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Antidepresivo

Un antidepresivo es un medicamento psicotrópico utilizado para tratar los trastornos


depresivos mayores, que pueden aparecer en forma de uno o más episodios a lo largo de la
vida, diversos trastornos de ansiedad, ciertos desórdenes de la conducta alimentaria y
alteraciones del control de los impulsos. A veces son eficaces para tratar la fase depresiva
del trastorno bipolar, aunque existe el riesgo de sufrir un viraje maníaco. Los antidepresivos
se dividen en tres clases: los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), los tricíclicos, y
los de segunda generación, muy recetados actualmente en psiquiatría por la menor cantidad
y probabilidad de sufrir efectos secundarios, que actúan sobre la recaptación de los tres
principales neurotransmisores que intervienen en la depresión, es decir, la serotonina, la
noradrenalina (o norepinefrina) y la dopamina, o de dos de ellos. Para el tratamiento de
otras patologías, como el insomnio o el dolor neuropático, las dosis son significativamente
más bajas que las utilizadas para tratar la depresión clínica.

Índice
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 1 Clases de antidepresivos
 2 Principales agentes antidepresivos y algunas de sus marcas comerciales
 3 Mecanismos farmacológicos
 4 Estrategias de tratamiento
o 4.1 Sustitución
o 4.2 Asociación
o 4.3 Combinación con psicoterapia
 5 Prevención de recaídas
 6 Hábito y dependencia
 7 Efectos secundarios
o 7.1 Generales
o 7.2 Sexuales
o 7.3 Sueño
 8 Opioides
 9 Reacciones secundarias con las comunes recetas médicas para el sueño con
antidepresivos
 10 Ácido gama hidroxibutírico
 11 Ácido graso omega 3
 12 Medicinas alternativas
 13 Referencias
 14 Bibliografía
 15 Enlaces externos
o 15.1 En español
o 15.2 En inglés

Clases de antidepresivos[editar]
 Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

alaproclate, citalopram , etoperidona, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina,


paroxetina, sertralina, zimelidina

 Inhibidores selectivos de la recaptación de dopamina (ISRD)

amineptina, fenmetrazina, vanoxerina

 Inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina (o norepinefrina)


(ISRN)

atomoxetina, maprotilina, reboxetina1 , viloxazina

 Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y noradrenalina (o


norepinefrina) (IRSN)

duloxetina, milnacipran, venlafaxina

 Inhibidores selectivos de la recaptación de dopamina y noradrenalina (o


norepinefrina) (IRDN)

bupropion, reboxetina

 Antidepresivos tricíclicos (ATC)

amitriptilina, amoxapina, butriptilina, clomipramina, desipramina, dibenzepina,


dosulepina, doxepina, imipramina, iprindole, lofepramina, melitracen, maprotilina,
nortriptilina, opipramol, protriptilina, trimipramina

 Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO)

brofaromina, harmalina, iproclozida, iproniazida, isocarboxazida, moclobemida,


nialamide, fenelzina, selegilina, toloxatona, tranilcipromina

 Antidepresivos tetracíclicos

maprotilina, mianserina, nefazodona, trazodona

 Noradrenérgicos y antidepresivos serotoninérgicos específicos (NaASE)

mirtazapina

 Potenciadores selectivos de la recaptación de serotonina (PSRS)

tianeptina
 Opioides

Principales agentes antidepresivos y algunas de sus


marcas comerciales[editar]
Principio
Grupo Marcas comerciales
activo

Amitriptilina ATC Anapsique, Deprelio, Elavil, Tryptanol, Tryptizol, Uxen


Bupropión IRDN Elontril, Wellbutrin, Zyban
Celexa, Cipramil, Prisdal, Seropram, Cipramil,
Citalopram ISRS
Talohexane
Dosulepin ATC Dothapax, Prothiaden
Duloxetina IRSN Cymbalta, Duxetin, Xeristar
Escitalopram ISRS Cipralex, Esertia, Lexapro
Fluctin, Fludep, Fontex, Lovan, Prodep, Prozac,
Fluoxetina ISRS
Reneuron, Sarafem, Antipres
Fluvoxamina ISRS Dumirox, Faverin, Luvox
Paroxetina ISRS Aropax, Paxil, Seroxat
Reboxetina IRSN Norebox, Edronax 2
Apo-Sertral, Asentra, Gladem, Lustral, Serlift,
Sertralina ISRS
Stimuloton, Zoloft, Altruline, Sered
Venlafaxina IRSN Dobupal, Vandral, Efexor

Mecanismos farmacológicos[editar]
Se cree que los efectos terapéuticos de los antidepresivos modernos están relacionados con
una actividad sobre los neurotransmisores. En particular, por la inhibición de las proteínas
transportadoras de monoamina de la serotonina, dopamina o noradrenalina (norepinefrina),
o dos de ellas al mismo tiempo. Inhibiendo de forma selectiva la recaptación de dichos
neurotransmisores por esos antidepresivos, se incrementa el nivel de éstos en las sinapsis,
es decir los puntos de conexión entre las neuronas, o células nerviosas.

