RESUMEN DE L A C ANDIDAT UR A DE EE . UU.

PAR A L A COPA MUNDIAL DE L A FIFA DE 2018 /2022

Spanish

lbergar la edición de 2018 o 2022 de la Copa Mundial de la FIFA en los Estados Unidos sería un extraordinario honor para nuestro país, tanto porque muchos de nosotros somos devotos aficionados al fútbol como porque somos ciudadanos globales comprometidos. Pretendemos recompensar la decisión de la FIFA haciendo que este deporte alcance un nuevo nivel en EE. UU., dando la bienvenida al mundo a un magnífico evento escenificado en ciudades y estadios modernos y progresistas, y animando a todos los aficionados a este deporte a que utilicen el fútbol como herramienta para promover un cambio social permanente por medio de una serie de programas de desarrollo humano y medioambiental cuya aspiración es un mundo mejor y más justo. Con humildad creemos que hay diversas razones por las que los Estados Unidos serían una elección especialmente atractiva.

La Copa Mundial de 1994 hizo historia.

El desarrollo de este deporte en los Estados Unidos tendrá un profundo impacto en el fútbol nacional e internacional.

Deseamos invitar a la FIFA a volver a este país para continuar la misión que comenzó cuando con gran audacia trajo la Copa Mundial a los Estados Unidos en 1994, en un momento en que este país estaba técnicamente preparado para albergar el torneo aunque su afición por el fútbol era todavía muy joven. Desde el éxito de 1994, EE. UU. se ha entregado por completo a su firme pasión por este bello deporte, transformando este extenso y próspero país en un terreno fértil para un desarrollo aún mayor capaz de influir positivamente en este deporte a escala mundial. El que EE. UU. albergue la Copa Mundial de la FIFA en 2018 o 2022 supondrá el pitido inicial del segundo tiempo del despegue de la pasión de nuestra nación por el fútbol. El primer tiempo comenzó en 1984 cuando una multitud récord llenó el estadio Rose Bowl para ver el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. La energía liberada en ese torneo sirvió de inspiración para la candidatura del país a albergar la Copa Mundial de la FIFA en 1994, en la que el fútbol hizo historia. El evento de 1994 atrajo a 3.587.538 aficionados, un récord de asistencia a una Copa Mundial que todavía perdura, y el legado directo y tangible de la inteligente decisión de la FIFA se puede ver en muchos frentes. Ahora contamos con más de 90 millones de aficionados y, según el Gran Censo de 2006 de la FIFA, somos el país con el segundo mayor número de jugadores de fútbol (24,4 millones) del mundo y con el mayor número de jugadores jóvenes registrados
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(3,9 millones). Disfrutamos de una robusta liga profesional, ya en su décimo quinta temporada, que continúa expandiéndose. Contamos con sólidas selecciones nacionales de hombres y mujeres. Incluso disponemos de varias cadenas de televisión exclusivamente de fútbol en dos idiomas. Por supuesto, nada de esto existía antes de la Copa Mundial de la FIFA del año 1994, y todos estos factores en conjunto constituyen una extensa y prometedora base que puede llevar a un desarrollo aún mayor de este deporte si la FIFA decide regresar a nuestras costas para dar comienzo al segundo tiempo del despegue del fútbol en EE. UU. Hacer esto elevaría la economía del fútbol de EE. UU. al nivel de los maduros mercados de Europa y Sudamérica, lo que a su vez beneficiaría a este deporte en todo el mundo. El resultado directo de las expectativas de albergar la Copa Mundial de la FIFA aquí será el desarrollo de un entusiasmo ampliamente generalizado, un conocimiento más profundo y un mayor apoyo económico para este deporte en un país que, para el año 2022, tendrá una población de más de 340 millones de habitantes y una previsión de PIB de más de 19 billones de dólares. Un exitoso segundo tiempo para este deporte en EE. UU. ayudará a impulsar la economía del fútbol de todo el mundo al crear nuevas oportunidades en todos los niveles de este deporte. Esto traerá como resultado no solo unos niveles más elevados de competencia en el campo, sino también en todo el panorama

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Un exitoso segundo tiempo para este deporte en EE. UU. ayudará a impulsar la economía del fútbol de todo el mundo al crear nuevas oportunidades en todos los niveles de este deporte. Esto traerá como resultado no solo unos niveles más elevados de competencia en el campo, sino también en todo el panorama comercial: derechos de patrocinio y televisión más altos, valores de equipos y franquicias incrementados, más inversión en el desarrollo de los jugadores y la garantía de una mayor innovación en todos los sectores.

