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Título: Con pólvora en las venas, Breve historia de tres

insurrectas Rusas (compilación)


El texto “Atamansha: La vida de María Nikiforova” fue
publicado por primera vez en su traducción al español por
“Editorial Atamansha” de Santiago de $hile
Compilación de textos, diagramado y creación de la portada
hecha por Transdono ediciones (Osorno)

Se alienta la fotocopia y reedición de este texto mediante


cualquier medio o forma.
La propiedad es un robo, solo se reconoce autoría

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í
Por Malcolm Archibald……………………………………4

…………………35

Por Jesús Saller……………………………………………42

Página | 3
Por Malcolm Archibald

INTRODUCCIÓN
La anarquista ucraniana María Nikiforova (1887- 1919) Ha sido comparada,
algunas veces, con Juana de Arco y al igual que Juana ambas provienen de
orígenes humildes. Es poco probable que se haya convertido en una feroz
comandante militar quien haya sido capturada y ejecutada por sus enemigos.
Al igual que Juana era una fanática que perseguía sus objetivos de una
manera violenta y despiadada.

Pero no hay un culto por María Nikiforova, no hay estantes de libros


dedicados a su vida en ningún idioma. Sin embargo, ella jugó un papel
predominan- te en la Revolución Rusa de 1917, en la subsecuente Guerra
Civil. Fue virtualmente borrada de la historia del periodo soviético.

Un diccionario de biografías de la Revolución Ruso publicado en la Unión


Soviética el cual incluye cientos de nombres y en donde no se menciona el
de ella, de hecho solo se menciona un par de docenas de mujeres. Se
incluyeron en las heroínas bolcheviques: Alexandra Kollontai, Larissa
Reissner e Inessa Armand. Pero ninguna de estas mujeres ocupó mandos
militares independientes como Nikiforova

No hay biografías escolares de María Nikiforova, ni historiográficas de su


vida la cual necesita ser actualizada y reinterpretada. Parte de esto es por que
pasó la mayoría de su vida en la clandestinidad; ella se adhirió a un grupo
anarco-terrorista a la edad de 16 años y fue realmente lo único que se supo,
por encima de su clandestinidad por dos años (1917-1918). Hay pocos
documentos que den a conocer su actividad y casi sin fotografías. El
reconocimiento puede ser fatal para un terrorista y al final lo fue para
Nikiforova. Tales relatos de su vida se encuentran comúnmente en memorias
o en textos de ficción, muchos de estos relatos son hostiles con Nikiforova e
intentan mostrarla como mala y repulsiva.

Nokiforova era ucraniana y sus actividades en la Revolución Rusa y la Guerra


Civil tuvieron lugar generalmente en Ucrania pero ha sido enormemente
ignorada por los historiadores ucranianos. Era antinacionalista y como un
movimiento anarquista ucraniano en general, no pude ser asimilada por la
perspectiva nacionalista histórica.

Incluso escritores afines al anarquismo tienen por regla su olvido. Aunque


ella estuvo asociada de manera cercana con el famoso revolucionario

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anarquista Nestor Makhno. Los libros sobre Makhno apenas la mencionan.
Aún así en 1918 Nikiforova ya era famosa como atamasha anarquista (una
mezcla de las palabras atamán y masha, que proviene de María) a lo largo de
Ucrania, mientras Makhno era todavía una figura oscura que operaba desde
un remanso provincial. Ella no aparece en los trabajos históricos de Piotr
Arshinov, Volin y Paul Avrich. El libro de Alexander Skirda sobre Makhno
la menciona, pero sólo le dedica un párrafo en un trabajo de cuatrocientas
páginas. Excepciones a la regla son el mismo Makhno y su ex ayudante
Victor Belash. En sus memorias (las cuales solo cubren 22 meses de
Revolución y la Guerra civil) Makhno ofrece testimonios de una serie de
dramáticos incidentes en donde Nikiforova juega un rol de liderázgo. Belash,
quién rescata los archivos de la policía secreta soviética, presenta material de
primera mano sobre ella.

Desde el colapso de la Unión Soviética ha existido un enorme interés por


llenar los espacios en blanco de su historia. Makhno y Nikiforova han sido
beneficiados por este interés siendo publicados varios libros sobre Makhno y
algunos ensayos sobre Nikiforova. Los archivos han dado alguna
información sólida, por ejemplo existía un registro de Nikiforova desde que
se hizo miembro por primera vez del Ejército Rojo. Poco a poco una imagen
más clara de su vida se acerca a la luz es posible establecer una narrativa
bastante fiable, aunque persisten muchas ambigüedades.

Siguiendo el bosquejo de la vida de Nikiforova, éste está basado en fuentes


secundarias publicadas en Rusia y Ucrania en las últimas dos décadas.

LA JOVEN TERRORISTA
De acuerdo con la historia, María Grigorevna Nikiforova nació en la ciudad
ucraniana de Aleksandrovsk en 1885, hija de un oficial que fue héroe de la
última guerra Ruso-Turca. Aunque esta historia podría ayudar a explicar su
entusiasmo guerrero, parece poco probable porqué aún la hija de un oficial
empobrecido sería difícil que dejara su casa a los 16 años para ganarse la vida
por sí misma como María lo hizo.

A inicios del siglo XIX, la ciudad de Aleksandrovsk se industrializó


rápidamente con una gran población trabajadora militante. Bajo las
condiciones de la época había poco trabajo remunerado para las mujeres, pero
a María le fue posible encontrar empleo como niñera, empleada de ventas y
finalmente limpiando botellas en una destilería de vodka.

Por aquella época se colocó como trabajadora en una fábrica y se unió a un


grupo anarco-comunista local. Esta tendencia política se distinguió de otros
grupos de izquierda, incluso de otros anarquistas por la creencia que la
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sociedad humana estaba lista para alcanzar el nivel que le permitiría una
transición inmediata al comunismo. Las primeras organizaciones
anarcocomunistas aparecen en Ucrania en 1903 y obtienen un éxito
considerable entre la juventud de la clase obrera de los centros industriales.
Durante los eventos revolucionarios de 1905-1907 hubo aproximadamente
unos noventa grupos de ésta índole en Ucrania, más numerosos y mejor
organizados que sus homólogos en Rusia.

Muchos de esos grupos, incluyendo al que pertenecía María, se vincularon a


un grupo llamado bezmotivny terror (Terror sin Motivo) que abogaba por la
necesidad de atacar a los agentes de represión económica basándose
únicamente en la posición de clase que ocuparan.

Este terrorismo económico fue el cambio a las anteriores variantes del


terrorismo ruso donde los objetivos de los terroristas eran políticos tiranos.
Después de pasar algún tipo de prueba, María se convirtió en una militante
con pleno derecho (boevik) con el poder de formar parte en las
expropiaciones (con la intención de incrementar el dinero para la causa) y
acciones terroristas.

Los primeros años del siglo XX trajeron consigo frustraciones entre las clases
bajas del Imperio Ruso debido a la baja actividad revolucionaria para cambiar
el orden socio-político del país de una manera significativa. Este fue un
imperio encabezado por un monarca quien fue miembro honorario de la
“Unión del Pueblo Ruso”, una organización más o menos equivalente al Ku
Klux Klan.

En las condiciones imperantes no solo los anarquistas recurrieron al terror


contra el régimen. Todos los grupos socialistas recurrieron al terror. Incluso
aún los liberales de la clase media aprobaron el uso del terror contra la
represión zarista. Aunque los anarquistas nunca fueron más de unos cuantos
miles, las filas de sus simpatizantes fueron muchas veces mayor.

María participó en un ataque con bomba a un tren de pasajeros. Nadie fue


herido pero los pasajeros adinerados estaban aterrados. Otra bomba asesinó
al gerente de una planta, provocando que la fábrica cerrara por un tiempo
prolongado. Un ataque a una oficina de negocios de una fábrica de
maquinaria agrícola en Aleksandrovsk, resultando el jefe de caja y un guardia
muertos y 17 000 rublos robados. Cuando finalmente llegó la policía al lugar
María intento inmolarse con una bomba la cual no explotó y María terminó
en prisión.

En su juicio en 1908 fue acusada de asesinar a un policía y de participar en


robos armados en cuatro distintas locaciones. La corte sentenció a muerte a
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la joven anarquista, pero más tarde por su edad (en el Imperio Ruso la
mayoría de edad comenzaba a los 21) la sentencia fue conmutada a 20 años
de trabajos forzados. Fue transferida primero a la fortaleza PetroPavlosk en
la capital rusa para posteriormente trasladarla a Siberia para que cumpliera
su condena.

Es difícil determinar cuando pero en algún punto de la vida de María


Nikiforova ésta comenzó a ser llamada “Marusya”, uno de los muchos
diminutivos eslavos para “María”. En el folklore ella siempre es referida
como “Marusya” y ciertamente María aceptó el nombre, permitiendo a
extraños que se dirigieran a ella como Marusya. De tal manera nosotros lo
usaremos.

EL GRAN VIAJE
Marusya no pasó mucho tiempo en Siberia. Según una versión, organizó un
motín en la prisión Narymsk y escapó a través de la taiga 1 por el Gran
Ferrocarril Transiberiano. Posteriormente llegó a Vladivostock y después a
Japón. Ahí fue ayudada por un estudiante anarquista chino quien le compró
un boleto para los Estados Unidos. Encontró un hogar temporal entre un gran
grupo de emigrantes anarquistas provenientes del Imperio Ruso,
principalmente de origen ruso quienes se habían ubicado en Nueva York y
Chicago. Al parecer Marusya publicó artículos de propaganda en periódicos
anarquistas en lenguaje ruso bajo distintos pseudónimos.

Alrededor de 1912 Marusya regresó a Europa instalándose en París. En 1913


visitó España donde le fue posible compartir su conocimiento de “acción”
con españoles anarquistas. Mientras tomaba parte robo a un banco en
Barcelona, Marusya fue herida y tuvo que someterse a tratamiento
secretamente en una clínica de Francia.

En otoño de 1913 regresó a París de nuevo andando en cafés y conociendo a


poetas así como a diversos políticos rusos de la socialdemócrata como
Vladimir Antonov-Ovseyenko quien más tarde le ayudó en algunas
situaciones difíciles. Descubrió en ella misma un talento, y al final una
predilección, por la pintura y la escultura. Asistió a una escuela de arte.

Se consiguió un esposo, el anarquista polaco llamado Witold Bzhostek. Este


fue sin duda un matrimonio por conveniencia, la pareja pasó largas
temporadas separados y Marusya continuó usando su propio apellido. Sin
embargo, parecían dedicados el uno al otro y finalmente compartieron el
mismo destino.
1
Tipo de selva característico de Siberia y el norte de Rusia

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A finales de 1913, Marusya acudió a una conferencia anarco-comunista rusa
celebrada en Londres. Formó parte de los 26 delegados y firmó la hoja de
registro como “Marusya”. Uno de los principales temas de aquella
conferencia fue la falta de anarquismo educativo y agitación extensiva,
especialmente en comparación con sus competidores marxistas.

Esta vida casi idílica llego a un abrupto final con la Primera Guerra Mundial,
la cual dividió a la izquierda en grupos a favor de ésta y a facciones anti-
guerra. Los anarquistas sin excepción junto con los anarco-comunistas
cercanos a Kropotkin tomaron una posición antialemana. Marusya al parecer
se posicionó con Kropotkin y no sólo en la teoría, se enlistó en una escuela
militar francesa y se graduó con el grado de oficial. Según su propio relato,
ella casualmente publicó la guerra en el Teatro Salónika y fue en ese
momento que estalló la Revolución Rusa.

Como muchos emigrantes rusos de izquierda, Marusya regresó a Rusia en


1917. Al llegar a Petrogrado, inmediatamente se involucró dentro de
actividades revolucionarias.

DÍAS REVOLUCIONARIOS EN PETROGRADO


Petrogrado fue el lugar donde competieron dos órganos de poder, el Gobierno
Provisional y el Soviet de Petrogrado. El Gobierno Provisional, carente de
“legitimidad” y sin ser “debidamente electo”, fue dirigido por políticos
socialistas y liberales de derecha. Poco dispuesto e incapaz de poner fin de la
participación de Rusia en la Guerra Mundial y resolver la cuestión de la tierra
en el campo iba de una crisis a otra. El Soviet de Petrogrado incluyó a más
grupos radicales como a los bolcheviques quienes estaban decididos no solo
a destruir al sistema zarista, sino también a terminar con el orden burgués.

Los anarquistas rusos actuaron como grupos de choque para los grupos mejor
organizados del ala radical de izquierda, como lo hicieron en el caso de 1917-
18. Las acciones revolucionarias provocaron la represión del Gobierno
provisional, arrestando a sesenta anarquistas en Petrogrado en junio de 1917.
Uno de los que permaneció en libertad fue el anarcocomunista I.S Bleikham
un diputado popular del Soviet de Petrogrado. Bleikham planeó una enorme
manifestación contra el gobierno el 3 de julio la cual involucraría personal
militar así como trabajadores militantes. La participación de los marineros de
la base naval cercana de Kronstadt fue crucial y los anarquistas junto con un
equipo de agitadores persuadieron a los marinos a participar.

Recién llegada a Rusia, Marusya fue una de las anarquistas que acudieron a
Kronstadt. Ahí dió una serie de discursos en la enorme plaza del Ancla a una
multitud de 8.000 a 10.000 marineros incitándolos a ponerse a un lado de sus
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hermanos en la capital. Gracias, en parte a los esfuerzos de muchos miles de
marineros que acudieron a las manifestaciones del 3 y 4 de julio en
Petrogrado que casi derriban al Gobierno provisional. Aunque algunas
organizaciones bolcheviques apoyaron a los manifestaciones, el liderazgo del
partido rechazó las manifestaciones definiéndolas como prematuras y
condenándolas al fracaso.

