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QUÉ ES CIUDADANÍA:

Ciudadanía significa el conjunto de derechos y deberes por los cuales el ciudadano o individuo está
sujeto en su relación con la sociedad en que vive. El término ciudadanía proviene del latín civitas,
que significa ciudad. Por tanto, ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser
miembro de una comunidad organizada.

La ciudadanía implica derechos y deberes que deben ser cumplidos por el ciudadano, sabiendo que
aquellos serán responsables por la vivencia del individuo en la sociedad.

Este concepto de ciudadanía está ligado al Derecho, sobre todo en lo que se refiere a los derechos
políticos, sin los cuales el individuo no puede intervenir en los asuntos del Estado, y que permite la
participación directa o indirecta del individuo en el gobierno y en la consecuente administración a
través del voto directo para elegir o para competir por cargos públicos de forma indirecta.

Uno de los requisitos de la ciudadanía es la nacionalidad, para que los ciudadanos puedan ejercer
sus derechos políticos. Pero también existen personas que, a pesar de ser nacionales de un Estado,
no tienen los derechos políticos, porque pueden haber sido revocados o denegados, por ejemplo, los
presidiarios no tienen derecho a votar, que es un derecho obligatorio para los mayores de 18 años.

La ciudadanía exige al individuo como un habitante de la ciudad, como dice la raíz de la palabra,
que cumpla sus deberes, y como un individuo de acción pueda llevar a cabo tareas para su bien y
también para el desarrollo de la comunidad en la que vive, ya que los problemas de la ciudad
deberían ser una preocupación para todos los ciudadanos.

La ciudadanía se ejerce por las personas, los grupos y las instituciones que, a través de la
capacitación, es decir, a través del poder que tienen para realizar las tareas sin necesidad de
autorización o permiso de alguien.

OTRO CONCEPTO DE CUIDADANIA:

La Ciudadanía es aquella condición que adquiere un ser humano que lo acredita como parte de un
país. El documento que certifica la ciudadanía es la nacionalidad, la cual se adquiere con solo nacer
dentro del territorio del estado. Un ciudadano tiene entonces por defecto, derechos y deberes
establecidos en un código de normas o carta magna de ese país. Tiene que por lo tanto adaptarse a
todo el sistema político, jurídico y administrativo de esa nación que lo considera como ciudadano de
esa nación.

La ciudadanía ser, a partir de la definición anterior, la forma que tiene una persona de comportarse
en la ciudad, en el pueblo, en sociedad. Esto incluye el respeto de las normas de convivencia y la
tolerancia de las diferentes culturas y etnias. También la adaptación al código de leyes que debe
cumplir como todo ciudadano local aunque sea extranjero. La ciudadanía como un sentido en pro de
la moral y las buenas costumbres de una nación, es resaltada entre las personas que conforman la
comunidad, para que sirva de ejemplo y destaque por su loable función.
La ciudadanía es muy importante en los países democráticos, ya que esta permite a los que la
poseen tener unos derechos que son irrevocables según la constitución vigente, el más crucial para
el destino de la nación es el derecho al voto, con este, todos los ciudadanos son los que como
pueblo soberano tiene la última decisión en los procesos electorales en los que se escogen a los
representantes del gobierno.

En países como Venezuela, los ciudadanos tienen derecho a una educación y atención médica de
primera gratuita, de la misma manera que están obligados al pago de un impuesto para el
mantenimiento de estas dependencias y así garantizar el buen servicio de las instituciones públicas.

A nivel académico, muchas escuelas preparatorias imparten la educación ciudadana, para que los
jóvenes reconozcan cual es el modelo de ciudadanía vigente en el estado que habitan, de la misma
manera se tocan tópicos de relevancia internacional como la aplicación de los derechos humanos en
los países que firmaron el tratado. También se estudian los diferentes trámites que un ciudadano
debe cumplir según lo previsto en los códigos y leyes.

DERECHOS HUMANOS

La expresión “derechos humanos” (también citada con frecuencia como DD.HH.) hace referencia a
las libertades, reivindicaciones y facultades propias de cada individuo por el sólo hecho de
pertenecer a la raza humana. Esto significa que son derechos de carácter inalienable (ya que nadie,
de ninguna manera, puede quitarle estos derechos a otro sujeto más allá del orden jurídico que esté
establecido) y de perfil independiente frente a cualquier factor particular (raza, nacionalidad,
religión, sexo, etc.).

Derechos humanos

Los derechos humanos también se caracterizan por ser irrevocables (no pueden ser abolidos),
intransferibles (un individuo no puede “ceder” sus derechos a otro sujeto) e irrenunciables (nadie
tiene el permiso para rechazar sus derechos básicos). Aún cuando se encuentran amparados y
contemplados por la mayoría de las legislaciones internacionales, los derechos humanos implican
bases morales y éticas que la sociedad considera necesaria respetar para proteger la dignidad de las
personas.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (abreviada a través de la sigla DUDH), la cual
fue adoptada por las Naciones Unidas en 1948, aglutina a todos los derechos que están considerados
como básicos. Se conoce como Carta Internacional de los Derechos Humanos a la combinación de
esta declaración con los distintos pactos internacionales de derechos humanos que fueron acordados
entre diversas naciones.

La DUDH señala que, al nacer, todos los hombres y mujeres son libres e idénticos en materia de
derechos y dignidad y deja clara su postura de rechazo hacia la esclavitud, la servidumbre, las
torturas y los tratos que puedan ser considerados como inhumanos, degradantes o crueles.

A la hora de establecer el listado de los derechos humanos existentes tenemos que dar a conocer que
los mismos se clasifican de la siguiente manera:
Derechos civiles y políticos: a la vida, a la igualdad, a la libertad…

Derechos económicos, sociales y culturales: a la salud, a la educación, a la vivienda…

Derechos laborales: al trabajo, a la libre elección de trabajo…

Derechos de los detenidos y presos: a un trato humano y con respeto a la dignidad inherente al ser
humano…

Derechos frente a la Administración.

