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EL FACUNDO

Introducción:

En el epígrafe a la Introducción, Sarmiento le pide al historiador que intervenga sobre la


realidad, que no sea impasible. La objetividad no existe, todos estamos atravesados por una
serie de cuestiones y hay que tomar partido. La historia debe adoptar una forma retórica y
cargarse de significación, de implicaciones ideológicas.
Hace una invocación a los muertos, para que revelen secretos a los vivos. Tanto el acto de
invocación como el vocabulario empleado remiten a la lírica (Homero-Virgilio). Hace uso de los
recursos de la lírica poética.
Luego, acude a las leyendas y tradiciones populares. Muestra un doble juego en el
enfrentamiento Rosas-FQ, sistema-instinto.
Argentina: noble pueblo que esconde una vida secreta; de organización política enigmática;
convulsiones internas y lides sangrientas, devastaciones, combates. La resolución del enigma
irá de la mano de la inteligencia y la toma de conciencia cívica e histórica de los ciudadanos, no
de la mano de la violencia, de la “espada”. Centro en el que remolinean elementos muy
contrarios, centro que atrae la atención y el interés de naciones europeas (en relación con
ellas). República en una obstinada lucha de elementos contrarios, invencibles, que se chocan,
que la despedaza. Lucha ingenua debida a la influencia de las ideas opuestas que han
trastornado el mundo político: la civilización europea y la barbarie indígena, los últimos
progresos del espíritu humano y los rudimentos de la vida salvaje, las ciudades pulposas y los
bosques sombríos. Todo esto observado en los fenómenos sociales. Es la fisonomía de la
naturaleza grandiosamente salvaje la que prevalece en la inmensa extensión de la República.
Facundo: figura que no ha muerto. Vivo en tradiciones populares, en la política y revoluciones
argentinas. Muerte trágica. Instinto, iniciación, tendencia. De naturaleza campestre, colonial,
bárbara. Provinciano, audaz. Expresión fiel de la manera de ser de un pueblo, caudillo que
encabeza un gran movimiento social, espejo en el que se reflejan las creencias, necesidades,
preocupaciones y hábitos de una nación en una época dada de su historia. Es la figura más
Americana que la revolución representa, su figura hizo de la guerra local una guerra nacional.
Muere asesinado por una bala oficial, envuelto en una calumnia.
Rosas: heredero de Facundo (por las características que se le traspasarán), molde más acabado
y perfecto. Sistema, efecto, fin. Arte, política regular. Hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él
Se presenta al mundo como hombre-genio capaz de dominar los acontecimientos, los hombres
y las cosas. Falso, corazón helado, espíritu calculador, hace el mal sin pasión, organiza
lentamente el despotismo con toda la inteligencia de un Maquiavelo. Tirano sin rival hoy sobre
la tierra. “Grande” para gloria y vergüenza de su patria. Monstruo que propone el enigma de la
organización política de la República. Es la Esfinge Argentina, cobarde y sanguinario. Rencor
contra el elemento extranjero. Carácter fríamente feroz, voluntad incontrastable, originalidad
salvaje. Contra las relaciones de la República y los países europeos (de ahí que se lo considere
‘nacionalista’). Inmoral.
Temas tocados: retraso español respecto de los demás países europeos y la marcada influencia
sobre Argentina. // Paraguay y el jesuitismo (preguntar, p.10) // Cómo han pintado la figura de
Bolívar. // La prensa como arma de lucha contra el régimen y como el arma clave que lo
derrocará, por ser difusora de ideas // La necesidad de luchar desde la inteligencia, resolver
enigmas, no usar la fuerza. // La importancia de la lucha y la perseverancia: no resignarse ni
por temor ni por determinismo // El determinismo geográfico y el determinismo de lo visto
según la procedencia de quien lo mire, de la visión (Bolívar con frac en vez de con poncho, por
los europeos) // Rosas y Facundo como encarnaciones del modo de ser de un pueblo, figuras
en las que se condensan las características de la República, llegan todas a su máxima expresión
en estas personalidades // Sarmiento nos dice que la historia a narrar procede del
conocimiento de los hechos históricos, narrados al autor o vivenciados por él; con esto le
confiere legitimidad y carácter de verdad a lo que va a contar. // Recursos estilísticos que
marcan anticipos en lo que se va a narrar (Muerte de FQ, causas, modos; derrocamiento de
Rosas) // La inmigración como algo positivo para el país: lo iluminará.

Primera Parte

Capítulo I:
Aspecto físico de la República Argentina, y caracteres, hábitos e ideas que engendra.

El mal que aqueja a la República Argentina es su extensión: el desierto inmenso la rodea por
todas partes. Al Sur y al norte la acechan los salvajes –los indios-, preparados para atacar en
cualquier momento. Esta inseguridad de la vida imprime en el carácter argentino cierta
resignación estoica para la muerte violenta, explicando la indiferencia con que se da y se
recibe la muerte.
La parte habitada del país puede dividirse en tres fisonomías: el espeso bosque (al norte), la
selva y la pampa. La pampa es la imagen del mar en la tierra, que aguarda que se la mande a
producir.
Existen en la república numerosos ríos navegables, pero el hijo de los españoles detesta la
navegación. Así, el regalo más grande para un pueblo es un elemento muerto, inexplotado.
El único río fecundo es el de la Plata.
Buenos Aires está llamada a ser un día la ciudad más gigantesca de las Américas. Ella sola
está en contacto con Europa y explota las ventajas del comercio extranjero. Esta posición
monopolizadora de Buenos aires hace que aunque Rosas hubiese querido en verdad seguir el
federalismo, le hubiese sido imposible, y habría terminado teniendo el sistema que hoy
sostiene: el unitario. (“Nosotros, empero, queríamos la unidad en la civilización y en la
libertad, y se nos ha dado la unidad en la barbarie y en la esclavitud”). Mientras
Norteamérica está llamada a ser una federación por su ancha exposición al Atlántico, la
República Argentina está llamada a ser unitaria.
La ciudad es el centro de la civilización argentina española, europea, pero el desierto la
cerca. El hombre de ciudadvive la vida civilizada. En la ciudad están las leyes, las ideas, el
progreso, la educación, el gobierno regular. El campo y la ciudad representan dos sociedades
distintas, dos pueblos extraños el uno del otro. El hombre de la campaña detesta al de
la ciudad y odia al hombre culto.
Argentina comparte varios rasgos con las llanuras asiáticas del Tigris y el Éufrates, y la vida
de sus hombres son a menudo similares (árabes y gauchos).
El campo:
En la campaña argentina predomina la fuerza brutal, la autoridad sin límites y sin
responsabilidades del que manda. Esto se ve en las ejecuciones del capataz, que no admiten
reclamo considerándose legítima la autoridad que ha asesinado.
El pueblo del campo se compone de dos razas: españoles e indígenas, (excepto en Buenos
Aires, la raza negra, inclinada hacia la civilización y dotada de talento, está extinta). Estas
razas se caracterizan por su amor a la ociosidad e incapacidad industrial. Las razas
americanas –los indios- se muestran incapaces para el trabajo duro, y la raza española
muestra la misma tendencia.
En la campaña la sociedad desaparece completamente; queda sólo la familia feudal, aislada.
Así, toda forma de gobierno se hace imposible, no existen municipalidad, alcance judicial ni
ejecución de la violencia estatal monopolizada. La población está desparramada. No hay res
pública. La civilización es del todo irrealizable y la barbarie es normal. El progreso está
sofocado, porque no puede haber progreso sin la posesión permanente del suelo, sin
la ciudad que es la que desenvuelve la capacidad industrial del hombre y le permite extender
sus adquisiciones.
En el campo, la religión está desvirtuada. Ocurre con la religión lo que con el idioma español,
está corrompida. Se trata de una religión natural. Los gauchos son españoles sólo por el
idioma y las confusas nociones religiosas que poseen.
Las ocupaciones domésticas, las industrias caseras, las ejerce la mujer, sobre ella pesa casi
todo el trabajo.
Educación del hombre de campo: los niños ejercitan sus fuerzas y se adiestran por placer en
el manejo del lazo y las boleadoras y son jinetes. Con la pubertad y la adolescencia vienen la
completa independencia y la desocupación. Desde la infancia están habituados a matar
reses, lo que los familiariza con el derramamiento de sangre. El caballo es parte integrante
del argentino de los campos.
De esta manera, los niños van, paulatinamente, adquiriendo las características de sus
mayores: el hábito de triunfar en las resistencias, de desafiar y vencer a la naturaleza. Esto
promueve el sentimiento de importancia individual y de superioridad en el hombre de
campo.
Todos los argentinos tienen conciencia de su valer como nación, tienen cierta vanidad.
En conclusión, la vida del campo ha desenvuelto en el gaucho las facultades físicas, sin
estimular el intelecto. Su carácter moral se apoya en el hábito de triunfar ante los obstáculos
y la naturaleza. Es fuerte, altivo, enérgico, no tiene ninguna instrucción. Es feliz en su
pobreza, porque es lo único que conoce. El gaucho no trabaja, el alimento y el vestido lo
encuentra preparado en su casa, lo uno y lo otro se lo proporcionan sus ganados.

