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Alberto Ramírez, Pbro.

LA REVELACION DE DIOS
y SU TRANSMISION

La temática mencionada en el título Esta exposición se sitúa en el último


incluye problemas de tal manera conexos, momento de todo el proceso de la teolo-
que no pueden ser diversificados para su gía. No desconoce la fundamentación pri-
estudio más que por razones metodológi- mera del problema, tal como la han elabo-
cas. El problema de la revelación se refie- rado las mejores investigaciones bíblicas;
re al contenido mismo de la fe de las reli- ni quiere desconocer tampoco la funda-
giones, del cristianismo, de la Iglesia. El mentación positiva del dato original en
problema de la tradición se refiere al pro- evolución al través de la historia de la
ceso de la comunicación de la revelación, Iglesia, con sus expresiones teológicas pa-
anterior a todas las posibles determinacio- trísticas, escolásticas, postridentinas. No-
nes acerca de la manera de la transmisión. sotros, la Iglesia actual, debemos asumir
El Magisterio eclesiástico es un ministerio la tradición toda como nuestra propia
que preside la experiencia de la revelación tradición. Esa tradición total es el dato
y su transmisión y yo creo que toda la te- propiamente positivo, base de la teología
mática debe ser completada por la ubica- de cada momento.
ción del ministerio magistral dentro del
contexto de la responsabilidad total- apos- Una advertencia previa en relación
tólica de la Iglesia y en conexión también con el dato positivo total, que presupone
con un ministerio particular, el de la teo- este trabajo, es de gran importancia. Este
logía, ejercido no sólo en función del Ma- trabajo quiere asumir el dato positivo to-
gisterio, sino en función de toda la Iglesia. tal en su justo valor, SÚl tergiversarlo por

• Doctor en Teología. Universidad de Lovaina; Profesor en la Universidad Pontificia Bolivariana.


Medellín.

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una sustantivación excesiva. Existe en lógico. Con ello quedan delimitadas sus
efecto el peligro de asumir la Escritura, de pretensiones: no se trata aquí de exponer
asumir la literatura teológica de las dife- investigaciones positivaS' parciales, sino
rentes épocas como la patrística y la esco- que simplemente se las tiene en cuenta;
lástica, simplemente desde un punto de no debe terminar este trabajo por repro-
vista literario objetivo, como si en la lite- ducir simplemente la .. intelligentia" del
ratura comenzara y terminara todo el pro- pasado, con otros términos, sino que de-
blema. En la realidad, la literatura no pue- be esforzarse por ofrecer una compren-
de ser tomada más que como modo con- sión y una expresió.; abiertas.
creto de comunicación linguística del fe-
o nómeno humano. No recurrir entonces l. LA REVELACION
hasta la historia y contentarse con escla-
recer la literatura, aún en su dimensión ob- Uno de los principios básicos del
jetiva, es insuficiente. Por esta razón, el cristianismo, en el cual comulga también,
argumento positivo de la teología, ya sea hasta cierto punto con todos los otros fe-
el de la Escritura, o el de los Padres, o el nómenos religiosos de la humanidad es el
de la escolástica, o, en una palabra, el de de la revelación de Dios. Dios se revela.
toda la tradición concretada linguística- Su manifestación es captable para el hom-
mente por diferentes momentos de la lite- bre. El sujeto de esta revelación puede o

ratura religiosa o teológica, debe ser utili- presentar características particulares, se-
zado~ en último término, no en cuanto
gún el mundo religioso que consideremos:
literatura, sino en cuanto historia o tra- él puede aparecer simplemente como el
dición real. sentido general trascendente de la realidad
cósmica y humana, o puede presentar ca-
Sin embargo nosotros no podemos racterísticas más definidas, como en el ca-
contentarnos con repetir la tradición y so de la comprensión religiosa bíblica. Por
asumirla como nuestra. A partir de ella la pura existencia abstracta de los dioses
la Iglesia de cada momento debe lanzarse se han interesado poco los hombres. El
hacia el futuro. Por esta razón este traba- interés de los hombres por Dios se conec-
jo no puede consistir simplemente en re- ta en definitiva con la conciencia que el
petir una doctrina oficial fijada ya sea por hombre revela de que Dios se manifiesta.
el sentido eclesial común, o de manera so-
lemne dogmática, sino que, partiendo de El problema Je la revelación de
esta fijación, debe abrir la temática hacia Dios en general y el de la revelación cris-
horizontes nuevos, por lo menos en algu- tiana de Dios han sido tratados amplia-
nos aspectos que van apareciendo con mente y no sólo de manera tradicional
cierta claridad en nuestros días. Este tra- apologética, sino también en época recien-
bajo es pues de teología, es decir, un es- te a la luz de adquisiciones de importan-
fuerzo de "intelligentia fidei': que asume cia no sólo en el campo blblico, como
un dato ya elaborado previamente por las cuando se han profundizado toda la temá-
investigaciones positivas, lo penetra en si- tica de la Palabra de Dios, o cuando se ha
tuación y lo tema tiza hasta expresarlo en hecho resaltar el tema de la salvación co-
lenguaje que debe ser verdadera traduc- mo historia, sino también en el contexto
ción. En este sentido es, como ya se dijo, de las recomendaciones antropológicas
momento último de todo el proceso teo- personalistas, que insisten en el carácter

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dialogal de la existencia humana y valo- 1.1. La experiencia universal de la
ran con entusiasmo todo lo referente al revelación de Dios.
aspecto humano de la exterioridad: feno-
menología, linguística, estructuralismo. Una de las experiencias huma-
No es tampoco pretensión de este trabajo nas sobre cuyo valor y legitimidad es
repetir lo ya realizado, ni siquiera estable- posible discutir, pero acerca de cuya exis-
cer un estado de la cuestión, sino simple-- tencia no se pueden presentar dudas fun-
mente insistir en aspectos primarios de to- dadas por tratarse de un hecho suficiente-
do el problema, sin desconocer por ello mente universal, es la experiencia religio-
los planteamientos tradicionales, que pue- sa. Es el hombre por naturaleza religioso?
den guiar la clarificación deseada del te- La pregunta no tiene importancia ante la
ma (1). realidad del hecho de que lo ha sido.
Prueba de ello no lo son simplemente las
En nuestros días, el clima de diálo- religiones configuradas estructuralmente,
go en el cual ha entrado la iglesia en to- cuyo número de adeptos es impresionante
dos los ámbitos, como en el caso de la no sólo en el momento actual, sino al
relación con las otras confesiones cristia- través de toda la sucesión de los tiempos,
nas, en el caso de la relación con las otras sino también los fenómenos religiosos más
religiones, en el de la relación con los hu- modestos, que no pierden, como síntoma
manismos que representan aspiraciones de humanidad, su valor por el hecho de su
nobles, en el caso, en fin, de la relación carácter reducido, o por el hecho de las
con el mundo, ha permitido no solamente contradicciones que su comparación pue-
valorar todos los aspectos positivos que de revelar, ni mucho menos por el hecho
representa el descubrimiento religioso de de -que también aparezcan conectados con
todos los hombres que existen por fuera el hombre más primitivo que conocemos.
del cristianismo, sino también la originali- Todos estos factorell abogan, desde un de-
dad del fenómeno de la revelación tal co- terminado punto de vista, más bien en
mo ha sido experimentado en el cristia- favor de su significación positiva que en
nismo. Con el fin de no pasar por alto el contra de ella.
contexto religioso universal, en el cual se
sitúa el cristianismo, y con el fin, al mis- Ahora bien, esta religiosidad general
mo tiempo, de precisar la originalidad de se basa en la afirmación primera de la
la experiencia religiosa que lo constituye, existencia ya sea de un sujeto trascenden-
se hace alusión aquí a la revelación tal te o simplemente en la de un sentido tras-
como es sentida en cada uno de estos cendente de la realidad y de la historia. El
campos. problema que aquí planteamos rebasa los

