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La teología bíblica wesleyana y la hermenéutica:

No debería existir una hermenéutica específicamente Wesleyana para la


construcción de una teología Bíblica de Santidad. Pienso que el arte de interpretar
está regido por reglas universales claramente establecidas a lo largo de la historia y el
desarrollo de la ciencia.

Nosotros podríamos hacer uso de estas reglas de interpretación y


enriquecerlas quizás; pero el método, la forma ya está establecido y nosotros los
wesleyanos debemos hacer uso de esta para lograr una exégesis adecuada del texto
bíblico. Si inventamos nuestras reglas de interpretación posiblemente sea porque
estamos más interesados en validar nuestros supuestos (teología Wesleyana), que en
aceptar la verdad bíblica.

Una característica de las sectas es que hacen un énfasis exagerado en sus


modos distintivos de hacer las cosas. Entiendo que vivimos entre grupos religiosos con
los cuales poco comulgamos; pero recordemos que algunos de estos grupos han
inventado hasta sus propias versiones de la Biblia con el afán de diferenciarse del
resto de los cristianos.

Lo que trato de decir es que no nos es necesario tener nuestros propia


“hermenéutica Wesleyana” pues es como inventar la rueda, eso sería como comprar
el “árbitro”, construir reglas a nuestra medida y asegurar la victoria del partido. Lo más
sano y honesto es usar las reglas de interpretación bíblica universalmente aceptadas y
aplicarlas al texto; si el resultado de la investigación se ajusta a nuestro supuestos
(distintivos wesleyanos) gloria a Dios! Sino pues para los que tenemos años en este
asunto, estaríamos en una mayor contradicción, pues seria mas fácil para alguien que
se inicia en la doctrina wesleyana redireccionar, que alguien que ha creído en su
supuesto durante mas años.

En fin, bien vale la pena el esfuerzo (como los bereanos) de saber si todas
estas cosas son ciertas. Lo interesante es que tengamos la suficiente convicción,
madurez y humildad para entender que es imposible que todos nuestros supuestos
sean infalibles. Amamos ser wesleyanos, pero es lógico que no toda la teología
wesleyana (supuestos) puede ser aceptada, después de cuestionar el texto y
conseguir respuesta con base en un análisis hermenéutico del mismo seguramente,
en algún punto, como intérpretes, debemos rechazar nuestros supuestos. Eso forma
parte de la dinámica de interpretación, de lo contrario solo seriamos autómatas de un
sistema de creencias rígido de alguna religión.

Entre los puntos de partida sugeridos para la construcción de una teología de


santidad, pienso que a la lista de puntos débiles podemos seguirle sumando. Sin
embargo, el de aspecto inicial y más fuerte es la doctrina de Dios. Ya Dios es definido
por su santidad, ésta es su esencia, su carácter; a partir de allí, podemos estructurar
una doctrina bíblica de la santidad fuerte, sencilla y clara.

Al examinar los diferentes comentarios y aportaciones, es lógico pensar que la


teología del antiguo testamento (AT), además de ser un cimiento o base sobre la cual
se construye la teología del nuevo testamento, es en si misma un pilar de la teología
bíblica. Es decir, el AT aporta diferentes doctrinas y disertación bíblica de las cuales
nada se dice en la teología del nuevo testamento (NT), pues son distintivas en el AT.
Es por esto que estoy convencido que el AT no es un simple documento
histórico auxiliar del NT. Creo que el AT es tan inspirado y pertinente para el
desarrollo de nuestra teología bíblica que el NT; no es simplemente un documento
base que nos ayuda a entender el NT, si así lo fuera simplemente formara parte del
grupo de documentos extra bíblicos o libros apócrifos, que son escritos legítimos para
el complemento histórico del estudio da las Escrituras.
Asimismo pienso que, en nuestro contexto evangélico, hemos hecho un énfasis
en el NT por su aparente facilidad de entender y de algún modo nos sentimos más
cómodos en su uso. Finalmente, como nueva generación, se nos presenta un reto de
profundizar e investigar lo que el AT tiene para nosotros.

Además algunas ideas de las cuales nada se dice en la teología del nuevo
testamento son distintivas en el AT. La verdad de Dios se expresa en el AT en
ejemplos concretos y no en asuntos abstractos, contribuyendo así a un equilibrio
pertinente para un desarrollo adecuado de la teología bíblica.

La teología moderna cristiana inspirada en el NT, la cual tiende a


sentímentalizar el carácter de Dios haciendo un énfasis exagerado en la bondad y la
misericordia, alcanza su justo equilibrio al considerar la teología del AT.

Finalmente la teología bíblica debe anteceder a la teología sistemática o


general. Según nuestra firmes convicciones, creemos que Dios se reveló a sí mismo al
hombre a través de Jesucristo (su perfecta revelación) y que esta revelación perfecta
esta contenida más clara y objetivamente en las Escrituras. Por lo tanto nada debe
sustituirla; ni nuestros supuestos, ni nuestros razonamientos, ni nuestras tradiciones,
entre otros. Sino que antes de sistematizar nuestras interpretaciones y hacerlas
doctrinas debemos ahondar en la teología bíblica. Esta se sitúa en el ámbito de lo
interpretativo o exegético y debe ser previa a la teología sistemática; si esta ultima
desea mantenerse cristiana, siempre debe conservar sus raíces bíblicas, aunque ésta
pueda hacer uso de la teología natural, de la tradición cristiana y otros. En fin, la
teología sistemática requiere, por excelencia o esencia, la teología bíblica.
Marcos