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Antecedentes. El papel de la mujer a través de la historia.

A través de la historia de la Iglesia las mujeres han sido consideradas inferiores por naturaleza y por ley
La filosofía griega que fue adoptada por los cristianos sostuvo que la mujer era inferior al hombre por
naturaleza.
La ley romana, la cual se convirtió en la base para las leyes de la Iglesia, concedió a las mujeres un estatus
social bajo. Las mujeres no disfrutaban de igualdad de derechos en sus casas ni en la sociedad civil.
Algunos padres de la Iglesia relacionaron este supuesto estatus inferior con los textos de las Escrituras: sólo el
hombre, dijeron, fue creado a imagen de Dios. Además, Pablo había prohibido a las mujeres enseñar en la
Iglesia.
Ordenes eclesiásticas del primer milenio muestran vestigios de sus creencias en la inferioridad de la mujer.
Los teólogos también copiaron esta línea de pensamiento, integrando en sus razonamientos teológicos los
puntos de vista contrarios a las mujeres de griegos y romanos.
Los abogados de la Iglesia formularon la Ley de la Iglesia basándose en la ley romana y en las declaraciones
negativas de los padres de la Iglesia y los consejos eclesiásticos locales.
Conociendo estos antecedentes, no deberíamos sorprendernos de que la gran mayoría de los Padres, abogados
canónicos, teólogos y líderes de la Iglesia opinaran que esta "criatura inferior" no podía ser ordenada
sacerdote.
Las mujeres son" inferiores por naturaleza" segúnPlatón y Aristóteles
Según Platón (427 - 327 BC), las mujeres son resultado de una degeneración física del ser humano. "Son sólo
los varones los que han sido creados directamente de los dioses y reciben el alma. Aquellos que viven
honradamente retornan a las estrellas, pero aquellos que son cobardes o viven sin justicia pueden haber
adquirido, con razón, la naturaleza de la mujer en su segunda generación".
Aristóteles (384 - 322 BC) consideró a las mujeres seres humanos defectuosos.
• Las mujeres eran varones estériles. "La hembra, ya que es deficiente en calor natural, es incapaz de preparar
su fluido menstrual al punto del refinamiento, en el cual se convierte en semen (es decir, semilla). Por lo
tanto, su única contribución al embrión es su materia, un campo en el cual pueda crecer. Su incapacidad para
producir semen es su deficiencia".
• La razón por la que un hombre domina en sociedad es su inteligencia superior. Sólo el hombre es un ser
humano completo. "La relación entre el varón y la hembra es por naturaleza aquella en la que el hombre
ostenta una posición superior, la mujer más baja; el hombre dirige y la mujer es dirigida".
La ley romana atribuyó a la mujer un estatus muy bajo
De acuerdo a la ley de la familia romana, el marido era señor y maestro absoluto.
• La mujer era propiedad del marido y estaba completamente sujeta a sus disposiciones.
• Él podía castigarla de cualquier forma que deseara.
• En cuanto a las propiedades familiares,la mujer no era dueña de nada. Cualquier cosa que ella o los niños
heredaran pertenecía al marido, incluyendo también la dote que ella aportaba al matrimonio.
En la ley civil romana los derechos de la mujer estaban también muy limitados. Las razones dadas en la ley
romana para restringir los derechos de la mujer eran descritas como la "debilidad de su sexo" o la "estupidez
de su sexo". El contexto hace ver claramente que el problema no radicaba en la debilidad física de la mujer
sino en lo que era percibido como su carencia de un juicio digno de confianza y su incapacidad de pensar
lógicamente.
• Las mujeres no podían ejercer ningún cargo público.
• Las mujeres no podían actuar en persona en juicios, hacer contratos, ser testigos, etc.
• Las mujeres eran metidas en el mismo grupo que los menores, esclavos, criminales convictos y personas
sordomudas; es decir, con gente cuyo juicio no era de confianza.
Los Padres de la Iglesia vieron a las mujeres como seres inferiores
La reinante tradición de romanos y helenistas vio la sociedad distribuida en estratos de más y menos
evolucionados seres humanos. Las mujeres eran inferiores a los hombres por naturaleza. No deberíamos
sorprendernos de que esto haya influenciado fuertemente el juicio de los Padres de la Iglesia. .
La confirmación del estatus inferior de la mujer fue basada a menudo en la creencia de que sólo el hombre, no
la mujer, fue hecho a imagen de Dios.
Los Padres también aceptaron lavisión de Aristóteles de que el padre, como un ser humano completo,
contribuye con la semilla, mientras que la madre no es más que la tierra en la que la semilla crece.

Primeras órdenes de la Iglesia y condición inferior de la mujer


Los prejuicios acerca la inferioridad de la mujer están también reflejados en algunas de las reglas establecidas
para las mujeres en la práctica de la Iglesia.
• "Si el hombre es la cabeza de la mujer" y él es en el inicio ordenado para el sacerdocio, no es solamente para
revocar el orden de la creación, y dejar el principal para venir a la parte extrema del cuerpo. Porque la mujer
es el cuerpo del hombre, tomado de su lado, y sujeto a él, de quien ella fue separada para la procreación de los
hijos. Porque dice Él: El gobernará sobre ti" Porque la parte principal de la mujer es el hombre, que es su
cabeza. Pero si en las anteriores constituciones nosotros no les hemos permitido enseñar, ¿Cómo les permitirá
nadie, contrariamente a la naturaleza, ejercer el oficio de sacerdote? Porque esta es una de las prácticas del
ateismo gentil, ordenar mujeres sacerdotes a las diosas mujeres, no una de las constituciones de Cristo. Porque
si el bautismo fuera a ser administrado por mujeres, ciertamente nuestro Señor hubiera sido bautizado por su
propia madre, y no por Juan; o cuando Él nos envió a bautizar, hubiera mandado también a las mujeres junto a
nosotros para ese propósito. Pero Él no nos ha encomendado, ya sea por constitución opor escrito, una cosa
semejante; conociendo el orden de la naturaleza y la decencia de la acción; siendo el Creador de la naturaleza
y el Legislador de la constitución" Constituciones Apostólicas III, nº 9
Los teólogos aceptaron la inferioridad de la mujer
Los teólogos de la Edad Media, que aceptaron la filosofía griega, la ley romana, la enseñanza de los Padres y
los Cánones de la Iglesia como válidas fuentes para sus razonamientos, heredaron los prejuicios acerca de la
inferioridad de la mujer.
• A causa de tres razones se dice que el hombre es una imagen de Dios y no la mujer. Primero de todo: Tanto
como hay un solo Dios y de Él todas las cosas provienen, así un hombre fue creado desde el principio del cual
todos los otros provienen. Por lo tanto, hasta este punto, Él tiene una similitud con Dios, a saber, que como
todo procedió de este único Dios, así todos los otros seres humanos procedieron de este único hombre. En
segundo lugar, al igual que la Iglesia nació de Cristo mientras agonizaba en la cruz, agua y sangre mediante
los que se representan los sacramentos de la Iglesia, por los cuales subsiste y tiene su origen la Iglesia y se
convierte en la esposa de Cristo, así, de igual manera, de Adán nació su esposa, mientras dormía en el Paraíso
y se le tomó una costilla a partir de la cual se formó a Eva. En tercer lugar, al igual que Cristo es cabeza de la
Iglesia y la gobierna, el marido es el amo de su esposa y la organiza y la gobierna . Ypor estas tres razones se
dice que el hombre está hecho a semejanza de Dios y no la mujer y por lo tanto el hombre no debe ser como
la mujer un símbolo de sometimiento sino un símbolo de libertad y preeminencia. Sin embargo, en cuarto
lugar se dice que tanto el hombre como la mujer están hechos a imagen de Dios, donde se dice "Hagamos al
hombre" esto es "hagámoslo a nuestra imagen y semejanza" , esto es que participe de la divina esencia
mediante la razón, el intelecto, la memoria, el genio... esto se dice acerca del hombre y de la mujer.
Hugguccio, Summa, C. 33, qu. 5, ch. 13.
Tomás de Aquino siguió a Aristóteles al atribuir la concepción de una mujer a un defecto de una semilla
concreta. El semen masculino trata de producir un ser humano completo, un hombre, pero a veces no lo logra
y entonces origina una mujer. Una mujer es, por lo tanto, un mas occasionatus, un fracaso masculino.
Tampoco está totalmente creada a imagen de Dios.
El Derecho Canónico, las leyes de la iglesia, cimentó la idea de la inferioridad de la mujer
Especialmente por medio del Decretum Gratiani (1140 d.C.) que pasó a ser una de las leyes de la iglesia en
1234d.C. una parte vital del Corpus Iuris Canonici que estuvo vigente hasta 1916.
• "Mujer" significa "debilidad mental".
• En todo una mujer es sierva de su marido por su estado de servidumbre.
• La mujer no fue creada a imagen de Dios.
• Las esposas dependen de sus maridos por natura.
• Las mujeres no pueden llegar aser Diáconos o sacerdotes.
• Las mujeres no pueden predicar en la iglesia.
• Las mujeres no pueden enseñar ni bautizar.
El Corpus Iuris Canonici (1234 - 1916) cimentó la idea de la inferioridad de la mujer:
• Según un principio del código civil, ninguna mujer puede desempeñar un cargo público. De acuerdo con el
código eclesiástico, las mujeres se encuentran igualmente excluidas (barred) de desarrollar cargos y funciones
"espirituales"
• "Por lo tanto, una mujer no puede recibir ordenación religiosa. Si la recibiere, tal ordenación no revestirá un
caracter sagrado..."
• "Ninguna mujer, independientemente de lo piadosa (pía) que sea, puede predicar o enseñar...."
• "La mujer está supeditada a su marido, pero el marido no está supeditado a la mujer. El marido puede
castigar a su esposa. La esposa está obligada a seguir a su esposo a donde quiera que éste decida fijar su
residencia" "La mujer debe mostrarse más modesta que el hombre"
• "El comportamiento temeroso está en mayor medida justificado en una mujer que en un hombre. La mujer
que haya sido excomulgada, queda dispensada de viajar a Roma para obtener la absolución."

El nuevo código canónico (1983) muestra algunas mejoras referentes al status de las mujeres dentro de la
Iglesia. La discriminación en razón del sexo es eliminada en aquello que tiene relación con el domicilio (c.
104), el lugar del matrimonio (c. 1115) o el entierro (c. 1177). Además:
• Las mujeres podrán desempeñarfunciones de juez asesor en los tribunales (c. 1421, § 2)
• Las mujeres pueden obtener autorización para predicar en las iglesias. (c.766).
• Las mujeres pueden estar a cargo de labores pastorales en comunidades locales. (c. 517, § 2)
Sin embargo, la discriminación continúa en otras áreas:
• "Sólo recibirán ordenación sacerdotal efectiva los varones bautizados" Canon 1024.
• Esto supone, para las mujeres, la exclusión de la posibilidad de gobernar la Iglesia. "En consonancia con lo
que la ley prescribe, aquellos que han sido ordenados sacerdotalmente pueden acceder al gobierno de la
Iglesia, dicho gobierno, creado por institución divina, es también denominado poder jurisdiccional
(judicativo)." Canon 129, § 1
• "Sólo los religiosos varones pueden obtener los oficios requeridos para el ejercicio del poder de ordenar o el
poder de la jurisdicción" Canon 274, § 1.
Como conclusión a esta pequeña inclusión histórica del papel que desempeñaba la mujer observamos como es
un hecho que algunos sacerdotes, abogados canónicos, teólogos y líderes de la Iglesia sostenían una opinión
desfavorable a que las mujeres pudieran ser ordenadas sacerdotes.
Es innegable que esta opinión se sostenía y se sostiene en el prejuicio de que las mujeres son inferiores.