El gobierno comenzó a cazar a los bolcheviques y anarquistas. Algunos


bolcheviques, incluyendo a la amiga de Marusya, Alexandra Kollontai,
terminaron en prisión mientras que otros escaparon a la cercana Finlandia.
Bleikham recibió asilo de los marineros de Kronstadt quienes lo protegieron
de ser arrestado. Marusya decidió en buen momento regresar a Ucrania y ahí
apoyar a revivir el movimiento anarquista. En julio de 1917 regresó a
Aleksandrovsk después de una odisea de 8 años alrededor del mundo.

MARUSYA, LA PERSONA Y LA ACTIVISTA


En este punto de su biografía parece apropiado abordar la desconcertante
situación de la sexualidad de Marusya. De acuerdo con algunas fuentes
publicadas después de su muerte, por personas hostiles a ella, María sería lo
que en la actualidad se denomina una persona intersexual.

Esta visión se refleja en muchas descripciones físicas, por ejemplo el viejo


makhnovista Chudnov escribió de su reunión con ella en 1918:

“Era una mujer de 32 a 35 años, mediana estatura, algo demacrada, un


rostro prematuramente envejecido en donde había algo de eunuco o
hermafrodita. Su cabello corto en círculo.”

El agitador bolchevique Kiselev escribió en sus memorias sobre su encuentro


en 1919:

“Alrededor de los 30 años de edad, delgada con el rostro demacrado, daba


la impresión de un tipo de señora mayor, nariz estrecha, mejillas hundidas.
Vestía una blusa y una falda, un pequeño revolver colgaba de su cinturón.”

Kiselev la acusaría de ser adicta a la cocaína. La mayoría de las descripciones


bolcheviques de Marusya son de este nivel.

Con la excepción del bolchevique Raksha quien la conoce el verano de 1918:

“Había escuchado que era una hermosa mujer... Marusya estaba sentada en
una mesa con un cigarrillo entre sus dientes. Este demonio de mujer era
realmente bella: unos 30 años en promedio, de tipo gitano con el cabello
negro y unos magníficos senos que llenaban su saco militar.”

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Otra descripción del verano de 1918:

“Un carruaje voló por la calle a una velocidad desenfrenada. Al interior una
joven morena vestía una Kubanka2 de manera descuidada. Iba de pie en el
estribo, llevaba una chamarra de anchos hombros y unos pantalones de
caballería rojos. La morena y sus guarda espaldas portaban todo tipo de
armas colgando de ellos”

Generalmente sus descripciones físicas caían en estos campos unas


enfatizaban su belleza, otras su repulsividad. Se sospecha que los cronistas
bolcheviques, encontrando su ideología poco atractiva intentaron mostrar su
apariencia desagradable. De lo que estamos seguros es que Marusya era un
individuo carismático quien provocaba una fuerte impresión en la gente que
la conoció y capaz de influir en ellos únicamente con la fuerza de su
personalidad. Sus compañeros de armas le eran ferozmente leales y ella les
era igualmente leal.

La visión política de Marusya es bien conocida por sus numerosos discursos.


Prisión, trabajo duro y sus andanzas por el mundo fortalecieron la convicción
de su juventud. Frecuentemente decía:

“Los anarquistas no le prometen nada a nadie. Los anarquistas solo buscan


que la gente sea consciente de su situación y tomen la libertad para si
mismos.” Su credo el cual expresaba una y otra vez era:

“Los obreros y los campesinos deben, lo más pronto posible, tomar todo lo
que han creado por siglos y usarlo para sus propios intereses.”

En un nivel táctico, Marusya fue influenciada por el veterano anarquista


Apollon Karelin a quien conoció en Petrogrado. Karelin representó una
tendencia conocida como “Anarquismo Soviético” el cual animaba a los
anarquistas a participar en instituciones soviéticas, con tal de que todo lo que
hicieran fuera para empujar a la Revolución en la dirección correcta la
dirección de mayor libertad. Tan pronto como los soviets comenzaron a
desviarse de este camino proletario, los anarquistas se rebelaron contra ellos.
El mismo Karelin se convirtió en un alto miembro del Gran Poder Supremo
Soviético en 1918. Muchos anarquistas desaprobaron esta táctica, sobre todo
debido a que por lo general eran una clara minoría en los órganos del poder
soviético.

2
También conocido como “sombrero de astracán” o “kubanka” en Rusia, es un sombrero de lana de hombre
vestido en todo el Cáucaso.

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ALEKSANDROVSK Y GULYAI-POLE.
Llegando a Aleksandrovsk, Marusya fundó una Federación Anarquista local
compuesta por alrededor de trescientos miembros pero sin mucha influencia
en eventos locales. Marusya sacudió las cosas en un instante entre los
trabajadores llevando a cabo la expropiación de un millón de rublos de la
destilería Badovsky (probablemente un lugar donde María había trabajado).
Parte del dinero fue donado al Soviet de Aleksandrovsk.

Aleksandrovsk pasó a ser la capital del la uyezd en donde está situado Gulyai-
Pole. Este pueblo de 17.000 habitantes fue el hogar de Nestor Makhno, la
figura líder del grupo anarco comunista local, el cual contaba con cientos de
miembros.

Makhno mantuvo relaciones cercanas con la Federación Anarquista de


Aleksandrovsk, lo visitaba frecuentemente aunque era escéptico de sus
actividades (de la falta de éstas). Los anarquistas de Aleksandrovsk también
eran críticos hacia con Makhno, acusados de liderar un partido político
intentando tomar el poder.

Marusya viajó a Gulyai-Pole (aproximadamente 80 km al este de


Aleksandrovsk pero un camino más largo por tren) para enderezar a los
anarquistas locales quienes, en su opinión no estaban ejerciendo suficiente
presión. El 29 de agosto de 1917 se dirigió a una reunión al aire libre muy
concurrida presidida por Makhno, en el jardín público de la localidad.

Marusya abogó por la insurrección -rebelde, hasta que todos los órganos de
poder sean eliminados-. ¡Ahora llevar a la Revolución hasta el final!, Dijo, o
el Capital resurgirá.

Llamó a la acción inmediata, el asalto al poder del Estado por la Revolución


en Ucrania conectado por la aparición del gobierno en la Rada Central. Sin
andarse por las ramas, Marusya hizo un llamado a realizar acciones terroristas
contra todos los partidos existentes del Estado Ucraniano.

Mientras Marusya arengaba a los lugareños, repentinamente Makhno le


entregó dos telegramas interrumpiéndola. Makhno le dice a la asombrada
audiencia:

“¡La Revolución es un peligro!”

Ambos telegramas provenían de Petrogrado uno del Gobierno Provisional y


el otro del Soviet de Petrogrado. Ambos hablaban del motín del General
Kornilov y su avance en Petrogrado para poner fin a la Revolución. El

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telegrama del Soviet propuso formar “Comités locales para la salvación de la
Revolución”

Mientras la multitud zumbaba se escuchó una voz: “La sangre de nuestros


hermanos ya está corriendo, y aquí los contrarrevolucionarios ríen a nuestro
alrededor.”

El orador se refirió a Ivanov un ex policía secreto. Inmediatamente Marusya


salto de la plataforma y “arrestó” a Ivanov quien en ese momento ya se
encontraba rodeado por una turba enojada. Pero Makhno intervino para
salvar la vida del ex policía a quien describió como “inofensivo”.

La Unión de Campesinos de Gulyai-Pole y el Grupo Anarco-comunista


siguieron la recomendación del Soviet de Petrogrado con un leve cambio:
formaron un Comité por la Defensa de la Revolución. Su primera acción fue
la confiscación de todas las armas de las manos de la burguesía local.
Marusya tenía algo levemente diferente en mente. En el pueblo cercano de
Orekhov se estacionaron dos regimientos del ejército regular, Marusya
propuso tomar sus armas.

Organizó un grupo de aproximadamente 200 militantes y el 10 de septiembre


viajaron a Orekhov en tren. Estaban mal armados, tenían solamente un par
de docenas de armas y un número similar de revólveres confiscados de la
policía de Gulyai-Pole. Al llegar a Orekhov rodearon el cuartel general de
ambos regimientos. El comandante logró escapar exitosamente pero algunos
de los segundos oficiales fueron capturados.

Marusya los despachó con sus propias manos demostrando su disposición de


matar a cualquiera que perteneciera a la despreciada casta de oficiales. Los
soldados estaban más que felices de entregar sus armas y regresar a sus casas.
Las armas fueron llevadas a Gulyai-Pole y Marusya volvió a Aleksandrovsk.

Los órganos del Gobierno provisional en Aleksandrovsk estaban


encabezados por un comisario en jefe B. Mikhno (un liberal) y un comisario
militar S. Popov (un social revolucionario). Estas autoridades se preocuparon
de lo que sucedía en Gulyai-Pole, en particular de la expropiación de armas
a la clase potentada y la división de latifundios entre los campesinos. Los
órganos locales en Gulyai-Pole, totalmente infiltrados por anarquistas,
comenzaron a recibir órdenes amenazantes de autoridades superiores.

Tales órdenes fueron ignoradas en Gulyai-Pole, de hecho Makhno tomó la


ofensiva viajando a Aleksandrovsk con otro delegado, B. Antonov, para
reunirse directamente con los grupos obreros. Los dos anarquistas fueron
vistos en la ciudad acompañados por Marusya quienes los llevaron a una serie

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de reuniones obreras. Desde que Makhno y Antonov obtuvieron mandato en
el soviet de Gulyai-Pole, las autoridades no se atrevieron a tocarlos. Con
Marusya la historia fue distinta, después de que Makhno y Antonov dejaron
la ciudad, Marusya fue arrestada y llevada a prisión.

Los asuntos dieron un giro desagradable para las autoridades. Marusya


disfrutaba de gran popularidad entre los obreros de Aleksandrovsk y la
noticia de su arresto se esparció como un incendio forestal. La mañana
posterior a su arresto una delegación de obreros visitó al comisario para
demandar su liberación; la demanda fue rechazada pero el soviet de
Aleksandrovsk compartía poder con el Gobierno oficial.

Se organizó una marcha de trabajadores la cual se dirigió al Soviet en busca


de justicia. Las sirenas de las fábricas se detuvieron mientras la marcha se
llevaba a cabo. En el camino los manifestantes se encontraron con el
presidente del soviet, Mochalov (un menchevique) quien fue forzado a subir
a un taxi tirado por caballos, con algunos delegados obreros y los enviaron a
prisión. Marusya fue liberada y llevada a la manifestación la cual encabezó
al frente de los trabajadores, la multitud se congregó al frente del edificio.
Marusya quien poseía una voz potente, aprovechó la ocasión para dar un
conmovedor discurso pidiendo a los trabajadores luchar contra el gobierno y
por una sociedad libre de toda autoridad. Mientras tanto, la noticia de la
detención de Marusya estaba causando estragos en Gulyai-Pole. Makhno se
comunicó con el comisario Mikhno por teléfono; intercambiaron amenazas y
Mikhno colgó. Los anarquistas llenaron un tren con militantes y se
encaminaron a atacar al gobierno de Aleksandrovsk. En el camino recibieron
la noticia de la liberación de María y celebraron una fiesta en vez de atacar.

Un resultado práctico de todo esto fueron las nuevas elecciones en el soviet


de Aleksandrovsk lo que produjo un cuerpo más a la izquierda, incluyendo
algunos anarquistas que estaban dispuestos a tolerar las actividades
revolucionarias en Gulyai-Pole.

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE EN UCRANIA


Como la mayoría de los anarquistas, Marusya recibió noticias de la
Revolución de Octubre con entusiasmo. Los anarquistas consideraron el
golpe, dado por los bolcheviques y los social revolucionarios de izquierda
(quienes formaban el bloque de izquierda) como una etapa más en la
extinción del Estado. Tras la desaparición del zarismo y el Estado burgués,
pensaron que el gobierno del Bloque de izquierda pronto desaparecería que
sería un fenómeno temporal.

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Marusya pasó el otoño organizado destacamentos de la “Guardia Negra” en
Aleksandrovsk y Elizavetgrado, una ciudad central de Ucrania, la cual
también tenía una fuerte Federación anarquista. Según un historiador,
Marusya fue la responsable del asesinato del presidente del soviet de
Elizavetgrado..

Después de la Revolución de Octubre los soviets en muchas ciudades


ucranianas se orientaron hacia la Rada Central ucraniana en Kiev en vez del
gobierno soviético en Petrogrado.

En Aleksandrovsk la decisión fue tomada el 22 de noviembre de 1917 y el


voto era 147 a 95 a favor de formar la República Nacional de Ucrania con
sede en Kiev.

Cuando el gobierno nacionalista en Kiev rechazó reconocer al gobierno del


Bloque de izquierda en Moscú, el Bloque invadió Ucrania con una
heterogénea fuerza compuesta por varias unidades de la Guardia Roja.
Ambas partes participaron en una “guerra escalonada”3 avanzando y
retrocediendo a lo largo de las vías del ferrocarril de la misma manera que
sus contemporáneos de la Revolución Mexicana.

En diciembre de 1917 Marusya formo una alianza con la organización


bolchevique de Aleksandrovsk con el objetivo de derrocar al soviet local. Los
bolcheviques recibieron un cargamento de armas secreto, mientras que los
anarquistas fueron capaces de organizar el apoyo de un destacamento de
marinos de la flota del Mar Negro dirigido por M.V. Mokrousov.

El 12 de diciembre de 1917 Mokrousov apareció en una reunión conjunta del


soviet de Aleksandrovsk y los comités de fábricas y demandaron al Soviet
que fueran restituidos sus miembros bolcheviques, social revolucionarios
izquierdistas o anarquistas. Los miembros de otros partidos (mencheviques y
social revolucionarios) huyeron y un nuevo soviet se hizo cargo.

