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Marcello Pieraccini

EN CAMINO

Subsidio para el catecismo de Confirmación

SARÁN MIS TESTIGOS

1
ÍNDICE

Páginas:
CATEQUESIS INTRODUCTIVA
4
1. Tú historia
4
2. ¿Qué sentido tiene tú vida?
6

PRIMERA PARTE: EL DIOS DE LA PROMESA


8
Un proyecto para descubrir
3. Con Abrahán Isaac y Jacob
8
4. Un pueblo de hombres liberados
10
5. David, rey y pastor
12
6. Un canto a Dios salvador y creador
14
7. Una amistad después una infidelidad
16
8. Celebremos nuestro camino
18

SEGUNDA PARTE: SOBRE LA VIDA DE JESÚS


20
Un proyecto para escoger
9. Dios se ha hecho uno de nosotros
20
10. La fatiga de escoger
22
11. A la escucha del Señor
24
12 Yo soy la luz del mundo
26
13. Les he dado el ejemplo
29
14. Yo soy la vida
31
15. Celebremos nuestro camino
33

TERCERA PARTE: CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO


34
Un proyecto para realizar juntos
16. La promesa de Jesús
34

2
17. Bautizados en el Espíritu
36
18. Ha empezado una nueva historia
38
19. La obra de Jesús continúa
40
20. El Espíritu Santo llena el universo
42
21. Celebremos nuestro camino
43

CUARTA PARTE: EL ROSTRO DE LA IGLESIA


44
Un proyecto para manifestar
22 Para revelar Dios al mundo
44
23. Hoy como ayer
46
24. Capaces de compartir cada don
48
25. Muchos dones un solo Espíritu
50
26 Unidos en Cristo Jesús
52
27. Vayan por todo el mundo
54
28. Déjense reconciliar por Dios
55
29. Celebremos nuestro camino
57

QUINTA PARTE: LA IGLESIA VIVE EN EL MUNDO


58
Un proyecto para vivir
30. La Iglesia domestica
58
31. La Iglesia en nuestro territorio
60
32. La Iglesia en nuestra diócesis
61
33. La Iglesia en el mundo
63
34. Celebremos nuestro camino
64

SEXTA PARTE: CONFIRMADOS POR EL DON DEL ESPÍRITU


66
Un proyecto para celebrar
35. El Espíritu Santo desciende sobre nosotros
66

3
36. El Espíritu que te ha sido entregado como don
69
37. Testigos de una novedad en el mundo
72
38. Testigos de la Pascua de Cristo
74
39. Celebremos nuestro camino
74

SEPTIMA PARTE: RETIRO DE LA CONFIRMACIÓN


76
40. Horario y esquema (indicativos)
76
41. Introducción
77
42. El Espíritu Santo
79
43. Oración de la noche (vísperas)
80
44. Oración de la mañana (laudes)
82
45. La Confirmación
84
46. Celebración penitencial
84
47. El camino en la Iglesia
85

4
CATEQUESIS INTRODUCTIVA

A. CUESTIONARIO

1. Invitación
Los muchachos están invitados a escribir brevemente la historia de sus vidas, sobretodo
poniendo en evidencia los hechos relevantes. Es muy importante que se pregunten si en
algún hecho de sus vidas han visto la intervención o la presencia de Dios.
Nosotros, después el giro de experiencia invitamos a los muchachos de escribir en su
casa su historia y traerla para el siguiente encuentro.
Una manera alternativa puede ser lo de hacerla escribir a todo en el curso del encuentro.

2. CUESTIONARIO EN GRUPOS
Después de haber vuelto a pensar sobre la historia de sus vidas, responderán junto a las
siguientes preguntas:
1. ¿Te parece qué en tú vida se ha manifestado la Providencia de Dios? ¿Cómo
piensas que se haya manifestada? Di hechos concretos.
2. ¿Existe en tú vida algún hecho en el cual has sentido al Señor particularmente
cerca? Relátalo en forma breve.
3. ¿Piensas que el Señor tenga un designo para tú vida futura? ¿Puedes decir cuál
es?

Ojo. Hemos hechos grupos nombrando y dándole la libertad de agregarse como quieran.
Los grupos han utilizado enteramente el encuentro. Las respuestas pueden ser
escuchadas en la siguiente catequesis.

B. CATEQUESIS

Oración
- Introducción. La vida del hombre, la mía y la tuya, en cuanto pensamos un poco en
ella se presenta como un misterio, rico de interrogantes y de contradicciones:
- Quisiéramos amar a todos, pero no somos capaces.
- Buscamos la justicia, pero nosotros mismos somos injustos y sin embargo esperamos
juzgamos las injusticias de los demás.
- Buscamos la felicidad y encontramos tristeza y muerte. Buscamos de evadir, de huir y
vivimos en el vacío del sinsentido.
- Quisiéramos ser bueno y descubríamos que estamos atados al pecado.
- Queremos ir hacia la vida y nos encontramos inexorablemente en camino hacia la
muerte.
- Hemos visto, sin embargo, que sobre todas estas situaciones, el Señor tiene para
nosotros una Palabra de esperanza, de promesas, que quiere cumplir para nosotros.
Por esto en la historia de nuestra vida, Dios quiere manifestarse e intervenir.

Preguntas:
1. ¿Has pensado qué tú vida desde que has nacido es una historia que Dios quiere
hacer contigo?
¿En esta historia de tú vida te has encontrado con la presencia de Dios? ¿Puedes
contarnos cómo? Di hechos concretos.
- Introducción. Historia de José hebreo como historia de salvación. Cuéntala
brevemente: Gn 37+39; 46,7.

5
Lectura – Gn 45,1-15
La vida de José parece un continuo absurdo. Recibe de Dios el don de interpretar los
sueños y por este don profético pasa persecuciones. Sin alguna culpa viene vendido
como esclavo. Por ser fiel a los mandamientos es arrojado a la cárcel bajo una acusación
injusta y queda allí por mucho tiempo sin esperanza. Su vida es como un continuo
descenso hacia la muerte. Parece que Dios se haya olvidado de él, parece que estuviera
ausente en su vida, que no exista.
Todavía la vida de José, sin que él lo sepa, está en las manos de Dios, y Dios le prepara
una gloria tan grande cuanto había sido su humillación. José es figura de Jesucristo,
porque en la más profunda miseria y en la más cruel injusticia, su corazón estuvo lleno
de amor hacia los que lo habían traicionado.
José es también el símbolo de la vida del cristiano, de tú vida y de mí vida. Porque
también nosotros cuanto antes experimentaremos el mismo descenso. Pero Dios tendrá
siempre nuestra vida en sus manos y proveerá a nosotros.
La Palabra de Dios y la confianza hacia Él es la única cosa que puede iluminar el
misterio de nuestra vida y darle un sentido que muchas veces no vemos, pero sabemos
que está en las manos de Dios. El cristiano dice a Dios: “yo no sé porque me pasa esto,
tú la sabes y confío en ti.

Oración

NOTA DIDACTICA
1. Finalidad de la catequesis es dar la idea que nuestra vida no está regida por la
casualidad ni de la suerte, sino que es guiada por Dios.
2. En las preguntas si alguien contesta que nunca ha visto a Dios en su vida, se puede
preguntar:
- Entonces ¿quién guía tú vida?
- ¿En tú tienes suerte o mala suerte?
U otra pregunta similar que pueda estimular al muchacho a pensar un poco en el
sentido que pueden tener los hechos concretos, históricos de su vida.

6
2. ¿QUÉ SENTIDO TIENE TÚ VIDA?

Oración

Cuestionario (en grupos)


Se ponen en común las respuestas y luego un secretario refiere.
1. ¿Has nacido, sin que ninguno te haya pedido el permiso. Un día que no conoces, tú
vida se acabará y no puedes hacer nada. ¿Qué sentido tiene tú vida? ¿De verdad tiene
sentido?
2. Eres un muchacho (o una muchacha): estas creciendo y ya piensas en tú vida futura.
¿Cuál es la cosa más importante que quiere alcanzar? ¿Por qué?
3. ¿Para ti la vida es un don o un fraude? ¿Por qué crees que se te haya dada? ¿Qué
quieres hacer de ella?
4. Si te equivocas en tú vida no tendrás otra oportunidad: se acabará sin más. ¿Piensas
qué sean importantes estas preguntas?
Después que los grupos haya puesto en común las preguntas (en las cuales es importante
desmantelar las ideas que tienen y llamarles a la verdad) se invitan a dar una respuesta
la próxima vez, y a escuchar también a amigos, padres, hermanos, etc.

Breve introducción sobre el libro del Qohélet (Qo 3,1-9).


Silencio – Padrenuestro

B. CATEQUESIS

Oración
Dialogo
1. ¿Para qué vives?
2. ¿Qué sentido tiene tú vida?
3. ¿Hasta hoy tú vida ha tenido un sentido? ¿Cuál es? ¿Por qué vives?
4. ¿Qué quieres hacer con tú vida?
5. ¿Dónde piensas de encontrar la felicidad?

Según cómo se desenvuelve el discurso es necesario profundizar las preguntas y,


sobretodo preguntar a los muchachos una verifica concreta. Se les pregunta si han
interrogado otras personas y cuáles son las respuestas que han obtenido.
Introducción. Leeremos una parábola de Jesús, que nos habla de un hombre por el cual
la vida ha sido un fraude. Esta palabra nos dice: “¡Cuidado!” Es muy importante para ti
saber lo que tienes que hacer en tú vida, porque puedes arriesgarte a equivocarte.

Lectura – Lc 12,16-31
¿Qué voy a hacer? También este hombre, en un momento dado se pone esta misma
pregunta. La respuesta que se da es: “ampliaré mi hacienda, haré mucho dinero para
tenerlo suficientemente (por muchos años), descansar en paz y divertirme. Este hombre
ve la vida sólo en función de sí mismo (ejemplos): es un egoísta. Este hombre ha
excluido a Dios de su vida, aun hiendo a misa los domingos. Para él el sentido de la vida
es tener mucho dinero para gozar. Este hombre ha puesto el dinero en el lugar de dios y
se ha hecho idólatra (adora verdaderamente el dinero) sólo de ellos espera la vida.
Cuando tiene una buena cuenta bancaria, y feliz se dice: “¡Ahora tengo la vida y la
felicidad!” Dios le responde: “¡No, ahora te espera la muerte!” Esto pasa amucha gente
(hacer ejemplos de vida). Se engaña y falla en su vida. Jesús dice: “Esto pasa a quien no

7
se enriquece delante de Dios”. ¿Qué quiere decir? Esto lo veremos en el curso de estas
catequesis.
Nosotros no les daremos muchas teorías. Estamos aquí a decirles lo que les sirve para
sus vidas. No les diremos una Palabra nuestra, sino la Palabra de Dios y les
atestiguamos que esta Palabra se realiza verdaderamente en nuestras vidas, y también se
puede realizar en las suyas. Esta Palabra es el Evangelio: La Buena Noticia traída por
Jesús a la vida del hombre.

Oración
Cantico a la Sabiduría (Sb 9,1-6; 9-11)
Dóname, Señor la sabiduría del corazón.

8
PRIMERA PARTE: EL DIOS DE LA PROMESA
Un proyecto para descubrir

3. CON ABRAHÁN ISAAC Y JACOB

Oración

Dialogo
1. ¿Dios abandona al hombre en el mal?
2. ¿Dios sigue queriéndote cuando haces el mal?
3. ¿Qué ha hecho Dios para salvar al hombre del pecado y de la muerte?

Introducción. Los primeros 11 capítulos del libro del Génesis hablan del difundirse en
el mundo el mal y la violencia. Pero Dios nunca ha abandonado al hombre y siempre le
ha dado una esperanza y una posibilidad de salvación. La llamada y las promesas que
Dios le hace son el principio de una historia de amor que llevará a Jesucristo. La
llamamos “historia de salvación”.

Lectura – Gn 12,1-3
El Señor llama para empezar la historia de salvación a un hombre viejo e infeliz, porque
no tiene ni siquiera un hijo1 y ni una tierra. Este hombre es un pagano, un caldeo que
adoraba las estrellas. Este hombre escucha la voz del Señor, deja su patria y su pueblo,
se pone en camino confiando de las promesas de Dios: tendrá una tierra y un hijo, y de
él nacerá un pueblo en el cual serán bendecidas todas las familias de la tierra. “Te
bendeciré… serás una bendición… en ti serán bendecidas…” Esta expresión, repetida
por tres veces, manifiesta la voluntad de Dios hacia el hombre pecador y rebelde; que él
puede salir de la “maldición” del pecado y entrar en una nueva realidad de amistad con
Dios: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de
la verdad” (1Tm 2,4).
De este momento Dios comienza a enseñar a Abrahán y a sus descendientes que la
salvación y la felicidad consisten en el seguimiento de Dios y a obedecer a su Palabra.
Olvidarlo significa recaer en la “maldición” del pecado 2. Dios enseña al hombre a
confiar en Él, a seguirle, porque en Él está la vida y la salvación. De Abrahán, ya viejo,
y de su mujer Sara, estéril, nace, según la promesa, un hijo: Isaac. De él nace un pueblo:
el pueblo de Israel que es el heredero de esta promesa. Dios obra con potencia con este
pueblo, volviéndolo numeroso y liberándolo de la esclavitud de Egipto (1200 a.C.),
haciendo con él una alianza y dándole una tierra, como había prometido, echando
delante de él siete naciones potentes.
Pero este pueblo “de dura cerviz”3 (como nosotros), que se rebela siempre adiós y que
Dios debe continuamente corregir haciéndole experimentar la “maldición del pecado”
cada vez que se aleja de Él. Este pueblo vive continuamente en la espera que se cumpla
plenamente la promesa de la bendición. Muy pronto niega Dios como rey y pide un rey
en la tierra para ser potente como los demás pueblos vecinos. El Señor les da un rey,
David, hombre “según el corazón de Dios” (Sal 89,21). Un hombre que, también en los
pecados y en la desdicha, vive esperando en la promesa de Dios (1000 a.C.).

1
En aquellos tiempos no tener hijos era una maldición de los dioses, tener que acabar la vejez en manos
de los siervos.
2
Dt 30,15-20.
3
Dt 9,1-6.

9
Después de David, vueltos ricos y potentes, se alejan siempre más de dios, olvidando
todos sus dones y adorando otros dioses. El Señor los amonestó que el camino que
habían tomado los llevaba a la ruina; por esto el reino de David se dividió en dos reinos
enemigos: Israel y Judá. Sin embargo el pueblo y sus reyes siguieron a vivir en el mal.
Dios les envió “profetas”, hombres que hablaban en nombre de Dios para que el pueblo
a volviera a ser fiel al Señor. Pero no quisieron escucharlos, a algunos los maltrataron y
a otros los mataron, colmando la medida del mal. Para llamarlos a conversión, entonces
Dios les quitó todo lo que le había donado gratuitamente.
En el 721 a.C. Sargón II, rey de Asiria, destruyó el reino de Israel, destruyó la capital
Samaría y deportó como esclavos los supervivientes. Tampoco esto fue suficiente a
convertir lo que se quedaron, y en el 597 a.C. Nabucodonosor, rey de Babilonia,
destruyó el reino de Judá, destruyó Jerusalén y deportó como esclavos a los hebreos.
Ahora están peor de cuando estaban esclavizados en Egipto, sumergidos de la
“maldición” de sus pecados. Por fin se arrepintieron y pidieron perdón a Dios 4. Los
profetas les anunciaron la misericordia de Dios prometiéndole la liberación y la venida
del Mesías (hebreo “unto”; en griego “Cristo”) de un hombre que Dios habría “ungido”,
consagrado con su Espíritu para traer la salvación no sólo a Israel, sino a toda la
humanidad5.
Bajo el rey persiano Ciro (538ª.C.) que destruyó el imperio de Babilonia, los hebreos
volvieron a sus tierras, y desde entonces vivieron en la espera del Salvador que Dios les
había prometido.

Este salvador es Jesús de Nazaret.


El Él los hombres, que lo acogen, están llamados a salir de la maldición del pecado y a
entrar según la promesa en la “bendición”, “Bendito sea Dios… Nos ha elegido de
antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo… Por medio de su
sangre conseguimos la redención, el perdón de los delitos” (Ef 1,3-7). En Jesús todos
los hombres pueden recibir, por obra del Espíritu Santo, el perdón de los pecados y un
corazón de hijos, capaces de vivir en el amor de Dios y en la paz: “No devolverás mal
por mal… Por el contrario, bendecid, pues habéis sido llamados a heredar una
bendición” (1P 3,9).
Desde entonces existe en el mundo un nuevo pueblo, la Iglesia (heredera de Israel),
difundida en toda la tierra, que ha heredado la bendición de Dios y anunciada,
mostrando a todos los hombres la salvación. Ella, por la experiencia que ha hecho, es
capaz de iluminar a los hombres el sentido de la vida y de la historia. Dios, de hecho, en
la historia de cada hombre, como en la de toda la humanidad, no cesa de amaestrar
porque, “todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Oración

4
Dn 3,26-46.
5
Is 61,1-3.

10
4. UN PUEBLO DE HOMBRES LIBERADOS

Oración

Dialogo
1. ¿Qué quiere decir Pascua?6
2. ¿Tú estás necesitado de “hacer Pascua”? ¿Por qué?
3. ¿De que necesitas que el Señor te salve?

- Introducción. Resumen muy breve del precedente (Ex 4,11) poniendo en relieve que
el Faraón se obstina porque se siente más fuerte y confía en la potencia de sus dioses.

Lectura – Ex 12,1-3; 11-14; 13,20-27


Catequesis. La palabra “Pascua” viene del hebreo “Pesáh” que quiere decir “paso”7: Es
Dios quien pasa. Donde Él pasa nada queda como antes (cfr. Sal 114); caen cadenas, se
abren caminos en el mar y en el desierto. Donde Dios pasa, el hombre que lo acoge se
pone en camino; también él “pasa”, empieza un “éxodo” (del griego salida): sale de una
situación y se encamina hacia otra. El Señor invita a los hebreos a empezar su “pascua”
con unos signos, que serán para ellos “memorial perpetuo” 8, de esta noche en la cual
Dios los ha librados.

Los signo de la Pascua.


- El cordero. Profecía de Jesús, el verdadero Cordero de Dios que prende sobre sí los
pecados del mundo9
- La sangre. Para los hebreos era el símbolo de la vida. Es signo profético de la sangre
de Jesús derramado para nosotros, que nos libra de la muerte que merecemos por
nuestros pecados.
- Comensales del Señor. Los hebreos comían la cena de Pascua de prisa, listos para
salir esperando el Señor10. Comiendo los signos (sacramentos) de la salvación indicadas
por Dios, es como si ellos estuvieron en la mesa con el Señor. Esta es, como veremos,
una profecía de la última cena y de la Eucaristía.

El paso de Dios
Cuando Dios pasa, obra siempre una separación.
- Los que se fían, como el Faraón y los egipcios, de sus fuerza y de sus dioses (dinero,
poder, etc.), los cuales los dejan en la muerte.
Los que esperan y que le piden sólo la salvación, Dios los hace salir de la muerte, los
protege y los encamina hacia la libertad. Esta palabra es también para nosotros para
invitarnos a ponernos en camino detrás de Moisés, que es figura de Jesucristo, para salir
de la “casa de esclavitud”, es decir, del poder del maligno, y para llevarnos hacia la
tierra prometida del Reino de Dios.

Oración
NOTA DIDACTICA
6
La respuesta exacta, actualizada es: que el Señor pase por mí.
7
Los biblistas discuten sobre la etimología exacta de esta palabra, el significado que nosotros le damos es
aquel de la Escritura y de los Padre de la Iglesia.
8
“Memorial” que es un recuerdo, un sacramento; porque en los siglos en los signos están presentes y
obran lo que se recuerda.
9
Ver catequesis 12 y 13.
10
Lc 12,35-40.

11
1. El objetivo de la catequesis es de dar un cierto contenido sobra la idea de la Pascua y
sobre los signos que contiene.
2. La actualización intenta hacer comprender como Dios pase, en ciertos momentos
privilegiados, en los eventos, en los hechos de nuestra vida. El efecto que provoca este
pasaje, depende de cómo nos encontramos.
3. Esto es uno de los conceptos fundamentales de la experiencia de la fe cristiana. El
cristiano está en constante espera del pasaje de Dios y está vigilando para no perderlo
(Mt 24,32; 25,13).
La Eucaristía misma, como veremos en la catequesis nº 38, es el sacramento de este
pasaje, en el cual estamos en comunión con el pasaje de Jesús de la muerte a la vida.

12
5. DAVID, REY Y PASTOR

Oración

- Introducción. Antes de comenzar la catequesis sobre David sería bueno presentar su


vida y su historia. Se citan los puntos fundamentales a la cual se puede hacer referencia.

1. Conexión histórica: La época de los “Jueces” (Jc 2) y la elección de Saúl como rey
(1Sam 8,1-9; 10,17-27).
2. David es ungido como rey (1Sam 16,1-23).
3. David y Goliat (1Sam 17,44-50).
4. Persecución de David (1Sam 18,6-16; 23-24).
5. Reino de David (1Sam 31; 2Sam 5,1-12).
6. Las promesas de Dios (2Sam 7).
7. Pecado y arrepentimiento de David (2Sam 11-12 cfr. Sal 50).
8. Levantamiento de Absalón (2Sam 15,18-28; 18,1-18).
9. Muerte de David y elección de Salomón (1R 1,5-40; 2,10-11).

Elementos importantes.
1. David, dice la escritura, fue un hombre “según el corazón de Dios” (1Sam13-14) y
que “el Espíritu del Señor se posó sobre él” (1Sam 16,13) desde el día de su unción en
adelante. David era el más pequeño de sus hermanos (1Sam 16,11) de una familia
pobre, de las más pequeña de Israel. El Señor lo eligió porque “Él mira el corazón”
(1Sam 16,7). El corazón de David se apoyó siempre en Dios en la buena y en la mala
suerte, en la fidelidad y en el pecado. David no fue un hombre perfecto; cometió unos
pecados muy grandes (2Sam 11-12), pero su corazón fue sincero con Dios. Se arrepintió
de inmediato (Sal 51) y aceptó humildemente los castigos que Dios le envió, sin dejar
de perdonarlo.
2. De esta humildad le vino a David una gran mansedumbre de corazón, que en ciertos
episodios (1Sam 24; 2Sam 16,5-14) ya preanunciaban el Evangelio; él sobretodo acepta
con humildad y confianza la historia que Dios hace con él.
3. Por esto Dios renueva con él la alianza y las promesas, anunciándole que un
descendiente suyo será el Mesías, el Rey eterno (2Sam 7).
Cuando los profetas hablarán del Mesías, lo llamarán el “nuevo David” (Ez 34,23-24).
El mismo Jesús será su descendiente, y aquellos que creerán el Él lo llamarán “Hijo de
David” (Mt 9,27; 20,29-34).
David será también un profeta inspirado por Dios, y muchos Salmos serán redactados
por él. Jesús, en su vida terrena, muchas veces rezará a su Padre celestial con las
palabras de David, así como nosotros hacemos hoy.

Dialogo
1. ¿Por qué David fue un hombre según el corazón de Dios?
2. ¿Qué cosa hizo David cuando Dios le mostró su pecado?
3. ¿Qué cosa quiere decir para nosotros tener el corazón según Dios?

- Introducción. Breve precedente.

13
Lectura – 2Sam 16,5-15
- Esta es la manera de cómo reacciona David frente a los insultos de Semeí, porque que
lo que está pasando es el cumplimiento del castigo que Dios le había prometido (2Sam
12,9-12) por su pecado: “pues bien, nunca se apartará la espada de tú casa” (2Sam
12,10). Por esto Dios inspira Semeí a maldecirlo. David acepta la voluntad de Dios sin
rebelarse, con la humildad de quien sabe de haber pecado. Pero David tiene la esperanza
de quien amigo Dios, que no lo abandonará y dice: “acaso Yahvé mire mi aflicción y me
devuelva bienes por la maldiciones de este día” (2Sam 16,12). Él lo ha cantado: “Dios
quiere el sacrificio de un espíritu contrito, un corazón contrito y humillado, oh Dios, no
lo desprecias” (Sal 51,19).
- David por gracia e iluminación del Señor, entra en el corazón de la fe y en la verdadera
justicia, que será anunciada por Jesucristo. La justicia cristiana consiste en esta: hacer
con nuestros enemigos lo mismo que Dios ha hecho con nosotros cuando éramos
enemigos a causa de nuestros pecados (Rm 5,5-10). Si Dios ha tenido misericordia y
nos ha perdonado, ¿cómo no perdonamos también nosotros? Por esto rezamos al Padre:
“perdona nuestras ofensas (pecados) como nosotros perdonamos a quien nos ofende (los
que nos hacen daño)”.

Oración (luego se puede leer o cantar el Salmo 51).