comercial: derechos de patrocinio y televisión más altos, valores de equipos y franquicias incrementados, más inversión en el desarrollo de los jugadores y la garantía de una mayor innovación en todos los sectores. Aquellos que solo conocen los Estados Unidos de manera superficial, a veces subestiman la pasión, incluso la obsesión, que los estadounidenses tienen por este deporte. Estos críticos no saben que muchos de nosotros hemos desarrollado una intensa pasión por el fútbol gracias a las raíces de nuestro pasado remoto. De las otras 31 naciones que compiten en la Copa Mundial de la FIFA de 2010, 13 de ellas tenían más de un millón de residentes de esa ascendencia viviendo aquí en el año 2000 (cuando se llevó a cabo el último censo de EE. UU.), y 21 de ellas, más de 100.000. De hecho, en EE. UU. al menos 31 grupos de ascendencia internacional cuentan con más de un millón de residentes, y con el aumento de estos números nuestra diversidad evoluciona. En 2005, el 45 por ciento de los niños estadounidenses de menos de cinco años pertenecía a minorías y en 2050 la población hispana alcanzará del 30 por ciento de la población total. Otra evidencia de nuestra gran afición por este deporte: Solo el último verano, EE. UU. fue el anfitrión de más de 100 partidos de la máxima categoría con clubes internacionales históricos como FC Barcelona, AC Milan, Chelsea FC, Club América y Real Madrid, así como de la Copa de Oro de la CONCACAF. Cerca de dos millones de aficionados de 26 ciudades participaron en este “verano de fútbol”. Los 26 partidos principales, muchos de ellos solo de exhibición, supusieron una venta de 1,2 millones de entradas; 13 de estos partidos tuvieron una asistencia de más de 50.000 aficionados y en seis de ellos se alcanzó la cifra de más de 70.000. Y a 9 de febrero de 2010, Estados Unidos era el país que, aparte de Sudáfrica, el país anfitrión, había comprado el mayor número de entradas para la Copa Mundial de 2010: 119.365

entradas para ser exactos. Allí donde hay partidos de fútbol, los estadounidenses no solo asisten sino que lo hacen en gran número. Para muchas personas en los Estados Unidos lo que nos conecta no es tanto el idioma, la fe o la tradición cultural, sino la pasión compartida por el deporte que trajimos con nosotros de todos los países del mundo. Tanto si se trata de la primera generación de norteamericanos como de la sexta, con frecuencia, el fútbol se encuentra en nuestro ADN. Está en nuestra sangre. Para otros, especialmente nuestros jóvenes, la pasión por este deporte proviene de un energético panorama futbolístico, que lo ha convertido en el deporte juvenil con mayor crecimiento de EE. UU., según una encuesta de Turnkey Sports de 2009. Jóvenes o no, los norteamericanos jugamos al fútbol en los patios de los colegios y en los estadios, en las playas y en los aparcamientos. Vivimos y morimos con la suerte de nuestros equipos en torneos que van desde la Liga de Campeones de la UEFA y la Copa Libertadores de CONMEBOL hasta la Copa Africana de Naciones y la Copa Asiática de la AFC, y permanecemos en vela toda la noche extasiados por los partidos de la Copa Mundial en zonas horarias distantes. Algunos de nosotros incluso marcamos el paso del tiempo, el paso de nuestras vidas, en Copas Mundiales. Que no quepa la menor duda: el fútbol está con nosotros.

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THE GAME IS IN ME
— Denisse Ruiz

Los Estados Unidos somos una nación de inmigrantes que buscamos hacer lo que siempre hemos hecho: acoger y dar la bienvenida a personas de todo el mundo.
En este caso celebraremos el deporte por el que sentimos pasión en el mejor y más poderoso escenario del planeta: la Copa Mundial de la FIFA. Incluso antes de que los Estados Unidos fueran un país, la gente venía a nuestras costas en busca de un hogar en el que pudieran practicar sus creencias en paz, en el que tuvieran libertad para perseguir sus sueños y esperanzas, donde pudieran vivir una vida más justa. 400 años de este inspirado y, en ocasiones, difícil experimento dio como resultado la nación probablemente con más diversidad del mundo, una extraordinaria mezcla de razas y religiones, orígenes étnicos y nacionales, idiomas y creencias. Este es un lugar en el que celebramos nuestras diferencias así como nuestras pasiones compartidas y donde estamos unidos por los retos y esperanzas comunes. Como el presidente Barack Obama declaró en su discurso de investidura: “Este es el viaje que continuamos hoy… Somos los guardianes de este legado, guiados por estos principios una vez más... Somos una nación de cristianos y musulmanes, de judíos e hindúes, y también de no creyentes. Estamos moldeados por todos estos idiomas y culturas, traídos desde todos los confines de la tierra”. Si los Estados Unidos cuentan una vez más con el privilegio de albergar la Copa Mundial de la FIFA, esta se convertirá en un vibrante escaparate de tolerancia y cambio social. Y nuestro país acogerá a los aficionados del mundo haciendo que su entrada en EE. UU. sea más fácil de lo que ha sido en los últimos años, gracias a la nueva ley Travel and Promotion Act aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 25 de febrero de 2010. El presidente se ha comprometido a que esta ley venga acompañada de “todo el poder de la Casa Blanca y del Departamento de Estado para garantizar... que los visitantes de todo el mundo se sientan bienvenidos y se vayan con la idea de la increíble diversidad de los estadounidenses”.

