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Descubrimiento

Cartografía anterior al

INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992


El nuevo continente y los mitos mis tierras imíiÍus por el occidente se tendría
que criiiur el océano Padhco.
t irr.fxi Cristóbal ( o- 1j gesta de (x)lón ya a historia l'oco im-
k)n a Ij isb que denomi- poru lo que creyera sobre las tierras que habla
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nó Sin ViKidar rrujvo el descubierto y su vinculación con Asia, o que


final de una larga aven- un erior de cálculo lo hubiera impulsado a tea
tura que en su desarro- bar su hazaña y que este error se hubiera Ro-
llo nn evuvo ae.nu de lado mas de trece siglos atrás. Si bien se sabe
7.u/obris > de dudas. EJ que los vikingos llegaron antes, sus viajes, e in-
12 de octubre Je I4'.C desembarcó en tierra c¡us« su btcvi- colonización de tierras de Ame
que creyó asiincj, «a>mpi<>band:>* de oj rca- tin del Morir, no luvírmn mayor trascenden-
ñera lo que mucho tiempo antes habíin iscgu cia en la historia de la humanidad, ti obtuvo
rado algunos cartógrafos y marinos- que debido de arnbat al Asia cru/andi> el Atlituico hate
a la esfetiudad de la (ierra era factible llega: a único el viaje de Colón y sobre todo sus conse-
oriente naset^ndo hacia el occidente. cuencia*
Lsta ruta era mis lar¡^ de lo previs'o, aun- L cierto que alpinos historiadores antiguos
que a cambio de ello resultaba directa y libxe de llegaron a mencionar la existencia de tietras y
intrusos y pirata. De cualquier manera, todo hasta dr un umuneri'e put los mismos rum-
parece indicar que Colón nunca aceptó que bo!,, pero iiií afirmaciones nunca dejaron de ser
Sanio Domingo. La F.spañola y demás tierras catalogadas como mitos o supercherías. Actual-
que pisó formaran pane de un ¿turro conti- mente existe una reconsideración sobre la vera-
nente, innrugiiiado hasta entonen por los ha- cidad de rales dichos, pues los historiadores
hitantes del Viejo Mundo, pues se asegura que modernos —la Historia misna, como ciencia,
ha¿ta tu muerte afirmó que las cierras que ha- lo es— advierten que lo que se cunóte tomo
bía visitado pertenecían a las Indias y que, por mítico no debe ser desechado sin más. ya que
ende, sus habitante, sólo podían ser indios. entre símbolos y metáforas puede estar oculto
T.n cambio, aquellos que acompañaron a algún suceso, alguna lejana realidad.
Colón y los que siguieron llegando a las islas EJ historiador griego Plutarco, que si si ó en-
antillanas impulsados por el afín de aventuras tre Ioj afros 46 y 120. recogió la* aceraciones
y por La codjda que despenaban los relatos de de antiguos autores en el sentido de que al oc-
los marinos y los informes del propio Almiran- cidente dd mundo europeo, al otrn lado del
te pronto se convencieron de lo contrario. No Atlántico, se extendía «un gran continente»
obstante, las dudas sólo se despejaron por com- donde Zeus mantenía a su padre Saturno, el
pleto cuando se cumplió el periplo de Fernan- dios del tiempo, como prisionero. No obstante,
do de Magallanes y Sebastián EJcano. quienes bastó la referencia a los dioses para descartar
comprobaros) que para llegar a la India y de- por mítica la existencia de esas nenas.
CARTOGftAJlA ANTE#lo# Al DESCUBMMIEVTO

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Cuatrocientos años anres que Plutarco, en el Sin embargo, los mitos y leyendas se han I MNfAMUVDl IW2- Claudio Pío-
324 a.C.. el griego Teopompo dio a conocer un convertido en material muy importante para <to¿nítido
rneo Noenindiamadera
aalide'•b xJohanna
an.
relato en el que afirmó que al occidente del los historiadores actuales. Sdwiim mint |»|*l. iluminad» al
Adámico lubla una tierra continental llamada En todo caso, la Troya de Homero no fue tempic- BiWiotíC! Apcstdlia Villa-
na. Cjud&d dd Vaticano,
MeírópúU, pero un historiador romano llama- mis que un mito encerrado en un poema hasta
do Eliano, que vivió en el siglo III de nuestra finales del siglo pasado, cuando el «loco» Hein-
era, alrededor de quinientos o seiscientos años rich Schliemann empezó a levantar la costra
después que Teopompo. recogió dicha narra- que la ocultaba, y en ese momento, silenciadas
ción en su ohra Vana Historió y descalificó lo sus burlas y sus dudas ante la evidencia, los ar-
dicho por el griego, a quien tachó de ser -un queólogos y los historiadores se pusieron a ca-
insigne arreglador de fibulas-. var. Encontraron así no una, sino nueve ciuda-
la mayoría de los historiadores antiguos, des. en aquellas tierras bajo el dominio de los
canto griegos como romanos, sólo aceptaban turcos, mientras que Schliemann, después de
que en el inmenso océano, entre las costas occi- esa hazaña, prosiguió desenterrando mitos.
dentales europeas y africanas y las orientales de Ya que hablamos de la Troya de Homero,
Asia, había unas cuantas islas. Hoy sabemos vale la pena consignar que hoy se da por cieno
que los juiciosos se equivocaron y que los fan- el viaje de Ulises. Los episodios están narrados
tasiosos acertaron. por uno o varios poetas, no por historiadores;
No queremos adivinar, aunque a eso condu- están llenos de figuras y metáforas; en ellos
ce la falta de datos, la manera en que llegó a la campea la imaginación creadora y no la lógica
mente de aquellos autores la idea de esa tierra escueta de los hechos. A pesar de todo, dicho
continental, ni tampoco tratar de «ver» detrás viaje tuvo lugar y ha sido parcialmente recons-
de esa nebulosa las costas de otro continente. truido, c incluso se han llegado a señalar los
OUTOGRAftA HtSTOttCA DEI ENCUEVTIQ Ut Dt» MlIh'DQS

quinientos años Colón llegó a un nuevo conti-


nente, como habían dicho que era posible au-
tores de aquellos míticos relatos.
Por otra pane, sabemos que. aproximada-
mente mil años antes de nuestra era, tarte-
sios, fenicios, cartagineses, griegos y cretenses
dominaban las arto de la navegación y cruza-
ban el Mediterráneo de una a otra orilla. Así
como que unos siglos después, entre el VII y el
VI a.C.. se efectuaron las primeras travesías his-
tóricas en aguas del Atlántico, una por marinos
fenicios, organizada por el faraón Ñecos II, que
circunnavegó Africa, y la oirá por el griego Co-
leos, que, navegando en el Mediterráneo, fue
arrastrado por fuertes vientos. Según Heroto-
do, este viaje se efectuó antes del año 650 a.C.
También liay noticias de la travesía que rea-
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lizaron los cartagineses Hannon c Hilmicon,


