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Guía para la

sistematización
de procesos y experiencias
de desarrollo territorial

Perspectivas, metodologías y reflexiones


desde los Proyectos Sociales Directos
de la Fundación Social

Vicepresidencia de Desarrollo
Área de Gestión de Conocimiento
Fundación Social
Colombia 2011
2011 © Fundación Social
Calle 72 No. 10 - 71 Piso 10
Teléfono: 57 1 5953810 Bogotá, D.C. - Colombia
www.fundacion-social.com.co
www.proyectossocialesdirectos.org
ISBN: 978-958-8049-56-4

Presidente
Álvaro Dávila Ladrón de Guevara

Vicepresidente de Desarrollo
María Eugenia Querubín Londoño

Investigación y propuesta inicial


Carlos Salamanca Villamizar

Edición
Luz Stella Sierra de Arango
Astrid Gómez Hilarión

Corrección de estilo
Mayte Ropaín

Pares lectores internos


Astrid Gómez Hilarión
Ruth Gómez Salomón
Hugo Rincón González
Mariana Vallejo Fuentes

Comité Editorial
María Eugenia Querubín Londoño
John Sánchez Botero
Rodrigo Quintero Marín
Paula Gaviria Betancur

Guía para la sistematización de procesos y experiencias de desarrollo territorial.


Perspectivas, metodologías y reflexiones desde los Proyectos Sociales Directos de la Fundación Social.

Producción Gráfica: Opciones Gráficas Editores Ltda.


Teléfonos: 57 1 2241823 – 57 1 4301962 Bogotá
www.opcionesgraficas.com
Tabla de contenido

Presentación 6

Introducción 8

Primera parte

Definiciones y perspectivas de la sistematización

1. Las sistematizaciones: Definiciones y perspectivas 14


1.1. Enfoques y marco de referencia 19
1.2. Tensiones y tránsitos 21

2. ¿Qué es sistematizar? 22
2.1. ¿Para qué sistematizar? 24
2.2. La sistematización y la construcción de sentido 27
2.3. La sistematización y el interrogante sobre el quehacer 28
2.4. Entre el sentido y los interrogantes a nuestro quehacer 29

3. Los ejercicios de sistematización: historias desde la práctica de los Proyectos Sociales Directos 30
3.1. Sistematizaciones de los Proyectos Sociales Directos 33
3.2. Sistematización experiencias DIL 37
3.3. El pasado hacia el futuro - recuperación de aprendizajes de una década.
De los Programas Sociales a los Proyectos Sociales Directos 39
Segunda parte
Metodología de la sistematización 43

4. Fase I: Imaginar el cuento: Definir y planificar la sistematización 44


4.1. Recordar con qué contamos 45
4.2. Construir un equipo responsable preparado para los desafíos 45
4.3. Definir las preguntas 46
4.4. Precisar el eje de sistematización 48
4.5. Clarificar los objetos de la sistematización 49
4.6. Definir el método 49
4.7. Diseñar el plan de la sistematización 50

5. Fase II: Reconstrucción de la experiencia. Técnicas y herramientas metodológicas para la 52


sistematización
5.1. Herramientas para aproximarse al contexto: matrices para caracterizar los contextos 53
5.2. Acceso, manejo y ordenamiento de la información secundaria 57
5.3. Acceso, manejo y ordenamiento de la información primaria 60
5.4. Reconstituir la historia 76

6. Fase III: Interpretar - Aprendiendo de la experiencia 78


6.1. Análisis e interpretación de la experiencia 78
6.2. Identificación de los aprendizajes 81
6.3. Formular conclusiones 83
6.4. Claves para avanzar en el proceso 84

7. Fase IV: Contar el cuento. Comunicar y difundir la experiencia 90


7.1. El proceso de edición, las preguntas como aporte y el lenguaje ‘adecuado’. 91
7.2. Comunicar el cuento para incidir. 92
Referencias 94

Bibliografía 97

Lista de tablas

Tabla 1. Características comunes en todos los enfoques de sistematización 15


Tabla 2. Acuerdos básicos en los procesos de sistematización 16
Tabla 3. Tránsitos y sentidos de la sistematización, según Ghiso 17
Tabla 4. Enfoques y marcos de referencia de la sistematización, según Palma 19
Tabla 5. Listado de sistematizaciones 31

Lista de cuadros

Cuadro 1. Algunos principios de un proceso de sistematización 26


Cuadro 2. Algunas preguntas a las que responde la sistematización 47
Cuadro 3. Técnicas de lectura 58
Cuadro 4. La sistematización de experiencias y el acceso a la información 59
Cuadro 5. Fotografía, información y consentimiento 59
Cuadro 6. Clases y fases de la encuesta 61
Cuadro 7. Los grupos focales: usos, aplicaciones y actividades previas 65
Cuadro 8. Las líneas del tiempo en la experiencia de la Regional Antioquia 67
Cuadro 9. Clowns, cine e improvisación como estrategia para resignificar el pasado 70
Cuadro 10. La cartografía social como taller y experiencia 72
Cuadro 11. Las nuevas tecnologías: los mapas y esquemas del conocimiento 74
Cuadro 12. Aprendizajes y claves metodológicas a partir de la sistematización 82
Cuadro 13. Reconocer los múltiples saberes, reconocer los orígenes múltiples 86
Cuadro 14. La identificación de nuevos aportes en la construcción de democracia 87
Presentación
Se aprende actuando

Aprender de lo que hacemos es necesidad de la humanidad y por suerte, uno de sus atributos.
Así se ha construido el conocimiento desde la Edad de Piedra y así hemos podido avanzar. Sin
embargo, aprender, una actividad tan “natural” también requiere de herramientas e instrumentos
para hacerla más facil, más suave y sobre todo más eficiente. Los psicólogos y educadores se han
hecho la pregunta de cómo aprender de la acción y la refieren de manera general al proceso de
“aprender a aprender”, cuya definición más simple está en adquirir las herramientas (conocimientos,
destrezas, actitudes) que permiten identificar lo nuevo y relacionarlo con lo previamente aprendido
para producir una manera diferente de conocer y de actuar. Esa adquisición de herramientas es un
proceso cuidadoso que para su eficiencia debe tener orden y método.

La Fundación Social, al igual que muchas entidades, ha venido preguntándose cómo convertir su
experiencia en un conocimiento que no dependa de su particularidad sino que sirva a otros muchos
y que, además, se pueda plasmar en productos, de tal manera que no se requiera la presencia
de las mismas personas que han realizado la intervención. Esta tarea requiere de un proceso de
reflexión continua y rigurosa sobre lo que hacen en el día a día los funcionarios de la entidad para
obtener los resultados que nos hemos propuesto.

El análisis organizado de lo que hacemos, con el fin de identificar y documentar aprendizajes generalizables
es lo que hemos asumido como “sistematización de procesos” de intervención. Su finalidad, además de la
intrínseca de construir conocimiento, es la de facilitar el camino a nuestros funcionarios actuales y futuros;
y, a nivel externo, ofrecer nuestros modelos de actuación1 a otros que busquen objetivos similares.

Entendemos modelo no como algo perfecto sino como la armazón organizada de objetivos, estrategias, metodologías y resultados con carácter
1

de generalización
Como ya se anotó, todo proceso de sistematización también requiere un procedimiento formal para
facilitar su ejecución. Es lo que pretende esta Guía para la sistematización que sigue a continuación.
Los autores la han asemejado a una guía para navegar; es decir, unas herramientas organizadas que
les ayude a no perderse en el gran mar -muy complejo, por cierto- de la intervención social.

¡ Esperamos que la usen ! Para eso se diseñó.

María Eugenia Querubín Londoño


Vicepresidente de Desarrollo
Proyectos Sociales Directos
Fundación Social

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Introducción
La Guía para la sistematización de procesos y experiencias de desarrollo territorial, de la Vicepresidencia
de Desarrollo de la Fundación Social, proporciona referencias y pautas de orientación de la práctica de
la sistematización en los procesos y experiencias de desarrollo de los Proyectos Sociales Directos.
Narrar las historias de estas experiencias es un componente importante de la intervención, que garantiza
compartir sus rutas, sus desarrollos metodológicos y sus aprendizajes.

Aunque cada sistematización es inédita, creativa, irrepetible y flexible, los ejercicios colectivos requieren
procedimientos formalizados, y eso lo podemos apreciar en las publicaciones que forman parte de
la memoria institucional de la Fundación Social. Allí es claro que la socialización de experiencias no
surgió del mero recuerdo anecdótico de los actores; así como tampoco la intervención social generó
espontáneamente los aprendizajes. El modelo de intervención en sus diferentes ámbitos y fases, los
planes, la documentación de la práctica y los relatos son, entonces, el material de referencia para
proponer pautas y procedimientos para la sistematización.

Guiar los procesos de creación de memoria social es similar a navegar. Como en toda navegación (del
latín navis, “nave”; agire “guía”), el guía está atento a mantener la ruta y los rumbos de la nave, para
llegar a destino sin contratiempos.

Quienes navegan están preparados para cuatro propósitos: definir la ruta; monitorear los trayectos que
se recorren a lo largo de ella; corregir las posibles desviaciones, y, por último, adoptar procedimientos
alternativos en caso de imposibilidad para alcanzar el destino previsto. Saben en todo momento dónde
se encuentran, qué rumbo deben llevar para llegar a destino y cuándo llegarán a dicho destino (Muñoz,
s.f.).

8
Para orientar este viaje, la Guía está conformada por dos partes principales. En la primera, se presenta
el marco general sobre enfoques y posibilidades de la práctica de la sistematización, para diferentes
tipos de procesos sociales, asimismo, a manera de ilustración, se hace una recuperación de diferentes
experiencias de los Proyectos Sociales Directos de la Fundación Social. La segunda parte, denominada
Metodología de la Sistematización, comprende los pasos clave que orientan el proceso: la definición, la
planificación, la reconstrucción, la interpretación y la comunicación de los resultados.

A lo largo del documento, se pretende brindar al lector las suficientes ‘provisiones’ tanto en términos
de conocimientos, como de instrumentos adecuados, que se adapten a la ruta trazada y sus posibles
alteraciones; a las capacidades de los participantes; al contexto y a las características del proyecto de
intervención para el desarrollo territorial; a la conexión con las dependencias institucionales que pueden
apoyar el proceso; al monitoreo de los trayectos que se van recorriendo, etc. con el fin de mantener el
curso fijo en nuestro propósito general de sistematizar.

El curso adecuado permite llegar a “buen puerto”. Allí podrán establecerse nuevas posibilidades para el
proceso mismo de sistematización; podrán apreciarse las transformaciones logradas, los aprendizajes
para la institución (líderes, instituciones, comunidades); se observarán cambios en el contexto del hacer
institucional, gubernamental y social, generando también mapas actualizados de la memoria social para
aprender de la práctica e iniciar nuevos procesos.

¿Cuál es el objetivo de la Guía?

El objetivo de este material es promover, facilitar y brindar herramientas para generar sistematizaciones
de experiencias de la intervención directa de la Fundación Social y, en ese sentido, se suma y busca
complementar otras iniciativas emprendidas.

9
Entre otros materiales, acompaña a esta Guía, la Cartilla para la Sistematización de los Proyectos
Sociales Directos de la Fundación Social ‘El Telar de los Sentidos’. Dicha cartilla es una publicación
independiente que se orienta a la práctica de la sistematización, mediante el detalle del paso a paso
que se presenta en la segunda parte de esta Guía. Si bien son textos independientes, por su contenido
y formato, tanto la Guía como la Cartilla son considerados materiales mutuamente complementarios,
que apoyan la labor de personas y organizaciones interesadas en la sistematización de procesos
sociales.

La imagen del telar, del tejido, de los textos y texturas, es la fuente de la cartilla “El telar de los
sentidos sociales”, en la que se compilan propuestas dirigidas a los organizadores y partícipes de
sistematizaciones de experiencias. Se establece, entonces, un lazo entre la Guía de navegantes
(orientadores) y la Cartilla para los sujetos y actores de la experiencia comprometidos con su
sistematización.

La Guía propone una serie de criterios, pasos e instrumentos metodológicos para la realización de
sistematizaciones.

¿A quién está dirigida la Guía?

Ambos materiales —guía y cartilla—, están dirigidos, en primer lugar, a los equipos de los Proyectos
Sociales Directos responsables de la intervención en los territorios en los que participa la Fundación
Social. No obstante, se espera que esta Guía también pueda ser utilizada por otras personas,
instituciones, organizaciones o comunidades en su trabajo de desarrollo territorial.

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¿En qué se basa esta Guía?

Esta Guía recoge principalmente las experiencias de los Proyectos Sociales Directos en procesos
de desarrollo territorial realizadas en Antioquia, Nariño y Bogotá, así como otras experiencias
institucionales. Para su elaboración también se ha realizado un análisis documental de varios
proyectos de sistematización de experiencias llevados a cabo en diversos países de América Latina.
Las referencias a las publicaciones de estas experiencias, tanto institucionales como externas,
pueden ser consultadas en la bibliografía.

¿Cómo está organizada esta Guía?

En la primera parte se plantean algunas definiciones de la sistematización de experiencias,


las discusiones que existen al respecto, las tensiones que caracterizan cualquier proceso de
sistematización y las principales perspectivas que existen para su realización. A manera de
ilustración se hace un recorrido sintético por la producción de sistematizaciones realizadas desde
los Proyectos Sociales Directos de la Fundación Social.

La segunda parte se refiere a la metodología y al proceso para la sistematización. En esta parte


se detalla la denominada ‘Ruta para la sistematización de experiencias’, la cual comprende cinco
pasos que van desde la decisión de emprender un proceso de sistematización, su planeación,
desarrollo y, finalmente, su presentación y difusión para que otros públicos puedan aprender de la
experiencia acumulada. Esta ruta es la misma que asume la Cartilla de Sistematización ‘El Telar de
los Sentidos’ como eje de trabajo para la sistematización.

11
1 Definir la práctica social a sistematizar

2 Planear la ruta de la sistematización

3 Reconstruir el proceso y la información

4 Interpretar o identificar los aprendizajes

5 Comunicar o contar el cuento

La Guía culmina con las referencias de los autores citados dentro del texto y con una breve
bibliografía. Para aquellos que deseen profundizar en el tema, se han enlazado en dicha sección
algunos de los textos completos (hipervínculos).

Este diseño corresponde a la clara intención de hacer un aporte al trabajo de aquellas personas
interesadas en reseñar y aplicar los aprendizajes que se derivan de las prácticas sociales. Para la
Fundación Social esta ha sido, hasta ahora, una herramienta potente en su trabajo con los excluidos
para que se vinculen con iniciativa y poder en la dinámicas del desarrollo y la construcción de la
paz.

12
Definiciones y perspectivas
de la sistematización
Parte
de experiencias
rimera
1. Las sistematizaciones: definiciones y perspectivas

La decisión de emprender un proceso de sistematización, con su consecuente búsqueda de fuentes


documentales produce, por lo general, un verdadero alud de información. Ello se debe a que toda
sistematización es inédita, creativa y flexible, por tanto genera un sinnúmero de enfoques sociales.

La sistematización de experiencias es un ejercicio que cuenta con varios antecedentes en América


Latina. Surge de personas vinculadas de manera directa y cotidiana a iniciativas en la educación
popular, agrupadas en organizaciones populares y en organizaciones no gubernamentales –ONG–,
que en su trabajo cotidiano se hacían reflexiones en contra de la pobreza y a favor de la igualdad
económica y política de poblaciones empobrecidas. Igualmente manifestaban preocupación por
la eficacia y el impacto de sus acciones; lo importante desde su práctica era cambiar la realidad.
Fueron necesarios cambios de forma y de concepto para dar valor a las experiencias, las reflexiones
y los cuestionamientos a prácticas y procesos de intervención, así como a los conceptos que los
sustentan de manera más o menos explícita.

No existe una definición consensuada de sistematización, pero los diferentes enfoques sociales
establecen como objetivo común aprender de las prácticas. Alboan (s.f.) nos orienta en la Tabla 1
sobre las características comunes en todos los enfoques de sistematización.
Tabla 1. Características comunes en todos los enfoques de sistematización

Característica Conceptos relacionados

Proceso Abierto

Confianza - sujetos de la experiencia - interlocución - negociación - discursos -


Participativo teorías y construcciones culturales - empoderamiento

Registro de los hechos - reconstrucción del proceso vivido - conocimientos y


Ordenamiento percepciones

Recuperación de memoria - revisión de las prácticas - comprensión de los procesos


Memoria históricos y dinámicos

Sujetos de conocimiento - diálogo - objetivación de la experiencia - extracción


Análisis e
de aprendizajes - reflexión sobre la práctica - trabajo técnico y profesional
interpretación comprometido con la transformación - realidad y contexto - teoría y práctica -
crítica conocimiento práctico - variables científicas, cuantitativas y cualitativas

Nuevos conocimientos - conocimiento útil - abstracción - generalización - mejorar las


Aprendizajes prácticas

Compartir y Transmitir - aprovechar conocimiento - contrastar


difundir

Fuente: Alboan (s.f.).

Alfredo Ghiso, en escrito de 1998, ilustra sobre los acuerdos básicos en los procesos de sistematización,
en su condición de construcción de conocimiento sobre una práctica social (Tabla 2).

