolvidable Jorge Suárez; soneto
que nos recuerda lo que, al fin y al cabo, somos
Es más, se pidió expresamente a los y hacemos los escritores: Fiel monólogo, len-
autores que sus textos mantuvieran un gua demorada / en la miel del recuerdo, pero
tono coloquial y de crónica –sin por ello en vano: / todo recuerdo es un licor lejano /
renunciar al rigor y a la valoración crítica y toda evocación es siempre nada. // Nada,
la red febril de tu mirada / captura sólo el
imprescindibles–, ya que este libro tiene humo del verano / y la piel que acaricias en
fines de divulgación e información para tu mano / es ya tacto sin luz. Acongojada //
el lector no especializado; pero a la vez, por tanta sombra, sus farolas verdes / pren-
de la calle taciturna. Muerdes / tu soledad, tu
ciertamente, busca despertar interés para
soledad, tu grito, // mientras que va dejando
que se realicen futuros estudios en pro- tu pisada / rosas de polvo, sobre la calzada, /
fundidad con nuevas visiones, más am- camino de la muerte, al infinito.

A manera de introducción
1957.1967

1967.1977

la irrupción de la
subjetividad
1977.1987
por Mariano Baptista Gumucio

19
0 años
60
6
en la literatura
1987.1997 boliviana

1997.2007

2007.2017

Yolanda Bedregal
1957-1967
la irrupc i ó n de la s ubj et i vi da d

c
por Mariano Baptista Gumucio

uando recibí la invitación para que indigenistas, costumbristas y realistas,


me ocupase de la primera década de las dando paso a temáticas alternativas e in-
seis que formarían el libro de homenaje a trospectivas e introduciendo nuevas téc-
la literatura boliviana coincidente con el nicas en el uso del lenguaje y la temática
año de nacimiento de ASOBAN, pensé en fantástica, por ejemplo, entre otros tintes
un primer momento que me había toca- de la subjetividad.
do bailar con la más fea, pero después se Indispensable referirse a la situación
20 me ocurrió preguntarme si Bolivia tuvo política y social que vivía el país en ese
60 años alguna vez décadas “bonitas”. Recordé la tiempo: cinco años habían pasado de la
en la literatura
boliviana frase con la que termina Charles Arnade eclosión de abril de 1952, protagonizada
su Dramática insurgencia de Bolivia, por el Movimiento Nacionalista Revolu-
cuando queda instalada la asamblea de cionario. Habían quedado atrás las gran-
agosto de 1825 y se inicia –dice el autor des medidas con las que se pensaba que
norteamericano– “una terrible y espanto- el país ingresaría a la modernidad y el pro-
sa historia”. Pero como no se trataba de greso. Las minas de Patiño, Hochschild y
hurgar esas heridas ni hacer el papel de Aramayo estaban en las manos del Estado;
víctima (que forma parte de la psicología se habían decretado la Reforma Agraria,
del boliviano, junto a la añoranza de la el voto universal y la democratización de
costa marítima), sino de exaltar la parte la escuela; la Central Obrera, de flaman-
noble de la creación humana, la única te creación, cogobernaba con el MNR, y en
que perdurará en el tiempo y en la me- las minas nacionalizadas regía el control
moria de las gentes, el encargo resultaba obrero, mientras las milicias desfilaban
mucho más grato. Encontré, además, que con sus fusiles y metralletas como jugue-
esta década fue tal vez la más fecunda en tes nuevos. Al frente del régimen surgió
cortes con el pasado, porque en ella se un partido que no daba ni pedía cuartel y
produce el alejamiento de las corrientes que en 1959, sacrificó a su jefe, Oscar Ún-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


zaga de la Vega, en una asonada golpista apoderó del Palacio, sin efusión de sangre,
en la que al propio tiempo se celebraba su mientras el Jefe de gobierno partía al exi-
cumpleaños. Eliminado ese foco de resis- lio a Lima. El régimen militar se prolonga-
tencia, la lucha prosiguió en el seno del ría por 18 años.
propio gobierno entre sus distintas ten- La década objeto de este vistazo a la
dencias. El régimen, carente de recursos literatura boliviana abarca esos sucesos y
y ante el fantasma de la inflación que cre- finaliza en los primeros tiempos del pre-
cía día a día y las amenazas de una nueva dominio castrense. El último año está 21
insurrección obrera, hubo de buscar la marcado por el sacrificio del Che Guevara 60 años
en la literatura
ayuda norteamericana para sobrevivir y al en Ñancahuazú, cuyo paso fugaz por Bo- boliviana
mismo tiempo reorganizó el ejército que livia cambió de alguna manera la faz del
había quedado semidestruido y humilla- país y las ideas políticas, en un turbión
do el ‘52. El descontento ganaba las calles, de acontecimientos y trastornos, algunos
los mineros seguían muriendo jóvenes, pacíficos y otros violentos, hasta el día de
de tuberculosis y silicosis, se cerraban las hoy. Ese es el telón de fondo. Cierta vez,
industrias fabriles y la clase media no en- dijo Neruda de los conquistadores: “Se
contraba trabajo digno, ni oportunidades llevaron el oro, pero nos dejaron las pa-
para sus hijos. En esos años, se inició el labras”. De ese caudal tan rico como los
éxodo de bolivianos de todas las condi- veneros de Potosí hablaremos ahora, por-
ciones a otros países, que continúa has- que las letras nos han fortalecido, alen-
ta hoy, al escribir estas líneas. Como era tado y esperanzado; nos han servido, en
previsible en ese ambiente de desaliento suma, para sobrevivir a las adversidades,
y anarquía, el Gral. Barrientos, vicepre- levantarnos de las caídas y mantener la fe
sidente de Paz Estenssoro en la fórmula en un mundo mejor. En el recorrido que
elegida en agosto de 1964, dio un golpe de hice por nuestras escuálidas bibliotecas y
Estado el 4 de noviembre de ese año y se hemerotecas, comprobé que en esta dé-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Óscar Cerruto

cada se consagraron Del mar y la ceniza; captados o sentidos directa o vitalmente


dos poemarios y Cerco de penumbras sin aprendizaje ni recibidos por la tarea
de Óscar Cerruto; Los deshabitados; El pulidora de la ‘educación’...”. El tiempo
tiempo de la muerte; Laguna H-3 y que daría sobrada razón al prologuista. El li-
aparecieron también las dos obras más bro, según confesó la autora, era su pre-
inclasificables y excéntricas del siglo XX: ferido y lo escribió en alta mar. Aunque
El loco y El pez de oro. Atengámonos Eduardo Mitre opina que la obra debe ser
22 ahora a la cronología, siguiendo las obras leída como un solo poema (compuesto de
60 años
60 publicadas año tras año. ocho movimientos), como el flujo y reflu-
en la literatura
boliviana jo de las olas, escogemos el quinto: Cuan-
1957 do ya la resaca deje mi alma en la playa
El mar y la ceniza de Yolanda Bedregal / y del arco agobiado de mi espalda se
Iturri (1913-1999), consagrada ya entonces vaya / el ala cercenada, cual vela desa-
por la crítica. En el prólogo, su mentor fiante, / en cicatriz y estela prolongará el
Nicolás Fernández Naranjo, afirma cate- instante. / Quedarán vigilando, símbolo
górico: “Ella es boliviana; más no vacilo intrascendente, / dos pobres ojos pródi-
en situarla entre las tres o cuatro más gos y una mendiga frente. / ¡Catacumba
grandes de la poesía en lengua castellana. de agua. Amor! ¡No me conoces! / Ni na-
¿Por qué esta mujer de talla pequeña, pies die nos conoce. Sólo hay fugaces roces,
diminutos, manos aladas e impalpables y / desencuentros, en la prieta mudez de
ojos de ascua no sería émula y hermana encrucijadas. / ¡Expían su demora pre-
de las más grandes poetisas que la Amé- sencias nunca halladas! / No son cruz ya
rica ha producido hasta aquí? (...) Hay en los brazos ni altar para holocausto / en
ella la vigorosa mentalidad de un espíritu salvajes ternuras. Con su claror exhaus-
equilibrado por sólida cultura humanista, to, / un sol desalentado ahonda los abis-
gracias a la intuición de valores estéticos mos. / ¡...Somos polvo y lucero, todo en

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


nosotros mismos...! / Para esta elemental dominantes son la soledad, el miedo, el
ceniza taciturna / sea la inmensa lágri- odio, la caducidad de las cosas, la breve-
ma del mar celeste urna. dad del amor y la belleza, la muerte y el
Cifra de las rosas y siete cantares de olvido, pero también la fe”. De este libro,
Óscar Cerruto Collier, nacido en La Paz dedicado a Madeleine, su única hija, es-
(1912-1981), poeta, narrador, periodista cogemos “Claroscuro”: De pronto lloras
y diplomático. No hay desperdicio en la y la luz se llena / calladamente de pro-
obra breve, pero riquísima de Óscar Ce- funda pena. / Y en un rincón, temblando, 23
rruto, uno de los clásicos de nuestras le- se amontona / dolida del dolor de tu per- 60 años
60
en la literatura
tras, cuya poesía y narrativa rivalizan con sona. / Pero estalla tu risa y se ilumina / boliviana
la de autores consagrados de Hispanoamé- la casa con su lumbre repentina / como
rica en el siglo XX. “La poesía –confesó si alguien abriera una ventana / y en la
Cerruto– es el último refugio del hombre, casa irrumpiera la mañana.
un refugio sin casamatas, sin muros, por El pez de oro de Gamaliel Churata
ello mismo inexpugnable (...). La poesía es la obra mayor del escritor nacido en
es la transcripción del mundo, todo eso Puno, con el nombre de Arturo Peralta
que es realidad, y aún contra esa realidad. (1898-1969). Llegó a Bolivia en 1917 como
Por eso la poesía es un acto de fe y no exiliado y se quedó por varios años en
se acaba”. Óscar Rivera Rodas, que dedi- Potosí, gracias a la generosidad del pa-
có un libro a estudiar la obra de Cerruto, dre franciscano Zampa, fundador de las
señala: “Cifra de las rosas es una rigu- “Escuelas de Cristo”, quien le cedió una
rosa composición, un poema realizado celda en su convento y donde, junto a
con indudable maestría; en el equilibrio Carlos Medinaceli y otros jóvenes in-
de su expresión convergen la belleza de la quietos, fundó la primera “Gesta Bárba-
imagen, la trascendencia del concepto y ra”, movimiento literario de larga estela.
la mesura de la emoción. Sus temas pre- Luego pasó a La Paz, trabajando siempre

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


en periódicos. Su obra capital no ha sido en la nuestra, publicando esta antología
reeditada, quizá por las dificultades que en la que incluyó a 29 autores de 19 paí-
presenta su lectura, pues no es una nove- ses, con la ilusión de que se divulgara en
la sino una colección de cuentos, fábulas, todo el continente (hazaña que no se ha
monólogos y diálogos, arawis y hayllis repetido más). De Bolivia escogió a cinco:
o jaillis (poemas en quechua), idioma al Augusto Céspedes (“El Pozo”), Augusto
que el autor da tanta importancia como Guzmán (“La cruel martina”), Fernando
24 al español, recordando a Garcilaso de la Diez de Medina (“El llamo blanco”), Os-
60 años Vega: (“que cierta es lástima que se pierda car Soria (“El saldo”), Jaime Saenz (“So-
en la literatura
boliviana o corrompa el kheswa siendo una lengua bre el espanto en los jardines bajo la llu-
tan galana”). Churata la reivindica pero al via”), mencionando además en su prólogo
mismo tiempo plasma su cultura huma- a Porfirio Díaz Machicao y a Raúl Leytón,
nística con los saberes indígenas y entre autor del cuento “Indio bruto”.
sus personajes figuran: suchis, humantos,
khesti, chullwas, duendes, brujos, es- 1958
queletos, wiracochas y el visorrey de los Patria de sal cautiva, de Óscar Cerru-
muertos. Al final de su vida volvió al Perú, to, que en opinión de Carlos D. Mesa es
donde hoy es considerado como uno de “una indagación sobre sí mismo, sobre su
los autores más originales y profundos del pasado, una apelación a la soledad no ya
siglo XX latinoamericano. del poeta sino de su comunidad que siente
Cuentos contemporáneos de Hispa- como abandonada, que es sin embargo la
noamérica, de Aquiles Nazoa, nacido en certeza de lo que ha sido siempre, de lo
Venezuela y exiliado en Bolivia por el dic- que se hereda, de una suerte de grandeza
tador Pérez Jiménez. Nazoa, quien llegó a cuyo único legado es el abandono. (...) Esa
ser una de las grandes figuras de la poesía y mirada hacia dentro descubre otra vez la
el humor en su patria, no perdió el tiempo fuerza gigantesca de una cultura que pare-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


ce atraparlo todo en medio de la montaña, 22 años en la narrativa (desde la publica-
ese hálito andino que enajena la nación de ción de Aluvión de fuego en 1935), Ce-
los otros escenarios del río y bosques en rruto publica esta colección de cuentos,
los que Bolivia se desplegó en últimos diez verdadero parteaguas en la narrativa bo-
lustros”. Rubén Vargas piensa que en Cifra liviana. Lo es por más de un motivo, pero
de las rosas Cerruto es todavía deudor del aquí comentaremos sólo dos rasgos fun-
modernismo, pero en cambio, en Patria damentales e inseparables de la escritura
de sal cautiva “ya aparece el Cerruto del de Cerruto: los llamaremos diferencia y 25
verbo afilado y certero que da testimonio ornamento. 60 años
en la literatura
de los avatares del tiempo y la historia”. Podríamos decir que es una obra me- boliviana
Este empedernido lector de la poesía ce- dular en el canon nacional, al tratarse de
rrutiana considera “Los dioses oriundos” un autor con enorme “poder de contami-
y “Altiplano” como poemas fundamenta- nación” (Bloom dixit), ya sea por la lumi-
les del libro. Para esta síntesis escogemos nosa claridad de su lenguaje, a pesar de lo
“Patria de sal cautiva”: Bosque de espu- irracional de las situaciones que plantea,
mas talado. / Mar encontrado y cedido. / o por esa fascinante extrañeza que des-
Tu caracol rescatado / zumba de nuevo pierta en los lectores que lo visitan tanto
en mi oído. / De nuevo, titán herido, / pe- por primera como por enésima vez.
cho de varón, te has dado / a mi fervor, En estos cuentos hay una evasión con-
y en el ruido / de tu bronce encadenado tinua del mundo cotidiano, que se revela
/ escucho tu voz que canta. / Se amotina como demasiado simple y desprovisto de
tu onda, el viento / colérico se levanta. / sorpresas. En esa vena, su principal dife-
de tu hondo seno violento. / Y reconozco rencia yace, si lo explicamos acudiendo a
el acento / de la sangre en tu garganta. Luis H. Antezana, en que “implica el salto
También este año aparece Cerco de del realismo dominante al uso de la ficción
penumbras. Después de un silencio de en su sentido más extremo: la posibilidad

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Augusto Céspedes

de darle verosimilitud no sólo a lo posi- fundos pozos de inconciencia, sueño sin


ble sino, también, a lo imposible”. El uni- sueños, de un solo bloque”. La exploración
verso ficcional planteado por Cerruto es de las fronteras entre estas zonas, en con-
un intento (logrado) de vislumbrar otras tinuo contacto, es abordado de frente, de
realidades, otras zonas de la conciencia la única manera posible, mediante la pre-
que acometen contra los pilares de lo ra- cisión del lenguaje. En definitiva, la lectura
cional: los sueños, la magia, la locura, la de estos textos, como advierte Antezana,
26 muerte. Estos son los temas mayores que “expande la conciencia (…) hacia una
60 años aborda Cerruto, siempre articulados por realidad polivalente, más terrible –quizá–
en la literatura
boliviana el deseo de sus personajes, deseo que por pero también más rica que la cotidiana”.
lo general los lleva hacia destinos aciagos. La presencia de la magia y del mundo
Lo dice el autor en una entrevista con Al- indígena tiene un peso nada deleznable
fonso Gumucio: “aquí prima lo apocalíp- en el conjunto. En “Junta de sangres”, un
tico sobre lo paradisíaco”. Cerruto obra callahuaya gana una apuesta frente a un
como una especie de demiurgo recupera- arrogante médico incapaz de detener una
dor de dimensiones fantásticas. hemorragia causada “por el secreto con-
García Pabón advierte que: “en sus juro desprendido de las láminas vegetales
cuentos, inscritos en lo que se ha llama- incógnitas”. Su conocimiento “ancestral”
do realismo fantástico, un tema mayor es de las propiedades lesivas y curativas de
la frontera entre lo real y lo fantástico, la las misteriosas hojas pone en evidencia
vigilia y el sueño, lo racional y lo mágico”. la ignorancia del médico occidentalizado
Adriana, la protagonista de “Como una del mundo que lo circunda. Así las cosas,
rama muerta”, se debate con la demencia, otro de sus personajes entiende que vivi-
presa de un rencor ingobernable ante el mos en una realidad múltiple, “que nos
pesado sueño de su marido, ese “sueño de descubre que hay otro mundo adverso en
hastial, sueño de piedra hundida en pro- el mundo, la garra siempre pronta a caer

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


en medio de nuestra dicha”. Esa garra, esa realidades fragmentadas que se proyectan
fisura de la realidad que describe Cerruto ante el hombre cuando deja de discernir
con inquietante minuciosidad, se vuelve, únicamente con sus sentidos y desde la
a pesar de lo terrible de su constatación, óptica de lo lógico y racional. Más de un
un abismo de belleza verbal. crítico ha observado que esta percepción
En la obra narrativa de Cerruto no es de la realidad está muy ligada a su enten-
infrecuente toparse con pasajes de subyu- dimiento del lenguaje.
gante intensidad poética: “gritos de pájaros Pido la palabra de Eliodoro Ayllón, 27
desgarraban la tela nocturna, de la que go- nacido en Sucre (1930-1992), es un libro 60 años
en la literatura
teaban las últimas estrellas” o “El aire he- de 14 páginas con un solo poema, anate- boliviana
lado se hizo denso. Pareció estacionarse en ma contra las dictaduras militares. Exi-
el interior del tranvía, pesado como el sue- liado en el Ecuador (por su poema “Las
ño de la arena”. El cuidado de su estilo, o la Manos del Che”), trabajó en medios de
elegancia en la disposición de las palabras, prensa y en las universidades, recibiendo
como diría Ricardo Piglia, es una tarea el Premio Nacional de Periodismo. Perte-
obsesiva y virtualmente infinita. “Escribo neció a la segunda generación de “Gesta
con dificultad: la tarea de escribir es para Bárbara”. El poema, en sus primeras lí-
mí una lucha con la palabra no intercam- neas, dice: Ciudadanos del mundo, / en
biable, un desafío con la expresión busca- nombre de mi patria, / pido la palabra. /
da”, dice él. Visto así, uno de los axiomas En nombre de mi pueblo, / sencillo como
del estilo podría ser: hay varias formas de el agua de la acequia, / pido la palabra.
decir la misma cosa, formas que el estilo / En mi pequeña morada / comenzó la
distingue y el ornamento hace único. patria. /.../ En las noches hondas, / po-
Los textos de Cerruto buscan hacer- bladas de llanto / y el miedo de los peque-
nos más conscientes de las grietas que hay ñitos, / allá / en la esquina más dolorosa
en la realidad, mostrarnos el mosaico de de mi sangre, / comenzó la patria.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Tierra camba de Ignacio Callaú Bar- años. Los personajes que presenta no es-
bery, nacido en Trinidad (1917-….), do- tán definidos por la geografía o el paisa-
cente de varias universidades y periodis- je y no tienen nacionalidad, así como no
ta, publica narraciones costumbristas del tienen destino. Ninguno de ellos: Durcot,
Beni de su infancia, escritas –en opinión María, el padre Justiniano, la señora Flor o
de José Enrique Viaña– “más con el alma incluso los niños Pablo y Luisa, tienen ver-
y el fervoroso deseo de conservar las tra- daderas aspiraciones, metas u objetivos de
28 diciones y la vitalidad del vivir beniano de vida. Sus espíritus están atravesados por la
60 años hoy y de ayer, antes de que el progreso soledad, la incomunicación y la abulia, y
en la literatura
boliviana necesario e inevitable acabe con ellas”. pueden ser considerados representantes
Citaremos un fragmento de Tierra cam- de la desorientación de la clase media.
ba: “Confusión, muchedumbre y mesco- La mente privilegiada de Marcelo
lanza de árboles. Bóveda y muralla de be- Quiroga funcionaba como una máquina
juco y maraña. Y el campo libre, tortuoso bifronte: la cara que miraba al norte no
y estrecho, borrachera en el laberinto dejaba de pensar, mientras que la cara di-
verde y dentro de un mundo milenario de rigida al sur no cesaba de imaginar. Pro-
abismos (...) allí sólo el camba y su ma- ducidos por la misma clarividencia, todos
chete abre tajo, abre brecha. Y el campo sus textos rezuman inteligencia y agude-
que deja su huella es lucha en el misterio za, pero los animan preocupaciones dis-
verde de la selva sombría”. tintas: de un lado está la lucha social, del
otro, el misterio de la creación artística.
1959 La novela pertenece sin duda a esta se-
Los deshabitados de Marcelo Quiroga gunda categoría, si bien no logra liberarse
Santa Cruz, nacido en Cochabamba en por completo del peso de la primera.
1931 y asesinado por paramilitares en La Javier Sanjinés insiste en la naturale-
Paz, en 1980. Publica esta novela a los 26 za política de la novela, que a su entender

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Marcelo Quiroga Santa Cruz

no ha sido suficientemente explorada por están perdidos y desprovistos de volun-


la crítica. Una lectura de este tipo es po- tad, pero son capaces de cierto nivel de
sible e incluso lúcida y reveladora, pero abstracción. El deprimente diagnóstico
no debe olvidarse el (vacío de) conteni- de Durcot, novelista frustrado, es que “no
do original, ni el impulso primigenio de nos habita ni siquiera una duda, no nos
su escritura. Escuchemos al propio au- habita nada”.
tor: “Debo confesar que apenas si trata Esa impresión de arrimarse a persona-
de algo. Su contenido argumental es in- jes “deshabitados” se produce a partir de 29
significante. Los que buscan esa clase de ciertas estrategias narrativas y descripti- 60 años
en la literatura
emoción que procura la narración de una vas de Quiroga, gracias a su dominio del boliviana
historia accidentada, serán defraudados. lenguaje y su capacidad de hacer metáfo-
Lo que suele llamarse ‘acción’ no cumple ras. Pareciera que uno de sus objetivos es
más función, en este libro, que la de sos- llevar a puerto un proceso de cosificación
tener en su frágil estructura todo el peso del cuerpo social, o si se prefiere, en tér-
de mi curiosidad por algunas almas y por minos más sencillos, la voluntad de ase-
lo que esas almas encierran”. mejar a las personas con cosas, de descri-
El plato fuerte es el estudio psicológi- birlas como si fueran cosas. Mediante un
co de las criaturas que Quiroga sigue con tenaz empleo de símiles y analogías que
“una culpable pero deliciosa docilidad” – acercan los elementos del cuerpo huma-
incluso el perro, Muñoz, es capaz de mo- no al mundo de los objetos y la natura-
nólogos internos–. El vacío existencial se leza, Quiroga los va vaciando, como un
hace evidente en este plano psicológico, científico loco desmembrador de almas
pues a nivel argumental se relata poca o un cirujano impertérrito con un lápiz
cosa, acontecimientos muchas veces ano- como escalpelo. Como suele ocurrir, en
dinos que revelan la aparente intrascen- las artes y las letras, la diferencia es una
dencia de lo cotidiano. Los personajes cuestión de estilo.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Augusto Guzmán

A mediados del siglo XIX, Flaubert soñó incursión personal por los campamentos
con escribir una novela que no tratase hacinados, la triste vida de quienes en-
de nada, que se mantuviera en pie por el tran a los socavones y salen de ellos con la
puro vigor de su estilo. El resultado fue mariposa de la muerte en sus pulmones.
Madame Bovary, considerada de forma Opina José Enrique Viaña: “Es un libro
unánime la primera novela moderna eu- que ha sido escrito con el alma antes que
ropea. Algo similar hizo Quiroga para las con la pluma. Cada personaje, cada situa-
30 letras bolivianas en una escala menor, ción, cada puntazo de dolor o de rebeldía
60 años pero menor no por la calidad de su escri- que en él se asienta, tiene palpitaciones
en la literatura
boliviana tura, que es deslumbrante, sino ante todo de carne viva, de sangre recién vertida y
por la casi nula proyección internacio- de nervios tensos o desgarrados. En un
nal de la novela. Algo debería hacerse al trozo del vivir boliviano, puesto entre las
respecto. Que se corra la voz más allá de apretadas líneas de negras letras, que des-
nuestras fronteras: Los deshabitados es cubre la tragedia minera”.
la primera novela moderna de Bolivia.
1961
1960 Rayo y simiente de Alcira Cardona Torri-
El precio del estaño de Néstor Taboada co, nacida en Oruro, (1926-2003), poeta y
Terán, nacido en La Paz (1929-2015), no- dramaturga, que publica este poemario
velista, cuentista, ensayista y antologa- distinguiéndose como una de las principa-
dor. La novela trata sobre la vida de los les figuras de la poesía social del país. Fijó
mineros de Bolivia y también aparece en residencia en La Paz, donde vieron la luz
varias páginas Simón I. Patiño, el “rey sus obras principales y ocupó la Dirección
del estaño”. Taboada Terán se basa en el de Cultura de la H. Alcaldía. En el prólo-
informe que hace a la empresa un técni- go, el crítico Juan Quirós señala: “Alcira
co norteamericano, pero de allí parte su Cardona no sólo delata o denuncia sino

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


también apostrofa, y sus apóstrofes diríase viente anhelo cívico, está constituida por
que son coágulos de sangre convertidos en relatos sencillos en los que relieva –fue-
palabras. Aunque ella lo diga, no llora. O, ra del episodio sentimental– su avidez de
llora para adentro. Y, sobre todo, pregunta; justicia social para los chapacos, gentes
pregunta incansablemente”. Veamos un del agro tarijeño...”. El autor se refiere
fragmento de esa obra: Cuando abrí mi a su libro con estas palabras: “Recuerdo
corazón, había dentro / un dios llagado; los días de mi infancia... Como murmu-
/ le vi caer por la mejilla izquierda / has- llos del Guadalquivir –cristalinos y bulli- 31
ta romper la luz / y estremecer la tierra. / ciosos– vuelven a la memoria trayendo 60 años
en la literatura
Cuando abrí mi corazón, / estaba un oli- dulces recuerdos. El paisaje chapaco, el boliviana
var quemándose entre dos rayos. / Percu- vivir chapaco, el acontecer chapaco, son
tía el puño de los huecos / y blandía sus los temas evocadores de pretéritos tiem-
brazos el estrago. / Cuando abrí mi cora- pos. Mi vida de estudiante, se desenvuelve
zón / las fraguas ya no ardían, / pero el en medio de esa nostálgica emoción del
duro golpearse de los hierros / arrastraba ambiente tarijeño. Sus costumbres, sus
/ estruendos carcelarios y suspiros. tradiciones, sus vivencias, representan el
Murmullos del Guadalquivir de Wi- acopio de una observación”.
lson Mendieta Pacheco, nacido en Tarija
(1931-2005), narrador, historiador y perio- 1962
dista, radicó en Potosí, donde por varios Bibliografía boliviana de Werner Gut-
años dirigió la Casa de la Moneda. El es- tentag, nacido en Alemania, quien huyó
critor tarijeño Víctor Varas Reyes opina de la persecución nazi, refugiándose en
sobre esta obra: “Esta primera cosecha, Cochabamba desde los 16 años hasta su
impregnada de amor terruñero, como muerte. Su aporte es fundamental para la
planta de donde surgen los brotes del más cultura boliviana, como animador de Los
puro sentimiento patriótico y del más fer- Amigos del Libro, editorial en la que apa-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


recieron un centenar de obras bolivianas, jana edición (y estar la novela en buena
entre novelas, historia, ensayos y poesía, medida olvidada), esta nueva publicación
y que patrocinó un concurso anual de no- permitió poner esta trascendental obra
vela. Por su cuenta y riesgo, tomó para sí al alcance de nuevos lectores, tal como
la tarea de preparar y editar anualmente ocurriría otras cuatro décadas más tarde,
una lista completa de los libros publica- en 2008, con una tercera edición anotada
dos cada año, con el resumen respectivo. (basada en la segunda), a cargo de edito-
32 Desde entonces (1962-63), el país contó rial La Mariposa Mundial.
60 años con una publicación anual especializada y Los originales de la primera edición
en la literatura
boliviana con el único propósito de que quedase un (1928) sorprendieron al crítico y escritor
registro de las obras bolivianas. Este ím- Carlos Medinaceli. “Hoy he vuelto, amigo
probo esfuerzo apareció hasta el año 2001, Leitón, a releer su novela y me apresuro a
cuatro décadas después; tomó la posta el manifestarle, desnuda y atropelladamen-
Archivo y Biblioteca Nacionales de Boli- te, tal vez, mis impresiones: ¡Qué buena
via (ABNB), aunque sólo incorporando las es su novela! Buena por la originalidad de
publicaciones recibidas para el Depósito la técnica, y por la lección de moralidad,
Legal, y con algunas otras diferencias res- de honda y sangrante moralidad, que lle-
pecto a la magna tarea emprendida por va implícita”, afirma en una carta el autor
Guttentag. de Estudios críticos.
Aguafuertes de Roberto Leitón Me- La ruptura narrativa que caracteriza a
dina (Potosí, 1903 - Camargo, 1999). En Aguafuertes y que en su momento des-
1962 salió la segunda edición, revisada, concertó al propio Medinaceli, es el ma-
de Aguafuertes, novela que en 1928 apa- yor valor de esta obra y por el que Leitón
reció como una propuesta que renovó el ha sido considerado entre los precursores
lenguaje y marcó un hito en la literatura de una literatura de vanguardia que mar-
boliviana. Al haberse agotado aquella le- có el rumbo que tomaría luego la narrati-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


va del siglo XX, dejando de lado las formas (1909-1981), escritor, periodista, biógra-
del Modernismo y el Romanticismo. fo e historiador, quien fue Director de la
Yo tuve el privilegio de visitar al maes- Academia Boliviana de la Lengua y de
tro en su retiro de Camargo, en 1998, la Biblioteca Central de la Universidad
donde él se refugió después de su jubila- Mayor de San Andrés. Ahí encontró el
ción, luego de haber ejercido el magiste- expediente Nº 2288, de la Biblioteca de
rio rural durante toda su vida en Potosí. José Rosendo Gutiérrez, con el proceso
La literatura boliviana se enriquece con criminal seguido contra Pedro Obaya, 33
obras como Los eternos vagabundos, li- llamado “Rei chiquito”, uno de los prin- 60 años
en la literatura
bro sobre la vida de los mineros; La pun- cipales caudillos de los indios y sitiado- boliviana
ta de los cuatro degollados, su desgarra- res de La Paz en 1781. Tal es la fuente
dor testimonio de la guerra del Chaco; El utilizada por Díaz Machicao para escribir
escarabajo gris, un libro de cuentos de esta novela, con dibujos de Pedro Shi-
corte social; Nuestra bella y soñadora mose, que alcanzó dos ediciones. Machi-
Trinidad, estampas de un viaje al Beni; cao explica que solamente los nombres
y El río bramador y borracho, novela de Túpac Amaru, Túpac Katari y Bartoli-
que aborda la vida en los viñedos en Cin- na Sisa han monopolizado la trágica his-
ti, viñedos que recorrimos juntos en una toria de los alzamientos indígenas y que
cálida y ya lejana tarde. Toda ella, la obra él quiere reivindicar la figura de un asis-
literaria de Leitón, es un camino marcado tente de Katari, “la apasionante historia
por una ética y una visión crítica y cues- de un indio casi niño, valiente como los
tionadora de la condición humana. príncipes”.
Tú nominas los sueños de Silvia Mer-
1963 cedes Ávila, nacida en Oruro (1940-1992),
Historia del Rey Chiquito de Porfi- poeta y periodista, hija de dos poetas: An-
rio Díaz Machicao, nacido en La Paz tonio Ávila Jiménez y Laura Villanueva

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


(que firmaba como Hilda Mundy). El críti- Kantutas de Primo Castrillo Cabezas.
co Juan Quirós anota sobre este libro: “El Nacido en Luribay, La Paz (1896-1985), es
buen gusto que falta a muchos poetas jó- un notable ejemplo de cómo un niño in-
venes se impone aquí sencillamente. Poe- dígena (aunque con apellidos mestizos),
sía sin estridencias, estallidos y sonajeras debido a su talento y constancia alcanza
verbales. La joven poetisa busca para su en la vida todas las metas que se fijó, muy
canción la palabra pequeña y frágil y la por encima de la masa de sus compatrio-
34 insinuación que, sin dejar de serlo, dice tas, incluso de aquellos que tuvieron re-
60 años con su lenguaje de sugerencia más que las cursos y esmerada educación. Graduado
en la literatura
boliviana enunciaciones rotundas y directas”. Vea- de maestro en la Escuela Normal de Su-
mos el tono intimista de uno de sus poe- cre, se tituló luego de arquitecto, en la
mas: Una ternura queda / me llega de tu universidad de Michigan, Estados Unidos,
nombre / cuando el día comienza / y las país en el que radicó hasta su muerte. Allí
voces se alejan / por los recintos límpidos trabajó con Mies van der Rohe y Philip Jo-
/ con tu imagen que lleva / un aroma de hnson y un período en París, con Le Cor-
espliego, / de esperanza en los días / que busier. A sus 51 años (1974), se reveló con
vendrán desde el tiempo... / / Entristeces un poemario: Valle y mundo, muy bien
a veces / con la pena de amor / que todos recibido por la crítica boliviana. Augusto
traemos / para decirte de ella / muchas Guzmán opinó: “un libro de temas nacio-
cosas. / / Hablando de los pinos, / del oto- nales, donde un repiqueteante y fecundo
ño y la lluvia, / de las llaves perdidas, / entusiasmo bolivianista canta a la raza
de las sombras azules. / Una hermana nativa, al mestizaje y a los escenarios te-
mayor / despierta en tu corazón / cuando lúricos”. Y Juan Quirós destacó: “Castri-
reímos juntas / sin motivo... / / Cuando llo es un caso asombroso (...) sus libros
el día termina / una ternura queda / me contienen alta y vital poesía. Pictórico, lí-
llega de tu nombre. rico, angustiado y luminoso, terrígena a la

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Edmundo Camargo

vez que universal, Castrillo se ha situado Geografía de la sangre de Luciano


en los primeros planos de nuestra poética Durán Boger, Santa Ana de Yacuma, Beni
de hoy”. En las Cien obras capitales de (1904-1996). Única obra poética del autor,
la literatura boliviana, Juan Siles Gue- que luego publicaría cuatro novelas y un
vara asienta este juicio sobre Kantutas: ensayo sobre poetas del Beni. También fue
“El paisaje y el pueblo boliviano del alti- pintor autodidacta y fervoroso militan-
plano y los valles, a pesar de su rica textu- te del credo comunista, por el que sufrió
ra cromatística, han sido poco cultivados prisiones y varios destierros. Guillermo 35
por sus poetas; con Castrillo, en cambio, Viscarra Fabre prologa este libro afirman- 60 años
en la literatura
hombre y tierra se convierten en temas do que el autor es “el primer poeta que boliviana
fundamentales cantados reiteradamente interpreta el gemebundo y altivo corazón
a través de un rosario de libros, cuyo fruto de las masas populares; (...) de ese cora-
más espléndido está en Kantutas. Sólida- zón que sabe cantar con la rudeza prístina
mente estructurado en versos libres, está del agua. Es el primer poeta que bucea en
orquestado por una rica musicalidad in- el mar del sentimiento y la belleza plebe-
terior”. Otra originalidad de Castrillo fue ya; de esa plebeyez donde se robustece la
la de crear un sello editorial en su propia musculatura hercúlea de las nacionalida-
casa, donde publicó su vasta obra. De ese des”. En su Antología de la poesía boli-
libro escogemos estos versos: Como una viana, Yolanda Bedregal escogió de este
gota de musgo / ceñirme contra el rostro vate beniano “Mi origen y destino”: Soy el
de la roca / atalayando abismo profundo último descendiente / vertical / de los to-
/ con rumor de agua serenada en su fon- mates, / de la mara y del almendro / con
do. / Noche y día... bailar con el viento. raíces profundas, / acariciadas por el
/ Desnuda el alma hasta la carne de mi Alba. / El territorio de mi sangre / abrazó
corola / esparcir fragancia silvestre / por a la madre / de los torrentes / y se inun-
el monte, la llanura, la ciudad. daron los vasos / de mis sueños.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Jorge Suárez

1964 sensible y receptivo a las corrientes so-


Del tiempo de la muerte de Edmundo ciales y artísticas de la época, más que re-
Camargo Ferreira, nacido en Sucre (1936- presentar a una escuela o seguir un movi-
1964). Gracias al empeño de su amigo, miento, encarna un destino. Y un destino
también eximio poeta, Jorge Suárez, se trágico. El representativo de una muerte
publica el libro póstumo de Camargo Fe- temprana –confirmada un Viernes Santo,
rreira, quien vivió su infancia en Cocha- cuando el poeta contaba con veintiocho
36 bamba y fue compañero de curso en La años. Es la experiencia que modela su vi-
60 años Salle de Mario Vargas Llosa. En 1955 salió sión; la fuente de la que emana el torren-
en la literatura
boliviana becado para estudiar filosofía y letras en te de imágenes en que se resuelve cada
Madrid, y luego se trasladó a París, donde uno de sus textos”. Juan Quirós escogió el
contrajo matrimonio con una muchacha poema “Población subterránea” para su
francesa; allí quedó impresionado con la antología, en el que Camargo anuncia su
literatura surrealista, perceptible en su partida: Quiero morar debajo de la tierra
poesía. A su retorno a Bolivia, en 1960, / en un diálogo eterno con las sales, raí-
cayó enfermo, falleciendo tempranamen- ces mis / cabellos / arcilla mis palabras
te. Raúl Teixidó opina sobre este libro: / donde nunca me hieran tus ojos sem-
“Obra trabajada con lentitud y esmero, y bradores / entre un pueblo de muertos
que, además, hay que presumir acabada. tabicada mi boca. / (...) Quiero sentir la
Arraiga en profundas sensaciones vitales tierra circular por mis venas / morderla
y se alimenta de vigilias y estremecimien- fríamente, clavarla con mis tibias / sin-
tos; su conjunto no desfallece en inducir tiéndome en su inmensa placenta, ador-
al objetivo de toda gran poesía: vincular- mecido / como un niño a la espera de un
nos con el desnudo acontecer de las esen- nuevo natalicio.
cias”. Eduardo Mitre, que cultivó su amis- Posada de los sueños de Héctor Cossío
tad, añade: “Y es que Camargo, si bien Salinas, Cochabamba (1929-1972), poeta,

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


antologador y abogado, quien combinó en pontánea de apasionado contenido telúri-
su corta existencia de 43 años el cultivo co en el clásico molde formal del soneto,
de las musas y el servicio público. Miem- complicada y difícil estructura que mane-
bro de la segunda “Gesta Bárbara”, im- ja con acierto y perfección, demostrando
pulsó la revista Canata, presidió la unión íntimo conocimiento de los secretos del
nacional de poetas y escritores de Bolivia, género”. Las ilustraciones del libro co-
y colaboró como subsecretario de minas rresponden al artista Gil Imaná. Escoge-
a Marcelo Quiroga Santa Cruz, cuando en mos de los “Apuntes para una biografía de 37
el gobierno de Ovando se nacionalizó la mi madre”, los versos siguientes: Madre: 60 años
en la literatura
Gulf Oil Company. Fue asesor editorial y cuando nací tenías / un corazón de pro- boliviana
codirector de la Enciclopedia Boliviana longada pena. / Un martirio sin música,
de “Los Amigos del Libro”. Cossío Salinas obediente / a mi duro cuidado, fatigaba
llegó a ser un maestro del soneto y este / el frío innumerable de tus sienes. / Des-
libro obtuvo el Premio Nacional de Poe- de tu gracia plena y luminosa / recuerdo
sía de 1963. El crítico Augusto Guzmán que la miel nació contigo. / Tus labios es-
dijo del autor: “Gallardo, claro, seguro y parcidos en la atmósfera / dictaban un
armonioso poeta ingresó al Parnaso por lenguaje de suspiros.
la difícil, lujosa, tallada puerta de los so- Maura de Rosa Melgar de Ipiña, naci-
netos, alcanzando una consagración na- da en Trinidad, Beni (1911-1980), gradua-
cional con su único libro de poemas cuyo da de la Escuela Normal de Sucre, investi-
hospitalario título, por sí solo es una ama- gadora del folklore boliviano y cultivadora
ble tentación de caminantes fatigados y de literatura para niños. La poetisa uru-
malcomidos. ¿Quién no quisiera llegar a guaya Juana de Ibarbourou, afirmó: “Las
una Posada de los Sueños...?” El prolo- obras de Rosa Melgar me la revelan como
guista, Armando Soriano Badani, señala a una eximia escritora, una gran buscadora
su vez: “el autor vierte su inspiración es- del alma humana y una ajedrecista con-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Gunnar Mendoza

sumada en el movimiento vivo y acertado del Beni, es raptada por el comandante de


de sus personajes”, y el historiador y bi- una lancha que la ha visto corriendo, des-
bliógrafo Gunnar Mendoza añadió: “Ade- melenada y descalza, por la playa. Seduce
más de sus contribuciones escritas sobre al gerente de una empresa comercial con
la educación, ya que vocacionalmente quien acaba por casarse. Hace después
es una educadora en toda la proyección una vida de lujo. En su alma se retuercen
ejemplar del concepto, Rosa Melgar de aspiraciones que a veces parecen tomar
38 Ipiña viene cultivando el género de la no- forma –grandes viajes, amores extraños–
60 años vela y el cuento, no sólo desde que em- pero que nunca consiguen concretarse.
en la literatura
boliviana pezó a publicar sino desde mucho antes, Hasta que un día se encuentra, abandona-
desde que comenzó a escribir”. da por todos y sin recursos, en un peque-
Pero el juicio consagratorio sobre la ño puerto situado precisamente en uno
novela Maura corresponde a Guillermo de los ríos de la región de donde saliera.
Francovich: “La obra gira en torno a un Sintiendo el fracaso de su existencia, per-
personaje femenino. La protagonista po- dida en los desolados páramos de su alma,
see una personalidad perfectamente in- se da a sí misma la muerte en una noche
dividualizada. Es elemental y espontánea poblada de todos los rumores de la selva”.
como la selva a la cual pertenece. Es bella. El indio y el cholaje boliviano: proce-
Tiene un temperamento impetuoso. Sus so a Fernando Díez de Medina de Fausto
aspiraciones transbordan las condiciones Reynaga, nacido en un cantón quechua de
del ambiente en que está colocada. Sueña Potosí (1906-1994). Inició su vida escolar
con otras tierras, con grandes ciudades, a sus 16 años, cuando aprendió español,
con mundos desconocidos que le pintan y terminó su educación formal en Sucre,
los viajeros y su imaginación magnífica. como abogado. Es considerado como uno
Nacida en una estancia que se extiende de los precursores y militantes de la polí-
a lo largo de uno de los ríos navegables tica indígena enfrentada al pensamiento

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


occidental. Diputado del MNR, rompió con tico, literato y ser humano. Entre los ad-
ese partido y también con todas las ramas jetivos que le endilga, los más suaves son:
del marxismo y el cristianismo, buscan- “sicofanta, bribón, cacaseno, filisteo, falaz
do una ideología que exaltase únicamente y tartufo, adorador del becerro de oro”.
el aporte indio, pero no se quedó en eso, Para consuelo del escritor de Thunupa y
pues con una pausa de elogio a las fuer- Nayjama, habría que añadir que en sus
zas armadas y al dictador García Meza, obras posteriores Reynaga no ha dejado
el autor llegó a pensar que solamente el títere con cabeza ni en Bolivia (no se sal- 39
“reynagismo” salvaría a los indios y al vó ni Tamayo, de sangre indígena, a quién 60 años
en la literatura
resto del universo: “El reynagismo –sos- califica de “simio greco-germano”) ni fue- boliviana
tiene– es otro pensamiento, otra religión, ra de ella, desde Sócrates hasta Roosevelt.
otra revolución: pensamiento cósmico,
religión galáxica, revolución amáutica”. 1965
En alguna ocasión, Díez de Medina afir- Historia de la Villa Imperial de Potosí de
mó: “Yo pertenezco a la muchedumbre Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, nacido
indómita y bravía de los cholos del Cho- en Potosí (1676-1736). La Brown Universi-
queyapu, (...) y si me preguntan cuál es ty de Providence, Rhode Island, publica
el estilo de nuestro pueblo, diré que es el en tres tomos de formato mayor la monu-
estilo cholo”, frase que enfureció a Rey- mental obra con un erudito prólogo escri-
naga al punto de condenar en su libro a to al alimón por Gunnar Mendoza y Lewis
todos los autores bolivianos que no fue- Hanke. Ya desde el siglo XIX, el nombre y
ran o declararan ser indios. Por cierto que la obra Anales de Arzáns se conocían y
descalificó de entrada las obras de Diez de de esa cantera se aprovecharon muchos
Medina, inspiradas en un indianismo ima- tradicionalistas como el peruano Ricardo
ginado por él. En esta obra Reynaga no le Palma, pero tuvieron que pasar 229 años
deja un hueso sano, y lo juzga como polí- para que apareciera su versión completa,

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


la epopeya espectacular que fue el descu- por entonces en Brasil, quien ganó un
brimiento, explotación, riqueza y deca- premio convocado por la Municipalidad
dencia de uno de los mayores emporios de Santa Cruz. Esta obra de claro tim-
mineros del mundo. El venezolano Arturo bre costumbrista, con poética nostalgia,
Uslar Pietri piensa que el libro de Arzáns muestra imágenes de la antigua ciudad
es como Las mil y una noches de la más de Santa Cruz, del espíritu particular de
fabulosa América y que el autor es “ejem- una región que, por azares de nuestra
40 plo excelso y testimonio invalorable” en la vida histórica, tuvo que verse forzada a
60 años creación de una nueva identidad cultural vivir en sí y para sí, manteniéndose en
en la literatura
boliviana mestiza en Potosí. En todo caso, el libro es una posición de tiempo y espacio que te-
considerado “fundacional” para Bolivia. nía el cordón umbilical atado al siglo XVII
En medio del maremágnum de informa- español. El autor muestra una ciudad
ción que fluye ininterrumpidamente, dos patriarcal, alegre, prejuiciosa, conserva-
clases de hechos sobresalen por sí mis- dora y botarate, en la que los de abajo,
mos: la violencia y las fiestas. Otro rasgo peones de hacienda o artesanos, eran
destacable en la obra es el “orgullo po- considerados como los únicos cambas
tosino”, característico del espíritu de los conocidos por entonces.
que vivieron la opulencia, magnificencia y Canto de los Andes y los llanos del
riqueza de la Villa Imperial. Este íntimo colla camba superado de Neftalí Mo-
sentimiento de los habitantes permeó a rón de los Robles. Nacido en Vallegrande,
todos los pobladores de Charcas, origen Santa Cruz (1916-1993), cartógrafo de pro-
de la nacionalidad boliviana que surgiría fesión, se dedicó a la poesía y al ensayo,
en 1825. Arzáns es considerado el ideólogo y fundó con Fausto Reynaga, el sindicato
e inspirador del nuevo país. de escritores revolucionarios de Bolivia,
Tiempos viejos de Lorgio Serrate que se incorporó a la Central Obrera. En
Vaca Diez (1913-1975), médico exiliado una de sus primeras obras aparece de frac