NOTA DIDACTICA
1. La historia de David tiene que ser preparada muy bien. Es muy bella, también como
cuento. Los dos libros de Samuel son, una obra de arte literaria, y la forma simple se
presta bien a un cuento interesante y dramático.
Es importante subrayar porque David, siendo un adultero y un asesino, sean tan
ensalzado en el Antiguo y Nuevo Testamento (cfr. Hch 13,22, etc.). Penetrar en el
“corazón según Dios” de David no es fácil, sobre todo a causa de nuestros moralismos.
David es un pecador pero con un corazón recto y sin engaños delante de Dios. David es
una Palabra de Dios que nos dice que es la conversión, aquel reconocer la verdad sobre
sí mismo y aceptar lo que Dios le envía (también lo castigos), que a nosotros nos resulta
difícil. También nos resulta difícil entender que lo dolores y los males que la vida nos
da, Dios los permite para corregirnos de nuestros pecados y que no nos tienen que quitar
ni la fe ni la esperanza (Eb 12,1-12).

14
6. UN CANTO A DIOS SALVADOR Y CREADOR

Oración

Dialogo
1. ¿Por qué en un mundo tan hermoso hay tanta maldad?
2. ¿Por qué si Dios es bueno existe el sufrimiento?
3. ¿Por qué existe la muerte?

- Introducción. La Palabra del Génesis quiere contestar, en un lenguaje simple y


figurado, propio estas preguntas. Para entender bien el sentido que se esconde en ella,
tengamos presente que Adán y Eva no son sólo los primeros hombres, sino que cada
hombre. Su drama es el tuyo y el mío.

Lectura – Gn 3,1-19
En el 1º y en el 2º capítulo de libro del Génesis, encontramos la primera respuesta al
problema: el mal no viene de Dios, que ha hecho buenas, mejor dicho, “muy buenas”,
todas las cosas. Dice el libro de la Sabiduría: “porque Dios creó al hombre para la
inmortalidad y lo hizo a imagen de su mismo ser; pero la muerte entró en el mundo por
envidia del diablo, y la experimentan sus secuaces” (Sb 2,23-24). El mal, dice el autor,
viene de la desobediencia del hombre a la voluntad de Dios expresada por la prohibición
de comer del fruto de un árbol, “el del bien y del mal”, so pena de muerte (Gn 2,16-17).
Pero Dios ha creado al hombre libre 11, él (como tú y como yo) puede usar su libertad
para el bien o para el mal.
La “serpiente” designa un ser hostil y rebelde a Dios: Satanás, (hebreo adversario), el
demonio (griego diabolos, acusador)12. Él catequiza Eva para convencerla que Dios la
ha engañada, le ha mentido, no la ama. Convence Eva a dejar a este Dios. “Serán como
Dios”. La idea que el hombre tiene en el profundo de la felicidad es esta: que todas las
cosas vayan según sus deseos. Esto equivale a ser Dios: señor de toda la realidad. Este
es el motivo que hay, después del pecado, en el corazón de cada hombre.
“Conocerán el bien y el mal”. “Conocer” en hebreo quiere decir experimentar, dominar,
poseer. Es como si dijera: “Que Dios. Tú eres quien decide lo que es bueno y lo que es
malo”. Es el mismo razonamiento que hacemos nosotros cuando queremos desobedecer
a Dios. Comiendo el fruto, Adán y Eva, aceptan la catequesis del maligno y atestiguan
que lo que le ha dicho es verdad: Dios es malo, Dios no los ama, Dios no existe, que es
la misma cosa13.
Con el pecado la vida del hombre es turbada, porque se separa de Dios. La Escritura
describe esta turbación con diferentes imágenes: “se dieron cuenta que estaban
desnudos”. Habiendo aceptado que Dios es malo (o que no existe) la vida del hombre
pierde su sentido: ya no es fruto de un acto de amor de Dios, sino de la casualidad o de
una divinidad maligna. El hombre experimenta la vida con sus dolores como un
11
¿Por qué Dios ha creado al hombre libre? Porque la libertad es la condición necesaria para que el
hombre pueda conocer y amar. De otra manera sería un animal que sigue sus instintos. Así la libertad es
un don y un riesgo. Pero el Señor en toda la vida nos enseña para que podamos aprender a usar bien
nuestra libertad.
12
La serpiente es la imagen del maligno en hebreo “satan” y en griego “diabolos” palabras que quieren
decir “adversario” “el acusador”. El diablo según la Escritura es una criatura de Dios y obra sólo en los
límites que dios le concede (Jn 1,6ss). Rebele con Dios busca de destruir la relación de amor entre Dios y
el hombre. Jesús lo llama “padre de la mentira” (Jn 8,44) a causa de la tentación originaria.
13
Dios es por definición bondad y justicia infinita. Un Dios malo es un absurdo. No obstante casi todas
las religiones primitivas piensan a divinidades malvadas que el hombre tiene que contentar para que no le
haga daño, con ofrendas y sacrificios. Estas religiones, como el ateísmo, llevan el signo del pecado.

15
absurdo, y toca con mano que delante de ella esta indefenso, como desnudo, sin amparo
ni protección.
Tiene el instinto de defenderse y esto lo hace incapaz para amar. Lo primero que hace
Adán es descargar la culpa sobre Eva. Su comunión, el ser “una sola carne”, como un
solo ser, es destruida. Así para la mujer tener hijos será un dolor que la espanta y su
relación con el hombre será falseado: será empujada por su apetencia hacia el hombre,
el cual siempre intentará dominarla.
También la vida del hombre tendrá un cambio. El trabajo será fatiga y sudor y no gozo.
Experimentará la “maldición de la tierra”, porque en el profundo de su corazón quisiera
ser “como Dios”. Todas las veces que las cosas no irán como él quiere, tendrá la
impresión que la vida se vuelve como una maldición.
La muerte será el sello de esta maldición. El hombre será aterrado y angustiado por ella,
porque la muerte le tumbará sus pretensiones de “ser como Dios”. Los sufrimientos, los
dolores y las contradicciones de la vida, y en fin la muerte, están permitida por Dios
para que el hombre salga de este engaño del maligno y pueda experimentar su condición
de criatura, que tiene una sola vía de salvación: regresar a Dios.
Pero el hombre es sordo a esta voz y está dominado por el orgullo y el egoísmo, vive
todavía esclavo del miedo: “he tenido miedo” dice Adán a Dios. Le tiene miedo a Dios,
a la vida y a los demás. Para salir de este miedo no levante la mirada hacia Dios, sino
que busca un remedio sobre la tierra. La avaricia con el dinero y el poder, son intentos
con los cuales el hombre busca de sentirse más seguro, y en último análisis, de
defenderse de la muerte. Dinero y poder se vuelven verdaderos dioses que el hombre
adora y sirve, de los cuales espera la salvación.
En esta situación, de la cual viene todo el mal del mundo, Dios hace una promesa de
salvación: un descendiente (semilla) de la mujer pisará la cabeza de la serpiente,
vencerá al maligno liberando al hombre. Este descendiente es Jesús, nuestro Salvador.

Oración

16
7. UNA AMISTAD DESPUÉS UNA INFIDELIDAD

Oración

HISTORIA

Puntos salientes
1. Vocación de Ezequiel (Ez 1,3-21).
2. El asedio de Jerusalén (Ez 4 y 7).
3. El Señor abandona Jerusalén (Ez 11,1-25).
4. Los últimos reyes de Judá (2R 23,26-25,30).

Elementos para evidenciar


1. Cuando Ezequiel empieza su ministerio profético, el reino de Israel está destruido y
los hebreos de aquel reino están desde más de un siglo en exilio. El reino de Judá ha
subido guerras e invasiones ya en el 601 a.C. Jerusalén estaba asediada por
Nabucodonosor, rey de Babilonia. El rey Joaquim se había rendido y diez mil hebreos
habían sido deportados en Babilonia. Nabucodonosor había puesto como rey a Sedecías
(tío de Joaquim).
2. Ezequiel junto con Jeremías, son las voces con las cuales Dios hace el extremo
tentativo para llamar a su pueblo a convertirse, y a renunciar a la idolatría, a sus pecados
y a sus traiciones. Dios envía Ezequiel como uno que es nutrido y está lleno de la
Palabra de Dios (Ez 3,1ss), y lo pone como centinela para amonestar a su pueblo (Ez
3,16-21). Él anuncia la próxima destrucción de Jerusalén después de un terrible asedio
(Ez 4). Es el día en el cual Dios llega como juez, porque el pueblo ha colmado la
medida de sus pecados. Su endurecimiento de corazón es tan grande, que se puede
condenar eternamente y Dios tiene que llamar al pueblo a la verdad, haciendo pesar
sobre él Su justicia. Este pueblo cree obstinadamente que Dios no hace caso al mal que
hace. Piensa que sus culpas se quedarán impunes (Ez 7). Esta es una Palabra de Dios
también para nosotros: si alguien piensa que Dios no mira al pecado que comete, y
piensa de poder seguir en ello, sin pedir perdón, Dios por amor hará con él lo que ha
hecho con Israel: lo llamará a la verdad con avisos de muerte.
El amor de Dios en la Escritura tiene tres aspectos:
a. Es ternura y misericordia con quien pide perdón.
b. Es “celos”, porque Dios no puede soportar el mal (Ez 8) aún tenga siempre paciencia.
c. Es corrección, porque Dios corrige a quien ama (Hb 12,1-2).
3. De este terrible juicio se salvará un “resto” que regresará a Dios: son aquellos que
lloran por los pecados del pueblo y por su infidelidad. Estos serán marcados con una
“tau”, con un signo similar a la cruz, y se salvarán (cfr. Ap 7,1-10). Pero la masa del
pueblo, empezando por el rey, no querrá escuchar, y Ezequiel tiene una visión horrible
de la gloria de Dios que abandona el Templo para ir entre los exiliados en Babilonia (Ez
11,22-25).
4. Cuando estos eventos terribles se cumplirán, el pueblo en exilio verá que ha perdido
todo: la tierra, la libertad, todo bien. Ha regresado como en Egipto. Dios se ha retomado
lo que había donado con gratuidad al pueblo (que había olvidado todo), así como
muchas veces pasa con nosotros. El pueblo se dispersa: parece que Dios lo haya
abandonado para siempre. Pero el profeta les da, como a nosotros, una palabra de
esperanza. Es la promesa de la nueva alianza, que se cumplirá en Jesucristo (Ez 36-37).

17
Dialogo
1. ¿Por qué Dios manda el pueblo al exilio?
2. ¿Qué significado tienen los “castigos” de Dios?
3. ¿Qué promesa Dios hace al pueblo en exilio? ¿Y a nosotros?

- Introducción. Al pueblo desesperado, Dios envía, por medio de una visión de


Ezequiel, una palabra de resurrección. Es una palabra que viene hoy también para
nosotros como una promesa. Esta palabra Dios ya la ha cumplida:
1. Haciendo regresar al pueblo del exilio;
2. Resucitando Jesucristo, jefe del nuevo Israel:
3. Prometiendo a nosotros la resurrección.

Lectura – Ez 37,1-14
- El pecado lleva al hombre hacia la muerte. Aquellos huesos son los hombres en el
pecado, en la lejanía de Dios: aún parecen vivos, están muertos. Cuanto antes el mal que
han hecho se le volverá en su contra para destruirlos. Esto pasa también a nosotros cada
vez que seguimos haciendo el mal y no queremos pedir perdón a Dios (ejemplos).
Entonces experimentamos la muerte (tristeza, angustia, miedo).
- Dios lega al pueblo desesperado (como también para nosotros) con una buena noticia.
Por obra de su Espíritu (el Espíritu Santo) Dios nos puede devolver la vida. De hecho va
Él mismo en busca del pecador para que se “convierta y viva” (Ez 18,23) porque Dios,
al contrario de nosotros, no tiene el gusto en que el malvado muera, y hace todo lo que
puede para que se convierta. Jesús ha venido como Buen Pastor, va en busca de la oveja
perdida (Lc 15,4-7 cfr. Ez 34,16ss).
- Jesús ha entrado voluntariamente en la muerte que nosotros merecemos por nuestros
pecados, muriendo “el justo por nosotros los injustos”, para dejarnos en herencia la
resurrección y la vida. Acuérdense de esta Palabra, cuando estarán afligidos y sufrirán
por causa de sus pecados. Dios no abandona quien humildemente se arrepiente y pide
perdón. Si alguna vez no castiga es porque nos ama.

18
8. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

Ambiental
Canto de entrada
Saludo del celebrante
Invocación al Espíritu Santo

- Introducción. En esta profecía Dios invita a los hombres a participar de un divino


banquete en el cual gratuitamente recibirán los dones de Dios. Jesús luego nos dirá que
estos dones son el pan de la Palabra y el pan y el vino de la Eucaristía.

Lectura – Is 55,1-3ª.10-12.
Homilía
“Sedientos” los hombres desean pan y felicidad.
“Quien no tiene dinero” quien no tiene méritos delante de Dios; sus dones los da
gratuitamente a quien va donde Él, también si es el más grande pecador.
“¿Por qué gastar dinero por lo que no sacia?” Nosotros gastamos en la vida nuestras
“fuerzas para encontrar la felicidad en cosas (ejemplos) allí donde no la hay, porque la
felicidad viene sólo de Dios.
“Escuchen y vivirán” la vida (paz, felicidad…) nos viene de la escucha de la Palabra de
Dios. Por esto Jesús nos dice: “El hombre no vive de solo pan, mas de cada palabra que
sale de la boca de Dios” (Mt 4,4)

La Palabra de hecho es potente y eficaz.


- Con su Palabra, Dios ha creado el universo (Gn 1,2).
- Con su Palabra, Dios viene a regar el corazón ávido del hombre.
- Para quien acoge la Palabra, esta se hace semilla de Vida.
- La Palabra tiene el poder de cumplir en el corazón de quien la acoja, lo que ella
anuncia. Por esto después de haber leído la Sagrada Escritura, nosotros decimos:
L./ “¡Palabra de Dios!”
R./ “¡Demos gracias a Dios!”

El poder de la Palabra nos pone siempre en camino y en un camino gozoso porque nos
enseña a confiar en Dios.
Para darnos la vida, la Iglesia parte para nosotros el pan de la Palabra, la despliega (Ne
8,1-6) es el pan de la Eucaristía.

Oración de los fieles


Padrenuestro
Bendición

NOTA DIDACTICA

- Finalidad de la celebración: dar una idea del lugar que tiene la escucha de la Palabra
en la vida del cristiano y en la celebración eucarística. Los sacramentos cristianos son
“sacramentos de la Palabra” por dos motivos:
a. Porque los signos sacramentales (agua, pan, vino, etc…) “Hablan” al
hombre, son Palabra de Dios, conectadas con la Palabra creadora, que esta en
ellos.

19
b. Porque la Palabra sacramental da el pleno y profundo sentido a los
signos.

De toda manera tanto la Palabra de Dios cuanto los sacramentos son eficaces, son
acontecimientos reales e históricos del paso de Dios; Dios pasa, se hace presente y obra
en la proclamación de la Palabra y en los sacramentos. El ejemplo más evidente y
perfecto es Cristo que es Palabra de Dios hecha carne y que “ha puesto su tienda en
medio de nosotros” (Jn 1,14).

20
SEGUNDA PARTE: SOBRE LA VIDA DE JESÚS
Un proyecto para escoger

9. DIOS SE HA HECHO UNO DE NOSOTROS

A. CUESTIONARIO

1. ¿Quién es Jesús según los apóstoles?


2. ¿Quién es Jesús según los fariseos?
3. ¿Quién es Jesús según Pilato?
4. ¿Quién es Jesús para ti? ¿Qué representa en tú vida?
5. ¿Cuál es el episodio de la vida de Jesús que es más importante para ti? ¿Por qué?

B. CATEQUESIS

Oración
Durante todo este tiempo ustedes han estado en contacto con la Palabra de Dios y
probablemente han visto como esta Palabra puede ayudarles a reflexionar un poco sobre
sus vidas e iluminarla. Esta Palabra ha venido a ti, ha llegado ha nosotros porque hay
una Iglesia que la transmitida durante los siglos. La Iglesia a su vez la ha recibida de
Jesucristo. Él ha venido a traer una Buena Noticia de parte de Dios a tu vida: Esta
BUENA NOTICIA, con una palabra que viene del griego es el Evangelio (èu anghèlion
= buena noticia). Esta buena noticia no es solamente lo que Jesús ha dicho o lo que sus
discípulos y la Iglesia nos han transmitido, Él mismo, su vida, es una buena noticia para
todos nosotros. Uno de los discípulos, para explicar que cosa era Jesucristo, ha dicho
que era la “Palabra de Dios, que se ha hecho carne y a puesto su tienda (gloria) en
medio de nosotros” (Jn 1,14).
¿Qué es una buena noticia? Imagina que tú eres pobre y te dicen que ha ganado un miles
de millones en euros al quino. A lo mejor todavía no los tienes en tu bolsillos, pero ya tu
vida ha cambiado, porque sabes que están allí, listos para ser recogidos por ti.

Dialogo
1. ¿Quién es Jesucristo por ti y para tu vida?
2. ¿Cuál es la buena noticia que te ha traído?

- Introducción. Quién era Juan el Bautista.


- Su misión de anunciar a Jesús (Jn 1, 10-34).
- Cómo ha llegado a la cárcel (Mt 14,1-5).
Juan duda que Jesús sea el verdadero Salvador, el Mesías esperado por muchos siglos,
porque no entiende la manera de actuar de Jesús. Entonces envía algunos discípulos
para que interroguen.

Lectura – Mt 11,2-6
La pregunta del Bautista “¿Eres tú el que ha de venir? Es la pregunta de toda la
humanidad a Dios y a Jesús. Muchas veces los hombres han esperado la salvación, la
paz, la justicia por hombres grandes y poderosos en el curso de la historia (ejemplos).
Pero lo que han recibido ha sido siempre un poco de bienestar junto con mucho mal. El
hombre ha sido siempre decepcionado por aquellos en la cual han confiado.

21
La respuesta de Jesús tiene dos aspectos:
1) Jesús hace ver a los discípulos de Juan que por medio de Él se cumplen las profecías
(Is 26,19; 18ss; 35,5ss; 61,1ss) y por esto Él es el Mesías esperado.
2) Jesús describe su misión. Para entender bien su respuesta hay que recordar que, según
la mentalidad Judía, el mal físico y la misma muerte son un signo del mal profundo del
hombre (=pecado).
Jesús ha venido para:
- Devolver la vista a los ciegos e iluminar la ceguera del corazón del hombre que no
conoce a sí mismo, ni a Dios, ni el misterio de su propia vida.
- Hace caminar a los lisiados y a los paralíticos, para quitarnos la incapacidad a
cambiarnos, a mejorarnos, y a caminar en las sendas de Dios.
- A sanar a los hombres de la lepra del corazón que son el egoísmo, la avaricia, la
violencia etc…
- A que los sordos puedan oír, abrir el oído y el corazón del hombre a la escucha de la
“Palabra de Dios”, porque nosotros no somos capaces de escucharla.
- Hace resucitar a los muertos, es decir, a vencer la muerte que nos asecha y hacia la
cual todos nosotros vamos.
- “A los pobres…” los pobres, según el Evangelio, son aquellos que conocen su pobreza
profunda, los que han entendido de ser unos “miserables” que necesitan la ayuda de
Dios, para aquellos que son pequeñitos y pobres delante de Dios.
- “bienaventurado quien no se escandaliza de mi”. Escándalo, literalmente quiere decir
tropiezo. Lo que Jesús dice y hace: su mansedumbre, su esconderse, el rechazo al poder,
a la grandeza, al uso de la fuerza, probablemente son tropiezos para Juan Bautista, que
esperaba un Mesías justiciero y triunfante; probablemente también para nosotros Jesús
es tropiezo, su predicación va en contra de todas las ideas del mundo. Pero es
bienaventurado aquel que encuentra la vía de la felicidad y acepta que Jesús es la
verdad, que es Dios, que es la vida.

Oración

NOTA DIDACTICA
1. Finalidad de la catequesis es poner a los muchachos delante de la fe de Jesucristo. Por
esto es muy importante que las preguntas estén bien hechas y que los muchachos
puedan expresar sus ideas y sus dudas sobre Jesús, también en el curso de este primer
período de catequesis. Esto es muy importante para poder tener presente lo que han
entendido y lo que no, aceptado o menos.
En este contexto existe también la posibilidad de hacer un encuentro adicional, si es
necesario repetir o aclarar algunos puntos importantes.

22
10. LA FATIGA DE ESCOGER

Oración
Podemos decir aproximadamente que los hombres se pueden dividir en dos grandes
categorías: aquellos que viven para un ideal y aquellos que viven para sí mismo,
buscando de evitar problemas14 y de huir de todo sufrimiento.
El hombre de hecho experimenta en su vida el dolor, la injusticia, la enfermedad, la
desdicha. Algunos cuando se enfrenta a esta realidad, combaten con la ilusión de
poderla eliminar; otros buscan con todos los medios de huir y, si pueden, intentan
escapar de la realidad dolorosa de su vida, alienándose, buscando de evadir o buscando
comprensión por lo que le es insoportable (muchas veces a nivel de sub-inconsciente).

Dialogo
1. ¿Para ti por qué muchos se drogan?
2. ¿Una persona se puede drogar sólo con las drogas o hay otras maneras?
¿Cuáles?
3. ¿Tu que haces para huir de la tristeza y del dolor?
4. ¿Cosa crees que pueda compensar las cosas que no logras en tú vida?
5. ¿Tus intentos de huir al dolor y al aburrimiento a que resultados te llevan?
- Introducción. El relato de las tentaciones nos dice como se ha comportado Jesús
delante a la vida que el Padre le ha puesto delante. Escuchen con mucha atención
porque en esta Palabra estamos todos nosotros y las mismas tentaciones son también las
de nosotros.

Lectura Lc 4,1-12
Las tentaciones de Jesús son similares a las de nosotros.
1. Pan: lo que sirve para vivir (dinero, diversión, etc.). El maligno intenta Jesús
invitándolo a poner el “pan” al primer puesto en su vida porque dice: sin el pan, tu te
mueres.
2. El poder: el maligno invita Jesús a “vender el alma al demonio” para obtener el poder
sobre el mundo: es decir, a servirse de cualquier medio, aún injusto y malvado.
3. Una vida que no pasa por la cruz. El maligno invita a Jesús a no seguir la vía que el
Padre le ha puesto delante (la cruz), mas la vía del éxito humano.
En el fondo todas las tres tentaciones se reducen a esta: huir de la realidad de su vida,
así como el Padre le ha propuesto, huir de su historia, alienarse, no ver en ella la
voluntad de Dios que es voluntad de amor. No querer pasar por el dolor y la muerte.
Esto quiere decir en última instancia servirse del demonio, que siempre niega la
existencia de Dios en nuestra vida, y que, por esto, no podemos aceptarla.
“El tiempo fijado” es el tiempo de la muerte (el Getsemaní), allí el maligno vuelve a
tentar a Jesús. Él aceptará de hacer la voluntad del Padre y de pasar por la muerte. Por
esto el Padre lo resucitará, y por medio de la muerte encontrará la vida y la victoria.
El verdadero cristiano es aquel que aceptando la voluntad de Dios en su vida, acepta, sin
huir el dolor y la muerte y experimenta desde ahora que por medio de la muerte que
llega a la vida.

Oración.

14
Cervantes ha descripto estas dos categorías en las figuras de don Quijote y de Sancho Panza. Don
Quijote llega a entender, al final de la vida, que no hay ideal que sirva, sino sólo buscar a Dios.

23
NOTA DIDACTICA
1. La catequesis no es fácil, porque nosotros vivimos en un mundo que escapa de los
problemas, y esta costumbre está tan arraigada que es muy difícil tomar conciencia de
ello. El fenómeno de la droga es un hecho ejemplar, porque es una manera casi perfecta
para huir de la realidad.
Pero una persona se puede “drogar” con muchas cosas: el deporte, el cinema, la
televisión, el sexo, etc. El transfondo de esto es la huida de la realidad de la muerte de
su propia vida, un rechazo de tomar en serio su propia realidad. Esto pasa porque el
hombre no sabe ver a Dios y su amor en su propia vida.
Cuando uno no ve a Dios en su vida, esta pierde el sentido y se hace un insoportable y
nauseabundo absurdo, como Sartre ha puesto a la luz muy bien (cfr. La náusea). Pero
muchas veces esto pasa a nivel del inconsciente, es bueno traerlo a la luz para permitir
el anuncio cristiano.
2. En las preguntas sería bueno insistir un poco sobre el hecho de la droga por su forma
explicita de alienación.

24
11. A LA ESCUCHA DEL SEÑOR

Oremus
Dialogo
1. ¿Quién es María?
2. ¿Por qué María es bienaventurada?
3. ¿Qué semejanza hay entre María y nosotros?

- Introducción. María es para todos nosotros, una Palabra de Dios, que nos manifiesta
que es de verdad la salvación, como llega a nosotros, como podemos acogerla, que cosa
obra en nosotros. Por esto nos ha sido dada como “signo de consuelo y de segura
esperanza” (Liturgia). El relato de la anunciación es el primer anuncio de la Buena
Noticia a la humanidad.