15
Tabla 2. Acuerdos básicos en los proceso de sistematización

“Hacer” que puede ser recuperado, recontextualizado, textualizado, analizado y


La acción: la práctica reinformado a partir del conocimiento adquirido a lo largo del proceso

Punto de partida: el Todo sujeto es sujeto de conocimiento y posee una percepción y un saber pro-
saber sobre la acción ducto de su hacer

Múltiples lecturas
de la acción se Se negocian discursos, teorías y construcciones culturales a través de la interlo-
hacen visibles y se cución. Se construye así un objeto de reflexión y aprendizaje común
confrontan

Propuesta
socio-crítica de Hacia dónde apuntó este aspecto de la experiencia y su relación con la misión
construcción de institucional
conocimiento

Interesa tanto el proceso como el producto. Construcción de lo colectivo desde


Aprendizajes
múltiples lugares, ubicando las diferencias como elementos centrales y constitu-
altamente tivos, del pensar, del ser y del hacer social desde acuerdos, articulaciones y res-
significativos para ponsabilidades colectivas que son necesarias para reconfigurar sujetos sociales
los que participan solidarios capaces de abrir caminos realmente democráticos (Palma, D., 1992)

Fuente: Ghiso, A. (1998).

El mismo autor (2004) se refiere a los tránsitos y sentidos de la sistematización como un recorrido desde
la práctica singular al diálogo con lo plural, recogiendo las características de las prácticas sociales y sus
contextos entre los años 70 y 90 del Siglo XX (Tabla 3).

16
Tabla 3. Tránsitos y sentidos de la sistematización, según Ghiso

Periodo Tránsito Contexto

Perspectivas emancipadoras en los procesos


Condiciones críticas: momentos políticos signa-
sociales
dos por la miseria generalizada, la desaparición
forzada, la muerte, la represión o el miedo, uni-
La propuesta que se denominó sistematización sur-
dos a luchas populares de gran magnitud.
ge de los sectores populares, con diferentes prácti-
cas sociales, que reclaman propuestas superadoras
Emergen dinámicas sociales alternativas.
y transformadoras.

Necesidad de recuperación y reflexión crítica de Crisis de crecimiento, identidad, comunicabili-


Finales década las prácticas sociales dad y eficacia en los proyectos de intervención
1970 política, económica, social y cultural (Núñez,
La tarea reflexiva permite volver a intervenir en 1990). Desafíos contextuales e interrogantes en
la práctica y en la realidad con mayor eficacia y las diversas propuestas de educación popular y
eficiencia. de trabajo social alternativo.

Generación de saber y conocimiento. Llamado a Esfuerzo consciente de capturar los significados


“sistematizar las prácticas” de la acción y sus efectos para poder comunicar
el conocimiento producido.

Modelo de democracia política con una dictadura


económica neoliberal (Mejía, M.,1990) abre las
puertas a la participación de mayorías y minorías
Década perdida
Cambios y adecuaciones: participación buscando consensos y concertaciones, respe-
1980
tando los derechos humanos y buscando con-
formar espacios en los que se dé un grado de
convivencia pacífica, solidaria y justa.

Fuente: Ghiso, A. (2004).

17
Periodo Tránsito Contexto

La sistematización continúa entendiéndose


como dispositivo investigativo, pedagógico y
Caracterizado por exacerbar el esponta-
político.
neísmo, lo fácil, lo urgente. La liviandad
niega a las personas, en especial a los
La sistematización empieza a ser reconocida, en en-
oprimidos y explotados, la posibilidad de
tidades académicas y gubernamentales, como pro-
Década 1990 adquirir conocimientos que los potencien
cedimiento heurístico que descubre los pedazos de
como sujetos de poder.
los discursos y de las acciones que habían sido aca-
llados, dejando brotar lo que es posible comprender,
comunicar, hacer y sentir.

Discursos homogeneizadores e invisibiliza-


Transmisión de los saberes silenciados.
dores de la diversidad. No se reconocen los
múltiples contextos en los que se soportan
Tanto prácticas como sistematizaciones asumen
Década heterogeneidad económica, política, eco-
marcos referenciales, direccionalidades y proce-
2000 lógica, social y cultural; tampoco las rela-
sos operativos de acuerdo con los sujetos. Cada
ciones que se establecen entre alteridades
sector va desarrollando su práctica, la reflexiona
para legitimar, circular, hacer uso y apropiar
y toma la palabra.
conocimientos para la acción social.

Fuente: Ghiso, A. (2004) De la práctica singular al diálogo con lo plural: aproximaciones a otros tránsitos y
sentidos de la sistematización en épocas de globalización.

18
1.1. Enfoques y marcos de referencia

Diego Palma (1999), resume cinco enfoques y marcos de referencia en la sistematización, que
provienen de la diversidad en la reflexión y expresión del saber construido en relación a las prácticas
(Tabla 4). Entre ellos se dan hibridaciones.

Tabla 4. Enfoques y marcos de referencia de la sistematización, según Palma

Enfoque Caracterización

Las experiencias hacen parte de una práctica social e histórica general e igualmente diná-
mica, compleja y contradictoria que pueden ser leídas y comprendidas, de manera dialéctica
Histórico - dialéctico entendiéndolas como una unidad rica y contradictoria, plena de elementos constitutivos que
se hallan en movimiento propio y constante. Estas prácticas están en relación con otras
similares en contextos que permiten explicarlas (Jara, Ó., 1994).

Las experiencias son entendidas como espacios de interacción, comunicación y de relación;


pudiendo ser leídas desde el lenguaje que se habla y en las relaciones sociales que se es-
tablecen en estos contextos. Tiene importancia en este enfoque el construir conocimiento a
partir de los referentes externos e internos que permiten tematizar las áreas problemáticas
expresadas en los procesos conversacionales que se dan en toda práctica social. Las claves
son: reconocer toda acción como un espacio dialógico, relacionar diálogo y contexto, o sea
Dialógico e interactivo
introducir el problema del poder y de los dispositivos comunicativos de control, reconocien-
do en las diferentes situaciones los elementos que organizan, coordinan y condicionan la
interacción (Martinic, S., 1996). En sistematizaciones desarrolladas desde esta perspec-
tiva suelen utilizarse también categorías como unidades de contexto, núcleos temáticos,
perspectivas del actor, categorías de actor, unidades de sentido, mediaciones cognitivas y
estructurales.

19
Enfoque Caracterización
Aquí se pone en consideración la necesidad de entender a los actores de los proyectos
socioculturales y educativos en el desarrollo de razones prácticas reflexivas, mediante una
serie de procesos que permiten hacer explícitos y ponen en claro intencionalidades, predis-
posiciones, hipótesis, sentidos y valoraciones que subyacen en la acción (Osorio, J., 1998).
Hermenéutico Desde este enfoque, la sistematización se entiende como una labor interpretativa de todos
los que participaron, develando los juegos de sentido y las dinámicas que permiten recons-
truir las relaciones que se dan entre los actores, los saberes y los procesos de legitimidad,
esto es dar cuenta de la densidad cultural de la experiencia (“interpretaciones de un aconte-
cimiento desde el espesor sociocultural de cada uno de los participantes”, Hleap, J., 1995).

Asumen la implícita epistemología de la práctica, basada en la observación y el análisis de


los problemas que no tienen cabida en el cuerpo teórico aprendido o aplicado. La sistema-
tización está vinculada aquí a la resolución de problemas permitiendo hacer frente a los
nuevos desafíos que les presenta el contexto. La sistematización busca entonces recuperar
De la reflexividad y la
el saber tácito, que está implícito en las pautas de acción, en la percepción del problema que
construcción de la
se afrontó. Se reconoce y valora el saber, los juicios y destrezas que están invisibilizadas en
experiencia humana
la acción. En este tipo de procesos se descubre que, al recuperar y reflexionar la experien-
cia, el sujeto se reconoce observando, hablando y actuando y esto le permite el deslinde de
la experiencia de su lógica de explicación, en el mismo acto de comprenderla y explicarla
(Pakman, M., 1996).

Podría entenderse la sistematización como una intervención que permite entrar en la voz, en
la autoconciencia de lo institucional, en los imaginarios y en aquellos campos donde existen
formas institucionalizadas de ejercicio del poder. Es un oír las márgenes de la maquinaria
institucional, sospechando de todo aquello que se afirma que está funcionando bien. Se
Deconstructivo construye conocimiento al reconocer las huellas que deja la acción y los orígenes de la mis-
ma, ya que éstos nunca desaparecen. Desde esta perspectiva la condición epistemológica
es la de la incertidumbre que propicia a lo largo del proceso de sistematización la generación
de preguntas que colocan a los actores en la posibilidad de abandonar lo que se es, para
colocarse en un horizonte de construcción de lo que puede ser (Mejía, M., 1990: 44-45).

Fuente: Palma, D. (1999).

20
1.2. Tensiones y tránsitos

En el artículo “Entre el hacer lo que se sabe y el saber lo que se hace”, Alfredo Ghiso (2004),
refiriéndose a la sistematización como modalidad de investigación social —práctica investigativa
‘anfibia’—, propone una revisión de sus bases epistemológicas y de sus estrategias metodológicas,
para hacer tránsitos y tomar opciones que posibiliten construir, organizar y recrear conocimientos
para la vida.

En uno de los apartes de la citada fuente, Ghiso se refiere a los múltiples textos posibles que
describen, comprenden, explican y prospectan la vida que tienen los sujetos y actores de la
experiencia o práctica sistematizada. Y agrega que la tarea de la investigación social “…es la de
construir telares y tejidos, para que los diferentes textos (texturas) se comparen, se contrasten, se
recreen, se reconozcan, se asuman, se ponderen, se deconstruyan y reconstruyan” (p.14).

El texto de Ghiso es una referencia importante, ya que propone cambios y tránsitos perceptivos,
conceptuales y operativos en las propuestas de sistematización de prácticas sociales. Son ellos:
de los marcos teóricos a las ecologías investigativas; de la recolección a la generación de la
información; del interrogatorio a la conversación; de los instrumentos a las estrategias (p. 14-16).
Propone también un desafío a los modos tradicionales de entender las prácticas sociales, haciendo
un llamado al “discernimiento crítico constante”. Es un llamado a disposiciones y actitudes como la
indignación (motor epistémico que mueve al conocer alternativo); la autonomía (comprensión de la
transformación como condición de existencia de lo social y del sujeto); la apropiación (enriquecer el
pensamiento); y la esperanza (motor hacia lo posible, lo viable) (p. 17-22).

21
2. ¿ Qué es sistematizar?

La sistematización de experiencias es un proceso colectivo y participativo de aprendizaje y


producción de conocimiento centrado en una o varias experiencias (definida, ésta o estas últimas
como un conjunto planificado de acciones llevadas a cabo en un periodo de tiempo determinado
con un mismo fin). La sistematización se propone reconstruir, ordenar, jerarquizar, interpretar y
reflexionar sobre una experiencia o un conjunto de experiencias en forma integrada. Consiste en la
reflexión sobre lo actuado con el fin de describir y entender los procesos, obtener los aprendizajes
y mejorar las prácticas a futuro. En la experiencia de la práctica y del hacer, circulan y se producen
conocimientos valiosos que no necesariamente son considerados ni reconocidos como tales.

“Toda intervención sobre una realidad determinada genera, por sí misma, un tipo de conocimiento en
quien la desarrolla. Esto es lo que llamamos comúnmente experiencia, la cual está relacionada con
el sentido común. La sistematización permite transformar la experiencia en conocimiento ordenado,
fundamentado, transmisible a otros”. FAO, (2004: 22)

El desarrollo teórico conceptual que se ha logrado en las últimas décadas en América Latina,
permite identificar “algunos acuerdos básicos” en las diferentes tendencias que han marcado las
propuestas de sistematización, según Sonia Lavín (2000):

• A toda sistematización le antecede una práctica, le antecede un “hacer”, que puede ser
recuperado, recontextualizado, textualizado y reinformado a partir del conocimiento adquirido a
lo largo del proceso.
• Todo sujeto es sujeto de conocimiento, posee una percepción y un saber producto de su hacer.
• Todo proceso de sistematización es un proceso de interlocución entre sujetos en el que se
negocian discursos, posturas y construcciones culturales. Durante la práctica existen múltiples
lecturas que deben hacerse visibles y confrontarse con el fin de construir un objeto de reflexión
y aprendizaje común.
• La sistematización como proceso de construcción de conocimiento sobre una práctica social, no
es neutro; por el contrario, el interés que lo direcciona es eminentemente transformador.
• En la sistematización interesa tanto el proceso como el producto. El proceso vincula múltiples
componentes uno de ellos es el pedagógico; nos formamos para sistematizar y sistematizando
nos formamos; se habla de aprendizajes significativos para los que participan.

“Ordenar y reconstruir una o varias experiencias permite descubrir o explicitar la lógica del proceso
vivido, los factores que intervinieron en dicho proceso, cómo se interrelacionaron entre sí y por qué lo
hicieron de ese modo”.
Oscar Jara, citado en Perú, DGPDS (2010: 5)

La sistematización se lleva a cabo a través del uso de herramientas metodológicas que permiten
organizar, hacer inteligibles un conjunto de saberes, conocimientos y aprendizajes.

Ya sea como forma de conocimiento-aprendizaje a partir de lo vivido o (re)descubrimiento de lo


actuado, la sistematización de experiencias requiere de saberes, habilidades y destrezas.

“La sistematización de experiencias implica el desarrollo, entre otras destrezas, de la habilidad para
establecer y manejar criterios de selección y ordenamiento; de la habilidad para discernir entre lo
importante y lo trascendente y lo que es superfluo o circunstancial y de la capacidad de establecer
categorías y jerarquías de valoración”.
Eloísa Tréllez, citada en Perú, DGPDS (2010: 5)

23
La sistematización, por principio, es un proceso lógico que permite poner en relación, a partir de
criterios claramente establecidos, percepciones, recuerdos, opiniones, dificultades y aprendizajes
tanto individuales como colectivos. Las herramientas que aquí se describen y ofrecen son para ser
usadas, puestas en funcionamiento y en diálogo. La sistematización de experiencias requiere de
cuatro condiciones básicas:

• La experiencia misma.
• El reconocimiento que en la experiencia se producen y circulan sensibilidades y saberes
importantes y valiosos.
• La necesidad y el interés de (re)aprender a partir de la experiencia.
• La voluntad de compartir lo aprendido con otros.

2.1 ¿Para qué sistematizar?

La sistematización es un proceso de construcción del conocimiento que hace posible rescatar,


descubrir, ordenar, jerarquizar, interpretar y reflexionar sobre las experiencias. Consiste en la
reflexión acerca de lo actuado con el fin de describir y entender los procesos, obtener aprendizajes
y mejorar las prácticas a futuro. La sistematización permite abordar las experiencias no de manera
aislada sino de manera contextual y dinámica y permite modificar, mejorar o adecuar prácticas entre
todos los actores sociales involucrados en ellas.

“Definir el objetivo de la sistematización permite precisar de manera clara y concreta el sentido, la


utilidad, el producto o el resultado que esperamos obtener de la sistematización. Podemos tomar como
referencia tres grandes parámetros: (i) para comprender y mejorar nuestra propia práctica, (ii) para
extraer sus enseñanzas y compartirlas y (iii) para que sirva de base a la teorización y generalización”.
Gutiérrez y Sierra (2008: 3)

24
En síntesis, el para qué de la sistematización:

• Cualifica el conocimiento que se tiene de la propia práctica, ya que permite la retroalimentación


que ayuda a mejorar la práctica y sus resultados.
• Empodera a los sujetos que realizan la sistematización, al ser ellos los propios actores de la
práctica y quienes realizan el proceso de sistematización.
• Permite reflexionar y comprender cómo se desarrolló la experiencia, permite responder a
preguntas centrales como por ejemplo ¿por qué la experiencia se dio de esa manera? ¿cuál fue
la secuencia de trabajo? ¿qué criterios orientaron la toma de decisiones teóricas, metodológicas
y técnicas?
• Permite confrontar la propia intervención con otras experiencias ya sistematizadas.
• Facilita superar la práctica rutinaria donde quien la ejecuta pierde a veces la perspectiva y es
subsumido por los acontecimientos cotidianos, sin la proyección del para qué y el hacia dónde
se apunta.
• Permite una comunicación más fluida entre los procesos y los resultados de intervención,
facilitando confrontar experiencias particulares con otras.
• Permite contribuir a la construcción de una nueva sociedad, desde nuestras experiencias. En
tanto permite recuperar el protagonismo central a las personas y grupos que participan de la
experiencia, la sistematización hace posible que puedan ver sus esfuerzos, logros y limitaciones,
siendo un buen referente para avanzar en sus propuestas de desarrollo.

Ghiso, (1998) propone tres planteamientos pertinentes para los procesos de sistematización de
experiencias:

• La construcción de conocimiento es una dinámica sistémica, relacional, interdependiente e


interactiva.
• Es pertinente una concepción constructiva y comunicativa que permita más que encontrar,
extraer o recoger los datos, crearlos, elaborarlos, producirlos en actuaciones comunicativas.

25
• Es fundamental construir una sistematización que permita reconocer las perspectivas de las
personas involucradas y, al mismo tiempo, integrarlas en un conjunto coherente sin que por eso
las particularidades, tensiones o disensos sean ignorados.

Llevar a cabo la sistematización implica la responsabilidad de prepararse y estar dispuesto a ponerse
en el lugar de los interlocutores con la intención de conocer sus puntos de vista y sus argumentos.

Cuadro 1. Algunos principios de un proceso de sistematización.

Relevancia: un proyecto debe sistematizarse cuando se percibe como una necesidad por parte de
los beneficiarios, asimismo, cuando dicho proceso los beneficie directamente o indirectamente.

Integralidad: La realidad debe ser vista como una representación dinámica cambiante y compleja,
por ello el análisis debe hacerse dentro del contexto más amplio de la sociedad, incluyendo
aspectos sociales, culturales, económicos y políticos, no de forma fragmentada ni de una manera
atomizada. Los proyectos no se ejecutan aisladamente y como tal estos no deben analizarse
en un vacío.

Visiones múltiples de la realidad: la información debe ser analizada desde diferentes ángulos
como el político, el económico, el social, el cultural, el técnico, etc.

Historicidad: las causas o determinantes históricos del problema que el proyecto intenta solucionar
deben ser analizados de forma que las personas puedan desempeñar un papel activo en el
cambio y evolución de su propia historia.

