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Benjamín Vega Peñate

Tarea 2.3
1. ¿Aceptas la idea de que el ser humano aparte de Dios está destruido? ¿Cómo describirías
tal estado de devastación? ¿Qué significa esto en términos prácticos de la vida cotidiana?

Sí, creo que es una idea muy acertada, que nos muestra la realidad de la dependencia entre el
ser humano creado y la divinidad creadora. En cierta manera, el alma, como parte espiritual
del ser humano debe alimentarse, y es la relación con Dios lo que permite que se nutra. El
alejamiento de Dios provoca en el alma un deterioro cada vez mayor, provocando necrosis
espiritual. ¿Cómo puede ser visible esto? El alma busca alimento, y al ir muriendo (por la
lejanía de quien puede proporcionárselo) busca sus propios medios, se intenta satisfacer en
otras fuentes, pero al no hallar lo que necesita para sobrevivir sigue buscando por sus propios
medios. Como quien se está ahogando, y aunque está debajo del agua da bocanadas de aire.

En la vida cotidiana se refleja en el intento de llenar nuestro tiempo con multitud de cosas,
deporte, televisión, cursos, etc… buscamos llenar un vacío, un hambre, que no se consigue
saciar mediante herramientas humanas, pero la cultura nos empuja en una dirección concreta
“Tú puedes, tú debes hacerlo solo, eres válido”, cuando la realidad divina nos dice todo lo
contrario, “Tu solo no puedes, tu no vales, yo lo hago por ti”, pero rendirnos a la idea de que
algo sea gratis, de que podamos obtener algo inmerecido sin pedirnos nada a cambio no cabe
en nuestra sociedad.

2. ¿Dónde puedes encontrar evidencias de la mencionada devastación del alma en nuestro


mundo más amplio y en «la iglesia visible»?

En nuestro mundo se encuentra en la nueva era del autoestima, de la auto capacitación,


donde venden libros de autoayuda, porque la idea es que tú puedes saciarte a ti mismo, tu
puedes reconstruirte, no necesitas a nadie, porque tú mismo eres fuerte, y si no lo eres te
enseñan a ser autosuficiente. La debilidad de los errores está castigada de tal manera que si
muestras tus sentimientos eres débil o un perdedor.

En la iglesia no andamos mucho más lejos de esto, pensamos que debemos de ser perfectos y
aparentar ser perfectos ante los demás, y ocultamos nuestros pecados a nuestros hermanos,
que es lo contrario que dice la palabra que debe hacerse. Hemos creado pequeños grupos de
autoayuda donde contamos nuestros problemas, pero en muchos lugares esto no se convierte
en un acercamiento a Dios, sino en simplemente “contar tus problemas”. Buscamos el
beneficio y transformamos nuestras iglesias en sistemas capitalistas, o en sistemas
empresariales, tomamos las medidas del mundo para decidir si una empresa va bien o mal, y
las aplicamos a nuestras iglesias. Al final, queremos ser nosotros los que hagamos crecer la
iglesia, cuando es Dios quien proporciona el crecimiento. Muchas veces, sin querer, queremos
ser más que herramientas, queremos decir “yo hice que X número se salvara”, “convertí a
tantas personas”, “soy más santo, porque he leído más veces la biblia” y se nos olvida que no
son solo los números, sino la calidad de nuestra relación con Dios la que produce más
avivamiento. Antes de cada avivamiento en la historia ha habido un periodo de arrodillarse y
reconocer que no podemos hacer nada sin Dios, y esto es lo que está comenzando a suceder
en la Iglesia
Benjamín Vega Peñate
Tarea 2.3

3. ¿Ofrece el reciente surgimiento de interés por la formación espiritual una nueva


oportunidad para el avance de la causa de Cristo y la bendición de la vida humana en
nuestro tiempo? Explique su respuesta afirmativa o negativa.
Esta sería la continuación de la pregunta anterior. La formación espiritual está siendo esencial,
darnos cuenta que no se trata de cambiar el exterior mediante actividades, sino que el cambio
debe proceder del interior en todas las esferas y planos de nuestra existencia, nuestra
voluntad, nuestra mente, nuestro alma, nuestra vida física debe ser modificada desde lo más
profundo, y este cambio en lo hondo de nuestros corazones producirá de forma natural el
cambio exterior.

La formación espiritual nos proporciona una manera de comprender algo que se nos había
olvidado, que Dios es Dios de toda nuestra existencia y no solamente de un área concreta. El
debilitamiento espiritual que muchos, en muchas iglesias, pudieron notar, fue lo que llamó la
atención a querer un cambio radical en las vidas de los creyentes que nos estábamos
acomodando.

Esta formación espiritual no solamente es válida para los que creemos en Cristo, sino también
para el mundo, porque en general la humanidad está harta de estar perdida, y de no
encontrar solución a sus problemas. Los medios humanos solo proporcionan parches al vacío
que hay en el interior de cada hombre y cada mujer. La formación espiritual es un viaje que les
lleva a pensar y reflexionar sobre el estado de su alma, de su corazón y de todo su ser. Les lleva
a darse cuenta de la necesidad de un creador pueda explicarles que no son autosuficientes,
que no pueden solucionar sus problemas, pero que a pesar de que no puedan resolverlos por
ellos mismo, ese creador ha puesto los medios, a su propio hijo para darles la vida, una vida
que no deja a nadie insatisfecho, una vida abundante.