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Anteproyecto de Ley sobre Derechos de

niños y niñas internados
Francisco Estrada V.

¿Qué puede hacer el derecho por los niños y niñas internados en el país? Esa
pregunta hoy no encuentra respuesta en ninguno de los proyectos de ley presentados por
el Ejecutivo a discusión parlamentaria.
Como una forma de contribuir a un significativo cambio en las circunstancias de
niños y niñas separados de sus padres e institucionalizados hemos construido este
anteproyecto de ley que constituye un estatuto de derechos para quienes el estado de Chile
se ha comprometido en proteger y a quienes-lo sabemos claramente en estos dolorosos
días-les hemos permanentemente fallado.
Para ello, he revisado normativa internacional de derechos humanos –tratados
pero sobre todo soft law-, legislación comparada latinoamericana –que no fue de mucha
utilidad- y la reglamentación del sistema penal juvenil, de cuya redacción fui responsable. A
la vez, he considerado los aspectos críticos que numerosos estudios e informes judiciales y
parlamentarios han relevado.
Propongo este material para su discusión. Buena parte de lo aquí regulado es de
iniciativa exclusiva del presidente y por ello no puede ser ingresado este anteproyecto por
algún parlamentario sino sólo por el ejecutivo.
Nuestra actual protección de niños y niñas es una ilusión, un enjambre de
exhortaciones, frases políticamente correctas pero que no alteran en lo más mínimo la larga
historia de abandono en que ha permanecido desde siempre la ciudad invisible de la infancia,
esa construida por centros y residencias. El derecho debe contribuir a que su lenguaje de
límites a la actuación de autoridades, de mecanismos de exigibilidad, de procedimientos de
responsabilidad y transparencia alcancen también a esa otra ciudad, la de los niños y niñas
en centros y residencias.

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Título 1°.
Disposiciones generales

Artículo 1°. Objeto y finalidad. La presente ley regula los derechos de niños y niñas
internados en centros de protección administrados por el Servicio Nacional de Menores o
en residencias administradas por las instituciones colaboradoras y coadyuvantes del Servicio
Nacional de Menores.
La internación se utilizará sólo como medida de último recurso, por el período más
breve posible, y sólo cuando el interés superior del niño o niña no pueda ser resguardado
en su familia ampliada.
En la aplicación del presente estatuto, las autoridades tendrán en consideración
todos los derechos y garantías que les son reconocidos en la Constitución, en las leyes, en
la Convención sobre los Derechos del Niño y en los demás instrumentos internacionales
ratificados por Chile que se encuentren vigentes.

Artículo 2º. Interés superior del niño y niña. En todas las actuaciones judiciales y
administrativas relativas al procedimiento de aplicación de medidas de protección de niñas
y niñas se deberá considerar en primer lugar su interés superior.
Para la determinación del interés superior, el tribunal o la autoridad administrativa,
deberá explícitamente justificar en su decisión la ponderación de los siguientes criterios:
1. Los deseos y sentimientos del niño o niña;
2. Sus necesidades físicas, emocionales y educativas;
3. Su edad, sexo, género, etnia, antecedentes familiares y otras características pertinentes;
4. Cualquier daño que haya sufrido o corra el peligro de sufrir;
5. El grado de capacidad de sus padres o adultos responsables de su cuidado;
La omisión de esta justificación en una sentencia definitiva de primera o segunda
instancia será susceptible de impugnarse a través del recurso de casación en la forma.

Artículo 3°. Finalidades de la internación. La finalidad es permitir la protección del
desarrollo físico, psíquico y emocional del niño o niña y desarrollar un trabajo que promueva
la reunificación familiar en el más breve plazo posible. La reunificación familiar se
desarrollará con la familia del niño o niña, en sentido amplio, y con sus adultos significativos
si los hubiere.
Nunca se internará sólo para diagnosticar.

Artículo 4°. Derechos generales durante internación. Durante la ejecución de la
medida de protección, niños y niñas tendrán derecho a:
a) Ser tratado de una manera que reconozca y fortalezca su respeto por los derechos y
libertades de las demás personas, resguardando su desarrollo, dignidad e integración social;
b) Ser informado de sus derechos y deberes con relación a las personas e instituciones que
lo tengan bajo su responsabilidad;

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c) Conocer las normas que regulan el régimen interno de los centros y residencias en que
se encuentre;
d) Presentar peticiones ante cualquier autoridad competente de acuerdo a la naturaleza de
la petición, y a obtener una respuesta pronta;

Artículo 5°. Derecho a defensa especializada. En conformidad con la garantía
constitucional del artículo 19 N° 3, todo niño y niña tiene derecho a contar con defensa de
un abogado especialista en infancia desde la primera audiencia hasta el total cumplimiento
de la medida.
Debe resguardarse la privacidad y regularidad de las comunicaciones, en especial
con sus abogados, quienes tienen derecho a toda la información contenida en el expediente
real y computacional de niños y niñas.
El Estado garantizará este derecho de modo que se asegure la calidad y formación
especializada de los defensores y del personal psicosocial de apoyo, la autonomía en las
decisiones profesionales que adopten y su competencia para demandar al Estado tanto a
nivel nacional como internacional.