Relatividad: debe haber conciencia que las actividades de un grupo ocurren en un momento
determinado en el tiempo y bajo un conjunto específico de circunstancias, entonces hay que
tener en cuenta que los conocimientos generados y las lecciones aprendidas pueden ser válidos

26
tan sólo para esa situación específica. Sin embargo se debe buscar identificar y extrapolar los
principios que guiaron esas experiencias y lecciones aprendidas para que puedan servir a otras
organizaciones.

Pluralidad: existen diferentes “lentes” a través de los cuales se puede ver la realidad. Debe
permitirse la incorporación del punto de vista de todos los participantes de un proyecto en el
proceso de sistematización.

Participación: la descripción y el análisis de un proyecto debe realizarse de manera participativa.


La generación de conocimientos es un proceso participativo. No debe responsabilizarse a un
solo individuo de la tarea de analizar o evaluar el proyecto y sacar sus propias conclusiones.

Fuente: Cadena, (1987).

2.2. La sistematización y la construcción de sentido

“Cuando un grupo de personas mira retrospectivamente su pasado, cuando en grupo comparten


historias, el recordar se desplaza en un continuum entre la descripción narrativa y la reflexión analítica.
Este desplazamiento permite darle sentido a su experiencia pero además solidificar identificaciones
sociales y lazos de pertenencia”.
Pilar Riaño (2000: 158).

La construcción del sentido se refiere a los procesos que ocurren al interior de los equipos de
trabajo:

27
…el saber de la acción, el cual se asocia a una perspectiva vital, a un estilo y por tanto a una
dimensión que no solamente hace referencia al dominio técnico-objetivo del hacer. Este saber
permea buena parte de la actividad que se realiza, implica una dimensión afectiva, valorativa y
subjetiva del que dispone la organización. Responde a una perspectiva misional institucional que
se pone en juego a través de la acción basada en un compromiso”.
(Gutiérrez 2010: 4)

A nivel institucional la construcción de sentido pasa por una mirada retrospectiva permanente,
la reflexión analítica sobre el pasado como forma, no sólo de la experiencia, sino de solidificar
identificaciones sociales y lazos de pertenencia con la organización. Pasa también por la puesta
en práctica y revisión permanente de la misión y propósito de la organización, por la reflexión y la
relectura de las estrategias que se han trazado a la hora de cumplir con dicha misión y propósitos.

2.3 La sistematización y el interrogante sobre el quehacer

Discernir los aprendizajes y los saldos pedagógicos, ver las dificultades y los obstáculos como
oportunidades, son el tipo de acciones que una sistematización promueve; los resultados de
dichas acciones pueden resultar útiles para otras personas u organizaciones involucradas en una
experiencia de desarrollo. A partir de su resultado, una sistematización debe permitir entender las
acciones llevadas a cabo en la intervención, sus causas y sus efectos; debe permitir entender qué
acciones institucionales dieron lugar o no a las motivaciones de los actores para involucrarse o
limitarse a participar. Especial énfasis debemos otorgar a las acciones institucionales que inciden
en la forma en que los destinatarios de la experiencia participan y se apropian de ella y, entender
qué elemento o acción de las estrategias utilizadas lograron modificar las estructuras que impedían
o dificultaban a un grupo de personas una mayor participación, una mayor capacidad organizativa
o un mayor rendimiento económico en sus actividades productivas.

28
2.4. Entre el sentido y los interrogantes a nuestro quehacer

La sistematización es una buena oportunidad para construir sentidos entre los participantes:
sentido de pertenencia con un grupo o una comunidad, sentido de compromiso con determinado
propósito, sentido de responsabilidad frente a lo público, desarrollo de la capacidad para ubicarse
en el presente y transformarlo para el futuro. Para que la sistematización cumpla con su objetivo, la
relectura de las experiencias no puede restringirse a las dimensiones subjetivas de los participantes
pero tampoco puede diluir las especificidades. La sistematización debe situarse también en un nivel
diferente al de las coyunturas, las contingencias y las anécdotas.

“En la concepción clásica del conocimiento se planteaba una separación entre quien piensa y quien
hace; las personas con mayor educación postulaban las hipótesis y los menos formados quienes las
desarrollaban. La sistematización de experiencias cuestiona y altera los cimientos del conocimiento
así entendido, y traza nuevas rutas para obtener conocimiento desde el quehacer. Quienes producen
conocimientos son a la vez protagonistas de dichas acciones. Es por ello, que se parte de la unidad
entre sujeto y objeto del conocimiento y entre quien sabe y quien actúa. En conclusión, se producen
conocimientos sobre la propia práctica, sobre sí mismos y sobre las acciones en el mundo”.
Colombia. Consejería Presidencial de Programas Especiales (2009: 17).

29
3. Los ejercicios de sistematización:
historias desde la práctica de los Proyectos Sociales Directos

En reflexiones acerca del horizonte de la sistematización de experiencias en la Fundación Social,


se afirma que de las sistematizaciones no puede pretenderse una objetividad “neutral”, y que el
tipo de conocimiento que se produce en dinámicas como las de procesos de intervención social “es
un conocimiento que difícilmente puede sustraerse a las marcas de la subjetividad de los actores
implicados”.
(Gutiérrez, 2010: 22).

En todos los proyectos de desarrollo en que participa la Fundación Social se propone modificar la
realidad y consolidar proyectos comunitarios y ciudadanos justos e incluyentes; su intervención
tiene una perspectiva explícita de derechos humanos, es decir, de construir sujetos y organizaciones
de derechos y deberes, autónomos, libres y con capacidad de cuestionar y transformar
responsablemente su propia realidad.

Existe un campo propicio para la reflexión y el debate acerca de las experiencias y sistematizaciones
de los Proyectos Sociales Directos, reconocido y legitimado institucionalmente, lo que hace
posible que a su interior la sistematización de experiencias de desarrollo esté dotada de atributos
favorables. Parte de este ambiente se debe a una claridad sobre los objetivos generales de las
experiencias de desarrollo y sobre su ordenamiento en la ejecución; a la experiencia acumulada de
las discusiones y conversaciones que dieron lugar a la definición de dichos objetivos; a un conjunto
de personas que antes y en el mismo momento estuvieron y están enfrentados a desafíos similares
en varias regiones del país, tanto al momento de llevar a cabo las experiencias como a la hora de
sistematizarlas; y a la conciencia de todos de poseer un saber.

30
Prueba de los mencionados atributos son varios procesos de sistematización emprendidos en los
últimos años por la Fundación Social. Todos ellos han buscado, deliberadamente, incorporar las diversas
prácticas institucionales al conocimiento institucional para provecho de un número cada vez más amplio
de personas, organizaciones y entidades interesadas en la promoción del desarrollo y la paz.

A manera indicativa, a continuación se presentan las reseñas de las principales sistematizaciones


realizadas por los equipos de la Fundación Social, las cuales han sido separadas en tres categorías:
3.1. Sistematización de los Proyectos Sociales Directos; 3.2. Sistematizaciones de la experiencia
DIL; y 3.3. Sistematización de los Programas Sociales (ver Tabla 5).

Tabla 5. Listado de Sistematizaciones

3.1. Sistematizaciones de los Proyectos Sociales Directos

Regional Experiencia Período

Gestión participativa del desarrollo con énfasis de vida en el


3.1.1. Nariño 2003-2007
Corredor Oriental del municipio de Pasto, Nariño, Colombia.

Formulación y gestión participativa de los planes estratégicos


3.1.2. Antioquia 2004- 2008
del Norte y Sur del Valle de Aburrá, Antioquia, Colombia.

Formulación de recomendaciones para una intervención integral


a favor de jóvenes desvinculados de los grupos armados, en la
3.1.3. Nacional 2006-2010
construcción de políticas públicas en Justicia Transicional como
un aporte para la búsqueda de la paz en Colombia.

Proceso de intervención con población desplazada y vulnerable


3.1.4. Bogotá 2006-2009
en las Localidades de Kennedy y Bosa, Bogotá, Colombia.

Experiencia demostrativa para la Planeación y Gestión Parti-


3.1.5. Bogotá cipativa del Desarrollo en territorios urbanos: UPZ 82 - Patio 2001-2010
Bonito, Localidad Kennedy de Bogotá, D.C.

31
3.2. Sistematizaciones experiencias DIL

Regional Experiencia Período

El caso del DIL Medellín: la sistematización como res-


3.2.1. Antioquia 1997-2003
ponsabilidad social.

Evaluación de impacto del modelo DIL en la Comuna 13


3.2.2. Antioquia 1987- 1997
de Medellín.

3.3. Sistematizaciones de los Programas Sociales

Regional Experiencia Período

Historia de los centros de desarrollo local “Picacho con


3.3.1. 1987-1997
futuro” de Medellín y “Celodije” de Bogotá.

Las madres comunitarias y la Fundación Social: recupe-


3.3.2. ración de una aventura compartida de amas de casa a 1987- 1997
socializadoras para una Colombia mejor.

Los recicladores y el desarrollo sostenible: la cons-


3.3.3. 1987- 1997
trucción del actor social.

La intervención con empresarios populares: un proceso


3.3.4. 1987- 1997
continuo de complejización.

Programa de comunicación social para la convivencia, la


3.3.5. democracia y la productividad: ensayo analítico e inter- 1987- 1997
pretativo de la experiencia institucional.

32
3.1. Sistematizaciones de los Proyectos Sociales Directos

Los Proyectos Sociales Directos de la Fundación Social son el instrumento que trabaja con
comunidades pobres y otros actores para construir condiciones de inclusión que permitan la
participación de los pobres, con iniciativa y poder, en proyectos de desarrollo orientados a mejorar
su calidad de vida y construir relaciones de paz y convivencia en sus comunidades y en la sociedad.

Desde finales de la década de los noventa, estos Proyectos se concretan en resultados específicos
relacionados con la inclusión de los pobres en las dinámicas del desarrollo y la paz, en intervenciones
tanto de carácter nacional, como locales en varias regiones del país.

Las sistematizaciones que a continuación se reseñan corresponden a las intervenciones en las


localidades de Bosa y Kennedy en Bogotá, Valle de Aburrá en Antioquia, el Corredor Oriental de
la ciudad de Pasto y la experiencia en incidencia en políticas públicas relacionadas con jóvenes y
justicia transicional.

3.1.1. Fundación Social: Regional Nariño. (2010). Los Planes de vida, una visión compartida del
desarrollo: Sistematización de una experiencia de gestión participativa del desarrollo con énfasis
de vida en el Corredor Oriental del municipio de Pasto, Nariño, Colombia. Bogotá. Coordinadora
de Sistematización, Mariana Vallejo. Serie Experiencias.

En el municipio de Pasto, al suroccidente de Colombia, cinco corregimientos y tres comunas


urbanas conforman un territorio con potencialidades ambientales y turísticas denominado
Corredor Oriental. Entre el 2003 y 2007, distintos actores sociales del Corredor se propusieron
gestar procesos de planeación y gestión participativa, materializados en planes estratégicos

33
llamados Planes de Vida, proceso que posteriormente se replicó en todo el municipio y en otras
zonas del departamento. Estos Planes de Vida fueron escenario de convergencia, de toma de
decisiones colectivas, de empoderamiento de la comunidad y de alianza con actores políticos,
sociales e institucionales. La pregunta a resolver con la sistematización fue cómo la formulación
participativa de los planes de vida generó interrelación entre los diferentes actores sociales y
desarrolló capacidades en las comunidades para la planeación participativa e incidencia en
política pública municipal. Realizada desde la mirada de sus protagonistas, tal sistematización
se propuso reconstruir los momentos significativos, visualizar los impactos de la acción en los
territorios y los aprendizajes obtenidos.

3.1.2. Fundación Social: Regional Antioquia. (2010). El presente del futuro en el territorio común:
Sistematización de la formulación y gestión participativa de los planes estratégicos del Norte y Sur
del Valle de Aburrá, Antioquia, Colombia. Bogotá. Coordinador de Sistematización, Francisco Co-
rrea Molina. Serie Experiencias.

Los planes estratégicos del Aburrá Norte y Sur se proponen la unidad entre los municipios
vecinos aprovechando las potencialidades comunes para enfrentar juntos los problemas que
comparten. Son una experiencia de planeación del desarrollo desde los actores estratégicos de
los municipios que se encuentran en el Valle del Aburrá. Gracias a esta iniciativa, las dos zonas
cuentan con un proyecto común y una visión de futuro que deberá canalizar los esfuerzos y la
inversión pública y privada en los próximos 15 años. El Área Metropolitana del VA recogió el
resultado de estos trabajos para ajustar el Plan Metrópoli 2002-2020 y ha emprendido la tarea de
construir el Plan Director Estratégico del Valle de Aburrá. La sistematización de la formulación de
los Planes Estratégicos del Norte y Sur del Valle de Aburrá se propuso recuperar los aprendizajes
de esta experiencia con la idea de que pueda ser aprovechada en territorios similares.

34
3.1.3. Fundación Social: Incidencia en Política. (2011). Una historia mientras aclara. Fecha de con-
sulta: 26/05/2011. Recuperado en URL: http://www.unahistoriamientrasaclara.com
Coordinadora de la sistematización, Paula Gaviria Betancur.

Es un archivo documental virtual que recoge las investigaciones y trabajos derivados del
acompañamiento de la Fundación Social en la formulación de recomendaciones de política
pública relacionadas con una intervención integral a favor de los jóvenes desvinculados de los
grupos armados ilegales en Colombia. Las contribuciones recogen tanto la voz de las niñas,
niños, adolescentes y jóvenes afectados por el conflicto, como las reflexiones de actores civiles
e institucionales. El relato se sirve de un cuento de ficción para incorporar, a manera de álbum
de recortes de prensa y de fotografías instantáneas, los principales momentos que componen
la experiencia de la Fundación Social en la construcción de propuestas a partir de las vivencias
de los menores de edad reclutados por grupos armados al margen de la ley en Colombia, y su
retorno a la vida civil bajo la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005).

3.1.4. Fundación Social: Regional Bogotá. (2010). Pistas para construir nueva ciudadanía:
donde termina el asfalto. Proceso de intervención con población desplazada y vulnerable en las
Localidades de Kennedy y Bosa, Bogotá, Colombia. Bogotá. Coordinadora de Sistematización,
Carmen Helena Bedoya. Serie Experiencias.

Se trata de una experiencia de intervención desarrollada entre los años 2006 y 2009 con población
en situación de desplazamiento y vulnerabilidad en las localidades de Kennedy y Bosa, en
alianza con entidades de cooperación internacional e instituciones públicas y privadas distritales
y nacionales. Lejos de su territorio, pero cerca de sus esperanzas y deseos de sobreponerse al
desplazamiento, esas comunidades construyen hoy nuevas formas de ciudadanía con trabajo
comunitario y sentido colectivo.

35
Esta sistematización se propuso analizar desde una perspectiva histórica las representaciones
y las prácticas cotidianas de distintos sujetos participantes, para comprender los sentidos,
acciones y discursos que se dieron durante el desarrollo del proyecto. La sistematización se
orientó a buscar aprendizajes para la ciudad y para el modelo de intervención de la Fundación
Social sobre la inserción de la población en situación de desplazamiento y vulnerabilidad en las
dinámicas de la ciudad de una manera digna. En la sistematización se da cuenta del contexto
histórico y social que dio marco a la propuesta, se plantean las formas y premisas de la
intervención, los enfoques, metodologías y condiciones básicas para trabajar con la población
desplazada y vulnerable. El documento concluye con una serie de propuestas, acciones y
resultados de la experiencia.

3.1.5. Fundación Social: Regional Bogotá. (2011). El tejido de la vida urbana: Resultados y apren-
dizajes del modelo DIL en Patio Bonito. Experiencia demostrativa para la Planeación y Gestión
Participativa del Desarrollo en territorios urbanos: UPZ 82 - Patio Bonito, Localidad Kennedy de
Bogotá, D.C. (2001-2010). Bogotá. Coordinadora de Sistematización, Carmen Helena Bedoya. Se-
rie Experiencias.

Esta sistematización presenta los resultados de la aplicación del modelo de Desarrollo Integral
Local de la Fundación Social en la UPZ 82 Patio Bonito de Bogotá. Se trata de aprender
colectivamente qué se logró, y qué lo hizo posible, tanto desde la perspectiva de los habitantes
que lo vivieron y de representantes de diferentes entidades que fueron aliadas, como desde la
mirada de los profesionales de la Fundación que acompañaron este proceso. Tiene particular
relevancia porque, según lo acordado, los grupos y actores de la zona ya asumieron totalmente
la coordinación del proceso; y la entidad, que estuvo diez años acompañando y asesorando
a los pobladores, les hizo entrega oficial de su trabajo y hoy tiene una manera diferente de
relacionarse con ellos.

36
Este documento retoma y explica los fundamentos del modelo y narra el proceso en todas
sus fases, desde que se escogió la zona hasta el análisis de resultados. Igualmente hace la
pregunta sobre los aprendizajes que pueden ser extendidos a otras localidades de la ciudad
y aún del país. Es importante resaltar el carácter de construcción de la memoria colectiva
como patrimonio de sus habitantes que refuerza la identidad, el arraigo y la pertenencia al
territorio.

Esta publicación está acompañada de dos CDs, uno que contiene dos videos sobre el proceso
de intervención y otro con las metodologías de los ejes estratégicos de actuación desarrolladas
en el proceso: para el fortalecimiento de organizaciones sociales; para la generación de
ingresos a través de la creación y fortalecimiento de iniciativas productivas de la población en
situación de vulnerabilidad y desplazamiento; para la formación de líderes para el desarrollo
territorial y, para el diseño de estrategias de comunicación en la intervención DIL.