“Nada, sin embargo, impulsará tanto este desarrollo como el regreso de la Copa Mundial de la FIFA en 2018 o 2022. Si el impacto fue enorme en 1994, será estratosférico e imparable si regresa”. — Gary Hopkins, Star Spangled Soccer: The Selling, Marketing and Management of Soccer in the USA (Palgrave MacMillan, 2010)

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Los Estados Unidos cuentan con infraestructuras de vanguardia en estadios, medios de transporte y hoteles; una amplia experiencia albergando eventos de gran tamaño; y un gran nivel de organización.
Los partidos de la Copa Mundial de la FIFA se jugarán en estadios modernos ya existentes con una media de aforo de 76.000 personas. Y las 18 ciudades anfitrionas que proponemos están uniformemente repartidas por todo el territorio de los EE. UU. Igualmente, nuestros planes de seguridad, salud y servicios médicos, transporte, tecnología de la información e instalaciones de prensa y comunicación cumplirán las más estrictas normativas de la FIFA. Creemos que un evento celebrado en EE. UU. no solo será una experiencia extraordinaria para los aficionados de todo el mundo, sino que también será la Copa Mundial de la FIFA más rentable de la historia, con una asistencia total de cinco millones de espectadores y más de mil millones de dólares de ingresos en concepto de ventas de entradas (cerca de mil quinientos millones incluyendo la Copa Confederaciones). Más aún, prácticamente no habrá gastos importantes en infraestructuras municipales o de estadios, y nuestra candidatura tendrá (de hecho, ya tiene) todo el apoyo del gobierno federal de EE. UU., así como un apoyo sin precedentes de los gobiernos estatales y municipales. También es importante hacer constar que aunque EE. UU. es un país extenso, está notablemente bien comunicado, gracias a los cada vez más sofisticados medios de transporte y a una tecnología capaz de acercar más no solo a nuestro país sino a todo el mundo. Las 18 ciudades anfitrionas disponen de aeropuertos internacionales que hoy en día gestionan de forma habitual más de 790 vuelos internacionales, así como 3.290 vuelos directos entre las ciudades, a la vez que seguimos mejorando nuestra red ferroviaria. Los viajes en tren en el noreste del país, donde se encuentran cinco de las ciudades propuestas, se han vuelto una elección popular tanto para los turistas como para las personas en viaje de negocios, y el presidente Obama acaba de aprobar 8.500 millones de dólares en subvenciones federales para introducir los nuevos sistemas de vías de alta velocidad en estados clave como California (donde las ciudades interiores y las costeras estarán unidas por trenes de alta velocidad circulando a 320 km/h) y Florida (entre Orlando, Tampa y otras ciudades importantes).

EE. UU. confía plenamente en que albergar este evento supondrá beneficios récord para la FIFA, incluidos los ingresos combinados en concepto de venta de entradas para la Copa Mundial de la FIFA y la Copa FIFA Confederaciones de cerca de 1.500 millones de dólares.

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Los modernos estadios del país facilitarán la organización de un evento inigualable.

EE. UU. también continúa a la vanguardia de la investigación e implementación de la tecnología, convirtiendo a una futura Copa del Mundo albergada en este país en una proposición muy diferente al evento de 1994, en el que había poca utilización del correo electrónico, Internet estaba todavía en pañales y los teléfonos móviles eran una rareza, en el mejor de los casos. Es difícil imaginar a qué niveles habrá llegado la tecnología, y por tanto el entorno operativo y la experiencia general de los aficionados de la Copa Mundial de la FIFA, en los años 2018 o 2022.

Lo que esto significa, más allá de un evento bien ejecutado y satisfactorio desde el punto de vista financiero, es que con tantas piezas cruciales ya en marcha, estamos preparados para centrar nuestra energía y recursos en los objetivos que propone la FIFA en cuanto a Responsabilidad Social Corporativa y otras iniciativas de sustentabilidad. Y si se le concede a EE. UU. el privilegio de albergar la Copa del Mundo de 2018 o 2022, nuestro trabajo comenzará ese mismo día, lo que nos proporcionará ocho o doce años, muy deseados y llenos de emociones, de colaboración con la FIFA en una serie de programas que creemos pueden realmente utilizar la plataforma del fútbol para cambiar el mundo.