Capítulo II:
Originalidad y caracteres argentinos. El rastreador. El baquiano. El gaucho malo. El cantor.

La vida pastoril tiene, también, su costado poético. Por ejemplo, Echeverría en la


inmensidad, en el salvaje, en la naturaleza solemne halló las inspiraciones para parte de sus
obras, que fueron luego, acogidas con aprobación en Europa.
El pueblo argentino es poeta y músico por naturaleza. En su medio están la tormenta, la
muerte omnipresente, la pampa infinita. El gaucho tiene, en este sentido, su poesía popular,
candorosa y desaliñada. Anécdota: cuando Echeverría residió en la campaña los gauchos lo
rodeaban con respeto. A pesar de que era para ellos un “cajetilla”, lo respetaban porque era
poeta.
El pueblo campesino tiene sus cantares propios, entre ellos: el triste (en el Norte) y la
vidalita (se cantan los asuntos del día y canciones guerreras). La guitarra es el instrumento
por excelencia.

Especialidades notables de la campaña:


El rastreador: sabe seguir las huellas de los animales y de los hombres. Es un personaje
grave, la conciencia del saber que posee –una ciencia casera y popular- le da cierta dignidad
reservada y misteriosa. Puede, según se cuenta, seguir huellas producidas hace mucho
tiempo.
El baquiano: conoce palmo a palmo miles de leguas cuadradas de llanuras, bosques y
montañas. Se orienta basándose en los signos de la naturaleza. Es un topógrafo. El mapa que
los generales llevan; la suerte del ejército depende de él. Anuncia también la proximidad del
enemigo. Conoce las distancias y los accidentes geográficos más pequeños. Dicen que el
general Rosas reconoce por el gusto del pasto cada estancia del sur de Buenos Aires.
El gaucho malo: es un outlaw, un misántropo. La justicia lo persigue; en los asentamientos su
nombre es pronunciado con respeto. Vive en el campo, aislado de la sociedad; se alimenta
de lo que caza. Es un hombre divorciado de la sociedad, proscrito por las leyes, un salvaje de
color blanco. Los poetas de los alrededores cantan a sus hazañas. Sin embargo, el gaucho
malo no es un bandido, ni un criminal. Su profesión, su ciencia es robar caballos. Tiene cierto
honor, y crédito, su palabra.
El cantor: es el mismo bardo, trovador, de la Edad Media. Se mueve entre las luchas de las
ciudades y el feudalismo de los campos. El cantor anda de pago en pago, cantando a los
héroes de la pampa fugitivos de la justicia, mientras mezcla el relato de sus propias hazañas
(a menudo él también es perseguido por la ley). Su poesía es monótona, irregular, más
narrativa que sentimental y está llena de imágenes de la vida campestre. El cantor hace el
mismo trabajo de crónica, costumbres, historia, biografía que el bardo de la Edad Media.
En la República Argentina se ven al mismo tiempo dos civilizaciones distintas en un mismo
suelo, sin conciencia la una de la otra: una naciente que imita los esfuerzos ingenuos y
populares de la Edad Media; y la otra que intenta realizar los últimos resultados de la
civilización europea. En Argentina, el siglo XII y el XIX viven juntos: el primero en las
campañas, el segundo en las ciudades.

Conclusión: leyendo este libro el lector se encontrará con los caracteres tipificados más
arriba, y verá el reflejo de la situación del país en la campaña, sus costumbres y su
organización. El gaucho malo: Facundo. El cantor: La Madrid. El baquiano: Artigas. Capataz
de carretas: “el Boyero” (guerrero al servicio de los caudillos).

Capítulo III:
Asociación. La pulpería.
Aquí Sarmiento retoma el capítulo I y agrega lo siguiente:
En el campo hay necesidad de crear una sociedad ficticia para remediar la normal
desasociación.
En la pulpería se dan y reciben las noticias, allí concurren los parroquianos de los
alrededores; se arman carreras de caballos; está el cantor. Se encuentran el juego y el licor.
Allí se fraterniza.
Esta asociación accidental de todos los días, al repetirse, formaría una sociedad, una
asamblea sin objeto público, sin interés social, sonde empiezan a echarse las raíces de las
reputaciones.
El gaucho estima por sobre todo las fuerzas físicas, la destreza del manejo del caballo, y el
valor. Se dedica, por ejemplo, a los juegos de equitación.
El gaucho anda armado del cuchillo, herencia de los españoles. Éste es un instrumento que le
sirve para todas las ocupaciones; no puede vivir sin él. Juega a las puñaladas, desenvaina el
cuchillo y marca a su contrincante, lo hiere en la cara, sin matarlo. La riña se traba por
reputación. No tiene intención, en principio, de matar. Matar es una “desgracia”. Juan
Manuel Rosas había hecho de su residencia una especie de asilo para los homicidas
(Paternalismo político).
En esta sociedad, entonces, la cultura del espíritu es imposible, no exista bien público. El
gaucho se convierte en malhechor o en caudillo, según el rumbo que las cosas tomen.
Autoridades de la campaña: Para reprimir a los desalmados se necesitan jueces más
desalmados aún. Estas autoridades (recordar a los capataces) forman ideas en el pueblo
sobre el poder de la autoridad, que más tarde acarrea sus efectos. El juez se hace obedecer
por su reputación de audacia temible, su justificación es “así lo mando yo”. El comandante
de campaña tiene más poder que el juez y sus características son, aun, más terribles. Para
gobernar se hace uso de los hombres que más temor inspiran, y esta es la manera de
proceder de los gobiernos débiles. Cuando rosas se apodero de la ciudad, exterminó a todos
los comandantes que lo habían ayudado a ascender, a fin de que no le disputaran el lugar de
poder que empezaba a ocupar.
Estos pormenores dados hasta aquí acerca de la vida en los campos argentinos, con su
orden, su sistema de asociación característico, tienen el fin de explicar los fenómenos
sociales argentinos y la revolución que estalló en 1810.

