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ELISA ALMUIÑA SÁNCHEZ. EJERCICIOS DEL TEMA 7 DE F.OL.

El barrio de la Cal es blanco y negro. Huele a sacristía de iglesia a perro muerto. Las
casas son bajas, los árboles, escasos y consumidos; no tiene pájaros, no tiene, tampoco,
buena iluminación. Las gallinas del barrio de la Cal son aves de poca pluma y ponen
los huevos más blancos del mundo, aunque parezca una exageración. Los vecinos están
acartonados.
En el barrio existen demasiadas cosas interesantes: una taberna mísera, donde se
expende vino áspero, donde los aperitivos son sardinas albardadas hace mucho tiempo;
otra taberna donde la gente sólo entra a tomar coñac y anís, y, por fin, una tercera
taberna, donde se puede pedir vino, licores y jarabes de refresco. El barrio posee,
además, un calvero para que los muchachos jueguen a la pelota, y un sentido de la
hospitalidad muy complicado. Nadie ha echado una partida de mus con las gentes de
la Cal desde hace muchos años. Porque son un sí tramposos, llevan el amor propio
hasta terrenos peligrosos y ellos se entienden y solamente el diablo está con ellos.
En el barrio hay buena tradición de política extremista. Es bonito, sí. Las fachadas de
las casas, pequeñas, como guaridas de lobos, se amoratan y parece que una piel humana
blanquísima con vergajazos se extiende hacia el campo ocre. El sol, si hay nubes de
crepúsculo, saca tintes que desparrama por el calvero, por las tres calles de la Cal, por
los tejados. Un velo de polvo blanco tamiza la luz y parece que se extiende un arco iris
aplastado. Las mujeres se sientan a las puertas de sus casas sobre unas piedras que están
para eso. Charlan poco y se les van los ojos lejos, muy lejos, hacia tierras de mejor
fortuna. Los hombres se distribuyen por las tabernas a hablar de política en voz baja y
con muchos claros. Les queda en el pelo, en las cejas, en las pestañas, como recuerdo
de caracterización de viejos. En las uñas y en los surcos de la piel la cal reposa su
madrugada. A veces cae en los vasos de vino el polvillo blanco. A veces, a una palmada
en el hombre de un compañero, se levanta una nubecilla.
De las tres tabernas hay que hablar algo. Es normal que la mejor abastecida sólo sea
visitada los domingos (…)
ELISA ALMUIÑA SÁNCHEZ. EJERCICIOS DEL TEMA 7 DE F.OL.

A la mañana siguiente, la nave llegó a las costas de Tintagel. Un muchacho la divisó a


los lejos, montó sobre su caballo y se dirigió al castillo a dar la buena noticia al rey
Marcos. Este, ilusionado hizp llamar a los barones y acudieron todos al puerto a recibir
a Tristán y a la joven princesa. Desembarcaron a Tristán tomó de la mano a Isolda la
Rubia y la entregó a su tío maravillados ante la belleza y finura de su futura esposa, la
condujo al castillo. Mandó a sus mensajeros que anunciaran que la ceremonia nupcial
tendría lugar en tres días. Después se dirigió a trsitán y a los cien caballeros que
consiguieron traer a su reino a la hermosa princesa y dio gracias a Dios por haber
mandado a las golondrinas con el mechón del cabello rubio de Isolda.
Durante los tres días todos los habitantes de Tintagel estuvieron colaborando en los
preparativos de la boda. Adornaron todas las calles de la ciudad con flores y cubriron
las fachadas de las casas con hermosos tapices. En palacio, día y noche se asaron
cientos de venados y aves y se prepararon diferentes pescados y todo de dulces. Se
dispusieron todas las vajillas y cristalerías sobre unas mesas largas y se preparó un
banquete para ochocientas personas.
Llegó la mañana en la que el rey debía tomar por esposa a Isolda. Una multitud de
doncellas con los cabellos adornados con oro formaban el cortejo de la reina y por parte
del rey acudieron cientos de caballeros de todos los lugares así como un arzobispo y
dos obispos con doce clérigos que iban a celebrar la ceremonia. Todos los habitnates
del reino sakieron a las calles a aclamar y admitir la gracia y la belleza de su futura
reina que iba ataviada cons sus mejores galas. Se celebró la cermonia religiosa durantes
dos oras y cuando finalizó los invitados se dirigieron al palacio donde se organizó el
festín. Con gran generodiad, el rey Marcos ordenó

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