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el impacto de h violencia polftica sobre la sociedad ruru¡l en el PerÚ, más de 25,0OO muertos lo coñfirman. Aunque los estudios están en sus inicios {1}, se
han desarrollado traba.¡os interesantes sobre la relación del campes¡nado andino con el proceso de violencia polítlca, en especlal los que se han referido al análisis del papl de lm organ¡aciones de at¡todefensa en las zonas de emergencia (2).
E

Introducción {*} Es innegable

fue el cristianismo {Urbano 1981), en

aproximarnos a conocer las imágenes

otros la recreación de un lenguaje propb expresado en el arte {Burga 1988) y en los menos, el maoismo {Degregori 1989). Intentaremos

que sobre la violencia poseen los habitantes de un pueblo campesino

en el sur de Ayacucho, sometido a la lógica de la guerra Pararca (3). A

mediados de 1g8g, esta zona gandera y de pequena producción

pretende ser una investigación de carácter erylordorio, sobre uno de los ternas aún no tocados por la inrnstigación social, nos refimos a la

I presente documento

relación entre

mentalidades

campesinas y üolencia políüca. El análisis de la gu€rra, que en los últimos años $e convirtió en el

agraria, fue sacudida por la presencla de Serdero Luminoso y las Fueras Armadas. Precisaremos las formas Én que los agricultores pararquinos entbnden la üolencia: Si lo hacen en términos políticos modernos o si más bien recurren una memoria im ag inac ió n co lectiva, consen¡ada en la tradición oral. Su estudio forma parte de un

a a la

ha puesto sobre el esce nario una vez m ás, la
sociedad,
problemática de las relaciones efitre bs hombres y mujeres del camPo. Los sueños y las utoPfas, se han conjugado mágicamente con diversos discursos y necesidades. En algunos

centro de las preocupacbnes de la

esfuezo mayor por analizar

la

diferentes comportamientos colectivos {Quüano 1990). Tres relatos, proporcionados por campesinos de la zona, servirán de
bme para el presente trabajo
los

profurda presencia de heterogeneos patrorres estrtreturales, que üñen lss

SEQUIIAO

No6: AfiO III , Lgg4

91

HONTOYA

cuales más que representar pruebas irrefutables son indicios sobre una realidad aún por profundizar y para la cual la metodología humanista es una entrada sugerente {Plummer 1ffig}. Es entonc€s que nuestro trabajo repres enta un prime r estudio exploratorio sobre el tema. La impoñancia del estudio de

lanar gran número de pequeños criadores, los cuales buscando mejcres pastos se alejaban grandes distancias de su lugar de origen, Es
en una de esas salidas que una niña

pastora, después

las

mentalidades campesinas se relaciona con el lrccho de que la
de a nivel regional. en zonas afectadas por la violencia política, requieren de un previo la co nocim agentes sociales racionalidad de los palticipantes y beneficiarios de estas desconoce su iniciatilas, S¡ perspectiva, su particular forma de

implementación

desarrollo rural

y de pacificación

de

políticas

cruzados y en el centro de ambos una flor abierta, que por la lluvia, por el para, l"abía sido germinada. La indición oral recoge lo real maravilloso del relato, el discurso mítico como lenguaje particular se
de interpretaciones {Ansion 1987}, pero en nuestro caso sine para definir a un determinaclo espacio territorial como el "pueblo de la sarita cruz". un poder lugar protegido superior. Lo de Pararca está en relación directa a la lluvia, 1a que el sustantiw para cleslgna en kechua a este fenómeno natural; pero como en lo anterior, propone una clesignación que $ealiza lugar zona,

de la tierra un par de

prolongada, obsena en la superficie
maderos

de una lluvia

iento

de

presta

a un sin

número

se ver la realidad. el éxito de

por un

la

apl'nación de dichas medidas corre el riesgo de relativizarse y mediatizar su efectividacl. Por último, recordando a Alberto Flores Galindo, diremos que tomaremos para tejer nuestro análisis, tres memorias histéricas principales,

intelectuales; tam bién, aquella pÉctica informal, desarrollada por autodiclactas de provincia, los qus

De un lado, esa que escriben profesionales. de la historia,

los los

la un con el agua, tan imporhnte para las tareas agrfcolas, Pararca -como la llaman simplemente sus residentes- se ernuentra ubicada al rededor de los 28OO m. soirre el niwl del mar.
favorecido
Polfticamente pertenece al cjistrito del mismo nombre. Desarrollan sus práctbas en este pueblo, campesinos agrhultores y criadores pecuarios, a h sombra imponente del whan $ara Sara. De acuerdo al censo de 1981. la población estimada para el distrito llegaba a 1491 habitantes; y en el

su pueblo o localidad. Por úttimo y principalmente, la memoria oral dorde el recuerdo adquiere las dirnensiones del mito.
sobre
Ayacucho}.oral del wlle, que Cuenta la tradición en tiempos pasados, del pueblo de Lampa {actual distrito de la provincia

han sentido la obligación de escribir

Farasas

La

{$ur ds

ViolánEia Política sn

Paucar del Sara Sara, sur de Alacucho) solían pastear ganado

pueblo, sede principal del poder y c,orazón del ralle, se registraba un total de 105 fngares campesinos (4), Lugar muy rico, atnavesado por un río qr¡e crece al ritmo de la lluvia, cor¡firmardo en parte el relato mítico

VIOI,ENCIA EN
presentado; pero albergardo a la rez un escenario comÚn en mrchas partes del sufrido AYacucho,

