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Electrodeposición

18 de noviembre de 2010 Publicado por Mónica González


La electrodeposición es un procedimiento electroquímico mediante el cual se logra cubrir
una pieza con una fina capa de determinado metal. Para lograrlo se sumerge la pieza a
cubrir en una solución electrolítica que contiene los iones del metal que formará la capa.

La pieza se pondrá en contacto con una fuente de corriente continua y con un electrodo que
cumplirá la función de ánodo, cediendo electrones para que los iones metálicos en
solución se reduzcan y se depositen sobre la pieza, que cumple la función de cátodo. De
esta manera se obtiene el recubrimiento metálico en la pieza.
Recordemos que el ánodo de este sistema estará hecho del metal con que se quiere recubrir
la pieza, para que pueda disolverse, oxidarse, cediendo electrones y aportando iones a la
solución, a medida que los iones que estaban presentes en la solución, se reducen y se
depositan sobre la pieza a recubrir, que funciona como cátodo en el sistema. Todo este
proceso es posible gracias a la corriente continua que permite la movilización de
electrones.
Otro punto a destacar es que las propiedades que tendrá la capa que recubre la pieza,
depende directamente de la corriente que se haya aplicado. La adherencia de la capa, su
calidad, la velocidad de deposición, dependen del voltaje y de otros factores relacionados
con la corriente aplicada.
También hay que tener en cuenta que si el objeto a recubrir tiene una superficie intrincada,
la capa formada será más gruesa en algunos puntos y más fina en otros. De todos modos,
existen maneras de eludir este inconveniente, por ejemplo, utilizando un ánodo con forma
similar a la de la pieza a recubrir.
Este procedimiento es utilizado para brindarle resistencia a la corrosión a una determinada
pieza, también para que aumente su resistencia a la abrasión, para mejorar su estética,
entre otras funciones.
Una de las aplicaciones frecuentes de este procedimiento, es en la joyería, en donde una
pieza realizada con un material barato, se recubre de una capa de oro o plata, para
protegerla de la corrosión y para aumentar el valor de la pieza.
Incluso se logran recubrir piezas plásticas con capas metálicas, logrando que la pieza tenga
las propiedades del metal, en su superficie.
La electrodeposición es uno de los procesos electroquímicos aplicado a nivel industrial, que
tiene mayor importancia en cuanto a volumen de producción, y es también uno de los que
causan mayor impacto económico, ya que se logra que piezas constituidas por material
barato, tengas excelentes características de resistencia a la corrosión, gracias a la capa
metálica electrodepositada. Algunos ejemplos son el zincado electrolítico, los procesos de
estañado y cormado, entre otros.
Los electrodepósitos de aleaciones de zinc tienen frecuentemente mayor resistencia a la
oxidación que los de zinc, y sustituyeron a los antiguos recubrimientos con cadmio, metal
potencialmente tóxico.
Un ejemplo de electrodeposición fácil de realizar en cualquier laboratorio, es la
electrodeposición de cobre sobre un clip.
Sólo necesitamos un trozo de cobre, una solución de sulfato de cobre, un clip y una fuente
de corriente continua. El dispositivo se armará como se ve en la figura de abajo.

El trozo de cobre actuará como ánodo, oxidándose para brindar iones cobre a la solución,
mientras que los iones cobre de la solución se reducirán y se depositarán sobre el clip, que
actuará como cátodo.

Lee todo en: Electrodeposición | La Guía de


Química http://quimica.laguia2000.com/conceptos-
basicos/electrodeposicion#ixzz4L0wnbdfs

Electrorrefinación: Una respuesta tecnológica para un mercado exigente


Mediante la electrorrefinación se transforman los ánodos producidos en el proceso de fundición a
cátodos de cobre electrolítico de alta pureza.

Primera etapa. La electrólisis: una migración de cationes y aniones

¿Cómo se hace?

La electrorrefinación se realiza en celdas que son como enormes piscinas

Este proceso de electrorrefinación se basa en las características y beneficios que ofrece el


fenómeno químico de la electrólisis, que permite refinar el cobre anódico (ánodo) mediante la
aplicación de la corriente eléctrica, obteniéndose cátodos de cobre de alta pureza (99,99%), los
que son altamente valorados en el mercado del cobre.
La electrorrefinación se realiza en celdas electrolíticas, donde se colocan en forma alternada
un ánodo (que es una plancha de cobre obtenido de la fundición), y un cátodo, (que es una
plancha muy delgada de cobre puro), hasta completar 30 ánodos y 31 cátodos en cada celda.

En las celdas electrolíticas se ubican alternadamente un cátodo y un ánodo.

La electrólisis consiste en hacer pasar una corriente eléctrica por una solución de ácido
sulfúrico y agua. El ion sulfato de la solución comienza a atacar el ánodo de cobre formando
una solución de sulfato de cobre (CuSO4) denominada electrolito. Al aplicar una corriente
eléctrica, los componentes de la solución se cargan eléctricamente produciéndose una
disociación iónica en la que el anión sulfato (SO4-2) es atraído por el ánodo (+) y el catión
(Cu+2) es atraído por el cátodo (-). El anión SO4-2 ataca al ánodo formando sulfato de cobre,
el que se ioniza en la solución por efecto de la corriente eléctrica, liberando cobre como catión
que migra al cátodo, y se deposita en él. El ion sulfato liberado migra al ánodo y vuelve a
formar sulfato de cobre que va a la solución, recomenzando la reacción.
Este proceso es continuo durante 20 días. El día 10, se extraen los cátodos y se reemplazan por
otros y los ánodos se dejan 10 días más y se reemplazan por otros. De esta forma, al final del
día 20, nuevamente se extraen los cátodos y se renuevan los ánodos.

Los cátodos iniciales son láminas de cobre de alta pureza donde se depositará el cobre
proveniente del ánodo.

Los otros componentes del ánodo que no se disuelven, se depositan en el fondo de las celdas
electrolíticas, formando lo que se conoce como barro anódico el cual es bombeado y
almacenado para extraerle su contenido metálico (oro, plata, selenio, platino y paladio).
Segunda etapa: cosecha de cátodos

¿Cuál es el objetivo?

Obtener cuidadosamente los cátodos y asegurar su calidad para el despacho.

El proceso de electrorrefinación dura 20 días y en este plazo se realizan dos cosechas de


cátodos.

Una vez terminado el proceso de refinación del cobre por electrólisis, cada 10 días los cátodos
son sacados de las celdas y se examinan cuidadosamente para asegurar la calidad,
descartándose todos aquellos que tengan algún defecto.

¿Cómo se hace?

Los cátodos seleccionados son pesados y embalados para su posterior despacho.