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Estados Unidos es un país con el permanente compromiso de ayudar a los más desfavorecidos y está preparado para unirse a otros países en el objetivo de hacer de este un mundo mejor.
Esto siempre ha sido una parte esencial de la experiencia estadounidense, pero está experimentando un renacimiento gracias al liderazgo del presidente Obama que ha imprimido un nuevo tono en nuestro país y ha establecido un nuevo nivel de compromiso con el resto del mundo. Los valores fundamentales y el espíritu de la FIFA coinciden con los de los Estados Unidos, y la oportunidad de fomentar aún más los objetivos de la FIFA sigue perfectamente la línea del compromiso de nuestro país con un cambio social y medioambiental positivo, para hacer realidad esa “esperanza de un futuro mejor”. En ese sentido, hemos establecido una serie de objetivos de cambio social y medioambiental diseñados para que causen un impacto duradero e importante. Inspirados por la iniciativa de la FIFA Football for Hope, EE. UU. ha creado un plan para su candidatura a la Copa Mundial que estamos seguros generará un cambio cuantificable y significativo y que podrá servir como modelo en todo el país y, tal vez, en todo el mundo. Hemos formado un “dream team” de expertos líderes en sustentabilidad provenientes de empresas, ONG y sectores medioambientales y gubernamentales para tratar los problemas a los que nos enfrentamos. También nos aseguraremos de que todos nuestros socios en instalaciones, transportes y alojamientos sean líderes de sus áreas en prácticas sostenibles. Nuestros objetivos pueden parecer ambiciosos, pero nuestra meta es real.
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El economista Jeffrey D. Sachs, director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia y una preeminente autoridad en desarrollo y sustentabilidad económica que colabora con nosotros en la planificación, nos comentaba en un correo electrónico reciente: “Alabo encarecidamente a la FIFA por su iniciativa de utilizar la pasión por el fútbol y la Copa Mundial para promocionar el desarrollo sostenible de las comunidades de todo el mundo y aplaudo a EE. UU. por convertir esto en la piedra angular de su candidatura. Estoy deseoso de colaborar con la FIFA en programas de desarrollo sostenible basados en el fútbol que sirvan de avance a los objetivos de desarrollo del milenio y otorguen poder a los jóvenes de todo el mundo para que se ayuden a sí mismos, a sus comunidades y al mundo”. Como el presidente Obama expresó: “Tenemos el poder necesario para hacer que el mundo sea como pretendemos”.

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THE GAME IS IN ME
— Bryant Duell

Flexibilidad, infraestructura, experiencia y organización

Flexibilidad
Lo que sigue son algunos puntos destacados de los dos aspectos más importantes de nuestra candidatura: 1) nuestra flexibilidad, infraestructura, experiencia y organización; y 2) los proyectos legados: en fútbol, en desarrollo social y humano, y en protección medioambiental. Muchos grandes programas ya están en marcha en estos momentos pero con la promesa de una Copa Mundial en EE. UU., pretendemos impulsarlos aún más con el lanzamiento de nuevas iniciativas que creemos pueden ayudar a lograr el tipo de cambio generacional real y perdurable por el que aboga la FIFA.

Uno de los principales puntos fuertes de la candidatura de EE. UU. es nuestra flexibilidad. Gracias a nuestra infraestructura y al hecho de que contaremos con entre ocho y doce años de planificación para el evento, EE. UU. quiere enfatizar ante la FIFA que estamos preparados para ajustarnos a los nuevos tiempos y a las necesidades específicas que vayan surgiendo desde la FIFA. Aunque nuestra candidatura es necesariamente específica en muchos aspectos, EE. UU. espera tener un menú en continuo crecimiento de opciones entre las que la FIFA pueda elegir durante los próximos años, desde estadios y ciudades anfitrionas hasta alojamientos y emplazamientos para eventos relacionados con las competiciones; además contamos con capacidad para adaptar rápidamente cualquier parte de nuestra candidatura dado que ya disponemos de la infraestructura y la experiencia.

Seattle

Boston New York Baltimore Denver Los Angeles Kansas City Nashville Phoenix San Diego Dallas Houston Tampa Miami Atlanta Indianapolis Philadelphia Washington, D.C.