AYACUCHO

cincuenüa,-Frsonas entre hombres y mujeres, irucluyerdo niños y ancianos,

Los tuuq puriqrunakuna.- La revista regional "Pumahuiri" en su mimero cinco, señalada el sábado t+ de julio de 1984, como fecha de la primera incursión armada del Pañido Comunista del PeÚ Por el Sendero Lumirpso de J,C. tvlariategui, ? Parinacochas (5), Esa vez fue Cora Cora, capital de la Proüncia la que sufrió el ataque, De ahí en adelante los diferentes pueblos y comunidades
Pero será recién en octubre de que Santa Cruz de Pararca

campesinas conocerían al actor principal de la guerra que se iniciaría. 1989

encontraremos quÉ los agricultores pararquinos utilizaÉn este término de manera más ;, general nombrando tanto a los senderistas, como a los

robañan pteblos enteros. Pararca serfa üsitado también, los Gt¡tiérrez golpearían wrios campesinos Y hurbrlan animales, lleÉrdoselos Y manifestando otra señal de los nuevos tiempos y delfin murxCo. A diferencia de otros estudios que señalan la designación tutaq puriqrunakuna para referirse a los miembros de Serdero Luminoso Por parte de los campesinos (6),

co noce rá directamente este fenémeno político-militar. Una patrulla compuesta Fr quince Policías de

los abigeos. "Los que caminan de noche" no sélo serían compas que vistan

miembros

de la

policía

Ya

lucha antisubverciva visitará el
pueblo. Los abusos cometidm, robo$

y

los campesinos, presentando a uno de los actores cJel cJrama que intentarfan

viohciones, marcarían

a

el principal, bs

comprender. El otro como 1a dijimos'

comPas -como los

se hacían llamar- desarrolladan actitudes igualmente violentas y autoritarias' La voladura cJe la planta hidroeléctrica de Tambillos (a menos cle veinte

propios cuadros

de

Sendero

alguna casa para entreüstar a un campesino; sino que también aquellos policías quÉ abusaron en Pararca, cometerfan sus actos en h noche, a oscuras, cuando nadie podfa gbserwrlos. Lo mismo en el caso de los abigeos, robando Y asattando, en momentos cuando todos clormfan, La oscuridad Y la noche serán el espacio propicio para el mal, una realidad desconocida, reino cle prsonas malignos y figuras
clemoniacas (Ansion 1 987:1 45); frente a la luz <Je Dios Y su Pocler divino, cJoncte los campesinos se ubicarán.

comunidades y Pueblos vecinos mas el apoyo de la lglesia Catolica, sería

minutos cle Pararca) la cual fuera construida con el esfuezo de dwz

Elementos muY cristianos'
ordenadores
resultantes

embargo, n0 estaría comPhta h relación de agentes de la vbhncia si dejaramos de mencionar a un tercer protagonista: la fgura del abigeo o el abigeato en térmirps más amPlios' Los Gutiérrez, una familia de más de

un buen ejemplo de esto'

de imagenes Y representaciones de la realidad,
de una antigrn y fuerte influencia ideológica colonial'

Sin

Anotaremos en palabras de Henrique

Urbano, "el catecismo católico se csñfudiría con mucfns ideas andirms

acerca

del destino del

hombre"

(Urbano 1981). Este hecho mostrará SESUIIAO N96: AñO

III" 1994

93

MONTOYA

en derenir, ü más aún la forma pañicular en que los cam¡:esinos
más bien dando paso a la utopfa, característica de una concepción de la historia como proceso lineal y progresiw (Urbano ffi77). Apartk de aquí el relato será manifestación de un sentido, apccalíptico y milenarist4 propio de hs agricultores. Los tutaq puriq, los que caminan de ncche, compas, policías o abigeos, seÉn signos de un proceso predeterminado, del fin del mundo, del juicio final. Pero sería un gra\€ error generalizar apadir de
entienden a ésta, no encadenándose a una visión cblica del tiempo, sino

un presupuesto sugerente, los relatos proporcionados por la tradicíén oral, serán la expresión de una sociedad

como el nuestro- que los agentes de transformación son necesariamente
intelectuales en ruptura, wnguardia revolucionarb, ejercito de liberacién nacional ffouraine 1987:85). Es decir actores políticos que se diferencian de los ir¡tereses de la sociedad, o que no directamerüe representan sus expectatiuas. En nuestro caso obsenamos como los conflictos sociales, son protagonizados por agentes externos a los campesinos de Pararca. "Los excluidos rechazadan la política como parte del sistema que los excluye" {1987:91), esta se alejaría de su vida cotidiana. Las luchas y eñfrertamientos entre la policia y

definidos c0mo exógenos:

diferentes actores, inclistintamente, tendrán papeles ya determinados; pero que

escenario donde

campesirns pararquinos no tendrán un saracter uniforme y menos aún las percepciones que éstos posean sobre los fenómenos con los que su vida cotidiana se relaciona. La vio le nc ia se rá d istintame nte, interpretada .y a su vez estas interpretaciones dependerán cle un

esta realidad, sin tomar e n consideración más elementos. Las práctica s co lectivas cJe los

apartir de este reconocimíento que hablaremos de una percepción propia de los agricultores y criadores
entre agente$ cle la violencia e intereses campesino$; pero al interior de estos úftimos, rrolveremos a diferenciar distintos sectores. Agricuttores, más orientados a la autosubsistencia y