3.2. Sistematizaciones experiencias DIL

La Serie DIL corresponde a la sistematización de aprendizajes adquiridos por la Fundación Social


tras diez años de implementación de su modelo de Desarrollo Integral Local, contados desde 1994
hasta 2004, fecha de publicación de la serie.

Adicional a otras publicaciones de la misma serie, encargadas de recopilar los aspectos teóricos del
modelo, la Serie comprende las sistematizaciones que se reseñan a continuación:

37
3.2.1. Fundación Social (2004). El caso del DIL Medellín: La sistematización como responsabilidad
social. Bogotá. Coordinador, Francisco Correa Molina. Serie DIL 2.

Entre los años 1997 y 2003 la Fundación Social, en concertación con otras instituciones y
organizaciones comunitarias, llevó a cabo una experiencia de gestión participativa del desarrollo
en la Comuna 13 de Medellín. Fue esta la experiencia piloto de lo que en la Fundación Social se
conoce como Modelo de Desarrollo Integral Local (DIL), que posteriormente se ha desarrollado en
diferentes ciudades del país. Dada la importancia de esta primera experiencia para la institución,
esta se dio a la tarea de sistematizarla, con el fin de aprender de sus aciertos y desaciertos y
enriquecer la propuesta de desarrollo local en posteriores intervenciones. Los aprendizajes que
se presentan se refieren a los dos aspectos principales de toda intervención social: qué se logró
y cómo se hizo. Los aprendizajes de los logros se refieren al proceso seguido para obtener los
resultados en las condiciones básicas, según lo establecido en el modelo DIL. Los aprendizajes
sobre el “cómo” expresan la reflexión sobre la metodología, ésta se organiza en una estructura
de actuación que se denomina Ejes Estratégicos de Actuación. Esta parte de la sistematización
también está ordenada hacia la obtención de las mismas Condiciones Básicas para el Desarrollo,
explicitando en cada una de las variables el papel que jugó la propia Fundación estimulando la
formación, la organización, la gestión, la comunicación y la investigación en la zona de trabajo.

3.2.2. Fundación Social (2004). Evaluación de impacto del modelo DIL en la Comuna 13 de Mede-
llín. Bogotá: Luna, M.T. y González, D.M. – editoras. Serie DIL 3.

Este documento tiene una doble intención: por un lado, busca mostrar los resultados obtenidos
en la evaluación de impacto del modelo DIL, aplicado desde 1997 por la Fundación Social
en cinco barrios de la Comuna 13 de Medellín. Por otro lado, y quizás los más importante,
presentar una serie de reflexiones que puedan derivar en aprendizajes institucionales para la

38
toma de decisiones respecto a la adopción de éste y otros modelos de desarrollo. En la primera
sección presenta los fundamentos de la evaluación en dos sentidos: las directrices trazadas por
la Fundación Social en los términos de referencia y los objetivos trazados por el CINDE en su
propuesta técnica; y segundo, los argumentos conceptuales que plantea el CINDE para orientar
el proceso. En la segunda sección se hace un breve bosquejo de la situación contextual en cifras;
la tercera parte corresponde a la presentación de los hallazgos, se trata de un texto descriptivo
argumentativo en el que se combinan datos cualitativos con algunos de carácter cuantitativo. La
cuarta parte es una discusión global que tiene doble propósito: de un lado, dar una mirada amplia
a los cambios derivados de la aplicación del modelo DIL en la Comuna 13 y, de otro, puntualizar
algunos asuntos críticos de lo que sucede al interior del proceso, para que la Fundación Social
pueda derivar lecciones significativas.

3.3. El pasado hacia el futuro- recuperación de aprendizajes de


una década. De los Programas Sociales a los Proyectos Sociales
Directos

Las sistematizaciones que aquí se reseñan corresponden a una primera serie de aprendizajes
compendiada por la Fundación Social, esta vez referida al ejercicio de la llamada “obra social”
de más de doce años con poblaciones y sectores de población funcionalmente acotados. En
1994, en desarrollo de su política de transitoriedad, la Fundación tomó la decisión de retiro de
estos programas sociales para avanzar en el modelo de Desarrollo Integral Local. En esta lógica,
las siguientes sistematizaciones, son ejemplo y antecedente de los actuales Proyectos Sociales
Directos de la entidad:

39
3.3.1. Fundación Social (2003). Estudio de caso: Historia de los centros de desarrollo local “Pica-
cho con Futuro” de Medellín y “Celodije” de Bogotá. Bogotá. Salazar, A. Serie Recuperación de
Aprendizajes 1.

Durante más de diez años – la década 1987-1997, la Fundación Social desarrolló algunos
programas que propendían por generar mejores condiciones integrales de vida para los pobladores
en situación de pobreza. Uno de los programas desarrollados fue el de “ Programas Integrales
Comunitarios”-PIC-. La Fundación Social conciente de la riqueza de las experiencias, tanto en
lo positivo como en lo menos exitoso, quiso recuperar los principales aprendizajes logrados
en dicha década. Con el apoyo de la Fundación Ford, se solicitó al investigador social Alonso
Salazar realizar dos estudios de caso, con el fin de extraer enseñanzas para el futuro de la
intervención no sólo a nivel de la institución sino también para otras entidades. Se tomaron los
casos de Picacho con futuro de Medellín y CELODIJE de Bogotá. En la publicación se presenta
un resumen de los principales hallazgos en las dos experiencias; se abordan los elementos que
introducen y sitúan el estudio en ambos casos, para luego entrar a cada uno por separado y
concluir con los aprendizajes que cruzan las dos experiencias.

3.3.2. Fundación Social (2003). Las madres comunitarias y la Fundación Social: Recuperación de
una aventura compartida, de amas de casa a socializadoras para una Colombia mejor, 1987-2002.
Bogotá. Solano, J.E. y Gallego, C. Serie Recuperación de Aprendizajes 2.

El documento es una recuperación de la experiencia de once años de trabajo de la Fundación


Social con las madres comunitarias. Estamos seguros de que contribuye al conocimiento de una
población importante para la educación de los niños más pobres del país y permite ahondar en
el campo de las políticas futuras sobre el tema. Un punto para resaltar es el esfuerzo creativo
para tomar las variables que hoy la Fundación Social utiliza como indicadores de resultado en

40
su enfoque DIL y aplicarlo a lo hecho con madres comunitarias. La inferencia en resultados en
la creación de capital social, capital humano, capital institucional y sentidos colectivos hacia
un proyecto de país nuevo ayuda a cualificar nuestras comprensiones y nos confirma en su
importancia. En la primera parte del trabajo se presenta el enfoque y la metodología que se
escogieron para realizar la sistematización de la intervención con madres comunitarias. En el
segundo capítulo se hace un recuento de la década de trabajo; en el tercer capítulo se analizan
los resultados de la investigación sobre el estado actual de las organizaciones de madres
comunitarias y, en el último capítulo se presentan los aprendizajes obtenidos en todo el proceso.

3.3.3. Fundación Social (2003). Los recicladores y el desarrollo sostenible: la construcción del actor
social. Bogotá. Álvarez M., M.E. y Torres D., G. Serie Recuperación de Aprendizajes 3.

En 1995 la Fundación Social comienza un proceso de organización gremial de los recicladores,


que se prolonga por más de una década. Este trabajo implica para la entidad aceptar el riesgo de
avanzar sin referentes conceptuales y metodológicos suficientemente probados, pero con la certeza
de contribuir a erradicar las causas que generan la exclusión. Los recicladores aportaron no solo el
saber en el manejo de residuos, sino también la solidaridad, el tesón, la creatividad, la afirmación a
su derecho a una vida digna. La institución genera condiciones para el acceso a nuevos saberes,
sentidos, recursos, contribuye al fortalecimiento del tejido social, a la creación de una organización
gremial, al mejoramiento de las condiciones para el ejercicio de su oficio, y al reconocimiento como
sujetos de derechos y responsabilidades. Numerosas entidades del Estado, la sociedad civil y la
cooperación internacional se suman al esfuerzo. Más que una evaluación de éxitos y fracasos, este
estudio busca desentrañar las dinámicas del proceso, identificar las estrategias implementadas,
con énfasis en las características de los contextos en los cuales se desarrolla. Una pregunta guía el
análisis: ¿Los recicladores se han conformado como sujetos colectivos con identidad propia, tienen
capacidad para interactuar con actores que representan intereses diversos y contradictorios, tienen
capacidad para jalonar propuestas en el marco de desarrollo social y ambientalmente sostenible?

41
3.3.4. Fundación Social (2003). La intervención con empresarios populares: Un proceso continuo
de complejización. Bogotá. Duque L., M.M. Serie Recuperación de Aprendizajes 4.

Se presentan los aspectos centrales de la sistematización del proceso de intervención de la Fundación


Social con empresarios populares. Esta reflexión de dieciséis años, es una reconstrucción ordenada
de la experiencia con el propósito de señalar los elementos relevantes del aprendizaje institucional,
que pueden constituirse en referentes importantes para futuras acciones de la Fundación Social con
empresarios populares. En este sentido, la reflexión puede entenderse también como un intento,
de expresar teóricamente la práctica adelantada por la institución. La estructura del documento
refleja este recorrido por la complejización de la intervención. En el primer capítulo se presentan
los elementos del marco conceptual de la intervención institucional con empresarios populares.
En el segundo capítulo, se abordan las características centrales de los empresarios populares
que marcaron con mayor fuerza el sentido y contenido de la intervención; en el tercer capítulo se
presenta la lectura sobre el alcance, contenido y principales enseñanzas de la intervención y, en el
último capítulo se señalan, a manera de lineamientos, los elementos a partir de los cuales se puede
configurar una propuesta de intervención con empresarios populares.

3.3.5. Fundación Social (2003). Programa de comunicación social para la convivencia, la demo-
cracia y la productividad: ensayo analítico e interpretativo de la experiencia institucional. Bogotá.
Muñoz G., G. Serie Recuperación de Aprendizajes 5.

El Programa de Comunicación Social de la Fundación Social fue creado para mejorar la vida escolar
y el trabajo docente y para construir las bases de convivencia social en la educación pública.
La publicación recoge los diversos aprendizajes alcanzados en dicho programa, enmarcando su
actuación tanto en el contexto histórico de la comunicación, como en la apuesta institucional del
programa en la Fundación Social. La sistematización permite conocer la concepción integral del
Programa, así como los resultados y los aportes obtenidos durante su implementación, y, por último,
algunas recomendaciones generales derivadas de la experiencia del Programa.

42
Metodología
de la sistematización:
Parte
Segunda
El Cómo se sistematiza
4. Fase I: Imaginar el cuento: Definir y planificar la sistematización

Esta sección describe los pasos necesarios para planear el proceso de la sistematización.

Se reconoce que la sistematización –al igual que los proyectos de desarrollo a partir de los
cuales se realiza-, tiene un potencial transformador que reside en la dimensión del sentido y
no sólo del resultado concreto. Invita a ubicar la sistematización en el contexto más amplio de
una organización que, como la Fundación Social, ha impulsado el diálogo entre la acción y la
reflexión.

Se ofrecen conceptos y criterios para formular las preguntas que interroguen la experiencia de
tal forma que promuevan un acercamiento a sus elementos y características más importantes. Y
por último, se subraya la necesidad de que los responsables de la sistematización aprehendan
las herramientas, de tal forma que no queden atrapados por unas técnicas de indagación sino
que estas estén al servicio del cumplimiento de los objetivos.

Esta etapa corresponde al diseño del proceso de sistematización; su producto deberá ser un
documento que describa el plan de la sistematización.

Imaginar el cuento nos acerca a la planificación de las etapas, al proceso y a las técnicas que
utilizan para realizar la sistematización, pero también nos acerca al horizonte de futuro, al después
de la sistematización, un después que está vinculado directamente con su utilidad, toda vez que
hay un saber en proceso de construcción o de incorporación, un saber más vinculado al quehacer
cotidiano que a la reflexión.

Imaginar el cuento significa, entonces, vislumbrar la experiencia como un escenario, un lugar-


momento en el que confluyen diferentes acciones, intereses y circunstancias. ¿Cómo abordar
ese lugar-momento de condensación que constituye la experiencia? Presentamos a continuación
algunas pistas para responder a estos interrogantes.

4.1. Recordar con qué contamos

Para la sistematización de experiencias de desarrollo de los Proyectos Sociales Directos contamos,


entre otros, con:

• Claridad sobre los objetivos generales de las experiencias de desarrollo y sobre su ordenamiento
en la ejecución.
• Experiencia acumulada de las discusiones y conversaciones que dieron lugar a la definición de
dichos objetivos.
• Un equipo de personas que antes y en el mismo momento estuvo y está enfrentado a desafíos
similares en varias regiones del país, tanto al momento de llevar a cabo las experiencias como
a la hora de sistematizarlas.
• La conciencia de todos de poseer un saber.
• La existencia de un campo propicio, reconocido y legitimado institucionalmente para la reflexión
y el debate acerca de las experiencias y sus sistematizaciones.

4.2. Construir un equipo responsable preparado para los


desafíos
Cualquier proceso de sistematización requiere de un equipo responsable. Es importante invertir el
tiempo y los esfuerzos que sean necesarios para crear las condiciones que le permitan al equipo
adquirir las competencias para desarrollar su tarea.

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Contar con un equipo consolidado y con las competencias necesarias implica:

• un equipo que conozca el contexto en el que se llevan o se llevaron a cabo las iniciativas y
que reconozca la autonomía de las comunidades y personas involucradas en los procesos de
desarrollo a través de acciones orientadas a su empoderamiento;
• un equipo compuesto por personas que estén en capacidad y tengan la voluntad de mantener
la distancia necesaria con la experiencia;
• un equipo que logre abstraerse de la descripción de la experiencia y ponga en diálogo la
dimensión más concreta de los actores involucrados con las cuestiones estructurales que hacen
parte de los objetivos de los Proyectos Sociales Directos;
• a la vez, un equipo que tenga la entereza (o la desarrolle), la curiosidad, el placer para percibir
lo particular de la experiencia y lo generalizable.

Conocer el contexto, tener la distancia necesaria, haber incorporado las “apuestas” y los principios,
entender y no calificar, son algunos de los valores fundamentales que se requieren para la sistematización.

En los momentos iniciales de la planificación de la sistematización, es importante clarificar


conceptos y definir los criterios a partir de los cuáles se tomarán las decisiones futuras del proceso.
Contar con criterios claros permite canalizar los aportes y las opiniones personales en busca de un
propósito común definido previamente. La sistematización es un proceso a lo largo del cual surgen
comúnmente elementos que exigen cambios y reconsideraciones sobre la marcha. Que los criterios
sean claros para todos los miembros del equipo, permite no perder el rumbo.

4.3. Definir las preguntas


Toda sistematización busca aprender de las acciones desarrolladas. Para hacerlo es preciso
interrogar la experiencia con preguntas que hagan aprehensible la intervención, sus dinámicas, sus

46
momentos de cambio, sus resultados y sus consecuencias. Para esto, son necesarias preguntas
que no se limiten a la lectura descriptiva y que conduzcan a abordar las complejidades y tensiones
del proceso. Selener (c. 1990:3) sugiere algunas de ellas en el Cuadro 2.

Cuadro 2. Algunas preguntas a las que responde la sistematización

Algunas de las preguntas que una sistematización debe intentar responder son: ¿Cuál fue la
naturaleza del proyecto? ¿Qué se realizó, cómo y para quién? ¿Cómo influyeron las dimensiones
culturales, económicas, geográficas, institucionales, políticas y psicosociales en el diseño e
implementación del proyecto? ¿Cuáles procesos se produjeron durante el proyecto que no fueron
previstos en su inicio? ¿Cómo y por qué se produjeron? ¿Cuáles problemas se encontraron en
el proyecto y cómo se resolvieron? ¿Cuáles fueron los factores que facilitaron y/o dificultaron
el desarrollo del proyecto? ¿Cuál fue la calidad de las relaciones que se dieron entre el(los)
facilitador(es) y la comunidad? ¿Qué aprendieron los participantes en la experiencia? ¿Cómo
se produjo el aprendizaje?

“La pregunta hace un llamado a la comprensión, selecciona una zona o un ámbito de interés o inquietud
y a la vez convoca la experiencia existente para provocar su respuesta, usa lo que ya sabemos nombrar
para aproximarnos a nombrar lo nuevo. La pregunta en su esencia es un ejercicio de creación a través
del cual se ponen en relación lo que se sabe con lo nuevo y se tienden puentes para hallar la relación”.
Gutiérrez (2010: 6,7)

A estos criterios se suman tanto el objetivo de la sistematización como las características mismas de la
experiencia (contextos histórico, político, territorial en los que se llevó a cabo, número y características
de los participantes, etc.). Con estos criterios, es necesario escoger la experiencia concreta que se va
a sistematizar y delimitarla con respecto al tiempo y al espacio. Aún teniendo un objetivo y un objeto
a sistematizar, es necesario precisar aún más el ordenador de la sistematización para no dispersarse.

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Para esto es necesario definir un eje de sistematización: un hilo conductor que atraviesa la experiencia
y está referido a sus aspectos centrales. Recordemos, por último, que tanto las experiencias de
desarrollo como sus sistematizaciones comparten un mismo objetivo que, para el caso de las
experiencias llevadas a cabo desde los Proyectos Sociales Directos de la Fundación Social, se
vinculan directamente con las apuestas institucionales por el desarrollo y la paz.