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


en el exordio y al pie una frase pone: “Ob- para mi tristeza / cuando tú me decías,
sérvese la mirada inteligente del autor”. mi querido Neftito.
Intervino en cuanta empresa cultural se
desarrolló en La Paz en esos años. Junto a 1966
él, Raúl Botelho Gosalvez y otros dos es- Mis caminos, mis cielos, mi gente de
critores, iniciamos la Feria de Libros en Oscar Soria Gamarra, nacido en La Paz
los años 1970, colocándolos en aguayos en (1917-1988). Perteneció a la generación
las veredas de El Prado. Puso a la venta un de cadetes “Tres pasos al frente”, con 41
folleto de 16 páginas cuya carátula anun- quienes ingresó a la contienda bélica 60 años
en la literatura
ciaba la Historia universal de la mujer. con el Paraguay en 1933. Es considera- boliviana
Le pregunté si había logrado sintetizar do el guionista más importante del cine
un tema tan vasto en tan pocas páginas boliviano del siglo XX y trabajó con Jorge
y él me contestó: “es solo un pliego paga- Ruiz, pero también con el equipo del gru-
do por mí mismo a la imprenta, lo demás po “Ukamau”, de Jorge Sanjinés, Antonio
quedó en depósito”. Aunque la gente lo Eguino y Paolo Agazzi. Poeta y narrador,
consideraba un simpático nefelibata, su su actividad en el cine le sirvió sin duda
poesía era leída y comentada con el pro- para crear narraciones de gran suspen-
pósito de pasar un rato de sana diversión. so y dramatismo. En 1954 ganó el primer
Dice en “Tu recuerdo”: En mi abandono premio en el concurso latinoamericano
te busco por doquiera / en el Nirvana te de cuento de El Nacional de México, con
busco, y tú no estás en ella, / decidme “El saldo” (que alude a lo que queda de
presto, ¿por qué no dejas huella? / ¿Es un minero alcanzado por una descarga
que no quieres ya ser mi tierna compa- de dinamita) y ese mismo año El Diario
ñera? / tus delicadas manos que acari- de La Paz en su cincuentenario, premió
ciaron mi cabeza / disiparon mis dudas el conjunto de cuentos del libro que aquí
de hito en hito / y buscaron grande alivio destacamos. Su relato “Aisa” describe

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


magistralmente cómo se produce un de- verbios. A principios de siglo y después
rrumbe en interior mina, cuando la masa del fracaso de una exposición pictórica
de roca, pedrones y arenas vence a los en Buenos Aires, Borda, que había sido
callapos de madera que sostienen la bó- secretario general de la Federación Obre-
veda del tope. Suenan las sirenas de alar- ra, resolvió dar la espalda a su vida social
ma y todo el campamento se paraliza con y familiar, confinándose a los márgenes
la inminencia de la tragedia. Las palliris de la ciudad en los que vivía en medio de
42 son las primeras que acuden a la boca- alcohólicos, aparapitas y seres del bajo
60 años mina: “Pasa un rato y salen los sanos, en mundo. Hasta su muerte, producida por
en la literatura
boliviana grupo, se oyen exclamaciones, pasa otro un trago de ácido muriático que él con-
rato y salen unas camillas, mientras una fundió con alcohol (quemándose así las
voz va anunciando los nombres, las mu- entrañas), fue más conocido como pintor
jeres de los heridos, se van gimiendo de- y nadie como él ha capturado el nevado
trás de esos oscuros envoltorios. Ensegui- del Illimani. En una exposición de telas la-
da sacan a los muertos, algunos de éstos tinoamericanas realizada en Nueva York,
despedazados, en cajones de dinamita o alcanzó su consagración como uno de
sacos de ‘muestreo’”. los mejores pintores del continente, pero
El loco de Arturo Borda Gosálvez, La para entonces ya había fallecido. Víctima
Paz (1883-1953), artista, pintor y escritor. de su dipsomanía, es imposible saber aho-
La obra fue escrita a lo largo de varias dé- ra cuáles de sus páginas fueron escritas
cadas, correspondiendo a José de Mesa y bajo el influjo de ese mal. “Siento en mi
Teresa Gisbert publicarla póstumamente cerebro y en mi corazón el escarceo de la
por encargo de la Alcaldía de La Paz, en burla, –escribió– apuesto que no hay ni
tres tomos y 1.676 páginas, en las que se un solo sabio que me responda, por sabio
encuentran desde retazos autobiográficos auténtico que sea. / Creo que tengo en el
hasta poesía, cuentos, anécdotas y pro- cuerpo el demonio de la palabrería; nun-

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Arturo Borda

ca sé lo que digo: de una palabra a otra me El Loco reviste un contorno que se


contradigo. Pero de esa manera no mien- sabe fragmentado, marginado, fuera de
to ni engaño a nadie, además de que doy todo orden y tratando de negar toda ley.
algo perfectamente propio”. Es más ponderado el juicio de Blanca
En 1937, Carlos Medinaceli afirmó que Wiethuchter: “Un exceso en el júbilo de
Borda era “el espíritu más original de Bo- estar vivo. Como excesivo fue en todo lo
livia”, y que sus proverbios eran muy su- que emprendía. Hay que leer simplemen-
periores a los de Tamayo. “En Borda –dice te su autobiografía. Una multiplicación 43
Medinaceli– se ve al hombre de cuerpo desmesurada de pinturas, una prolifera- 60 años
en la literatura
entero”. He ahí su superioridad y también ción desmedida de palabras, un afán de boliviana
lo que explica su prodigiosa, desconcer- ser guiado por el soplo creador. Como si
tante, pasmosa fecundidad y lo que hace no hubiera tiempo, como si no hubiera
que, no obstante lo esquemático del géne- posibilidad de apaciguar el huracán. Es
ro, la lectura de nueve tomos, en su mayo- así que tanto su obra pictórica como la
ría de máximas, no canse, sino, al revés, literaria se tornan irregulares, y su obra
sugestione, atrape al lector. Omar Rocha se tensa sobre un hilo que va de lo genial
Velasco sostiene que “El loco es uno de a lo francamente malo, de lo mediocre a
esos intentos que se funden, confunden intensidades pocas veces logradas en la
y acaban con la vida misma, se constru- literatura boliviana. Esa misma desmesu-
yó desde un retiro, casi en silencio, casi ra en su hacer parece que incidía en la
en secreto, al extremo de publicarse pós- intención de mostrar un profundo des-
tumamente y de ser muy poco conocido precio por los valores sociales instalados
en el medio. Pero también se construyó a su alrededor”. Pese a su soledad, el des-
como un secreto porque era portador de dén por su obra pictórica y literaria, su
algo indeterminado y predestinado a ser marginalidad y su pobreza irremediable,
una ofrenda al futuro”. Borda fue sin embargo, capaz de escribir:

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


“Tengo fe en mi destino: sé que seré en convivido con el drama minero a lo largo
algo, no sé en qué, el primero y el único; de sus vidas.
pero la angustia me mata, porque no logro José Roberto Arze escribió: “Borda
saber dónde está esa mi fuerza; no puedo recoge las angustias y la lucha del traba-
calcular en la actividad de qué facultades jador minero. Realista crítico; incorpora
está mi triunfo. Esto me enloquece y, no también en su poesía elementos de la mi-
obstante, al fondo de mi existencia reposa tología regional orureña”. Este libro con-
44 la serena fe de mi victoria”. tiene 14 poemas y ha sido prologado por
60 años El sapo y la serpiente de Héctor Bor- Josermo Murillo Bacarreza quien afirma
en la literatura
boliviana da Leaño, nacido en Oruro (1927-....) Mi- que su autor, “como todos los poetas ha
nero de interior mina, en su juventud se sido héroe de íntimas tragedias y como
afilió a Falange Socialista, alejándose de todos los poetas de nuestros días, se des-
ese partido a la muerte de su jefe, Oscar prende de sí mismo, abandona su yo para
Únzaga de la Vega, en 1959. En dos oca- transferirse en la tragedia de los demás,
siones ganó el Premio “Franz Tamayo” de porque está en perpetuo contacto con la
poesía. Actuó luego en el Partido Socia- vida humana y de ella recogió el sufri-
lista de Marcelo Quiroga Santa Cruz. Exi- miento de su desigualdad e injusticia”.
liado en varias ocasiones, se refugió por Uno de sus mejores poemas es “Presencia
veinte años en Suecia, donde estudió an- de la coca”: La coca ha de pasar / bajo
tropología. Diputado y luego senador de un paisaje de casiteritas, / de rosicleres
la República, fue honrado con el Premio inermes en la mano del tiempo / hacia
Nacional de Poesía en 1967. Figura entre la constelación de la Leyenda, / la fauna
los cuatro poetas más representativos de retornará hacia el pasado / volviendo a
la poesía social en Bolivia, junto a Alci- medir la impronta de los mitos / donde
ra Cardona Torrico, Jorge Calvimontes y se guarecen los cóndores nocturnos / en
Alberto Guerra, todos orureños, que han el silencio en que florecen las piedras.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Adolfo Costa Du Rels

Dársena en el tiempo de Oscar Rivera piedra ni honda, / ni luz que se imponga


Rodas, nacido en La Paz, en 1942, poeta, al suburbio de tus órbitas.
crítico, literario y catedrático en una uni- Otavi Jamilka de Gastón Pache-
versidad de Tennessee, en Estados Uni- co Bellot, nacido en Potosí (1946-1975).
dos, donde reside. Ha sido por largo tiem- Ex combatiente de la guerra del Chaco,
po colaborador de Presencia y El Diario donde pergeñó sus Cuentos chaque-
de La Paz, alternando el periodismo con ños. Otavi Jamilka es la historia de una
la cátedra de la facultad de Filosofía y Le- muchacha indígena llamada Jamilka, 45
tras de la UMSA, miembro de la Academia es decir, Jamilka la de Otavi, cuya vida 60 años
en la literatura
Boliviana de la Lengua. En cuanto a la crí- transcurre en el que fuera marquesado boliviana
tica literaria, aconsejaba que no se puede de Santa María de Otavi, “donde pasa-
ir a ella con preconceptos, pues el críti- mos quizá, los años más gratos y felices
co va descubriendo, mientras escribe, los de nuestra niñez y juventud”. La acción
valores o falencias de la obra estudiada. transcurre antes de la Reforma Agraria
Juan Quirós ha escogido el poema “Como y se refiere a los sufrimientos y dolores,
el amor del hombre que habita en ti”, en- pero también a las costumbres de la gle-
tre los 100 mejores poemas bolivianos. ba indígena, sometida a la voluntad de
Veamos un fragmento: Con el amor que los terratenientes. Representativo de su
habita en ti, / cantando este coraje en prosa es el capítulo titulado “El primer
tus grutas, sobre tus paredes íntimas / – amor”: “Fue un año de abundancia. Con
siempre mojadas por el amor– / danzan- las lluvias generosas, los sembrados cre-
do inclusive en tu orilla, convirtiendo cían florecientes. Los bancales de trigo,
mi deseo / en río para cubrir tus nervios habas, papa y cebada, exuberantes res-
de pie, / salgo a tus párpados, a tu arco plandecían a la luz del sol, ofreciendo la
sombrío que marca el ahogo de un mar. / abundante cosecha próxima. En la casa,
Llego a tus cristales en reposo no siendo todos hacíamos proyectos para el futuro

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


y todo proyecto era aceptado porque los de su angustia, por esos seres ansiosos de
cálculos eran tan optimistas que pensá- que un sol de bondad ahuyente las hela-
bamos adquirir cuanto se nos antojase. das ráfagas del infortunio”.
Al mediar abril trasquilamos nuestro Por su parte, Óscar Alfaro suscribió este
rebaño, guardando los blancos vellones comentario: “En los versos de Guillermina
limpios por las lluvias. Las mujeres hi- hay novedad y frescura, hay una agradable
lábamos en los momentos de descanso espontaneidad, una falta absoluta de re-
46 hilos delgados y gruesos de acuerdo con buscamiento. Pero la cualidad que más se
60 años el destino que se les daba”. destaca en su producción es la frescura. Su
en la literatura
boliviana Tierra soleada de Guillermina Mar- poesía es verde y fresca, es casi virgiliana;
tínez de Ruiz, nacida en Cochabamba pero uno se sorprende al hallar también
(1900-1962), poeta y maestra. En el prólo- poemas de garra, verdaderos gritos revo-
go de la obra, Eduardo Ocampo Moscoso lucionarios, que no se sospechaba al leer
asienta: “Guillermina cinceló en las estro- las primeras cosas de la autora”. Entre los
fas de su libro, el dolor de las madres sin poemas de este único libro, se halla el in-
consuelo, el drama de las mujeres prole- titulado “Himno al trabajador”, en el que
tarias, la angustia de los niños sin jugue- expresa: Es de mayo la victoria, / la vic-
tes, la tragedia de los hombres sin trabajo. toria universal, / los obreros la ganaron
La poesía de tendencia social ha tenido / contra todo un arsenal. / El sol fecundó
en Bolivia pocos cultores de mérito. (...) bellos los campos, / el sol es siempre la
Guillermina se ha revelado como una mano ardiente / que en el trabajo siembra
auténtica cultora del arte de contenido y cosecha, / es el obrero vida y acción. /
social: vida, naturaleza, realidad. De ahí (...) Por él existen los bienes para el hom-
que Tierra soleada trasunta la inquietud bre, / no es el obrero instrumento servil. /
de quien forjó el dolor humano en noble Sin cadenas ni injusticias, será / libre y
limo poético y en la sustancia depurada feliz en el porvenir.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


Del sueño y la vigilia de Gonzalo amplia labor literaria en Francia hacién-
Vásquez Méndez, nacido en La Paz (1928- dose acreedor al Premio Goncourt, que
2000) y radicado en Cochabamba. Fue rechazó por conservar su pasaporte boli-
parte de la segunda generación de “Gesta viano. Cimentó la amistad entre Albert Ca-
Bárbara”. Eduardo Mitre considera que la mus y Óscar Cerruto. Durante los años de
experiencia de la pérdida y el sentimien- la Guerra del Chaco sirvió al país en la Liga
to de duelo que sigue a ésta, se hallan en de Naciones de Ginebra. Este diario sobre
el origen de la poesía de Vásquez: “sau- la contienda –uno de los mejores testimo- 47
dosa y elegiaca, alimentada por un Eros nios existentes acerca de ella– fue prime- 60 años
en la literatura
saturnino y sentimental más que solar y ro publicado en Francia en vísperas de la boliviana
sensual”. Juan Quirós escogió el poema Segunda Guerra Mundial, por lo que pasó
Hacia la bruma, entre las 100 mejores desapercibido hasta su traducción y publi-
poesías bolivianas, que dice: Hacia la cación en Bolivia en 1967. Para escribirlo,
bruma / camino / alertas los sentidos... / Costa Du Rels aprovechó la experiencia
Mantengo el cuerpo / unido a la estructu- que tuvo de joven en el Chaco buscando
ra del paisaje… / Me baña el sentimiento petróleo. A través del diálogo entre el capi-
de la tierra / cual surtidor de inagotable tán Borlangui y el teniente Contreras, que
música. / El beso sideral / dejó su germen guían a un grupo de soldados en busca des-
vivo / en lo profundo de mi ser… / La ple- esperada de agua hacia una laguna que ni
nitud del universo / está en mí: / ardien- siquiera tiene nombre (para que no la ubi-
do en el aceite de mi lámpara. que el enemigo), el autor hace un contra-
punteo sobre el incrédulo y el creyente; a
1967 la hora de la verdad –que es la de la muer-
Laguna H3 de Adolfo Costa Du Rels, na- te– uno de ellos se aferra a la idea de Dios,
cido en Sucre (1891-1980), diplomático, mientras el otro sólo piensa que la salva-
dramaturgo, poeta y novelista. Realizó una ción está en tender la mano al compañero.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


En Laguna H-3 no son los paraguayos amenazaba en propagarse a los cuerpos,
los enemigos, sino la propia naturaleza, el invadía los pulmones, hacía más difícil la
paisaje seco y quemante de los arenales, respiración. Una invisible mordaza im-
donde hasta los árboles son esqueléticos. ponía silencio a los quejidos en el sitio,
Nicolás Fernández Naranjo, que tradujo la donde sospechosas hinchazones hacían
obra de la lengua francesa, opina que en saltar las costillas, ardía un terrible bra-
Laguna H-3 “la naturaleza intervino como cero. ¡Cada uno era su propio verdugo: un
48 tercero en discordia, siendo sus asechan- cacharro llevado a los labios con delirio,
60 años zas más mortales que las de los hombres. los unos lo chupaban, los otros besaban
en la literatura
boliviana La tragedia de la sed unida a la de la an- los bordes y se relamían como niños, los
gustia metafísica, generadora de subter- otros vaciaban su contenido de un solo
fugios y de apiadados embustes, forma el trago, repitiendo ‘más, más Kaku’! Pero
tema central del libro. La Laguna H-3 es Kaku cumplía con seriedad su papel de
el alegato del espíritu frente a la orgullosa encantador. Se deslizaba como un gato a
desesperación del soldado, al verse aboca- través de chanzas e imprecaciones mur-
do a una muerte tan sórdida como mise- murando al oído de cada uno, las palabras
rable. Costa Du Rels no halla otro lenitivo adecuadas: ‘hermanito, quédate tranqui-
que el de la caridad y de la esperanza”. lo, no te muevas, dentro de dos horas re-
Veamos un fragmento en torno al tema cibirás todavía un poquito’, y los hombres
obsesivo de la sed: “Agua, agua, las bo- obedecían (...) sólo Maldúz dijo: ‘yo no
cas amordazadas tartamudeaban apenas. puedo esperar, ¡mátenme, mátenme de
Seis cuerpos humanos, amarillentos, que una vez!’ Sufría de diabetes. Está enfer-
había que regar para que no los calcina- medad bruscamente declarada multipli-
ra el feroz estío. La sequedad de la tierra caba la sed”.

1957.1967 La irrupción de la subjetividad


1957.1967

1967.1977
turbulencia y
escritura
1977.1987
por Edmundo Paz Soldán

49
60 años
en la literatura
1987.1997 boliviana

1997.2007

2007.2017

Jaime Saenz
1967-1977
t urbulenc i a y es c ri t ura
por Edmundo Paz Soldán

1967 estuvo marcado en


Bolivia por la guerrilla del Che en Ñanca-
de Gabriel García Márquez, con lo que
se consolidaba este movimiento literario
huazú, cuya proclama de una revolución cuyos principales autores –Mario Vargas
socialista capaz de irradiarse hacia todo el Llosa, Carlos Fuentes y Julio Cortázar–
continente fue seguida por los combatien- apoyaban explícitamente la Revolución
tes del ELN a principios de los setenta en cubana (el caso Padilla en 1971 produciría
Teoponte; si bien los dos levantamientos la ruptura).
50 armados fueron derrotados por el Ejér- Bajo el influjo de esta renovación for-
60 años cito, la llegada al poder del militar socia- mal, y con el impacto de los recientes
en la literatura
boliviana lista Juan José Torres exacerbó el temor acontecimientos políticos, apareció en
en sectores conservadores de las Fuerzas Bolivia la “narrativa de la guerrilla”, una
Armadas y en los partidos políticos tra- serie de textos de distintos géneros na-
dicionales –MNR y FSB– de que el ejemplo rrativos –novelas, cuentos, testimonios–,
de Cuba se instalara en el país. Una alian- que intentaron dar cuenta de lo que ocu-
za de militares con estos partidos llevó rría en el país como núcleo geopolítico de
al golpe de Hugo Banzer Suarez en 1971; la batalla que se llevaba a cabo en Améri-
Banzer gobernaría el país con mano dura ca Latina; aunque algunos de estos textos
hasta 1978 (su alianza con el MNR y la Fa- trascienden la etiqueta, esta vale todavía
lange duraría hasta 1974). como punto de partida para la discusión.
Esos años turbulentos de dictaduras En la novelística, son centrales Los fun-
militares y represión eran de gloria para la dadores del alba (1969), de Renato Prada
literatura latinoamericana, gracias al im- Oropeza (1937-2011), ganadora del Premio
pulso de la renovación formal del Boom, Casa de las Américas (1969) –con jurados
que venía manifestándose en el continen- de la talla de Alejo Carpentier, David Vi-
te desde fines de los cincuenta; en 1967 se ñas y Ángel Rama–; y Matías, el apóstol
había publicado Cien años de soledad, suplente (1971), de Julio de la Vega (1924-

1967.1977 Turbulencia y escritura


Néstor Paz Zamora

2010), incluida entre las 15 novelas funda- en la primera época de la Revolución, y


mentales de Bolivia (2011) –lista a cargo contaba con un jurado de primer nivel,
del Ministerio de Culturas–, y también en entre los que se encontraba Mario Var-
la Biblioteca del Bicentenario (que publi- gas Llosa. El Premio “Guttentag” marcó
cará doscientos libros claves de la historia una época en Bolivia, distinguió a autores
del país); en el cuento, quedan “La em- como Yolanda Bedregal (1916-1999), Gaby
boscada” (1967), de Adolfo Cáceres Ro- Vallejo (1941), Gonzalo Lema (1959), Ra-
mero (1937) y relatos de, entre otros, Nés- món Rocha Monroy (1950) y Juan de Re- 51
tor Taboada Terán (1929-2015), Jesús Lara cacoechea (1935-2017), y fue considerado 60 años
en la literatura
(1898-1980) y René Poppe (1943); entre los una suerte de premio no oficial de novela boliviana
diarios y memorias, el más significativo es nacional hasta que dejó de convocarse a
el Diario de Francisco (1971), de Néstor principios de la década pasada.
Paz Zamora (1945-1969), aparte, por su- La novela de Prada Oropeza cuenta
puesto, de El diario del Che en Bolivia con una hábil construcción narrativa en
(1968), del Che Guevara. el manejo del tiempo y en el registro de
Los fundadores del alba fue también voces y perspectivas –está presente la in-
la primera ganadora del Premio de novela fluencia del Boom–, y condensa ideológi-
“Erich Guttentag”, auspiciado por Werner camente las particularidades de la narra-
Guttentag, dueño de la editorial Los Ami- tiva boliviana de la guerrilla mencionadas
gos del Libro, una de las más importantes por Juan Ignacio Siles en La guerrilla del
en el país. El premio nació con vocación Che y la narrativa boliviana1: la idea del
de internacionalizar la literatura bolivia- surgimiento del hombre nuevo y la necesi-
na: para la primera convocatoria, lanza-
da en 1966, se hizo un coauspicio con la
1. Siles, Juan Ignacio. La guerrilla del Che
editorial Casa de las Américas, eje diná- y la narrativa boliviana. Plural Editores. La
mico del movimiento cultural de Cuba Paz, 1996.

1967.1977 Turbulencia y escritura


dad de la lucha armada, acompañada por tampoco una explícita toma de posición
una mirada utópica de la sociedad emer- ideológica sobre la guerrilla.
gente a partir de una lectura del Evangelio La contribución más importante de
en la que influyen los postulados revolu- Matías, el apóstol suplente es, como vie-
cionarios de la teología de la liberación; no nen mostrando distintas lecturas críticas
otra cosa indica el final de la novela, con la desde fines de los ochenta, su ruptura con
mujer, Laura, embarazada del guerrillero ciertas tendencias muy enquistadas en el
52 Javier, que muere sin saber que ella siente realismo boliviano: el monologuismo y,
60 años “las palpitaciones de [su] alegría en el fon- como menciona Marcelo Villena, su servi-
en la literatura
boliviana do mismo de [su] vientre”.2 dumbre al contexto histórico.3
Matías, el apostol suplente, de Julio En el estilo de De la Vega hay ele-
de la Vega, ha adquirido un lugar central mentos retóricos poco utilizados en la
en la narrativa boliviana de la segunda literatura boliviana: el humor, la ironía,
mitad del siglo XX; una de las razones para el sarcasmo. Un ejemplo, tomado de las
ello es que, si bien lo que narra tiene rela- palabras del guerrillero: “Yo lo dejé todo.
ción con los movimientos guerrilleros de Un todo que no era mucho. Vienen a fun-
fines de los sesenta, la novela es capaz de dar un reino me dijeron. Hasta me dieron
superar su anclaje histórico y seguir in- un plano y organigrama del mismo. Y el
terpelando a sus lectores. En el diálogo a reino está fundado, pero, ¿son sólidos sus
través de los siglos entre un guerrillero y cimientos de tatat tatat tatat tatat?”4 Otro
un apóstol (los dos suplentes), la postura
es crítica: no hay una mirada utópica y 3. Villena, Marcelo. Las tentaciones de San
Ricardo: Siete ensayos de interpretación
de la narrativa boliviana del siglo XX. Gen-
2. Prada Oropeza, Renato. Los fundadores te Común. La Paz, 2011. p. 290.
del alba. Casa de las Américas. La Habana, 4. De la Vega, Julio. Matías, el apóstol su-
1969. p. 162. plente. Santillana. La Paz, 1998. p. 55.

1967.1977 Turbulencia y escritura


ejemplo, de la sección del apóstol: “La yor comenta sobre el mundo que va cons-
forma externa del amor, y también la más truyendo Fielkho. Urzagasti no respeta
expresionista es, a no dudarlo, la adula- un ordenamiento temporal o espacial: la
ción. Y Matías no nos enseña a adular a suya, como dice Luis H. Antezana, es una
las autoridades”.5 Otra novela de De la narrativa nómada, da saltos continuos de
Vega, Cantango por dentro (1986), con- un tiempo a otro (los recuerdos del pasa-
tinuará con esa exploración de diversos do, el aquí del presente) y de un espacio a
registros, esta vez a través de un diálogo otro (la provincia y la gran ciudad).7 53
entre autor y personaje, e incluyendo ele- Urzagasti introduce en su texto un jue- 60 años
en la literatura
mentos de la cultura de masas que no han go metaliterario: se trata de una escritura boliviana
sido frecuentados por los narradores boli- que comenta sobre el proceso mismo de la
vianos (el cine, el tango). escritura del texto: “Dice Fielkho que este
Jesús Urzagasti (1941-2013) apareció en relato abarcará sesenta páginas, ni una
los años sesenta bajo los aires de la reno- más ni una menos”.8 Al final, Fielkho des-
vación formal. Tirinea (1969), su primera aparece del texto y deja que el Viejo termi-
novela, ha sido elegida entre las 15 fun- ne de narrar su historia, como si esa fuera
damentales de Bolivia (2011). En Tirinea una de las misiones de la literatura: contar
aparecen dos personajes, uno joven llama- nuestras vidas mientras nosotros vivimos
do Fielkho, y el Viejo. Fielkho habla sobre y así dar “testimonio” de nuestra “estancia
Tirinea –“una llanura solitaria, con árbo- en el mundo”.9 Lo complejo y contradic-
les fogosos y cálidas arenas expulsadas del torio del texto es que Fielkho, el escritor,
fondo azul de la tierra”6– y el hombre ma-
7. Antezana, Luis H. Ensayos escogidos 1976-
5. Ibid., p. 104. 2010. Plural editores. La Paz, 2011. pp. 95-132.

6. Urzagasti, Jesús. Tirinea. Sudamericana. 8. Urzagasti, op.cit., p. 67.


Buenos Aires, 1969. p. 9. 9. Ibid. p. 104.

1967.1977 Turbulencia y escritura


no deja nada escrito: “Como si fuera poco, sagra como poeta y muestra una honda
Fielkho prestó su manuscrito, y está en reflexión metafísica en torno a la consti-
blanco… No es que haya perdido fuerza su tución del sujeto, a la vez que un deseo
sentimiento. Otro cantar es que haya que- paradójico –ya evidente en Tirinea– por
rido reflejar esto en su relato y no lo haya una voluntad nómada a la vez que se ha-
logrado”.10 Por eso, quizás, la necesidad bla del encantamiento del territorio y se
del desdoblamiento: escribir nos impide lo mitifica: Ya no soy el que metió el pie
54 “amar con mayor intensidad el mundo”.11 en el río enceguecido / sino la insoluble
60 años En Tirinea, el Viejo debe hacerse cargo del materia que las aguas pulen sin miedo.
en la literatura
boliviana relato para que Fielkho viva. / Perdonado por un trayecto de luces y
Urzagasti, que ha publicado otras seis sombras / como un relámpago me alum-
novelas –entre las cuales destacan El bran otros árboles / otras infancias en
país del silencio (1987) y De la ventana los dominios de un dios muerto. / Quien
al parque (1992)–, es también un poeta quiera que seas bajo la luz de mayo / al-
destacado. En 1972 publicó Cuaderno de borota tu aparición el mundo solar.12
Lilino, un libro de prosa poética dedica- *
do a su hijo, en el que el sujeto poético La Paz es una de las pocas ciudades lati-
orienta con sabiduría a Lilino acerca de noamericanas en las que el mito del “poe-
la mejor forma de enfrentarse a la vida: ta maldito” todavía está presente en el
No te creas el poseedor de la llave mor- imaginario. No es difícil entenderlo: esto
tal y divina, aunque así sea. Siempre es se debe a la influencia de Jaime Saenz,
bueno no saber a saber. En 1978, Urza- el escritor boliviano más grande del siglo
gasti publica Yerubia, un libro que lo con-

12. Fragmento de “Yerubia”. Urzagasti, Je-


10. Ibid. p. 101. sús. El árbol de la tribu. Obra poética. Plu-
11. Ibidem. ral editores. La Paz, 2012. p. 26.

1967.1977 Turbulencia y escritura


XX (1921-1986). Su vida está rodeada por beth Monasterios llama “una racionalidad
un aura de hermetismo y misterio: ¿era radicalmente otra”.13 Para esta búsqueda
verdad que fue alcohólico durante toda su de “lo otro”, del “demonio que se oculta
vida? ¿Que vivía de noche y dormía de más allá de las sombras”14 que debe llevar-
día? ¿Que le gustaba visitar la morgue y se a cabo en múltiples niveles –la noche,
contemplar cadáveres? ¿Que obligaba a el alcohol, la muerte– el poeta es reconfi-
sus estudiantes a que le consiguieran co- gurado como un místico, un ser capaz de
caína? ¿Que era un ermitaño que jamás conjurar elementos mágicos, alquímicos, 55
salió de un cuartucho miserable? Los poe- esotéricos a través de la escritura. 60 años
en la literatura
tas y narradores paceños de las siguien- En Recorrer esta distancia hay la boliviana
tes generaciones han convertido a Saenz constatación de que el sentido de la vida
en una leyenda, y no es fácil desbrozar lo está dado por la muerte. Para entender la
cierto de aquello que no lo es pero que, de vida, el sujeto poético debe “recorrer esta
tanto repetirse de boca en boca, ha adqui- distancia” y enfrentarse a la muerte. Es un
rido un estatus de verdad indiscutible. viaje que ocurre a diferentes niveles, no
En 1967, Saenz –que ya era un poeta solo el físico: Estoy separado de mí por
reconocido gracias a obras como Muerte la distancia en que yo me encuentro; / el
por el tacto (1957), Aniversario de una vi- muerto está separado de la muerte por
sión (1960) y Visitante profundo (1964)–, una gran distancia. / Pienso recorrer esta
publicó El frío; poco después publicaría distancia descansando en algún lugar. /
Al pasar un cometa (1970-72) y Recorrer
esta distancia (1973). En estos libros se 13. En Wiethüchter, Paz Soldán, Ortiz y Ro-
cha (eds.), Hacia una historia crítica de la
encuentra establecida la poética central
literatura en Bolivia. t II. PIEB. La Paz, 2002.
que recorre toda la obra de Saenz: la bús- p. 332.
queda del lado profundo de la vida, que 14. Saenz, Jaime. El frío. Poesía reunida.
sólo puede lograrse a partir de lo que Eliza- Plural. La Paz, 2015. p. 171.

1967.1977 Turbulencia y escritura


Matilde Cazasola

De espaldas es la morada del deseo, / sin (vale la pena mencionar algunos de los tí-
moverme de mi sitio –frente a la puerta tulos de esa prestigiosa Biblioteca del Ses-
cerrada, / con una luz de invierno a mi quicentenario, en su momento el proyec-
lado. // En los rincones de mi cuarto, en to estatal más importante dedicado a la
los alrededores de la silla. / Con la inde- cultura del libro en Bolivia: Creación de
cisa memoria que se desprende del vacío la pedagogía nacional, de Franz Tamayo;
/ –en la superficie del tumbado, el muer- La virgen de las siete calles, de Alfredo
56 to deberá comunicarse con la muerte. // Flores; Laguna H-3, de Adolfo Costa du
60 años Contemplando los huesos sobre la tabla, Rels; Selección de ensayos sobre temas
en la literatura
boliviana contando las oscuridades con / mis de- nacionales, de Fernando Diez de Medina;
dos a partir de ti. / Mirando que se estén Ensayos sobre la realidad boliviana, de
las cosas, yo deseo. / Y me encuentro re- Mariano Baptista Gumucio; El hombre y
corriendo una gran distancia.15 el paisaje de Bolivia, de Raúl Botelho Go-
Hacia 1975, el lugar de Saenz en la li- sálvez; Estudios de literatura boliviana,
teratura boliviana estaba tan firmemente de Gabriel René Moreno; Cuentos de Au-
establecido que fue incluido en la lista de gusto Guzmán; Cántico traspasado, de
veinte volúmenes de la Biblioteca del Ses- Óscar Cerruto; Estrategia del altiplano
quicentenario de la República publicados boliviano, de Juan Lechín Suarez; Cristó-
para conmemorar dicho acontecimiento: bal de Mendoza, el apóstol de los guara-
su Obra poética apareció junto a la tesis níes, de Hernando Sanabria Fernández).
de Blanca Wiethüchter –Las estructuras En la poesía del período, marcada por
de lo imaginario en la obra de Jaime la presencia central de Saenz, aparecieron
Saenz–, libro muy influyente en la direc- escritores que con el tiempo se converti-
ción que tomarían los estudios saenzianos rían en parte del canon: aparte de Urzagas-
ti, se debe mencionar a Matilde Casazola
15. Ibid. p. 239. (1943), Eduardo Mitre (1943), Humberto

1967.1977 Turbulencia y escritura


Mariano Baptista Gumucio

Quino (1950), Norah Zapata (1946), Blanca suelen tener un tono coloquial, para de
Wiethüchter (1947-2004) y Guillermo Be- pronto romperse en una imagen de filia-
dregal (1954-1974). Pedro Shimose (1940) ción vanguardista, como en “Los pañuelos
había comenzado a publicar a principios de los muertos”, correspondiente al pe-
de los sesenta Triludio en el exilio (1961), ríodo 1976-1978 e incluido en A veces, un
pero se consolidó en estos años gracias a poco de sol (1994): Dice que los poemas
Sardonia (1967), Poemas para un pue- / son pañuelos de distintos colores / con
blo (1968), Quiero escribir pero me sale que adornan los muertos / sus cabezas. 57
espuma (1972) –ganadora del Premio de // Y en el poniente anaranjado / se dis- 60 años
en la literatura
Poesía “Casa de las Américas”–, Caduci- traen / eligiendo los vistosos rectángulos boliviana
dad del fuego (1975) y Al pie de la letra / que el mercader del viento / les ofrece. //
(1976); Shimose también publicó cuentos […] Dice que los muertos se levantan / y
en El Coco se llama drilo (1976); algunos en la tarde incendiada agitan / sus bri-
de ellos, como “El hijo del difunto”, son llantes pañuelos / que son poemas que el
inevitables en antologías. mercader del viento / les trae del remo-
La trayectoria de Matilde Casazola, to mundo / irisados / y trémulos. En este
reciente ganadora del Premio Nacional poema, como en otros momentos intensos
de Culturas (2016), comprende tanto la de la obra de Casazola, la poesía misma
poesía como la canción (Emma Junaro, está conectada a la muerte. El poema es
Jenny Cárdenas y Luis Rico, entre otros, comunicación entre espacios distintos: su
han interpretado sus composiciones). En- celebración de vida (brillantes pañuelos,
tre sus publicaciones más importantes como si se tratara de un baile) es un men-
de esta época destacan Los ojos abiertos saje destinado al otro mundo.
(1967) y Los cuerpos (1976), además de Desde sus primeros libros –Elegía a
su primer disco Una revelación (1976). una muchacha (1965), Morada (1975) y
Sus poemas son engañosamente sencillos: Ferviente humo (1976)–, Eduardo Mitre

1967.1977 Turbulencia y escritura


atrajo una merecida atención crítica. Su / al milagro del cuerpo. / Hay un cuerpo
poesía estuvo influida en sus primeros que nos despierta / a la soledad del de-
momentos por los juegos sintácticos y la seo. / Hay un cuerpo que nos despierta
poesía caligramática de la vanguardia: / al paraíso del cuerpo. / Hay un cuerpo
que nos despierta / al infierno del cuer-
FELIZ po. / Hay un cuerpo que nos despierta /
L
A a los poderes del tiempo (en mi padre /
ESCALERA
58 lo siento. Fraternalmente lo siento.) / Hay
Q
60 años
U un cuerpo que nos despierta / a la impo-
en la literatura E ACEPTA
boliviana S tencia del grito / porque el grito ya no lo
U despierta / (Carlos Mitre, hace ya noches,
S PELDAÑOS
S / fue para mí ese cuerpo.) / Hay un cuerpo
I
N CONTARLOS16
que nos despierta / a la increíble ausen-
cia. / Hay un cuerpo que nos despierta /
La poesía de Mitre posee una maravillosa al exangüe recuerdo. / Hay un cuerpo que
capacidad para doblarse sobre sí y conver- nos despierta / al incolmable olvido. / Hay
tirse ella misma en una reflexión sobre su un cuerpo que ya no nos despierta.17
propia poética (hay ecos de Octavio Paz). La variada trayectoria de Pedro Shi-
Su mirada esencialmente jubilosa, marca- mose a lo largo de esa década condensa
da por la nostalgia, la constatación del olvi- las tendencias centrales de la poesía boli-
do y el paso del tiempo, alcanza altas cotas viana. Shimose comienza como un poeta
líricas al nombrar el deseo del cuerpo y del comprometido, dispuesto a hablar de las
mundo: Hay un cuerpo que nos despierta luchas revolucionarias del continente y

16. Mitre, Eduardo. Morada. Obra poética 17. Poema “Cuerpos” en Ferviente humo,
1965-1998. Pre-textos. Valencia, 2012. p. 57. op.cit. p. 106.

1967.1977 Turbulencia y escritura


de la belleza de su paisaje, como se pue- conocimientos que se le pueda hacer a
de ver en este fragmento de “Discurso so- un poeta: pertenece al acervo popular de
bre América Latina”: Para hablar de mi Bolivia y son pocos quienes saben que
patria es preciso nombrarte, / es preciso Shimose es su autor.
decir: Camilo Torres, Ché Guevara o Fe- Después de su exilio en España a par-
derico Escóbar / como se dice Amazonas, tir de 1971, la poesía de Shimose dejará
Yucatán y Machu Picchu / […] Cuando de ser celebratoria y adquirirá un tono
un obispo del Brasil protesta contra la existencial oscuro y pesimista, que a ra- 59
injusticia, / los mariscales tiemblan de tos alude a lo que está ocurriendo en el 60 años
en la literatura
ira y llaman a la CIA. // Cuando hablan país (afuera hay ríos de sangre), aunque boliviana
Fidel Castro o Salvador Allende, / son en general parece hablar de una situación
los niños hambrientos de mi patria quie- más intemporal, como en “Inicua”, de
nes hablan, / son los ríos y los vientos de Caducidad del fuego (1975), un libro que
América Latina…18 es un parteaguas en su obra: En ningu-
Esa poesía originalmente barroca es na parte se está bien. / Vámonos a estar
ideal para ser hablada y recitada. Al res- más solos, / a pudrirnos de olvido sim-
pecto, Shimose ha trabajado mucho co- plemente (entonces / ya sabíamos que
nectando la poesía con la música, con estábamos enfermos). // Un dios invade
los ritmos populares del país: en su obra el sueño y nos ayuda a comprender la
hay coplas para cuecas, cacharpayas, piedra / Y sus heridas. / Triste. / La tierra
taquiraris; su pieza más famosa, “Som- está en la tierra. / No hay lugar para el
brero de Sao”, cantada por Gladys Mo- canto. ¿Qué será / de nosotros? // Es tar-
reno, ha logrado uno de los mayores re- de tarde tarde. / Y no hay regreso19.
Aunque los setenta estuvieron marca-
18. Shimose, Pedro. “Poemas para un pue-
blo”. Poemas Playor. Madrid, 1988. p. 79. 19. Ibid. p. 193.

1967.1977 Turbulencia y escritura


dos por la lucha política, la literatura tam- Un elemento significativo de estas no-
bién se preocupó por narrar problemáticas velas es la problemática de género: tanto
como la situación de la mujer o indagar en en Bajo el oscuro sol como en ¡Hijo de
el impacto de momentos históricos crucia- opa!, las novelas critican la falta de pre-
les en nuestra historia. Novelas como Bajo sencia de las mujeres en una sociedad
el oscuro sol (1971), de Yolanda Bedregal conservadora, machista y patriarcal como
o ¡Hijo de opa! (1977), de Gaby Vallejo la boliviana; en el caso de Bedregal, la
60 –ambas ganadora del premio “Gutten- mujer, Loreto, llega incluso a ser barrida
60 años tag”–, bucean en el pasado y narran el textualmente de la historia, pues el texto
en la literatura
boliviana levantamiento contra Hernando Siles, la que deja a su muerte es publicado luego
Revolución del 52 y los efectos de la Re- por un hombre que usurpa su identidad.
forma Agraria. Al respecto, Yolanda Be- Como dice Ana Rebeca Prada, la novela,
dregal dijo en una entrevista que es im- que toca temas complejos como el abor-
posible que la literatura se desmarque to y el incesto, puede entenderse como
del acontecer político en Bolivia: “En la “una alegoría particular de la escritura fe-
historia de mi país, la realidad superó mu- menina en un mundo androcéntrico, en
chas veces la fantasía y la capacidad ima- el contexto de una narrativa que ya había
ginativa. Creo que en la mayor parte de diseñado lo femenino –también– como
las novelas bolivianas esta realidad histó- herida”.20 La novela, en su multiplicidad
rica está presente y no tendría yo por qué de registros –hay fragmentos de cartas, de
ser la excepción”. De hecho, la primera diarios, de una novela ‘interna’– plantea
frase de su única novela –“Disparos ais- las dificultades de la escritura femenina
lados trizan la noche”– es significativa en en un contexto totalmente adverso debido
su falta de precisión histórica: la realidad
boliviana está siempre a punto de trizarse 20. En la Introducción a Bajo el oscuro sol.
por unos disparos. Plural. La Paz, 2012.