(1) La bibliografía al respecto es vastÍsima y bastaría dar una mirada al aparato crítico de obras
corno la ya clásica de R. LATOURELLE, Théologie de la Révélation, Desclée de Brower, 1963,
o a todas las que en alguna forma se refieren a la temática de la historia de la salvación, así
corno a los documentos del Magisterio o a sus comentarios, en especial los de los SS. XIX Y
XX, en particular las Constituciones sobre la Revelación de los Concilios Vaticano 1 y Vaticano
11: Dei Filius } Dei Verbum.

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límites de este trabajo y su solución posi- Ha existido ciertamente una capa-
tiva es para nosotros un presupuesto in- cidad humana de captación de una dimen-
discutible. El problema aquí es de otro sión especial de la realidad externa, espe-
campo: esta realidad es afirmada por el cialmente de la naturaleza, del escenario
hecho de su revelación. El hombre religio- humano en sus fenómenos. Los movimien-
so ha dicho que ha constatado a un Dios tos de la realidad que son captables, so-
que se revela. De qué tipo es esa revelación? bretodo cuando han presentado caracte-
rísticas asombrosas o inexplicables, aun-
que no solamente en estos casos, han sido
La diversidad real de visiones del
leídos como revelación de Dios. Así los
mundo y de la vida humana permite diver-
fenómenos estrictamente naturales, que
sificar a su vez la calidad de la experiencia
podemos ejemplificar según nuestras con-
religiosa de esta revelación. Una exposi-
sideraciones tradicionales como los rayos,
ción del problema total nos haría inter-
los truenos, los relámpagos; así también
minables y exigiría recurrir a todas las
los fenómenos humanos tales como la
tesis de fenomenología de la religión. Para
vida, la sexualidad, etc. El sujeto inten-
nuestro caso es de interés especial la indi-
cional de estos fenómenos no es, según
cación de un mínimo común denominador
esta experiencia religiosa, la materia sin
de todas estas experiencias, incluída entre
mas, o el hombre, sino un Dios que se
ellas la cristiana en un momento en el cual
revela. Frente a esta revelación, el hom-
aún no se llega a precisar su identidad ori-
bre asume actitudes religiosas que se con-
ginal. Una sensibilidad especial del hom-
cretizan en formas en último término con-
bre frente a una dimensión especial tam-
vencionales, las cuales permiten la exis-
bién de la realidad que existe fuera de él,
permite abordar el problema. Esta sensi- tencia comunitaria religiosa.
bilidad significativa es una capacidad sim-
bólica por medio de la cual es posible rea- Aun aquí es posible, aún más nece-
lizar en profundidad la explosión de todo sario, situar la experiencia religiosa bíblica,
lo que existe. Tal vez sería arbitrario di- en cuanto experiencia primitiva. No faltó
ferenciar las religiones en cuanto religio- ciertamente en Israel, como no ha faltado
nes de la naturaleza y religiones de la re- tampoco en el cristianismo, esta capacidad
velación, como tradicionalmente se lo ha- significativa o receptiva de significaciones.
ce. Porque ambas nociones de religión Sería indispensable para comprenderlo
acompai'ían en alguna forma a toda expe- mejor, hacer resaltar teofanfas bíblicas
riencia religiosa, aunque no en igual me- como la del Sinaí, o teofanfas también
dida y no en sentido definitivo. Sin embar- neo testamentarias? Tal vez no es indispen-
go, en este punto en el cual queremos sable señalar que estas experiencias religio-
referirnos a la experiencia general de la sas btblicas no tienen más que un carác-
revelación, no parece imposible afIrmar ter formal y que sólo representan la utili-
que esta experiencia corresponde a la cap- zación de un lenguaje que no se corres-
tación de una manifestación natural de ponde con su contenido. Es preferible y
Dios, que nosotros extendemos a todos probablemente más exacto afrrmar que
los fenómenos religiosos y no simplemen- la experiencia religiosa bíblica no desco-
te a las llamadas religiones de la natura- noce la contextura básica y primitiva de
leza. toda experiencia religiosa, o, con otras

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palabras, que también Israel presentaba da de la realidad, de su dimensión mani-
la sensibilidad significativa que fué men- festativa. La insistencia en el carácter me-
cionada antes. Pero es preciso avanzar más todológico de este deslinde es una preci-
aún en el proceso de la revelación para sión necesaria aquí, en razón del gran de-
encontrar la realidad de la revelación que seo moderno de integración unitaria de la
conocemos en el cristianismo. realidad. En este contexto se sitúa el tra-
bajo realizado en relación con toda litera-
tura: ella es fenómeno humano, linguís-
1.2. La experiencia histórica de la
tico, que se ha dado en función de la tra-
revelación de Dios
dición, de la entrega del acontecimiento.
La literatura no es existencia sustantiva,
Hasta hace cierto tiempo. hasta no es realidad absoluta. Es fenómeno que
nuestros días inclusive. el recurso a la
sólo se comprende en relación con un
Escritura santa tanto del Antiguo como
contenido real que tiende a manifestarse.
del Nuevo Testamento, en búsqueda de
Es revelación de la existencia histórica,
afirmaciones teológicas, no pasaba de la
con miras a la transmisión. El que la en-
superficie literaria. El argumento blblico,
frenta debe querer lanzarse al través de
como ya se ha dicho, ha estado condicio-
ella hacia el acontecimiento. Ella es pues
nado por una veneración justificable y
existencia mediata, que al ser trascendida
decisiva de la Escritura, que ha estado en
nos pone en contacto con su contenido.
capacidad de responder de manera inme-
diata todos los interrogantes, entre los
cuales se puede mencionar el que se refie- La criteriología anterior no ha de-
re a la revelación. Pero esta veneración, jado de jugar un papel importante en el
que merece aprobación, no autoriza a des- trabajo escriturístico-teológico, no sólo en
cuidar una penetración más profunda de lo· que se refiere a la búsqueda que repre-
las fuentes, que no consiste propiamente senta toda la investigación blblica, sino
en la exploración de las mismas en búsque- también en la búsqueda de toda la inves- ..
da de un sentido espiritual que existe en tigación positiva de la teología que camina
el plano literario, como ha acontecido con en pos del sentido que ofrecen todas las
la exégesis alegórica, sino que exige la fuentes literarias del cristianismo.
búsqueda de un fondo o contenido que de-
be aparecer en este argumento. Se ha insistido recientemente, por
ejemplo, como prueba de lo anterior, en
El trabajo blblico total reciente su- una temática que en principio parecía no
pone muchos campos de acción, los cuales tener otras pretensiones distintas a las de
deben ser mantenidos, integrados y apro- una metodología para hacer teología: en
vechados: desde la investigación literaria la temática de la historia de la salvación.
hasta la síntesis parcial que constituye lo Como modo de hacer teología, en el sen-
que ha sido denominado com<? teología tido de una síntesis teológica, la temáti-
blblica. Este trabajo complejo ha atendi- ca de la historia de la salvación no es
do tamuién recientemente la ayuda de nueva. Podría pensarse por ejemplo en la
experiencias semejantes realizadas en otros caracterización reciente de la patrología
campos. La antropología moderna, por al leer autores cristianos antiguos como
ejemplo, ha sabido deslindar muy bien Melitón de Sardes o San Ireneo. Oscar
metodológicamente la dimensión profun- Cullmann desmontó el camino para la

