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ANALISIS

Las reformas del artículo 63 del decreto número 19-2002 introducidas no hacen más
que regular algo que ya estaba funcionando en Guatemala. La Superintendencia de
Administración Tributaria desde hace varios años ha optado por pedir, a través de
Juez, que se brinde determinada información sobre operaciones bancarias con el
fin de ejercer su fiscalización, por lo que el Decreto 37-2016 del Congreso de la
República no se hizo más que ampliar unos artículos, de forma que esta práctica
se regulara en ley.
En artículo 48 del Decreto 37-2016 que modifica al artículo 63 del Decreto
Quiere decir que ahora SAT tendrá la facultad de requerir por orden judicial los
estados de cuenta bancarios y de otras entidades financieras, cuando considere
que no es suficiente la fiscalización que está realizando en cierta empresa o negocio
para constatar que los ingresos que el contribuyente declara sean realmente los que
percibe por medio de la información requerida. Por tal motivo las empresas deberán
implementar nuevas medidas de control bancario y ahora deberán contabilizar toda
información financiera y llevar conciliaciones bancarias.

También se pueden mencionar sobre los requisitos para el funcionamiento de las


entidades “fuera de plaza” comúnmente conocidas como OFFSHORE, por ejemplo
fue el caso “PAPELES DE PANAMÁ” la reforma brinda más herramientas para lo
cual ahora SAT tendrá el control de las mencionadas instituciones derivado de este
polémico caso entre otros más, ocurridos con anterioridad y las que están por
investigar.
También podemos decir que esta reforma fortalece la transparencia fiscal y la
gobernanza de la Superintendencia de Administración Tributaria, se modificó esta
regulación buscando una mayor flexibilidad en cuanto a la reserva de las
operaciones bancarias. La reforma incluyó a la Superintendencia de Administración
Tributaria como una de las entidades a las cuales los bancos deben de proporcionar
información sobre las operaciones bancarias, siempre que se cumpla con el
procedimiento que se incluyó en el Código Tributario, también a través de dicha ley.
También se menciona las entidades fuera de plaza o entidades off shore si quieren
operar en Guatemala tienen la obligación de obedecer todos los requisitos que
plantea en la reforma del artículo 113 del decreto número 19-2002 del congreso de
la republica ley de bancos y grupos financieros, La existencia de este tipo de
negocios debe apreciarse en toda la dimensión que posee y no sólo parcializarse
por la existencia de muchos clientes con enriquecimiento económicos de
procedencia dudosa o ilícita. Dado que la misma ley y los requisitos prevé la
posibilidad de este negocio puedan incumplir los requisitos regidos por la reforma
del artículo 113, este se concibe como una opción a nivel mundial para que los
empresarios puedan destrabar los procesos mercantiles que afecten al país. Por
ejemplo la iglesia y demás negocios que se maneja en Guatemala. No se estaría
cuestionando su calidad de pastor, de abogado ni siquiera de empresario; sino por
haber incumplido al Estado y deberá dar las explicaciones correspondientes.
Pero no todo es bueno en la reforma del artículo 113 del decreto número 19-2002
podemos decir que La seguridad jurídica y personal en Guatemala presenta serias
deficiencias. La inestabilidad política y por ende económica de muchas décadas
atrás se refleja en esa fuga de capitales que si bien podrían quedarse en el país
generando más riqueza; no sólo para sus propietarios sino para todos, obliga a
empresarios nacionales y extranjeros a buscar opciones más seguras y también
más rentables.

COCLUSION
Después de este análisis puede concluirse que Guatemala busca eliminar las
situaciones que puedan convertirla en un paraíso fiscal, como es el claro ejemplo
de la emisión del Decreto 37-2016 del Congreso de la República, que pretende
eliminar mecanismos que afecten la transparencia en Guatemala y que, a su vez,
puedan ser utilizados como medios de evasión fiscal o encubrimiento de otros
delitos. Como puede evidenciarse, la intención de la reforma era muy buena, sin
embargo, la ejecución de la misma parece bastante deficiente.

La Ley de Bancos y Sociedades Financieras es el único cuerpo legal que regula las
actividades de las entidades fuera de plazas y offshore además, no están sujetos a
mantener encaje, mantienen la confidencialidad de sus operaciones y aplican
criterios de análisis de riesgo menos estrictos que la banca comercial.

Además, debido al tipo de control y supervisión, el uso de estas instituciones para


fines fuera de la ley como la evasión fiscal, el lavado de activos y otro tipo de
actividades ilícitas, afecta la confianza en la transparencia y solvencia del sistema
financiero guatemalteco.