Las cuatro mujeres de Dios: La puta, la bruja, la santa y la tonta.

A lo largo de la historia, la iglesia y sus teólogos no han cesado de mostrar hacia la mujer sentimientos
contradictorios. Amaban sudulzura, su pureza y su maternidad, pero sospechaban que, en lo más profundo de
sí, guardaba escondida una prostituta, una bruja y una imbécil. Durante siglos, la iglesia no ha querido más
que la sumisión de la mujer, oponiéndose constantemente a su liberación, su acceso a la cultura y al mundo
del trabajo e incluso a su ordenación sacerdotal. ¿De dónde proviene este mito de la inferioridad femenina que
se encuentra prácticamente en todas las religiones? Desde Eva, las mujeres han sido acusadas de ser las
portadoras de vicios deshonrosos. Esta historia del antifeminismo cristiano nos relata los motivos por los
cuales la Iglesia de Roma llegó a desaconsejar a las mujeres el uso de la inocente y doméstica máquina de
coser, las razones por las que un teólogo pensó que estornudar después del acto sexual era un condenable
método anticonceptivo o las causas por las que incluso se llegó a aconsejar la masturbación femenina, al
tiempo que contribuye a esclarecer la actual posición de la Iglesia sobre la anticoncepción, el aborto y la
reproducción asistida.
LA PUTA:
La Iglesia al exponer la moral cristiana rechaza la prostitución, al igual que cualquier otro tipo de relación
sexual fuera del matrimonio, ya que constituyen pecado grave, independientemente de la legislación estatal al
respecto.
Lo especifica como pecado de fornicación, que excluye del reino de los cielos al que lo comete, como declara
S. Pablo a los de Corinto y a los de Éfeso [(1 Cor 6,9-10), (Eph 5,5)].
Posee además una serie de efectos a nivel moral y a nivel físico, tanto en el individuo como en la sociedad,
que convendrá tener presentes para despertar en las conciencias cristianas la necesidad de luchar para acabar
con él en cuanto sea posible.
Entre los efectos morales podemos citar: la frecuencia del pecado de fornicación, el aumento de la líbido que
echa raíces más profundas, se favorece la solicitación a las mujeres honestas, más jóvenes se prostituyen, los
adolescentes desprecian a sus padres, gastan más dinero del que tienen, no estudian, se vuelven pendencieros
y rechazan el matrimonio.
Entre los efectos físicos se encuentran: el contagio y transmisión de las enfermedades venéreas. Sin duda,
nadie niega la importancia de estas enfermedades sobre la persona y la sociedad.

“ La mujer no solamente es mediocre e insignificante. Es una puta”. Eso se desprende de un elevado número
de teólogos de la Edad Media. Cómo puta se entendía a la mujer lúbrica que no puede evitar fornicar y que
busca el placer sin parar.
Sin embargo no siempre fue asi.. a San Agustín, por ejemplo, le parecía que era una profesión inevitable,
incluso útil: “Expulsa a las prostitutas y las pasiones lo trastornarán todo”.
Fue a partir del siglo XIII y sobre todo del XVI, cuando llegó la severidad, condenándolos a todos, siendo
enemigos de la Iglesia, y se advertía que además conspiraban contra la gloria de Dios.
La Iglesia Católica ha pasado deetapas de intransigencia total hacia las prostitutas hasta el hecho de
considerarlas sometidas a una forma de esclavitud de la que deben ser liberadas.
¿ Qué pasa con el amor?
La iglesia siempre ha tenido la palabra amor en la boca, pero esto puede llevar a contradicciones, porque
siempre a odiado el término amor, en su significado más carnal y lujurioso, prefiriendo siempre el amor de
caridad. Pero esto ya era así en la Edad Media. Las palabras “amor” y “enamorados” no tienen la misma
connotación positiva que hoy. Ya en la antigüedad y desde esa época histórica son palabras que dan miedo.
Amar o estar enamorado es, hasta el siglo XVIII, una desgracia, un destino.
Aún y como aparece en el libro parece más reveladora, la definición del amor que da en 1690 una obra laica ,
el Dictionnaire universal de Furetiére: “Amor se dice principalmente de esa violenta pasión que la naturaleza
inspira en los jóvenes de ambos sexos para unirse a fin de perpetuar la especie.
Ése es el mal que causa la mujer. Es la inspira todo ese amor carnal y , que puede causar una enfermedad
grave y lujuriosa en los hombres.
El placer carnal estaba mal visto, y la pareja debía de seguir un método anticonceptivo basado en el
autocontrol para poder llevar una conducta cristiana y no pecar.
Por tanto y llegando a una conclusión, la respuesta de la Iglesia católica a la aversión del coito consistió, en
dirigirlo hacia un objetivo concreto, la procreación.

Cuanto menos sexo mejorDurante mucho tiempo la Iglesia combatió lo positivo y el encanto del sexo que hoy
en día conocemos, queriendo que sólo se practicara el amor “carnal” como un deber y con el único objetivo
de la procreación. Por ello estuvo en contra de las posturas no habituales e indeseables, y también de los actos
preliminares que condenó en cualquier tipo de circunstancia etc…nunca vió con buenos ojos ni el antes ni el
después del acto amoroso.
La lascivia de la mujer
Tal y como dice el libro, el cristianismo jamás tuvo la balanza equilibrada entre hombres y mujeres en materia
de sexualidad. La mujer fue infravalorada y tratada como una puta. Desde su expulsión del jardín del Edén,
siempre fue sospechosa de poseer una perversidad especial y sin remedio. Ambos, hombre y mujer sucumben
al pecado. Pero el hombre es victima y la mujer es culpable.
Las características que marcan a la mujer serían:
• Una naturaleza más espermática de lo que se cree
• Una carne insaciable y más caliente de lo que se cree
• Facultad de gozar más intensamente en el acto amoroso
Es decir, un ser que lleva interiormente una tendencia a cometer pecados vergonzosos, como la
homosexualidad, la anticoncepción y el aborto.

Homosexualidad femenina.
La Sagrada Escritura es clarísima en la condena de los actos homosexuales. Cinco veces se refiere a los actos
homosexuales masculinos y una a los femeninos (Lev 18,22; 20,13; Rom 1, 27; 1Cor 6,
9-10; 1Timoteo 1, 9-10; sobre lahomosexualidad femenina, Rom 1, 26-
27). El texto más paradigmático, en cuanto que considera la homosexualidad como castigo por la falta de fe es
Rom 1, 26-27: “Por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas; pues sus mujeres hasta cambiaron el uso
natural por el que es contrario a la naturaleza; e igualmente los varones, habiendo dejado el uso natural de la
mujer, se abrasaron en los deseos impuros de unos con otros: cometiendo torpezas varones con varones y
recibiendo en sí mismos el pago
merecido por su maldad”.

Cierta exégesis contemporánea ha impugnado esta condena bíblica por diversos motivos:

1) La Biblia no dice nada sobre el tema.

2) Incluso la Biblia la aprobaría tácitamente.


3) Los condicionamientos culturales e históricos en los cuales se escribió, ya no tendrían vigencia para la
actualidad.

Son argumentos totalmente falsos, ya que a pesar de los diversos contextos en que fue escrita, es unánime la
condena sobre los homosexuales.

Sintéticamente:

• EL hombre es creado a imagen de Dios. Iguales en cuanto a su dignidad, pero complementarios en cuanto
varón y mujer: Gen 1, 27.
• En el matrimonio se da la unión que implica la esfera biológica: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su
madre, y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne” Gen 2, 24.
• Así se prolonga la obra de la creación, de modo participativo: “Sed fecundos y multiplicaos” Gen 1, 28.
• Además esta unión se analoga a la de Cristo y su Iglesia; es unsacramento cristiano: “La Iglesia enseña que
el matrimonio cristiano es signo eficaz de la alianza entre Cristo y la Iglesia (Ef 5, 32). Este significado
cristiano del matrimonio, lejos de disminuir el valor profundamente humano de la unión matrimonial entre el
hombre y la mujer, lo confirma y refuerza (Mt 19, 3-12; Mc. 10, 6-9)”.

Las mujeres homosexuales fueron consideradas como lujuriosas y viciosas, y por supuesto las mujeres
“deberían tener más pudor que los hombres” Juan Cristófol. Pedro Abelardo también condena rotundamente
esta conducta y dice: “ las partes genitales de las mujeres estaban dispuestas para los hombres, y no para que
las mujeres vivieran con las mujeres” .

LA BRUJA:

La Biblia condena la brujería y la hechicería, no como falsas o fraudulentas, sino por ser una abominación: "A
la hechicera no la dejarás con vida" (Exodo 22,18; Ver también Deuteronomio 18,11-12). La narrativa de la
visita del rey Saúl a la hechicera de Endor (I Reyes 28) demuestra que su evocación de Samuel fue real y tuvo
efecto. En Levítico 20,27 se lee: "El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá
sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos". Está claro que en estos casos se trata de un espíritu
adivino.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tornó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos,


yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13:18-19; 2 Cron 33:6; Jer 27:9...).

ElAntiguo Testamento muestra claramente como los Israelitas y sus vecinos paganos estaban conscientes de
la brujería y la magia. En el libro de Éxodo 7:11 leemos que el Faraón: "llamó a todos los sabios y adivinos. Y
ellos también, los magos de Egipto, hicieron las mismas cosas (que Moisés) por medio de sus artes secretas".

El Primer Mandamiento condena la brujería, la magia y todo tipo de adivinación: "Yo Soy el señor tu
Dios...no tendrás dioses extraños delante de mi" (Ex 20:2-3).

El Nuevo Testamento igualmente condena la brujería como una realidad perversa: (Gálatas 5,20; 13,6;
Apocalipsis 21,8; 22,15). El mago Simón era practicante de la magia pero estaba envidioso de los Apóstoles
cuando vio a la gente recibir el Espíritu Santo a través de la imposición de las manos. Ofreció dinero a los
Apóstoles para que le enseñaran como hacer esto y Pedro le contestó: "...tú corazón no es recto delante de
Dios. Arrepiéntete , pues, de esa tu maldad..." (Hechos 8:9-22).