Los capítulos anteriores son los que suelen tomar en el secundario. A esos hay que
agregarles: a) el capítulo I de la Segunda parte (o capítulo 5) sobre la infancia de Quiroga y
b) el IX o 13 (Barranca Yaco). Vean más abajo.

Capítulo IV:
Revolución de 1810.

En todas las naciones de América el carácter, objeto y fin de las revoluciones por la
independencia fueron los mismos, y nacieron del mismo seno: el movimiento de las ideas
europeas.
Antes de la revolución, en nuestro territorio, había libros, ideas, leyes, educación, había una
base de organización; atrasada, feudal, monárquica, sí, pero existía. En la campaña pastoral, la
libertad, la responsabilidad del poder, las evoluciones que implicaba el movimiento
revolucionario eran ajenas a su forma de vivir. La revolución era útil al campo, en tanto
implicaba un nuevo centro de reunión, mayor. Así, las campañas pastoras se adhirieron a la
agitación e impulso revolucionario.
Cuando un pueblo entra en revolución, dos intereses opuestos luchan en principio:
conservadores y revolucionarios, es decir, realistas y patriotas. Cuando un partido vence, éste
se subdivide en revolucionarios moderados y exaltados. Entonces, el partido vencido se
reorganiza y triunfa mediante la subdivisión de sus rivales. Cuando en una revolución, una de
las fuerzas aliadas con la causa revolucionaria, se desprende inmediatamente, formando una
tercera entidad, indiferente a unos y a otros; esta fuerza que se separa es heterogénea. Así fue
el movimiento encabezado por Artigas.
La fuerza que sostenía a Artigas en Entre Ríos es la que sostiene a los caudillos actuales en sus
provincias y la que mantenía a Facundo en los Llanos. El individualismo constituye su esencia,
el caballo su arma y la pampa su teatro.
La montonera aparece con Artigas, y tiene su paralelo con las hordas africanas; presenta un
carácter de ferocidad brutal y un espíritu terrorista. Esto es lo que Rosas ha convertido en un
sistema de legislación aplicado a una sociedad culta. Rosas no ha inventado nada; su talento
consiste en plagiar a sus antecesores y hacer de los instintos brutales de las masas ignorantes,
un sistema meditado y coordinado fríamente. El ejecutar con el cuchillo es un instinto
carnicero que Rosas aprovecha para dar a la muerte formas gauchas, y para cambiar las formas
legales de las sociedades cultas por otras, que él llama americanas.
La montonera es un género singular de guerra, que tiene su antecedente en los pueblos
asiáticos, y sólo puede explicarse en nuestro territorio examinando la organización de la
sociedad de donde procede. Artigas era un baquiano, un caudillo de masas a caballo, enemigo
de la sociedad civil y la ciudad, que continúa reproduciéndose en la figura de los caudillos
argentinos.
La guerra de la revolución argentina ha sido doble:
1º: guerra de las ciudades, iniciada en la cultura europea, contra los españoles, a fin de dar
mayor ensanche a esa cultura (patriotas independentistas influenciados por las ideas europeas
versus realistas españoles).
2º: guerra de los caudillos contra las ciudades, a fin de librarse de la sujeción civil y luchar
contra la civilización. (La guerra de los salvajes de la campaña encabezados por los caudillos y
encarnados en Rosas versus la cultura europea existente en las ciudades)
En primer lugar, las ciudades triunfan contra los españoles (contra la monarquía), pero en
segundo lugar, la campaña vence a las ciudades. He aquí explicado el enigma de la revolución
argentina.
Con el triunfo de estos caudillos de la campaña, toda forma civil desapareció por completo en
el campo y va rumbo a desaparecer en las ciudades. “… se forma al fin el gobierno central,
unitario, despótico del estanciero don Juan Manuel de Rosas, que clava en la culta Buenos
Aires el cuchillo del gaucho y destruye la obra de siglos, la civilización, las leyes y la libertad”.
(Fragmento del final del capítulo III que ilustra esta idea).
Sin embargo, Buenos Aires es tan poderosa en elementos de civilización europea que
terminará por educar a Rosas, y contener sus instintos sanguinarios y bárbaros. De hecho,
algunas de sus salvajes características ya se han ido moderando con el correr del tiempo.
Cuatro son las ciudades que ya han sido aniquiladas por los dominios de los caudillos y Rosas:
Santa fe, Santiago del Estero, San Luis y La Rioja. Todas ellas contaban en 1810 con una gran
prosperidad económica, intelectual y cultural. Produjeron hombres eminentes, las luces
estaban difundidas. Sin embargo, el proceso de barbarización ha actuado en ellas para llevarlas
a la ruina religiosa, educativa, intelectual, económica y cultural. Sarmientocomprueba este
hecho a través de una “entrevista” que sostiene con un canónigo de La Rioja. San Juan (la
provincia de Sarmiento) se encuentra rumbo a la destrucción: el nivel educativo allí es
paupérrimo, oponiéndose al alto nivel de que gozaba antes de este proceso.
Conclusión: la ignorancia y la pobreza esperan que las ciudades del interior den la última
boqueada para devorar su presa, para hacerlas campo, estancia. Buenos Aires puede salvarse
porque la civilización europea es tan fuerte allí que las brutalidades del gobierno no pueden
contra ella. “¿Por qué combatimos? Combatimos por volver a las ciudades su vida propia”.

Segunda parte.

Capítulo I (o Capítulo 5 numerando de corrido)


Infancia y juventud de Juan Facundo Quiroga.

