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La intoxicación producida por el alcohol o por otras drogas

Recogido en el artículo 20.2 del Código Penal de España: Por su intensidad o grado, la
embriaguez puede ser letárgica, plena, semiplena o productora de simple excitación. La
embriaguez letárgica constituye el grado máximo y da lugar a un estado de inconsciencia
o sueño que excluye la propia presencia de un comportamiento humano voluntario. La
embriaguez plena produce una perturbación total de la conciencia que excluye la
imputabilidad, mientras que la semiplena supone una perturbación parcial que disminuye
la imputabilidad. Por último, la simple excitación se considera irrelevante a efectos
penales.

Por su origen, se habla de embriaguez preordenada al delito, embriaguez voluntaria


simple, culposa y fortuita. La embriaguez preordenada a delinquir es la que se provoca
para cometer un delito determinado –por ejemplo, para infundirse el valor necesario para
realizarlo-. Las demás clases de embriaguez mencionadas se definen con relación al
carácter voluntario, imprudente o fortuito de la embriaguez –no del delito-. Así, la
embriaguez voluntario supone sólo que la embriaguez se ha buscado voluntariamente, y
la embriaguez culposa es la que se produce imprudentemente, a diferencia de lo que
sucede con la embriaguez fortuita, la cual no es atribuible a imprudencia alguna –así
puede suceder en el caso de embriaguez patológica, en que por efecto de una anomalía
en el sujeto una pequeña dosis de alcohol produce la embriaguez.

Para que el alcohol u otras drogas eximan, deberá producir una plena exclusión de la
imputabilidad: sólo la embriaguez o intoxicación plena podrá eximir, no así la semiplena,
que sólo podrá atenuar, a través de la eximente incompleta del Art. 21.1º, cuando sea muy
intensa, y por la vía de la atenuante ordinaria del Art. 21.2º, cuando no lo sea tanto. No
toda embriaguez o intoxicación plena eximirá, sino sólo la que no se haya buscado de
propósito para delinquir ni se haya producido en circunstancias tales en que hubiera que
prever que daría lugar a cometer el hecho

La minoría de edad penal

El fundamento es que las personas que no están suficientemente socializadas y no sean


conscientes de sus actos no se les podrán exigir responsabilidad penal.

En España, según el art. 19 CP, «los menores de dieciocho años no será responsables
criminalmente con arreglo a este Código. –cuando un menor de dicha edad cometa un
hecho delictivo podrá ser responsable con arreglo a lo dispuesto en la ley que regule la
responsabilidad penal del menor». La LO 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la
responsabilidad penal de los menores, entró en vigor al año de su promulgación (5 de
enero de 2001). Su Art. 1.1 declaró: «Está Ley se aplicará para exigir la responsabilidad
de las personas mayores de catorce años y menores de dieciocho por la comisión de
hecho tipificados como delitos o faltas en el Código Penal o las leyes penales
especiales». Según el art. 3 de la misma ley: «Cuando el autor de los hechos
mencionados en los artículos anteriores sea menor de catorce años, no se le exigirá
responsabilidad con arreglo a la presente Ley, sino que se le aplicará lo dispuesto en las
normas sobre protección de menores previstas en el Código Civil y demás disposiciones
vigentes».

Alteración grave de la conciencia de la realidad


Esta causa de inimputabilidad, recogida en el artículo 20.3, declara exento de
responsabilidad criminal al que «por sufrir alteraciones en la percepción desde el
nacimiento o desde la infancia, tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad».
Dicho de otro modo, a aquellas personas que no ha completado el proceso de
socialización o no entienden las circunstancias en el momento de cometer el delito, no se
les puede exigir responsabilidad penal.

Esta eximente requiere dos elementos: uno biológico (sufrir alteraciones en la percepción)
y otro psicológico (que tenga alterada gravemente la conciencia de la realidad). El
presupuesto biológico es cualquier defecto que suponga la disminución de las facultades
de captación del mundo exterior. Generalmente se trata de defectos físicos (como la
sordomudez o la ceguera), pero podría incluirse también a los llamados "niños lobos" y a
los autistas. Como se ha dicho anteriormente, ese defecto debe de haber sido sufrido por
el sujeto "desde el nacimiento o a la infancia", es decir, en los momentos clave del
aprendizaje social. Si por el contrario el sujeto ha adquirido conocimientos y experiencia
suficiente para saber si sus acciones contradicen o no a las normas y después sufre la
alteración en la percepción, no será aplicable esta eximente. Y ello porque el presupuesto
biológico no es por sí solo suficiente para declarar la inimputabilidad: lo que importa es el
efecto psicológico que produce.

Los inimputables y el tratamiento penal

¿Qué hacer con los inimputables autores de graves e importantes delitos? La imposibilidad
de aplicar una pena no supone una ausencia de control social de estos sujetos. Hay que
tener en cuenta la aplicación de los siguientes puntos a la hora de establecer las medidas a
los declarados inimputables:

 En primer lugar, la medida de internamiento no podrá exceder del tiempo que habría
durado la pena privativa de libertad, si hubiera sido declarado responsable el sujeto.

 En segundo lugar, el Tribunal Sentenciador, cuando lo estime procedente a la vista de los


informes de los facultativos, puede sustituir, desde un principio o durante la ejecución de
la sentencia, el internamiento por otras medidas no privativas de libertad.