Sendero Luminoso representarían algo e*erno a sus intereses. Es

pecuarios, distinguiendo

los

no

que creen nuevos mensajes. De esta forma las
irnpedirán

al mercado. Nuestro interes se centra en conocer las percepciones que manejan los primeros, exphrando en las mentalidades,
cJeterminando las formas en que "las tradiciores de todas las generaciones muertas, oprimirían como una pesadilla los cerebros de los vivos" (7), como un lento proceso de modernización influye en sus voces,

ganaclerm -campesinos ricos- ligados

mentalidades, podrán ser estudiadas en rehción con un contexto mayor de dimensiones sociales.

camposinas: Las porcapciona$,Alain Tourair¡e, menciona para los
capacidad de cambio endógern -

Violencia

y

Mentalidadss

países que tienen una débil

imágenes. Para esto analizaremos tres relatos recogidos en la zona y apartir de los cuales
teieremos el estudio,

o en su$

Y+

VIOLENCIA EN

AYACUCHO

antes,

irnaginación.' 'Y es que existió el mundo del yap Dim, en
donde los gentiles vivfan

De lo qur son los compañenrs: La

y

ese

mundo se acabó con el diluvio, ahí el cura Noé hizo su arca y los hijos del

currr Noé somos nosotros,

genüles mur'eron en las machay (cuems). Por eso esHmos en otro murxCo ahorita, el mundo del churi
también, hay señales. lgual que los genüles üve la gerrte, sin bat¡tizar,

los

Dios; pero ése

se \¡a a

temores y las espemnzas cotidianas en los tbmpos medievales y que un monje cahbrés llamado Joaqufn de Fiori {11451202} conviftié en sistema profético y le dió forma escrita. La h'storia se repartía en tres edades: la edad del padre, ya pasada y que correspordfa al antigr,¡o testameñto, el presefie o la edad del hijo y la venidera edad del Espfritu Sañto"

acabar

(Flores Galindo 1ge€:25),
papel

Es

hermano con hermana conviven, padre con hija. En nuestra tierra los compañeros han aparecido, están matando, guerltl están haciendo, igual que Carratalá. Los sirnhis igualito \lan a venir ha matar junto a los soldados. Allá en Congonsa,

imposible sepamr la historia de esta zona y de Alacucho en general, del

de la

religión católica.

El

pueblo de Pararca cuenta en su plam principal con una iglesia muy antigua , símbolo de lo que Manuel Burga llamada "el triunfo del cristianismo" (Burga 1988:121). O más aún de una forma peculiar de entender a Dios. El

El relato presentado nos tiempo presente, de los

Aguas Calientes, los Gt¡tiérrez, como carnero degollan a la gente, abusan. Al firral s€guro que viene el fin del mundo, de aH ra renir el mundo del Espfritu Santo, donde todos \€n a tener alas. Dicen que con guerra se ha iniciado el mundo y con guerra terminará, derrepente no es asf. El Sara $ara puecle reventar, ¿Quién sat¡e? .,." (8). '
permite obsenar una explicación del

tesiimonio

de una educadora pararquim ayudaÉ: "...E1 hombre de pueblo, en especial el indigena, da la impresión de estar dominado por un misthismo fanático por el respeto que muestr# por las imágenes y los
{.,.} en realldad
no

saserdotes

acontecim'entos que lo caracterizan, representando una üsién proxima a una co rrie nte inte lectual: e I milernrismo. "La idea se vincula con la concepción cristiana de la historia según la cual, esta debe llegar un dia a su fin: el juicio final, la resurección de los cuerpos, la condenaclón de los urms y la salracién de otros, para

formas

apocalipsis

culminar en el encuentro de la humanidad con Dios. Temas del

entender la práctica religiosa: una, la de prsonas como la profesora y tal vez todos aquellos ligados a un cults oficial; pero de otro, la particuhr forma de sentir del campsino pobre. El 'Temor" y la "culpa", resaharán como elemeñtss
repres ivos y amedre ntadores, impuestos por la lglesia durante la

conocen ni comprendenlas hermosas verdades de nuestra religién y se someten clegamente a las prácticas religiosas cumplidas por un cúmulo de supersticbnes y de temores a un poder desconocido" (9). Es innegable que sus palabras permiten distinguir por lo menos dos

de

que integraban los

Colonia,

El

hecho

de que

l+s

SEQUIIAO NQ6: AñO

III,

1gg4

95

MONTOYA

hombres cometan faltas contra las normas establecidas, la violrción a los patrones morabs de la socbdad, traeÉ consigo un castigü ejemplar. No meramente correctiw sino el fin del rnundo. de todo lo conocido. Los instrumerfios seían los que "aparecen", o aqrcllos que son

embiados para cobrar cuentas pendientes: Sendero y su violencia

armada: las Fuezas Policiales junto a la represión sin medida y misericordia; inclusiw los abigeos formafan pade de esos instrumentros, que se utilizarían pana castlgarlos. La

agricuttura y de otro la ganadeda: principalmente de \€cunos, la cual tiene un carácter netamente comercial, ufi destino previamente determinado. De un lado emonces, están aqueltos que producen para el mercado y de otro, aquellos que se limitan a producir para subsistir. En 1985, a nivel de la provincia, el 187o de la población total de \acunos se dedicaba a la saca anual; mientras

diferenciados.