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teologÚl reciente cuando hace algunos años dor. Per.o queda así respondida la pregun-
realizó trabajos que fueron recogidos por ta por la revelación? En cierto sentido sí:
la teología católica en el sentido señalado. la presencia salvadora de Dios es su mani-
La expresión historia de la salvación se festación, su revelación. La revelación de
convirtió en slogan avasallador que revi- Dios no es neutra, ociosa, sino salvífica.
talizó una teología anquilosada metodo- La acción salvífica de Dios es su revela-
lógicamente. Pero desde entonces hemos ción. Pero en parte la respuesta es 'inS!!
progresado mucho: no se trata ya de afir- ficiente, porque nosotros queremos saber
mar simplemente que Dios salva al hom- más explícitamente 10 que significa que
bre en la historia y no a pesar de ella, sino unos hombres hicieron experiencia de una
de afirmar que la historia humana es o por manifestación real, la de Dios.
lo menos puede ser, la historia ue la salva-
ción. Que el acontecimiento humano total El dato bíblico que se refiere a este
que llamamos historia tiene o puede tener problema ha sido bien elaborado y orde-
como sujeto actuante no simplemente al nado según criterios genéticos, por ejem-
hombre sino a Dios. plo, como cuando se han comparado las
distintas experiencias religiosas del Dios
La importancia de este redescubri- Yahveh, del Dios de los patriarcas, etc.
miento es invaluable. Por unos u otros ca- Es indispensable recurrir a las conclusiones
minos se va explicitando actualmente esta de la exégesis, tal como las presenta al fi-
temática. Las repercusiones de la misma nal sistemáticamente la teología bíblica.
en todos los campos de la teología van Aquí son supuestas estas conclusiones y
siendo indiscutibles. En el tratamiento de no repetidas explícitamente, por razones
la literatura sagrada, base de toda la teolo- evidentes. Nos contentamos entonces con
gía, ha exigido esta temática.. el que la señalar 10 que es necesario en el momento
misma literatura sea relativizada, en el sen- de todo el proceso teológico, en el cual se
tido de que ella debe ser trascendida o sitúa este trabajo, es decir, el momento
leída hasta un punto tal que el contacto último de la tematización teológica.
del lector de la misma, que es la teología
y en último término la iglesia, sea el con- Una aflfmación básica, que trata-
tacto con el acontecimiento, con la histo- mos en seguida de explicar, lo resume
ria. No uasta comprender la literatura. Es todo: la revelación bíblica de Dios es una
necesario que ella nos lance hasta su con- revelación historica. Dicho de manera más
tenido: la historia de Israel, si pensamos exacta: la revelación blolica de Dios es
en el conjunto literario total que llamamos una historia humana. Repetimos dos aflf-
Antiguo Testamento; la historia de Jesu- maciones anteriores: en primer lugar, que
cristo, si pensamos en .el Nuevo. esta revelación no es la negación de una
revelación natural de Dios y que la misma
Pues bien, lo dicho hasta ahora no Escritura testifica que la experiencia pri-
permite concluir que hayamos tocado di- mera de Dios, que hemos llamado natural,
rectamente nuestro problema. Sin embar- juega también cierto papel aquí. En se-
go sí indirectamente. La Escritura es la gundo lugar, con la intención de caer en
tradición de la historia de la salvación. el aspecto de la originalidad de la revela-
porque el sujeto actuante no es aquí sim- ción blolica, el carácter histórico de la
plemente el hombre, sino Dios, el Salva- revelación de Dios en Israel no consiste

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simplemente en el hecho de que Dios se se puede hablar, de esta historia, no es
haya revelado en la historia humana, des- simplemente la huída de unos esclavos del
de fuera, y no a pesar de la historia, sino' Egipto, sino la liberación obrada por
en el hecho de que esta historia humana Yahveh. U interpretación de fe de la
es la revelación de Dios. propia historia es captación de una reve-
lación real, es mirada en profundidad de
Ahora bien, la historia de Israel es la propia historia. Ella concretiza además
el tejido misterioso de acontecimientos la realidad es decir. la entrega a nosotros
humanos, cuya calidad revelante no es to- de una historia humana, que es la historia
talmente uniforme. La Escritura sagrada de la salvación, revelada y captada: Yahveh,
del Antiguo Testamento ha entregado esta el Dios bl'blico, reviste características ori-
historia de una manera que ha sido explica- ginales y se enriquece con rasgos, en cuyo
da suficientemente por la exégesis, cuando descubrimiento pudieron ciertamente ju-
el ilumina el proceso de la formación de gar algún papel de ocasión otras experien-
las tradiciones, el de su confección por cias religiosas del ambiente, pero que no
escrito en las unidades parciales y en su restan nada a su realidad y a su originali-
conjunto total. La totalidad histórica en- dad, si se le compara con el término de
tregada por las Escrituras incluye un jui· las otras experiencias religiosas semejan-
cio profético soure la calidad de los acon- tes. La respuesta suscitada por la captación
tecimientos y sobre la intencionalidad de esta revelación está también condicio-
última del proceso total. En fin de cuen- nada por ella: la actitud de fe de Israel
tas, la historia de Israel es la historia de corresponde bien a esta revelación.
la salvación. Es la presencia histórica, re-
veladora y por lo tanto salvífica de Dios, Pero esta revelación histórica, en-
que además tiende hacia una explicitación tregada por las Escrituras del Antiguo
plena y definitiva. Testamento, no culmina dentro del ám-
bito de Israel, si hablamos desde la pers-
pectiva del cristianismo. Es lo que nos
Dios aquí no es simplemente el obje-
obliga a avanzar ahora aún más en el pro-
to de una experiencia religiosa, realizada
ceso de la revelación, al referirnos a la
por un hombre que revela una capacidad
historia de la salvación en Jesucristo.
significativa profunda, al enfrentarse a
toda realidad. Es el sujeto que actúa y cu-
ya presencia es captada como revelación, 1.3. la experiencia histórica de la
por un hombre que posee una capacidad revelación de Dios en Jesu-
especial de captación histórica. A esta ca- cristo.
pacidad, así como a la anteriormente se-
ñalada, la podemos considerar, para no El misterio de Jesucristo es misterio
parcializar el problema, como un don de de la revelación salvadora de Dios trans-
Dios. También la suponemos aquí. Pero mitido por el Nuevo Testamento.
nos ha interesado ante todo señalar que
la revelación de Dios es la historia humana Al entrar en este momento último
y que ella es objeto de experiencia huma- del proceso de la revelación, no abandona-
na también, la de un pueblo que realiza mos lo afirmado hasta aquí. Jesucristo es
simultáneamente esta historia. El éxodo, incomprensible sin el proceso históri-
por ejemplo, prototipo y arquetipo, si así co que 10 precedió, sin la historia de Israel.

