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FALLO “Beiroa, Rodolfo R.

c/ Aerolíneas Argentinas”

Transporte aéreo internacional de personas. Argentina – EUA – Argentina. Overbooking.


Incumplimiento doloso. Responsabilidad. Daño moral. Naturaleza punitiva-resarcitoria.

2º instancia.- Buenos Aires, diciembre 22 de 1992.- CNCiv. y Com. Fed., sala III

El doctor Vázquez dijo: Rodolfo Roberto Beiroa adquirió el 28/12/87 dos pasajes aéreos a la empresa
transportista "Aerolíneas Argentinas Sociedad del Estado", para efectuar un viaje Buenos Aires –
Miami - Buenos Aires, para él y su hijo. El día 24/2/88 adquirió otro pasaje igual para su esposa,
señalando que el primer tramo se cumplió normalmente el 6/7/88, manifestando que el regreso fue
fijado para el 24/7/88, en el vuelo 303 de las 11,50 hs. habiéndose reconfirmado la vuelta en dos
oportunidades.

Relata que el día pactado los viajeros se presentaron a embarcar no pudiendo hacerlo pues se les
manifestó que el vuelo estaba sobrevendido y todas las comodidades agotadas, haciéndolo recién el
26/7/88 en un vuelo de Lan Chile. Expresa que tal hecho, así como la demora en regresar a Buenos
Aires le produjeron diversos daños y perjuicios por los cuales acciona.

II. La sentencia de fs. 195/197 vta., rechazó la demanda incoada contra Aerolíneas Argentinas, con
costas a cargo de la actora.

El decisorio fue recurrido por la perdidosa, la que expresó agravios a fs. 228/229 vta., los que fueron
contestados por su contraria a fs. 231/232 vuelta.

Se agravia la recurrente, en síntesis, de que el a quo efectúa una valoración incorrecta de los hechos,
de la normativa aplicable y de la equidad del reclamo impetrado, por cuanto a su entender el
incumplimiento contractual de la demandada está debidamente acreditado ya que ésta no probó
haber actuado con la DEBIDA DILIGENCIA.

III. Antes de iniciar el análisis de los agravios, debo aclarar que resulta innecesario volver a realizar una
descripción fáctica del diferendo planteado, ya que tal circunstancia fue debidamente efectuada por
el a quo mediante una detallada relación de los hechos, lo que me autoriza a remitirme a ella por
razones de brevedad.

Creo del caso recordar, asimismo, que los jueces no se hallan compelidos a seguir a las partes en todos
sus argumentos, ni a examinar una a una todas las pruebas aportadas a la causa, sino en la medida que
lo consideren conducente para dilucidar el litigio (conf. CSJN, Fallos: 250:36; 225:280; 320, entre otros;
esta sala, causa 7248 del 18/4/91, entre otras; Fassi, S. C. "Código Procesal Civil y Comercial,
comentado, anotado y concordado", t. I, p. 439, N° 1028, Ed. Astrea, Buenos Aires, 1980). Y también lo
es señalar que, de acuerdo con lo que establece el art. 265 del Cód. Procesal, los agravios, para ser
tales, deben constituir la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el recurrente considera
equivocados.

IV. Sentado lo precedentemente expuesto juzgo que le asiste razón a la apelante.

Que debe tenerse por cierto que el actor y su grupo familiar sufrió, efectivamente, contratiempos en
su viaje de regreso desde Miami, inconvenientes que se tradujeron a la postre, en una prolongación
del viaje por 2 días. Asimismo la propia accionada reconoce expresamente en su responde de fs. 74/77
la emisión de los pasajes; que la ruta consignada en los mismos era Buenos Aires – Miami – Buenos
Aires; que Aerolíneas Argentinas procedió a endosar los referidos pasajes a los efectos de ser
utilizados, modificando la ruta originaria por la de Miami – Santiago – Buenos Aires; que según consta
en sus registros los pasajes originariamente emitidos por su mandante fueron reconfirmados días
antes de la partida del vuelo.