Por el contrario, los primeros antidepresivos, los inhibidores de la monoaminooxidasa,


bloquean la oxidación de los neurotransmisores por la enzima monoaminooxidasa, que los
descompone. Desarrollados también antes de los antidepresivos modernos, los
antidepresivos tricíclicos previenen al igual que éstos la recaptación de neurotransmisores,
pero de forma no selectiva, por lo que actúan entre otros sobre la serotonina, la
noradrenalina y la dopamina a la vez. Aunque estos medicamentos son claramente efectivos
para tratar la depresión, la teoría actual aún deja algunas cuestiones sin respuesta. Por
ejemplo, los niveles terapéuticos de concentración sanguínea se alcanzan en sólo unos
pocos días y comienzan a afectar la actividad de los neurotransmisores en poco tiempo. Sin
embargo, generalmente los cambios en el estado de ánimo tardan en aparecer cuatro
semanas o más. Una explicación sostiene que la "desregulación" de los receptores para los
neurotransmisores es aparentemente una consecuencia del exceso de señales entre las
neuronas, y que por lo tanto el efecto tarda algunas semanas en notarse. Otra teoría, basada
en investigaciones recientemente publicadas por los Institutos Nacionales de Salud de los
Estados Unidos sugieren que los antidepresivos podrían derivar sus efectos de la promoción
de la neurogénesis adulta en el hipocampo. Investigaciones recientes apuntan a que los
antidepresivos actuarían sobre algunos factores de transcripción llamados "genes reloj", los
cuales también estarían involucrados en patologías situaciones de abuso de drogas y
posiblemente en la obesidad.

Estrategias de tratamiento[editar]
En las mediciones de eficacia, un ensayo exitoso de antidepresivos requiere que al menos
un 50% de los pacientes respondan a la medicación, lo que significa que se hayan reducido
como mínimo un 50% de los síntomas depresivos. Sin embargo, diferentes formas de
tratamiento pueden producir mejores resultados.

Sustitución[editar]

Las directrices de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana del año 2000 para el


tratamiento de pacientes con trastorno depresivo aconsejan que cuando no se obtenga
respuesta con un antidepresivo después de seis a ocho semanas de tratamiento, se debe
cambiar a otro, primero de la misma clase, y luego de una clase diferente.

En una serie de estudios abiertos conducidos por el Dr. Michael Thase de la Universidad de
Pittsburgh se encontró que más de la mitad de los pacientes que no respondieron al primer
antidepresivo, respondieron al segundo antidepresivo de la misma clase.3

En el año 2002, en un doble "estudio ciego", el mismo autor encontró beneficioso para los
pacientes resistentes al tratamiento cambiar de un antidepresivo SSRI a uno tricíclico, o de
un tricíclico a un SSRI.4

Asociación[editar]

En caso de una respuesta insuficiente, la Sociedad Psiquiátrica norteamericana aconseja


asociar un antidepresivo administrándolo con otro fármaco, para potenciar su efecto. Entre
otros, estos fármacos pueden ser el litio, suplementos de hormonas tiroideas, un
antipsicóticos atípico o los agonistas de la dopamina. En otros casos se combinan dos
fármacos, formando uno nuevo, como es el caso del Symbyax, que es una combinación de
fluoxetina y olanzapina (Prozac y Zyprexa), medicamento que ha sido aprobado en los
Estados Unidos para el tratamiento de la depresión bipolar. Sin embargo, aún hay pocos
estudios sobre las asociaciones de medicamentos utilizados para combatir la depresión.

Combinación con psicoterapia[editar]

Un estudio del año 2000 mostró que pacientes que tomaban nefazadona (Serzone) y
acudían a sesiones de psicoterapia tuvieron una respuesta perceptiblemente mejor que
aquellos que sólo tomaban Serzone.5

Prevención de recaídas[editar]
En el año 2003 un meta-análisis de 31 ensayos de antidepresivos controlados con placebo
encontró que el tratamiento continuado con antidepresivos redujo en un 70% el riesgo de
recaídas en depresiones graves.6 Por su parte, la Asociación Americana de Psiquiatría
aconseja en el caso de depresiones graves, que el tratamiento con antidepresivos se
prolongue por varios meses después de la desaparición de los síntomas. En los pacientes
con antecedentes de episodios depresivos graves, la Asociación Británica de
Psicofarmacología recomienda mantener un antidepresivo al menos por seis meses, y hasta
tanto como cinco años o incluso indefinidamente.7