La brujería opera con poder satánico (dado por Satanás). Se trata de los poderes que oprimen a los hombres y
que Jesucristo confrontó hasta morir y resucitar para librarnos de ellos. Su victoria no nos evita la lucha contra
el maligno sino que nos da la fuerza para vencerlo si tenemos fe.
En los primeros trece siglos de la era cristiana no se dieron por lo general las crueles persecuciones y cazas de
hechiceros que aparecieron más tarde. Mientras el estado permitía la tortura contra loshechiceros, el Papa
Nicolás I (d.C. 866) la prohibió. Una ordenanza similar aparece en los Decretos Pseudo-Isidoros. Pero la
Iglesia no pudo eliminar la tortura y otros abusos que están arraigados en el corazón del hombre. Llevar el
nombre de cristiano no es suficiente para comportarse como tal.
En muchas ocasiones el clero habló con autoridad para evitar las acusaciones fanáticas y abusivas. Entre ellos
San Agobardo, arzobispo de Lyon (m. 841) quien escribió "Contra insulsam vulgi opinionem de grandine et
tonitruis" (contra las necias creencias de la gente sobre el granizo y el rayo) (P.L., CIV, 147). El Papa
Gregorio VII en 1080 escribió al Rey Harold de Denmark prohibiendo que las brujas sean sentenciadas a
muerte .
La Inquisición:
El objetivo principal de la Inquisición eran las desviaciones religiosas, el supuesto paganismo, con los que en
ocasiones no tuvo piedad.
En España, la Inquisición celebró la mayoría de procesos y solamente el 10% de ellos se relacionaba con la
magia en sus diversas formas, dieron lugar a muy pocas ejecuciones.
La Inquisición realizó siempre la distinción entre hechicería y brujería. A los hechiceros acusados de causar
daños materiales, los entregaba al “brazo secular” , es decir, la justicia civil, que era la única que dictaba
sentencias de muerte. La Iglesia jamás mató a nadie con las manos de sus sacerdotes..ellos utilizaban otro
método diferente. Al poseer mazmorras, se dedicaban a enseñar a los herejes laúnica religión verdadera, se
basaba en el arrepentimiento, culpabilidad, la renuncia, la retractación pública de los culpables etc…
Los desencadenantes de la caza en su máximo nivel probablemente fueron los hechos y calamidades del siglo
XIV (guerras, peste…). En este momento ya no los persiguieron de forma individual, sino en grupos, como a
malhechores. Y se empezaron a juzgar más a las brujas que a los brujos.
La iglesia consideraba a las mujeres mucho más sospechosas que a los hombres. El texto básico sobre esta
cuestión era: “ Canon del Obispo” un canon de origen incierto, que ponía en cuestión a las mujeres, pero sólo
las acusaba de sueños monstruosos. Es decir que las acciones de estas desdichadas no eran más que sueños,
porque pensaban que estaban viajando de noche por el aire hacia el aquelarre, y según el Canon esto no
pertenece a la realidad, no es más que un sueño, una ilusión que sin duda les enviaba el diablo.
Pero se empezó a sospechar y a decir que la brujería no constaba de sueños, sino que realmente existían las
brujas. Este paso lo dio un dominico alemán llamado Hans Nider . Ahora el diablo parecía más peligroso que
nunca. Esta modificación del diablo se ve representada en la decoración de las iglesias y en sus estatuas.
El dominico inventó el mito de la bruja moderna, la que aparte de sortilegios practica una religión demoníaca,
e hizo un retrato robot de ella, mezclando tres o cuatro personajes ya conocidos: el eterno brujo, elhacedor de
pactos, el comensal de una cena caníbal y las antiguas estriges volando de noche.

Antifeminismo y Reforma
Los especialistas históricos han detectado al menos una docena de causas hacia la represión de la brujería,
como ejemplos diremos: la voluntad cristiana de erradicar el paganismo, el antifeminismo de la época, la
Reforma, la Contrarreforma etc…
Se pueden encontrar buenos argumentos a favor de cada una de estas “causas”, pero fue el conjunto de todas
ellas lo que produjo su desastroso efecto.
Las mujeres se convirtieron en las principales víctimas de la represión.
La reforma, aun siendo muy puritana, fueron en conjunto menos hostiles con la mujer, ofreciéndole algo más
que el ser una tonta, una puta o una santa . Pero también tiene su parte de responsabilidad pues se definió
desde el principio, como un regreso a la Biblia, tomada en su sentido literal. Y este texto no era muy amable
con las brujas, como ya he explicado anteriormente.
Aparece la figura de Lucero, y aunque estuviera poco interesado, pues no era su prioridad, el tema de la
brujería, se sabe que creía en ellas y en el diablo. Pero no fue tan responsable de las hogueras como lo fue
Calvino.
En los estados luteranos se mató mucho menos en este sentido que en los principados católicos, que se llevan
por desgracia la “medalla de honor” .
Las cifras de la masacre:
Entre los periodos más críticos es decir 1450-1650 fueron 100.000 personas inculpadas y 50.000 ejecutadasse
reparten así:
Suiza y países germánico:
• procesos 65.900
• ejecuciones 35.000
Francia y países vecinos:
• procesos 6800
• ejecuciones 2725
Conjunto británico:
• Procesos 4500
• Ejecuciones 1865

Europa central y oriental


• procesos 10000?
• ejecuciones 5000?
Escandinavia:
• procesos 4520
• ejecuciones 1750
Europa meridional
• procesos 9130
• ejecuciones 1300

Total 100.850 procesos y 47.640 ejecuciones.

LA SANTA:
La iglesia, ni siquiera amó a sus Santas ni a sus religiosas. En una época en que las mujeres apenas tenían
derecho a hablar ni a hacer valer sus cualidades en la sociedad, ellas buscaban un medio para existir.
Aunque seguían con un control. Cuando una mujer de aquel tiempo, hablaba, la Iglesia hacía cualquier cosa
por controlar, apoderarse de ella.
La Iglesia criticó también la unión demasiado íntima de algunas cristianas con Jesús. Jesús pertenece a todo el
mundo, ningún hombre ni ninguna mujer puede convertirlo en su compañero personal. Es el caso de Santa
Teresa de Jesús.
Santa Teresa de Ávila
A los siete años, desarrolló una predilección por leer la vida de los santos con su hermano Rodrigo que era
casi de su misma edad. Las dos tiernas mentes impresionadas por las cosas que leían se ven afectados
psíquicamente al punto de repetir incansablemente:
"Gozarán de Dios para siempre, para siempre, para siempre . . ."
Al hundirse aún más en esa locura, Teresa y su hermano llegan a la conclusión que losmártires habían
obtenido la gloria a un precio demasiado bajo y deciden escapar de casa con el objetivo de ser asesinados por
los moros y así morir por la fe. Por suerte en Ardaja se toparon con un tío que los devolvió a su familia.
Pero el daño ya estaba hecho y los pequeños traumados deciden vivir como ermitaños en su propia casa.
Teresa cayo en una gran depresión y mirando por horas un cuadro en su habitación repetía constantemente la
frase:
"Señor, dame de beber para que no vuelva a tener sed"
El estado en que se encontraban estos dos pobres pequeños por fortuna no era permanente. Teresa y Rodrigo
crecieron, empezaron a leer novelas de caballerías, les gustaban tanto que no podían estar sin ellas. Esto les
abrió sus jóvenes mentes a un mundo más bello y atractivo.
Poco a poco la joven Teresa empezó a interesarse por la moda, a vestirse bien, a bañarse y a usar perfumes.
Ante tales acciones su padre comenzó a preocuparse.
Se transformó en una muchacha tan bella y coqueta que consiguió novio y "casi" pierde la virginidad a los 16
años con su guapo primo.
Al notar el desarrollo natural de la adolescencia en la muchacha el padre decide tomar cartas en el asunto y
rápidamente la envía al convento de las Agustinas.
Por segunda vez en su vida la desdichada muchacha se ve atrapada en la maquinaria de la indoctrinamiento.
Esta vez la envolvería de tal forma que no pudo escapar. Al concluir su adolescencia comenzó a sufrir de una
variedad decondiciones deshabilitantes en su mayoría psicosomáticas que la dejaban paralizada y adolorida.
Trató de llevar una vida normal hasta donde podía. Se resignó a ser monja. Su padre se dio cuenta del daño
que había ocasionado, pero ya era muy tarde, su mente estaba condicionada dentro del "dogma" y decide en
1535 entrar al Convento de la Encarnación de las Carmelitas contra los deseos de su arrepentido padre. Pero
no era todo horrible allí. Allí se vivía un ambiente "relajado" debido a las opulentas donaciones de los
parientes ricos de las monjas. Las Hermanas usaban costosos hábitos de sarga negra, vivían en amplios y
confortables dormitorios, recibían visitas constantemente y participaban de los "galanteos de monjas",
coqueterías supuestamente castas entre las hermanas y los visitantes varones. Teresa se especializó en los
"galanteos" recibiendo a muchos admiradores detrás de la ventanilla del convento. También recibía
numerosas visitas de sus parientes Cepeda y Ahumada. Aunque tomo el nombre religioso de Teresa de Jesús,
el aristocrático convento le permitió mantener su título de nobleza de Doña Teresa de Ahumada.

Pero sus acciones en los galanteos tuvieron un precio emocional. La Santa desarrolló un fetiche hacia los
Cristos ensangrentados y manifestando profunda agonía.
Ella cuenta como en una ocasión, al detenerse ante un crucifijo muy sangrante le pregunto:
"Señor, ¿quien te puso así? y le pareció que una voz le decía:
"Tus charlas en lasala de visitas, esas fueron las que me pusieron así, Teresa".
Ella se impresionó y echó a llorar. Desde ese día no volvió a tomar parte de los galanteos.
Pero su más conocida característica era la poesía, así, Teresa se transformó en una poetisa de amor, viendo "la
bandera del Señor erguida," la cual se transformó "en la torre más alta," y mientras, "¡los árboles se llenaban
de savia!"
Su sensual personalidad también ha sido objeto de obras de arte, especialmente a través de la estatua de
Teresa realizada por Gian Lorenzo Bernini en Roma 70 años después de su muerte. La obra de mármol
muestra una mujer pálida de belleza clásica envuelta en los hábitos de una monja excepto su hermoso pie
descalzo a punto de desmayar de un éxtasis sin lugar a dudas, religioso. Un ángel se muestra punzando un
pecho con una lanza. Para quien aprecia la obra, esta posee claros y preocupantes tonos sexuales.
La obra de Bernini plasma el estereotipo de Teresa, una mezcla entre lo erótico y lo histérico. Hugh E. M.
Stutfield en su libros Mysticism and Catholicism (1925), cataloga a su estilo de santidad como "una colección
de lo negro escrito en una forma barata" . El colega de Sigmund Freud Josef Breuer la llama "la Santa Patrona
de la histeria," y Jacques Lacan es mucho más directo y vulgar al decir que "Usted solamente tiene que ir a
ver la estatua de Bernini en Roma, para darse cuenta que se esta viniendo".
Como conclusión diríamos que fue la víctima de unasociedad que reprimía los insititos naturales de la
sexualidad. Es merecedora de lastima y ninguna manera de burla. Teresa sobrellevó su problema de una
forma muy digna, mediante la poesía y la escritura. Después de todo no estaba muy lejos de los clásicos al
seguir la tradición mística de relaciones entre mujeres mortales y hombres dioses.
La Iglesia no amó a sus Santas ni a sus religiosas en primer lugar porque no podían admirar a ninguna mujer
viva, unas verdaderas santas, a sus ojos, tenían que estar muertas.

En vida sólo se podía ser un aprendiz de Santo y por lo tanto, muy imperfecto.
Tras su muerte muchas de estas “santas” recibieron honores, pero ya hemos visto que, en vida, tanto a las
mejores, como a las peores, la Iglesia no dejó de vigilarlas, contradecirlas, importunarlas etc…
La Iglesia hizo a un lado a la mayoría de místicos, al menos mientras vivían, hasta el punto de casi extinguir
su especie.
Aunque hayan canonizado a más hombres que a mujeres, la Iglesia aprecia a las mujeres, las quiere en sus
filas, las necesita. Pero no las acepta en todos los puestos ni en todas las categorías.
Aprecia a las mujeres en la medida en que no son demasiado sensibles, ni demasiado inteligentes, ni
demasiado cultas, ni demasiado elocuentes, ni demasiado visibles, ni tienen una extensa agenda.