Lectura –Lc 1,26-38 (o más bien 26-56)


El anuncio del ángel a María es el comienzo de la historia de salvación. Dios ha querido
revelar en María, de una manera totalmente plena e irrepetible, aquello que quiere obrar
en nosotros, en la nueva humanidad redimida 15. Ella es el “tipo”, la imagen perfecta de
la Iglesia.
- El ángel invita María a alegrarse (chairé = alégrate 16. Mucho mejor que un saludo)
porque Dios está con ella, la ama y la ha elegida para la eternidad como madre del
Salvador.
- “Llena de gracia” quiere decir: tú que rebosas del amor gratuito de Dios. En María se
manifiesta con absoluta plenitud el amor de Dios. Ella el la “mujer” asociada a Cristo en
la victoria sobre el maligno (Gn 3,15; Jn 2,4; 19,25-27). Por esto la Iglesia nos enseña
que María ha sido preservada del pecado original y de todo pecado: ella es la primera
salvada por Jesucristo.
- “El Señor está contigo”. Esta expresión es en toda la escritura el signo de la llamada de
Dios para una misión de salvación. María ha recibido de Dios la misión más alta: ser la
madre del Salvador y en él de la humanidad redimida.
- “Has hallado gracia delante de Dios”: es decir, Dios te ha amada gratuitamente. En
ningún otro ser humano se ha manifestado el amor de Dios como en maría. En Ella se
manifiesta aquel amor de Dios ya anunciado por medio de los profetas, similar al amor
del esposo con su esposa (Cantar de los Cantares: Is 60,1-4; 62,11; Os 2,21; So 3,14-18;
Za 2,14). María es la “hija de Sión” (hija de Jerusalén) que exulta por el amor de Dios.
- “¿Cómo será esto?”. María no duda, pero no entiende. Ella no tenía ninguna idea de
haber sido escogida por Dios para algo importante: ella se consideraba una muy pobre
muchacha hebrea. Por esto en el gozo infinito del amor de Dios diría: “Dios ha mirado
la humillación17 de su esclava (Lc 1,48). Lo que le dice el Ángel le parece muy hermoso
para ser verdad.
- “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”. El ángel anuncia que todo se cumplirá no por obra
de María, mas por obra del Espíritu Santo que es el mismo amor de Dios. Él hará que en
María tome carne y pueda nacer el Hijo de Dios. Una sola cosa se la pide a María: que
crea a este anuncio y acepte lo que Dios quiere hacer por ella.

15
Toda la piedad mariana hay que volver tiene que ser reconstruida, según el CVII, extrayéndola de una
piedad tal vez discutible, para acercarla a la Escritura. La idea que tenían los padres acerca de María,
como imagen de la iglesia, es la clave de esta reconstrucción.
16
Chairé = alégrate es el anuncio del gozo que dieron también los profetas por la llegada de María (Is
12,6; So 3,14-14; Jl 2,21-27; Za 2,14; 9,9).
17
La palabra griega es “tapeínosis”, es decir, miseria, bajeza, pobreza (cfr. It “tapino” pobresillo).

25
- “Es aquí la esclava del Señor hágase en mí según tu palabra” (Dios haga de mi lo que
quiere). Por haber creído al anuncio de Dios, María es “bienaventurada” “bendita”,
entra en el gozo del amor de dios porque ha creído al anuncio y lo ha aceptado: “¡feliz la
que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dicha por el Señor!” (Lc 1,45), le
dirá Elizabeth18.
El “Magnificat” (Lc 1,46-55) es la exultación de María, su respuesta al amor de Dios.
Esto canto resume toda las alabanzas a Dios que Israel había elevado a Él en toda su
historia. Esto es el “décimo canto” de la salvación que los hebreos sabios habían
previsto que se habría cantado a la llegada del Mesías.
Hay una profunda semejanza entre lo que Dios ha obrado en María y cuanto quiere
obrar en nosotros. También a nosotros Dios envía un “ángel”, un mensajero suyo, que es
aquel que en la Iglesia tiene la misión de anunciar el Evangelio, La Buena Noticia. Así
el Apocalipsis llama “ángeles” a los obispos, que presiden varias iglesias (Ap 2-3) en las
cuales anuncian el Evangelio. También a nosotros el Señor envía un anuncio similar al
de María: el Señor te ama y quiere que en ti, en tu corazón pueda nacer Jesucristo, un
hombre nuevo, que sepa amar con Él, que le asemeje: “Cristo en ustedes esperanza de la
gloria”. Y si nosotros, mirando a lo que somos, pensamos que es imposible que
Jesucristo pueda nacer en nosotros, y que podemos asemejarnos a Él; el Señor no hace
aquella misma promesa: el Espíritu Santo hará lo mismo en ti. Y nosotros, ¿qué tenemos
que hacer? Una sola cosa: creer a la Buena Noticia y decir como María: “hágase en mi
según tu Palabra”. Como en María por haber escuchado esta Palabra, empieza a
generarse Jesús en su seno, por obra del Espíritu Santo, así en quien acoge el Evangelio,
empieza a nacer Jesús. María a llevado por nueve meses Jesús en su seno, antes que
naciera. El cristiano sabe de haber recibido “las primicias del Espíritu Santo” y su vida
es una espera, muchas veces con sufrimiento, “gemimos en nuestro interior anhelando el
rescate de nuestro cuerpo” (Rm 8,23). Es decir que esperamos el primer cumplimiento
de nuestro bautismo, que nos da un “corazón de hijos” es decir, el mismo corazón de
Jesucristo y la liberación del mal.
El seno en el cual se cumple esta gestación es la Iglesia, nuestra madre, que poco a poco
nos genera a la fe, porque ella es la imagen de María. Por esto la Iglesia pone cada día
en la boca del cristiano (en la víspera del oficio divino) el canto de María, el Magnificat.
Porque también el está llamado a experimentar que el Señor se ha inclinado sobre
nuestras miserias y cumple en él “cosas grandes” “acordándose” de sus promesas, por
su fidelidad y su amor. María como madre de Cristo es también madre de aquellos que
están en Cristo, es nuestra madre, que sostiene nuestro camino e intercede por nosotros.
Esto es el sentido de los hechos que conciernen María en el Evangelio de Juan (Jn 2,1-
11 =cana; 19,25-27 = María debajo de la cruz) y explica porque Lucas nombra María en
su descripción de la primera comunidad cristiana (Hch 1,1-4)19.

Oración: el Angelus

18
En María llega y se cumple en plenitud la “bendición” de Abrahán, que llega a nosotros por medio del
Hijo Jesucristo. En María se cumple también la promesa del Gn 3. Ella es la mujer “enemiga” del
maligno, la cual “semilla”, es decir el Hijo, aplastará la cabeza.
19
Nosotros pedimos la intercesión de María con la oración: el Ave María.

26
12 YO SOY LA LUZ DEL MUNDO

Oración

HISTORIA

- En el año 723 a.C. los asirios habían destruido el reino de Israel, había deportado
como esclavos los habitantes y en su lugar habían puesto pueblos paganos. Desde
entonces aquel país fue llamado Ghelil – ha- goijm (país de los paganos) y más tarde
“Galilea”. Isaías el profeta que desde Jerusalén había visto el terrible final del reino de
Israel se pregunta cuando aquel desgraciado país volverá a encontrar sus días felices.
Dios le responde poniéndole en el corazón esta profecía: “Como el tiempo primero
(Dios) ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí 20, así el postrero honró el
camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los gentiles. El pueblo que andaba a
oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombra, una luz brilló sobre
ellos” (Is 8,23b-9,1a).
- Cuando Jesús empieza su misión, después de la detención del Bautista allí empezará,
propio desde el “país de los paganos”, la Galilea, llevando a los descendientes de los
deportados la luz de la “Buena Noticia”: Conviértanse porque el Reino de los cielos está
cerca (Mt 4,12-17).
- En su andar por Galilea, un día Jesús regresó a Nazaret donde había vivido, y estando
en la Sinagoga21, pidió de leer la Palabra de Dios en la asamblea, como derecho de todo
adulto hebreo. Le dieron el “rollo” de las profecías de Isaías. Jesús lo abrió en el
capítulo 61, donde las palabras de un gran profeta, que había escrito el “libro de las
consolaciones”22 para dar el regreso del pueblo en el exilio, anunciaba la venida del
Mesías, y leyó: “El espíritu del Señor Yahvé está sobre mí, por cuanto que me ha
ungido23 Yahvé, a anunciar la buena nueva24 a los pobres me ha enviado, a vendar los
corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a
pregonar año de gracia25 de Yahvé” (Is 61,1-2a).
- Luego cerró el libro y dijo: “Hoy se ha cumplido esta palabra que han escuchado”.
Aquella escritura hablaba de Él y de su misión. Pero sus conciudadanos no le creyeron y
Jesús tuvo que huir para no ser matado (Lc 4,1-30).
- Siempre este mismo profeta, cuyas palabras fueron unidas a las de Isaías, tuvo la
visión de un misterioso “Siervo de Yahvé”26 que habría llegado a salvar su pueblo con
mansedumbre y humildad sin destruir a los pecadores, sino salvándolos: “He aquí mi
siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi
espíritu sobre él: dictará ley a las naciones. No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír
en la calle su voz. Caña quebrada27 no partirá, y mecha mortecina28 no apagará.

20
Son las dos antiguas tribus Israel el cual territorio formaba Galilea.
21
La “sinagoga era el lugar donde los hebreos se reunían para rezar. En el tiempo de Jesús no había libros
como los nuestros, sino que se escribía en rollos de papiro.
22
Nosotros llamamos este profeta, que no quiso revelar su nombre, que prefirió unir sus escritos a los de
Isaías, Deuteroisaías.
23
Consagrado con la unción, o ungido, en hebreo Mesías, en griego Cristo. El aceite en la Escritura era
signo del don del Espíritu Santo.
24
Es decir el “Evangelio”, que aquí es nombrado por primera vez.
25
La expresión indica el Jobel o año jubilar (Lv 9,17). En este año, que caía cada 50 años, los hebreos
debía redimir toda deuda a sus hermanos. Así, dice Isaías, hará Dios con su pueblo.
26
Es decir, siervo de Dios; Jahwéh = Yo Soy es el nombre de Dios revelado a Maisés (Ex 3,14).
27
Es decir, al pecador.
28
Es decir, al hombre de poca fe.

27
Lealmente hará justicia; no desmayará ni se quebrará hasta implantar el derecho, y su
instrucción atenderán las naciones29” (Is 42,1-4).
Cuando Mateo escribirá su Evangelio verá cumplirse esta profecía en la actitud amorosa
de Jesús hacia los pobres, los enfermos, los pecadores. Así recordará también la otra
Palabra sobre el siervo de Yahvé: “¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba
y nuestros dolores los que soportaba!” (Is 53,4)30.

Lectura – Dn 7,13-14
- Introducción. El libro de Daniel fue compilado en el siglo II antes de Cristo en el
tiempo que los hebreos estaba bajo la persecución de los descendientes de Alejandro
Magno, que buscaban con destruir el hebraísmo y llevar con la fuerza a los hebreos a la
religión pagana de los griegos. El autor, por medio de unos episodios de la historia
pasada de Israel (desde los tiempos de Exilio en adelante), quiere que el pueblo
mantenga la fidelidad en el Señor y mantener viva la esperanza. Por último profetiza la
llegada del Reino de Dios por obra de un misterioso “Hijo del Hombre”. En la visión de
Daniel el “anciano” es la imagen misma de Dios31.

Dialogo
1. ¿En quién ponían sus esperanzas los israelitas en los momentos de dolores?
2. ¿En quién ponemos nosotros nuestras esperanzas?
3. ¿Cuál era la misión de Jesús de Nazaret?
4. ¿Quién se llamaba a sí mismo “Hijo del Hombre”? ¿Por qué?

1. Anunciando la llegada del Reino eterno de Dios, el profeta quiere decir que Dios es el
único y verdadero Señor de la historia y del hombre y que nada y nadie, ni siquiera lo
más poderosos perseguidores de su pueblo pueden quitar este señorío. Y la cosa
misteriosa es que Dios da este Reino y esta historia a un “hijo del hombre”, es decir a un
ser humano. Es en Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, que esta profecía
encuentra su pleno cumplimiento.
2. Por esto Jesús en su vida mortal amaba llamarse: “el Hijo del Hombre” queriendo
decir con esta expresión no solo que Él era el hombre perfecto, el nuevo Adán (Rm
5,12-17), fundador de una Humanidad Nueva rescatada del pecado, pero también Él era
aquel hombre al cual el Padre le entrega el Reino eterno y el señorío sobre todo el
universo.
Jesús decía: “las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del
Hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8,20) 32. Y también: “El Hijo del Hombre
no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mt
20,28). Cuando se acerca la pasión Jesús dirá: Ha llegado la hora en que el Hijo del
Hombre será levantado33”, los sacerdotes ya sin paciencia le responden: “nosotros
sabemos por la ley (es decir, la ley escrita) que el Cristo (es decir, el Mesías) permanece
para siempre. ¿Cómo dices tú que es preciso que el Hijo del Hombre sea elevado?
¿Quién es ese Hijo del Hombre? Jesús les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, está la
luz entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las
tinieblas; el que camina en las tinieblas no sabe a donde va. Mientras tenéis luz, creed
en la luz, para que seáis hijos de luz (Jn 13,33-36).

29
Es decir, a los “goijm” = paganos.
30
V. Mt 8,18 y 12,15-21.
31
Anciano = viejo.
32
El único lugar donde Jesús reclinará la cabeza (Jn 19,30) es la cruz.
33
Juan pone en boca de Jesús un juego de palabras entre “elevar” sobre la cruz y “elevar” en la Gloria.

28
Los judíos no entienden como Jesús pueda ser glorificado y en el mismo tiempo ser
“levantado” en la cruz. La luz que no ven es el amor de Jesús hacía ellos, que lo lleva a
dejarse matar sin resistirse al malpara donarles el perdón y la paz. Esta es la luz que
ilumina la vida del cristiano. Él sabe que, como Jesús, puede llegar a la “gloria”, es
decir, a la felicidad solo aceptando la cruz. Cuando Jesús se encontrará en el Sanedrín
(el tribunal religioso de los hebreos) el Sumo Sacerdote le pregunta si Él es
verdaderamente el Hijo del Hombre, Jesús le contestará con las mismas palabras de
Daniel: “tú lo has dicho. Pero os digo que a partir de ahora veréis al Hijo del Hombre
sentado a la diestra del Poder y viniendo sobre las nubes del cielo” (Mt 26,64).
Frente a la muerte, Jesús proclama su victoria y la venida de su Reino, el Reino de Dios.

Oración.

29
13. LE HE DADO EL EJEMPLO

Oración

Historia
- El libro de las profecías de Zacarías fue escrito después que lo hebreos había regresado
desde el exilio y habían reconstruido el templo de Jerusalén. En las travesías que
golpearon Israel en los tiempos siguientes (guerras, invasiones, persecuciones) los ojos
de los profetas y de los hombres piadosos de Israel se fijaron siempre en la persona del
Mesías, que atienden siempre con gran ansiedad. El Señor les inspira a reconocer
algunos tratos del Mesías venidero.
- La humildad del Mesías: “¡Exulta sin freno hija de Sión, grita de alegría, Jerusalén!
Que viene a ti tu rey: justo y victorioso, humilde y montado en un asno, en una cría de
asna34. Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; será suprimido el arco
de guerra, y él proclamará la paz a las naciones” (Za 9,9-10a).
Aquí es nombrado el único momento de triunfo de Jesús: su entrada pacífica en
Jerusalén en el domingo de ramos. También las aclamaciones del gentío que gritaba a
Jesús, son parte de un salmo, el 118, escrito más o menos en la misma época:
“Hosanna35 al hijo de David36. Bendito el que viene en el nombre del Señor (Sal 118,25-
26) Hosanna en lo alto de los cielos”.
Pero este salmo, alternado a las aclamaciones, anuncia también la persecución de un
justo que vendrá maltratado por los hombres; pero que Dios protegerá y le dará la
victoria: “La piedra que desecharon lo albañiles 37 se ha convertido ahora en piedra
angular38; esto ha sido obra de Yahvé, nos ha parecido un milagro. ¡Éste es el día que
hizo Yahvé, exultemos y gocémonos con él!” (Sal 118,22-24).
Verdaderamente Dios ha hecho de Jesús, descartado por los hombres (es decir por ti y
por mí cada vez que le desobedecimos), la piedra fundamental de la salvación, y ha
dado a nosotros un día para estar alegres: el día de su Resurrección, que anuncia la
nuestra.

Su pasión
También Zacarías no habla sólo de triunfos: este rey, que llega con humildad, será
perseguido y traspasado. Ya Dios se queja con el profeta cuando dice: “¡hecha este
tesoro39 valioso precio en que me han tasado!” (Za 11,13). El precio fue de treinta
denarios de plata, propio el precio que fue dada a Judas por haber entregado a Jesús, y
que el mismo Judas devolvió a los jefes judíos, los cuales no osaron ponerlos en el
tesoro del templo. Luego habla de un traspasado por el cual vendrá la gracia, el
consuelo y el perdón a Israel: “derramaré sobre la dinastía de David y sobre los
habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto
a aquel a quien traspasaron harán duelo por él como se llora a un hijo único 40, y lo
llorarán amargamente como se llora a un primogénito. Aquel día habrá una fuerte
disposición de la casa de David y de los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecado y
la impureza” (Za 12,10-11.13,1).

34
Es decir, no a caballo, como un soldado o como un potente.
35
Expresión hebraica que quiere decir “viva”.
36
Ver la catequesis sobre David.
37
Los albañiles son los jefes de Israel y Jesús es la piedra que han descartado como inútil.
38
Que rige el edificio.
39
El tesoro del templo.
40
Jesús es el Hijo Único del Padre.

30
Esto es lo que Dios ha cumplido por medio de Jesucristo. Desde entonces para aquellos
que levanta la mirada al Señor traspasado en la cruz (Jn 19,37) habrá gracia y consuelo
de parte de Dios y un manantial de perdón y de gracia (Jn 7,37).

Lectura –Sal 22, 1-32


- Introducción. El salmo 22 (Vulgata 21) es el salmo que Jesús mismo recita en la Cruz
(Mt 27,46). Los evangelistas citan el versículo inicial, que para los hebreos era como el
titulo. Es la respuesta de Jesús a aquellos que le decían: baja de la cruz. Los “Toros de
Basán” eran famosos por su ferocidad.

Dialogo:
1. ¿Por qué Jesús ha proclamado este salmo en la cruz?
2. Este salmo describe dos elementos de la vida de Jesús. ¿Cuáles?41
3. ¿Cuál es el pueblo que nacerá?
Ojo. Se puede invitar a los muchachos a buscar los paralelos con el relato de la Pasión y
con el relato de la Resurrección, ampliando la segunda pregunta.

1. La primera parte del salmo 22 (1-22) es la descripción de la Pasión la cual liturgia


estaba establecida por el Padre. Es como si Jesús con este salmo contesta: no bajaré de
la cruz porque en mí tienen que cumplirse las Escrituras por la salvación de ustedes.
Demos aquí los paralelos entre el Salmo 22 y el relato de la Pasión:
- v. 2: Mt 27,46
- v. 7: Mt 27,16-23
- v. 8-9: Mt 27,39-43
- v. 12: Jn 19,28-29
- v.17: Mt 27,35
- v. 19: Jn 19,23-24
2. La parte central del Salmo (20-25) que retoma los versículo iniciales (4-6 y 10-12)
son una Oración de confianza y muestran con que ánimo Jesús ha ido al encuentro a la
muerte, es decir, con la confianza humilde y total en el Padre, el cual no lo habría
abandonado; lo habría escuchado. De confianza son las últimas palabra de Jesús en la
cruz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Sal 31,6; Lc 23,46).
La parte final del Salmo es el anuncio de la Resurrección: el himno de alabanza del
Señor crucificado y victorioso y el anuncio de la salvación que Él obtiene para todos los
hombres.
- v. 27: anuncia el banquete mesiánico, ya predicho por Isaías (Is 25,6-9; 55,1-2 etc.) y
que encuentra su realización en la celebración de la nueva Pascua: la Eucaristía.
- v. 28: todos los pueblos de la tierra buscarán al Señor y volverán a Dios.
- v. 29: será establecido el Reino de Dios.
- v. 30: También aquellos que han muerto se inclinarán delante del Señor Resucitado
que los llamará a la Resurrección (1P 3,18; Flp 2,11).
-v. 31-32: el pueblo que nace de la muerte y Resurrección de Cristo es la Iglesia. Ella
nace a partir del anuncio de la obra maravillosa cumplida por Dios en su hijo Jesucristo.
Nosotros somos este pueblo, que sirve a Señor y lo alaba porque ha recibido el anuncio
de su justicia.

Oración.

41
La pasión y la resurrección.

31
14. YO SOY LA VIDA

Oración
Dialogo
1. ¿Qué cosa es el Evangelio?
2. ¿Alguien te lo ha anunciado? ¿Quién?
3. ¿Por qué el Señor lo ha hecho conocer justo a ti?

- Introducción. El final del Evangelio de Marcos (probablemente la segunda parte ha


sido redactado por un discípulo suyo) nos muestra cual es el sentido de la misión de la
Iglesia: anunciar y testimoniar el Evangelio, la Buena Noticia de Jesucristo.

Lectura – Mc 16
Las mujeres que van al sepulcro llegan muy adoloridas y sin esperanza, para dar un
extremo (e inútil) homenaje a Jesús. Pero el Ángel le anuncia la buena noticia de que
Jesús ha resucitado y ha vencido la muerte. Dice que Jesús los precede en Galilea y que
allí lo verán. Así el Señor anuncia también a nosotros y nos precede en el camino hacia
la fe, en nuestra peregrinación, hasta que no lo veamos, no experimentemos en nuestra
vida la realidad de la resurrección. El Señor sabe que puede enunciar el Evangelio sólo
quien ha experimentado esta verdad en su vida. Los primeros testigos son los que
anuncian:
- Las mujeres que han recibido el anuncio de parte del Ángel, María de Magdala (Jn
20,11-18) que lo ha visto y reconocido. Ella a la cual Jesús había sacado siete demonios
símbolo de los siete vicios capitales (soberbia, avaricia, Lujuria, ira, pereza, envida,
gula). Ninguno, de hecho, puede ver a Jesús resucitado si antes él no lo ha librado en su
corazón del maligno.
- Los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35) que han reconocido Jesús en partir el pan.
Jesús envía los once discípulos a anunciar el Evangelio “a toda criatura”. Pero antes
debe arrancar de sus corazones la incredulidad, para poder atestiguar lo que anuncian.
Todos los relatos de los Evangelios sobre la resurrección son la historia de cómo Jesús
con infinita paciencia y “muchas pruebas” (Hch 1,3) ha tenido que sanarlos de su
incredulidad. Este hecho no conforta mucho, porque nos dice que el Señor hará lo
mismo con nosotros. Por esto no tenemos que maravillarnos si algunas veces no
creemos. Si el Señor nos llama verdaderamente a tiempo oportuno con “muchas
pruebas” nos sanará de nuestras incredulidades, porque también nosotros en la Iglesia
podemos ser testigos y anunciadores del Evangelio.
- “Quien creerá será salvo, quien no creerá será condenado”. El anuncio del Evangelio
es esencialmente el anuncio del perdón de los pecados en Jesucristo. Por tanto, quien
rechaza este anuncio no obstante los signos, está condenado, se queda en la condena que
merece por sus pecados. El Señor no quiere que nadie se condene y por toda la vida
llamará al pecador a conversión con paciencia y amor infinitos.
El hombre pero, puede inducir su corazón a rechazar Dios. Esta terrible posibilidad está
unida al misterio de nuestra libertad. Por esto san Pablo no amonesta: “si no
examinamos atentamente nosotros mismos no seremos juzgados”42.
42
El problema de la condena eterna es un misterio; pero también es el signo de nuestra libertad. El riesgo
de la condena es para lo que no cree y rechaza el evangelio sabiendo que es verdadero. Ninguna condena
hay para lo que lo ignoran o nunca ha escuchado hablar ni comprendido de verdad el anuncio del
Evangelio. Decía Juan Pablo II: “Yo conozco mucho ateos; pero estoy convencido que ellos son ateos
porque tienen una falsa idea de Dios, y el Dios que ellos rechazan es un falso Dios”. De toda manera el
misterio queda: el hombre con su libertad y con su rechazo obstinado puede vencer la misericordia
infinita de Dios.

32
Una cosa sabemos con seguridad: “Dios quiere que todos los hombres se salven y
lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Tm 2,4). Por esto el Señor promete
signos que ayudarán la predicación del Evangelio junto al testimonio de la Iglesia. El
Señor nos llama a experimentar, primero nosotros la verdad del Evangelio porque en
nuestro testimonio otros puedan creer, conocer Jesús y ser salvos. Esta es la misión
fundamental de la Iglesia.

Oración.