1967.1977 Turbulencia y escritura


Roberto Laserna

al dominio masculino, que lleva muchas boliviana desde textos fundacionales del si-
veces al silencio, a la soledad, al olvido (e glo XIX como Juan de la Rosa (1883), de Na-
incluso, como muestran fragmentos de la taniel Aguirre (1843-1888): la búsqueda de
novela, a la supervivencia de esta escritu- una construcción nacional a partir de una
ra bajo la imposición de la voz de un hom- supuesta identidad homogénea –que ven-
bre). Como dice una carta de un amigo a dría a ser dada por el mestizaje–, socavada
Loreto: “Pasé tus originales al director de por la aceptación tácita de una jerarquía
Nuestro tiempo […] [el director] me pre- racial que privilegia al blanco, al criollo. La 61
guntó en tono que podría ser aprobación evolución del 52 tenía objetivo la construc- 60 años
en la literatura
o reproche: ¿Cuántos años tiene usted? ción de una sociedad más igualitaria e in- boliviana
¿Cuándo escribió estas cosas? [...] Me cluyente, pero la novela de Vallejo muestra,
sentí apabullado. Me pareció arriesgado más bien, cómo a pesar de los cambios es-
confesar que yo no era el autor, sino una tructurales producto de la Reforma Agraria
muchacha. Rápidamente imaginé lo que perviven las desigualdades y las exclusio-
representaba para ti que una editorial tan nes: los prejuicios raciales son más fuertes
importante aceptara como cosa seria pa- que cualquier deseo de cambio social.
peles que me habías entregado como algo La lucha política aparece en los Cua-
sin importancia”.21 dernos de vientos nuevos, revista publi-
En Gaby Vallejo, la novela añade a la cada entre 1976 y 1978 por Roberto Laser-
problemática de género la cuestión racial: na (1953). Cuadernos de vientos nuevos
ser hijo de una mujer chola (y retardada) es ocupó un lugar significativo en la cultura
poco menos que un insulto. Vallejo retoma nacional, en una década en que, como re-
así un tema que recurrente en la literatura cuerda el cineasta Alfonso Gumucio Da-
gron, la dictadura de Banzer había llevado
21. Bedregal, Yolanda. Obra completa, t. III. directamente al cierre de Letras Bolivia-
Narrativa. Plural. La Paz, 2009. p. 145. nas, Cultura Boliviana y Difusión, que se

1967.1977 Turbulencia y escritura


contaban entre las más conocidas.22 Cada para narrar el mundo en los márgenes
número de Cuadernos venía con un cuen- de la ciudad. En ese elegante cuento de
to (Manuel Vargas, Ramón Rocha Monroy, fantasmas, Bascopé muestra una pode-
César Verduguez, etc.) e ilustraciones de rosa capacidad descriptiva: “Mi madre
un artista nacional (Carlos Rimassa, Julia despierta, prepara el desayuno y cambia
de Weise, Ronald Martínez y otros). Entre la vela que está por apagarse. Mi abuela
los cuentos de “ambiente insurreccional, se levanta y raspa con las uñas el excre-
62 subversivo, pero no necesariamente mili- mento de moscas que se ha acumulado
60 años tante” –las palabras son de Laserna–, es- en el retrato. Al salir hacia el cementerio
en la literatura
boliviana tán algunos que hoy son clásicos: “Sweet encontramos al perro dormido, con gran
and Sexy”, de Néstor Taboada Terán y cantidad de lagañas en los ojos, mi madre
“El llanto del impuesto”, de Jorge Suárez; comenta que si se quiere ver a los espí-
también fueron publicados cuentos de ritus de los muertos, basta con untarse
ambiente minero como “Minero de últi- los ojos con las lagañas de un perro. En el
mo nivel”, de Gumucio Dagron. cementerio rezamos mucho y mi madre
El premio de cuento de la revista en saluda a las dos viejas de la habitación de
1977 fue a René Bascopé (1951-1984), por Ángela mientras comienza a llover, yo las
“Ángela desde su propia oscuridad”. Bas- miro con odio. Luego colocamos las ilu-
copé había obtenido en 1971 el Premio siones blancas en un florero antiguo. Mi
“Franz Tamayo” con “Primer fragmento abuela dice que la tumba de su marido
de la noche”, pero fue “Ángela desde su está cada año más derruida. Al regresar
propia oscuridad” el que lo hizo conocido a la casa llueve más fuerte y no deja es-
como un escritor con una gran capacidad cuchar el sonido trémulo del campanario.
Mentalmente rezo para que las viejas no
22. “La veta de los sueños”, La Razón, 2 de mueran nunca. En el momento en que mi
junio 2017. madre abre la puerta de nuestro cuarto,

1967.1977 Turbulencia y escritura


yo arranco las lagañas del perro que sigue rrar la vida del minero en un mundo du-
durmiendo”.23 rísimo dominado por la problemática de
La problemática minera –uno de los la subsistencia cotidiana y marcado por
espacios de mayor actividad política du- tradiciones y leyendas en torno a la figura
rante la dictadura– es también central: poderosa de su gran deidad, el Tío.
la narrativa minera está presente en la En Poppe también aparece la conexión
literatura desde la Historia de la Villa del minero con el conflictivo momento
Imperial de Potosí, de Bartolomé Arzáns político de los años setenta: los cuentos de 63
de Orsúa y Vela (1676-1736), y ha sido un ese período están recopilados en El para- 60 años
en la literatura
territorio significativo para proyectar una je del Tío y otros cuentos (1979); Interior boliviana
posible construcción nacional o una crí- mina (1986), testimonio de su experiencia
tica a ella –hay que pensar en Aluvión como activista de izquierda que se va a
de fuego (1935), de Óscar Cerruto (1912- vivir y trabajar en la mina como compro-
1981), o Metal del diablo (1946), de Au- miso de su entrega a la causa minera, ha
gusto Céspedes (1904-1997), y también en sido incluido en la Biblioteca del Bicente-
ensayos políticos influyentes como El po- nario. “Khoya Loco”, un cuento de Poppe
der y la caída (1967), de Sergio Almaraz publicado en 1973, es emblemático por la
Paz (1928-1968)–, aunque la literatura des- forma en que trabaja el lenguaje coloquial
de la Revolución del 52 se había distancia- de la mina y por la precisión de los térmi-
do un poco de este. Sin embargo, los años nos (“Me decía que las troceras ahí eran
setenta marcan el surgimiento de René grandes, que mucha curva para moyar en
Poppe, quien hizo más que nadie para na- los rieles, que hartos trechos de subida
por el suelo, y el calor oyes, me avisaba,
asfixia mucho y hay poco aire”), a la vez
23. En Laserna, Roberto (ed.) Vientos nue-
vos… otra vez. Nuevo Milenio. Cochabam- que se sumerge en la psiquis del minero
ba, 1999. p. 91. y en su grado de dependencia e identifi-

1967.1977 Turbulencia y escritura


cación con el Tío: “Carroneábamos y no debió salir al exilio, en su caso a la Ar-
dejaba de pensar en el Tío: su rostro, sus gentina; allá publicó El signo escalonado
orejas, su cuerpo, su quietud expectante. (1974) y Manchay Puytu. Su interés por
Me obsesionaba fuertemente y me atraía mostrar la cara indígena de la historia
ese Tío. Sólo ante él iba y no daba impor- boliviana estaba ya en los cuentos de In-
tancia a los otros que eran más grandes, dios en rebelión (1968); Manchay Puytu
más pequeños o de igual tamaño que ese, se vale de una tradición colonial referi-
64 en las demás galerías, en todos los niveles. da a la quena. Esa leyenda de los amores
60 años Sólo ante él iba y muchas veces como un prohibidos de un monje con una indígena
en la literatura
boliviana desesperado corría por las galerías desde quechua en Potosí le sirve de base para
la bocamina… El [Tío] siempre estaba lo escribir una novela histórica en la que el
mismo y yo, después de encenderle un autor dialoga con las crónicas de Arzáns
kuyuna, imitándolo me sentaba frente tanto como con El Primer Nueva Coro-
suyo. Me complacía observarlo y colocar nica y Buen Gobierno de Felipe Guamán
mi cuerpo en idéntica postura a la de él. A Poma de Ayala (1550-1616), a la vez que
veces me sentía todo un Tío…”24 dota al texto de un notable conocimiento
Al final de este periodo se publicó la de la historia y las creencias del imperio
novela Manchay Puytu, el amor que qui- incaico. Manchay Puytu narra la historia
so ocultar Dios (1977), de Néstor Taboada de un mundo indígena disgregado con la
Terán. Debido a su compromiso con los llegada de los españoles, en el que la len-
ideales revolucionarios de la izquierda, gua quecha y la cultura sobreviven pese a
Taboada Terán fue otro de los intelec- todo: “¿Uj kata kusíynuy kajta mayken
tuales bolivianos que en los años setenta jallpa mullpuykapun?”, se pregunta el
padre Antonio; “¡Sumaj María, María
24. Poppe, René. Narrativa minera boli- bonita, yo no me he cansado de mirarme
viana. Camarlinghi. La Paz, 1979. p. 179. en tus ojos! [...] Sumido en las tinieblas

1967.1977 Turbulencia y escritura


René Poppe

de la perplejidad, saqerqani qhallallajta, y libros, el mundillo editorial –aparte de


su voz le salía trémula. Animosa, altiva, notables excepciones– no era muy varia-
jovial la dejé, saqerqani qhallallajta…”25 do; la censura acallaba semanarios (y lle-
La novela ha sido vista como un inten- vaba a la arriesgada valentía en algunos
to de proyectar una Bolivia “multicultu- casos y al silencio en otros). Tardaría un
ral”.26 El mestizaje cultural sirve todavía buen tiempo reconstituir ese tejido: los
de modelo en el imaginario cultural para textos necesitan de un circuito dinámico
una Bolivia marcada por la lucha política para llegar a los lectores, y en este parti- 65
de esa década. Si el exilio es la condición cipan los escritores, el Estado, los edito- 60 años
en la literatura
en la que se desenvuelve Taboada Terán, res, los libreros, las fundaciones cultura- boliviana
eso no implica no poder imaginar una Bo- les, etc.
livia capaz de trascender esas luchas. La década produjo algunos textos que
La huelga de las mujeres mineras de hoy son considerados clásicos. Desde una
fines del 77 mostró el desgaste de la dic- posición muy precaria, los escritores na-
tadura de Banzer y obligó al régimen a cionales habían escrito sin simplificaciones
buscar una apertura democrática. Esa sobre esos años, buscando una renovación
apertura costaría: en el panorama cul- formal que se dio tanto en la poesía como
tural, por ejemplo, la dictadura había en la narrativa, y también habían logrado
desarticulado las redes de circulación de articular algunos de los temas que serían
textos; había poco en materia de revistas fundamentales en el debate acerca del tipo
de sociedad que aspiraba a ser la boliviana
25. Taboada Terán, Néstor. Manchay Puytu. (el lugar de la mujer, la proyección iden-
Sudamericana. Buenos Aires, 1977. p. 25.
titaria, la incorporación de culturas tradi-
26. Richards, Keith. Lo imaginario mesti-
cionalmente excluidas, etc.). El fin del siglo
zo: Aislamiento y dislocación de la visión
de Bolivia de Néstor Taboada Terán. Plural. XX vería los intentos de resolver los temas
La Paz, 1999. p. 19. articulados durante esa década.

1967.1977 Turbulencia y escritura


1957.1967

1967.1977

sobresaltos entre
el silencio
1977.1987 por Mónica Velásquez Guzmán

67
60 años
en la literatura
1987.1997 boliviana

1997.2007

2007.2017

Eduardo Mitre
1977-1987
sobres a lt o s ent re el s i lenc i o

c
por Mónica Velázquez Guzmán

orrió 1977. Cesaron: la risa de lenguaje de la calle y la protesta. Todavía


Chaplin, la guitarra de Hendrix; Nabokov, en Navidad rezando por las causas Albó,
autor de Lolita. Un excéntrico John Tra- Espinal, y las minas y las calles y el “nun-
volta enseña a bailar los sábados por la ca se sabe”, a diario. Todavía asombrados
noche. La dictadura sigue campeando andan los de la academia con los ensa-
por el continente y es cada vez más difí- yos de Roberto Prudencio y la incursión
cil respirar. Todavía duelen en los ojos las de un semiólogo que promete renovar
68 marchas que, según se dice, harán cada nuestra crítica literaria, don Luis H. An-
60 años jueves las madres de la Plaza de Mayo en tezana. Año nuevo que mientras retroce-
en la literatura
boliviana Buenos Aires, buscando a sus desapareci- de en conteo de uvas, nos deja un sabor
dos, ¿los tenemos nosotros? agridulce de la esperanza que esperamos
Este diciembre la huelga de mujeres y aún no llega. Y, a pesar de todo, retornan
mineras a la cabeza de Domitila Chungara a su España: Alberti, Guillén y Aleixandre,
no deja de exigirnos una palabra, un acto. ¿habrá patria para los que quieran volver?
Todavía andando con un aparatito que in- Todavía, descontando 10, 9, 8 no más
ventaron en el norte, llamado walkman, golpes de Estado, no más guerrilla, no
en el bolsillo, tratando de averiguar qué más montaje, ¿será verdad o será mentira
es eso de llevarse la música a otra parte. lo que se informa en la tele?… 7, 6, 5 más
Todavía preguntando, la democracia qué ciudad en Santa Cruz, más carreteras in-
será. Todavía con el Hijo de opa de Gaby ventando a ver si hay ganas de desplazar-
Vallejo, el Guano maldito de Aguirre La- se, más edificios enfriando avenidas, pero
vayén, toda la colección que se mandaron trayéndonos, dicen, la modernidad… 4, 3,
Juan José Coy y Josep Barnadas, el Man- 2 feliz año nuevo, coreamos, esperando
chay Puyto de Taboada Terán, la poesía que haya por fin una dicha común, y una
de Humberto Quino que, en su segundo población común, y ya, soñando, un mun-
libro, ya personal, arremete con todo el do con lenguaje común para este país.

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Retomo el cable a tierra y, antes de no es la suya y vengar ese hecho del pasa-
dar por terminado el año, releo las escri- do, sin duda nos lanza a la habitual pregun-
turas que nos ha dejado. Sin duda notable ta de si se puede vencer el destino trágico
el premio a Gaby Vallejo por Hijo de opa. y, también, a indagar si, al ser testigos de la
Habrá que decir, de paso, que el Premio muerte ajena, podremos inventar nuevos
“Erick Guttentag” iniciará esa tradición de lazos sociales sin extender la violencia. Me
premios nacionales que forman un canon soplan desde el futuro que la novela será
de literatura boliviana, guiando a lectores puesta en cine, con un inolvidable desnu- 69
y a críticos; junto a la colección que Jo- do, con una vigencia tremenda de nuestra 60 años
en la literatura
sep Barnadas y Juan José Coy publicaron propia tremendidad… Habrá que esperar. boliviana
este mismo año, incluyendo 15 volúme- Por su parte, Joaquín Aguirre Lavayén nos
nes de narrativa boliviana (desde Nataniel trae, en una dinámica narración, los moti-
Aguirre, Alcides Arguedas, Raúl Botelho, vos de política y de intereses que determi-
Jesús Lara, Augusto Céspedes, Carlos Me- naron la Guerra del Pacífico que, intuyo,
dinaceli, Arturo Costa du Rels, Arturo von será otra y otra vez enarbolada como cau-
Vacano, Adela Zamudio, Juan Coimbra, sa de cohesión social, allá en los futuros
Jaime Mendoza y Armando Chirveches). días de un siglo por venir.
Antecedentes, me atrevo a profetizar, de Finalmente, en esta trica novelar,
una selección de 15 novelas fundacionales Néstor Taboada y su Manchay Puyto nos
y de una colección del Bicentenario con las deja toda la melancolía de los amores im-
que ando soñando estas noches, son las he- posibles. Alguien, también un día, lo adi-
rencias para un siglo XXI que imagino lleno vino, llevará esta obra a la ópera, dada su
de estas preseas; ojalá no del amor a ellas. música de yaraví y de pena, y la llevará al
Vuelvo a Vallejo: la trama trágica de un futuro porque, según un joven compositor
hijo quien vio cómo mataban a su madre e potosino, que en estos años ya está dando
intenta todavía acoplarse en una clase que que hablar, “la leyenda es una metáfora

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Gaby Vallejo

de Bolivia”. Y es que ese cura enamorado atenta a estructuras, formas, funciones y


de una indígena y apartado de ella, cuan- sentidos de la obra literaria. La incipien-
do la halla muerta sólo puede convertir te Facultad de Humanidades de nuestra
uno de sus huesos en quena y enloque- Universidad Mayor de San Andrés de La
cer/morir haciendo música con ella. Ter- Paz (UMSA) recibe el libro con ansiedad de
cera punta de una trinidad que, este año renovación; después de todo, esta genera-
de 1977, nos advierte de nuestros dolores: ción de escritores, compuesta entre otros
70 una familia presa del clasismo, una histo- por Pedro Shimose (1940), Luis H. Ante-
60 años ria de guerras perdidas de modo absurdo, zana, Eduardo Mitre y Matilde Casazola
en la literatura
boliviana una condena de amores interclasiales con (1943), Blanca Wiethüchter (1947) o Ja-
finales trágicos, y, pese a todo, una músi- vier Sanjinés (1948), comienza sus obras
ca triste, un yaraví. y, me atrevo a predecir, augura un nuevo
Paralelamente, y cabe destacarlo, dos futuro a nuestras letras.
libros desde el ensayo nos dan también Inolvidables, digo ya al borde del sueño,
en qué pensar: Roberto Prudencio con sus “Sahara”, escrita por Luis Bredow, dirigida
Ensayos literarios y Luis H. Antezana por Rosemary Canedo y representada por
con su Elementos de semiótica literaria. Teatro Tiempo; “Las sillas” de Ionesco y el
Mientras el primero confirma su pluma infatigable Guido Calabi alentando el tea-
de analista de la literatura nacional y uni- tro, los talleres experimentales, los festiva-
versal escribiendo sobre poetas del siglo les internacionales que cumplieron ya sus
XIX, los ecos del modernismo, las obras de primeros 10 añitos, una revista especiali-
Shakespeare, Goethe, Poe, Baudelaire o zada y, por si fuese poco, en Cochabamba,
Dostoievski y pensando “Sobre la esencia la Sociedad de amigos del teatro, aboca-
de la poesía”; el segundo inicia una veta da a investigar sobre el género (lamenta-
crítica que, desde la semiología, alejará ble que de sus once obras, sólo se hayan
las impresiones e incorporará la mirada representado dos; aunque parece que su

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


escritura pone en apuros a más de un di- en un hueso, sonando con una melodía de
rector experto). ¿Se repetirá la hazaña de mundo perdido…?
hace dos años, con la esperada re-edición Marcelo Quiroga sorprende en el Par-
del primer Festival de Teatro Nativo en el lamento pidiendo justicia para lo que ha
Teatro al Aire Libre de La Paz, en el cual ido borrando el régimen dictatorial. Mien-
casi todas las representaciones fueron en tras, la confundible lengua del país inte-
aymara? (reconozco que este provocador gra a su vocabulario la palabra “empan-
dato me lo envía desde otro siglo Karmen tanamiento”, esa recurrente enfermedad 71
Saavedra, a la hora de recordar todo vale). que, nos soplan desde el futuro, en más 60 años
en la literatura
¿Será que del teatro popular y social pasa- de una ocasión alterará el norte boliviano, boliviana
mos a éste, experimental y cuestionante; sacando un as bajo la manga. Pienso dete-
será que futuros dramaturgos mantendrán nerme en ese atasco que ideológicamente
la llama viva y nos dejarán bien parados nos cerca, esa cerrazón de querer tener
en el mundo del teatro? siempre la razón y presumirla y negarnos
Cierro los ojos y empieza enero de a oír al otro, así sea para negociar y no
1978. Porque algo profetiza que el Gral. para lo que deberíamos: dialogar e inven-
Banzer llama no más a elecciones, los es- tar un tercer lugar superior a nuestros in-
critores salen a la mirada de sus lectores, tereses, ¿se podrá avanzar
recordándonos los duelos del mar y de la Bien dice el señor Cioran que sólo
conquista, pero también los traumas de los insomnes saben la trampa del tiem-
vida, aunque burguesa, atrapada en sus po que, contrario a nuestras ilusiones, no
imposibles. ¿Será, Gaby Vallejo, que la fa- comienza cada enero, sino que sigue su
milia, en un futuro, se nos vuelve plural curso implacable hacia quién sabe dón-
e inventa más modelos de ser; será, Ta- de. Desde inicios de este 1978, soñamos
boada, que las voces indígenas se podrán un cambio para Bolivia, y lo que hemos
oír un día sin estar muertos, encerrados tenido es una serie de golpes de Estado

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Blanca Wiethüchter

y contra-golpes que ya casi no dejan pa- Eduardo Mitre publica Mirabilia y


labra en pie. Será porque el Poder, desde Blanca Wiethüchter un breve pero con-
USA, manda democratizar América La- tundente Noviembre-79. Y es que nada
tina, o será que los militares, ojalá, em- superará la matanza y ninguna palabra
piezan a cansarse, pero desde julio algo podrá aspirar a nominar el horror de esa
de luz creímos ver. El Gral. Banzer llama noche, que recapitulo tartamudeando en
a elecciones. Luego se nubla la reciente la penumbra, cuando Guevara Arze es
72 iluminación, pues no dejan de sucederse derrocado por una junta militar dirigida
60 años presidentes: Pereda, Padilla, Guevara, y por Natusch Busch, el 1 de noviembre de
en la literatura
boliviana ya para no poder más, este noviembre del 1979. La oposición política es tan intensa
79 que nos llena de balas la ilusión. Los que el golpe deja un saldo de por lo menos
poetas, narradores y dramaturgos no han 200 muertos y es uno de los más cruentos
callado; ni por miedo. del país. (Al respecto se puede consultar,
Todo gestado en las minas y allí mis- entre otros, y desde un futuro cercano,
mo no sólo la insurrección de mineras y los trabajos de Herbert Klein o de Pablo
mineros sino también la mirada atrevida Ramos Sánchez).
de René Poppe, quien se ha interioriza- Si el poema de Wiethüchter hace con-
do y ha narrado desde lo profundo, “La vivir en la misma página (de la historia)
khola”, cuento que nos ha evitado la mi- el ritual del día de muertos con la masa-
rada sacrificial o concesiva de las minas, cre, y acaba preguntando dolorosamente
haciéndonos asfixiar, adentro, con el mi- si “¿Será ésta la herida que nos nombra
neral, más adentro, con el Tío y con las pueblo?”; el de Mitre desplaza las posibili-
economías de cuerpos y minerales. Se dades mismas del lenguaje por concretar o
me hace que desde ahora a alguien se le visualizar el objeto del que habla el poema,
ocurrirá y dará a esta narrativa el nombre hace significar la disposición de la letra en
que merece, cuentos de interior mina. la página, logrando que el tema tenga for-

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


ma, o que la forma sea el contenido (podría Jaime Saenz, poeta ya con obra conside-
llamarse a esto algo como poesía visual o rable, nos conmina al milagro de la obra
concreta). Y podría parafrasearse la idea, de arte en su Bruckner que, al analizar
para postular si acaso será manifestación el proceso creador del músico, proyecta
de una afincada e inconsciente necesidad sombras y luces sobre nuestro quehacer
nuestra de que el lenguaje sea el objeto, la literario. Las tinieblas son el reverso del
simbolización sea la realidad y la signifi- libro y, probablemente, escenifican bien
cación sea la muerte, lo que nos nombra la oscilación entre crear y destruir en la 73
también un pueblo que resiste… ¿Será que nos debatimos. 60 años
en la literatura
que el nombre “herida”, como el blanco Las obras de estos dos años con que boliviana
de la página, esperan ese sentido ante la cerramos la década son, entre otras co-
sucesión de hechos incomprensibles? sas, alertas atendibles de la idea de país,
Paralelamente se edita, por fin com- la barbarie de nuestra cultura, tratando
pleto, el Cántico traspasado, recopi- de hacer con su poder, y las crisis del len-
lación de los cinco poemarios de Óscar guaje que, escondido tras el otro lengua-
Cerruto (1978), constancia de una poé- je, el de la comunicación y también el de
tica que dejó asentado tanto el horror la censura, nos dice, siempre, que bajo la
(LA MANO EN EL TECLADO / y la otra en los alfombra de nuestras negaciones, una mi-
dientes mordida), como la tenue ilusión lenaria cultura se niega a morir…
(tal vez / enigma de fulgor). Así, como Me parece, o será la melancolía del
nos dijo clarito, aquí, nada desiste, ni fin de década y del infinito desorden de
la saña ni la piedad, así andamos entre los golpes de Estado, que esta decena de
el anhelo de calma y los sobresaltos que tiempo dejó en nosotros un dolido cierre
hacen soñar con un fin, mientras se du- de causa. Es como si ahora acabara el
plican los muertos. Simultáneamente y ideal del Che, el de una generación que
ante tanta persistencia del mismo hecho, fue tras el absoluto, acabó o fue empu-

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Norah Zapata

jada a la sobrevivencia y, ahora, avanza ca Wiethüchter y Géminis de invierno de


hacia el desencanto de saber imposibles Norah Zapata Prill. Con ellos el lenguaje
los cambios radicalmente pensados. A la también roza la solidaridad, la mirada del
vez, todavía resiste la fuerza de no querer otro, sea desde lo lejano del territorio na-
rendirnos a la intuición de que, posible- cional o desde la extrañeza de una lógica
mente, la democracia por la que tanto se enfrentada a otra.
luchó traerá cambios, pero no los desea- Y ya desde la lucidez crítica entrevista
74 dos. Tal vez estabilidad en el Gobierno y en su primer libro, el joven Luis H. Ante-
60 años el cese a tanto militar, pero ¿será eso bas- zana emprende una brillante lectura nada
en la literatura
boliviana tante para aquietarnos la economía junto menos que de Borges, en el que, apuesto,
con la paz de conciencia? será un libro de referencia entre quienes
De manera subterránea, como casi estudien al argentino, véase su Álgebra
todo en nuestra historia, otros lenguajes y fuego: lectura de Borges. En los rin-
reptan por el imaginario proponiendo luz cones de la biblioteca brillan: la reciente
(primeros poemas de un poeta orureño Antología Poetas de Chuquisaca (1977)
que promete, llamado Eduardo Nogales, y compilada por Walter Arduz; Los cuerpos
otro nada menos que del Beni, Nicome- de Matilde Casazola; la ambiciosa y elo-
des Suárez); a lo que se suma un Delirio cuente América y otros poemas de Otero
de un fauno de Humberto Quino, cuya Reiche y el ensayo de Roberto Echazú so-
irreverencia anuncia que, por debajo del bre el también tarijeño Octavio Campero
caos, otro caos más hermoso resplandece, Echazú… todas obras publicadas entre
llenando el lenguaje de desazón y de ím- el 76 y el 77; La obra de Gabriel René
petu suficiente para alterar la quietud del Moreno de Mireya Jaimes Freyre (1978)
sinsentido. Paralelamente y desde el Cha- y la Balada para mi coronel Claribel de
co, llega el primer libro de poemas, Yeru- Quino (1979). Ya exhausta del recuento y
bia, de Jesús Urzagasti; Travesía de Blan- del intento de hallar sentido para la dé-

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


cada de 1970, cierro los ojos abriendo los volcada desde hoy hacia los dos escritores
sueños al decenio ochentero, y, ojalá, con que tanto repensaron la identidad nacio-
él, a nuestra añorada democracia. ¡Salud, nal, los vericuetos de nuestro ser indígena
por la década! y, aunque para uno sin salida, para otro,
la educación se pintó como nuestro pase
Los años ochenta a la modernidad, más integradora aunque
Los años ochenta se inician con tensiones tal vez todavía idealizada. ¿Seremos por
en el país, nerviosismo y señales que tien- mucho más ese “pueblo enfermo” cuya 75
den a anunciar, ahora sí, el fin de los gol- energía nativa sacará a flote nuestro po- 60 años
en la literatura
pes de Estado. Lidia Gueiler (única mujer tencial auto-sanador? ¿Habrá quedado boliviana
en la historia del poder político boliviano) una “generación de la amargura” en el pa-
intenta llevar aguas a la democracia, pero sado de quienes soñaron otro tiempo en
los vientos vienen huracanados. Todo este tiempo y otra relación entre las capas
acaba en manos de otro militar, García sociales que nos constituyen?
Meza. El golpe aterrador. Parece que no En el mundo se respiran aires de cam-
hay modo y la violencia, aunque ya cono- bio, en medio de una Guerra Fría que,
cida, alarga desesperadamente sus brazos profetizo, juega ya sus últimas cartas,
de ahogada, para intentar acabar con toda aunque le duren esta década entera. La
disidencia. Casi sin poder creerlo: la toma muerte de Lennon, la Guerra de las Malvi-
del periódico Presencia, la muerte del cu- nas, la explosión del Challenger con siete
rita Espinal, que tanto hizo por el cine, y astronautas a bordo, Latinoamérica toda
aún, se teme, viene lo peor. Mientras, al- dejando moderados gobiernos de izquier-
gunos estudiosos, como Mariano Baptista das y del consenso liberal, ya no comba-
y Jaime Martínez Salguero, ensayan lectu- tientes… En fin, que el anhelado tiempo
ras sobre Alcides Arguedas y Franz Tama- del cambio anuncia su retirada y el del
yo. No deja de ser elocuente esa mirada reposo reitera su postergación…

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Recién en este enero, tomo respiro y se halla el sinsentido, el absurdo en la vida
leo el extenso Felipe Delgado. Entro de la y en el lenguaje. Ya no hay concordancia
mano de su autor, Jaime Saenz, a la bode- entre hechos y discursos, como si la risa
ga y al destino que los hijos deberán rom- (oscura e irónica, no celebratoria) fuese el
per para irse de sus padres. Eso de sacarse único modo de habitarnos…
el cuerpo, el padre y el destino es bastante Este Saenz me lleva directo a los tres
fuerte y me quedo divagando por las dos tomos de Borda publicados el año 67. Será
76 noches que su protagonista recorre y pre- que estos autores que miran la cosa como
60 años gunto cuál será la noche que habita mi desde afuera, como desde los márgenes,
en la literatura
boliviana cuerpo, cuál la manera de amarla… En- están inaugurando más de un camino para
trar a la bodega no es poca cosa y tampoco el imaginario boliviano… Por ahora, sólo
lo es el trayecto que lleva hacia ella. Fe- apunto que sus caminos pasan por las de-
lipe debe dejar a su padre muriente para moliciones del confort y de lo institucio-
entrarse en la noche, en su reverso noc- nal, por los rigores del autoconocimien-
turno, para dar de frente con su destino y to y los largos caminos para llegar a uno
amar a una Noche a la vez madre, amante mismo. No poca cosa, en un lugar donde
y verdugo (como dirá en el futuro una es- resistir tiene más que ver con aguantar y
critora que aún no nace). Este personaje, autoagredirse que con una autoconcien-
que va a lo oscuro para hallar otra ética cia crítica que destruya para instaurar su
más verdadera, me hace pensar en la ne- propia voz.
cesidad de pasar por la profundidad, por Y ya envuelto en tales atmósferas, cam-
lo hondo y lo desconocido hasta surgir de bio de libro, pero no de aires, mientras leo
allí renovados y otros. Este viaje hacia los a los jóvenes narradores Manuel Vargas y
poderes de la negatividad, de procurar es- Ramón Rocha, portadores de historias del
tar muerto antes de morirse, acaba en una mundo cotidiano, a veces en provincia y
paradoja, pues más que verdad o sentido otras en ciudades, pero frecuentemente

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


contrapuntos desde lo pequeño ante ca- y que se ha quedado en casi un mito na-
lles y políticas imprevistas. Merecida la cional. La relación compensatoria entre
mención del Premio “Erich Guttentag” explotación y religiosidad, entre revuel-
otorgada a Vargas, nos quedamos hela- tas y resistencia, entre el riesgo de lo vivo
dos con la novela Los signos de la lluvia y el fantasma amoroso o tremendo de la
(1978), esa historia que a la vez lee la mina muerte dan mucho que pensar. Una litera-
o la calle como cárceles donde leyes ar- tura de cuestionamiento y que establece
bitrarias deciden nuestro destino… La la clase obrera como un conjunto de vo- 77
historia del joven Ruiz me ha parecido la ces que reclaman audiencia. ¿Será ese el 60 años
en la literatura
de todos los de su generación, una que a fondo subterráneo que nos llama para ce- boliviana
medio camino entre lo revolucionario y rrar las heridas del pasado colonial, tanto
lo minero acabó en desaparición, tortura, como del abuso de poder republicano que
muerte real o simbólica; cuerpos encorva- llevamos encima, o será también la voz de
dos en el trabajo subterráneo o numera- la entraña materna, mina y tumba, pero
dos en las listas del horror. Historias que, también ilusión de madre y de sitio?
desde su talento de cuentista, continúa en El indio, la historia nacional, los perso-
su siguiente libro, Cuando las velas no najes de nuestros barrios, el lenguaje que
arden, y que anuncian a otra voz impor- se debate entre su posibilidad de comuni-
tante en nuestra escritura. car y los sofisticados usos que de él puede
Y de esas minas salté a la importan- hacer el pensamiento, las carcajadas que
te recopilación de René Poppe, Narrati- todo lo lavan… son elementos del mun-
va minera de Bolivia, este 1983 (sí, ya do de Ramón Rocha Monroy, quien en su
sé, salté varios años, pero qué se le va libro El padrino (balance o estado de
a hacer, manías de anotador), en la que cuentos), retoma otras vetas que compen-
diferencia y aleja esta escritura de otra, san, contrapuntean pero también confir-
superficial, a salvo del verdadero interior man algunas inquietudes vistas en Vargas.

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


René Bascopé

Se anunció la década como una vuelta esperando. Entre ambos, me pregunto,


de tuerca que, mientras nos acerca a la ¿nos advierten de una ciudad cruzada de
modernidad, nos aleja también del pue- temporalidades como de plurales culturas
blo. Estos primeros tres años que llevamos que se rozan y se chocan mientras unas
a cuestas nos han traído a primer plano la apresuran el paso y otras se detienen a
ciudad. Sean los cuentos de René Basco- contemplar? Tal vez haya que leer junto a
pé o la recopilación de relatos populares estos cuentistas al poeta Jorge Campero,
78 bolivianos, elaborada por Paredes Candia, quien transita entre el bullicio citadino,
60 años la narración no deja de completar el pano- sus bordes, y una añorada provincia que
en la literatura
boliviana rama añadiendo a conventillos citadinos es infancia y recuerdo a la vez.
y personajes marginales, la vigencia de la Me atrevo a sospechar que será la voz
leyenda y el morbo por saber lo sucedido de Humberto Quino la que hable mucho
en el murmullo de las calles. Podría de- por la década, pues desde sus primeros li-
cirse que estos relatos nos llevan por sen- bros y el que acaba de entregar, Manual
tidos y sinsentidos de la ciudad concre- de esclavos, rompe la unidad de la voz
ta, que dejó de ser escenario o proyecto por medio de una ironía corrosiva. Su mi-
arquitectónico para ser la yuxtaposición rada se detiene en la ciudad de la Paz y,
de tiempos y personajes que los transitan. desde ella, ve el país con la irreverencia y
Así, entre diferentes y convivientes tiem- con el desasosiego que en ningún caso es
pos-espacios, las calles suben o bajan bor- derrotista sino más bien retador. Versos
deando siempre un vacío, una sensación explícitos como Para suprimir los golpes
de falta. Bascopé alerta de un horror y un de estado/ Hay que suprimir el estado,
mundo paralelo; Paredes Candia, de unos equivalen a la sensación de que el hori-
fantasmales seres y hábitos que no dejan zonte/ no es más que una hoja en blanco
de ir y venir entre el pasado que no quie- y, a pesar de eso, el poeta decide cansado
re quedarse atrás y el futuro que nos deja de hacer versos/ hoy quiero hacer balas.

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Proyecto imposible dadas, entre otras co- dos según los cuatro elementos en el pri-
sas, su oficio de escribiente y su perma- mero y enumerados como capítulos en
nente escepticismo ante cualquier causa, el segundo), un mismo hilo temático que
más si suena a patriótica. Con la ironía bordea la muerte y sus representaciones
de un pie entrando al palacio de gobierno posibles, incluyendo el deseo y el amor.
y tomando pacíficamente el poder, este En el primer libro iniciamos con el verso
poeta adquiere varias máscaras para en- El cielo se ha deslumbrado en fuego al
frentar el entorno, convertir el agravio en amanecer, cielo que poco más adelante 79
acicate para seguir creando y hacer de la se estremecía de locura; entre ambos, la 60 años
en la literatura
creación la constatación del vacío, del en- mirada de la voz poética reconoce que el boliviana
cuentro imposible. Su huella, la división camino se precipita sin salvación. Las
enunciativa, el descreimiento, la fe en la impresiones de la vida ya no existen. En
carencia de dioses; su escritura del mar- medio de un entorno ambiguo, que per-
gen colándose en los centros del poder y manentemente alude a lo impreciso, lo
de las certezas… todo eso será, profetizo, acechador, los cuerpos rodean la falta: al-
los nombres para un espíritu de la década guien que no hay sonríe en el cuarto de
que habitamos, aún sin comprenderla. al lado, un niño o una niña sin destino,
También Álvaro Díez Astete, publicó el amor corre en todas las habitaciones
su primer libro, Viejo vino, cielo errante, vacías encarnado en cada uno de sus
en 1981 y dos años más tarde su novela animales atroces. Ese inquietante no sa-
poemática –como él mismo la denomi- ber qué sucede afuera entra en las casas y
nó– Devoración. En ambas obras exis- en los cuerpos atravesando las ausencias,
te el trabajo con el lenguaje poético en haciéndolas visibles. Paralelamente, el te-
prosa; lo que alerta de una necesidad de rreno del amor llena ese vacío, esa incer-
hibridez, entre dos géneros literarios. En tidumbre de las calles, con los cuerpos,
ambas se reparte en fragmentos (agrupa- mediante un amor a la manera de una

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Juan Carlos Orihuela

trinchera: te amo con tu cuerpo que me que nadie lo sepa; y cuando quisieron for-
ama / te amo en tu cuerpo que me ama / zar la puerta él ya había ganado la fronte-
el amor entero / tu amor que amo en mi ra; y cuando lograron penetrar en la ha-
cuerpo / tu amor que amo con mi cuerpo. bitación hacía mucho tiempo que Lázaro
Pregunto si habrá para nosotros una com- fue borrado de sus memorias, y ellos no
pensación con que el espacio íntimo dote sabían qué hacer ahí”. Es decir, un Láza-
de vitalidad, pese o frente a la desperso- ro que aun resucitado o justamente por
80 nalización, el borramiento y la muerte ello, como tantos otros muertos andantes
60 años que entra por puertas y ventanas… bajo los sistemas autoritarios, vaga perse-
en la literatura
boliviana En la novela Devoración, esa muerte guido, acosado, fugitivo para alcanzar una
externa y más ambigua de los primeros frontera y acaba borrado de las memorias;
poemas deviene un acto tan cotidiano y gesto que, paralelamente, también borra
omnipresente que el protagonista de la la funcionalidad de sus perseguidores.
novela afirma: “Acaba de irse la muerte En la escritura de Juan Carlos Ori-
del modo más raro (…) supe que ahora huela, De amor, piedras y destierro de
iba a venir hasta donde yo estoy, de modo 1983, es clarísima la preocupación, más
que le preparé toallas y estufas”. Después que por denunciar instancias de violencia,
de dialogar con la muerte presente en un por construir espacios alternativos donde
cuerpo masculino, la voz la ve alejarse sin la vida, el amor y la fe sean sus armas de
aceptar más que “dos oscuridades”. Luego resistencia y de libertad. El poema más
la novela, casi rozando lo gótico, transita emblemático desde esta perspectiva es sin
por muertos, demonios y apariciones para duda “Estatuto vital”: Yo he venido a ali-
acabar con una contundente figura, el re- mentarme / de vida, / no de muerte; de
sucitado. Sólo que en este caso leemos un destino, patria y sangre, / no de ruinas,
“¡Levántate, Lázaro! Dijeron finalmente, / no de polvo; / de piedras, / no de emble-
pero Lázaro se había ido por la noche sin mas, / de amor, / no de soledades… Esa

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


resolución que apuesta a favor de lo vivo muerte y la ciudad con el mismo miste-
apunta también a la ambición de quien rio. La muerte que, en este caso, aparece
quisiera dejar un pedazo sano / sobre el como un retorno de un tiempo poético ol-
mundo. Esa tarea de construir más que un vidando el cielo y recordando la tierra.
refugio, un hogar como legado libre y sano Una ciudad mítica es la que dibujan sus
para los hijos se complementa con el lugar versos y no tiene nada de contacto con
que el poeta busca y exige para su palabra: la modernidad porque quien la habita la
Pero debo antes agregar/ que canto / para sabe desde su memoria, desde sus rinco- 81
una libertad / que ya presiento, / que exis- nes y sus alturas, desde la muerte que le 60 años
en la literatura
to / para una forma azul / que me arre- renace a cada verso. boliviana
bata, / que grito / con una voz unánime. La verdad me sorprende el salto desde
Ese canto para lo libre en la voz de todos anteriores libros a Madera viva y árbol
no desiste y se propone aún haré con el difunto, en el que la poeta paceña hace
corazón / lo que no pueda con los dientes. dialogar sutilmente el tiempo de la Colo-
No puedo cerrar estas anotaciones, nia con el de las dictaduras que no acaban
quién sabe si para un futuro lector o en- todavía. Ese contrapunto nos dejó hela-
cargo, sin detenerme en la inquietud que dos, como si evidentemente la historia del
me ha producido la poesía de Guillermo país mostrara los dientes y repitiera para
Bedregal, Ciudad desde la altura (1980), sí el dolido destino de matar y ser mata-
muerto tan de repente, y la de Blanca do, de habitar un permanente no saber
Wiethüchter en su Madera viva y árbol y, sin embargo, seguir esperando, sin un
difunto (1982). El primero, si bien here- signo de locura a ver si por fin reverti-
da de Saenz la pasión por la ciudad de La mos el signo y le damos a Bolivia un nom-
Paz, provoca con un lenguaje pleno de gi- bre propio, sin más sangre en las manos.
ros y de sorprendente síntesis metafórica Los versos finales, en boca de la misma
y extensión de verso, y parece afrontar la La Paz y después de atestiguar su histo-

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


ria, oyendo las voces de sus antepasados, cerrar la puerta y sentarme a escribir:
colonizadores y colonizados, asesinados y “hemos entrado en la democracia a pre-
poderosos, cierra el libro buscándose en cio de muertos y desaparecidos”, apunto,
medio de una historia hostil, repetitiva, “hemos empezado sacrificialmente la sa-
y un lenguaje que esconde bajo sus alas nación de nuestro delirio”, ¿será?
otro lenguaje, uno subterráneo, verdade- El paseo de los sentidos, editado por
ro, que el país ha debido negar, o, por lo el joven profesor Leonardo García Pabón
82 menos, postergar. ¿Podrá la palabra, la al- me ayuda a cerrar el año 83 y, tal vez, una
60 años ternancia de voces, tejer por fin un día, época. Este libro apuesta a recorrer la
en la literatura
boliviana el quipu donde todos hallemos sitio? Lo lectura de obras nacionales, a veces dete-
sentimental ataca y amenaza con lagri- niéndose en un autor (Céspedes, Saenz,
mear sobre estas notas, pero creo, y creo Camargo, Mitre o Urzagasti), otra en un
emocionada, que estos poetas han abierto movimiento (el surrealismo en nuestra
las hondas razones de una herida, lo que poesía, por ejemplo). Como lo advierte la
dará para pensar. introducción, el objetivo es una apuesta
Me mantuve quieta y callada. No fui a por una renovada crítica que valora, sitúa,
tomar las calles, como siempre pensé que contextualiza obras, mientras algo como
haría. Pude recién, hace unos segundos, un canon surge. Es de notar la insistencia
decir con palabras: calle Harrington, ase- en la “fundación” del imaginario contem-
sinato del padre Espinal, asesinato (y no poráneo en el trazo que va de la Guerra
devuelven el cuerpo) de Marcelo Quiroga del Chaco a la Revolución del 52. Varios
Santa Cruz, hechos que interrumpieron el de los autores remarcan ese contexto a la
fluir del año 81, impidiendo que las aguas hora de situar temas, apuestas de lengua-
de la historia llegaran a puerto bueno, je y relación con el contexto en las obras
hacia y con hombres memorables. Pude, estudiadas. Agradezco las ideas para cam-
lo reitero, recién ahora y en un esfuerzo, biar o contrastar mis propias lecturas; sin

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


embargo, parece que desde la crítica que- “inflación” que nos ha escurrido los bol-
da pendiente no más la pregunta por una sillos; Klaus Barbie deportado a Francia,
mirada que, más allá del mapa, pueda leer resulta que estaba entre nosotros, como si
nuestro imaginario literario. tal cosa; hasta que ahogada, sin poder más,
Paralelo a ese esfuerzo de crítica, apa- cierro no más la historia mientras las pa-
rece el notable aporte de Dora Gómez con labras “desdolarización”, “relocalización”,
su filológica e interesante lectura de La el número del decreto 21060 y la sentencia
poesía lírica de Franz Tamayo (1980) del presidente Víctor Paz (1985): “Bolivia 83
y la de Mario Soria sobre el Teatro boli- se nos muere”, me dejan boquiabierta, 60 años
en la literatura
viano en el siglo XX. Me parece elocuente otra vez, preguntándome qué está pasan- boliviana
ese afán de mirada sistemática, más que do, qué hacemos…. Encima, ya un año de
histórica, de la literatura nacional. ¿Será la muerte prematura de otro autor, René
que desde la crítica logramos evitar la lista Bascopé, lo que me deja la ciudad más va-
de hechos o de nombres o de obras para cía y más sumida en el absurdo.
poder mirar cómo miramos? Me estoy Surgen, en mi ayuda y en mi refugio,
poniendo filosófica, debe ser esta manía las palabras de intelectuales, poetas, na-
de andar leyendo noche y día. Pero ¿qué rradores y cuentistas, para ayudarme a
más se puede hacer? Abro la ventana y la entender el mapa, a verlo, más allá del
historia se me entra en el cuerpo, como cotidiano que no empieza a brillar. Como
un surazo que durará tres años más… una re-edición del gesto, pero con “vuel-
García Meza y la sentencia de su go- ta de tuerca”, el libro editado por Javier
bierno: “anden con el testamento bajo el Sanjinés, Tendencias actuales en la lite-
brazo”; la Junta Militar como pan de cada ratura boliviana (1985), vuelve a la pre-
día; la amenaza o deseo del golpe de Estado gunta por qué pasa en nuestra literatura y
como salida a nuestros callejones; los suel- qué dice eso de nosotros. Como lo hiciera
dos en bolsas negras de basura, la llamada El paseo de los sentidos hace dos años,

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Pedro Shimose

ahora nuevos críticos vuelven a detener- municación y apertura social. Esta visión,
se en la poesía, cuento, novela y ensayo, sin embargo, no es sólo desoladora (trági-
para responder a una sistematización, ca), es también satírica y paródica (cómi-
pero también a una lectura, una auto- co-seria). Detrás del tal “grotesco” residen
conciencia. De nuevo se establecen como dos traumas: el primero (la Colonia como
referentes más la Revolución del 52 que un pasado nunca anclado en el “ya fue”),
la Guerra del Chaco, y se añade la cen- llevará a nuestro autor a leer y trabajar
84 tralidad, ya a cierta distancia (confiemos) en el horizonte de la descolonización; el
60 años de la dictadura y los autoritarismos, como segundo (la dictadura) conlleva un exilio
en la literatura
boliviana hechos condicionantes y como interlocu- e impotencia interiorizados y una palabra
tores de nuestro imaginario. que no alcanza a restablecer lazos, lo que
Como advierte el editor de este libro, finaliza su lectura admitiendo que, desde
parece que cada crítico va suelto por su la lectura crítica, nos movemos en un os-
camino y se evidencia nuevamente la di- cilar nuestro, dada la condición de inco-
ficultad del lazo, de la estructura que nos municación social, entre un carnavalesco
reúna. Sin embargo, se establecen algu- salir al horror y un silencioso repliegue en
nos hitos: tomando en cuenta la frase de las interioridades.
Luis Antezana, quien detecta una cons- Un año después, en 1986, otro inten-
tante “clausura social” en la producción to de sistematizar nuestro mapa literario
literaria boliviana, Sanjinés acierta: esta aparecerá bajo la pluma de Eduardo Mitre,
clausura es más que una cerrazón, lo que quien como ensayista publicará su libro
denomina “grotesco social”. Un concep- El árbol y la piedra. Poetas contemporá-
to que implica alguna dimensión distor- neos de Bolivia. O, también desde la tra-
sionada que, perturbando la cotidianidad dición reiniciada de las antologías, con la
por medio de agentes no racionales, im- Antología provisional. Joven poesía cru-
pide las relaciones de reconstitución, co- ceña, editada por Antonio Rojas (1986).

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Y, sorprendentemente escondidos en el que sigo no más, andando hacia 1986, sin
cajón de la mesita de noche, encuentro los prisa pero sin calma.
poemarios de Shimose, Reflexiones ma- Pienso, en este paso-trance hacia ade-
quiavélicas (1980), y acabadito de salir del lante, en el porqué de la corta vida de
horno, Bolero de caballería (1985). El pri- las revistas. Y pienso que ojalá la nueva
mero todavía me estremece, al ponernos editada por Luis Antezana, llamada Hi-
en escena al Maquiavelo en sus tremendas pótesis, dure más que estas notas y que
leyes de los fines y los medios, pero ade- el anunciado cambio en el país. Lo mis- 85
más siendo, por la pluma de nuestro poeta, mo pasa con la escasa tradición de talle- 60 años
en la literatura
un personaje vulnerable ante su frustrada res literarios. El más destacado y al que boliviana
poesía y la ingratitud de los poderosos para le pronostico vida larga en su legado es
quienes trabajó. Lecciones de humildad al el emprendido en Santa Cruz por Jorge
leer, con amargo humor, cómo el poder no Suárez, llamado por él y de manera pro-
pactará nunca ni con sus mejores servido- fética para la tradición, Taller del cuen-
res, y se conformará como la implacable to nuevo, cuyo primer volumen salió a la
maquinaria que nos devora entre sus en- venta justamente en estos meses.
granajes. El segundo, triste se pregunta, y Aprovecho para resaltar las dotes de
podría ser nuestro coro, ¿qué nos han he- este cuentista, quien hace un año nos sor-
cho? / (atados de pies y manos / con una prendió con el volumen de cuentos Rap-
deuda de miedo / no tenemos boca ni go- sodia del cuarto mundo; el que, auguro,
bierno / nos dan con la puerta en las na- algo inicia en la movida cuentística del
rices). El libro recuerda nuestros despojos país, tal vez ciertos mundos o el rigor de
desde la Colonia hasta hoy, establece en el un lenguaje del buen narrar que nos envía
derrumbe nuestro signo, y, sin embargo, a la más dulce memoria del placer de oír
atiza de nuevo una tímida esperanza ¿por historias. Y más resaltado merece, la ca-
qué morir hoy / si todo nos necesita? Así beza me estaba jugando un olvido mayor,

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


perdurable, El otro gallo, que reaparece de producción, puesto que así los traba-
publicado acá, después de su primera edi- jos teatrales resultaban más lúdicos y en
ción en 1982 y que será, ése seguro, un algunos casos, por medio de la técnica
parte aguas por las formas en que encar- de la improvisación, se consiguieron ge-
na la oralidad en nuestra escritura, la ma- niales resultados; aunque, en otros, las
nera de poner en escena un maravilloso propuestas resultaban un desastre. Este
Bandido (mezcla de galán mexicano del tipo de experiencias teatrales, profetizo,
86 cine con héroe de novela latinoamerica- se renovarán en treinta años más, y tal
60 años na), y la presentación de una hermosa re- vez entonces tengan otro nombre, teatro
en la literatura
boliviana flexión sobre la posibilidad de contar una del oprimido, por ejemplo. Muchos de es-
historia dirigida siempre a un interlocu- tos teatros de barrio están conformados
tor, a un cómplice, mientras uno mismo, por migrantes rurales que, por y con el
en su ficción, se construye como otro (el teatro se apropian de la ficción. Quedan
que soñó, el que no pudo ser, el que com- pendientes más puestas en escena de las
pensaría simbólicamente la cruda vida). obras de Gastón Suarez y Sergio Suárez
Y, tratando de pensar esto de los talle- Figueroa o desde Santa Cruz, Jorge Róz-
res y las maneras que tiene el arte para sa, excelentes autores que producen des-
llegar a la gente y cambiar, desde lo sim- de la misma década sesentera, aunque pa-
bólico, el mundo que vivimos, recuerdo rece que eso corre ya en los planes de los
toda la trayectoria teatral sucedida hasta ochenta, intuición tramposamente chis-
ahora; desde el llamado teatro de barrio, meada desde el futuro, tiempo que, últi-
vigente desde los años 60, y que, durante mamente, no dejo de oír (está bien, me
la dictadura, funcionó como teatro foro. pescaron in fraganti, con las manos en la
Ya a principios de los ochenta en casi to- trampa de escuchar desde el futuro espe-
das las universidades se asumió también cialistas que me ayudan para estas notas,
la creación colectiva como único método ahora otra vez Karmen Saavedra).