quienes viajaron simultáneamente en sentido
opuesto, uno hacia el sur por la costa atlántica
de África y el otro hacia el none por el borde
europeo que daba al mismo mar. Más tarde,
aproximadamente a la mitad del siglo IV a.C.,
se realizó el viaje de Piteas, quien recorrió las
costas atlánticas de Europa hacia el norte y lle-
2. lUMML-NDL 1483. Macrobio No puntos de las costas atlánticas a «Junde Uliso gó a una isla que probablemente fuera la Gran
indies ftcib I4J em dc ilamctro.
GnWm a naden lobrr pipeL fue a parar, para luego regresar al Mediterráneo Bretaña.
Tomado ct A. L NowkduAW Fee- y a su propia casa, tras varios años de amencia.
iimilt Allti. Naturalmente, ningún historiador se atreve-
ría a conjeturar sobre la posibilidad de que ma La cartografía antigua
linos de tiempos remotoso, griegos o no, hu-
biesen llegado a extraviarse en el Atlántico. En relación a estas primeras navegaciones
Que, perdido el rumbo, navegaran al occidente oceánicas de los griegos y a lo que de ellas se sa-
hasta tocar tierras desconocidas, despobladas, be con certeza cabe advertir que los especialis-
habitadas tan sólo por el tiempo, y que alguno tas no cuentan con ningún fragmento original
o algunos de ellos hubiesen logrado regresar. de su cartografía y sólo conocen unos pocos
Si seguimos imaginando un poco más po- datos sobre las más antiguas cartas geográficas,
dremos Ycr la sorpresa y la incredulidad que los por vagas alusiones de los autores antiguos.
relatos de los que volvieron suscitaron y cómo, Para registrar y comunicar una parte de las
poco a poco, con la repetición, las deformacio- observaciones que hacían sobre el mundo que
nes y luego el paso de los siglos, no pudo que- les rodeaba, los hombres primitivos dibujaron
dar de aquella aventura singular, si por casuali- mapas. No son pocos los especialistas que ase-
dad hubiera tenido lugar, más que fragmentos guran que los primeros mapas fueron anterio-
nebulosos, un poco de leyenda y la invocación res a la escritura. Se conocen pinturas rupestres
nostálgica de los mitos. que representan rutas de cacería; pequeños ma-
Se antoja imposible descubrir la verdad que pas nórdicos labrados en dientes de morsa; ma-
contienen aquellas viejas historias. Los mitos pas chinos de aproximadamente 2.800 años
suden llegar hasta nosotros como cantos o a.C.; incisiones cuneiformes sobre tablillas de
cuentos, como ficción o como trozos de gestas barro de hace más de cuatro mil años, que sin
poetizadas. Pero no podemos negar que hace duda fueron los mapas primitivos de Mesopo-
lamia; antiguos mapas egipcios en pergamino y neo de Tales de Mileto, realizó el primer mapa,
aquellos otros a los que antes nos referimos: los que mis tarde perfeccionó Hcrodoto. además
mapas griegos, cambien en pergamino, del siglo de hacer una descripción del mundo conocido.
via-C. De este último trabajo se han conservado algu-
Hcrodoto, que vivió en el siglo V ¿G. dio nos fragmentos, con los que es posible recons-
noticias de los primeros mapas del Ecumene he- truir la geografía de entonces.
chos por filósofos jonios. Años mis tarde, Es- Según Agatcmero, geógrafo del siglo III d.C..
: rabón de Amasia, que vivió del año 60 a.C. al quien dispuso de fuentes que después se per-
20 de nuestra era y que también se ocupó de dieron, el propio Mecateo de Mileto elaboró lo
los mapas, aseguró que Anaximandro, que vi- que se considera la segunda carta geográfica. Y
vió en el siglo VI a.C. y fue discípulo y coterrá- según afirma Eustacio, el autor de la tercera

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INDI ANOOSAJtW O COT-


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carra fue Demócrico y el de la cuarta hudoxio. que fueiiin empleadas por primen vez por
Cabe mencionar que Dicearco, quien vivió en Hiparen (I d.C). r1. ,* 1 W<
el siglo IV a.C.. fue auior de Lu cartas geográfi- La carta cuadriculada del Mediterráneo que .2 CSLlb ñll S t l-
cas llamadas de «diafragma», porque la linca hilo Marino lue una cana náurka v en ella el
axial tic separación que pama de las Columna* Mediterráneo apareció bien proporcionado, sin
de Hercules pasaba por Rodas y llegaba al Asia. el alargamiento absurdo que dibujó Ptolomeo. US Ui>[|.féput aputiu _<
Aquí vale recordar que Sócrates, en el Ft- Ijs cartas de Marino se siguieron utilizando en < 'rujiiov\ i.uuas
KjcjIj
, 13 > Ahraíuíi
grillo m Icpu1. Vi
dún, dejó traslucir la reorla de una tierra esféri- el Mediterráneo durante 1.200 años hasta el si-
ca sostenida en el centro del mundo por su glo Xlil, cuando en la cartografía se introdujo la
propio equilibrio. Esta t«>rú y otros elementos red de rumbos y los navegantes empezaron a
pitagóricos que aparecen en los Diálogos plató- emplear la brújula o aguja náutica. La vigencia
nicos, el Ftdón v Gorgias. fueron tomados de de las cartas de Marino de Tiro se explica, enrre
Filolao, uno de los primeros discípulos y segui- otras cosas, por el uso de la cuadricula que, a
dores de Pitágoras. falta de indicaciones, permitía tener una idea
Por lo que toca al impulso casi simultáneo de la) distancias por el valor de medida de cada
de las ciencias y su repercusión en la cartogra- cuadricula.
fía. conviene recordar que quien bautizó a k Por lo que respecta a los mapas de Ptolo-

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geografía, Eratóstenes de Cyrcnc (275-105 meo, hay que decir que tanto el general como
a.C ), trazó mapas con meridianos y paralelos los regionales fueron hechos para su utilización
tan precisos, que su meridiano de 39.6% kiló- en tierra y no en la navegación. Su influencia
metros sólo discrepó un uno por ciento del fue enorme hasta el punto de que uno de los
moderno 27 mapas de su Geografía, el Mapamundi, se
Desgraciadamente, el increíble acierto de volvió referencia obligada durante la última
Eratóstenes no llegó a ser aprovechado, porque etapa de la Edad Media. Su Afín fue traducido
un siglo después Posidonio de Apamea redujo al latín en el siglo XV por Emanud Chrysolas v
inexplicablemente los meridianos a 29.000 ki- su discípulo jacobus Angelus, qui;n lo terminó
lómetros. Eitc error fue adoptado por Claudio en 1410. A partir de esc momento ciruiUron
Ptolnmeo (100-178 d.C.). quien, a través de su muchas copias, y cabe agregar sobre ese Mas
Geografía y de su Almageito, lo transmitió a sus que se han suscitado muchas discusiones por-
seguidores por mis de trece siglos, entre ellos que no se conocen reproducciones anteriores al
afganos contemporáneos de Colón, como Pa- siglo XIII.'
blo del Posto Toscanelli. De este siglo XJI1 es precisamente el manus-
Por ello, el genovés siempre ruvo en alta es- crito llamado Vatflpnb, que se conserva en el
tima a Toscanelli, pues al creer que el planeta monasterio del Monte Athos, lo cual coincide
reñía un diámetro menor que el verdadero, en parte con lo afirmado por Ragrow en el sen-
cuando se encontró en alta mar tuvo la certeza tido de que los escritos de Ptolomeo fueron
de que las cierras asiáticas que buscaba aparece- reunidos en el siglo x o en el XI por un escriba
rían frenie i sus ojos, y nunca quiso aceptar bizantino. No obstante, y de manen contradic-
que en realidad se había copado con otro conti- toria, el propio Bagrow asevera que si se estu-
nente, puesto que Asia se encontraba mucho dian los nombres tribales de la parte occidental
más lejos. Así pues, es legítimo pensar que de Rusia que aparecen en ellos se advierte que
aquel cálculo equivocado quizá influyó en Co- los mapas fueron hechos en el siglo Kill.
lón para que se embarcara para seguir una ruta En fin, esta confusión de datos, que en oca-
que creía menos larga. siones resultan paradójicos, se debe a que, co-
Después de Entóstcnts y de su medición mo ya dijimos, Ptolomeo fue revalorado por
del globo terrestre llegamos a los cartógrafos los navegantes y cartógrafos a mediados del
más importantes del mundo antiguo: Marino medievo, cuando sus trabajos originales hablan
de Tiro y Claudio Piolo meo. El primero intro- desaparecido y por ello tuvieron que ser redes-
dujo la proyección cónica y los dos usaron cubiertos. Pero para calcular la influencia que
coordenadas con valores del grado sexagesimal, ejerció sobre cartógrafos y marinos en los úlri-
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OjTncKRA Htrrmii^ del Es< i;t-vr*o D£ Dos Mi ni*»