De un lado, la

respuesta campesina: una actitud pasira, de resignación y estoicismo inmortal para limpiarse del pecado,

autoconsumo y

este total el

que €n el caso de los ovinos, caprinos y porcinos era un 20%. De

una acusada influencia

biblica

procederüe de unas bien estudiadas préclicas coloniales. ¿Son acaso estas últimas manifestaciones del dominio ideológico gamonal, que llewl¡a al campesinaclo a aceptar su

las

diferenciados, uno más ligado al mercado y al capital agrario; el otro, al autoconsumo y a la agricultura
campesina,

1986). Dos sectores

23.5o/o seruía al 78.5o/o para su comercializaclón en la capital (fbama
campesinos

$erá en este último, más

encontrar, libros
refericlos

rlominarJo?. En las casas de las 'Tamilias nstables" del pueblo de Pararca, será fácil

condición

de

títulos comol

manual panoquiah üejas biblias empastadas en cuero, serán los
signos de

el de Fray Luis de Granada, 'Guía para pecadores"; "La moral cristiana para la confirmación",
difundieron para justificar
una üsión del mundo que
la

a la cateqrcsis cr'lstiana,

muy antiguos

el relato y a nuestro informente. Es decir constataremos la presencia de un comportamiento co lectivo te ñ ido d e ras gos tradicbnabs expresados en un discurso milenarista y que encontrará en h producclón de autoconsumo una explicación; pero acompañandola e starán tam bié n f o rm as de
ubbaremos

tradicional que el primero, en donde

se

dominación y el poder. Pero como parte de la misma realidad estas manifestaciones ldeológicas, que intentan dar una

social mayor, Las
d

imagen del ferÉmeno violencia, reflejan en cbrta forma un proceso
actividades

campesinas en la zona, van de la mano con um producción primaria,

istribu

ida e n dos

sectores

cuarenta años, hs que representarán 68Yo (10). De la población en Santa Cruz de Pararca, aquellos que leer han aprendido a escribir tend rán castellano un insfrumento más de comunicacién, mbntras en la otra orilla, los qrc no -

mayores porcentages de analfabetismo se registraÉn en el grupo de personas de más de

comunicación donde el 34% estará caracterizado por desconocer h escritura, distinguiendo que lss

el

en el

y

VIOT,ENCIA EN AYACUüIO

aunque lo sepan hablar- Poseerán con mucha mayor ceñea al kechua Y su concepción particular del mundo (11). Los mayores Padres Y madres,

guera. lgual a mi me corüaron que

abuelos

viejas formas de

y

carratalá y detrás de é1, Pukatorc. Ellos estaban en guerra Y uno le

hace años por Pararca Fsó

abuelas, reProdwirán
Pensamiento,

realidades, la presancia de testimanio oral cargado de figuras míticas y las fiestas, serán los
ejemplos enctos {12}.

utiliables en la vida cotidiana y la para la explicaciiin de muchas
I

colectivo seguido por nrias familias en este valle. Lo cual no resulta muy extraño tomando en consideración. una vez más. que el mercado Y el des a rro llo capitalista n0 ha
sociales, especialmente en el campo, dentro de una estructura moderna; sino más bien lo t¡radicional ha sido el escenario cloncJe se reprodujeron mensajes colectivos dorde lo mítico metáforas) aparece como un componente de las formas cle pensamiento campesino' Es en parte lógico constatar, como resultado, que existen visiones como la presentada donde el milenarismo sirve para comprender situaciones actuales como la violencia, Y creer que Sendero Luminoso es Parte de los signos de los úttimos días.

Es entonces que nuestro informante encarnaÉ datos y cifras cuantif icables, o más aú n personificará un comPodamiento

incorporado a amPlios

sectores

Huamán, que estaba amarillita, le sirvió a sus mulas. Eran abusivos porque preguntaban ¿dóncie está Íriariacha Oónde está Joseycha?, así le lhmaban al gallo y la gallina, y se lo lleuaban, robaban todo. DesPués qu€ se fueron ellos, üno a su atÉs Pukatoro, igualito abusirc Porque robatsa ponchos de ücuño, senüa frío seguro. Al final abusaban los dos' Ahora los senderos Y la Policia parecen Carratalá Y Pukatoro, uno pasa y el otro la sigue, En Quilcata'
cuanclo

persegufa a otro. Ahí dicen que hubo murió cün mucha gente Pararca todos se violencia. corrieron a los cerros cuando llegó Diego cebada Carnatalá,

En la

que

de

hs policias llegaron toclos

corrieron
i13).

hubieramos hecho nosotros a si naclierhubiera alrusaeio cle nosotros"

a los cerro$,

se

igual

(como conjunto de

Este segundo relato nos sirve pa ra intro cj uc irn os e n u na problemát'na diferente, si se quiere así, en el reconocinriento de que existe un conocimiento histórico entre los campesinos, una conciencia, un recuerdo del pasado. Ya no estamos

mamoria."Parecen tiempos Pasados, lo que ahora Yenos, allá en fi¡larcabamba
La

loe carnpañeros:

Ea a qulanes nos recuerdan

aparecido y han matado a una señora con plata, dicen que quieran hacer

dicen que los senderos, fnn

frente a una üsién que mezcla lo mágbo, lo imaginario con la realidad; sino frente a la memoria oral, una realidad tnansmiticla boca a boca, de generacién en generación. Esta sine tal vez para comprender mejor el presente, mecliante una comparación con el pasado. la historia de una

época

cogida en un sslo momento, de un solo golpe, en nt€srtro caso las luchas Por la

es

SESUILAO NQ6: AÑO

III" 1994

97

MONTOYA

independencia política
durante el siglo

actitudes asumidas por
pararquinos, frente
e ne m

Ayacucho, verdugo de María Parado de Bellido, asume al conjunto del actor. En el ctro caso, el nombre Pukatoro, 'toro rojo", designa al ejercito patriota, segundo protagonista del drama. Las

fuerzas realistas

general Carratalá, ercargado de las

En el rehto el rpmbre

XlX.

