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CONVERSACIÓN CON LA LUNA

En una noche calmada, se encontraba la luna platicando con el mar acerca de


los muchos comentarios de la gente que tiene la dicha de contemplarlos
diariamente. “Es bellísima”, “¡Qué maravillosa!”, “¡Cuánta perfección!”, dicen los
mortales refiriéndose a la luna. En lo que respecta al mar, se oyen expresiones
tales como: “¡Qué bonito!”, “¡Es inmenso!”, “obra perfecta de la naturaleza”.

Ambos concluyeron que son fuente de inspiración en aquellos que dicen llamarse
poetas y también en los que no. Escriben poemas, agregándoles adjetivos, mas
nunca dicen qué son realmente en sí mismos. Dijo entonces la luna:

-Hace tiempo ya, escuché a un par de hombres hablar de los poetas; decían que
no son aptos para hacerse cargo de la educación de los niños, puesto que sus
obras son como espejos o imitaciones del mundo, no pueden transmitir
conocimiento.

-Pero, ¿cómo es esto posible?- preguntó, intrigado, el mar.

-Es justo como lo comentamos hace rato, amigo. Las personas nunca dicen lo
que tú y yo somos en sí, lo real, expresan lo que de nosotros pueden ver. Lo
mismo ocurre con el poeta y los artistas, en tanto que no comprenden la
naturaleza, no pueden saber nada de ella. Entonces las representaciones de la
misma serán falsas- respondió la luna.

-Ya entiendo. Supongo que si a los niños se les enseñan cosas falsas o basadas
en imitación, ellos se comportarían inmoralmente, pues se irían formando con
malos hábitos y creencias incorrectas.

-Exacto, mar. Decía uno de los hombres que la razón se corrompe y el alma se
pervierte con obras de los poetas porque estos buscan apelar a las emociones
fuertes; es por eso que resultan interesantes al público. Y, frente a una efectiva
representación artística, es difícil no sentirse conmovido, por lo que se considera
que el arte pervierte el carácter y hasta es capaz de pervertir a las personas con
mejores mentes.
Ante esto, el mar respondió lo siguiente:

-¿Quién lo diría, celestial luna? Al parecer los poetas y los artistas logran encantar
a la gente con sus poemas y pinturas no sólo de ti y de mí, sino de toda la
naturaleza, nunca habría pensado que el arte no es el mejor medio para educar
a una comunidad.

-De hecho- dijo la luna -, es por este mismo motivo que debe ser censurado o
prohibido ése tipo de práctica educativa, según dijo el más sabio de los sujetos
de los que he escuchado esas palabras.

-Mimética le llaman- interrumpió una hermosa sirena.

-¿Qué dices?-preguntó el mar.

-También conozco el relato que esta noche te cuenta la luna-contestó la sirena-,


la mímesis se refiere a la imitación o identificación de las cosas naturales, nada
de lo que se transmite por medio de ella puede ser verdadero, pues hay un
mundo al cual no tenemos acceso por ser seres limitados: el mundo de las Ideas.
Todo lo que ahí existe es lo verdadero, la única verdad, por lo tanto, todo lo que
se nos presenta en este plano de la realidad, son meras apariencias.

-No pudiste haberlo dicho mejor, dulce Perseide- dijo la luna, refiriéndose a la
sirena.

-Sí, linda- dijo el mar-, ahora puedo comprender un poco mejor el funcionamiento
de este mundo, pero ¿cómo sabes tú todas esas cosas?- preguntó.

Perseide le respondió:

-Las estrellas me lo han dicho.

-Y yo se lo he contado a ellas- agregó, finalmente, el Sol, quien asomaba sus


primeros destellos anunciando un nuevo día a espaldas de la luna.