El 25 y 26 de diciembre de 1917, el destacamento de Marusya se dirigió a


Jarkhov y ayudó al Bloque de izquierda a establecer el poder soviético en la
ciudad. Sus tropas participaron en una acción que se convirtió en su marca
registrada -saquear las tiendas y repartir los bienes entre los habitantes. El
28-29 de diciembre su Guardia Negra tomó pate en batalla contra los
haidamaks4 en Ekaterinoslav, estableciéndose exitosamente ahí el poder

3
“guerra de escuadrones”
4
Grupos paramilitares ucranianos.

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Soviético. De acuerdo con la propia versión de Marusya su destacamento fue
el primero en entrar y ella personalmente desarmó a 48 soldados.

El Bloque de Izquierda dimitió de la Asamblea Constitutiva Rusa a principios


de enero de 1918 lo que hizo inevitable la Guerra Civil. Con la ausencia de
una base sólida de la población, especialmente en el campo, el Bloque
izquierdista buscó ayuda especialmente de anarquistas en Ucrania, donde
había una serie de grupos como los de Marusya y Makhno quienes tenían
capacidad militar.

Mientras tanto en Aleksandrovsk el nuevo régimen estaba siendo amenazado


por tropas de la Rada Central. El soviet fue capaz de reunir fuerzas no tan
numerosas ni bien armadas como los haidamaks (quienes tenían carros
blindados).

Los revolucionarios decidieron no usar la artillería de Mokrousov con tal de


no destruir la ciudad. Después de tres días de peleas en las calles, los
bolcheviques y los anarquistas fueron forzados a retirarse, el balance cambió
cuando las Guardias Rojas llegaron provenientes de Moscú y Petrogrado. El
2 de enero de 1918 los haidamaks se retiraron al costado derecho del Dniper
y la ciudad cayó en poder del recién formado Comité Revolucionario
(Revkom). El 4 de enero Nestor Makhno y su hermano Savva aparecieron
con un fuerte destacamento de unos 800 milicianos de la Guardia Negra de
Gulyai-Pole. Nestor fue invitado a unirse al Revkom y a la Federación
Anarquista, se le permitió nombrar dos delegados uno era 2 Grupos
paramilitares ucranianos.

Marusya, quien se convirtió en líder adjuntó del Revkom.

LA AMENAZA COSACA
Los haidamaks se habían retirado, pero ahora un nuevo peligro amenazaba a
los revolucionarios. Un convoy de escuadrones cargado de cosacos (con todo
y caballos) se acercaba a la ciudad, provenientes del Frente Externo. En su
camino hacia el Don se unió el movimiento contrarrevolucionario y
reaccionario del General Kadelin. Dándose cuenta del peligro del peligro que
representaban los cosacos para la Revolución, los insurgentes de
Aleksandrovsk decidieron detenerlos.

Los anarquistas colocaron sus destacamentos a través del cercano puente


colgante de Kichkass sobre el Dniper y cavaron a lo largo de las vías del tren.
Los cosacos pronto aparecieron, se estableció contacto por teléfono y
acudieron a una reunión entre representantes de ambos bandos. Makhno y
Marusya fueron parte de la delegación que viajó en locomotora al punto de

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reunión. Los oficiales cosacos llegaron en una actitud beligerante y
alardeando que tenían 18 escuadrones de cosacos y otros de 8 haidamaks y
ninguno se iba a detener. Se rompieron las negociaciones.

El primer tren cosaco el cual intentó abrirse paso fue recibido con un fuerte
fuego y comenzó a retroceder de golpe chocando con el tren que venía detrás
provocando la muerte de hombres y caballos. Entregaron sus armas pero
insistieron en conservar sus caballos y sus sables por razones “culturales”.

La noticia del desarme de los cosacos se esparció rápidamente por varios días
y los políticos locales aprovecharon la oportunidad de intentar ganarlos para
la Revolución. En una reunión al aire libre miles de cosacos fueron abordados
por oradores socialistas con poco efecto. Estos se situaron alrededor a fumar
algunas veces burlándose de los altavoces.

Entonces Marusya se puso de pie y comenzó a hablar. En ese momento los


cosacos pusieron atención:

“Cosacos, debo decirles que ustedes son los carniceros de los trabajadores
rusos. ¿Lo continuarán siendo en el futuro o reconocerán su maldad y se
unirán a las filas de los oprimidos? Hasta ahora no han mostrado ningún
respeto por los trabajadores pobres. Por un rublo del Zar o un vaso de vino
han decidido vivir clavados en una cruz”

Marusya continuó hablando de esa manera, muchos de los cosacos se


quitaron las capas y bajaron la cabeza. Pronto algunos de ellos comenzaron
a llorar como niños.

Un grupo de intelectuales de Aleksandrovsk que estaba entre la multitud, se


decían el uno a otro: “los discursos de los representantes del Bloque de
izquierda parecen pálidos en comparación con los discursos de los
anarquistas, en particular con el de M. Nikiforova.”

Uno de los resultados de las reuniones que continuaron por días, fue que una
serie de cosacos mantuvieron contacto con los anarquistas de Gulyai-Pole
aún después de haber vuelto a casa a Kuban y otras regiones.

Después de que los cosacos habían sido desarmados, Marusya y Makhno


regresaron a sus deberes en el Revkom de Aleksandrovsk. A Makhno se le
había asignado el trabajo “sucio” de encabezar un tribunal donde serían
sentenciados varios presos políticos tomados por el nuevo orden político.

Entre los prisioneros estaba Makhno, el ex comisario del Gobierno


provisional quien lo había amenazado varias veces y había encarcelado a

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Marusya. Makhno lo liberó diciendo que era un hombre honesto que solo
estaba siguiendo órdenes.

Makhno no se inclinó a ser magnánimo con otro prisionero. El ex fiscal


Maksimov. Cuando Makhno fue prisionero en la cárcel de Aleksandrovsk
hacía varios años, Maksimov se aseguró que la estancia de Nestor fuera de lo
más desagradable posible.

Considerando la evidencia contra él, Makhno sentenció a Maksimov a ser


fusilado. Pero otro de los miembros del Revkom, incluso Marusya,
intercedieron a favor del fiscal. Si bien estaban de acuerdo que era un
contrarrevolucionario, su régimen era demasiado débil para ejecutar a
alguien bien visto en la ciudad. Makhno no se rindió fácilmente y fue hasta
después de una reunión que duró toda la noche que estuvo de acuerdo con
prisión preventiva y una revisión del caso de Maksimov.

Makhno pronto se hartó del Revkom de Aleksandrovsk (entre otras cosas, no


le dejaban volar la prisión) y decidió regresar a Gulyai-Pole con su
destacamento. Los otros miembros del Revkom llegaron a la estación de tren
a despedirlos, la mayoría llegó ahí en automóvil, Marusya lo hizo a caballo;
una vez en la estación, el destacamento cantó el <<Himno Anarquista de
Batalla>>, partieron A Marusya le fue posible mantener su destacamento
unido y comenzar a actuar como un comando militar independiente.

Este punto convirtió a Marusya en un actor del escenario nacional y no


solamente una figura local.

EL COMBATE LIBRE DRUZHINA5


Pronto después de que Makhno había vuelto a Gulyai-Pole, Marusya propuso
una acción conjunta de la Federación de Aleksandrovsk con el grupo Anarco-
comunista de Gulyai-Pole para obtener más armas. El objetivo era un batallón
estacionado en Orekhov, donde los anarquistas habían obtenido un éxito
anteriormente. Los soldados en el batallón, parte del 48vo Regimiento de
Berdyansk, iban a ser divididos en apoyo del General Kadelin, de nuevo la
operación fue un éxito. El comandante regional bolchevique Bogdanov,
estaba entusiasmado con la incautación de armas, que incluía algunos
morteros. Al parecer él asumió que mientras Marusya siguiera como diputada
del Revkom de Aleksandrovsk las armas terminarían en sus manos, en vez

5
“Escuadrón” en ruso.

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que todas fueran a Gulyai-Pole. Este incidente marcó el fin de su lealtad al
Bloque de Izquierda.

El comandante de las fuerzas soviéticas en Ucrania era Vladimir Antonov-


Ovseyenko, uno de los pocos bolcheviques que asistió a una academia
militar. Marusya disfrutaba de una considerable influencia hacia Vladimir,
ya que le había ayudado a establecer el poder soviético en tres ciudades
ucranianas. La nombró <<Comandante de un destacamento de caballería en
formación en la estepa ucraniana>> y le asignó una suma significativa de
dinero, la cual usó para equipar su llamado(a) “Druzhina Combate Libre”.

Ella era la única mujer comandante de una gran fuerza revolucionaria de


Ucrania. Una Atamansha.

La Druzhina del combate libre estaba equipada con dos grandes cañones y
un vagón blindado. Los vagones eran cargados con carros blindados,
tachankas6 y caballos lo que significaba que los destacamentos no solo se
limitaban únicamente a las líneas ferroviarias. Los trenes fueron adornados
con carteles que decían:

“La liberación de los trabajadores es asunto de los propios trabajadores”,


“Larga vida a la Anarquía”, “El poder engendra parásitos” y “La Anarquía
es la madre del orden”.

Los soldados fueron mejor alimentados y equipados como muchas unidades


del Ejército Rojo. Aunque no tenían un uniforme oficial, los soldados
ciertamente tenían su estilo.

Cabello Largo (no era común en la época), gorras de piel de borrego,


chamarras de servicios oficiales, pantalones rojos y carrilleras que portaban
de manera evidente. La Druzhina estaba compuesta por un núcleo de
militantes devotos de Marusya y de otro grupo más grande que iba y venía
de manera ocasional. Un buen número de militantes eran marineros del Mar
Negro que destacaban en toda Ucrania por sus cualidades de lucha.

Con sus banderas negras y cañones, los escuadrones de Marusya parecían


barcos piratas que navegaban a través de la estepa ucraniana. I.Z. Steinberg
un observador socialista revolucionario de izquierda, comparó los trenes de
la Druzhina con el Holandés Volador quien podía aparecer en cualquier lugar
y en cualquier momento.

6
Generalmente una carreta o carro abierto con una ametralladora en su parte posterior.

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Viajaban en escuadrones, La Druzhina avanzó para encontrarse con el
enemigo quienes en enero de 1918 eran las Guardias Blancas y la Rada
Central Ucraniana.

Los anarquistas participaron en la implantación del poder soviético en


Crimea. La Druzhina y otros destacamentos anarquistas tomaron la ciudad
turística de Yalta y saquearon el palacio de Livadia.

Varias docenas de oficiales fueron fusilados. Después Marusya se dirigió a


Sevastopol donde ocho anarquistas languidecían en prisión. Las autoridades
bolcheviques liberaron a los anarquistas sin esperar a la atamansha. Marusya
pasó tiempo en la ciudad de Fedosia donde fue elegida como dirigente del
Soviet campesino con lo cual le fue posible organizar más Guardias Negras.

LA BATALLA DE ELIZAVETGRADO
La Durzhina apareció en Elizavetgrado zona centro sur de Ucrania, en enero
28 de 1918. Su presencia, le permitió a la organización bolchevique local
apoderarse del soviet de la ciudad sin derramar una gota de sangre,
expulsando a los social revolucionarios y cadetes, estableciendo su propio
Revkom.

Pronto Marusya se dedicó a su manera violenta usual. Escuchando numerosas


quejas sobre el comisario militar, Coronel Vladimir. Fue al cuartel de éste y
le disparó. Entonces organizó un saqueo a las tiendas de la ciudad y se
distribuyeron los bienes entre los pobres. Al darse cuenta de que la gente
estaba tomando cosas que no necesitaban, se autorizó el trueque de
mercancías, aunque éste estaba expresamente prohibido por el Revkom
bolchevique.

Después Marusya se reunió con el Revkom y lo criticó durante sus


actividades. Decía que sus miembros estaban siendo “tolerantes con la
burguesía”. Estaba a favor de la expropiación implacable de todas las
propiedades adquiridas a través del trabajo de otros y una respuesta violenta
a todo intento de resistencia. Pertenecer a la clase explotadora es un crimen
en sí mismo de acuerdo con Marusya, incluyendo a los miembros del
Revkom. Amenazo con dispersar al Revkom y fusilar a su presidente ya que
la Durzhina se oponía a todo tipo de órgano de gobierno, y no había
derrocado al soviet para reemplazarlo con otro órgano burocrático.

La administración bolchevique de la ciudad estaba extremadamente


preocupada por esta conversación y respondió de una manera típicamente
burocrática mediante la creación de un “Comité para la regulación de las
relaciones con Marusya.” Este comité visitó a Marusya en su cuartel y le

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pidió educadamente que dejara la ciudad, dando a entender que el Revkom
con una significativa fuerza armada. Marusya apenas y se impresionó con
esta amenaza, pero dejó la ciudad pocos días después de haber cargado con
las armas de la Universidad de Policias locales, después de que su alumnado
se había unido a los haidamaks.

El 9 de febrero de 1918 se firmó un tratado de paz entre la Rada Central


Ucraniana y los Poderes Centrales. La Rada Central había ido perdiendo
territorio frente a los ejércitos del Bloque de Izquierda, una de las
disposiciones del tratado permitía a las tropas Imperiales de Alemania y
Austria-Hungria establecer el orden en territorio ucraniano. Las tropas
alemanas y austro-hungaras invadieron Ucrania y ayudados por los
haidamaks de la Rada Central procedieron a hacer retroceder y eliminar a las
Fuerzas Revolucionarias.

Mientras tanto en Elizavetgrado ocurrieron eventos trágicos. La ciudad fue


sometida a los horrores de la Guerra Civil. Con las fuerzas alemanas
aproximándose a la ciudad, los bolcheviques rápidamente comenzaron a
evacuar sus tropas y sus instituciones dejando un vacío de poder. Después
del Revkom de izquierda, repentinamente apareció un nuevo gobierno
llamado “Comité provisional de la Revolución” (VKR). Sus miembros
pertenecían a los partidos del soviet recién derrocado. Los bolcheviques que
quedaron en la ciudad fueron arrestados y encarcelados. Las nuevas
autoridades se dieron cuenta de la necesidad de tener una nueva fuerza militar
para protegerse de las tropas bolcheviques en retirada, reclutando oficiales
que se habían escondido. Se recorrió el campo para encontrarlos y
devolverlos a sus mandos militares. Fueron reclutados campesinos de los
pueblos cercanos y sus vagones fueron requisados. Se ofrecieron armas a
todo aquel dispuesto a luchar contra el Bloque izquierdista y sus aliados.