de

Espafu

/'

del

en

donde la memoria oral afticula experbncias, El respeto a la tradicién, a los mayores, al saber obtenido por la edad, seÉn componentes recordando a Weber- del dominío tradici0nal. Pero asf como esta realidad se manifiesa, obseruaremos a su lado,
otro eshbón de la misma cadena.
Los datos fdos establecerán como ya señalamos un 347o de analfaktos en donde el discurso milenarista encuentra un escenario propbio; pero en el caso de la memoria oral, el entrevistado poseerá instrucción primaria, es decir poseerá un nivel educacional, aunque simple e inicial. Esto último lo acercará bastante a esas üejas formas de pereamiento

a los dos igos, s on c laras: total indeferernia con respecto a los
motiucs del conflicto, un recuerdo negatiuc, ningún nivel de identidad

los

sino más bien necesidad
enfrentamiento.

mantenerse al margen del
En cierk forma esta imagen al

de

antropologfa

dentro de lo trarlicional, como parte de las relaciones deriwdas de urrt produccón de at¡toconsumo, pero representa influencim muy peculiares. La relación jóvenes-viejos de ¡a

lgual que la primera se moülia

campesino,

la

imaginación

y

la

obtener explicaciones sobre los peligros que lo asechan, cJesarrollando una práctica que

memoria, donde fácilmente recurrirá a

señalarnos un aspecto a considerar junto al signifhaclo que se le da al

clás ica puede

comprometerá a má,s campesinos; pero qge se aleiará de un dbcurso -

recuerdo colectivo. Nuestro

entrevistado uh agricultor igual que el primero, pero de cliferente edad, mostrará lo afirmado. A través de su relato revivirá ufta situación pasada la que similar en cierta forma afronta en el presente, y que apelará recuerdo memoria onal,

erpontrada en la educación no elemenhl sino h de más nivel y desarrollo crítico su forma de
expresión.

por decirb de una forma ampliamoderno y racional, el cual

a h

escuchado la historia, él nos manisfestó que su madre y abuela
habían sldo las persona$ que

colectir¡c del pueblo. Cuando h interrogamos sobre dórde había

a al

seguiremos mencionando

Expuesto

de esta

forma

construicJa por un sujeto (los agrbuttores de autoconsumo) que depende del juego de las fuerzas

de bs

preserucia

la percepción propia de una agr'rcuftores, una ldentidad

vez le contaron el relato, Es e ncontramos una secuencia generacional entre mayores y merpres, entre üejos y jóvenes, en

a

su decir

polítlco económicad (Jacob 1 980:21 3) qLe los diferencia de agentes externos a sus intereses. $erá así que esto último tendrá refm!ón con el hecho de que el rehto expresará h

y

conflhtos de bs carratalá y pukatoro,

indiferencia

con relacón a

los

VIOI,ENCIA EN

AYACUCTIO

en el pasado;

o bs sendero y

h
ruo

policia, en el presente, los cuales reflejarán los intereses campesitrcs.

una identidad común, que la historia onal guardada, No se trata aqul de

inmensa escena de enfrentamiento eñtre los ejércitos patriota y realista, donde su élite y sus clases populares rn hicieron sino asistir impasibles a h decisión de sus destinos; la primera con miedo, las últimas, en silencio
silencio que lleuaría en la mayoría de veces a la abstención, pasada y presente, a un desencuer¡tro propio de las sociedades como las nuestras. Campesinos no ideniificados con las

En el Perú de la independencia, tiempo de donde nace la h'storia, resaltará una

esta, aquellos ag ricultores
prodrctores

una comunidad en conjunto quÉ guarda un recuerdo abstracto, sino más bien de un sector dentro de
y

{Bonilla/Spalding 1972:58}.

Un

vedan a Sendero Luminoso y a las Fueaas Policiales desde su panicular puñto de üsta, lleuandolos a sentirse no ider¡tif'lcados con ninguna de las dos paÉes. El escapar, el huir, aparecen eiltonces como la mejor alternatiw al

de

autoconsumo, que

estar amenaados. Un cuento

de

luchas criollas. comerciantes o terratenientes; ni tampoco con los

intereses de un Estado no bien conocido y representante de una legalidad edraña, expresada siempre mediarrte la violencia. O desde otro bando, campesinos no identificados con una élite provinciana inspirada que quiere moclernizar a sus indios

1989:19).

Benecleüi, "cuando los diez tarados turno tratan de mesiánicos congregar a la obecliente asamblea, el pueblo no hace quorum". imaginación clecir tÉrminos colectivos tiene una presencia; pero la memoria tamblén.

por la via socialista {Degregori En palabras de Mario

Enrique Lépez Albujar, dibujaría las actitudes as um idas por los comuneros de Obas, en el conie$o de otra crisis, la Guerra del Pacífico. el enfrentamiento militar cor¡tra Chile no provacaría en ellos una identifbación inmediata con la lucha del ejercito peruano; sino más bien se manifestarfa su abstenclón e indiferencia, un rasgo que 1ra se hace común {Bonilla 1 98O: 1 78}. No es extraño entonces Pensar en una idenüdad común entre los campsinos pobres -una vez más-,
importantes como el sentimiento de ser miembro de una comunidad. Los pararquinos en cierh forma se sentirán "originarios" del pueblo, frente a los 'Torasteros" ($enderistas, policias o abigeos) que Prowndrán
de afuera (14),

de

que no deja de laclo asPectos

Es

la

Ambas serán auxiliares complementarias para la eomprensbn de la realidad, que serán utilizadas en determinadas
pensar en un hecho Pasado Para sumir una conducta, una explícación del fenómeno, Más aún Partiría de

situaeiones cotidianas y de crisis' La violencia vivida en el presente, haría

conflictos, producto de h vblencia armada, establecerán dhrursos tipos de identidad? ¿Los agrcultores se senürán originarios de su pueblo pero diferenciarán con bs intereses de los
SEQUILAO NQ6: AñO