33
15. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

- Introducción. Significado de la oscuridad y de la luz que nos ha traído Jesús


resucitado. Esta del lucernario no es un teatro, una farsa, es la más antigua liturgia
pascual de la Iglesia. Ella nos hace entrar en los signos de la Pascua. Explicar bien la
seriedad de aquello que se hace, el Aleluya.

- Silencio y obscuridad por 2 o tres minutos43.


- Entrada con el cirio pascual.
Canto: “Cristo Jesús es la luz” o “la luz de Cristo” de la liturgia pascual.

- Introducción. El final de la Biblia: Palabras de espera y esperanza para el regreso de


Jesús. El Espíritu es el Espíritu Santo y la esposa es la Iglesia (nosotros) y ellos dicen al
Señor: “ven”.

Lectura – Ap 22,16-17+20

Dialogo sobre la lectura.


Homilía
- Jesús estrella de la mañana.
- La suplica de la Iglesia y del Espíritu.
- La respuesta de Jesús.
- Nosotros vivimos esperando de ver el Señor y decimos: “Maranathá”44 (ven Señor).

Oración de los fieles.


Oración del celebrante.
Padrenuestro.
Bendición.

43
Este signo, para los niños, no es fácil de comprender. En lugar de arriesgar que la cosa no funcione es
mejor dejarlo.
44
Palabra del arameo, idioma que hablaba Jesús.

34
TERCERA PARTE: CON LA FUERZA DEL ESPÍRITU SANTO
Un proyecto para realizar

16. LA PROMESA DE JESÚS

Oración
Si nos preguntamos: “¿quién está dispuesto a tomar sobre sí mi pecado sin rebelarse,
condenarme o castigarme?” La Palabra nos da la respuesta: el Siervo de Yahvé, el Hijo
del Hombre que se ha hecho hombre “no ah considerado un tesoro precioso su dignidad,
mas se ha vaciado de ella terminando en una cruz” (cfr Flp 2,1-11). Por esto Dios le ha
dado la victoria resucitándolo de la muerte. Ahora nos preguntamos lo que esto puede
significar para nosotros.

Dialogo
1. ¿Qué significa para ti la Resurrección de Jesucristo?
2. ¿Qué quiere decir para ti resucitar?

Introducción. Cuadro histórico de la muerte de Jesús. Los apóstoles están


escandalizados de la Cruz. La cruz los convence que son pecadores, porque todos
traicionan o huyen. Huyen de la cruz y se esconden de los judíos. Están encerrados en el
mismo salón donde había celebrado la Cena pascual (cenáculo). Ninguno vuelve a
pensar a lo que Jesús había prometido: “que hubiera resucitado. Tampoco el sepulcro
vacío y la visión de las mujeres le convencen (Lc23-24).

Lectura Lc 24,36-49
El amor que Jesús ha mostrado a los hombres entrando voluntariamente en la muerte,
sin rebelarse y cargando sobre sí los pecados de todos, empuja al Padre a resucitarlo con
su potencia. Jesús resurge en esta tierra para mostrar a los suyos que la resurrección es
una experiencia que empieza en esta vida y que Jesús ha resucitado para nosotros para
que pudiéramos participar de su resurrección. “Paz a ustedes”. La paz es el primer signo
de la resurrección. Significa para nosotros encontrar paz en nuestros dolores, en nuestras
cruces. Esta paz es el don de Dios.
Como a los apóstoles, Jesús hoy nos recuerda sus promesas, aquel que acepta su cruz
(hacer ejemplos) por amor al Señor, en aquella cruz no encontrará la muerte y la
desesperación, mas la vida y el gozo. La cruz se vuelve “un yugo suave y una carga
ligera” (Mt 11,29).
En la escucha de las Escrituras podemos encontrar el consuelo y la fuerza que nos
capacita a llevar nuestra cruz, de experimentar el perdón de Dios y la misericordia total
sobre nuestros pecados, para poderlo anunciar a los demás.
El Señor permite a los apóstoles el Espíritu Santo (“lo que el Padre mío le ha
prometido”); que será capaz de cambiar sus corazones. No les dice cuando llegará. Les
dice de esperar y de quedarse allí unidos esperando. Dios hace lo mismo con nosotros.
Nos promete el don del Espíritu Santo (este es el sentido de la confirmación) y nos dice
de esperar junto en la Iglesia (que es nuestra “ciudad”), escuchando las Escrituras y
quedando unidos, hasta el cumplimiento de esta promesa.
La ascensión de Jesús (v. 50-53) es el signo que, la resurrección que empezamos a
experimentar en esta vida, se cumplirá plenamente cuando también nosotros, después de
la muerte, entraremos para siempre en el Reino del Padre.

Oración.

35
NOTA DIDACTICA
- La catequesis quiere introducir un poco a los muchachos en el misterio de la
Resurrección. Su significado tiene dos aspectos:
1. Es el signo que Dios ha dado el triunfo y la victoria a aquel amor que Jesús ha
mostrado en la Cruz para aquellos que lo han rechazado, condenado y matado, para
nosotros. Por esto la primera experiencia de la resurrección se hace cuando se
experimenta el perdón gratuito (sin condiciones) por nuestros pecados por parte de
Dios.
2. La resurrección nos dice como la Cruz, que Jesús ha aceptado en obediencia a la
voluntad del Padre (Lc 22,39-46) ha sido para Él un pasaje hacia la vida y la victoria,
así es la Cruz para quien cree en Él. Si nosotros por gracia del Señor aceptamos nuestras
cruces (dolores, injusticias, etc.) por amor al Señor, Dios obrará una misteriosa
transformación en nuestro corazón en aquella realidad, porque la Cruz para nosotros es
fuente de vida y no de muerte.
- Está claro que esto ninguno lo cree si no experimenta. Pero esperar al Espíritu Santo es
esperar el tiempo que Dios ha establecido para cada uno de nosotros y que nadie conoce
cuando esto se manifestará. Es por esto que el cristiano se queda en la Iglesia y está
siempre a esperar al Señor.

36
17. BAUTIZADOS EN EL ESPÍRITU

Oración

Dialogo
1. ¿Cómo habían reaccionado los apóstoles frente a la condena de Jesús?
2. ¿Tienes miedo a la muerte? ¿Por qué?
3. ¿Quién puede quitar de nuestro corazón el miedo a la muerte?

- Introducción. Los apóstoles han visto Jesús resucitado y, no obstante su incredulidad,


han tocado con mano su resurrección (Mt 28,17; Mc 16,11-14; Lc 24,11; Jn 20,27).
Jesús les ha confiado la misión de anunciar su resurrección a todas las gentes. Pero ellos
están junto esperando algo (Hch 1,6-7) que le pueda dar la fuerza para hacerlo. En su
discurso Pedro cita dos profecías; la primera e de Joel (3,1-5) sobre el don del Espíritu
Santo y la segunda tomada del Salmo 18,8,11, sobre la resurrección del Mesías. El
Espíritu Santo le confía, según la promesa de Jesús (Jn 16,13-15) la luz para entender
“lo que las escrituras decían de Jesús” (Lc 24,27) para llegar a comprender el Plan de
Dios.

Lectura – Hch 2,1-39


La fiesta de Pentecostés (cincuentas días después la Pascua) era para los hebreos la
fiesta de la renovación de la alianza (después de cincuenta días de camino en el desierto
los hebreos llegan al monte Sinaí). El Señor es aquí donde empieza la nueva alianza
prometida basada en el don del Espíritu Santo ((Jr 31,31ss; Ez 36).
El fuego y el trueno eran signos de la primera alianza en el Sinaí (Ex 19,16-25). De esta
nueva alianza nace el nuevo pueblo, el nuevo Israel, que es la Iglesia.
Las lenguas. El primer signo de esta nueva alianza y de este nuevo pueblo que nace es
el milagro de las lenguas, hombres de pueblos diversos que entienden un único
lenguaje: el anuncio de Jesús resucitado.
La maldición de Babel ha terminado: los hombres vuelven a encontrar la unidad y la
comunión alrededor de esta Palabra. Es el único medio que tiene los hombre para
superar sus divisiones.
La profecía de Joel. Pedro proclama en la nueva Pentecostés la llegada del “día de
Señor” anunciado por todos los profetas como el día del juicio sobre nuestros pecado, y
el juicio ha sido la misericordia y el perdón: “Padre, perdónales, porque no sabe lo que
hacen” (Lc 23,34). Signo de esto es el don del Espíritu Santo a los discípulos que
hablan y a los que escuchan. El nuevo pueblo (hijo e hijas) será un pueblo guiado por el
Espíritu Santo.
El anuncio de la resurrección. La pasión y la muerte de Jesús habían puesto en crisis
profunda la fe de los discípulos. A pesar de los repetidos anuncios de Jesús (los
Evangelios mencionan por lo menos tres) ello no pudieron comprender como el Mesías
que por siglos estaban esperando, tenía que morir. Tampoco los anuncio de los profetas
le eran incomprensibles (Is 53; Za 12,10-13, por ejemplo). El escándalo (Mt 16,21-23)
era tan grande que dudaron de todo lo que habían visto y oído por Jesús, pensaban que
era toda una ilusión y nada era verdadero, tampoco los milagros y todo lo demás.
Delante de la cruz los apóstoles, como nosotros, vean el absurdo, que los hacen huir. El
miedo a la muerte los domina. Por este miedo Pedro reniega de Jesús por tres veces, los
demás huyen (Mt 26,56) y Judas se pone con lo vencedores denunciando Jesús.
El don del Espíritu Santo los hace salir de sus miedos y de sus incredulidades. Pedro
recibe del Espíritu Santo la luz para entender el sentido profundo de la muerte y

37
resurrección de Cristo: ya no es un escándalo, sino la maravillosa revelación del plan de
amor de Dios, su designo preestablecido y su infinita sabiduría, plan que Dios había
previsto fin de la eternidad y que había anunciado por medio de los profetas.
Las palabras de David (Sal 16) no podía a sí mismo, eran el anuncio de la resurrección
del Mesías y de su señorío sobre todas las cosas. Es la resurrección que da a Pedro y a
nosotros el verdadero sentido de la cruz (cfr. Sal 110). Es sobretodo el don del Espíritu
Santo quitar a los apóstoles el miedo de la muerte. Ellos ya no temían de arriesgar la
vida, con ardor anunciaban a los judíos su equivocación y los llamaban a la fe en
Jesucristo. El don del Espíritu Santo los hace partícipe de la victoria sobre la muerte, y
los hace entrar en comunión con la muerte de Cristo. Ahora pueden anunciar que la
muerte ha sido vencida, porque lo han experimentado en sus corazones: “Este Jesús,
Dios lo ha resucitado y todos nosotros somos testigos de esto”. Ser testigos quiere decir
anunciar algo que nosotros hemos experimentado personalmente. En el mismo tiempo
el anuncio que nosotros aceptamos, que hemos recibido de la Iglesia, nos prepara a
experimentar la verdad de lo que hemos escuchado. El Señor quiere que, también
nosotros podemos ser testigos, habiendo experimentado en nuestra vida, la victoria de
la resurrección de Cristo sobre la muerte.
La acción del Espíritu Santo hace que aquellos que escuchan se sienten tocados el
corazón y preguntan: ¿Qué tenemos que hacer?

La respuesta de Pedro es doble:


- “Arrepiéntanse”. Es decir, ustedes que han rechazado, matando Jesús por manos de
los impíos (=que no conocen a Dios: los romanos) están invitados a acoger la maravilla
del plan de Dios que por medio de la muerte y la resurrección de su Hijo, quiere darles
el don del Espíritu Santo, como ahora lo ha dado a nosotros.
- “Háganse bautizar” porque el bautismo es el sacramento que hace posible, por obra
del Espíritu Santo, experimentar y testimoniar el amor de Jesucristo.

Oración

38
18. HA EMPEZADO UNA NUEVA HISTORIA

Oración

Dialogo
1. ¿Hacía dónde va tu vida?
2. ¿Qué quiere decir seguir el camino de Jesús?
3. ¿Cuál es nuestra verdadera patria?

- Introducción. La 1ª carta de Pedro es una verdadera catequesis a los bautizados, que


en el tiempo de los apóstoles eran todos adultos. Aquí Pedro nos dice cual es y donde
llega el camino de Cristo.

Lectura – 1P 1,1-9
“Elegidos según la presencia de Dios”. Elegidos quiere decir escogidos, llamados por
medio de la bondad y sabiduría de Dios. Ninguno puede escoger de seguir a Jesús si no
ha sido llamado por Dios. Dios no ha llamado, no porque somos mejores que los
demás, mas porque nos quiere dar una misión. El Señor nos llama a seguir a Jesús que
ha dicho: “Yo soy la verdad y la vida. Nadie puede venir a mí si no por medio del
Padre” (Jn 14,6).
Por esta misión el Señor nos ha “regenerados para una vida nueva”. Con el bautismo es
como si Dios nos ha hecho nacer otra vez (Jn 31,1ss) a una vida diversa de la de los
demás hombres, una vida de hijos de Dios.
Dios cumple poco a poco por medio de nuestro camino en la Iglesia la transformación
empezada por el bautismo. “Para una herencia guardada para nosotros en los cielos”,
una herencia que “no es corruptible, no se mancha y se marchita” (1P 1,4). Esta
herencia es nuestra victoria sobre la muerte, nuestra plena participación a la
resurrección de Jesucristo: es la vida eterna.
El bautismo nos da una semilla y un comienzo. Nuestra heredad es el cumplimiento.
Cuando serraremos por última vez los ojos en este mundo, no tendremos miedo porque
el Espíritu Santo nos dará la certeza de la fe que volveremos a abrir los ojos,
volveremos a despertarnos en los brazos de Dios. Por esto el cristiano sabe que no
muere verdaderamente, sino que pasa a través de la muerte para entrar en el Reino de
Dios para la eternidad.

Este Reino es:


- Un descanso, unas vacaciones (Hb 4,9-11);
- Una fiesta en la cual será solamente gozo (Ap 7,9-17);
- Una fiesta de boda (Mt 26,1-13).
Por esto nosotros los cristiano vivimos de esta como extranjeros y peregrinos” (1P
2,11), como en una peregrinación hacía nuestra verdadera patria, que es el Reino de
Dios. En griego esta peregrinación se llama “paroikia” de donde viene el nombre
parroquia, es decir el pueblo de Dios que un dado lugar, en una cierta ciudad está
cumpliendo su peregrinación hacia el Padre celestial.
Escribía en siglo II un cristiano desconocido a una amigo pagano: “Viven en su patria,
pero como peregrinos; participan a la vida pública como ciudadanos, pero están
desprendidos de todo (dinero, poder, suceso) como extranjeros. Cada nación es su
patria y cada patria es una nación extranjera. Viven en la tierra, pero son ciudadanos del
cielo. Obedecen a las leyes, pero con su vida superan las leyes. Aman a todos y por
todos son perseguidos… Son ultrajados y bendicen, insultados y tratan con respeto.

39
Hacen el bien y vienen condenados a muerte, pero condenados están alegres como si le
donasen la vida. Los cristianos están en el mundo como una prisión, y son ellos quien
sostienen al mundo” (Carta a Diogneto cap. 5-6).
Por esto en las pruebas, en las cruces, en las tribulaciones, los cristianos exultan de
gozo, porque saben que el Señor, que no han visto visiblemente, no los abandona. Por
medio de la cruz ellos consiguen la salvación, es decir la resurrección y la vida eterna.
Por esto S. Francisco decía “Tanto es el bien que espero, que cada pena para mi es
deleite (gozo)”.

Oración

40
19. LA OBRA DE JESÚS CONTINÚA

Oración

Dialogo
¿Quién es Jesús de Nazaret?
¿Qué y cosa es el Evangelio?
¿En qué consiste la salvación traída por Jesús?

- Introducción. Con hechos y palabras, la Iglesia anuncia, con la fuerza del Espíritu
Santo, la salvación traída por Jesús. Acogemos, como si el anuncio de Pedro y de Juan
hubiera sido para nosotros.

Lectura –Hch 3,1-19


Los milagros relatados en las Escrituras son hechos reales, obra de la potencia de Dios,
son también “signos” que contienen una Palabra de Dios para nosotros, una Buena
Noticia para nuestra vida.
Este lisiado es la imagen del hombre, que por el pecado está incapacitado para caminar
en la vía que lleva a Dios. Necesita que los demás le den afecto un poco de felicidad y
vida. Muchos pensaban, que la felicidad viene del dinero, poder éxito, sin embargo en
la vida encuentran sólo delusiones. La salvación no se puede obtener por medio del
“oro y la plata” es decir con todo el dinero y todos los bienes de este mundo. La
salvación no viene por los méritos del hombre. Muchas veces nos engañamos creyendo
que la salvación, la felicidad y la vida nos vienen por medio de un ser humano, que
tiene los mismo problemas que nosotros, y tal vez más que nosotros.
La única salvación que se le concede a los hombres es el “Nombre” es decir en la
potencia de Jesús de Nazaret. Sólo Él nos puede decir: “levántate y camino por los
senderos que llevan a Dios”. Si nosotros no podemos hacer nada sin el llamado del
Señor. Esta llamada nos viene por medio de la Iglesia, por medio de nuestros padres,
catequistas, curas, compañeros en la fe.
Pedro anuncia el misterio de Cristo. Cuando ha aparecido entre los hombres “el Santo y
el Justo, el autor de la vida”, el Hijo de Dios hecho hombre, los hombres ¿judíos y
romanos, ricos y pobres, amigos y enemigos), lo han renegado y traicionado como si
fuera el peor entre los delincuentes. Han preferido liberar un asesino (Barrabas), lo han
condenado y matado. Delante de esta injusticia monstruosa Jesús no se ha defendido
tampoco se ha rebelado era “como cordero llevado al matadero que no abre boca” (Is
53,7).
Ha dado a quien lo crucificaban, a ti y a mi, el perdón del Padre: “Padre, perdónale
porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). Ha dado la vida por sus enemigos (Rm 5,6-
10) mostrándonos así la medida de la misericordia de Dios hacia nosotros.
El maligno nos habla a nuestro corazón y nos dice que Dios no nos ama, pero Jesús
responde de la cruz “¡mira como te amo! Por esto el mirar la cruz de Cristo quita poco
a poco de nuestro corazón la catequesis del maligno.
Este Jesús rechazado y despreciado, traicionado y abandonado por todos (Is 53; Sal 22),
Dios lo ha resucitado con su potencia y lo ha constituido Señor de nuestras parálisis, de
nuestros pecado, de las enfermedades de nuestro corazón, como Señor de toda la
historia y sobre toda potencia. Él viene a iluminar la ignorancia de aquellos hombres
(como tu y como yo) que, como los hebreos, lo crucificaron en sus corazones, porque
“no saben lo que hacen”.

41
“Arrepiéntase y cambien de vida”. La conversión o penitencia cristiana consiste antes
que todo, volver la mirada a Cristo el Señor para obtener de Él el perdón de los
pecados y la liberación de la esclavitud del maligno.
De Él hemos recibido gratuitamente un nuevo corazón (Ez 36) similar al suyo por obra
del Espíritu Santo.
El don de su Espíritu no hace participes poco a poco de su victoria sobre la muerte, de
su Resurrección y nos anuncia que, como el Padre ha glorificado su cruz, de la misma
manera glorificará las nuestras.
También para nosotros, si queremos, resuena la invitación de los apóstoles, el llamado
de Dios: “levántate y camina detrás de mí, porque yo soy la vida”.

Oración

42
20. EL ESPÍRITU SANTO LLENA EL UNIVERSO

Oración
Si tendríamos un poco de consciencia de los que somos entenderíamos que no tenemos
las fuerzas necesaria para amar a los enemigos, aceptar con gozo la cruz, porque son
realidades que superan la capacidad del hombre. El estar en la Iglesia debería llevarnos
a cambiar nuestro corazón para que seamos diferentes de lo que somos. Nosotros lo
catequistas estamos llamados a atestiguar que esto es posible.

Dialogo
1. ¿Para ti es posible que tu puedas amar, perdonar, servir a los que te han hecho
daño?
2. ¿Cómo racionas delante a los dolores a los fracasos a las crisis de tu vida?
3. ¿Cómo racionas delante a tus pecados?

- Introducción. El relato del Evangelio es parte de los discursos de Jesús en la última


cena. Los apóstoles han estado por tres años junto con Jesús y han escuchado Sus
palabras. Todavía no se han encontrado delante de la cruz. Como pasa a nosotros. Jesús
sabe bien que delante de la cruz lo traicionarán, lo negarán y lo abandonarán. Como
pasa a ti y a mí. Pero sabe también que, a pesar de esto, enviará su Espíritu que los
transformará y hará de ellos hombres nuevos.

Lectura – Jn 14,14-20
1. Jesús hace una promesa a los apóstoles. Una promesa que parece increíble, porque Él
los conoce muy bien. También ellos serán capaces de hacer como ha hecho Él. Los
capacitará a anunciar la Buena Noticia, de poder ser testigos de ella, de amar a los
enemigos y aceptar la cruz; en pocas palabras, “observar sus mandamientos”. Esta es la
promesa de Jesús. Que hace también a nosotros. Esta promesa es verdad.
2. Esto Jesús lo cumplirá enviando su Espíritu, el Espíritu Santo. Por esto ellos (y
también nosotros) no somos dejados como huérfanos, el Espíritu Santo se quedará con
nosotros y obrará en nuestro corazón.
3. Todos nosotros somos en espera de aquel momento en la cual “sabremos” que Jesús
es verdaderamente el Hijo de Dios, esperamos aquel momento en la cual veremos que
Él ha obrado en nuestra vida con la potencia del su Padre, con la potencia de Dios.
4. Pero esta transformación no es posible sin nosotros o automáticamente. Requiere que
nosotros nos ponemos en marcha detrás de Jesús. Esto conlleva algunas cosas:
a. Dar un espacio importante de nuestra vida al Señor: un espacio para la oración, para
la escucha de la Palabra de Dios, para la Eucaristía, para vivir juntos con los hermanos.
b. Dar un espacio grande de nuestra vida significa experimentar que para nosotros es de
extrema importancia el cumplimiento de estas promesas que Jesús nos hace. Si para ti es
importante ser librado de tus pecados, consolado de tus dolores, guiado a seguir Jesús,
ser capacitado poco a poco a amar, entonces será natural dar espacio al Señor. Esto
presupone que tú comienzas a creer que aquello que el Señor te ha prometido es posible
y desear que se realice para ti. Cuando en el Padrenuestro decimos “venga tu Reino” es
esto que pedimos.
c. Por fin comporta que tu como los apóstoles sepas esperar “aquel día” en el cual sabrá
que por haberlo tocado con mano “que Jesús está en el Padre”, que es verdaderamente el
Hijo de Dios. El Señor les dará la paciencia para atender y para esperar.

Oración

43
21. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

Ambiental
Canto de entrada
Saludo del celebrante
Invocación al Espíritu Santo

1ª Lectura –Os 11,1-4 +7-9

- Monición. Oseas, profeta del amor misericordioso de Dios. Los Baales eran los ídolos
de los cananeos. Efraín es sinónimo de Israel. Adma y Zeboín eran dos ciudades
destruidas por causa de sus enormes pecados (Gn 10,19).

2ª Lectura – Lc 23,33-43.

- Monición. En la cruz de Jesús se hace visible y se hace visible el amor de Dios y sy


Santidad.

Homilía
El comienzo de la conversión = mirar al Señor Jesús que nos manifiesta el amor paterno
de Dios.

¿Qué vemos mirando la cruz?


- El amor de Jesús hacia sus enemigos.
- Su juicio sobre nuestros pecados: “Padre, perdónales…”.
- El primero que entra en el Paraíso es aquel asesino porque reconoció sus pecados y
ruega a Jesús.
Ponernos con sinceridad delante del Señor.

Oración de los fieles.


C. Introduce brevemente la oración del “Yo confieso…”.
T. Yo confieso.
Decir “confieso” de rodilla después un breve silencio en la cual cado uno pide perdón
de sus pecados.

Oración de absolución. “Dios omnipotente tenga misericordia de nosotros, perdone


nuestros pecado y nos lleve a la vida eterna”.

Confesiones particulares
Oración de acción de gracias Padrenuestro.
Signo de la paz – Bendición Ágape

44
CUARTA PARTE: EL ROSTRO DE LA IGLESIA
Un proyecto para manifestar

22 PARA REVELAR DIOS AL MUNDO

Oración

Dialogo
1. ¿Quiénes son tus enemigos?
2. ¿Cómo tratas a tus enemigos?
3. ¿Qué ha hecho Jesús con sus enemigos? ¿Y con tigo?

- Introducción. La Palabra que escucharemos es parte del Discurso de la Montaña y


también ella es iluminada por lo que Jesús ha hecho para ti y para mí, cuando, lo hemos
traicionado y negado en nuestro corazón.
Es la Palabra de la nueva justicia de Reino de Dios. El Sanedrín era el supremo tribunal
de los hebreos, aquel que condenó Jesús. La Gehenna (en hebraico: Gá Hinuom Valle de
Hinuom) era un valle alrededor de Jerusalén que los hebreos consideraban un lugar
inmundo y donde quemaban la basura, porque en ella en tiempos antiguos los
adoradores del dios Molóch quemaban los niños. Es la imagen del infierno.

