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DETENCIÓN POLICIAL Y PRUEBA

PROHIBIDA

1
ÍNDICE

ÍNDICE…………………………………………………………………………………. 02
INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………… 03
DEDICATORIA………………………………………………………………………. 04
AGRADECIMIENTOS………………………………………………………………… 05
CAPITULO 1 : DETENCION POLICIAL
1.1.-Introduccion………………………………………………………………………. 06
1.2.- Consideraciones Generales…………………………………………………… 06
1.3.- Análisis Constitucional………………………………………………………….. 07

1.4. - Tratamiento de la detención en la Constitución…………………………… 08


1.5.- Flagrancia y Derecho de Defensa…………………………………………… 12
1.6.- Consideraciones Finales respecto a la detención policial………………… 12

CAPITULO 2: LA PRUEBA PROHIBIDA


2.1.- Introducción…………………………………………………………………….. 14
2.2.- Los límites del Derecho de la Prueba……………………………………….. 14
2.3.- Concepto………………………………………………………………………. 15
2.4.- Efectos de la prueba Prohibida……………………………………………… 16
2.5.- excepciones a la exclusión de la prueba ilícita……………………………… 17
2.6.- Consecuencias jurídicas de la ilicitud de la prueba………………………… 19
CONCLUSIONES…………………………………………………………………… 20
BIBLIOGRAFIA……………………………………………………………………… 21
ANEXOS…………………………………………………………………………….. 22

2
INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo monográfico trataremos de los temas sumamente


importantes en un primer capítulo hablaremos de la detención policial el cual
permite conocer cuáles son los supuestos permitidos para que se dé la detención
policial que establece la ley, propiamente hablando nuestro código Penal.

Asimismo ahondaremos en su tratamiento histórico, su análisis constitucional,


en un segundo momento nos adentraremos en el estudio y tipificación que
establece la constitución y las normas legales, las cuestiones fácticas, las
excepciones y por último las respectivas consideraciones finales.

En un segundo momento analizaremos la licitud e la prueba, en específico de la


prueba ilícita, sus antecedentes, los limites para la excepción de dicha aplicación
como prueba y sus consecuencias jurídicas.

3
DEDICATORIA:

El presente trabajo va dedicado a nuestra alma mater


UNIVERSIDAD CESAR VALLEJO por ser gestora de
nuestro aprendizaje en la ambiciosa tarea del
conocimiento jurídico.

4
AGRADECIMIENTO:

De nuestra consideración, al catedrático en su afán de inculcarnos


siempre el desespero por ahondar en la búsqueda del saber jurídico de mucha
importancia para nuestra realización en la hermosa carrera que hemos
emprendido en defensa de la justicia que nuestra sociedad aclama.

5
CAPITULO I
DETENCIÓN POLICIAL

1.1. Introducción

Los ciudadanos estamos expuestos a la violencia generada por la


delincuencia. Es en este entender de vital importancia, tener conocimiento de
cuáles son nuestros derechos y hasta qué punto tenemos las facultades de poder
aplicarlas e incluso como lo tipifica nuestro Código penal, arrestar a un
delincuente que ha sido sorprendido en flagrante delito.

El presente tema es de interés general porque permite conocer cuáles son


los supuestos permitidos para que se dé la detención policial que establece la
ley, propiamente hablando nuestro código Penal.

Desde la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal el cual fue
promulgado el 22 de Julio de 2004, es que se ha suscitado el interés en el análisis
de la detención, en el primer capítulo del presente trabajo de investigación
partiremos dando una visión de lo que es la detención policial y su tratamiento
a lo largo de la historia, su análisis constitucional, en un segundo momento nos
adentraremos en el estudio y tipificación que establece la constitución y las
normas legales, las cuestiones fácticas, las excepciones y por último las
respectivas consideraciones finales.

1.2. Consideraciones Generales

La detención es una medida de carácter cautelar personal que supone la


privación de la libertad ambulatoria por un determinado período, implica tanto el

6
impedir que una persona abandone un lugar como conducirla contra su voluntad
a otro.1

En sentido amplio, se considera como detención cualquier situación en que


se impida u obstaculice a una persona para auto determinarse, por su propia
voluntad, a realizar una conducta ilícita la detención es pues una medida cautelar
"personal y provisionalísima", sometida a los principios de legalidad y de
proporcionalidad.2 Puede ser practicada por orden o disposición de la autoridad
judicial, los particulares y funcionarios de policía. En cuanto a los particulares, la
detención es facultativa. Es obligatoria para la policía cuando así lo dispone la
ley.

En el derecho comparado, pueden observarse algunas peculiaridades


respecto al tema que tratamos. En Alemania, el artículo 127° de la Ley Procesal
Penal3 establece que la detención procede en dos supuestos:

 Primero, cuando existe orden judicial de prisión o internamiento.

 Cuando el sujeto fuera sorprendido in fraganti o fuera perseguido


luego de cometer el delito.

1.3. Análisis constitucional

Partiremos en decir que la detención policial, limita el derecho de la libertad,


el cual es protegido por la Constitución y las normas internacionales como valor
supremo de la persona, como condición “sine qua non” para que el individuo
desarrolle su personalidad.4 Los tratados internacionales ponen en misma
jerarquía el derecho de la libertad con el derecho a la vida como existencia de la
naturaleza humana.