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Jesús Urzagasti

1986, año del cometa Halley, de un li- la sensación), pero pueden también venir
bro que nos revolucionará la mente, Opri- de la risa, como si nada, pateando piedri-
midos pero no vencidos de Silvia Rivera; tas, con ese humor que, escaso entre no-
año par que se las trae, como manda la sotros, logra a veces poner el dedo en la
tradición. Me detengo en dos libros que, llaga misma.
desde mi cabecera, me tienen el alma en De un salto acabo la narración de una
un hilo. De un lado, Julio de la Vega, con década que por encargo del futuro 2017
su segunda novela, Cantango por dentro, emprendo en mis cuadernos. Me detengo 87
me anda trayendo y llevando por las calles largamente en otras dos escrituras cóm- 60 años
en la literatura
de Cochabamba y los tiempos de la ado- plices, anverso y reverso de la década. En boliviana
lescencia que tanto su narrador, como yo una esquina del ring, Jesús Urzagasti con
misma, empezamos a añorar con una nos- El país del silencio; en la otra, Wolfango
talgia de hombre mayor y vida pasando el Montes con Jonás y la ballena rosada.
medio siglo. La música, el cine y el erotis- De algún modo es la segunda parte del bo-
mo luminoso se irán abriendo camino en xeo anterior, entre de la Vega y Bascopé,
esta especie de bildungsroman, en la que ¿será también ese péndulo, entre la trage-
el protagonista llegará a cierta adultez, y dia y la risa, nuestra mejor danza, nuestra
el narrador a habitar en las impotencias mejor constante como país?
del narrar, del poder o no dar voz, dar lu- Urzagasti nos ha trizado la novela en
gar a un mundo ficcional. De otro lado, fragmentos, en saltos que obligan al lec-
la sombría ciudad de René Bascopé, que tor a estar atento y no moverse de su
nos deja de herencia la tremendidad de silla. Este país y sus silencios se transi-
La tumba infecunda, tocando de nuevo tan desde movimientos migratorios y
la muerte y el deseo, con ambas manos. errantes no sólo en términos geográficos
Los contra-mundos, pienso, pueden pro- y culturales, sino también existenciales,
venir de las honduras (vuelve la palabra y pues sus protagonistas transitan entre

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


su hoy y su ayer; entre la comunidad de las letras atoradas en mi garganta y les
ancestros que los nutren y la noche en da sentido. Así, si bien advierte que “Bo-
que abandonaron su aldea; entre un país livia es un balde de agua fría para cual-
humillado por el horror y una sobrevi- quier tendencia enfermiza. Es también
vencia desde la amistad y el recuerdo de una bendición y una bondadosa lección
lo sagrado que puede sostener el mundo. del destino”, añade que, mientras baja las
Entre el personaje Jursafú, el Otro y el gradas del periódico donde trabaja rodea-
88 Muerto (desdoblamientos que me recuer- do de militares que le apuntan, será capaz
60 años dan a Wiethüchter y a Saenz) se debate de sentenciar: “¡Qué clase de país es éste,
en la literatura
boliviana el problema de la libertad, el de la crea- carajo! (…) lo habitan los inmortales y
ción como contra-discurso, como otra los ubicuos. Desde mi infancia los he visto
manera de hacer y ver y dar honor a la por todas partes, ociosos y bien vestidos
vida. El precio del nómada es el habitar en plazas y plazoletas, encabezando desfi-
un huérfano afuera que, para el escritor les patrióticos, siempre como fundadores
chaqueño, se ampara en la memoria de de entidades cívicas. Los gobierna el odio
una colectividad que sembró en él su re- en cuanto sospechan la menor amenaza a
lación con un profundo sentido de la vida sus privilegios...”.
y del sagrado lazo con el mundo. Mientras intenta recuperarse a sí mis-
Dejan el alma en ascuas las simples y mo, preguntando “quién eras en aquellos
lúcidas palabras por las que transitamos tiempos en que sólo mirabas árboles”,
entre 1961 y 1980. La demora de mis de- se vuelve a perder, inmigrante, sin saber
dos pasando las páginas referidas al au- cómo mirar, en una ciudad gobernada por
toritarismo y la arbitrariedad sufridas por la muerte y el horror. Si “nuestro país es
el pueblo ha tenido su par en mi alma una grave paradoja y una alta metáfora”,
emocionada, reconocida en la narración no es casual que sean los tantos muertos
de un extraño que, sin embargo, desata quienes nos otorguen sentido y diálogo.

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Vuelvo los ojos a la novela de Wolfan- otro mundo posible; sólo la apatía, el tedio
go Montes. Este su Jonás y la ballena ro- y las pequeñas rebeliones para atentar un
sada (Premio Casa de las Américas 1987) poco contra el aburrimiento. Respuesta
que trae a primer plano una fuerte sexua- más que curiosa ante un entorno de ley y
lidad y se atreve a hablar del drama que el ajuste de cuentas que enfrenta la sociedad
narcotráfico encarna en el país. Son por lo contra el narcotráfico. Al desproblemati-
menos dos los fuertes aportes que, desde zar tanto la realidad interior de los perso-
su escritura, inquietan a cualquiera. Por najes como la época que actúa de fondo 89
una parte, el humor desolemnizador, más en sus historias, asistimos más bien a la 60 años
en la literatura
cercano al tedio y al sarcasmo que al ce- teatralidad de la insatisfacción, el infanti- boliviana
lebratorio despliegue que de él hicieron lismo y el refugio en las arenas del deseo,
Julio de la Vega, Jesús Urzagasti o Jorge a fin de cumplir sin sentido los roles so-
Suárez. Por otra, la escenificación del dra- ciales esperados y frustrarlos sin tampoco
ma personal de una masculinidad en cri- ningún ideal por bandera.
sis, teniendo de fondo la crisis social por Situada como una escritura del tedio,
la venta y el consumo de drogas, resulta de la insatisfacción y de las imposibilida-
altamente provocadora para el estudio de des de lazo social, esta obra es en nuestro
los hombres post revolución setentera. Se panorama literario una puesta en escena
diría que entran en escena el cinismo y de un tipo de personaje desencantado y
una irreverente parodia intertextual. De desencantador, pero eso sí intentando
fondo, una generalizada mediocridad des- morirse de risa ante lo que lo rebasa. De
de donde se mira y que aparece marcada manera radical, el contexto está nombra-
como parámetro social no deja de ser lla- do varias veces, sin embargo se le quita
mativa como síntoma de una época y de importancia, es nada más que un telón de
una forma de ver el entorno. En esta es- fondo que obliga a buscar nuevos acomo-
critura no hay ni lamento ni alternativa de dos. Sin embargo, llegar a la risa, o de-

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Wolfango Montes

jar la historia en sitio de mero escenario, pertar del deseo y sus costos emocionales
no es ni tan simple ni sin costo. Ante su o sociales, este Jonás nos lleva a pensar en
sociedad, Jonás es un perdedor relativo, el deseo como práctica para salir del te-
pues lo salva la última cadena del yugo fa- dio o del delirio (pensar que el suegro del
miliar adinerado. Veamos cómo la presen- protagonista quiere construir una pirámi-
ta el personaje: “Empeoraba mi situación de en las arenas cercanas a la ciudad de
el hecho de que las personas reconocían Santa Cruz), como si el cuerpo, el inces-
90 en mí la tristeza que esperaban percibir. to en las relaciones ilícitas con la cuñada
60 años Y corrían a buscarme la medicina: una (pasión de Jonás), fuese sólo un salto para
en la literatura
boliviana ocupación”. Doble interpretación del lu- agitar el orden conservador o delirante
gar del personaje como enfermedad social del contexto de familia “bien” que desqui-
y como reflejo de una idealización social cia al personaje. Y qué otro cuerpo deba-
que incluye generosamente a sus ejem- tido entre un deseo y su no visibilidad el
plares más parasitarios. ¿Será la nuestra que nos traerá Saenz, con Los papeles de
una sociedad que confirma los males que Narciso Lima-Achá, escritos en esta eta-
denuncia; que financia los desempleos pa y cuya publicación todavía se dejará
que provoca y que paga los lujos que le ta- esperar unos años (hasta 1991). ¿Será que
pan las fallas? ¿Será el manto del narco- otros lados del deseo comienzan también
tráfico (recordaremos la famosa ley 1008 a emitir sus voces en este desfiladero de
recientemente aprobada), el que esconda cuerpos y prohibiciones?
o alumbre un pleito por la concepción Y me es imposible no relacionar este
tanto de la hoja de coca como de la droga- deseo escamoteado y disminuido con los
dicción en sí, nuevos temas para nuestra cambios que, desde la década del sesen-
agenda social y política? ta, ha transitado nuestra relación con lo
Y esto del deseo es materia aparte… Si corporal. Quiero decir que pasamos no-
en la novela Cantango, asistimos al des- más, incluso en este país, de la euforia y

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


el “destape” sesentero a las ofrendas ideo- Y, pensándolo bien, no es sólo en la
lógicas de seres que acabaron perdiendo zona del cuerpo donde tendremos proble-
el cuerpo en formas fantasmales de desa- mas, también la ira de la derrota, del enig-
parición, en cuerpos marcados por la re- ma de no saber dónde pusieron a nues-
currente tortura o en cuerpos asesinados tros muertos, la lucha del mercado por
por una causa. Y ahora, ochenteramente, establecer sin piedad alguna la anhelada,
otro frente sellará los cuerpos con mar- por algunos, estabilidad económica, la
cas de jeringas o pastillas o inhalaciones, pérdida de dólares, ahorros y esperanzas 91
mientras algunos quedarán sacrificados de tantos… qué haremos con la ira, con 60 años
en la literatura
en las garras del narcotráfico. Y más to- la rabia, dónde la podremos canalizar… boliviana
davía, pues desde hace tres años ya tiene Después de la apuesta por resistir y opo-
nombre la pandemia temible del SIDA que ner tan de los setentas, será esta década
nos ha llevado a dudar de la libertad del ochentera el resignado paso atrás, que al
deseo y de sus variantes libidinales; nos mismo tiempo desdramatiza las emocio-
ha hecho hasta sospechar de los labora- nes y los parámetros, mientras desdibuja
torios y de las perversas formas en que la las instituciones, a las que aspira y anhela
medicina y una incipiente “tecnología”, entrar en el Estado, más que manifestarse
palabra de moda últimamente, tomarán frente a él… ¿Habrá triunfado el orden?,
el cuerpo para intervenirlo tan, tan le- ojalá no ese del lema banzerista “orden,
jos de su lado deseante. ¿Y aquí en Bo- paz y trabajo”, tan tramposo en sus metas
livia, seguiremos negando desaparecidos, como en sus definiciones.
muertos, drogadictos y prósperos nego- Debo admitir que los encargantes de
ciantes del mal? ¿Y qué haremos con los estas notas solicitan que les ponga fin y
deseantes? ¿Simbolizarlos como diletan- entregue la posta a un nuevo ensayista.
tes, como aprendices… proscribirlos del Intento hallar el punto aparte, pero me
imaginario? Me temo deslices. siguen las preguntas: ¿habrá terminado

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Humberto Quino

la lógica militar que hizo que por déca- imaginar estos relativos refugios sin pe-
das analizáramos y entendiéramos la vida dirles ser compensatorios de una realidad
en términos de “bandos”, “amigo o ene- externa o cohesionadores a contrapelo de
migo”, “toma o alcance de lugares y posi- una evidente herida histórica?
ciones? ¿Será, en ese sentido, que la de- ¿Llegar a la anhelada democracia im-
mocracia nos basta para cambiar el modo plicará un borrón y cuenta nueva en un
asentado de pensar/actuar o vivir? ¿Sal- país tan presto para el olvido?; habiendo
92 dremos del temor de no ser autorizados llegado a lo tan deseado, ¿habrá que pen-
60 años o censurados, dejando en ello sacrificado sar lo deseable, sin quitarle sus contra-
en la literatura
boliviana nuestro derecho al pensamiento crítico, a dicciones y la posibilidad de que su reali-
disentir o a oponernos, sin matar al que zación no alcance los anhelos con que lo
piensa diferente? ¿Alcanzaremos, por fin soñamos?; en otras palabras, ¿podremos
un interlocutor, una capacidad de debate aprender a habitar en lo posible, sin que
público, una generosidad que nos permi- derive en renuncia o indiferencia? Final-
ta cambiar de perspectiva y de posición, mente, la pérdida de referentes o luchas
alejándonos de la condena de deber tener comunes incluirá un repliegue no sólo
la razón o la verdad? respecto de cierto capitalismo acechante
Si con autores como Orihuela, De la sino también en cierto auge del indivi-
Vega, Urzagasti, Suárez o Mitre, podemos dualismo… Es decir, ¿será que ya que no
imaginar el amor o el deseo como sitios nos llamaremos más “herida”, que halla-
de resistencia (curiosamente todos lo remos otra nominación donde guarecer a
proponen en tanto idea que se actuali- una vieja idea de comunidad…?
za en varias mujeres, no en una relación El tiempo me pide decir más. Y es
precisa, mmm…); si podemos quedarnos que justamente el asunto de temporali-
quietos y replegados haciendo del silen- dades yuxtapuestas, unas entre otras, no
cio otra trinchera, ¿seremos capaces de deja de inquietar. Recuerdo los versos de

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


Wiethüchter en cuanto a una cruel geo- de mano en mano y acaban por repetirse.
grafía que asiste a la terca repetición de ¿Es nuestro destino uno que no dejamos
un punto traumático en su historia, llena de rumiar mientras deseamos, por fin y
de despojos y de alienaciones. Así, pare- como Edipo, torcerle el brazo?
ce que la Colonia vuelve en la Dictadura, Parece que algo del pensar desde el so-
y tal vez ésta también retorne en futuros bresalto se quedará no más entre nosotros.
de anhelados giros en el destino común. Esa curiosa alternancia entre “la saña y la
Una perversa espiral hace que vuelvan los piedad”, entre el Golpe (real o metafórico) 93
hechos, siempre en un casi-igual que ho- que nos ilusiona con un inmediato e ines- 60 años
en la literatura
rroriza y desafía. A diferencia de los paí- perado giro que, desde el Padre-poder, nos boliviana
ses vecinos, varios de ellos todavía presos libere y nos haga mejor la vida y la quie-
de sus dictadores, en Bolivia los gobier- tud desesperante que obliga a todos a bajar
nos dictatoriales se han sucedido unos a de la cornisa y volver al trabajo. Mientras
otros, como una macabra burla que dice tanto, me presto las palabras de Urzagas-
que nunca acabará el tormento, aunque ti y digo, no exenta de tristeza ochentera,
sus ejecutores tengan rostros, apellidos o “ha sucedido lo que estaba escrito. Me toca
procedencia distintos. Es decir, pensamos hacer miel de la hiel, por haber entendido
que cada nuevo gobernante traería tam- tarde, porque no hay caso de entender a
bién un nuevo orden, en cuyo centro la tiempo”. Y, sin embargo, entreveo con Ce-
ley cesaría la arbitrariedad y una y otra rruto tal vez, un enigma de fulgor. Tomo
vez fuimos desmentidos. Ahora, en esta el último respiro y con coraje, entrego la
incipiente democracia, otros eventos van posta, la tinta y el papel.

1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


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1977.1987 Sobresaltos entre el silencio


1957.1967

1967.1977

años de
transformación
1977.1987
por Magela Baudoin

97

1987.1997
60 años
en la literatura
boliviana

1997.2007

2007.2017

Edmundo Paz Soldán


1987-1997
año s de t ra ns f o rm a c i ó n

l
por Magela Baudoin

legué a Bolivia en 1992. Por aquellos laberinto. Me encontraba frente a dos mun-
días era atea, dice la protagonista de uno de dos poéticos opuestos, en justicia, incom-
mis cuentos, que bien podría ser yo; debie- parables. En el fondo se trataba de dos cla-
ra decir agnóstica; o acaso lo más ajustado ves de lectura que me daban la bienvenida
a la verdad sería reconocer que me habían y me reconciliaban con la curiosidad, con
roto el corazón. Sí, esa es la imagen más la idea de quedarme y de abrazar este país
ajustada a la verdad; todo el que migra está extraño, arisco e íntimo. Y que se presenta-
98 quebrado y, aunque el tiempo me diría lo ba sin máscaras, tal cual era.
60 años contrario, entonces yo pensaba que nada Los 90 fueron así: poliédricos. Revise-
en la literatura
boliviana iba a soldarme nunca. Recuerdo que bus- mos: unificación alemana, fin de la Guerra
qué asidero en los libros. Quería compren- Fría, retorno a la democracia en Chile, Fuji-
der esta patria que me ofrecían y contra la mori derrotando a Vargas Llosa en Perú, des-
que se estrellaban mis preguntas diarias. integración de Yugoslavia, muerte de Fred-
Alguien me dijo que Saenz y yo me abismé die Mercury y pandemia del SIDA, clonación
lo que pude en la frondosa oquedad de su de la oveja Dolly, grunge, fiestas rave y hip
poesía. Su oscuridad invocaba mis fados de hop extendiéndose por todo el mundo, igual
adolescente, todo el frío interior de mis 19 que la televisión por cable y la Internet. Es
años. Vaya si uno necesita descender, trans- tiempo de cómic, de manga y animé; de
mutarse, volverse otro, a esa edad. Ahora Paul Auster, de Roberto Bolaño, de Wislawa
que lo medito, era una forma de digerir el Szymborska y también de Harry Potter. De
exceso de presente, de tantos mutantes Clinton y Lewinsky. De las maravillosas
presentes. Algún tiempo después cayó en Yeguas del Apocalipsis. De la “generación
mis manos Luna de Locos y me sorpren- McOndo”, también de la del crack. De Pa-
dió su signo contrario, aquel verde excén- blo Escóbar, del éxtasis y de Trainspotting.
trico, aquella cantidad enorme de oxígeno. De Jaime Paz Zamora, Gonzalo Sánchez de
Era como hallar la puerta de entrada a otro Lozada, Hugo Banzer Suárez…

1987.1997 Años de transformación


Pienso en Jaime Saenz, en que ningún El 87 llega como un viento de cambio,
otro escritor boliviano ha generado tal ido- que durará al menos 20 años, e instala un
latría alrededor de su obra y de su figura duelo temprano que, en el ámbito político,
(para bien y para mal). La muerte siempre se anticipa a otro de carácter planetario: la
consuma un tiempo, define una clausura; caída del Muro de Berlín; no otra cosa que la
hay en ella, sin embargo, una implícita vo- muerte anunciada del pensamiento utópico
cación de estreno, una voluntad restaura- de la izquierda y su acelerada transforma-
dora que se sobrepone a la pérdida. Pienso ción hacia el pragmatismo. Agonía y renaci- 99
en esto y en la casualidad de que fuera agos- miento. La democracia neoliberal se cons- 60 años
en la literatura
to y 1986 cuando muere Saenz y cuando es truye entonces a la velocidad de un gran y boliviana
derrotada la “Marcha por la vida”, con sus portentoso rascacielos, sobre las cenizas de
más de 50 mil personas (entre mineros y un sistema de creencias desbaratado. La
sus familias) rodeadas de tanquetas y por clase obrera ha dejado de ser el núcleo y
un ejército dispuesto a defender con las ar- actor protagónico de las luchas sociales y
mas las razones de las relocalización y del políticas del país. Juan Lechín Oquendo,
D.S. 21060, aprobado en 1985 por el cuarto líder histórico de la Central Obrera Bolivia-
gobierno de Víctor Paz Estenssoro (1985- na, pone fin a su carrera sindical. Con su
1989). “Compañeros marchistas es imposi- alejamiento, la COB sigue siendo una enti-
ble romper el cerco militar”, gritaba ante dad gravitante pero sin poder de moviliza-
lo inexorable, el mítico y recientemente ción, cuyo rol se ha reducido a lo logístico:
fallecido Filemón Escobar, entonces secre- la defensa de los derechos laborales, rápida-
tario general de los trabajadores de Catavi. mente amenazados por las políticas de un
Y con ese grito, se extinguía la voz de la abierto y agresivo libre mercado.
izquierda marxista, su capacidad de difun- Disculpe el lector este andamiaje po-
dirse como pronóstico, de ser proyecto na- lítico-literario. El arte no flota en el aire.
cional y de anticiparse como futuro. Esta no es la excepción, la política deja de

1987.1997 Años de transformación


ser –lo explica así el analista Carlos Toran- inicio de lo que se llamó posteriormente
zo– un espacio duro y irreconciliable que “democracia pactada”.
privilegia el uso de la fuerza, para conver- Como puede esperarse, este desarme
tirse en el territorio líquido de la disua- ideológico, cuyo lente es el de los grises
sión, el diálogo y la negociación. “Hacer y no el de los extremos, también tuvo su
política parece querer decir, ahora, darse correlato en la literatura. Y si bien algu-
los medios para ganar las elecciones”, lo nos autores insisten en calificar el proceso
100 cual entraña al menos dos consecuencias como de un “enfatuamiento” postmoder-
60 años contrapuestas: la primera, positiva, en la no1, lo cierto es que dejar atrás los dogmas
en la literatura
boliviana que una sociedad abierta y electoralizada y el “compromiso” sartreano vino a vivi-
propicia el diálogo y admite el disenso; la ficar el arte y a renovar no solo los temas
otra, negativa, en la que la ansiedad prose- sino las búsquedas estéticas, ampliando la
litista y deseosa de alcanzar el poder, de- mirada de una realidad, que ya no busca-
riva en la comercialización de la política, ba ser única ni totalizante.
que con los años es cada vez más cliente- Es interesante notar en este punto que
lar y ecléctica ideológicamente hablando. si bien ya en los años 60 comienza a darse
Solo en este marco de acontecimientos se en la literatura nacional una toma de dis-
puede entender que en 1989 (año en que tancia respecto del discurso literario po-
cae el Muro, precisamente), el Movimiento pulista2, heredado de la Revolución del 52
de Izquierda Revolucionaria hubiera “cru-
zado ríos de sangre” para aliarse al partido 1. “La provocación de Saenz”, en Wiethüch-
del otrora dictador Hugo Banzer Suárez ter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha (eds.), Hacia
una historia crítica de la literatura en Boli-
(Acción Democrática Nacionalista). La
via, t.I. PIEB. La Paz, 2002. p. 329.
inimaginable coalición de gobierno, deno-
2. Es así como el crítico Guillermo Mariaca de-
minada Acuerdo Patriótico, llevó a Jaime nomina a la literatura escrita bajo el influjo de
Paz Zamora a la presidencia y marcó el la ideología del Nacionalismo Revolucionario.

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Juan Claudio Lechín

(pensemos por ejemplo en Los deshabita- cio (1987), de Jesús Urzagasti. La primera
dos de Marcelo Quiroga Santa Cruz), tam- se distingue, dice Orihuela, por el resuel-
bién lo es que un radical desplazamiento to uso del humor y por su tratamiento lin-
simbólico sólo ocurre a partir de las se- güístico: “Atrevida, irrespetuosa, libre, en
gunda mitad de la década de los ochenta. una palabra, Cantango por dentro se abre
“De acuerdo al mencionado crítico a una serie de lenguajes como el del cine,
(Guillermo Mariaca), la influencia del dis- el del tango o el del habla popular, pero
curso literario populista en Bolivia se ini- además introduce y recrea, al mejor estilo 101
cia en 1936, con la publicación de Sangre del Cabrera Infante de Tres tristes tigres, 60 años
en la literatura
de mestizos, de Augusto Céspedes, y no el modo de narrar de distintas épocas o de boliviana
deja de percibirse hasta 1985, año en que personajes que se pueden identificar cla-
la dictación del Decreto Supremo 21060, ramente”.4 Por su parte, En el país del si-
según explica el autor ‘funda un modelo lencio, segunda novela de Urzagasti, habita
de acumulación, un proyecto político y en la intimidad y en un universo subjetivo
un discurso ideológico neocoloniales que casi despojado de acontecimientos, que se-
difieren cualitativamente del populismo y rán luego explorados profusamente por los
del cual ese Decreto es el enterrador”.3 escritores de la última década del siglo XX.
En este contexto, dos novelas son las A los rasgos antes mencionados (hu-
que, para el crítico Juan Carlos Orihue- mor, dislocamiento lingüístico, intimidad,
la, se constituyen en hitos inaugurales de subjetivismo) habría que sumar el inte-
la nueva novelística boliviana del periodo rés de las nuevas escrituras por habitar
neoliberal: Cantango por dentro (1986),
de Julio de la Vega y En el país del silen- 4. Orihuela, Juan Carlos. “La peregrinación
vigilante. Tendencias de la narrativa bolivia-
na de la segunda mitad del siglo XX” en Wie-
3. Wiethüchter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha thüchter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha (eds.),
(eds.), op.cit., t. II. p. 201. op. cit., t. I. p. 208.

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Gonzalo Lema

territorios urbanos y marginales; por ra- En el país del silencio.


diografiar el narcotráfico y sus termina- Es curioso que, de todas ellas, tres hu-
les nerviosas en los distintos estratos de bieran sido llevadas al cine y a la televisión
la sociedad boliviana; y la exploración del y que refieran de algún modo el Oriente del
cuerpo, desde el erotismo y también des- país. Jonás y la ballena rosada y Ameri-
de la violencia. Estamos ante un corpus de can Visa fueron adaptadas al cine por el
novelas tan rupturistas como distintas en- director boliviano Juan Carlos Valdivia, en
102 tre sí: Jonás y la ballena rosada (1987), 1995 y 2005, respectivamente. Luna de lo-

60 años ganadora del Premio Casa de las Améri- cos, por su parte, fue convertida en tele-
en la literatura
boliviana cas de ese año, de José Wolfango Montes novela y transmitida por Santa Cruz Film
Vannuci; El país de la alegría (1987) y Producciones en 1995. La resonancia de
La huella es el olvido (1993), de Gonzalo estas novelas tuvo que ver, sin duda, con la
Lema; el Run run de la calavera (1988), mirada de sus autores que se permitieron
de Ramón Rocha Monroy; Los papeles de tocar con ironía, cuando no con desparpa-
Narciso Lima-Achá, novela póstuma de jo, los distintos órdenes de la vida postmo-
Jaime Saenz, que se publica en 1991; De derna; ya no el panorama de las grandes
la ventana al parque (1992) y Los tejedo- ideas que cambiarían el mundo sino el de
res de la noche (1996), de Jesús Urzagasti; las peripecias humanas y pedestres.
El festejo del deseo (1992) de Juan Clau- Merece mención especial la escritora
dio Lechín; la antes mencionada Luna de Gaby Vallejo, que se desarrolla en el cam-
locos (1994), de Manfredo Kempff; Ameri- po de la narrativa para adultos y, con gran
can visa (1994), de Juan De Recacoechea, profusión, en la literatura infantojuvenil.
ganadora del Premio “Erich Guttentag” de Se trata de una autora que ya había con-
Novela de ese año; Andanzas de Asunto quistado positivas devoluciones de la crí-
Egüez  (1998), de Manuel Vargas; además tica con Los vulnerables (1973) e Hijo de
de las ya citadas Cantango por dentro y opa (1977); y que se presenta en el perio-

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do que nos ocupa con el libro para niños la asimilación social de la mafia, Montes
Mi primo es mi papá (1989) y la novela trabaja con el humor de una forma sin-
La sierpe empieza en cola (1993), desta- gular: y es que utiliza lo cómico, o más
cándose esta última por su prosa arriesga- bien cierta cualidad de lo cómico cercana
da y no carente de suspenso, que se desa- al tedio o al sarcasmo –en palabras de la
rrolla durante el atraco a Calamarca. crítica Mónica Velásquez– para atenuar la
gravedad de los hechos, para desatanizar
El contrapunto del Oriente las taras sociales, como si dijera ‘no es tan 103
Algunos acontecimientos ocurren “para” grave’, con lo cual hay una denuncia que, 60 años
en la literatura
o acompañan el desplazamiento gravitan- empero, no progresa y queda en el mismo boliviana
te de la literatura del Oriente, que desde sitio, retratando acaso el statu quo de una
finales de los ochenta se inscribe con con- sociedad, la boliviana, que por primera
tundencia dentro del panorama literario vez se mira de ese modo.
nacional. Para ello, hicieron falta algunos Jonás… se abre espacio en el canon
gestos precursores como el de Wolfango no sólo porque habla de una región de la
Montes en su Jonás… que mostró por pri- que no se hablaba en la literatura, Santa
mera vez la realidad del narcotráfico; una Cruz, y sin embargo era capaz de refle-
realidad que por otra parte hacía aguas jarnos radiográficamente como país; no
en el seno de los gobiernos neoliberales: porque se meta sin pudor en el territorio
caso Huanchaca (gobierno de Víctor Paz de la sexualidad o porque recupere la vi-
Estenssoro), Narcovínculos (gobierno de talidad de la lengua, su coloquialidad viva
Jaime Paz Zamora) y Narcoavión (gobier- y terrenal; sino por la encarnación de un
no de Gonzalo Sánchez de Lozada). tipo masculino en crisis, aquí el antihéroe
Además de retratar el país en términos postmoderno, este “mediocre habilis” del
de violencia, de corrupción generalizada, que habla Gabriel Zaid, “creado por socie-
de machismo descarado y protegido y de dades angustiadas por el éxito a cualquier

1987.1997 Años de transformación


precio, incapaces de lidiar con sus propias bre todo cuentística en esta década, como
mediocridades”.5 Las distintas lecturas veremos más adelante, pero que en 1996
que todavía quedan pendientes de esta no- publica la novela Memoria de los espejos.
vela y que aparecen como nuevas provo-
caciones, confirman su derecho a ocupar El cuento en los noventa
un lugar en la literatura contemporánea. A propósito del cuento, es ineludible refe-
Luego de Jonás… Montes escribió seis rirse aquí al Taller del Cuento Nuevo, diri-
104 novelas hasta 1997: Pateando la luna gido por el escritor y poeta Jorge Suárez a
60 años (1987), El instante obscuro (1988), El bo- su paso por Santa Cruz y del que no sólo
en la literatura
boliviana lero del perdedor (1990), Ese indiscreto quedó un libro, que llevó el mismo nom-
código de los amantes (1992), Trópico de bre del grupo (1986), sino las voces de
corrupción (1993) y Nosotros los inocen- una prolífica e interesante generación de
tes (1996). El ya citado Manfredo Kemp- ruptura.6 Estamos hablando de escritores
ff, que abrió su producción novelística en
1994 con la celebrada Luna de locos cuyo 6. “Comprendimos que estos cuentos abrían,
eje es la locura y desaforamiento en un en su conjunto, nuevos caminos de la narra-
tiva oriental en Bolivia. Rescataban, así fuera
pueblo endogámico del Oriente boliviano,
en mínima medida, el castellano de esas tie-
presentó Margarita Hesse en 1997, exhi- rras. No se trataba, sin embargo, de textos que
biendo el andamiaje turbio de la política pudieran clasificarse en el género del costum-
de fin de siglo. También destacan por esos brismo; había una auténtica exploración de
las nuevas formas y nuevos modos de decir las
años Ruber Carvalho, con Improperia en cosas. Su escenografía, variante, se proyecta-
1995; y Homero Carvalho, con una obra so- ba desde Santa Cruz hacia el Chaco, el Beni,
La Paz, y más allá todavía: Buenos Aires, y la
sabana venezolana. Identificamos, de pron-
5. Montes, Wolfango. Jonás y la ballena ro- to, que teníamos varios rasgos en común: un
sada. 15 novelas fundamentales de Bolivia. cierto desenfado que los alejaba de la retórica
Ministerio de Culturas. La Paz, 2014. p. 29. tradicional, y el humor, esa divina gracia del

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que en muchos casos siguen vigentes en la en la memoria. Homero Carvalho, publica
actualidad, habiendo continuado sus ex- en esta década Seres de palabras (1991),
ploraciones tanto en este género como en Territorios invadidos (1992) e Historia
la novela, la poesía, el teatro e, incluso, la de ángeles y arcángeles (1995) y rescata
música, como es el caso del prolífico y po- la oralidad, habita la realidad histórica
lifacético Oscar Barbery Suárez (cuentis- y también fabula en la fantasía. Germán
ta, novelista, dramaturgo, letrista, carica- Arauz Crespo, que circula en los territo-
turista, humorista) o de Homero Carvalho rios de lo grotesco y de la ironía, difun- 105
(cuentista, novelista, ensayista y poeta). diendo sus textos en distintos medios de 60 años
en la literatura
De este grupo es preciso destacar voces prensa, publica en 2002 su libro de cuen- boliviana
de particularidades estéticas que se mue- tos Crónica secreta de la Guerra del Pa-
ven de lo real a lo fantástico, de lo urbano cífico. Juan Simoni, que a decir del propio
a lo rural, de lo grotesco a lo absurdo, de la Jorge Suárez es un narrador de múltiples
austeridad formal al humor corrosivo, to- recursos, ensambla el lenguaje popular, la
dos en una búsqueda poética sin preceden- fantasía y un agudo sentido del humor; pu-
tes en la cuentística previa. Así tenemos a blicó el libro de relatos Cruz Durán años
Blanca Elena Paz, que publica Teorema más tarde, en 2007. Óscar Barbery Suárez
en 1995 y cuyos cuentos son de una pre- escribe durante los noventa poesía y tea-
cisión y eficiencia dramática extraordina- tro, siendo premiado varias veces, y publi-
rias, ya sea cuando está jugando con el ar- ca diariamente la tira cómica El Duende y
tefacto literario o cuando está trasegando su camarilla, en el periódico El Deber. Su
primer libro de cuentos llegará recién en
2005. Política, relaciones afectivas siempre
humor, tan consustancial al espíritu de los ha-
al borde del desastre, Barbery narra con
bitantes de esta región”, afirma Jorge Suárez
en el propio libro Taller del cuento nuevo. humor lo infraordinario. En esta década,
Casa de la Cultura. Santa Cruz, 1986. Barbery publica el poemario ABC Guía de

1987.1997 Años de transformación


costas (1994), ganador del Premio Nacio- se puede olvidar en este recuento La hora
nal de Poesía Santa Cruz de la Sierra, y las de los ángeles (1987) de Adolfo Cáceres Ro-
obras dramáticas El portavoz (1988), Tu mero; y Cuentos tristes (1987) y Pilares de
nombre en palo escrito (1991) y Ay, Cha- la niebla (1995), de Manuel Vargas.
bela (1993), todas ganadoras del Premio Voces más jóvenes y absolutamente
Nacional de Teatro de Santa Cruz; Beatriz nítidas se incorporan al panorama narra-
Kuramoto, que fallece prematuramente tivo, exponiendo su obra en el conjunto
106 en 2004, publica en 1992 Juegos del tiem- de suplementos periodísticos de la época:
60 años po (en coautoría con Estela Bringas). Dice Presencia Literaria del diario Presencia
en la literatura
boliviana Nicole Charbonneau sobre su obra: “La (dirigida primero por Mons. Juan Quirós
prosa refleja una sensibilidad axiomática y luego, sucesivamente, por Jesús Urza-
y está sembrada de notas poéticas”. gasti y Rubén Vargas); la Revista Facetas
Como puede suponerse, este bullir del de Última Hora, a la cabeza de Mariano
cuento hacia finales de los ochenta y du- Baptista; y el área cultural y el suplemen-
rante toda la década de los noventa no sólo to Textos e ideas del periódico La Razón,
le concierne a Santa Cruz, donde también respectivamente a la cabeza de Germán
aparece Nel umbral (1986) de Paz Padilla Arauz Crespo y Juan Cristóbal MacLean,
Osinaga. El crítico Juan Carlos Orihuela quien también fue editor del suplemento
encuentra en este tiempo un sólido con- Lecturas de La Prensa. No ha habido des-
junto de libros de relatos de autores de dis- de entonces tantos ni tan especializados
tintas regiones del país: Niebla y retorno espacios de divulgación y crítica cultural.
(1988) de René Bascopé Aspiazu; Fastos Fue allí donde se leyeron los primeros
marginales, Chojcho con audio de rock p’ textos de Solange Behoteguy, Giovanna
ssahdo y El octavo sello (1989, 1992 y 1997, Rivero o de Marcela Calderón.
respectivamente) de Adolfo Cárdenas; Pa- “Quizás sea en esta cuentística en la
raíso (1990), de Hugo Murillo Bénich. No que con mayor nitidez se puedan percibir

1987.1997 Años de transformación


Juan Cristobal Mac Lean

los elementos más distintivos de la narra- ras de la literatura de fines del siglo XX y
tiva de este periodo. Se trata de una narra- principios del XXI: la violencia purísima
tiva de corte urbano, en la mayoría de los en la provincia; las ciudades cuestionadas
casos, en la que se verifica un muy agudo por las contradicciones de su progreso in-
desplazamiento excéntrico que ya no tie- hábil; el erotismo, la sexualidad descar-
ne que ver única y necesariamente con las nada, ejercidos por cuerpos femeninos no
laderas o la periferia física de las ciudades, sumisos (como acostumbraba a contar la
sino también con los límites y los bordes ficción escrita por hombres); los lazos de 107
de la imaginación y el lenguaje. Esta ex- familia pendiendo de hilos trajinados hasta 60 años
en la literatura
centricidad irrumpirá con su propia mar- la extenuación pero a la vez inviolables; la boliviana
ginalidad y lo que ella implica (gestos, ac- pérdida de equilibrios, sobre todo aquellos
titudes e itinerarios de un orden ‘normal’ en los que el realismo araña las fronteras
del mundo), pero también con una singu- de lo fantástico, de lo mítico, de lo aliení-
lar torsión imaginativa y en base a la po- gena; la creación de un universo gótico y
tencia de un lenguaje que pasará por alto genuinamente cruceño. Rivero publica las
toda cautela y pondrá en entredicho es- antologías de cuento Nombrando el eco
tructuras jerárquicas de cualquier índole, (1994) y Las bestias (1997). Esta última me-
conflictuando, impugnando, profanando”, reció el Premio Municipal de Literatura de
señalan los autores de Hacia una histo- Santa Cruz en el 96. Había recibido antes
ria crítica de la literatura en Bolivia.7 el premio de Presencia Literaria a la ca-
Haremos aquí una pausa en Giovanna tegoría “Cuentos para niños”, con su texto
Rivero, cuya obra y búsquedas artísticas María Amor. Era el inicio. Recibiría unos
son de las más originales y transformado- años después, en 2005, el Franz Tamayo de
Cuento y pasaría todavía mucha agua deba-
7. Wiethüchter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha jo del puente antes de que la academia co-
(eds.), op. cit, t.1. p. 216. menzara a estudiarla en su aparato crítico.

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Nicomedes Suárez Arauz

De Saenz a la generación desánimo, lleno de una fresca autoestima.


McOndo Que había emigrado gracias a una beca de
Si los noventa tuvieron un símbolo post- fútbol –¿eso lo hacía menos escritor?, al-
moderno, un atleta de la persistencia que gunos dijeron que sí–; que había tenido
ha respondido al devenir de los años con una novia muy bella y muy de alcurnia;
la elocuencia de su obra, ya traducida y que había estudiado en un colegio de cu-
premiada nacional e internacionalmente, ras y eso lo asemejaba profundamente a
108 ese es Edmundo Paz Soldán; el escritor Mario Vargas Llosa, etc., etc”.8
60 años que apostó sin reservas a saltar el cerco Lo cierto es que con su desenvoltura,
en la literatura
boliviana de nuestra mediterraneidad y a jugar sin Paz Soldán se colocaba en las antípodas
complejos en los grandes escenarios in- del modelo del escritor maldito, ese que
ternacionales de la literatura. En el cami- se veneraba a la sombra del delirium tre-
no lo apedrearon no pocas veces: por no mens saenzeano. Nada más opuesto a
tenerle asco al mercado, a los premios, a él que la figura del artista inadaptado y
la conquista de lectores. enclaustrado en el averno autodestructi-
Así lo recuerda Giovanna Rivero: “Eran vo. Paz Soldán es de los que cree que el
los maravillosos noventa cuando en Boli- hábito no hace al monje y abraza la idea
via o, mejor dicho, en Santa Cruz recibi- flaubertiana del escritor, esa que se forja
mos las primeras noticias sobre ese mu- en el alma de una carpintería, a base de
chacho cochabambino que comenzaba a terquedad, de persistencia y esfuerzo. Por
triunfar en ‘los States’. Pequeñas leyen- eso encuentra una fórmula personal para
das comenzaron a circular por el campo
cultural local: que aquel joven escritor,
8. Rivero Giovanna, “Edmundo en cuatro
mochila a la espalda, vendía sus propios
tiempos”, en Revista El Ansia, No. 1. Edito-
libros –míticas ediciones de Los Amigos rial 3600 y La máquina de escribir. La Paz,
del Libro– librería por librería, inmune al 2016. p. 136.

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Óscar Barbery Suárez

responder a las falencias estructurales de so chaleco de los prejuicios, fue bastante


nuestro aparato cultural y enarbola la que más de lo que el propio enlatado en pop
luego será la bandera de una nueva gene- sugería; se disfrazó de producto noven-
ración de escritores: la migración acadé- tero de mercado, así como una molotov
mica. El irse pero regresando, un oxímo- se puede disfrazar de botella de cerveza,
ron vital que hasta ahora sostiene y puede para hendir en el estado de cosas de ese
leerse en toda su producción. momento una fisura, una rajita en la pa-
Como nativo postmoderno, un poco red que, a su vez y con el tiempo, actuaría 109
más tarde, Paz Soldán hace parte de una como cernidor. La pequeña molotov po- 60 años
en la literatura
controvertida antología, que terminó dría explotarles en la cara a sus creadores, boliviana
siendo un manifiesto estético. Se llamó desfigurarlos, amputarlos, lisiarlos para
McOndo y en ella, Edmundo y sus com- siempre. Pero el joven Paz Soldán es uno
pañeros de travesía se “despadraban”, pa- de sus más interesantes sobrevivientes”.9
rricidas, arrancando de su linaje el realis- Durante esta década, el escritor cocha-
mo mágico y la herencia del Boom. mambino publica los libros de cuentos Las
Giovanna Rivero lo recuerda así: “… máscaras de la nada (1990) y Desapari-
en 1996 nos enteramos de que aquella ciones (1994); y las novelas Días de papel
suerte de banda de rock con actitud punk, (1992) y Alrededor de la torre (1997). En
que (Edmundo) conformaba junto a otros 1998, un cuento suyo que ya se ha conver-
jóvenes escritores latinoamericanos, aca- tido en clásico de la literatura nacional y
baba de lanzar una antología-molotov. Se latinoamericana, “Dochera”, gana uno de
trataba, ya saben, de McOndo. Podría de- los premios Juan Rulfo. Con él, Paz Sol-
cirse, entonces, que la consagración de dán demuestra su proverbial manejo del
Edmundo Paz Soldán comenzó a ocurrir género. Y como no se puede renunciar a
en ese momento. Y es que McOndo, si lo
pensamos bien y quitándonos ese oprobio- 9. Ibid.

1987.1997 Años de transformación


lo que se “es”, ahí está la obsesión por el cultural y social donde priman las disper-
lenguaje, la saturación lírica que se vuelve siones sobre las articulaciones y que siendo
laberinto en los crucigramas que compo- un espacio relativamente cerrado, carecía
ne el protagonista de la trama –Laredo–, y prácticamente de trascendencia en el ám-
la búsqueda homeostática, invisible, de su bito latinoamericano. “Por lo menos –de-
generación y que hermana a este cuento cía–, no hay ‘grandes nombres’ de autores
con otras estéticas nacionales, de una es- bolivianos directamente asociados con el
110 tirpe radicalmente distintas. Veamos: “… actual movimiento y difusión de la literatu-
60 años muchos extremos se juntan en la produc- ra latinoamericana. Salvo contadas obras,
en la literatura
boliviana ción cuentística de fin de siglo: ahí está el ésta es una literatura que tiende a definirse
realismo sucio de ‘Cadáveres y Cía’ de Víc- dentro de los marcos discursivos y referen-
tor Hugo Viscarra, escrito en 1996, el cual ciales locales”.11 Insularidad, asincronía12,
va de espaldas o de la mano de ‘Dochera’ desconexión. Este hermetismo es algo que
de Edmundo Paz Soldán que aparecía en Paz Soldán se propuso romper primero ar-
1997, ambos conviviendo con ‘Mama Hua- tesanalmente, cuando respondía a las an-
co en el primer círculo’ de Alison Sped-
ding, este último como especie de neoin- 11. Antezana, Luis H., “Literatura bolivia-
digenismo que revive o reinventa el más na: límites y alcances” en Cahiers du monde
profundo pasado e nuestra historia”.10 hispanique et luso-brésilien. Volumen 44.
No. 1. Año 1985. pp. 129-135.
Por ese mismo entonces, el crítico bo-
12. Estos dos conceptos de ‘insularidad’ y
liviano Luis H. Antezana escribió que la li- ‘asincronía’ fueron desarrollados, haciendo re-
teratura boliviana sucede en un entramado ferencia a la poesía boliviana, por Gabriel Chá-
vez Casazola en diversos ensayos y artículos,
entre ellos “Estrellas en el agua: descubriendo
10. Vargas, Manuel en Antología del cuento la poesía boliviana” en la revista Excéntrica del
boliviano, Biblioteca del Bicentenario de Bo- Centro Cultural de la Cooperación de Buenos
livia. La Paz, 2016. p. 22. Aires, Argentina.