El capítulo se inicia con esta anécdota:


Entre las ciudades de San Luis y San Juan existe un desierto llamado “travesía”. Facundo,
forzado en San Luis a escapar de la justicia por asuntos de cuchillo, se vio en la necesidad de
atravesarlo, solo. En ese momento, un tigre cebado (antropófago) andaba merodeando por
la travesía. Mientras la atravesaba, Facundo escuchó el rugido del tigre. Se trepó, entonces, a
un pequeño algarrobo. El tigre rastreó al gaucho hasta allí y comenzó a intentar cazarlo. Se
quedó durante dos horas con la vista fija en su presa, con los ojos enrojecidos por la sed de
sangre. El gaucho lo miraba tambaleándose desde la copa, fascinado por la mirada del
animal. Sus amigos, rastreándolo sin esperanzas consiguieron llegar a tiempo y apresaron al
tigre, al que luego le dio muerte Facundo. “Entonces supe lo que era tener miedo”decía
Facundo sobre esta anécdota.
A él lo llamaron “El Tigre de los Llanos”. La Frenología ha demostrado la relación que existe
entre la fisonomía de los hombres y algunos animales a quienes se asemejan en carácter.
Descripción de Facundo: Era de estatura baja y fornido. De espalda ancha y cuello corto. Su
cabeza estaba bien formada, cubierta de un pelo espesísimo, negro y ensortijado. Su cara
estaba hundida en un bosque de pelo, tenía una barba crespa y negra que subía hasta los
pómulos bastante pronunciados para descubrir una voluntad firme y tenaz.
Sus ojos causaban terror; eran negros, llenos de fuego y estaban sombreados por pobladas
cejas. Facundo no miraba nunca de frente tenía la cabeza siempre inclinada y miraba por
entre las cejas, con el fin de hacerse temible. Su tez era pálida, morena.
La estructura de su cabeza revelaba, bajo esta cubierta selvática, la organización de los
hombres nacidos para mandar. Sin embargo, como había nacido en una sociedad
determinada estos caracteres hubieron de manifestarse de forma sanguinaria, terrible y
malvada.

Facundo era hijo de un sanjuanino de condición humilde, pero que había logrado algo de
dinero con el pastoreo. Fue a la escuela donde aprendió a leer y a escribir. En la escuela era
altivo, huraño y solitario, sólo se mezclaba con sus compañeros para encabezar actos de
rebelión y para golpearlos.
En las fábulas de la niñez se encuentra el germen de los rasgos característicos del personaje
histórico. La memoria de los pueblos está llena de anécdotas sobre Quiroga.
-Le dio una bofetada a su maestro porque éste lo golpeó con una vara, y corrió a esconderse
en una viña en donde estuvo tres días. Este será el caudillo que desafíe más tarde a toda la
sociedad.
-En la pubertad asesina a su primera víctima: Jorge Peña. La primera gota del torrente de
sangre que marcó su paso.
- Trabajaba de peón en Mendoza para una mujer. Ejercía influencia sobre los otros peones e
intercedía por ellos frente a la patrona. Por ello los peones lo llamaban “El Padre”
(Paternalismo político). Al fin de un año pidió su sueldo –sesenta pesos-, inmediatamente
fue a una pulpería y los jugó todos a una carta, los perdió. Al salir de allí, un juez le pidió su
libreta de conchavo y lo dejó tendido de una puñalada . Pasó la vida adulta oculto,
perseguido, jugando, trabajando como peón y distribuyendo puñaladas.
-Viaja a Buenos Aires y en 1810 se enrola como recluta en las milicias de Ocampo. Luego en
el regimiento de granaderos a caballo. Sin embargo, la vida militar implicaba disciplina,
orden, y él se sentía llamado a mandar, rebelde, quería crearse solo a despecho de la
sociedad civilizada, una carrera asociando el valor y el crimen, el gobierno y la
desorganización. Deserta y vuelve a las provincias, en el camino da muerte a una partida.
- Facundo vuelve a la casa paterna. Como su padre no quiere prestarle dinero, le prende
fuego al techo. El padre denuncia este acto y él le da una bofetada. Sin embargo, un año
después hacen las paces.
-Resuelve enrolarse en la montonera de Ramírez, vástago de Artigas.
-El gobernador de San Luis lo hace prender y lo manda a la cárcel. Allí, estaban los
prisioneros españoles que habían sido derrotados en Chile. Estos se sublevan y abren las
puertas a los presos comunes para que los ayuden en la fuga. Facundo escapa de allí
asesinando a muchos hombres con un macho de grillos. Él dice haber matado a catorce
personas.
-Tiempo después, Facundo logra sofocar el alzamiento y se reconcilia con la sociedad.
Facundo es el hombre de la naturaleza que no ha aprendido a contener sus pasiones, es el
carácter del género humano en las campañas pastoras de la Argentina. Facundo es la
barbarie primitiva. En sus actos se muestra el hombre bestia, actúa para producir el terror en
su entorno. Ganó el prestigio entre la gente vulgar a costa de suplir patriotismo y abnegación
con terror, valiéndose de su sagacidad y de la credulidad del vulgo. Algunos consideraban,
incluso, que tenía poderes sobrenaturales. Lo que tenía era cierta superioridad y
conocimiento de la naturaleza humana, y se valía de esos medios.
Los hombres cercanos a Facundo comentaban que tenía mucha aversión a los hombres
decentes, que quería aterrar más que infundir miedo solamente, que hacía entender a los
hombres de confianza que era adivino, que trataba a los hombres con quienes tenía relación
como esclavos, que jamás se había confesado, rezado ni oído misa.

Capítulo II.
La Rioja. El comandante de campaña.

La Rioja es una ciudad solitaria, sin arrabales y marchita. Los Llanos son un área montañosa,
quebrada, un oasis de vegetación pastosa. El aspecto de la provincia es desolado, el clima
abrasador, la tierra seca. La Rioja puede compararse a Palestina en su geografía y en el aspecto
patriarcal del campesinado. Por ejemplo: el peón debe proteger la vida de su patrón. Los
campesinos viven primitivamente, conservando su pureza bárbara y hostil a las ciudades.
Como en la Edad Media, en la ciudad de La Rioja existe la lucha de dos familias poderosas,
señoriales: los Ocampo y los Dávila.
Después del suceso de San Luis, Facundo prestigiado y recomendado por el gobierno se
presenta en los Llanos. Los Ocampo, que estaban en el gobierno, le otorgan el título de
comandante de campaña y de sargento mayor de las milicias. Facundo, que representa el
elemento pastoril, bárbaro, la tercera entidad encabezada por Artigas, se presenta en La Rioja,
llamado por uno de los partidos de la ciudad. Quiroga será el caballo de Troya dentro de
la ciudad.
Mientras es comandante de campaña en Los Llanos, una sublevación en San Juan, hace que las
provincias del Norte se preocupen por sofocarla. Facundo participa de esto y desoyendo las
órdenes precisas que tenía, cae sobre el foco subversivo y los vence. De esta manera, Quiroga
muestra que no espera órdenes de nadie y anuncia su decisión de tirar abajo el gobierno.
Quiroga toma La Rioja, derrocando la ciudad. La deja a cargo de Dávila. Sin embargo, éste
intenta conjurarse contra él y apresarlo. Facundo derrota la tentativa y asesina a Araya, el
capitán que debía apresarlo.
El gobierno, entonces, lo intima por el asesinato de Araya. Quiroga decide encender la guerra
civil entre la ciudad y los Llanos, entre él y el gobierno. Manda un grupo a la Junta de
Representantes para cumplir con su cometido: declarar depuesto a Dávila.
Las otras provincias deciden intervenir para impedir el enfrentamiento entre el gobierno y
Facundo. Corvalán (el ordenanza de Rosas, que figura en Amalia) es el mediador. Habla
primero con Facundo, quien dice aceptar la paz. Luego con Dávila quien abandona las armas.
En ese momento, Quiroga ataca derrotando fácilmente al gobierno. Antes de darle muerte a
Dávila, éste le abre una herida, que Facundo, como buen gaucho, siempre ocultará.
Después de la derrota y asesinato de Dávila, Facundo manda el pésame a la viuda y rinde
homenaje al muerto, mostrando algo de nobleza.
Como Quiroga jamás se ha encargado del gobierno organizado, nombra como gobernador a un
español vulgar. De esta forma, Facundo se apodera de su país, las tradiciones de gobierno
desaparecen, las formas se degradan, puesto que el desahogo, la desocupación y la incuria son
los bienes supremos del gaucho.
Enriquecimiento de Quiroga: La mitad del ganado de la provincia le pertenecía. Su negocio era
abastecer de carne el mercado, de forma monopólica, ya que nadie se atrevía a competir con
él.
En un negocio con mercaderes extranjeros, Facundo se presenta en la casa de un magnate
de Buenos Aires con media de seda, calzón de jergón y un poncho de tela ruin. Quería humillar
a los hombres cultos y mostrar su desprecio por los hombres extranjeros. Ninguno se atrevió a
reírse en esta oportunidad.
La pasión de Facundo por el juego abrazó su vida pública. Se aprovechaba de su poder y
temeridad para sacar provecho. Jugaba con fondos ilimitados.
Esta destrucción del orden civil que Facundo logró en La Rioja trajo como consecuencia la
emigración de la población hacia San Juan, los Llanos se encuentran ahora desiertos.

