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Mensaje de bienvenida al nuevo Congreso

Estamos muy próximos al 10 de diciembre y es

una fecha que tenemos que tomar con especial

importancia. Aquí comienza un pacto entre la ciudadanía

que votó y los legisladores que asumieron un nuevo

compromiso.

No digo que la vergonzosa jura que pudimos

apreciar el día de ayer por TV no sea importante, aunque a

los por ahora libres televidentes les hubiera gustado ver a

la gente que votaron y no a los que finalmente terminaron

asumiendo.

Ya se desgajaron en el camino las candidaturas

testimoniales; sabemos que el pueblo votó cerca de

cuarenta legisladores que no asumirán sus cargos, pero a

no llamarse a engaño, votó a sabiendas de que esto

ocurriría, no fueron sorprendidos en su buena fe, sino más

bien cómplices de lo que sucedió.
Hay que hacerse cargo de los errores cometidos,

de lo contrario no tenemos autoridad moral para señalar

ninguno de los errores ajenos.

Entonces ¿con qué nos encontramos? Con un

Congreso formado en gran parte por ilustres desconocidos

disimulados debajo de quienes no estarán, y con una

oposición que nos prometió muchas cosas...dialogar,

consensuar, no permitir avasallamiento a los derechos

fundamentales, no permitir más súper poderes, reformular

el Consejo de la Magistratura, terminar con el clientelismo

político...

Aseguraron en campaña que saben cómo hacerlo

y que lo harán, no cabe entonces aceptar excusas. Es un

desafío muy grande en el que nos jugamos todos los que

queremos vivir dentro de una República, en el diálogo y por

qué no en el disenso democrático, con reglas claras, sin

trampas ni artilugios, sin gestos de viveza criolla.
Comencemos a usar la inteligencia para ponerla

al servicio de los demás, comencemos a legislar para un

proyecto a veinte años por lo menos y no para la fe de

erratas en el boletín oficial; y basta de excusas por favor; si

las provincias no tienen recursos, que sus autoridades

tomen una cámara o una radio o un medio gráfico (antes de

que la ley “K” los elimine) y que se lo expliquen a su

pueblo; somos adultos, sabremos comprender los ajustes

que tengan que hacerse por inercia u “olvido” del envío de

la coparticipación por parte del gobierno nacional. Pero no

claudiquen!

La libertad no tiene precio, bien vale el

esfuerzo de tener que solucionar los problemas por

nosotros mismos, antes que pagar tan alto costo por las

dádivas gubernamentales. Claro que sólo se puede pedir un

esfuerzo genuino si los que lo piden, se apoyan sobre

cimientos democráticos y no tienen los pies en el barro....

Algunos son políticos de carrera; a otros

-quizás por su condición de “conocidos”-, el pueblo les ha

dado esta responsabilidad de representarlos. Confío en que
armen un buen equipo, sin devolver favores, sin pagar

costos de campaña, sin gatopardismos, sin nada que nos

haga caer en una nueva frustración. Con gente capacitada

podrán tal vez el día de mañana, demotrarnos que otro país

es posible. Tienen una gran chance, ojalá no la

desperdicien.

No olviden sus promesas de campaña, legislen,

dialoguen consensúen, avancen, porque tengo la sensación

que esta vez sí...

DIOS Y LA PATRIA SE LO DEMANDARAN.

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