Derechos en relación a la Administración de Justicia: a ser oído por el Tribunal, a ser juzgado por
un tribunal independiente e imparcial…

Derechos de los pueblos y derechos de las víctimas de violaciones de derechos fundamentales.

Entre las mencionadas violaciones se encuentran las desapariciones forzosas de personas, el


terrorismo, la propaganda a favor de la guerra, el genocidio y los crímenes de guerra, la explotación
del hombre por el hombre, la tortura y penas inhumanas o degradantes, la esclavitud, los trabajos
forzosos o la apología del odio.

Además de todo lo citado tenemos que exponer que una de las organizaciones que más trabajan día
a día por los Derechos Humanos es, sin lugar a dudas, Amnistía Internacional que se caracteriza por
ser una entidad independiente y absolutamente democrática. Para conseguir su misión lleva a cabo
tareas de investigación para sacar a luz situaciones que atenten contra los derechos humanos como
una manera de denunciarlos y de evitar que se hagan efectivas.

En las últimas décadas, el concepto de derechos humanos ha adquirido una gran importancia en la
mayoría de las sociedades del mundo. Aquellos gobernantes y regímenes acusados de violar los
derechos humanos suelen ser condenados por su propio pueblo y por los diversos organismos
internacionales.

LA ETICA EN EL PROCESO EDUCATIVO DE VENEZUELA

INTRODUCCION

El desarrollo económico y social de un país está signado, sin duda alguna, por el aspecto cultural
que caracteriza a dicha nación. En toda sociedad el comportamiento cultural, expresado a través de
la idiosincracia, de los individuos que la conforman de alguna manera nos proporciona evidencia
del presente y futuro de la misma.

En cuanto a la idiosincrasia del venezolano fijaremos nuestra atención en “la viveza” tal como lo
señala Arturo Uslar Pietri “ la viveza es la falta de fe o mala fe, que puede perdurar a todo lo largo
de las alternativas favorables y adversas de una vida. Es la práctica del engaño y de la defensa
contra el engaño como sistema de vida social”.
En tal sentido, podemos ubicar “la viveza” como un rasgo que está enmarcado dentro de la “ética
social” del venezolano, esto se fundamenta en el hecho de que está arraigada dentro de su aspecto
cultural, es decir, forma parte de su idiosincrasia. Por lo que éticamente la viveza es aceptada y
justificada dentro de la sociedad. Ante esta situación es necesario como dice Rusell (1940)
anteponer la ética individual a la ética social cuando esta afecte de alguna manera a la sociedad.

En Venezuela, la ética social, dentro del contexto que la caracteriza, se impone sobre la ética
individual. Una esta subordinada a la otra, es pues aquí nuestro problema. La solución podría estar
en reforzar esta última desde el punto de vista moral, recuérdese la famosa frase del Libertador
“Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”. Por lo que la moral y la educación son los
bastiones fundamentales para apuntalar la ética individual, para así poder redefinir una nueva ética
social que conduzca al país por senderos de gloria.

Con respecto a la educación esta puede servir como puente para consolidar la triada individuo-
sociedad-especie la cual es primordial para garantizar una ética propiamente humana, es decir, una
antropo-ética. Esto es, una educación que coadyube “al desarrollo conjunto de las autonomias
individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia de la especie humana"
según Morin (1998).

De igual forma, el progreso de la educación es la diversidad en la confrontación de ideas,


discernimiento, etc. Al docente y los ñiños de les debe respetar su libertad de acción individual. El
proceso educativo además de ser de utilidad social, debe estar impregnado de la espontaneidad y
debe fomentar individualmente en los alumnos aprendizajes significativos y desarrollar en ellos el
interes cognoscitivo. Para complementar esta afirmación podemos citar lo siguiente (Rusell (1940):

“Si queremos que la vida humana se convierta en algo insípido y tedioso, es importante darse
cuenta de que hay cosas que tienen un valor completamente independiente de utilidad”.

Para englobar estas ideas en cuanto a la visión de la educación, Sternberg manifiesta que: “esta debe
estar supeditada al aspecto cultural, propio de cada sociedad. Considerando el lenguaje, las
herencias y sus creencias”.

En función de lo anteriormente señalado, la finalidad de la presente monografía es la de


Caracterizar la Etica dentro del Proceso Educativo Venezolano. Para esto desglosaremos el
desarrollo en diferentes apartados para así ir proporcionando los diferentes argumentos que nos
permitan justificar nuestros diferentes puntos de vistas, basándonos principalmente en el marco
teórico suministrado por los autores anteriormente mencionados.

LA ETICA EN LA ESCUELA.
Es menester comenzar dando una aproximación del concepto de ética, se conoce como ética, o
filosofía moral, a la disciplina que estudia o reflexiona sobre lo que es bueno o malo, correcto o
incorrecto, desde el punto de vista moral.

1. CARACTERIZACION DE LA ETICA EN EL PROCESO EDUCATIVO

En primer lugar, comenzaremos describiendo algunos rasgos que definen la ética social en el
proceso educativo de venezuela en la escuela desde diferentes perspectivas:

a) Desde el punto de vista del director: de alguna manera la forma de gerencial del personal
directivo traza la línea a seguir por los docentes, esto significa que si el director llega tarde, no
promociona cursos y talleres, no supervisa la labor de los docentes bajo su mando entonces el
docente se ve motivado a imitar este comprotamiento que está fomentando, y por ende esta ética se
convierte en la ética social de la escuela; ocasionando que dicha institución no cumpla su función
adecuadamente. Pareciera que hubiera una tregua entre el directivo y los docentes en relación a no
cuestionarse sus actos, es decir, “todos estamos bien”. Olvidándose muchas veces de la antropo-
ética que supone la decisión clara y consciente “de lograr la humanidad en nosotros mismos en
nuestra conciencia personal” Morin(1998). ¿Será esta la “ética de la indolencia”?. Ahora bien la
situación descrita anteriormente es la ética social que prevalece en el personal directivo de las
escuelas, no descartando algunas excepciones. Por supuesto, que esta situación de dejar pasar, dejar
hacer afecta el proceso de enseñanza-aprendizaje, manifestándose principalmente en el bajo
rendimiento estudiantil. En definitiva el director es el gerente de la escuela que debe velar por el
cumplimiento de las actividades y planes educativos, podríamos decir que si tenemos un buen
gerente, tendremos una buena escuela.