Capítulo III:
Sociabilidad. Córdoba. Buenos Aires (1825).

Facundo posee La Rioja como dueño absoluto. Como no hay letras, no hay opiniones, y como
no hay opiniones, La Rioja es una máquina de guerra.
Estado de las ciudades más importantes del país:
Córdoba: es una de las ciudades más bonitas del continente. Hasta 1829 el espíritu de Córdoba
es monacal y eclesiástico. Si bien la vieja universidad cordobesa tiene un alto nivel, está casi
exclusivamente circunscripta a la teología. El espíritu de córdoba era por este entonces el de la
Edad Media. Córdoba ha sido el asilo de los españoles, por tanto las ideas revolucionarias de
1810 encontraban escaso asidero en esta provincia. en fin, es una ciudad española por
educación literaria y religiosa, estacionaria y hostil a las innovaciones.
Buenos Aires: esta ciudad se cree una continuación de Europa, de su espíritu y
tendencias. Buenos aires es una ciudad entera de revolucionarios. En apenas diez años se
efectúa aquí la desespañolización y la europificación. Buenos Aires es todo novedad, todo
revolución y movimiento. Rivadavia, instalado en el gobierno, se trae consigo la Europa. De
esta manera la influencia europea sobre Buenos Aires motoriza el progreso y edifica las
instituciones más importantes del Estado.
Rivadavia nunca derramó sangre, ni destruyó la propiedad. Rosas, en cambio, es un carnicero y
ha consumido el tesoro nacional para sostener la guerra que él mismo ha encendido. A
Rivadavia le queda la gloria de haber representado la civilización europea. Rosas y Rivadavia
son los dos extremos de la República Argentina, que se liga a los salvajes por la pampa y a la
Europa por el Río de la Plata.
Córdoba y Buenos Aires son las dos fases prominentes de los partidos que dividían a todas las
ciudades. Representan dos partidos: conservador y progresista. Mientras Córdoba se alimenta
de España, Buenos Aires lo hace de las ideas más progresistas de Europa (Rousseau,
Montesquieu). Estos partidos concluyeron por llamarse federales y unitarios. Pero la república
Argentina está geográficamente constituida de tal manera, que ha de ser unitaria siempre,
aunque el rótulo de la botella diga lo contrario. El partido Federal de las ciudades era un
eslabón que se ligaba al partido bárbaro de las campañas.
Aquella fuerza bárbara estaba diseminada por toda la República, dividida en provincias. Se
necesitaba una mano poderosa para fundirla y presentarla como un todo único. Quiroga fue
quien prestó la mano.
Características del unitario: el unitario tipo rinde culto a la constitución y a las garantías
individuales. Su religión es el provenir de la República. Se desprende de una generación
razonadora, deductiva, emprendedora. Tiene modales finos, ademanes cultos; viste a la
europea.

Capítulo IV.
Ensayos. Acciones del Tala y del Rincón.

En 1825, el gobierno de Buenos Aires invitó a las provincias a reunirse en un congreso para dar
forma a un gobierno general. Facundo recibió esta invitación con entusiasmo (algo positivo en
Facundo).
El primer ensayo de facundo fuera de los términos de la provincia es la acción del Tala. En ella,
sus hordas se baten con el ejército del general La Madrid. La Madrid era un hombre de valentía
fabulosa, muchas historias sobre su enorme coraje lo rodeaban. Era una suerte de poeta y
arengaba a sus tropas con canciones guerreras. Es el cantor de la primera parte (cap. II). La
Madrid, ansioso por preparar las tropas para la guerra contra el Brasil derroca a las
autoridades tucumanas. Facundo decide invadir Tucumán por orden del gobierno de Buenos
Aires. El gaucho malo sale triunfador del combate y enarbola en el Tala una bandera: un paño
negro con una calavera y huesos cruzados, símbolo de este espíritu de fuerza pastora, árabe,
tártara, que va a destruir las ciudades y su progreso. La bandera tiene el color rojo, colorado; al
igual que lo tendrá la divisa federal rosista. El color colorado en la bandera se opone al de
Argentina y también al del progreso. El colorado es propio de las banderas de los países
salvajes: asiáticos, africanos; es el color de los caciques, de los dictadores, del absolutismo, del
verdugo, de Artigas. Esto se ve a lo largo de la historia en numerosos casos. Se trata de un
color proscrito por las sociedades cristianas y cultas, cuyas banderas gritan justicia y paz,
mientras que la roja grita violencia, sangre y barbarie. Es importante analizar este punto
porque toda civilización se expresa en trajes, y cada traje indica un sistema de ideas entero.
La divisa roja de Rosas aparece en 1820 por orden del tirano, y desde ese entonces, a quien no
lleve la cinta colorada se lo reprime, sin importar si es un hombre eminente, una muchacha o
el hijo de una familia rica. Así se impone el terror, merced a la imposibilidad de diferenciarse
entre sí y del gobierno. Este temor con que los gobiernos bárbaros nos controlan tiene su raíz
en que nuestra sangre es herencia de españoles, y ellos han sufrido durante siglos el poder de
la Inquisición.
Ya vencido La Madrid, Facundo se opone al gobierno de Rivadavia. Facundo no era federal, era
el comandante de campaña, el gaucho malo enemigo de la justicia civil, del orden, del hombre
decente, del sabio, del frac, de la ciudad. Su misión es destruir todo esto, y esa es la razón por
la que se opone al gobierno de Rivadavia.
Este gobierno propone la libertad de cultos para atraer inmigración europea y mano de obra.
Entonces, en Córdoba se levanta una inquisición. Facundo, por su parte, aprovecha la
circunstancia y enarbola la bandera: ¡religión o muerte! Con esto gana cierto apoyo en el
interior. Recuerde el lector que Facundo decía ano creer en nada y que nunca había ido a misa.
Además, Facundo será extremadamente violento y humillante con los sacerdotes que no le son
adictos.
El Congreso, finalmente, elabora una Constitución pero es rechazada por todos los pueblos en
que los caudillos tienen influencia.