Finalizando un recuerdo proprcionará una idea para la reflexión ¿SeÉ tal Yez que los

fII,

1994

gg

MONTOYA

grupos de poder local, a la r,ez que consideraÉn forasteros a SerxCero y a la Policfa?. compañeros: Lo ncional."Para mi que las cosas están claras, si permitimos que los compas lleguen y se establescan aquf, \amos hrcer el blanco de los sinchis, porque nos vian ha acusar de terroristas y de

De los interEsss

de

los

ayudar

Colloni. Lo mejor es estar en el centro. ni con uno ni con el otro; porque sino uno de los dos dispara y ambos pueden matar. Como me eontaba mi prima, en Laramate la comunidacl se organizó y no permiiló a ninguno de los dos entrar. Los senderos, son un particlo y qubren

acusarnos de soplones y hasta nos pueden mata¡ igual como pasó en

cuando se rallan, los terrucos \ffin

a los senderot iguat si dejamos que los militares vengan, primero \¡an abusar y segundo,

anteriores, este tercer agricultor tendÉ instrucclón secundaria, es
decir un mayor contacto con una de las instÍtuciones más representatims cJel "progreso" en el campo: La escuela. $anta Cruz de l*rrarca posee$ un 68o/o de hatritantes mayores de cinco años que sabrán leer y escribir, en fos cuales la inflrcncia cle la modernicJad se hará

la muene es el epílogo final. En cambio cuando son prücesados los hechos de manem difererüe, los conflictos aparÉcen muchas leces regulados y se distinguen salidas: ,,Lo mejor es estar en el centro, ni con uno ni con otro ..." , ".., en Laramate fa comunidad se organizé y no permitió a ninguno de los dos entrar',. Pero este dirigenie resumiÉ muchos elementos para el análisis. A diferencla de los dos ir¡formantes

significa no una negación a que estos puedan ser gerierdores de violencia, sirn más bien gue desarrollan sus pÉcticas dentro de un espacio diferente: la política, En la visión mílenárista y en la memoria oral, fos corrflictos concluyen con viofer¡cia y

ganar gente para ellos, no les convenclría enfrentarse con toda la

comunidad. Tampoco al ejercito; pero hay duCas porgue pueden tirar bomba y arrasar con un pueblo, esos si son maHitós, rp creen en nadie"
(15).

tencJrá en

Descle el momento en que se recorloce a Sendero Lurnirpso como un partido polítbo, una agrupación requerida de cortvencer gente para sus filas, se asume dss elementos nuevos. Primero que $e deja de lado otras percepciones propias de los "mayores" o de aquellos que no $on pre parados o instruidos (s in educaclón). Lo segurdo, es que los conflbtos dejan de ser percibidos como actos necesariamente üolentos.

más visible. El fuego que llquicla el mÍto contemporáneo de h escuefa una de sus armas mayores: para salir del mundo de la

noche {anaffabetismo cle los puebfos vencidos y oprimidos) es necesario desperhr: ir a la escuela. Sabiendo

vencedores,

escribir se puede pasar al mundo de la luz, al mundo de los

leer

y

de la

ciudad,

del

aparecierdo las mediaciones espacios de lucha (partidos)
100

h

y

los que

la urbanización proceso lento q ue como comprometerá a un 640/o de ta
comercialización,

El contacto entre Lima y fas proüncias, la construcción de carrete ras y cam inos de

castellano (Montoya 1 930:85).

VIOLENCIA EN

AYACUCHO

población total (1e), permitirán ampliar a bs migrantes un horizonte Notaremos entonces dos elementos interesantes, de un lado el nivel de edrcación que influida sobre
entrevistado, el cual üajaÉ a la capital a la edad de 17 años. Su regreso le perm it¡ría articular ..experbncias modernas . y gestos tradicionales, en un sólo discurso. Modernas actitudes que lleuan a procesar la üolencia con términos
modernizacién frenie a los residuos irnacionales: recuerdo, imaginación. De manem más ofiodo>a dentro de la teofa sociológica se podría mencionar también que los cambios eryerimentados lleuan al sujeto ha salir de la cordicién de adscrito para convertirse en individuo, libre cle decicJir sobre su destino. Los temores y lffi culpas desaparecen, el olvido cle los elementm ideológicos tradicionales se presenta a través del surgimiento de una actitud nue\a,
campesino inicialmente estrecho.

al probbma y se ifientará darb
solución, no creyendo en un presente predeterminado por la provldencia o Dios. La iniciativa aparecerfa como efecto de h necesidad, de cuidar sus vidas y a sus familias. Una vez más erpontraremos condicionamientos que guiaÉn los compoftamientos colectiros, la necesidad determ¡nará un razonamiento y una práctica, al igual que en los otros casos
anteriores.

para aceptar un hecho. Se reconoce

las mentalldades y de otro, la condición de migrante del

característica

políticos, lo racional

del proceso de

como

establecidos. Una actitud que

que rompe con los roles ya

énC¡erra un pioveCto qué ¡ñ\¡clucrarÍa a toda la comunidad y aislaría a los posibles agresores de ella, por esto la alusión al caso de Laramate, en donde los campesinos impedirían que la vblencia los afectara, algo parecido experiencia de Cajamarca o Puno en donde se Pudo obtener resultados parecidos. Este razornmiento Plantea en primer lugar una acción frente a una probhmátba concreta, y se distingue

comportamientos colectlros y la realldad misma. En esta no existirá colores definidos sino más bien matícez intermedios Y
situaciones heterogéneas.