Que según surge de las presentes actuaciones, dicha imposibilidad de viajar, con los pasajes ya
previamente reconfirmados en varias oportunidades, en el día y hora estipulados, se debió a que el
pasaje estaba colmado por la existencia de sobreventa de pasajes o de "overbooking" (v. en tal sentido
el testimonio del señor Darío Felipe Etchart a fs. 103 vta./104, cuyos dichos e idoneidad no fueron
observados por la demandada en el estadio procesal oportuno).

V. Lo expuesto lleva a definir la conducta de la empresa transportadora como de incumplimiento


contractual, siendo irrelevante, a este solo efecto, el análisis de la determinación de la ocurrencia de
"overbooking" o sobreventa, en la medida en que, no habiéndose demostrado una causal eximente de
la inejecución del contrato de transporte aéreo de pasajeros, sus consecuencias patrimoniales pesan
sobre la obligada en forma ineludible (CNFed. Civil y Com., abril 23-1969, Ed, 28-429; ídem sala III,
11/11/81; ED, 98-216 y muy recientemente esta misma sala en la causa "Rodríguez Santorum c. TAP"
del 21/12/92).

Empero no resulta ociosa la calificación irregular de la conducta de la demandada es decir su


determinación a los fines de establecer la extensión del resarcimiento debido por la accionada, toda
vez que dicha práctica resulta por lo menos temeraria y negligente en cuanto constituye una
inobservancia de los deberes inherentes a una conducta comercial responsable y respetuosa de los
derechos de los pasajeros, así como de sus legítimos intereses personales y patrimoniales.

Vale decir que, sentada la validez del billete de pasaje, existen dos causas probables por las cuales se
ha incumplido el contrato de transporte: un error en la registración de la reserva o bien la sobreventa,
hipótesis ésta que cuenta con un cuadro de presunciones coadyuvantes, como son la época del año
que coincide con la temporada alta y la consecuente saturación de los vuelos por la gran demanda de
pasajes.

En esta disyuntiva, ya que lo manifestado por la accionada en el sentido de que los actores perdieron
el vuelo por haber llegado tarde a la estación aérea, carece de seriedad a tenor de las probanzas de
estos actuados; así pues me inclino a otorgarle un mayor grado de probabilidad a la sobreventa, atento
a las razones expuestas y a la consideración de que en la operación de reservas el error humano debe
estar necesariamente previsto mediante mecanismos de control computarizados. Por otro lado, la
posibilidad del error no ha sido alegada por la accionada.

Lo hasta aquí expuesto autoriza a presumir un supuesto de "overbooking" o sobreventa de pasajes,


circunstancias que cabe señalar como un agravante del incumplimiento contractual verificado.

La jurisprudencia internacional ha juzgado severamente esta práctica estructurando su criterio sobre la


base del llamado "bumping" o rebote –situación que consiste en impedir embarcarse a una persona
con pasaje- entendiéndose que constituía una práctica discriminatoria inaceptable, tal como ocurrió
en los EE.UU. de Norteamérica en el caso "Ella Fitzgerald c. Pan American World Airways" aplicándose
en dicho decisorio el Acta de Aviación Civil de 1938.
Con posterioridad, en el caso "Wills c. T.W.A." el tribunal resolvió que la falla de una aerolínea en
proporcionar un asiento debidamente reservado a un cliente, resulta una discriminación injusta (p.
1140) manifestando luego que la práctica del "overbooking" constituye una conducta temeraria.

En el mismo sentido se pronunció el tribunal interviniente en el caso "Archibald c. Pan Am"


manifestando que el pasajero que prueba que posee una reserva confirmada y que esta prioridad no
fue respetada ni cumplida, sería bastante para establecer que una preferencia o discriminación ha
ocurrido y ello da lugar a daños punitivos (p. 1143).

Particular interés reviste el caso "Neder Ralph c. Allenghany Airlines" en el que se demandó a la
Aerolínea por discriminación y fraudulenta falsedad a raíz de un caso de "overbooking". Este fue el
primer caso que llegó a la Corte Suprema de los EE.UU. la que estableció que la sobreventa constituía
un comportamiento malicioso contra los pasajeros y el grupo consumidor y condenó a la empresa con
U$S 61 por daños compensatorios y U$S 50.000 por daños punitivos (conf. "The Journal of Air Law and
Commerce" v. 54, Summer 1989, number 4, Overbooking and denied boarding legal response in the
last decade, ps. 1135/1183).