Capítulo V.
Guerra social. La Tablada.
La presidencia cae. El jefe de la oposición en Buenos Aires es Dorrego, que además mantiene
amistad con las campañas del interior. Dorrego trata de atraerse a los unitarios a quienes ha
vencido. Intenta hacerse de algo de estabilidad para poder controlar la situación. Sin embargo,
tiempo después es muerto por Lavalle.
En el interior, el mapa se modifica. Paz toma Córdoba. Facundo se propone vencerlo en lo que
sería la batalla de la Tablada. Paz era un militar a la europea, un buen hombre, un militar del
progreso. Realmente, venerable. Uno de sus hombres era Navarro, hombre pequeño, pero
muy valiente y gran soldado. Su ejército, organizado como un reloj, se batió con las hordas de
Facundo. En este enfrentamiento gana Paz. El gobierno que instala en Córdoba, entonces,
pertenece a la ciudad, al orden civil, a la civilización. Córdoba, con los unitarios a la cabeza,
hace alianza con las provincias de del Este del país. Las provincias occidentales, sin embargo,
permanecen hostiles.

Capítulo VI.
Guerra social. Oncativo.

Mientras tanto, Quiroga continúa con las matanzas en su provincia. se impone el terror sobre
el ciudadano para que abandone su fortuna; sobre el gaucho para que pelee una guerra por
una causa que ya les ajena. El terror es el medio de gobierno. No obstante, hay diferencias
entre Rosas y Facundo: Rosas expide a la mazorca las órdenes a ejecutar desde el fondo de su
gabinete, tomando mate, para achacar finalmente las muertes al entusiasmo federal del
pueblo; Facundo ejecuta por sí mismo estos actos de violencia.
En 1830 sale con un nuevo ejército hacia Córdoba, reclutado en La Rioja, San Juan, Mendoza y
San Luis (las provincias sobre las que aún domina Facundo). Paz vuelve a vencer.

Capítulo VII.
Guerra social. Chacón.

Facundo, derrotado, se encamina hacia Buenos a Aires. Ha visto que nada le queda por hacer
en el interior. Gracias a la victoria de Paz sobre Facundo en Oncativo, Córdoba, Mendoza, San
Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy quedaban libres de la dominación
de los caudillos. En Buenos Aires, ya dominaba Rosas, quien con los gauchos que ha
aglomerado junto a López vence a Lavalle.
En esta visita que hace Facundo en Buenos Aires (p.220) para presentarse ante el gobierno de
Rosas, Facundo desaparece en el torbellino de la gran ciudad; apenas se oye hablar de él por
su juego; su traje de gaucho llama la atención (el general Mansilla le pregunta si se cree que
está en las provincias). Lleva poncho y una larga barba (fruto de la promesa que ha hecho de
cortársela cuando limpie la macha de La Tablada).
El elemento pastoril en Buenos aires domina, tiene su alianza con el partido federal de las
ciudades. Se prepara una nueva expedición sobre Córdoba.
En esta expedición, que concluye con la batalla de Chacón, pierden Paz y ejército cordobés,
que estaban a punto de lanzarse sobre Buenos Aires.
Facundo, victorioso, toma Mendoza y manda fusilar a los prisioneros unitarios, traicionando el
convenio. Como consecuencia de esta victoria, Mendoza se barbariza y decae cultural,
educativa, social y económicamente.
La resistencia a rosas y su sistema es la defensa de la civilización. El mal que es preciso
remover es el que nace de un gobierno que tiembla ante la presencia de los hombres
pensadores e ilustrados, y que para subsistir necesita alejarlos o matarlos; nace de un sistema
reconcentrado en un solo hombre. Donde no hay libertad de obrar y de pensar, el espíritu
público se extingue
Facundo marcha a San Juan y al entrar a la ciudad custodiada por federales, los manda
encarcelare, ultrajando a sus propios partidarios. Facundo deja de fingirse federal, es el
elemento bárbaro que se presenta en toda su desnudez, y es preciso que todos lo sepan.
Diferencia entre rosas y Facundo: Facundo sólo es cruel cuando la sangre le ha venido a la
cabeza y a los ojos, es impulsivo y pasional; rosas no se enfurece nunca, calcula en la quietud y
en el recogimiento de su gabinete y desde allí salen las órdenes para sus sicarios.

Capítulo VIII
Guerra social. Ciudadela.

En Tucumán, donde Facundo domina, reina la consternación y la emigración se produce en


masa.
Diferencia entre Rosas y Quiroga: Facundo era bárbaro, avaro y lúbrico, y se entregaba a sus
pasiones. Rosas no tiene más que una pasión o necesidad: la sangre humana y el despotismo.
Sabe usar las palabras y las formas para alcanzar sus deleznables fines.
En Mendoza, Tucumán, Salta y Jujuy quedaba debilitado un gran empuje industrial que se
había desarrollado hasta entonces y quedaba interrumpido por la invasión de Quiroga. Desde
1825 hasta 1845 la barbarización de estas ciudades y sus campañas se desarrollará
rápidamente.
Rosas se oponía a la libre navegación de los ríos, contento con el puerto de buenos Aires y la
aduana no se cuidaba de desenvolver la civilización y la riqueza en las distintas regiones del
interior. Como el gaucho de la pampa que es mira el agua con horror. Buenos Aires es ahora el
lugar desde donde viene el movimiento barbarizador impreso por el gaucho de la marca
colorada. A esto queda reducido el servicio del gobierno durante quince años, esta es la única
medida de administración nacional, el único punto de contacto entre amo y siervo: ¡marcar el
ganado!

Capítulo IX (o capítulo 13 en la numeración de corrido)


Barranca Yaco.

Quiroga vence en la batalla de Ciudadela, empujando fuera de la Argentina a los unitarios.


Con ellos el federalismo desaparece. Al mismo tiempo, Rosas ha vencido en buenos Aires a
Lavalle. Quiroga queda sin gobernar ninguna provincia, sin ejército en armas. Sólo le queda
un nombre temido en ocho provincias y armas enterradas en bosques riojanos. La Rioja es el
lugar central de su influencia.
Antes de asumir el gobierno de la provincia de buenos Aires Rosas exige ser investido de
facultades extraordinarias. Si bien se le ofreció resistencia, las obtuvo. Nadie podía gobernar
una provincia y una ciudaddesestabilizada por manos misteriosas (rosistas). Rosas justificó
su requerimiento diciendo que para lograr el orden y el control él necesitaba tener un
chicote como el maestro de grado, para que los alumnos lo respetaran.
Geografía política de la Argentina desde 1822:
Unidad bajo la influencia de Quiroga: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan,
San Luis, Mendoza. (Región andina).
Federación bajo el pacto de la Liga Litoral: López (tiene Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba); Ferré
(Corrientes) y Rosas (Buenos Aires).
Por otro lado, quedaba Ibarra en Santiago del Estero bajo la federación feudal.

