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BARRIOS OLVIDADOS

3 de junio de 2010

Análisis del cuento Graffiti de Julio Cortázar:

Todo comenzó como un juego, un par de enamorados se comunica a través de sus dibujos en las calles de Argentina.
Todo esto vinculado a que en esa época se vivía una dictadura militar, donde una mínima acción en contra de la
autoridad acarreaba peligros, hasta la muerte. Es así como esta pareja se ve involucrada en una suerte de placer por
expresarse, por medio, de sus tizas multicolores, haciendo enojar a cuanta patrulla de policías y camiones de basura,
que se llevaban todo el trabajo de borrar aquellos trazos.

Un día el chico divisa a la mujer que estaba siendo arrastrada por los policías luego de esto no la ve más, pero se
puede notar el cambio brusco de la voz narrativa, es así como Cortázar nos muestra que en el transcurso de la
historia la mujer era la que imaginaba todo, ella crea un mundo descubierto por los abusos que se cometían contra
el pueblo Argentino.

Julio Cortázar es uno de los escritores más representativos de la literatura del sur del mundo. Vivió en París durante
la última dictadura del pueblo argentino, llamado Proceso de Reorganización Nacional, donde se unieron las tres
fuerzas armadas, causando la denominada ‘’guerra sucia’’. Período donde se producen grandes violaciones a los
derechos humanos, secuestros, detenciones ilegales, a través de equipos militares donde son enviados más tarde a
centros clandestinos para torturarlos. Es así como Cortázar mezcla es sus escritos lo que ocurría en aquel tiempo, el
constante miedo que envolvía las calles. Todo esto conllevo a una de sus tantas creaciones Graffiti.

Graffiti, este singular fonema denominado sin mayor importancia por la RAE como “una pintada particular” tiene
más transcendencia que lo mencionado, aunque claro, para algunos, estos graffiti son sinónimos de delincuencia,
de vulgaridad, de escorias de la sociedad, etc. Sin tomar en cuenta el real contenido de estos, ya sea político, social
al cual estos se refieran. A pesar de todo lo anterior, estos dibujos que tapizan cada muro de nuestros barrios, se
han hecho parte de ellos, cada vez se ha vuelto inevitable que en nuestro día rutinario no encontrarnos con ellos,
porque, aunque lo queramos o no son parte de nosotros, ya se han vuelto parte de nuestra identidad.

Y fue Julio Cortázar, quien con su cuento “Graffiti”, nos hizo ver, y entender la real importancia que tienen estos
dibujos para aquella gente que, quizás por casualidad de la vida, vive en la soledad y el olvido, en el desacato a
cualquier ley y orden, aquella gente que solo busca expresar lo que piensa, lo que siente, mediante cualquier medio,
gente que vive junto a nosotros en aquellos barrios de nuestra ciudad y que se encuentra escondida en las sombras
de una sociedad que no hace nada por ellos, sino solo reprimirlos…

¿Cuántas veces los hemos observado, sin ni siquiera darnos cuenta? Nunca nos hemos detenido a pensar y a darnos
cuenta la trascendencia que poseen, y su importancia. Cortázar, que escribió el cuento sitiado en una época de
dictadura, fácil conocerla también como época de “represión”, en donde, hasta los actos más ingenuos se volvían
peligrosos para el gobierno que se encontraba al mando.

“Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se
hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas.”

Sin embrago, para aquella gente todavía existía aquella palabra de esperanza, que las hacia sostenerse y seguir en
su lucha por encontrar ese método, que los haría desahogarse de aquel sistema.

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“en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio
más limpio donde casi cabía la esperanza.”

Dos jóvenes en medio de esté inmenso mundo de represión encontraron en los Graffiti la manera de comunicarse,
quizás amarse, sin ser vistos, sin ser ni siquiera escuchados. Sin embargo, no podría ser todo pura maravilla, algún
día esto llegaría a su fin, y por supuesto provocado por el renombrado “poder”.

“Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Viste la lucha, un pelo negro
tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules
antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.”

Ahora quizás nos preguntamos todos ¿qué sería para ellos, ¿qué sería de nuestros barrios sin los Graffiti? sin ellos
¿En dónde se encontrarían plasmados aquellos sentimientos, pensamientos e ideas, de aquellas personas, de
aquellos barrios?