Lectura – Mt 5,21-24.38-48
¿Quién es tu enemigo? Es la persona que te ha hecho el mal o aquella a la cual tú has
hecho el mal. Es la persona (hermano, hermana, padres, amigos, etc.) con la cual no
estas en paz; con la que peleas muchas veces, hacia la cual sientes en tú corazón rencor,
antipatía, es la persona que juzgas mala y que condenas en tú corazón.
Jesús manifiesta “en la montaña” (Mt 5,1), como Moisés en el Sinaí, cual es la realidad
de la Nueva Alianza: “Se les ha dicho…” es la Vieja Alianza. “Pero yo les digo…” es la
Nueva Alianza cumplida en Jesucristo. Nadie puede entrar en esta Nueva Alianza si no
por medio de Jesucristo. Sólo aquel que lo ha encontrado de verdad y ha experimentado
su amor puede comprenderla, y sólo aquel que ha recibido el Espíritu Santo la puede
poner en práctica. La Iglesia es el lugar donde quien ha sido llamado por Dios puede
encontrar Jesucristo, experimentar su amor, recibir su Espíritu. Fuera de esta
experiencia las palabras de Jesús son incomprensibles, y parecen pura locura.
Jesús empieza con decir que no es un asesino sólo aquel que mata materialmente otra
persona, también quien se enfada e insulta gravemente su propio hermano es un asesino.
Esta Palabra nos hace descubrir que todos, en nuestro corazón, somos asesinos. Esta es
una cosa horrible, que nos hace sufrir. Quien odia ya experimenta el infierno en esta
vida, porque no tiene paz este infierno puede ser para la eternidad. Por esto la cosa más
importante en nuestra vida es que Dios nos de un corazón en el cual no hay odio, que
sepa perdonar y amar.
Nosotros no nos podemos cambiar el corazón con nuestras fuerzas. Lo máximo que
podemos lograr es no aparentar nuestros malos sentimientos, pero hasta que estos se
quedan en nuestro corazón experimentamos el infierno. El demonio nos tiene bajo
esclavitud, porque nos dice: “Dios no te ama y no piensa en ti, entonces defiéndete,
rebélate, combates, porque es necesario”.
En realidad no conocemos (porque nunca lo hemos experimentado) que es el verdadero
amor, que quiere decir ser perdonados y amados gratuitamente (sin exigir nada en
cambio). Si hemos conocido solamente la violencia, no podemos no ser violentos.

45
Jesús ha venido en nuestro auxilio mostrándonos que es el amor. El único verdadero
amor es aquel que Jesús ha tenido para con nosotros en la cruz. Él de verdad no se ha
opuesto al malvado: no se ha defendido frente a los sumos sacerdotes, ni delante de los
guardias, ni delante de Pilato, ni de Judas. Ha abandonado su cara a quien le golpeaba y
le escupían. Todos sabemos lo que han hecho con la túnica y el manto de Jesús y como
Él ha obedecido llevando sobre sus espaldas el madero de la cruz por más de un millo.
Él ha amado a sus enemigos y ha orado para sus perseguidores desde lo alto de la cruz:
ha dejado que el egoísmo y el miedo de Pilato por su carrera, que la avaricia de Judas, la
cobardía de Pedro, los cálculos políticos de los fariseos, el enojo del pueblo (porque no
era el Mesías que esperaban, vengador violento y potente), lo llevaron a la muerte. Ha
dejado que el pecado tuyo y mío lo llevasen a la muerte. Él nos ha amado cuando
éramos sus enemigos, y ha dado la vida para los malvados y los pecadores, para ti y
para mí (Rm 5,6-10).
Él nos ha mostrado cual es la única manera de amar a los hombres. Porque el hombre,
aquel que “amas” más o que “te ama” más en algún momento se convertirá en tú
enemigo y te pondrá en la cruz, y si no lo amas en aquel momento es signo que nunca lo
has amado.
Nosotros, a lo máximo (y no siempre: poner ejemplos), amamos aquellos que nos aman,
que nos obedecen, que son como nosotros los queremos; esto demuestra que amamos
solamente a nosotros mismos. Ser “perfectos” (que quiere decir ser verdaderamente
cristianos) es comportarnos con nuestros hermanos con el mismo amor que Dios ha
tenido para con nosotros y con el mismo amor y la misma paciencia que Dios tiene para
con los malvados.
La nueva “justicia” (Mt 5,20) consiste no en tratar al otro como se merece: “ojo por ojo
y diente por diente”, consiste en tratar al otro como Dios me trata.
¿Cómo puedo no resistirme al mal, perdonar y amar a mis enemigos y orar por ellos?
Porque yo tengo miedo que si no me defiendo, el otro aprovecha y me hará todavía peor.
Si llevo en mi corazón este miedo, no podré hacerlo. Por esto es necesario que yo pueda
experimentar en mi vida la potencia de la resurrección de Jesús y como el Padre no lo
ha abandonado en la muerte, sino que lo ha resucitado, le ha devuelto la vida; así hará
con mí. Él me dará la vida donde el enemigo me la quita.
Nunca podré amar así en cuanto la muerte y el miedo hacia ella no será vencida en mi
corazón. Por esto el amor al enemigo es el único testimonio que podemos dar al mundo
que Jesús ha resucitado, porque por Él también nosotros hemos vencido la muerte y el
miedo, porque hemos experimentado que hemos resucitado con Él45.
Sólo así podemos ser testigos de Jesucristo resucitado y no tendremos miedo en sufrir
persecuciones y de dar la vida por Él. Lo que tenemos que pedir a la Iglesia es propio
esto: que nos ayude a encontrarnos con Jesús, a experimentar su amor y su misericordia
y la potencia de su Resurrección, de tal manera que podemos obedecer a su Palabra:
“ámense entre ustedes, como yo les he amado”.

Oración

45
Es tarea esencial de la Iglesia guiar sus fieles, muchachos, jóvenes, adultos a experimentar todo esto.
Nuestra pastoral debe ser revisada en esta perspectiva esencial, que no es sólo catequética, sino vital, y
comporta una iniciación a la Palabra de Dios, a la liturgia, a la vida comunitaria, que es el lugar donde
este amor se experimenta y se exprime.

46
23. HOY COMO AYER

Oración
El cristiano vive en la espera del don del Espíritu Santo como los apóstoles en el
cenáculo después de la ascensión de Jesús (Hch 1,12ss). El don del Espíritu Santo en
Pentecostés crea una nueva realidad, pone las personas en comunión y derrumba las
barreras y los conflictos que separan los hombres.

Dialogo
1. ¿Para ti qué es la Iglesia?
2. ¿Cuáles son los males de la Iglesia hoy?
3. ¿Y las cosas buenas?

- Introducción. Breve síntesis del precedente (Hch 2,1ss) evidenciando como la llegada
del Espíritu Santo quita a los apóstoles el miedo a la muerte, que los había confinados
en el cenáculo, y los capacitas para anunciar a Jesús sin ningún temor. Venciendo el
miedo a la muerte, el Espíritu Santo hace que puedan entrar en comunión por medio de
la Resurrección de Jesús.

Lectura – Hch 2,32-48


La Iglesia don del Espíritu Santo.
La venida del Espíritu Santo prometido por el Señor, realiza una nueva realidad:
- Llama a las personas a conversión, es decir a mirar a Jesucristo crucificado y
resucitado como nuestro Señor y Salvador.
- Da el perdón de los pecados; el bautismo es el primer signo sacramental, hace nacer
entre aquellos que escuchan, una nueva realidad en la Iglesia
Que es la Iglesia.
- Iglesia (gr. Ekklésia da kaléo = llamado 46). Es la convocación, la reunión de aquellos
que son llamados por Dios por medio del anuncio de la Palabra de Dios.
- La Iglesia es esencialmente una comunión de corazones (gr. koinonia, comunión
fraterna, comunidad).
- Nace allí donde el Espíritu Santo quita del corazón del hombre la enemistad, la
división y el conflicto entre hermanos, venciendo en ellos el miedo a la muerte y
capacitándoles a amar a los demás47.
- Se expresa en un amor nuevo, que no se encuentra en las otras experiencias de los
hombres48. Este amor une a los cristianos y hace de ellos el Cuerpo visible de Jesucristo
resucitado. Es el nuevo templo, hecho de piedras vivas que Dios ha escogido para
siempre como nueva habitación entre los hombres (1P 2,4-5). Este amor se expresa
también el la “comunión de los bienes” que consiste en el hecho que los más ricos hacen
partícipes de sus bienes a los más pobres no por obligación, sino voluntariamente.
Como vive la Iglesia.
- De la escucha de la Palabra de Dios enseñada por los apóstoles. Una escucha atenta y
“asidua” es decir frecuente.
- De la “fracción del pan” es decir, de la Eucaristía que es fuente y signo de este nuevo
amor.
46
Puede traducirse literalmente “convocación” en hebraico es “qahál” que viene de “qol” que quiere decir
voz: los que son llamados juntos por la voz de Dios.
47
En este sentido la Iglesia está allí donde lo que la une es más fuerte que las divisiones, diferencias y
barreras que hay entre los hombres (edad sexo, cultura, dinero etc.), es decir la Palabra de Dios.
48
Los cristianos se encuentran delante a la necesidad de encontrar una palabra griega que la designe, y
escogieron una que ya no se usa: “ágape”.

47
- Por la oración hecha con fe y sinceridad (Flp 4,4-6; Col 3,12-16).
Donde esta la Iglesia.
- La Iglesia no se encuentra solamente en los edificios y tampoco en los curas y en los
obispos. Se encuentra allí donde esta realidad empieza a realizarse por obre de Dios.
Siempre, también en los momentos más tristes de su historia, ha habido en la Iglesia
algún lugar donde todo esto se ha cumplido en plenitud.
- Para que esto pase, para nosotros el Señor nos ha encomendado de suplicar cada día:
“venga tu Reino”.

Oración

NOTA DIDACTICA
1. La catequesis quiere darnos un acercamiento a la realidad de la Iglesia. Esta realidad
que es esencialmente una realidad de comunión es descuidada y desconocida para la
mayor parte de los cristianos. Ellos tienen una doble idea de la Iglesia: Como jerarquía y
como masa anónima de practicante individuales. Alguien ha dicho (probablemente
exagerando) que la gente va a la misa como al cine. Está claro que las dos manera de
ver la Iglesia son extremamente parciales y pobres respecto a la riqueza que nos enseña
la Escritura.
2. Es muy importante insistir que la Iglesia se da donde en medio de hombres pecadores
y divididos empieza a manifestarse la obre del Espíritu Santo y se da la realidad que se
llama comunión.
Es también importante resaltar que por el resto de sus vidas de cristianos es de
fundamental importancia encontrar un lugar donde pueden ser ayudados a vivir esta
realidad, buscar una comunidad cristiana.

48
24. CAPACES DE COMPARTIR CADA DON

Oración
Hemos visto que la Iglesia es una realidad nueva que nace a partir de la Resurrección de
Jesucristo, por medio de la palabra del anuncio cristiano. En la Iglesia están presentes
los dones del Reino de Dios: la Palabra, la Eucaristía, la comunión fraterna. Dios obra
en las personas que ha “convocado” en la Iglesia para transformarlas y hacerle
experimentar en la vida de cada uno y en la de todos la potencia del Espíritu Santo. Esta
obra que Dios cumple en aquellos que ha llamado está en función de una MISIÓN, que
la Iglesia tiene frente a toda la humanidad.

Dialogo
1. ¿Cuál es, para ti, la misión de cada hombre en el mundo?
2. ¿El cristiano y la Iglesia tienen una misión particular para cumplir? Si la
respuesta es afirmativa ¿cuál es?
3. ¿Hay algunas cosas que deben distinguir el verdadero cristiano respecto a los
demás hombres (budistas, ateos, etc.)?

- Introducción. El relato de los hechos de los apóstoles nos habla de la Palabra de


Pedro al centurión Cornelio, un romano, simpatizante de la religión judía y que por
milagro ha sido invitado a llamar Pedro (Hch 10,1-33). Este relato pone a la luz la
Buena Noticia traída por los cristianos: el perdón de los pecados.

Lectura – Hch 10,34-43


1. La primera cosa que la Iglesia está llamada a hacer en el mundo es: atestiguar y dar el
anuncio del perdón de los pecados, a todos los hombres, en Jesucristo 49, aquel mismo
perdón que ha recibido y experimentado.
2. Anunciar el perdón de los pecados quiere decir tres cosas:
- Anunciar el misterio de Jesús que “ha tomado sobre si los pecados del mundo” (Jn
1,29) amando al hombre que era su enemigo y dando la vida para aquellos que lo
mataban dándoles el perdón del Padre (Lc 23,34).
- Como la muerte es el precio del pecado (Gn 3,19; Rm 5,12), el perdón del los pecados
lleva consigo la victoria sobre la muerte que se ha cumplido para todos nosotros en la
Resurrección de Jesucristo.
- Como todos los hombres van hacia la muerte y todos sufren por medio del pecado,
este es el anuncio que le interesa a todos los hombres.
3. Los hombres no están dispuestos a acoger este doble anuncio si no ven signos en la
Iglesia. Es importante ver un poco estos signos.
- Estos son:
El signo del perdón de los pecados.
a. Una Iglesia que perdona a sus enemigos y que ama sus perseguidores. El ejemplo de
la Iglesia primitiva que por tres siglos ha subido cada clase de persecuciones ha
convencido y cambiado el mundo romano.
b. Una Iglesia los cuales componentes se perdonan mutuamente sino a la muerte. Un
signo particularmente significativo de este amor es la comunión de los bienes que en la
Iglesia es siempre voluntario, pero real (cfr Hch 5,3ss).
Los signo de la victoria sobre la muerte.
a. El primer signo de esta victoria es el amor a los enemigos. Sólo aquel que tiene la
VIDA ETERNA, es decir, aquel en el cual el Espíritu Santo dona una vida que viene de
49
Cfr. Lc 24,27; Hch 2,38; 13,38; 1Co 15,3-11.

49
Dios que es gozo, paz y consuelo en cada dolor, ya no teme el mal que le puede venir
por medio de los demás, y puede amarlos en Jesucristo.
b. El segundo signo es la paz, el gozo delante de la cruz que la vida lleva consigo para
cada hombre. El cristiano entra en la cruz alabando a Dios y confiando en Él porque
sabe que como para Jesús “manso y humilde de corazón” aquel “peso será suave y
aquella carga ligera” por obra de Dios (Mt 11,29-30).
4. El cristiano muestra así una manera de vivir alternativo a la del mundo, una manera
de vivir que es imposible para los hombres y que manifiesta la presencia de Jesucristo
Salvador entre los hombres. Esta actitud que nace del Espíritu Santo lo llevará a afirmar
en el mundo, contestando en contra de los cominos torcido que recorre, la verdad del
Amor que se ha manifestado en Jesucristo. Él, como Jesús, será capaz de ser como el
Siervo de la humanidad, aún sabiendo que puede recibir ingratitudes y persecuciones. Él
mostrará Cristo que vive en él amando y sirviendo a todos los hombres, también a sus
enemigos.

NOTA DIDACTICA
1. El problema de la misión de la Iglesia es el más discutido de nuestro tiempo. El
tentativo de acercamiento que nosotros les damos se basa en:
a. En la Escritura por lo cual, sin alguna excepción, el anuncio cristiano es siempre
anuncio-testimonio del perdón de los pecados en Jesucristo como participación a su
muerte-resurrección.
b. Sobre la historia de la Iglesia.
- En positivo: la eficacia más grande de la Iglesia sobre el mundo ha sido cuando la
misma ha anunciado y testimoniado el amor en la dimensión de la cruz.
- En negativo: los fracasos de la Iglesia se han dado cuando la misma ha intentado
anunciar o hacer algo diferente (cruzadas, política etc.).
- La tentación más frecuente para la iglesia es la de seguir las varias ideologías del
mundo.
2. Nosotros hemos querido poner en evidencia el núcleo irrenunciable de la misión de la
Iglesia sin pretender de asumir todos los aspectos. Denuncia de las injusticias del
mundo, defensa de los derechos de los hombres etc. tienen valor profético solo si vienen
del anuncio-testimonio del perdón de los pecados y de la cruz gloriosa de Cristo.

50
25. MUCHOS DONES UN SOLO ESPÍRITU

Oración

Dialogo
1. ¿En la Iglesia todos son iguales?
2. ¿En la iglesia todos hacen las mismas cosas?
3. ¿Cuáles tareas diferentes conoces en tu parroquia?

- Introducción. S. Pablo habla a los cristianos de la Iglesia de Corintio donde (como


hoy) algunos se creían mejores que los demás por sus servicios y tareas que
desempleaban en la Iglesia. Les explica que todas estas tareas vienen por la diversidad
de los dones del Espíritu Santo (carismas) para el bien de todo el cuerpo de Cristo que
es la Iglesia.

Lectura – 1Co 12,4-28


Los carismas. Esta palabra en griego significa “don gratuito”. S. Pablo llama así a los
dones que el Espíritu Santo da a cada fiel, no para propio bien o su propia utilidad, sino
por el bien y la utilidad de toda la Iglesia. Estos dones no hacen que una persona sea
mejor o más digna, más bien es una responsabilidad de ejercerlos para el bien de la
Iglesia.
La Iglesia es como un cuerpo: el Cuerpo visible de Jesús resucitado. No es como una
masa de personas reunidas por algo en común (asociación, partido, sociedad), es una
unidad mucho más estricta y profunda. Jesús la había paragonada a un sarmiento (ramo)
de la vid (Jn 15,1ss). Pablo la paragona al cuerpo. Nosotros estamos unidos a Jesucristo
como los miembros de un único cuerpo, que vive la misma vida: la vida de Jesucristo
resucitado por obra del Espíritu Santo. Como el cuerpo del Señor, la Iglesia hace
presente Jesús en medio de los hombres visiblemente por medio de los cristianos.
Ningún hombre está capacitado de manifestar en su integridad a Jesucristo y su obra
salvadora. Por esto cada cristiano recibe del Espíritu Santo el don (carisma) de
manifestar algún aspecto. Cada cristiano está llamado a colaborar con todos los demás
porque en la Iglesia se pueda manifestar Jesucristo todo entero. Propio como el cuerpo
humano, donde los diversos miembros sirven cada uno con su función para el bien de
todo el cuerpo.
S. Pablo dice, es necedad ver si el pie es más importante de la mano o el ojo más que el
oído. Todos los miembros sirven para el bien del cuerpo entero, y si un miembro sufre o
está enfermo, todo el cuerpo sufre. Así todos los miembros con su servicio y con su
colaboración, contribuyen “a la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos
todos a la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, al estado del hombre
perfecto, a la plena madurez de Cristo” (Ef 4,12-13).
Estos “carismas” se a desarrollado de varias maneras según las necesidades de la Iglesia
y la voluntad de la divina providencia, en varias épocas de su historia. Algunos de estos
dones son muy raros hoy en la Iglesia respecto a los tiempos de s. Pablo (hacer milagros
y profecías, obrar curaciones, hablar lenguas desconocidas), que, sin embargo, no han
faltado del todo en la Iglesia.
Muchos santos, en todos los tiempos, han tenido estos carismas. Algunos de estos
servicios más importantes están ligados a la Iglesia por medio de algunos sacramentos
(orden, matrimonio). Hablaremos con más detalle de los principales carismas que son
necesarios hoy en la Iglesia.

51
- El matrimonio: la familia es una verdadera vocación, es un llamado de Dios a vivir el
propio bautismo como servicio a la Iglesia, para expresar como signo, el amor reciproco
de los esposos, el amor de Jesús para su Iglesia (Ef 5,21-33).
- El orden sagrado: es el sacramento unido a las funciones esenciales para la vida de la
comunidad cristiana. Tiene diversas configuraciones ordenadas (de aquí el nombre) al
bien de la Iglesia: el obispo50 (gr. episkopos vigilante) tiene la misión de presidir y
gobernar la comunidad cristiana, de vigilar que todo se desarrolle según el Evangelio.
Tiene también la tarea de anunciar con autoridad la Palabra de Dios (apóstol). Hace
presente a Cristo Buen Pastor y Jefe de su Iglesia que Él ha querido santa e inmaculada.
- El orden presbiteral (presbiteros = anciano en la fe). El presbítero representa el obispo
en las varias asambleas litúrgicas y preside en su nombre. Está llamado a administrar la
misericordia del Señor llevando el perdón de los pecados. Hace presente en la Iglesia
Jesús como Jefe y Salvador.
- El orden diaconal (gr. diákonos = servidor) que en la Iglesia tiene la tarea de hacer
presente a Jesús como siervo porque Él ha venido no para ser servido, sino para servir.
Así el diacono se pone al servicio de los pobres, de los enfermos, etc.

Carismas que no están unidos a un sacramento:


- La virginidad: es el don que el Señor concede a quien llama a renunciar al amor por
una mujer o por un hombre y a formar una familia para el Reino de los Cielos. Quien
posee este don es testigo que sólo Dios es suficiente para el amor que necesita cada
corazón humano, como ha sido para Jesús.
- El apostolado: es el propio carisma de quien ha sido enviado como lo 72 discípulos
(Lc 10,1-12) a ir por las ciudades y pueblos para anunciar el Reino de Dios. En la
historia de la Iglesia este carisma ha sido ejercitado de varias maneras por sacerdotes y
laicos. S. Francisco envió en todo el mundo a sus “frailes” (hermanos) y la Iglesia ha
enviado y sigue enviando a “misioneros” en toda partes, en el mundo, tanto en la
cristiandad como fuera de la cristiandad. Ellos hacen presente la misión de Jesús que iba
alrededor de Galilea enseñando en las sinagogas y predicando la Buena Noticia del
Reino (Mt 4,23).
- El “maestro” (gr. didáscalos) que unidos a los obispos y los sacerdotes enseña como
ha enseñado Jesús. Tus catequistas participan de este carisma, que han recibido por
Dios, para tu bien y tu crecimiento en la fe.
- Los “carismas de asistencia” (1Co 28) (gr. antiémpsis). Es le don, la disposición, la
capacidad que el Señor ha dado a algunos de preocuparse y asistir a los pobres, los
enfermos, los huérfanos etc. Un lugar particular en este servicio en la Iglesia antigua lo
tenían las viudas que, estaban libres de los deberes de la familia, el Señor llamaba a este
servicio. Este carisma hace presente en la Iglesia la piedad y el afecto de Jesús hacia lo
pobres, los enfermos, los pequeños. La presencia de este carisma ha sido siempre
esencial en la historia de la Iglesia. Así con múltiples carismas, misiones, ministerio, la
Iglesia en su conjunto manifiesta en el mundo el rostro de Cristo.

Oración

50
El papa (griego = padre) es el obispo de Roma y ha recibido del Señor el carisma de “presidir la
caridad” (s. Ignacio de Antioquia), es decir, la comunión y la unidad entre rodos los obispos como
primero entre iguales, de manera análoga al actuar de Pedro en el Evangelio.

52
26 UNIDOS EN CRISTO JESÚS

Oración

Dialogo
1. ¿En su historia la Iglesia ha cometido errores, equivocaciones, pecados?
2. ¿En la Iglesia hay buenos o también malos?
3. ¿El Señor alguna vez ha abandonado su Iglesia?

- Introducción. La carta de s. Pablo a los cristianos de Corintio ha sido redactada por


motivo del pecado y de las divisiones que se habían insinuados entre los cristianos que
el mismo Pablo había evangelizado. Apolo era un catequista, un griego convertido;
Cefas (ebr. Kefa = piedra) es s. Pedro.

Lectura -1Co 1,10-13


En la Iglesia de Corinto, no obstante de todos los dones que había recibido de Dios por
medio de la predicación de Pablo (1Co 1,4-9), hay divisiones (gr. scismi). Se habían
formado unos partidos: los que estaban con Pablo, quien con Apolo, quien con Pedro; la
división es fruto consiguiente del pecado. El pecado, junto con el bien, siempre ha sido
presente en la Iglesia. Entre los apóstoles una traiciona Jesús, y el mismo Pedro lo niega
tres veces. En la primera comunidad leemos el pecado de Ananías y Safira (Hch 5), y
otros más.
Pablo sabe que la unidad y el amor fraterno son signos esenciales que la Iglesia debe
mostrar para cumplir su misión. Sabe que él, Apolo y Pedro están llamados con la
misma finalidad: “llevar los hombres a ser en Cristo”, aún de manera diferente, pero en
la misma fraternidad, porque obran por el mismo interés. Pablo no cesa de exhortarlos
en esta carta y en las demás a “conservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”
(Ef 4,3).
Así a lo largo de la historia la Iglesia tendrá graves divisiones de las cuales dos
permanecen hasta nuestros días.