1 RODRÍGUEZ, Ramos, La Detención, Madrid, 1987, pg. 27; ss.


2 RAMOS, Méndez, Francisco, El Proceso Penal. Lectura Constitucional, Primera edición,
Barcelona, 1988, págs. 280 y ss.
3 Código de Procedimiento Penal, Alemania, promulgado 1 de febrero de 1877.
4 BURGOA, Ignacio, Las Garantías Individuales, 19 edición., Porrúa, México, 1985, pg.19 y ss.

7
Es así por citar algunas normas internacionales referidas a ello están el
artículo 3° de la Declaración de Derechos Humanos5, el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos de Nueva York del año 19966, en ellos se prohíbe
cualquier tipo de privación a la libertad salvo las establecidas en la Ley, en este
mismo entender tenemos lo establecido en el artículo 7° de la Convención
Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica de 19697.

1.4. Tratamiento de la detención en la Constitución

En nuestra constitución, el artículo 2° inciso g primera parte reconoce que


toda persona posee el derecho a la libertad además de seguridades personales
y, de otro lado, establece la excepción a esta regla:

"Nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado


del juez o por las autoridades policiales en flagrante delito. En todo caso
el detenido debe ser puesto, dentro de las veinticuatro horas o en el
término de la distancia, a disposición del Juzgado que corresponde”8.

Es así que la detención policial aparece como una medida cautelar cuya
única finalidad es asegurar el mantenimiento de un estado de hecho o de
derecho durante el desarrollo de un proceso, es decir asegura la garantía de la
sujeción al proceso penal de la persona imputada de un delito.

De todo esto se desprende que, siendo la libertad personal un derecho


fundamental, las medidas cautelares que la restringen deben de aplicarse con
"suma cautela" cuando sea necesario y mediante resolución motivada. Su

5 En 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaro la Declaración Universal de


Derechos Humanos, con 3. Artículos.
6 De 16 de diciembre de 1,996, ratificado por el Perú en la Décimo Sexta Disposición General de

la Constitución de 1979.
7 De 22 de noviembre de 1969; ratificada por el Perú en la disposición general décimo sexta de

la Constitución de 1,979.
8 Artículo 2° Constitución Política del Perú de 1993.

8
aplicación debe ser una consecuencia directa de una valoración acerca de la
existencia de indicios de criminalidad.

Por tanto, su adopción es compatible con el principio de presunción de


inocencia, pues el procesado es considerado inocente mientras no se haya
declarado judicialmente su responsabilidad.

1.4.1. ¿Bajo qué supuestos una persona puede ser detenida en nuestra
legislación?

Según la Constitución Política del Perú en adelante “CPP”, una persona


puede detenida en dos casos:

a. Por mandato escrito y motivado de un Juez;

b. Por las autoridades policiales en caso de flagrante delito.

En el primer caso, se detiene al presunto autor de un delito luego de que lo


cometió es decir, no hay flagrante delito. El Juez dicta esta medida luego de
comprobar los requisitos para detener a una persona en el marco de una
investigación o un proceso judicial originado por una denuncia penal.

Si bien el Juez dicta la orden de detención, ella es ejecutada por la Policía


Nacional. En el segundo caso, la Policía Nacional del Perú puede detener sin
mandato judicial a quien sorprenda en flagrante delito.

1.4.1.1. Supuestos básicos

En el nuevo Código Procesal Penal se consideran dos momentos:

a) La investigación previa, de "indagación" según la terminología legal, a


cargo del Ministerio Público (artículo 194°CPC). En la cual existe un
supuesto de flagrancia, el factor que las caracteriza es el de la sorpresa
al momento de cometerse el delito. iniciada conforme el artículo 112° del
código procesal,

9
b) Investigación procesal, que se inicia cuando el Ministerio Público
promueve la acción penal (artículos 112° y ss.).

1.4.1.2. Supuestos de delitos especiales

Se trata de los delitos de terrorismo, tráfico ilícito de drogas y espionaje a que


se refieren los artículos 2°, inc. 20, ap. g. de la Constitución del Estado y artículo
109° del Código Procesal Penal, primer párrafo.

1.5. Flagrancia y Derecho de Defensa

1.5.1 Conceptos:

El artículo 259° del Código Procesal Penal ,modificado por la Ley 295699
establece los siguientes supuestos específicos de Flagrancia Delictiva: La
Policía Nacional del Perú detiene, sin mandato judicial, a quien sorprenda en
flagrante delito. Existe flagrancia cuando:

- El agente es descubierto en la realización del hecho punible.


- El agente acaba de cometer el hecho punible y es descubierto.
- El agente ha huido y ha sido identificado durante o inmediatamente
después de la perpetración del hecho punible, sea por el agraviado o por
otra persona que haya presenciado el hecho, o por medio audiovisual,
dispositivos o equipos con cuya tecnología se haya registrado su imagen,
y es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas de producido el
hecho punible.
- El agente es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas después de
la perpetración del delito con efectos o instrumentos procedentes de aquel
o que hubieren sido empleados para cometerlo o con señales en sí mismo
o en su vestido que indiquen su probable autoría o

9De conformidad con el artículo 2º de la Ley N° 29372, publicada el 09 junio 2009, que incorpora
el inciso 6 a las Disposiciones Finales del Código Procesal Penal de 2004, el artículo 259º entran
en vigencia en todo el país el 1 de julio de 2009.