mos anos de !.i tdaJ Media y las primeros del rama de la cartografía medieval. Sin embargo,
Remamiento büu consignar que su (Jeoptfia el obispo de Sevilla afirmó que; «Además de es-
fue imprcij fKir purn-ra ve/ en 14"*5 y que aJ tas tres panes del orbe hay una cuarta parte
terminar ;! siglo va se rjbun hecho 4? edi- más allá del océano, lucia el mediodía, que es
ciones, en lis ciules « divul^jion Ii»j 27 mapas desconocida para nosotros debido a los ardores
que se le atribuyen. o sea además del mapa gr- del sol, en cuyos limites se dice fabulosamente
nend, die/ mapas de Europa. doce de Aíia y que habitan lo; antípodas»/
cmifo de Alrica. Existían otros mapas, los de los Beatos, que
\ las ediciones del siglo \M se agregaron pertenecían a la tradición de Isidoro de Sevilla
los mapas que representaban los nueve» descu- y se caracterizaban por mostrar al orbe dividida
brimientos, \ como ultimo comentario diré- en tres panes, rodeado por el océano, y can
mus que. en el Mapamundi de Ptolomeo, natu- una cuarta parte hipotética, situada en la re-
ralmente, no se registro la pane sur de Africa, gión austral. Estos mapas eran rectangulares
que atiri no había sido explorada por los euio- con los ángulos redondeados, hecho que les
peers. Allí el Mediterráneo aparece como un confería una imagen oval. Había, asimismo,
mar cerrado, en la costa sur de Asia no se ve la otros mapas de forma elíptica, alguno de los
India y. en cambio, hay una enorme isla llama- cuales aparecen precisamente en manuscritos
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da lapfobana. for lo que se relicre aJ Adán- de San Isidoro. Los que se conocen son trece,
tico. apenas se encuentran las islas Británicas dibujad» entre los siglos X y XJII.
v las (uriana-, en latitudes incorrectas y mal Entre los mapas circulares primeramente ci-
situadas. las ultimas bajo el nombre de Fnr- tados se cuenta el de Hereford, llamado así
runatac. porque se encuentra en la localidad de ese
nombre en Inglaterra y fue confeccionado alre-
dedor de 1300 por Ricardo Haldingham. Re-
La cariografia medieval presenta los límites del Imperio Romano, con
algunas modificaciones: Jerusalén aparece en el
centro y en la parte superior se ve la figura de
F.s preciso señalar que la cartografía medie- Cristo. Además, está ricamente decorado con
vil conlleva la¿ características de su tiempo: el torres, montañas, ríos y dibujos imagínanos.
siriaemm», el aislamiento, el rechazo a toda Otro ejemplar digno de mención es el Mapa-
novedad e incluso cieno retroceso. Sin embar- mundi de Macrobio', que data del siglo v y se
go, lo que hoy parece anacrónico corresponde a encuentra entre los manuscritos sobre E( (o-
una organización soaal, económica, política y menutrio de Cicerón al sueño de Bapión. Por
religiosa que, a parxir de la calda de Roma, im- cierto que en él aparece el mundo dividido en
peró durante mis de dir/ siglos. cinco zonas, aunque sólo dos de ellas, las tem-
Los mapas típicos del medievo fueron los pladas, son habitables en opinión del autor.
F-O. Eran generalmente circulares y en ellos la Es probable que los mapas de tradición isi-
O representaba al Orbit, la fxumrnt, el mundo doríana hayan abundado en el medievo, aun-
conocido que ie dividía en Europa. Asia y Afri- que de pocos de ellos se han conservado origi-
ca, y tenía en el centro a la ciudad de Jcrusalén. nales. Entre ellos, el Mapamundi anglosajón,
Eitu tierras aparecían rodeada» por d océano. o Cottoniano', y el mapa del Ecumene de Paulo
Al este, en zonas imprecisas de Asia, estaba el Osorio, que se conserva en la ciudad de Albi.
Paraíso Terrenal o el reino del Preste Juan, y del También se sabe del que hizo el historiador ro-
otro lado, al oeste, la Antípoda. Por tu parte, la mano Cayo SaJlu5(ius, copiado en el siglo XI;
T se conformaba en su travaafio por los ríos dd que realizó el propio San Isidoro de Sevilla,
Tanais y Nilo, y en tu línea verdal por el Me- resguardado en la Biblioteca Vaticana; del Ma-
a' San6 ludo to ¿e Sfnlk Lib™ XIV. diterrínco. pamundi de RanulIb Higdcn, que 1se encuentra
f¿ Estos mapa» se aplican en los escritos de en d Musco Británico de Londres , y del tam-
* I*íwpa2. Isidore, de Sevilla (sigjo vil) quien en su obra bién Mapamundi de Petrus Vcsconte.
' «4° 4 Etimolegía dt Natura Rnwn, ofreció un pano- En d siglo IX, aires de modernidad invadie-
CA*TOGRAIlA ANTERJOa Al DESCUBRIMIENTO

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ion las ciudades-Estado dc Venecia y Pisa y casi Venecia y Génova expandieron sus activida- 1448. And raí BUn
des al oriente y al norte dc Africa, en donde lle- cu. No india desk. an dc dii-
inmediatamente las dc Génova y AmaJfí. Los mcuu. Mimuaiio * linu y temple
comerciantes y los banqueros, que empezaban garon a levantar factorías; pese a lo cual cita era inhtí pergamino. Biblioteca Ambirau-
a operar, armaron naves y las lanzaron al Medi- dc esplendor dc las pequeñas repúblicas italia- ni dr MiUn. lula.
terráneo para transportar y vender en puertos nas se vio bruscamente detenida en el siglo XI,
extranjeros su aceite, su vino y varios productos cuando los barcos piratas musulmanes se adue-
elaborados, como vidrios, textiles, artefactos de ñaron dc aquellos mares. De cualquier manera,
metal y armas, entre otros. Naturalmente, las el auge que tuvo la navegación durante el pe-
naves regresaban con artículos y objetos muy riodo más próspero del mercantilismo italiano
demandados y dc alto precio, entre los que se impulsó la cartografía, que se acercó a las nece-
encontraban sedas, brocados, especias, drogas, sidades prácticas y se fue alejando dc aquella
perfumes, oro, marfil y piedras preciosas. cerrazón dogmática que la caracterizaba.
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OftTTKAAIlA HeTÓ*JO\ DQ ENOffiNnO D£ DOS Ml'NDOS