Inexplicablemente la Druzhina regresó a la ciudad. El destacamento de


Marusya llegó con toda su fuerza, su arsenal incluía 5 carros blindados. En
un principio hubo varios días de paz entre las nuevas autoridades cívicas y
los anarquistas. La Druzhina se apoderó de la estación de tren y molestó a los
ciudadanos principalmente cantando canciones anarquistas. Los anarquistas
enviaban todos los días un camión a recolectar las “contribuciones” de la
burguesía. Los prisioneros bolcheviques permanecieron en prisión.

Entonces la crisis brotó. Hubo un enorme robo en la fábrica Elvorta 40.000


rublos fueron robados de la oficina de nómina y los obreros no pudieron
cobrar su pago. Circulaban rumores que los responsables habían sido
anarquistas, en sanción a la ciudad por la detención de los bolcheviques.

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Marusya decidió ir a la fábrica y ella misma explicar la situación a los
obreros, quienes se dieron cuenta que era una provocación de la derecha.

La sala de reunión de la plantase encontraba repleta y se desbordaba cuando


Marusya llegó (la fuerza de trabajo de la planta era aproximadamente de
5.000 obreros). Dejando su escolta en la puerta, entró sola y tomó asiento
pero no se le permitió hacer uso de sus habilidades oratorias había un
incesante griterío y maldiciones. Frustrada al no poder hablar, Marusya sacó
dos revólveres de su cinturón y abrió fuego sobre las cabezas de la audiencia.
Se desató el pánico, las puertas fueron destrozadas y la gente brincó por la
ventana. Los acompañantes de Marusya se apresuraron a entrar a la sala y la
rescataron. En el camino de regreso a la estación su carro fue incendiado y
ella resultó levemente herida.

Sonó la alarma de la ciudad y la milicia del nuevo gobierno avanzó hacia la


estación, la lucha en la calle continuó por varias horas. Hubieron varias bajas
en batalla ya que los anarquistas se defendieron con ametralladoras y
granadas, pero fueron superados en número y Marusya se vio obligada
retroceder hacia las difíciles estepas deteniéndose en Kanatovo, la primera
estación en la línea de tren. En este punto María se dio cuenta que muchos de
sus soldados habían sido hechos prisioneros y decidió a volver a rescatarlos
enfrentándose al enemigo.

Finalmente llegaron las fuerzas bolcheviques desde el frente, bajo las órdenes
de Alekeksandr Belenkevich -un oficial de alto rango- y exigieron la
rendición de la ciudad. Su demanda fue rechazada, se avanzó valientemente
hacia el centro de la ciudad donde fue atacado por todos lados. Después de
tres horas de batalla. La unidad Belenkevich fue casi eliminada y muchos de
su tropa fueron hechos prisioneros. Belenkevich apenas y pudo escapar en
tren. Las autoridades de la ciudad comenzaron a fusilar a algunos prisioneros.
Sus fuerzas eran dirigidas ahora por dos generales retirados.

Marusya avanzó desde el norte sobre la vía del ferrocarril encontrando


resistencia en los suburbios, los cuales enterró. La VKR ahora disponía de
cientos de tropas bajo el slogan “Abajo la Anarquía”. Estaban armados con
artillería pesada y ligera, metralletas e incluso tres aeroplanos. Con el fin de
preservar a la población, se difundió una historia de que Marusya saqueaba
iglesias. Fue representada como la líder de una banda de ladrones.

Una guerra de desgaste comenzó a lo largo de varios kilómetros a las afueras


de la ciudad. Hubo metralletas y artillería haciendo fuego sin parar. El dueño
de una destilería, Makeyev, facilitó cantidades ilimitadas de alcohol a las
tropas defensoras.

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Para mantener el suministro de carne de cañón la ciudad fue buscando vagos
para llevarlos al frente. Había dos líneas de trincheras: la línea de retaguardia
estaba ocupada por oficiales y metralletas cuya labor era bloquear cualquier
amenaza.

Por dos días (24 y 25 de febrero de 1918) la batalla fue de ida y vuelta,
avanzar y retroceder. El 26 de febrero Marusya recibió un sustancial
reforzamiento, un destacamento de la Guardia Roja, cientos de trabajadores
con una batería de luz y ametralladoras. Avanzaron para atacar junto con las
tropas de María. A las guardias rojas no les fue muy bien, perdieron su
artillería frente a las tropas de VKR y 65 de ellos fueron hechos prisioneros.
Mientras la artillería defensora llevaba ventaja de reconocimiento con
aviones, los cuales también tiraban bombas. Se frustró un atentado anarquista
a las trincheras enemigas, éstas fueron forzadas a retroceder aun más a la
estación de Znamenka. Ahí ganaron nueva fuerza de otro destacamento bajo
las órdenes del social revolucionario de izquierda el Coronel Muraviev, quien
días antes le había quitado Kiev a la Rada Central para el Bloque de
Izquierda.

Las autoridades del VKR en la ciudad enviaron emisarios para que se


acercaran a las fuerzas germano-ukrainianas y les solicitaran ayuda
inmediata. Pero era demasiado tarde. Marusya atacó el norte de la ciudad,
quedando el sur desprotegido.

En un tren blindado conocido como “Libertad o muerte” entró en la ciudad


bajo el mando del marinero bolchevique Polipanov. Las unidades de la
guardia huyeron sin dar batalla. Los marineros se dirigieron directamente a
las autoridades del VKR y demandaron la liberación de todos los prisioneros
incluyendo los soldados de Marusya. El VKR fue obligado a cumplir. Las
tropas del VKR que se encontraban al norte de la ciudad se dieron cuenta que
se encontraban en manos de los bolcheviques.

Marusya y Muraviev entraron en la ciudad. Hubo más saqueos y no solo de


los anarquistas. Pero no hubo represalias masivas; de hecho Polypanov dijo
en una reunión multitudinaria que los tres dias de batalla habían sido
resultado de un malentendido.

Los Rojos mantuvieron el poder en Elizavetgrado hasta el 19 de marzo de


ese mismo año, cuando abandonaron la ciudad. Tres días después llegó el
primer tren alemán.

Las batallas en Elizavetgrado eran típicas de la Guerra Civil en Ucrania


encuentros desesperados, oponentes fanáticos, con un tercer partido más

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poderoso levantando los desperdicios. Elizavetgrado estuvo destinada a
cambiar de manos más veces hasta que los bolcheviques tomaron el poder.

LA GRAN RETIRADA
El bloque de Izquierda intentó organizar la resistencia contra las fuerzas
alemanas en nombre de un gobierno marioneta que se habían propuesto poner
en Khar’kov, fue una lucha inequitativa, solamente comparando números: el
ejercito alemán y sus aliados sumaban de 400.000 a 600.000 soldados contra
las fuerzas del Bloque de Izquierda que eran alrededor de 30 000 incluyendo
ciertos destacamentos anarquistas.

Sin embargo había más que una resistencia simbólica ya que la ocupación de
Ucrania por los poderes centrales ocupó la mayoría de la primavera de 1918.

La Druzhina se detuvo en el pueblo de Berezovka al sur de Ucrania y trató


de obtener una fuerte suma de dinero de los habitantes. Una inesperada
resistencia apareció de un destacamento anarquista rival encabezado por
Grigori Kotovsky. Kotovsky había sido un verdadero bandido antes de la
revolución, lideraba una banda especializada en el robo y el chantaje. La
Revolución lo había salvado de la ejecución, pero ahora los berezovkans no
le darían un solo kopeck. Con una superioridad de fuego, Marusya se vio
obligada a retroceder.

La Durzhina bajó del tren y viajaron a través del país como una unidad de
caballería. El destacamento daba una gran impresión ya que los caballos
fueron acomodados de acuerdo a su color: “una fila negros, una fila de
castaños, y una fila de blancos” entonces negro castaño y blanco. Marusya
montaba un caballo blanco y muchas de las tropas iban vestidas de cuero
mientras que otros continuaban con sus uniformes de marineros. Era común
que la Durzhina causara envidia de la Guardia Roja quien se refería a ellos
como una “Boda de Perros” o nombres peores.

Un punto de encuentro de retirada para los destacamentos rojos había sido


establecido en una enorme hacienda cerca del poblado Preobrazhenka.

Cuando Marusya llegó se encontró a un comandante rojo, Ivan Mutveyev a


cargo. Lo convocó a su oficina y le dijo que estaba dispuesta a recibir órdenes
de él “hasta que llegaran todos los destacamentos y estaba claro quién tenía
la mayoría de gente” Mateveyev visiblemente molesto rechazó “en principio”
discutir sobre “trapos”. Marusya salió furiosa azotando la puerta.

Los bolcheviques decidieron desarmar a la Druzhina antes de que más


anarquistas arribaran. Llamaron a una reunión general de todos los

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destacamentos donde tenían la intención de tomar a todos los anarquistas y
desarmarlos. Esta fue una gran reunión al centro de la propiedad. Marusya
acudió con algunos de sus hombres, pero no todas sus tropas. Los
bolcheviques comenzaron a hablar sobre la unidad y disciplina. Marusya
llamó a su comitiva cuando uno de los oradores comenzó a quejarse de los
anarquistas, dando una señal para irse. Cuando finalmente los bocheviques
hicieron un llamamiento para aprovecharse de la presencia de los anarquistas,
éstos ya se habían retirado de la finca en sus caballos y sus tachankas.

La Druzhina llegó a la línea ferroviaria y avanzaron los escuadrones.


Marusya decidió dirigirse a casa, Aleksandrovsk e intentar defenderlo de las
fuerzas alemanas. La ciudad estaba llena de destacamentos en retirada de la
Guardia Roja. Desde que Marusya había dejado la ciudad pocas semanas
antes, la relación entre la Federación Anarquista y los bolcheviques había ido
cuesta abajo. No obstante los bolcheviques se alegraron al ver a María por su
reputación de guerrera.

El 13 de abril de 1918, unidades del ucraniano Sich Riflemen asaltaron la


ciudad y capturaron la estación de tren. En un almacén cercano encontraron
el cuerpo sin vida de una mujer joven vestida de cuero, inmediatamente se
corrió el rumor de que la famosa Marusya había sido asesinada. Marusya
estaba más que viva y tomó parte en la batalla. Un día después conducían a
Riflemen fuera de la ciudad obligándolos a escapar en botes rio abajo del
Dniper.

El 18 de abril los alemanes entraron a Aleksandrovsk. La Druzhina fue el


último destacamento condenado a dejar la ciudad.

Dirigiéndose al este, la Druzhina se detuvo en la estación de


Tsarekonstantinovka donde se encontró con un desconsolado Nestor
Makhno. Un golpe militar se dio en Gulyai-Pole dando como resultado el
arresto del Revkom local y del soviet mientras Makhno estaba ausente.
Marusya propuso una misión de rescate, pero sabía que no podía realizarla
sola. Primero telegrafió al marinero Polypanov pero rechazó la misión, al
igual que el también marinero Stepanov quien también pasaba por la estación
con un tren lleno de refugiados. Finalmente se alineo a un destacamento de
la Guardia Roja Siberiana dirigida por Petrenko. Marusya aún poseía un par
de carros blindados los cuales se proponía usar como puntas de lanza para el
ataque (Gulyai-Pole estaba a 8 km de la estación de tren más cercana). Justo
en ese momento recibió noticias de que los alemanes tenían a Pologuí en la
línea que tendrían que usar para llegar a Gulyai-Pole. Marusya tuvo que
abandonar su plan y dirigirse al este.

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JUICIO EN TAGANROG
Los destacamentos bolcheviques y anarquistas del Este de Ucrania, se
dirigieron a Taganrog en el Mar de Azov, el lugar que en el aquel momento
se encontraba el gobierno fugitivo del Soviet Ucraniano. Los Bolcheviques
no tenían ninguna esperanza de aferrarse alguna parte de Ucrania y a lo que
ellos correspondían los anarquistas y sus tropas ya no eran necesarios. De
hecho con su constante agitación contra los políticos del partido de Estado,
esto era una obligación ideológica.

Las autoridades de Moscú estaban listas para dar el paso y deshacerse de sus
odiosos aliados. El 12 de abril de 1918 la Federación de Grupos Anarquistas
de Moscú fue suprimida y al menos 400 personas arrestadas. Los
bolcheviques difundieron el hecho como una acción policiaca contra los
elementos criminales, en vez de de la eliminación de la competencia política.
Los anarquistas en Rusia eran demasiado débiles para contrarrestar esta
acción, pero en Ucrania fue otra historia.

Llegando a Taganrog, Marusya se encontró acusada de abandonar el frente


(contra los alemanes) sin permiso. La tarea de arrestarla y deshacer la
Durzhina recayó en la unidad de la Guardia Roja comandada por Kaskin.
Marusya fue arrestada en las oficinas de la Central Ejecutiva del Comité de
Ucrania.

Salió escoltada del edificio y vio al bien conocido bolchevique V. Zatonsky.


Ella le preguntó la razón de por que estaba siendo arrestada: “No tengo idea”
replicó Zatonsky. Marusya lo escupió y llamó “hipócrita mentiroso”.

El desarme de la Druzhina tampoco fue fácil. Las tropas rechazaron


transferirse a la brigada de Kaskin y exigieron saber donde estaba detenida
Marusya. La Federación Anarquista de Taganrog y el constante arribo de
destacamentos anarquistas demandaron a los bolcheviques justificar sus
acciones. Hasta la izquierda socialista revolucionaria apoyaba a los
anarquistas.