4.4. Precisar el eje de sistematización


Una vez seleccionada y definida la experiencia, se deben plantear las siguientes preguntas: ¿Por qué
queremos sistematizar esta experiencia y no otra? ¿Cuál será el ordenador central, el hilo conductor
que atraviesa el análisis de la experiencia? ¿Qué aspecto central de esa experiencia nos interesa? El
eje es como la columna vertebral que nos comunica con toda la experiencia con una óptica específica.
Una misma experiencia puede ser sistematizada desde varias ópticas pero siempre alrededor de un eje.
Pinilla, S. (2005), define el eje de sistematización como:

…el elemento que nos permite precisar el enfoque de la sistematización, nos indica desde
qué aspecto vamos a realizar la reconstrucción y la interpretación de la experiencia. Algunas
características son:

• precisa el enfoque para evitar dispersión;


• es un hilo conductor que cruza la experiencia y está referido a sus aspectos centrales;
• es un punto común de referencia, alrededor del cual giran las pautas de reconstrucción histórica,
del ordenamiento de la información, del análisis y de la elaboración de conclusiones;
• articula los diversos elementos que intervienen en el proceso de sistematización y ayuda a
operacionalizar dicho proceso; y
• es un énfasis o enfoque central.

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4.5. Clarificar los objetivos de la sistematización
Una de las mayores dificultades a la hora de sistematizar una experiencia tiene que ver con la
clarificación de su objetivo general. Cualquier experiencia de desarrollo territorial puede ser abordada
desde múltiples perspectivas. En un primer plano se puede hablar de las causas que hicieron posible
una experiencia de desarrollo determinada. Se puede hablar también de las contingencias de diverso
tipo que hicieron que una experiencia adquiriera las formas y las características que tomó y hablar
asimismo, de los efectos, las consecuencias y los resultados de dicha experiencia. Tanto en ese
nivel general como en otros más específicos es pertinente tener claro cuál es el objetivo principal
del proyecto o iniciativa sobre el cual se realizará la sistematización. Es importante recordar que los
objetivos de la sistematización como actividad de producción de conocimiento son cualitativamente
diferentes a los de la experiencia, los primeros tienen que ver con los productos de la reflexión y
el análisis, mientras que los de la experiencia se ubican en la línea de cambio y transformación de
una situación que se definió como objeto de intervención. Los objetivos de la sistematización deben
formularse con realismo respondiendo con claridad ¿Para qué sistematizamos la experiencia
seleccionada? y ¿Qué encontrarán de novedoso o significativo los destinatarios de la
sistematización? Obviamente los objetivos dependerán de la calidad de la información acumulada,
las características de la experiencia seleccionada, y del nivel de análisis que se pretende.

4.6. Definir el método


En este momento las preguntas son: ¿Qué método vamos a elegir? ¿Qué pasos vamos a seguir?
¿En qué momento vamos a hacer la sistematización: retrospectiva, correctiva, prospectiva? ¿Quién
y con quiénes se va a realizar? ¿Cómo vamos a hacer la sistematización? Remite al tema de la
operación, es decir, ¿en qué plazos, con qué recursos, en qué tiempo?

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En la propuesta Aprendiendo a Sistematizar de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación
(2004), se sugiere en este momento la elaboración de un primer diseño: “…la propuesta metodológica
debe plasmarse en un diseño, que contenga mínimo: el carácter participativo y formativo de la
propuesta, el tiempo y los recursos. Se utiliza la palabra diseño para expresar que la propuesta se
puede ir ajustando sobre la marcha, pues permite visualizar el proceso y sus implicaciones”.

4.7. Diseñar el plan de la sistematización


Debe contener mínimo la siguiente estructura:

• Introducción y justificación: Antecedentes de la experiencia, breve resumen (dónde y


cuándo se desarrolló, quienes participaron, con qué objetivos, estrategia de intervención,
principales resultados, logros y limitaciones) y explicación del por qué la necesidad de
sistematizar.

• Objetivos: Síntesis de lo que se espera alcanzar en términos de resultados: productos,


procesos, aprendizajes, etc. y a quién o a quiénes beneficiará; priorización de objetivos
y articulación entre ellos.

• Metodología: Presentación y fundamentación del método elegido; descripción de


actividades (pasos, fases) y procedimientos (técnicas e instrumentos), fuentes de
información que serán usadas, definición de responsabilidades.

• Recursos: Estimación de los materiales, recursos humanos y financieros que serán


necesarios para el buen cumplimiento de la actividad.

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• Cronograma: Distribución de las actividades en el tiempo, dentro de un plazo adecuado
para realizar el proceso.

En síntesis, en la planificación de la sistematización se deben resaltar los siguientes temas y


enfatizar en ellos:

• Imaginar un escenario propicio y unos mecanismos adecuados para repensar la experiencia.


• Utilizar el conocimiento adquirido y apoyarse en las alianzas.
• La constitución de un equipo responsable y la creación de las condiciones que le permitan al
equipo adquirir las competencias para desarrollar su tarea.
• Clarificar conceptos y definir los puntos de vista y los criterios.
• Definir colectivamente un objetivo y preguntas válidas de la experiencia.
• Precisar el eje de sistematización.
• Definir el método - clarificar el diseño.
• Construir colectivamente el plan de la sistematización: descripción detallada de cómo se
ejecutará y qué se logrará mediante la sistematización.

51
5. Fase II: Recuperación - reconstrucción de la experiencia

Después de la planeación, viene la ejecución. Esta es la etapa de sistematización propiamente


dicha. Su producto final será un documento que dará cuenta de la situación inicial (antes de la
intervención); del proceso de intervención; y de la situación final o actual.

El capítulo describe algunas técnicas y herramientas metodológicas para la recolección de


información, en forma de caja de herramientas y por último se ofrecen algunas bases para
construir la narración de la experiencia.

La recuperación y ordenamiento de la información es un momento crucial del proceso de


sistematización, ya que a través del mismo se obtendrán todos los elementos para la reconstrucción
de la experiencia.

El proceso de sistematización de experiencias es un espacio de aprendizaje y de construcción de


sentidos. Es también una oportunidad para incorporar perspectivas más democráticas, horizontales
y relacionales en los procesos mismos de intervención en el sentido que permite valorar los
diferentes puntos de vista y debatir o confrontar ideas, para tener más claridad sobre lo vivido y
sobre el camino a seguir.

Cualquier modelo de sistematización debe adecuarse y adaptarse a las necesidades y condiciones


de los grupos con los que se trabaja y los contextos con los que se dialoga y a partir de los cuales
se han construido y se construyen las experiencias. Por eso, ofrecemos aquí un conjunto de
herramientas que pueden ser usadas de manera independiente o complementaria.

Aprehender las herramientas de sistematización es parte esencial del proceso; una entrevista
en profundidad puede resultar menos pertinente que un taller colectivo de líneas de tiempo, si el

52
objetivo es conocer las múltiples formas en que un acontecimiento determinado impactó en cada
una de las trayectorias de los involucrados. A su vez, las líneas del tiempo pueden resultar menos
eficaces frente a un taller de colcha de retazos si, además del impacto en las trayectorias, lo que se
quiere analizar es, una vez dichas trayectorias fueron modificadas, cómo y sobre qué elementos,
los involucrados recrearon sus sentidos de pertenencia al grupo o a la comunidad.

En la parte siguiente se describen los contextos en los cuáles una herramienta puede mostrarse más
útil; no obstante, las experiencias y los procesos sociales no son lineales y hay diversos elementos
que hacen que una experiencia no sea igual a otra. Sistematizar exige imaginación y flexibilidad a la
hora de escoger las herramientas y sortear las dificultades y, rigor y planificación a la hora de ponerlas
en juego, para obtener de ellas la información que se pretende ordenar. En la medida en que los
miembros del equipo responsable tengan incorporadas las herramientas metodológicas, éstas se
convertirán más en recursos a la hora de enfrentar desafíos, que en recetas a aplicar sin criterio.

Se describen a continuación técnicas y herramientas metodológicas para la sistematización,


distribuidas en:

• Herramientas para aproximarse al contexto: matrices para caracterizar los contextos.


• Acceso, manejo y ordenamiento de la información secundaria.
• Acceso, manejo y ordenamiento de la información primaria.
• Reconstruir la historia.

5.1. Herramientas para aproximarse al contexto: matrices para


caracterizar los contextos
Toda experiencia se desarrolla siempre en determinadas condiciones económicas, sociales y
políticas del nivel local, regional o nacional. El momento histórico condiciona las posibilidades de

53
cada experiencia, fuera del cual no es factible entenderla, pues es parte integrante de su realización.
En este sentido, el “contexto” no es algo exterior a la experiencia, sino una dimensión de la misma
porque ella no sería, no estaría siendo o no habría sido, si no es en ese y por ese contexto.

Para abordarlo con sistematicidad, el contexto puede ser compartimentado en dimensiones (políticas,
culturales, sociales, económicas y ambientales) en la que se pueden introducir las características
del contexto en cada una de esas dimensiones:

Dimensiones

Políticas Sociales Ambientales

Si después de realizada la experiencia se determinó, por ejemplo, que las relaciones de los
habitantes de la región con el manejo sustentable del medio ambiente tienen que ver no solo con
cuestiones sociales sino con representaciones culturales, la matriz debe ofrecer información sobre
este aspecto:

Dimensiones

Políticas Sociales Ambientales Culturales

Puesto que los contextos son dinámicos, es importante construir una matriz de análisis que permita
dar cuenta de ese dinamismo. Las dimensiones definidas se deben cruzar con información de
diferentes etapas o momentos históricos:

54
Etapas o
momentos Dimensiones
históricos

Políticas Ambientales Sociales Culturales

1950

1990

2005

Si la experiencia en la que se está trabajando tiene que ver más con mecanismos legales, para
garantizar el derecho a un medio ambiente sano, el análisis que se hace del contexto tendrá que
integrar otras variables:

Etapas o
momentos Dimensiones
históricos

Políticas Culturales Sociales Ambientales Legales

1950

1990

2005

55
Asimismo, si en la experiencia existen relaciones y tensiones entre un municipio pequeño y la
capital del departamento, para realizar el análisis sobre el contexto se debe complementar en la
matriz este punto:

Dimensiones
Etapas o
momentos Políticas Culturales Sociales Ambientales Legales
históricos

Municipio Capital Municipio Capital Municipio Capital Municipio Capital Municipio Capital

1950

1990

2005

El análisis del contexto debe ofrecer información suficiente y adecuada para evaluar los impactos
de la experiencia. Al igual que en otros casos, una matriz es una herramienta que permite formular
preguntas a la experiencia.

Es común también que las mismas experiencias de desarrollo territorial hayan sido pensadas con
una serie específica de dimensiones. En la medida en que esas dimensiones sean incluidas en la
matriz de análisis, se estarán sentando las bases que posteriormente permitirán realizar un análisis
más continuo de la experiencia.

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Para construir una matriz eficaz son variadas las combinaciones que pueden hacerse y es una tarea
del equipo de sistematización construir una matriz que caracterice los contextos de intervención.
Entre los criterios que se deben tener en cuenta se encuentran:

• ¿Cuáles son las dimensiones más relevantes a la hora de caracterizar el contexto que nos ocupa?
• ¿Cuáles fueron las dimensiones privilegiadas por la acción institucional?
• ¿Cuáles no lo fueron y debieron haber sido integradas?

5.2. Acceso, manejo y ordenamiento de la información secundaria


La información secundaria es la que se encuentra en documentos como actas, circulares, informes,
líneas de base, estudios exploratorios, programas, políticas, leyes, cartas, diarios y cuadernos de
campo, entrevistas en audio, videos, transcripciones, periódicos, revistas, películas y fotografías.
En la categoría de información secundaria también se incluyen publicaciones académicas o de otro
tipo que hayan sido utilizadas en algún momento del desarrollo de la experiencia. Puesto que esos
documentos pueden o no ser parte del acervo de la Institución, es pertinente planificar su ubicación
y su incorporación en una base de datos.

El valor de la información secundaria reside en que ofrece datos que suelen presentarse de manera
clara, ordenada y estructurada. Sin embargo, es preciso ser cuidadosos en no dar por sentadas
las afirmaciones que allí se encuentran; en esa medida, es recomendable tener presente que este
tipo de documentos pertenecen a contextos determinados y es frecuente que den cuenta de tan
sólo una parte o que reflejen una perspectiva particular de un proceso o un contexto. También
es recomendable complementar el análisis documental con otras herramientas como las técnicas
directas y las técnicas participativas.

57
Son variadas las formas y tipos de lectura a través de las cuáles puede realizarse el análisis
documental. En el cuadro 3 se presentan algunos tipos de lectura de acuerdo con el objetivo:

Cuadro 3

Técnicas de Lectura
Tipo de Lectura Objetivo

Lectura de exploración Conocer sobre la experiencia

Lectura de búsqueda de datos Localizar información específica y datos

Lectura crítica Comprender sobre la experiencia

“La recopilación de la información más adecuada para la sistematización de una experiencia requiere
de técnicas analíticas que permitan ubicar rápidamente los contenidos y los datos que se necesitan”.
FAO, (2004: 35)

La clasificación, la digitalización y la confección de bases de datos son tareas importantes pues


garantizan la accesibilidad a la información que constituirá el corpus documental, facilitan la
búsqueda de información clasificada y ordenada por temas, fechas, personajes, autores y dan
las pautas para la complementación de información primaria. Pueden observarse en los cuadros
4 y 5 pautas para el ordenamiento y la utilización de información recuperada para los fines de la
sistematización.

58
Cuadro 4. La sistematización de experiencias y el acceso a la información.

Una parte muy importante de la sistematización de experiencias tiene que ver con el acceso a la
información. Un archivo catalogado, ordenado y referenciado es el resultado de decisiones y acciones
llevadas a cabo previamente. Los archivos pueden ser ordenados por categorías ligadas a su circulación
(interna o externa), a su naturaleza (documentos de borrador, trabajo, conceptuales, políticos, etc.),
a la fecha de su realización, a su pertenencia institucional, etc. Entre más palabras clave tenga un
documento más criterios (caminos) tendremos para acceder a él. Los documentos producidos en el
marco de las experiencias de desarrollo generalmente son parte de un trabajo colectivo. Su producción
requiere de acuerdos mínimos de comunicación sin los cuales el trabajo colectivo se ve comprometido.
Las bases de datos son una herramienta complementaria de gran importancia.

Cuadro 5. Fotografía, información y consentimiento.

El uso de las fotografías en todo tipo de registro de las experiencias de desarrollo es ya una práctica
generalizada. Se suele asumir que su formato hace más accesibles y amenos los documentos; su
uso testimonial en publicaciones es habitual tanto para dar cuenta de acontecimientos especiales
como de eventos cotidianos de las experiencias. Es de la mano de su dimensión simbólica que las
fotografías se utilizan también para “incluir” los protagonistas en documentos y presentaciones. No
obstante, aunque se reconoce en ellas una función documental, las fotografías habitualmente no
son utilizadas más que como material de apoyo a los textos escritos.

Requerimientos: información en el pie de foto; lugar; fecha; nombre del fotógrafo; créditos; autorización
de las personas que aparecen para que la fotografía pueda ser producida en documentos impresos
(las autorizaciones deben escanearse y guardarse como documentos en la carpeta de cada foto);
entre otros.

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5.3. Acceso, manejo y ordenamiento de la información primaria
Las herramientas que se describen a continuación pretenden ser de ayuda para llevar a cabo la
recolección directa de información.

La información primaria es aquella a la que se accede de manera directa, a través de actividades


proactivas después de haber realizado un diagnóstico de la información secundaria y determinar
que información es pertinente y necesaria para complementar y cualificar la experiencia. Antes de
proceder es preciso distinguir entre actores directos (aquellas personas que participaron activamente
en la experiencia) de los indirectos (aquellos que no participaron pero cuyas funciones, opiniones o
percepciones pueden llegar a ser importantes para la comprensión de la experiencia).

Dadas las características de las técnicas de recolección de información primaria, es conveniente


identificar y medir costo/beneficio a la hora de su utilización. La realización de una entrevista por
ejemplo, requiere de un periodo de tiempo considerable para establecer una relación de cercanía que
permita al entrevistado expresarse libremente y al entrevistador contar con una actitud colaborativa
por parte del mismo. Requiere también de tiempo para la trascripción y posterior lectura crítica de
la entrevista. Aunque depende de las necesidades, suele ser más conveniente hacer un número
menor de entrevistas pero de mayor profundidad que un gran número de entrevistas superficiales.
La selección de los interlocutores es de gran importancia. El comprender la experiencia, el haber
participado directa o indirectamente en el proceso, la disponibilidad de una persona / institución para
abordar los aspectos (positivos o negativos), las dimensiones (locales, regionales o nacionales),
etc., de una experiencia determinada o de un aspecto de ella. Es preciso determinar muy bien
aquellas personas cuyas palabras o percepciones pueden llegar a reflejar bien los sentimientos,
opiniones y/o percepciones de un determinado grupo (líderes comunitarios, por ejemplo) o aquella
persona que puede expresar con claridad sus disensos acerca de una experiencia.

60
5.3.1. Técnicas directas-individuales

a. Las encuestas. La encuesta es una de las técnicas de investigación social más utilizadas. El
cuadro 6 nos remite a las clases y fases de una encuesta. La encuesta se basa en la recopilación
sistemática de declaraciones escritas u orales de una muestra acotada de población. Una
encuesta se realiza con el objeto de recabar información, en general de problemas, dinámicas,
hábitos previa y claramente identificados. Las encuestas pueden orientarse a abordar aspectos
“objetivos” (hechos o acontecimientos, hábitos de conducta, características personales,
conocimientos) o “subjetivos” (opiniones, actitudes, percepciones, sensaciones). Con el objetivo
de procesar e interpretar la información, la encuesta se establece de manera estructurada y
ordenada, en general a través de cuestionarios, con una secuencia de preguntas que se formulan
a todos los individuos encuestados de la misma forma y en el mismo orden. Los cuestionarios
deben agrupar temáticamente las respuestas para poder hacer el análisis en el momento en que
se apliquen las técnicas estadísticas.

Cuadro 6. Clases y fases de la encuesta.

Clases de encuesta
a) Personal.
b) Telefónica.
c) Auto-administrada.
c) Individual pero aplicada colectivamente.