7. UVA tif ucaxtwuvu. 1427. La cartografía musulmana te. Durante el reinado de Al-Hakan II (913-
(Iniftw Qitui Fif»li gráfica at
kpui. 22 i 15,5 an. Minuscmo a 976) se creó en Córdoba un gran centro de es-
tinu 1 temple lobtc pefprnino. B>-
Wuxaa dr Nino. Fnncu. Tomado Mientras en el mundo cristiano la ciencia se tudio de las matemáticas, la astronomía y la
<fc A. L Kctdaluóld Famrmie AtUi estancaba, en el mundo musulmán surgió un geografía, en donde se tradujeron las obras de
movimiento de estudio y difusión de la cultura Orosio y, parcialmente, las de San Isidoro de
griega. Hasta esos momentos, en el campo de Sevilla. Midieron un grado del arco de meridia-
la cartografía se habían limitado, como los ro- no con bastante precisión y le dieron al Medi-
manos, a trazar itinerarios y mapas de comuni- terráneo su verdadera longitud: 42 grados en
caciones para sus campañas militares. Entre los lugar de los 62 que, erróneamente, le había
siglos Vífl y IX, d califa abassí Al-Mahrnum asignado Ptolomeo. La labor cartográfica del
(787-833) hizo traducir unos textos griegos ad- mundo musulmán culminó en la obra de Al-
quiridos en Bizancio, entre los cuales se supone Idrisi, nacido en 1110, quien abrió el camino
que se encontraba la Geografía de Piolomeo. para el retorno a la cartografía científica. Idrisi
Este monarca encargó a AJ-Juwarizmi la elabo- utilizó la observación directa y la toma de datos
ración de un estudio donde se recogiese toda la de campo para confeccionar sus mapas. Al ser-
información geográfica conocida de la Tierra. vicio de Roger II de Sicilia, elaboró en 1154 el
El resultado fue un texto explicativo de un ma- Libro de Roger, donde se incluyó un mapa de-
pa del mundo y la elaboración de unas tablas nominado Tabula Rogenam. Realizó otros tra-
astronómicas que te publicaron posteriormen- bajos cartográficos entre los que destacó una
CA»TOG*ArtA ASTDtiO* Al DESUVMOWILXTT)

obra: Htaea át quien data ttcúrrer la Tierra y dieron un viaje que duró 36 años, de 1260 i
Jcrdintt de ia bumani(Lu¿y remo del alma, don- 1296. para procurar una alianza con los mo-
de incluyó un mapa más perfeccionado que el narcas mongoles y marinos genoveses también
de 1154 iniciaron navegaciones en el Atlántico con el
Los árabes, que cruzaban como dueños todo propósito final de llegar lusia la India.
el Mediterráneo, lomaron de los chinos una
aguja imantada que desde los siglos vn v vin
habían empleado en sus navegaciones. Bailak
Al-Kilxljaki describidla primitiva brújula de la Las carcas náuticas o portulanos
siguiente manera;
... Los capitanes que navegan por el mar de Estas tempranas navegaciones se debieron fun-
Siria, cuando la noche es un oscurj que no ven damentalmente a dos factores: el perfeccio-
por donde van, toman un vaso lleno de agua, namiento de la brújula v tos avances en la car-
que ponen al abrigo del viento, y meten en él tografía. Dentro de dicha disciplina desapare-
una aguja hundida en un clavijo de madera o cieron las cuadrículas que trjun Ls antigua*
en un canutillo en forma de cruz, [inseguida carus de navegación y fueron sustituidas por

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toman una piedra imán lo bastante grande parj redes de rumbos que irradiaban de uno o de
ocupar toda la palma de la mano, la acercan al varios centros v que recibieron igualmente el
agua imprimiéndole su mano un movimiento nombre de -Rosa de los Vientos». En estas
de rotación hacia la derecha, de modo que la nuevas tartas, el valor dimensional de la cua-
aguja se mueva sobre su superficie. Retiran su drícula fue sustituido por escalas gráficas linea-
mano súbitamente y la aguja marca con sus dos les, con divisiones o troncos de 50 millas cada
puntos el Sur y Norte*.» una, y cada tronco a su vei apareció dividido
en cinco partes de diez millas cada una.
Tal fue la carta náutica medieval que en el
Esta brújula primitiva o calamita fue perfec- siglo XIV cmpoó a ser llamada portulano, pues
cionada a finales del siglo XIII por navegantes éste era inicialmente el nombre de los derrote-
italianos, quienes prescindieron del agua y ros de navegar medievales, en los que aparccíañ
montaron la aguja de hierro en un eje vertical, las descripciones náuticas de las costas de ma-
sobre una cartulina en la qiic aparecían los 16 ó nera escrita, pero rio dibujadas.
32 rumbos del horizonte, bta cartulina fue lla- La primera carta náutica que ha llegado lus-
mada «Rosa de los Vientos*, y señalaba el norte ta nosotros, la Carta Púaua, data de finales del
con una flor de lis. Así nació la brújula que co- siglo Xlll. Por su cuidada elaboración se deduce
nocemos. y su nombre, por cierro, se derivó del que este mapa se inspiró en trabajos anteriores.
italiano ibussola», que significa estuche. Algunos autores señalan a Ramón Uull
Mientras esto sucedía, las naciones euro- (ta. 1235-1315) como el padre de las cartas
peas, ya no sólo las ciudades-Estado italianas, ruiuticas. Ya en el siglo XIII se refiere a las canas
sino también los reinos de A ragú n y Portugal, como uno de los instrumentos utilizados por
trataban sin conseguirlo de romper el cerco de los marinos, y en su obra FJ Fénix dt Ltf Mara-
l«i piratas cuícos. Con el pretexto de recon- villas describe el arte de navegar, las canas y la
quistar Jerusalén se organizaron las Cruzadas, aplicación a la navegación de la aguja magnéti-
que a la larga no alcanzaron su propósito. ca. Según sus teslimonios, se puede situar el
Pbr su pane, el veneciano Marino Sañudo, nacimiento de las cartas portulanos o portula-
en su libro Uber-Secretorum Fideltum Cmciaát nos entre 1250 y 1275.
1321, ilustrado con el Mapamundi de l'etnis Dado que la elaboración de las anas náuti-
Vesconte, propuso un plan para abrir nuevas cas estaba ligada a intereses comerciales, fueron
rutas comerciales con rumbo al Asia. Lm vene- los italianos (Genova y Venecia) y los españoles
cianos Niccolo y Maneo Polo, a quienes siguió (Barcelona y Mallorca) los que llevaron a cabo
más tarde Marcu, el hijo del primera, empren- la producción de esta cartografía desde el si-
(AiTor.iAFu Hirióme* na Em tíektkudl IX» Mijnix»

glo XJ[¡. luljnu-. \ apañóles representaron, so- rios. con pocos detalles artísticos y sin ninguna
bre rodo, ¡as costas del Mediterráneo. aunque representiüón del territorio interior, ya que es-
<r» algunos mapas dibuiaron lis islas Británicas taban destinadas a ser utilizadas por los mari-
y las del mar del None c in Jusu el Bálti- nos, por lo cual la mayoría ha desaparecido. Lo
co. En estas últimas zudas ¡a exactitud hue mu- que caracteriza a la escuela mallorquína es la
din iiicinx que en el Mediterráneo. existencia de las que. a nivel general, se cono-
cen como cartas riáutícos-geográficas, en donde
La representación de las tosías fije, en ¡•ene-
ial. muy parecida a la de ta canas actuales; in- se recogen, además de las informaciones útiles
cluso se corrign el error ptolcmxcn en la apre- para la navegación, todos los conocimientos
ciación de la longitud «del Mediterráneo gracias geográficos de las zonas representad# que
3 la infljcnua del mundo musulmán, que ya le obraban en poder de sus autores. Aparecen en
fuhú dado su longitud correcta. F-ítc error vol- el interior de las tierras representadas detalles
vii) .1 j;cncijli7jrsc en el siglo >;vi, mantenién-
alusivos a la hidrografía, orografía, fauna, flora
dose hasta el siglo Will. Un rallo sistemático eny leyendas explicativas acerca de monarcas, eos
estas anas proviene de b udiudón de! norte lumbres, etc. Estos dos tipos de cartas náuticas
magnético, dando corno resultado un giro del coexisten y se encuentran raros ejemplos de
Mediterránea kt.]>k.;o a. norte geográfico de estas últimas entre las realizadas en Italia y
INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992

enue 4 y 0 grados en sentido irivcrwi al dé las viceversa.