b) Desde el punto de vista del docente: Un alto porcentaje de los maestros de las escuelas públicas
anteponen su condición gremial a la de su “apostolado docente”, permitiendo que en su institución
las actividades no se desenvuelvan de manera normal y efectiva; tal como es el caso de los paros
docentes, donde se reclaman reivindicaciones económicas, afectando el derecho a la educación que
tienen los niños. ¿será esta la “ética del bolsillo”?. Se está más pendiente de la situación laboral en
menoscabo de la labor educativa, es decir, se impone un hecho reivindicativo olvidándose de otros
aspectos importantes tales como: la calidad del proceso educativo, la actualización docente
mediante cursos y talleres que permitan mejorar su quehacer docente. En este sentido podriamos
preguntarnos ¿Cómo eliminar los intereses que, de toda índole, dibujan un sistema, en este caso el
educativo, adosado a un estilo de vida, a una manera de ver el mundo? Albornoz.

c) Desde el punto de vista Gremial: La mayoria de los sindícatos del magisterio que supuestamente
dicen luchar por las reivindicaciones de sus afiliados manejan la “ética de los paros”; valiéndose de
esta situación para aprovecharse, tanto del estado como de sus agremiados, con la finalidad de
obtener lucro personal, beneficios y como trampolin para proyectarse políticamente dentro de su
tolda política. Para justificar sus luchas expresan que sin una buena remuneración del docente, este
no puede desempeñar con eficacia su quehacer educativo, en este sentido no se percatan de que no
se trata de invertir más dinero; ni de mejorar uno cualquiera de los numerosos elementos que
componen el complejo conjunto de variables que definen el proceso educativo, para esto es
necesario realizar una reforma cultural y por ende ética. En consecuencia, con estos actos fomentan
el culto a la flojera y su propio estilo de vida; ya que muchos de los directivos de estos sindicatos
tienen muchisimos años sin pisar un salon de clases. La actividad sindical del magisterio en nuestro
país se ha dedicado única y exclusivamente a luchar por reivindicaciones económicas, olvidandose
de fomentar entre sus agremiados cursos y talleres, así como también ser una referencia en cuanto a
reformas y cambios en el sector educativo.

d) d) desde el punto de vista institucional: los jefes de distrito y supervisores son los encargados de
velar por el buen funcionamiento del sistema escolar; muchas veces no asumen su labor
adecuadamente. A veces se hacen los desentendidos en cuanto a las situaciones problemáticas que
aquejan el sector educativo, evitan las confrontaciones con sus colegas, no informan imparcialmente
el desempeño de los docentes. Por ejemplo, hay casos de educadores que faltan continuamente a
clases por estar desempeñando otras actividades en horas laborales; otros no planifican sus
actividades y no llevan a cabo las estrategias sugeridas en el Currículo Básico Nacional. En
conclusión, estos docentes que desempeñan los cargos de supervisión evitan informar las acciones
que impliquen sanciones para sus colegas. Se podría decir que es la “ética de la omisión”.

2. LA ETICA DENTRO DEL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE.

En el siguiente apartado trataremos de dar una semblanza de la ética dentro del proceso enseñanza-
aprendizaje, Para esto, partiremos desde el punto de vista del educador y de su labor decente para ir
de alguna manera estructurando su ética.

El docente no toma en consideración los diferentes aspectos conceptuales, procedimentales y


actitudinales que sirven para integrar los contenidos de las diferentes asignaturas que conforman los
ejes transversales, a pesar de estar concebido en el programa de Educación Básica. En tal sentido, a
pesar de estar estipulado el docente no lo ejecuta e igualmente los órganos encargados de supervisar
y velar por el fiel cumplimiento del programa no lo hacen.

Todavía hay docentes que se dedican a ser meros depositarios de conocimientos, es lo que se
conoce como educación bancaria, donde muchas veces el niño memoriza contenidos más no logra
asimilarlos, ni mucho menos transferirlos a situaciones reales dentro de su contexto. Prácticamente
desarrollan pocos procesos cognoscitivos durante su estadía como estudiantes, lo cual repercutirá
negativamente durante su educación diversificada y superior. De ahí la importancia de desarrollar a
temprana edad distintos procesos cognoscitivos tales como: comparación, seriación, clasificación,
análisis, síntesis, etc. A continuación se muestran algunos ejemplos para visualizar dicha situación:

- Cuando el docente expone lo relacionado con los polígonos, en primer lugar usa una definición tan
“abstracta e insensible” como esta “es una figura cerrada por líneas poligonales”, por supuesto el
niño la memoriza y la recita, más cuando se le pregunta que si observa algunos polígonos dentro del
salón de clases el niño no sabe que contestar ya que a pesar de memorizar dicho concepto no logra
trasladarlo a su esquema mental, es decir, no logra asimilarlo.

- En la primera etapa de la Educación Básica, específicamente en primer grado hay docentes que le
asignan copias a los niños, para mejorar la caligrafía, tan superfluas y sosas como: La pala de Pepe,
El perro come hueso, La niña toma sopa, Ese payaso come, El pato nada mucho, etc.
- Igualmente observamos como los docentes se empecinan que los alumnos de la primera etapa se
memoricen las antipedagógicas tablas de las operaciones básicas; existiendo caminos más cortos y
amenos para memorizarlas, como los juegos didácticos y la famosa tabla pitagórica.

- Por otra parte, las operaciones básicas son practicadas con problemas tan descontextualizados y
abstractos que el niño afectivamente se agobia con estos ejercicios tan cansones y repetitivos.

