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LA SEXUALIDAD EN PERSPECTIVA

Sexo y género
El sexo viene determinado por la naturaleza, una persona nace con sexo
masculino o femenino. En cambio, el género, varón o mujer, se aprende, puede
ser educado, cambiado y manipulado.
Se entiende por género la construcción social y cultural que define las diferentes
características emocionales, afectivas, intelectuales, así como los
comportamientos que cada sociedad asigna como propios y naturales de
hombres o de mujeres.
Ejemplos de esta adscripción de características en nuestra sociedad es pensar
que las mujeres son habladoras, cariñosas y organizadas y los hombres son
activos, fuertes y emprendedores. Podemos decir, usando las palabras de la
doctora Victoria Sau, que el género es la construcción psicosocial del sexo.
Una primera función implícita en el género es la de hacer patente que hombres
y mujeres son más diferentes que similares, y éste es el motivo de que la
sociedad humana haya establecido la existencia de estos dos géneros,
fenómeno que tiene una dimensión universal.
Historia de los conceptos acerca de la sexualidad: religión y ciencia.

La sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y


psicológico-afectivas que caracterizan el sexo de cada individuo. También,
desde el punto de vista histórico cultural, es el conjunto de fenómenos
emocionales, de conducta y de prácticas asociadas a la búsqueda del placer
sexual, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de
las fases determinantes de su desarrollo en la vida cotidiana.

La sexualidad humana de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud se


define como: Un aspecto central del ser humano, a lo largo de su vida. Abarca al
sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad,
la reproducción y la orientación sexual. Se vive y se expresa a través de
pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas,
prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir
todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se viven o se expresan
siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos,
psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales,
históricos, religiosos y espirituales

Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres


era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para
fijar las formas no naturales de la sexualidad, [cita requerida] entre las que se
incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.

La sexualidad varía de una cultura a otra y en el contexto socio-histórico en que


se desarrolle. Durante la prehistoria existieron dos etapas: la monogamia natural
y la monogamia que tenía como finalidad asegurar el patrimonio familiar. En el
Antiguo Testamento, se señalan las normas que regulaban la conducta sexual
de la época. En el judaismo, el matrimonio tenía como finalidad la descendencia
y la esposa hebrea tenía el “privilegio” de compartir los favores del esposo con
otras esposas secundarias, pero si ella era infiel era apedreada.
En la cultura egipcia el incesto estaba permitido y la circuncisión, tenía un
carácter ritual en la adolescencia. En Grecia, se toleraba la homosexualidad
masculina entre adultos y adolescentes púberes dentro de un contexto
educativo. En Atenas las mujeres no podían andar solas, privilegio exclusivo de
las hetairas (prostituta fina).
En la edad Media, la Iglesia refrenda el matrimonio monógamo y declara al
instinto sexual como demoníaco. En 1530 la Reforma protestante de Martín
Lutero admite el primer divorcio solicitado por Enrique VIII para separarse de
Catalina y casarse con Ana Bolena.

Perspectiva transculturales sobre la sexualidad.

Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres


era básicamente de tipo instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para
fijar las formas no naturales de la sexualidad, [cita requerida] entre las que se
incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.
La sexualidad varía de una cultura a otra y en el contexto socio-histórico en que
se desarrolle. Durante la prehistoria existieron dos etapas: la monogamia natural
y la monogamia que tenía como finalidad asegurar el patrimonio familiar. En el
Antiguo Testamento, se señalan las normas que regulaban la conducta sexual
de la época. En el judaismo, el matrimonio tenía como finalidad la descendencia
y la esposa hebrea tenía el “privilegio” de compartir los favores del esposo con
otras esposas secundarias, pero si ella era infiel era apedreada.
En la cultura egipcia el incesto estaba permitido y la circuncisión, tenía un
carácter ritual en la adolescencia. En Grecia, se toleraba la homosexualidad
masculina entre adultos y adolescentes púberes dentro de un contexto
educativo. En Atenas las mujeres no podían andar solas, privilegio exclusivo de
las hetairas (prostituta fina).
En la edad Media, la Iglesia refrenda el matrimonio monógamo y declara al
instinto sexual como demoníaco. En 1530 la Reforma protestante de Martín
Lutero admite el primer divorcio solicitado por Enrique VIII para separarse de
Catalina y casarse con Ana Bolena.
A finales del siglo XV aparecen en Europa las enfermedades de transmisión
sexual, que fueron consideradas como un castigo celestial. Durante los siglos
XVIII y XIX o época victoriana, conductas sexuales como la masturbación, eran
consideradas inapropiadas. En 1882 apareció el trabajo de Richard Kraft-Ebing
“Psychopatia Sexualis”, donde describe compor0tamientos sexuales
patológicos.
Sigmund Freud (1856-1939), médico vienés, demostró la trascendencia de la
sexualidad en los individuos. Su teoría de la personalidad, tiene como pivote el
desarrollo sexual. Introdujo el término de “lívido” como la energía de la que
emanan todas las actividades de los hombres. Por la misma época de Freud, el
médico inglés Havellock Ellis publicó su obra Psychology of Sex. El describe que
el deseo sexual es igual para hombres y mujeres y refuta que la masturbación
ocasionara insannia.
Margaret Sanger inició el movimiento de control de la natalidad en los Estados
Unidos y entre 1922 y 1927 publicó artículos sobre la sexualidad de la mujer.
Geramine Greer, feminista activa, publicó su obra “El eunuco femenino”, que es
considerada el baluarte del movimiento feminista. Alfred Kinsey inició el estudio
sistemático de la sexualidad y en 1966 Masters y Johnson publican su libro
“Respuesta Sexual Humana”, anotando que tanto hombres como mujeres tienen
la misma capacidad de respuesta sexual.

Perspectiva transespecie acerca de la sexualidad.

Transexualidad:

Es una situación que define la convicción por la cual una persona se identifica
con el sexo opuesto a su sexo biológico, por lo que desea un cuerpo acorde con
su identidad y vivir y ser aceptado como una persona del sexo al que siente
pertenecer. La transexualidad es característica por presentar una discordancia
entre la identidad de género y el sexo biológico.

Consiste en la existencia de un conflicto con el género asignado al nacer en los


casos en que la identidad de género del individuo no coincide con su sexo. Una
persona transexual es aquella que encuentra que su identidad sexual está en
conflicto con su sexo biológico y genético. El deseo de modificar las
características sexuales externas que no se corresponden con el género con el
que se sienten identificadas lleva a estas personas a pasar por un proceso
llamado de transición para adaptar su cuerpo al género al cual se sienten
pertenecientes. A esto se le suele denominar “proceso transexualizador”,
conocido vulgarmente como operación de “cambio de sexo” pero el cambio
existe previamente en la psique de la persona transexual.
Causas de la transexualidad:

Hasta ahora, no se ha producido ningún descubrimiento concluyente relativo a


sus causas. “No sabemos por qué se produce el transexualismo”, dice el doctor
Louis Gooren, director de la cátedra de Transexualidad en la Facultad de
Medicina de la Universidad Libre de Ámsterdam.

En un estudio de los suecos Ivanka Savic y Stefan Arver, la disforia de género


se propone como una consecuencia de una diferenciación sexual cerebral
atípica aunque no hay datos que indiquen que los cerebros estaban feminizados.