Artículo 6°. Derecho a relación directa y regular con sus padres y adultos
significativos. El juez que ordena el ingreso de un niño o niña a un centro o residencia
debe determinar en la misma resolución un régimen de relación directa y regular conforme
el artículo 229 del Código Civil, procurando el mayor grado de vinculación posible, entre
niños y niñas y sus padres y adultos significativos.
Estos encuentros deben ser por lo menos dos durante la semana, uno de los cuales
debe ser durante el fin de semana.
El Estado debe facilitar por diversos medios el transporte de padres y adultos
significativos que tengan dificultades para visitar a niños y niñas.
Los niños y niñas también pueden ser visitados por familiares y amigos.
No se podrá imponer como sanción disciplinaria la privación o restricción de las
visitas.
Deberá informarse al niño o niña inmediatamente del fallecimiento, o de la
enfermedad o el accidente grave de un familiar inmediato y darle la oportunidad de asistir
al funeral del fallecido o, en caso de enfermedad grave de un pariente, a visitarle en su lecho
de enfermo.

Artículo 7°. Derecho a la salud. Todo niño y niña internado tiene derecho a recibir
atención médica adecuada, tanto preventiva como correctiva, incluida atención
odontológica, oftalmológica y de salud mental, así como los productos farmacéuticos y
dietas especiales que hayan sido recetados por un médico.
Los niños y niñas contarán con formación acorde a su etapa de desarrollo sobre
salud reproductiva. Las niñas y adolescentes que se encuentren internas contarán
instalaciones acordes a sus necesidades específicas. La dirección del centro respectivo
facilitará a aquéllas los artículos necesarios de uso normal para su higiene, así como métodos
anticonceptivos en la medida que fueren solicitados.
Todo niño y niña internado tiene derecho a ser examinado por un médico
inmediatamente después de su ingreso en un centro de protección, con objeto de hacer

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constar cualquier prueba de malos tratos anteriores y verificar cualquier estado físico o
mental que requiera atención médica.

Artículo 8°. Salud mental. Todo niño o niña que sufra una enfermedad mental deberá
recibir tratamiento en una institución especializada bajo supervisión médica independiente.
Se adoptarán medidas, de acuerdo con los organismos competentes, para asegurar a
continuidad del tratamiento de salud mental después de su egreso.
Los centros protección deberán organizar programas de prevención del uso
indebido de drogas y de rehabilitación administrados por personal calificado. Estos
programas deberán adaptarse a la edad, al sexo y otras circunstancias de los menores
interesados, y los Servicios de Salud del país deberán ofrecer servicios de desintoxicación y
compensación a los niños y niña con consumo problemático de drogas u alcohol.

Artículo 9°. Enfermedad. Durante su internación, es deber y costo del Estado la
protección de la salud de niños y niñas. El Ministerio de Salud deberá desarrollar una política
de atención que ofrezca cobertura en esta población a lo largo de todo el país.
Los padres, familiares y adultos significativos para el niño o niña tendrán derecho a
visitar diariamente a los niños y niñas enfermos. Los padres o adultos con quienes se esté
trabajando el proceso de reunificación familiar tendrán derecho a recibir información sobre
la enfermedad y la medicación administrada al niño o niña.
Sólo se administrará medicamentos para un tratamiento necesario o por razones
médicas y, cuando corresponda, después de obtener el consentimiento del niño o niña
debidamente informado. La administración de medicamentos en los centros de protección
será responsabilidad de personal técnico o profesional de enfermería, y será parte de los
informes que se envían al tribunal.

Artículo 10°. Fallecimiento. En caso de fallecimiento de un niño o niña durante su
internación, los padres o adultos con quienes se estaba trabajando el proceso de
reunificación familiar tendrán derecho a examinar el certificado de defunción, a pedir que le
muestre el cadáver y disponer su último destino en la forma que decida. El director regional
del Servicio Nacional de Menores ordenará siempre y a la brevedad una investigación
sumaria sobre las causas de la defunción, cuyas conclusiones deberán quedar a disposición
de el o los adultos mencionados antes. Igualmente dicha investigación deberá ordenarse
cuando el fallecimiento del niño se produzca dentro de los tres meses siguientes a la fecha
de su egreso del centro de protección y cuando haya motivos para creer que el fallecimiento
guarda relación con el período de internamiento.
Los costos de funeral y entierro serán de cargo del estado.

Artículo 11. Derecho a educación. Todo niño y niña internado tiene derecho a ser
educado en el desarrollo de su personalidad, aptitudes y capacidades hasta el máximo de
sus posibilidades. La dirección del centro deberá disponer las facilidades para que niños y
niñas curse su enseñanza básica y media hasta completarla, de acuerdo a los programas
aprobados por el Ministerio de Educación, en lo posible, en el establecimiento educacional
que corresponda al territorio del centro u hogar. El Ministerio de Educación deberá facilitar
el ingreso y egreso de niños y niñas internados a través de instrucciones de carácter general
que resguarden el derecho a educación y no ser afectados en su desarrollo por su situación

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de internación, en especial en lo relativo a la época de matrícula. Asimismo, el Ministerio de
Educación deberá resguardar que el sistema de subvenciones no perjudique al
establecimiento educacional a propósito del egreso del niño o niña.
El Ministerio de Educación financiará, regulará y supervisará oferta educacional al
interior de los centros de protección del Servicio Nacional de Menores para aquellos niños
y niñas que no pueden salir diariamente al colegio.

Artículo 12. Derecho a identidad. Los niños y niñas internados tienen derecho a que
se resguarde su identidad, incluida su nacionalidad, nombre y relaciones significativas en lo
que no sea contrario a su interés superior.
Los niños y niñas tendrán derecho a poseer objetos de valor afectivo y pertenencias
personales, mientras no se trate de aquellos prohibidos por la ley o el reglamento de
funcionamiento del centro o residencia. El centro o residencia deberá contar con mobiliario
que permita el resguardo de estas pertenencias.
Cada niño o niña podrá llevarse al egresar un pequeño baúl con fotos, cuadernos
y recuerdos de su paso por el centro u hogar.
En especial, los niños y niñas internados pertenecientes a pueblos originarios tienen
derecho a mantener su identidad cultural en cuanto a nombre, vestimentas, lenguaje,
prácticas culturales y religiosidad.