Toda esta situación descrita anteriormente, nos permite llegar a ciertas consideraciones en cuanto a
la labor docente y su ética. En primer lugar, la educación básica es una estafa a la nación, a los
padres y a los alumnos ya que los principales actores para el fomento y consolidación de una
educación de calidad no lo hacen. En este sentido, nos centraremos en el docente como un elemento
fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje para tratar de perfilar algunas causas que
originan esta situación:

1. La escasa vocación docente, se debe en parte a que la mayoría de las personas escogieron esta
profesión como último recurso ya que su bajo índice académico no le permitía seleccionar otra
carrera a nivel universitario. Recuérdese que uno de los índices académico mínimo de referencia
más bajo, para ser asignado en primera opción por el CNU, es el de las carreras de Ciencias de la
Educación.

2. El bajo nivel de exigencia de los Institutos y Universidades en cuanto al rendimiento de los


futuros docentes. A pesar de que los pensum de estudios están actualizados de acuerdo a las nuevas
teorías del aprendizaje, sin embargo, pareciera que los estudiantes de educación no lograran asimilar
y vivencial los diferentes procesos cognoscitivos; lo cual se refleja posteriormente en el aula de
clases. En otras palabras, la forma de impartir los conocimientos en el salón de clases es un reflejo
de la forma como fueron educados en las diferentes instituciones.

3. La actualización docente, en cuanto a cursos, talleres y postgrado es poca, además muchas de


ellas son de dudosa reputación; no es extraño que se abran maestrías de baja calidad únicamente con
el propósito de obtener un título, para ascender en el escalafón y por ende mejorar el sueldo;
recíprocamente la institución se beneficia por medio de la matrícula. Es decir, el beneficio es mutuo
entre la institución que oferta el postgrado y el docente que lo realiza quedando en un segundo
plano el alumno como elemento fundamental en el proceso educativo.

4. La escasa investigación del maestro, en cuanto a diversos tópicos fundamentales tales como:
evaluación, estrategias metodológicas, variables afectivas, etc. Incluso hay casos donde el maestro
pagó a especialistas para que le hicieran la tesis de grado, igualmente ocurre con respecto a los
trabajos de maestría.

En definitiva todo este panorama descrito, brevemente, nos da una pequeña pincelada acerca del
aspecto ético del docente, el cual deja mucho que desear y es precisamente la preocupación de
muchos expertos en el área educativa. En tal sentido, es perentorio que el maestro entienda que esta
conducta es nociva y dañina para el desarrollo de la sociedad y por ende tiene que cambiar por el
bien de todos y del suyo propio.
2. Educación en la ética de los derechos humanos

Si deseamos que las sociedades y las personas que las integran satisfagan sus necesidades para el
bienestar común, deberán emprender acciones en la cotidianidad que potencien su transformación.

Así, el mundo de mañana tiene que ser diametralmente distinto al que hoy día conocemos. En
consecuencia, debemos iniciar ese camino mediante un proceso educativo en la ética de los DD.
HH., que potencie un futuro de buen vivir. De ahí, que la educación es la fuerza del futuro como
impulso de un proceso intencional, que modifique la manera como nos relacionamos, que haga
efectivo el respeto y garantías de los DD. HH., de modo que podría comprenderse como un esfuerzo
sostenido en valores.

Por otra parte, la educación en la ética de los DD. HH. hace referencia primeramente al sentido de
la dignidad humana, tan importante como la vida. Se podría afirmar que es el agregado de
indisolubles valores personales. En efecto, la incapacidad histórica de concebir la complejidad ética
de los derechos humanos en sus múltiples dimensiones, rodeadas aquí por su microextensión
particular y su macrodimensión universal, suele conducir a muchísimos e innumerables factores
trágicos, perdiciones, exclusiones sociales y riesgos generalizados. Además, asistimos al final de la
hegemonía de un modo de pensar: el pensamiento lineal, dicotómico, dualista, disciplinar; de ahí la
relevancia de la perspectiva compleja de unos derechos que imperativamente son abarcativos de la
dimensión humana biopsico-social-espiritual; es decir, de todo el ser humano, “…por lo que no es
exagerado afirmar que la evolución de estos derechos corre paralela a la misma historia de la
humanidad” (Marina & Válgoma, 2001).