agu¡as del rcln|. Entre los italianos podemos citar al ge notes
Los portulanos otaban elaborados sin icner Petrus Vesconte y a Juan de Orignano, así co-
en cuenta la rsíeritidad de la tierra, por lo quemo al veneciano Francisco l'izigano.
no utilizaban proyecciones cartografías y iu> Los cartógrafos mis delatados de la escuela
incluían inJícaunnc* de paralelen y nieridia- mallorquína durante el siglo XIV fueron Angeli-
nos. Debido a su utilidad para ¡a uauegauón, na Dulcen o Dalorto, Abraham Cresques con
las canas contenían un sistema de lincas <jue su famoso Atlas Catalán y Guillermo Soler con
cubrían toda la supetliue ortografiada. Gru- sus canas de 1380 y 1385.
pos de dieciséis o treinta v dos lineas irradiaban F.1 Aiki Catalán significó la culminación de
desde dos puntos en el ote y el oeste del Medi- la cartografía náutica-geográfica y fue la expre-
terráneo. Con la representación de las rosas de sión más acabada de la escuela mallorquína.
los vientos, éstas lincas nacían de ellas, dando Los cartógrafos que colaboraron en la elabora-
lugar a los rumbos. Li finalidad de las líneas ción de esta obra partieron del saber científico
era la de facilitar ta determinación de una de- de musulmanes, hebreos y europeos, y consu-
rrota sobie múltiples puntos repartidos por la maron k ruptura con la tradición cristiana me-
dieval iniciada por sus antecesores, aunque se
La producción de estas canas procedió, co- puso de manifiesto la influencia de esta tradi-
mo ya hemos apuntado, de italianos y españo- ción en varios aspectos. El mismo l.resqucs era
les, y se supone que ambos partieron de las astrónomo y sostuvo en sus estudios la idea de
mismas fuentes. No obstante, los mapas italia- la esfericidad de la Tierra.
nos iniciaron su decadencia a partir de finales íjc sabe que esta carta fue encargada pof el
del siglo X.11I, justo cuando los españoles co- rey l'alru IV de Aragón para regalársela al in-
menzaron con el desarrollo de la escuela ma- fante que mis tarde sería Carlos V de I rancia,
llorquína, que tuvo su múima representación En ella debían reproducirse todas las partes co-
en el Atím Catalán de 1375 atribuido a Abra- nocidas del mundo. El resultado fue una obra
ham Croques'. formada por seis hojas de pergamino dobladas.
Se puede hablar de dos estilos claramente Las dos primeras contienen texto e ilustra-
diferenciados entre la cartografía náutica repre- ciones astronómicas y astrológicas con un no-
sentada por los italianos y por los españoles, mograma móvil, primer ejemplo de utilización
aunque existen algunos ejemplos de la influen- de estos métodos de cálculo. A esta parte le si-
cia de unos en otros. Las cartas náuticas italia- guen otras cuatro hojas con la carta náutica-
M*P* * "as se elaboraron con fines puramente utilita- geográfica, en donde se representa la mayor
Cartografía ASTEJIOII AI DÍSOIBIIIMIEN-TU

INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992

8, MAÍAMUNDl 1448 Andrea» Wíl»-


prrgcr. No india mola. 38 x 25 cm.
Miniuoito a unía y i atiple Ktbtc
pergamino. Biblioteca Apoadlici Valí
cana. Cudad del Vaticano.
OjUOGRArtA HlíTOíKl* DH F-NCUENTIO HE IX» Ml'NfW

gin xin. Iraliano-. y apañóles representaron. so- rios, con poem details artísticos y sin ninguna
bre code, bs cor.r¿s c!cl Mediterránea aunque representación del territorio interior, ya que es-
en ai},-aiiM mapas dibLijaron las ulas Bndmcas taban desuñadas a ser utilizadas por los mari-
y las coiii-. del mar del None c incluso el Bálti- nos, por lo cual la mayoría lia desaparecido. Lo
co. En estas últimas zonas la exacritud fue mu- que caracteriza a la escuela mallorquína es h
cho menor que en d Mediterráneo. existencia de las que, a nivel general, se cono-
La representación d: las cosías fus, en gene- cen como cartas náutico s-geográficas, en donde
ral. muy parecida a la de ias cartas actuales; ¡ri- se recogen, además de las informaciones útiles
el uso x conigjo el error ptolcnuico en la apre- para la navegación, todos los conocimientos
ciación de b longitud del Mediterráneo gracias geográficos de las zonas representadas que
a la influencia del mundo musulmán, que ya le obraban en poder de sus autores. Aparecen en
haba dado íu longitud correcta. Este error vol- el interior de las tierras representadas detalles
vió i generalizarse en el siglo xvr. mantenién- alusivos a la hidrografía, orografía, fauna, (lora
dose hasta el siglo XVill. Un fallo siiicmirioo en y leyendas explicativas acerca de monarcas, cos-
cías canas proviene de In uiliución del none tumbres. etc. Estos dos tipos de cartas náuticas
magnético, dando como resultado un giro del coexisten y se encuentran raros ejemplos de
Mediterráneo respeetn al none geográfico de estas últimas entre las realizadas en Italia y
INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992

entre 4 y 9 grados en sentido inverso al de las viceversa.