frente a los

Es decir el conjunto del te*o reflejaría la influencia de un proceso muy peculiar heterogeneo: para terminos bastante nosotros gruÉsos, desarrollo capitalista dependiente, En donde de manera más clásica sÉ hubiera esperado el relaciones y estableeimiento formas de producclón industrial, junto al creciente papel de seruicios como educación los medios de comunlcaclón masita, etc., para pensarr en universo ideológico moderrp o en üsioIES que delen de lado aspectos como la memoria y la imaginación campesina. Pero el determinismo de las estructuras cede

y en el

de

la

o

el

a la

con el anatfabetismo, otros en cambio terdÉn en h educación un arma y un medb para salir de la
"oscuridad", junto a i¡n? experieraia de migración, que i** :rroporcionaÉ formas de imágenes nr¡e\as entender h rcalidad d*,, manera más compleja y ahemdiw"

Algunos conjugarán la producción de agrlcultura campesina

y

de

h

pasivldad

o de la resigmción

SEQüILAO

No6: AñO III

l-994

101

MONTOYA

por una sola forma de comprender la üolencia, sino más bien que existirán difereñtes maneras, como aquellas que recurrirán a una imaginaclén muy

pequena produccién agropecmria aüiculada p0r multiples patrones estn¡cturales y en donde hemos reconocido qL€ las mentalidades campesinas tb estaÉn caracterizadas

profundas limitacbnes, estrdiár las formas de pensamiento campesino, reconociendo para ello una zona de

iniciahs.- Hemos intentado, con

Alg

unas

Conc lus lones

ligada

casos, las que a partir de la memorla oraf trataÉn de explicar el presente;

al milenarbmo o en otros

explicación en términos políticos modernos, donde se reconocerán partidos dor¡de antes habían signos clel fin clel mundo y proyectos junto a

p€ro kmbién y por último,

la

intereses donde antes

existfan

escuchar

escenario con determ inaciones históricas q ue permitirán explicarlas, aunque esto está lejos de la confusión con los determinismos'. La preserrcia de fa heterogeneictacl en los patrones de comportamiento actuará como un primer efemento para el análisis. Las relaciones vincufadas a la agricuftura campesina, perm'itirán obsenar y

desig nios inq ue brantables. me ntalidades co mo fenómerp sociaf se moülizarán al

Las interior de un

memorla andina. $eres fantásticos y mal*íficos se haÉn presentes junto a visitantes del pasado, el recuerdo de las generaciones muertas, h urgencia de ganar ef cblo, cJe huir del Diablo y acercarce a Dios, daÉn las muestras más precisas de esto. Por ef lado de fas rehciones próximas a la modernización. fas

a la

imaginación

y

la

migración, serán efementos impodantes para esto. Un segundo determinante que actuará sobre las mentalidades sárá aquel que esta relacionado con los compoÉamientos de bs actores. Las acciones desarrolladas los agentes de la violencia, por fos ,tutaq puriq", influirán tamblén. La crisis expresada en la viofencia política producirá en cbÉa forma que viejos discursos, como mibnarismo, aparescan reaFrescan como auxiliares necesarios para la comprensión de bs hechos, junto a persongjes hbtórbos, como Carnatalá y Pukatoro, guardados en la memoria oral y transmitidos en determinadas circunstancim. la üohrpia generará esas circunstancias y las agresiones que tanto $enclero Luminoso como h Policia realizarán afimentará esta situación. Anotaremos finalmente que tás diferentes percepciores mosi¡adas, constitqen elementos prcsentes y reahs en zonas como el r¡alh dá Pararca, los cmhs son utifizados cotidianamente como parte de h vida

enemlgos y h impofiancia de h organiacién, La importancia de la educacién y el proceso de individualiaclén, h mnquista de

palabnas del dirlgente def Comité de Flegantes, proporcionarán fos slgnos para pensar formas ideológicas tnadicionales han sido abandonadas, reemplazandolas por sentidos modernos, precisando

qus las

derechos,

la

.

por

o

el

esto último, lo cual inrolucra no sólo a bs panarquinos residentes en el pueblo, sino también a los estabhcidos en Lima, Es decir su influencla no se limih a fa provincia
sino que sale de elh.

.. ceimpesina. futiltipfes e.!empfos ifustran

VIOLENCIA EN
ilustran Ésto útt¡mo, lo cual involucra no sólo a los pararquinos residentes

AYASUCHO

voces casi susurrantes que: "nunca

en el pueblo, sino también a los establecidos en Lima. Es decir su influencia no se limita a la provincia
Ultimamente hablan de un guardia, de un sinchi, que camina por los cerros buscando 'terrucos" para asesinarlos y vengar la mueñe de su madre. O de como el i,vamani del
volcán Sara Sara mandó relámpagos para..hacer correr. a los compañeros. También seÉ fácil escuchar er¡tre
sino que sale de ella.

hubo tanta violencia, salvo

Én

tiempos de Carrataká".

En otro üaso pensar en la organización de los pueblos y comunidades para la reconstrucción

de la plafia hidroeléctrica, pedir más apoyo para su colegio agropecuario,
serán las preocupaciones principales.