Como puede inferirse, el elemento medular son las posibilidades que tiene toda persona para
explicarse a sí misma en el conjunto de sus dimensiones, cuestión potenciada por la educación ética
de los DD. HH., pues establece una secuencia del conocer, el hacer, el ser, el emprender, el sentir, el
convivir juntos y el transcender, donde lo más importante ha sido, y a nuestro modo de ver sigue
siendo, el reconocimiento de la dignidad del ser humano. Precisando de una vez, la lectura adecuada
gravita en que el ser humano conoce la relevancia de los saberes y praxis de la complejización de
los DD. HH., y al reconocerlo tiene muchísimas posibilidades de pensarlo mientras para
aprehenderlo tiene que aprender a desaprender. Según los razonamientos anteriores, se asume una
idea de la dignidad humana con medios pacíficos, donde la ética prevalezca sobre la técnica, con
conciencia moral, donde la cultura del ser prevalezca ante la cultura del estar en el mundo, se haga
cotidiano el esfuerzo colectivo y solidario; en fin, donde las personas tengan reconocimiento por su
dignidad y no por un precio, lo que se traduciría en una existencia humanizadora con paz duradera y
más firme. En el orden de las ideas anteriores, la dignidad de la persona humana es su grandeza, es
el importe como la posición de riesgo de los DD. HH. Al mismo tiempo la polisemia de la dignidad
como término hace que el ser humano persiga la aproximación a la transcendencia, a la sabiduría y
a reconocer también su proyecto de infinitud en el universo, procurando un sorprendente sentido a
su vivir. Indudablemente, para ubicar en este momento la concepción de los DD. HH. los
acontecimientos han demostrado en el devenir histórico de la humanidad que el solo hecho de que
seamos seres humanos no acredita automáticamente que actuemos en un marco adecuado a
Indudablemente, para ubicar en este momento la concepción de los DD. HH. los acontecimientos
han demostrado en el devenir histórico de la humanidad que el solo hecho de que seamos seres
humanos no acredita automáticamente que actuemos en un marco adecuado a esa condición, que
lleva a manifestar el amor, la solidaridad, la fraternidad. Por el contrario, lo que impera es la
práctica del egoísmo, el menoscabo de identidad personal, la masificación y despersonalización, se
acude a una doble moral, que en la acción social de la cotidianidad opera en medio del cinismo, el
terrorismo y similares. Sin embargo, la idea de la dignidad humana en su sentido más radical, y en
el más preciso para delimitar el concepto de los derechos humanos, no puede interpretarse desde
esta perspectiva, pues entonces estaríamos negando o, cuando menos, cuestionando la titularidad de
estos derechos a quienes por defecto, inmadurez o deterioro no son, por cierto, sobresalientes ni
capaces de ejercitar las superiores capacidades humanas, lo que en el fondo sería tanto como
negarles su peculiar condición personal, su derecho a ser hombres y mujeres, a aspirar y a ser
ayudados a alcanzar los mejores modos de vida que les quepa desarrollar. Por tanto, la dignidad
humana solo puede constituirse en el verdadero fundamento de los derechos y en la aspiración
dinamizadora y alentadora de su evolución y extensión; cuando se conciba, como ya se ha señalado,
ha de hacerlo en términos referidos al reconocimiento de que la condición humana y su pleno
desarrollo tienen un valor intrínseco. A partir de este presupuesto, la manifestación jurídica de la
dignidad se concretará en la protección necesaria para que cada persona pueda participar de un
conjunto fundamental de derechos iguales para todos, así como se expresará para respetar y apoyar
los particulares proyectos personales de vida que cada sujeto decida desarrollar participando en un
horizonte común de humanidad. El contenido de la idea de dignidad se irá conformando
históricamente en la dinámica de los derechos humanos. Lo que hoy se conoce como derechos
fundamentales del hombre es en realidad un concepto del mundo moderno que se va fraguando
entre los siglos XIV y XVII, hasta consolidarse en el siguiente. La noción de la dignidad, atribuible
históricamente a la doctrina ética cristiana, al afianzar la primacía de la persona y sus derechos
naturales e innatos, irá convirtiéndose paulatinamente en conciencia política, y, por tanto, alentadora
del reconocimiento social y jurídico de la igualdad básica de los hombres y mujeres. Con la
aparición del Estado moderno asentado en el constitucionalismo, la separación de poderes, el poder
del pueblo, etc., el siglo XVIII traerá consigo las primeras declaraciones de derechos, con una
extensión aún limitada, que se plasma en textos como la Declaración de Derechos del Buen Pueblo
de Virginia, de 1776, o la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1789.
Como eje explicativo para recoger su evolución histórica a partir de estos momentos iniciales, suele
ser habitual referirse a varias generaciones de derechos, cada una de las cuales pretenderá integrar
las conquistas y superar la experiencia de las limitaciones de las anteriores.Los llamados derechos
de primera generación, libertades civiles y políticas y garantías procesales, tal como se recogen en
esas declaraciones de finales del siglo XVIII, representarán un logro frente a las pretensiones
absolutistas del viejo orden. Estos derechos se inspiran en el ideal de la libertad, principalmente de
la libertad de conciencia y la libertad religiosa, e incluyen aspiraciones como el derecho a la
participación política, el derecho a garantías legales y juicio, el derecho a la propiedad privada, etc.
Con el desarrollo de las ideas sociales, a finales del siglo XIX y principios del XX, la segunda
generación de derechos, derechos de igualdad, buscará corregir las distorsiones del liberalismo
inicial.

El contenido de derechos humanos se amplía, para abarcar, junto con los anteriores, los derechos
económicos, sociales y culturales: derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación…

De ahí, que el sustrato de los DD. HH. es su


indivisibilidad, que forma una entidad sustentada

en valores, que es social, educativa, ética,

jurídica, política, económica y cultural, lo que

hace imperativo la mirada compleja e interdisciplinar,

en tanto forma de saber, y la interacción,

que resulta manifestándose en la cotidianidad

individual-colectiva durante la transición entre

una y otra época. Significa entonces, que la

educación en la ética de los derechos humanos

incorpora saberes generativos de estrategias de

conocimientos y orientaciones que pueden explicarse

por medio de los siguientes elementos

humanos: el ego, el alter ego y un ente real o

imaginario, los cuales se manifiestan en las acciones

singulares que trae la cotidianidad. Además,

los DD. HH. por estar circunscritos a la

persona humana, no son perceptibles o embargables

a través de un simple axioma.

Dado lo anterior, al denominarse “derechos”

se sitúan en un horizonte más amplio, cual es

el “derecho”, que debemos ir desafiando en la

sociedad del riesgo e incertidumbre, cuyo dinamismo

produce las transformaciones de un saber

a otro de los derechos humanos, en la perpetua

convivencia de las personas para conseguir la

mayor suma de felicidad y bienestar posibles,

parafraseando al Libertador, que lanzó esta ex-


ÉTICA PROFESIONAL Y COLECTIVA: Principios y valores

En principio es correcto afirmar que toda acción humana tiene un carácter ético intrínseco y que la
misma se inserta en un proceso histórico más global, él mismo connotado de eticidad. Quizás esto
sea más fuerte cuando nos referimos a las acciones humanas que intencionalmente buscan hacer lo
correcto, decir o develar la verdad, hacer transformaciones en la realidad y promover
transformaciones en las personas, los grupos.

Nuestras prácticas son prácticas que pretenden ser un actuar humano responsable, referido ello a
una tarea o tareas específicas cuya orientación, implementación y evaluación como correctas o
incorrectas, tanto como nuestro compromiso en ellas, responden a motivos y criterios que exceden
en mucho lo que una ciencia o una profesión nos enseñan. Diagnosticamos un ES y proyectamos un
DEBERIA SER O HACERSE que refiere a la realidad histórica, a los sujetos en nada similar a
objetos de laboratorio. En tal sentido nuestro actuar SIEMPRE ES EN RELACIÓN CON OTROS –
directa o indirectamente- y tanto esos otros como nosotros somos seres socio históricos.