Artículo 13. Vestimentas. Los centros y hogares deberán proveer de vestuario propio
a los niños y niñas, debiendo éste ser acorde con la dignidad humana. Sin perjuicio de lo
cual, los niños y niñas podrán usar sus propias prendas de vestir, salvo que ello resulte
inconveniente por razones fundadas, las que deberán ser comunicadas a éstos
oportunamente.

Artículo 14. Derecho a libertad de expresión. Los centros y hogares respetarán a los
niños y niñas que estén en condiciones de formarse un juicio propio, su derecho de expresar
su opinión libremente en todos los asuntos que les afectan al niño, y adoptarán mecanismos
tendientes a considerar debidamente en cuenta las opiniones de niños y niñas, en función
de su edad y madurez.

Artículo 15. Derecho a intimidad. Todo niño y niña internado tiene derecho a
desarrollar su vida privada, a gozar de intimidad y a mantener comunicaciones sin injerencias
arbitrarias o ilegales. En caso de ser necesario restringir este derecho por razones de
protección, deberá solicitarse autorización al tribunal de familia.

Artículo 16. Derecho a información. Todo centro u hogar deberá facilitar el acceso de
niños y niñas a una biblioteca provista de libros y periódicos instructivos y recreativos que
sean adecuados; se deberá estimular y permitir que utilicen al máximo los servicios de la
biblioteca.

Artículo 17. Información de derechos y deberes. El mismo día del ingreso al centro
o residencia los niños y niñas deberán ser informados de manera verbal y por escrito de
acuerdo a su edad, sobre sus derechos y deberes, como también sobre las reglas de
funcionamiento del centro o residencia. En caso que el niño o la niña no sepa leer o tenga

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un deficiente nivel cognitivo, será informado oralmente y de no comprender el idioma oficial
o de requerir un lenguaje especial, se recurrirá a un intérprete.
Periódicamente, la dirección del centro o residencia deberá desarrollar charlas o
talleres de difusión y promoción de los derechos y obligaciones de los adolescentes,
incorporando a su familia o adulto responsable, de modo de asegurar su acabado
entendimiento y apoyo.

Artículo 18. Derecho a comunicación con el tribunal. Conforme a los artículos 79 y
80 de la ley de tribunales de familia, todo niño y niña tiene derecho a comunicarse por la
vía más expedita posible, a través de la web, mail o vía telefónica, con el tribunal de familia
para solicitar audiencia con el juez o para solicitar la suspensión, modificación o cese de la
medida de internación.

Artículo 19. Maltrato. Todos quienes laboren o presten servicios, a cualquier título, en
los centros y residencias se encuentran obligados a informar a la autoridad policial, al
supervisor del Servicio Nacional de Menores y a tribunales de familia, de inmediato y sin
dilaciones, de las situaciones de que tomen conocimiento y que pudieren constituir
vulneración de derechos fundamentales o maltrato.
Para estos efectos, constituye maltrato, toda forma de perjuicio o abuso físico o
mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual,
respecto de un niño o niña mientras se encuentre sujeto a una medida de protección.
Asimismo, el propio afectado, su defensor o cualquier persona que tome
conocimiento de la situación de maltrato o vulneración de derechos, podrán ponerla en
conocimiento de las autoridades judiciales, administrativas o del Ministerio Público, según
corresponda.
La denuncia ante la autoridad administrativa estará desprovista de cualquier
formalidad, pudiendo efectuarse por vía escrita u oral.

Artículo 20. Sanciones administrativas. Si la conducta a que se refiere el artículo
anterior fuere constitutiva de alguna de las infracciones contempladas en el D.F.L. Nº 29 de
2004, del Ministerio de Hacienda, que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado
del Estatuto Administrativo, el director del centro respectivo informará del hecho al
Director Regional del Servicio Nacional de Menores, quien iniciará una investigación, de
acuerdo a las reglas del citado cuerpo legal.
En los convenios celebrados entre el Servicio Nacional de Menores y los
colaboradores acreditados para la ejecución de las medidas de protección, sin perjuicio de
la eventual responsabilidad penal que procediere, se considerará, atendidas las
circunstancias del caso, incumplimiento grave al convenio, el maltrato o vulneración de los
derechos de los adolescentes por parte de algún miembro de la institución respectiva o que
labore para ella en cualquier calidad.

Artículo 21. Buzones de sugerencias. Todos los centros y residencias regulados por
esta ley deberán disponer de buzones de recepción de quejas y sugerencias, los que estarán
ubicados en lugares visibles para los niños, niñas y sus visitas. El Servicio Nacional de
Menores deberá elaborar instrucciones para el adecuado funcionamiento de los mismos.

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Artículo 22. Derecho a la confidencialidad y reserva. En la ejecución de las medidas
de protección, los funcionarios y operadores de las entidades correspondientes, deberán
respetar la confidencialidad o reserva de la información personal de niños y niñas, para lo
cual tendrán especialmente en cuenta lo dispuesto por la Ley Nº 19.628, sobre protección
de la vida privada, y en el artículo 303 en relación con los artículos 220 y 304 del Código
Procesal Penal.
Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 247 del Código Penal, las infracciones
al inciso anterior cometidas por funcionarios públicos darán origen a las responsabilidades
administrativas pertinentes. Tratándose de programas ejecutados por colaboradores
acreditados, dichas infracciones se considerarán incumplimiento grave del respectivo
convenio.