Desde el momento en que mencionamos la palabra Graffiti, para muchos de nosotros esto será sinónimo de
ordinario, y más de una vez lo asociaremos solo a la periferia de nuestro país, pero estos autores que, a través de
estas frases, dibujos o simplemente rayados, expresan, protestan o revelan su pensamiento, ideología, malestar y
críticas, que hablan con la razón y las vivencias de su comunidad. Estos artistas de barrio, de pueblo, que van de
muros en muros con sus latas y pinturas, clandestinos, quizás ya que si son observados tendrán represarías de este
acto culpado en época de dictadura, que lo mismo sería decir censura. Solo por demostrar a la sociedad lo que
piensan por medio de sus diseños que son el instrumento y fundamento contra el sistema con una forma distinta
de manifestar, pero a su alcance y valida igual.

Siendo que un transeúnte sencillamente lo observa, para unos puede embellecer la cuidad o para otros solamente
contaminarla. Olvidándonos por momentos de que los graffiti no son solo “rayados”, sino más bien la historia
graficada del barrio por el cual circulaste hoy en la mañana.

Pensemos ¿Cuál será el real significado de ese graffiti que tanto llama tu atención? ¿Cuantas generaciones ya lo han
olvidado y no conocen la historia detrás de él?

Esta es la identidad de nuestros barrios (reflejada en los graffiti) una identidad que poco a poco vamos restando
importancia y olvidando.

Todas estas reflexiones que pueden haber surgido durante la lectura ya sean a favor o en contra de lo expuesto en
ella. Llevan a diferentes visiones sobre nuestra realidad. Sin embargo, un factor importante de lo expuesto
anteriormente es la identidad y de la importancia que adquiere el graffiti; en momentos determinados que afectan
positiva o negativamente a la sociedad; como medios de expresión.

Es por esto que te invitamos a conocer este maravilloso relato creado por Julio Cortázar, que sin duda alguna te
llevara más de una reflexión.

Publicado por Olvidados en 19:01

Etiquetas: Alexia Altamirano, Catalina González, Catalina Gutiérrez, Francisca Ibarra, Paulina Cáceres

Extraído de: http://raicesdecemento.blogspot.com.ar/2010/06/analisis-del-cuento-graffiti-de-julio.html

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TANTALIA la palabra en el umbral
Número 3: Julio Cortázar
Agosto 2017

Metáfora y Realismo: nuevas representaciones de la violencia política


(Graffiti)
Posted on 25/05/2014 by Carlos Diego Catalano

INVICTUS
Fuera de la noche que me cubre
negra como el abismo de polo a polo
agradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar,
mi cabeza sangra, pero no se inclina,
más allá de este lugar de ira y lágrimas,
es inminente el horror de la sombra
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley

(1849-1903)

Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez.


Julio Cortázar (Graffiti)

El cuento Graffiti fue publicado en el libro Queremos tanto a Glenda de 1980. Pertenece a la última etapa
de la obra de Cortázar, donde por momentos conjugaba su visión fantástica con un trasfondo de violencia
política, acercándose a la alegoría. Los conflictos más que estar centrados en el héroe individual, giran en
torno a las consecuencias subjetivas del impacto producido por la realidad, representada por el mercado
y la política. El propio Cortázar analiza su obra dividiéndola en tres etapas: la primera la llama estética y
evoca al esteta refinado y vanguardista, la figura heroica del artista como exiliado. Hay un ideal de
perfección estilística muy refinado y una creencia plena en la autonomía literaria. Es la etapa que va
de Bestiario a Final del juego. Los personajes estaban al servicio de lo fantástico como figuras para que
lo fantástico pudiera irrumpir, pero no tenían un peso significativo en la historia. La segunda la
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llama metafísica, está muy bien ejemplificada con el cuento el perseguidor, un texto capital en su poética.
“Aparece una presencia humana, un personaje de carne y hueso, un músico de jazz que sufre, sueña,
lucha por expresarse y sucumbe aplastado por una fatalidad que lo persiguió toda su vida” como lo evoca
el propio Cortázar. Una autoindagación lenta, difícil y muy primaria sobre el hombre, sobre los problemas
ontológicos que tocan el ser profundo del hombre. En el centro de esta etapa está Rayuela y su búsqueda
de una plenitud y un sentido trascendente, metafísico de la vida, a través del arte, del amor, del lenguaje,
de la religión, todos intentos vanos , porque ese centro espiritual es un espejismo cuando se centra
solamente en el individuo y en su aspecto lógico-racional. La tercer etapa, llamada histórica surge a partir
de su viaje a Cuba en 1961 y su adhesión a la revolución cubana y se ve en cuentos como “Reunión”,
que es una recreación del desembarco del Gramna a Cuba y el comienzo de la lucha revolucionaria en
Sierra Maestra, pero con trasfondo de Mozart y en cuentos como Graffiti y Pesadillas. Igual , siguen
conviviendo en su obra resonancias fantásticas e incertidumbres en la voz narrativa, propios de su primer
época. Una de las hipótesis que podemos extraer es que sus innovaciones técnicas y vanguardistas se
fueron orientando hacia un extrañamiento, un rostro de lo siniestro que encontraba formas más materiales,
más asimilables de representación y no tanto vinculadas con la suspensión o la duda sobre la posibilidad
del conocimiento del mundo. Igual se conecta la primera y la última etapa, ya que como afirma Ricardo
Piglia: “El artista y el revolucionario se unen en su desprecio del mundo burgués y la imagen del poeta
como un conspirador que vive en territorio enemigo es el punto de partida de la vanguardia desde
Baudelaire. La conciencia artística y la conciencia revolucionaria se identifican por su negatividad, por su
rechazo del realismo y del sentido común liberal, por el carácter anticapitalista de su práctica”.
El marco del cuento puede ser Buenos Aires durante la última dictadura cívico-militar o cualquier otra
ciudad que sufra la violencia política y la censura. Dice en un momento el narrador. Página 397:” La
prohibición abarcaba cualquier cosa”. No había un criterio que reglara las prohibiciones, por lo tanto se
generaba una sensación de miedo que convertía a cualquier acción en potencialmente peligrosa y por
ende condenable.
La dedicatoria se dirige a Antoni Tapies (1923-2012), pintor español, creador del informalismo, un arte de
vanguardia que combinaba la iconografía simbólica con intervenciones en espacios públicos, a veces eran
obras parecidas a graffiti icónicos. De hecho, el cuento parece haber surgido de un prólogo que escribió
el propio Cortázar para una muestra del pintor español en París.