La relación entre las mental¡dades campesinas y la

de, los niveles de esfudio ha ser profundizados por las Ciencias
Sociales en los próximos años,

violencia política se convieüen en uno

NOT.AS

apoyo brindado por FOMCIENCIAS a través de una beca para padlcipar en el SEPIA lV. lgualmente quiero agradecer los comentarios de Manuel Burga y Hodrigo Mofit?F Oe la Uniwrsiclad Nacional Mayor cJe San Marcos y a Jaime Urrutia cle CEPE$, para precisar las ideas del presente

t

La realizacón del presente adículo no hubiera sido posible sin el

trabajo

e

{1} Ven cle Carlos lvan Degregori "Campesinado andino y violencia: balance de una décacla de estudios" En: SEPIA lV, Lima 1902.

{p) Especialmente los trabajos pioneros cle Coronel y Loayza (1gg2}, Del Pino (19s2) y Starn (1sss).
{g} Pararca forma parte actualmente cie la provincia Paucar del $ara Sara, pero no consicleramos aguí a e$ta, psrque hasta el año 1986 pertermcía a Parinacochas y la información estaclfstica es anterior a esta fecha. Antamarca:14 hogares ylas comunidades de Aulla: 70 y Quilcaia: 180 hogares, conjuntamente forman una unidad geopolítica por su cercanía. {5} Pumahuiri Nro 5, 1985.

{4}

A esto es necesario agregar, los caserios de Colcabamba: 30 hcgares,

{0} Hecogemos las e4ceriencias del trabajo de campo, presentados ai i:i';
página por Jorge Lcnyza al SEPIA ll, 1988, p.495.

¿Je

SEQUIIAO NQ6: A6fO III,

1994

-1-03

MONTOYA

{7) La frase es tomada del "Dieciocho brumario" de Max.

{s} Máximo Falcon, 72 años, ¡:ararquinc. Miembro titular desde su formación Comite de Begantes. Bilingue, instrucción primaria incomplea.

cl*N

{9} Tesis de Afrania Arce para recibirse de Normalista en el Institt¡to Nacional de Fe#eccionamiento y Capacilación Magisterial, Lima 1966. (10) Según el Censo de 1981.

(11) Un dato importante seríaademás que el número total de bilinguismo llega a B5% según datos recogidos en el colegio 63S de Pararca.

ds CrucEs én Pararca, muestra aspectos interesantes de esta realidad, su estudio forma pade de su tesis de dociorado en la Uniwrsldad Católica. Lima 1988.
{12) El esirdio de Flodo}fo Vizcardo sobre la Fissta
(13) Alfredo Sarasi, 36 años, pararquino, instruccién primaria, bilingue. Nicolas $ánchez-Albornoz "lndios ytributos en el Alto Perú" (1978). El artículo de Javier Albó sobre identiclacles campesinas ayudó igualmente "¿Ktipxtansa? ¿Quienes somos?" {1986},

{14i La clicotomía: originarios-forasteros, la tomamos clel trabajo de

{15) Crisólogo Bequena, 45 años, colcabaml¡inL. PresicJente clel Comite cJe
Flegantes de Pararca. Posee instrucción secunclaria incompleta, conoce Lima, ya gue viajó a la edad de 17 años. (10) Censo
cJá I

es bilingue y

gat.

BIFL¡OGHAFIA ANSION, Juan 1987 Desde el rincón de los rnuerto$. El pensamisnto mítico an Ayacucho. Gredes, Lima,
BONILLA, l-leraclio
1g8O Un siglo lEP, Lima.

a la derim. Ensayos sobre el Parú, Bolivia y la guerra.

LO4

VIOLENCIA EN

AYACIJSTIO

BONILLA, Heraclio; SPALDING, Karen 1972 "La lndependencia en et Peru: Las palabras y tos hed¡aso La Independencia En El Perú. lEP, Lima. BUHGA, Manuel I g8B lúacimiEnto de unE utopía.
lA¿\,

li¡¡g

DEGFEGOFII. Carlos lvan

lg8g Quá d¡f¡cil es sEr Dkrs. Zorro de Abajo. Lima.
1gg2 oCampesinado andino y violencia: Salance de una década de estudtbs" El problema aglarío en debate. SEPIA lV, Unirrersidad Nacional de la Amazonía, Seminario Permaner¡te cle lnvestigacién Agr:aria {SEPIA}, Lima.
FLOBES GALINDO. Albeüo 1986 Buscando un Inca: ldgntidad Casa de las Américas, La Habana.
IBAFIRA, Sixto 1986 uParinacochas un emporio Pumahuir¡ Ne 6, Lima.

y utoph En los andss,

ganadero'

e

JACOB, Jean Plerre 198i0 *Produsción de la identidad y poder en el Perúu

ldantidadEs andinas y lógicas dsl campesinado. Mosca Azul, Lima.
MONTOYA, Hodrigo
'1980

Capitaliemo y no capihliEma on al Parú. Mosca Azul, Lima 1980.

QUIJANO, Aníbal 1gg0 "La nueva heterogeneidad esiruttural de América Latina" Flueso Húmsru Nq 26, Lima.

SBQUII,AO NQ6: AñO

III" 1994

105

MONTOYA

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1982 "La ta¡ia de io andino y ei campesthado hoy' Alipanchis Ns 20, Qosqo.
TOURAINE. Alain 1987 JlctorEs soeialEs y eistamas políticos en Amárica Latina, PREALC, Santiago de Chile. URBANO, Henrique 1977 'Discvrso mitico y discurso ulópico en los andes" Allpanchis Ns 1O, Qosqo.

LMNENIA

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