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Antonio Terán Cabero

sias de sus propias necesidades, y luego de portante a la producción y difusión de la


manera profesional y consciente, sin duda, narrativa en el país. Empero, huelga de-
cuando promovió la inserción de varios jó- cirlo, ese impulso nunca estuvo dirigido,
venes escritores en el ámbito académico salvo contadas excepciones, a la interna-
estadounidense. El resultado será tangible cionalización de nuestros autores.
ya en el primer decenio del siglo XXI.
Tal vez haya que anotar un elemen- Poesía, un recuento
to adicional respecto de la desconexión Cuatro nombres han definido la esencia 111
internacional de Bolivia del ámbito edi- de la tradición poética boliviana durante 60 años
en la literatura
torial. Estamos a 2017 y todavía no han el siglo XX: Ricardo Jaimes Freyre (no en boliviana
puesto un pie en el país ninguna de las vano fue uno de los padres del modernis-
grandes multinacionales del libro, ni mo junto a Darío y Lugones), Franz Ta-
Penguin Random House (que adquirió mayo, Óscar Cerruto y Jaime Saenz. De
recientemente a Alfaguara), ni el Grupo los dos últimos se desprenden a su vez
Planeta, por nombrar sólo a las mayores. dos corrientes poéticas bastante recono-
Ninguna. Qué esperar de los más peque- cibles, que persisten hasta nuestros días
ños. El mercado es movido a pulmón por y que en algún punto dejan de ser anta-
iniciativas nacionales independientes y, gónicas para hibridarse, contaminarse,
hasta cierto punto, endogámicas. Hacia influenciarse entre sí.
fines de los noventa se asentó en Bolivia No podríamos iniciar este recuento sin
el Grupo Prisa, luego de haber adquirido mencionar seis nombres basales en nuestra
el periódico La Razón y la red televisiva poesía contemporánea, algunas de cuyas
ATB. Con él, llegó Alfaguara –que dejará el obras más relevantes vieron la luz durante
país en 2015– e instituirá en 1998 el Pre- el período que abarca este capítulo. El pri-
mio Nacional de Novela, junto al Estado mero de ellos nació en 1932, el segundo en
boliviano, lo cual supuso un impulso im- 1937 y los cuatro siguientes en los años 40:

1987.1997 Años de transformación


Antonio Terán Cabero publicó Bajo el ala También publicaron, de los poetas na-
del sombrero  (1989)  y Ahora que es en- cidos en los años 40, Jaime Nisttahuz: La
tonces  (1993); Roberto Echazú escribió la humedad es una sombra y otros poe-
parte sustancial de su obra poética, recogi- mas (1992); Fernando Rosso Orozco: Parte
da en Provincia del corazón (1987), Mo- de copas (1989) y Los días (1995); Aníbal
rada del olvido  (1989), Solo indigen- Crespo Ross: El amor lejos del munda-
cias (1990), La sal de la tierra (1992), nal ruido (1997); Álvaro Diez Astete: Abis-
112 Gabriel  Sebastián (1994), Humberto mo  (1988),  Cuerpo presente (1989) y  Púr-
60 años Esteban (1994),  Camino y cal (1997), e pura profunda (1993); Luis Andrade: Canto
en la literatura
boliviana Inscripciones (1997). Eduardo Mitre –de germinal (1992) y Piedra encendida (1997).
quien se desprenderá una estela que influi- De los nacidos en los cincuenta, es in-
rá a algunos relevantes poetas ya en el siglo eludible mencionar a Humberto Quino Már-
XXI–, El peregrino y la ausencia (1988), La quez con Tratado sobre la superstición de
luz del regreso (1990) y Líneas de otoño los mortales (1985) y Crítica de la pasión
(1993); Matilde Casazola, Estampas, me- pura (1993); Juan Cristóbal MacLean, con
ditaciones, cánticos (1990), El espejo del Paren los clamores (1996); Gary Daher,
ángel (1991) y su Obra Poética (1996), que con Poemas y silencios  (1992),  Los tem-
compendia doce de sus libros de poemas plos  (1993),  Tamil  (1994) y Desde el otro
precedentes; Blanca Wiethüchter, de quien lado del oscuro espejo (1995); Edgar Aran-
puede decirse lo mismo que de Mitre, En dia Quiroga, con Chuquiago Blues (1994);
los negros labios encantados  (1989),  El Juan Carlos Orihuela, con Llalva / Los
verde no es un color  (1992), El rigor de gemelos  (1995) y Febreros  (1996); Jaime
la llama  (1994) y La lagarta  (1995); fi- Taborga Velarde, con Distancias de la tar-
nalmente, Nicomedes Suarez, Amazonía, de  por Jacinto Talavera (1991) y Consu-
Poemas de sombra blanca (1988), Cinco mación de las horas (1995); René Antezana
poetas amazónicos (1995) y Loén (1997). Juárez, con Viento verbal (1988), El labra-

1987.1997 Años de transformación


Alfonso Gumucio Dagron

dor insomne (1990) y La flecha del tiempo ción, como Gabriel Chávez Casazola, Jes-
(1993); Edwin Guzmán Ortiz, con la Trama sica Freudenthal u Óscar Gutiérrez Peña,
del tiempo (1993); Óscar Barbery Suárez, verán su obra publicada en el nuevo siglo.
con ABC, Guía de Costas (1996); Homero Haré un pequeño paréntesis para men-
Carvalho, con Cuerpos (1995); Alfonso Gu- cionar la obra poética de dos autores de
mucio Dagrón, con Sentímetros (1990); Cé generaciones anteriores. Fernando Ortiz
Mendizábal, con Regreso del agua (1994); Sanz (1914-2004) y Pedro Rivero Mercado
Julio Barriga, con Aforismos desafora- (1931-2016). El sucrense Ortiz publicó en 113
dos (1994); y Alejandro Suárez –que firma 1991 su poesía reunida en un sólo volu- 60 años
en la literatura
como Alejandro Marat–, con Espuma ver- men, bajo el título Poemas, incluyendo boliviana
tical (1992) y Caballería del olvido (1995). su hermoso Prólogo al adiós de 1954. Ri-
Entre los poetas más representativos vero, más avenido a la herencia de Raúl
de la generación de los sesenta y princi- Otero Reiche que a la de Occidente publi-
pios de los setenta que vieron publicarse có tres poemarios costumbristas en la dé-
su obra en esta década, tenemos a María cada que repasamos: Las tres perfectas
Soledad Quiroga que publicó los libros de solteras (1987), Pataperreando (1988),
poemas Ciudad blanca (1993), Recuento Por hacer macanas (1991) y Más allá
del agua (1995) y Maquinaria mínima del fin de los siglos (1995).
(1995); Vilma Tapia, con Del deseo y la Hasta aquí este apretado recuento, que
rosa  (1992) y  Corazones de terca esca- trata de ser cuidadoso, pero que puede ser
ma  (1995); Gustavo Cárdenas Ayad, con traicionado por el olvido. Toda enumera-
Las hojas de la madera (1997); Benjamín ción es falible. En todo caso, hay en ella
Chávez, con Prehistorias del androi- un reflejo descriptivo cuyo valor reside en
de (1994); y Paura Rodríguez Leytón, con mostrar, entre otras cosas, la vitalidad de
Del árbol y la arcilla azul azul  (1989). la poesía a finales del siglo XX, que enton-
Otros nombres relevantes de esta genera- ces contaba con una prensa cultura recep-

1987.1997 Años de transformación


Anibal Crespo

tiva y acuciosa, y que también ocurrió en el cuerpo’; siempre habla del yo, sólo que
espacios de lecturas alternativos como el en ese desdoblamiento interior habita in-
mítico Ave Sol en La Paz, por donde pasa- eludiblemente un nosotros. En este sen-
ron muchos de los poetas nombrados. tido, los poliédricos noventa no fueron
únicamente pragmatismo, capitalismo sal-
Epílogo vaje y desencanto. Tuvieron la virtud de la
Comencé este texto hablando de libros y transformación, fueron una suerte de Bil-
114 lecturas crepusculares. Esos que ilumi- dungsroman mayor: político, social y, por
60 años naron la vida en su día. Convengamos en supuesto, cultural, en el cual recién hoy
en la literatura
boliviana que la literatura no es inocua. Hay veneno comenzamos a reconocer los trazos de una
vital en ella; por eso, para usar una ima- auténtica, profunda y original genealogía.
gen saenzeana, es una forma de ‘sacarse Esta ahí. Solo hay que querer reconocerla.

Bibliografía ____ (1985) “Literatura boliviana: límites y al-


cances” en Cahiers du monde hispanique
AA.VV. (2016): Antología del cuento boliviano, et luso-brésilien. Volumen 44. No. 1.
Manuel Vargas (ed.) Biblioteca del Bicente- Molina, Fernando (2016): Historia contempo-
nario de Bolivia. La Paz. ránea de Bolivia. Ciencias Sociales. Santa
AA.VV. (2016) El Ansia Bolivia, No.1. Editorial Cruz.
3600 y La máquina de escribir, La Paz. Montes, Wolfango (2014): Jonás y la ballena ro-
AA.VV. (1986): Taller del cuento nuevo. Jorge sada. 15 novelas fundamentales de Bolivia.
Suárez (compilador). Casa de la Cultura, Ministerio de Culturas, La Paz.
Santa Cruz. Wiethüchter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha (eds.)
Antezana, Luis H. (1977): Elementos de semió- (2002): Hacia una historia crítica de la li-
tica literaria. IBC, La Paz. teratura en Bolivia, t. I y II. PIEB, La Paz.

1987.1997 Años de transformación


1957.1967

1967.1977

cambio de ritmo
por Martín Zelaya Sánchez
1977.1987

115
60 años
en la literatura
1987.1997 boliviana

1997.2007

2007.2017

Giovana Rivero
1997-2007
c a m bi o de ri t m o
por Martín Zelaya Sánchez

Aproximaciones muchos de los hoy más destacados o visi-


En noviembre de 2007, mientras el país bles narradores bolivianos, los llamados a
se aprestaba a dar un paso crucial en su consolidar una esperada y anunciada re-
historia reciente, con la aprobación de constitución en las letras–, no se puede
la nueva Constitución Política del Esta- perder de vista que algunas de las conclu-
do1, una docena de escritores, literatos y siones de este evento marcan un derrote-
críticos se reunieron en Sucre en el en- ro que aún hoy, con sus bemoles, está en
116 cuentro “Narrativa Boliviana en el Tercer la escena literaria.
60 años Milenio”, mientras todo el país se apres- Tratar de analizar e incluso siquiera
en la literatura
boliviana taba a dar un paso fundamental para los describir un periodo tan breve como de
cambios políticos y sociales que habían 10 años, y con una delimitación tan arbi-
empezado a gestarse en 2003.2 Más allá de traria como, en este caso, de 1997 a 2007,
lo simbólico –por primera vez se juntaban es una tarea arriesgada, incluso si se trata
de las letras bolivianas, cuya historia no
es necesariamente rica o ampulosa, cuan-
1. Que finalmente fue aprobada, en su re-
dacción final, por la Asamblea Constituyen-
titativa y cualitativamente3 hablando. Es
te, el 10 de diciembre de ese año en Oruro, necesario, entonces, partir de la identi-
ratificada por el 61,4 % de los bolivianos en
el referendo de enero de 2009, y puesta en 3. Sólo por citar un género: según la inves-
vigencia en febrero de ese año. tigación plasmada en el libro Literatura y
2. La llamada “Guerra del Gas” que en octu- democracia. Novela, cuento y poesía en
bre de ese año se saldó con al menos 67 muer- el periodo 1983-2009, entre 1997 y 2007 se
tos y desembocó en el abrupto fin de la pre- publicaron en Bolivia 178 novelas. Aunque
sidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, es los autores del trabajo aclaran que esta ci-
señalada como el gran precedente del “proce- fra es relativa debido a que sólo se tomaron
so de cambio” estructural, político, económi- en cuenta obras registradas en determinados
co y social que los sucesivos gobiernos enca- repositorios, con seguridad es un parámetro
bezados por Evo Morales llevan aún adelante. bastante cercano a la realidad.

1997.2007 Cambio de ritmo


ficación, descripción y análisis de hitos una nueva narrativa boliviana? ¿Cuáles
(irrupción de autores clave y publicación serían sus características definitorias?
de libros fundamentales) y hechos acae- ¿Hay un cambió en la temática literaria
cidos en el ambiente literario nacional en predominante en el país a partir de los úl-
este lapso y encontrar lugares comunes, timos años del siglo XX? ¿Cuán diferentes
tendencias, y, de pronto, algunas pautas o son las condiciones y, por tanto, los inte-
hipótesis de conclusión. reses, posibilidades y logros de los autores
Desde hace al menos 10 o 12 años –jus- cuya producción empieza a difundirse en 117
to durante el periodo objeto de estudio en este periodo? 60 años
en la literatura
este capítulo– es común en citas académi- Ni siquiera los escritores y académicos boliviana
cas, encuentros de escritores y ferias del se atreven hoy a responder contundente-
libro el desarrollo y discusión de teorías mente estas interrogantes. Ya en el men-
que apuntan a la supuesta consolidación cionado encuentro en Sucre esto quedó
o al menos atisbos de una nueva narrativa claro y se coincidió además en que, si algo
boliviana. ¿Hay una nueva generación de concreto salta a la vista, es que evidente-
escritores bolivianos, delimitada etaria- mente en torno a los últimos años del siglo
mente y por sus temáticas y estilo?4¿Hay XX e inicios del actual no pueden ignorarse
una serie de rasgos comunes en los intere-
4. “Una generación se define por una rela- ses, inquietudes e improntas de los escri-
ción lapidaria con ciertos íconos institucio- tores en Bolivia, por lo general de aquellos
nalizados y por una reivindicación o apertura
a ciertas voces (…) Una generación, en pocas nacidos desde fines de los años 60 adelan-
palabras, se define por los parricidios y res- te. Sebastián Antezana lo resume mejor:
cates que cometa, crímenes y reconocimien-
tos que determinan nuevas posibilidades de
lecturas y que sirvan para crear un aparato Joven narrativa boliviana en el tercer mi-
crítico desde donde a ellos les gustaría ser lenio. Comité Nacional del Bicentenario. Su-
leídos”. Barrientos, Maximiliano. “Islas” en cre, 2008. p. 54.

1997.2007 Cambio de ritmo


“Hay en el país varios escritores, y nuevos clásicos o, por lo menos, como
muy buenos, es cierto, hay novelistas y autores importantes, representantes in-
cuentistas que hoy escriben y que, de al- voluntarios de una época o una corriente
guna manera, consiguen renovar formal y o un estilo que dejó huella? ¿Qué autores
temáticamente los géneros, pero creo que y qué estéticas sobrevivirán en nuestro
este nuevo siglo no nos ha dado, todavía, imaginario lector como instancias de pri-
un libro boliviano que, verdaderamente, vilegio, como obras que vuelvan a ocupar
118 nos ofrezca la posibilidad de pensar de un lugar central en la mesa que hoy está
60 años forma distinta, de forma generativa. La vacía? A riesgo de repetir un adagio que
en la literatura
boliviana actualidad nacional hasta hora no nos ha seguramente nació con el cristianismo,
ofrecido un objeto que, sin abandonar sus tendré que decir: sólo el tiempo lo dirá”.5
características esenciales, es decir, las de No se puede, está claro, dar por cons-
ser, ante todo, un complejo aparato ficcio- tituido un hecho si no se cuenta con una
nal que crea su propia realidad y nos dice prudente distancia de tiempo para ratifi-
algo sobre la nuestra, instituya además carlo; pero ello no evita detectar casos con-
una nueva manera de decir nuestra histo- cretos que permitan perfilar un fenómeno,
ria colectiva, de plantear nuestro futuro y una posibilidad, con suficientes respaldos
de mostrarnos algo verdaderamente nue- y evidencias. Es en este marco que para
vo, algo que antes no existía en el mundo. este capítulo decidimos enfocarnos en una
Hay más. Como todo momento de diás- cantidad de “hechos” de suma importan-
pora, el que vive la narrativa boliviana cia que entre 1997 y 2007 contribuyeron, a
contemporánea es un momento de defini-
ciones. Después de la dispersión llegarán
5. Antezana, Sebastián. “Narrativa nacional.
seguramente algunas certezas. ¿Cuáles
Siglo XXI” en Zelaya, Martín (comp.). Búsque-
son los nombres que de aquí a 20 o 30 años das y presagios. Narrativa boliviana en el
perdurarán y serán considerados como siglo XXI. Editorial 3600. La Paz, 2014. p. 104.

1997.2007 Cambio de ritmo


nuestro entender, a impulsar la renovación a análisis específicos contextuales, el pri-
(o indicios de ésta), visualización y profe- mero, y poco explorado y experimentado
sionalización de la actividad literaria en ge- en nuestro medio, el segundo.
neral (el boom de las editoriales, la consoli-
dación de las ferias del libro, las bibliotecas Hechos capitales
o colecciones recopilatorias, etc.) que no La Biblioteca del Sesquicentenario de la
sólo de los escritores y su producción. República, que consiste en 20 obras edita-
A estos “hechos” sumamos, como otro das por el Estado en 1975 en el marco de 119
pilar central de esta revisión, algunos libros la celebración de los 150 años de la crea- 60 años
en la literatura
esenciales publicados en este periodo, y al- ción de Bolivia; la recordada editorial y boliviana
gunos autores determinantes por su valía librería Los Amigos del Libro, pilar y por
estética e influencia en esta década. Decidi- mucho tiempo único bastión del incipien-
mos trabajar a fondo con seis novelas: Río te ámbito editorial boliviano, y creadora
fugitivo (1998), de Edmundo Paz Soldán; del prestigioso Premio de Novela “Erich
Las camaleonas (2001), de Giovanna Rive- Guttentag”; el tradicional Concurso Na-
ro; Cuando Sara Chura despierte (2003), cional de Literatura “Franz Tamayo”; y la
de Juan Pablo Piñeiro; Periférica Blvd. célebre Presencia Literaria, suplemento
(2004), de Adolfo Cárdenas; Fantasmas que no solo sustentó la crítica durante va-
asesinos (2007), de Wilmer Urrelo y El lu- rias décadas, sino que incluso fungió de
gar del cuerpo (2007), de Rodrigo Hasbún. carta de presentación y consolidación de
Si bien nos concentraremos en la no- no pocos autores clave, son algunos de
vela, por supuesto no hay que olvidarse de los “hechos” que se pueden destacar en
hitos del relato breve como la mediática la movida literaria del país durante la se-
irrupción de Víctor Hugo Viscarra; pero gunda mitad del siglo XX.
tampoco se dejará de lado la poesía y el Si hoy se consideran insuficientes las
ensayo literario, géneros menos propicio gestiones e impulso del Estado –entién-

1997.2007 Cambio de ritmo


dase no solo a las coyunturales adminis- sado, que implica la construcción de una
traciones gubernamentales, sino a la so- tradición literaria”.6
ciedad civil e institucional boliviana en Es en esta línea que identificamos una
su conjunto– para con las artes literarias, serie de sucesos, emprendimientos y con-
está visto que en décadas pasadas la situa- sensos que entre 1997 y 2007 no sólo se
ción fue aún peor. multiplicaron, sino que se institucionali-
En referencia específica a la evolución zaron en beneficio de todo el circuito de la
120 percibida en diferentes niveles del univer- industria literaria nacional: escritores-edi-
60 años so literario nacional, a partir de la aper- tores-académicos-lectores-críticos.
en la literatura
boliviana tura democrática, Omar Rocha acuñó el
término “diáspora escritural”: Las ferias del libro
“…diáspora escritural, es decir, edito- Aunque su primera versión fue en 19967,
riales, talleres y concursos que, junto al evidentemente entre 97-07 la Feria Inter-
internet, son un cambio de página en los nacional del Libro de La Paz se consolidó
modos de difusión y producción de tex-
tos. ¿Se trata del camino hacia la verda-
6. Rocha, Omar. “El cuento en la cultura de-
dera democratización de la literatura en mocrática”, en Rocha, Omar, Cárdenas, Cle-
Bolivia? Hoy la consolidación de las edi- verth et. al. Novela, cuento y poesía en el
toriales es una realidad… Por otro lado, periodo 1983-2009. UMSA-Gente Común, La
Paz, 2011. pp. 95-96.
los concursos literarios han servido para
7. El escritor Juan Pablo Piñeiro recuerda
poner en escena a varios jóvenes escrito- la fecha, la primera sede y hasta el primer
res. Otro ámbito digno de señalarse son invitado internacional de aquel evento (J.J.
los talleres literarios… Un rasgo muy im- Benítez), en su artículo “La Feria del Libro”,
publicado el 23 de agosto de 2015 en el su-
portante del periodo, son las reediciones
plemento literario LetraSiete. (Disponible
de textos publicados antes del periodo en http://letrasietebolivia.blogspot.com/sear-
democrático, una especie de vuelta al pa- ch?q=Feria+Libro+)

1997.2007 Cambio de ritmo


Juan Pablo Piñeiro

como el evento literario más importante Casi una década después, no obstante,
del país, brindando un espacio anual insti- y siempre en la certeza de que sólo el paso
tucionalizado, es decir, formal y de perio- del tiempo permite una justa valoración,
dicidad asegurada, para que los autores y es evidente que la feria sí influyó no úni-
los libros sean (o aspiren a ser) los grandes camente en la buena salud editorial, sino
protagonistas en la agenda social de la ciu- entre otras cosas, en el debate y análisis
dad y el país, al menos durante 10 días. de diferentes facetas de las letras naciona-
¿Para qué sirve una feria del libro? les, mediante coloquios, encuentros, con- 121
¿Cuál es su real aporte? En 2008, cuando versatorios; la popularización –en el buen 60 años
en la literatura
se desarrollaba la decimotercera versión sentido de la palabra– del escritor como boliviana
de la FIL, en un pequeño debate entre escri- sujeto social: al presentar sus obras en ac-
tores, propiciado por un suplemento lite- tos masivos, firmar autógrafos y caminar
rario8, se apuntaba a que aunque el evento por los pasillos del campo ferial, entró en
había ayudado notoriamente a impulsar la contacto directo con sus lectores; el co-
industria editorial, no se veían los mismos nocimiento e intercambio de autores y
frutos en cuanto a “nuevas figuras” o “li- lectores locales con los del resto del país
bros que perduren en el tiempo”. y sus pares internacionales, punto crucial
si de lo que se trata es de dejar de una vez
de lado el famoso “encuevamiento” de los
8. Zelaya, Martín. “La literatura y la Feria del literatos bolivianos, que detectó ya a ini-
Libro no siempre van de la mano”, en Fondo
Negro No. 485. Periódico La Prensa. La Paz, cios del siglo XX el crítico peruano Luis
17 de agosto de 2008. (Entrevistas y debate Alberto Sánchez.
con Edmundo Paz Soldán, Juan Carlos Ra- No debió ser mala la experiencia de
miro Quiroga, Jaime Nisttahuz, Sebastián
la Cámara Departamental del Libro de
Antezana y Aldo Medinaceli). Otro debate
de la misma naturaleza puede consultarse en La Paz, pues el crecimiento de la Feria
Fondo Negro No. 431, del 5 de agosto de 2007. es evidente: en 2008 tuvo 60.000 visitas y

1997.2007 Cambio de ritmo


Ramón Rocha Monroy

según informaron los medios, la versión En otro plano, más general, los pre-
2016 recibió a 160.000 personas; además, mios literarios son –como lo reconocen
la entidad homóloga de Santa Cruz siguió ocho escritores y literatos bolivianos con-
estos pasos poco después y en 2000, con sultados en una mesa redonda9– la mayor
una mejor infraestructura física: los am- y más viable forma de hallar reconoci-
plios predios de la Fexpocruz, arrancó miento y, por consiguiente, mejorar las
su propia feria internacional que abre el posibilidades de difusión.
122 calendario anual de este tipo de eventos En el mencionado debate, Rodrigo
60 años –siempre se realiza la última semana de Hasbún señalaba: “En un medio donde
en la literatura
boliviana mayo y la primera de junio–, que luego de no existen estímulos de ningún tipo, los
la de La Paz –tradicionalmente en agosto– concursos son quizá la única manera de
se cierra con la más joven y aún emergen- obtener cierto respaldo económico para
te FIL de Cochabamba, que suele llevarse la escritura. Eso proporciona no solo cir-
a cabo en noviembre y que luego de una cunstancias más amables, sino además
serie de mudanzas, está ya consolidada mejores condiciones para seguir trabajan-
en el recinto ferial de Alayay. do. Por otra parte, algunos concursos te
aseguran una buena difusión y distribu-
Los concursos nacionales ción del libro, algo que por lo general fun-
¿Para qué sirven los premios literarios?
¿Cuál es su real aporte a la literatura?
9. Zelaya, Martín. “Escritores concursan
Aquí no hay mucho misterio: en un pri- en busca de reconocimiento y difusión”, en
mer nivel, los concursos sirven para me- Fondo Negro No. 461, periódico La Prensa.
jorar las ventas de los libros (interés de La Paz, 2 de marzo de 2008. (Entrevistas y
debate con Rodrigo Hasbún, Willy Camacho,
las editoriales) y para incrementar en
Juan Pablo Piñeiro, Edmundo Paz Soldán,
algo las generalmente exiguas arcas de los Benjamín Chávez, Jaime Iturri, Jessica Freu-
escritores (interés particular). denthal y Ramón Rocha Monroy).

1997.2007 Cambio de ritmo


ciona pésimo en nuestro país”. Aunque 17 libros11 fueron premiados y muchos de
estas apreciaciones fueron emitidas hace ellos incidieron decididamente en diver-
nueve años, ¿acaso hay algún cambio sos aspectos en la trayectoria de su autor,
sustancial en la realidad que se describe? o en la apreciación de la crítica y la aca-
Más allá de contextos y coyunturas, esto demia. Algunos ejemplos sobresalientes:
es igual acá que en cualquier otro país. Potosí 1600 (2002), de Ramón Rocha
Premio Nacional de Novela.- Poco Monroy, no sólo es una de las novelas más
después de que se descontinuó el Premio vendidas y reeditadas en Bolivia, sino que 123
“Erich Guttentag”, que desde 1966 se contribuyó a consolidar al cochabambino 60 años
en la literatura
constituyó no solo en un valioso fomen- como uno de los más relevantes narrado- boliviana
to a los escritores, sino en una suerte de res de la transición de siglos: años des-
barómetro de la novelística nacional (lo pués, su libro El run run de la calavera
ganaron, entre otros, Yolanda Bedregal, (1986) fue incluido entre las “15 novelas
René Bascopé, Renato Prada, Ramón Ro- fundamentales de Bolivia”.
cha Monroy y Edmundo Paz Soldán), en El delirio de Turing (2003) le permitió
1998 se convocó a la primera versión del a Edmundo Paz Soldán saldar una cuenta
Premio Nacional de Novela, impulsado
por el entonces Viceministerio de Cultura
y auspiciado por Santillana, embajadas de en la última convocatoria, se redujo a Bs 81.000.
No obstante, desde 2014 en Bolivia se convoca
países amigos y empresas privadas. al Concurso Internacional Kipus, cuyo recono-
Para hablar del legado de este aún rela- cimiento al ganador es de $us 20.000 (equiva-
tivamente novel concurso, uno de los más lentes a alrededor de 139.000 bolivianos), que,
por mucho, es el mejor dotado).
onerosos en cuanto a su premio en me-
11. La lista completa de ganadores y men-
tálico10, hay que decir que hasta la fecha
ciones puede consultarse en https://es.wiki-
pedia.org/wiki/Premio_Nacional_de_Nove-
10. Hasta 2016 el premio llegó a Bs 106.000, y la_(Bolivia)

1997.2007 Cambio de ritmo


pendiente: empezar a ser reconocido en su Gente Común. El impacto de esta obra,
país, como ya lo era antes en América Lati- en diferentes niveles, amerita una espe-
na, Estados Unidos y España. Buena parte cial consideración más adelante.
de la crítica, además, la califica como una Premio Nacional de Poesía “Yolanda
de sus mejores novelas junto a Norte. Bedregal”.- En junio de 2017, después de
Fantasmas asesinos (2007), no solo cuatro años de pausa –burocracia, descoor-
dio a conocer a uno de los más destacados dinación– se volvió a convocar al Premio
124 narradores de la actualidad: Wilmer Urre- Nacional de Poesía “Yolanda Bedregal”.13
60 años lo –quien antes había ya ganado el Con- Creado en 2000, a convocatoria del Vi-
en la literatura
boliviana curso de Primera Novela “Nuevo Milenio” ceministerio de Culturas, pero con un im-
con Mundo negro– sino que hasta hoy se portante influjo y patrocinio de los herede-
constituye una de las mejor logradas no- ros de la reconocida poeta paceña, el aún
velas de largo aliento de los escritores bo- hoy mayor concurso del país para el géne-
livianos nacidos a partir de los años 70.12 ro, cumple exactamente con las mismas
Pero también hay que mencionar a expectativas y funciones que el de novela.
Periférica Blvd. (2003) de Adolfo Cárde- Además de sus dos primeras versiones,
nas que, si bien no ganó el premio, quedó ganadas ambas por el tarijeño Jorge Cam-
finalista y meses después fue editada por pero con Musa en jeans descolorido y
Jaguar azul, el galardón reconoció a dos
de los más destacados poetas actuales,
12. El dato merece recogerse, para relacio-
narlo con una de las hipótesis planteadas en Benjamín Chávez y Mónica Velásquez.
este mismo texto: que muchos de los escrito-
res bolivianos nacidos a partir de la segunda
mitad de los años 60 (con Edmundo Paz Sol- 13. Que otorga 31.000 bolivianos al ganador.
dán como punta de lanza), pueden conside- Una lista parcial de los ganadores puede con-
rarse como abanderados de una renovación sultarse en http://www.yolandabedregal.com/
estética de la narrativa nacional. premioyolandabedregalfp.php

1997.2007 Cambio de ritmo


Adolfo Cárdenes

El regreso del Premio “Franz Tama- impacto- constructor de identidades co-


yo”.- El más antiguo y tradicional premio munitarias que, aunado a otros, está des-
literario nacional, el Concurso Nacional tinado a producir, al mismo tiempo que es
de Literatura “Franz Tamayo”, surgido en producido por, una cultura nacional…”.14
los años 60, estuvo paralizado por varios
años, hasta que el municipio paceño lo re- El boom editorial
activó a fines de los noventa. Pero el resurgir de los premios literarios,
La balada del peines, de Eduardo No- como ya se dijo, se debe sobre todo a las 125
gales, obtuvo el premio en 1996, pero el necesidades, intereses y proyecciones de 60 años
en la literatura
libro salió de imprenta al año siguiente, lo las editoriales. Para vender más, hay que boliviana
que nos ayuda a realzar, como parte del tener más y mejores autores y, sobre todo,
periodo que se analiza en este capítulo, la más y mejores lectores; así, Santillana con
incidencia que tuvo el galardón para los su sello Alfaguara Bolivia se hizo cargo en
cuentistas bolivianos contemporáneos. A 1997 de la publicación de la colección de
tiempo de valorizar, contextualizar y des- ganadores del Concurso Municipal de Li-
menuzar argumentalmente al “Franz Ta- teratura “Franz Tamayo”15 y, un par de
mayo”, Sebastián Antezana escribió:
“Un premio nacional de cuento, un ga-
lardón que pretende reunir año a año lo 14. Antezana, Sebastián. “Lo nacional fic-
cional en Bolivia”, en Antezana, Sebastián
mejor que la comunidad imaginada a la (Comp.), Antología del Concurso Munici-
que representa es capaz de producir en pal de Literatura “Franz Tamayo”. Editorial
el género, es una empresa por lo menos 3600. La Paz, 2013. p. 15.
osada. Eso porque un galardón de estas 15. Después de tres gestiones, la publicación
volvió a manos del Gobierno Municipal de
características que se arroje tamaña re-
La Paz y desde 2006 recaló en Gente Común
presentatividad, es siempre un meca- que, en 2013, “heredó” esta responsabilidad
nismo -aunque ciertamente de reducido a Editorial 3600.

1997.2007 Cambio de ritmo


Gustavo Cárdenas

años después, del Nacional de Novela que libros de política, sociología y antropo-
recién en 2014 dejó de publicarse con ese logía, fue en 1995 que publicó su primer
sello; mientras que Plural Editores está a libro de literatura: Los deshabitados,
cargo del Premio “Yolanda Bedregal”. de Marcelo Quiroga Santa Cruz, y fue en
Una vez que Los Amigos del Libro, la 1998 que adquirió una nueva personería
gran editorial de la segunda mitad del si- jurídica, Plural Editores, y empezó un lar-
glo XX, empieza a salir de escena, a fina- go camino de ya casi dos décadas y más
126 les de la década de los noventa, otras em- de un millar de publicaciones.16
60 años piezan a surgir con fuerza. No queremos A fines de los noventa también se for-
en la literatura
boliviana dejar de mencionar como antecedente a mó en La Paz la editorial Nuevo Milenio,
Juventud, memorable editorial que hoy que en pocos años se mudó a Cochabamba
en día aún publica clásicos de literatu- donde hoy es una de las principales ani-
ra costumbrista y popular, pero que fue madoras del panorama editorial nacional.
referente durante décadas con títulos de A la cabeza de Marcelo Paz Soldán, arran-
Franz Tamayo, Enrique Finot, Fernando có con tres títulos de su hermano Edmun-
Díez de Medina, etc. do: Las máscaras de la nada, Dochera
Alfaguara-Santillana, además de ha- y otros cuentos y Alrededor de la torre,
cerse cargo de los premios de narrativa e además de Ferviente Humo de Eduardo
importar sus principales títulos interna- Mitre, Las hojas de la madera, de Gus-
cionales, empezó a armar un interesante tavo Cárdenas y La huella es el olvido, de
catálogo de autores bolivianos a la cabeza Gonzalo Lema.
de Paz Soldán, Wolfango Montes, Ramón
Rocha Monroy, Amalia Decker y otros.
16. Información obtenida en comunicación
Aunque ya a inicios de los noventa había
personal con José Antonio Quiroga, director
surgido Plural-CID (Centro de Informacio- ejecutivo de Plural Editores (La Paz, junio de
nes para el Desarrollo) con la edición de 2017).

1997.2007 Cambio de ritmo


Antes de migrar a Cochabamba, Nue- Pablo Piñeiro, Rodrigo Hasbún, Alan Cas-
vo Milenio fue artífice de dos iniciativas tro) y autores consolidados (Homero Car-
muy importantes para la literatura boli- valho, Adolfo Cárdenas, Julio de la Vega)
viana de cambio de siglo: la publicación pronto lo convirtió en la casa editorial
de Memoria de lo que vendrá. Selección más activa del país.
sub-40 del cuento en Bolivia, un texto Si alguna editorial compitió con Gente
compilado por Juan González, que dio en Común y Plural, durante el periodo analiza-
su prólogo y con sus autores elegidos, una do (1997-2007), fue la cruceña La Hoguera, 127
pauta certera de lo que se estaba gestan- que por muchos años ostentó un impresio- 60 años
en la literatura
do en la narrativa nacional de entonces; y nante catálogo con autores como Giovanna boliviana
la segunda iniciativa fue la convocatoria Rivero, Ramón Rocha Monroy, Maximilia-
y publicación del Premio Nacional de Pri- no Barrientos, Gonzalo Lema y otros.
mera Novela, que en 2001 tuvo su única No debemos olvidar a editorial El País,
versión con dos ganadores: Mundo negro, a la cabeza de Ricardo Serrano, que espe-
de Wilmer Urrelo y La caja mecánica, de cializada en textos de historia, sociología
Miguel Ángel Gálvez. y economía política, también abrió sus
En 2000 surgió en La Paz, Gente Co- puertas a la literatura y cuenta con, por
mún17, a la cabeza de Marcel Ramírez y ejemplo, reediciones de Rocha Monroy,
Ariel Mustafá. Inicialmente en convenio y El exilio voluntario, novela con la que
con la UMSA, la editorial pronto cobró in- el cochabambino Claudio Ferrufino-Co-
dependencia y su notable catálogo, abier- queugniot ganó el Premio Casa de las
to a jóvenes firmas (Willy Camacho, Juan Américas 2009.
Pero si en el periodo que en este capítu-
lo nos toca, hubo un emprendimiento edi-
17. A inicios de 2013, Marcel Ramírez em-
prendió un nuevo proyecto, Editorial 3600, torial a contracorriente de lo habitual fue,
y meses después, Gente Común desapareció. sin lugar a dudas, Yerba Mala Cartonera.

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A inicios de 2006, Roberto Cáceres, Leonardo García Pabón, que empezó una
Darío Luna y Crispín Portugal encabe- suerte de tendencia por rescatar, recupe-
zaron en Bolivia un proyecto que poco rar, reeditar grandes piezas y escritores ol-
antes ya se había iniciado en Argentina vidados. El formato de esta colección: edi-
y otros países: las editoriales cartoneras. ciones críticas, anotadas y precedidas de
Yerba Mala Cartonera nació con el fin de estudios introductorios, marcó una suerte
sacar la literatura del sistema comercial de referente para este tipo de trabajos.
128 tradicional y además de promocionar a La importancia de Letras Fundaciona-
60 años escritores “alternativos”, permitir que las les salta a la vista nada más repasar algu-
en la literatura
boliviana obras lleguen a públicos masivos. nos de sus primeros títulos: Íntimas, de
Entre los primeros títulos de esta car- Adela Zamudio (1999); Relatos de la Villa
tonera están El bolero triunfal de Sara Imperial de Potosí, de Bartolomé Arzáns
(parte de la novela Cuando Sara Chura (2000) y Aluvión de fuego, de Óscar Ce-
despierte) de Juan Pablo Piñeiro y Al- rruto (2000).
mha, la vengadora, de Portugal. Otro importante ejemplo en el perio-
No nos olvidamos de La Mariposa do 97-07 es La Mariposa Mundial.18 Acá
Mundial, pero por el alcance de sus ac- amerita hacer un breve paréntesis, La
tividades, la ubicamos enseguida en otra Mariposa Mundial es una revista literaria
sección de este capítulo. creada en 1999 por Rodolfo Ortiz (direc-
tor) y Omar Rocha, junto a un grupo de
El rescate, la mirada atrás reconocidos intelectuales. De aparición
Durante décadas uno de los grandes vacíos irregular pero infaltable en ya más de tres
en la literatura boliviana fue la falta de críti- lustros, esta publicación de sobrio diseño
ca, revisión y lectura de los autores y libros sepiado, se caracteriza por la búsqueda y
del pasado. Fue a partir de la colección Le-
tras Fundacionales de Plural, dirigida por 18. http://mariposamundial.blogspot.com/

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visualización de autores poco conocidos dentro y fuera del país20, e incluso de es-
pero de alta calidad, textos exquisitos y tudios y tesis especializadas.
ensayos de largo aliento. Casi sobra resaltar los méritos de la pro-
En 2004, el equipo de La Mariposa sa y poesía de Bascopé Aspiazu, cuya novela
Mundial –nutrido ya con el poeta Benja- La tumba infecunda, merecedora en 1985
mín Chávez y algunos años después, con del Premio Nacional “Erich Guttentag”, fue
el narrador Alan Castro– decidió incur- también editada años después por La Mari-
sionar en el mundo editorial19 con la pu- posa… A esta iniciativa y tesón de Ortiz y 129
blicación de Pirotecnia, de Hilda Mundy; su equipo, se debe además un monumental 60 años
en la literatura
Cuentos completos y Las cuatro estacio- trabajo de recuperación, clasificación, edi- boliviana
nes, de René Bascopé Aspiazu. Tras ese ción y publicación de libros de Arturo Bor-
impulso inicial, con los años La Mariposa da, Roberto Leitón, Juan Conitzer, Sergio
Mundial optó por crear dos colecciones: Suárez Figueroa y David Villazón.
Papeles de Antaño, para los “rescates”, y No se puede negar que tanto Letras
Papeles de Ogaño, para obras actuales. Es Fundacionales de Plural como Papeles de
la primera la que acoge trabajos de recu- Antaño de La Mariposa Mundial, al igual
peración esenciales, pues no hay que olvi- que la colección “Agua del Inisterio” de
dar que tras la revisualización de Mundy, Fundación Cultural La Plata de Sucre,
la autora orureña es, en la última década, que reeditó obras agotadas de autores
objeto de atención de numerosos lectores clásicos chuquisaqueños, al cuidado edi-
torial de Gabriel Chávez Casazola, son
antecedentes y responsables para bien
19. Ya en 2001 tuvieron un fallido intento de la Biblioteca del Bicentenario de Bo-
con la publicación de Café y mosquitero,
de Jaime Saenz, pero el tiraje tuvo que ser
retirado debido a problemas legales con los 20. En 2015 la editorial Los libros de la Mu-
herederos del autor. jer Rota (Chile) editó Pirotecnia.

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livia21, uno de los proyectos editoriales Culturas, en la que el equipo consultor
más grandes emprendidos por el Estado que seleccionó y editó los libros, esco-
boliviano, cuyo objetivo es publicar hasta giendo a su vez a 8 literatos jóvenes para
2025, año del bicentenario, 200 de los más que efectuaran estudios introductorios
importantes libros de bolivianos y sobre en esa perspectiva: la pertinente mirada
Bolivia, en ediciones definitivas, editadas, crítica al pasado. Parte del documento de
anotadas y con estudios críticos. Bolivia justificación de la Biblioteca Plurinacio-
130 empieza a leer de nuevo –¡y de verdad!– a nal, dice: “Tras la exitosa experiencia de
60 años sus autores y obras capitales y ese resca- las ‘15 Novelas fundamentales de Bolivia’
en la literatura
boliviana te, estamos seguros, cambia el panorama, queda clara la necesidad de rescatar tex-
la perspectiva e influye en la renovación tos esenciales escritos a lo largo de la his-
y nueva mirada creativa. toria de nuestro país y que por diversas
Un ejemplo concreto de esta nece- razones no están al alcance de la ciuda-
sidad de interacción se vio reflejado en danía, para leerlos desde las particulari-
2014 en la colección Biblioteca Pluri- dades del presente”.
nacional22, lanzada por el Ministerio de Fernando Barrientos, Alfonso Hino-
josa, Marco Montellano y Martín Zelaya,
21. http://www.bbb.gob.bo/ los consultores, explicaron así sus razo-
22. La colección incluye: Lo que se come nes para elegir a ocho literatos, escritores
en Bolivia, de Luis Téllez Herrero (prolo- y profesionales en ciencias sociales para
gado por Benjamín Chávez); Siringa, de
Juan Coímbra (Emma Villazón); El valle prologar los libros. “Como los ocho pri-
del sol, de Diómedes de Pereyra (Omar Ro- meros textos de la Biblioteca Plurinacio-
cha); Creación de la pedagogía nacional,
de Franz Tamayo (Juan Pablo Piñeiro); Cha-
co, de Luis Toro (Wilmer Urrelo); Ensayos Chirveches (Sebastián Antezana) y Tierra
escogidos, de Carlos Medinaceli (Ximena adentro, de Enrique Finot (Maximiliano Ba-
Soruco); La casa solariega, de Armando rrientos).