Fases de la encuesta
a) Formulación del problema.
b) Diseño de la muestra.
c) Selección de tipo de encuesta.
d) Diseño del cuestionario.

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Fases de la encuesta
e) Validez y confiabilidad de la encuesta.
f) Realización de la encuesta.
g) Codificación de las preguntas.
h) Análisis estadístico.
i) Análisis de datos.
j) Análisis de resultados.
k) Redacción de un informe.

Aunque por desarrollarse a través de cuestionarios previamente diseñados y definidos las


encuestas parezcan ser de una gestión relativamente sencilla, es necesario que el responsable de
realizarlas cuente con la experticia, con las capacidades necesarias, formular las preguntas, dar las
instrucciones correctamente, y tomar decisiones ante las dudas y las posibles dificultades, y para
relacionarse con el encuestado de manera que logre su cooperación.

Otro aspecto igualmente importante, es contar con espacios para recoger percepciones, opiniones,
imágenes de los encuestados, de tal manera que la información que no puede procesarse a través
del modelo de las encuestas pueda ser integrada a la documentación de la experiencia.

Por último, el valor de las encuestas se deriva de las posibilidades de análisis que ofrezcan sus
resultados.

b. La entrevista. Es un acto comunicativo en el que participan un entrevistador y un entrevistado, es uno


de los medios más utilizados para acceder a los conocimientos, las experiencias, las sensibilidades
y las prácticas de personas y grupos en el propio lenguaje de los sujetos. A través de las entrevistas
es posible recabar, entre otros, información sobre valores, actitudes, opiniones, estilos de vida,
conocimientos, relaciones de poder, percepciones sobre un tema determinado y datos históricos.

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La entrevista puede ser abierta (sin preguntas ni orden definido), semi-estructurada (con algunas
pautas o guías definidas que operan de hilo conductor) o estructurada (con guía de preguntas
previamente definidas con un orden lógico en torno, generalmente, a unas categorías específicas).

c. La entrevista en profundidad. Es una técnica no estructurada de recolección de información


que, a diferencia de las sesiones de grupo, se realiza con una sola persona. Para ello se requiere
de la habilidad de un entrevistador para construir un ambiente de confianza a fin de que el
entrevistado hable con libertad de sus conocimientos, actitudes, creencias y emociones. En
una entrevista en profundidad es posible combinar técnicas proyectivas a fin de profundizar
en algún tema o de obtener respuestas que muchas veces el entrevistado no está dispuesto a
proporcionar de manera espontánea. Como herramienta, la entrevista en profundidad amplía
y permite la reflexión así como el corroborar conocimientos sobre puntos o temas específicos
que no necesariamente se tenían claramente identificados, ordenados o incorporados como
variables de análisis. La entrevista en profundidad permite reducir la presión social que suele
forzar a los consensos, en el sentido que el entrevistado puede expresar más libremente sus
opiniones.

5.3.2. Técnicas participativas

Se presentan aquí algunas herramientas que se caracterizan por ser colectivas y participativas. Este
tipo de herramientas son útiles para, de manera colectiva, generar ideas, facilitar la emergencia de
conocimientos, opiniones y percepciones así como el debate y la discusión. Las técnicas participativas
de recolección de información son útiles para abordar y debatir temas complejos o sobre los que existen
o pueden surgir opiniones y perspectivas diferentes e incluso contrarias. Son útiles también para generar
interés por un problema o aspecto específico de la experiencia. La utilización de las técnicas participativas
y colectivas requiere de una mayor flexibilidad y capacidad de iniciativa e incluso de improvisación por
parte del equipo de sistematización frente a situaciones que se van produciendo de manera espontánea.

63
…[El taller es] un dispositivo donde se encadenan diferentes haceres: el hacer ver, el hacer
hablar, el hacer recordar, el hacer conceptuar, el hacer recuperar, el hacer analizar. Durante el
taller, el grupo y los individuos producen conocimientos al circular narrativas, intercambiar puntos
de vista, negociar significados, llegar a consensos interpretativos u observacionales, pasando
por la discusiones, los momentos de silencio, los estallidos (risas, rabia, lágrimas, dispersión), los
conflictos y por lo que sucede al margen del taller (las historias y chistes que se cuentan entre
cuchicheos, los (sic) charlas durante los recesos, los dibujos al margen de la hoja).
Riaño (2000:148)

Aunque estas técnicas permiten abordar las opiniones de varias personas a la vez, es preciso tener
en cuenta que la libertad de expresión de algunos de los participantes puede verse coartada por
distintos aspectos como el tiempo, la presión del grupo y la habilidad y disposición de cada persona
para expresarse acerca de determinado asunto. Es por estas razones que se requiere preparación
y experiencia por parte del equipo coordinador, que le permita generar un ambiente en donde
todos los participantes puedan expresarse con libertad y asimismo, la capacidad para conducir la
discusión con el fin de lograr los objetivos propuestos. En este sentido es importante que todos los
participantes conozcan y compartan las consignas y los objetivos así como la metodología de la
actividad.

Por otra parte, debe tenerse claro que este tipo de técnicas no permiten la medición cuantitativa de
fenómenos pues la información que se obtiene no permite un análisis estadístico; debe reconocerse
además que estas técnicas presentan ciertas limitaciones a la hora de obtener mayor información
de cada participante.

a. Los grupos focales. Esta técnica se enmarca dentro de la investigación socio-cualitativa. Es un


proceso colectivo de recolección de información y producción de conocimientos que se realiza a
partir de entrevistas colectivas y semi-estructuradas. Se dirige a la indagación e interpretación,

64
por parte de un facilitador o un grupo de facilitadores, de vivencias, conocimientos, actitudes y
opiniones de un grupo determinado de personas que se conforma a partir de criterios definidos
previamente a partir de elementos como la edad, tipo de actividad económica, el género,
intereses determinados, etc. Mediante el uso de la herramienta de grupos focales no se busca
establecer acuerdos o consensos. Al igual que en las otras herramientas de trabajo colectivo
que se presentan aquí, en los grupos focales lo común tiene tanta importancia como lo diferente.

Para el desarrollo de la técnica se usan guías previamente diseñadas y, en algunos casos, se


utilizan recursos para facilitar el surgimiento de la información (relatos motivadores, dramatizados,
proyección de imágenes, dibujos, entre otros). Los usos y aplicaciones de la técnica de grupos
focales se resumen en el Cuadro 7, al igual que las actividades previas al proceso.

Cuadro 7. Los grupos focales: usos, aplicaciones y actividades previas

Usos y aplicaciones de los Grupos Focales

• Conocer conductas y actitudes sociales, lo que ayuda a revelar información sobre una temática.
• Obtener mayor cantidad y variedad de respuestas que pueden enriquecer la información respecto
de un tema.
• Enfocar mejor una investigación o ubicar más fácilmente un producto o resultado.
• Obtener ideas para desarrollar estudios o intervenciones ulteriores.
• Acceder a mayor información acerca de ideas, interacciones, soluciones creativas.
• Analizar el lenguaje no verbal.
• Diseño y evaluación de proyectos y programas.
• Para el desarrollo de instrumentos de medidas - encuestas.
• Analizar creencias y valores predominantes. Los participantes son seleccionados de un grupo
objetivo en el cual las opiniones, conocimientos e ideas son de interés en el tema propuesto.

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Actividades previas

a) Objetivos.
b) Temas que se tratarán.
c) Guión de los temas.
d) Listado de campos temáticos (de lo general a lo específico).
e) Secuencia de los temas.
f) Listado de preguntas por tema.
g) Preparación: con quién, dónde y cuándo.
h) Quién hará de moderador y de observador.
i) Preparar el desarrollo de la reunión.

b. Las líneas de tiempo. Es una metodología que consiste en construir, desde el punto de vista
de los participantes, una secuencia de eventos y marcas del pasado significativos con el fin
de elaborar comprensiones acerca de los mismos y de su incidencia en las trayectorias de
personas y grupos en un tiempo y lugar determinados. El principio de esta metodología es trazar
una línea cronológica en la que los participantes ubican una serie de acontecimientos e hitos a
partir de sus propios criterios tanto individuales como colectivos a partir de un eje determinado.
Esta técnica es útil en las biografías y autobiografías, historias de vida, historias familiares, de
equipos de trabajo, grupos o comunidades, la construcción de las historias de los municipios,
los barrios, los proyectos, entre otros.

La elaboración de la línea de tiempo es un ejercicio muy utilizado en la sistematización de las


experiencias de desarrollo. Podemos ver un ejemplo de ello en el Cuadro 8, con la experiencia
de la Regional Antioquia. Con esta metodología pueden analizarse los acontecimientos y los
procesos de una manera general y ordenada. Permite además ver, con una distancia necesaria, las
situaciones anteriores y posteriores a las intervenciones, las relaciones de causa y consecuencia

66
de las actividades realizadas, las etapas de la intervención y los aciertos o errores que se dan en
cada una de ellas.

Cuadro 8. Las líneas de tiempo en la experiencia de la regional Antioquia de la Fundación Social.

El equipo de sistematización de la regional Antioquia de la Fundación Social utilizó las líneas de


tiempo para abordar el proceso de formulación participativa de los planes estratégicos, recoger los
antecedentes, determinar el inicio en 2004 y la finalización en 2007. La línea de tiempo ilustra un
proceso de seis fases, tal proceso se inicia con la discusión, búsqueda y construcción de acuerdos
básicos, la definición colectiva de una ruta crítica del proceso y la apertura al conocimiento de otras
experiencias de planeación participativa. La sistematización realizada permite seguir la secuencia de
ritmos, de construcción de acuerdos básicos, ampliación de actores a través de alianzas, elaboración
de marcos de referencia común e identificación de escenarios de futuro. Desde esta lectura ofrecida
por la línea del tiempo es posible observar que la definición de los proyectos estratégicos primero, y
su ejecución posteriormente, son el resultado de un proceso basado en la preocupación por construir
una propuesta concertada, anclada en la realidad, minuciosamente organizada, incluyente con
respecto a una gran diversidad de actores y con un escenario de futuro común.

Para más información: Fundacion Social, Regional Antioquia (2010).

La metodología de las líneas de tiempo puede ser particularmente eficaz cuando se implementan
en contextos como los procesos de reconstrucción social de la memoria de los acontecimientos.
Las líneas de tiempo permiten organizar el recuento de la experiencia de individuos que comparten
una cierta historia o características comunes con el fin de identificar una secuencia de eventos que
marcan sus vidas y la biografía social de un lugar específico.

Esta metodología permite también visibilizar aquellos eventos que, en palabras de la Comisión
Nacional de Reparación y Reconciliación (Colombia, 2009:90), “marcan un antes y un después en la

67
vida de los sujetos y las comunidades, los que rompen las temporalidades de la guerra e informan
la reconstrucción del pasado y las continuidades que se establecen entre eventos”1.

Poner en diálogo varias líneas de tiempo permite avanzar en el sentido contrario de la construcción
de visiones únicas del pasado y de los acontecimientos significativos. En ese sentido, puede resultar
útil que, en los talleres o reuniones, cada participante o grupo elabore su propia línea a partir de lo
que considera que son los acontecimientos más importantes. Luego, en una puesta en común se
podrá observar si existe consenso sobre cuáles son los acontecimientos más importantes y a partir
de qué criterios; se podrán incorporar otros nuevos, buscar otras conexiones, cambiar los órdenes,
entre otros.

Al optar por una clasificación o por cualquier forma de organizar los procesos, necesariamente se
pone énfasis en algunas cosas y se ignoran o se les da menos importancia a otras. Al sistematizar
una experiencia, puede haber tantas líneas de tiempo como actores. La reconstrucción crítica del
proceso de una intervención, al ser el resultado de un trabajo de consenso en el que se intenten
incluir matices, diferencias, disonancias, reflejará algunos de los valores más importantes de la
experiencia misma: la diversidad y la complejidad.

c. Las preguntas “problema” y los casos de lecturas distintas. Son preguntas que se formulan
para iniciar las actividades, motivar el debate y la reflexión, haciendo más visibles los conflictos,
los disensos, las contradicciones y las paradojas que se encierran en la construcción de los
conceptos, las perspectivas y las metodologías. Partiendo del principio que la complejidad de los
fenómenos y las dinámicas sociales se prestan para múltiples lecturas de los acontecimientos,
las preguntas problema buscan hacer emerger posiciones y opiniones distintas en un escenario

1
Memoria Histórica (MH) es un área de investigación de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) de Colombia que tiene como misión
elaborar una narrativa integradora e incluyente sobre las razones para el surgimiento y la evolución del conflicto armado interno, sobre los actores e intereses
en pugna, así como sobre las memorias que se han gestado en medio del mismo, con opción preferencial por las memorias de las víctimas y por las que han
sido hasta ahora suprimidas, subordinadas o silenciadas.

68
que se prepara para tender puentes de comprensión entre ellas. Las preguntas problema permiten
abordar el lugar desde donde cada uno de los actores plantea sus puntos de vista; permiten, a su
vez, crear criterios y formas de abordar los problemas con el objetivo de resolverlos. Permiten,
por último, desarmar un problema a partir de lo que verdaderamente está en discusión y separar
cuestiones (personales, coyunturales, circunstanciales) que dificultan abordar el problema en sí
mismo.

d. La foto palabra y las imágenes parlantes. Recuperar la experiencia vital de los participantes
y visualizar los conflictos y tensiones en experiencias de procesos de desarrollo es una tarea
que requiere de dispositivos creativos e innovadores que permitan construir relatos personales
sobre trayectorias individuales y colectivas, dinámicas y problemas comunes.

“Una obra de arte debe hacer a un hombre reaccionar, sentir intensamente, que empiece a crear él
también, aunque sea sólo en su imaginación. Debe convulsionarle y agitarle; tiene que ser consciente
del mundo en que está viviendo, y para ello primero debe ser arrojado fuera de él”.
Pablo Picasso

Obras de arte, imágenes y fotografías pueden ser mecanismos sumamente útiles a la hora de
incorporar a la reflexión colectiva las percepciones de los participantes con respecto a determinado
asunto de la obra y lo que el artista quiso expresar con ella: ¿Qué veo en el cuadro? ¿Con qué personas
o situaciones me identifico? ¿Qué percepciones y sentimientos me generan las imágenes? El cuadro
9 muestra algunas estrategias de resignificación del pasado. Las imágenes seleccionadas tienen
que ofrecer la posibilidad de distintas lecturas, que a su vez darán posibilidad a los participantes de
elaborar relatos acerca de sus experiencias personales. Las imágenes parlantes son disparadores
para las reflexiones o sensibilidades individuales y su puesta en común.

69
Cuadro 9. Clowns, cine e improvisación como estrategias de resignificación del pasado.

En su experiencia en ámbitos de acción diferentes – aunque vinculados a los procesos de desarrollo


territorial, la Fundación Social ha explorado alternativas novedosas ligadas a la utilización de la
imagen, el video y el teatro.

En el marco del trabajo con niños, niñas, adolescentes y jóvenes desvinculados de los grupos armados
al margen de la ley, las dinámicas de clown e improvisación les permitieron hablar abiertamente
sobre algunas de sus percepciones sobre el conflicto y sobre concepciones y compromisos para la
paz. Esta propuesta va justamente en el sentido inverso de las dinámicas de los que se enmarcan
en el olvido del pasado y que no permiten en consecuencia, repensarlo como una manera de
proyectar el futuro.

En la “Reclownciliación”, las técnicas de expresión corporal y oral puestas a operar para el trabajo
sobre las heridas de la guerra se combinan con recursos como el cine, en particular con la película
El gran dictador (The great dictator, Charles Chaplin, Estados Unidos, 1940). Los participantes
crean un espacio colectivo de expresión, discusión y re-elaboracion del pasado violento; el lugar,
se convierte también en espacio de surgimiento de proyectos individuales y colectivos de futuro.

En este caso, la imagen narrada del cine permite poner en una perspectiva más amplia la cuestión
del conflicto, el poder, los autoritarismos y sus derivaciones. Desde ese nuevo escenario en el
que confluyen lecturas de las experiencias individuales y mecanismos que amplían el marco para
pensar dichas trayectorias, los participantes inician procesos ligados a la reconciliación.

Para más información: Fundación Social. Incidencia en Política. (2011). Una historia mientras aclara.

70
El gran dictador (The great dictator, Charles Chaplin, Estados Unidos, 1940).

e. La cartografía social y los mapas de conocimiento. Entre las personas y el espacio existe un
conjunto de relaciones cotidianas, simbólicas y prácticas variadas, complejas y ricas. El espacio
es lugar en el que se habita; es el conjunto de los lugares evocados, soñados, anhelados.
En los estudios sociales sobre la dimensión social del espacio, la memoria ocupa un lugar
fundamental. El espacio es colmado de recuerdos y los recuerdos se llenan de lugares, en el
presente el espacio se construye a través de las prácticas y las prácticas se producen desde, a
partir y en el espacio.

Reconociendo la estrecha relación que existe entre las personas, su entorno, la memoria y las prácticas
cotidianas, la elaboración colectiva y participativa de mapas es una metodología supremamente
útil en varios sentidos. Primero, permite abordar de manera reflexiva el conocimiento que se tiene
del entorno habitado y como lugar de construcción de sentido; segundo permite evocar y registrar
las memorias de un grupo. Tercero, permite analizar las experiencias personales y colectivas de

71
los procesos de desarrollo, que generalmente poseen acciones y resultados “territorializados”. El
cuadro 10 expone la manera como este recurso fue aplicado por la Regional Bogotá en Kennedy y
Bosa.

En particular la elaboración de mapas como método para construir memoria histórica explora las
maneras en que las memorias individuales y locales están ancladas en los lugares y cómo a la vez
los lugares están hechos de memorias, es decir cómo la memoria tiene también una cartografía,
y la habilidad de las personas de evocar estos cambios y marcas del pasado mediante un mapeo
espacial del entorno y de sus recuerdos.