Contactado por los anarquistas el comandante en jefe bolchevique Antonov-


Ovseyenko envió un telegrama de apoyo: “El destacamento de María
Nikiforova y la misma camarada Nikiforova, son bien conocidos por mí. En
vez de suprimirlos deberíamos estar formando más como ellos”. El telegrama
de apoyo también fue recibido por varios otros comandantes de la Guardia
Roja y en Taganrog llegó al tren de vapor y blindado bajo el mando de Garin,
un amigo personal de Marusya.

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La principal acusación de los bolcheviques contra María fue el saqueo en
Elizavetgrado tanto antes como después del retiro de la derecha. El otro cargo
principal fue la deserción en el frente de batalla, aunque las tropas de Kaskin
habían dejado el frente antes. Los anarquistas estaban indignados por la
hipocresía de los bolcheviques, quienes habían usado la fuerza anarquista en
las líneas del frente en la Guerra Civil mientras los bolcheviques en la
retaguardia, los apuñalaban por la espalda.

A finales de 1918 se celebró un “Tribunal del Honor Revolucionario”. El


poder judicial estaba compuesto por dos bolcheviques locales, dos social
revolucionarios de izquierda y dos representantes del Bloque de Izquierda del
gobierno de Ucrania. Los bolcheviques presentaron una serie de testigos que
acusaron a Marusya de crímenes los cuales se castigaban con la muerte. Pero
también había en la repleta sala, mucha gente que cuestionaba dichos
testimonios haciendo referencia a los servicios prestados por María para la
Revolución. El anarquista Garin notó que Marusya tenía fe en la justicia del
tribunal revolucionario y dijo: “Si yo no creyera que ella tiene esa fe, mi
destaca- mento la liberaría por la fuerza”.

Al final Marusya quedó absuelta de todos los cargos y a la Druzhina se le


devolvieron sus armas. Marusya y Makhno (también en Taganrog)
organizaron una serie de lecturas en el teatro local y en varios lugares de
trabajo con el tema: “La defensa de la Revolución contra el ejército
Austroalemán en el frente contra las autoridades gubernamentales en la
retaguardia”. La pareja también editó un folleto con este tema.

Después Marusya y Makhno se separaron. Makhno y otros refugiados de


Gulyai-Pole decidieron ir a casa y llevar a cabo una lucha clandestina contra
los alemanes y la Rada Central. Algunas personas de Gulyai-Pole se unieron
a la Druzhina. La presión alemana pronto forzó a los bolcheviques y
anarquistas a retirarse hacía Rostovon-Don. Los anarquistas recogieron
documentos valiosos de los bancos locales -escrituras, contratos, préstamos
y bonos- y los quemaron en la plaza principal. (Cínicos señalaron que se
salvara el papel moneda).

Un testigo presencial del equipo de Marusya describió: “Parecían un grupo


de españoles con el cabello largo y capas negras....Un par de grandes pistolas
dentro de sus cinturones, llevaban granadas en los bolsillos. Los más jóvenes
vestían pantalones acampana- dos y pulseras de oro...”

Por último, el avance alemán se detuvo y el largo retiro podía llegar a su fin.
Pero ahora los bolcheviques habían obtenido territorio donde tenían mayor
preponderancia en número y sería más seguro desarmar a los anarquistas.

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Marusya veía lo que se avecinaba y se salió de la trampa. La Druzhina hizo
un viaje hacia el norte a través de la peligrosa región del Don, viajando a lo
largo de la línea ferroviaria, parcialmente controlado por los Cosacos
Blancos, para llegar a la ciudad rusa de Voronezh, donde se estaba formando
un nuevo frente.

Es difícil seguir las actividades en los pocos meses siguientes. La Druzhina


visitó una serie de poblados rusos cerca de la frontera con Ucrania. Tanto
como los alemanes habían ocupado territorio ucraniano le fue imposible
llevar a cabo actividades ahí.

Encontrando a la Rada Central demasiado radical para sus gustos, los


imperialistas alemanes la reemplazaron con u gobierno títere bajo las ordenes
de Skoropadsky. Pero en noviembre de 1918 los alemanes perdieron la
Guerra Mundial. Como parte del armisticio se les requirió dejar Ucrania. El
gobierno de Skoropadsky rápidamente colapsó y fue reemplazado por El
Directorio, un grupo nacionalista más radical dirigido por Simón Petliura.
Ucrania era ahora vulnerable para la invasión bolchevique, como también de
los filibusteros como Marusya y los campesinos insurgentes como los
Makhnovistas. En el otoño de 1918, la Druzhina formó parte de la orden de
batalla de una fuerza mixta para quitarle Odessa a los Blancos7 quienes se
habían apoderado de la ciudad dado el vació de poder provocado por la
retirada de los alemanes. Marusya entonces incendió la prisión de Odessa. La
ocupación duró poco, los Blancos con el apoyo de las fuerzas aliadas (Francia
y Grecia) no tardaron en recuperar el control.

JUICIO EN MOSCÚ
Marusya apareció en la ciudad de Saratov, hogar temporal para muchos
anarquistas refugiados de Ucrania. Ahí fue arrestada y la Druzhina
desarmada por orden del soviet local. Durante el furioso momento del Terror
Rojo (provocado por el intento de asesinato a Lenin por parte de una
revolucionaria). Marusya bien pudo haber sido fusilada sin juicio. Al parecer
los Chekistas locales se mostraron reacios a disparas a una “heroína de la
Revolución” quien tal vez pudo haber conocido a Lenin en París antes de la
Revolución.

Marusya fue transferida a Moscú y puesta en la prisión de Butyrki (donde


Makhno pasó varios años). Pero pronto estuvo en libertad bajo fianza.
Marusya aún contaba con amigos en puestos altos. El anarquista Karelin y el
7
Existían varios ejércitos denominados por colores durante la Revolución y la Guerra Civil rusa. Los
Blancos eran los ejércitos Zaristas de la burguesía.

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bochevique Antonov-Ovseyenko estaban preparados para poder garantizar
su buena conducta. Su esposo el anarquista polaco Bzhostek también estaba
en Moscú. Al igual que muchos de los antiguos habitantes del Imperio Ruso
con credenciales revolucionarias, habían obtenido trabajos importantes en la
nueva administración. Mientras esperaban el Juicio, Marusya tuvo la
oportunidad de enlistarse en el Proletcult, un movimiento de aprobación
oficial alentaba a los trabajadores en sus talentos artísticos.

Marusya fue enjuiciada en Moscú el 22-23 de enero de 1919, por un tribunal


de “Honor Revolucionario”. Los bolcheviques no se abstuvieron de acusarla
de crímenes los cuales ya había sido absuelta en Taganrog, atizando por el
gobierno títere, exiliado en Ucrania. Ese gobierno había creado una comisión
para investigar los crímenes de María. De acuerdo con el jefe de la comisión
Yuri Piatakov, la Druzhina “desorganizó la defensa contra los alemanes y las
Guardias Blancas” y la misma Marusya “bajo la máscara del proletariado
estuvo muy ocupada con el pillaje. Es simplemente una bandida actuando
bajo la bandera del Poder Soviético”

De acuerdo con la acusación: “M. Nikiforova sin consentimiento de los


Soviets locales realizó, en muchas ciudades, requisiciones a los almacenes
locales, tiendas y sociedades privadas; impuso fuertes contribuciones a los
terratenientes; colectó pistolas y otras armas abandonadas por los haidamaks.
Cuando los soviets protestaban, ella amenazaba rodeando los edificios
soviéticos con su artillería y arrestando a los miembros de los comités
ejecutivos. Su brigada fusiló a un comandante de tropa por no haber seguido
órdenes de fusilar al presidente del soviet de Elizavetgrado y a otros.

Su viejo amigo Karelin como un testigo de carácter la describió como una


persona desinteresada: “Todo lo que tenía lo dio, incluso a los compañeros
que apenas conocía. No se quedaría para ella un solo Kopeck. Ella lo dio
todo...” Karelin agregó que ella era completamente abstemia.

El veredicto fue publicado en el periódico Pravda el 25 de enero de 1919.


Marusya encontrada culpable de “Desacreditar al poder soviético y por las
acciones de su brigada en muchas instancias; y por la insubordinación en
relación con el soviet local en el ámbito de actividades militares” fue absuelta
de pillaje y requisiciones ilegales.

Marusya fácilmente pudo haber sido fusilada por los crímenes por los cuales
fue condenada. Sin embargo, el tribunal la condenó “a la privación de ocupar
cargos de responsabilidad por 6 meses a partir de la fecha del juicio”. El
tribunal anunció que había considerado los servicios que Marusya prestó al
poder soviético en contra de los alemanes.

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REGRESO A GULYAI-POLE
Aunque su condena fue ligera al parecer era mucho para María, seis meses
eran demasiado para una época difícil como la guerra civil. Casi
inmediatamente se dirigió a Gulyai-Pole donde Makhno había hecho un
enclave anarquista a raíz de la expulsión de los Blancos y los nacionalistas.
El 19 de febrero de 1919, Makhno concluyó en un acuerdo con los
bolcheviques donde se le permitía construir una sociedad anarquista. En sus
planes a corto plazo no incluía un enfrentamiento con los bolcheviques.
Makhno estaba particularmente feliz cuando Marusya apareció, conociendo
sus malas relaciones con los bolcheviques le dejó en claro que tenía las
intenciones de observar su condena. Se le solicitó que se involucrara en
cuestiones de jardín de niños. Escuelas y hospitales en vez de asuntos
militares.

Un desagradable incidente sucedió en el 2do Congreso de soviets de Gulyai-


Pole celebrado en la primavera de 1919. Marusya aunque no era delegada,
pidió la palabra.

Cuando comenzó a hablar en contra de los bolcheviques, los campesinos


empezaron a molestarse pues estaban más concentrados en los blancos que
en los bolcheviques que eran sus aliados. Makhno, siempre con un poco de
demagogia cuando se trataba de campesinos, físicamente la bajó del podio.
A pesar de los discursos públicos, María y Makhno continuaron trabajando
juntos. Marusya realizaba viajes a Aleksandrovsk, nominalmente bajo el
control bolchevique, el cual Makhno esperaba poder influenciar. Los
bolcheviques respondían arrestando a los anarquistas aunque oficialmente no
se consideraban como un enemigo del Poder Soviético.

Gulyai-Pole fué visitado en muchas ocaciones por líderes bolcheviques de


alto rango en el verano de 1919, incluyendo a Antonov-Ovseyenko, Lev
Kamenev y Kliment Voroshinov.

Marusya actuó como especie de anfitriona en estas visitas y presionó a


Kamenev para reducir su sentencia ante el tribunal de Moscú. Aparentemente
tuvo éxito.

Las visitas de los líderes bolcheviques tenían un propósito siniestro,


intentaban descifrar cuando dejar de usar a los Makhnovistas como carne de
cañón contra los blancos y proceder a su eliminación. Los bolcheviques
estaban listos para suprimir a las organizaciones anarquistas en las ciudades
ucranianas bajo su control. Se les prohibió realizar reuniones o lecturas, sus
imprentas fueron cerradas y fueron arrestados bajo cualquier pretexto. Esto

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les permitió influir en las urbes anarquistas de Gulyai-Pole y el territorio
controlado por los makhnovistas.

DE VUELTA AL TERROR CLANDESTINO


Después de que se acortó su sentencia, Marusya se dirigió a Azov el puerto
de Berdyansk en mayo de 1919 y organizó un nuevo destacamento con
militantes dedicados a la contra-inteligencia de Makhno y anarquistas
refugiados de las ciudades. Entre las personas de este grupo estaba su esposo
Bzhostek. Había llegado a Ucrania no a visitar a su esposa, sino a reclutar
terroristas experimentados para un grupo clandestino en Moscú.

A principios de junio Makhno y su equipo militar fueron declarados ilegales


por el soviet de Estado. Esto fue un increíble momento lleno de tensión para
los anarquistas ucranianos. Luchando en una batalla perdida contra los
blancos en el Este, ahora estaban siendo atacados por los bolcheviques en la
retaguardia. Makhno respondió intentando salvar algo de su capacidad
mililitar. Marusya tenía otros planes.

Al no ser capaz de desplegar una fuerza militar regular, María decidió lanzar
una guerra clandestina contra sus enemigos, pero necesitaba dinero. Al saber
que Makhno estaba fuera de la ley, ella y sus seguidores tuvieron un
encuentro en la estación de Bolshoi Tolkmak. La reunión con Makhno se
llevó a cabo en su vagón de tren, le exigió dinero para sus actividades
terroristas. Makhno maldijo y sacó su revólver. Era demasiado lento,
Marusya ya había desenfundado la suya. Después de una discusión, Makhno
le dió 250 000 rublos de su tesorería y le dijo que se largara.

Marusya dividió a su grupo en tres secciones de aproximadamente 20


miembros cada una. Un grupo bajo las órdenes de Cherniak y Gromov fueron
enviados a Siberia a volar los cuarteles generales del dictador Blanco
Kolchak. Llegaron a Siberia pero les fue imposible atrapar a Kolchak y
terminaron siendo absorbidos por el movimiento partisano anti-blanco.

El segundo grupo a las órdenes de Kovalevich y Sobolev se dirigieron al


norte hacia Kharkov para liberar a los prisioneros makhnovistas y volar los
cuarteles generales de Cheka. Pero los prisioneros ya habían sido fusilados y
los chekistas habían evacuado la ciudad. El grupo entonces se dirigió a
Moscú para organizar un ataque contra el mando soviético. En la preparación
del ataque llevaron a cabo una serie de robos armados en Moscú y en las
principales ciudades cercanas para la recaudación de fondos.

El 25 de septiembre de 1919, detonaron una bomba en una reunión del


Comité del Partido Bolchevique de Moscú, matando a 12 e hiriendo a 55

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prominentes miembros del partido. En la persecución el grupo fue
aniquilado. Kovalevich y Sobolev murieron en los tiroteos, el resto del grupo
fue acorralado en una casa de campo y decidieron inmolarse llevándose con
ellos un número de chekistas.