En el cuento aparecen dos espacios: uno asociado a lo limpio, claro, y blanco , impuesto por la fuerza y la
censura a cargo del gobierno autoritario. Es una pared virgen, sin graffiti. Como si la ausencia de expresión
y de subjetividad implicara un ideal social. Ese ideal no está fundado en el libre albedrío, sino en el terror.
El otro es un espacio intervenido, con color, donde los personajes expresan sus sueños e ideales. Implica
una apropiación del espacio público, una forma de resistencia a la monotonía y a la homogeneidad
impuesta por las autoridades. Para el gobierno, eso implica una violación de la ley, un acto delictivo, que
hay que reprimir y censurar.
La violencia tiene una gradación, pero está vinculada con la imposibilidad del uso del espacio público, con
la persecución de cualquier expresión de libertad. “La prohibición abarcaba cualquier cosa” (Graffiti,
página 397), “Al borde de la cárcel o algo así” (página398) se refiere a las desapariciones clandestinas, a
la violación de la ley por parte del estado y al desamparo de los ciudadanos. “Los atentados en el mercado”
(página 398) “La sirena y los proyectores te barrieron los ojos” (página 398). El toque de queda (prohibición
de circular libremente por las calles de noche)
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El graffiti del título actúa como recurso poético metafórico. Ante la censura generalizada, el graffiti intenta
eludirla utilizando un lenguaje icónico, figurado. Esta forma de expresión adquiere una resignificación ante
las dificultades en la comunicación, y reemplaza al encuentro cara a cara y busca construir una historia
de amor a través de signos icónicos como diría Peirce. Son aquellos signos que a través de la imagen
representan el objeto. Acá está complejizado, porque en varios de ellos se trata de representaciones
abstractas.

En el relato, como en otros del autor hay una incertidumbre en la voz narrativa, que va oscilando de la 2ª,
la 3ª hasta irrumpir al final la 1ª persona. Comienza con un tono coloquial, luego se desplaza a un cierto
anonimato hasta la subjetivación final con la primera persona, que coincide con su reclusión y muerte. La
subjetividad en el relato sólo se puede manifestar a través de los graffiti y a través del oxímoron (narración
desde la muerte)Al final del relato nos enteramos que la narradora es la mujer que ha sido detenida por
los grupos de tareas. Ella cuenta en forma de diálogo imaginario una historia de amor y de lucha por la
libertad. Imagina cómo sería ese hombre, su biografía, su vida , los colores con que asocia el amor , a
partir de los graffiti que va realizando. Es también una forma de hablar de la creación literaria y su origen.
Con qué elementos se construye una historia, se inventa un personaje y se arma un itinerario de vida. “Así
como había imaginado tu vida” (Graffiti, página 400)
Los graffitis son escritos efímeros realizados en la calle. Condensan rasgos de la cultura juvenil. Hay ironía
y juegos de palabras en ellos. Los graffitis implican discursividades breves pero contundentes, como los
refranes. Se realizan en un contexto de transgresión, ya que están en el límite entre lo permitido y lo
prohibido. Plantean hasta qué punto se puede hacer una apropiación del espacio público. En épocas de
censura política, adquieren otros significados y otros riesgos. Son inscripciones en espacios públicos. Es
una cultura efímera. En general son anónimos. El objetivo que persiguen es dejar una huella. ¿Podemos
preguntarnos que huella nos deja este cuento? Quizás una vinculada con la imaginación como forma de
resistencia.