Artículo 23. Actividades recreativas. Dentro de su tiempo libre, los niños y niñas
podrán practicar actividades recreativas, para lo cual las autoridades correspondientes
deberán disponer y facilitar equipos, instalaciones y tiempo suficiente para el efecto.

Artículo 24. Ejercicio de culto. La administración del centro o residencia deberá
respetar las creencias religiosas de niños y niñas y disponer de facilidades para que puedan
expresar su identidad religiosa en el centro o residencia. Tendrán derecho a ser asistidos y
visitados por un sacerdote, capellán, ministro, pastor, machi o líder de su comunidad
religiosa, según lo dispuesto en la Ley Nº 19.638 y su Reglamento. La administración de los
centros y residencias facilitará que los representantes de los cultos religiosos oficien los
respectivos servicios.
A contrapartida, no podrá obligarles a asistir a actos contrarios a su credo u
obligarlos a enseñanzas y asesoramiento religioso.

Artículo 25. Traslados. El director del centro o residencia deberá arbitrar las medidas
necesarias para dar cumplimiento a las órdenes emanadas del tribunal, que dispongan la
comparecencia personal de niños y niñas.
Los traslados, desde o hacia el centro o el tribunal, cualquiera sea la causa que los originen,
deberán realizarse con discreción, evitando la exposición a los medios de comunicación y
tomando las medidas de seguridad pertinentes.

Artículo 26. Niñas y adolescentes embarazadas y con hijos. Las niñas y adolescentes
embarazadas serán especialmente cuidadas en su proceso de embarazo y parto y el estado
deberá cubrir todos los costos asociados.
Los hijos de las madres que se encuentren internadas podrán permanecer con ellas.
Las madres en su relación materno filial deberán contar, en todo momento, con el apoyo
de personal especializado y facilidades de rutina para la lactancia.
Ninguna niña o adolescente podrá ser presionada para ceder en forma definitiva el
cuidado personal de su hijo.

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Título2°.
Ingreso.

Artículo 27. Ingreso por orden judicial. Sólo por orden judicial, escrita o verbal, podrá
admitirse el ingreso de un niño o niña en un centro u hogar. La orden verbal será registrada
en un libro llevado especialmente a este efecto y se verificará su autenticidad según
protocolo acordado entre el Servicio Nacional de Menores y el Poder Judicial. El tribunal
de familia hará llegar la orden escrita al centro u hogar dentro de la mañana del siguiente
día hábil.
La infracción de este deber será sancionada con las penas del artículo 141del
Código Penal.
Carabineros de Chile o la Policía de Investigaciones, cuando resulte indispensable
para la protección de la integridad física o psíquica de un niño o niña ingresarlo a un centro
de protección o a un hogar, podrá, en caso de ya no ser hora de audiencia en el tribunal de
familia, requerir la orden de ingreso del juez de familia de turno por vía telefónica o
electrónica.
Ningún niño o niña podrá salir desde el centro u hogar con personas no autorizadas
por el tribunal de familia de la jurisdicción, sean padrinos o voluntarios. La autorización para
una salida de este tipo deberá realizarse mediante resolución y el centro u hogar informará
al tribunal los mecanismos de evaluación a que han sometido a estas personas y los
resguardos adoptados.

Artículo 28. Extranjeros. Tratándose de niños y niñas extranjeros, el ingreso al centro
de protección o residencia, se pondrá en conocimiento de las autoridades consulares de su
país cuando éste tuviere su residencia habitual fuera de Chile o cuando así lo solicitare.

Artículo 29. Determinación de centro u hogar. En la determinación del centro u
hogar al que ingresará el niño o la niña se tendrá especialmente en consideración la
necesidad de mantenerlo lo más cerca posible de su lugar de residencia habitual, a fin de
facilitar el contacto con su familia y la posible reintegración en ella y de minimizar el
trastorno ocasionado a su vida educativa, cultural y social.
Los hermanos, de simple o doble conjunción, en principio no deberían ser
separados para confiarlos a distintos centros u hogares, a menos que exista un riesgo
evidente de abuso u otra justificación que responda al interés superior del niño. En caso de
ser separados, el tribunal ordenará un régimen de relación directa entre los hermanos que
el Estado deberá cumplir.

Artículo 30. Reserva de proceso y resguardo de identidad. El proceso proteccional
será reservado y el tribunal deberá resguardar la identidad del niño y de su grupo familiar.
Asimismo, las policías deberán tomar las medidas necesarias para impedir la exposición de
niños y niñas a la prensa al ingreso y salida de tribunales.

Artículo 31. Diagnóstico y Plan de intervención. El proceso de diagnóstico deberá
realizarse dentro del plazo fatal de treinta días desde que el niño o niño ingresa al centro u
hogar. Dicho informe diagnóstico deberá ser enviado al tribunal de familia que ordenó el

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ingreso y será revisado por un consejero técnico quien recomendará al tribunal aprobarlo,
corregirlo o rechazarlo. En caso de que el tribunal ordene rehacerlo informará a la dirección
regional del Servicio Nacional de Menores.
El diagnóstico debe contener información tanto de los aspectos deficitarios del
grupo familiar como de sus recursos para satisfacer las necesidades del niño.
Una vez ordenado el ingreso en calidad de sentencia definitiva, el centro u hogar
deberá enviar a aprobación judicial dentro del plazo de quince días el plan de intervención
que se propone desarrollar para lograr la reunificación familiar en el más breve plazo posible.
Sólo una vez desarrollado un plan de intervención con la familia de origen del niño, y
declarado por el tribunal el fracaso de este plan podrá recurrirse a otras vías de resguardo
del derecho del niño a crecer en un ambiente sano que favorezca su desarrollo. El plan será
revisado por un consejero técnico quien recomendará al tribunal aprobarlo, corregirlo o
rechazarlo y su aprobación se debatirá en audiencia.
La resolución que apruebe el diagnóstico como la que aprueba el plan o declara el
fracaso del plan podrá ser impugnadas por vía del recurso de reposición y de apelación. El
plazo para la apelación será de cinco días desde la resolución.