En el tercer grupo se encontraba Marusya y su esposo Bzhostek. Se dirigieron


a Crimea la cual estaba bajo control Blanco, con la intención de detonar los
cuarteles del General Denikin, líder de los ejércitos Blancos al sur de Rusia.
Los cuarteles de Denikins en ese momento estaban en Rostovon-Don, pero
tal vez Marusya pudo haber ido en busca de ayuda financiera de otro tipo de
los anarquistas de Crimea.

EL ÚLTIMO JUICIO
Los últimos días de Marusya han sido, mucho tiempo el tema de diversas
leyendas que derivan del hecho de que los acontecimientos en Crimea era
Blanca, siendo imposibles de saber para el “Pueblo Revolucionario”.

Los Makhnovistas Chudnov y Belash dieron versiones contradictorias, como


lo hizo Antonov-Ovseyenko. Solo en los años recientes han salido a la luz
documentos que aclaran el misterio.

El 11 de agosto de 1919, Marusya fue reconocida en las calles de Sevastropol


y junto con su marido fueron arrestados por los Blancos. El grupo de María
desesperado por rescatarla se dirigieron a la región de Kuban, donde
participaron en actividades partisanas contra la retaguardia de los Blancos.

La detención de Marusya fue un gran golpe de la contra-inteligencia Blanca,


estos se dedicaron a juntar información y evidencia en su contra (una tarea
difícil en una situación de guerra civil). Su juicio se llevó a cabo el 16 de
septiembre de 1919 ante el general Subbotin, comandante de la Fortaleza de
Sebastropol.

El dictamen decía:

I.- Que la persona que se hace llamar María Grigorevna Bzhostevik, tambien
conocida como Marusya Nikiforova, tienen los siguientes cargos; durante el
periodo de 1918-1919, al mando de un destacamento anarcocomunista
realizó fusilamientos a oficiales y a ciudadanos pacíficos e hizo llamados a
represalias sangrientas contra la burguesía y contrarevolucionarios.

Por ejemplo:

-En 1918 entre las estaciones de Pereyezdna y Lechiska ordenó el


fusilamiento de varios oficiales, en particular del oficial Grigorenko.

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-En noviembre de 1918 entró a la ciudad Rostovon- Don con un
destacamento armado, participó junto con tropas de Petliura, en la captura de
Odessa, posteriormente tomó parte en el incendio de la prisión de Odessa,
donde el jefe de vigilancia murió por el fuego.

-En junio de 1919 en la ciudad de Melitopol ordenó fusilar a 26 personas


incluido un tal Timofei Rozhkov.

-Estos cargos envuelven crímenes estipulados en los Artículos 108 y 109 del
Código Criminal del Ejercito Voluntario.

II.- Vitol’d Stanislav Bzhostenko es acusado, no de tomar parte en los


crímenes, pero si del conocimiento de éstos y del encubrimiento de las
autoridades a M. Nikiforova.

Ambos fueron acusados y los encontraron culpables y sentenciados a muerte.


Cómo el aparatado II del dictamen indica, V. Bzhostek fue condenado por el
crimen de haber sido esposo de Marusya.

De acuerdo con los reporteros que se encontraban en el juicio, Marusya se


mostró desafiante durante el proceso y juró a la corte después de leída la
sentencia. Ella solo se quebró brevemente mientras se despedía de su marido.
Ambos fueron fusilados.

El periódico “El Telegrafo de Aleksandrovsk” (la ciudad ya era territorio


Blanco) escribió sobre su muerte el 20 de septiembre de 1919: “Uno de los
pilares del anarquismo se ha roto, uno de los ídolos de la negrura cayó del
pedestal... Se hicieron leyendas sobre esta “zarina del anarquismo”. Muchas
veces fue herida, muchas veces su cabeza fue cortada, pero al igual que la
legendaria Hydra, siempre crecía una nueva. Ella sobrevivió y volvía de
nuevo dispuesta a derramar más sangre... Y si, ahora en nuestro distrito la
herencia la herencia de la Makhnovtchina, los remanentes de este venenoso
mal, siguen todavía tratando de prevenir el renacimiento de una sociedad
normal, se esfuerza para reconstruir de nuevo al sangriento Makhno. Este
último golpe significa que estamos presenciando el fúnebre banquete en la
tumba del makhnovismo”

Dos semanas después que se publicaran estas líneas el Ejército Insurgente


Makhnovista recuperó Aleksandrovsk de las manos Blancas.

LA LEYENDA CONTINÚA
Después de que Marusya escapara de la muerte tantas veces, era difícil para
la gente creer que ella realmente se había ido. Esta incredulidad daba la
posibilidad de que aparecieran falsas Marusyas. Hubieron por lo menos tres
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de estas atamashas activas en la Guerra Civil y aparentemente hicieron uso
del terror que el nombre de Marusya provocaba.

Marusya Chernaya. Comandante de un regimiento de caballería en el Ejercito


Insurgente Makhnovista entre los años 1920 y 1921. Fue muerta e batalla
contra los Rojos.

Marusya Sokolovskaya de 25 años de edad, maestra en la escuela nacionalista


ucraniana. Se hizo cargo del destacamento de caballería de su hermano,
después de que éste muriera en batalla en 1919. Fue capturada y fusilada por
los Rojos.

Marusya Kosova. Fue una atamasha en la revuelta campesina de Tambov


durante 1921- 1922. Después de que la revuelta fuera suprimida, desapareció
de la historia.

Otra leyenda de Marusya fue que trabajó como agente secreta soviética. De
acuerdo con esta historia, fue enviada a París a realizar un trabajo encubierta
y estuvo involucrada con el asesinato del líder nacionalista ucraniano Simon
Petliura. Petliura fue muerto por un ex miembro del destacamento anarquista
de Kotovsky. La única verdad en esta historia pude ser el hecho de que los
anarquistas hicieron el trabajo de los bolcheviques.

María Nikiforova representa el lado destructivo del anarquismo, el barrer lo


viejo para dar paso a lo nuevo. No era insensible al otro rostro del anarquismo
(véase el apéndice), nunca disfrutó de la tranquilidad necesaria para continuar
el trabajo constructivo. Aunque ella no tuvo ningún efecto sobre la
Revolución Rusa, pudo haber estado lista para actuar en los momentos
claves. Dedicó sus considerables talentos para luchar contra las legiones
enemigas, pero finalmente cayó en esa lucha desigual.

Las dos fotografías que se reproducen en este trabajo fueron tomadas


probablemente en Elizavetgrado en 1918.

Detrás de una de ellas está escrito: “No piensen mal de mí- M.

Nikiforova”

APÉNDICE
En 1918 Marusya acudió al primer Congreso Anarquista de Moscú en Rusia.
El siguiente texto es un breve discurso que dio, el cual presentó en minutos:

“Viendo la manera en que los anarquistas viven sus vidas, me siento


deprimida por la cantidad de deficiencias que hay en su trabajo. ¿Cuál es la

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causa de esto? ¿La falta de talento? Pero eso no puede ser porque no se puede
decir que no hay talento entre los anarquistas. Entonces ¿Porque las
organizaciones anarquistas están colapsando? Para que esto no siga, los
anarquistas deben corregir sus errores.

En el acercamiento de su trabajo los anarquistas no deben limitarse de cosas


grandes. Cualquier tipo de trabajo es útil. Sacrificarse uno mismo es más fácil
que trabajar constantemente y lograr los objetivos definidos. Este tipo de
trabajo requiere de una gran capacidad de resistencia y una gran cantidad de
energía y además a su lado deben estar dispuestas a someterse a la disciplina,
la camaradería y el orden.

Los anarquistas deben:

Ser modelos a seguir (los anarquistas actuales no tenemos comunas).


Distribuir ampliamente propaganda de manera impresa.

Organizarse y mantener un estricto contacto unos con otros. En este último


punto necesitamos registrar a todos los anarquistas pero es necesario ser
selectivos y apoyar, no tanto a quien conoce la teoría sino a quienes están
dispuestos a llevarla a cabo.

El proceso de la Revolución social es continuo y los anarquistas deben estar


preparados para ese momento cuando se deberán aplicar todas sus fuerzas y
entonces cada uno deberá llevar a cabo su propia tarea sin guardarse nada.

Pero nuestro trabajo debe buscarse en el ejemplo, como en el propio Moscú,


debemos crear una red de huertos con una base comunista. Esta sería la mejor
manera de agitar al pueblo, la gente que en esencia son anarquistas naturales”

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INTRODUCCIÓN
Necháyev partió al exilio y utilizó a Zasúlich como intermediaria en su
correspondencia con otros revolucionarios, lo cual era usual en “El Boy”,
como lo llamaba Bakunin; fue arrestada en Moscú junto con su madre y una
de sus hermanas, el 30 de abril de 1869 devuelta a la capital y encarcelada
sin juicio hasta mayo de 1870. Pasó dos años en prisión sin ser acusada
formalmente. Para Zasúlich, su periodo en prisión le llevó a convencerse de
la necesidad de acabar con la opresión y a identificar su vida en la cárcel con
la situación general de Rusia, que consideraba una enorme prisión. Pasó
varios años de prisión en prisión sin ser acusada de nada formalmente, sólo
fue acusada formalmente cuando las autoridades rusas advirtieron de que
Vera distribuía propaganda prohibida a algunos estudiantes, como también
de extender la conciencia revolucionaria entre el campesinado.

Vera se trasladó a San Petersburgo en diciembre de 1876 tras pasar por


Járkov; en la capital se unió a la recién creada Zemlyá i Volya, para la que
trabajó como tipógrafa. Durante una de sus periódicas visitas a su hermana y
su cuñado en Penza, se enteró en julio de 1877 del azotamiento de Alekséi
Bogoliúbov (pseudónimo de Arjip Yemeliánov) en los calabozos de San
Petersburgo. Su reacción a la noticia la llevaría a la fama internacional.
Bogoliúbov era un estudiante que había sido detenido en diciembre de 1876
por hallarse cerca de una manifestación frente a la catedral de Kazán en San
Petersburgo, juzgado en enero de 1877, y condenado a quince años de
trabajos forzados. Tras haber apelado la sentencia, se hallaba en los calabozos
de San Petersburgo cuando fue azotado en julio. El incidente se debió a que
el general Trépov, adicto a la disciplina y Gobernador de la capital en aquel
momento, entendió que la actitud de Bogoliúbov había sido impertinente y
ordenó su azotamiento como ejemplo y escarmiento. El castigo había sido
ilegal, dicho hasta por las leyes rusas.

Poco después en 1878 atentó contra el general Trépov, gobernador de San


Petersburgo, al que acusó de haber maltratado a un preso político, fue
arrestada y juzgada por el disparo contra el militar. Se había presentado ante
el gobernador fingiendo necesitar un certificado de buena conducta y logró
herirle en la pelvis con el segundo disparo.

Su juicio se celebró en un juzgado civil a finales de marzo, tratando el


ministro de Justicia, recientemente criticado por un juicio político, de evitar
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las connotaciones políticas del atentado de Zasúlich y de lograr su condena,
presionando al juez encargado del caso. Juzgada por un jurado, fue absuelta
tras la enardecida defensa de su abogado, que presentó su caso como un
intento de justicia contra la arbitrariedad de la administración. Habían
asistido importantes personalidades, como diversos ministros o el escritor
Fiódor Dostoyevski, que utilizó el juicio como inspiración para ciertos
pasajes de Los hermanos Karamázov. Su juicio supuso una derrota para el
Gobierno, que quedó desacreditado por la represión política.

Su absolución, sin embargo, hizo que el Gobierno aprobase poco después una
disposición por la que los ataques a funcionarios públicos quedaban
excluidos de los juicios con jurado. Los casos más graves pasaron a depender
de consejos de guerra. Su atentado no sólo conllevó cambios en la forma de
juzgar los casos de subversión y una humillación para el Gobierno, sino que
supuso el comienzo de la campaña de terrorismo contra la administración
autocrática zarista, fundándose en 1879, la organización terrorista más
temibles de los últimos tiempos en Rusia, Naródnaya Volya ( «Voluntad
Popular»).

TESTIMONIO SOBRE VERA ZASÚLICH DE LA MANO DE


SERGÉI STEPNIAK
Hojeando el gran libro de la historia, sería difícil, tal vez imposible, encontrar
un nombre que con rapidez tan fulmínea haya alcanzado una celebridad
universal tan unánime e incontestable.

Este nombre humilde estuvo durante meses en boca de todo el mundo,


inflamando los corazones generosos, y se convirtió en sinónimo de
abnegación y heroísmo.

En cuanto a la persona que era objeto, de este entusiasmo, se sustraía


obstinadamente a la gloria. Huía de las ocasiones, y hasta cuando llegó al
extranjero, donde podía mostrarse abiertamente sin ningún peligro,
permaneció oculta ante la multitud y se negó a romper su incógnito.

Entonces, a falta de noticias ciertas, la imaginación emprendió el vuelo:


¿Quién era aquel ser deslumbrador y misterioso? Se preguntaban sus infinitos
admiradores. Y cada cual la pintaba a la medida de su gusto.

Las almas blandas y sentimentales la imaginaban a modo de doncella


poética, dulce, exaltada como una .mártir cristiana, toda amor y altruismo.

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Los que se inclinaban a ideas más nuevas, se la figuraban como una Némesis
de los tiempos modernos, con el revólver en una mano y la bandera roja en
la otra, llena de altivez y terrible, a manera de la revolución personificada.

Se engañaban profundamente unos y otros. Vera Zasúlich no tiene nada de la


heroína de tragedia seudorradical ni de la muchacha exaltada y romántica.

Es una mujer robusta, y aunque de mediana estatura, a primera vista parece


alta. No es bella. Unicamente sus ojos son bellísimos, grandes, abiertos, con
largas pestañas y de color gris que pasa a ser obscuro cuando está excitada.
Pensativos y tristes en estado normal, estos ojos despiden relámpagos en los
momentos de entusiasmo—lo que sucede bastantes veces,— ó son
fulgurantes cuando habla en burla, cosa que sucede más a menudo. El más
leve cambio de ánimo se refleja en esos ojos expresivos. El resto de la
fisonomía es vulgar. Nariz larguirucha, labios finos, cabeza grande, adornada
con cabellos casi negros.

