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RENACIMIENTO

La pintura renacentista abarca el período de la historia del arte


europeo entre el arte de la Edad Media y el barroco.

Como todo el arte del Renacimiento, la pintura de esta época está


relacionada con la idea de volver a la antigüedad clásica, el impacto que
tuvo el humanismo sobre artistas y sus patronos, gracias a la adquisición de
nuevas sensibilidades y técnicas artísticas.

Hay una serie de características que distinguen la pintura renacentista de


su inmediata antecesora, la pintura medieval.

 Evocación de lo antiguo, cuya belleza idealizada pretendían tomar


como ejemplo.

 Observación viva de la naturaleza. Los cuadros se sitúan en paisajes


naturales que se intentan recrear con fidelidad, o en marcos
arquitectónicos, en los que columnas, frontones, palacios y templos
sirven de excusa a alardes de perspectiva.

 La figura humana se convierte en centro y medida de todas las


cosas. El estudio de la anatomía, incluso la realización de autopsias,
ayuda a los artistas a comprender la realidad del cuerpo humano y
sus mecanismos de movimiento, de manera que lo representan de
forma más realista pero normalmente, idealizada.

 Dominio de la perspectiva, y de las técnicas compositivas.

 Los efectos de luces y sombras como el claroscuro o la grisalla. De


ahí técnicas nuevas como el esfumado (efecto brumoso, técnica en
la que destacó Leonardo da Vinci).

 Continúan realizándose decoraciones murales al temple y al fresco.


CLASICISMO

Es una de las tendencias o corrientes pictóricas que se desarrolló en el siglo


XVII y representaba una alternativa a la pintura barroca. Como reacción
al manierismo de finales del siglo XVI, surgieron en Italia dos tendencias:
el caravaggismo y el clasicismo. Ambas se enmarcan cronológicamente
dentro de la pintura barroca, pero sus características son distintas a las del
barroco pleno, como señaló el historiador suizo Heinrich Wölfflin:

1. Predominó el dibujo sobre el color;

2. El espacio se construye mediante planos sucesivos, sin las bruscas


diagonales barrocas;

3. Las obras son cerradas, no abiertas, con las figuras colocadas en el


centro de la composición;

4. Las formas se distinguen nítidamente y son independendientes, a


diferencia de la "subordinación al todo" barroca;

5. No hay aquí violentos contrastes ni actitudes exageradas.


IMPRESIONISMO

El impresionismo es un movimiento artístico1 inicialmente definido para la


pintura impresionista, a partir del comentario despectivo de un crítico de
arte (Louis Leroy) ante el cuadro Impresión, sol naciente de Claude Monet,
generalizable a otros expuestos en el salón de artistas independientes de
París entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874 (un grupo en el que
estaban Camille Pissarro, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir, Paul
Cézanne, Alfred Sisley y Berthe Morisot).

El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda


mitad del siglo XIX en Europa —principalmente en Francia— caracterizado,
a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz (la «impresión» visual) y el
instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir,
si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas
pintaban el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo
este. Fue clave para el desarrollo del arte posterior, a través del
posimpresionismo y las vanguardias.

Con anterioridad al Impresionismo, el marco artístico estaba dominado por


el eclecticismo, al que respondió la generación de las rupturas estilísticas,
una serie de rupturas que darán personalidad propia al arte moderno. La
primera de ellas o, si se prefiere, su preámbulo.
SURREALISMO

El surrealismo es un movimiento artístico surgido en Francia a partir del


dadaísmo, en la década de los años 1920, en torno a la personalidad del
poeta André Breton.

Los surrealistas señalaron como precedentes de la empresa surrealista a


varios pensadores y artistas, como el pensador presocrático Heráclito, el
Marqués de Sade y Charles Fourier, entre otros. Las teorías psicoanalíticas
de Sigmund Freud sobre el sueño y el subconsciente fueron sin duda uno
de los pilares en la creación del pensamiento surrealista.

En cuanto a las artes, la poesía surrealista bebe de la dialéctica y


encuentra precursores en Arthur Rimbaud, Alfred Jarry o Lautréamont. En la
pintura, el precedente más notable es Giorgio de Chirico y su pintura
metafísica, así como Hieronymus Bosch "el Bosco", que en los siglos XV y XVI
creó obras como "El jardín de las delicias" o "El carro de heno". El surrealismo
retoma estos elementos y ofrece una formulación sistemática de los
mismos. Sin embargo su precedente más inmediato es el dadaísmo,
corriente de la que retoma diferentes aspectos.