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nal son de la primera mitad del siglo XX, y resados en literatura boliviana tienen un
brindan un variado y completo retrato del sitio web referente, Ecdótica, creado en
país y de los bolivianos de entonces, con- 2007 por Marcelo Paz Soldán (director de
sideramos oportuno que la lectura e inter- Nuevo Milenio).
pretación que aparece en la introducción Paz Soldán no se pierde revistas, su-
de cada tomo sea efectuada por especia- plementos culturales, páginas de perió-
listas jóvenes (casi todos menores de 40 dicos dedicadas a la cultura, etc., etc.;
años) para que así también sea apreciable la mayoría de los artículos, entrevistas o 131
la relación-valoración generacional en el críticas a autores (o sobre libros) bolivia- 60 años
en la literatura
conjunto del trabajo”.23 nos publicados en sitios digitales del exte- boliviana
rior, son recogidos y replicados (citando
Los blogs fuente, claro) por Ecdótica y de la misma
Las hemerotecas son –todo buen investi- manera, el gestor literario se encarga de
gador lo sabe– fuente inagotable a la hora rastrear los suplementos literarios nacio-
de buscar información, referencias, da- nales para subir a su web lo más desta-
tos, citas… una vez acabadas ya las posi- cado. Basta recordar un texto específico
bilidades bibliográficas. Y en la era digital, aparecido en algún medio a partir de 2007,
por supuesto, son cruciales los archivos poner algunas palabras clave en el busca-
online especializados; ante la falencia de dor, y casi con seguridad aparece en www.
los periódicos nacionales (ninguno tiene ecdotica.com.
una hemeroteca ordenada y confiable con “Los blogs y páginas web de literatu-
data mayor a un par de años), los inte- ra innovaron puntualmente el sistema de
consulta, tanto para la bibliografía, como
para las referencias en citas al pie de pá-
23. Tomado de http://letrasietebolivia.blogs-
pot.com/search?q=Biblioteca+Plurinacio- gina. Solo basta decir eso para dar cuenta
nal+reeditan de la trascendencia de Internet en la lite-

1997.2007 Cambio de ritmo


Jorge Campero

ratura, en este caso, en la investigación Desde 2005, pero sobre todo durante
en literatura”, señala el filólogo Luis H. 2006, 2007 y ya menos en 2008, el auge de
Antezana.24 los blogs se asentó en Bolivia; no fueron
Ecdótica es un antecesor –aunque sus pocos los escritores que recurrieron a
objetivos y alcances son muy diferen- esta herramienta para difundir sus textos
tes– del Diccionario Cultural Boliviano de con el lógico plus, inédito hasta entonces,
Elías Blanco, que apareció en 2010, pero de recibir la crítica –positiva o negativa–
132 hay un antecedente crucial gestado pre- casi instantáneamente.
60 años cisamente en los años que cierran el pe- En una mesa redonda propiciada para
en la literatura
boliviana riodo de estudio. Nos referimos a los blogs debatir los alcances de Bloguivianos, cin-
literarios o, mejor dicho a los blogs de au- co escritores se dividieron criterios en
tores o literatos, o de lectores y amantes torno a la pertinencia o no de los blogs
de los libros. literarios y sus efectos en el país. “El blog
En septiembre de 2007 en Santa Cruz elimina al intermediario entre el autor y el
se efectuó el primer Encuentro Nacional lector, democratiza el acceso a la publica-
de Blogueros: “Bloguivianos, de lo vir- ción… al publicar por este medio el autor
tual a lo real”, donde convergieron dece- cuenta con un gran grupo de ‘editores ad
nas de cultores del por ese entonces no- honorem’, lo que le ayuda a ir mejoran-
vedoso y recurrido medio (no olvidemos do sus textos”, afirmaba Willy Camacho.
que Facebook en español recién empe- Por el contrario, para Humberto Quino:
zó a surgir en 2007-2008), algunos de los “la solidez de una herramienta puede ser
cuales tenían intereses en lo literario y juzgada observando que ni las telarañas
artístico. (los blogadictos) pueden distorsionarla.
Los blogs abrieron un compartimiento de
24. Antezana J., Luis H. Comunicación per- la realidad donde anidan los ‘bieninten-
sonal, Cochabamba, 21 de julio de 2017. cionados’, los exhibicionistas suburba-

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nos, los ególatras de corcho y otras aves se consolide un evento estable, institucio-
de mal agüero”.25 nalizado, formal y de realización periódi-
Entre los blogs literarios más exitosos ca garantizada; eso es lo que consiguió el
creados y/o vigentes hasta 2007, destaca- Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Pa-
ban Urbandina, de Camacho; K, de Juan tiño de Cochabamba, y por doble partida.
Carlos Ramiro Quiroga; La sed y la he- Desde 2000, cada año par, se lleva a
rida, de Gary Daher; Toborochi Urbano, cabo el Encuentro de Escritores Iberoame-
de Óscar Gutiérrez y Veneno Lúndico, de ricanos, al que en diferentes años llegaron 133
Miguel Lundin Peredo. las figuras literarias mencionadas y mu- 60 años
en la literatura
chas más26, y desde 2003, los años impares boliviana
Los encuentros del Centro Patiño en están destinados al Foro de Escritores Bo-
Cochabamba livianos en el que durante tres noches aca-
Que autores como Mario Vargas Llosa, Al- démicos, narradores y críticos debaten so-
fredo Bryce Echenique, Antonio Skarme- bre una temática específica propuesta por
ta, Mario Bellatin o Jorge Volpi lleguen al la organización. Los encuentros del Patiño
país, no es algo de todos los días, pero sue- son ya una tradición en el imaginario de
le ocurrir, de pronto, en las ferias del libro literatos, escritores y lectores en el país.
de La Paz o Santa Cruz, asentadas en el
periodo que nos toca estudiar en este capí- Los libros fundamentales
tulo. Lo que sí es un logro evidente, es que La toma de distancia con la literatura del
compromiso, la literatura política es, per
25. Zelaya, Martín. “Blogs literarios: fácil difu-
sión y peligros de ligereza”, en Fondo Negro # 26. La lista completa de invitados interna-
437, periódico La Prensa. La Paz, 16 de septiem- cionales en las ocho versiones del encuen-
bre de 2007. (Entrevistas y debate con Humber- tro, está disponible en: http://centropatino.
to Quino, Willy Camacho, Juan Carlos Ramiro fundacionpatino.org/festivales-y-encuentros/
Quiroga, Mariana Ruiz y Roberto Cáceres). encuentro-de-escritores-iberoamericanos/

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Roberto Echazú

se, y valga la redundancia, una decisión de este periodo (1997-2007) junto a Cuan-
política del escritor, entendida ésta como do Sara Chura despierte (2003), de Juan
esa facultad innata de las personas a tomar Pablo Piñeiro y Periférica Blvd. (2004) de
posicionamiento ideológico.27 Si bien la re- Adolfo Cárdenas. Serán estas tres obras,
cuperación de la democracia (1982) y sus por lo tanto, las que merezcan una es-
complejos primeros años quedan ya lejos pecial consideración a continuación, lo
en 1997 y los 10 años siguientes, es recién que no quita la referencia detallada de las
134 a fines del siglo XX que se empieza a notar otras tres elegidas.
60 años el cambio de enfoque, mentalidad y prio-
en la literatura
boliviana ridad en los literatos, y en ese momento Río Fugitivo
surge un autor y, sobre todo, una novela Roberto Morales (Roby) inicia el bachi-
fundamental llamados ambos a identificar- llerato en un exclusivo colegio privado de
se –más allá de gustos– como símbolos de Cochabamba. Aunque no rechaza alguna
ese “cambio”. Nos referimos a Río Fugiti- salida de copas e incluso atrevidas tra-
vo (1998) de Edmundo Paz Soldán. vesuras contra la rígida disciplina de los
Esta obra conforma –consideramos– curas, sigue fiel a su fama de joven ejem-
una tríada de las novelas más importantes plar, buen alumno y talentoso para las
letras, sobre todo por los periódicos es-
colares que crea y redacta solo, y por sus
27. “…Mientras los artistas han decidido, in- cuentos –firmados por su alter ego Mario
cluso orgánicamente, tomar distancia de la
política y de la ideología, esa decisión también Martínez– en los que versiona clásicos
es política. Su misma decisión responde a una policiales que reparte entre sus compa-
determinación estructural de la Bolivia que ñeros y maestros.
les ha tocado vivir…”. Cárdenas, Cleverth, en
En el último año de colegio, su rol
Rocha, Omar, Cárdenas, Cleverth et. al. No-
vela, cuento y poesía en el periodo 1983-2009. pasa a ser el de intermediario a la fuerza,
UMSA-Gente Común, La Paz, 2011. p. 18. tanto entre los bandos de amigos y com-

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pañeros (nerds contra aspirantes a ván- dez y verosimilitud que aleja al autor de
dalos), como entre sus padres, amargados proyectos de narración poética, barroca
por la rutina matrimonial y la aguda cri- o estilizada en los que no pocos autores
sis económica y social en plena hiperin- previos cayeron reiteradamente.28
flación de inicios de los ochenta; y claro, Ahora bien, en cuanto a su estructu-
entre sus hermanos: Silvia, la mayor, una ra y diseño narrativo, Río Fugitivo es, a
frívola y desubicada muchacha que sale momentos, un relato “doble” en varios ni-
con extranjeros y sueña estudiar en el ex- veles, pues por un lado está Cochabamba 135
terior, y Alfredo, inquieto y carismático en la “realidad” de Roberto, y por otro, 60 años
en la literatura
adolescente. Río Fugitivo, escenario idealizado en el boliviana
Sin revelar desenlaces, ésta bien po- que hace actuar a Mario Martínez. Por lo
dría ser la síntesis argumental básica de demás, una dinámica de literatura poli-
la novela que consagró a Paz Soldán, al cial, en toda la acepción de esta defini-
menos entre los lectores; pero a la hora ción, atraviesa la obra; así, en un universo
de explicar la importancia de este texto ficcional que se centra en la memoria del
en la narrativa boliviana de fines del siglo
XX, hay que apoyarse en dos puntos. Pri-
28. Si bien en lo temático, la literatura ur-
mero, el temático: la historia de una fami- bana surgió ya un par de décadas antes, con
lia clase media alta que si bien se cuenta Felipe Delgado (1979) de Jaime Saenz, y las
en un contexto sociopolítico complejo, novelas de Jesús Urzagasti entre otras, no se
debe olvidar que, en cuando al manejo del
está totalmente desprendida de intencio- lenguaje, estas obras y otras contemporáneas
nes de compromiso ideológico o intereses mantenían aún un rebuscado y trabajado es-
antropológicos sociológicos; y segundo, y tilo. Hay que recalcar que ni uno ni otro de
estos estilos es mejor o peor que el otro por
más importante, el estilístico: un intere-
sus mentadas características, simplemente
sante y fluido diseño en el que el lenguaje es necesario dejar constancia del cambio de
desprovisto de artificios, logra una flui- tendencia que marca las diferencias.

1997.2007 Cambio de ritmo


narrador, tenemos una realidad o rutina Periférica Blvd.
original (la de Roberto, aspirante a es- Severo Fernández –Sewero o Siuiro– es
critor de novelas policiales) y su mundo un cabo, chofer de la patrulla a cargo del
onírico (el de Mario, escritor ya, pero pla- teniente Villalobos, El Lobo. Ambos están
giario, finalmente, de las obras de Agatha inmiscuidos en un caso que aunque apa-
Christie y otros clásicos). renta ser uno más de la rutina criminal
En la parte final de la novela, asistimos paceña, cada vez se torna más complejo:
136 a un interesante contrapeso entre la afi- buscan a Maik, testigo del asesinato de El
60 años ción de Roby por este tipo de libros, y el Rey, un graffitero, muerto en una multitu-
en la literatura
boliviana rol que debe impostar a Mario (sacándolo dinaria fiesta de chojchos (rockeros mar-
de lo ficticio) en su intento por esclarecer ginales). Contraviniendo las reglas clási-
y vengar una tragedia familiar. Memoria cas del policial –¿Es Periférica Blvd. un
del narrador, decíamos, y podemos ahora policial?– ya al final del primer capítulo
referirnos también a Edmundo Paz Soldán se sabe quién perpetró el crimen, pero el
autor de esta novela… y es que todos so- correteo intenso de una agitada noche en
mos, finalmente, narradores de nuestras la que El Lobo y Severo visitan los antros
propias vidas a través de la memoria y las más sórdidos de las zonas altas de la Ho-
experiencias, al contar nuestras vivencias yada, tiene otros objetivos más siniestros
(reales, inventadas, retocadas) o simple- y es a fin de cuentas el quid de la novela.
mente al acumularlas mientras vivimos.29 El trabajo habitual de esta peculiar pa-
reja es recorrer La Paz y El Alto de noche,
29. El escritor colombiano Juan Gabriel Vás- de punta a canto, bien vigilando, o bien acu-
quez escribe en la contratapa de Río Fugitivo
(Nuevo Milenio, 2008. Tercera edición): “… es,
entre muchas otras cosas, una novela sobre la ratura, y sobre los problemas y las dificultades
relación entre la literatura y la vida, sobre la y los malentendidos y las frustraciones y las
manera de entender la vida a partir de la lite- derrotas que enfrenta quien así lo hace…”.

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Wilmer Urrelo

diendo a llamados de socorro. La noche pa- tor es traidor y arriesga la presentación


ceña, entonces, aparece en todo su esplen- directa con una escritura coloquial que a
dor en las páginas de esta novela, pero más momentos parece alcanzar el idiomatismo
allá de la presencia casi ubicua del alcohol absoluto”.30
y lo marginal: delincuentes avezados o de Es evidente que el quid de la cuestión,
poca monta, mendigos, drogadictos, prosti- a la hora de abordar la novela de Cárde-
tutas, etc., Cárdenas no cae en el cliché de nas, es el lenguaje, pero en contraposición
la bohemia y la muerte que tanto estigma- a Santisteban, Luis H. Antezana destaca 137
tizaron otros; y más bien resuelve todo con más bien la “notable reconstrucción que 60 años
en la literatura
un manejo cabal de lo grotesco y el humor. el autor hace de la verbalidad del submun- boliviana
Es el lenguaje, entonces, el punto neurálgi- do de la delincuencia y la marginalidad.
co de acercamiento a esta “ópera rock-ocó”. Periférica Blvd. es una polifonía de voces
El académico Benjamín Santisteban iden- –la voz de Severo, del DJ…– muy bien lo-
tifica en la obra de Cárdenas un “idiomatis- grada y que cuaja muy bien con el humor
mo absoluto” y lo contrapone con la “total agrio que trasciende a toda la trama”.31
universalidad” de Fantasmas asesinos de
Wilmer Urrelo, a la hora de analizar el uso Cuando Sara Chura despierte
del lenguaje en ambas obras ambientadas Empecemos por una síntesis básica: César
en La Paz. “Periférica Blvd. intenta cons- Amato, pajpaku, mil oficios, “especialista
truir a cada personaje con dialecto propio,
como si éste fuese totalmente asequible 30. Santisteban, Benjamín. “Referencia y
(…) La dificultad que ofrece este peculiar virtualidad en la narrativa boliviana contem-
poránea”, en Joven narrativa boliviana en
uso del lenguaje está amainada por un pro-
el tercer milenio. Comité Nacional del Bi-
ceso interno de traducción. El habla del centenario. Sucre, 2008. p. 9.
cabo Juan es traducida por Severo (…) 31. Antezana Juárez, Luis H. (Comunicación
Pero Periférica Blvd. sabe que el traduc- personal. Cochabamba, 21 de julio de 2017).

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en cambio de piel”, deja las ciencias ocul- De manera previa a un breve análisis
tas y se hace detective privado, justo en la del lenguaje y la estructura narrativa, hay
víspera de la fiesta del Gran Poder. Su pri- que identificar al resto de los protagonis-
mer trabajo le llega apenas pone un aviso, tas: don Falsoafán, inventor fracasado, sa-
ofreciendo sus servicios, en el periódico: lo bio filósofo de barrio; conocedor intuitivo
citan a un bar de la zona del cementerio de absolutamente todo; Al Pacheco, can-
donde lo espera Sara Chura, una gigantes- didato a candidato presidencial; coleccio-
138 ca chola –espectral, onírica y ebria– quien nista de fotos carnet de “todo el mundo”;
60 años “embruja” al detective, luego de darle coca Juan Chusa Pankataya, cadáver postizo
en la literatura
boliviana y lejía hasta que, poco a poco, en estado de como vocación y oficio, se alquila para
trance, éste empieza a sentir-pensar-ha- velorios y entierros de muertos que no
blar por ella. Su misión: buscar a lo largo aparecen.
del recorrido del Gran Poder al Cadáver ¿Es Cuando Sara Chura despierte
que respira, el “maniquí” amante de la un quiebre en el “realismo urbano” ya
matrona quien lo desea de vuelta a su lado. asentado para 2003, cuando se publicó, y
Hasta aquí sólo se narra la primera de que continúa vigente? Es una novela lú-
las cinco partes, pero resulta suficiente. dica, lindante en el absurdo y lo carica-
Luego aparecen un grupo de personajes, turesco32, pero a la vez, profundamente
a cuál más entrañables y estrambóticos,
que de una u otra manera interactúan en
32. Según el filólogo y crítico literario Luis
el caótico pero fabuloso universo del colo- H. Antezana J., la opera prima de Juan Pablo
sal festejo folklórico religioso de los Andes. Piñeiro es: “un texto bien logrado, con énfa-
En mayor o menor medida, entonces, los sis en lo representativo, alegórico y simbóli-
co. El autor lleva muy bien el hilo narrativo
personajes participan, se ven inmiscuidos
–pese a que éstas tres características bien po-
o interfieren en la ruta y destino de Sara drían desvirtuarlo– y destaca su habilidad en
Chura… antes de que despierte. el manejo del lenguaje, la ironía como tono

1997.2007 Cambio de ritmo


reflexiva y rigurosa; es una novela fantás- nisciente pues, ¿acaso hay alguna ubicui-
tica, pero a la vez inmune al estereotipo dad en esta novela que no sea Sara Chu-
del realismo mágico. ra? – que lleva la voz principal y la cede
Pero Cuando… es mucho más que sólo en determinados pasajes.
eso. Es una novela paceña a rabiar, pero,
como toda pieza bien lograda, ello no des- Las camaleonas
ahucia su universalidad (lo mismo pasa Esta novela se centra en Azucena, una jo-
con Periférica Blvd.); es, asimismo, una ven mujer casada y madre de dos hijos, que 139
novela que ensalza la posibilidad de lo sucumbe ante la presión social y la depre- 60 años
en la literatura
ambiguo, de lo voluble; la posibilidad del sión y halla –¿o cree hallar? – una suerte boliviana
cambio infinito, de la multiplicidad. Y es de sanación en la escritura de un diario de
una novela que reivindica a la muerte y vida, tal cual le recomienda un terapeuta.
a los muertos como presencias más que El ejercicio resulta, a priori, más que
como ausencias. exitoso y la mujer no sólo relata sus viven-
Para lograr enlazar este complejo uni- cias propias sino que en un despliegue de
verso narrativo temático, Piñeiro toma la capacidad de la memoria, recoge incluso
una arriesgada decisión: diseña una es- las historias, a cuál más atribulada y exó-
tructura alternada y paralela, según la tica, de sus amigas y conocidas en quienes
perspectiva de cada personaje, es decir, se vio reflejada, a quienes quiso impostar y
variando en cada una de las cinco partes a quienes rechazó, respectiva y paulatina-
que, no obstante, están todas relatadas mente, pero en cuyos éxitos y fracasos, fi-
por el mismo narrador ajeno –que no om- nalmente halla, si no respuestas, al menos
la paciencia para no sucumbir a su desa-
zón; es decir, halla el bálsamo del cambio,
personal y el rótulo caricaturesco que impone
adrede a sus personajes”. (Comunicación per- de la renovación, algo de lo que, de pronto,
sonal, Cochabamba, 21 de julio de 2017). nunca antes había tomado consciencia, y

1997.2007 Cambio de ritmo


que atraviesa no solo su historia, sino los Rivero plantea los embates de la sociedad
trasfondos mismos de la novela.33 cruceña, siempre en el marco de una lógi-
Una de las más refrescantes lecturas ca capitalista, frente a los propios agencia-
de esta obra se halla en “Aproximaciones mientos que la protagonista intenta ejercer
en torno a los lugares del cuerpo en Las con respecto a su cuerpo, su sexualidad
Camaleonas de Giovanna Rivero”, un y sus deseos. Azucena es, a lo largo de la
acucioso ensayo de la académica argentina novela, la representación de la crisis, del
140 Magdalena González34, en el que se lee: “… movimiento tectónico que se genera en el
60 años momento en el cual intenta desprenderse
en la literatura
boliviana 33. Sobre este punto, el académico Willy de la subjetividad dominante, del desman-
Muñoz escribe en el texto introductorio a la telamiento del estereotipo y del intento de
tercera edición de Las camaleonas (La Ho-
materialización de sus propios deseos”.
guera, 2009): “(…) Pero el cambio más signi-
ficativo es que ella [Azucena] se hace escri-
tora. Cambia su función de esposa y madre, Fantasmas asesinos
de ser dueña de una tienda de antigüedades, Un muchacho (un “idiota” para el autor)
que debe contener los restos de la cultura
que se obsesiona por un crimen, hasta
androcéntrica, y escribe, texto que no solo
representa su entrada en la etapa simbólica, morir; un asesino, pederasta, desfigura-
sino que le sirve para dejar constancia de la do; varios policías sanguinarios, funcio-
existencia de una variedad de instituciones narios rutinarios; alguna madre, novia,
de vigilancia de índole patriarcal que impo-
nen formas de comportamiento detrimenta-
prostituta y una ladrona (las mujeres en
les para la mujer (…). Su texto fragmentado este libro siempre están solo para engra-
deviene un coro polifónico de las experien- nar la trama, no para protagonizarla), y
cias de varias mujeres, camaleonas cautivas un par de niños muy paceños, muy nor-
que buscan una salida que les permita vivir
una vida más auténtica”.
34. González Almada, Magdalena (Comp.). bolivianas. Portaculturas. Córdoba, 2015.
Revers(ion)ado. Ensayos sobre narrativas pp. 100.101.

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males. Una Bolivia ochentera (muy bien motiv de la obra, a cargo de una voz na-
retratada desde el ambiente colegial y los rrativa omnisciente.
códigos adolescentes), en una dictadura Una mejor manera de aunar todo lo
algo inverosímil, quizás; un todopoderoso hasta aquí dicho de la obra que le valió a
dictador (adeudado al “Chivo” de Vargas Wilmer Urrelo el Premio Nacional de No-
Llosa). Diálogos, escenas, pensamientos y vela 2006; y de paso, dejar sentada la enor-
suposiciones sexuales grotescas; y asesi- me y asumida estela vargasllosiana, la lo-
natos, violaciones y mutilaciones varias. gra Benjamín Santisteban en un párrafo: 141
Fantasmas asesinos atrapa y obsesio- “…Su técnica, mayormente vargasllosia- 60 años
en la literatura
na, si quien se enfrenta a ella es un lector na, confía en los vasos comunicantes para boliviana
al menos medianamente entrenado; pero que la narración no congele el dinamismo
confunde y hasta puede cansar a un pro- de la ‘realidad’. Cuando los episodios se
fano a obras de largo aliento; finalmente sobreponen de modo que tiempos y espa-
son 610 páginas, más de una docena de cios se invaden mutuamente, la vastedad
personajes, tres épocas de ambientación de la obra seduce a lo casi imposible: ser
e infinidad de escenas superpuestas, en- leída de un solo tirón, como cualquiera de
trelazadas, simultáneas, circulares. las obras de Vargas Llosa”.35
La novela tiene tres grandes seccio-
nes en las que el lenguaje y la estrategia El lugar del cuerpo
narrativa cambian radicalmente: de una Elena es la hija menor de una típica fami-
suerte de diario o cuaderno de apuntes lia clasemediera latinoamericana (obse-
en primera persona, a una fragmentaria
cadena de ida y vuelta de correos elec- 35. Santisteban, Benjamín. “Referencia y vir-
tualidad en la narrativa boliviana contempo-
trónicos, mediada por la parte central, el
ránea”, en Joven narrativa boliviana en el
grueso de la novela en la que se relatan tercer milenio. Comité Nacional del Bicente-
los escabrosos hechos del crimen, leit- nario. Sucre, 2008. p. 9.

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Benjamín Chávez

sionada por escalar socialmente) que vive ancianos y ya desconocidos padres, y con
bajo un signo trágico: es violada periódi- una sociedad que la encumbra por su éxito
camente por su hermano. Así arranca y y fama, aunque la conoce tan poco y tan
se contextualiza la novela en una primera mal como, a estas alturas, ella reconoce el
parte en la que, entrelíneas, se introduce lugar en que nació y creció.
la historia, los personajes y el contexto: Un narrador omnisciente y ausente
Cochabamba en la Bolivia de la decaden- hila toda la acción, los diálogos e incluso
142 te dictadura de los años 80. el cambio de planos y los fragmentos en
60 años La segunda parte muestra a una Elena primera persona (pensamientos, diario
en la literatura
boliviana adulta, pero aún muy joven, que emigra a y otros escritos), en los que predomina
un país equis de Europa y que entre trabajos la interioridad sentimental reflexiva de
eventuales, miserables y no pocos encuen- la protagonista: “Ya tenía acumuladas
tros sexuales casuales empieza a publicar dentro del cuerpo un montón de muje-
artículos literarios en un suplemento. En res muertas”, dice en un lugar hacia el
la tercera parte se ve a una mujer madura, final.
con un mediano éxito como escritora, que Se filtran en la breve novela algunas
pasas sus días entre sus recurrentes aven- de las preocupaciones latentes de Has-
turas sexuales –narradas con detalle y, algo bún en la época en que la escribió y pu-
poco frecuente en estos casos, verosimili- blicó, y que bien interesan para aproxi-
tud– y crisis depresivas; pero acá la trama marse hacia algunas de las reflexiones y
se empieza a intercalar con el diario de su conclusiones de este capítulo.36 Dice el
niñez y un libro de memorias que, se sobre-
entiende, escribirá a futuro la Elena ancia- 36. “Pésima señal que se dé por sentado que
la complejidad de una sociedad determina la
na. En la cuarta parte, el autor hace volver
naturaleza de la literatura que se practica en
a su personaje a su país, 30 años después ella, otro prejuicio demasiado expandido, otra
de su partida, para reencontrarse con sus justificación inútil. Pienso en Sudáfrica o Israel,

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narrador en las páginas 81 y 8237, al inicio lamentables, injustas, dignas de siglos an-
de la tercera parte: teriores (…)? ¿No era eso de lo que había
“¿Debía mencionar el nombre de su huido siempre, desde su primer libro, la
país por primera vez? ¿Hablar por prime- aborrecible tendencia de los escritores
ra vez, desde la literatura, de las condi- de país pobre de hacer sociología por
ciones sociales y económicas de su país, medio de la literatura, un libro de quejas
mediocre, un observatorio de denuncias?
¿Debía mencionar nombres y apellidos, 143
por ejemplo, sociedades igual o más complejas
que la nuestra. Pienso en Coetzee y en Amos acusar apuntando con el dedo, renegar 60 años
en la literatura
Oz, sudafricano e israelí, felizmente liberados en voz baja pero alta, porque luego apa- boliviana
de cualquier obligación o responsabilidad, es- recería el libro y sería leído y machacado
cribiendo historias muy íntimas que nosotros
o alabado o ambos?…”.
al otro lado del mundo agradecemos. Historias
ancladas en sus sociedades pero que en reali- En cuanto al manejo del lenguaje, es ya
dad tratan de otra cosa, de lo que sentimos y en esta temprana obra que se empieza a
pensamos todos en cualquier parte, la pérdida y destacar la impronta del autor: economía
los afectos y el terror; la necesidad de entender
de la palabra, estilo concreto, veloz que,
algo y la necesidad de olvidar; el arrepentimien-
to, la redención, las sombras extenuantes del no obstante, no deja resquicios a una só-
amor y la muerte. ¿Por qué no hay escritores lida trama relatada a un vertiginoso ritmo.
del tamaño de Coetzee o Amos Oz aquí? ¿Los Utilizando repetida y casi siempre acerta-
habrá alguna vez? ¿Qué se necesita? ¿Qué so-
bra?”. Hasbún, Rodrigo, “Señales y prejuicios.
damente el tiempo como recurso narrati-
Apuntes para una ponencia” en Joven narrati- vo, más allá de la temporalidad de la trama
va... p. 54. –saltos, adelantos de hechos y situaciones
37. Trabajamos a partir de la primera edi- que no son imprescindibles describir y que
ción: Hasbún, Rodrigo. El lugar del cuer-
sobreentendidos quedan mejor–, Hasbún
po. Fondo Editorial del Gobierno Autónomo
Municipal de Santa Cruz de la Sierra. Santa escribe en esta obra sobre escribir, por un
Cruz, 2007. lado, y sobre vivir, sobre todo.

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Los autores referentes Jesús Urzagasti; De cuando en cuando,
En el punto anterior se hizo un repaso, si Saturnina (2004), de Alison Spedding y
se quiere, “a profundidad”, de los libros Hoteles (2007), de Maximiliano Barrientos
que consideramos más relevantes, por di- La literatura boliviana escrita y publica-
versos motivos, entre los publicados entre da entre 1997 y 2007 no podría entenderse sin
1997 y 2007 en el país. Siempre habrá lugar estos escritores, como tampoco sin la singu-
a desacuerdos, siempre faltarán algunos o lar figura de Víctor Hugo Viscarra, a quien
144 sobrarán otros, según criterios. Nos queda amerita dedicar unos pocos párrafos aparte.
60 años
simplemente mencionar unos pocos títu- Cuatro de los seis libros publicados en
en la literatura
boliviana
los más que tuvieron no poca llegada en- vida por Viscarra (La Paz, 1958-2006) vie-
tre la crítica y los lectores pero que, sobre ron la luz en el periodo que nos compete,
todo, fueron escritos por narradores que todos gracias a la editorial Correveidile: Al-
destacaron con grandes obras publicadas coholatum y otros drinks. Crónicas para
en periodos que no corresponden a este gatos y pelagatos (2001), Borracho estaba
capítulo, tal es el caso de Jesús Urzagasti. pero me acuerdo. Memorias del Víctor
Mencionemos entonces: Altiplano Hugo (2002), Avisos necrológicos (2005) y
Express (2000), de Juan de Recacoechea; Ch'aqui fulero. Los cuadernos perdidos
La realidad y los símbolos (2001, póstu- de Víctor Hugo Viscarra (2007, póstumo);
mo), de Jorge Suárez; Un hombre senti- un libro salió a las calles pocos meses an-
mental (2001), de Gonzalo Lema; Potosí tes: Relatos del Víctor Hugo (1996) y su
1600 (2002), de Ramón Rocha Monroy; primer texto, Coba: lenguaje secreto del
El delirio de Turing (2003), de Edmundo hampa boliviano, data del ya lejano 1981.
Paz Soldán; El señor don Rómulo (2003), ¿Un destacado escritor de ficción o un
de Claudio Ferrufino-Coqueugniot; El úl- medianamente dotado cronista? ¿Mito
timo domingo de un caminante (2003) o farsa? ¿Literatura vivida?, ¿no ficción
y Un hazmerreír en aprietos (2005) de matizada? ¿Cómo abordar, alejados de es-

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tigmas y prejuicios la, en todo caso, insó- De pronto, entre las defensas argumen-
lita, singular obra de Viscarra? Los segui- tadas y relativizadas, honestas que no apo-
dores y detractores suelen estar bastante logistas, hay que remitirse a un ensayo de
en los extremos, por eso es saludable una Vicky Ayllón en el que la literata afirma: “la
mirada ecuánime aunque abierta, como la literatura del Víctor Hugo no puede justifi-
de Sebastián Antezana: “No es uno de los carse, defenestrarse, ensalzarse o anularse
grandes escritores de Bolivia. Su obra, va- por la vida que le tocó. Esto vale para los
liosa pero que no marca escuela, nace de lectores como para la crítica, la academia, 145
una necesidad de darle voz a los sin voz, etc., aunque, claro, lo peor es que no se lea 60 años
en la literatura
lo que es meritorio porque pone en relieve su obra porque con su vida ya basta. Víctor boliviana
espacios, seres y dinámicas clásicamente Hugo era, entre otras cosas, un escritor, y a
marginales. Pero en sus libros, más allá de un escritor hay que leerlo”.39
ciertos giros y recurrencias afortunadas, Pocos autores bolivianos consignaron,
no se ve un trabajo especial con el lengua- entre 1997 y 2007 tanto interés y expec-
je, ni se nota una escritura que sobrepase tativa –a favor o en contra– como Visca-
la anécdota o esté interesada por develar rra. Pocos reeditaron y vendieron tantos
lo que late debajo de la fachada del inter- libros, pocos merecieron igual más rese-
cambio social -es decir económico-, por ñas en suplementos y revistas, pocos, y
más grotesco que sea. Su proyecto hace he aquí el dilema que sale ya del plano li-
de la vida callejera su centro absoluto y,
al hacerlo –ajena a otras fuerzas que no cada” en LetraSiete, 31 de mayo de 2016.
tienen que ver con aquello contenido en Disponible en http://letrasietebolivia.blogs-
pot.com/2016/05/lector-al-sol.html
la epidermis de la acción–, resulta en oca-
39. Ayllón, Virginia. “Víctor Hugo sí, Víctor
siones poco transcendente..”.38
Hugo no”, en LetraSiete, 20 de junio de 2015.
Disponible en http://letrasietebolivia.blogs-
38. Antezana, Sebastián. “Viscarra, una dé- pot.com/2015/06/ensayo.html

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terario, tuvieron una figura tan mitificada más agresiva. En parte, también adverti-
hasta el punto ya del artificio. Por eso vale mos que Mitre nos habla de cómo ha arri-
la pena este espacio aparte. bado a su morada definitiva. ¿Definitiva?
¿Será posible?, me pregunto. Aunque no
La poesía tengo plena certeza de ello -quizá ni él
Nos hemos concentrado a lo largo de este mismo la tenga-, no dejo de pensar en esa
texto en la narrativa, no por preferencia posibilidad. Si bien la nostalgia no tiene la
146 personal por ésta ante la poesía, menos persistencia ni la fuerza de sus otros poe-
60 años porque consideremos que la calidad de la marios, Mitre todavía lleva en sí la imagen
en la literatura
boliviana poética boliviana es inferior a la de la pro- de su país natal, de su padre…”.40
sa; si acaso, al contrario. Es evidente que Los poemarios Musa en Jeans descolo-
la novela y el cuento son géneros más po- rido (2001) y Jaguar azul (2002) –en espe-
pulares –ojo, a no entender lo popular con cial el segundo, que por su registro verbal
matices negativos– no sólo para el lector, muy acentuado en el habla del chaco tarije-
sino también para los editores, libreros y, ño marca una suerte de estro propio del au-
por supuesto, para los escritores. tor– son dos de los libros más destacados de
Dicho esto, debemos partir por destacar la prolífica y sólida obra poética del tarijeño
algunos poemarios fundamentales de este Jorge Campero (Tarija, 1953) que empezó
periodo pero, al contrario de la novela, lo en los años 80 y se mantiene aún vigente.
haremos ahora partiendo por los autores. Ambos títulos el Premio Nacional de Poesía
Eduardo Mitre (Oruro, 1943) publicó “Yolanda Bedregal”. Sobre su estilo poético,
en esta década El paraguas de Manha-
ttan (2004) y Vitrales de la memoria
40. Cáceres Romero, Adolfo. “El paraguas de
(2007). Escribe Adolfo Cáceres Romero
Manhattan” en LetraSiete, 9 de octubre de
sobre el primer poemario: “se abre a una 2014. Disponible en http://letrasietebolivia.
nueva visión de la realidad. Más cruel, blogspot.com/2014/10/ensayo.html

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María Soledad Quiroga

Edmundo Mercado comenta: “La poesía de En el periodo objeto de este análisis,


Jorge Campero ha creado su propio desti- Humberto Quino, uno de los mayores
no; poesía que se hace en el camino, que re- referentes vivos de la poesía boliviana,
corre la noche atravesando seres de papel, publicó Coitus ergo sum (2003). No obs-
personajes de humo, cuerpos sedientos de tante, un año antes, en 2002, dio a la im-
placer. Este es el espacio en el que se inscri- prenta Summa poética, libro que reco-
be su poética, y esta se define en torno a la ge buena parte de su obra, lo que nos da
vida y al quehacer del creador”. pie a rescatar una precisa síntesis acu- 147
El poeta y crítico Rubén Vargas (La ñada por Rubén Vargas en la contratapa 60 años
en la literatura
Paz, 1959-2015) publicó su segundo poema- de este volumen: “Esta Summa poética boliviana
rio, La torre abolida, en 2003. Sobre esta permite seguir el trazo de la escritura
obra, escribe Eduardo Mitre: “… recrea el del autor a lo largo de casi 25 años: su
retrato interior sin olvidar el dibujo del es- viaje hasta las dimensiones más extre-
cenario de la época, de las oscuras fuerzas mas de lo real, hasta abismarse en las
sociales que marcaron las vidas de los per- oscuridades de la ciudad, de la historia,
sonajes que son objeto de las recreaciones de la muerte, de su cuerpo, de la razón.
del poeta. En la composición de estos re- Y desde esos escombros, que son los es-
tratos convergen dos niveles: los hechos combros de la razón poética conmovida
esenciales de la vida de cada autor evoca- en su mismo centro, ha sabido rehacer
do y las citas, alusiones o variaciones he- un lenguaje con la exaltación y el enco-
chas a partir de sus obras sean literarias, no que solo pueden venir de la más radi-
pictóricas o cinematográficas”.41 cal forma de lucidez: la pasión”.
Por su parte, el poeta orureño Benja-
mín Chávez ganó en 2006 el Premio Na-
41. Mitre, Eduardo. “Cámara de ecos, trenza
de palabras” en Obra poética, Rubén Vargas cional de Poesía “Yolanda Bedregal” con
Portugal. Plural. La Paz, 2017. p. 169. Pequeña librería de viejo, poemario so-

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bre el que Eduardo Mitre escribe: “…libro obra total, totalizadora y esencial para la
en el cual se encuentran todos sus mejo- referencia precisa, profunda y detallada
res poemas a más de ser el más compac- de nombres, hechos e instituciones cru-
to. Es claro que no ofrece todas las caras ciales en la historia nacional.
o facetas de su obra, pues decididamente “El monumental Diccionario Histó-
sombrío, aun pesimista, no incluye las rico de Bolivia, que por sí solo podría
manifestaciones más bien afirmativas, justificar una existencia, es resultado de
148 por momentos exultantes, que se escu- una idea suya y de su tenacidad a toda
60 años chan en otros tramos de la misma”.42 prueba, y aunque fue un trabajo colecti-
en la literatura
boliviana vo, su concepto, organización y la mayor
Ensayo parte de sus entradas son méritos que le
En 2004, Elías Blanco publicó su Enciclo- corresponden [a Barnadas]”, bien lo dice
pedia Gesta de autores de la literatura el poeta y periodista Gabriel Chávez43.
boliviana, llenando un importante vacío Ese mismo año salió de imprenta Ha-
en cuanto a información bio-bibliográfica cia una historia crítica de la literatura
básica de escritores y artistas bolivianos en Bolivia, de Blanca Wiethüchter, Alba
se refiere; no obstante y ya puestos a ha- María Paz Soldán et. al., un exhaustivo
blar del ensayo –en su acepción crítica, trabajo de investigación e interpretación
reflexión literaria– hay que decir que en de la historia literaria nacional a partir
este periodo se produjo un libro de capi- de algunos ejes recurrentes e ineludibles,
tal importancia: el Diccionario Histórico como Ricardo Jaimes Freyre.
de Bolivia (2002) de Josep Barnadas, una
43. Chávez Casazola, Gabriel. “Barnadas de
una sola pieza”, en LetraSiete del 2 de oc-
42. Mitre, Eduardo. Pasos y voces. Nueve tubre de 2014. Disponible en http://letrasie-
poetas contemporáneos de Bolivia: ensayo tebolivia.blogspot.com/2014/10/sombras-na-
y antología. Plural. La Paz, 2010. p. 97. da-mas.html

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Vilma Tapia

Luis H. Antezana señala en su texto in- produce al ser humano, es decir al sujeto
troductorio al primer tomo: “… los víncu- y objeto de esos factores”.
los de la literatura boliviana con el resto del Al cerrar esta suerte de recapitulación
mundo no cesan de incrementarse, la red de lo ocurrido en cuanto a literatura se re-
electrónica vincula a los seres humanos y las fiere en Bolivia, entre 1997 y 2007, no de-
artes de otras y nuevas maneras, etc., etc.; bemos perder de vista que en la historia
y, por el lado crítico, por ejemplo, a partir de las letras en este país –como queda evi-
de hoy, el horizonte indicado ya cuenta con denciado en los anteriores capítulos– atra- 149
un aporte inédito: este Hacia una historia vesamos por ciertas etapas remarcadas: 60 años
en la literatura
crítica de la literatura en Bolivia que us- costumbrismo y provincialismo (fines de la boliviana
ted, lector(a) ya puede frecuentar…”. Colonia y periodo republicano), literatura
Siempre con el riesgo de olvidarnos de sociopolítica (al influjo de la Guerra Cha-
algunos libros importantes, no queremos co, la Revolución del 52 y, tras breve pausa,
dejar de mencionar a Viaje en lomo de tigre reactivada en parte con las dictaduras) y
(2002), de Moira Bailey y Las tentaciones de literatura urbana moderna (tras los antece-
San Ricardo (2003), de Marcelo Villena dentes de Óscar Cerruto y Marcelo Quiro-
ga Santa Cruz, con Cerco de penumbras
Apuntes finales y Los deshabitados, respectivamente, am-
En su libro La patria íntima (Plural, bas de 1959, consolidada con Jaime Saenz
1998), Leonardo García Pabón señala que y Jesús Urzagasti ya en los setenta). ¿Será
el intento más serio e imaginativo, desde momento ya de hablar de una nueva refe-
el pensamiento boliviano, por compren- rencialización o encasillamiento?
der la “nación cultural boliviana”, se ha El periodo de las dictaduras y la con-
dado sin lugar a dudas desde la literatura, siguiente recuperación y consolidación
donde “no solamente se traducen hechos de la democracia tuvieron en la literatura
históricos o factores sociales, sino se re- boliviana un efecto crucial: los autores se

1997.2007 Cambio de ritmo


Alison Spedding

dieron cuenta, poco a poco, de la necesi- la literatura boliviana del siglo XXI? ¿Es
dad de dejar de supeditar su arte al contex- verdad que estos autores, más que otros,
to socio-político. Luego de la aparición de se “profesionalizan” como escritores “a
referentes cruciales de la novela urbana: tiempo completo”, y que desde su dedi-
Felipe Delgado (1979), Jonás y la ballena cación total y decidida a las letras se forja
rosada (1986), American Visa (1994), por una tendencia de perfeccionamiento, se-
citar algunos ejemplos; entre 1997 y 2007, riedad y mayor compromiso con la lite-
150 Bolivia atravesó un profundo proceso de ratura? Como está visto, este trabajo no
60 años transformación política, social y económi- busca respuestas, acaso, si, recordar más
en la literatura
boliviana ca: de la presidencia democrática del ex- bien las interrogantes planteadas e inten-
dictador Hugo Banzer, se llegó al periodo tar reflexionar a partir de numerosas re-
aún vigente de Evo Morales, atravesando ferencias y propuestas de los propios pro-
una serie de cortos y convulsos periodos tagonistas de nuestra literatura.
de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos “Hablar de escritores contemporáneos
Mesa y Eduardo Rodríguez Veltzé. ¿Cómo es siempre complicado porque es una ca-
influyó en la literatura la crisis, primero y tegoría que tiene muchas dificultades para
luego la estabilidad y desarrollo económi- su definición: ¿tiene que ver con el tiem-
co? ¿Hay diferencias entre la literatura de po, con los temas tratados, con la edad de
los periodos “neoliberal” y de “cambio”? los escritores? (…) En todo caso, encon-
La irrupción y consolidación de Paz tramos un conjunto de escritores jóvenes
Soldán, sobre todo, y otros escritores que que viene publicando desde hace algunos
siguen su estela (Giovanna Rivero, Juan años y que poco a poco se van consoli-
Pablo Piñeiro, Rodrigo Hasbún, etc.) a dando como referentes (…), cultivando
fines de los noventa, puede considerarse la escritura desde una profesionalización
como un punto de inflexión en la narrati- evidente. Son escritores que dan su pun-
va boliviana: ¿Surge con esta generación tapié inicial en concursos literarios, pro-

1997.2007 Cambio de ritmo


mociones editoriales y participan de una Bibliografía
difusión virtual que los hace dignos repre-
AA.VV. Joven narrativa boliviana en el tercer
sentantes de la era del Internet”.44 milenio. Comité Nacional del Bicentenario.
¿Será, como señala Omar Rocha en el Sucre, 2008.
Antezana J., Luis H (2011): Ensayos escogidos.
anterior párrafo, que tras lo urbano y mo-
Plural, La Paz.
derno, el nuevo rumbo de la literatura bo- Antezana, Sebastián (comp.) (2013): Antolo-
liviana va por el lado de lo profesional, vir- gía del concurso municipal de literatura
“Franz Tamayo”. Editorial 3600, La Paz.
tual-digital? Para qué arriesgarse en este Camacho, Willy (comp.) (2013): Memoria em- 151
acertijo. Lo único que se puede concluir, a boscada. Cuento boliviano contemporá- 60 años
vista de lo detallado es que sin lugar a du- neo. Alfaguara, La Paz. en la literatura
boliviana
González Almada, Magdalena (comp.) (2015):
das con el auge editorial, la consolidación Revers(ion)ado. Ensayos sobre narrativas
de las ferias del libro, de los concursos li- bolivianas. Portaculturas, Córdoba.
terarios, de la web como herramienta cla- González, Juan (comp.) (2000): Memoria de lo
que vendrá. Selección sub 40 del cuento
ve, y con la aparición de voces narrativas en Bolivia. Nuevo Milenio, La Paz.
sólidas y confiables, la literatura bolivia- Mitre, Eduardo (2010): Pasos y voces. Plural, La Paz.
Rocha, Omar y Cárdenas, Cleverth (2011): Li-
na definitivamente empezó a caminar en
teratura y democracia (1983-2009). UM-
otro ritmo, precisamente en torno a los 10 SA-Gente Común, La Paz.
años que van del tramo final del siglo XX al Wiethüchter, Paz Soldán, Ortiz y Rocha (eds.)
(2002): Hacia una historia crítica de la li-
inicial del XXI. teratura en Bolivia, t. I y II. PIEB, La Paz.
Zelaya, Martín (comp.) (2014) Búsquedas y
presagios. Narrativa boliviana en el siglo
XXI. Editorial 3600, La Paz.