Artículo 32. Expediente. Siempre que se ordene el ingreso de un niño o niña, deberá
formarse un expediente el que deberá mantenerse de modo completo y fidedigno y
contendrá, a lo menos, lo siguiente:
a) La orden judicial que ordena el ingreso;
b) La Ficha Técnica de Ingreso, que contendrá a lo menos:
b.1) Identificación personal completa;
b.2) Situación procesal;
b.3) Los datos que permitan identificar la causa judicial;
b.4) El nombre y datos del defensor que intervino en la causa, y
b.5) La fecha de aprobación del plan y las fechas de revisión del cumplimiento del plan;
c) El informe diagnóstico y el plan de intervención;
d) Los informes periódicos sobre la evolución y desarrollo del plan de intervención;
e) Las sanciones disciplinarias;
El expediente será de exclusivo uso del personal autorizado por el director o jefe
técnico del centro o residencia, sin perjuicio de lo cual el defensor del niño o niña o el
profesional de apoyo a la defensa que aquél designe bajo su responsabilidad, tendrá derecho,
en todo caso, a acceder a él. La entrega de información a terceros relativa a los datos
contenidos en el expediente y que digan relación con aspectos personales del niño o niña
se encuentra sujeta a lo dispuesto en la Ley Nº 19.628 sobre protección a la vida privada.
Todo niño y niña tendrá derecho a impugnar cualquier hecho u opinión que figure
en su expediente, de manera que se puedan rectificar las afirmaciones inexactas, infundadas
o injustas.

Artículo 33. Registro. Será responsabilidad del director del centro o programa
respectivo, llevar un registro estadístico digitalizado y actualizado de quienes permanezcan
en él, según las instrucciones que al respecto proporcione la dirección nacional del Servicio
Nacional de Menores.

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Título3°.
Infraestructura.

Artículo 34. Infraestructura. El diseño de los centros de protección y residencias para
niños y niñas deberá responder a su finalidad, es decir, la reunificación familiar y la
protección de derechos de los internados, teniéndose debidamente en cuenta la necesidad
de los niños y niñas de intimidad, de estímulos sensoriales, de posibilidades de asociación
con sus compañeros de participación en actividades de esparcimiento, todo en consonancia
con la evolución de sus facultades. El diseño y estructura de los centros de protección y
residencias deberán ser tales que reduzcan al mínimo el riesgo de incendio y garanticen una
evacuación segura de los locales. Deberá haber un sistema eficaz de alarma en los casos de
incendio, así como procedimientos establecidos y ejercicios de alerta que garanticen la
seguridad de niños, niñas y funcionarios. Los centros de protección y residencias no estarán
situados en zonas de riesgos conocidos para la salud o donde existan otros peligros.
Todo centro de protección debe contar con una enfermería, acreditada ante la
Secretaría Regional Ministerial de Salud respectiva, con instalaciones y equipo médicos de
urgencia y de almacenamiento de medicamentos.

Artículo 35. Dependencias y catastro. En los centros deberán habilitarse dependencias
donde laboren los funcionarios de sus unidades y demás organismos que requieran
desarrollar funciones al interior de los mismos.
Cada centro deberá disponer de un catastro de la infraestructura con la que cuenta,
copia del cual será enviada el 1° de marzo de cada año a la Dirección Nacional del Servicio
Nacional de Menores y al Ministerio de Justicia. El referido catastro contendrá, a lo menos:
a) Número de dependencias con que cuenta el centro y el fin de éstas;
b) El número de dormitorios y su capacidad;
c) La cantidad máxima de niños y niñas que puede albergar cada recinto de acuerdo a
factores como dignidad, intimidad, seguridad, higiene y capacidades de las instalaciones de
servicios básicos del centro, y
d) Las inversiones que se hayan realizado en los centros por concepto de ampliaciones,
remodelaciones y adecuaciones a la infraestructura.

Artículo 36. Otras dependencias. Los centros de protección deberán disponer de salas,
patios y áreas para el desarrollo de actividades escolares y formativas, para la recreación,
deporte, atención de salud, trabajo individual y grupal con los niños, niñas y con sus familias
o adultos significativos

Artículo 37. Dormitorios e instalaciones sanitarias. Los centros y residencias
procurarán contar con recintos individuales para dormitorio. En caso de no contarse con
los recursos para este efecto, se deberá disponer un reducido número de niños y niñas
internos por dormitorio.
En cada dormitorio deberá contarse con un espacio físico que permita a niños o
niñas guardar sus objetos personales.

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Los centros y residencias deberán contar además con instalaciones sanitarias
suficientes, adecuadas y dignas, en número y condiciones definidas en la normativa vigente,
que permitan realizar el aseo corporal y demás necesidades de los niños y niñas.