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Ciudades anfitrionas

Estadios

EE. UU. ha propuesto a la FIFA 18 ciudades anfitrionas para su consideración. Esto demuestra el entusiasmo de todo el país en apoyo a la candidatura. También garantiza un proceso altamente competitivo que beneficiará al desarrollo de este deporte y a la presentación del evento ya que estas ciudades candidatas compiten para estar entre las 12 ciudades anfitrionas finales. EE. UU. es un país extenso y las ciudades anfitrionas propuestas están en las cuatro esquinas de la nación; sin embargo, la distribución de los emplazamientos se presta claramente a “agrupaciones de ubicaciones”, haciendo que los partidos resulten cómodos para las necesidades organizativas de la FIFA, así como para los desplazamientos de los equipos y los aficionados. Todas las ciudades superan los requisitos de la FIFA, incluidos infraestructura, apoyo gubernamental y de las comunidades, y el compromiso de utilizar la Copa Mundial y el deporte del fútbol para lograr objetivos sustentables, tanto sociales como del medio ambiente. Todas las ciudades han formalizado contratos firmados, convirtiendo a este evento en el primer acontecimiento deportivo en la historia de EE. UU. en lograr un nivel de coordinación tal entre los gobiernos de las ciudades.

Cada estadio está convenientemente situado en una zona metropolitana de primera clase y se encuentra respaldado por un extenso sistema de transporte público. Al utilizar las modernas estructuras existentes, no será necesaria ninguna construcción nueva. Esto favorece la conservación del medio ambiente y supone que se puedan dedicar más inversiones al desarrollo del deporte, a programas de responsabilidad social corporativa y a la escenografía del evento en sí. Cinco de los estadios tienen bóvedas esféricas o tejados completamente retráctiles para garantizar las mejores condiciones para los jugadores y la afición. Nuestros 18 estadios cuentan con un aforo medio para la Copa Mundial de más de 76.000 personas. Todos los estadios cumplirán los requisitos de la FIFA en cuanto a las medidas de los campos, así como todas las demás necesidades de servicios de hospitalidad, para medios de comunicación y de operaciones. En cuanto a los nuevos estadios que puedan ir surgiendo en el futuro, mantendremos nuestras opciones abiertas, trabajando estrechamente con la FIFA para garantizar que finalmente se elijan los mejores emplazamientos. Esto nos permitirá aprovechar cualquier instalación nueva así como presentar una oferta competitiva. Todos los estadios propuestos han firmado el contrato FIFA Stadium Cover Agreement.

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Finanzas

Transporte

Albergar la Copa Mundial de la FIFA no requiere una gran inversión de capital en infraestructura. Para la Copa Mundial, proyectamos una venta récord de cinco millones de entradas, lo que generará unos ingresos de más de mil millones de dólares. Creemos que EE. UU. está en una posición inmejorable para albergar la Copa FIFA Confederaciones, impulsando dicho torneo a récords tanto de asistencia como de ingresos.

El comité organizador local (LOC) trabajará con el gobierno federal para garantizar un acceso fácil y rápido a los visitantes internacionales que asistan a la Copa Mundial de la FIFA de 2018 ó 2022. Cada una de las ciudades anfitrionas cuenta con un aeropuerto internacional, con servicios que ofrecen un total de 790 vuelos internacionales al día. Cuentan también con 3.290 vuelos directos al día entre estas 18 ciudades. En la actualidad, cada uno de estos aeropuertos ya es capaz de gestionar una cantidad de pasajeros por encima de los requisitos de la FIFA de 60.000 pasajeros al día. Todas las ciudades anfitrionas están comunicadas gracias a un sistema ferroviario cada vez más eficiente. Estas continuas mejoras de la red ferroviaria del noreste de EE. UU., donde se encuentran cinco de las ciudades anfitrionas, hacen que el tren sea el medio de transporte preferido de cada vez más turistas y personas en viaje de negocios; en la última década, el uso del transporte ferroviario en el corredor del noreste ha aumentado más de un 25 por ciento. Se puede acceder a cada uno de los estadios por medio de sistemas de transporte público, en sintonía con el objetivo de ser respetuosos con el medio ambiente. Todas estas ciudades cuentan con sistemas de transporte maduros que se están modernizando con vehículos impulsados por energías renovables.

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Una Copa Mundial celebrada en EE. UU. garantizará horarios de emisión favorables para los telespectadores de la mayoría de los mercados futbolísticos. Los Estados Unidos se presentan ante la FIFA con uno de los mercados de patrocinio más robustos del mundo preparado para acoger toda la fuerza del fútbol como plataforma para llegar a los consumidores.