Es descuidada en lo que se refiere a su exterior. No se preocupa de él en


absoluto. No tiene noción de lo que interesa a casi todas las mujeres: el afán
de ser hermosas. Es sobrado distraída, y, absorta en sus pensamientos, no
tiene ocasión para dedicarse a estos asuntos, que la interesan poco.

Pero hay en ella una cosa que corresponde menos aun al concepto de una
doncella espiritual, y es su voz. En un principio, habla como todo el mundo.
Pero ese estado preliminar dura poquísimo. Apenas la conversación se anima,
alza la voz y habla tan fuerte, como si su interlocutor fuese sordo ó estuviese
a la distancia de un centenar de metros. Y no puede desprenderse de este
hábito, a pesar de todos sus esfuerzos. Se halla tan abstraída, que olvida
pronto las burlas de sus amigos y su propósito de hablar como todo el mundo,
para no llamar la atención de nadie. En la calle, cuando se discute un asunto
importante, empieza a gritar, acompañando las palabras con su ademán
favorito, con su mano derecha, que corta el aire lo mismo que una espada.

***

Pero bajo este aspecto tan sencillo, rudo y nada poético, se esconde un alma
llena de la más alta poesía, profunda como el mar, fogosa y potente, rica en
desdén y amor.

Es muy discreta, aunque a primera vista parece todo lo contrario, porque


habla mucho y entiende de todo. Admite en su intimidad a contadas personas.
No me refiero a esa intimidad superficial, que es el mero resultado de
confidencias recíprocas y de mucha estima, y que entre nosotros sirve de

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norma de relaciones, sino a la amistad que consiste en el cambio de los más
recónditos pensamientos.

No es capaz de aquella amistad espontánea de las almas jóvenes e inexpertas.


Procede con circunspección y no trata de suplir con la fantasía los defectos
de la observación positiva. Tiene pocos amigos, pertenecientes casi todos a
un grupo de antiguos conocidos; pero allí está su mundo, separado del resto
de los hombres por casi infranqueable valla.

Vive con vida íntima y profunda. Padece una dolencia que es propia de los
rusos: la de contemplar su alma, para examinarla con atención, para disecarla
implacablemente, buscando en ella defectos a menudo imaginarios y siempre
exagerados.

De aquí proceden sus frecuentes accesos de melancolía, parecidos a los del


rey Saúl, que la tienen sujeta durante días enteros sin que nadie pueda
desvanecerlos. Entonces aparece distraída, evita el trato de sus amigos y,
durante horas enteras, se pasea por su cuarto, absorta en ,sus tristes
pensamientos, ó huye de su casa para buscar alivio en la única cosa que puede
dárselo: la eterna Naturaleza, impasible y majestuosa, a la cual adora con el
profundo afecto de las almas verdaderamente poéticas. Y durante noches
enteras, a veces hasta la salida del sol, le ocurre vagar sola por las bravías
montañas de Suiza ó por las orillas de sus numerosos lagos.

***

Tiene aquel descontento sublime, origen de las cosas grandes, y que es en


ella el resultado de un idealismo sin límites, base de su carácter. La devoción
que siente por la causa del socialismo data de su niñez, y al fin se ha
convertido en tan nobles conceptos del propio deber, que no hay fuerzas
humanas que basten a satisfacerlos. Una amiga suya, la pintora X, de quien
hablé más arriba, que conocía a Vera hacía diez años, y es persona ingeniosa
e inteligente, viéndola días después de su absolución entregada a uno de sus
arrebatos de negro humor, solía decir:

—Vera desearía disparar contra los Trepof todos los días, ó al menos una vez
por semana. Y como esto es imposible, no puede vivir en paz.

Y la señora X se esforzaba en demostrar a Vera que no hay medio de


sacrificarse todos los domingos, como se sacrifica Nuestro Señor Jesucristo,
y que es preciso conservar la paz del espíritu y hacer lo que hace todo el
mundo.

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Y Vera lo hacía, pero no lograba curarse. Su sentimiento no tiene nada que
ver con el de las almas ambiciosas que quieren dominar a las demás. Antes y
después de ser célebre, durante su último viaje en Rusia, desempeñaba los
oficios más comunes y humildes: los de cajista, doncella de labor, etc.

Y cumplía sus deberes con una puntualidad y diligencia inimitables. Pero


esto no le daba la ansiada paz del alma.

Recuerdo que un día me explicó lo que había sentido cuando oyó de labios
del presidente del Tribunal el anuncio de su absolución. Dijo que no fue
alegría, sino más bien una gran sorpresa, a la que siguió un sentimiento de
profunda melancolía. Y añadió:

—No pude explicarme entonces aquel sentimiento. Pero lo he comprendido


después. Si me hubiesen condenado, no habría podido por la fuerza mayor
hacer cosa alguna y estaría tranquila, creyendo que he hecho por mi causa
todo lo imaginable. Pero ahora que estoy libre he de buscar nuevo trabajo, y
el encontrarlo me parece bastante difícil.

Este discursito, que quedó impreso en mi memoria, pinta su carácter mejor


que podrían hacerlo muchas páginas de comentarios.

***

Su modestia excepcional, inapreciable, no es más que una forma de su


idealismo sin límites. Es como el sello de un noble espíritu en el cual el
heroísmo es una cualidad lógica y aparece en forma divinamente sencilla.

En medio del entusiasmo universal y de una sincera adoración, Vera Zasúlich


conservó toda la sencillez de modales, toda la candidez de corazón que la
distinguían antes de que su nombre estuviese rodeado de una aureola de
eterna gloria. Esta gloria, que habría turbado el juicio de un estoico, la dejó
fría e indiferente hasta el punto de que no hizo el menor esfuerzo para recibir
el homenaje de sus admiradores.

Es un hecho único en la historia del corazón humano y que basta por sí solo
para demostrar la entereza de aquel carácter, que todo lo obtuvo de sí mismo,
sin buscar el concurso de causas exteriores.

Después de realizar su grande acto por íntima convicción moral y sin la


menor sombra de ambición, Vera se mostró esquiva a todas las
manifestaciones del sentimiento popular. Por eso se ha negado siempre
tenazmente a presentarse en público.

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Y su esquivez no es antojo de muchacha, sino más bien un nobilísimo pudor
moral que la impide recibir parias por aquello que, en la magnífica ilusión de
su ensueño, se niega a estimar como acto heroico.—Por eso Vera, que ama
tanto a la sociedad, que habla con tan buen deseo, que no se abstiene nunca
de rehusar una discusión ardentísima, cuando cree no tener razón, —esta
Vera, cuando pone el pie en una reunión cual- quiera, se transforma de pronto
: se vuelve tímida y ruborosa como una colegiala. Su misma voz potente y
sonora sufre un cambio admirable, y se torna dulce, delicada, suave,—viene
a ser, como dicen en burla sus amigos, una voz angélica.

***

Pero hasta el oírle esta voz, es cosa bastante rara, porque en las reuniones
públicas permanece muda como un espectro. Es preciso que el asunto le
interese mucho para que se decida a pronunciar dos palabras.

Si se quiere conocer todo el precio de su noble inteligencia y de su


conversación seductora, hay que oiría en su casa y en presencia de amigos.
Sólo en estas condiciones da libre curso a su agudo y chancero ingenio.

Habla una lengua que es muy suya, rica, variada, que reúne al humorismo
popular cierta ingenuidad de niño. Algunas de sus expresiones son
verdaderas joyas, no de aquellas que se ven en los escaparates de los artífices,
sino de las que Naturaleza le ofrece de su próvido seno.

El rasgo característico de su ingenio es la originalidad. Dotada de una fuerza


de raciocinio de primer orden, Vera Zasúlich la acrecentó con diversos y
formales estudios en varias ciudades de Rusia. Posee la rara aptitud de pensar
así en las cosas grandes como en las pequeñas. Es incapaz de caminar por los
caminos trillados en pos de ajenas huellas. Lo comprueba y lo critica todo y
no acepta nada sin previo y detenido examen. Por eso pone en las cosas más
vulgares un sello característico, que da a sus razonamientos y a sus ideas una
frescura y una vivacidad encantadoras.

Esta originalidad e independencia del pensamiento —aliadas con el conjunto


de su carácter moral—dan singular relieve a su tipo bellísimo. Hablo de aquel
instinto moral, casi infalible, que le es propio ; de aquella facultad de
discernimiento del bien y el mal en las cuestiones más difíciles que ella posee
sin darse cuenta tal vez de sus cualidades. Y ese instinto lo evidenció
admirablemente lo mismo en asuntos de orden interior que en su conducta
ante el tribunal el día de su memorable proceso.

Todos sus consejos y opiniones, aun los menos fundados, son siempre dignos
de tenerse en cuenta, pues rara vez salen frustrados.

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Por lo mismo, Vera Zasúlich reúne todo lo preciso para ser el alma y la
conciencia de un partido. Pero su influencia moral no debe considerarse como
el tipo de una influencia política. Se halla demasiado absorta en sí misma
para influir en los otros. Si se quiere obtener de ella un consejo, es preciso
pedírselo con vivas instancias. Por iniciativa propia jamás se entromete en
ajenos negocios, a fin de aprovecharlos, como suelen hacer los organizadores
y los agitadores. Cumple su deber según los mandatos de su conciencia, sin
querer arrastrar con su ejemplo a los otros.

Su propio idealismo, tan noble y fecundo que la impulsa a batallar por una
causa grande, la hace inca- paz de dedicarse con ardor al trabajo cotidiano,
siempre trivial y mezquino.

Es una mujer de grandes decisiones en los supremos instantes de lucha y de


peligro.

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por Jesús Saller

Las fotografías de Vera Figner que han llegado hasta nosotros explican el
apodo de “Venus de la revolución” por el que fue conocida. Es una mujer
extraordinariamente hermosa la que nos mira desde ellas, de aire reflexivo
pero que refleja una férrea decisión. Perfilar más su imagen nos exige
conjugar ese rasgo con su infancia y adolescencia de clase alta, bulliciosa de
internados y sueños color de rosa, pero también con su descubrimiento de la
miseria del pueblo y las ideas socialistas, y su compromiso absoluto contra
la autocracia, con su lucha y sus veinte años de reclusión en la fortaleza de
Schlüsselburg. Vera Figner ha quedado en la historia como una de las
revolucionarias rusas de la época heroica, pero su longevidad la llevó a
conocer las conmociones de los comienzos del siglo XX e incluso el estallido
de la II guerra mundial.

Vera Figner amaba la poesía y la escribía con asiduidad para expresar sus
vivencias más profundas. Sus versos están dedicados muchas veces a sus
familiares o a compañeros de cautiverio, y buscan una solidaridad de las
emociones que encuentra en la naturaleza sus símbolos preferidos. Nos dejó
también, entre otras obras, un volumen autobiográfico que nos ayuda a
resolver el enigma de su existencia; publicado en 1920, de él hay una
traducción castellana de Valeriano Orobón que, por lo que sé, fue editada en
un par de ocasiones en los años 30 con el título de Rusia en las tinieblas
(Memorias de una nihilista).

PRIMEROS AÑOS
En la primera parte de sus memorias, que abarca hasta su encierro en
Schlüsselburg, Vera Figner nos habla de su nacimiento en 1852 en una
familia noble de la región de Kazán, donde su padre ejercía de administrador
de bosques y luego fue juez de paz. Era este un hombre despótico que
atormentaba a su prole ante la dolorida impotencia de su esposa. Sólo en la
habitación de la vieja niñera hallaban los chiquillos amor y consuelo. Vera,
la mayor de las cuatro hermanas y dos hermanos, era una muchachita
atractiva que hubo de lidiar desde muy pequeña con las atenciones
exageradas de los hombres y que no dejaba de alimentar fantasías, según nos
cuenta, de “brillo cortesano y coronas doradas”. En 1863 es enviada al
instituto de Kazán, donde permanece seis años. Aunque su carácter

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extrovertido y bromista le da algunos disgustos, consigue graduarse con la
medalla de oro que se otorgaba a la primera de la clase.

El regreso a la vida familiar no satisface su mente inquieta y pronto Vera


emprende estudios de medicina en la universidad de Kazán. Es la época
también en la que contrae matrimonio con Alekséi Filíppov, joven abogado
que desempeñaba un cargo de juez de instrucción. En la primavera de 1873,
cuando el profesor de anatomía Piotr Lésgaft, que dirigía su formación, es
expulsado de la cátedra por sus ideas políticas, Vera y su hermana Lydia,
deciden viajar a Suiza para continuarla allí. Con ellas va Alekséi, tras
abandonar un trabajo que le resultaba repulsivo. En Zúrich, Vera se concentra
en la medicina, pero desarrolla además un gran interés por las doctrinas
socialistas, que le hacen comprender lo inútil de las medidas paliativas que
podía aportar al pueblo con su profesión, y la necesidad de promover la
revolución. Esto la lleva a distanciarse de su marido, más conservador, que
vuelve pronto a Rusia, y a integrarse en un grupo revolucionario. Cuando la
estructura de este es desmantelada en Rusia en el otoño de 1875, Vera es
convocada, y aunque está a punto de terminar sus estudios, en diciembre de
ese año viaja a San Petersburgo y en seguida a Moscú, sede de la
organización caída. Allí se encuentra detenida su hermana Lydia. Vera
trabaja para liberar a sus compañeros mediante sobornos, y luego va a

Yaroslavl, donde realiza un examen que le da un título de cirujana; a su


regreso a San Petersburgo, obtiene también el de partera. No obstante,
formalizado su divorcio en Kazán, su vida va a estar volcada a partir de
noviembre de 1876 en la lucha revolucionaria.