agujas del reloj. Entre los italianos podemos citar al genoves
Los portulanos estaban elaborados sin tener Peirus Vesconte y a Juan de Carignano, así co-
en cuerna la esfericidad de la tierra, por lo que mo al veneciano Francisco Pizigano.
no utilizaban provee ¡.iones cartográficas y no Los cartográfos más destacados de la escuela
incluían indicaciones de paralelos y meridia- mallorquína durante el siglo XIV Rieron Angeli-
nos. Debido a su usilidad para la navegación, 110 Dulcen o Dalorto. Abraham Crcsques con
las canas contenían un sistema de lincas que su famoso Arlas Catalán y Guillermo Soler con
cubrían toda la superficie canu^raímla. Cru- sus cartas de 1380 y 1385.
ps de dkxistfs o treinta y dos líneas irradiaban El Aildi Catalán significó la culminación de
desde dos puntos en el este y el ueste del Medi- la cartografía nautico-geugráfica y fue la expre-
terráneo. Con la representación de las rosas de sión más acabada de la escuela mallorquína.
los vientos, ¿siai lincas ñauan de ellas, dando Los cartógrafos que colaboramn en la elabora-
lugar a los rumbos. La finalidad de las líneas ción de esta obra partieron del saber científico
era b de facilitar la deierminación de una de- de musulmanes, hebreos y europeos, y consu-
rrota sobre múltiples puncos repartidos prii b maron la ruptura con U tradición cristiana me-
dieval iniciada por sus antecesores, aunque se
La producción de usías cairas pruccdió, co- puso de manifiesto la influencia de esta tradi-
mo ya hemos apuntado, de italiano; y españo- ción en varios aspectos. El mismo Crcsques era
les, y se supone que ambos partieron de las astrónomo y sostuvo en sus estudios la idea de
misma; fuentes. No obstante, los mapas italia- la esfericidad de la Tierra.
nos iniciaron su decadencia a partir de finales Se sabe que esta carta fue encargada por el
del siglo Xfll, justo cuando los españoles ci> rey Pedro IV de Aragón para regalársela al in-
memron con el desarrollo & la escuda ma- fante que más tarde sería Carlos V de Francia,
llorquína, que tuvo su máxima representación En ella debían reproducirse todas las partes co-
en el AtLs Guaiáit de 1375 atribuido a Abra- nocidas del mundo. El resultado fue una obra
ham Croques". formada por seis hojas de pergamino dobladas.
Se puede hablar de dos estilas claramente Las dos primeras contienen texto c ilustra-
diferenciados entre la cartografía náutica «pre- ciones astronómicas y astrológicas con un no-
sentada por los julianos y por los españoles, mograma móvil, primer ejemplo de utilización
aunque existen algunos ejemplos de la ¡afluen- de estos métodos de cálculo. A esta parte le si-
cia de unos en otros. Las cartas náuticas italia- guen otras cuatro hojas con la carta náutica-
nas se elaboraran con fines puramente utilita- geográfica, en donde se representa la mayor
Cartografía antojo* ai Dbcxubumientu

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8. MATAMUNDt. 1448. Ajidiro


pffger. No india aaü. iit «25 an.
Minútenlo > tina y tanplc wbre
papalino. RiblMevi ApWüu V»
aru. Duiiul del Vitiano
INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992 Cartografía Histórica Da tvcuE-vmo ra Dos Mundos

9. mapamundi. 1459. Ffi Mauro. No pane del mundo conocido en la época. Se in- tud la información geográfica. De este siglo po-
india aaJi 196 x 19i an. Ma-
nuicíim i úau y icmpU wbtt pü corpora Asia y se dibuja po; primera vez la rosa demos citar a Maciá de Viladestes. autor de
Biblioteca Nioii.ui Maiciiru. Vcnc- de los vientos completa. Esta obra es de una una carta náutica fechada en 1413, y a Gabriel
gran belleza y precisión; está enriquecida con de Valseca, que elaboró cartas para la navega-
gran cantidad de topónimos, representaciones ción alcanzando gran renombre. Merece desta-
de relieve y abundantes tatos descriptivos to- carse su caria de 1439 conservada en el Musco
mados, en su mayor paite, de las narraciones Marítimo de Barcelona, con abundante infor-
de los viajes de Marco Polo. La delimitación de mación continental, toponimia y una gran cali-
las costas es prácticamente perfecta. dad en el trazo. Rosell, Jaume Bertrán y Arnal-
Durante el siglo XV la cartografía mallorquí- do Domenech son también cartógrafos impor-
na siguió su evolución, mejorando la calidad y tantes de este siglo.
el estilo y reflejando cada vez con mayor exacti- Existen otros mapas anónimos que, dentro
CARTOGRAFIA ANTOJO* Al D&CUBUMIENTQ

del estilo de la escuela mallorquína, están ads- comenzaba el cómputo de las longitudes geo-
critos al siglo XV. El mis importante es el Ma-
pamundi circular conservado en la Biblioteca Veamos cómo se perdió el archipiélago ca-
Estense de Módena; es el único que, con todas nario. En la obra De imagine miuuh del año
las características de las cartas náuticos-gcográ- 1100, que algunos atribuyeron a Honorato de
ficas, se presenta en esta forma. Autum y oíros a Honorio Indusus, apareció d
El nuevo siglo trajo consigo un cambio en siguiente párrafo: -En d océano hay una isla
la cartografía con los grandes descubrimientos, llamada Perdida, muy superior a las demás tie-
pero la escuela mallorquína siguió produciendo rras por la amenidad y fertilidad de todas sus
obras de mayor o menor importancia durante costas, desconocida para los hombres, que, ha-
los siglos XVI y XVII. llada alguna por casualidad, no se lia podido
descubrir después de hallada, por lo que se
le llama Perdida. Y se cuenta que vino a día
Brandano.»
Los avances técnicos y la exploración cuando La crónica de Pedro IV de Aragón cuenta
del Atlántico el monarca recibió la visita de don Luis
de la Cerda, a quien el Papa Clemente VI ««jr-V5""

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nombró Príncipe de la Fortuna, lo que era tan-
En posesión de la brújula y con el auxilio de ra como decir morara o soberano de lis ¡«las ira »a» m
los portulanos, los marinos de finales del me- Canarias. Y en la misma crónica se asienta «... y xw <k EqW*.
dievo iniciaron un nuevo procedimiento para
navegar llamado «de estima», por medio del
cual el piloto de una nave calculaba sobre la
carta el punto donde se encontraba, conside-
rando solamente, gracias a la brújula, el rumbo
que seguía la embarcación y la distancia que
había recorrido en 24 horas. Esa distancia se
apreciaba «a ojo», y por eso se llamaba «de esti-
ma», «al punto» o «punto de fantasía» a didin
procedimiento.
La navegación «de estima» fue empleada du-
rante todo el siglo XIV, y se tuvo tanta confian-
za en ella, que los genoveses de entonces se lan-
zaron a buscar las islas perdidas en el sur del
Atlántico. Estas «islas perdidas» no eran otras
que las Canarias, que Minio describió detalla-
damente en d siglo 1 de nuestra era y que des-
pués desaparecieron, de tal suerte que durante
la Edad Media solamente se las creyó legenda-
rias.
En el mapa de Hereford de 1300 puede
leerse Forlunatae insulat sex sunt insular Se.
brandani (las seis islas de la Fortuna son las is-
las de San Brandani)'. Aunque el archipiélago
tiene mis de seis islas, es indudable que el ver-
sículo se refiere a las Canarias y que recoge la
tradición autóctona de San Brondón. En 1154.
el geógrafo árabe Al-Idrisi ya mencionado se
refirió a las seis islas de Khalidad (Perennes
o Eternas) y dijo que, para Ptolomeo, en ellas
CaxtogiafIa HbtOuca del Enci/ektbo de Dos Mimos