LA TONTA:
Al menos, hasta 1950 la Iglesia indicaba cómo tenía que ser la mujer honrada, según sus principios.: para
redimirse de su origen pecador,debía convertirse en un ser dispuesto a sacrificarse, invisible y modesto en la
sociedad, indiferente a toda la afectación de la moda y, en cierta medida, intelectualmente insignificante.
Siempre se les dio un trato muy diferente al que recibieron los hombres, como se mostraban al comparar las
bibliotecas de los monasterios de los religiosos con los conventos femeninos; en el primer caso de casi todas
las producciones de la mente humana, y en el segundo caso únicamente de libros de piedad.

Peinado, maquillaje y joyas


Cualquier tipo de artificio que pudieran llevar o utilizar las mujeres fueron examinados con detalle. Los
médicos fueron unos de los censores del atuendo femenino.
En cuanto al peinado, Tertuliano, que habló de todo, pensaba que era revelador de las buenas y las malas
costumbres: “ Viendo la cabeza de las mujeres se sabe si Dios está en sus corazones”.
El maquillaje, cuya existencia se remonta a las más lejana antigüedad, estuvo todavía más controlado por los
teólogos..muchos de estos teólogos como es el caso de San Jerónimo, veía en el maquillaje el “velo del
anticristo”.
Las joyas, que eran otro instrumento para llamar la atención de los hombres, recibieron las mismas condenas.
Hasta el siglo XIX se siguió enseñando la idea de que llevar joyas era deshumanizarse. Todo es “hostil” si no
es natural. Cualquier adorno de belleza, primario o secundario, con un pretexto u otro, en una época u otra,
recibió la condena desde el púlpito.Los escritores que defendieron la ropa y los adornos son muy pocos, y las
excepciones siempre fueron acompañadas de consejos de moderación. Solamente aceptaban mostrarse
comprensivos con las mujeres que debían aparecer con sus mejores galas por necesidades sociales. Pero esto
sólo concernía a las que pertenecían a las clases altas.
La Iglesia se ha atenido siempre a la recomendación de un atuendo sobrio…Una buena cristiana sólo podía ir
siempre a la moda de ayer..Lo que realmente deseba la iglesia con todas estas advertencias: regular los hábitos
sexuales e incluso disminuir las relaciones amorosas.
Dos objetivos fueron constantemente especificados y repetidos a las muchachas cristianas: no vivían en este
mundo para agradar a todo el mundo, sino sólo a sus dos dueños: Dios y su marido.
Si la Iglesia hubiera querido simplemente proteger a la mujer destacándole la vanidad del atuendo,
seguramente habría puesto mucho empeño en que esta misma mujer se educase, cultivase su interior y se
abriera a la cultura.

El Racionamiento de la Educación

En el siglo XIX la cuestión educativa y la universalización de ésta generaron una intensa polémica entre la
Iglesia y los Estados católicos. El Papa Pío IX para frenar el laicismo firmó concordatos con diversos estados
católicos por los que éstos reconocían el derecho exclusivo de la Iglesia a dirigir las escuelas seglares y
parroquiales: los más importantes fueron los concluidos con España en 1851 y conAustria en 1855. En España
apenas hubo divergencias, aunque los liberales se resistieron a tan extrema atribución de la autoridad papal.
Pese a los concordatos el anticlericalismo era creciente en muchos países de Europa. Esta situación se
intensificó cuando el mismo pontífice promulgó en 1864 la polémica Syllabus, documento por el cual el Papa
Pío IX condenaba el liberalismo y racionalismo y proclamaba la infalibilidad papal. Esto suponía la autoridad
coercitiva moral del Vaticano y en muchos países se extendió la resolución de los estados de refrenar la
autoridad de la Iglesia. La reacción fue lenta, pero continuada y así Francia, en 1882, universaliza la
educación primaria convirtiéndola en obligatoria para niñas y niños; poco después, en 1886 lleva a cabo la
sustitución de los maestros religiosos por laicos, hasta que en 1904 se prohíbe por ley a todas las
congregaciones la dirección de las escuelas.
El modelo francés sirvió de referencia para los países que, como España y Portugal, eran de credo católico.
Así en Portugal, en 1910 el nuevo gobierno republicano separó la Iglesia y el Estado. En el caso español, la
reacción fue mucho más lenta debido al dominio absoluto de la Iglesia. Ésta se oponía a la extensión de la
alfabetización pública y a la educación general de las niñas; apoyaba el analfabetismo basándose en el
argumento de que las personas ignorantes no se verían expuestas a doctrinas heréticas, liberales o socialistas,
y permanecerían asíen «estado de gracia». A finales del siglo XIX y en la primera década del XX el esfuerzo
por reformar la educación española corrió a cargo de la Institución Libre de Enseñanza. Bajo la influencia de
Giner de los Ríos, intelectuales españoles asistieron a diversos congresos mundiales de educación que fueron
fuente de ideas nuevas. Se comenzó a constatar que el laicismo sería imposible sin la mejora de la educación,
sobre todo en el sexo que la presentaba de manera más deficiente. Así pues, mientras las mujeres siguieran
tuteladas por la Iglesia los esfuerzos hacia el laicismo serían vanos. Sin embargo, la educación de las mujeres,
si bien aceptada entre los sectores liberales, socialistas y librepensadores, mantenía la aceptación de una ley
natural para las mujeres: su misión reproductora.
En las tres primeras décadas del siglo XX el Vaticano contemplaba con horror los vientos de secularización y
propuestas educativas nuevas que iban restándole protagonismo educativo en Europa y América. En su
intento por atajar el laicismo, el Papa Pío XI promulga en 1929 la encíclica Divini illius magistri en defensa
de la misión histórica de enseñar de la Iglesia: «la misión de la educación corresponde, ante todo y sobre todo,
en primer lugar a la Iglesia y a la Familia, y les corresponde por derecho natural y divino, y, por lo tanto, de
manera inderogable, ineluctable, insubrogable». En la encíclica se denunciaba también como error la
coeducación «por partir delnaturalismo negador del pecado original». La iglesia vaticana censuraba la
coeducación por alimentar una deplorable confusión de ideas, por permitir la convivencia promiscua de los
dos sexos en una misma aula y avalar la idea de una igualdad niveladora de los dos sexos. Para la iglesia la
doctrina de la coeducación era perniciosa para la educación de la juventud cristiana porque el creador ha
ordenado y dispuesto la convivencia perfecta de los dos sexos solamente en la unidad del matrimonio, y
gradualmente separada en la familia y en la sociedad. Además, no hay en la naturaleza misma, que los hace
diversos en el organismo, en las inclinaciones y en las aptitudes, ningún motivo para que pueda o deba haber
promiscuidad y mucho menos igualdad de formación para ambos sexos.
El miedo a la coeducación será en definitiva el miedo a la emancipación de las mujeres, tal y como afirmaría
el mismo Papa Pío XI en la encíclica Casti Connubi. La emancipación de la mujer «es corrupción del carácter
propio de la mujer y de su dignidad de madre; es trastorno de toda la sociedad familiar, con lo cual al marido
se le priva de la esposa, a los hijos de la madre y a todo el hogar doméstico del custodio que lo vigila
siempre». Por ejemplo, en España la coeducación sería abolida en 1936 con clarificadores mensajes como
éste: con la supresión de esta inmundicia moral y pedagógica que se llamaba «coeducación» hemos dado el
primer paso hacia una verdadera formación de lamujer... En primer lugar, se impone una vuelta a la sana
tradición que veía en la mujer, la hija, la esposa y la madre, y no la «intelectualada» pedantesca que intenta en
vano igualarla al varón en los dominios de la ciencia; «cada cosa en su sitio» y el de la mujer no es el foro ni
el taller... sino el hogar, cuidando de la casa y de los hijos..., poniendo en los ocios del marido una suave
lumbre de espiritualidad y de amor.
Resuenan bastante fuertes los argumentos del Papa Pío XI, eso sí, con nuestra peculiar forma castiza de
convertir los argumentos en exabruptos.
La universalización de la educación y que ésta contemplara a las mujeres en pie de igualdad con los varones
era, en definitiva, una amenaza a la familia. La igualdad separaría a la mujer de la vida doméstica y del
cuidado de los hijos para arrastrarla a la vida pública y a la producción. Peligraría, con ello, la misma
estructura familiar, y su ley fundamental de procreación y educación de la prole, establecida y confirmada por
Dios. La lógica católica discurría a través de supuestos puramente misóginos: si «la mujer» es una criatura
impulsiva y poco racional eduquemos sus sentimientos, su corazón, para que llegue con un conocimiento
suficiente a su fin natural, que es el matrimonio, y para alejarla de vindicaciones igualitarias pues éstas
cuartean la estabilidad y honor de la institución familiar al orientar a las mujeres a un quehacer
extradoméstico. El objetivo será construir una feminidadque se acerque a Dios por necesidad de su conciencia
y que no use a Dios como pretexto para conseguir posiciones más o menos bastardas o cuando menos
terrenales. La única necesidad de las mujeres es cubrir las necesidades materiales y morales de la familia. El
destino de la mujer es ser esposa y compañera del varón, formar con él una familia, educar y cuidar bien a sus
hijos. La familia, para la Iglesia, tiene prioridad sobre los derechos civiles de las mujeres. De nuevo a Pío XI
debemos una imagen de la familia en la que “florezca lo que San Agustín llamaba la «jerarquía del amor»; la
cual abraza tanto la primacía del varón sobre la mujer y los hijos como la diligente sumisión de la mujer y su
rendida obediencia, recomendada por el Apóstol con estas palabras: «Las casadas estén sujetas a sus maridos,
como al Señor; porque el hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia”.
Hoy la Iglesia apenas ha cambiado la concepción diferenciada que tiene de los varones y las mujeres. Ha
moderado su lenguaje, pero no la esencia del discurso. Cuando se promovió la IV Conferencia Mundial sobre
la Mujer en Pekín, la Iglesia estaba muy interesada en «clarificar la plena verdad sobre la mujer». A este
efecto, el Papa Juan Pablo II dirigió una Carta a las mujeres en la que «aclaraba» la identidad y posición
social de las mujeres. Juan Pablo II considera que la mujer y el «hombre» no reflejan una igualdad estática y
uniforme, sino decomplementariedad entendida como «unidualidad» relacional. Para explicar en qué consiste
la compleja expresión «"unidualidad" relacional» nos remite Juan Pablo II al versículo del Génesis «No es
bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacerle una ayuda adecuada» (Gn 2,18). De esta manera la identidad de la mujer queda confirmada por
el proceso mismo de su creación: «En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio
de la ayuda». Así pues, la mujer está llamada a ofrecer ayuda al «hombre». De acuerdo con esto, el horizonte
de «servicio» de un varón y una mujer no es el mismo ya que entre ellos hay «una cierta diversidad de
papeles»: “En este horizonte de «servicio» -que, si se realiza con libertad, reciprocidad y amor, expresa la
verdadera «realeza» del ser humano- es posible acoger también, sin desventajas para la mujer, una cierta
diversidad de papeles, en la medida en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que mana
del carácter peculiar del ser masculino y femenino”. El horizonte social de la mujer -marcado por el principio
de ayuda, por el darse a otros- se materializa en una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual que en
el mundo laboral alcanza su realización más plena en el campo de la educación, de la salud y en las
instituciones asistenciales. Cualquier otra actividad interrumpiría la «originalidad» femenina y conduciría a la
«masculinización» de las mujeres.
Antecedentes. El papelde la mujer a través de la historia.