10
El derecho de defensa es un derecho fundamental y una garantía de todo
proceso penal, mediante la cual una persona ejerce y puede hacer valer toda
una serie de actividades o derechos que le permitan satisfacer sus expectativas
dentro de un proceso penal.

Como un claro ejemplo de la aplicación de los supuestos de detención


policial en caso de flagrancia, se pueden apreciar en la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional en el EXP Nº 1324-2000-HC-TC Florencio Chávez
Abarca Y Otros (19/01/01)10, en dicha sentencia del Tribunal declara fundada
la demanda de Habeas corpus, presentada debido a no haberse cumplido los
supuestos para que se diera detención policial en contra de los agraviados.

Es así entonces que el objetivo de la detención policial es fortalecer la


actuación policial durante la detención en flagrancia delictiva, con estricto
respeto del derecho de defensa.

1.5.2. ¿Cuáles son las Atribuciones de la Policía respecto a la detención


policial?

De conformidad con el inciso 1 del artículo 11° de la Ley de la Policía


Nacional del Perú11, son atribuciones de la Policía Nacional “intervenir cuando el
ejercicio de la función policial así lo requiera (…)”

1.5.3. ¿Cuál es la base legal de ello?

La Policía Nacional en el marco de sus atribuciones deberá capturar a los


presuntos autores y partícipes en caso de flagrancia, informándoles de inmediato

10 EXP Nº 1324-2000-HC-TC Florencio Chávez Abarca Y Otros emitida por el Tribunal


Constitucional, el 19 de enero del 2001. http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2001/01324-2000-
HC.html
11 DECRETO LEGISLATIVO Nº 1267 deroga el Decreto Legislativo Nº 1148, Ley de la Policía

Nacional del Perú.

11
sobre sus derechos, de conformidad con lo establecido en el inciso 1 del artículo
67º e inciso h) del artículo 68º del Código Procesal Penal12.

La Constitución reconoce el derecho a la defensa en el inciso 14 del artículo


139°, estableciendo “de defensa en ningún estado del proceso. Toda persona
será informada inmediatamente y por escrito de la causa o las razones de su
detención”.13

Toda persona tiene derecho a comunicarse personalmente con un defensor


de su elección y a ser asesorada por éste desde que es citada o detenida por

Establecer el procedimiento a seguir por la Policía Nacional del Perú en el


marco de las intervenciones realizadas en flagrancia delictiva, así como los
procedimientos específicos que deben realizarse durante la investigación luego
de producida tal intervención.

Las medidas coercitivas que aplica la Policía Nacional del Perú se sustentan
según lo señalado en Inciso 3 del artículo 253° del Código Procesal Penal el cual
indica lo siguiente:

a) Solo si es indispensable.
b) En la medida y tiempo necesario para evitar: Riesgo de fuga;
Ocultamiento de bienes; Impedir la obstaculización de
la investigación y Evitar el peligro de reiteración delictiva.

Los cuales se fundamentan en los principios de motivación, principio de


instrumentalidad entendiéndose como que las medidas coercitivas no son un fin
en sí mismos sino que están ligadas al proceso; principio de jurisdiccional, el
principio de legalidad y el principio de proporcionalidad.

En este sentido es que la detención es una medida coercitiva personal.

12 NUEVO CODIGO PROCESAL PENAL DECRETO LEGISLATIVO Nº 957 promulgado el 22


de Julio del 2004, Diario El Peruano.
13 Constitución Política del Perú de 1993.

12
1.6 Consideraciones finales respecto a la detención policial

La protección de los derechos fundamentales como lo es el de la libertad


garantizados por la Constitución y las normas internacionales, predomina sobre
las restricciones.

La intervención de la autoridad jurisdiccional es de suma importancia


tratándose de la adopción de medidas cautelares como la detención. A ella
corresponde dictarla, salvo las excepciones previstas constitucionalmente, e
igualmente, hacerla cesar.

En tal sentido, la detención aparece como una medida cautelar personal


extrema, que se aplica cuando las otras medidas resulten superadas por las
circunstancias.

Sin embargo, decretada la detención en los casos absolutamente


indispensables, la investigación debe durar el tiempo estrictamente necesario,
es por ello que el juez debe analizar próvidamente cada caso y en especial si se
cumple algún supuesto para presumir la culpabilidad de la persona imputada.

13
CAPITULO II
PRUEBA PROHIBIDA

2.1. Introducción

Uno de los temas más controversiales que está en discusión es el de la licitud


de las pruebas, en este segundo apartado analizaremos lo concerniente a la
licitud de la prueba, específicamente a la prueba prohibida, las reglas
establecidas en el nuevo Código Procesal Penal, partiremos describiendo las
instituciones del derecho probatorio, la valoración de la prueba, así como el
aspecto de la prueba obtenida de manera ilícita.