Artículo 38. Plan de emergencia. Los centros y residencias desarrollarán anualmente
un plan de emergencia, en concordancia con las directrices y normas emanadas del Servicio
Nacional de Menores, respecto de la prevención de riesgos y seguridad, a fin de prevenir y
reaccionar adecuada y oportunamente ante alguna contingencia.
En todo caso, en lo relativo a la seguridad, los centros siempre deberán contar con
la asesoría de algún organismo experto.
Los procedimientos para abordar situaciones de riesgo y conflictos críticos deberán
ser regulados mediante instructivo impartido por el Servicio Nacional de Menores.

Título4°.
Personal.

Artículo 39. Personal especializado. Todo el personal, profesional, administrativo,
educadores en general, deberá recibir formación que le permita desempeñar sus funciones
de manera especializada; especialmente respecto de: los nuevos estudios sociales de infancia
y las peculiaridades del desarrollo infantil y adolescente, los derechos de niños y niñas, el
enfoque de género, el sistema de justicia y otras cuestiones pertinentes.

Artículo 40. Calidad laboral. Todos los funcionarios tanto profesionales como
administrativos de los centros de protección deberán estar en la planta del Servicio Nacional
de Menores. El proceso de encasillamiento comenzará con el setenta por ciento del
personal que actualmente trabaja en dichos recintos dentro del plazo de tres meses de
publicada esta ley y se incrementará gradualmente los años siguientes.

Título 5°.
Regulación de los centros de protección y de los hogares.

Artículo 41. Registro de centros y hogares. El Servicio Nacional de Menores llevará
el registro actualizado de los centros de protección y de los hogares existentes en cada
región del país, el que contendrá, al menos, los siguientes datos:
1. Nombre de la Institución.
2. Identificación del centro o residencia: nombre, dirección, fono, correo electrónico.
3. Identificación del director del centro u hogar.
4. Cobertura territorial, número de plazas financiadas y número de plazas disponibles al
último día del mes anterior a su envío.
5. Información acerca del equipo del centro u hogar: número de profesionales, educadores
y funcionarios.

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La información aludida estará a disposición de los tribunales de familia y demás órganos
competentes, y será enviada por el Servicio Nacional de Menores al Ministerio de Justicia,
de acuerdo con el formato y el medio de envío que dicho Ministerio disponga.

Artículo 42. Creación de centros. Los centros de protección se crearán, modificarán o
suprimirán mediante Decreto Supremo del Ministerio de Desarrollo Social.
Deberá existir al menos un centro de protección por región.

Artículo 43. La dirección del centro u hogar. El director del centro u hogar estará
debidamente calificado para su función por su capacidad de gestión, formación adecuada y
experiencia en la materia, y deberá contar con un título profesional relacionado con la
protección de niños o niñas o con la gestión de instituciones.
Los directores de centros de protección recibirán un bono por dirección de unidad
compleja ascendente a tres ingresos mínimos remuneracionales.

Título 6º.
Visitas.

Artículo 44. Encomiendas y artículos y sustancias prohibidas. Los niños y niñas
podrán recibir paquetes o encomiendas, cuyo ingreso, registro y control serán regulados a
través del reglamento de funcionamiento del centro o residencia. Esta regulación, que
contendrá una nómina de las especies y alimentos prohibidos, deberá publicarse en un lugar
visible para los visitantes. Especialmente se considerarán objetos o sustancias prohibidas las
bebidas alcohólicas, las drogas, estupefacientes o sustancias tóxicas y, en general, todo tipo
de elementos que puedan poner en peligro la seguridad de las personas.
Las visitas que por cualquier medio intenten ingresar o ingresen, alguno de estos
elementos al centro, serán denunciadas, cuando corresponda a la autoridad competente en
forma inmediata, por el director del centro o residencia. Comprobada la infracción, el
director podrá suspender el derecho de dicha persona a ingresar al centro por una semana,
pudiendo duplicar el plazo en caso de reiteración de la infracción.

Artículo 45. De las visitas extraordinarias. Además de las comunicaciones y visitas
ordinarias establecidas en los artículos precedentes, el director del centro o el jefe técnico
del mismo, podrá autorizar otras de carácter extraordinario o fuera del horario establecido,
por motivos justificados o cuando las necesidades del plan de intervención lo aconsejen. Así
se procederá en la fecha de cumpleaños del niño o niña.

Artículo 46. Visitas de hijos. Las adolescentes que no tengan consigo a sus hijos menores
de edad, tendrán derecho a visitas diarias de éstos en dependencias especialmente
habilitadas.
Dicha visita tendrá carácter privado, pudiendo siempre mantenerse el contacto
físico entre la madre y su hijo o hija.

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Título 6°.
Disciplina.

Artículo 47. Reglamento y Normativa. Cada centro contará con un reglamento donde
se regularán distintas cuestiones de funcionamiento y se señalara específicamente las faltas
que se podrán sanciones su procedimiento y sanción.
Los hogares deberán contar con una normativa propia para el tema disciplinario.

Artículo 48. Comisión disciplinaria. Cuando se haya tomado conocimiento de una
infracción grave, el jefe técnico del centro conformará una comisión integrada, además por
un asistente social, un psicólogo u otro funcionario que haya mantenido un trato directo
con el niño o niña. Dicha instancia evaluará el hecho, su gravedad, circunstancias y el daño
causado, así como las condiciones personales del niño o niña, a fin de garantizar la
proporcionalidad de la sanción.

Artículo 49. Formalidades y registro de la sanción. La decisión respecto de la
aplicación de la sanción deberá ser propuesta por la comisión disciplinaria, debiendo para
ello contar con mayoría de votos, en un plazo máximo de veinticuatro horas. Esta decisión
deberá ser puesta de inmediato en conocimiento del director del centro quien acogerá o
desestimará la sanción propuesta. Sin embargo, cuando la gravedad de la conducta o la
urgencia de la situación lo amerite, el jefe técnico o quien ejerza tal función, podrá adoptar
por sí y de inmediato la medida, sin perjuicio de su posterior revisión por el director del
centro.
Las medidas disciplinarias se registrarán en el expediente del niño o niña. En caso
de adoptarse una sanción por falta grave, se informará al juez de familia.