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Comprendido así, dentro de esta mutila- salvador. Jesucristo es la revelación de
ción, sería como comprender una flor sin Dios sin más.
ninguna conexión con la planta de donde
surge. La historia de Israel, según la com- No basta para hacer la afIrmación
prensión original tanto del mismo Señor, anterior limitar nuestra mirada dirigida al
como de la comunidad que 110S lo entre- Señor, al puro campo de la existencia hu-
gó. es la plenitud de la historia de Israel. mana abstracta, aún más, puramente onto-
Es lo que ha llevado a afIrmar con razón, lógica, ni mucho menos a la existencia
en el plano de la literatura sagrada bíblica, puramente material que ha explicado fre-
que el Nuevo Testamento es un comenta- cuentemente la salvación como contacto
rio, y para los cristianos simplemente el automático de nuestra humanidad con la
comentario, del Antiguo. La Escritura del suya. Es indispensable valorar de nuevo
Nuevo Testamento es de nuevo, para insis- la realidad histórica de esta existencia.
tir en nuestra criteriología, la manifesta- La historia de Jesucristo es la revelación
ción de una historia para la entrega, para salvadora de Dios. Pero por qué razón
la tradición. Las investigaciones exégetico- puede limitarse de esta manera la historia
bl'blicas que aquí deben ser tenidas en así, en un hombre para concretar en ella
cuenta, han llegado a un punto que admi- toda la revelación defini1'iva de Dios?
te aún enriquecimientos, en el cual lo me-
nos que se puede decir es que esta litera- La historia de Jesucristo es una his-
tura es la expresión compleja de la expe- toria determinada. Precisamente el tipo
riencia de la historia de Jesucristo, que no . de historia, cuyo contenido se explica por
puede ser considerada como experiencia la presencia de un sujeto que no es sim-
deficiente o tergiversada, sino como la plemente el hombre sino precisamente
experiencia auténtica de esta historia y Dios. Esta historia es el acontecimiento
que ella entrega verdaderamente esta his- total de Jesucristo: exactamente todo lo
toria. que fue realizado durante un espacio de
tiempo limitado. El prototipo o ¡¡.rquetipo,
En lo que directamente se refiere si así podemos hablar, de todos los acon-
a nuestro problema y atendiendo una vez tecimientos que constituyen esta historia
más a la afIrmación anterior, según la cual total, es un nuevo éxodo. La aplicación
la historia de Jesucristo es plenitud de la tipológica en este sentido existe sin duda
historia de Israel, es necesario afIrmar aquí en el Nuevo Testamento. La muerte glo-
que la revelación salvadora de Dios es en riosa de Jesucristo es la ventana abierta
último término la historia real humana de que nos permite mirar toda esta historia.
Jesucristo. Si el sujeto de la historia de No es precisamente, o por lo menos única-
Israel, captado en esa experiencia religiosa, mente, su realidad anecdótica, material,
no era simplemente el hombre, sino pre- biológica, la que permite descubrir en toda
cisamente un Dios que se revela como sal- su significación esta historia. La penetra-
vador, igualmente aquí, con la precisión ción profunda de esta historia permite in-
que exige el criterio de la plenitud, del terpretar los hechos, por ejemplo, por
cumplimiento, la presencia interna capta- medio de una expresión tal como la de
da en la fe ante la historia de Jesucristo " entrega ", o, si no tenemos temor ante
no es simplemente la presencia humana, el sabor de un lenguaje que puede parecer
sino la presencia sin ambigüedad del Dios demasiado afectivo, sentimental, o poéti-

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co, la historia del amor. Algunos han di- concretamen te en Jesús, la que consti~uye
cho de manera hermosa que "Jesús es el la revelación de Dios. Que es precisamen-
hombre para los demás", lo que permite te ella la realización de esa historia revela-
leer la moneda por su cara opuesta en. esta dora de Dios, la que constituye la historia
forma: "no es el hombre para sí mismo ". salvífica de los hombres. Aún más, es esto
En un momento en el cual se insiste en las lo que permite decir que toda historia hu-
implicaciones prácticas del cristianismo, mana que sea historia en Jesucristo, es
se ha llegado a decir que la existencia en historia de la revelación salvífica de Dios.
Jesucristo es la opción por los demás, la Esta revelación aparece no sólo como me-
opción por el otro, la opción por le her- ta e ideal de la historia humana, sino aun
mano, la opción por el pobre. Esa es cier- como medidll o juicio de la misma. Obe-
tamente la historia de Jesucristo. El pre- dientes a la revelación normativa de Dios
cepto evangélico de la caridad es mirado, en Jesucristo, los cristianos dirigimos la
con frecuencia y con razón, como una dj mirada total de la fe a la historia humana
mensÍón imperativa del evangelio y se ha de siempre y captamos la revelación de
insistido en que ella no dice del todo la di- Dios siempre' de nuevo, no solamente co-
mensión indicativa del mismo. Sin em- mo huella que quedó de El en l~ naturale-
bargo, una mirada en perspectiva de la za, sino como presencia real de ella o co-
realidad, no significa necesariamente des- mo ausencia angustiosa de la misma en el
conocimiento de la realidad. El diagnósti- conjunto total histórico. Esa revelación es
co de la historia real de Jesucristo pue- siempre posible. La opción por Jesucristo
de ser hecho perfectamente a partir de es- es opción por la revelación de Dios en una
ta mirada en perspectiva. Ella sólo sería historia realmen~e humana que es posible
insuficiente en el caso de que toda dimen- constrhir de verdad desde dentro de la
sión teológica fuera descartada en la mi- vida humana. Y que no se diga que así
rada que ridigimos al Señor. Y es esta se reduce Dios a una construcción humana
dimensión teológica precisamente la que pretenciosa. Ninguna debilitación de la
queremos hacer aparecer en nuestro pro- meta de nuestra experiencia religiosa es ~
blema. lerada ~uí. Hablamos de la revelación real
y posible de Dios y al mismo tiempo de la
Que Dios es amor y que sólo el que realidad probada de esta revelación en
sabe de amor conoce a Dios; que amar Jesucristo y de su posibilidad defmitiva.
es entregarse y no decidirse por sí mismo;
todo esto es lo qJe está aquí en juego. Con esto llegamos al final del pri-
El movimiento interno que es Dios, la mer punto de nuestro trabajo. Hemos ela-
interioridad que 10 constituye, si acudimos borado de manera diferente a la tradicio-
a una terminología propia de la antropo- nal la noción de revelación? No se ha
logía moderna, eso es lo que aparece en entendido por revelación más bien que la
una historia real humana, la de Jesucristo. manifestación de Dios, la totalidad del
Eso es lo que permite decir a quien mira contenido objetivo, o conceptual, o doc-
a Jesucristo que Dios ha aparecido, que trinal del cristianismo?' Nuestra labor ha
El se ha revelado inéquivocamente. Eso tenido. como fmalidad la de insistir en un
es lo que permite decir que Jesucristo es aspecto que ilumina todo el tema. Este
la revelación de Dios sin más. Que es pre- aspecto evoca otros, ampliamente traba-
cisamente esa historia, tal como se realizó jados también por la teología de la reve-