En Estados Unidos, la regla de exclusión de las pruebas ilícitas (exclusionary


rule) no tiene reconocimiento expreso en la Constitución. Ha sido objeto de
creación por la jurisprudencia del Tribunal Supremo vinculándose a las IV y V
Enmiendas de la Constitución norteamericana, en las que se proclaman los
derechos a no sufrir registros e incautaciones irrazonables y a no declarar contra
sí mismo, a no autoincriminarse, los cuales se aprecian en los casos emblemáticos
norteamerianos: Boyd vs. United States, 116 US 616 (1886) y Weeks vs. United
States, 232 US 383 (1914).

2.2. Los límites del derecho a la prueba

El derecho a la prueba no es un derecho consagrado expresamente por la


Constitución de 1993, pero se reconoce su raigambre constitucional, y así lo ha
hecho el Tribunal Constitucional en su sentencia normativa del 3 de enero de
2003, Expediente N° 010-2002-AI/TC, caso: Marcelino Tineo Silva y cinco mil
ciudadanos, al establecer en los fundamentos 148 a 150 de dicho fallo:

“El derecho a la prueba goza de protección constitucional, pues se


trata de un contenido implícito del derecho al debido proceso,

14
reconocido en el artículo 139°, inciso 3) de la Constitución Política del
Perú”14

El derecho a la prueba ha sido definido como la garantía constitucional


o el derecho fundamental que asegura a todos los interesados la posibilidad
de efectuar a lo largo del proceso sus alegaciones, presentar sus pruebas
y contradecir las contrarias, con la seguridad de que serán valoradas en la
sentencia. En definitiva, se trata de la garantía de la participación de los
interesados en la formación del juicio jurisdiccional.15

2.3. Concepto

Definiendo lo que es la prueba prohibida partiremos en decir que por


prueba ilícita se entiende a aquella obtenida por medios ilícitos, esto es, en
infracción a normas de naturaleza material y principalmente contraria a los
principios constitucionales. Dicha violación se puede haber realizado a fin de
obtener una fuente de prueba o un medio de prueba.

El Tribunal Constitucional ha intentado configurar una noción de lo que es


prueba ilícita a efectos de establecer sus alcances. Así, en sentencia del 15 de
septiembre de 2003, expediente N° 2053-2003-HC/TC, caso: Edmi Lastra
Quiñónez16, definió la prueba ilícita como aquella en cuya obtención o actuación
se lesionan derechos fundamentales o se viola la legalidad procesal, de modo
que la misma deviene procesalmente en inefectiva e inutilizable.

Por otro lado, la prueba es ilegal o irregular toda vez que su obtención
configure violación de normas legales o principios generales del ordenamiento
de naturaleza procesal o material. Cuando la prohibición fue colocada por una
ley procesal, la prueba será ilegítima (o ilegítimamente producida); cuando, por

14 Expediente N° 010-2002-AI/TC, caso: Marcelino Tineo Silva y cinco mil ciudadanos, Tribunal
Constitucional fojas 16 al 23.
15CAROCCA Pérez, Alex. Editorial J.M. Bosch. Barcelona 1998, págs. 98 y ss.
16 Expediente N° 2053-2003-HC/TC, caso: Edmi Lastra Quiñónez, Tribunal Constitucional.

15
el contrario, la prohibición fue de naturaleza material, la prueba será ilícitamente
obtenida.17
La naturaleza jurídica de la prueba ilícita o también llamada prueba
prohibida parten de diversas posiciones al respecto primero los que consideran
como una garantía objetiva del debido proceso penal el cual es aplicable a
cualquier procedimiento o proceso penal.
En el EXP. Nº 00655‐2010‐PHC/TC, caso: QUIMPER HERRERA,
ALBERTO señala “(…) en consideración de este Tribunal la prueba prohibida
es un derecho fundamental que no se encuentra expresamente contemplado en
la Constitución, que garantiza a todas las personas que el medio probatorio
obtenido con vulneración de algún derecho fundamental sea excluida en
cualquier clase de procedimiento o proceso para decidir la situación jurídica de
una persona, o que prohíbe que este tipo de prueba sea utilizada o valorada para
decidir la situación jurídica de una persona”18

2.4 Efectos de la Prueba Prohibida

Según nuestro artículo VIII del Título Preliminar del NCPP señala:
“Todo medio de prueba será valorada sólo si ha sido obtenido e
incorporado al proceso por un procedimiento constitucionalmente
legítimo. (…).
Al hablar de los efectos de la prueba ilícita o prohibida hablamos de los
efectos reflejos los que se conocen también como pruebas ilícitas por derivación,
o sea, aquellas pruebas en sí mismas lícitas pero a las que se llega por
intermedio de información obtenida por la prueba lícitamente recogida. Es el
caso, por ejemplo, ejemplo, de la confesión arrancada mediante tortura, en que
el acusado indica dónde se encuentra el producto del delito, que viene a ser
regularmente incautado.

17PELLEGRINI Grinover, Ada. Pruebas ilícitas. Lima 2000, pág. 289.


18EXP. Nº 00655‐2010‐PHC/TC, (FJ. 7), caso: QUIMPER HERRERA, ALBERTO, Tribunal
Constitucional, fojas 07.