A través de la historia de la Iglesia las mujeres han sido consideradas inferiores por naturaleza y por ley
La filosofía griega que fue adoptada por los cristianos sostuvo que la mujer era inferior al hombre por
naturaleza.
La ley romana, la cual se convirtió en la base para las leyes de la Iglesia, concedió a las mujeres un estatus
social bajo. Las mujeres no disfrutaban de igualdad de derechos en sus casas ni en la sociedad civil.
Algunos padres de la Iglesia relacionaron este supuesto estatus inferior con los textos de las Escrituras: sólo el
hombre, dijeron, fue creado a imagen de Dios. Además, Pablo había prohibido a las mujeres enseñar en la
Iglesia.
Ordenes eclesiásticas del primer milenio muestran vestigios de sus creencias en la inferioridad de la mujer.
Los teólogos también copiaron esta línea de pensamiento, integrando en sus razonamientos teológicos los
puntos de vista contrarios a las mujeres de griegos y romanos.
Los abogados de la Iglesia formularon la Ley de la Iglesia basándose en la ley romana y en las declaraciones
negativas de los padres de la Iglesia y los consejos eclesiásticos locales.
Conociendo estos antecedentes, no deberíamos sorprendernos de que la gran mayoría de los Padres, abogados
canónicos, teólogos y líderes de la Iglesia opinaran que esta "criatura inferior" no podía ser ordenada
sacerdote.
Las mujeres son" inferiores por naturaleza" según Platón y Aristóteles
SegúnPlatón (427 - 327 BC), las mujeres son resultado de una degeneración física del ser humano. "Son sólo
los varones los que han sido creados directamente de los dioses y reciben el alma. Aquellos que viven
honradamente retornan a las estrellas, pero aquellos que son cobardes o viven sin justicia pueden haber
adquirido, con razón, la naturaleza de la mujer en su segunda generación".
Aristóteles (384 - 322 BC) consideró a las mujeres seres humanos defectuosos.
• Las mujeres eran varones estériles. "La hembra, ya que es deficiente en calor natural, es incapaz de preparar
su fluido menstrual al punto del refinamiento, en el cual se convierte en semen (es decir, semilla). Por lo
tanto, su única contribución al embrión es su materia, un campo en el cual pueda crecer. Su incapacidad para
producir semen es su deficiencia".
• La razón por la que un hombre domina en sociedad es su inteligencia superior. Sólo el hombre es un ser
humano completo. "La relación entre el varón y la hembra es por naturaleza aquella en la que el hombre
ostenta una posición superior, la mujer más baja; el hombre dirige y la mujer es dirigida".
La ley romana atribuyó a la mujer un estatus muy bajo
De acuerdo a la ley de la familia romana, el marido era señor y maestro absoluto.
• La mujer era propiedad del marido y estaba completamente sujeta a sus disposiciones.
• Él podía castigarla de cualquier forma que deseara.
• En cuanto a las propiedades familiares, la mujer no era dueña denada. Cualquier cosa que ella o los niños
heredaran pertenecía al marido, incluyendo también la dote que ella aportaba al matrimonio.
En la ley civil romana los derechos de la mujer estaban también muy limitados. Las razones dadas en la ley
romana para restringir los derechos de la mujer eran descritas como la "debilidad de su sexo" o la "estupidez
de su sexo". El contexto hace ver claramente que el problema no radicaba en la debilidad física de la mujer
sino en lo que era percibido como su carencia de un juicio digno de confianza y su incapacidad de pensar
lógicamente.
• Las mujeres no podían ejercer ningún cargo público.
• Las mujeres no podían actuar en persona en juicios, hacer contratos, ser testigos, etc.
• Las mujeres eran metidas en el mismo grupo que los menores, esclavos, criminales convictos y personas
sordomudas; es decir, con gente cuyo juicio no era de confianza.
Los Padres de la Iglesia vieron a las mujeres como seres inferiores
La reinante tradición de romanos y helenistas vio la sociedad distribuida en estratos de más y menos
evolucionados seres humanos. Las mujeres eran inferiores a los hombres por naturaleza. No deberíamos
sorprendernos de que esto haya influenciado fuertemente el juicio de los Padres de la Iglesia. .
La confirmación del estatus inferior de la mujer fue basada a menudo en la creencia de que sólo el hombre, no
la mujer, fue hecho a imagen de Dios.
Los Padres también aceptaron la visión de Aristóteles de queel padre, como un ser humano completo,
contribuye con la semilla, mientras que la madre no es más que la tierra en la que la semilla crece.

Primeras órdenes de la Iglesia y condición inferior de la mujer


Los prejuicios acerca la inferioridad de la mujer están también reflejados en algunas de las reglas establecidas
para las mujeres en la práctica de la Iglesia.
• "Si el hombre es la cabeza de la mujer" y él es en el inicio ordenado para el sacerdocio, no es solamente para
revocar el orden de la creación, y dejar el principal para venir a la parte extrema del cuerpo. Porque la mujer
es el cuerpo del hombre, tomado de su lado, y sujeto a él, de quien ella fue separada para la procreación de los
hijos. Porque dice Él: El gobernará sobre ti" Porque la parte principal de la mujer es el hombre, que es su
cabeza. Pero si en las anteriores constituciones nosotros no les hemos permitido enseñar, ¿Cómo les permitirá
nadie, contrariamente a la naturaleza, ejercer el oficio de sacerdote? Porque esta es una de las prácticas del
ateismo gentil, ordenar mujeres sacerdotes a las diosas mujeres, no una de las constituciones de Cristo. Porque
si el bautismo fuera a ser administrado por mujeres, ciertamente nuestro Señor hubiera sido bautizado por su
propia madre, y no por Juan; o cuando Él nos envió a bautizar, hubiera mandado también a las mujeres junto a
nosotros para ese propósito. Pero Él no nos ha encomendado, ya sea por constitución o por escrito, una
cosasemejante; conociendo el orden de la naturaleza y la decencia de la acción; siendo el Creador de la
naturaleza y el Legislador de la constitución" Constituciones Apostólicas III, nº 9
Los teólogos aceptaron la inferioridad de la mujer
Los teólogos de la Edad Media, que aceptaron la filosofía griega, la ley romana, la enseñanza de los Padres y
los Cánones de la Iglesia como válidas fuentes para sus razonamientos, heredaron los prejuicios acerca de la
inferioridad de la mujer.
• A causa de tres razones se dice que el hombre es una imagen de Dios y no la mujer. Primero de todo: Tanto
como hay un solo Dios y de Él todas las cosas provienen, así un hombre fue creado desde el principio del cual
todos los otros provienen. Por lo tanto, hasta este punto, Él tiene una similitud con Dios, a saber, que como
todo procedió de este único Dios, así todos los otros seres humanos procedieron de este único hombre. En
segundo lugar, al igual que la Iglesia nació de Cristo mientras agonizaba en la cruz, agua y sangre mediante
los que se representan los sacramentos de la Iglesia, por los cuales subsiste y tiene su origen la Iglesia y se
convierte en la esposa de Cristo, así, de igual manera, de Adán nació su esposa, mientras dormía en el Paraíso
y se le tomó una costilla a partir de la cual se formó a Eva. En tercer lugar, al igual que Cristo es cabeza de la
Iglesia y la gobierna, el marido es el amo de su esposa y la organiza y la gobierna . Y por estas tres razonesse
dice que el hombre está hecho a semejanza de Dios y no la mujer y por lo tanto el hombre no debe ser como
la mujer un símbolo de sometimiento sino un símbolo de libertad y preeminencia. Sin embargo, en cuarto
lugar se dice que tanto el hombre como la mujer están hechos a imagen de Dios, donde se dice "Hagamos al
hombre" esto es "hagámoslo a nuestra imagen y semejanza" , esto es que participe de la divina esencia
mediante la razón, el intelecto, la memoria, el genio... esto se dice acerca del hombre y de la mujer.
Hugguccio, Summa, C. 33, qu. 5, ch. 13.
Tomás de Aquino siguió a Aristóteles al atribuir la concepción de una mujer a un defecto de una semilla
concreta. El semen masculino trata de producir un ser humano completo, un hombre, pero a veces no lo logra
y entonces origina una mujer. Una mujer es, por lo tanto, un mas occasionatus, un fracaso masculino.
Tampoco está totalmente creada a imagen de Dios.
El Derecho Canónico, las leyes de la iglesia, cimentó la idea de la inferioridad de la mujer
Especialmente por medio del Decretum Gratiani (1140 d.C.) que pasó a ser una de las leyes de la iglesia en
1234d.C. una parte vital del Corpus Iuris Canonici que estuvo vigente hasta 1916.
• "Mujer" significa "debilidad mental".
• En todo una mujer es sierva de su marido por su estado de servidumbre.
• La mujer no fue creada a imagen de Dios.
• Las esposas dependen de sus maridos por natura.
• Las mujeres no pueden llegar a ser Diáconos osacerdotes.
• Las mujeres no pueden predicar en la iglesia.
• Las mujeres no pueden enseñar ni bautizar.
El Corpus Iuris Canonici (1234 - 1916) cimentó la idea de la inferioridad de la mujer:
• Según un principio del código civil, ninguna mujer puede desempeñar un cargo público. De acuerdo con el
código eclesiástico, las mujeres se encuentran igualmente excluidas (barred) de desarrollar cargos y funciones
"espirituales"
• "Por lo tanto, una mujer no puede recibir ordenación religiosa. Si la recibiere, tal ordenación no revestirá un
caracter sagrado..."
• "Ninguna mujer, independientemente de lo piadosa (pía) que sea, puede predicar o enseñar...."
• "La mujer está supeditada a su marido, pero el marido no está supeditado a la mujer. El marido puede
castigar a su esposa. La esposa está obligada a seguir a su esposo a donde quiera que éste decida fijar su
residencia" "La mujer debe mostrarse más modesta que el hombre"
• "El comportamiento temeroso está en mayor medida justificado en una mujer que en un hombre. La mujer
que haya sido excomulgada, queda dispensada de viajar a Roma para obtener la absolución."

El nuevo código canónico (1983) muestra algunas mejoras referentes al status de las mujeres dentro de la
Iglesia. La discriminación en razón del sexo es eliminada en aquello que tiene relación con el domicilio (c.
104), el lugar del matrimonio (c. 1115) o el entierro (c. 1177). Además:
• Las mujeres podrán desempeñar funciones de juez asesoren los tribunales (c. 1421, § 2)
• Las mujeres pueden obtener autorización para predicar en las iglesias. (c.766).
• Las mujeres pueden estar a cargo de labores pastorales en comunidades locales. (c. 517, § 2)
Sin embargo, la discriminación continúa en otras áreas:
• "Sólo recibirán ordenación sacerdotal efectiva los varones bautizados" Canon 1024.
• Esto supone, para las mujeres, la exclusión de la posibilidad de gobernar la Iglesia. "En consonancia con lo
que la ley prescribe, aquellos que han sido ordenados sacerdotalmente pueden acceder al gobierno de la
Iglesia, dicho gobierno, creado por institución divina, es también denominado poder jurisdiccional
(judicativo)." Canon 129, § 1
• "Sólo los religiosos varones pueden obtener los oficios requeridos para el ejercicio del poder de ordenar o el
poder de la jurisdicción" Canon 274, § 1.
Como conclusión a esta pequeña inclusión histórica del papel que desempeñaba la mujer observamos como es
un hecho que algunos sacerdotes, abogados canónicos, teólogos y líderes de la Iglesia sostenían una opinión
desfavorable a que las mujeres pudieran ser ordenadas sacerdotes.
Es innegable que esta opinión se sostenía y se sostiene en el prejuicio de que las mujeres son inferiores.