En los nuevos tiempos nuestro país se enfrenta a cambios radicales en su política y todo cambio
tiene sus exigencias, en el caso de Venezuela, el cambio de modelo de un país capitalista a uno
socialista trae consigo una serie de conflictos, entre ellos la situación de que por años se ha estado
explotando al por el hombre, al niño se le inculco desde chico que tenía que ser profesional para
ganar dinero y no para servir y ayudar a su comunidad a desarrollarse, es así como vemos que los
pueblos pequeños casi desaparecen porque los jóvenes una vez concluidos sus estudios iniciales se
mudaban a los grandes centros poblados para poder continuar con sus estudios superiores ya que las
universidades eran posibilidad elitesca.

El profesional de este tiempo solo piensa en obtener un salario, es el caso del medico que monta su
consultorio y si no hay un pago no atiende al paciente, pero quizás esta situación capitalista-
materialista se refleja mejor en el hecho de que las carreras técnicas poco eran seguidas y poco eran
ofrecidas, pues la meta era una o un doctorado. ¿Pero es malo que una persona aspire a grandes
cosas? No, el problema radica en que para el logro de esos objetivos muchas veces la persona tenía
que pasar por encima de los que estaban a su alrededor y lo peor, una vez obtenido el titulo tenia
entonces que producir y obtener ganancias y para eso era necesario explotar a los demás; ya fuera
por el cobro excesivo de servicios o por la cancelación injusta de sueldos.

En el nuevo proyecto país planteado en la Constitución Nacional donde se plantea a un estado


democrático y social, es necesario que todos los ciudadanos y ciudadanas profesionales asuman un
compromiso con sus compatriotas, es necesario que el nuevo y la nueva profesional de este tiempo
asuma la doctrina socialista y que vea a los demás como personas y no como instrumentos para
lograr sus metas y objetivos. En este sentido se hace urgente el que se siembren valores esenciales
que promuevan la formación de un ciudadano y una ciudadana con perspectiva de justicia social,
equidad y respeto por la persona.

¿QUÉ SON VALORES? ¿QUÉ VALORES DEBEMOS CULTIVAR?

Este es un tema amplio e interesante, es mucho lo que se ha dicho y se dice sobre valores, aquí
presentaremos algunas síntesis sobre el concepto de valores y presentamos aquellos valores que a
nuestro modo de ver y tomando en cuenta las exigencias del nuevo tiempo son esenciales para que
los nuevos y las nuevas profesionales se comprometan con el pueblo, especialmente con la
comunidad donde les toque desempeñar su profesión.
VALORES: Según La Real Academia Española, valor se refiere a la capacidad que tiene una
persona para afrontar peligros. La guía del profesor de la Editorial Océano, dice: conjunto de
cualidades o aptitudes que permiten elegir aquellos aspectos de la realidad que son o parecen más
óptimos para dar sentido a la existencia. Regulan, guían y ordenan la vida de las personas. José
Gregorio bello Porras los define como: "… luces en las oscuridades de la existencia. Nos permiten
ver salidas en los laberintos. En las noches tenebrosas, donde nos sentimos y estamos solos con
nuestros pensamientos y nuestros dilemas, nos anuncian el día, como el gallo convoca la aurora. Es
decir, los valores son el fundamento, los pilares sobre los cuales se construye la personalidad del
individuo(a); se podría afirmar que sin valores la sociedad no podría existir o por lo menos no como
la que estamos buscando.

En este sentido, los valores son la guía de la conducta de las personas, son ellos los encargados de
acompañar a cada uno y a cada una en el sendero de la vida. Son responsables de nuestra
supervivencia, es decir, garantizan la existencia de la persona.

Cada persona, indistintamente de su condición social, económica o religiosa, posee valores, solo
que a veces los valores son vistos de distintos puntos; ejemplo, alguien tiene como valor el respeto a
las cosas ajenas; otro considera valor apropiarse de cosas que no le pertenecen; esto último se
denomina antivalor.

Tenemos que estar claros en que todos no compartimos los mismos valores, por esto se hace
necesario que todos y todas nos empeñemos en adquirir y en inculcar el valor de la TOLERANCIA,
ya que este se hace imprescindible para poder vivir en comunidad, donde todos y todas debemos
tener espacios para compartir y alcanzar el bienestar conjunto. Cada quien tienes valores o lo que es
igual a decir que hay valores individuales, pero estos se constituyen en la base que sustentan a los
valores familiares y comunitarios.

Muchos son los valores que se pueden cultivar, pero hay unos que son fundamentales. A
continuación especificaremos algunos:

El amor, es el punto más elevado en la escala de los valores, ya que de el parten los demás. Por
amor, el hombre es capaz de transformar y transformarse. Por amor las personas pueden cambiar su
forma de ser. Este valor permite la salvación, es decir, a través del amor se construye, se innova y se
evoluciona en contra de todo lo caótico.

El agradecimiento, este valor esta intrínsicamente unido al amor y al justicia, y las personas
agradecidas son garantes de la equidad y abren puertas en la consecución de cosas grandes.

La belleza, el valor de la belleza conduce a la simplicidad de vida, es decir, al abandono de todo lo


recargado, lo vano, lo inútil.

El bien común, la práctica de este valor favorece a todos, incluso a un conglomerado de personas
que no están concientes de ello. Este valor no es fácil de digerir y menos aun de practicar; se logra
en la medida en que seamos capaces de desprendernos de nuestros anhelos por alcanzar anhelos
conjuntos estamos buscando el bien común.
La bondad, a veces se le confunde con una debilidad humana ya que este mundo es completamente
materialista y deshumanizado, por esto la bondad se convierte en una provocación; la bondad
procura el bien de todos y todas en todos los ámbitos de la vida.

La constancia, es la clave para conseguir las metas que el ser humano se propone. Constancia
significa continuar siempre adelante aun en medio de las dificultades que se puedan presentar en el
camino, porque la vida tiene sus contrariedades.

La convivencia, tiene diferentes niveles, desde el familiar hasta el universal; si aprendemos a vivir
en familia, ayudándonos mutuamente, podemos emprender la experiencia de vivir en comunidad.

