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Lavado de muros nuevos en ladrillo

Aunque en los ladrillos las mezclas especiales y las características de cocción producen variaciones notables
para una misma base de materia prima, es muy útil escuchar la voz de los expertos con oportunas
recomendaciones para el lavado de fachadas nuevas en ladrillo rojo, ladrillo claro y ladrillo mixto.

Ing. Laura Pérez de Mejía

22/11/2006

Gran parte del éxito para lograr una belleza duradera y para realzar el aspecto natural de las fachadas en ladrillo se logra con un
correcto lavado. No existe un procedimiento universal para estas fachadas. El procedimiento óptimo depende principalmente del tipo
de ladrillo, siendo también importantes las condiciones específicas del muro en cuanto a la humedad, días de levantado, días de
colocados los enchapes o pañetes (revoques, repellos) en las caras interiores y días de vaciados los grouts de las dovelas en la
mampostería estructural.

No es lo mismo lavar ladrillo de arcilla oscura que ladrillo de arcilla clara o de mezclas especiales, ya que la química de las arcillas
varía notablemente, así como su interacción con el mortero de pega. El procedimiento ideal para un tipo de ladrillo puede resultar
contraproducente para otro tipo.

Tampoco es lo mismo lavar un muro en condiciones “ideales”, es decir con más de 28 días de levantado, totalmente seco y en veran
que un muro -por ejemplo- con tres días de levantado (típico caso de una casa modelo), o con humedades activas y/o residuales
(típico caso de prácticas constructivas deficientes). Afortunadamente ya existen productos en el mercado que permiten lavar muros e
diversas condiciones de humedad y de edad con óptimos resultados.

Ladrillo rojo

Corresponde a ladrillo elaborado con arcillas de tipo montmorilonítico, eventualmente con pequeñas fracciones de arcillas caolinítica
y/o adiciones especiales. Incluye también algunos tipos de ladrillo de base caoliníticas modificada ya sea por alcalinización, adición d
fundentes, cocción en atmósferas especiales u otros.
El ladrillo rojo tiene, en general, una alta capacidad de fijación catiónica, que se manifiesta
El calcio del mortero y de otros elemento
con la formación de manchas blancas en base a calcio y magnesio tanto propio como
procedente del mortero. La cantidad de calcio y magnesio presente en las arcillas es mínima cementosos es el principal causante d
comparada con el calcio presente en el mortero y demás elementos cementosos. Es decir, las manchas blancas que aparecen e
el calcio del mortero y de otros elementos cementosos es el principal causante de las este tipo de ladrill
manchas blancas que aparecen en este tipo de ladrillo.

Especialmente cuando hay -o hubo- humedades abundantes y si éstas son tratadas con ácido, el ácido solubiliza masivamente la ca
libre del mortero. Por lo tanto, toda medida que controle humedades y por consiguiente la migración de calcio del mortero, dovelas,
placas o pañetes (revoques, repellos), se traducirá en el correspondiente control de sales blancas. Igualmente, el uso de un ácido en
el proceso de lavado inevitablemente solubiliza masivamente el calcio del mortero y de elementos cementosos contiguos, sobre todo
si se utiliza sobre muros húmedos.

El proceso de lavado del ladrillo rojo se beneficia ampliamente cuando se le agrega un rinse selectivo como aditivo al ácido de lavad
La función de este aditivo es encapsular las sales blancas presentes e inhibir la solubilización masiva de estas sales. Cuando sea
necesario utilizar un ácido en el lavado, se recomienda el ácido nítrico, que es el ácido comercial que menos efectos colaterales
presenta.