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lación, corno el del carácter interpelante dentina, arrastrada por la polémica anti-
de esta manifestación. Nosotros nos hemos protestante exageró el contenido de la
centrado en el aspecto del contenido de tradición, frente a la tésis de la " sola
la revelación. contenido que no hemos Scriptura' " atribuyéndole a la tradición
limitado a los solos enunciados doctrina- un contenido más amplio que el que co-
les del cristianismo. sino que hemos ex- rrespondía a los escritos sagrados. En los
tendido de tal manera que reproduzca el últimos treinta años el problema ha sido
misterio total de Dios y. si se quiere. la tratado de manera novedosa. La historia
realidad profunda de todo "Sub ratione general del problema fue establecida de
Dei revelantis".
manera magistral, por ejemplo, por Josef
Rupert Geiselmann (2), quien resume así
toda la problemática:
2. LA REVELACION DE DIOS
OBJETO DE TRADICION " La teología católica se esforzó
por probar, frente al principio de la sola
La revelación de Dios tal como ha Scriptura de los Protestantes, que el Evan-
culminado en Jesucristo, ha sido y sigue gelio de Jesucristo nos es transmitido en
-siendo objeto de tradición. Al centrarnos parte por la Santa Escritura y en parte por
aquí especialmente en el campo de la las tradiciones no presentes en la (Santa)
tran'smisión de la revelación cristiana, tra- Escritura y que (esta) Escritura, incomple-
tamos de arrancar el problema de un ni- ta desde el punt·o de vista del conte~do,
vel de discusión, en el cual ha sido situado es completada por la otra parte del Evan-
tradicionalmente, porque, basado en ob- gelio de Cristo, las tradiciones no escri-
servaciones recientes acerca de la cuestión, tas... La situación teológica conflictiva
creemos que hay algún aspecto que puede era entonces ésta: de un lado se oponía
ofrecer nueva luz no solamente para com- al principio Escritura y Tradición el prin-
prender la temática en sí misma. sino pa- cipio de la sola Scriptura y se rechazaba
ra ubicarla mejor en su relación con la toda tradición. De otro lado se objetaba
revelación. Pero para mejor comprender al principio reformado... de la Escritura,
lo intentado, comenzamos por recordar que la palabra de Dios viene a nosotros
la discusión tradicional. por un doble camino: por la Escritura
y por la Tradición; con otras palabras:
Una de las cuestiones teológicas que la Palabra de Dios está contenida en parte
más espíritus ha indispuesto en la historia (partim) en la Escritura y en parte (partim)
del cristianismo occidental, desde la época en las tradiciones orales que han llegado
de la refonna protestante, ha sido la de hasta nosotros. Con ello se estaba de bue-
las relaciones entre la Escritura y la Tra- na fe en defender la doctrina de la Iglesia,
dición, como medios de transmisión de la tal como fue definida en el concilio de
revelación cristiana. La Teología post-tri- Trento" (3).

(2) J. R. GEISELMANN, Die heilige Schrift und die Tradition, Quaest. Disput. 18, Friburgo LB.,
1962. ar. K. RAHNER, Schrift und TIIldition, en Wort und Wahrheit 18 (1963), pp. 269-279,
acerca de la polémica Geiselmann Lennerz que muestra la división de la teología católica sobre
el asunto.
(3) J. R. GEISELMANN, op. cit., pp. 84 y 8S.

80
Este diagnóstico de la problemática llega a sobrepasar el valor de la tradición
teológica post-tridentina no estaba basa- en detrimento del de la Escritura, en este
do en un malentendido? Recordemos bre- campo del contenido. Con la afirmación
vemente la teología a la que nos referimos de que la Escritura es insuficiente aun en
y la doctrina a la que se refería (Trento). lo referente a cuestiones de fe, se salen
de la línea tradicional, para luchar contra
La noción de "tradición" es distin- doctrina reformada de la 'sola Scriptura ",
tamente comprendida en la época original aún con la afirmación de la " sola Tradi-
de la discusión entre católicos y protestan- tio". Su posición teológica, sin embargo,
tes. A los ojos de los reformadores ella no es constante y en otros lugares supera
presentaba un aspecto peyorativo, si se la esta explicación. Nadie siguió el camino
consideraba en virtud de su contenido. trazado por él en el peor momento, porque
En los grandes escritos confesionales de la otros teólogos como Juan Driedo y Pedro
iglesia evangélico-luterana, la palabra "tra- Canisio, aunque aparentemente terciaron
dición " es defmida como "formulaciones en favor de la afirmación de la insuficien-
humanas" (Menschensatzungen). Es muy cia de la Escritura como medio de trans-
revelador el pode~ comprobar que lo en- misión de la revelación, sólo lo hicieron
tendido como contenido de la tradición por referencia a usos y costumbres ecle-
por la reforma eran los usos y costumbres siales y no al objeto necesarlo de la fe.
eclesiales que teman que ver más que todo
con la vida práctica de la Iglesia, por ejem- Para penetrar mejor la cuestión y
plo, en el campo litúrgico. En virtud de su superarla, conviene conocer el sentido
carácter puramente humano, estos conte- exacto de la defmición triden~ina, a la
nidos eran rechazados, pues desde el pun- cual se referían los teólogos post-triden-
to de vista de su validez, que en medios tinos.
católicos podía ser identificada con el ob-
jeto propiamente dicho de la fe y de lo
necesario para la salvación, este contenido
no podía ser comparado con lo esencial. 2.1. La doctrina del concilio de
Lo esencial estaba comprendido en la Trento
Escritura, único vehículo de la Palabra
de Dios que interpela a los hombres. Es- La revelación de Dios nos ha sido
transmitida por la Escritura Santa del
critura y Tradición aparecían como térmi-
Antiguo y del Nuevo Testamento, y por
nos contradictorios, si se contemplaban
la Tradición de boca en boca. En la cuarta
los contenidos propios de ambas en lo
sesión del 8 de abril de 1546, afirmó el
referente a su validez. En el campo católi-
concilio:
co se atribuía en cambio a la Tradición un
papel esencial en lo referente a la trans-
" ... ut sublatis erroribus puritas ip-
misión de un contenido necesarlo: la Pa-
sa Evangelü in Ecclesia conserventur
labra de Dios. Esta oposición católico-
quod promissum ante per Prophetas
protestante marcó profundamente la teo-
in Scripturis Simctis Dominus noster
logía católica post-tridentina de la tradi-
lesus Christus Dei Filius proprio ore
ción.
primum promulgavit, deinde per
Así ·por ejemplo, Roberto Belarmi- suos Apostolos tanquam fontem
no, en alguna etapa de su obra teológica omnis et salutaris veritatis et morum