La generosidad, es una virtud que se convierte en valor cuando evoluciona como tal. Representa el
compartir sin miedo los bienes materiales de los que disponemos.

La honestidad, también es una virtud que se convierte en valor humano. La honestidad nos permite
ver que los demás tienen derechos y que al igual que nosotros merecen respeto.

La humildad, es ser lo que se es, sin pretender otra cosa, sin aparentar otra cosa. Quien tiene el valor
de la humildad, es una persona autentica.

La justicia, es un valor que se construye día a día. La justicia es dar a cada quien lo que le toca,
según sus acciones.

La libertad, es un conjunto de condiciones que le permiten al ser humano obrar, ser y desarrollar su
potencial según su propio esfuerzo. Al mismo tiempo, es una actitud personal. Cada quien es
propulsor de su propia libertad, cuando inicia el dialogo, cuando acepta la critica constructiva, en
fin, cuando acepta que vive en comunidad.

El optimismo, es saber que todo acabará de la mejor manera, aun cuando parezca que todo se viene
abajo.

La paz, nace de la práctica de la justicia y del ejercicio de la verdadera libertad. La paz es algo más
profundo que la ausencia de la guerra. Es un esfuerzo que comienza en el hogar y termina dentro de
la persona; porque sino hay paz interior, imposible que se este en paz con lo demás.

La responsabilidad, es un valor que no es muy frecuente. Consiste en hacerse cargo de las acciones,
de los procesos y de la consecuencia de los actos, aun cuando no sean de nuestro agrado. Es
indispensable para crecer como personas.

La solidaridad, es tomar el lugar del otro, sentir lo que el sentiría y actuar desde nuestro lugar en
consecuencia de lo que sienta el otro.

La tolerancia, consiste en respetar a los demás tal y cual son, con sus diferencias e incluso aun por
encima de cualquier acción que otros puedan tomar en contra de nosotros. Nace del acto de
valoración de la vida humana.

El trabajo, la falsa concepción de que el trabajo es para los sirvientes, ya está fuera de uso. El
trabajo es la vía de liberación del ser humano.
Son muchos los valores que podemos y debemos cultivar, pero estos nacen y se adquieren
dependiendo de la realidad social de cada individuo. En si, el ser humano está en constante
búsqueda de valores y es esta la que le da el verdadero sentido a la vida.

El proceso que vive actualmente Venezuela requiere de un profundo cambio de actitud de sus
ciudadanos, especialmente de aquellos que tienen en sus manos el desempeño de las distintas
profesiones existentes en el país. La ética en el sentido completo de su significado, solo es posible
en un ambiente y en un sistema político adecuado. Los últimos tiempos han estado marcados por la
dominación de un régimen democrático representativo, donde los ciudadanos elegían a sus
representantes que al final le daban la espalda ante sus necesidades. El cambio debe ser a una
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA, que permita a todas y a todos desarrollar su
potencial individual en pos de lo colectivo.

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA

Sistema de gobierno en el que los ciudadanos son sujetos activos y protagonistas de su propio
destino, lo que garantiza que la acción de los Poderes Públicos esté a su servicio. Es igualmente una
nueva forma de relación entre el Estado y los ciudadanos, en la que la democracia de los partidos es
sustituida por la participación protagónica de la ciudadanía. Nuestra Constitución plantea en el
artículo 62, lo siguiente:

"Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos
públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del
pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr
el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es
obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más
favorables para su práctica".

Este proceso de cambios requiere de todos un compromiso, es decir, no podemos dejar en manos de
unos pocos las tareas a realizar, por lo que todos tenemos responsabilidad en que se lleven a cabo
todos los cambios necesarios.

CORRESPONSABILIDAD

Principio que implica que todos los venezolanos y venezolanas, así como el Estado y sus
instituciones, comparten la responsabilidad de hacer cumplir la Constitución y las leyes, de
defender la soberanía y de construir el nuevo modelo de país propuesto en la Carta Magna. La
sociedad en su conjunto debe aportar sus esfuerzos para darle validez a la letra y el espíritu de las
disposiciones constitucionales y legales de la República Bolivariana de Venezuela.

"Toda persona tiene el deber de cumplir sus responsabilidades sociales y participar solidariamente
en la vida política, civil y comunitaria del país, promoviendo y defendiendo los derechos humanos
como fundamento de la convivencia democrática y de la paz social".

CONTRALORÍA SOCIAL
La contraloría social es la máxima expresión de la democracia participativa. Por medio de ella, las
comunidades ejercen acciones de control, vigilancia y evaluación para lograr el cumplimiento de los
objetivos de los programas sociales, fomentando así, la responsabilidad ciudadana en la
construcción del poder político, y evitando que los recursos se desvíen hacia intereses ajenos a los
del pueblo.

"Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna


como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la
justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la
preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político".

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

En la cuarta republica el gobierno era quien determinaba las políticas a seguir en cuanto a las
necesidades del país sin tomar en cuenta a los ciudadanos. En la actual Carta Magna esta realidad ha
cambiado, ya que todo ciudadano y toda ciudadana tiene la oportunidad de formar parte activa en la
planificación, aprobación y ejecución de las políticas que atañen a su comunidad.

"La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce en la forma prevista en esta
Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el
poder publico.

Los órganos del estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos".

Anteriormente, además del voto a los ciudadanos y ciudadanas se les permitía agruparse en
asociaciones de vecinos y esta organización era muy limitada. Actualmente se abre un abanico de
posibilidades para que todos nos organicemos y participemos; seamos garantes del desarrollo
sostenido de nuestras comunidades. Dentro de las nuevas formas de organizaciones tenemos las
cooperativas, los comités, los consejos comunales de planificación, cajas de ahorro, asociaciones
civiles, las misiones, entre otras.

"Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho de participar libremente en los asuntos
públicos, directamente o por medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del
pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr
el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es
obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más
favorables para su práctica"

Hoy en día contamos con una Constitución que garantiza la participación de todos en la
construcción de un país mejor y que además nos da la posibilidad de crear nuevos mecanismos que
permitan que esta participación sea efectiva. Por tanto, es importante que todos conozcamos nuestra
Carta Magna y las leyes que nos amparan.