Mediante la construcción de mapas se pueden explorar las huellas que los acontecimientos
dejan en el entorno físico, y los modos en que dichos acontecimientos transforman la relación y
percepción del entorno físico (el barrio, pueblo, paisaje, marcas naturales). De esta manera se
entiende que la construcción de mapas facilita narrar los modos en que los acontecimientos dejan
huellas en el individuo y en el entorno vivido, y además permite visualizar y ubicar en el espacio su
impacto, expansión y los cambios que produce. Es decir, se facilita un método mediante el cual los
participantes reconstruyen cartografías de los mojones de la memoria.

Cuadro 10. La cartografía social como taller y experiencia en el trabajo de la Fundación Social
con 500 familias de desplazados.

La sistematización de la experiencia de trabajo con más de quinientas familias desplazadas hace


varios aportes, entre ellos: las nuevas formas de pensar no solamente el desarrollo territorial sino
el territorio como tal. Deteniéndose en algunos aspectos de las trayectorias de personas como
Damaris, Yolanda o Sandra Ximena, la sistematización da cuenta de personas que en un territorio
extraño y hostil han encontrado un lugar para descargar sus “alforjas” cargadas de incertidumbre.

72
El equipo de sistematización de la experiencia de la Fundación Social en Kennedy y Bosa dio cuenta
de cómo fue necesario (re)pensar el desarrollo territorial frente a una población “desterritorializada” de
sus lugares de origen. El ofrecer oportunidades de construir nuevos proyectos de vida, ciudadanías
y de imaginar una vida digna, estuvo anclado, lo muestra la sistematización, a un proceso de re-
territorialización.

De la mano de talleres de cartografía social y de recorridos urbanos no limitados al escenario de todos


los días y extendidos al radio de la localidad primero y al de la ciudad en general posteriormente,
a los participantes se les ofreció la oportunidad de pensarse desde ese nuevo territorio. Quedan
preguntas acerca de cómo conocer, sentir y recorrer esa otra ciudad propicia para la recreación
y las oportunidades, establecer si modificó o no la forma en que los miembros de esas familias
imaginan y pueden llegar a construir su nueva vida en la ciudad. Preguntas también acerca del
equilibrio entre ofrecer una nueva vida en la ciudad y no limitar la esperanza de muchas de las
familias desplazadas en seguir luchando para recuperar la vida que les fue quitada mediante el
desplazamiento.

¿Cómo ofrecer una vida digna en la ciudad sin que esto signifique renunciar a la esperanza de
recuperar la vida en los lugares de origen? Es una de las preguntas que pueden formularse al
interrogar la experiencia sistematizada. En este como en otros casos, las sistematizaciones lo que
ofrecen, en este punto, son puertas de acceso para la formulación de nuevas preguntas.

Para más información: Fundación Social, Regional Bogotá. 2010.

Los mapas de conocimiento en tanto proceso y producto (ver Cuadro 11) son un mecanismo que
permite dar continuidad a la reflexión sobre las concepciones, los grados de formalización y los
usos del conocimiento.

73
Cuadro 11. Las nuevas tecnologías: los mapas y esquemas del conocimiento.

El diseño de esquemas y mapas de ideas ha tomado un gran dinamismo en los últimos años.
Consiste, básicamente en definir unidades de conceptos que son puestas en conexión y relación
con otros a través de vínculos. Los diagramas o “mapas” mentales/ conceptuales, que resultan
de ese ejercicio son útiles para ordenar las ideas, establecer jerarquías, identificar vínculos no
previstos, identificar flujos, etc. Entre las varias aplicaciones especializadas que permiten crear
esquemas y mapas mentales se encuentran BizAgi Process Modeler, Bookvar, Cayra, CmapTools,
EDraw Mindmap, FreeMind, Mindomo, SimpleDiagrams, VYM - View Your Mind y XMind.

f. La colcha de retazos. Inspirada en el trabajo del Centro de Historia Oral de Boston, la colcha
de retazos es una metodología que reconoce la imagen como puente entre las emociones
evocadas y el conocimiento consciente, como camino certero para recordar lo vivido.

La colcha de retazos apuesta a la construcción de lo común a partir de las individualidades.


Concretamente, cada participante trabaja en la elaboración de una imagen hecha de papel y
pegada sobre una base generalmente cuadrada: la clave de la construcción de imagen es evocar
el recuerdo de una pintura a través de colores, texturas, símbolos, convenciones, señales, etc.

Cada participante cuenta la historia que acompaña su imagen —ya sea a otro participante que lo
entrevista o al grupo en general— y ubica su cuadro en cualquier lugar de la colcha de retazos.

La colcha de retazos en tanto conjunto contiene, por una parte, el fragmento individual que evoca
una historia particular y que constituye una unidad en sí misma. Por otra, un sinnúmero de relaciones
dadas por los múltiples modos en que cada fragmento se toca y encuentra con los demás: horizontal,
vertical, por afinidad, por contraste, por áreas temáticas, etc.

74
Al final se tiene un producto colectivo que ofrece múltiples entradas, miradas y efectos. El valor
agregado de algunas de estas técnicas es la generación de vínculos y relaciones tanto entre los
participantes como entre los aspectos, dimensiones, perspectivas que se derivan de los aportes
que hicieron a la colcha de retazos.

5.3.3. La combinación de las herramientas

Hasta aquí hemos visto algunas de las herramientas más utilizadas para la recolección de información
y la producción de conocimiento en el marco de la sistematización de experiencias. La gestión de
la información, como se ha afirmado en otros documentos,

…es un trabajo en múltiples niveles que arranca en la organización documental del conjunto de
saberes, que debe proseguir hallando los vínculos entre los múltiples documentos, y que debe
continuar con un plan que permita recoger de manera sistemática muchos de los saberes que
pertenecen al acumulado.
(Fundación Social 2009a: 41).

Hallar los vínculos entre los elementos requiere de la combinación de los distintos tipos de
herramientas. Cada experiencia, como ya fue referido, exige determinadas formas de sistematización,
formas que pueden variar en su perspectiva, tiempo de realización, supuesto, objetivo y ejes. El
uso de las herramientas depende de la pregunta eje con la que se esté trabajando, puesto que
cada una de ellas podrá presentarse como herramienta adecuada en alguno de los momentos de
la sistematización para interrogar la experiencia y obtener de ella los aprendizajes.

75
5.4. Reconstruir la historia
La Información básica requerida para la reconstrucción de la experiencia:

• ¿Cuál era la situación inicial, antes de la intervención? (qué problemas motivaron la intervención?)
• ¿Qué objetivos se plantearon y qué acciones se tomaron para resolver dichos problemas?
• ¿Qué factores del contexto dificultaron el proceso?
• ¿Qué factores del contexto favorecieron el proceso?
• ¿Cuáles han sido las principales etapas/ fases / momentos del proceso?
• ¿Cuál es la situación actual? ¿Qué cambios se produjeron y qué impacto han tenido?
• ¿Que recomendaciones surgen para el futuro?

A través de las diferentes herramientas, se ha recopilado la información acerca de la experiencia


y sus múltiples aspectos, dimensiones, etapas y dinámicas. Ahora, una vez se ha documentado la
experiencia, se cuenta con una visión global del proceso lo suficientemente amplia que nos permite
iniciar una nueva etapa: aquella que consiste en ordenar la información y reconstituir la historia.

Es fundamental en este momento ordenar la información primaria y secundaria de tal manera que
sea útil (qué información, dónde está, para qué parte es necesaria, responsable de la información).
Para ordenar la información se deben retomar los ejes que se habían fijado a la hora de formular
las preguntas iniciales; teniendo presentes esos ejes debemos seleccionar, jerarquizar, editar y
encontrar los vínculos entre diferentes acontecimientos, fragmentos o aspectos de la información
con la que contamos. A medida que se avanza en este proceso se va reconstruyendo una historia,
un relato.

Las diferentes interpretaciones de los participantes de la experiencia son los elementos que permiten
complejizar la idea de los hechos o acontecimientos como objetivos y superar las aproximaciones

76
meramente descriptivas. Para que la experiencia pueda comprenderse en toda su complejidad, vale
subrayarse, deberán tenerse en cuenta tres cuestiones prioritarias:

1. Las experiencias son procesos que, a pesar de su complejidad y sus múltiples dimensiones,
pueden ser ordenados en una secuencia lógica de etapas en la que un determinado número de
actores participa de maneras e intensidades que pueden ser descritas.
2. Las experiencias son contextos de relaciones multidimensionales, campos en los que los actores
se vinculan a través de motivaciones e intereses específicos. Entender la lógica, entender cómo
funcionan esos campos, permite abordar los diversos aspectos de la experiencia en donde
las relaciones son más variadas y complejas que las relaciones unidireccionales de causas y
efectos.
3. Integrar tanto la información del contexto en que tal experiencia se llevó a cabo como las
proyecciones y las apuestas futuras es fundamental para “amarrar” la experiencia a los contextos
en los que incide y en los que aspira a incidir.

77
6. Fase III: Interpretar - Aprendiendo de la experiencia

Una vez documentada y ordenada, el equipo de sistematización busca hacer emerger a la


superficie los aprendizajes de la experiencia y sus particularidades. A partir de dichos elementos,
el equipo retoma los conocimientos que se tenían antes de la realización de la experiencia, los
contrasta con los aprendizajes identificados, no en términos descriptivos, sino más bien, a través
de conceptos que permitan a otros pensar sus experiencias sin quedar “atados” ni circunscritos
a las particularidades de la experiencia abordada. Esta parte ofrece pistas para este recorrido.

6.1. Análisis e interpretación de la experiencia


La sistematización de experiencias, justamente, pretende explicitar, organizar, hacer evidentes y
comunicables los saberes adquiridos en la experiencia, convirtiéndolos en conocimientos producto
de una reflexión sobre la práctica. El proceso de reflexión sobre esa acción cotidiana genera,
permanentemente, nuevos conocimientos, que luego serán usados en nuevas prácticas.

Previamente al análisis e interpretación, se debe contar con la información recopilada y completa


de la experiencia y asimismo, identificar los ejes en que fue reconstruida la experiencia. En este
momento, la participación de todo el equipo de trabajo, representantes de la comunidad y en lo
posible, de las instituciones aliadas, es de importancia. Por tratarse de un ejercicio colectivo, lo
más recomendable es trabajar en sesiones de talleres. En este ejercicio, los actores involucrados
continúan el proceso de identificación y definición de los conocimientos y aprendizajes que han
generado de manera individual y colectiva durante el desarrollo del proyecto.

78
Análisis del proceso:

Berdegué, J. et al. (2007) sugieren las siguientes etapas para este momento:

1. Información de los resultados de fuentes primarias y secundarias;


2. definición de los acuerdos principales en torno a la situación inicial, el proceso de intervención y
de situación actual de la experiencia;
3. identificación y discusión sobre los desacuerdos de estos primeros temas, buscando la resolución
de las diferencias a través de comités mediadores;
4. lectura de conclusiones.

Además de contrastar y validar la información recogida en terreno, se deberá profundizar en el


análisis e interpretación de los resultados obtenidos en el campo técnico. Se sugiere en este paso,
hacer interpretación y análisis basado en el debate y la indagación para:

• Identificar y cuantificar evidencias; reflexionar en relación a problemas (dificultades encontradas


en la práctica)
• Identificar y analizar alternativas que respondan a otros interrogantes como
¿Qué etapas y cambios ha habido en la experiencia?
¿Qué elementos claves potenciaron y debilitaron la experiencia?
¿Qué factores determinantes positivos y negativos influyeron en la experiencia?
¿Qué lecciones aprendidas —deseadas o no— quedan de la experiencia?

La pregunta pertinente que se debe formular frente a las varias dimensiones, etapas, acontecimientos
y dinámicas de la experiencia es: ¿Por qué pasó lo que pasó? La formulación repetida de esta
misma pregunta puede conducir a un mapa de múltiples causas y múltiples efectos. Es este mapa el
que permitirá identificar vínculos, tensiones, contradicciones, etc. Una vez identificado este conjunto

79
de relaciones, el mismo mapa permitirá reconocer cuestiones constantes y variables, cuestiones
estructurales y circunstanciales. Es concentrándonos en estas cuestiones que podemos analizar e
identificar aprendizajes y describir la experiencia en general.

En el capítulo de Análisis del Proceso de la Guía metodológica de sistematización de experiencias


(Perú, 2010) de la Dirección Nacional de Políticas de Desarrollo Social del Ministerio de la Mujer y
Desarrollo Social del Perú, se afirma:

En el proceso de análisis se busca responder por qué las cosas sucedieron como sucedieron y
cuáles son las implicaciones. Se busca ir más allá del nivel descriptivo-analítico y poder descubrir
los factores y dinámicas que determinaron el curso y los efectos de la práctica, se sugieren los
siguientes pasos para la realización del análisis:

• Presentación breve de los resultados del análisis de la información de fuentes secundarias, las
entrevistas individuales, y de los grupos focales, entre otras, a partir de la cual los participantes
plantearán opiniones y sugerencias.

• Discusión y definición de los aspectos principales en torno a la situación inicial, el proceso de


intervención y la situación actual del proceso.

• Lectura de conclusiones. Luego de contrastar y validar la información en el trabajo de campo, el


equipo coordinador deberá profundizar el análisis e interpretación de los resultados obtenidos
mediante un taller de interpretación, basado en la indagación (identificación y cuantificación de
elementos) y la reflexión (identificación de problemas y definición de alternativas), que responda
entre ellos a las siguientes preguntas: - ¿Qué etapas y cambios se han presentado en la
experiencia? - ¿Qué elementos claves potenciaron y debilitaron la experiencia? -¿Qué factores
influyeron en los diferentes niveles de la experiencia? - ¿Qué lecciones aprendidas quedan de
la experiencia, esperadas o no?

80
• Al finalizar este proceso, obtendremos como producto un resumen analítico, el cual debe
contener la información resultante de manera ordenada y sintética.

6.2. Identificación de los aprendizajes


Una lección aprendida es definida como “una generalización que no se refiere a una circunstancia
específica, sino a un tipo o categoría de situaciones, ellas nos indican qué debemos hacer para
conseguir o prevenir un determinado resultado” (Berdagué et al., 2007). Asimismo, afirman que las
lecciones aprendidas deben ser producto del proceso global de la experiencia, se deben resaltar
los puntos de vinculación identificados por la población y los ejecutores en cuanto a los principales
aportes que se derivan de la experiencia vivida; rescatando aspectos teóricos y prácticos. Las
lecciones derivadas de la experiencia deben tomarse en consideración para mejorar o enriquecer
las futuras prácticas, tanto de los actores involucrados

Extraer las lecciones aprendidas, supone:

• Un proceso de reflexión sobre la experiencia para extraer una afirmación general sobre el efecto
probable de determinados procesos o prácticas y debe ser aplicable a un número amplio de
experiencias de desarrollo que comparten características comunes.
• Las lecciones derivadas de la experiencia (consensos, conflictos, limitantes, estrategias
utilizadas) constituyen un desafío importante que lleva a cuestionarse qué puede aportar una
experiencia particular a otras y si son válidas y generalizables las lecciones de una experiencia
para otras.

A lo largo de la Guía hemos insistido en que la sistematización es un proceso que se construye en


relación con las particularidades de la experiencia misma. La experiencia no es el proyecto, es lo que
sucede en la ejecución del proyecto o iniciativa. Lo que se esperaba y lo que no. Las consecuencias

81
negativas o positivas de esa ejecución. Las decisiones que se tomaron y las razones que sustentan
esas decisiones.

Los cambios que se van dando durante la ejecución del proyecto no son casuales; expresan
descubrimientos que van surgiendo en la práctica o conocimientos nuevos sobre el contexto o una
profundización acerca de lo que ya se sabía de los problemas o de las situaciones enfrentadas.

Las lecciones aprendidas no son el simple resultado de una práctica, son el resultado de la reflexión
sobre la misma. Para formular los aprendizajes algunas preguntas sugeridas pueden ser: - ¿Qué
debería hacerse diferente? – ¿Qué de la misma manera? - ¿Qué elementos nuevos habría que
incorporar en intervenciones futuras?. Cuadro 12 la Regional Antioquia de la Fundación Social
explicita algunos de los 18 aprendizajes y claves metodológicas identificados como resultado de
interrogar y responder a las matrices de recuperación de la experiencia.

La experiencia está llena de conocimiento, pero las demandas de la acción, muchas veces impiden
percibir los nuevos saberes que emergen con los cambios que se generan en la experiencia. La
necesidad de responder de manera rápida ante las situaciones hace que estos procesos no siempre
sean analizados o tenidos en cuenta y, por tanto, no den lugar a un conocimiento aprehensible,
fundamentado y transmisible.

Cuadro 12. Aprendizajes y claves metodológicas a partir de la sistematización.

Intentando responder a la pregunta, ¿cuáles comprensiones y recomendaciones se recogieron


para futuras experiencias o para otros actores que se propongan prácticas semejantes?, la regional
de Antioquia identificó 18 aprendizajes y claves metodológicas. En tanto resultado de interrogar
y responder a las matrices de recuperación de la experiencia, estos 18 puntos abarcan diversos
temas entre los que pueden establecer varios ejes. Entre otros:

82
• El territorio es una entidad compleja que desborda los procesos de planificación, sobrepasa las
delimitaciones administrativas, con dinámicas propias que ejercen influencia en los actores y
que, a su vez, es moldeado por estos.
• Los planes son un instrumento calificado de gestión del territorio, amplían la visión del desarrollo
y del territorio que tienen los actores pero deben estar en diálogo con las dinámicas existentes
en los territorios y con las expectativas de sus habitantes.
• Algunos de los valores fundamentales en los proyectos de desarrollo territorial emprendidos
por la Fundación Social son intangibles: en el proceso de formación de una base social para
acometer un proceso que enriqueciera el desarrollo y la democracia, los lazos de confianza, así
como la construcción de legitimidad y credibilidad tuvieron un rol muy importante.