El cisma de Oriente
Alrededor del año 1000 d.C., la Iglesia de oriente se separó de la latina, rompiendo la
comunión con el obispo de Roma, el Papa, y se constituyeron autónomas confederadas.
Se llamaron Iglesias “ortodoxas” (griego = de la justa fe). Las causas de este cisma
fueron más políticas que religiosas51 y los ortodoxos conservan todos los puntos
fundamentales de la fe de la Iglesia.

El cisma protestante
Se realizó por medio de Martín Lutero (1483-1546). Nacido como movimiento de
reforma en la Iglesia (el mismo Lutero fue fraile agustino), sobretodo por intereses
políticos (la rivalidad entre los príncipes alemanes en contra del emperador Carlos V de
España), degeneró en un cisma que llevó a diferencias religiosas. Los protestantes, para
afirmar su identidad, llegan a negar muchas verdades que la Iglesia siempre había
enseñado (la autoridad del Papa y del los concilios, la ordenación de obispos y
sacerdotes, la Misa como sacrificio, la veneración a la Virgen y a los Santos, el sentido
de los sacramentos, y sobretodo el sacramento de la penitencia).
La nueva Iglesia separada, que acaba de nacer, levaba consigo una maldición, que venía
de su origen: el cisma. En el transcurso de los siglos cada nueva corriente espiritual
51
Dominio bizantino en la Italia meridional (Puglia, Calabria).

53
llevaba fatalmente a un cisma. Hoy las confesiones nacidas de Lutero son más de
cincuenta. De ellas algunas, como lo testigo de Jehová, niegan la divinidad de
Jesucristo.
Estas gravísimas divisiones, que han provocado guerras violentas entre ellos, los que se
decían discípulos de Cristo, han oscurecido el rostro de la Iglesia y su misión en el
mundo. El ateísmo moderno es, sin duda alguna, el último fruto amargo de estas
antiguas divisiones.
La división no sólo en la Iglesia, también en todo lado (familia, sociedad, etc) siempre
es signo de pecado, que se hace visible y manifiesto. Las guerra calientes o frías,
escondidas o manifiestas, pequeñas o grandes, son siempre el signote una humanidad
que ha caído bajo el dominio del maligno. Es como si Dios nos dice: “¿ve dónde te
están llevando tus pecados? A la muerte. Vuelve a mi su quieres encontrar la vida”. Pero
los hombres muchas veces están sordos a esta invitación de Dios, como lo fue Israel
delante de la división de los dos reinos.
Pero el Señor nunca ha cesado de amar su Iglesia y ha enviado a ella unos hombres que,
como los profetas, han llamado a la humanidad a regresar a la fidelidad al Evangelio.
Estos hombres son los que llamamos santos.
Poco a poco todos los cristianos (católicos, protestantes y ortodoxos) han entendido que
las divisiones han alejado el mundo moderno de la Iglesia, y han empezado a recrear la
difícil vía de la reconstrucción de la unidad. La Iglesia Católica con el Concilio
Vaticano II ha tomado conciencia de esta necesidad. Ha tomado fuerza para el
“movimiento ecuménico (gr. oikuméne = el mundo entero)” que busca la unidad de los
cristianos en una sincera y siempre más profunda conversión a Dios.
La dolorosa experiencia que nos da la historia pone siempre a la luz que la Iglesia
necesita de una continua reforma, es decir, de estar en una actitud constante de
conversión a Dios, lista para reconocer sus pecados y errores y a seguir la voluntad de
Dios y la fidelidad a su Evangelio.
Un momento significativo de esta actitud constante de conversión ha sido cuando el
Papa Pablo VI ha ido a Constantinopla en peregrinación para encontrar el patriarca
Atenágoras, Jefe de la Iglesia ortodoxa. Se han reconciliado y han reconocido que la
división había sido causada por los pecados de las dos Iglesias. Luego ha levantado las
reciprocas excomulgas, que desde más de 900 años las dos Iglesias se había dado.
Todos tenemos que orar para que este camino hacia la plena unidad no se interrumpa,
sino que sigua según la voluntad de Dios.

Oración

54
27. VAYAN POR TODO EL MUNDO

Oración

Dialogo
1. ¿Qué tarea le ha dado Dios a sus discípulos?
2. ¿Cómo tiene que comportarse un cristiano hacia los que no son de su religión?
3. ¿Qué puede hacer para él?

- Introducción. Mateo describe la invitación que el Señor hace a los apóstoles (misión
del latín mitto = mandado) al mundo. El Señor ha hecho todo para ellos (como para
nosotros) para hacer de ellos un instrumento de salvación para los demás.

Lectura – Mt 28,16-20
1. Jesús resucitado llama por última vez a sí sus discípulos para enviarlos a todas las
“naciones” es decir a los pueblos que no conocen a Dios.
A Jesús el Padre ha dado todo poder en el cielo y en la tierra; lo ha constituido Señor de
todo (hombres potentes, imperios, etc.), Señor de la vida y de la muerte, Señor de la
historia. No hay al mundo algún poder que no esté sometido a Jesús.
2. “Amaestrar” lateralmente “hacer discípulos.
La tarea fundamental de los apóstoles y de toda la Iglesia ha sido convertir a los
hombres en “discípulos” de Jesucristo, para que caminen detrás de Él aprendiendo a
vivir como Él nos ha enseñado. Esto es posible por el amor de Dios Padre, por la muerte
y Resurrección de Jesús Señor, por el don, en los corazones, del Espíritu Santo, que es
el Espíritu de Jesucristo mismo. El “nombre” en la Escritura es el poder de Dios. La
misma cosa dice Jesús con la frase: “¡Yo estoy con ustedes!”.
3 También para aquellos que no creen en Jesucristo, el cristiano tiene una misión y es la
de enseñarle una manera distinta de vivir: vivir como quien ha vencido la muerte, en el
amor y perdonando a sus enemigos; de esta manera los ilumina, los ayuda a entender
quien es Dios y los llama a la fe (Mt 5,13-16). Por medio de los cristianos se cumple la
promesa que Dios enseñará a todos los hombres (y no sólo a aquellos que creen).
4. El cristiano tiene una misión también para sus enemigos y los que los persiguen. La
misión consiste en salvarlos como ha hecho Jesús: perdonándolos y dando la vida por
ellos.
5. Todo esto la Iglesia y cada cristiano pueden hacerlo no por su bondad (Mt 28,17).
Algunos discípulos dudaban todavía de Jesús. Pero el Señor los envía igualmente
porque esta misión podían cumplirla no con sus fuerzas, sólo con el poder de Jesús.

Oración.

55
28. DÉJENSE RECONCILIAR POR DIOS

A. QUESTIONARIO
La bondad y la misericordia de Dios hacia el hombre pecador se concretiza y se
manifiesta en la Iglesia, en un sacramento: el sacramento de la Penitencia o confesión.
Dios obra el perdón de los pecados como signo visible que es este sacramento. Para
comprenderlo tenemos que salir de los esquemas moralistas e infantiles con los que
hemos vivido hasta hoy.

1. ¿Qué cosa ha representado hasta hoy para ti la confesión?


2. ¿Te confiesas tu solo para purificarte de tus pecados?
3. ¿Por qué tienes que decir al sacerdote tus pecados?
4. ¿Es posible que con algunos pecados se pueda ofender a Dios sin ofender a los
demás?

B. CATEQUESIS

Oración
Puede ser que lo que hemos visto en nuestra vida hasta hoy no nos ha gustado, porque la
realidad del hombre es una realidad de pecado, no obstante sus buenas intenciones.
Todos nosotros quisiéramos amar, todos hacer el bien etc., pero a veces el mal no
atropella y la infelicidad nos sumerge (cfr. Rm 7,14ss).
Sin embargo Dios ha tenido piedad del hombre y la Palabra de Dios, aún denunciando
nuestros pecados, nos ha dado siempre la esperanza de la bondad y misericordia de
Dios.
Esta bondad misericordiosa se exprime en un sacramento; el de la Penitencia, que
celebraremos de manera diferente la próxima vez. Es importante pero que antes de
hablar del sacramento necesitamos ver un poco que ideas tenemos.

Preguntas
1. ¿Qué cosa ha representado para ti hasta hoy la confesión?
2. ¿Qué dificultad has encontrado en ella?
3. ¿Qué piensas de ella?

- Introducción. Explicar brevemente el contexto de la parábola en el cap. 15 de Lucas.


Sobretodo como ha fariseos que se escandalizaban que Jesús estaba en compañía de los
pecadores.

Lectura – Lc 15,11-24
El hijo representa el hombre pecador.
Él quiere irse de la casa del padre (Dios), porque piensa que debe vivir “su” vida como
le parece mejor, y piensa que estará mejor lejos, donde nadie manda y no tiene que
hacer la voluntad del padre. ¡Es libre por fin! Ha pedido al padre su parte, lo que le
tocaba (los años de su vida). ¿Tengo que vivir 80 años? Ahora me voy y la pasaré bien.
Luego veremos.
La vida llama a la verdad
Al principio todo parecía muy bello y que todo anda bien. ¡Viva la libertad! Pero
después empiezan los problemas. Llega una carestía y él ya no tiene nada. Los pecados
que antes parecían (¿pero era verdad?) que le daban la felicidad, ahora ya no le dan

56
nada; ya no sacian su “hambre”. Más bien su hambre lo obliga a una dura esclavitud,
además infamante (los cerdos para los hebreos eran animales impuros), dura y dolorosa.
Se encuentra en una infelicidad extrema.
La conversión
La conversión empieza con aquel “se puso a reflexionar” del Evangelio. Esto nadie lo
puede hacer si no está iluminado por el Espíritu Santo, que les dice: ¿ha marcharte lejos
de mi? Ahora mira como te encuentras. ¿Has buscado la felicidad haciendo lo que
querrías y ahora que? Mírate. ¿No estabas mejor conmigo?
“Me levantaré y regresaré a mi Padre”. La conversión significa volver atrás para
regresar de nuevo a Dios, mirar a Él.
“Partió hacia su Padre”. La conversión es un camino para regresar a Dios y el
sacramento de la penitencia es el signo de este camino.
“Cuando todavía estaba lejos…”. Caminando habrá pensado: ahora quien sabe si mi
Padre me perdonará. Caminaba preocupado y ansioso, mirando adelante hacia la casa.
¿Qué ve? El Padre que sale a su encuentro con gozo, feliz, y lo abraza.
“Padre he pecado…”. Nosotros somos capaces de confesar y reconocer nuestros
pecados sólo porque Dios ha salido a nuestro encuentro con su amor y no tenemos más
miedo. ¿Para qué confesar los pecados a un sacerdote, que es un pecador como yo?

El sacerdote es:
1. El signo sacramental de esta presencia y de este amor de Dios para con nosotros:
2. Representa todas las personas que has ofendido y a las cuales deberías pedir perdón.
Representa a todos los hermanos, a toda la Iglesia.
3. Confesando a él los pecados, los confiesas a Dios y a los hermanos y recibes el
perdón en nombre de todos.
4. Signo de la Confesión: la imposición de las manos.
“El Padre dijo… hagamos una fiesta”. Es importante explicar el ágape y decir que
después de la celebración penitencial se hace una fiesta y que traigan algo para
compartir. Quien sabe cocinar dulces lo haga sino que se compren.
Díganle que tienen que invitar sus padres y preparar un lugar para la fiesta. Que lleguen
un poco antes y que la liturgia será un poco más larga.

Oración
Se puede hacer y enseñar algunos de los cantos que sirven para la celebración.

NOTA DIDACTICA
1. La catequesis quiere preparar la celebración penitencial y dar algunas ideas sobre lo
que es el corazón del sacramento de la penitencia, es decir la conversión.
En la preguntas los muchachos tengan un espacio para hablar de todos los problemas y
dificultades sobre este sacramento y ciertamente tendrán muchos.

57
29. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

Monición
Sentido de la celebración. (Si es penitencial se añade el Evangelio de Lc 16,11-24. la
acción litúrgica puede tomar el lugar del “yo confieso”).

Canto de entrada –saludo del presidente – invocación al Espíritu


- Introducción. Ambiental histórica de la asamblea de Siquem después de la conquista
de la tierra prometida.

Lectura Jos 24,1-2.14-18


Ecos - homilía
- ¿Cuáles son los dioses de hoy?
- ¿Qué quiere decir servir a los ídolos?
- ¿A quién quieren servir ustedes?
- El bautismo como alianza.

Acción Litúrgica.
- Introducción. Renunciar a Satanás quiere decir querer que el Señor luche con
nosotros y nos haga salir de la esclavitud del maligno. Las “seducciones” son los
engaños, con los cuales él quiere convencernos a seguirle. Creer no quiere decir tanto
adherir con la inteligencia a ciertas verdades, sino fiarse de Dios y apoyarse en Él y a su
potencia, a las obras maravillosas que ha hecho y hará para nosotros en el Hijo y en el
Espíritu Santo.
Cel. La Iglesia les pregunta hoy si quieren hacer una alianza con el Señor, una alianza la
cual señal es el bautismo que han recibido desde pequeños. Por esto la iglesia hoy les
pregunta: “¿A quién quieren seguir? ¿Al Señor o a los ídolos de este mundo, es decir al
maligno? ¿Quién quieren como Señor de sus vidas? Acérquense. (Si es posible los
muchachos se acercan cuatro a la vez).
C. ¿Renuncian a Satanás?
R. Renuncio.
C. ¿Y a todas sus obras?
R. Renuncio
C. ¿Y a todas sus seducciones?
R. Renuncio
C. ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Creo.
C. ¿Creen en Jesucristo Hijo unigénito y nuestro Señor, que nació de María la Virgen,
murió y fue sepultado; resucitó de entre los muertos, y está sentado a la derecha del
Padre?
R. Creo
Crees en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, en el
perdón del pecado, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
C. Creo.
C. Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar en
Jesucristo, nuestro Señor.
T. Amén

Padrenuestro – bendición – despedida.

58
QUINTA PARTE: LA IGLESIA VIVE EN EL MUNDO
Un proyecto para vivir

30. LA IGLESIA DOMESTICA

Oración

Dialogo
1. ¿Cuál es el plan de Dios para cada hombre y mujer que se aman?
2. ¿Por qué hay discordias, divorcios, y separaciones el las familias?
3. ¿Para ti es justo el divorcio?

- Introducción. Moisés permitía el divorcio para los hebreos. Jesús no. Por esto los
fariseos lo ponen prueban a Jesús, que explica cual es la voluntad de Dios, por lo que
concierne el amor entre un hombre y una mujer, y explica el origen del matrimonio.

Lectura – Mt 19,3-9.
Jesús empieza col decir cual es el plan que tiene el Padre sobre el amor humano, es
decir cual es la intención que Dios a tenido creando al hombre macho y hembra y se
refiere al libro del Génesis. En este libro están tres cosas fundamentales:
1. El amor entre el hombre y la mujer es una cosa buena y querida por Dios (Gn 1,27-
31).
2. El hombre y la mujer han sido creados por Dios diversos (diversidad biológicas,
estructurales, y de psicología) porque se puedan completar y pudieran formar de dos
seres diferentes una sola persona (“una sola carne”) para siempre (Gn 2,22-24).
3. Dios ha querido que el amor entre el hombre y la mujer fuera creativo, para que
pudieran nacer otros hombres y los esposos colorasen con la obra creadora de Dios (Gn
1,28).
Jesús dice que el divorcio nace de la “dureza del corazón” del hombre. El hombre a
causa del pecado tiene un corazón que no sabe ni amar ni perdonar. Su corazón
endurecido lo lleva a instrumentalizar el otro y ver la sexualidad 52 como un placer o un
“bien de consumo”, separada del plan de Dios que le da el amor profundo y verdadero
para el otro.
Entonces pasa que el hombre y la mujer pelean, se odian, se echan la culpa entre si (cfr.
Gn 3,12) se separan, no quieren hijos y así en seguida. Pasa también que para obtener
este “bien de consumo” que es la sexualidad se compran y se venden personas como se
vende un carro y esto es una abominación a los ojos de Dios. Así muchísimas personas
viven su vida sexual, que Dios ha querido unirla al amor y a la “bendición” (Gn 1,28)
bajo el signo de la maldición y de la infelicidad.
Justificar el divorcio, la prostitución o el “amor libre”, significa que la realidad de
“dureza de corazón” es irremediable; que Jesús no ha venido a salvar al hombre. Quien
piensa así no puede y no debe casarse en al iglesia porque esto sería pura hipocresía.
Jesús dice que para los hijos del reino, para los verdaderos cristianos las cosas no son
así. Ellos tienen la promesa de obtener “corazón nuevo, un corazón de carne” (Ex
36,26-27) que nace poco a poco en ellos por medio del Espíritu Santo que los capacitas
52
El discurso supone una idea clara sobre el sentido de la sexualidad humana. Dos son las confesiones
fundamentales que el mundo rechaza:
1) La sexualidad, en el orden divino es la expresión “del agapé”, de la caridad, es decir del amor como
aquello de Cristo, que une los esposos en una sola carne, en plena comunión en Cristo (Ef 5).
2) La sexualidad está destinada en el orden de la naturaleza y de la gracia a la procreación. No es un valor
autónomo; está ligada a l creatividad.

59
para amar de una manera nueva y a vivir la realidad del amor y de la familia en la
“bendición” es decir en la paz y en el gozo, también en los momentos de prueba y de
dolor.
Como la cultura dominante de nuestra sociedad es aquella dureza de corazón que antes
hemos mencionado es muy importante avisar a los muchachos que se mantengan
alejados de sus malditos frutos.
Es también importante que frente a la decisión de tener un novio o una novia, pensando
en el matrimonio, sea importante saber si el otro es cristiano o menos; si acepta o
rechaza la Buena Noticia que Jesús ha venido a traer sobre el amor entre un hombre y
una mujer. El cristiano está llamado a salir de su realidad de dureza de corazón, que lo
aflige, y a entrar en la verdad del amor, que viene de Dios 53. Por esto el matrimonio es
un “Sacramento”, un signo, que la Iglesia hace y en la cual actúa Dios, que dona a los
esposos para toda la vida y en cualquier circunstancia (en la medida en la cual le
pedimos a Dios y vivimos juntos a Él) la gracia de amarse y perdonarse “en la alegría y
en el sufrimiento; en la salud y en la enfermedad” (Liturgia). El cristiano que, ha
recibido de Dios estos dones, vuelve atrás, seducido por el engaño del maligno; va en
contra del plan de Dios, se separa de Él y recae en una realidad de “maldición”, es decir
de infelicidad y de angustia. Por esto Jesús dice: “el hombre no separe lo que Dios ha
unido”54.

Oración

53
Donde falta la aceptación de esta perspectiva por falta de fe o por rechazo positivo del plan de Dios, no
puede existir un verdadero matrimonio. La Iglesia no aconseja los matrimonio mixtos (es decir, entre un
cristiano y uno que no lo es), y en el caso que lo permita, exige la máxima seguridad que la parte no
creyente acepte las características del matrimonio cristiano, sin la cual esto sería inválido.
54
Jesús hace una excepción para el concubinato, es decir, para una unión que no es ligada por el
sacramento del matrimonio valido (convivencia, matrimonio civil, etc.).

60
31. LA IGLESIA EN NUESTRO TERRITORIO

Oración

Dialogo
1. ¿Cuál es tu Iglesia?
2. ¿De qué vive la Iglesia?
3. ¿Cuál es la cosa más hermosa que ha encontrado en la Iglesia?

- Introducción. Hablar del antecedente (Hch 2).


La Iglesia es una realidad nueva que nace por obra del Espíritu Santo del anuncio de
Jesús resucitado. Las personas que acogen este anuncio reciben el bautismo el perdón
de los pecados y el comienzo de una vida nueva.

Lectura – Hch 2,42-48


La Iglesia, como realidad nueva nace de la muerte y resurrección de Jesucristo y es
constituida por cuatro características.
1. La enseñanza de los Apóstoles. Aquellos que han creído escuchan “asiduamente”,
con frecuencia y sin ausentarse, a los apóstoles que les explican la Palabra de Dios y el
Evangelio, es decir la Buena Noticia traída por Jesús. Como hacen ustedes ahora
viniendo al catecismo.
2. La unión fraterna o comunión55. Consiste en:
- En el estar con gusto juntos.
- En el poner en comunión sus propios bienes (como en el ágape) y la propia vida.
3. En la oración. Con la oración nosotros contestamos a la Palabra de Dios, antes que
todo dándoles gracias por lo que ha hecho con nosotros, luego pidiendo junto lo que
necesitamos a nuestras viadas, y sobretodo, el don del Espíritu Santo.
4. En el “partir el pan” (Eucaristía). La Eucaristía es signo y fuente de la unión
fraterna:
- Nosotros siendo muchos comemos un único PANM que es el cuerpo de Jesús;
- Nosotros siendo muchos bebemos de un único cáliz que es la sangre de Jesús;
Con la Eucaristía el Señor quiere hacer de nosotros, que somos diferentes y estamos
divididos, un único cuerpo con Jesús: el Cuerpo de Jesús resucitado. Por esto en la Misa
nosotros oremos para toda la Iglesia: “Señor Jesús que has dicho a tus apóstoles: mi paz
les dejo, mi paz les doy, no mires nuestros pecado sino a la fe de tu Iglesia y dónale
unidad y paz según tu voluntad”.

Oración.

55
La comunión (literalmente común unión) es de por sí la unión fraterna (Koinonia). Los cristianos ha
aplicado esta palabra a la Eucaristía, porque ella es fuente de esta unión fraterna (Didaké capítulo X).

61
32. LA IGLESIA EN NUESTRA DIÓCESIS

Oración

Dialogo
1. ¿Qué quiere decir la palabra “Iglesia”?
2. ¿Qué es para ti la Iglesia?
3. ¿Sirve para algo? ¿Para qué?
- Introducción. El relato, que ahora vamos a leer, es parte del “discurso de la montaña”.
Jesús anuncia la misión del discípulo y de la Iglesia en el mundo.

Lectura – Mt 5,13-16
Como hemos visto la Iglesia, la asamblea de llamados por Dios in Jesucristo, es el punto
de llegada de la historia de la salvación. Esta inaugura “los últimos tiempos”, (1Co
10,11) en los cuales Dios conducirá todos los hombres hacia la salvación. “La Iglesia,
dice el Concilio Vaticano II, es sacramento de salvación para todos los hombres” 56. Ella
es signo de esta salvación para todos los hombres. Es signo de esta salvación y “signo
eficaz” capaz de donarla realmente por obra de Dios. La Iglesia ha sido un proyecto de
Dios como servicio al mundo, para que el mundo se salva. El Evangelio leído nos
explica como la Iglesia cumple su misión.
a. La sal.
- Un sancocho sin sal, por cuanto contenga cosas buenas les ponemos, sabe mal: que no
tiene sabor. Así es el mundo y la vida del hombre sin Jesucristo. La Iglesia está llamada
a dar un sentido a la existencia del hombre y a su historia en el mundo: el sentido
verdadero de la vida, de la muerte y del dolor. Sin esta sal, la vida es una cosa que sabe
mal.
b. La luz.
- En la oscuridad no veo nada: ni adonde ir, ni los demás. La oscuridad me aísla, me
encierra en mí mismo. La luz me permite de ver a los demás y el horizonte, un camino
para mí vida. Como la luz es un servicio que ayuda a los hombres, así la Iglesia sirve
para el mundo dándole la luz. Acoger también un poco de ella es para la humanidad
germen de salvación.
c. La levadura.
- Jesús usa una tercera imagen para describir la Iglesia: “El Reino de los Cielos es
semejante a la levadura que tomó una mujer y la mezcla con tres medidas de harina,
hasta que fermentó todo” (Mt 13,33). La levadura es bien poca cosa, pero poco a poco
fermenta toda la harina. Así la Iglesia en los siglo ha fermentado la humanidad para
puedan acoger en su conciencia, por lo menos algo de la Palabra de Dios y del anuncio
de amor del Evangelio. Si miramos a la historia del mundo vemos que la Iglesia a
cumplido su misión y como las buenas ideas del mundo vienen de la Iglesia.
Las ideas de justicia y de fraternidad entre todos los hombres de cada pueblo y raza
vienen del Evangelio.
- El cuidado hacia los enfermos y los huérfanos, hacia los niños abandonados, de la
instrucción que todos tienen derecho a recibir, al amor hacia los pobres y a los
menospreciados vienen de la Iglesia y vienen igualmente del Evangelio, que anuncia las
“obras de misericordia” (Mt 25,31-37) en las cuales se manifiesta la caridad.
- La Iglesia ha introducido en el mundo una nueva manera de mirar al hombre, y ha
alcanzado también a aquellos que no creen en Jesucristo y también que lo rechazan.