ofrecimos umveniente ayuda para d viaje que Pocos años después de la aventura de los Vi-
se proponía hacer a las islas perdidas..."14 valdi, a principios del siglo XIV, salió de Geno-
Mientras se redescubrían las Canarias, los va Lancelote MaloceIJo, que reconoció las illas
marinos venecianos y genovesa continuaban del archipiélago canario denominadas Fuerte-
sus viajes de exploración para ensanchar el ventura y preusameiiic Lanzarme, la cual go-
mundo. En las postrimerías del siglo XIII. en bernó durante veinte años, hasta que fue expul-
1291, los hermanos Vivaldi —Valdino y Ugoli- sado por los naturales insurrectos. El Libro del
no— zarparon de Genova, cada uno en una ga- Conoscimiento... consigna que la isla se llamó
lera. para navegar por la costa occidental de asi porque sus habitantes «... mataran a un ge-
Africa hacia el sur. con destino final en la India. novés que decían Lanzarotc».
Veinte años después se ignoraba la suerte de Lo cierto es que estas expediciones demos-
los navegantes, pero el autor del Libro del Co- traron que las carcas que utilizaban los nave-
twiámiento... afirmó que una de las galeras gantes eran crtúncas, al menos en lo referente
naufragó en Amenuán, en el Africa occidental, a los litorales del Atlántico, tanto africano co-
y que los sobrevivientes llegaron a la ciudad de mo europeo. Para corregirlas se estableció un
Graciona. Declaró asimismo no saber nada de centro cartográfico en el litoral portugués, en el
la otra nave, aunque mis tarde agregó que en cual, después de varios años, se determinó, sin
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" Lb Cue LI. libre I. apímio XX Magdasor (actual Mogadiscio, en la Somalia) tomar en cuenca el achacamiento de los polos,
supo que un hijo de los Vivaldi, llamado Leo- que los grados ecuatoriales y meridianos tuvie-
10. iUMMUKDL. '■ 1498. Herman nis, anduvo en busca de su padre c intentó lle- ran igual valor, o sea. 56.66 millas, en tanto
Martdku. No indio rvali. 47 i 30 gar a Gradona, pero no pudo lograrlo porque que las canas de Marino de Tiro establecían
ccnrimcina. Kimucnto i ano y el emperador se lo prohibió, dado lo largo y 56 millas.
couple íúbtt ppcL Bibiiotca Bri-
tánica. Londra. Rrino Unido. peligroso del viaje. En 1341, pocos años después de entrar en
CARTOGKATlA ANT»(O* At Dbcub*imiento

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operación el centro cartográfico portugués, Además, en la carta se dibujaron al noroeste de II CtOCRAnUSOlI VOKTTUUNG.
salió de Lisboa hacia las Canarias una expedi- estas dos islas otras tres, las üimn' Bnndant siue 1492. Martín Behaim. No india
oak 41.9 x 30J an. Grabado en
ción comandada por el marino genovés Angc- purllarmi, que individualmente fueron nom- lámina de J. G. Doppdmavet «obre
lino del Teghia de Corbizzi. En la nave iban bradas Primaria, Capraria y Canaria, o sea. casi papel Tomado di A. E. Nofdokióíd.
hunmilt AtUi
portugueses, genoveses y mallorquines, ¡uan igual i como los romanos llamaban a las Cana-
Boccaccio da Cataldo escribió, en latín, un re- rias antes de su «desaparición»; Plusvalía, Ca-
lato del viaje, y al regreso los expedicionarios praria y Canaria.
llevaron consigo a cuatro nativos y diversos Esta duplicidad obedeció a una confusión " «EJ nombre italiano de Vera
productos de las islas. de nombres, pues la situación, el tamaño y la Marini. (jur deugna a la* fix» o loboi
disposición de las islas de Sanen Brandani co- marinm. esá en italiano ai b ana de
Dulcen (1339) datada en Mallorca, lo
rresponde, sin lugar a dudas, a las islas Madei- que india que dicho nombre debió tet
La cartografía que precedió ra, que hablan sido descubiertas a finales del si- impugno por viajen» iedcaruu. En d
Ubn dtl CoHmnminto.. . rabeado
al descubrimiento glo xil por los primeros marinos genoveses que hacia 1350. te denomina al 11W.
se decidieron a explorar el Atlántico. hoy llamado de Lobos, con d nombre
de Uegimar. alteración de Vari Ma-
Por esos años se estableció un continuo trá- Vale la pena consignar que en el Atlas Cata- rini. y en la miatw ptgma r
fico entre Mallorca y las Canarias, y en la carta lán de Abraham Croques, realizado en 1375". lenominación
vuelve adenombra
Baimann.conotnlatortita
de-
de Angelino Dulcen, de 1339' . aparecieron aparecieron al norte de las Madeira tres islas derivada dd mumo nombre inicial
por primera vez ¡as islas Lamarorc y Fuerteven- situadas de sur a norte. Estas islas no existen, (uh. tit, pig. Ml,» PrnrJmn
tura del archipiélago, asi como los ¡dotes deno- pero, en cambio, hacia el oeste se señalaron (trttgrJfifn 21
° AiUi Ctulin Je AMum Crcupta.
minados Vesci Marini (focas o lobos de mar). las Azores, que Abraham Cresques ubicó mal.
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INEGI. Cartografía histórica del encuentro de dos mundos. 1992
OiTuciurtA Historic» oa Ewrunmo oe Dos Mundos

Dicho error se aplica pox d procedimiento de En mapas del siglo siguiente, como el de Beca-
navegación a estima que ini|icraba entonces y rio de 1426, el de Pareto de 1455 y el de
1492-1500 Atítw dasooixhj» Lull por la imprecisión de Lis observación» y de loi Benincasa de 1482 se habla de IrnulU fortu-
pifia ta Ujuii HO i ?0 cm. Mj- dalos astronómicos. nate Sancti Brandani al referirse a las Canarias,
nuxjtio i neu • inopt u>ófc per-
tpmina. Bioiiouo NjocoJ ¿r Pain, Pues bien, cuando en ]427 las Azoro fue- ral y como ocurre en el mapa de Hereford
ron descubiertas oficialmente por el pomigues de 1300".
Diego de Silves, los cartógrafos siguieron regis- Además, islas situadas en distintos puntos
trando aquellas Azores mal situadas, al oriente ostentaban, en un momento dado, d mismo
de lis verdaderas, y en los mapas de Andreas nombre. Así, Dulcen llama Islas de las Mucha-
Bianco de 1448 y de Cristóbal Soügo, éste sin chas a las del grupo Madeira-Puerto Santo;
fecha prreiia pero anterior a 1460, aparecieron mientras que en una cana resguardada actual-
duplicadas porque todavía no se h¿bia elimina- mente en la Biblioteca Nacional de París, de
do a las falsas'. autor desconocido aunque alguien la ha atri-
También en las cartas po miañas aparecen buido a Cristóbal Colón", se llama igual a
lilis inexistentes, llamadas legendarias por unos otras islas que se encuentran en el Golfo de
y fantásticas por orros. Estas islas imaginarias Guinea, cerca de las costas africanas: *bac ¡mu-
eran móviles o errantes, y aunque ya Plinto y ILu puelkrum voeari sum sex ubi nusuntur ¡iré
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Seneca hablaban de ellas, fue durante la Edad nfp>. Todavía en 1507. en el mapa de Waldscc-
Media cuando se mencionaron con mayor fre- müller aparece en otra latitud una •insuih
cuencia. Lis islas de San Brandan también fue- 7 íietie pülztlit', o sea, de las siete muchachas
ron consideradas errantes. Debieron su nombre o las doncellas, como se traduce del italiano1'
a un monje irlandés llamado Brandán, en latín Esta confusión puede considerarse como al-
Brandano y Brandan en castellano. Las prime- go natural si se piensa en los procedimientos
ras noticias de ote monje aparecieron en el si- rudimentarios de la navegación y la cartografía.
glo X y fueron difundidas por otro monje que A ello se sumaba la leyenda negra que sobre el
posiblemente también fuera irlandés, el cual es- Atlántico habían creado los geógrafos y mari-
cribió un libro llamado Nai'tgatio Sanai Bran- nos árabes desde el siglo XJI, según la cual el
dam Abba (it''. Según este autor, su biografiado octano estaba cubierto de tinieblas, circulado
era el abad del monasterio de Clonfeu, en GaJ- por vientos fonísimos y tempestades y plagado
way, Irlanda, quien por mana desconocidas se de monstruos. También se afirmaba que exis-
hizo a la mar con catorce monjes que lo siguic- tían numerosas islas, unas habitadas y otras
desiertas, a las que nadie se atrevía a acercarse.
Dos siglos mis tarde, un arzobispo inglés De cualquier manera, estas ftbulas no fue-
llamado Benedeit escribió un poema sobre las ron obstáculo para los marinos portugueses y
avenruras marítimas de San Bran din, de acuer- sobre todo genoveses, que continuaron sus
do con el cual los monjes estuvieron siete años avances por el Atlántico. Entonces reapareció ta
en eJ mar, y en ese lapso fueron testigos de los figura de Ptolomeo y su Geografía, que, tradu-
hechos mis cíennos, como el haber desembar- cida al latín, se volvió autoridad y base de los
cado en una isla que, cuando hicieron fuego en nuevos mapas.
ella, se movió y dio cales coletazos que los viaje- Con el resurgimiento de Ptolomeo se pre-
ro* estuvieron a punto de morir. Se trataba tendió crear una cartografía científica. Los ma-
dd pez Gasconia, enorme bestia que dormida nuscritos del siglo II de este geógrafo circularon
"" BmaWk
PttudttOa1983.AJfcaJdeasoíua
urttpifktt..: 22. parecía una isla. por Europa al mismo tiempo que los últimos
El nombre de San Bran din, Brandano portulanos catalanes. El reencuentro con la
ajfcUKc un pabtdo ¿¿ ligio XVI. que te o Brandani aparece con cierta frecuencia desig- concepción ptolemiica del Ecumenr eliminó
cootan at b BibUothequc del Ara nando unas u otras islas. El mapa de Dulcen paulatinamente de los nuevos mapas la excesiva
Deeoosfi, Parit. ta que tptittt d pe de 1339, por ejemplo, contiene la leyenda: /n-
Caawn y b isti de Su Bnodun, il decoración, las historias Ibbulosas y los lucres
none de bi Cuwia. suüt Set, Brandani sive fnutiarvm (islas San desconocidos o no confirmados.
" PH(*JatiatMntpJfitm.-:23. Brandani de las muchachas) que, repetimos* es En algunos mapas de esta época se represen-
" Mipa 12.
"MjpIJ. una referencia a las islas Madeira-Puerto Santo. tó el mundo de Ptolomeo en la pane occiden-
CAUTOGRAFÍA ANTEMO* Al DESCUBSIWEKTO