Ladrillo claro

Corresponde a ladrillo elaborado con arcillas de tipo caolinítico, con una pequeña o mediana fracción natural de otros componentes
arcillosos, tales como feldespatos y sílices principalmente. Estas arcillas están asociadas a una forma de hierro no cristalino o coloid
que tiene una alta capacidad de fijar el vanadio dentro de un gel complejo de hierro. Para la formación de estos compuestos multi-
hidratados se necesita la interacción con un radical procedente del mortero de pega, la presencia simultánea de agua y medio ácido
Sin la intervención del ácido sólo se forman eflorescencias primarias por lo general de color amarillo. Estas eflorescencias primarias
son totalmente solubles en agua y se retiran con un trapo húmedo.

El ácido de lavado y en menor grado las lluvias ácidas, fijan -es decir, insolubilizan- estas eflorescencias primarias y estos geles en
presencia de fase acuosa, o sea, cuando hay humedades. El ácido nítrico fija las sales de vanadio. El ácido muriático (clorhídrico),
tanto las sales de vanadio como los geles de hierro, “quemando” severamente el muro cuando se aplica sobre una humedad. Cuand
el muro se ha quemado químicamente, debe tenerse paciencia y esperar a que el gel se deshidrate (se seque), para proceder a su
remoción selectiva. Antes, toda medida es solamente parcial y temporal.

Para evitar quemar los muros, nunca se debe utilizar ácido muriático en este tipo de ladrillo, y nunca se debe aplicar un ácido sobre
muro húmedo. El ácido con menor efecto secundario sobre este tipo de sales de vanadio es el ácido nítrico y sus sales verdes
resultantes pueden eliminarse fácilmente con un limpiador selectivo.

Ladrillo mixto

El caso más frecuente en Colombia corresponde a ladrillo elaborado con arcillas de tipo caolinítico con una fracción natural de
alófanas, sílice, material no cristalino, feldespatos, micas, etc. Estas arcillas se modifican con pequeñas a medianas adiciones de
arcillas montmoriloníticas u otras arcillas muy plásticas o fundentes y atmósferas de cocción especiales. Tienen tendencia a formar
manchas blancas por fijación de calcio procedente del mortero, pero conservan la tendencia a fijar sales de vanadio en los complejo
coloidales de hierro asociados a las arcillas caoliníticas.

Cuando se lava un muro totalmente seco y con más de 28 días de edad, el riesgo de manchas verdes es mínimo. En esas
circunstancias, resulta más benéfico el uso de un encapsulante para sales blancas. Cuando los muros tienen menos de 28 días o
cuando presentan humedades, deben lavarse con consideración a las sales verdes y por tanto resulta mejor utilizar un encapsulante
para sales verdes.
Consejos para el lavado de fachadas nuevas

Los muros libres de sales y poco contaminados con residuos cementosos pueden lavarse con sólo agua, ya sea a presión, vapor o s
presión. Cuando se utiliza agua a presión se debe cuidar de no sobrepasar presiones que erosionen el ladrillo (máximo 1200 psi).
Debe tenerse en cuenta que para el lavado de ladrillo se han revaluado los métodos que involucren el uso excesivo de agua, ya que
mayoría de nuestras arcillas o presentan abundantes sales solubles o presentan una alta capacidad de fijación de calcio del mortero
situación que favorece la formación de manchas de diversa índole. Los sistemas de lavado con agua eliminan sólo compuestos
solubles en agua y la presión efectúa una remoción mecánica pero no retiran la mayoría de las sales complejas ni efectúan una
limpieza química profunda del muro.

Si es necesario lavar con algún ácido para eliminar residuos cementosos, se debe esperar preferiblemente 28 días y hasta que los
muros hayan secado totalmente. No utilizar ácidos diferentes al nítrico. Nunca aplicar ácido sobre humedades activas o residuales, y
que éste se introduce y mezcla con el agua en las perforaciones, favoreciendo durante largo tiempo la formación y fijación de todo ti
de manchas.

Nunca utilizar ácido muriático (clorhídrico), ya que este ácido fija más intensamente la mayoría de las manchas, es más agresivo con
el mortero de pega y puede introducir iones cloruro en las dovelas de la mampostería estructural.