56
Constitución sobre la Iglesia (Lumen Gentium capítulo I; decreto sobre las misiones, capítulo I).

62
- La Iglesia está llamada a ser luz, sal fermento, no sólo para aquellos que están en ella,
más para todos los hombres, también para aquellos que son enemigos. Porque la obra
del Espíritu Santo fortalece en el corazón de los hombres de buena voluntad el
testimonio de la Iglesia y suscita deseos y obras de amor, también en aquellos que no
pertenecen a la Iglesia.
- Un ejemplo significativo de todo esto es la vida de Gandhi. Profeta y artífice de la
independencia de la India. Nació vivió y murió en la religión del hinduismo. De joven
viajó a Inglaterra para estudiar ley y como avocado se fue a sur de África donde había
una colonia indiana. Los conoció (por medio de las obras del ruso Tolstoi) El
cristianismo y leyó el Evangelio que le dio una gran impresión. Toda su acción sucesiva
corrigió el hinduismo con los principios de igualdad y fraternidad del Evangelio,
luchando sobre todo en contra del inicuo sistema de las “castas”57 sancionado por la
religión hindú. Por esto y por haber propugnado y defendido la fraternidad entre
hindúes y musulmanes, fue asesinado por un fanático hindú el 30 de enero de 1948. Su
última palabra fue “¿Hé Ram!” es decir “Dios mío”. Todas las veces que encontraba los
cristianos les decía: “sean verdaderamente cristianos, sean fieles al Evangelio y serán
una bendición para todos los hombres”.
Jesús mismo amonesta los cristianos a ser fieles al Evangelio cuando dice: “Si la sal
pierde su sabor, ¿con qué se le salará? Sirve sólo para ser tirada afuera y pisoteado por
los hombres” (Mt 5,13).
Por causa de los pecados de los cristianos la Iglesia en el trascurso de su historia, ha
arriesgado ser sal que pierde sabor, pero el Señor siempre ha intervenido para corregir
(como ha hecho con Israel). También a ella ha enviado profetas, para que regresará a
Dios. Estos profetas son los que lamamos santos y que en el curso de los siglos han
testimoniado la potencia de Dios y el amor que Él tiene para su Iglesia.
El objetivo de todo esto nos lo indica Jesús: “para que los hombres vea vuestras obras
buenas y glorifiquen el Padre que estas en los cielos”. Gandhi, sin hacerse cristiano, ha
reconocido como verdadero la enseñanza de Jesús al punto de entregar su vida. Así ha
dado gloria al Padre y de esta manera ha obtenido la salvación.
Dios obra “en la manera que sólo Él conoce” la salvación de todos los hombres que,
guiados interiormente por el Espíritu Santo, buscando la verdad, con la luz que tienen y
con corazón sincero58.

Oración.

57
El sistema de la religión hindú, por el cual los hombres están divididos en castas hereditarias serradas,
es particularmente odioso para los pertenecientes a lo última casta, lo de los “parias” o intocables, tenidos
particularmente en esclavitud. Gandhi amaba vivir entre ellos con gran escándalo de los bien pensantes.
Hoy la India ha abolido por ley toda división de castas y una “paria” es representante en el parlamento.
Ojo es muy hermoso lo que escriben D. Lapierre y L. Collins en el libro “Esta noche la libertad” sobre
Gandhi.
58
Lumen Gentium, capítulo 16.

63
33. LA IGLESIA EN EL MUNDO

Oración
Dialogo
1. ¿En la Iglesia hay divisiones de razas, pueblos e idiomas? ¿Por qué?
2. ¿Quiénes son los sucesores de los apóstoles?
3. ¿Dios cómo quiere que sea su Iglesia?

- Introducción. Pentecostés es la llegada del Espíritu Santo que da comienzo a la


Iglesia. El milagro de las lenguas es un signo profético: que hombres diferentes habrían
aceptado una única Palabra, el Evangelio, y la habrían comprendida.

Lectura – Hch 2,1-11


Pentecostés señala un dúplice milagro: por una parte los Apóstoles, reciben el Espíritu
Santo, sienten que en ellos ha sido vencida el miedo a la muerte (Jn 20,19) y salen del
cenáculo donde se habían refugiado, y comienzan a anunciar la Bueno Noticia.
Por otra, las personas de lengua y razas diferentes escuchan sus palabras (en galileo)
cada quien en su idioma nativo. La unidad de gentes diferentes, que acogen
voluntariamente una única Palabra es el signo de la Iglesia. También entre nosotros esto
es un hecho verdadero: podemos no estar de acuerdo o no entendernos sobre tantas
cosas (ejemplos); pero la Palabra de Dios la entienden todos y delante de ella somos una
sola cosa.

Es más fuerte que nuestras divisiones.


Según la instrucción de Jesús y con su ayuda, los apóstoles van en todo el mundo,
conocido hasta aquel entonces, a anunciar el evangelio. Siempre había grupos de
personas dispuesta a acogerlo, allí fundaban una Iglesia, donde a la cabeza estaba un
obispo59 y un grupo de presbíteros60 que le ayudaran61.
El apóstol que la había fundada, se preocupaba que cada Iglesia estuviera en comunión
fraterna con las demás Iglesias que estaban en el mundo. Pedro es aquel, que por
voluntad de Jesús (Mt 16,13-20) tiene la tarea de mantener unidos a los apóstoles y a
todas las Iglesias (Hch 15 el primer Concilio)62. Cuando Pedro se trasladó de Jerusalén a
Roma y allí murió mártir, la Iglesia se estaba expandiendo por todo el mundo. Con el
pasar del tiempo los apóstoles63 murieron y los obispos asumieron el gobierno de las
Iglesias, y siempre más claramente entendieron que Pedro y sus sucesores tenían la tarea
de garantizar la unidad y la comunión fraterna entre todas las Iglesias.
El papel64 del obispo es la de vigilar que en la iglesia se haga según el Evangelio. El
papel del Papa65 es aquella de vigilar y tener unidos a los obispos y de todas las iglesias.
El papel del presbítero es lo de hacer presente en una parte de la Iglesia su obispo. Así el
Señor quiere que en su Iglesia resplandezca la unidad. Por esto ha orado en la Última
Cena “Para que sean una sola cosa… para que el mundo crea que tú, Padre, me has
enviado” (Jn 17,20-21).
Oración

59
Episcopos = vigilante.
60
Ancianos.
61
La estructura que indicamos es precisa ya en el final de los tiempos de los apóstoles.
62
Por el papel de Pablo, ver Gal 2.
63
El último fue s. Juan muerto hacia el año 100 d.C.
64
Hablamos aquí solo del papel en cuanto gobernante de la Iglesia.
65
En griego quiere decir padre. El papa es el obispo de Roma y sucesor de Pedro.

64
34. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

EL “PATER”

Introducción y ambientación
- Canto de ingreso
- Saludo del celebrante – invocación al Espíritu Santo

1ª lectura Os 11,1-4.8b-9
- Canto: o salmo

2ª lectura Lc 11,1-13
- Dialogo sobre las lecturas
- Homilía

Acción litúrgica
- Los muchachos se presentan delante del catequista.
C. ¿Quieres pedir a Dios, por obra del Espíritu, un corazón de hijo hacia tu Padre
celestial?
R. Si lo quiero.
C. Recibes la oración de los Hijos de Dios porque el Señor la lleve a cumplimiento en tu
vida.
R. Amén.
- Oración de los fieles.
- Conclusión
- Introducción al “Pater” con las manos levantadas
- Pater – Bendición
- Explicación del sentido del ágape, si lo hay

La preparación
- Los muchachos se dividen en tres grupos y preparan las introducciones a las dos
lecturas y el canto interleccionario. Si hay quien lee bien puede hace la lectura.
- Se pueden invitar a los padres
Se puede hacer un “ágape” al final, explicando bien el sentido

Esquema de la homilía
Llamar Dios “Padre” es un don del Espíritu Santo
El hombre natural, el hombre común, tu y yo, llevamos en el corazón el “catecismo del
maligno” que nos dice que Dios no nos ama, porque limita tu libertad con su ley y te da
problemas y desgracias. Por esto no existe o es malo. Entonces te encuentras solo
delante de la vida, solo e indefenso, la única regla para vivir es: “si yo no pienso en mí,
nadie lo hará”. Primero vengo yo y lego todo lo demás. Es aquí la raíz de cada egoísmo
y pecado del hombre.
Pero Dios responde a esta tentación que cada hombre lleva en sum corazón, y lo hace
por medio de Jesús: en Él nos ha hecho ver hasta qué punto nos ha amado. Cristo ha
amado al hombre cuando era su enemigo y no se ha defendido delante de los pecados
del hombre (Rm 5,6-10). Jesús ha entrado en la muerte para nosotros, diciendo como
Abrahán (Gn 22) “Dios provee”, sabiendo que Dios lo amaba y no lo habría dejado en
la muerte. Él nos ha enseñado el abandono y la confianza total al Padre.

65
Aquel que tiene el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo tiene una confianza semejante al
Hijo en Dios.
Para qué preguntar:
- La oración de petición es el signo de este abandono en Dios. Nosotros no pedimos
porque Dios sepa lo que nos sirve, puesto que ya lo sabe; sino para confesar:
1. Nuestra dependencia de Dios, nuestro ser criatura: Que todo nos ha sido donado por
Él.
2. Nuestro abandono a Él, nuestra confianza de ser escuchados, cuando y como Él
quiera.
La insistencia de pedir continuamente, sin cansarse de esperar, nos pone siempre más en
esta actitud.

“El Padrenuestro”
1. Padre que estas en los cielos = hebraísmo para decir “que eres Dios”66.
2. Sea santificado tu nombre (Ex 36,17-27) = nosotros somos solo capaces de
deshonorar el nombre de Dios con nuestros pecados, pero Dios santificará su Nombre
en nosotros dándonos su Espíritu Santo, que nos capacitará de cumplir su voluntad.
3. Venga tu reino = Dios haga venir su Reino en medio de nosotros, es decir, que
cumple sus promesas para nosotros.
4. Hágase tu voluntad = Que se cumpla la voluntad de Dios en nosotros.
5. Perdona nuestras… Como nosotros… (Mt 18,21-34) = perdonar es don de Dios,
como ser perdonados, por esto pidamos las dos cosas.
6. No nos dejes de caer en tentación = cuando estamos en el momento de la tentación,
en la prueba, necesitamos su ayuda.
7. Más líbranos del mal = del cual somos esclavos y que está dentro y fuera de nosotros.

66
Los hebreos que no podían mencionar el nombre de Dios, usaban nombres que lo identificaban, como
aquí “cielos” o el uso del impersonal “venga”, o “santificado sea” (Dios santifique).

66
SEXTA PARTE: CONFIRMADOS POR EL DON DEL ESPÍRITU SANTO
Un proyecto para celebrar

35. EL ESPÍRITU SANTO DESCIENDE SOBRE NOSOTROS

A. CUESTIONARIO

1. ¿Cuáles son las promesas que les ha hecho Jesús en el Evangelio?


2. ¿Cuál es el don más grande que Jesús ha dado a los hombres?
3. ¿Qué esperas del don del Espíritu Santo?

El propósito de esta catequesis es el de anunciar a ustedes el don del Espíritu Santo y


para que puedan comprender el sentido. ¿Qué hace el Espíritu Santo? ¿A qué sirve?
¿Pedirlo cómo y para qué?
El método que usaremos será de escuchar lo que nos dice la Palabra de Dios en cuatros
textos, dos de los AT y dos del NT.
Ez 37,1-14
Ez 36,24-28
Hch 2,1-11
Lc 11,5-13
Hacer que los muchachos busquen las citas en la Biblia.

Dialogo
1. ¿Cuáles son las promesas que les ha hecho Jesús en el Evangelio?
2. ¿Cuál es el don más grande que Jesús ha dado a los hombres?
3. ¿Qué esperas del don del Espíritu Santo?

El Espíritu de resurrección

Lectura – Ez 37,1-14
- Nuestra realidad es parecida a la de los hebreos en el exilio que decían: “se han secado
nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, todo ha acabado para nosotros”
(Ez 37,11b).
- Estamos secos = incapaces de amar, incapaces de hacer el bien aun cuando queremos
hacerlo, somos incapaces de estar en paz.
- Estamos muertos, estamos en la tristeza y en la infelicidad. Todo nos hace sufrir. En
nosotros no tenemos ni vida ni gozo. Nosotros buscamos continuamente de huir de esta
realidad, de no pensar, pero tampoco esto resulta.
- “¡Profetiza!” Esta Palabra viene a ustedes como una profecía de lo que Dios quiere
hacer con ustedes, darles la vida, hacer que puedan salir de sus tumbas 67, hacerles gustar
la resurrección.
- Esta Palabra Dios la cumplida para ustedes en Jesucristo cuando lo ha resucitado de la
muerte como “primogénito entre muchos hermanos” como signo de lo que quiere hacer
para con nosotros.
- Quien lleva en sí mismo el don del Espíritu Santo lleva en sí una “fuente de agua viva
que brota para la vida eterna (Jn 4,14), una fuente de vida. Nosotros tenemos en el
corazón una semilla de muerte (que es el pecado, el no creer en Dios y no confiar en Él)
y cada pequeña contrariedad nos lleva al sufrimiento. Tener una fuente de vida en sí
67
La tumba es el único lugar desde nadie puede salir. Aquí es la imagen de aquella realidad frente a las
cuales estamos impotentes y no podemos salir fuera, sino que sólo Dios puede hacerlo.

67
quiere decir que más nadie puede quitarte la vida y la paz que tienes 68. En Jesucristo
nosotros podemos tener gratuitamente este don.

El corazón nuevo
Lectura –Ez 36,24-28
“Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (Ez
36,26b) Corazón del hombre = corazón de piedra.
1. Rebelarse a Dios. Nosotros murmuramos continuamente contra Dios. Si le
obedecemos en alguna cosa lo hacemos de mala gana y se vuelve un peso tremendo.
Nos comportamos con Dios con un corazón de esclavos que se rebelan, u obedecen con
la fuerza.
2. Egoístas hacia los demás. Nos interesamos sólo de nosotros, estamos incapacitados
de amar si no a nosotros mismos, estamos en perpetuo conflicto con los todos. Somos
infelices porque tenemos un corazón que no ama y no tiene paz.
Este anuncio del corazón nuevo que hoy viene a ustedes, Dios lo ha cumplido por medio
de Jesucristo. Él nos enseñó que es este corazón nuevo.
1. Delante de la cruz, Jesús no ha murmurado en contra de Dios, porque confiaba en el
Padre y sabía que no lo habría abandonado en la muerte. La última Palabra de Jesús en
la cruz ha sido de abandono al Padre: “En tus manos entrego mi Espíritu” (Lc 23,45). Te
la entrego con mucho gusto, porque sé que tú me la devolverás.
2. Jesús ha amado al hombre, a ti y a mí, con nuestros pecados, dudas, rechazos y
traiciones. Por esto en cambio de la muerte injusta que subió, ha dado a sus enemigos el
perdón: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen” (Lc 23,24). Hay una sola
manera de amar: amar al otro cuando es tu enemigo. Si amas sólo a tú amigo, amas sólo
a ti mismo (cfr. Lc 6,27-35).
Ahora, este corazón que confía totalmente en Dios, que sabe amar desde el profundo,
porque tiene compasión y ternura hacia sus enemigos, pueden recibirlo gratuitamente en
vuestra vida.
El Espíritu que pide es el “Espíritu de Jesucristo” (Rm 8,9), que puede formar poco a
poco en vosotros un “corazón de resurrección”, un corazón nuevo semejante a lo de
Cristo.

Espíritu de comunión

Lectura – Hch 2,1-11


Nuestra realidad es la de la torre de Babel. Contar Gn 11,1-9.
El relato describe, como consecuencia del pecado, de la separación de Dios, la realidad
de separación, conflicto y división que es inherente a la historia y a la vida del hombre.
Hombres que hablan un solo idioma ya no se entienden. Es la realidad de división e
incomunicabilidad. No obstante nuestra buena voluntad no somos capaces de entender
al otro y el otro no nos entiende. Cada uno habla un lenguaje propio que el otro no
puede comprender.
- Por obra del Espíritu Santo, hombres y pueblo de idiomas diferentes comprenden una
única Palabra que los llama y los une a sí. Este milagro se cumple cada día en la
experiencia de la Iglesia. Es el lugar donde Dios quiere obrar este milagro. Allí Los que
están llamados comprenden aquella única Palabra: es como si hablara a cada uno en su

68
Que nuestra reacción a los hechos exteriores depende de cómo somos dentro, es una cosa comprobada.
El ejemplo clásico es la del mismo golpe a la rodilla que puedo recibir después que alguien me hay hecho
una maldad, o cuando estoy alegro y contento. En este caso ni siquiera me doy cuenta.

68
lengua personal. Los hombres que no se entienden y que nunca están de acuerdo en
nada, están unidos por esta única Palabra.
El don del Espíritu Santo hace de nosotros miembros de un solo Cuerpo que es el de
Cristo resucitado.

Pedir el don del Espíritu

Lectura – Lc 11,5-13
“La promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que están lejos, para
cuantos llame el Señor Dios nuestro” (Hch 2,39), dice Pedro después de haber
anunciado el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo. Esta es la promesa que
esta noche viene a ustedes, a los cercanos y a los lejanos del Señor. Porque es Él quien
llama, y llama a quien quiere.
Esta promesa no se cumple por magia, sino en la medida en que nosotros la pedimos.
Nuestros pecados, nuestras debilidades, nuestros egoísmos nos muestran lo necesitados
que somos de pedir al Señor que nos done su Espíritu. Es nuestra incapacidad que nos
empuja a pedir.
La Parábola de Jesús nos dice dos cosas:
1. Pedir el don del Espíritu Santo continuamente, con insistencia, día y noche. Nosotros
les invitamos esta noche, cuando estarán en su casa, antes de acostarse, de retrasar un
poco vuestro sueño y de pararse a pedir al Señor el don del Espíritu Santo. Luego les
diremos como hacer.
2. Pedir con fe, sabiendo que el Señor nos ama y quiere darnos sus dones: “¡Cuánto más
el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!” (Lc 11,13).

Reflexión
Después de la catequesis llevara los muchachos en la capilla para hacer un tiempo de
reflexión. Para que puedan volver a leer las lecturas que les han llamado la atención, y
puedan orar un poco. Cada uno puede salir cuando cree pero en silencio.

69
36. EL ESPÍRITU QUE TE HA SIDO ENTREGADO COMO DON

1. EL SENTIDO DE LA CONFIRMACIÓN
La Confirmación como renovación y ratifica de nuestro Bautismo, como adhesión libre
al Señor. Sí, deseo que Dios cumpla en mí las promesas del Bautismo.
Bautismo = unión = configuración a la Pascua de Jesucristo (Rm 6,3-14).

1. Sepultados con Cristo en la muerte. Un “hombre viejo” que tiene que morir:
- El hombre con el corazón de piedra.
- El hombre egoísta y sin paz.
- El hombre sin esperanza que no sabe amar a Dios.
- El hombre que busca la felicidad y nunca la encuentra.
El hombre que no sabe entender, ni amar a los demás.
2. Dios hará morir este hombre viejo, que está en ti y en mí, y con la potencia de su
Espíritu Santo hará nacer una criatura nueva que tiene el corazón a imagen de Cristo –
que vive constantemente en el gozo de la Resurrección.
Dios combatirá contigo en contra del maligno que quiere atarte con el miedo a tu vieja
manera de vivir: porque Jesús lo ha vencido por nosotros.

Lectura – Mt 4,1-11
Las tentaciones de Jesús son aquellas que tú y yo tenemos siempre, y de las cuales
siempre hemos venido perdiendo.
1. El pan antes que todo. El pan es el símbolo de lo que para nosotros representa una
seguridad (dinero, diversión, etc.) lo que sirve en la vida. La seguridad es para nosotros
la primera cosa que buscamos. Pero Jesús dice que no es así. La primera cosa que
tenemos que buscar es la Palabra de Dios que no da verdaderamente la vida.
2. En la segunda tentación el maligno sugiere a Jesús otra vía, que no es la que le ha
dado el Padre. Es la tentación de querer una vida distinta, de huir de nuestra historia, de
no aceptar la vida que Dios nos da. ¡Haz un milagro abrumador delante de todos, y
todos creerán en ti, así huiras de la Cruz! Es la tentación de huir con todo medio posible
de nuestras cruces (ejemplos). Jesús contesta: “No tentarás a tú Dios”. Es decir: yo
confío del Padre mío y sé que proveerá en mi vida, también a mí cruz.
3. “Te daré todo si me adorarás”. La tentación de “vender el alma al demonio” para
obtener el éxito y poder en el mundo, sobre los demás, de quererlo a cualquier precio
arrastrando con todos, sin importarnos al mal que hacemos para obtener lo que
queremos. Jesús contesta: “Sólo a Dios servirás”. Porque es la única vía que lleva a la
vida.
Por esto el rito de la confirmación empieza con la renovación de las renuncia y de las
promesas bautismales.
Renuncia a las obras, a los engaños del maligno. Acto de fe, en Dios, en Jesucristo, en el
Espíritu Santo. El maligno no engaña, como la ha intentado con Jesús. Promete la vida
si tú le obedeces. Pero lo que te da realmente es la muerte. Cada vez que obedecemos al
maligno caemos en la infelicidad y en la muerte. Por esto Jesús dice: “Quien busca su
vida la perderá: quien pierde su vida por mí la encontrará” (cfr. Mt 16,25).

2. EL SIGNO DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS


El primer signo de la confirmación es la imposición de las manos. Tanto en el AT cuanto
en la Iglesia, esto significa el don del Espíritu Santo que puede cumplir en nosotros “lo
que es imposible para los hombres” (Lc 9,24).
La imposición de las manos te da:

70
- El perdón de los pecados.
- Un corazón nuevo que poco a poco puede amar y perdonar. Para obrar esta
transformación se nos dan los dones del Espíritu Santo. Son:
1. Sabiduría e inteligencia. Capacidad de entender profundamente el sentido de la vida,
del dolor y de la muerte; el sentido de lo que nos pasa, el sentido de Dios.
2. Consejo y fortaleza. Capacidad de comprender la voluntad de Dios y fuerza para
cumplirla.
3. Ciencia y piedad. Conocimiento y amor por Dios que se vuelven siempre más
profundos.
4. Temor de Dios. Temor de perder al Señor por causa de nuestra ceguera y de nuestros
pecados.

3. LA SEÑAL DE LA CRUZ GLORIOSA


Es la señal de los que Dios ha elegido: “No causen daño ni a la tierra ni al mar ni a los
árboles, hasta que marquemos con el sello la frente a los siervos de nuestro Dios” (Ap
7,3). Es el signo de la victoria sobre la muerte en la Cruz de Jesucristo.
Cada hombre se encuentra delante a la cruz. Encuentra la cruz en su vida (ejemplos).
Delante a la cruz “el hombre viejo” se rebela y se queda en la muerte y en la
desesperación: blasfemia e intenta descargar todo sobre los demás.
En la Confirmación, la Iglesia quiere darte el poder de llevarla con el Señor, para que
ella no te vuelva a aplastar. Este es el misterio del Reino de Dios que el Padre ha tenido
escondido a los sabios y lo ha revelado a los pequeños. Es el don que Jesús ha merecido
por nosotros y por el cual bendice su Padre.

Lectura – Mt 11,25-30
El misterio que Jesús ha venido a revelar y que ha escondido a los sabios de este mundo
es el amor del Padre que se manifiesta en la cruz. La cruz es de hecho el yugo de Jesús.
Jesús dice, si nosotros llevamos la cruz como Él: con humildad, sin rebelarnos si viene
de Dios (ejemplo), con mansedumbre de corazón (sin resistirse al mal) si nos viene de
los demás.
El Padre hará que ella se vuelva “un yugo suave y una carga ligera”. Él vendrá a
consolarnos y a hacer de ella una fuente de paz y bendición para nosotros.
La señal de la cruz en la frente hecha por el obispo con el crisma es el signo profético
que Dios les capacitará para llevar sus cruces en su nombre.
El obispo luego les dará una cachetada en la mejilla diciendo: “¡la paz esté contigo! Se
contesta: “y con tú espíritu”. Este es también un signo profético: Dios da al cristiano su
paz, en el Espíritu Santo también se reciben ofensas y persecuciones por el Evangelio.

4. CRISMA Y EUCARISTÍA
Concluiremos la celebración con la Eucaristía. En nuestra participación a la Eucaristía
se desarrollarán los dones recibidos en la imposición del crisma. Cada vez que comemos
el Cuerpo del Señor y bebemos su Sangre, estamos invitados a participar de la Pascua
del Señor.
Comer con verdad (cfr. 1Co 11,27-30) el Cuerpo de Jesús dado a la muerte por nosotros
nos lleva a poner nuestra debajo de la suya, porque Él nos lleve en su Resurrección
dándonos paz y consuelo.
Beber del cáliz del Señor significa pedirle de entrar en su Alianza en la cual recibimos el
perdón de los pecados en la gozosa esperanza de una vida nueva. En la celebración de la
Eucaristía que participarán en todas su vida, los dones de la Confirmación se cumplirán
en la manera y en los tiempos establecidos por Dios, su ustedes lo quieren.