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El graffiti se alimenta del presente como así también de los sueños incumplidos del pasado. Siempre
transita el límite difuso entre lo permitido y lo prohibido. Trabaja poniendo en crisis los límites claros entre
lo público y lo privado, en eso podemos decir que se anticiparon a Internet.

En el caso del cuento aparecen dos funciones del graffiti. Para el muchacho era un juego, una transgresión
a una norma, como una forma de combatir el aburrimiento. Para la muchacha, era una forma de resistencia
política, aunque no podemos soslayar que el amor aun imaginario que ella construye, también puede ser
pensado como una forma de combatir el miedo, el individualismo, la falta de vínculos sociales. Todos son
graffiti icónicos, excepto uno que escribe el muchacho: “A mí también me duele”, como si en él pudiera
leerse la progresiva toma de conciencia y el pasaje de lo lúdico a la comprensión del dolor humano y las
consecuencias que podría traer el compromiso político. Hay una historia que se empieza a desplegar a
partir de los graffiti, plantea que desde el trazo, el motivo y el color se podía percibir el género, que había
sido realizado por una mujer. Se habla de una doble creación: la mujer crea la historia del muchacho, y él
supuestamente imagina a la muchacha.
Los dos recursos poéticos centrales del cuento son la metáfora y la sinécdoque. Esta última tiene lugar
cuando ocurre el secuestro de la muchacha. “Viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos
enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que
la tiraran en el carro y se la llevaran.” (página 399). Este recurso permite dar cuenta de la fragmentación,
de la deshumanización que sufre la muchacha, toda esa violencia que la despersonaliza y le va quitando
humanidad. En el final aparece otra sinécdoque: “una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada
a puñetazos.” Ahora el graffiti es de denuncia, como si el dolor (esa primeridad definidia por el filósofo
Wittgenstein) ya no permitiese otra opción que la representación figurativa.
El último graffiti es una despedida y al mismo tiempo un pedido para que continúe la lucha el muchacho.
La muchacha al final necesita imaginar un interlocutor, un muchacho que la ama y que ese amor se va a
transformar en amor por una sociedad mejor, va ir de lo personal a lo colectivo.

Graffiti también es una metáfora de la creación artística. En este caso el compromiso poético y el político
se conectan en el hecho fantástico de que el narrador cuenta su historia posmortem. ¿Cómo puede narrar
alguien que está secuestrado o muerto? ¿Cuál podría ser su interlocutor? ¿Cómo hablar desde la
oscuridad más absoluta? “Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún
espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en las más completa oscuridad, recordando
tantas cosas, y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que
salías por la noche para hacer otros dibujos” (página 406)
¿Cómo representar el horror? Una pregunta que aparece una y otra vez en el relato, sin caer en el
oxímoron y tampoco en la condescendencia? El relato despliega distintos tipos de representación, desde
la abstracta hasta la concreta, desde la idealización hasta la condena, y siempre parece haber algo que
queda fuera de las palabras, y que es el cuerpo, cómo hablar del cuerpo doliente, como hablar de esa
materialidad aparentemente representable, pero resistente a un orden lingüístico, cómo hablar del dolor,
esa primeridad que parece negar toda mediación y nos enfrenta a la máxima fragilidad y al máximo
desamparo.

Bibliografía

Cortázar, Julio. Cuentos Completos, Alfaguara, Buenos Aires, 2007


Cortázar, Julio. Clases de literatura, Alfaguara, Buenos aires, 2013
Piglia, Ricardo. Sobre Cortázar en Crítica y ficción, Anagrama, Barcelona, 2006.

Extraído de: http://lapalabraenelumbral.com.ar/ensayos/metafora-y-realismo-nuevas-representaciones-


de-la-violencia-politica-graffiti/

Se sugiere ver también:


http://riviste.forumeditrice.it/oltreoceano/article/view/650
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