Revisión hemerográfica
Fondo Negro, La Prensa. La Paz 2006-2009

44. Rocha, Omar. “El cuento en la cultura LetraSiete, Página Siete. La Paz 2014-2017
democrática”, en Rocha, Omar, Cárdenas, Portales
Cleverth et. al. op.cit. p. 89. www.ecdotica.com

1997.2007 Cambio de ritmo


1957.1967

1967.1977

descorriendo el
tupido velo de la
1977.1987
mediterraneidad
por Giovanna Rivero
153
60 años
en la literatura
1987.1997 boliviana

1997.2007

2007.2017

Magela Baudoin
2007-2017
descor r iendo el t upi do velo de la m edi t erra nei d ad

h
por Giovanna Rivero

ay, sin duda, muchos ángu- En este sentido y por cuestiones de


los y enfoques desde los cuales recortar extensión, límite y claridad, en el desa-
el paisaje literario de la década 2007-2017. rrollo de este texto me ocuparé de los
Podría priorizar una comparación entre puntos de inflexión que dinamizan este
los modos en que los escritores inmedia- trayecto temporal. Sin afán de omitir in-
tamente contemporáneos y los escritores tervenciones literarias que enriquecen el
que levantaron su obra en el siglo XX deci- campo cultural boliviano, me detendré
154 dieron representar la relación sujeto-po- prioritariamente en los sucesos que im-
60 años lítica; o podría poner el énfasis en las es- pulsan la internacionalización y que, al
en la literatura
boliviana trategias simbólicas a las que recurren los mismo tiempo, suponen una tensión con
escritores de este siglo para dibujar los las formas y manifestaciones previas de la
espacios bolivianos y nutrirlos de una ba- actividad literaria en Bolivia.
tería afectiva que haga las veces de identi-
dad. Sin embargo, considero que, en este Un nuevo espejo
tramo del siglo XXI, el quehacer literario La década literaria que nos ocupa en este
en el territorio boliviano experimenta capítulo y que se inicia con el número
un fenómeno en el que vale la pena de- impar 2007 viene marcada por un nuevo
tenerse por su potencia transformadora. momento político en Bolivia y, en gene-
Se trata del imparable proceso de inter- ral, en América Latina: la emergencia
nacionalización, en apariencia sostenido casi inesperada de los populismos. Ha-
principalmente por la voluntad de crear cía apenas un par de años que Evo Mo-
redes, tejidos y diálogos con campos cul- rales había asumido la presidencia y las
turales de otros países, pero en su dimen- aguas de las distintas regiones de Bolivia
sión más profunda gatillado por una con- se habían agitado, no sólo ante la nueva
ciencia distinta de la literatura, es decir, configuración del paisaje social, sino por-
por un cambio de paradigma. que aleteaba en el aire un inevitable déjà

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


vu. Igual que en la década de 1930, con de la consensuada “realidad” se nutrían
la crisis existencial que significó la Gue- de un nuevo oxígeno, lo cual marcaba un
rra del Chaco, en el segundo quinquenio horizonte de expectativas radicalmente
del siglo XXI Bolivia volvía a mirarse en el distinto al que habían dibujado las gene-
espejo para descubrir que no existía un raciones anteriores. La idea de que la de-
único nacionalismo, sino muchos, y que seada internacionalización era posible se
esos muchos nacionalismos se encontra- instauró irrevocablemente en las nuevas
ban también en franco desplazamiento, camadas, que no dudaron en acometer un 155
en imparable flujo. Si la Guerra del Cha- camino de doble carril: el éxodo físico y el 60 años
en la literatura
co puso a todos los gentilicios nacionales éxodo conceptual. Es preciso señalar que, boliviana
bajo la misma sed y el mismo sol en esa ya en los noventa, el escritor cochabam-
suerte de palimpsesto histórico que fue el bino Edmundo Paz Soldán había estable-
Gran Chaco y su porción boreal, la des- cido los contornos de ese nuevo modelo
carga simbólica que significó la llegada a de escritor: un escritor globalizado.
la silla presidencial de Evo Morales, puso En esta rápida comparación, consen-
en el escenario imaginarios que los cen- suemos en que el aura de la mediterra-
tros hegemónicos habían mantenido en la neidad había permeado la psicología y
galería de los exotismos. la personalidad del artista boliviano del
La globalización que, en términos siglo XX, imbuyéndolo de un estoicismo
prácticos se habilitó a nivel de nuevo muy parecido a la resignación y por el
ethos social con las tecnologías virtuales, cual el arte y, en concreto, la literatura,
también había instalado ya su impronta eran asumidos como caminos sin retorno,
definitiva. Los escritores que comenzaban en el sentido existencial y material de la
a escribir, publicar o construir esa suerte expresión. El escritor del siglo XX pare-
de imaginación compartida que genera cía profesar una suerte de ontología que,
la circulación de la ficción y los relatos lejos de conectar al hacedor de arte con

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


Rodrigo Hasbún

una comunidad creadora, lo conducía a Si hasta casi fines del siglo XX los puntos
una búsqueda existencial que lo desgarra- de inflexión que dinamizaron los tópicos
ba del mundo. Con ese estado de ánimo narrativos del indigenismo, el costum-
de fondo, la emergencia de Paz Soldán en brismo y el realismo se originaban en los
el panorama latinoamericano primero, sucesos políticos y socioeconómicos que
y luego definitivamente global, puso un decantaron en los correspondientes trau-
nuevo derrotero para los que venían. mas nacionales –la herida original de la
156 Ambos éxodos, el físico y el concep- Colonia, la herida del mar, la Revolución
60 años tual, se dieron de forma simultánea. Es Agraria de 1952, el fracaso del Che Gue-
en la literatura
boliviana probable que, a pesar del claro ejemplo vara, la irrupción del modelo neoliberal
que, como acabo de señalar, Paz Soldán a mediados de la década del ochenta, el
constituía, inicialmente sólo surgiera la boom del narcotráfico y, claro, un cuida-
intuición de que era preciso un desplaza- doso etcétera–, el siglo XXI boliviano se
miento más arriesgado hacia otros espa- gesta en la misma placenta que otras so-
cios, no sólo para vivir la experiencia de ciedades latinoamericanas por virtud de
la extranjería –tan útil y enriquecedora la globalización y su implacable avatar, la
para un escritor–, sino para precisamente virtualidad. Considero que esa virtuali-
diversificar los espacios de enunciación dad es la que ejecuta o habilita un cambio
de Bolivia. Es decir, para multiplicar Bo- de paradigma importante en el horizon-
livia, poniendo en funcionamiento esa te de expectativas de los escritores que
operación creativa que es tan común en comienzan a participar de la producción
otras tradiciones latinoamericanas y que literaria a partir del año 2005. Así como
consiste justamente en contar el país la cueva platónica articula una específica
desde un lugar que no es el país, o apro- teatralización de las sombras, en corres-
vechar esa distancia para articular un si- pondencia con lo que una realidad o un
lencio patrio a modo de otro palimpsesto. mundo siempre distante proyecta en sus

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concavidades, del mismo modo la virtuali- relaciones intelectuales; otros obligados
dad construye en las posibilidades expre- por las dictaduras. Esos desplazamientos,
sivas, en las ambiciones de mercado y en empero, no estaban orquestados por el fe-
la autopercepción del sujeto que escribe, nómeno multiplicador de la globalización,
una teatralización muy distinta a la que de tal modo que la experiencia del viaje
había albergado la psiquis del escritor bo- no siempre generaba una brecha a nivel
liviano del siglo XX. La vieja frase “el mun- colectivo, una fisura en la mediterranei-
do es ancho y ajeno” de pronto exigía un dad. De allí que, tensionado por el espíritu 157
cambio de adjetivos. Los escritores más globalizador, el nuevo impulso migrato- 60 años
en la literatura
jóvenes se acercaban a los engranajes li- rio que en esta última década animó a un boliviana
terarios desde otro a priori y esa inédita grupo reconocible de escritores a buscar
actitud de apropiación, que tanto las edi- otros asentamientos territoriales desde
toriales independientes como los soportes donde crear y publicar tenga característi-
propios de la virtualidad orquestaban sin cas definitorias para el campo literario.
ambages, generó inmediatas redes inter-
nacionales por donde poner a circular la Otras búsquedas, otro
obra en desarrollo. paradigma
Por supuesto, no cabe duda de que his- Entre los escritores que enhebraron en el
tóricamente hubo otros éxodos bolivianos éxodo su camino debo incluir mi nombre.
de escritores y artistas; algunos marcados Urgida por la necesidad de profundizar en
por el impulso natural que la formación un conocimiento teórico que me permi-
de la República y el constante contacto tiera comprender mejor los intersticios
con el viejo continente suponían, utilizan- de los operativos culturales, el modo en
do la correspondencia, los viajes transo- que los cánones y las tradiciones se cons-
ceánicos, el ensayo continental, el diseño truyen y sus flexiones de inclusión/exclu-
cartográfico, como expresiones de esas sión organizan la “verdad histórica litera-

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ria”, consideré que el sistema académico ción, canon/periferia, andinismo/universa-
de Estados Unidos constituía una salida. lidad, constituyó la principal razón de este
Hasta hace pocos años, los pocos talleres viaje infinito. De ese modo, probablemen-
literarios que se impartían en Santa Cruz te mi éxodo literario también forme parte
–espacio referencial en el Oriente bolivia- del proceso de internacionalización que
no– satisfacían como podían la necesidad dinamizó innegablemente la cuestión lite-
no siempre consciente de articular líneas raria boliviana en esta última década y que
158 de pensamiento para el siglo XXI en torno a encontró en la proliferación de editoriales
60 años la creación literaria y su correspondiente independientes un puente importante ha-
en la literatura
boliviana repercusión en el entramado cultural. La cia ese gran tejido latinoamericano.
Paz, y en cierta medida Cochabamba, nu- He mencionado que la relativa soledad
cleaban en sus instituciones académicas y consecuente libertad, con respecto a las
esos espacios de reflexión concentrándo- tensiones naturales que suele generar el
se fundamentalmente en las tradiciones marco referencial de un canon, permitió
ya asentadas y en la confirmación de un que en algunos de los campos literarios
canon poco flexible o poroso. Podría de- periféricos –Santa Cruz y Cochabamba,
cirse, en ese sentido, que la falta de diá- principalmente–, los escritores de las
logo entre fuerzas y tiempos de creación nuevas generaciones se entregaran a bús-
repercutió en una cierta soledad que los quedas, exploraciones y formulaciones de
otros campos culturales bolivianos apro- propuestas narrativas en las que el viraje
vecharon para desarrollar vetas literarias de temas, la problematización de la rea-
distintas, atípicas en la tradición y los lidad y el instinto de la contemporanei-
costumbrismos bolivianos. dad subrayaban al sujeto individual en
En mi caso, el deseo de comprender oposición a la fuerte noción de colectivi-
algunos aparentes binarismos, tales como dad y polis que la producción literaria del
visibilidad/invisibilidad, modernidad/tradi- siglo XX había marcado. Además, si bien

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es cierto que, en dos grandes luminarias Los “encargos políticos” que las sucesivas
literarias del siglo XX, Jaime Saenz y Je- camadas suelen recibir de sus antecesores
sús Urzagasti, la subjetividad individual no encontraban eco en una conciencia
se presenta en personajes de alta densi- más conectada con el “yo”. Un “yo”, por
dad simbólica y potenciados por el orden cierto, que debía recorrer apuradamente
de lo nocturno, tales como el “aparapita”, las etapas que en otras tradiciones eran
cargador indígena que, a fuerza de aca- una fase superada. Ese “yo”, hijo de la
rrear sacos de papa o cargas que le signi- modernidad (¿o la posmodernidad?), de- 159
fican el doble de su peso, se convierte en bía saldar cuentas con los relatos omitidos 60 años
en la literatura
una suerte de Cristo-Atlas andino; o, en durante largas décadas. Ese “yo” encontró boliviana
el caso de Urzagasti, el joven estudiante en el siglo XXI y en los espacios periféricos
chaqueño de pocos recursos que emigra de enunciación literaria las coordenadas
a La Paz y gasta sus noches desarrollando apropiadas para desplegarse en algunas de
una escritura entrañable, coyuntura y bi- sus posibilidades.
locación entre la provincia y la urbe, para De todas maneras, algunos de los es-
entender su origen y su destino; en ambas critores de esa camada –nacida en su
propuestas prevalecía la conciencia de mayoría en la bisagra de los setenta y los
una responsabilidad política y social con ochenta– desplazaron gradualmente sus
la historia como devenir óntico y con la miradas hacia otros temas en los que fi-
comunidad como caos natural de la vida. nalmente se abordaba la historia sin por
Se trataba de subjetividades pesadas en el ello abandonar una de las fortalezas más
sentido de que en ellas la escritura cifraba importantes de su propuesta: la subjeti-
la intersección del tiempo histórico y las vidad, la minuciosa construcción de un
circunstancias nacionales. complejo sujeto moderno. Por ejemplo,
En contrapartida, los nuevos narrado- Rodrigo Hasbún presenta el año 2015 una
res abrazaron otro tipo de responsabilidad. novela inesperada en la tradición nacio-

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nal, Los afectos (Random House), pu- vaciamiento del sujeto político y su vín-
blicada simultáneamente en nueve idio- culo con la historia.
mas. En ella, el escritor recrea las vidas Dicho de forma apurada, esta última
de inmigrantes alemanes, que, azuzados década se presenta como un tramo de pro-
por el sueño de El Dorado, integran sus nunciadas colinas, con súbitas transfor-
existencias al devenir boliviano y sus uto- maciones, una dinamización muy positiva
pías izquierdistas. Desde otra veta, pero del quehacer literario y una creciente vi-
160 en similar desplazamiento, Liliana Colan- sibilidad en las esferas internacionales. La
60 años zi publica el año 2017 un libro breve pero inclusión de nombres bolivianos en listas
en la literatura
boliviana contundente, Nuestro mundo muerto (El literarias intercontinentales que funcio-
Cuervo), también traducido a diversos nan como cánones instantáneos o alterna-
idiomas, y en el que la escritora se separa tivos se da de forma cada vez más regular.
en gran medida de la estética juvenil con El año 2007, por ejemplo, Rodrigo Hasbún
la que inició su trayecto y revisa fibras formó parte de la lista de “Los 39 escrito-
fundamentales de la conformación de la res menores de 39” que Hay Festival, de
identidad del Oriente boliviano, cuestio- Bogotá, propuso como la camada que re-
nando desde la ficción lo que ella llama novaría la literatura del siglo, una distin-
“el mestizaje feliz”. Un tercer ejemplo ción que una década después (2017) reci-
que me atrevo a citar es el de mi novela biría también Liliana Colanzi. El año 2011
98 segundos sin sombra (Caballo de Tro- Hasbún también fue incluido en la lista de
ya), publicada el año 2014, en la que me la revista británica Granta como uno de
interesó recuperar la ‘década perdida’, los los mejores novelistas jóvenes en español.
ochenta, cuando el neoliberalismo arrasó Ese mismo año tuve la suerte de ser se-
el “ethos de la vida” e instaló, a través del leccionada por la Feria Internacional del
código del narcotráfico, un horizonte de Libro de Guadalajara como uno de “Los
expectativas enajenante y doloroso, un 25 secretos literarios mejor guardados de

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América Latina”. Cabe mencionar que, ce- bien lo generacional es una coincidencia
rrando la década literaria anterior a esta, que casi siempre termina por disiparse
el año 2005, la novela La gula del picaflor, para permitir que sea el peso específico
con la que el escritor paceño Juan Claudio de las obras el que determine su lugar, es
Lechín había obtenido el Premio Nacional preciso señalar que el año 2007 nació con
de Novela de Alfagura-Bolivia (2003), fue la clara impronta literaria de dos escri-
seleccionada entre los finalistas del legen- tores jóvenes a los que la prensa cultural
dario concurso “Rómulo Gallegos”. reconoció casi siempre como una doble 161
No afirmo de ninguna manera que esta emergencia. Fue este factor, quizás, el 60 años
en la literatura
sea la medida, ni la única ni la más repre- que también propició que el discurso con boliviana
sentativa, de la salud de la literatura boli- el que ambos escritores reflexionaban en
viana de esta década, pero sí creo que es voz alta sobre sus libros alcanzara una
un síntoma de la integración de escritores mayor resonancia.
en espacios culturales y de legitimación Hasbún y Barrientos habían irrumpido
que antes parecían muy lejanos o muy ex- en el campo cultural boliviano no sólo para
traños a nuestras idiosincrasias. renovar las estéticas que hasta ese mo-
mento se trabajaban (y cuyo último giro
El Bildungsroman boliviano importante había sucedido con el mítico
El año 2006, el escritor cochabambino Taller del Cuento Nuevo de Jorge Suárez,
Rodrigo Hasbún publicó su libro de cuen- hacía poco más de una década), sino so-
tos Cinco (Gente Común). Ese mismo bre todo para llamar la atención sobre el
año, el escritor cruceño Maximiliano Ba- tratamiento de los personajes, la ficciona-
rrientos publicó Los daños (La Mancha lización de las subjetividades y el acerca-
2006), un conjunto de relatos cuya esté- miento a los conflictos narrativos. Si bien
tica dialogaba de manera claramente sin- en algunas zonas de la narrativa boliviana
crónica con la propuesta de Hasbún. Si ya se había explorado con gran solvencia

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ese gran tópico universal que es el creci- personajes, casi totalmente desprendidos
miento y el aprendizaje de un personaje de marcas o referencialidades políticas,
joven –pensemos en Domi, de La niña de las propuestas literarias de Hasbún y Ba-
sus ojos, de Antonio Díaz Villamil, o de rrientos provocaban el efecto de extraña-
nuevo en el muchacho chaqueño, en Ti- miento y extraterritorialidad que los aires
rinea, de Urzagasti–, estos protagonistas de la globalización reclamaban. Tanto en
obedecían a una teleología que excedía su Cinco como en Los daños se plantea el
162 intimidad, de tal manera que la propuesta aprendizaje juvenil como un sistema de
60 años del aprendizaje y el descubrimiento como prueba-error por el que el mundo deja
en la literatura
boliviana fuerzas que sostienen profundamente a filtrar su ética y su corrupción. Tal vez
un personaje se supeditaba a una misión incluso podría decirse que, al arrojar per-
siempre política. Sus juventudes eran una sonajes prematuramente atribulados a la
puesta en escena de las transformaciones galería de la imaginación pública bolivia-
y las demandas sociopolíticas de su inme- na, Barrientos y Hasbún problematizaban
diato momento histórico. Quizás no es de- de otro modo el fracaso de los proyectos
masiado temprano ya para leer la primera políticos nacionales. Los dolores de amor,
intervención de Hasbún y Barrientos en el crecimiento en solitario, la melanco-
el contexto nacional como un giro radical lía como estado de ánimo que parecía
de la sensibilidad literaria hacia uno de no haberse enterado que el siglo apenas
los subgéneros que más ha vitalizado las acababa de estrenarse eran los resortes
distintas tradiciones de la literatura mo- que dinamizaban la maduración de los
derna: el Bildungsroman, la épica del cre- personajes. El mundo era “interior” y los
cimiento y la maduración. espacios políticos –la patria, la región, la
Con estilos despojados y concentran- nación, incluso la ciudad como ágora co-
do la dinámica del conflicto que justifica munitaria– se vaciaban de sentido. Esa
un relato en la radical intimidad de los mirada, especialmente en el caso de Ba-

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rrientos, es transversal en su propuesta; Curiosamente, como en una irónica
así, en sus publicaciones más interna- oposición, una suerte de destiempo tan
cionales, tales como en el libro de cuen- característico en el destino boliviano,
tos Una casa en llamas, publicada por mientras este interesante giro de episte-
la argentina Eterna Cadencia en 2016, y mes literarias sucedía en lo literario, la
La desaparición del paisaje, publicada historiografía boliviana anotaba hitos ní-
por la española Periférica el mismo año, tidamente innegables: Evo Morales volvía
los personajes hacen de la fragmentación a poner sobre el tapete el viejo “proble- 163
afectiva una política existencial, una re- ma del indio”, sólo que esta vez bajo el 60 años
en la literatura
sistencia ante las fuerzas culturales que emblema de un franco proceso de des- boliviana
tienden a la confluencia o el destino co- colonización. Era el momento de revisar
mún. Y si bien en el volumen de relatos los esquemas simbólicos, los materiales
que Hasbún publicó en España con Duo- icónicos, la forma de nominar el mundo
mo, Los días más felices (2011), tam- para despellejar todo indicio europeizan-
bién aparece la desolación como estado te o anglo que hiciera de los lenguajes
de ánimo de este siglo, no es menos no- bolivianos una forma de complicidad con
torio el trabajo minimalista de la prosa, los imperios. Mientras tanto, las nuevas
en búsqueda de un adelgazamiento de las camadas de escritores ponían en circula-
estrategias descriptivas, tal vez como otra ción referencias literarias de la tradición
respuesta al afán súper teleológico de la norteamericana armados tras la consigna
narrativa boliviana de comienzos del siglo de que el escritor encontraba su tradición
XX. No estaríamos hablando sólo de estilo, en cualquier otro marco literario. Estos
sino de un viraje importante en las formas opuestos vectores fueron importantes du-
en que la ficción interactúa con “lo real”, rante la irrupción de este nuevo impulso
sustrayéndose, interviniendo desde una literario, de estos nuevos intereses simbó-
violencia menos ostensiva. licos, pero pronto cedieron en su ímpetu

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ante otros hechos que completan y com- da. Querían escribir, publicar, participar
plejizan la caracterización de esta década. de los distintos circuitos culturales, pero,
Entre esos hechos es imprescindible sobre todo, cambiar esos circuitos.
relatar el surgimiento de editoriales inde- Y probablemente un elemento que jugó
pendientes, en el sentido en que la pala- muy a favor de los cambios que comenza-
bra “independientes” fue publicitada por ron a sucederse gradualmente fue el naci-
la industria cultural. miento de algunas editoriales independien-
164 tes, entendiendo por “independientes” una
60 años Las editoriales independientes autonomía y un riesgo de mercado que, en
en la literatura
boliviana como declaración de principios Bolivia, en realidad, no constituía una gran
El año 2007, el entonces jovencísimo es- diferencia. Lo que quiero decir es que, por
critor Sebastián Antezana ganó el Pre- el volumen de lectores y su capacidad de
mio Nacional de Novela con La toma del consumo, así como por el no tan decisi-
manuscrito, un trabajo cuyo minucioso vo rol que las editoriales bolivianas han
tejido confirmaba que los escritores que jugado en la proyección internacional de
comenzaban a publicar en el segundo la carrera de un escritor, podría decirse
quinquenio del tercer milenio se aproxi- que todas las editoriales bolivianas, más
maban a la cuestión literaria con una cla- allá de la intención de sus catálogos, son
ra conciencia de que la escritura era, si independientes, no responden a motores
no la única, la principal responsabilidad gigantescos de mercado (y sus respectivas
de un escritor. Esta nueva axiología –por inversiones) que dirijan los destinos, el
lo menos en el ámbito boliviano– dinami- futuro o el éxito de los autores. De todas
zó de manera muy positiva distintas esfe- maneras, el ánimo de renovación con el
ras transgeneracionales. Eran escasas las que nacieron algunos sellos, tales como La
dudas sobre cuáles serían las verdaderas Hoguera, Plural, El País, El Cuervo, 3600,
intenciones de la recién estrenada cama- Gente Común, Nuevo Milenio, La Perra

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Gráfica, Yerba Mala Cartonera, Editorial española Páginas de Espuma y El Cuervo y
Kipus, entre otros, habilitó la publicación La Perra Gráfica incluyeron en sus catálo-
de una narrativa que ya no respondía a gos anuales a escritores latinoamericanos.
los tópicos tácitamente establecidos por Y por el cuidadoso trabajo editorial de La
el “espíritu de los tiempos” o por el zeit- vida de las cosas, del cronista Álex Ayala,
geist del clasicismo académico. Algunas el año 2016, El Cuervo recibió la distinción
de estas editoriales intuyeron que el con- a la “Producción más bella de un libro”,
tacto con sus pares era la única vía para que otorga la Comisión Alemana para la 165
sacarle ventaja al modelo global y no de- Organización de las Naciones Unidas para 60 años
en la literatura
jarse subsumir por él; así, por ejemplo, el la Educación, Ciencia y la Cultura (Unes- boliviana
año 2009, editorial La Hoguera publica la co), con la Fundación Stiftung Buchkunst
edición boliviana de la importante anto- y el Programa de Invitación para Editores
logía El futuro no es nuestro, compilada de la Feria del Libro de Frankfurt. Dicho
por el escritor peruano Diego Trelles, y en en breve, en esta década, las editoriales
la que más de una década después de la acompañaron en buena medida la volun-
mítica antología McOndo (1996), se vuelve tad de conversación transcontinental de
a reflexionar sobre lo generacional, su en- los escritores bolivianos.
clave en la postmodernidad y las nuevas En efecto, la apuesta de estas casas
preocupaciones sociales de los escritores editoriales pequeñas o relativamente pe-
de este siglo. El hecho de editar localmen- queñas en su alcance material, pero fun-
te un libro referencial que era simultánea- damentales para agilizar los ritmos de
mente editado en otros países nos familia- cambio literario, fue decisiva para poner
rizó un poco más con la conversación que en circulación los libros que interpelaban
la virtualidad acaba de activar. Un poco a la tradición boliviana y que se promo-
después, Nuevo Milenio regularizó la mo- cionaban como fruto de otras relaciones
dalidad de coediciones bolivianas con la simbólicas. Ante la absoluta ausencia de

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políticas estatales que ofrecieran estruc- libertad sin límites en lo ideológico y la
turas sostenibles de apoyo al escritor radicalidad de un “yo” post-urbano y pro-
(pensemos en fondos de escritura, becas, fundamente arrasado por un cierto escep-
residencias y subvenciones para la publi- ticismo. Esta declaración de principios
cación que han robustecido otros acervos estéticos provocó una tensión en últimas
hispanoamericanos, caso de México, Ar- instancias saludable en relación con las
gentina, Chile y Colombia, por citar al- fuentes de las que con preeminencia ha-
166 gunos), el mediano riesgo que asumieron bía bebido la imaginación boliviana, a sa-
60 años estas editoriales al conformar catálogos ber, la mina, la cuestión de clase y raza, el
en la literatura
boliviana con nombres flamantes tuvo un impacto decadentismo social.
incuestionable en la renovación del cam- Adscribirse a la genealogía de la ficción
po cultural de esta primera parte del siglo. anglosajona implicaba también entablar
En otras palabras, los sellos independien- una conversación internacional desde ha-
tes se instituyeron en los referentes de un cía tiempo necesaria con escritores que,
paisaje súbito y en la voz tácita capaz de desde otros espacios de enunciación, ensa-
trazar una taxonomía de otros valores li- yaban formas de representación de distin-
terarios que el desinterés de la crítica boli- tos ángulos de América Latina. Los nom-
viana había subestimado peligrosamente. bres de Carver, Philip Roth, Loorie Moore,
Es cierto, claro, que cuando la pren- Salinger, Denis Johnson, entre muchos
sa indagaba por las fuentes de inspiración otros de resonancia “gringa”, se instituye-
de los recién estrenados autores, la ma- ron como la lingua franca en esta conver-
yor parte de estos se adscribía a las ma- sación transfronteriza mediada tanto por
nifestaciones de la tradición anglosajona Internet como por los sellos independien-
pregonando el minimalismo, el realismo tes. De todos modos, la lúcida conciencia
sucio, la tragedia doméstica, el diálogo del joven escritor boliviano del siglo XXI
puntual, la descripción fragmentaria, la con respecto al propio trabajo y al lugar

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Sebastián Antezana

que ocupaba o pretendía ocupar en el ta- por la misma tijera. Igualmente, muchas
blero de propuestas narrativas nacionales son las tramas similares, los personajes
y extraterritoriales, lo obligaba a pensar que remiten inmediatamente a otros, las
desde una suerte de desapego; actitud que estructuras y los lenguajes que no hacen
subrayaba el cambio paradigmático. Por sino replicar una misma frecuencia, los
ejemplo, durante las Jornadas Bolivianas mismos tonos”.
de Literatura del año 2014, Sebastián An- Habrá, pues, que redondear este acá-
tezana no dejó duda alguna de la nitidez pite señalando que las editoriales inde- 167
ideológica con la que comprendía el efec- pendientes fueron definitorias en el pro- 60 años
en la literatura
to serial del capitalismo sobre las tareas ceso de internacionalización del escritor boliviana
de representación literaria que acometían boliviano, pero que este –lo mismo que
sus compañeros de generación: “El autor cualquier otro escritor latinoamericano,
contemporáneo, a través de la aplicación asiático o europeo– no escapa al precio
de ciertas estrategias literarias y extralite- que el capitalismo cultural suele imponer
rarias, se ha vuelto en buena medida una sobre las estéticas y que los sellos inde-
figura estandarizada. La actitud con la que pendientes legitiman con su marca. Estar
encara los debates estéticos, los procesos alertas a esta consecuencia es otra res-
históricos, las vicisitudes políticas y los ponsabilidad que las nuevas generaciones
mecanismos editoriales, es hoy resultado han decidido asumir ante el aletargamien-
de un progresivo acostumbramiento a los to o retraso de la crítica para ordenar los
sistemas de producción cultural –inevi- fenómenos casi con la misma rapidez con
tablemente regidos por el capitalismo– y, la que suceden.
por ello, es muchas veces similar.
Así, debido a que muchos son hoy los La diáspora
escritores parecidos entre sí, muchos son Esta suerte de pubertad postmoderna
también los libros que parecen cortados duró casi cinco años, y fue precisamente

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el factor éxodo, y concretamente la emi- to, a la alegría. La emigración en sí en un
gración académica, lo que diversificó ese exiliarse voluntariamente”. La novela de
código, pues los jóvenes escritores, ya ins- Ferrufino-Coqueugniot se suma con gran
talados en esa distancia física e ideológica, dignidad a la recreación que a través de
hicieron un nuevo viraje, esta vez hacia los tiempos la literatura ha hecho de los
la patria, esta vez hacia las posibilidades desplazamientos territoriales y sus conse-
múltiples nacionales, tal vez en una suerte cuencias afectivas.
168 de concordancia o sincronía con las trans- El año 2010, la escritora cruceña Liliana
60 años formaciones que el llamado “Proceso de Colanzi, que había regresado a Bolivia pre-
en la literatura
boliviana Cambio”, impulsado por el Movimiento al cisamente el año 2007, luego de completar
Socialismo (MAS) y el gobierno de Evo Mo- una maestría en Estudios Latinoamerica-
rales, venía generando de forma inevitable nos en Cambridge, Inglaterra, en su libro
e irreductible. Ahora bien, un anteceden- de cuentos Vacaciones Permanentes (El
te muy importante de estas búsquedas y Cuervo, 2009) dibuja una breve galería de
que es necesario apuntar reside en la obra personajes jóvenes cuyas vidas y decisio-
del escritor cochabambino Claudio Fe- nes cuestionan al modelo estratificado de
rrufino-Coqueugniot. Su novela El exilio clases sociales del Oriente boliviano. Co-
voluntario ganó en Cuba el prestigioso lanzi compartía con sus camaradas de ge-
Premio de narrativa Casa de las Américas neración un interés similar por trabajar el
2009. En una entrevista que concedió al lenguaje exhaustivamente, renunciando a
periódico La Razón, el escritor reflexio- los excesos de la retórica barroca y pin-
nó sobre lo que significaba irse de la pa- celando un realismo sucio boliviano que
tria: “El inmigrante, casi todos, pasan por reproducía la misma intensa crudeza de la
los mismos patrones de reacción: dolor, tradición norteamericana. Sin embargo,
nostalgia, hasta que al asentarse y fundar los problemas que Colanzi ficcionalizaba
otra vida se da paso también al conten- eran indiscutiblemente bolivianos en el

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único sentido de que también podían su- Este pequeño conglomerado de escrituras
ceder en Bolivia. La alta verosimilitud (una bolivianas funcionó también como una
verosimilitud que pasaba, más que por lo constatación de que la internacionaliza-
meramente creíble, por la cercanía de un ción era un asunto ya naturalizado en los
ethos vital) de sus relatos hacía posible trayectos de los nuevos escritores.
leer “lo boliviano” desde la especificidad De la misma manera, entre 2009 y
de ese lugar de identidad y, en simultáneo, 2010, Maximiliano Barrientos desarro-
desde el más extremo extrañamiento. La lló un máster en Escritura Creativa en 169
hipótesis de que la extranjería generó en University of Iowa; Guillermo Ruiz Plaza 60 años
en la literatura
Colanzi y otros contemporáneos una sen- desarrolló su narrativa desde los claus- boliviana
sibilidad capaz de leer y escribir la patria tros franceses y tradujo esa experiencia
desde dos distancias raramente no equi- de extranjería en Cosas que se pierden,
distantes nos sirve para entender que lo un libro que se publicaría el año 2016 bajo
telúrico es un lugar seguro que algunas ge- el sello estadounidense Suburbano. Un
neraciones precisan cuestionar, desafiar año antes, 2015, publica en francés Om-
e, incluso, dinamitar. bres d’été (Sombras de verano), con
Meses antes o meses después, otros es- Edites-moi. Explorando el género fantás-
critores de la generación de Colanzi tam- tico, Ruiz Plaza se adhiere no sólo al río
bién partieron en éxodo académico hacia bellamente siniestro que es Oscar Cerru-
universidades de Estados Unidos. No pasó to, sino a una revival del fantástico que
desapercibido, por ejemplo, el hecho de una parte muy nutrida de los escritores
que Rodrigo Hasbún, Sebastián Anteza- latinoamericanos está llevando adelante.
na y la propia Liliana Colanzi coincidie- En nuestro caso se trataría de un fantás-
ran en los claustros de la Universidad de tico alterado por sensibilidades bolivianas
Cornell, donde Edmundo Paz Soldán en- que, al igual que el aura, imprime un res-
seña literatura desde hace muchos años. plandor propio, o de un realismo violenta-

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


do por la neurosis de los símbolos, siendo sistematización del conocimiento, que la
el cuento el género que mejor ha regis- profesionalización de la escritura no mer-
trado esa sensibilidad, como es el caso maba en un ápice la espontaneidad del
de los libros Nuestro mundo muerto, de talento y la autenticidad de las búsquedas
Liliana Colanzi e Iluminación (2017), de individuales y que ese paso, el de profe-
Sebastián Antezana, ambos con una in- sionalizar el trabajo literario, modificaría
mediata y muy entusiasta recepción del positivamente el acercamiento al oficio y
170 periodismo boliviano y la crítica interna- su proyección en la comunidad. Además,
60 años cional. Incluyo en este breve e incomple- probablemente intuían que el deseo co-
en la literatura
boliviana to registro de publicaciones que colindan lectivo de trascender las fronteras tenía
con el fantástico mi libro de cuentos Para menos que ver con el ego que con la ne-
comerte mejor, publicado originalmente cesidad de un diálogo entre tradiciones,
en 2015 en Estados Unidos por la neoyor- tendencias y pasados hispanoamericanos
quina Sudaquia (el mismo sello que en que funcionara como un espejo multian-
2014 reeditara en EE.UU. El amor según, gular o como un mapa dinámico en el cual
también de Sebastián Antezana). pararse y hendir ciertas marcas.
Y, quien luego se erigiría como un
nombre inexcusable en la consolidación Atravesar la muralla invisible
de esta ambición internacional, Magela Es verdad que el efecto diáspora y su co-
Baudoin, buscó en el programa curricular rrespondiente resonancia en términos de
de la argentina Casa de Letras una res- publicación en sellos medianos o grandes
puesta a sus inquietudes de formación internacionales (Alfaguara, Mondadori,
literaria. En resumen, los escritores que Periférica, etc.) fue nutriendo la percep-
asumieron su momento y su responsabi- ción de que era preciso salir de Bolivia,
lidad de apertura del siglo XXI sabían que emigrar, marcharse, para poner a circular
los vacíos literarios reclamaban cierta la obra con cierta visibilidad en los circui-

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tos del mercado cultural. Aquello de que por la manera en que recapitulaba uno de
“nadie es profeta en su tierra” amenazaba los hitos más complicados y menos com-
con encarnarse en el estado de cosas de prendidos de la historia latinoamericana
un modo desesperanzador. Sin embargo, del siglo XX, la Guerra del Chaco, en la que
la persistencia de algunos escritores jóve- Bolivia y Paraguay midieron sus fuerzas
nes paceños relativizó con contundencia físicas y emocionales y atravesaron largas
esa premisa. Wilmer Urrelo y Rodrigo Ur- catarsis de identidades contradictorias. El
quiola Flores, por ejemplo, se proyectaron año 2008 la novela Mundo Negro con la 171
de manera sólida en algunas esferas inter- que el año 2000 había obtenido el Premio 60 años
en la literatura
nacionales, lo cual demostró que emigrar Nacional de Primera Novela, concurso boliviana
no era un factor absolutamente decisivo convocado por la editorial Nuevo Mile-
para instalarse en los flujos transnaciona- nio, fue traducida al italiano por Edizione
les de escrituras y libros. La globalización Estemporanee. Tampoco la novela con la
no sólo validaba a nivel planetario ciertas que el año 2006 Urrelo había obtenido el
representaciones del mundo, sino que a Premio Nacional de Novela de Alfaguara,
veces podía ser lo suficientemente poro- Fantasmas asesinos, pasó desapercibi-
sa como para incorporar en su “catálogo” da tras las fronteras y fue publicada por
propuestas que no renunciaban ni al peso Penguin Random House en Chile el año
específico de lo local ni a las connotacio- 2012. A medio camino entre el policial y
nes del lugar desde el que se escribía. el gótico, pero también entre un nuevo
El año 2012, Wilmer Urrelo ganó el costumbrismo y una reflexión metalitera-
importante Premio “Anna Seghers”, que ria, Fantasmas asesinos desarrollaba los
otorga la fundación alemana del mismo tópicos de la marginalidad, la clase social
nombre a narrativas jóvenes latinoameri- y la noche desde encuadres muy poco fre-
canas renovadoras. Premiaban su novela cuentes en la imaginación nacional. Con
Hablar con los perros (Alfaguara, 2011) esa propuesta intergenérica, Urrelo apor-

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tó una innegable e importante dosis de con la española Caballo de Troya, cuyo
modernidad post-nacional a las tenden- editor, el legendario Constantino Bértolo,
cias literarias andinas. Podría decirse que declaró que leyó el texto de Vera (enton-
Urrelo retomó la veta nocturna de Saenz ces publicado con El Cuervo bajo el título
y los traumas heredados del Pueblo en- Clic) gracias a un comentario periodísti-
fermo, de Alcides Arguedas, pero retor- co de un reconocido crítico argentino. En
ció ambas categorías simbólicas a través otras palabras, ser un escritor boliviano y
172 de otras alegorías contemporáneas, tales publicar o ganar premios internacionales,
60 años como la psicopatía pedófila. Asimismo, fuese en la extranjería o desde la medite-
en la literatura
boliviana hizo de la sospecha postmoderna, típica rraneidad de la patria, dejaba de ser una
de los detectives latinoamericanos, una gloriosa anomalía para convertirse en una
forma de revisar las estructuras estamen- posibilidad, una ambición, un derecho y
tales de la Bolivia del siglo XXI. un sueño tan legítimos y factibles como el
Entre 2008 y 2017, Rodrigo Urquiola que podría albergar un escritor argentino
Flores alcanzó distintos galardones en Mé- o chileno, más acostumbrados al recono-
xico, Perú, Cuba, Argentina y Brasil. Con cimiento intercontinental. De allí que el
una propuesta sostenida por el trabajo del reconocimiento que supuso el II Premio
lenguaje e imbuida de una sensibilidad Nacional de Literatura Dante Alighieri
que roza el género fantástico, Urquiola para el joven Aldo Medinaceli, por su libro
confirma que también la construcción es- Asma (Nuevo Milenio 2016) y que impli-
tética expresa una voluntad de codificar ca la traducción de sus cuentos al italia-
la imaginación boliviana con esquemas no verifique, una vez más, que los lugares
simbólicos que sean convalidables para de enunciación están para ser removidos
lectores no bolivianos. En ese mismo es- incluso desde su mismísima topografía,
quema, el año 2014, Christian Vera pu- como si la montaña, en lugar de ir a Ma-
blicó su novela El profesor de literatura homa, deviniera ella misma en el profeta,

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en la profecía, no sólo por contemplación, las exigencias del mercado local para que
sino por activa transformación. este tipo de literatura, una literatura no
De todos modos, con un enfoque me- didáctica, una literatura que no dé con-
nos celebratorio, quizás consciente de cesiones al exotismo, exista. Algunos de
que las circunstancias existenciales del los narradores bolivianos que empezamos
escritor boliviano poseían una singulari- a publicar a mediados de la década del
dad que la apertura concedida por la glo- 2000, más allá de las diferencias temáticas
balización no sería capaz de erosionar o y formales, buscábamos hacer una litera- 173
atenuar, en las Primeras Jornadas de Li- tura que no cediera a esos estereotipos. 60 años
en la literatura
teratura Boliviana realizadas en el con- Si algo teníamos claro, era que no quería- boliviana
texto de la Feria Internacional del Libro mos ser ‘escritores intérpretes’”.
de La Paz (2014), Maximiliano Barrientos En efecto, el giro epistémico con el que
reflexionó sobre la situación nacional, a quise iniciar el desarrollo de este capítulo
propósito de un texto de Coetzee sobre tiene mucho que ver con la conquista de
la inexistencia de lectores africanos y lo una autonomía literaria que por fin cons-
peligroso que es escribir sobre África para truya una escritura, distintas escrituras,
lectores no africanos: que siendo bolivianas no se supediten a la
“El paisaje no cambia por el surgi- identidad, al nacionalismo, al deber con-
miento de una generación de talentosos tar, algo que se dice fácil, pero que impli-
cuentistas y novelistas que narren desde ca un largo proceso de verdadera descolo-
sus perspectivas individuales, el mundo nización mental.
donde tuvieron sus primeras pérdidas y Contra todo pronóstico, el año 2015,
derrotas, donde extinguieron sus infan- la escritora cruceña Magela Baudoin ob-
cias. El problema se soluciona a otra es- tuvo el prestigioso Premio Internacional
cala, tiene que ver con la aparición de de Cuento “Gabriel García Márquez”,
lectores maduros que puedan modificar otorgado por Colombia, y en el que par-

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


ticipaban cuentistas muy establecidos boliviana haya hecho en esta década. En
ya en el canon internacional. Los cuen- primera guardia, la saga que construyó la
tos de Baudoin transitaban entre el ínti- escritora de origen inglés, pero boliviani-
mo dolor que supone vivir y sobrevivir zada hasta el tuétano, Alison Spedding,
y las injusticias sociales de las distintas abrió la brecha para acercarse a la cos-
dimensiones de una Bolivia que es todo, movisión chola desde otro encuadre. Con
menos homogénea y previsible. Esta he- un tratamiento que podríamos llamar
174 terogeneidad fue una carta ganadora, “cuántico” –tanto por el tratamiento tem-
60 años precisamente porque Baudoin se desmar- poral del relato como por la estética de
en la literatura
boliviana caba tanto de lo que falazmente se espe- una tecnología simultáneamente futurista
raba de la narrativa boliviana como de las y retro–, De cuando en cuando Satur-
tendencias latinoamericanas en boga. Y nina (2004) narra los viajes interestelares
quizás esta sea una de las características de Saturnina, en una cruzada feminista
que ha sorprendido a una todavía peque- que interroga las estructuras patriarcales
ña porción de la crítica y el periodismo del poder, aun cuando ese poder se re-
cultural internacional: el hecho de que la vista de rebelión indígena. En Catre de
narrativa boliviana escrita durante esta fierro (Plural, 2015), la escritora pone la
última década se deslinda de las repre- lupa sobre la penetración del capitalismo
sentaciones del siglo XX, aunque de tanto en las sociedades indígenas y la inexora-
en tanto retoma los cabos sueltos de cier- ble corrupción que su sistema de valores
tos tópicos para trastornarlos a través de acarrea. Si bien esta novela no posee el
otras formulaciones y tratamientos, tales énfasis lúdico de la ciencia ficción que
como la ciencia ficción. le da el ánima singular a sus anteriores
Es precisamente la ciencia ficción textos, Catre de fierro funciona también
uno de las exploraciones tópicas y esté- como una distopía, en la que el trastorno
ticas más significativas que la literatura de la vida comunitaria y su conversión en

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


Liliana Colanzi

un mundo moderno e infinitamente sal- na y el enigma de la otredad radical en


vaje operan sobre el sujeto para mutilar la que ella misma puede llegar a conver-
sus vínculos y conducirlo a una desespe- tirse, despojada ya del sentido de finitud.
ranzadora post-humanidad. En ese entramado es posible leer también
Simultáneamente a los viajes inter- las heridas que la relación minero-tierra
galácticos de Spedding, las distintas pro- ha dejado en la subjetividad política bo-
puestas que Edmundo Paz Soldán había liviana. En otras palabras, la cruzada por
venido trabajando dibujaron un espectro la internacionalización recurrió de forma 175
de aproximaciones a la historia boliviana inteligente a géneros que, al desrealizar o 60 años
en la literatura
en las que sus biografemas no se protegen alegorizar desde puestas en escenas nove- boliviana
bajo signos explícitamente reconocibles, dosas los conflictos sociales inmediatos,
sino que vinculan las problemáticas políti- aportaban la elasticidad necesaria como
cas y económicas del país con los grandes para “exportar” Bolivia en un magnífico
conflictos planetarios. Tanto en la nove- caballo de Troya.
la Iris (Alfaguara, 2014), como en el con- También con un cuento de ciencia fic-
junto de cuentos Las Visiones (Páginas ción, el año 2015 obtuve el Premio Inter-
de Espuma, 2016), con el que además se nacional de Cuento Cosecha Eñe. Si bien
ubicó como finalista en el prestigioso cer- en “Albúmina” no ficcionalizaba Bolivia y
tamen literario español Ribera del Duero, sus recientes batallas, pues el texto pro-
Edmundo Paz Soldán actualiza ese gran ponía el descubrimiento amoroso homo-
núcleo semántico de la mina que otrora sexual entre dos astronautas casi sin pa-
sirviera para construir discursos políticos tria, es probable que el hecho de haber
entorno a la dialéctica indio/criollo. En ganado con este subgénero se sumara a
estos dos libros, Paz Soldán problematiza otras intensas búsquedas para confirmar
la explotación mineral de la tierra como que la ciencia ficción boliviana era ya un
una nueva tensión entre la raza huma- auténtico estado de ánimo, una sensibi-

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


lidad consciente, y no una moda explo- manera enfática el relato “El cementerio
ratoria. Esta emergencia clara nos invita de elefantes” por tratarse de una novedo-
a pensar en el acercamiento a la ciencia sa revisitación ciborg-punk de la figura
ficción como la búsqueda de otras prác- del aparapita en la obra de Jaime Saenz.
ticas discursivas en las que el realismo El año 2015, la escritora cruceña Li-
no vuelva a constituirse en el corsé que liana Colanzi alcanza el Premio Interna-
limitó las posibilidades literarias en gran cional de Narrativa “Aura Estrada”, que
176 parte del siglo XX. Tampoco es fortuito el otorga esa fundación mexicana a escrito-
60 años dato de que el escritor Iván Prado Sejas ras menores de 35 años. Uno de los textos
en la literatura
boliviana liderice un grupo de escritores que culti- que la hace acreedora de ese importante
van la ciencia ficción casi como una fe, reconocimiento es “Chaco”, un cuento en
un dato no menor considerando que la que la topografía de esa provincia, esce-
literatura boliviana de otros siglos hacía nario de guerra en otro momento, provee
pocos esfuerzos por establecer herman- el trasfondo telúrico psicológico para leer
dades fundadas en la estética. Por otra a un personaje en el que se encarna un
parte, ya el año 2004, el narrador y poeta muchacho mataco. Este retorno desde el
Gary Daher había publicado El huésped gesto fantástico a un espacio escasamente
(La Hoguera), una novela distópica que ficcionalizado (Urzagasti es su principal
trabaja desde el pensamiento cuántico las cultor) desde otras coordenadas que no
infinitas muertes de una sola personali- sean el conflicto bélico con Paraguay de-
dad. La editorial ecuatoriana Impacto re- muestra, por otra parte, cómo las nuevas
editó El Huésped el año 2016. El año 2008, camadas de escritores, a medida que el si-
también bajo el paraguas de La Hoguera, glo XXI se adentraba irrevocablemente en
el escritor Miguel Esquirol publicó Memo- su propio fuero, comenzaron a desarrollar
rias de futuro, un conjunto de cuentos una conciencia política que ya no se ale-
entre los que la crítica ha destacado de jaba visceralmente de tópicos narrativos

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


en los que el sujeto ejecutara una tensión Actividad paranormal
ideológica con respecto a poderes hege- No sólo como toque de humor, sino a
mónicos, pero que al recrear esas nuevas modo de celebrar desde la ironía el forta-
tensiones se recurría a representaciones lecimiento de un campo o unos campos
que no estuvieran al servicio de los ángu- culturales bolivianos a partir de la diver-
los con que la historia boliviana ha sido sificación de actividades, he querido abrir
clásicamente contada. este acápite con semejante subtítulo. Y
Cerrando esta década impar, es de- es que, si bien en otras décadas se die- 177
cir, el año 2017, el escritor cochabambino ron importantes manifestaciones cultu- 60 años
en la literatura
Gonzalo Lema gana en España el presti- rales, académicas y periodísticas, estas boliviana
gioso Premio “HL Confidencial” por su no- estaban principalmente concentradas en
vela policial Que te vaya como mereces, los núcleos hegemónicos desde lo que se
con la que semanas antes había sido fina- administraba, organizaba y catalogaba la
lista en el Premio “Nadal”. Este logro, por literatura. La aparición de otras instan-
el que la mirada extranjera conseguía ver cias de análisis, sistematización y creati-
que en las tradiciones de las ficciones bo- vidad en diferentes ciudades bolivianas, e
livianas –tendríamos que decirlo siempre incluso en el extranjero, generó otro sig-
en plural– el género negro no era un ad- nificativo momento de apertura y energi-
venedizo y que tenía buenos cultores, co- zó la producción literaria, fortaleciendo
ronaba una secuencia de reconocimientos también una necesaria y saludable auto-
que los escritores mencionados en estos estima (factor este último sobre el que no
párrafos conquistaron en los años anterio- hemos reflexionado lo suficiente).
res y que naturalizaba el nombre de Boli- De entre esa diversidad, quiero dete-
via en las grandes competencias literarias, nerme brevemente en algunas expresio-
no siempre desde el exotismo, no siempre nes pues considero que ellas acompañan,
desde el realismo fundamentalista. complementan y ramifican este momento

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


Mónica Velásquez

de inflexión en la historiografía literaria el activismo, han multidimensionado lo


del país. Así, el boom del género de la cró- que entendemos por producción literaria.
nica periodística; el interés de la academia La crónica periodística boliviana, que
argentina en la producción contemporá- tiene en los periodistas Roberto Navia y
nea boliviana –liderada por la estudiosa Álex Ayala a sus principales exponentes,
Magdalena González Almada–; la sistema- ha demostrado una doble capacidad: la de
tización e indiscutible proyección de la retratar los costados oscuros o luminosos
178 Academia Boliviana de Literatura Infantil de la realidad inmediata y la de prestarse
60 años y Juvenil –fundada por las escritoras Isa- del lenguaje y las estéticas literarias sus for-
en la literatura
boliviana bel Mesa, Jeanette Medrano, Liliana De matos para narrar los sucesos. Este diálogo
la Quintana, Rosalba Guzmán y Verónica con lo literario coadyuva en la formación y
Linares–; la consolidación del Postítulo de sensibilización de lectores cuyo acceso al
Escritura Creativa de la Universidad Pri- periodismo es siempre más abierto que a
vada de Santa Cruz de la Sierra –dirigido la oferta literaria. Además, la creación del
por la escritora Magela Baudoin–; el surgi- Premio de Crónica Periodística otorgado
miento de nuevas editoriales dirigidas por anualmente por el periódico El Deber y la
mujeres; la expansión cultural que el fe- Fundación “Pedro y Rosa” ha llevado el
nómeno de lecturas poéticas públicas de cultivo del género a otro nivel, impulsando
“La Calleja” en Santa Cruz ha llevado ade- su profesionalización y, sobre todo, la res-
lante, y, por supuesto, la implementación ponsabilidad de dar cuenta de resquicios
del proyecto cultural más importante que de la realidad que de otro modo permane-
el Estado haya encarado en su historia: cerían invisibles tras la macroagenda polí-
la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia, tica de los medios y las instituciones.
son fenómenos que, ya sea desde la inves- Magdalena González Almada propició
tigación, el análisis y la interpretación o la creación del Grupo de Estudios de Na-
desde la intervención mercadotécnica y rrativas Bolivianas, un proyecto del Cen-