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Servicios médicos y sanitarios

Instalaciones de entrenamiento y campamentos base

EE. UU. es líder mundial en oferta de atención sanitaria con una extensa red de recursos (hospitales, servicios de emergencia, expertos en diagnóstico, unidades de cuidados intensivos). Existen en la actualidad 325 hospitales en un radio de 20 km desde cada uno de los 18 estadios, y al menos dos hospitales de élite a 10 km, con tiempos de transporte que no sobrepasan los 10 minutos. Algunos de los equipos médicos más avanzados del mundo estarán disponibles para atender las necesidades de la FIFA y de los atletas. Se pondrá en marcha un centro de mando que funcionará en estrecha colaboración con todos los emplazamientos y que gestionará cualquier emergencia a gran escala, organizando y coordinando los recursos de las agencias locales, estatales y federales.

Hemos contratado 64 campamentos base y 54 instalaciones específicas de entrenamiento en todo el país, incluidos todos los estadios específicos de fútbol de la MLS; y todos cumplen en su totalidad los requisitos de la FIFA. Además de las 18 ciudades anfitrionas, hemos incluido otros 14 mercados que podrían albergar los campamentos base, asegurando aún más que nuestra candidatura tenga un ámbito realmente nacional. Hemos seleccionado los mejores alojamientos que el país puede ofrecer y los hemos emparejado con los emplazamientos más adecuados. Hemos seleccionado una gran variedad de instalaciones, desde estadios con capacidad para miles de espectadores hasta emplazamientos seguros y apartados para que la FIFA pueda elegir los que encajen mejor con sus requisitos. Esto también proporcionará a la FIFA la opción de crear distintos ambientes para las sesiones de entrenamiento (por ejemplo, venta de entradas o aislamiento completo).

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Alojamiento

Medios de comunicación

Contamos con más de 550.000 habitaciones de hotel en las 18 ciudades anfitrionas propuestas. Esta cifra solo incluye hoteles de tres, cuatro y cinco estrellas y no incluye moteles o alojamientos tipo bed-andbreakfast. Teniendo a nuestra disposición entre 8 y 12 años de anticipación, estamos en posición de contratar una media de 9.000 habitaciones en las ciudades anfitrionas propuestas, para alcanzar un total de 162.000 habitaciones. Esto, en sí mismo, tal vez constituirá el mayor bloque de habitaciones disponibles para un evento en todo el mundo. En total representan más de 12 millones de noches de habitaciones durante los periodos de reservas de la Copa Mundial y la Copa Confederaciones.

Nuestro programa de medios de comunicación “Sin Fronteras” supera las especificaciones de la FIFA y propone un entorno para los medios de comunicación receptivo a los cambios de panorama. El concepto de Centro de Medios de Comunicación Un Solo Mundo permitirá a más periodistas cubrir el evento aunque no puedan estar físicamente en las instalaciones, lo que contribuirá a reducir la huella medioambiental. Prevemos la creación de un “cúmulo” de información para la prensa, una plataforma de servicios Un Solo Mundo/Sin Fronteras que permita a los periodistas participar en la Copa Mundial de la FIFA desde cualquier lugar y en cualquier momento. Proponemos Atlanta como emplazamiento del Centro Internacional de Comunicaciones, ya que es el núcleo de los enlaces de fibra óptica y de satélite de EE. UU., así como un nexo de transporte fácilmente accesible para Europa, Latinoamérica, África y EE. UU. continental.

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Con total seguridad, este número aumentará si la FIFA elige a EE. UU. para albergar la Copa Mundial de 2018 o 2022, especialmente al estrecharse la competencia por la selección final de las 12 ciudades anfitrionas. Estamos utilizando una red unificada en todo EE. UU. con organizadores de convenciones y oficinas de turismo que participan en el proceso de la Copa Mundial.

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Copa FIFA Confederaciones

Eventos relacionados con la competencia

Proponemos ser el escenario de la más exitosa Copa FIFA Confederaciones de la historia. Dados los registros de seguimiento del país en cuanto a puesta en escena de torneos y amistosos internacionales con gran asistencia, nuestro plan es hacer de la Copa FIFA Confederaciones 2017/2021 el mayor evento del calendario estival de EE. UU. Nuestra herencia multicultural garantiza que cada equipo sea recibido como un “equipo local” y ni la FIFA ni el LOC tendrán que depender demasiado de compradores internacionales para generar grandes y entusiastas multitudes. Se prevé que la asistencia a la Copa Confederaciones alcanzará el 85 por ciento de la capacidad de los estadios, con una media de más de 70.000 espectadores. Este evento estará basado en regiones y utilizará cinco emplazamientos en solo dos zonas horarias (en las secciones del este y del centro del país) para facilitar y mantener al mínimo los desplazamientos de la FIFA, los equipos y los aficionados.