TIERRA Y LIBERTAD
Un hito importante en la agitación de aquella época fue la gestación en San
Petersburgo del programa de los naródniki (populistas), que se proponían
llevar a las aldeas un mensaje basado en la recuperación de la vieja institución
rusa del mir u obshchina (propiedad comunitaria de la tierra). Estos esfuerzos
se concentrarían en alguna región con mayor tradición revolucionaria, como
la del bajo Volga, e irían coordinados con atentados contra elementos
destacados del sistema autocrático. Vera participa en la elaboración de este
programa. En el otoño de 1876 se constituye una sociedad denominada Tierra
y libertad (Zemliá i Volia), que asume los objetivos de los naródniki y
organiza manifestaciones y huelgas ese mismo año en la capital. Reprimidas
estas con violencia, los juicios que siguen evidencian la brutalidad del
régimen y son un apoyo propagandístico importante para el movimiento.

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Vera trabaja en esta época tres meses de médica en un distrito rural y
contempla la espantosa miseria del pueblo. En marzo de 1878 se establece
con su hermana Yevguenia, cirujana recién graduada, en el distrito de
Petrovsk, cerca de Sarátov, donde asisten a los muzhiki y organizan una
escuela. La inquina y persecución por parte de las fuerzas vivas de la
localidad no se hace esperar, y es entonces cuando concluyen que sus
esfuerzos son inútiles y sólo por la violencia será posible llevar a las masas
la conciencia de su poder. El 2 de abril de 1879, Aleksandr Soloviov atenta
sin éxito contra la vida del zar y al saberse que había visitado a las hermanas
hacía unos días, estas han de abandonar la región. Por estas fechas Vera
decide ingresar en Tierra y libertad, tras dejar el pequeño grupo en el que
militaba.

LA VOLUNTAD DEL PUEBLO


En los años 1878 y 1879 el doble programa de Tierra y libertad de preparar
una revuelta en el campo al tiempo que se realizaban acciones individuales
se decanta principalmente hacia las segundas, al considerarse que sólo estas
serían capaces de crear una desorganización que propiciara la sublevación de
las masas. Sin embargo, personalidades destacadas, como Gueorgui Plejánov
o Mijaíl Popov cuestionaban el argumento y se oponían a esta deriva. La
polémica entre “didácticos” y “terroristas” se agrava tras el atentado de
Soloviov y acaba provocando una escisión. Vera está con los segundos, que
adoptan el nombre de Voluntad del pueblo (Naródnaia Volia) y se organizan
en grupos secretos de una forma rígidamente centralista bajo un Comité
ejecutivo. Su finalidad es introducir la libertad política, proclamar la
república, convocar cortes constituyentes y entregar la tierra a los
campesinos, con el terrorismo como un instrumento esencial de agitación
para favorecer la insurrección. No obstante, la labor propagandística y
organizadora nunca se dejó de lado. Pronto se cuenta también con una
sección independiente formada por oficiales del ejército.

Vera, establecida en Odessa, participa en los necesarios trasiegos de la


dinamita revolucionaria, cuya elaboración estaba a cargo de Nikolái
Kibálchich, ingeniero y tío paterno de Victor Serge. Se suceden diversas
tentativas de volar el tren imperial y el 5 de febrero de 1880 se produce una
explosión en el Palacio de Invierno que origina numerosos muertos, pero no
consigue sepultar el comedor donde se encontraban en ese momento el zar
con su familia y el príncipe de Hesse. Estos hechos hacen crecer
enormemente la popularidad de la organización, aunque al mismo tiempo
arrecian las detenciones y con ellas cae la hermana de Vera, Yevguenia, que
es deportada a Siberia. La negativa del gobierno francés a extraditar a uno de

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los implicados en estos atentados, refugiado en París, fue un éxito moral
importante. Tras intensos trabajos preliminares para la realización de otro
intento contra el zar en Odessa, que resultan inútiles, Vera Figner va en julio
de 1880 a San Petersburgo, donde se suma a los planes que allí se están
desarrollando.

Desde una quesería montada por ellos en la Sadóvaia petersburguesa, lugar


frecuente de los paseos del autócrata, los revolucionarios excavan una mina
en la que colocan una buena cantidad de dinamita. Por si falla, más bombas
y puñales están también preparados. Por fin, el 1 de marzo de 1881, domingo,
tras un registro en la tienda el día anterior en el que la policía
sorprendentemente no fue capaz de dar con nada sospechoso, los nihilistas,
al no poder usar la mina, pues se cambió el itinerario del paseo, liquidan con
sus bombas de mano a Alejandro II; inmediatamente, hacen pública una carta
a Alejandro III exigiendo el fin del absolutismo.

La represión que sigue es feroz. Cinco de los implicados son asesinados ya


el día 3 de marzo, entre ellos, Nikolái Kiválchich y Sofia Peróvskaia, una
heroica mujer de origen noble que salvó con su decisión el éxito de la
empresa en sus últimos y complicados momentos. Vera parte para Odessa
por orden del Comité ejecutivo y en octubre es enviada a Moscú, donde este,
diezmado, se había visto forzado a replegarse. Alejandro III se reafirma en
su rechazo a cualquier reforma y todos en Rusia temen o ansían nuevos y
espectaculares golpes de los revolucionarios. Estos han perdido mucha
capacidad operativa, pero Vera organiza a finales de año un atentado en
Odessa contra el fiscal militar Strélnikov, sádico sin conciencia que es
ejecutado el 18 de marzo de 1882. En junio, establecida en Járkov sabe que,
tras las últimas detenciones, es ella el único miembro del Comité ejecutivo
que está en libertad en Rusia.

La Voluntad del pueblo agoniza y en diciembre el escritor Nikolái


Mijailovski se entrevista con Vera para pactar una tregua con el gobierno.
Este ofrece medidas liberalizadoras y una amnistía a cambio del cese de la
actividad terrorista, pero ella intuye la trampa y se opone al armisticio;
entonces trata de reconstruir la organización y dotarla de una imprenta, pero
todo fracasa. El 10 de febrero de 1883, es arrestada en la calle en Járkov y
enviada a la capital el día siguiente. En el departamento de policía recibe la
visita de altos dignatarios que se acercan a ver a la fiera enjaulada. Pronto la
llevan a la fortaleza de Pedro y Pablo, donde permanecerá veinte meses, hasta
la vista del proceso. Allí tiene noticia de nuevas detenciones, y traiciones que
la dejan desolada. Se refugia en la lectura y el estudio; en ese tiempo llega a
dominar el inglés.

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En septiembre de 1884 tiene lugar el juicio contra ella y otros trece
revolucionarios. En su alegación ante el tribunal narra cómo conoce en el
extranjero las ideas

socialistas y la seducción que le producen, su regreso a Rusia, su


identificación con los naródniki y su conversión al programa violento de la
Voluntad del pueblo cuando comprende que la concienciación de los
campesinos es perseguida como un crimen. Agotada, pero satisfecha tras el
esfuerzo realizado, recibe la calurosa felicitación de los acusados y sus
defensores. Condenada a la muerte en la horca, renuncia a pedir el indulto,
pero la pena es conmutada a trabajos forzados a perpetuidad. La autocracia
teme las secuelas de asesinar a otra mujer tras la Peróvskaia. Pocos días antes,
Vera había visto a su madre por última vez.

VEINTE AÑOS DE ENCIERRO


Muy de mañana el 12 de octubre de 1884, cinco horas de vapor por un
luminoso y apacible Nevá llevan a Vera de la fortaleza de Pedro y Pablo a la
de Schlüsselburg en el lago Ládoga, blancos muros coronados de altas torres.
Comienza así una vida de días interminables y noches febriles, con el solo
consuelo de sentir que sigue la lucha, de ser un eslabón, junto a otros muchos,
contra la tiranía y la miseria, de vivir aún y esperar. “¡No estás sola… No
estás sola…!” Pronto aprende el arte de golpear en la pared para comunicarse.
En enero de 1886 logra que se le permita compartir la hora del paseo con otra
condenada política, Liudmila Volkenstein y en primavera se les concede
además cultivar una huerta; son pequeños privilegios que se reparten
aleatoriamente, y Liudmila y Vera deciden renunciar a ellos para tratar de
conseguir que se extiendan a todos los presos.

En 1889, cuando se les da recado de escribir es cuando Vera tiene por primera
vez la tentación de expresar sus emociones mediante versos; una epidemia
lírica arrebata por entonces a los reclusos de Schlüsselburg. Poco después,
cuando los libros de contenido social son purgados de la menguada biblioteca
tras una visita de inspección, Vera se declara en huelga de hambre, pero ha
de interrumpirla por la presión de sus propios compañeros, que amenazan
con suicidarse si ella llegara a morir; este comportamiento la hiere
profundamente. La mejor época fue cuando un comandante más conciliador,
permitió, ya en el segundo decenio de encierro de Vera, enriquecer la
biblioteca, e incluso que los presos dispusieran de los recursos de un museo
y la biblioteca municipal de San Petersburgo; también facilitó que en las
horas de paseo pudieran comunicarse libremente todos. Estas pequeñas
mejoras, leer y aprender eran su mayor estímulo. Vera estudió con dedicación
bajo la dirección de compañeros más versados en esas materias: física,

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química, botánica, entomología, geología y mineralogía. Las preparaciones
de plantas que realizaron llegaron hasta la exposición de París, donde fueron
muy elogiadas. Además hacían trabajos artesanales y cultivaban la tierra con
tesón y excelentes resultados.

En 1896, Liudmila y otros cuatro reclusos son liberados por la reducción de


penas promulgada tras la coronación de Nicolás II en 1894. En 1897 se les
permite correspondencia con la familia ¡dos veces al año! Su hermana Olga
le cuenta las disputas entre naródniki y marxistas, y la constitución del
Partido Socialdemócrata en 1898. Las revistas que reciben también abundan
en esta polémica que acaba provocando división y agrias discusiones. En
1901, tras trece años sin ingresos en la fortaleza, el grupo de trece reclusos
que allí habitan se incrementa con el joven Piotr Karpóvich, que había
ejecutado al ministro de Instrucción Pública, responsable de una infame
represión. Él les trae noticias de una nueva Rusia en movimiento donde
obreros y estudiantes se organizan, y les profetiza la revolución “para dentro
de cinco años”. Se integra bien con los “viejos populistas” a los que aporta
dosis de intrépida energía.

Con el nuevo siglo, el ambiente en la fortaleza se ha relajado bastante y ha


mejorado la alimentación y la libertad de movimientos de los presos; la
biblioteca dispone de cerca de dos mil volúmenes. El gobierno tiene otros
desafíos y ya no hostiga a los viejos naródniki, testimonio de un tiempo ido;
los altos dignatarios tampoco los visitan como hacían antes. Sin embargo, en
marzo de 1902 hay un conato de regreso a la antigua disciplina, y en mayo
una visión cruel cuando se trae a la prisión y se aplica en ella la pena de
muerte a Stepán Balmachov, que acababa de ejecutar al ministro de Interior
Dmitri Sipyaguin. Un año después, Vera recibe con indignación la noticia de
que su condena ha sido conmutada a veinte años de reclusión a petición de
su madre, que ha quebrantado con la solicitud la palabra que le había dado.
La explicación llega con una carta en la que le comunica que se está muriendo
de cáncer tras dos operaciones. Vera la contesta pidiéndolo humildemente
perdón y la respuesta no se hace esperar: “Un corazón de madre no guarda
rencor por las ofensas sufridas.”

UNA NUEVA VIDA


Delicada de salud tras el fallecimiento de su madre, Vera no aguarda con
alegría el momento de su liberación, con el pensamiento de que tal vez es ya
demasiado tarde. Además, despedirse de sus compañeros, a los que no
volverá a ver, significa dejar atrás a los que son todo su mundo. En la tarde
del 29 de septiembre de 1904 un vapor la devuelve a la fortaleza de Pedro y
Pablo, donde la visitan su hermano y sus hermanas, jóvenes de sus recuerdos

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transformados en adultos a los que apenas reconoce. Así concluye el relato
de sus memorias. Desterrada en Arjánguelsk hasta 1906, Vera vive luego
ocho años en el extranjero, desde donde realiza una importante labor de
agitación contra las crueldades de la represión zarista.

La voluntad del pueblo fue una referencia del activismo emancipador en


Rusia, aunque con la industrialización creciente, el auge del Partido
Socialdemócrata la fue dejando en la sombra. Parte de sus objetivos serían
recogidos por el Partido Socialista Revolucionario a partir de 1901, y de
hecho, Vera militó en este partido entre 1907 y 1909. En 1914, con el
estallido de la guerra, regresa a su patria, pero es detenida en la frontera y
confinada en Nizhni Nóvgorod; en diciembre de 1916 consigue establecerse
en Leningrado y allí vive las convulsiones de un proceso revolucionario que
acaba defraudando sus expectativas. Tras la guerra civil, intenta aportar algo
en el dominio cultural apoyando proyectos como el comité y el museo
Kropotkin. Vera Figner falleció en Moscú el 15 de junio de 1942.

Los reclusos de Schlüsselburgo es otro libro de Vera Figner del que existe
versión castellana (Cenit, 1931, trad. de Braulio Reyno). Se trata de una
colección de biografías en las que honra la memoria de los que fueron sus
compañeros en la fortaleza, entremezclando información sobre ellos y sus
propios recuerdos. Hombres y una mujer, Liudmila Volkenstein, de todos los
orígenes sociales, obreros, científicos y poetas quedan hermanados por la
lucha contra un régimen tiránico y la convivencia, el trabajo y la amistad
entre los muros del fortín que guarda la entrada del lago Ládoga.

Eran aquellos tiempos heroicos. Los destinos que se entrecruzan en la


narración nos dejan un gusto desolado y amargo. Jóvenes entregados
noblemente a la causa, torturados y condenados, decenas de vidas truncadas,
en las que muchas veces era el suicidio la solución más razonable. Crónica
dolorosa de una Rusia en tinieblas.

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