81
disciplinae omni creaturae praedi- " ... hanc veritatem contineri partim
cari (Mt. 28, 19sq.; Mc. 16, 15) in libris scriptis, partim sine scrip-
iussit: perspiciensque, hanc verita- to traditionibus" (7).
tem et disciplinam contineri in libris
scriptis et sine scripto traditionibus, El proyecto intentaba afirmar pues
quae ab ipsius Christi ore ab Aposto- que la Verdad del Evangelio está distri-
lis acceptae aut ab ipsis Apostolis buida entre la Escritura y l~ Tradición.
Spiritu Sancto dictante, quasi per Sin embargo, a última hora, el " partim-
manus traditae ad nos usque per- partim" fue reemplazado por el "et".
venerunt ... " (4). Parece que en las congregaciones tanto
particulares como generales, existieron dos
Esta determinación del concilio de tendencias teológicas opuestas al respecto:
Trento fue repetida al pie de la letra en el la primera, partidaria del "partim-partim ':
concilio Vaticano 1 y confirmada más ade- sostenía la insuficiencia de la Escritura
lante por el mismo, así: en cuanto al contenido, la segunda trataba
de impedir una decisión del Concilio sobre
" Haec porro supernaturalis reve- la relación que existe entre Escrituras y
latio, secundum universalis Eccle- Tradición, por medio de la modificación
siae fidem a sancta TRIDENTINA del "partim-partim" en "et ". La interpre-
Synodo declaratam continetur 'in tación de esta modificación ha dado lugar
Iibris scriptis et sine scripto tradi- a la discusión católica, cuyos protagonis-
tionibus'... " (5). tas principales fueron J. R. Geiselmann y
H. Lennerz S. J.
" Porro fide divina et catholica ea
omnia credenda sunt quae in verbo En un estudio publicado hace algu-
Dei scripto vel tradito continentur nos años, Geiselmann sostenía, apoyado
et ab ecclesia sive soiemni iudicio en serios argumentos históricos, que la
sive ordinario et universali magiste- modificación del texto debía haber obe-
rio tanquam divinitus revelata cre- decido a la preocupación de· no decidir
denda proponuntur '(6). nada sobre la relación existente entre
Escritura y Tradición, lo que en último
La discusión teológica que precedió término significaría que la cuestión quedó
a esta definición tridentina es de interés abierta (8). Por su parte H. Lennerz soste-
para comprender el sentido exacto de la nía que la modificación significaba que el
misma. Según las actas del Concilio. el es- Concilio quería mostrar que las verdades
quema provisional del decreto preparado que se encuentran en la Escritura no se
por Cervini el 22 de marzo de 1546, decía: encuentran en la Tradición y viceversa y

(4) Denz. 783


(5) Denz.1787
(6) Denz. 1792
(1) Concilio de Trento V, 31-32.
(8) J. R. GEISELMANN, Das Konzil von Trient iiber das Verhaltnis der helligen Schrift und der
nicht-geschriebenen Traditionen, en Die Mundliche Uberlieferung, Munich 1957, Y más recien-
te en la obra citada antes.

82
que por lo tanto la modificación no varió geschichte. Estos métodos han permitido
nada (9). Ambas opiniones son integradas integrar mejor la Tradición y la Escritura.
recientemente por J. Beumer (10).
En la iglesia reformada se han pre-
sentado también fenómenos de importan-
cia, que han ofrecido nueva luz para el
2.2. Hacia· una nueva solUción? tratamiento del problema. La investiga-
ción del Nuevo Testamento a la luz de
La controversia reciente suscitada la Formgeschichte y de la Traditions-
en ~a teología católica ha abierto las puer- geschichte sobretodo, ha sometido a revi-
tas para una nueva solución del problema, sión la posición de la teología reformada
la cual a su vez se ha hecho aún más posi- frente al problema de la tradición. Como
ble, a causa de ciertos factores que vale la reconoce un autor reformado, " la Es-
la pena mencionar. critUJ:a no puede ser tomada sin más como
expresión de lo original, pues la Escritura
Dos hechos de importancia han mo- misma es miembro y concretización de
vido el panorama de la teología católica una tradición que existió antes de la fija-
en los últimos años, en lo concerniente al ción escrita. Antes de existir la Escritura,
problema. El uno consiste en la. valoración existió la tradición. Tanto la investigación
que tanto en el campo de la teQlogía espe- veterotestamentaria como la del Nuevo
culativa, como en el de la práctica, se ha Testamento, han reconocido desde hace
obrado en relación con la Escritura. Re- tiempo, el papel imprescindible que juega
sultado de la controversia anti-protestante la tradición. La última (neotestamentaria)
en la antigüedad, contra el principio de la ha establecido claramente que antes de
" sola Scriptura ", fue la supervaloración nuestros evangelios sinópticos existió una
de la tradición y el olvido parcial de la tradición oral, frente a la cual no sólo
importancia en la Escritura en la vida de Marcos, sino también Mateo y Lucas re-
la Iglesia, y en su relación con la trans- presentan una forma tardía... Los Evange-
misión de la revelación. El otro ha sido lios son en su estructura fundamental la
la renovación de la investigación exegética confección de este kerygma primitivo 't 11).
en la teología actual. El método histórico- De esta suerte, la desconfianza frente a la
crítico, cuyos propulsores en general fue- tradición ha sido superada en lit Iglesia
ron exégetas evangélicos, ha llegado a ser evangélica y se ha creado un clima favora-
patrimonio común de ambas confesiones ble t:!mbién para el diálogo interconfesio-
cristianas. Aun oficialmente han sido abieJ nal. En este clima ha sido posible empren-
tas las puertas del catolicismo a métodos der un análisis serio de la intención primi-
como el de la Formgeschichte, el de la tiva de la ortodoxia protestante en el re-
Redaktionsgeschichte, el de la Traditions- chazo de la tradición.
(9) H. LENNERZ, Scriptura Sola? en Gregorianum 50, tomo 40 (1959), p. 38-53.

(0) J. BEUMER, Die Frage nach Scrift und Tradition bei Robert Bellarmin, en Scholastik 34
(959), pp. 1-22.

(11) K. E. SKYDSGAARD, Scrift und Tradition. Bemerkungen zum Traditions-problem in der


neueren Theologie, en Kerygma und Dogma l (1955), p. 170. Cfr. P. GRELOT, la tradición
fuente y medio vital de la Escritura, en Concilium 20 (1966), p. 360-383.