16
La prohibición de valoración debe alcanzar no solo a la prueba obtenida
ilícitamente sino también a todas aquellas pruebas que, a pesar de haber sido
obtenidas o practicadas de forma lícita, tengan su origen en la primera, lo que se
conoce como la teoría del fruto venenoso.
La llamada doctrina del “fruto del árbol venenoso” tuvo su origen en los
Estados Unidos de Norteamérica.
Allí recibe el nombre de “fruit of the posisonouns tree” o, más simplemente
“fruit doctrine”. Su origen se remonta al caso silverthorne Lumber Co. Vs Unites
States (1920) en el que la Corte estadounidense decidió que el Estado no podía
intimidar a una persona para que entregara documentación cuya existencia
había sido descubierta por la policía mediante un allanamiento ilegal.
Posteriormente, en (1939), ese tribunal hizo uso por primera vez de la expresión
“fruto del árbol venenoso”. (El subrayado y negrita es nuestro)
En este caso si policías ingresan ilegalmente al domicilio de la persona, o si
interrogan a un sospechoso por medio de apremios, los elementos encontrados
en el domicilio y las declaraciones vertidas por quien fue coaccionado no serán
admisibles como prueba en contra de quien ha padecido tal violación de sus
garantías constitucionales.

2.5. Excepciones a la exclusión de la prueba ilícita

La regla de exclusión de la prueba ilícita admite excepciones, que han


sido desarrolladas esencialmente por la jurisprudencia norteamericana como
formas de atenuar el impacto de la sensación de impunidad que genera la
aplicación de las exclusiones probatorias.

2.5.1. Fuente independiente


La excepción de la fuente independiente funciona cuando al acto ilegal o a
sus consecuencias se puede llegar por medios probatorios legales presentes,
que no tienen conexión con la violación constitucional. Es decir que, aun

17
suprimiendo hipotéticamente el acto viciado, se puede igualmente arribar a sus
consecuencias por vías legales independientes.
En Argentina, en el caso se dijo que esta primera excepción a la regla de
exclusión se daría en caso de que hubiese un cauce de investigación distinto del
que culmina con el procedimiento ilegítimo, con base en lo cual pueda afirmarse
que existía la posibilidad de obtener la prueba cuestionada por una fuente distinta
o autónoma.
Esta excepción, también receptada en los Estados Unidos, recibe allí el
nombre de (fuente independiente). Su formulación se remonta al caso
Silverthorne Lumber Co. Vs Unites States, donde la Corte norteamericana
sostuvo que las pruebas obtenidas por vías ilegales podían de todas maneras
ser admitidas en juicio si el conocimiento de ellas podría derivar de una fuente
independiente.
La excepción ha sido también consagrada en los fallos: Fah Vs.
Connesticutm, Cecolini Vs United States y Bynum Vs. United States.
Si existe en un proceso un cauce de investigación distinto del que se tenga
por ilegítimo, de manera de poder afirmarse que existía la posibilidad de obtener
la prueba cuestionada por una fuente independiente.

2.5.2. Los testimonios dotados de voluntad autónoma

La prueba que proviene directamente de las personas a través de sus


dichos, por hallarse éstas dotadas de voluntad autónoma, admiten mayores
posibilidades de atenuación de la regla (caso Rayford). Por último, el grado de
libertad de quien declara no es irrelevante para evaluar la libertad con que hizo
sus manifestaciones, de modo que la exclusión requiere, en estos supuestos, un
vínculo más inmediato entre la ilegalidad y el testimonio que el exigido para
descalificar la prueba material. La Corte argentina se inspiró en el caso (1978),
en el cual se hizo exactamente esa diferenciación. Allí, un oficial de policía había
llevado a cabo el registro de un comercio sin orden judicial previa, secuestrando
ciertos sobres que halló en un mostrador. En uno de los sobres había evidencias
de la realización de pruebas ilegales. El policía preguntó al empleado del

18
comercio a quién pertenecía el sobre en cuestión. El empleado suministró el
nombre del acusado, quien era un cliente del referido comercio. Durante el
proceso el acusado buscó la supresión, como prueba, tanto del sobre
conteniendo la documentación incriminatoria como del testimonio del empleado
del comercio. La Corte estadounidense, en votación dividida, consideró al
testimonio del empleado como una prueba válida para justificar por qué se
aceptaba la exclusión del sobre, pero no la de la declaración del empleado.

2.5.3. Buena fe
Esta excepción es común, sobre todo en materia de allanamientos y
requisas, cuando por error se lleve a cabo un procedimiento que vulnera la
garantía constitucional en juego o su reglamentación, en el cual ha habido buena
fe de los funcionarios actuantes.

2.6. Consecuencias jurídicas de la ilicitud de la prueba


En la legislación, jurisprudencia y doctrina comparadas, en lo relativo a la
obtención de las fuentes de prueba o pruebas —directa o indirectamente— con
violación de derechos fundamentales, se asumen diversos tipos de
consecuencias jurídicas: nulidad, invalidez, ineficacia, inutilizabilidad, prohibición
de valoración, exclusión probatoria, inadmisibilidad, entre otras

19
CONCLUSIONES

1. Para la aplicación de la detención policial como medida cautelar con el fin


de asegurar la eficacia del cumplimiento de las leyes y la búsqueda de
justicia, sin embargo es que los administradores de justicia deben prever
que alce dichos supuestos a fin de interponer una correcta detención
policial, deben ceñirse a sus protocolos de aplicabilidad.