Las cuatro mujeres de Dios: La puta, la bruja, la santa y la tonta.

A lo largo de la historia, la iglesia y sus teólogos no han cesado de mostrar hacia la mujer sentimientos
contradictorios. Amaban su dulzura, su pureza ysu maternidad, pero sospechaban que, en lo más profundo de
sí, guardaba escondida una prostituta, una bruja y una imbécil. Durante siglos, la iglesia no ha querido más
que la sumisión de la mujer, oponiéndose constantemente a su liberación, su acceso a la cultura y al mundo
del trabajo e incluso a su ordenación sacerdotal. ¿De dónde proviene este mito de la inferioridad femenina que
se encuentra prácticamente en todas las religiones? Desde Eva, las mujeres han sido acusadas de ser las
portadoras de vicios deshonrosos. Esta historia del antifeminismo cristiano nos relata los motivos por los
cuales la Iglesia de Roma llegó a desaconsejar a las mujeres el uso de la inocente y doméstica máquina de
coser, las razones por las que un teólogo pensó que estornudar después del acto sexual era un condenable
método anticonceptivo o las causas por las que incluso se llegó a aconsejar la masturbación femenina, al
tiempo que contribuye a esclarecer la actual posición de la Iglesia sobre la anticoncepción, el aborto y la
reproducción asistida.
LA PUTA:
La Iglesia al exponer la moral cristiana rechaza la prostitución, al igual que cualquier otro tipo de relación
sexual fuera del matrimonio, ya que constituyen pecado grave, independientemente de la legislación estatal al
respecto.
Lo especifica como pecado de fornicación, que excluye del reino de los cielos al que lo comete, como declara
S. Pablo a los de Corinto y a los de Éfeso [(1 Cor 6, 9-10), (Eph 5,5)].
Poseeademás una serie de efectos a nivel moral y a nivel físico, tanto en el individuo como en la sociedad,
que convendrá tener presentes para despertar en las conciencias cristianas la necesidad de luchar para acabar
con él en cuanto sea posible.
Entre los efectos morales podemos citar: la frecuencia del pecado de fornicación, el aumento de la líbido que
echa raíces más profundas, se favorece la solicitación a las mujeres honestas, más jóvenes se prostituyen, los
adolescentes desprecian a sus padres, gastan más dinero del que tienen, no estudian, se vuelven pendencieros
y rechazan el matrimonio.
Entre los efectos físicos se encuentran: el contagio y transmisión de las enfermedades venéreas. Sin duda,
nadie niega la importancia de estas enfermedades sobre la persona y la sociedad.

“ La mujer no solamente es mediocre e insignificante. Es una puta”. Eso se desprende de un elevado número
de teólogos de la Edad Media. Cómo puta se entendía a la mujer lúbrica que no puede evitar fornicar y que
busca el placer sin parar.
Sin embargo no siempre fue asi.. a San Agustín, por ejemplo, le parecía que era una profesión inevitable,
incluso útil: “Expulsa a las prostitutas y las pasiones lo trastornarán todo”.
Fue a partir del siglo XIII y sobre todo del XVI, cuando llegó la severidad, condenándolos a todos, siendo
enemigos de la Iglesia, y se advertía que además conspiraban contra la gloria de Dios.
La Iglesia Católica ha pasado de etapas de intransigenciatotal hacia las prostitutas hasta el hecho de
considerarlas sometidas a una forma de esclavitud de la que deben ser liberadas.
¿ Qué pasa con el amor?
La iglesia siempre ha tenido la palabra amor en la boca, pero esto puede llevar a contradicciones, porque
siempre a odiado el término amor, en su significado más carnal y lujurioso, prefiriendo siempre el amor de
caridad. Pero esto ya era así en la Edad Media. Las palabras “amor” y “enamorados” no tienen la misma
connotación positiva que hoy. Ya en la antigüedad y desde esa época histórica son palabras que dan miedo.
Amar o estar enamorado es, hasta el siglo XVIII, una desgracia, un destino.
Aún y como aparece en el libro parece más reveladora, la definición del amor que da en 1690 una obra laica ,
el Dictionnaire universal de Furetiére: “Amor se dice principalmente de esa violenta pasión que la naturaleza
inspira en los jóvenes de ambos sexos para unirse a fin de perpetuar la especie.
Ése es el mal que causa la mujer. Es la inspira todo ese amor carnal y , que puede causar una enfermedad
grave y lujuriosa en los hombres.
El placer carnal estaba mal visto, y la pareja debía de seguir un método anticonceptivo basado en el
autocontrol para poder llevar una conducta cristiana y no pecar.
Por tanto y llegando a una conclusión, la respuesta de la Iglesia católica a la aversión del coito consistió, en
dirigirlo hacia un objetivo concreto, la procreación.

Cuanto menos sexo mejor


Durante muchotiempo la Iglesia combatió lo positivo y el encanto del sexo que hoy en día conocemos,
queriendo que sólo se practicara el amor “carnal” como un deber y con el único objetivo de la procreación.
Por ello estuvo en contra de las posturas no habituales e indeseables, y también de los actos preliminares que
condenó en cualquier tipo de circunstancia etc…nunca vió con buenos ojos ni el antes ni el después del acto
amoroso.
La lascivia de la mujer
Tal y como dice el libro, el cristianismo jamás tuvo la balanza equilibrada entre hombres y mujeres en materia
de sexualidad. La mujer fue infravalorada y tratada como una puta. Desde su expulsión del jardín del Edén,
siempre fue sospechosa de poseer una perversidad especial y sin remedio. Ambos, hombre y mujer sucumben
al pecado. Pero el hombre es victima y la mujer es culpable.
Las características que marcan a la mujer serían:
• Una naturaleza más espermática de lo que se cree
• Una carne insaciable y más caliente de lo que se cree
• Facultad de gozar más intensamente en el acto amoroso
Es decir, un ser que lleva interiormente una tendencia a cometer pecados vergonzosos, como la
homosexualidad, la anticoncepción y el aborto.

Homosexualidad femenina.
La Sagrada Escritura es clarísima en la condena de los actos homosexuales. Cinco veces se refiere a los actos
homosexuales masculinos y una a los femeninos (Lev 18,22; 20,13; Rom 1, 27; 1Cor 6,
9-10; 1Timoteo 1, 9-10; sobre la homosexualidad femenina, Rom1, 26-
27). El texto más paradigmático, en cuanto que considera la homosexualidad como castigo por la falta de fe es
Rom 1, 26-27: “Por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas; pues sus mujeres hasta cambiaron el uso
natural por el que es contrario a la naturaleza; e igualmente los varones, habiendo dejado el uso natural de la
mujer, se abrasaron en los deseos impuros de unos con otros: cometiendo torpezas varones con varones y
recibiendo en sí mismos el pago
merecido por su maldad”.

Cierta exégesis contemporánea ha impugnado esta condena bíblica por diversos motivos:

1) La Biblia no dice nada sobre el tema.

2) Incluso la Biblia la aprobaría tácitamente.


3) Los condicionamientos culturales e históricos en los cuales se escribió, ya no tendrían vigencia para la
actualidad.

Son argumentos totalmente falsos, ya que a pesar de los diversos contextos en que fue escrita, es unánime la
condena sobre los homosexuales.

Sintéticamente:

• EL hombre es creado a imagen de Dios. Iguales en cuanto a su dignidad, pero complementarios en cuanto
varón y mujer: Gen 1, 27.
• En el matrimonio se da la unión que implica la esfera biológica: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su
madre, y se unirá a su mujer, y se harán una sola carne” Gen 2, 24.
• Así se prolonga la obra de la creación, de modo participativo: “Sed fecundos y multiplicaos” Gen 1, 28.
• Además esta unión se analoga a la de Cristo y su Iglesia; es un sacramento cristiano:“La Iglesia enseña que
el matrimonio cristiano es signo eficaz de la alianza entre Cristo y la Iglesia (Ef 5, 32). Este significado
cristiano del matrimonio, lejos de disminuir el valor profundamente humano de la unión matrimonial entre el
hombre y la mujer, lo confirma y refuerza (Mt 19, 3-12; Mc. 10, 6-9)”.

Las mujeres homosexuales fueron consideradas como lujuriosas y viciosas, y por supuesto las mujeres
“deberían tener más pudor que los hombres” Juan Cristófol. Pedro Abelardo también condena rotundamente
esta conducta y dice: “ las partes genitales de las mujeres estaban dispuestas para los hombres, y no para que
las mujeres vivieran con las mujeres” .

LA BRUJA:

La Biblia condena la brujería y la hechicería, no como falsas o fraudulentas, sino por ser una abominación: "A
la hechicera no la dejarás con vida" (Exodo 22,18; Ver también Deuteronomio 18,11-12). La narrativa de la
visita del rey Saúl a la hechicera de Endor (I Reyes 28) demuestra que su evocación de Samuel fue real y tuvo
efecto. En Levítico 20,27 se lee: "El hombre o la mujer en que haya espíritu de nigromante o adivino, morirá
sin remedio: los lapidarán. Caerá su sangre sobre ellos". Está claro que en estos casos se trata de un espíritu
adivino.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tornó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos,


yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13:18-19; 2 Cron 33:6; Jer 27:9...).

El Antiguo Testamento muestraclaramente como los Israelitas y sus vecinos paganos estaban conscientes de
la brujería y la magia. En el libro de Éxodo 7:11 leemos que el Faraón: "llamó a todos los sabios y adivinos. Y
ellos también, los magos de Egipto, hicieron las mismas cosas (que Moisés) por medio de sus artes secretas".

El Primer Mandamiento condena la brujería, la magia y todo tipo de adivinación: "Yo Soy el señor tu
Dios...no tendrás dioses extraños delante de mi" (Ex 20:2-3).

El Nuevo Testamento igualmente condena la brujería como una realidad perversa: (Gálatas 5,20; 13,6;
Apocalipsis 21,8; 22,15). El mago Simón era practicante de la magia pero estaba envidioso de los Apóstoles
cuando vio a la gente recibir el Espíritu Santo a través de la imposición de las manos. Ofreció dinero a los
Apóstoles para que le enseñaran como hacer esto y Pedro le contestó: "...tú corazón no es recto delante de
Dios. Arrepiéntete , pues, de esa tu maldad..." (Hechos 8:9-22).

La brujería opera con poder satánico (dado por Satanás). Se trata de los poderes que oprimen a los hombres y
que Jesucristo confrontó hasta morir y resucitar para librarnos de ellos. Su victoria no nos evita la lucha contra
el maligno sino que nos da la fuerza para vencerlo si tenemos fe.
En los primeros trece siglos de la era cristiana no se dieron por lo general las crueles persecuciones y cazas de
hechiceros que aparecieron más tarde. Mientras el estado permitía la tortura contra los hechiceros, el
PapaNicolás I (d.C. 866) la prohibió. Una ordenanza similar aparece en los Decretos Pseudo-Isidoros. Pero la
Iglesia no pudo eliminar la tortura y otros abusos que están arraigados en el corazón del hombre. Llevar el
nombre de cristiano no es suficiente para comportarse como tal.