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tro de Investigaciones de la Facultad de Como sucede casi en todos los campos
Filosofía y Humanidades de la Universi- culturales, la producción de ficción para
dad Nacional de Córdoba (UNC), Argenti- lectores jóvenes y niños encontró también
na. Su coordinación desde el año 2012 ha en Bolivia una implícita resistencia de los
sido esencial para el análisis y la difusión corpus culturales a integrarla como refe-
de lo que se imagina, se piensa y se escri- rente válido de la salud literaria. El trabajo
be en Bolivia. Sin el apego que suele ge- sistemático de la escritora Isabel Mesa, jun-
nerar la identidad y la cercanía, González to a otras colegas que cultivan la escritura 179
Almada ha propuesto ciertos ángulos in- para este rango de lectores, el año 2006 dio 60 años
en la literatura
terpretativos que nos permiten mirarnos como resultado la antes mencionada ins- boliviana
desde otros ojos. La especial atención que titucionalización de la Academia de Lite-
le ha brindado, por ejemplo, a la propues- ratura Infantil y Juvenil, con importantes
ta del escritor tarijeño Juan Pablo Piñeiro, vínculos con reconocidos escritores de
autor de las novelas Cuando Sara Chura otros países. El trabajo de registro, reseña,
despierte (Gente Común, 2009) e Illimani historiación y difusión de las obras que van
Púrpura (Gente Común, 2011), ha habili- enriqueciendo este acervo está dejando
tado una lectura distinta del sujeto andino una huella vital, tanto en la documenta-
y la comprensión de esa gran teleología ción, como en la comprensión de los es-
que es el tiempo a-histórico andino. Uno tadios que el lector boliviano del siglo XXI
de los efectos más interesantes que ha atraviesa con miras a convertirse en un lec-
provocado el trabajo de González Almada tor capaz de demandar de la literatura sus
y su grupo de académicos es la respectiva verdaderos valores: belleza, trascendencia,
difusión de las obras gracias a la edición profundidad, ruptura. Hay que decir que,
del sello Portaculturas, con lo que la onda en este espectro de producción, escritoras
expansiva de la internacionalización se comprometidas como Gigia Talarico, Biyu
extiende hacia impensados ámbitos. Suárez, Velia Calvimontes, Sarita Mansilla,

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Óscar Alfaro

Angélica Guzmán –quien, con su novela los pequeños lectores en su crecimiento;


Mateo, el año 2015 obtuvo el segundo lu- se trata de crear lectores para que el ca-
gar en el Premio Internacional de Novela mino del escritor no se interrumpa y el
Infantil convocado por la Academia Pe- libro complete su apelación afectiva. Y es
ruana de Literatura Infantil y Juvenil–, o que sin lector tampoco hay literatura.
el joven y talentoso Brayan Mamani, o el No es tampoco menor el impacto que
más experimentado Víctor Montoya, entre el Postítulo en Escritura Creativa de la
180 otros, han conseguido alimentar esa utopía UPSA, impulsado y dirigido por la escri-

60 años de la imaginación que Óscar Alfaro y Hugo tora Magela Baudoin, ha experimentado
en la literatura
boliviana Molina Viaña sembraron en su universo de en la ciudad de Santa Cruz, ofreciendo
animales, galaxias y colores. De este grupo una respuesta a la necesidad de muchos
de escritores, además, es preciso valorar la escritores, no siempre principiantes, de
capacidad de construir un camino en co- reconocer estrategias discursivas, tradi-
lectividad, una tarea que siempre desafía el ciones y auto conocimiento que allanen
ego individual y para la que no todos los el camino de la proyección literaria. Es-
creadores están preparados. tas instancias de formación, además del
Por esta misma razón, es oportuno trabajo académico de la carrera de Filolo-
recordar la importancia de un proyecto gía Hispánica de la Universidad “Gabriel
como el “Plan Lector”, que el pedagogo René Moreno” y de los talleres que han
Edgar Lora implementó y dirigió en Edi- comenzado a impartirse en Santa Cruz
torial La Hoguera desde incluso antes de y Cochabamba, inciden saludablemen-
que comenzara el siglo XXI, y que en el te en la descentralización de las fuerzas
marco de la Reforma Educativa consigue culturales que he venido señalando en
elaborar uno de los mapas culturales co- este capítulo y, además, desmitifican ese
lectivos más beneficiosos a corto, media- equívoco que el modo en que se gestionó
no y largo plazo. Se trata de acompañar a simbólicamente la figura de Saenz y luego

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Hugo Molina Viaña

la de Víctor Hugo Viscarra instauró en el va de los procesos literarios. Es así como


imaginario: que el escritor debía ser/estar el año 2016 aparece la edición boliviana
maldito para dar lo mejor de sí. dirigida por un equipo de escritores com-
Todo lo anterior, en sincronía con los puesto por Magela Baudoin, como directo-
proyectos de investigación literaria de la ra, Gabriel Chávez Casazola, Gary Daher,
Carrera de Literatura de la Universidad Paura Rodríguez, Juan Murillo y quien
Mayor de San Andrés; el imparable cre- esto escribe. El Ansia pretende acercarse
cimiento y nivel de trascendencia de las al trabajo y la figura de escritores desde 181
dos ferias del libro más importantes de distintos lentes, bajo la premisa de que no 60 años
en la literatura
Bolivia, la FIL La Paz y la FIL Santa Cruz, existe un único modelo de escritor y de boliviana
y del desarrollo de otros eventos feriales, que las operaciones que cada artista des-
como la FIL Cochabamba; en paralelo al pliega para trenzar el arte y la vida hablan
Encuentro de Escritores Iberoamericanos también de la cultura, de cómo se percibe
que desde el año 2000 organiza el Centro el momento histórico y cómo se vive el
pedagógico y cultural Simón I. Patiño y cotidiano a manera de materia prima.
que ha convertido a Cochabamba en toda En síntesis, el lector boliviano del siglo
una referencia a nivel latinoamericano, XXI también ha sido interpelado por este
prepararon al lector boliviano para nue- espectro de posibilidades interpretativas y
vas etapas. Como un elemento interesan- su turno de responder desde el consumo
te de esa nueva etapa, no es apresurado crítico ha llegado. Y si bien es cierto que el
aseverar que el nacimiento de la revista número de librerías y un recrudecimiento
El Ansia, que toma prestado su formato del sector de la piratería no parecen acor-
de El Ansia argentina, fundada en Buenos dar con estas ideas (por lo que se valora
Aires por el escritor José María Brindisi, doblemente el perseverante compromi-
responde al deseo de un grupo de escrito- so de los libreros que se mantienen en el
res de proponer una taxonomía alternati- rubro pese al paisaje), además del cierre

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


o reducción de la periodicidad de suple- que es preciso construir un interlocutor
mentos literarios que en años anteriores con el cual establecer diálogos, disputas,
fueron clave en la promoción y difusión acuerdos y desacuerdos para desestabili-
de nuevas propuestas –tales como Brújula zar el mundo simbólico conocido.
de El Deber; Fondo Negro de La Prensa; o Apelando a esos lectores en proceso
LetraSiete, de Página Siete–, lo cierto es de transformación surgen una editorial y
que la globalización aporta de nuevo una una colección dirigidas por mujeres. Me
182 ventaja. Los lectores se gestan no sólo en refiero a la colección de narrativa Mantis,
60 años las entrañas del campo cultural local, sino que bajo el paraguas del sello Plural, y di-
en la literatura
boliviana que toman de otras regiones virtuales algu- rigida por Magela Baudoin y mi persona,
nos nutrientes y con ellos van aguzando su dedica sus esfuerzos a publicar y difundir
sensibilidad y sus tipos de demanda. Por las obras de escritoras difícilmente inclui-
otra parte, es innegable que la persistencia das en los circuitos de la industria edito-
de espacios como las revistas 88 Grados, rial. Y si bien es cierto que, por ejemplo,
La Mariposa Mundial, Ramona, Brújula, en Bolivia, escritoras de gran valor como
Letra Siete, Mar con Soroche, los blogs Hay Luisa Fernanda Siles o Rosario Barahona,
vida en Marte y Ecdótica, no se han rendi- quienes fueron las primeras mujeres en
do ante el ajuste de cuentas del capitalis- ser galardonadas con el Premio Nacional
mo; por lo contrario, intentan rellenar ese de Novela, o la gran Gaby Vallejo –cuya
silencio que en nuestro entorno eviden- obra ha hecho la ruta para otras compa-
cia la distancia entre la crítica académica ñeras; pensemos tan sólo en una antología
y el lector. Así, la edición transterritorial imprescindible publicada en Venezuela
Bolivia-Chile de la revista Mar con Soro- el año 2009 por la prestigiosa Monte Ávila
che, dirigida desde el año 2006 por Andrés Editores, Profundidad de la memoria, en
Ajens, Virginia Ayllón, Juan Carlos Ramiro la que Vallejo reúne textos de alta literatu-
Quiroga y luego Emma Villazón, confirma ra, de escritoras como Blanca Elena Paz,

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


Gabriel Chávez Casazola

Giancarla de Quiroga o Marcela Gutiérrez, materia es precisamente el Diccionario


pero también de escritores clásicos como crítico de novelistas bolivianas (Plural,
Adolfo Cáceres Romero, Renato Prada 2013), un valioso documento que contri-
Oropeza, Raúl Teixidó o Néstor Taboada buye a armar este espejo-collage, este ter-
Terán–, o las igualmente importantes y mómetro del pulso del presente.
ya citadas Decker, Paz y Quiroga, son re- También Dum Dum, sello creado y di-
conocidas y leídas, también es cierto que rigido por Liliana Colanzi y dedicado de
la bolivianidad es algo que las atraviesa; manera especial a la publicación de géne- 183
factor que, aunque en este tipo de evalua- ros no realistas, interviene en el quehacer 60 años
en la literatura
ciones quisiéramos pasar por alto por su editorial con un primer título, Eisejuaz, boliviana
matiz extraliterario o sólo celebrar como de la argentina Sara Gallardo. El hecho de
otro input inspiracional, acordemos en romper con la inmediata contemporanei-
que dificulta una llegada más masiva y/o dad y con los catálogos realistas, parece
frecuente a esferas internacionales, allí, anunciar que Dum Dum nace con san-
allá donde la combinación semántica-so- gre boliviana y con vocación cuántica,
ciológica “escritora boliviana” no se arti- posterritorial, contrageneracional, y eso,
cula como un producto de alto consumo por supuesto, es un síntoma de que qui-
cultural. Es contra ese tácito sistema de zás estamos listos para el siglo XXI. Ambas
prejuicios que Mantis decide participar iniciativas, Mantis y Dum Dum, subrayan
del engranaje de la edición como fenóme- la diversidad que va alcanzando el campo
no político. Ahora bien, en este enclave cultural contemporáneo y reiteran que la
es cabal comentar que la producción lite- literatura es un hacer primero individual,
raria de mujeres ha sido sistemáticamen- y luego inevitablemente colectivo y políti-
te analizada en Bolivia, a lo largo de los co, toda vez que el texto inédito literario
años, por el académico cochabambino Wi- o desconocido pasa a integrar un acervo
llly Muñoz. Su obra más reciente en esta desde el momento en que se instala física

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


y simbólicamente como producto de cir- y son descargables en línea, con lo cual se
culación en la polis. A ese respecto, ha- es leal a su misión: dotar al ciudadano de
blando de polis, quiero decir, es justo re- este siglo de una riqueza cultural literaria
conocer en el poeta cruceño Óscar “Puky” que le conceda una comprensión de su
Gutiérrez un hábil y comprometido gestor sustancia histórica mucho más completa
de ese espacio que se ha instituido en una y profunda que la que sostuvo el transcu-
incuestionable conquista urbana en la rrir histórico de otras generaciones.
184 ciudad de Santa Cruz, “La Calleja”. Allí,
60 años entre las calles Warnes y Cobija, a través ¿Qué pasó en poesía?
en la literatura
boliviana de los años la plazuela se ha establecido Soy consciente de que la balanza de este
como un espacio abierto de lectura, ex- capítulo se inclina hacia el contenido na-
presión artística, poética y, en ese sentido, rrativo, pero asumí este encargo bajo ese
política. No es excesivo insistir en la idea costo, aunque siempre con el compromi-
de que el crecimiento cultural de una so- so de registrar de la manera más honesta
ciedad está vinculado también a sus mo- posible aquello que agilizó la década y ga-
dos de inclusión en las tareas de aprecia- tilló sus puntos de inflexión más significa-
ción artística. “La Calleja” es parte de ese tivos. Si bien es sabido que la narrativa y
variado espectro de dinámicas culturales la poesía no siempre comparten compor-
que el siglo XXI nos tenía deparado. tamientos culturales, en Bolivia ambas
Finalmente, el proyecto editorial de la aguas han tenido que superar la falta de
Biblioteca del Bicentenario de Bolivia co- cauces hacia el afuera de la mediterranei-
rona esta década con la enorme ambición dad. La poesía tardó un poco más, pero
de terminar de organizar y publicar, para para el 2017 podría decirse que conquistó
el año 2025, doscientos años de producción caminos, espacios en otras circunscrip-
literaria de la República. Los tomos que la ciones, y un respeto creciente como una
BBB va publicando tienen un costo mínimo luna por lo que tiene para ofrecer.

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


Emma Villazón

En el caso de la poesía, la gran tarea como Eduardo Mitre, Gary Daher, Ho-
de la internacionalización encontró en la mero Carvalho, Mónica Velásquez, Paura
obra del poeta sucrense, radicado desde Rodríguez, Emma Villazón, Paola Sense-
hace una década en Santa Cruz, Gabriel ve, Vilma Tapia Anaya, Benjamín Chávez,
Chávez Casazola su primer magnífico ca- acompañaron esa resonancia y alimenta-
ballo de Troya. Un dato que vale la pena ron la presencia de la poesía boliviana en
rescatar es la participación de Chávez catálogos de prestigio.
Casazola y de Gary Daher en la Bienal 2013 fue un gran año para el poeta Ga- 185
del Libro de Fortaleza, que organizó el briel Chávez Casazola y para la proyección 60 años
en la literatura
poeta brasileño Floriano Martins el año de la poesía boliviana en general, pues el boliviana
2008. Quizás este evento iluminó la súbita hecho de que, en estos años recientes,
noción de que América Latina vivía otro Chávez Casazola, bendecido por ese buen
estadio poético y que muchas miradas viento, tejiera interesantes redes hispano-
se volcaban sobre Bolivia, acaso atentas americanas con otros poetas incidió en un
a las transformaciones de orden social flujo mucho más abierto y frecuente de
que el gobierno socialista de Evo Morales propuestas nacionales hacia dominios ex-
echaba a andar el corazón de Sudamérica tranjeros. Ese año, el 2013, Chávez Casa-
–transformaciones que entrañan siempre zola no sólo publicó en Ecuador su poema-
correlatos y mutaciones en la problema- rio La mañana se llenará de jardineros
tización y representación de la realidad–. –que siguió a su libro El agua iluminada,
Era el momento, pues, de anudar el diá- parcialmente traducido al portugués e ita-
logo con esos nuevos interlocutores, el liano en 2010–, sino que también fue fina-
momento de mostrar la poesía boliviana. lista del Premio Mundial de Poesía Mística
Y es así también que, al avanzar la déca- Fernando Rielo. El año 2014, tres editoria-
da, la publicación en sellos internacio- les internacionales publicaron antologías
nales de otros cultores del género, tales de su obra poética, con los títulos Cámara

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de niebla (El Suri Porfiado, Buenos Aires), mundo y la naturaleza o de dolerse por
El pie de Eurídice (Gamar, Popayán) y sus derrotas.
La canción de la sopa (El Ángel, Quito). Considero que es justo decir que el
Aviones de papel bajo la lluvia fue edita- éxito de un autor se mide no sólo por los
do en España por la granadina Valparaíso galardones personales que pueda alcanzar,
el año 2016 y su antología Légamo y luz por como merecido reconocimiento a su talen-
Mantis de Guadalajara en México en 2017. to y disciplina, sino también por el impacto
186 Parte de su poesía se halla traducida, ade- que su pensamiento y su intervención cul-
60 años más de al italiano y portugués (en Portugal tural puedan tener en las transformaciones
en la literatura
boliviana y Brasil), al inglés, griego, ruso y rumano. colectivas. En este sentido, el éxito de Chá-
Este año 2017 su antología Cámara de nie- vez Casazola es claramente identificable
bla fue traducida al inglés como Chamber por los espacios de creatividad, encuentro
of Fog por Morgan Harden, como tesis de y difusión que, en trabajo conjunto con
grado con honores en Kenyon College, con otros poetas nacionales e internacionales,
un minucioso y brillante estudio introduc- ha conseguido establecer en/desde Santa
torio sobre su poesía, titulado “Entre los Cruz, como el Encuentro Internacional
dos cielos”. de Poesía en la Ciudad de los Anillos, or-
Evidentemente, la poesía de Chávez ganizado por la Cámara del Libro cruceña
Casazola reclama aproximaciones cui- y del que es curador junto a Gary Daher,
dadosas, pues si bien la epidermis del o su taller de poesía Llamarada Verde y la
lenguaje con la que recubre su universo colección de poetas internacionales Agua
poético es, en apariencia, clara, lumino- Ardiente de Plural, que creó este 2017.
sa, sencilla, lo cierto es que el poeta le- En todo caso, probablemente uno de los
vanta mundos cuya familiaridad se abre desafíos más grandes que la tantas veces
a la honda extrañeza, venga esta del abis- acusada “insularidad mediterránea” de la
marse ante las sorpresivas grandezas del que habla Chávez afrontaba y afronta aún,

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Gary Daher

sea el de superar la tentación del ensimis- cana (Plural Editores, University of Pitts-
mamiento, la soledad y el reflejo endógeno. burgh, 2010); pero especialmente a través
El año 2008 la poeta paceña Mónica de su trabajo como directora del proyecto
Velásquez obtiene el Premio Nacional de editorial de la Universidad Mayor de San
Poesía Yolanda Bedregal con un poemario, Andrés, “La crítica y el poeta”, que ha pu-
Hija de Medea, destacado como un punto blicado ya diez volúmenes de ensayos so-
de inflexión en las búsquedas poéticas na- bre poetas bolivianos, Mónica Velásquez
cionales, un énfasis en que la tradición es establece una plataforma importantísima 187
móvil, infinita, siempre particular. En Hija para conocer a fondo de qué fibras poéti- 60 años
en la literatura
de Medea, Velázquez indaga en la com- cas está hecha la filigrana de la multicultu- boliviana
plejidad del sujeto femenino haciendo del ralidad boliviana.
estatuto del mito una oportunidad de lo Otro de los poetas contemporáneos
universal y de lo íntimo simultáneamente. más importantes de Bolivia, posiblemen-
Entre otros aportes de enorme importancia te el mayor no sólo por la alta literatura
de Mónica Velásquez a la proyección poé- que encarna su obra, sino también por
tica internacional, debo subrayar el traba- la capacidad de constituirse en un cami-
jo minucioso de la poeta en la selección y no, una influencia, una veta desde la cual
análisis de otros poetas contemporáneos. alimentar las búsquedas de otros poetas,
Así, tanto a través de la edición de la Poe- es Eduardo Mitre. De ahí que no sorpren-
sía completa de Óscar Cerruto y la Poesía dió que la prestigiosa editorial española
completa de Yolanda Bedregal, como con Pre-Textos hubiese elegido su producción
el importante ensayo Múltiples voces en para publicar dos volúmenes, El para-
la poesía de Francisco Hernández, Blan- guas de Manhattan, el año 2004, y La
ca Wiethüchter y Raúl Zurita (Colegio de última adolescencia, el año 2016. La sol-
México, 2009), y la compilación Demonia- vencia de Mitre en las esferas internacio-
co afán. Lecturas de poesía latinoameri- nales y la calidad de sus colaboraciones

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Paola Senseve

en revistas míticas, tales como Vuelta, Le- Este hecho, como intento probar, no fue
tras Libres y Cuadernos Hispanoameri- un suceso aislado; reflejaba y materializa-
canos, conquistó un espacio indiscutible ba la gradual conquista que Bolivia, como
para la poesía boliviana, mucho antes de región referencial de una literatura que
que la globalización llegara para oxigenar asalta los cánones locales o extranjeros
el estado de cosas. desde los costados más insospechados.
Un poeta de gran talento y cada vez El año 2013 fue un buen año para la
188 mejor reconocido por sus pares interna- poesía boliviana en su proyección interna-
60 años cionales es Benjamín Chávez. El año 2016 cional. Tanto por las buenas noticias que
en la literatura
boliviana fue invitado a representar a Bolivia en Chávez Casazola trajo al país como por
el XI Festival Internacional de Poesía de dos importantes publicaciones de mujeres
Buenos Aires (Argentina), uno de los en- poetas. La poeta sucrense Ruth Ana López
cuentros más prestigiosos en el género de Calderón, quien el año 2012 publicó en la
la poesía. Asimismo, el año 2014, Edicio- revista Letralia una colección de poemas,
nes Caletita publica en Ecuador su obra el 2013 presentó en Estados Unidos Desde
Arte menor, con una interesante recep- las profundidades (Black Diamond Edi-
ción de la crítica de ese país. tions, 2013). El año 2016, la editorial lati-
Corría el 2015 cuando la joven poeta na-estadounidense MediaIsla publicó su
cruceña-cochabambina, Paola Senseve, tercer libro: Itinerario de una metamor-
presentó su poemario Ego con la pres- fosis. También la poeta cochabambina
tigiosa editorial española Ediciones Li- Vilma Tapia Anaya, publicó ese año con
liputienses. En Ego, Senseve se arriesgó El Ángel Editor de Quito su poemario Ár-
valientemente a configurar un lenguaje bol, memoria y anunciación; se trataba
desde la forma concreta, una práctica, de una selección propia de su obra, carac-
por decirlo de algún modo, escasamente terizada por su belleza, la fina ternura y
trabajada en las líneas contemporáneas. una sensibilidad mística que se funda no

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


en lo religioso, sino en la capacidad de leer vez invirtiendo su plus valía, para desar-
los claroscuros del mundo y elaborar esa ticular el peligroso entramado del capita-
compleja virtud que es la compasión. Se lismo y el modo en que este fragmenta el
podría decir que la poesía de Tapia Anaya tiempo de la vida de las obreras.
no le teme a explorar en las profundidades La primera versión del Premio Nacio-
de los más altos valores de la femineidad, nal de Literatura Dante Alighieri, otor-
con lo cual extrema las posibilidades sim- gado por la Sociedad Cultural Dante Ali-
bólicas de una poesía que parece siempre ghieri y la Fundación Cultural del Banco 189
estar gestando algo más. Central de Bolivia, recayó el año 2015 en 60 años
en la literatura
Emma Villazón falleció de forma tem- el poemario La manzana dorada (Plu- boliviana
prana y terrible el año 2015 a la edad crís- ral), de Gigia Talarico. Las dos aguas en
tica de 33 años. Su muerte, debo decirlo las que se mueve Talarico, esto es la poe-
aquí, me dolerá siempre como un fuego sía y la literatura juvenil, han sido recí-
que no cesa. La joven poeta emigró a procas con ella, pues en ambas orillas los
Chile el año 2010, país en el que desarro- lectores han sabido reconocer las vetas de
lló la parte más importante de su obra. ternura y meticulosa belleza que articu-
Desafortunadamente, esa gran interrup- lan las líneas afectivas de su obra.
ción que es la muerte joven impidió que También la chuquisaqueña Paola Du-
Emma viera publicado su poemario Tem- chén, cuyo temprano éxodo a España
porarias bajo el sello chileno Das Kapi- probablemente evitó que su nombre se
tal (2016). Ya con Lumbre de ciervos (La citara con más frecuencia en las esferas
Hoguera 2013) Villazón había confirmado literarias, publicó en Madrid el año 2016
el profundo talento que cincelaba su obra, su poemario El próximo verso (Editorial
el fulgor de su imaginación y la capacidad Grupo Cero). Duchén suma a esta nueva
para extremar el lenguaje. En Tempora- guardia poética en su tarea de expansión
rias, Emma Villazón usa el lenguaje, tal extraterritorial.

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Paura Rodrigez

A mediados de 2017, el narrador y poe- Premio Internacional “César Vallejo” de


ta Homero Carvalho participó del Festi- la Casa del Poeta Peruano en Londres, el
val Internacional de Poesía Paralelo Cero año 2006. Mucho antes, el año 1989, pu-
que anualmente se celebra en Ecuador. blicó en Argentina su libro Del árbol y
En ese marco es que Carvalho presentó la arcilla azul; Ritos de viaje, poemario
su poemario ¿De qué día es esta noche?, con el que había recibido el Premio Na-
publicado por la prestigiosa Editorial El cional de Poesía que concede el Gobier-
190 Ángel. En esa propuesta poética, Carval- no Municipal de Sucre, apareció en una
60 años ho retorna a una de las fuentes creativas edición digital en Caracas, el año 2007,
en la literatura
boliviana que mejor ha nutrido su obra: el sujeto precisamente al comenzar la década cuyo
en relación con la naturaleza, el lenguaje recuento ahora intento registrar.
como un sexto sentido.
Cerrando esta década impar, Paura Las antologías como
Rodríguez Leytón, con su poemario Pe- intervención crítica
queñas Mudanzas, obtuvo el accésit del A diferencia de la narrativa que a veces
prestigioso Premio Internacional de Poe- diseña antologías temáticas o con afán
sía “Pilar Fernández Labrador” que se meramente generacional, cuando la poe-
concede cada año en Salamanca y que sía se aboca a la tarea de aglutinar, enla-
en este caso compromete la publicación zar y elaborar al respecto una determina-
del libro distinguido. Aunque llegar a una da premisa conceptual lo hace prestando
instancia tan importante fue una grata atención a las problematizaciones del len-
sorpresa para muchos literatos y lectores, guaje y el modo en que este se pliega a
Rodríguez Leytón ya había dado pasos la realidad o se separa violentamente de
decisivos hacia la internacionalización de ella. Las antologías que en esta década in-
su obra. Con su poema “Te atribuyo el to- cluyeron a poetas bolivianos no cedieron
rrente de mi sangre” mereció el segundo en esa demanda y tomaron de la produc-

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


ción boliviana aquello que implicaba una que la presencia de autores bolivianos en
ruptura, un quiebre, una ambición ma- otras esferas no podía seguir siendo per-
yor. He aquí un breve recuento de esas cibida como una circunstancia extraor-
inclusiones. dinaria y concesiva.
La compilación Poesía ante la incer- El año 2016, con Raffaelli Editore, se
tidumbre: antología de nuevos poetas publica la antología en italiano, en tres
en español, publicada originalmente en volúmenes, Il fiore della poesía latinoa-
Madrid, España, el año 2011, por la presti- mericana d’oggi, compilada con extremo 191
giosa editorial Visor, y luego en Bolivia, el cuidado por el poeta y traductor Emilio 60 años
en la literatura
año 2013, bajo el paraguas del sello La Ho- Coco. En ella se incluyen los trabajos de boliviana
guera, marcó un hito importante en esta Eduardo Mitre, Vilma Tapia, Óscar Gutié-
fase de internacionalización de la década rrez, Gabriel Chávez, Mónica Velásquez
2007-2017. El volumen incluyó el trabajo y Paura Rodríguez. La calidad del volu-
de Gabriel Chávez Casazola. men significó una gran conquista para
El año 2015, el escritor Homero Car- la producción poética contemporánea
valho compiló para la colección “La es- de Bolivia. De todos modos, un año an-
tafeta del viento”, también del sello es- tes, también en Italia, Loreto Rafanelli y
pañol Visor, la Antología de la poesía Mario Meléndez habían editado otras dos
boliviana del siglo XX. Carvalho selec- antologías de poesía latinoamericana que
cionó a 32 poetas; la selección generó recogían las propuestas de algunos de es-
algunas críticas en el campo cultural tos autores.
boliviano, que además cuestionaban la Otra antología que apostó con firme-
premisa del prólogo: el binarismo Andes/ za por la producción boliviana fue Voces
Amazonía. Sin embargo, es justo decir de América Latina, desarrollada en tres
que este volumen sumó visibilidad, lec- tomos por la poeta y crítica dominicana
tura de la oferta boliviana, y confirmó María Palitachi, con el aval de la edito-

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rial latina estadounidense Media Isla. El iniciativa de Blanco Mamani es precurso-
primer tomo incluye a Paura Rodríguez ra de otros proyectos colectivos y, si bien
Leytón, Oscar Gutiérrez, Gabriel Chá- el diccionario no se detiene en interpreta-
vez, Ruth Ana López Calderón; el se- ciones críticas, su trabajo de recopilación
gundo, a María Soledad Quiroga, Gary es constante y muy inclusivo.
Daher, Homero Carvalho y Vilma Tapia; A pedido del popular blog de la librería
y el tercero, enfocado en narrativa, re- bonaerense Eterna Cadencia, el año 2014,
192 coge textos de Magela Baudoin, Homero Emma Villazón recoge y comenta una
60 años Carvalho y Kori Carrasco. Palitachi pre- muestra muy interesante de poesía bo-
en la literatura
boliviana sentó su trabajo en la Feria Internacio- liviana joven. En ella aparece, por ejem-
nal del Libro de Guadalajara, escenario plo, la tarijeña Anabel Gutiérrez León,
en el que cada vez con mayor frecuen- residente en España, y cuya poesía es de
cia los escritores bolivianos participan alta belleza. Dos años antes, el 2012, por
como invitados. encargo de la revista mexicana Círculo
Por último, el soporte digital ha sido, de Poesía, Chávez Casazola organizó un
valga la redundancia, de gran soporte dossier de la producción poética bolivia-
para la difusión de la literatura boliviana. na reciente sobre la que reflexionó en un
Ahora mismo, cuando preciso constatar epílogo titulado “La poesía boliviana, esa
fechas, comprobar nombres o verificar desconocida”. El año 2013, también por
títulos, tecleo en el buscador Diccionario encargo de la misma revista, asumí el cui-
Cultural Boliviano, un espacio virtual que dado de un dossier de narrativa contem-
dirige el periodista e investigador Elías poránea en cuyo epílogo, “El cuento en
Blanco Mamani desde el año 2007 y que ha Bolivia: un gato sin sombra”, reflexioné
llenado un vacío informativo del que sólo sobre las connotaciones que la palabra
estuvimos conscientes cuando este aleph “tradición” puede tener en nuestra queri-
boliviano inauguró su galaxia en la red. La da patria mediterránea.

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Homero Carvalho

Conclusión mada modernidad, también en Bolivia


Entre 2007 y 2017, la literatura boliviana hemos experimentado distintas moder-
dinamizó sus mecanismos y estrategias nidades, con sus centros, sus periferias
de participación, inclusión, diálogo e in- y sus dolorosos márgenes. Internet no es
tegración en/con otros ámbitos extrate- la panacea. Internet no es suficiente para
rritoriales y otros lenguajes y soportes. crear lectores y menos para crear escri-
Escritores reconocidos como Óscar Bar- tores. A pesar de ello, algunos escritores
bery Suárez intercambiaron lenguajes ar- cuya obra se dio conocer en este siglo si- 193
tísticos para darles vida a otros mundos. guieron el instinto que la genética de la 60 años
en la literatura
Barbery Suárez no sólo continuó dibujan- globalización ha diseminado en sus cria- boliviana
do la historieta El Duende y su camari- turas y establecieron redes muy positivas
lla, por la que el año 2014 recibió un en- por las cuales entablar diálogos y dar a
trañable reconocimiento de la XIX Bienal conocer su trabajo. Por ejemplo, el escri-
Internacional de Artes Visuales, sino que tor cubano-boliviano Alejandro Suárez,
también escribió guiones de teatro para publicó en 2016, con la editorial argenti-
jóvenes elencos. Rodrigo Hasbún también na Peces de Ciudad, su aplaudida novela
incursionó como guionista junto al joven Irina, el sexo y la nueva izquierda. Ese
cineasta Martín Boulocq. Y el camino de mismo año Suárez obtuvo una mención
vuelta: cineastas como Rodrigo Bellot, en el Premio Iberoamericano de Cuento
Juan Carlos Valdivia y Juan Pablo Rich- Julio Cortázar. Asimismo, un año antes,
ter se han acercado a los textos literarios Róger Otero –quien ya había consolidado
contemporáneos para llevarlos al cine. su nombres al ganar varios premios nacio-
Otro síntoma benigno de este gran Bil- nales– presentó con Mulita, también una
dungsroman boliviano. editorial argentina, su libro de cuentos
¿Ha sido excluyente la globalización? De qué hablamos cuándo hablamos de
Sin duda, como todas las etapas de la lla- morir. Y escritores del siguiente eslabón

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generacional, como Daniel Averanga, Saúl como sucede con la cochabambina Fabio-
Montaño y Adhemar Manjón, comenzaron la Morales, que publicó con Nuevo Mile-
a publicar y a naturalizar sus nombres en nio sus libros La región prohibida (2012)
revistas de circulación internacional, pre- y El día de todos tus santos (2017), o con
sencia la nuestra que en el epílogo de la Cristina Zabalaga, que inicia su andadura
década cada vez asombra menos. literaria con la editorial paceña Gente Co-
Simultáneamente, aunque ya muy afian- mún, publicando su novela Pronuncio un
194 zado en las lides internacionales, Edmun- nombre hueco (2012), y luego en Estados
60 años do Paz Soldán continúa conquistando Unidos, con Nombres propios (Sudaquia
en la literatura
boliviana otras regiones creativas que confirman 2016), y en México con Cuando Nanjing
su versatilidad, pero también la innegable suspira (Penguin Random House, 2017),
heterogeneidad que teje la dermis profun- intervienen en el desarrollo de una litera-
da de la literatura boliviana. Su novela Los tura que podríamos adjetivar de post-na-
días de la peste (2017, Malpaso, Nuevo cional. Así también, Claudio Ferrufino
Milenio) retorna al realismo, pero no para escribe desde su “voluntario exilio” Dia-
aceptarlo, sino para dinamitar sus catego- rio secreto, una novela feroz con la que
rías y cuestionar políticamente, desde las el año 2011 ganaría el Premio Nacional
comunidades carcelarias y las subculturas de Novela y que hace de la psicopatía –
que allí se gestan, la lógica de los discur- como también lo había hecho Paz Soldán
sos sobre los que los modelos económicos en su celebrada novela Norte (Mondadori
dicen “construir” las relaciones humanas. 2011)– una metáfora siniestra del males-
Y desde ese ‘afuera’ que la globaliza- tar espiritual de esta época.
ción y la virtualidad hacen parecer cerca- De todos modos, desplazarse aca-
no e instantáneamente remontable, escri- rreando la propia vida o quedarse en la
tores bolivianos que han construido toda patria para tensionar el afuera son algu-
o gran parte de su obra en la extranjería, nos de los vectores que han incidido de

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


manera vital en esta nueva presencia bo- de otras prácticas lectoras y con responsa-
liviana –carnal, inmediata y simbólica– en bilidades también más lúcidas. Lúcida/lú-
el horizonte de expectativas hispanoame- dica, sí. Pienso, por ejemplo, en el trabajo
ricano. Mientras escribo este antepenúl- ensayístico de la paceña Moira Bailey, que
timo párrafo, pienso, por ejemplo, que o desde su extranjería como profesora uni-
Paz Soldán o Colanzi deberían ganar el versitaria en México escribe un bellísimo
IV Premio Hispanoamericano de Cuento ensayo sobre la escritura del idioma chino,
Gabriel García Márquez –el mismo que Viaje a lomo de tigre, que se reedita en 195
ya nos trajo Baudoin–, en el que ambos editorial Plural el año 2015 como un libro 60 años
en la literatura
están preseleccionados. Repetir esa victo- muy boliviano, un libro sobre la belleza, el boliviana
ria funcionaría como uno de esos antído- viaje, la literatura y los rituales de la ima-
tos contra injustos hechizos medievales, ginación, eso con lo que generalmente los
pues entonces derrotaríamos la apretada humanos construimos y reconstruimos
estadística de la cuota boliviana que nos una patria, en China o en el Chaco. Pienso
asignan y que hemos venido aceptando también en que es más sistemático y sisté-
con demasiada humildad. mico el trabajo de recuperación de las se-
Podríamos, sin embargo, resumir con millas sembradas en ese conmovedor mo-
humildad esta década todavía inconclu- mento que llamamos “comienzo”. Tanto
sa, con vocación de incompletitud –acaso la misión de la Biblioteca del Bicentenario
como deberían ser todas las décadas–, de- como el acercamiento que distintas edito-
lineando una pequeña constatación a ma- riales están haciendo a las obras de poetas
nera de expurgar las ataduras: la identidad –como es el caso del sello 3600 que el año
es tal vez nuestra más querida obra maes- 2016 publicó la obra completa de Matilde
tra, nuestra mejor ficción. Y sabiendo Casazola, y sobre quien el interés interna-
eso es que ahora podemos cuestionarla y cional se ha intensificado justo en el año
transformarla de manera más lúdica, des- 2017– manifiestan esa voluntad de reco-

2007.2017 Descorriendo el tupido velo de la mediterraneidad


nocer otro dibujo del canon, otro mapa, de recuperación; es así que, de la mano de
otros discursos que desafíen aquello que Nuevo Milenio, ha incursionado en los so-
creíamos saber de nosotros mismos. Con portes multimedia con La bodega de Jai-
los mismos altos objetivos, el año 2013 el me Saenz (2005), La pascana de Gladys
Grupo Editorial La Hoguera dio a conocer Moreno (2007) y La ausencia de Adela
los resultados de un proyecto en el que Zamudio (2012), discos con contenidos
había venido trabajando desde 1996: la Bi- visuales, musicales, fotográficos y textua-
196 blioteca Clásica Cruceña, conformada por les que toman de la tecnología la mejor de
60 años 23 títulos fundamentales de autores como sus ventajas.
en la literatura
boliviana Hernando Sanabria, Enrique Kempff Mer- En definitiva, el compromiso con lo
cado, Oscar Barbery Justiniano o Alfredo literario como la más cuidada prioridad
Flores. En esa misma veta, editorial Plu- es el cambio de paradigma que tanto nos
ral publicó Ensayos escogidos (2011), una hacía falta para seguir madurando. La per-
imprescindible compilación de textos del sonalidad literaria boliviana está tejida de
crítico orureño Luis H. Antezana, que ini- heridas, complejos, sueños, insatisfaccio-
cia con la Revolución del 52 un recorrido nes y una imaginación infinita que segura-
por el pensamiento político y social de Bo- mente será la nave para surcar esos mares,
livia. Antezana también ha participado ac- aparentemente inalcanzables, que mere-
tivamente de este impulso y compromiso cemos y que seguramente nos esperan.

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coautores
Mariano Baptista Gumucio
(1933) Historiador, escritor periodista y gestor cultural boliviano. Autor de 70 libros en los
campos de historia, ensayo, biografía y antología. Fue Ministro de Educación y Cul-
tura en tres gestiones y presidente de la Academia Boliviana de la Lengua. Recibió el
Premio “Pahlevi” de Alfabetización de la UNESCO, el Premio “Andrés Bello” de la Or-
ganización de Estados Americanos, el Premio Nacional de Cultura y el Premio Nacio-
nal de Gestión Cultural “Gunnar Mendoza” del Estado boliviano, así como el Premio
a la Trayectoria Literaria de la Cámara Boliviana del Libro. Dirigió el diario Última
Hora durante 14 años, creando en este periódico la revista Semana y la Biblioteca
Popular. Desde hace 16 años dirige el programa semanal de televisión “Identidad y
Magia de Bolivia” en Cadena A.

Edmundo Paz Soldán 


(1967) Escritor boliviano y profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Cor-
nell, Estados Unidos. Es autor de once novelas, entre ellas Río Fugitivo (1998), Sue-
ños digitales (2000); La materia del deseo (2001); El delirio de Turing (2003); Pala-
cio quemado (2006), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011), Iris (2014) y Los
días de la peste (2017); así como de libros de cuentos: Las máscaras de la nada
(1990),  Desapariciones  (1994) y  Amores imperfectos  (1998). Sus obras han sido
traducidas a diez idiomas. Recibió el Premio de Novela “Erich Guttentag” (1992),
el Premio “Juan Rulfo” de Cuento (1997) y el Premio Nacional de Novela de Bolivia
(2002). Es columnista en El Deber de Santa Cruz, La Tercera de Santiago de Chile y
colabora con otros medios internacionales.

Mónica Velásquez Guzmán


(1972) Poeta boliviana y doctora en literatura hispanoamericana por El Colegio de México.
Publicó los poemarios Tres nombres para un lugar (1995); Fronteras de doble filo
(1998); El viento de los náufragos (2005); Hija de Medea, Premio Nacional de Poesía
“Yolanda Bedregal” (2008); La sed donde bebes (2011); y Abdicar de lucidez (2016).
Es editora de la Antología de poesía boliviana del siglo XX: ordenar la danza (LOM
Chile, 2004). Como crítica literaria, es autora, entre otros, de Múltiples voces en la
poesía de Francisco Hernández, Blanca Wiethüchter y Raúl Zurita (El Colegio de
México, 2009), Demoniaco afán (Plural-Pittsburgh, 2010) y coautora de la colección
de once volúmenes sobre poesía boliviana La crítica y el poeta (UMSA 2010-2017).
Docente de la Carrera de Literatura de la UMSA y de la UCB.

Magela Baudoin
(1973) Escritora y periodista boliviana, autora de la novela El sonido de la H, con la que
recibió el Premio Nacional de Novela de Bolivia (2014); y del libro de cuentos La
composición de la sal (2014), que ganó en Colombia el Premio Hispanoamericano
de Cuento “Gabriel García Márquez” (2015), habiéndose publicado luego en varios
países. Ejerció el periodismo y escribió el libro de entrevistas Mujeres de Costado
(2010). Sus cuentos y reseñas han sido recopilados en numerosas antologías y revis-
tas. Es directora de la revista de literatura boliviana El Ansia y dirige junto a la escri-
tora Giovanna Rivero la colección editorial Mantis, que difunde el trabajo literario de
escritoras de Hispanoamérica. Fundadora, coordinadora y docente del Programa de
Escritura Creativa de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA).

Martín Zelaya Sánchez


(1977) Crítico literario y periodista cultural boliviano. Editó el suplemento literario Fondo
Negro de La Prensa (2006-10) y el suplemento LetraSiete de Página Siete (2013-17),
donde publicó decenas de críticas, reseñas, ensayos y entrevistas. Formó parte del
equipo editor de la Biblioteca Plurinacional del Ministerio de Culturas (2013) y fue
gestor editorial de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (2014-15). Es compilador
y editor de los libros Antología del cuento de Oruro (FCBCB), Búsquedas y presa-
gios. Narrativa boliviana del siglo XXI (2014), Haciendo mundo. Oficio y género
en la literatura boliviana (2015), Flujo continuo (2016), todos editados por 3600,
y coautor de los libros Letras orureñas. Autores y antología, y Yolanda Bedregal,
una mujer del siglo XX (FCBCB). Actualmente dirige la revista de literatura 88 grados.

Giovanna Rivero
(1972). Escritora boliviana. Ha publicado varios libros de cuentos, entre ellos Sangre Dulce
(2006), Tukzon (2008), Niñas y detectives (España, 2009) y Para comerte mejor
(EE.UU., 2015; Bolivia, 2016). Es autora de las novelas Las camaleonas (2001) y
98 segundos sin sombra, publicada por Caballo de Troya (2014) y Random House
Argentina (2016). También escribió libros para jóvenes y niños. Recibió el Premio
Nacional de Cuento “Franz Tamayo” el año 2005 y el Premio Internacional de Cuen-
to “Cosecha Eñe” en 2015. En 2011 fue seleccionada por la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara como uno de “Los 25 Secretos Literarios Mejor Guardados de
América Latina”. Obtuvo un doctorado en literatura latinoamericana en University
of Florida, en 2015. Es profesora de lengua y literatura en Ithaca College, New York.

Gabriel Chávez Casazola (ed.)


(1972) Poeta, ensayista y periodista boliviano. Autor de seis libros de poesía, entre ellos El
agua iluminada (2010), La mañana se llenará de jardineros (Ecuador, 2013; Boli-
via, 2014), Aviones de papel bajo la lluvia (España, 2016) y Multiplicación del sol
(Colombia, 2017). Se han publicado también antologías de su obra con los títulos El
pie de Eurídice (Colombia, 2014); La canción de la sopa (Ecuador, 2014); Cámara
de niebla (Argentina 2014; Bolivia, 2015) y Légamo y luz (México, 2017). Recibió la
Medalla al Mérito Cultural de Bolivia y el Premio Editorial al Mejor Libro del Año,
entre otros. En 2013 fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística “Fernando
Rielo”. Dirige la colección de poesía Agua Ardiente de Plural y el taller Llamarada
verde. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, portugués, griego, ruso y rumano.
Este libro, Un río que crece, se
terminó de imprimir en octubre
de 2017 en los talleres de Plural
editores en la ciudad de La Paz.
COAUTORES
Mariano Baptista Gumucio
Edmundo Paz Soldán
Mónica Velásquez
Magela Baudoin
Martín Zelaya Sánchez
Giovanna Rivero
Gabriel Chávez Casazola (ed.)
asoban, al cumplir seis décadas de existencia, decidió
realizar una sustantiva y novedosa contribución a la
cultura e historia intelectual del país, llenando un noto-
1957.1967
rio vacío en la bibliografía boliviana actual. Así, pone-
mos a disposición de los lectores esta historia de la lite-
ratura boliviana de los últimos 60 años (1957-2017),
presentada no desde un enfoque o un lenguaje académi-
co, sino de forma a la par amena y analítica, a la manera
de una crónica, o mejor, de una serie de crónicas, naci-
das de una consistente investigación y enriquecidas por
la visión crítica de sus autores.
1967.1977
Al efecto, invitamos a siete destacados escritores
bolivianos –de indiscutibles credenciales nacionales e
internacionales– para que fueran ellos quienes, como
protagonistas y testigos privilegiados de esta misma
historia, narren e informen acerca del contenido litera-
rio de cada una de las últimas seis décadas, intentando
reflejar los libros y autores principales de cada una de
1977.1987
ellas, puestos en contexto de la época, el entorno y las
circunstancias de su particular tiempo histórico.
Los coautores de este libro, cuyas prestigiosas firmas
se reúnen por vez primera en una misma obra, son el his-
toriador y periodista Mariano Baptista Gumucio (quien

1987.1997
se ocupó de la década 1957-1967); el narrador y ensayista
Edmundo Paz Soldán (1967-1977); la crítica y poeta
Mónica Velásquez Guzmán (1977-1987); la narradora y
periodista Magela Baudoin Terán (1987-1997); el periodis-
ta y crítico Martín Zelaya Sánchez (1997-2007); la narra-
dora y docente Giovanna Rivero Santa Cruz (2007-2017); y,
el poeta y ensayista Gabriel Chávez Casazola, editor del
libro y autor de su concepto editorial e introducción crítica.
Esperamos que este genuino esfuerzo sea de utilidad
entre profesionales, estudiantes, investigadores naciona-
les y extranjeros y todos los interesados en conocer la evo-
1997.2007
lución de la literatura boliviana: un río que crece, atrave-
sando los andes, los valles y la selva con el poder de las
palabras, hasta desembocar en los últimos años en el vasto
océano de los lectores y editoriales internacionales, tras un
largo curso recorrido, del cual aquí reflejamos su más
reciente etapa, desde 1957 hasta hoy; es decir, el mismo
tiempo que lleva de existencia nuestra Asociación. 2007.2017