2. La prueba asegura a todos los interesados la posibilidad de efectuar a lo


largo del proceso sus alegaciones, presentar sus pruebas y contradecir
las contrarias.

3. La prueba ilícita es consecuencia de la obtención o incorporación sin


observancia del debido proceso. No se debe olvidar que no todos los
componentes o elementos del debido proceso son derechos
fundamentales. Por otro lado, es también discutible en la doctrina que la
prueba ilícita se produzca por violación de derechos procesales, ya que
para éstos el ordenamiento procesal prevé el régimen de nulidades.

20
BIBLIOGRAFIA

1. ASENCIO MELLADO, José María. . Editorial Tirant lo Blanch.


Valencia 2003.
2. CLIMENT DURÁN, Carlos. . Tomo I. Segunda Edición.
Editorial Tirant lo Blanch. Valencia 2005.
3. Código Procesal Penal.
4. PELLEGRINI Grinover, Ada. Pruebas ilícitas. Lima 2000, pág.
289.

21
ANEXOS

EXPEDIENTE N.° 1324-2000-HC/TC

FLORENCIO CHÁVEZ ABARCA Y OTROS

22
Exp. N.° 1324-2000-HC/TC

FLORENCIO CHÁVEZ ABARCA Y OTROS

LIMA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los diecinueve días del mes de enero de dos mil uno, reunido el
Tribunal Constitucional, en sesión de Pleno Jurisdiccional, con la asistencia de
los señores Magistrados: Rey Terry, Vicepresidente; Nugent; Díaz Valverde;
Acosta Sánchez; Revoredo Marsano y García Marcelo, pronuncia sentencia:

ASUNTO:

Recurso Extraordinario interpuesto por doña Katerine Ivanovna Vásquez


Cucho contra la resolución expedida por la Sala Corporativa Transitoria
Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de
fojas trescientos cuarenta y cuatro, su fecha once de agosto de dos mil, que
declaró infundada la Acción de Hábeas Corpus.

ANTECEDENTES:

Doña Katerine Ivanovna Vásquez Cucho, con fecha veintinueve de julio de dos
mil, interpone Acción de Hábeas Corpus a favor de don Florencio Chávez
Abarca, don Antonio Chávez Aguilar, don Martín Ugaz Romero, don Omar
Andía Vilcapoma, don Carlos Javier Esquerre Roldán, don Roberto Gómez
Arévalo, don Juan Carlos Pérez Rimari, don Cristobal Melo Quispe, don
Luciano Huamán Arizmendi, don Jaime Javier Alva Gutierrez, don Fulgencio
Beltrán Quesada, don Víctor Izquierdo Prado, don Pedro Uscamayta Vega, don
Henry Manuel Torres Rojas, don Alfonso Sandoval García y don Franklin
Huaitia Alfaro, contra la Comisaría de Monserrate, por considerar que se ha
vulnerado la libertad individual de todas estas personas.

Especifica la accionante, que las personas antes señaladas fueron detenidas el


día veintiocho de julio de dos mil, sin que se hayan dado las circunstancias de
flagrante delito ni mandato judicial. Por el contrario, en la Comisaría de
Monserrate, que es a donde se les condujo luego de ser intervenidas, se les
obligó a firmar un documento en que se les comunicó que se encontraban
detenidos para el esclarecimiento de los hechos sucedidos en la referida fecha.
Posteriormente los citados ciudadanos han sido trasladados al local de la 31º
Fiscalía Provincial de Lima, manteniéndose su detención, sin que exista orden
del juez o flagrante delito.

23
Practicadas las diligencias de ley, el Juez del Primer Juzgado Corporativo
Transitorio Especializado en Derecho Público de Lima se constituyó a la
Comisaría de Monserrate, entendiéndose dicha diligencia con el Comandante
PNP Luis Ramos Hume, el cual manifestó que su participación en la
elaboración del atestado policial en el que figuran aproximadamente noventa y
dos detenidos, se hizo en su condición de Jefe del Grupo de Apoyo debido a las
intervenciones realizadas el veintiocho de julio en la marcha denominada "los
cuatro suyos". Puntualiza además que los partes respectivos fueron
recepcionados a las diecinueve horas de dicha fecha, elaborándose un solo
atestado policial, en el que se individualiza la participación de cada detenido,
documento que fue remitido al Ministerio Público para los fines de ley.
Oportunamente también se comunicó de cada detención al Ministerio Público,
al juez de turno y a la Fiscalía de Familia por haber participado algunos
menores. Al recibirse las declaraciones se contó con la presencia del Fiscal, la
Coordinadora de Derechos Humanos, así como de algunos abogados. Por
último se investiga la presunta comisión del delito contra la tranquilidad
pública, la paz pública, daños materiales y otros. A su turno también se recibe
la declaración del Fiscal Provincial en lo Penal de Turno de Lima, doctor
Richard Saavedra Luján, el cual manifiesta que se encuentra recibiendo a los
beneficiarios de la acción en calidad de detenidos con el Atestado Policial N.°
211-DINSE-JESE-DAS-PNP del veintinueve de setiembre de dos mil, por los
presuntos delitos contra la tranquilidad pública y otros, hechos relacionados con
los sucesos ocurridos en el centro de Lima el día veintiocho de julio. Respecto
de las diligencias a efectuarse señaló que se procederá a calificar el atestado y
a formular o no la denuncia correspondiente.