Artículo 50. Tipicidad de las infracciones y sanciones. Sólo podrán considerarse
infracciones al presente reglamento aquellas conductas que se encuentren descritas como
faltas de acuerdo a las disposiciones de este párrafo. Asimismo, no podrán aplicarse otras
sanciones que las establecidas en el presente reglamento, sin perjuicio de las sanciones
penales y civiles que correspondan.

Artículo 51. Abandono del centro u hogar. En caso que un niño o niña haga abandono
de un centro de protección o de una residencia, deberá darse aviso a la Dirección Regional
del Servicio Nacional de Menores a fin que disponga la búsqueda del niño o niña por personal
especializado.

Título 7°.
Comisión interinstitucional de supervisión

Artículo 52. Integrantes. Existirá en cada región, una comisión interinstitucional de
supervisión de los centros y residencias de protección, compuesta por:
a) Un representante de la Defensoría de la Niñez quien será el coordinador de esta instancia;
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b) Un representante de alguna de las instituciones colaboradoras acreditadas conforme a la
Ley N° 20.032, que trabajen en el área de protección de derechos de niños y niñas de cada
región, elegido por los directores regionales de las instituciones. La elección será
responsabilidad de la Defensoría de la Niñez;
c) Un representante de instituciones de la sociedad civil que trabajen en infancia, designado
por la Defensoría de la Niñez;
d) Un representante del mundo académico con trabajo en infancia, designado por la
Defensoría de la Niñez;
e) Un representante de las familias de niños internados designado por la Defensoría de la
Niñez;
f) Un niño o niña internado en un centro o residencia o egresado de un centro o residencia,
designado por la Defensoría de la Niñez;
Además, el coordinador de la comisión interinstitucional invitará a un consejero
técnico de tribunal de familia y a un juez de familia de la jurisdicción.
En la región metropolitana la comisión se integrará por dos representantes
enunciados en las letras c) y d) y se invitará a un juez de familia y a un consejero técnico
por cada territorio jurisdiccional de Corte de Apelaciones.

Artículo 53. Funciones de la comisión. Serán funciones de la comisión:
a) Visitar los centros de cada región, al menos dos veces al año, y las residencias, al menos
una vez al año, a fin de asesorar en el debido respeto de los derechos de niños y niñas y de
sus condiciones de vida al interior de los mismos;
b) Solicitar informes de las autoridades públicas pertinentes, en especial del Ministerio de
Justicia y del Servicio Nacional de Menores;
c) Realizar recomendaciones a las autoridades e instituciones públicas y privadas
correspondientes; y
d) Recopilar en un informe anual la información regional y enviar su informe al Ministerio
de Desarrollo Social, al Servicio Nacional de Menores y a la Comisión de Familia de la
Cámara de Diputados, formulando las propuestas que le parezcan necesarias para el
mejoramiento de las condiciones de vida de los niños y niñas en los centros y residencias.

Artículo 54. Publicidad de los informes. La Defensoría de la Niñez hará públicos los
informes en su página web. Publicará del mismo modo las respuestas que el Servicio
Nacional de Menores o el Ministerio de Desarrollo Social formulen a las observaciones de
dichos informes.

Título 9°.
Aspectos procesales.

Artículo 55. Derecho a ser oído. En conformidad a los artículos 16 y 69 de la ley N°
19.968, el juez de familia que conozca de un procedimiento en que se solicite el ingreso de
un niño a un centro de protección o a un hogar, deberá siempre resguardar el derecho del
niño o niña a ser escuchado en un entorno adecuado a su etapa de desarrollo, no
intimidatorio, y por personas capacitadas para ello.

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En caso de ser necesario por razones de salud física o mental, las audiencias se
desarrollarán en el mismo centro de protección u hogar.

Artículo 56. Audiencia preparatoria en caso de internación. Cuando haya debido
ordenarse fuera de audiencia el ingreso de un niño o niña a un centro de protección o a
una residencia, el tribunal desarrollará una primera audiencia preparatoria dentro de la
mañana del día hábil siguiente destinada a discutir la necesidad de internación. Para resolver
esta cuestión se podrá solicitar un informe psicosocial a los programas de diagnóstico
ambulatorio que desarrollan la línea de acción a que se refiere el artículo 4°, N° 3.4, de la
ley N° 20.032, el que deberá ser enviado dentro del plazo de quince días. Recibido el informe
se citará a una audiencia a realizarse tres días después, donde se incorporará el informe y
previo debate en audiencia se resolverá la internación y su plazo de duración.

Artículo 57. Intervinientes. El requirente del procedimiento de aplicación de medidas
de protección podrá hacerse parte y ser considerado interviniente para todos los efectos
legales a través de un escrito en que así lo solicite.

Artículo 58. Programación de audiencias. En caso de ser necesario continuar con las
audiencias preparatorias y con las de juicio, el tribunal programará la continuación dentro
del plazo de un mes de la anterior audiencia.
Las audiencias que traten de las materias indicadas en el artículo 80 de la ley N°
19.968 serán agendadas tres días después de recibida la solicitud del artículo 80.