83
En la constitución dogmática Dei ferentes opciones y después de haberse
Verbum (cap. II) del Concilio Vaticano decidirl"o unas veces en favor de una,
11, ha sido abordado de manera explícita otras en favor de otra, ha terminado por
el problema de la relación entre Escritura valorar simultáneamente las diversas alter-
y Tradición, y además de la relación de nativas. Así por ejemplo, mientras en un
éstas con el Magisterio. Siguiendo el mode- momento se afirmaba la insufIciencia de
lo de Trento, la constitución describe los la Escritura como medio de transmisión
caminos que Dios ha ofrecido a los hom- de la revelación y se atribuían entonces
bres para la propagación del evangelio, a la tradición contenidos propios, en otros
en especial la predicación de los apóstoles momentos se afirmaba esta sufIciencia y se
inspirados por el Espíritu Santo, predica- comprendía de una manera un poco dife-
ción puesta por escrito por los apóstoles rente el papel de la tradición en la trans-
y por los varones apostólicos que gozaron misión. Mientras en algún momento se re-
de esta inspiración. El oficio apiscopal. lativizaba el papel de la Escritura y se
transmitido en la Iglesia por los após- valoraba en compensación la tradición, en
toles a los obispos. continúa la transmi- otros se ha redescubierto la primera y se
sión de este kerygma primitivo. La rela· ha llegado a explicar diferentemente la
ción entre Escritura y Tradición, las cua- segunda.
les constituyen un sólo depósito de la Pa-
labra de Dios, no resuelve el problema de
Se puede intentar abrir un camino
la suficiencia o insuficiencia de la Escritu-
nuevo en la soluéión de este problema
ra en materia de fe y deja por lo tanto el
de la transmisión de la revelación? Una
campo abierto para futuras investigaciones
noción más amplia de tradición y una ubi-
exegéticas y hermenéuticas del Magisterio.
cación mejor de la misma y de la Escritu-
Sin embargo, la insistencia sobre la tradi-
ra en relación con ella, parecen ofrecer
ción primitiva como medio de transmi-
tal vez la clave para arrancar el problema
sión del único mensaje, que también es
a la antigua discusión.
transmitido posteriormente por escrito, es
una afIrmación muy importante. La insis-
En efecto, la revelación original, a
tencia sobre el contacto íntimo que existe
la que nos referimos, es una revelación
entre Escritura, Tradición e Iglesia, en uno
que no puede llegar hasta nosotros sino
de los documentos dogmáticos ofIciales
en cuanto revelación captada, experimen-
del magisterio, es una luz nueva para la
tada por hombres que existieron en un
comprensión del problema.
momento determinado. La revelación cris-
tiana culminante es por ejemplo una reve-
lación experimentada por una comunidad
primitiva, compleja naturalmente, puesto
2.3. Evaluación del problema y
que la generación a la que nos referimos
ubicación de la tradición como
debe ser distinguida por lo menos como
contexto total de la transmi-
comunidad prepascual y como comunidad
sión de la revelación.
apostólica. Las futuras generaciones cris-
tianas son constituídas también por una
experiencia comunitaria de la revelación,
La problemática tradicional católi- que no puede realizarse de manera total-
ca ha fluctuado. pues. en relación con di- mente independiente de la experiencia ori-

84
ginal, que está condicionada también por por diferentes medios al servicio de la
circunstancias propias y que nunca es tér- transmisión posterior. Es así como pode-
mino último de esta experiencia, sino que mos referirnos a la literatura que reprodu-
se conecta con las experiencias de las futu- ce esta experiencia o la comprensión lúdda
ras generaciones. El cristianismo es una ,que es la teología; también puede hablar-
experiencia histórica contínua de la única Se aquí de testimonios mudos como el del
revelaci6n, por lo tanto un proceso que arte sagrado, o el de las costumbres vivas
participa de las mismas características de como las litúrgicas. Dentro de esta fija-
todo proceso histórico: proceso progresi- ción existe además una escala de valores:
vo, caracterizado cada vez por condiciona- no puede por ejemplo situarse en el mismo
mientos concretos, que en nuestro caso plano de valores la teología patrística y la
no deben variar sustancialmente la expe- escolástica, pero mucho menos puede ni-
riencia realizada. Pertenece a este proceso velarse la fijación- de la primera comunidad
vital el aspecto de la transmisión. La co- con la de las siguientes. Precisamente por-
munidad de un momento determinado no que la experiencia de la primera comuni-
puede realizar la experiencia cristiana de dad es normativa, tambiéil lo es su fija-
la revelación, $ino en cuanto recibe la rea- ción, la Escritura sagrada. En nuestro caso,
lizada por la generación anterior y a ella el Nuevo Testamento. Este reproduce esa
corresponde al mismo tiempo entregar la experiencia y siempre ~enemos que recu-
experiencia propia a la generación futura. rrir a él y a sus raíces. Sin embargo, nues-
La tradición es entonces nota constitutiva tro recurso a la Escritura no puede ser un
de la vida histórica y comunitaria del cris- salto que pone entre paréntesis toda la fi-
tianismo. Habría además que afiadir que jación de la experiencia posterior. Es la
esta existencia cristiana no es pura repe- razón por la cual la teología tiene que uti-
tición servil del pasado. Es ciertamente lizar también otros fundamentos diferen-
recepción que debe ser asumida con fide- tes a la Escritura, respetando de todos mo-
lidad, pero al mismo tiempo exige la con- dos la escala de valores en lo referente a la
tribución original que permite el enrique- validez desigual del argumento positivo en
cimiento al que son acreedoras las gene- cada caso.
raciones futuras.

Dentro de este proceso que pode- La Sagrada Escritura no puede en-


mos considerar como causado y anima- tonces ser comprendida sino como fijación
do' por la tradición, hay una experiencia de la tradición, lo que significa también
que es decisiva, normativa, obligatoria. Es que la tradición es el contexto que explica
la experiencia original, la de la primera su existencia y su razón de ser. Ella es una
comunidad compleja. Se trata de un hecho experiencia fijada que permite la trans-
por el cual nos ligamos siempre y que pue- misión. Es la revelación normativa vivida
de ser explicado por ejemplo en razón de y en estado en posibilidad continua de
la proximidad, de la inmediatez de la expe- tradición.
riencia y porque de ella podemos decir
que es una experiencia guiada de manera Con lo dicho creemos que se am-
particular por el Espíritu mismo de Dios. plía el gran panorama de la tradición y se
ubica la Escritura y todas las otras fijacio-
Cada momento de toda la experien- nes de la tradición. Nos queda aún por
cia cristiana secular va quedando fijado clarificar un aspecto del trabajo: el proce-