En muchas ocasiones el clero habló con autoridad para evitar las acusaciones fanáticas y abusivas. Entre ellos
San Agobardo, arzobispo de Lyon (m. 841) quien escribió "Contra insulsam vulgi opinionem de grandine et
tonitruis" (contra las necias creencias de la gente sobre el granizo y el rayo) (P.L., CIV, 147). El Papa
Gregorio VII en 1080 escribió al Rey Harold de Denmark prohibiendo que las brujas sean sentenciadas a
muerte .
La Inquisición:
El objetivo principal de la Inquisición eran las desviaciones religiosas, el supuesto paganismo, con los que en
ocasiones no tuvo piedad.
En España, la Inquisición celebró la mayoría de procesos y solamente el 10% de ellos se relacionaba con la
magia en sus diversas formas, dieron lugar a muy pocas ejecuciones.
La Inquisición realizó siempre la distinción entre hechicería y brujería. A los hechiceros acusados de causar
daños materiales, los entregaba al “brazo secular” , es decir, la justicia civil, que era la única que dictaba
sentencias de muerte. La Iglesia jamás mató a nadie con las manos de sus sacerdotes..ellos utilizaban otro
método diferente. Al poseer mazmorras, se dedicaban a enseñar a los herejes la única religión verdadera,se
basaba en el arrepentimiento, culpabilidad, la renuncia, la retractación pública de los culpables etc…
Los desencadenantes de la caza en su máximo nivel probablemente fueron los hechos y calamidades del siglo
XIV (guerras, peste…). En este momento ya no los persiguieron de forma individual, sino en grupos, como a
malhechores. Y se empezaron a juzgar más a las brujas que a los brujos.
La iglesia consideraba a las mujeres mucho más sospechosas que a los hombres. El texto básico sobre esta
cuestión era: “ Canon del Obispo” un canon de origen incierto, que ponía en cuestión a las mujeres, pero sólo
las acusaba de sueños monstruosos. Es decir que las acciones de estas desdichadas no eran más que sueños,
porque pensaban que estaban viajando de noche por el aire hacia el aquelarre, y según el Canon esto no
pertenece a la realidad, no es más que un sueño, una ilusión que sin duda les enviaba el diablo.
Pero se empezó a sospechar y a decir que la brujería no constaba de sueños, sino que realmente existían las
brujas. Este paso lo dio un dominico alemán llamado Hans Nider . Ahora el diablo parecía más peligroso que
nunca. Esta modificación del diablo se ve representada en la decoración de las iglesias y en sus estatuas.
El dominico inventó el mito de la bruja moderna, la que aparte de sortilegios practica una religión demoníaca,
e hizo un retrato robot de ella, mezclando tres o cuatro personajes ya conocidos: el eterno brujo, el hacedor de
pactos, elcomensal de una cena caníbal y las antiguas estriges volando de noche.

Antifeminismo y Reforma
Los especialistas históricos han detectado al menos una docena de causas hacia la represión de la brujería,
como ejemplos diremos: la voluntad cristiana de erradicar el paganismo, el antifeminismo de la época, la
Reforma, la Contrarreforma etc…
Se pueden encontrar buenos argumentos a favor de cada una de estas “causas”, pero fue el conjunto de todas
ellas lo que produjo su desastroso efecto.
Las mujeres se convirtieron en las principales víctimas de la represión.
La reforma, aun siendo muy puritana, fueron en conjunto menos hostiles con la mujer, ofreciéndole algo más
que el ser una tonta, una puta o una santa . Pero también tiene su parte de responsabilidad pues se definió
desde el principio, como un regreso a la Biblia, tomada en su sentido literal. Y este texto no era muy amable
con las brujas, como ya he explicado anteriormente.
Aparece la figura de Lucero, y aunque estuviera poco interesado, pues no era su prioridad, el tema de la
brujería, se sabe que creía en ellas y en el diablo. Pero no fue tan responsable de las hogueras como lo fue
Calvino.
En los estados luteranos se mató mucho menos en este sentido que en los principados católicos, que se llevan
por desgracia la “medalla de honor” .
Las cifras de la masacre:
Entre los periodos más críticos es decir 1450-1650 fueron 100.000 personas inculpadas y 50.000 ejecutadas se
reparten así:
Suizay países germánico:
• procesos 65.900
• ejecuciones 35.000
Francia y países vecinos:
• procesos 6800
• ejecuciones 2725
Conjunto británico:
• Procesos 4500
• Ejecuciones 1865

Europa central y oriental


• procesos 10000?
• ejecuciones 5000?
Escandinavia:
• procesos 4520
• ejecuciones 1750
Europa meridional
• procesos 9130
• ejecuciones 1300

Total 100.850 procesos y 47.640 ejecuciones.

LA SANTA:
La iglesia, ni siquiera amó a sus Santas ni a sus religiosas. En una época en que las mujeres apenas tenían
derecho a hablar ni a hacer valer sus cualidades en la sociedad, ellas buscaban un medio para existir.
Aunque seguían con un control. Cuando una mujer de aquel tiempo, hablaba, la Iglesia hacía cualquier cosa
por controlar, apoderarse de ella.
La Iglesia criticó también la unión demasiado íntima de algunas cristianas con Jesús. Jesús pertenece a todo el
mundo, ningún hombre ni ninguna mujer puede convertirlo en su compañero personal. Es el caso de Santa
Teresa de Jesús.
Santa Teresa de Ávila
A los siete años, desarrolló una predilección por leer la vida de los santos con su hermano Rodrigo que era
casi de su misma edad. Las dos tiernas mentes impresionadas por las cosas que leían se ven afectados
psíquicamente al punto de repetir incansablemente:
"Gozarán de Dios para siempre, para siempre, para siempre . . ."
Al hundirse aún más en esa locura, Teresa y su hermano llegan a la conclusión que los mártires habían
obtenidola gloria a un precio demasiado bajo y deciden escapar de casa con el objetivo de ser asesinados por
los moros y así morir por la fe. Por suerte en Ardaja se toparon con un tío que los devolvió a su familia.
Pero el daño ya estaba hecho y los pequeños traumados deciden vivir como ermitaños en su propia casa.
Teresa cayo en una gran depresión y mirando por horas un cuadro en su habitación repetía constantemente la
frase:
"Señor, dame de beber para que no vuelva a tener sed"
El estado en que se encontraban estos dos pobres pequeños por fortuna no era permanente. Teresa y Rodrigo
crecieron, empezaron a leer novelas de caballerías, les gustaban tanto que no podían estar sin ellas. Esto les
abrió sus jóvenes mentes a un mundo más bello y atractivo.
Poco a poco la joven Teresa empezó a interesarse por la moda, a vestirse bien, a bañarse y a usar perfumes.
Ante tales acciones su padre comenzó a preocuparse.
Se transformó en una muchacha tan bella y coqueta que consiguió novio y "casi" pierde la virginidad a los 16
años con su guapo primo.
Al notar el desarrollo natural de la adolescencia en la muchacha el padre decide tomar cartas en el asunto y
rápidamente la envía al convento de las Agustinas.
Por segunda vez en su vida la desdichada muchacha se ve atrapada en la maquinaria de la indoctrinamiento.
Esta vez la envolvería de tal forma que no pudo escapar. Al concluir su adolescencia comenzó a sufrir de una
variedad de condicionesdeshabilitantes en su mayoría psicosomáticas que la dejaban paralizada y adolorida.
Trató de llevar una vida normal hasta donde podía. Se resignó a ser monja. Su padre se dio cuenta del daño
que había ocasionado, pero ya era muy tarde, su mente estaba condicionada dentro del "dogma" y decide en
1535 entrar al Convento de la Encarnación de las Carmelitas contra los deseos de su arrepentido padre. Pero
no era todo horrible allí. Allí se vivía un ambiente "relajado" debido a las opulentas donaciones de los
parientes ricos de las monjas. Las Hermanas usaban costosos hábitos de sarga negra, vivían en amplios y
confortables dormitorios, recibían visitas constantemente y participaban de los "galanteos de monjas",
coqueterías supuestamente castas entre las hermanas y los visitantes varones. Teresa se especializó en los
"galanteos" recibiendo a muchos admiradores detrás de la ventanilla del convento. También recibía
numerosas visitas de sus parientes Cepeda y Ahumada. Aunque tomo el nombre religioso de Teresa de Jesús,
el aristocrático convento le permitió mantener su título de nobleza de Doña Teresa de Ahumada.

Pero sus acciones en los galanteos tuvieron un precio emocional. La Santa desarrolló un fetiche hacia los
Cristos ensangrentados y manifestando profunda agonía.
Ella cuenta como en una ocasión, al detenerse ante un crucifijo muy sangrante le pregunto:
"Señor, ¿quien te puso así? y le pareció que una voz le decía:
"Tus charlas en la sala de visitas, esasfueron las que me pusieron así, Teresa".
Ella se impresionó y echó a llorar. Desde ese día no volvió a tomar parte de los galanteos.
Pero su más conocida característica era la poesía, así, Teresa se transformó en una poetisa de amor, viendo "la
bandera del Señor erguida," la cual se transformó "en la torre más alta," y mientras, "¡los árboles se llenaban
de savia!"
Su sensual personalidad también ha sido objeto de obras de arte, especialmente a través de la estatua de
Teresa realizada por Gian Lorenzo Bernini en Roma 70 años después de su muerte. La obra de mármol
muestra una mujer pálida de belleza clásica envuelta en los hábitos de una monja excepto su hermoso pie
descalzo a punto de desmayar de un éxtasis sin lugar a dudas, religioso. Un ángel se muestra punzando un
pecho con una lanza. Para quien aprecia la obra, esta posee claros y preocupantes tonos sexuales.
La obra de Bernini plasma el estereotipo de Teresa, una mezcla entre lo erótico y lo histérico. Hugh E. M.
Stutfield en su libros Mysticism and Catholicism (1925), cataloga a su estilo de santidad como "una colección
de lo negro escrito en una forma barata" . El colega de Sigmund Freud Josef Breuer la llama "la Santa Patrona
de la histeria," y Jacques Lacan es mucho más directo y vulgar al decir que "Usted solamente tiene que ir a
ver la estatua de Bernini en Roma, para darse cuenta que se esta viniendo".
Como conclusión diríamos que fue la víctima de una sociedad que reprimíalos insititos naturales de la
sexualidad. Es merecedora de lastima y ninguna manera de burla. Teresa sobrellevó su problema de una
forma muy digna, mediante la poesía y la escritura. Después de todo no estaba muy lejos de los clásicos al
seguir la tradición mística de relaciones entre mujeres mortales y hombres dioses.
La Iglesia no amó a sus Santas ni a sus religiosas en primer lugar porque no podían admirar a ninguna mujer
viva, unas verdaderas santas, a sus ojos, tenían que estar muertas.

En vida sólo se podía ser un aprendiz de Santo y por lo tanto, muy imperfecto.
Tras su muerte muchas de estas “santas” recibieron honores, pero ya hemos visto que, en vida, tanto a las
mejores, como a las peores, la Iglesia no dejó de vigilarlas, contradecirlas, importunarlas etc…
La Iglesia hizo a un lado a la mayoría de místicos, al menos mientras vivían, hasta el punto de casi extinguir
su especie.
Aunque hayan canonizado a más hombres que a mujeres, la Iglesia aprecia a las mujeres, las quiere en sus
filas, las necesita. Pero no las acepta en todos los puestos ni en todas las categorías.
Aprecia a las mujeres en la medida en que no son demasiado sensibles, ni demasiado inteligentes, ni
demasiado cultas, ni demasiado elocuentes, ni demasiado visibles, ni tienen una extensa agenda.