Hábito y dependencia[editar]
Se piensa que los antidepresivos no producen hábito, aunque la supresión brusca puede
causar efectos adversos. Los antidepresivos crean pocos o ningún cambio inmediato en el
estado de ánimo y requieren normalmente varias semanas para comenzar a tener efecto. Los
antidepresivos no tienen las mismas características adictivas de otras sustancias, como la
nicotina, la cafeína, y otros estimulantes. Sin embargo, existe controversia sobre la
definición de la adicción en el caso de los antidepresivos. Algunos autores argumentan que
los antidepresivos no cumplen los requisitos generalmente aceptados para esa definición.
Aunque determinados antidepresivos pueden originar síntomas de privación (síndrome de
abstinencia) al retirarlo, no acostumbran a producir impulsos de volver a las dosis
anteriormente tomadas. A fin de evitar esos síntomas de privación, se disminuye lentamente
la dosis en un periodo de varias semanas.

No deben tomarse en ningún caso antidepresivos sin prescripción médica. La selección de


un antidepresivo y de la dosis adecuada para un determinado caso y una persona específica,
es un proceso largo y complicado que requiere el conocimiento de un profesional. Algunos
antidepresivos pueden empeorar inicialmente la depresión, incluso con pensamientos de
suicidio, así como inducir ansiedad o crear agresividad. En ciertos casos, un antidepresivo
puede provocar también un cambio en la forma de manifestarse la depresión originando
manías e hipomanías, acelerar el patrón de ciclos de estados de ánimo altos y bajos, o
inducir el desarrollo de una psicosis en un paciente con depresión que no era psicótico antes
de tomar el antidepresivo.

Efectos secundarios[editar]
A menudo los antidepresivos pueden causar efectos secundarios o colaterales. La
incapacidad para tolerar esos efectos es la causa más común de la suspensión de un
antidepresivo, aunque resulte eficaz. Estos efectos son más generales (sueño, dolor de
estómago, dolor de cabeza, debilidad corporal e hiperactividad al mismo tiempo.)

Generales[editar]

Aunque los fármacos más recientes tienen una menor cantidad de efectos colaterales, a
veces los pacientes informan de efectos colaterales graves asociados con su suspensión,
particularmente con la paroxetina y la venlafaxina [cita requerida]. Adicionalmente, un cierto
porcentaje de pacientes no responden a los medicamentos antidepresivos. Otra ventaja de
algunos antidepresivos más nuevos es que pueden mostrar su efecto en pocos días (tan
pocos como 5 días), en tanto que la mayoría tarda cuatro o cinco semanas en mostrar un
cambio en el ánimo. Sin embargo, algunos estudios muestran que esos nuevos
medicamentos también tendrían mayor probabilidad de producir disfunción sexual
moderada a grave. Por otra parte, hay medicamentos en pruebas que parecen tener un perfil
mejorado en relación a la disfunción sexual y otros efectos secundarios importantes.

Los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) pueden producir una reacción


hipertensiva peligrosa, incluso potencialmente letal, si se toman con alimentos que
contengan altos niveles de tiramina, tales como los quesos maduros, carnes curadas o
extractos de levadura. De igual forma, entraña riesgos serios la toma de determinados
medicamentos de prescripción médica y también de fármacos de venta libre. Cualquier
paciente actualmente sometido a tratamiento con medicamentos inhibidores de la MAO
debería ser controlado estrictamente por su psiquiatra, al cual siempre debería consultar
antes de tomar otro medicamento. Estos pacientes deberán informar otros médicos, incluso
dentistas, que toman estos antidepresivos, a fin de que no administren fármacos ni anestesia
sin el debido conocimiento.

Aunque parece una paradoja, los estudios indican que la ideación suicida es un componente
relativamente común en las fases iniciales de la terapia antidepresiva, y puede ser aún más
prevalente en los pacientes más jóvenes tales como los preadolescentes y los adolescentes.
Por ello es importante que otros miembros de la familia y aquellas personas relacionadas
afectivamente, vigilen el comportamiento de los pacientes jóvenes, en especial durante las
primeras ocho semanas de la terapia.