La guerra que iban a hacerse las dos fracciones de la república, los dos caudillos que se
disputaban sordamente el mando iba a ser de emboscadas, de lazos y de traiciones. Un
combate mudo en el que se mediría la audacia de uno, y la astucia y trampa del otro. Esta
lucha entre Quiroga y Rosas abraza un período de cinco años aunque no sale a la luz. Ambos
se detestan porque cada uno de ellos siente que del resultado de este juego terrible
dependen su vida y su provenir.

Rosas organiza una expedición al Sur. Una vez finalizada, Facundo marcha a Buenos Aires y
entra en la ciudad sin anunciar su llegada. Esto es un poco una invasión sobre el centro de
poder de su rival, y otro poco, la atracción que el lujo y la civilización han despertado en
Quiroga. Facundo llega a la ciudad poco después de la caída de Balcarce.
La otra visita de Facundo a Buenos Aires: el poder educa. Facundo establecido en la ciudad,
se rodea de hombres notables. Habla con desprecio de Rosas. Se declara unitario entre los
unitarios y la palabra “constitución” no abandona sus labios. Justifica sus actos de barbarie
pasados por la necesidad que tenía de vencer, de sobrevivir. Su conducta es mesurada, su
aire noble. (Aunque no abandona el poncho ni la barba). Por otra parte, refrena sus impulsos
de pelearse a cuchillo, porque es conciente de que hay allí un poder superior al suyo (no sólo
el de su enemigo, sino también el de las instituciones) y que pueden meterlo en la cárcel.
Manda sus hijos a los mejores colegios, ellos visten frac y levita. Incluso llega a declarar: “los
únicos hombres honrados que tiene el país son Rivadavia y Paz”.
Quiroga, pues, se presenta como una nueva tentativa de organizar la República. Sin
embargo, la falta de hábito de trabajo, la pereza del pastor, la costumbre de esperarlo todo
del terror, lo paralizan y lo entregan maniatado a su rival.

En 1835 surge un conflicto entre los gobiernos de las provincias del Norte que podía hacer
estallar la guerra. Rosas invita a Facundo para que influya y apague las chispas. El 18 de
diciembre de 1835, facundo sale de Buenos Aires en misión de paz. Facundo intuye que algo
malo pasa. Ni bien sale de la ciudad y se interna en la campaña, la galera empieza a tener
problemas. Facundo azota al maestro de posta. La brutalidad y el terror vuelven a aparecer
desde que se halla en el campo. Avanza por la pampa y en cada posta pregunta si un chasque
ha pasado antes. Así se entera de que ese vehículo está adelantado unas horas en relación
con el suyo. Facundo apura la marcha. Se encuentra asustado. Al llegar a córdoba, la gente le
habla del peligro inminente que se suspende sobre su cabeza. Todo Córdoba sabe los
detalles del crimen que el gobierno intenta. La muerte de Quiroga es el asunto de todas las
conversaciones. Jamás se ha premeditado un atentado con más descaro.
Quiroga llega, al fin, a destino y arregla las diferencias entre los gobernadores hostiles. Se le
ofrece una gran escolta para que lo acompañe de regreso y le recomiendan tomar el camino
de Cuyo. Quiroga rechaza esto, quiere desafiar a sus enemigos. Toma el camino para volver a
Córdoba. En el trayecto un niño detiene el chasque en el que van Quiroga y su secretario, el
doctor Ortiz. El niño les dice que en Barranca-Yaco está apostado Santos Pérez con una
partida. Las órdenes son que nadie escape. Facundo tranquiliza al muchacho y a su
secretario, y dice: “No ha nacido todavía el hombre que ha de matar a Facundo Quiroga”, él
piensa que con un grito suyo la partida se pondrá a sus órdenes y desistirá del intento de
asesinato. El orgullo y el terrorismo llevan a Facundo a desafiar la muerte. Esa noche,
mientras su secretario está desvelado por el temor, Quiroga bebe chocolate y se duerme
profundamente. Ortiz lo despierta y le pide que no se haga matar inútilmente. Facundo lo
tranquiliza una vez más.
Llega el día. Lo acompañan el postillón, el secretario, el niño, dos correos y el negro que va a
caballo. En Barranca-Yaco dos balas atraviesan la galera, Quiroga se asoma y al preguntar
“¿Qué significa esto?”, recibe como respuesta un balazo en el ojo que lo mata. Santos Pérez
asesina a todos ante el llanto asustado del niño. Cuando concluye, pregunta por el infante.
Un sargento le dice que es su sobrino. Santos Pérez mata al sargento y degüella al niño. Esta
muerte será la única que martirizará a santos Pérez hasta que muera.
Descripción de Santos Pérez: es un gaucho malo de la campaña de Córdoba, un vicioso y un
asesino. Era alto, hermoso de cara, de color pálido y barba negra y rizada. Siempre fue
perseguido por al policía. Al final, lo cogieron en Córdoba por una venganza femenil. El día
que entró en Buenos Aires una enorme muchedumbre gritaba: ¡muera Santos Pérez!. Al
bajar del carro que lo conducía al patíbulo, él gritó: ¡Muera el tirano!
El gobierno de Buenos Aires (Rosas) dio un apartado solemne a los asesinos de Juan Facundo
Quiroga. Se expuso la galera ensangrentada y distribuyó el retrato de Quiroga.
Es necesario que la historia imparcial señale con su dedo al instigador de los asesinos.

Tercera parte
Capítulo I. Gobierno Unitario.