LA TONTA:
Al menos, hasta 1950 la Iglesia indicaba cómo tenía que ser la mujer honrada, según sus principios.: para
redimirse de su origen pecador, debía convertirse enun ser dispuesto a sacrificarse, invisible y modesto en la
sociedad, indiferente a toda la afectación de la moda y, en cierta medida, intelectualmente insignificante.
Siempre se les dio un trato muy diferente al que recibieron los hombres, como se mostraban al comparar las
bibliotecas de los monasterios de los religiosos con los conventos femeninos; en el primer caso de casi todas
las producciones de la mente humana, y en el segundo caso únicamente de libros de piedad.

Peinado, maquillaje y joyas


Cualquier tipo de artificio que pudieran llevar o utilizar las mujeres fueron examinados con detalle. Los
médicos fueron unos de los censores del atuendo femenino.
En cuanto al peinado, Tertuliano, que habló de todo, pensaba que era revelador de las buenas y las malas
costumbres: “ Viendo la cabeza de las mujeres se sabe si Dios está en sus corazones”.
El maquillaje, cuya existencia se remonta a las más lejana antigüedad, estuvo todavía más controlado por los
teólogos..muchos de estos teólogos como es el caso de San Jerónimo, veía en el maquillaje el “velo del
anticristo”.
Las joyas, que eran otro instrumento para llamar la atención de los hombres, recibieron las mismas condenas.
Hasta el siglo XIX se siguió enseñando la idea de que llevar joyas era deshumanizarse. Todo es “hostil” si no
es natural. Cualquier adorno de belleza, primario o secundario, con un pretexto u otro, en una época u otra,
recibió la condena desde el púlpito.
Los escritores quedefendieron la ropa y los adornos son muy pocos, y las excepciones siempre fueron
acompañadas de consejos de moderación. Solamente aceptaban mostrarse comprensivos con las mujeres que
debían aparecer con sus mejores galas por necesidades sociales. Pero esto sólo concernía a las que pertenecían
a las clases altas.
La Iglesia se ha atenido siempre a la recomendación de un atuendo sobrio…Una buena cristiana sólo podía ir
siempre a la moda de ayer..Lo que realmente deseba la iglesia con todas estas advertencias: regular los hábitos
sexuales e incluso disminuir las relaciones amorosas.
Dos objetivos fueron constantemente especificados y repetidos a las muchachas cristianas: no vivían en este
mundo para agradar a todo el mundo, sino sólo a sus dos dueños: Dios y su marido.
Si la Iglesia hubiera querido simplemente proteger a la mujer destacándole la vanidad del atuendo,
seguramente habría puesto mucho empeño en que esta misma mujer se educase, cultivase su interior y se
abriera a la cultura.

El Racionamiento de la Educación

En el siglo XIX la cuestión educativa y la universalización de ésta generaron una intensa polémica entre la
Iglesia y los Estados católicos. El Papa Pío IX para frenar el laicismo firmó concordatos con diversos estados
católicos por los que éstos reconocían el derecho exclusivo de la Iglesia a dirigir las escuelas seglares y
parroquiales: los más importantes fueron los concluidos con España en 1851 y con Austria en 1855. EnEspaña
apenas hubo divergencias, aunque los liberales se resistieron a tan extrema atribución de la autoridad papal.
Pese a los concordatos el anticlericalismo era creciente en muchos países de Europa. Esta situación se
intensificó cuando el mismo pontífice promulgó en 1864 la polémica Syllabus, documento por el cual el Papa
Pío IX condenaba el liberalismo y racionalismo y proclamaba la infalibilidad papal. Esto suponía la autoridad
coercitiva moral del Vaticano y en muchos países se extendió la resolución de los estados de refrenar la
autoridad de la Iglesia. La reacción fue lenta, pero continuada y así Francia, en 1882, universaliza la
educación primaria convirtiéndola en obligatoria para niñas y niños; poco después, en 1886 lleva a cabo la
sustitución de los maestros religiosos por laicos, hasta que en 1904 se prohíbe por ley a todas las
congregaciones la dirección de las escuelas.
El modelo francés sirvió de referencia para los países que, como España y Portugal, eran de credo católico.
Así en Portugal, en 1910 el nuevo gobierno republicano separó la Iglesia y el Estado. En el caso español, la
reacción fue mucho más lenta debido al dominio absoluto de la Iglesia. Ésta se oponía a la extensión de la
alfabetización pública y a la educación general de las niñas; apoyaba el analfabetismo basándose en el
argumento de que las personas ignorantes no se verían expuestas a doctrinas heréticas, liberales o socialistas,
y permanecerían así en «estado de gracia».A finales del siglo XIX y en la primera década del XX el esfuerzo
por reformar la educación española corrió a cargo de la Institución Libre de Enseñanza. Bajo la influencia de
Giner de los Ríos, intelectuales españoles asistieron a diversos congresos mundiales de educación que fueron
fuente de ideas nuevas. Se comenzó a constatar que el laicismo sería imposible sin la mejora de la educación,
sobre todo en el sexo que la presentaba de manera más deficiente. Así pues, mientras las mujeres siguieran
tuteladas por la Iglesia los esfuerzos hacia el laicismo serían vanos. Sin embargo, la educación de las mujeres,
si bien aceptada entre los sectores liberales, socialistas y librepensadores, mantenía la aceptación de una ley
natural para las mujeres: su misión reproductora.
En las tres primeras décadas del siglo XX el Vaticano contemplaba con horror los vientos de secularización y
propuestas educativas nuevas que iban restándole protagonismo educativo en Europa y América. En su
intento por atajar el laicismo, el Papa Pío XI promulga en 1929 la encíclica Divini illius magistri en defensa
de la misión histórica de enseñar de la Iglesia: «la misión de la educación corresponde, ante todo y sobre todo,
en primer lugar a la Iglesia y a la Familia, y les corresponde por derecho natural y divino, y, por lo tanto, de
manera inderogable, ineluctable, insubrogable». En la encíclica se denunciaba también como error la
coeducación «por partir del naturalismo negador delpecado original». La iglesia vaticana censuraba la
coeducación por alimentar una deplorable confusión de ideas, por permitir la convivencia promiscua de los
dos sexos en una misma aula y avalar la idea de una igualdad niveladora de los dos sexos. Para la iglesia la
doctrina de la coeducación era perniciosa para la educación de la juventud cristiana porque el creador ha
ordenado y dispuesto la convivencia perfecta de los dos sexos solamente en la unidad del matrimonio, y
gradualmente separada en la familia y en la sociedad. Además, no hay en la naturaleza misma, que los hace
diversos en el organismo, en las inclinaciones y en las aptitudes, ningún motivo para que pueda o deba haber
promiscuidad y mucho menos igualdad de formación para ambos sexos.
El miedo a la coeducación será en definitiva el miedo a la emancipación de las mujeres, tal y como afirmaría
el mismo Papa Pío XI en la encíclica Casti Connubi. La emancipación de la mujer «es corrupción del carácter
propio de la mujer y de su dignidad de madre; es trastorno de toda la sociedad familiar, con lo cual al marido
se le priva de la esposa, a los hijos de la madre y a todo el hogar doméstico del custodio que lo vigila
siempre». Por ejemplo, en España la coeducación sería abolida en 1936 con clarificadores mensajes como
éste: con la supresión de esta inmundicia moral y pedagógica que se llamaba «coeducación» hemos dado el
primer paso hacia una verdadera formación de la mujer... En primer lugar, seimpone una vuelta a la sana
tradición que veía en la mujer, la hija, la esposa y la madre, y no la «intelectualada» pedantesca que intenta en
vano igualarla al varón en los dominios de la ciencia; «cada cosa en su sitio» y el de la mujer no es el foro ni
el taller... sino el hogar, cuidando de la casa y de los hijos..., poniendo en los ocios del marido una suave
lumbre de espiritualidad y de amor.
Resuenan bastante fuertes los argumentos del Papa Pío XI, eso sí, con nuestra peculiar forma castiza de
convertir los argumentos en exabruptos.
La universalización de la educación y que ésta contemplara a las mujeres en pie de igualdad con los varones
era, en definitiva, una amenaza a la familia. La igualdad separaría a la mujer de la vida doméstica y del
cuidado de los hijos para arrastrarla a la vida pública y a la producción. Peligraría, con ello, la misma
estructura familiar, y su ley fundamental de procreación y educación de la prole, establecida y confirmada por
Dios. La lógica católica discurría a través de supuestos puramente misóginos: si «la mujer» es una criatura
impulsiva y poco racional eduquemos sus sentimientos, su corazón, para que llegue con un conocimiento
suficiente a su fin natural, que es el matrimonio, y para alejarla de vindicaciones igualitarias pues éstas
cuartean la estabilidad y honor de la institución familiar al orientar a las mujeres a un quehacer
extradoméstico. El objetivo será construir una feminidad que se acerque a Diospor necesidad de su conciencia
y que no use a Dios como pretexto para conseguir posiciones más o menos bastardas o cuando menos
terrenales. La única necesidad de las mujeres es cubrir las necesidades materiales y morales de la familia. El
destino de la mujer es ser esposa y compañera del varón, formar con él una familia, educar y cuidar bien a sus
hijos. La familia, para la Iglesia, tiene prioridad sobre los derechos civiles de las mujeres. De nuevo a Pío XI
debemos una imagen de la familia en la que “florezca lo que San Agustín llamaba la «jerarquía del amor»; la
cual abraza tanto la primacía del varón sobre la mujer y los hijos como la diligente sumisión de la mujer y su
rendida obediencia, recomendada por el Apóstol con estas palabras: «Las casadas estén sujetas a sus maridos,
como al Señor; porque el hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia”.
Hoy la Iglesia apenas ha cambiado la concepción diferenciada que tiene de los varones y las mujeres. Ha
moderado su lenguaje, pero no la esencia del discurso. Cuando se promovió la IV Conferencia Mundial sobre
la Mujer en Pekín, la Iglesia estaba muy interesada en «clarificar la plena verdad sobre la mujer». A este
efecto, el Papa Juan Pablo II dirigió una Carta a las mujeres en la que «aclaraba» la identidad y posición
social de las mujeres. Juan Pablo II considera que la mujer y el «hombre» no reflejan una igualdad estática y
uniforme, sino de complementariedad entendida como«unidualidad» relacional. Para explicar en qué consiste
la compleja expresión «"unidualidad" relacional» nos remite Juan Pablo II al versículo del Génesis «No es
bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacerle una ayuda adecuada» (Gn 2,18). De esta manera la identidad de la mujer queda confirmada por
el proceso mismo de su creación: «En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio
de la ayuda». Así pues, la mujer está llamada a ofrecer ayuda al «hombre». De acuerdo con esto, el horizonte
de «servicio» de un varón y una mujer no es el mismo ya que entre ellos hay «una cierta diversidad de
papeles»: “En este horizonte de «servicio» -que, si se realiza con libertad, reciprocidad y amor, expresa la
verdadera «realeza» del ser humano- es posible acoger también, sin desventajas para la mujer, una cierta
diversidad de papeles, en la medida en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que mana
del carácter peculiar del ser masculino y femenino”. El horizonte social de la mujer -marcado por el principio
de ayuda, por el darse a otros- se materializa en una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual que en
el mundo laboral alcanza su realización más plena en el campo de la educación, de la salud y en las
instituciones asistenciales. Cualquier otra actividad interrumpiría la «originalidad» femenina y conduciría a la
«masculinización» de las mujeres.
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