La gestión participativa del desarrollo se inserta en diferentes campos (de planeamiento, políticos
y de gestión pública, sociales y culturales, técnicos, de ejecución) cada uno de los cuáles tiene
sus propias dinámicas, temporalidades y ritmos. En dichos campos emergen, a su vez, actores
con intereses particulares y proyectos de sociedad que no necesariamente son los mismos. Un
escenario estratégico del desarrollo territorial es la articulación entre dichos campos, el acompasar
sus temporalidades propias, y el reconocer y responder a los momentos críticos de articulación
como las transiciones.

Para más información: Fundación Social. Regional Antioquia (2010).

6.3. Formular conclusiones


Algunos conceptos ya mencionados nos permiten comprender la experiencia y enfrentar la tarea
de formular conclusiones. Para esto, debemos regresar a las preguntas iniciales y a los objetivos
planteados. Como afirman Gutiérrez y Sierra (2008):

83
Las conclusiones deben dar respuesta a las preguntas formuladas, teniendo como referencia
principal el eje de la sistematización. También deben estar dirigidas a dar respuesta a los objetivos
planteados. Las conclusiones teóricas pueden ser formulaciones conceptuales surgidas de la
reflexión a partir de la experiencia y relacionadas con las formulaciones teóricas del saber. Las
conclusiones prácticas serán aquellas enseñanzas que se desprenden de la experiencia y que
deben tomarse en cuenta para mejorar o enriquecer la propia práctica o la ajena.

6.4. Claves para avanzar en el proceso


6.4.1. ¿Cuáles son nuestras realidades?

Embarcados en la elaboración de la narración de la experiencia, debemos preguntarnos cómo


abordar la realidad si existen tantas realidades como personas. Acto seguido debemos preguntarnos,
a qué realidades se refiere nuestra sistematización. La realidad es ese conjunto de dinámicas
que queremos modificar, es el conjunto de acciones que llevamos a cabo para modificarla, son
las personas reales con las que trabajamos para lograrlo y son las oportunidades y obstáculos
que encontramos para transformarla. Tener claras las respuestas a esas preguntas, nos permite
mantener el rumbo.

6.4.2. ¿Son las respuestas nuestro horizonte?

Al momento de realizar una sistematización, aún los conocimientos y saberes más visibles
muestran algunas dificultades en su análisis, orden y clasificación. Algo similar ocurre con lo no
nombrado, lo subyacente y lo implícito. Aun así, el aprendizaje de la experiencia reside en las
múltiples posibilidades de lectura, en ese final abierto que cada uno completa a partir de su propia
experiencia.

84
6.4.3. Las previsiones frente a lo emergente

Hay también, resultados, dinámicas, elementos, consecuencias que no se dejan encasillar dentro
de los esquemas de la sistematización y que, en ocasiones, son los que llenan de sentido nuestro
quehacer porque tienen que ver con lo no previsto, con lo espontáneo, con esa dimensión “mágica”
de lo social que se caracteriza por lo imprevisible. Los cambios generados por una experiencia en
la vida y la trayectoria de personas concretas hacen parte de este tipo de acontecimientos.

6.4.4. La pluralidad de saberes y experiencias

Una de las características de las experiencias de desarrollo local es la diversidad de las personas
y los grupos. Esa diversidad se expresa en el origen de los participantes, su nivel de educación
formal, sus destrezas en y con otros tipos de saberes, diferencias de género, de origen, edad,
religiosas, políticas, económicas, etc. Esas diferencias no son definitivas y son correlativas entre
ellas. Somos en tanto somos con otro, frente a otro, en oposición o complicidad con otro(s).

En la dimensión más concreta de implementación de las experiencias, esta diversidad está lejos de
restringirse a un grado abstracto o simbólico. La multiplicidad de orígenes de personas desplazadas
por la violencia, la heterogeneidad de las personas en situación de desplazamiento y las personas
en situación de vulnerabilidad, por ejemplo, requiere de dispositivos de construcción de sentido
colectivo basados en la re-significación de sentidos y planes de vida. La puesta en marcha de
dispositivos de este tipo (reuniones, talleres, encuentros, recorridos) permite desarrollar acciones
orientadas a la integración entre segmentos de población diferente (entre población desplazada
y población vulnerable, por ejemplo) con el objetivo de facilitar la aceptación e integración de las
comunidades a sus nuevos entornos; el Cuadro 13 muestra cómo esta diversidad es el primer
insumo para intervención, y la metodología para su reconocimiento hace posible generar acciones
recíprocas de apoyo que promuevan la reconstrucción y el fortalecimiento del tejido social.

85
Cuadro 13. Reconocer los múltiples saberes, reconocer los orígenes múltiples

Los que poseen las personas y las comunidades participantes en el proyecto, la identificación de
los aprendizajes históricos, la cultura, la religiosidad, los estilos de relación, creencias, principios,
valores, actitudes fueron los primeros insumos para la intervención. Esta metodología presencial,
estar en el sitio con la gente, logró generar relaciones de igualdad con los participantes, donde las
interacciones con los mismos no estuvieron centradas en la atención a su necesidad o demanda,
sino en la consideración de éstos como personas históricas, constructoras de relaciones de sentido.

Para más información: Fundación Social. Regional Nariño (2010).

“Su finalidad [la de la sistematización de experiencias] no es crear un único texto, el verdadero, el que
debe ser acatado como discurso único; por el contrario, la sistematización, como práctica investigativa
anfibia, se sitúa en los terrenos de la academia y de la vida cotidiana, tiene como función generar
mayor diversidad discursiva, favoreciendo la aparición de múltiples textos, que van dando cuenta de
las particulares y singulares maneras de describir, comprender, explicar y prospectar la vida que tienen
los sujetos y actores de la experiencia o práctica sistematizada”.
Alfredo Ghiso (2004: 13)

6.4.5. Explicitar la dimensión política del quehacer

Las experiencias de desarrollo que se llevan a cabo desde la Fundación Social reconocen implícita
y explícitamente que la realidad es socialmente injusta, que es necesario y posible modificarla
y que esa transformación solo es posible colectivamente. Una de las formas más frecuentes en
que se desalienta este tipo de posicionamientos es justamente desconocer la dimensión política
de una apuesta al desarrollo con una perspectiva plural, de derechos humanos y a favor de las

86
personas empobrecidas. Al implicar un horizonte, un camino y una estrategia, la dimensión política
de nuestros quehaceres se estructura en torno a unas bases en donde lo colectivo ocupa un lugar
fundamental (ver Cuadro 14). Ahí, en esa construcción necesaria de lo colectivo se origina la
naturaleza estratégica de los consensos.

Cuadro 14. La sistematización y la identificación de nuevos aportes en la construcción de la


democracia

Las experiencias, los proyectos, las acciones con las personas con que trabajamos deben
trascender lo instrumental y funcional y, desde los procesos, generar capacidades en las
organizaciones comunitarias para que puedan analizar e interpretar el sentido y las orientaciones
de las políticas públicas y participar en forma efectiva en las decisiones que los afectan. La
participación debe estar presente en la formulación, ejecución y seguimiento de las políticas;
debe también fortalecer la forma de relacionarse con los gobiernos y aportar a la construcción
de la democracia. Al reconocer la complejidad del desplazamiento en el país, como un efecto del
conflicto armado y, en consecuencia, que la solución a sus diferentes manifestaciones es también
compleja, se identifican algunas pistas para generar capacidades en las comunidades en situación
de desplazamiento y recuperar su rol de ciudadanos, de manera que puedan participar en forma
cualificada en las dinámicas de desarrollo territorial en los lugares donde residen, recuperar su
autonomía y, al mismo tiempo, asumir una participación efectiva en las políticas que los afectan.

El interés decidido de la Fundación Social en aportar a la construcción de caminos de profundización


de la democracia y de reconciliación, a través del fortalecimiento de las comunidades en la gestión
de su desarrollo y de la concreción de sus apuestas en una política pública integral, viable y
sostenible, marca dentro del proyecto elementos para la construcción de soluciones a partir de:

87
• Los aprendizajes obtenidos en procesos de desarrollo territorial con énfasis en la planeación y
gestión participativa.
• El acumulado institucional en lo que respecta al trabajo directo con comunidades pobres y en
este caso con población en situación de desplazamiento, ha permitido la reflexión crítica y la
construcción de una propuesta de restablecimiento integral en una ciudad como Bogotá, desde
un enfoque de capacidades y derechos en el marco del desarrollo integral y territorial, que
aporta elementos para contribuir a enriquecer la política pública.
• El conocimiento de los aspectos jurídicos y normativos, que le han permitido a la institución
realizar propuestas concretas hacia una política integral para las víctimas, que han sido acogidas
en la discusión y consulta del proyecto de ley denominado Estatuto de Víctimas.

Para más información: Fundación Social. Regional Bogotá (2010).

6.4.6. Reconocer los disensos

En la parte anterior hemos abordado ya algunas de las técnicas de construcción de conocimiento


como la colcha de retazos que permiten construir consensos sin dejar de lado las especificidades.
En esta línea, el lugar de los disensos es el de constituirse como aprendizajes y huellas, mojones
de controversia para ser retomados y revisados.

Los desacuerdos, las diferencias y los conflictos hacen parte de cualquier proceso y lo importante
es reconocerlos, reflexionar sobre las formas en que fueron abordados o resueltos y evaluar si
dichas formas contribuyeron o no al cumplimiento de los objetos de la experiencia.

88
“Así como la investigación social, en un horizonte crítico y deconstructivo, no buscar construir discursos
universales y restrictivos, tampoco pretende crear o afianzar fragmentaciones y torres de babel. Por
el contrario, su tarea es la de construir telares y tejidos, para que los diferentes textos (texturas) se
comparen, se contrasten, se recreen, se reconozcan, se asuman, se ponderen, se deconstruyan y
reconstruyan”.
Alfredo Ghiso (2004: 14)

Es pertinente reconocer la importancia de las voces disonantes pues es frecuente que en la


disonancia encontremos esos puntos de vista y esas perspectivas que cuestionan de maneras
creativas, innovadoras y lo suficientemente arriesgadas nuestros preceptos y nuestras certidumbres.

La verdad, como lo hemos afirmado tiene varias formas y existen por lo tanto varias posibilidades de
lecturas simultáneas, cruzadas e incluso, contradictorias entre sí. Ya en otros escenarios de reflexión
como el de la educación en derechos humanos, la Fundación Social afirma que no es posible “partir
de saberes dados ni de verdades absolutas pues se reconoce que hacemos parte de un mundo
complejo y cambiante” (Camacho et al. 2006: 7). También en el caso de las sistematizaciones, tanto
las voces disonantes como el conflicto están vinculados con lo no previsto, con la emergencia de
nuevos conocimientos; emergencia que probablemente se produce desde los bordes, desde las
periferias de los procesos.

89
7. Fase IV: Contar el cuento - Comunicar y difundir la experiencia

La comunicación es uno de los aspectos fundamentales del proceso. Nuevamente aquí es


preciso remitirse al plan de la sistematización para controlar que el contenido se ajuste a los
objetivos, dando cuenta de las principales motivaciones e intencionalidades del proceso. El
documento final debe combinar de manera equilibrada el análisis y la síntesis del proceso de
intervención a fin de contribuir a su adecuada comprensión. El reto es adecuar el lenguaje
comunicacional al tipo de público a quien va dirigido. Las descripciones no pueden ser solo
literales, se requiere creatividad para comunicar a través de diagramas, cuadros, resúmenes,
entre otros. La redacción del documento final exige trabajar más de una versión en constantes
elaboraciones, pues es una tarea de construcción y creación de un contenido que si bien tiene
insumos previos, requiere un ordenamiento ágil y una lógica fluida para que trasmita de una
manera pertinente los mensajes.

Teniendo como guía unas preguntas claves construidas desde las apuestas institucionales, se ha
interrogado la experiencia con el propósito de aprender de lo vivido. Para esto, se ha conformado
un equipo de trabajo que, haciendo uso de algunas de las herramientas aquí presentadas, ha
ordenado, documentado e impulsado la reflexión colectiva en torno a la experiencia. Además de
la experiencia ordenada y documentada, se cuenta con una recopilación de las percepciones,
opiniones y perspectivas de los actores involucrados y conocemos ya los puntos de consenso y de
disenso frente a determinados asuntos. Y ahora, ¿qué hacemos?

90
7.1. El proceso de edición, las preguntas como aporte y el lenguaje
‘adecuado’
¿Con quiénes queremos compartir la experiencia? ¿A quiénes creemos que esta le puede ser útil?
¿A quién nos dirigimos? Cualquier ejercicio de redacción atraviesa por un proceso de edición en el
que necesariamente hay elementos, voces, experiencias que no podrán ser incluidas. Los criterios
acerca de qué incluir están relacionados con las ideas que nos hacemos de nuestros interlocutores, el
tipo de lenguaje que utilizan, sus necesidades, grados de experiencia, conocimientos y trayectorias.
No obstante, un conjunto de criterios que anteceden a estos tienen que ver con la experiencia
misma, con su coherencia interna, con su sentido.

A la hora de redactar el documento de sistematización de la experiencia es también pertinente


regresar sobre la propia experiencia. ¿Qué información nos hubiera sido útil en los momentos
previos y durante la realización de la propia experiencia? ¿Qué pistas nos hubieran sido útiles?

Responder con antelación a estas preguntas nos permitirá identificar el tipo de lenguaje que
debemos utilizar para llegar a quienes creemos que serán nuestros interlocutores: ¿familiar y
afectivo?, ¿directo y descriptivo?, ¿conceptual y académico?, ¿pragmático y concreto?

A las preguntas sobre el lenguaje escrito (el tono, la forma, el lenguaje, la estructura, los ejes) se
suceden otras: ¿puede el lenguaje escrito por sí solo comunicar lo que queremos comunicar? Esta
es una consideración para abrir espacios a las nuevas tecnologías, la emergencia de la imagen
y del video como lenguajes con cada vez mayor legitimidad, que nos ofrecen otro conjunto de
desafíos y oportunidades para pensar cómo comunicar la experiencia.

La producción del texto y del producto de una experiencia es un ejercicio que debe realizarse de la
mano de una serie de acciones que no se agotan ni se restringen ni al papel ni al formato digital.

91
Y es en el escenario de las prácticas, en el escenario de la vida cotidiana de nuestro trabajo en
donde se juega la otra mitad de la función comunicativa de los productos, la socialización de los
resultados.

“La socialización de los resultados no solamente es un ejercicio de hacer público en un escenario


externo a la institución, ni tampoco en el proceso de devolver a la comunidad; consiste también
en propiciar espacios de interacción entre pares y con agentes externos que con su posibilidad de
construirse en agentes críticos y reflexivos permiten evaluar y reconocer la calidad y alcance”.
Gutiérrez (2010: 24)

La socialización y difusión de la sistematización puede y debe cumplir una función de retroalimentar


la intervención, a los actores del territorio en cuanto a la influencia de la intervención en el estado
actual, haciendo referencia al estado inicial y a los procesos llevados a cabo. Asimismo, debe
pretender la “réplica” en territorios similares y con preguntas similares.

Los espacios cara-cara, los encuentros, las discusiones que se generan a partir de una sistematización
son prácticas de socialización. Esas prácticas requieren de disparadores, preguntas abiertas,
cuestiones en tensión que se presten para contrastar experiencias, debatirlas y repensarlas. La
socialización en este sentido puede ser tomada, como afirma Gutiérrez (2010), como un espejo
reflexivo.

7.2. Comunicar el cuento para incidir


Refiriéndose al “saber de la acción”, al saber “asociado a una perspectiva vital, a un estilo y por
tanto a una dimensión que no solamente hace referencia al dominio técnico-objetivo del hacer”, la
pregunta subyacente es:

92
¿Es posible transferir a otros esa marca profunda del saber, lo vivencial, y que compromete valores
y actitudes de quien lo ejerce? ¿Basta con transferir los dominios técnicos, estrategias, prácticas
y estilos de acción, para que otros apropien lo que la sistematización de una experiencia puede
aportar como conocimiento? ¿Deben hacerse explícitas las intenciones y sentidos profundos de
este saber para que quien aprende lo técnico y práctico también comprenda el sentido que se
pone en juego?
(Gutiérrez 2010: 4)

“La sistematización es, ante todo, un acto comunicativo. La comunicación, como la sistematización,
son procesos donde se comparte información, conocimientos y prácticas. La sistematización implica
necesariamente la puesta en marcha de estrategias de comunicación para divulgar sus resultados”.
FAO, (2004: 20)

Una dimensión de la sistematización hasta ahora no explorada con la suficiente profundidad emerge
frente a la posibilidad de aprovechar el saber producido y convertirlo en herramienta que pueda ser
puesta en circulación dentro de la sociedad para el acceso público. De ahí la necesidad de identificar
la forma más adecuada de organizar el saber existente para poder compartirlo o transferirlo.

Si la naturaleza del saber propio de la Fundación Social está orientada a la acción y la intervención, y
si esa naturaleza claramente se puede representar como un saber hacer, es pertinente interrogarse:
¿Cuáles son las premisas que se deben cumplir no sólo en la recuperación de ese saber y en su
organización para hacerse visible, sino también en el proceso de su transferencia y disposición
para ser apropiado por otros? Si el tipo de saber que se tiene está próximo a lo vivencial, a la
acción, e incluso a una capacidad de actuar marcada fuertemente por unos valores, compromisos
y demandas éticas que otorgan un lugar (locus) al saber de los equipos de trabajo, ¿cómo situarse
frente a esta otra dimensión del conocimiento?

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