Que, en síntesis, la transportista incumplió con su obligación de obrar con la debida diligencia,
obligación de medio que le está impuesta conforme la figura típica en la que enmarca el contrato de
transporte aeronáutico (conf. Malbrán, Manuel, "El principio de responsabilidad en la Convención de
Varsovia", en Revista de Jurisprudencia Argentina del 12/9/53, cit. por Rodríguez Jurado, A., en "Teoría
y práctica del Derecho Aeronáutico", t. I, p. 234; esta sala, causa N° 8513 del 21/12/92).

VI. Cuadra ahora establecer la procedencia del reclamo por daño moral, debiendo aclarar previamente
que bajo este concepto el actor reclama aquel producido directamente por la inejecución del contrato
en cuanto lo deja en un país extranjero sin posibilidades inmediatas de regresar a su domicilio.

Debe señalarse que en el ámbito de la responsabilidad contractual, como es la del sub lite, la
determinación del daño moral es siempre facultativo de los jueces y por ende su admisión se
encuentra supeditada a mayores exigencias que cuando se trata de responsabilidad extracontractual
(conf. art. 522, Cód. Civil; nuestros trabajos "Responsabilidad aquiliana del Estado y sus funcionarios",
p. 189, Ed. Abaco, Buenos Aires, 1990; "Responsabilidad contractual de la administración pública", ps.
44 y sigtes. /56 y sigtes./73 y sigtes., Ed. Abaco, Buenos Aires, 1992).

Es decir que en materia contractual la reparación puede o no ser concedida por el juez, quien está
facultado para apreciar libremente el hecho generador y las circunstancias del caso e imponer o librar
al deudor de la reparación del daño moral (conf. Borda, C., "Tratado de Derecho Civil Obligaciones", t.
I, ps. 194/196, Ed. Perrot, Buenos Aires, 1976; Llambias, J. J., "Tratado de Derecho Civil-Obligaciones",
t. I, ps. 352/353, Ed. Perrot, Buenos Aires, 1978, Colmo, A., "De las obligaciones en general", ps.
124/130, Ed. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1961). Siendo su concesión –reitero- mucho más
restrictiva que en los daños causados por culpa aquiliana (conf. nuestros trabajos cit.
precedentemente, en especial "Responsabilidad contractual…", ps. citadas).

Empero, también se ha dicho que: "… la tendencia jurisprudencial, marcada por precedentes de esta
Cámara, estableció que no es pertinente la indemnización del daño moral en supuestos viajes que
resulten frustrados, con fundamento en que no cualquier molestia o inconveniente basta para tenerlo
por configurado y en que la ley no ha dispuesto su indemnización como una forma genérica válida para
todas las hipótesis. No obstante esta sala, en dos recientes pronunciamientos, consideró que las
circunstancias que caracterizaban a esos casos especialmente cuando el pasajero es dejado sin su
contrato de transporte en un paraje o país que no es el de su origen o domicilio permanente,
aconsejaban apartarse de dicha tendencia. Además no puede desconocerse la seriedad y la intensidad
del disgusto y las molestias que significó para el actor y su familia la retención de los pasajes por parte
de la demandada sobre todo cuando ello importó en principio la frustración del viaje…" (conf. esta
sala, causa 3961 del 18/2/87; 0126 del 31/3/81; 3801 del 15/4/86 y 3702 del 3/9/86; ídem sala II,
causas 6672 del 4/4/78; 5874 del 5/12/78 y 7262 del 23/4/78). Por lo que puede concluirse que el
daño moral resulta indemnizable tratándose del incumplimiento del contrato de transporte de
pasajeros en casos como el sub lite (conf. esta sala causas cit.; sala I, causas 7337 del 17/2/78; 7650 del
21/7/78; sala II, causas 6478 del 4/4/78; 7107 del 18/4/78, entre otras).