Artículo 59. Sentencia definitiva. La sentencia definitiva que ordene la internación de
un niño o niña debe indicar precisamente:
1) El motivo que origina el ingreso;
2) El plazo máximo de duración, el que no podrá exceder de dos años;
3) El plazo para enviar el diagnóstico y el plan de intervención a aprobación judicial;
4) Los plazos de revisión de la medida, a través de audiencia, la que no podrá exceder de
seis meses desde la aprobación del plan de intervención. Al menos diez días antes de la
audiencia de revisión el centro u hogar deberá enviar un informe escrito de cumplimiento
del plan;
5) El razonamiento descrito en el artículo 2 ° de esta ley;
6) La regulación establecida en el artículo 6° de esta ley.

Artículo 60. Recursos. La resolución judicial que decida sobre el ingreso a un centro de
protección o a un hogar como medida cautelar del artículo 71 podrá ser impugnada por el
recurso de reposición y de apelación. El plazo para la apelación será de cinco días hábiles
desde la resolución. Las resoluciones judiciales que resuelvan solicitudes en conformidad al
artículo 80 de la ley N° 19.968 también serán susceptibles de apelación en el plazo de cinco
días.
Asimismo, las resoluciones enunciadas en el primer inciso y la respectiva resolución
de la Corte de Apelaciones podrán ser impugnadas por vía del recurso de queja.

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Respecto de las sentencias definitivas de primera o segunda instancia procederá el
recurso de casación en la forma señalada por el artículo 67 numeral 7 de la Ley N° 19.968.
La vista de estas causas en las Cortes de Apelaciones y en la Corte Suprema gozará
de preferencia.

Título final.

Artículo 61. Supervisión y asesoría técnica. La supervisión técnica, estará orientada a
controlar la calidad de la atención, la intervención desarrollada con los adolescentes y su
resultado. Ésta será responsabilidad de la respectiva dirección regional del Servicio Nacional
de Menores y consistirá, a lo menos, en visitas trimestrales de los supervisores técnicos
regionales a cada centro o programa dentro de su ámbito de competencia territorial. Los
instrumentos de supervisión y la metodología que se apliquen deberán ser informados al
personal del centro con a lo menos seis de meses de anticipación a través de una circular
del director nacional.
Se desarrollarán especialmente:
a) Visitas trimestrales de los Directores Regionales del Servicio Nacional de Menores, que
contemplen reuniones privadas con los adolescentes que se encuentren internos en los
centros;
b) Supervisión mensual de procedimientos frente a conflictos críticos, mediante informes
elaborados por el director del centro, dirigidos a las respectivas direcciones regionales y al
departamento técnico especializado del Servicio Nacional de Menores, y
Asimismo, la dirección nacional, a través del departamento técnico especializado,
implementará un equipo nacional de asesoría técnica destinado a apoyar las jefaturas
técnicas de cada centro y los equipos de intervención, profesionales y técnicos, en las
complejidades que la intervención de los casos presente.

Artículo 62. Instituciones coadyuvantes. Las instituciones coadyuvantes que
administren residencias actualmente existentes deberán acreditarse ante el Servicio
Nacional de Menores al igual que las instituciones colaboradoras y estarán sometidas a la
supervisión técnica de este Servicio pero si no reciben ningún financiamiento estatal estarán
eximidas de supervisión financiera.

Artículo 63. Estudios e investigaciones. Para la realización de estudios o
investigaciones académicas referidas a niños y niñas que se encuentren en internación y en
familias de acogida, se solicitará autorización a la Dirección Nacional del Servicio Nacional
de Menores, quien deberá responder por resolución exenta fundada en el plazo de quince
días, debiendo en todo momento, resguardarse la reserva de la identidad de niños y niñas.
Para las entrevistas se deberá, asimismo, obtener previamente el consentimiento
informado, expreso y por escrito de niños, niñas y sus familias cuando proceda.

Artículo 64. Anuario estadístico. El Ministerio de Desarrollo Social publicará en el
primer trimestre de cada año un Anuario Estadístico sobre el funcionamiento del sistema
de internamiento y de familia de acogida pudiendo requerir para este fin información al
Poder Judicial, a Carabineros de Chile, a la Policía de Investigaciones, al Ministerio de

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Educación, al Ministerio de Salud, al Ministerio de Justicia y a todas las instituciones públicas
y privadas involucradas.
Se informará, en especial, la cantidad de niños ingresados, vigentes al término de
cada trimestre, detallando comuna de origen, región, tribunal que ordena el ingreso,
duración de la medida, sexo, edad, motivo de internamiento, centro u hogar, escolaridad, y
otras cuestiones técnicas que parezcan pertinentes.
El Anuario indicará el número de muertes producidas en cada año, con detalle de
edad, tribunal que ordenó ingreso, si fue en un centro o en un hogar, y otras cuestiones
que no vulneren la ley de protección de datos personales.

Artículo 65. Modificaciones y derogaciones de Ley de Menores.
a. Sustitúyese el numeral 2 del artículo 30 por el siguiente:
“2) ordenar la internación del niño o niña, o su permanencia, en un Centro de protección
o en una residencia de una institución colaboradora acreditada del Servicio Nacional de
Menores.”
b. Elimínanse los incisos tercero y cuarto del artículo 30
c. Elimínanse los incisos segundo y cuarto del artículo 16 bis.

Artículo 65. Modificaciones de Ley N° 19.968. Elimínase el siguiente inciso del artículo
71:
“Cuando la adopción de cualquier medida cautelar tenga lugar antes del inicio del
procedimiento, el juez fijará desde luego la fecha en que deberá llevarse a cabo la audiencia
preparatoria, para dentro de los cinco días siguientes contados desde la adopción de la
medida.”

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