Sexuales[editar]

La disfunción sexual es un efecto secundario común, especialmente con los SSRI. En


muchos casos, el bupropión, un inhibidor de recaptación dual (NE y DA), produce un
incremento moderado de la libido, debido al aumento de la actividad dopaminérgica. Este
efecto también se observa con los inhibidores de la recaptación de la dopamina, los
estimulantes del sistema nervioso central y los agonistas de la dopamina. Este mecanismo
se debe al aumento de la producción de testosterona (causada por la inhibición de la
prolactina) y un aumento de la síntesis del óxido nítrico. Se ha demostrado que la
apomorfina, la nefazodona y la nitroglicerina reparan alguna disfunción sexual gracias al
aumento de la actividad de óxido nítrico. Se ha comunicado que los IMAO tienen la menor
cantidad de efectos negativos sobre la función sexual y la libido, particularmente la
moclobemida. Se ha informado que el betanechol combate la disfunción sexual inducida
por IMAO mediante sus propiedades de agonista colinérgico, es decir, estimulando la
función de la acetilcolina.

Sueño[editar]

Prácticamente todos los antidepresivos principales suprimen la fase REM (Rapid Eye
Movement) del sueño. De hecho, se ha propuesto que la eficacia clínica de estos
medicamentos deriva en gran parte de sus efectos supresores sobre el sueño REM. Los
IMAO suprimen de forma completa el sueño REM, en tanto que los ATC y los ISRS han
evidenciado que producen reducciones puntuales y sostenidas del sueño REM. Por otra
parte, un efecto secundario que se da con frecuencia en la mayoría de los antidepresivos es
el aumento de los sueños vívidos, incluso las pesadillas.

Opioides[editar]
Por mucho tiempo se ha conocido al opio como antidepresivo. Varios opioides se usaron
como antidepresivos ocasionales hasta mediados de los años 1950, época en que dejaron de
utilizarse de forma definitiva debido a su naturaleza adictiva, a su perfil de efectos
secundarios, y, sobre todo, a la aparición de los primeros medicamentos antidepresivos.

Hoy en día, el uso de los opioides en el tratamiento de la depresión es un enorme tabú en el


campo médico, debido su asociación con el abuso de la droga. En consecuencia, la
investigación ha progresado de manera muy lenta.

Un reducido estudio clínico, llevado a cabo en la escuela de medicina de Harvard en 1995,


demostró que la mayoría de los pacientes con depresión mayor, monopolares, no-psicóticos
y refractarios al tratamiento, podían ser tratados con éxito con un medicamento opioide
llamado buprenorfina.

Reacciones secundarias con las comunes recetas médicas


para el sueño con antidepresivos[editar]
Para recetar antiepilépticos como el común Tegretol® (carbamazepina) a personas que
padecen del sueño se debe hacer un chequeo sanguíneo preliminar sobre herencias de fallos
de litio, la médula ósea, dopamina, noradrenalina y serotonina. Esto con la finalidad de
evitar efectos secundarios graves en pacientes precisamente porque la carbamazepina no se
debe usar en pacientes con antecedentes de depresión de la médula ósea, hipersensibilidad
al fármaco, miastenia gravis, porfiria aguda intermitente, o sensibilidad conocida a
cualquiera de los compuestos tricíclicos como amitriptilina, desipramina, imipramina,
protriptilina, nortriptilina, etc. De igual manera y por razones teóricas no se recomienda su
uso con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO).
Ácido gama hidroxibutírico[editar]
Algunos investigadores han usado el ácido gama-hidroxibutírico (GHB) como
antidepresivo. Claude Rifat, un biólogo francés, condujo algunas investigaciones sobre el
potencial antidepresivo de esta substancia. Rifat notó que el GHB no produjo los efectos de
bloqueo emocional causados en ocasiones por los antidepresivos convencionales, sino que,
por el contrario, intensificaba las sensaciones agradables y de gratificación en el paciente, a
la vez que resultaba eficaz contra la depresión. Sin embargo, el GHB ha sido prohibido por
las autoridades sanitarias, a excepción de su uso como tratamiento para la narcolepsia bajo
estricta supervisión facultativa.

Ácido graso omega 3[editar]


Algunos investigadores indican que altas cantidades de Ácido graso omega 3 podrían
disminuir los efectos de la depresión,8 9

Medicinas alternativas[editar]
Los tratamientos alternativos para la depresión, tales como los remedios herbales, por
ejemplo, la hierba de San Juan (hypericum perforatum) y el derivado de aminoácidos SAM
han ganado seguidores en años recientes.

Otros ensayos apuntan a que el efecto de la acupuntura sería parecido al del antidepresivo
amitriptilina. También se ha apuntado a que la acupuntura induce a que el cuerpo produzca
mayores niveles de endorfinas. También se han usado los suplementos dietéticos de
triptófano como antidepresivos naturales, aunque están prohibidos en muchos países,
debido a impurezas que causan una enfermedad de la sangre. Hay algunos resultados de
investigación prometedores sobre suplementos dietéticos de 5-HTP, una substancia química
que produce el organismo a partir del triptófano para crear serotonina. No obstante, se
necesitan estudios adicionales en profundidad para poder obtener conclusiones más sólidas.