71
Reflexión en silencio
Los muchachos serán llevados en la Iglesia como en la otra Catequesis.

72
37. TESTIGOS DE UNA NOVEDAD EN EL MUNDO

Oración
El Señor nos invita, como ha hecho con los apóstoles, a esperar el don del Espíritu
Santo, quedando todos juntos. Por esto estamos aquí juntos a esperar aquel momento
que nadie conoce (Hch 1,6-8) y a pedir al Señor que llegue también para nosotros, que
llegue pronto. Nosotros ya hemos recibido un germen de este don en el Bautismo. Sin
embrago esta semilla de Espíritu no puede crecer y dar frutos si a no nos interesa y no lo
pidamos. La Confirmación que recibimos será un signo muy fuerte con la cual nosotros,
libre y voluntariamente, quisiéramos pedirle a Dios. Pero como nadie puede pedir una
cosa totalmente desconocida, Dios si nos ha llamados a ser cristianos, nos ha dado
alguna señal. Sobre esto tenemos que interrogarnos.

Dialogo
1. ¿El catecismo en que estas participando, te ha servido para algo?
2. ¿Para qué? Di hechos concretos.
Ojo. Es preferible que todos contesten a estas preguntas si es posible.

- Introducción. El símbolo del agua (que Jesús usa en el discurso con la samaritana cfr.
Jn 4) se presta muy bien a lo que Jesús nos quiere explicar, sobretodo en el contexto de
un país como Palestina, donde si hay agua hay desierto, la muerte.

Lectura - Jn 7,37-39 (4,7-14)


“Quien tiene sed”. En el Evangelio de Juan la sed física es la imagen de lo que el
hombre desea para su felicidad: su propia realización, plenitud, paz, gozo (cfr. Is 55,1ss;
Jn 4,1ss). Todos estamos sedientos de estas cosas.
“Que venga a mí y beba”. Jesús tiene para nosotros una fuente de “vida” que puede
quitar la sed a nuestro corazón. Ustedes verán es sus vidas que todas las otras cosas que
buscarán para quitarse la sed de la felicidad no sirven, porque pueden apagar la sed sólo
un momento y luego la sed vuelve más fuerte que antes.
Ir tras de Jesús significa sobretodo escuchar la Palabra, allí está la fuente que puede
quitarnos la sed para siempre.
“De su corazón…”. Pensamos que nuestra felicidad depende de las cosas que están
fuera de nosotros: si todas las cosas van en la manera como queremos y todas las
personas hacen lo que nosotros queremos. Esto es un engaño. Nuestra felicidad depende
de lo que tenemos en el corazón.
Ahora el hombre normal tiene en su corazón una “fuente de muerte” que lo lleva al
mismo tiempo al mal y a la infelicidad. Entonces nada puede hacerlo feliz.
“Ríos de agua viva”. El don del Espíritu Santo, pone en el corazón del hombre una
fuente de “vida”, de gozo y de paz, que nada le puede quitar. El Espíritu Santo es capaz
de transformar poco a poco el corazón del hombre, poniendo en él “los mismos
sentimientos de Jesucristo”, lo capacita a conocer y amar a Dios y a su hermano y a su
enemigo. Quien tiene en el corazón el Espíritu Santo no siente el mal que le hacen los
demás (o, por lo menos no le quita el gozo), porque en su corazón está la fuente del
amor y de la misericordia de Dios.
Entonces, esto que ya no viene del hombre sino de Dios, desborda en su corazón y es
capaz de verterse en los demás como misericordia, amor, servicio gratuito y totalmente
desinteresado.

73
“El Espíritu que habrían recibido aquellos que creen en Él”. Discurso profético que
Jesús hace también a ustedes. Un día si ustedes continuarán a “seguir a Jesús” y a
“beber el agua” de su Palabra, estos se cumplirá.
Por esto el don del Espíritu es la única cosa que se pide siempre a Dios, y la
Confirmación es el signo sacramental de esta primera petición que deberá estar siempre
presente es sus vidas.

Oración

NOTA DIDACTICA
Es muy importante subrayar que los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación
que son don del Espíritu Santo, son una “semilla” o una “primicia” que debe crecer en
la vida del cristiano, y que crecerá según la disposición interior de cada quien (Mt
13,1ss), de su oración (Lc 1,13) y de la escucha de la Palabra de Dios.

74
38. TESTIGOS DE LA PASCUA DE CRISTO

Oración

Dialogo
1. ¿Cosa necesitas para vivir?
2. ¿A qué te sirve ser feliz?
3. ¿Quién puede darte estas cosas?

- Introducción. Enlazar el relato con el del Mar Rojo (Ex 15,22-27). Los hebreos se han
encontrado otra vez delante de la muerte a causa del hambre y dudan de Dios y se
rebelan, pero Dios provee por pura misericordia.

Lectura – Ex 16,2-6.13-16.35
Los hebreos tienen miedo que Dios se olvida de ellos, que los deje en la muerte y no les
da lo que necesitan en la vida. También nosotros muchas veces dudamos de Dios
delante de las cosas que nos ponen triste, nos humillan, nos hacen sufrir. Dios ha
querido proveer para los hebreos con un pan del cielo que le daba vida: el maná. El
maná era el sueño profético de la Eucaristía.
Dice Jesús “Yo soy el paz de vida. Sus padre comieron el maná en el desierto y
murieron; Yo soy el Pan de vida bajado del cielo: quien come de este Pan tendrá vida
eterna” (Jn 6,48-51). El pan de la Eucaristía es Jesús mismo: su cuerpo “entregado a la
muerte” (Lc 22,19), para que nosotros tengamos vida.
Comer este pan que es el Cuerpo de Cristo significa entrar en Comunión (unirse
participar) con su muerte, para que también nosotros como Jesús pasemos (se haga
Pascua), de la muerte a la vida.
Es necesario, entonces, no rebelarnos a nuestras muertes, sino aceptarlas y juntarlas a la
de Jesús: es decir “¡Amén!” a mí muerte como Jesús con la suya (Lc 22,42), para que el
Señor nos haga resucitar con Él.
En la Eucaristía, juntos a Jesús y juntos entre nosotros (porque todo comemos este único
pan) pasemos (hacemos Pascua) con Él: llegamos a la vida pasando por la muerte. Esta
vida a la cual llegamos es la “vida eterna”, una vida que nunca acabará y que ni siquiera
la muerte física nos la podrá quitar.
Las otras cosas que buscamos para tener vida y felicidad terminan, pero esta vida que
viene del Señor dura para siempre.

NOTA DIDACTICA
1. Objetivo de esta catequesis: introducir a una espiritualidad pascual sobre la
Eucaristía. La idea corriente que tenemos de la Eucaristía es una idea estática: la
presencia de Jesús en nosotros. Esta concepción es muy pobre y disminuye el fin de la
Presencia divina. Este fin es la Pascua, hacer Pascua con el Señor: es decir, pasar en
comunión con Él de la muerte a la vida.
2. Por esto es importante actualizar y hacer tomar conciencia de la realidad de muerte,
de sufrimiento, tristeza, dolor que llevamos por dentro y de la necesidad que tenemos
que el Señor pase en estos acontecimientos y no nos deje en la muerte.
3. Todos necesitamos de la Eucaristía y que el Señor pase en nuestra vida.
4. Sólo en este contexto se puede recuperar coherentemente la idea de alabanza, es decir
la Eucaristía propiamente dicha.

75
39. CELEBREMOS NUESTRO CAMINO

Hemos visto que delante de nosotros hay dos caminos: el de la vida y el de la muerte, el
de la felicidad y la de la infelicidad, el del amor y el del egoísmo. Hemos visto también
que aun queriendo seguir al Señor, muchas veces no somos capaces. Por esto hoy la
Iglesia nos invita a pedir el don del Espíritu Santo, que sólo puede capacitarnos en el
seguimiento de Jesús.

Canto de entrada
Saludo del presidente
Invocación al Espíritu

- Monición. El relato del profeta Ezequiel (597 a.C.), habla en nombre de Dios a los
hebreos que son esclavos en Babilonia. Las promesas de vida por obra del Espíritu
Santo son también para nosotros.

1ª Lectura: Ez 37,1-14 – Sal 8 (puede ser cantado)

- Monición. Jesús en el discurso de la última cena, promete el don del Espíritu Santo.
Jesús lo llama “el Consolador” porque Él consuela, pacifica, conforta el corazón de
quien quiere seguir a Jesús. Él dice: “quieres vivir” es decir, tendrán la vida eterna, la
misma vida de Dios.

2ª Lectura: Jn 14,15-21

Homilía
- Nosotros estamos como “muertos” incapaces de hacer el bien que quisiéramos.
- ¿Quieren recibir el Espíritu Santo por qué les da la vida?
- Explicar el sentido de la liturgia

Acción litúrgica
Los muchachos se acercarán al presbítero y de rodilla piden en silencio y con sus
palabras el don del Espíritu Santo. Mientras tanto se pueden cantar un canto que habla
del Espíritu Santo.

Oración de los fieles


Padrenuestro
Bendición
Despedida.

76
SEPTIMA PARTE: RETIRO PARA LA CONFIRMACIÓN

40. HORARIO Y ESQUEMA (INDICATIVOS)

Viernes
4:00 pm Introducción al rito
5:00 pm Catequesis I – el Espíritu Santo
6:15 pm Descanso
6: 45 pm Vísperas
7:30 pm Finalización del día

Sábado
9:30 am Laudes
10:00 am Catequesis II – La confirmación
Reflexión
11:00 am Descanso
11:30 am Catequesis III – Caminar en la Iglesia
12:45 pm Descanso
13:00 pm Almuerzo – Descanso
14:30 pm Preparación de la liturgia
15:30 pm Pruebas en la iglesia – Descanso – Cantos
17:00 pm Giro de experiencia y decisión
17:30 pm Liturgia penitencial (con padres)

77
41. INTRODUCCIÓN

A. EL SENTIDO DEL RETIRO


1. Un tiempo de decisión
- La primera decisión autónoma de vuestra vida “¿quieren o no seguir al Señor?”
- Decisión como respuesta a una llamada de Dios que les ha hechos en este año. ¿Tú que
contestas?
- Sacramento de la confirmación: yo quiero seguir al Señor, pero conozco mi debilidad,
tengo dudas y no lo entiendo todo, por esto vengo a pedir a la iglesia el don del Espíritu
Santo que “nos enseñe cada cosa y nos recuerda lo que el Señor ha dicho (cfr. Jn 14,26).
- ¿Cómo han seguido el catecismo?
- Algunos distraídos con poco deseo de entender, probablemente sin haber pedido que el
Señor se manifieste a ustedes. Por esto este momento es muy importante.
Probablemente es la última ocasión que se les da.

2. Un tiempo para entregar a Dios


- La vida es un tiempo que Dios nos dona: cada año, cada día, ahora es un don de Dios.
Pero nuestras vidas tienes sus oscuridades, sus penas, sus dolores y muchas veces no
entendemos su sentido y nos rebelamos delante a los que pasa: a nuestra vida así como
es, a nosotros mismos así como somos.
- El retiro es un tiempo que damos a Dios, para que venga a iluminar nuestra vida, y a
ponernos en paz con ella, para que la comprendamos. Probablemente este tiempo, que
damos a Dios, puede servirnos a vivir en la verdad lo que queda de nuestra vida, y a no
tirarla a la basura. Porque tenemos una sola vida.
3. Un tiempo que no hay que desperdiciar
- Un tiempo donde el Señor pasa. Dios pasa para tomarnos allí donde nos encontramos
y llevarnos consigo hacia la vida. Donde Dios pasa se abren horizontes y la vida tiene
sentido. Caminamos hacia la gloria, hacia la paz.
- Problema: Dios pasa y nosotros no nos damos cuentas. Cuidado a no perder el tren de
la salvación. El “temor de Dios, es comienzo de la sabiduría”. No es tener miedo a Dios,
sino temer que por nuestra ceguera y distracción podamos perder Dios. “Temo al Señor
que pasa, porque pasa y no vuelve” (san Agustín).

B. SENTIDO DEL SILENCIO


- En este día y medio les preguntaremos silencio (menos en los momentos de descanso).
¿Por qué?
- El silencia es un signo que buscamos al Señor. Una cosa difícil porque tenemos miedo
de estar con nosotros mismos, de mirarnos, pero el silencia es mirar en nosotros mismos
para encontrar Dios, porque Dios no nos ha abandonado y nos ama así como somos.
- Actitud del silencio: mirar a nuestra vida a nosotros mismos, tomarla en las manos con
coraje, sin dejarse espantar por los problemas y dificultades. Si los hay no sirve de nada
intentar no verlos (así es como hace la mayoría de los hombres). Nosotros sabemos y les
atestiguamos que el Señor quiere proveer por ustedes. No teman.
- El silencio también es signo de ponernos frente a Dios: Estar allí y esperar si viene. El
sentido de la espera es esencial a la fe, es el signo que deseamos que el Señor venga. La
última Palabra que concluye la Escritura es una invocación de espera: Ven Señor Jesús
(Ap 22,20).
- En el silencio serán llamados a madurar vuestra decisión.

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Lectura – Jos 24,14-18
- Introducción. Josué ha introducido Israel en la tierra prometida y Dios con su
potencia la ha dado a su pueblo. Ahora en la ciudad de Siquém Josué reúne a todo Israel
y pregunta a quien quieren servir. Si el Señor o los dioses paganos de los Caldeos (los
dioses del pueblo de Abrahán), del Egipto o de los pueblos de la Palestina. Esta es la
pregunta que el Señor hace a todos nosotros en estos días.

Homilía. (Muy breve)

Volver a proponer las preguntas como sentido del rito.

Invitar a la oración porque el Señor los ilumine en la decisión.

Breve silencio – Oración de los fieles – Padrenuestro.

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42. EL ESPÍRITU SANTO

A. CUESTIONARIO

1. ¿Cuáles son las promesas que le ha hecho Jesús en el Evangelio?


2. ¿Cuál es el don más grande que Jesús ha venido a entregar a los hombres?
3. ¿Qué cosa esperas del don del Espíritu Santo?

B. CATEQUESIS
Ver catequesis nº 35 – El Espíritu Santo desciende sobre nosotros.

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43. ORACIÓN DE LA NOCHE (VÍSPERAS)

La Iglesia ora con la Palabra de Dios. Oración y escucha van juntas. Los Salmos son
oraciones son poesías (y cantos) que los hombres justos de Israel (a partir de David) han
escrito inspirados por Dios. Jesús como cada hebreo ha orado con los Salmos y ha dicho
que estos se refieren a Él (Lc 24,44).
Por estos motivos los Salmos son unas de las principales oraciones para los cristianos.
También en el NT hay oraciones en poesía y son las oraciones de la Iglesia del tiempo
de los apóstoles. Nosotros oremos también estas.

Salmodia
Uno o dos salmos de la liturgia del día, pueden ser cantados si es posible. Breve
introducción.

Lectura – Mc 10,46-52
- Introducción. Los milagros son contados por el Evangelio como “signos” de lo que
Jesús ha venido a obrar en el hombre. El ciego es la imagen de la realidad del hombre.
Es también el modelo de oración. De este relato ha nacido y ha llegado hasta nosotros a
través de los siglos toda la tradición sobre la oración como fuerza inmensa.

Dialogo
1. ¿Cuál es la semejanza que hay entre el ciego y nosotros?
2. ¿Por qué Jesús finge de no escucharlo?
3. ¿Por qué el ciego insiste?

Homilía
1. El ciego no asemeja.
- Es ciego. Nosotros tenemos una ceguera del corazón por lo cual no vemos el sentido
de nuestra vida, ni cosa es importante en ella, ni Dios que en ella está presente. Como el
ciego también nosotros estamos a mendigar y siempre tendemos la mano buscando un
poco de amor, pero no lo encontramos, de nuevo nos vemos obligados a tender la mano
y a mendigar el amor.
2. El ciego grita: “Jesús, hijos de David, ten piedad de mí”.
- El ciego no conoce a Jesús, solo ha sentido hablar de Él y piensa que es aquel que
Dios ha enviado para curar los ciegos como él. “Hijo de David” es un título mesiánico,
como decir: tú que eres el Mesías, tú que eres el enviado de Dios. ¿Tú crees qué ha
venido a curar tus enfermedades (ejemplos), para que puedas ver? El ciego gritaba
siempre más fuerte. Gritar a Dios es orar.
- Porque no oras. Porque no crees. No crees de estar ciego. No crees que Jesús te pueda
sanar.
- Jesús finge de no oír. Su silencio quiere interrogar al ciego y preguntarle: ¿De veras
quieres ser sanado? ¿Crees de veras que te pueda sanar? La oración continua e insistente
es un signo y una confesión que creemos en el Señor, pero también no reconocemos
incapaces de salvarnos con nuestras solas fuerzas. Muchos gritaban para que se callara.
- También a nosotros (los demonios) pasa que la gente nos pregunta ¿Qué haces? No
sirve de nada. La desconfianza es el primer enemigo de la oración.
- “¿Qué quiere que yo haga por ti? Jesús quiere que te des cuenta en el profundo cual es
tú verdadera necesidad. Por esto espera. Muchas veces pedimos a Dios todo menos lo
que nos sirve realmente.

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- El presbítero invita a los muchachos que vayan un tiempo a orar en silencio, para pedir
al Señor lo que necesitan. Puede ayudar mucho repetir en silencio la misma frase del
ciego. Se le avisa que no es fácil rezar así y se le da algún consejo sobre como estar en
recogimiento.

Silencio por circa tres minutos


Padrenuestro
Bendición.

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44. ORACIÓN DE LA MAÑANA (LAUDES)

El cristiano alaba la mañana, porque sabe que en trascurso del día verá la bondad y la
misericordia del Señor.
Nuestra alabanza para este día en el cual el Señor nos viene al encuentro.

Saludos del celebrante

Salmodia (como en las vísperas)

- Monición. En los dos relatos que vamos a escuchar, Luca nos presenta la respuesta a
la pregunta: “¿Quién entra en el Reino de Dios? Y responde: “los pecadores y los
pequeños”. Escuchemos.

Lectura – Lc 18,9-17

Ecos.
Homilía

1. El pecador
Con esta parábola Jesús nos dice una cosa fundamental: que quien se considera justo no
entra en el Reino de Dios. El fariseo está convencido de ser justo porque observa la ley
de Dios. Esto es falso porque él se sirve de su justicia para condenar al hermano: “no
soy como este publicano”. A este hombre le falta misericordia y amor. Es sólo un
hombre engañado, que no ve sus pecados. Lleva una máscara, también delante de sí
mismo. No le sirve el perdón: por esto no recibe perdón. Este hombre nunca tendrá
verdaderamente necesidad de Jesucristo, instrumentalizará Dios para pavonearse delante
de los hermanos.
El Publicano es un hombre pecador. Traiciona su patria, un siervo de los romanos por
los cuales recauda impuestos. Es un traidor de la religión porque en contra de la ley de
Moisés está al servicio de los paganos. También es un ladrón, que se hace rico a cuesta
de su pueblo, exigiendo con fuerza el doble y el triple de los impuestos. Este hombre
sabe una cosa: que si Dios no lo perdona, está condenado. Por esto reza y reconoce su
pecado. Por este hombre ha venido Jesús. Él viene para cada hombre que no se justifica,
que no se excusa de sus pecados ni los esconde, sino que reconoce su realidad. Por este
hecho este hombre injusto es “justificado” gratuitamente por Dios.
2. Los pequeños
Los reproches a los discípulos viene del hecho que en la sociedad de aquel entonces los
pequeños eran considerados insignificantes, sin valor ni derechos. Jesús cambia todo
diciendo que el Reino de Dios pertenece a los “pequeños”. Quien se cree grande, listo,
inteligente, fuerte, nunca creerá que necesite de Dios. Su religión será sólo una pantalla
o algo marginal. Él vivirá apoyado sólo en sus fuerzas, sobre sí mismo.
Sólo quien tiene conciencia de ser pequeño, de no ser ni grande, ni listo, ni inteligente,
ni fuerte, podrá acoger en su corazón el Reino de Dios, Porque sabrá que para él hay un
solo comino: abandonarse a Dios como un niño de tres años confía en su padre y en su
madre.
Cuando Jesús oraba al Padre, lo invocaba como un niño: “Abbá, papá” que es el nombre
de la confianza y del abandono, es así como nos ha dicho de invocarlo (Lc 11,2; Rm
8,15). El Cristiano es aquel que conociendo su debilidad, pequeñez, sus pecados vive
apoyándose en la fuerza de Dios.

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3. Recordar las cosas dichas antes
Oración en silencio
Padrenuestro
Bendición

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45. LA CONFIRMACIÓN

Ver catequesis nº 36 – El Espíritu que te ha dado como don.

46. CELEBRACIÓN PENITENCIAL

El Señor nos invita a una cosa dulce y buena: en abandonarnos en sus brazos y su
misericordia. Si aceptamos el invito, entonces nacerá en nosotros una corazón de fiesta,
un gozo.

Saludo del celebrante


Invocación al Espíritu

1ª Lectura 1Jn 1,8-22. Canto o salmo.

Evangelio Lc 15,1-10. Dialogo al Evangelio.

Homilía
La Palabra ilumina nuestra realidad.
Tú tiendes a decir:
- Mi pecado no es pecado (auto justificación).
- No he pecado por mi culpa.
- Es mejor decir: “Padre he pecado contra el Cielo y contra ti”.
Tú tiendes a decir:
- “Yo quiero hacer lo que me parezca mejor así seré feliz”.
Reconoces que cada pecado tuyo te lleva a la infelicidad y te da la muerte. Tú tienes
miedo que Dios te condene, pero Dios es un padre bueno que ya ha salido a tu
encuentro, abrazándote: pídele perdón y confianza.

Oración de los fieles (ver rito de la penitencia).


- “Yo confieso” (de rodillas).
- Confesiones. Poner en evidencia la importancia del sacramento como signo de la
voluntad de regresar al Padre.
- “Padrenuestro”
Canto u oración de gracias.

Bendición del celebrante


Canto final.

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47. EL CAMINO EN LA IGLESIA

Esta es una catequesis breve. Después haremos un momento de oración en silencio y


después le pediremos que cosa han decidido: si recibir o no el Sacramento de la
Confirmación. Vuestros padres saben que son totalmente libres de decidir y de todo
modo deberán atestiguar esta libertad. Decidirán por si solos.
Si deciden que no, no será para siempre. Si el Señor les pondrá en el corazón de pedir la
confirmación en otro momento, no faltará otra ocasión, según la edad que tienen y sus
deseos.
Esta catequesis quiere abrirles una perspectiva sobre le mañana. Porque, han entendido,
la Confirmación es un comienzo, no un final. Es el comienzo de un camino al encuentro
del Señor, un camino que durará para toda la vida, un camino en el cual quien está
llamado experimentará la dulzura de Jesucristo, a pesar que siempre habrá pecados en
sus vidas, alejamientos de Dios y cosas similares. El Señor vendrá siempre a buscarles y
a llevarles adelante.

1. COMO CAMINA UN CRISTIANO


El cristiano está en camino hacia un momento que desconoce: el momento en que
encontrará Jesucristo en su vida así como el Señor resucitado ha prometido a los
Apóstoles.

Lectura – Mc 16,1-7
Las mujeres van al sepulcro para llorar y para dar a Jesús el honor de una buena
sepultura. Es la única cosa que pueden hacer delante de la muerte. Llegando ven la
piedra quitada y Jesús que no estaba allí; reciben el anuncio que Jesús los precede en
Galilea y allí le verán.
Este es el anuncio que le hacemos nosotros esta noche.
Se piensan que Jesús está muerto, que no puede hacer nada para ustedes, o que ustedes
mismos están en una tumba que es vuestra vida y que nadie puede ayudarles, Nosotros
les decimos: ¡ánimo! El Señor ha resucitado y les precede en Galilea, allí les verán.
¡Coraje! Póngase en camino.
¿Cómo caminar? Tres cosas hacen el camino del cristiano:
1. La escucha continuo de la Palabra que nos recuerda constantemente las promesas de
Dios e ilumina y consuela nuestra vida. Si no en un mes ya se les ha olvidado todo.
2. La liturgia donde el Señor se hace presente en los signos sacramentales y sobretodo la
penitencia en la cual experimentamos el perdón de los pecados y la dulzura del amir del
Señor.
3. La Eucaristía en la cual somos llamados a renovar la Alianza con Él para
experimentar su consuelo en nuestras cruces.
2. Perspectivas concretas
Sería bueno que en esta catequesis esté presente el párroco y los representantes de los
grupos de jóvenes y de adultos de la parroquia: Oratorio, AC, Scout, Comunidad, etc.) y
también los catequistas del seguimiento post Confirmación (si los hay).
Con el Párroco presentarán las prospectivas concretas que están delante a los
muchachos para el seguimiento de su camino de formación cristiana.
3. La elección
Ahora nosotros les hemos dicho todo lo que podíamos y no les hemos escondido nada.
Ahora a ustedes la palabra. Iremos a la Iglesia, llevarán la Biblia y rezarán un poco en
silencio, volviendo a leer las lecturas que más le han llamado la atención en este retiro.
Después les preguntaremos que han decidido.

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Preguntas
1. ¿Piensas qué estos dos días te han servido de algo?
2. Si la respuesta es sí ¿Para qué cosa?
3. ¿Qué has decidido para la confirmación?

Breve oración final

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