El Primer Juzgado Corporativo Transitorio Especializado en Derecho Público


de Lima, a fojas trescientos veinte y con fecha veintinueve de julio de dos mil,
declaró infundada la acción, fundamentalmente por estimar que no existen
elementos probatorios suficientes y concretos que permitan acreditar que la
autoridad denunciada venga incurriendo en la comisión de acciones u omisiones
arbitrarias y/o inconstitucionales que lesionen la libertad ambulatoria de los
detenidos, debiendo merituarse que en el artículo 166° de nuestra Carta Magna,
está legislado que la Policía Nacional previene, investiga y combate la
delincuencia.

La Sala Corporativa Transitoria Especializada en Derecho Público de la Corte


Superior de Justicia de Lima, a fojas trescientos cuarenta y cuatro y con fecha
once de agosto de dos mil, confirma la apelada, fundamentalmente por
considerar que los favorecidos fueron detenidos por la Policía Nacional con
fecha veintiocho de julio de dos mil, en circunstancias de estar aparentemente
implicados en los luctuosos sucesos ocurridos en el centro de Lima y que son
de conocimiento general, siendo derivados al Ministerio Público a efectos de

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que se determine su situación jurídica; que si bien el artículo 2°, inciso 24),
literal f) del texto Constitucional señala que nadie puede ser detenido sino por
mandamiento escrito y motivado del juez o por las autoridades policiales en
caso de flagrante delito, de las manifestaciones corrientes en autos se aprecia
que los favorecidos se encontraban al momento de ser detenidos en las
inmediaciones de los lugares que sufrieron daños y fueron objeto de los delitos
consignados en el atestado policial, por lo que su detención se encuentra
enmarcada dentro de la "flagrancia", de ahí que hayan sido puestos a
disposición de la Fiscalía correspondiente y que consecuentemente la detención
preventiva de los presuntos implicados se encuentre ajustada a ley. Contra esta
resolución, la accionante interpone Recurso Extraordinario.

FUNDAMENTOS:

1. Que, conforme aparece en el escrito de hábeas corpus interpuesto por


doña Katerine Ivanovna Vásquez Cucho, en favor de don Florencio
Chávez Abarca, don Antonio Chávez Aguilar, don Martín Ugaz Romero,
don Omar Andía Vilcapoma, don Carlos Javier Esquerre Roldán, don
Roberto Gómez Arévalo, don Juan Carlos Pérez Rimari, don Cristobal
Melo Quispe, don Luciano Huamán Arizmendi, don Jaime Javier Alva
Gutierrez, don Fulgencio Beltrán Quesada, don Víctor Izquierdo Prado,
don Pedro Uscamayta Vega, don Henry Manuel Torres Rojas, don
Alfonso Sandoval García y don Franklin Huaitia Alfaro, el objeto del
presente proceso constitucional se dirige a cuestionar el acto de
detención del que fueron objeto los antes citados ciudadanos, por
considerar que el mismo resulta inconstitucional, al no haberse
producido dentro de las circunstancias de mandato judicial ni de
flagrante delito.
2. Que, por consiguiente y partiendo de la merituación de las pruebas
obrantes en el expediente constitucional así como de las diligencias
realizadas en el presente proceso, resultan plenamente acreditadas las
aseveraciones efectuadas por la accionante de la presente causa respecto
de los ciudadanos afectados en sus derechos, habida cuenta que: a) Del
Atestado Policial N.° 211-DINSE-JESE-DAS-PNP obrante de fojas
ochenta y siete a trescientos dieciocho de los autos, no consta de modo
específico y objetivo que los ciudadanos en favor de quien se interpone
la acción, hayan sido intervenidos a consecuencia de existir contra ellos
un mandato judicial escrito y motivado, como tampoco en una situación
de flagrante delito, sino que por el contrario y conforme se infiere de las
declaraciones del Comandante PNP Luis Ramos Hume y del Fiscal de
Turno Richard Saavedra Luján, obrantes de fojas ochenta y dos a ochenta
y cinco vuelta, aparece que su detención ha sido ejecutada en base a
sospecha policial al habérseles encontrado en las inmediaciones de los