Otros eventos relacionados con la competencia que proponemos se celebrarán en las cuatro esquinas del país, desde Nueva York hasta Miami y San Diego, y cada emplazamiento cuenta con un historial de eventos extraordinariamente bien gestionados y resueltos. Proponemos que la FIFA lleve a cabo el sorteo preliminar en la Ciudad de Nueva York, y el sorteo final en Miami, y que la sede central de la FIFA esté en la capital de nuestra nación, Washington, D. C. (solo a 90 minutos en avión de al menos un tercio de las 18 ciudades anfitrionas propuestas), y que albergue el Congreso de la FIFA (y posiblemente el partido de inauguración) en Dallas, ciudad que jugó un papel fundamental en la Copa Mundial de la FIFA de 1994 y que ahora cuenta con el espectacular Cowboys Stadium.

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Legados: Tres formas de causar un impacto positivo en una generación

La herencia futbolística
Esto es solo un resumen del modo con que EE. UU. pretende crear un legado al albergar la Copa Mundial de la FIFA.

En cada etapa (desde el día en que se anuncie la candidatura ganadora hasta la fecha misma de la Copa Mundial, pasando por planificar cómo hacer que el éxito del evento se prolongue hasta mucho después de que este haya terminado) aprovecharemos la oportunidad promoviendo diversas iniciativas de desarrollo futbolístico por medio del uso de los beneficios anticipados de la Copa Mundial de la FIFA 2018/2022 para aumentar las inversiones en instalaciones y programas en todos los niveles. Trabajaremos para atraer aún más a las comunidades urbanas, hispanas y afroamericanas, con lo que aumentará la participación en este deporte, aumentará la cantera de talentos para nuestros equipos nacionales y profesionales de élite, y se llegará a un mercado nuevo de aficionados al fútbol causando también un impacto social. Con las 18 ciudades anfitrionas propuestas compitiendo por estar entre las 12 finalistas, iniciaremos una fuerte competencia para ver qué ciudades pueden promocionar mejor nuestro deporte. Pediremos a cada una de ellas que hagan algo más por desarrollar este deporte. Por medio de un esfuerzo coordinado, estas ciudades expondrán este deporte en todos los niveles, generarán entusiasmo entre nuestros aficionados e impulsarán los sueños de nuestra nueva generación de futbolistas. Con un índice de audiencia ya en aumento en EE. UU., albergar la Copa Mundial de la FIFA ocasionará cifras nacionales de audiencia sin precedentes en el principal mercado televisivo mundial, y marcará el inicio de una nueva era en la cobertura de los medios de comunicación, asumiendo el fútbol la cuota que se merece en el marco deportivo estadounidense.

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El legado del desarrollo humano y social

Proponemos aunar todas nuestras iniciativas por medio del concepto “Uno a Uno, Uno por Uno”, un enfoque que anima y permite a todos los ciudadanos del mundo utilizar el fútbol como herramienta de cambio positivo. En especial, nuestra meta es vincular nuestra visión y todos nuestros esfuerzos con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (MDG), trabajando en estrecha colaboración con la FIFA para ayudar a lanzar miles de nuevas oportunidades en todo el mundo. Colaboraremos con expertos líderes en sustentabilidad, incluidos los del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, dirigidos por Jeffrey D. Sachs, autoridad reconocida en desarrollo económico sostenible y asesor de la candidatura de EE. UU.

A escala internacional, nos centraremos en los tres proyectos propuestos:

La Copa Mundial de la Vida de la FIFA, que animará a los ciudadanos a “llenar la copa de la vida” adquiriendo “agua vital” para millones de personas en países en vías de desarrollo. Una expansión del concepto de la FIFA “20 centros en el año 2010” para todas las confederaciones de la FIFA por medio de la adopción de un enfoque multidisciplinario que utilice la popularidad del fútbol para ayudar a promover y hacer avanzar las iniciativas científicas de Proyecto de los Pueblos del Milenio. Una red social que emparejará a personas y entidades de todo el planeta con proyectos en países en vías de desarrollo.

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THE GAME IS IN US
— Alan and Clayton Evans

A escala nacional, utilizaremos la gran plataforma del fútbol para ayudar a resolver las necesidades sanitarias y sociales más apremiantes de nuestras comunidades: obesidad infantil, deterioro urbano e intolerancia social.

Proponemos crear la iniciativa educativa Fútbol para la Vida de la FIFA e integrarla en tres de nuestros programas ya existentes en EE. UU.: ¡Juega!: un programa nacional para aumentar la actividad física y promover un estilo de vida saludable en los colegios y comunidades urbanas. Fútbol para el éxito: una iniciativa extraescolar que se enfrenta a problemas sociales clave como discriminación, crimen y violencia juvenil y nivel educativo. Lugares para jugar: un programa para incrementar el número de campos de juego en los barrios urbanos de todo el país.