En la presente causa se observa que la renuencia de la demandada excede, en el ámbito de sus


consecuencias, las meras molestias por una demora relativamente corta. No era ajeno a la
transportadora la situación del tráfico aéreo en esa oportunidad, por lo que no pudo ignorar que su
inejecución dejaba al pasajero y su grupo familiar en una grave situación.

En tal circunstancia es razonable admitir que la falta de cumplimiento del contrato produjo en el actor
una profunda conmoción, desasosiego e indefensión sobre todo cuando debió esperar dos días para
embarcar de regreso a su país.

Debe destacarse en este punto la conducta observada por la accionada. En ese sentido debe señalarse
que la transportadora, a tenor de las circunstancias del caso, debió haber observado una mayor
diligencia y preocupación en lo inmediato, aunque con posterioridad se adoptase una decisión acorde
con su criterio.

Sobre la base de lo expuesto, creo razonablemente justo reconocer la ocurrencia cierta de un daño
que supera la mera molestia o el fastidio para configurar una grave afección en el espíritu del actor.

A ello debo agregar que, como he venido sosteniendo reiteradamente, la reparación relativa al agravio
moral persigue a mi entender un doble carácter, es decir que tanto cumple con una función ejemplar
imponiéndose al responsable a título punitivo, sin perjuicio de reconocer su condición
preponderantemente resarcitorio y con ello se trate de proporcionar a la víctima una compensación
por haber sido injustamente herido en sus íntimas afecciones (conf. esta sala, causas 5002 y 6117 del
14/11/89; 6066 del 7/2/90; 6411 del 20/3/90; 6621 del 10/5/90; 7168 del 14/12/90, entre muchas
otras).

VII. Sobre tales bases y merituando las constancias de autos, no existiendo en el sub
examen elementos totalmente precisos para fijar el importe a indemnizar, pero que estando probado
el daño y ante la obligación de pronunciarme, propongo, si mi voto es compartido, por todo concepto,
en base al art. 165 del Cód. Procesal que se fije la suma de $ 1200, para resarcir la indemnización
reclamada, que motiva la expresión de agravios, en la cual además no se insiste en determinados
aspectos iniciales. Este importe se fija a la fecha de la sentencia apelada (29/4/92); y se establece
prudencialmente, sobre la base del art. 520 del Cód. Civil que dispone para la responsabilidad
contractual, a diferencia de lo que acontece con la extracontractual o aquiliana, que se responde sólo
por las consecuencias directas e inmediatas del incumplimiento de la obligación (conf. nuestro trabajo
"Responsabilidad contractual…" ya citado). También computo para decidir el comportamiento de la
Aerolínea por entonces estatal, que luego del incumplimiento inicial, actuó no desamparando al
pasajero hasta cumplir con su obligación lo cual, como lo manifiesta en su contestación de la demanda
nos encontramos aquí, frente a un "mal cumplimiento de dicho contrato" antes que con un
"incumplimiento total".

De ahí en más, y hasta el efectivo pago, el monto de condena devengará un interés computable a la
tasa promedio de la caja de ahorro común que publique el Banco Central de la República
Argentina capitalizable mensualmente (conf. esta sala, causas 8310 del 29/4/92; 8424 del 8/5/92; 8483
del 19/6/92; 8563 del 17/7/92, entre otras).

Por todo lo expuesto, voto: por que se revoque la sentencia apelada y se haga lugar a la demanda en la
forma establecida en los considerandos precedentes. Las costas de ambas instancias se imponen a la
demandada vencida (art. 68, Cód. Procesal).

Los doctores Bulygin y Amadeo, por análogos fundamentos, se adhieren al voto precedente.

Por lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo precedentemente transcripto, el tribunal


por unanimidad de votos resuelve: revocar la sentencia de fs. 195/197 y hacer lugar a la demanda por
la suma de $ 1200 a la fecha de la sentencia apelada (29/4/92), con más la tasa promedio de interés de
la caja de ahorro común que publique al Banco Central de la República Argentina, capitalizable
mensualmente. Costas de ambas instancias a cargo de la demandada.- A. R. Vázquez. E. Bulygin. O. D.
Amadeo.