Los artículos de la constitución que norman la participación ciudadana son: 62, 70, 123, 127, 128,
168, 173, 184, 187, 294 y 299. Así mismo contamos con la Ley de los Consejos Comunales y la Ley
Orgánica de Régimen Municipal.
Todo lo antes expuesto tiene que servir o aportar a que todos y todas logremos una verdadera
organización que nos permite dar solución a los problemas que se puedan presentar o que hay en
nuestras comunidades, de igual manera ha de fortalecer nuestra convivencia con los demás,
tomando en cuenta que cada localidad tiene sus propias realidades y desde allí parte entonces su
forma de organización.

En toda comunidad y organización humana deben existir una serie de normas que hagan posible el
desarrollo armonioso de las actividades propias que le tocan y partiendo de las leyes, cada
comunidad tiene sus propias normas. Estas normas se denominan en su contexto "NORMAS DE
CONVIVENCIA", a continuación presentamos algunos aspectos de las mismas.

Desde muy antiguo el hombre ha convivido, es una necesidad intrínseca de ser humano. Es por eso
que nuestros ancestros nos han heredado parte de las normas que hoy en día seguimos, un ejemplo
de ello es el de que debemos respetar a nuestros ancianos, respetar las cosas de los demás, entre
otras.

Establecer normas de convivencia no es fácil, puesto que cada región, pueblo, sector y familia
tienen realidades diferentes que le hacen única; pero si podemos regirnos por pautas emanadas de
las constituciones, leyes y tratados internacionales. Ciertamente el mundo actual y especialmente
occidente viven un proceso de descomposición social que hace aun más complicado el que los
hombre convivan en armonía; no por que no haya leyes, sino porque los sistemas capitalistas que
han predominado en nuestras culturas han hecho del hombre una especie en pugna, donde la norma
predominante es la del mas fuerte sobre el mas débil.

El capitalismo se basa en el principio de la explotación del hombre por el hombre, y esto ha hecho
que las comunidades se hayan convertido en pequeños "reinos" donde hay uno o un grupo de
personas que se encargan de determinar que conviene y que no conviene; así mismo cada persona
vive solo para si y nada mas, sin importarle lo que pase a sus vecinos.

Ante esta realidad surge en nuestro país la propuesta de construir un modelo socialista, donde el
hombre sea el centro y no el objeto. El punto de partida en este proceso se encuentra en nuestra
constitución, que, retomando el pensamiento bolivariano busca en primer lugar reivindicar a los
primeros pobladores de esta tierra que durante mucho tiempo fueron los grandes marginados del
sistema.

A partir del Capitulo I, en sus disposiciones generales, nuestra Constitución marca las pautas a
seguir para establecer las normas de convivencia que nos tocaría implementar en nuestras
comunidades:

Respetar el derecho de los demás y del orden público social.

No discriminar a nadie por razones de sexo, raza, religión o condición social; pues todos somos
iguales ante la ley.
Toda persona tiene derecho a acceder a la información y los archivos que sobre si misma existan.

Formar parte de las distintas organizaciones que existan en su comunidad y ser parte activa en la
toma de desiciones que afecten su entorno.

Velar por que se cumplan las normas que se aprueben.

Se puede afirmar que toda la convivencia humana estaría sustentada en el principio de "no hacer a
otros lo que no nos gusta que nos hagan" y "para exigir hay que dar primero". Es necesario que
formemos a nuestras futuras generaciones en el marco del amor, pero de un amor verdadero, un
amor como el que describe la Biblia donde la persona que ama deja que el otro crezca y se esfuerza
en ayudar a los demás a crecer. Mucho se habla de amor a la patria, pero es bien sabido que no se
puede amar a lo que no se conoce, y lamentablemente unas las cosas negativas del capitalismo es
que ha borrado la memoria histórica de nuestros pueblos, a veces nuestros muchachos conocen mas
del extranjero que de su país. Entonces es necesario comenzar a profundizar en nuestras raíces y lo
que somos.

CONCLUSIÓN

Dado el momento de cambios que vive nuestro país se hace urgente el que cada uno de nosotros
asuma su compromiso con el país y consigo mismo en pos de alcanzar una sociedad democrática
donde participemos todos y todas sin mas restricciones que las que impone la ley.

Pero en este proceso de cambios es necesario que cada ciudadano y ciudadana revise su conducta y
se comprometa en mejorar y en luchar por que la nueva sociedad este sustentada en principios
éticos individuales y colectivos que fomenten la defensa y respeto de los derechos esenciales del
hombre. Podemos afirmar que:

Sin una ética donde el centro no sea más que la búsqueda del bienestar social no lograremos la tan
anhelada paz social.

Los derechos fundamentales del hombre aunque están contenidos en tratados y en la Constitución,
se hace urgente la promoción y defensa de los mismos y sobre todo de que sean estudiados en las
comunidades.

Es necesario exigir la formación integral de los profesionales, especialmente en lo que se refiere a la


ética y a los valores.

Debemos profundizar en los valores democráticos y en la importancia de que todos y todas


participemos en la consolidación de la democracia participativa y protagónica.

Por ultimo, creemos que urge la formación humana desde nuestras familias sobre la base del amor
al prójimo, puesto que solo con amor es que se pueden dar los cambios que nuestro país necesita; es
a través del amor que lograremos tolerarnos y como nos pondremos de acuerdo. Así mismo es
importante que todas las personas conozcan el proyecto país que se plantea porque solo a través del
conocimiento se puede alcanzar la libertad. Queremos finalizar con lo siguiente:
Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada
comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… cuanto mayor es el
conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas
maduran al mismo tiempo que las frutillas, nada sabe acerca de las uvas.

BIBLIOGRAFÍA

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BONILLA-MOLINA, Luís y Haiman El Troudi: Inteligencia social y Sala Situacional. Despacho de


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ciudadania2.shtml#ixzz5AyFggwBe