El voluntariado es una encarnación natural de nuestro concepto global de “Uno a Uno, Uno por Uno” y va de la mano con la continua tradición estadounidense de generosidad y altruismo. Por tanto, proponemos utilizar la Copa Mundial de la FIFA para inspirar ciudadanía global sin fronteras por medio de los siguientes conceptos:

Día Mundial de los Ciudadanos de la Copa Mundial, que pretendemos se convierta en el acontecimiento de voluntariado más grande de la historia. Jam Musical Mundial de la FIFA, con la utilización de música para implicar a los jóvenes en los festivales FIFA Fan Fests™ por todo el mundo. El premio FIFA Humanitas Award, que reconocerá a los voluntarios más notables en comunidades de todo el mundo.

Un componente final de nuestro programa nacional es el establecimiento del Instituto para el Cambio Social de la FIFA, una organización diseñada para identificar prácticas futbolísticas y ofrecer diversos servicios para ayudar a los educadores y a grupos de comunidades. Esto no solo constituirá el centro de educación futbolística más preeminente del mundo, y un legado sólido y perdurable, sino también un concepto que se podrá introducir en cualquier lugar del planeta.

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El legado medioambiental

Al igual que con nuestros proyectos de desarrollo humano y social, vincularemos todas nuestras iniciativas medioambientales propuestas al atractivo concepto de “Uno a Uno, Uno por Uno” en el que cada aficionado que vea un partido de la Copa Mundial, tanto en un estadio como en cualquiera de los más de 200 países, entenderá que, como individuo, el futuro le tiene reservado un papel muy personal y por ello se le animará a causar un impacto positivo. Pretendemos que la candidatura de EE. UU. para organizar la Copa Mundial de la FIFA sea un evento de energía autosostenible así como un “escaparate viviente” que conecte a las personas a las nuevas tecnologías y a nuevas conductas. Dejaremos un legado que comienza por minimizar la huella del evento en las seis áreas centrales de la FIFA: agua, residuos, energía, transporte, abastecimiento y cambio climático.

Con esto, intentaremos establecer nuevos estándares de operaciones ecológicas y objetivos tácticos para el evento, que incluyen: Cero necesidad de nuevos recursos acuíferos Cero residuos para los vertederos Cero uso de combustibles fósiles para la generación de energía Cero uso de combustibles fósiles en los transportes proporcionados por la FIFA Cumplimiento al cien por cien de las normativas de sustentabilidad por parte de los suministradores y proveedores Menos del veinte por ciento de asistentes llegarán a los estadios en vehículos con motores de combustión Cien por cien de los alimentos servidos en los estadios y en los festivales FIFA Fan Fests™ serán orgánicos y de origen local Desde el primer día, el LOC utilizará el sistema de gestión medioambiental sostenible admitido internacionalmente ISO 14001 para certificar sus operaciones

De acuerdo con la FIFA, intentaremos influir, inspirar y capacitar a los cinco millones de personas que asistirán a los partidos, a los 25 millones de personas que participarán en los festivales FIFA Fan Fests™, a los miles de millones de telespectadores de todo el mundo, a los suministradores y proveedores y a los jugadores, entrenadores, voluntarios, trabajadores y comunidades que conforman la gran familia de la FIFA.

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r e su m en de l a c a n di dat u r a de ee. u u. pa r a l a copa m u n di a l de l a f i fa de 2 018/2 022

En resumen, si se nos concede el gran honor y responsabilidad de albergar la Copa Mundial de la FIFA, haremos todo lo posible por presentar un evento extraordinario cuyo éxito será también extraordinario. Estamos preparados para dar la bienvenida al mundo a nuestra casa, para acoger a nuestros compañeros futbolistas en ciudades progresistas y abiertas y en modernos estadios de un país cuyos imperecederos valores reflejan los valores de este bello deporte. Estamos preparados para elevar las promesas de nuestro país al siguiente nivel de compromiso: desarrollar este deporte en nuestro país, diverso y siempre en evolución, y utilizar este éxito para contribuir al desarrollo de este deporte en todo el mundo. Estamos preparados para utilizar la fuerza y belleza de la Copa Mundial de la FIFA para inspirar a todos los aficionados del planeta a que se involucren personalmente, Uno a Uno, Uno por Uno, para lograr un cambio social y del medio ambiente permanente. Estamos preparados para adoptar la visión de la FIFA y todo lo que representa.

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