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ECONOMÍA PARA LA CREACIÓN DE

NEGOCIOS

ENSAYO DE “EL CONCURSANTE”

Jimena Rodríguez López


A01362716

12/01/18
“Y así vivimos, esclavos del banco, por nada y a cambio de nada.”
–Película El Concursante

El sistema económico actual dictamina que el consumidor es libre, pero, ¿hasta


dónde llega realmente esa libertad y quiénes son partícipes de ella?, ¿es sólo el
consumidor quien decide o también toman parte las entidades financieras? Es
claro que el ser humano tiene un sinfín de necesidades y deseos que precisan
satisfacerse; sin embargo, es vital aprender a llevar una adecuada administración
o de lo contrario una serie de problemas económicos comenzarán a surgir, como
ocurre en la película El Concursante donde un “afortunado” profesor de Historia de
la Economía gana un premio exagerado en bienes y se ve obligado a enfrentar
esa nueva vida millonaria, con todas sus implicaciones. El protagonista se va
hundiendo poco a poco en deudas e intereses y se embarca en una carrera
contrarreloj hasta llegar a un punto sin retorno, donde se manifiesta en contra del
sistema económico y sus organismos y hace lo único que le quedaba por hacer:
se rebela.

El Concursante establece un principio muy elemental pero que a mi parecer es


una de las bases de la economía: necesitamos oro para comprar lo que no
producimos. Cada población e individuo tiene necesidades y deseos muy distintos
de acuerdo a su nivel de vida, trabajo, educación, aspiraciones, entre muchos
otros factores; y así como las necesidades cambian, la forma de satisfacerlas lo
hace también. No se puede obtener algo sin dar nada a cambio, si queremos
adquirir productos y servicios tendremos que pagar un precio, lo que se traduce en
gastos, y si existen gastos deben existir ingresos. Idealmente ambos deberían
inspeccionarse de forma minuciosa y estar 100% controlados, pero en la práctica
se vuelve un ejercicio sino imposible, sí muy complicado. Así es como le ocurrió al
protagonista de la película, Martín Circo, quien después de ganar el gran premio
(500 millones de pesetas en bienes), por fin contaba con los ingresos suficientes
para tener todo lo que siempre había soñado, así que a partir de ahí comenzó a
saciar sus “necesidades” en forma de autos de lujo, ropa de marca, un avión
privado, un yate, una enorme casa… en fin, todo lo que el dinero (que no poseía
físicamente) podía ahora comprarle.

Como es de esperarse, las nuevas necesidades del protagonista no son las


mismas que las que hasta antes de ganar el premio había tenido, puesto que
ahora puede permitirse ciertos lujos que en el pasado le parecían completamente
ajenos a él. En su artículo A Theory of Human Necessity el psicólogo humanista,
Abraham Maslow, establece que “conforme se satisfacen las necesidades más
básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados
en cualquier categoría” (Maslow, 1943). Hasta el momento, Martín había
disfrutado en general de una buena vida, sin muchas ostentaciones ni demasiadas
comodidades, pero en cuanto tiene la oportunidad y se siente con una libertad
económica que antes no conocía, comienza a adquirir los más lujosos artículos de
toda clase, que lejos están de ser indispensables y que desde mi punto de vista
han dejado de ser necesidades para convertirse más bien en caprichos.

De acuerdo con la RAE, necesidad es aquello a lo cual es imposible sustraerse,


faltar o resistir. El deseo por otra parte es la determinación que se toma
arbitrariamente inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante
y original. Tomando esto en cuenta, el protagonista ha estado cumpliendo sus
deseos al adquirir, de forma irracional, cosas que no le hacen falta y sin las cuales
podría seguir disfrutando de su vida normal. Podemos entonces asumir que entre
más dinero obtenemos también generamos más gastos, y los gastos reales de
Martín empiezan cuando se da cuenta de que tiene que darle mantenimiento a
este nuevo patrimonio, y es ahí donde entran el gobierno y las entidades
financieras, unos pidiendo impuestos y otros otorgando préstamos, pero ambos
limitando de alguna forma la libertad del consumidor. Y aquí es donde los
problemas de Martin empiezan para no detenerse, pues se da cuenta de que su
creciente patrimonio conlleva numerosos gastos y mantenerlo no será fácil;
aunado a esto, se encuentra el hecho de que Hacienda se lleva más del 50% de
las ganancias del premio, dinero que no tiene en su poder, así que para
conseguirlo pide un préstamo, aumentando de esta manera sus deudas. Si bien es
cierto que hacerse de lujos no es ningún pecado, es preciso aprender a
administrar los recursos que poseemos de forma adecuada, jerarquizando
necesidades y deseos, estableciendo prioridades y tomando decisiones acertadas
que nos ayuden a evitar cualquier tipo de problema financiero.

Una buena gestión del dinero depende directamente de las decisiones que
tomemos, y éstas a su vez estarán basadas en nuestro estilo de vida; por ello es
muy importante mantener un control sobre nuestro presupuesto, analizando
ingresos versus gastos en periodos de tiempo establecidos, y no malgastar el
dinero sin detenerse a pensar, como hizo el protagonista. Si me encontrara en una
situación similar, donde ganara un premio por 1000 euros, dejaría pasar la idea
(que seguramente llegaría a mi) de gastarlo todo en ropa y artículos de
entretenimiento. Puesto que soy una persona que no cuenta con gastos
significativos por el momento, y el dinero no es suficiente para emprender un
negocio o invertir, me gustaría abrir una cuenta de ahorros con el 60% del premio
que me permita no sólo conservar sino tal vez aumentar en una pequeña cantidad
el dinero que ya poseo, para poder disponer de él en el futuro con un plan
financiero y de negocios más sólido. Y el resto lo utilizaría para permitirme realizar
1 ó 2 viajes de voluntariado en el extranjero, donde los costos son realmente
bajos, y así poder conocer otra cultura que sea de mi interés y ayudar a una buena
causa.

En conclusión, la forma de usar el dinero depende de cada persona, debido a que,


como ya se ha dicho, cada persona tiene necesidades y deseos muy diferentes y
buscará satisfacerlos de acuerdo con sus prioridades y el estilo de vida que lleva;
lo importante es saber administrarlo de una forma inteligente para que no se
convierta en un obstáculo y nos permita tener una buena vida, por lo que debemos
revisar nuestros gastos e ingresos, y si es posible, buscar la forma de incrementar
estos últimos. Otro aspecto importante a considerar es que debemos aprender a
lidiar tanto con el gobierno como con los organismos financieros, lo que se logra
con organización y cumplimiento. De esta forma, podremos implementar una
cultura económica que nos permita disfrutar libremente de nuestros recursos y de
todo lo que podemos obtener a través de ellos atendiendo adecuadamente
nuestras necesidades.

Referencias:
El Concursante. (2007). [video] España: Rodrigo Cortés. Sitio Web:
https://vimeo.com/21183701

Maslow, A. H. (1943). A theory of human motivation. Psychological Review, 50(4),


370-396. http://dx.doi.org/10.1037/h0054346