Facundo Quiroga constituye el núcleo de la guerra civil argentina. El asesinato de Facundo es,
pues, un acto oficial, preparado con anticipación y llevado a cabo como una medida de
estado.
Quiroga muere el 18 de febrero de 1935, la noticia llega a BS AS el 24. en marzo ya estaban
echadas las bases del gobierno de Rosas. Sabemos que Rosas exige para gobernar la provincia
la suma del poder público. Esto significa: tradiciones, costumbres, formas, garantías, leyes,
cultos, ideas, conciencia, vida, haciendo, preocupaciones. Todo eso es lo que pasa a las manos
omnipotentes de Rosas.
Sarmiento admite que nunca hubo un gobierno más popular, más deseado, ni más sostenido
por la opinión como este.
Hay un momento fatal en la historia de todos los pueblos: cuando los partidos están cansados
de luchar y piden el reposo, aun a expensas de la libertad. Es el momento en que se alzan los
tiranos.
Rosas recibe el gobierno en abril. En esa ceremonia se presenta de casaca de general
desabotonada y chaleco amarillo. Se retira en un coche colorado. Rosas, que recibe el Estado
como una tabla rasa. Crea la Sociedad Popular. En una proclama afirma: “el que no está
conmigo es mi enemigo”. Finalmente, se desprende la Mazorca. La cinta colorada, que todo
argentino debe exhibir, es la materialización del terror. Realiza un censo de opiniones para
conocer quiénes simpatizan con la causa y quiénes se oponen. El modo de ejecución del
fusilamiento queda sustituido por el degüello. El cuchillo pasa a ser el instrumento de justicia.
La práctica, administración y gobierno del país por parte de Rosas tienen su raíz en la lógica de
la estancia de ganados: la fiesta de parroquia es la hierra de ganado; la cinta colorada, la marca
de ganado; el degüello a cuchillo de opositores, el de las reses carneadas; la prisión es la doma,
junto con la mazorca. Es así como Rosas doma al pueblo argentino. Además, su lógica de
gobierno se desprende de la Inquisición.
Al asumir el gobierno, Rosas achaca la muerte de Facundo a los impíos unitarios y jura
castigarlos duramente. Sin embargo, Quiroga no es el único caudillo que muere. Con el correr
del tiempo irán muriendo cada uno de los caudillos que tienen influencia en el interior y
podrían representarle un desafío a su poder. Rosas se eleva por encima de los gobiernos
provinciales, los que deben dar cuenta de todas sus actividades. Suprime el servicio de correos
y sólo él puede mandar mensajes a las provincias. Crea un gran ejército, el cual servía para
mantener a la República bajo su control y obediencia. Rosas se gana el apoyo de las
poblaciones de raza negra, con quien se relaciona a través de su hija Manuela. Estos funcionan
como espías en las distintas familias.
Deroga todas las leyes existentes a partir de 1810. La suma del poder público se la hace
extensiva a toda la Argentina.
Rosas se encuentra con que necesita salir de los límites de su estado para ostentar afuera, para
exhibir a la luz la obra que ha hecho. Tiene una idea en mente: reconstruir el antiguo
Virreinato. Ejerce un bloqueo económico antieuropeo, especialmente contra Francia. Se
declara defensor de la independencia americana. De esta manera se manifiesta el sentimiento
llamado americanismo.

Capítulo II.
Presente y porvenir.

La población de BS AS durante la tiranía de Rosas se escapa y se reúne en Montevideo. Esta


oposición no se conforma sólo de unitarios, hay también federales, intelectuales, ex rosistas y
una nueva generación, fruto de la educación, que se cría viendo los primeros signos de
barbarie rosista (por ejemplo algunos intelectuales brillantes del Salón Literario). A estos
elementos hay que sumarle el elemento francés que se une contra el tirano.
Rosas, en realidad, no gobierna, en el sentido oficial del la palabra. Se pasa meses encerrado
en su casa. Desde allí dirige la guerra y sobre todo el espionaje y la Mazorca. Su administración
se reduce casi a realizar todo lo que pueda perjudicar a sus enemigos.
Si bien Rosas se reivindica americanista, con su guerra ha terminado por exterminar a los
argentinos. Ahora los trabajadores son en su mayoría europeos pobres. La población argentina
desaparece y la extranjera ocupa su lugar en medio de los gritos de la Mazorca.
El estanciero déspota ha logrado la fama mundial a la que aspiraba, pero en la miseria. Todos
los países civilizados, hoy, lo critican. De parte de toda la prensa internacional recibe
punzadas.
Todo lo expuesto hasta aquí acerca de la lucha actual en la República Argentina lo es sólo de
civilización y barbarie.
Sarmiento preanuncia la inminente caída de Rosas (se producirá ocho años después).
En fin, la idea de los unitarios está realizada, sólo está demás el tirano. El día en que un buen
gobierno se establezca hallará las resistencias locales vencidas, y todo dispuesto para la unión.
Programa de gobierno que delinea Sarmiento (lo hace oponiendo lo que Rosas ha hecho y lo
que el nuevo gobierno hará):
Él no ha tomado medidas para favorecer el comercio interior y la industria naciente. El nuevo
gobierno se consagrará a reestablecer los correos y a asegurar los caminos.
El nuevo gobierno situará el ejército permanentemente al Sur y asegurará territorios para que
a través de asentar allí colonias, el día de mañana nazcan y se desarrollen nuevas ciudades.
El nuevo gobierno promoverá la inmigración extranjera y la distribuirá en el territorio
argentino para explotar sus recursos.
El nuevo gobierno promoverá la navegación fluvial, de modo que las riquezas del interior de
nuestro continente sean explotadas.
El puerto será declarado propiedad nacional.
El nuevo gobierno organizará la educación pública. Además extenderá el beneficio de la prensa
por toda la república.
El nuevo gobierno se rodeará de los grandes hombres que posee la República.
El nuevo gobierno reestablecerá las formas representativas y asegurará la propiedad privada.
El nuevo gobierno hará de la justicia el método para corregir los delitos públicos.
El nuevo gobierno incentivará los cultivos y actividades agropecuarias en cada región conforme
con las características de cada una de ellas.
El nuevo gobierno dará al culto, a la religión, la dignidad que le corresponde.
El nuevo gobierno respetará las opiniones diversas.
El nuevo gobierno será amigo de los poderes europeos y establecerá la tranquilidad en el
interior y en el exterior.
Dadas estas bases (fundadas en la seguridad de la vida y de la propiedad), la forma de
gobierno y la organización política del Estado la darán el tiempo, los acontecimientos, las
circunstancias. La constitución de la República se hará por sí sola, tan grande es su necesidad.
Con este programa, Sarmiento no sólo propone un proyecto de país a contrapelo de la
administración rosista, sino que además intenta dar soluciones para las problemáticas que
según él posee nuestro país y son descriptas al comienzo del libro. Por otra parte, se ve en su
programa el intento de ganar la adhesión de distintos sectores a través de proponer
reivindicaciones que favorecen a dichos sectores (un ejemplo claro es el de la religión).
Además, es notoria la importancia que Sarmiento da al establecimiento y desarrollo de las
ciudades en todo su programa, como forma de alcanzar la civilización
No creo imposible que a la caída de Rosas suceda inmediatamente el orden. La Argentina tiene
tanta riqueza que explotar, tanta novedad con que atraer a los espíritus, que a la caída de
Rosas, al nuevo gobierno no le será difícil garantizar un orden con que construir el porvenir. El
elemento principal de orden y moralización con que contamos es la inmigración europea (El
modelo de prosperidad a corto plazo que Sarmiento utiliza la mayor parte de las veces es el de
EEUU, que en pocos años pasó de ser un territorio de salvajes a un país próspero).
La lucha de las campañas contra las ciudades se ha acabado. El odio a Rosas ha reunido a
múltiples elementos. Sarmiento confía en el regreso del manco Paz, que parece destinado
desde lo alto a vengar la República, la humanidad y la justicia.

Apéndice.
En este apartado, Sarmiento transcribe tres proclamas de Facundo Quiroga para documentar
las ideas y opiniones que ha expuesto a lo largo de la obra. En ellas, abundan la exageración y
ostentación del propio valor. Se hace obvia la intención de aterrar a quien la lea o la escuche.
Se ve la incorrección del lenguaje y la incoherencia de las ideas. Esto muestra un alma ruda,
con ideas confusas y embrionarias. En fin, son una prueba objetiva (en tanto son documentos)
de la barbarie propia de este elemento campesino, gaucho, representado por Facundo.

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