tal y los relatos de los viajeros venecianos Nico-


lo Conti y Marco Polo en la oriental. En 1448
apareció el Mapamundi de Andreas Walspcr-
ger", que, entre otros conocimientos geográfi-
cos, incluyó >... el lugar de la pimienta y el lu-
gar donde se vende la pimienta». Y en 1459,
Fra Mauro, a petición del rey de Portugal, con-
feccionó un Mapamundi donde aparecieron los
más recientes descubrimientos de los navegan-
tes de su país". Una copia exacta, dibujada
años más tarde por el propio autor, es la que se
conoce, pues se ignora el paradero del original.
En este mapa circular ya no se colocó a Jerusa-
len en el centro del mundo.
Otro cartógrafo de este período de transi-
ción entre la Edad Media y el Renacimiento
fue Claudio Clavus. Una de las dos obras cono-
cidas de este cartógrafo, y que actualmente se

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encuentra en Nancy, fue realizada en 1427, y
en ella aparece Groenlandia dibujada esquemá-
ticamente. La otra carta quedó concluida en
1467 y está resguardada en Florencia; en día
también se presenta a Groenlandia™.
Naturalmente, los trabajos de Clavus son
anteriores al reconocimiento de esa gran región
como parte de un continente nuevo o descono-
cido. En el Códice Vtdoboneme aparecen algu-
nos comentarios del cartógrafo, entre ellos ci
de advertir que: «... la península de la isla de
Groenlandia se extiende desde una región inac-
cesible o desconocida a causa de la nieve»."
Entre los copistas de los manuscritos de h
Geografía de Ptolomeo se distingue Henricus lo y en los de otros viajeros, en las travesías de aTUS CaTalsn (detalle), t
Martelluí, cartógrafo alemán cuyas obras se en- los portugueses y en el mapa de las regiones Abraham Qtsqua.
cuentran en la Biblioteca Nacional de Florencia nórdicas de Europa de la edición de Ptolomeo
y en el Musco Británico de Londres". Entre de 1482. La olera de Behaim es de gran interés
ellas hay un Mapamundi hecho en los años para el estudio de los llamados grandes des-
1489-1490 que registró los descubrimientos re- cubrimientos. Se considera indudable que su
cientes del portugués Bartolomé Díaz, quien autor conoció a Colón y es probable que con-
llegó al punto más austral de Africa y echó por cordaran los punios de vista de los dos sobre la
tierra la creencia ptolemaia de que esc conti- posibilidad del viaje a la India".
nente se extendía hasta el Polo Sur sin que In Recordamos que Posidonio de Apimea re-
rodeara el mar. El mapamundi de Martdlus dujo a 29,000 kilómetros la longitud de los
contiene muchos nombre, a lo largo de la costa meridianos, calculados con gran precisión en
occidental africana, que se había ido recono- 39.690 kilómetros por Eratóuenes de Cyrene.
ciendo gracias a los frecuentes viajes de los ma- Y también sabemos que Ptolomeo persistió en
rinos de Portugal. el error y que lo transmitió a los cartógrafos de " Mapa 9.
Martín Behaim es el autor del globo terrá- fines del medievo hasta el siglo XV. ■ Map, 7
queo más antiguo. Evidentemente se basó en el Recordamos también que entre los cartógra- ": Mapa
PrmJfnifi
10. cmogrdfim,.:
Atlas de Ptolomeo, en los relatos de Marco Po- fos contemporáneos de Colón, seguidores de
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CAftTOGtAllA HmrtRKA [«L ESC.1 LVfUIJ l>l IX» MllNlXK

6 ¿L pttxt! ww Ptolomto. destacaba I'íoIo del Pozio Tusca- aparentó estar equivocado para hacer, ante liv,
131 VT '■ snUAU- . ncll». autor de otro globo terráqueo, que esta-
Mm;r 'X'iUíwtttijIÍo Ko blecía una distancia de 230 grados de longitud
ojos de todos, más viable su travesía trai.itlánti-
<rui*j cu!i .'-Mi M~ an (irihii.' geográfica ca. Lo cierto Kic que en el siglo XV se modificó
m pbttiu 6c íruJcrj mbrr («j*H entre la orilla occidental europea del el módulo de las 56,6() millas por oiro más
Cujiilo WúnnTilwip. AJí- Atlántico y la oriental de Asia y mostrabj ¿ ios exacto y que. a pesar de ello, el genoves se
continente* europeo y aiiitiu) mucho mayores rehusó a adoptarlo, porque el módulo erróneo
de lo que eran Lo mismo íucedía en el de establecía un ramaño menor de la Tierra y una
Behaim: en ambos globos, el Atlántico aparecía disrancia mis corta hasta la India. Gracias, en-
mis estrecho y mis fácil de cruzar. tre otra* causis, a este error, el genoves pudo
Es imposible saber lusta qué punto aquel embarcarse en el puerto de Palos, tomar la ruta
error de cálculo hizo que Colón, tan identifica- de Occidente v cruzar el océano hasta topar
do con Toscaneiii, se lanzara al Atlántico, o si con la isla que llamó San Salvado;.
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