Independientemente de los productos utilizados en el proceso de lavado, éstos deben enjuagarse mínimo 3 veces con agua limpia
antes de que sequen sobre el muro. Se debe emplear la mínima cantidad de agua que garantice su adecuada remoción, sin incurrir
excesos que sobresaturen el muro. El exceso de agua arrastra nuevas sales del mortero y ocasiona nuevas manchas.

Cuando hay aplicación de pañetes (revoques, repellos), enchapes, vaciados de grout y otros elementos cementosos que entren en
contacto con el muro, la edad del muro se determina a partir del último de éstos procesos. Antes de lavar el muro ya deben haberse
efectuado todas las actividades que involucren el contacto de mezclas cementosas con el muro, puesto que de lo contrario el m uro
vuelve a manchar.

En un muro totalmente se y de más de 28 días se logran niveles de limpieza razonables con el uso adecuado de sólo ácido nítrico
diluido, sin necesidad de usar aditivos. Los aditivos simplemente sirven para realzar los resultados del lavado y para destacar el tono
natural del ladrillo. Si el muro se encuentra en condiciones ideales, el desempeño de los aditivos es notorio. En condiciones adversa
la función de los aditivos es disminuir la presencia de manchas, y por ningún motivo deben tomarse como un seguro que garantice la
eliminación total de manchas.

Todas las manchas son totalmente evitables con buenas prácticas constructivas que minimicen la presencia
de humedades y si al muro se le permite un correcto secado y si se utilizan los productos adecuados en el
proceso de lavado.

Recomendaciones generales

 Las buenas prácticas constructivas mejoran el aspecto y la calidad final de todo tipo de ladrillo, independientemente de sus arcillas
materias primas. Dentro de los ladrillos con un adecuado proceso de producción y con un correcto grado de cocción, no existen
ladrillos “buenos” o “malos” sino ladrillos bien tratados y ladrillos mal tratados.

 Ningún ladrillo se mancha sólo. Para todo tipo de manchas se necesita la presencia de humedades y la interacción con otros
elementos tales como el mortero de pega, agentes climatológicos y principalmente el uso inapropiado del ácido de lavado.

 En el lavado de fachadas nuevas, el uso del ácido es un método con el cual los efectos colaterales pueden resultar más
perjudiciales que el beneficio de limpieza buscado. Aparte de potencializar la aparición de manchas, erosiona el mortero de pega,
lacera el ladrillo, corroe la perfilería metálica, contamina la tierra y presenta riesgos de quemaduras por contacto al personal que lo
maneja.

 Se recomienda por lo tanto adoptar prácticas constructivas limpias que eviten o disminuyan la contaminación del ladrillo con
residuos de obra. Con un trabajo de mampostería limpia se hace innecesario el lavado con ácido, evitando así sus consecuencias
negativas. En los muros poco contaminados con residuos cementosos se puede utilizar un rinse integral biodegradable, no tóxico y
específico según el tipo de ladrillo. Con los rinses integrales siempre se logran mejores resultados globales de limpieza, no erosiona
el mortero de pega, son ecológicos y no presentan riesgos para la salud del operario a largo plazo.

 En época de invierno se debe tapar con plástico la hilada superior de ladrillo en los muros que se estén levantando, para que el
agua no penetre en las perforaciones del ladrillo.

 Antes de iniciar el proceso de lavado se deben corregir las causas de las humedades y se debe dejar secar el agua retenida (deja
“curar” el muro). Se deben rematar cubiertas y se deben eliminar otras fuentes activas de agua para evitar que ésta sature los ladrillo

 Proteger y preservar la belleza natural de las fachadas con un hidrófugo apropiado.

 En caso de presentarse inquietudes en cualquier etapa constructiva y cuando se vaya a iniciar el proceso de lavado, se recomiend
contactar al departamento técnico de la ladrillera o solicitar el servicio técnico especializado.