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lugares donde se produjeron diversos actos contrarios al orden público
cometidos durante la secuela de la llamada "marcha de los cuatro suyos",
realizada el veintiocho de julio de dos mil; b) Del contenido del atestado
policial antes referido, y a diferencia de las actas de incautación obrantes
en el mismo respecto de otros intervenidos en la misma fecha, no aparece
que alguno de los ciudadanos a favor de quien se interpone la acción,
haya sido encontrado en posesión de elementos materiales que acrediten
la comisión de flagrante delito; c) De las papeletas de detención, obrantes
de fojas doscientos dos a doscientos diecinueve, aparece que la detención
se ha producido con el objeto de que se esclarezca la comisión de un
delito, pero no porque efectivamente se haya intervenido a tales personas
en el instante mismo que realizaban tales actos o huían de dicho lugar
con el objeto de evadir la acción policial; d) Que la interpretación
realizada por la Sala Corporativa Transitoria Especializada en Derecho
Público respecto del tema de la flagrancia, resulta incorrecta, pues tal
noción si bien se aplica a la comisión de un delito objetivamente
descubierto por la autoridad o al momento inmediatamente posterior a su
realización, en que se detecta al autor material pretendiendo huir del
lugar de los hechos, tal hipótesis no puede ser forzada hasta el extremo
de pretender que la simple cercanía al lugar donde acontece un delito, es
por sí misma elemento objetivo que configura dicha situación, pues con
semejante criterio, todas las personas, incluyendo autoridades distintas a
la interviniente, estarían inmersas en la pretendida flagrancia; e) Mucho
más equivocada es todavía la interpretación del Primer Juzgado
Corporativo Transitorio Especializado en Derecho Público, quien
pretendiendo desconocer lo resuelto por el Tribunal, en la ratio
decidendi de sentencias anteriores, busca justificar las detenciones
producidas en el marco de la función preventiva correspondiente a la
Policía Nacional conforme al artículo 166° de la Constitución Política
del Estado; f) Que por tal motivo y reiterando los precedentes sentados
con anterioridad, y a los cuales deben observancia obligatoria todos los
jueces y tribunales de la República, conforme lo señala la Primera
Disposición General de la Ley N.° 26435 –Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, este Tribunal ratifica que las variables de causalidad a
los efectos de ejercer la potestad de detención, esto es, mandato judicial
y flagrante delito, constituyen la regla general aplicable a todos los casos
de detención, sea cual sea la naturaleza del ilícito cometido, de modo tal
que las llamadas detenciones preventivas o detenciones sustentadas en la
mera sospecha policial, carecen de toda validez o legitimidad
constitucional; g) Por último, el hecho de que el Ministerio Público haya
participado de alguna forma en las investigaciones realizadas, no
convierte en legítimas las detenciones realizadas, pues dicha entidad ni
sus representantes están facultados para convalidar actos de detención

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fuera de las hipótesis previstas por la norma fundamental, como se ha
señalado en el fundamento 5 de la sentencia expedida en el Expediente
N.º 1107-99-HC/TC.
3. Que dentro de la misma línea de los fundamentos precedentes, pero
tomando en consideración que casos como el presente deben ser
analizados en todas sus consecuencias, este Tribunal no puede dejar de
advertir, que el hecho de que mediante la presente sentencia se asuma
que las detenciones cuestionadas han sido arbitrarias, y que por tanto, la
acción es fundada y la liberación de los detenidos, procedente, no
significa que el Tribunal Constitucional esté efectuando juicios de
valoración respecto de la inocencia o culpabilidad que puedan tener las
personas en cuyo favor se interpuso la presente acción, pues ello siempre
será atribución exclusiva y excluyente de las autoridades competentes,
en este caso, las judiciales, y por otra parte, dado el tiempo transcurrido
en la tramitación del presente proceso y por lo mismo que el
sometimiento ante las autoridades judiciales de los mismos favorecidos
del hábeas corpus, es una posibilidad que no puede quedar descartada,
debe quedar perfectamente señalado, que los términos del mandato de
liberación que a propósito de esta sentencia expida este Tribunal no
deben entenderse como oponibles a los mandatos de detención, que por
el contrario y sobre la misma investigación que se les siguen, puedan
haber expedido las autoridades judiciales competentes.
4. Que en consecuencia y habiéndose acreditado la transgresión de la
libertad individual de las personas en cuyo favor se interpuso el hábeas
corpus, resultan de aplicación, los artículos 1°, 7°, 9°, 11º y 12° inciso
10) y 13° de la Ley N° 23506 en concordancia con los artículos 1°, 2°
inciso 24) literal f) de la Constitución Política del Estado.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones


conferidas por la Constitución Política del Estado y su Ley Orgánica;

FALLA:

REVOCANDO la resolución expedida por la Sala Corporativa Transitoria


Especializada en Derecho Público de la Corte Superior de Justicia de Lima, de
fojas trescientos cuarenta y cuatro, su fecha once de agosto de dos mil, que
confirmando la apelada declaró infundada la demanda; reformándola
declara FUNDADA la acción de Hábeas Corpus y en consecuencia ordena la
inmediata libertad de don Florencio Chávez Abarca, don Antonio Chávez
Aguilar, don Martín Ugaz Romero, don Omar Andía Vilcapoma, don Carlos
Javier Esquerre Roldán, don Roberto Gómez Arévalo, don Juan Carlos Pérez
Rimari, don Cristobal Melo Quispe, don Luciano Huamán Arizmendi, don
Jaime Javier Alva Gutierrez, don Fulgencio Beltrán Quesada, don Víctor

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Izquierdo Prado, don Pedro Uscamayta Vega, don Henry Manuel Torres Rojas,
don Alfonso Sandoval García y don Franklin Huaitia Alfaro, siempre que no
exista mandato de detención expedido por autoridad judicial competente.
Dispone la notificación a las partes, su publicación en el diario oficial El
Peruano y la devolución de los actuados.

SS

REY TERRY

NUGENT

DÍAZ VALVERDE

ACOSTA SÁNCHEZ

REVOREDO MARSANO

GARCÍA MARCELO

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