85
so de la experiencia de l~ revelación que Sin embargo, a esta iglesia total, en
hace la Iglesia y la transnusión de la mis- la que existen multitud de ministerios, los
I
ma experiencia es asistido ministeriahnen- cuales'en su totalidad manifiestan la única
te por el magisterio, 'el cual a '\u vez es vi,rtud del Espíritu que la anima, peI:tene-
asistido ministerialmente por la teología. ce n~esariamente a un ministerio cons-
La ubicación de estos ministerios y la titutivo de presidencia: el ministerio je-
clarificación de sus relaciones mutuas es rárquico. Una de las dimensiones de este
de gran importancia. ministerio es la que tradicionalmente he-
mos llamado magisterio. Se trata de ver-
dad de un ministerio, servicio, diacQnía:
el de presidir la misión apostólica de toda
3. AL SERVICIO DE LA TRADI- la iglesia desde dentro. La limitación de
este ministerio a su aspecto puramente
CION. LA MISION APOSTOUCA
doctrinal es un empobrecimiento. La reve-
DE LA IGLESIA Y ELMlNISfERX)
lación que debe ser vivida y transmitida,
DEL MAGISTERIO. EL MINISTE-
no consiste en puros enunciados doctrina-
RIO DE LA TEOLOGIA
les, porque el cristianismo no es un puro
sistema de pensamiento, ni una simple
Acostumbrados como estábamos a
atribuir el deber de la misión apostólica ideología. También pertenece al mismo lln
exclusivamente a la jerarquía, .como tam- aspecto conceptual y linguístico, pero és-
bién a considerarla a ella simplemente to no lo agota todo. La fe no termina en
como la iglesia, cuando comenzamos a los enunciados, sÍJlo en las realidades. La
asistir al despertar del laicado en sus res- fe es entonces experiencia de la revelación
ponsabilidades apostólicas, las interpreta- de Dios, en último término realizada en
mos como colaboración en una misión Jesucristo. El ministerio jerárquico es en-
jerárquica que, por razones prácticas, co- tonces asistencia ministerial desde dentro
mo por ejemplo la de la escasez del clero, de esta experiencia, tanto en cuanto vivi-
no podía ser realizada de manera suficien- da como en cuanto objeto de transmisión.
temente amplia. La situación actual de la Desde dentro significa que a la jerarquía
iglesia no corresponde a este diagnóstico: corresponde no sólo observar desde fuera
aun oficialmente se ha reconocido la per- la experiencia cristiana y su transmisión,
sonalidad eclesial de todos los bautizados: sino que a ella corresponde realizarla igual-
todos somos la iglesia. Y puesto que la mente. Pero su papel no se reduce a inte-
misión apostólica aparece como tlimensión grarse aquí sin más, sino que su servicio
necesaria y constitutiva de la iglesia, hasta consiste en el anuncio contínuo, en el
tal punto que la comunidad eclesial se recuerdo ininterrumpido, en la animación
identifica con su misión, todo el pueblo ejemplar, aún más en la corrección de esta
cristiano ha sido llamado a realizarla. experiencia y de su transmisión. También
Toda la iglesia ha sIdo enviada en misión. en la observación contínua y atenta del
A la iglesia en su totalidad le corresponde " sensus fidelium' >, de la manera como
no solo la realización de la experiencia co- Dios se revela contínuamente en Jesu-
munitaria de la revelación sino también cristo en la experiencia cristiana y en la
su transmisión. Toda la comunidad es en- explicitación de esta voz de Dios recogida
tonces beneficiaria de la tradición y rea- humildemente. El instrumento de este
lizadora de la misma. servicio es naturalmente la experiencia

86
original, por medio de la cual se mide petir continuamente la palabra magisterial.
toda la experiencia actual, y también la como tampoco es su función propiamen-
tradición posterior recibida fielmente con te la de contradecirla. La tradición es esen-
todos los acontecimientos progresivos. Y cial para la realización de la tarea teoló-
no se agota esta diaconía en la vivencia gica, así como también lo es para la rea-
actual de la revelación, sino que está pues- lización de la experiencia cristiana actual.
ta también en función de la transmisión La fijación magisterial pertenece también
apostólica que corresponde a toda la igle- a esta tradición. fero la teología debe
sia. penetrar siempre más la experiencja de la
que quiere lograr una conciencia lúcida y
y la teología? Lamentablemente no sólo reproducirla por medio de un len-
no es bien clara la ubicación actual de es- guaje actual. Ella debe abrir siempre los
te ministeric eclesial. Con frecuencia pue- nuevos horizontes que pertenecen necesa-
de él aparecer como un ministerio de com- riamente a la revelación.
petencia con el ministerio jerárquico, el
que también a veces es simpleme,te com- Frente a la realización del ministe-
prendido como ministerio teológico inde- rio teológico, el magisterio debe también
bidamente. Frecuentes conflictos dan tes- mantener una actitud acogedora, lo que
timonio de ello. Nada impide que quien no significa que todas las hipótesis ele la
ejerce el ministerio jerárquico pueda ser teología deban ser aceptadas como palabra
un teólogo y en el estado actual de for- oficial del magisterio. Sólo que el proceso
mación del clero, en general se da propia- teológico debe ser promovido y posibili-
mente siempre esto. Pero ministerio jerár- tado por el magisterio. La teología debe
quico y ministerio teológico no son lo al mismo tiempo reconocer la misión dia-
mismo. La teología en un quehacer diaco- conal de asistencia y orientación que co-
nal: el de la "intelligentia fidei ", para de- rresponde al magisterio y nunca la palabra
finirlo por medio de una expresión supre- teológica puede ser pronunciada como pa-
mamente simple y tradicional. Diaconal labra "dogmática ". La colaboración entre
en cuanto que es un servicio eclesial. pero magisterio y teología no debe adquirir
diferente al ministerio jerárquico. Servicio nunca características de competencia y el
eclesial significa aquí en primer lugar que evitarlo corresponde a la actitud tanto del
existe en función de toda la iglesia: de la magisterio como de la teología.
comprensión siempre más profunda de la
fe vivida. La comunidad cristiana debe Nuestro trabajo nos ha permitido
progresar continuamente en su conciencia referirnos a diferentes aspectos de un pro-
de fe, en la lucidez de su experiencia vivi- blema único, aspectos que hemos tratado
da. La teología de profesión está al servi- de integrar. No hemos querido reproducir
cio de esta profundización. Pero la iglesia simplemente la presentación clásica de los
es una comunidad jerárquica y nadie po- mismos, sino insistir en algunos aspectos
drá negar que esta diaconía también debe que pueden ofrecer alguna luz nueva. La
ser ejercida en favor del magisterio, aún revelación de Dios qu!" según el cristia-
más, de manera especial en favor de ella, nismo, ha culminado históricamente en
como una ayuda que permite la realiza- Jesucristo, es una revelación experimenta-
ción del ministerio magisterial. La misión da y transmitida por tradición también
de la teología no puede ser reducida a re- con miras a la experiencia de toda la co-

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munidad eclesial de siempre. El ministerio ministerio es auxiliado a su vez por el
jerárquico asiste desde dentro este expe- ministerio teológico, el cual también se
riencia y vela por su exactitud y en su ejerce en función de toda la iglesia.

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