You are on page 1of 36

Más allá del pensamiento abismal:

de las líneas globales a las ecologías


de los saberes*

E l pensamiento occidental moderno es un


pensamiento abismal.1 Consiste en un
sistema de distinciones visibles y no visibles,
y el reino de “el otro lado de la línea”. Una divi-
sión en la que “el otro lado de la línea” se des-
vanece como realidad, se convierte en no exis-
siendo las invisibles la base de las visibles. Las tente, y de hecho se produce como inexistente.
distinciones invisibles se establecen mediante No existente significa que no existe de ninguna
líneas radicales que dividen la realidad social forma relevante o comprensible de ser. Todo lo
en dos reinos: el reino de “este lado de la línea” que se produce como no existente se excluye
radicalmente, porque se encuentra más allá del
reino de lo que la concepción aceptada de in-
* Extraído de Santos, B. de Sousa 2017 Justicia entre clusión considera que es su otro. Lo que con
saberes (Madrid: Morata) pp. 159-179.
mayor frecuencia caracteriza al pensamiento
1 No digo que el pensamiento occidental moderno
sea la única forma de pensamiento abismal. Al contra- abismal es, pues, la imposibilidad de la copre-
rio, es muy probable que haya, o haya habido, formas sencia de los dos lados de la línea. Este lado de
de pensamiento abismal fuera de Occidente. En este la línea solo prevalece, en el grado que lo haga,
capítulo no se pretende caracterizar las segundas. Sim- mediante el agotamiento del campo de la reali-
plemente se defiende que las formas no occidentales de
dad relevante. Más allá de él, solo hay no exis-
pensamiento, abismales o no, han sido tratadas de ma-
nera abismal por el pensamiento occidental moderno. tencia, invisibilidad, ausencia no dialéctica.
Es decir, no me ocupo aquí ni del pensamiento occi- En mi obra anterior (Santos, 1995) caracte-
dental moderno ni de las versiones marginales o subor- rizaba la modernidad occidental como un para-
dinadas del pensamiento occidental moderno que se digma político asentado en la tensión entre la
han opuesto a la versión hegemónica. He tratado estas
versiones en el Capítulo 3. En este solo me interesa la
regulación social y la emancipación social. Esta
versión hegemónica de la modernidad occidental. es la distinción visible en que se basan todos
556 Boaventura de Sousa Santos

los conflictos modernos, tanto desde el punto estructuran la realidad social en este lado de la
de vista de los problemas sustantivos como del línea se asientan en la invisibilidad de la distin-
de los procedimientos. Pero debajo de esta dis- ción entre este y el otro lado de la línea.
tinción hay otra, una distinción invisible, sobre El conocimiento y el derecho modernos
la que se levanta la anterior. Tal distinción invi- representan las manifestaciones más logra-
sible es la distinción entre sociedades metro- das del pensamiento abismal. Explican las
politanas y territorios coloniales. En realidad, dos principales líneas globales de los tiempos
la dicotomía regulación/emancipación solo se modernos, unas líneas que, aunque sean dife-
daba en las sociedades metropolitanas. Era im- rentes y funcionen de distinta forma, son mu-
pensable aplicarla a los territorios coloniales. tuamente interdependientes. Cada una crea
En estos territorios era inconcebible un lugar un subsistema de distinciones visibles e invi-
para la dicotomía regulación/emancipación. En sibles de forma que las invisibles pasan a ser
ellos se daba otra dicotomía, la de apropiación/ la base de las visibles. En el campo del cono-
violencia, cuya aplicación, a su vez, era incon- cimiento, el pensamiento abismal consiste en
cebible en este lado de la línea. No se podía asegurar a la ciencia moderna el monopolio de
pensar en los territorios coloniales como sitios la distinción universal entre lo verdadero y lo
para el desarrollo del paradigma de la regula- falso, en detrimento de dos cuerpos de conoci-
ción/emancipación, por lo que el hecho de que miento alternativos: la filosofía y la teología. El
este no se aplicara a ellos no ponía en entredi- carácter excluyente de este monopolio centra
cho la universalidad del paradigma. las disputas epistemológicas modernas entre
El pensamiento abismal moderno sobresale las formas científicas y no científicas de ver-
en establecer distinciones y radicalizarlas. Sin dad. Dado que la validez universal de la verdad
embargo, estas distinciones, por muy radicales científica siempre es ciertamente muy relativa,
que sean y por categóricas que sean las conse- por el hecho de que solo se puede afirmar en
cuencias de estar en uno u otro lado de la línea, relación con determinados tipos de objetos,
tienen en común el hecho de que pertenecen en determinadas circunstancias y establecida
a este lado de la línea y se juntan para hacer con determinados métodos, ¿cómo se relacio-
invisible la línea abismal en la que se asientan. na con las otras posibles verdades que pueden
Las intensamente visibles distinciones que revindicar un estatus incluso superior pero que
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes557

no se pueden establecer de acuerdo con mé- casos, se pueden convertir en objeto o materia
todos científicos, como la razón como verdad prima de la indagación científica. Así pues, la lí-
filosófica o la fe como verdad religiosa?2 Así nea invisible que separa la ciencia de sus otros
pues, estas tensiones entre ciencia, filosofía y modernos se asienta en la línea abismal invisi-
teología se han hecho muy visibles pero, como ble que separa la ciencia, la filosofía y la teo-
sostengo, todas tienen lugar en este lado de la logía, por un lado, de, por el otro, los saberes
línea. Su visibilidad parte de la premisa de la in- hechos inconmensurables e incomprensibles
visibilidad de las formas de conocimiento que para corresponderse con los métodos científi-
no pueden encajar en ninguna de estas formas cos de verdad y sus competidores reconocidos
de saber. Me refiero a los saberes populares, del reino de la filosofía y la teología.
laicos, plebeyos, campesinos o indígenas del En el campo del derecho moderno, este lado
otro lado de la línea. Se esfuman como saberes de la línea está determinado por lo que cuenta
relevantes o conmensurables porque están más como legal o ilegal de acuerdo con el estado
allá de la verdad o la falsedad. Es inimaginable oficial o el derecho internacional. Lo legal y lo
aplicarles no solo la distinción científica entre ilegal son las dos únicas formas de existir ante
verdadero y falso, sino también las verdades la ley y, por esta razón, la distinción entre am-
científicamente inverificables de la filosofía y la bos es una distinción universal. Esta dicotomía
teología que constituyen todo el conocimiento fundamental excluye todo un territorio social
aceptable de este lado de la línea. Al otro lado donde la dicotomía sería impensable como
de la línea no existe verdadero conocimien- principio organizador, es decir, el territorio de
to; hay creencias, opiniones, interpretaciones lo sin ley, lo a-legal, lo no-legal e incluso lo le-
intuitivas o subjetivas que, en el mejor de los gal o ilegal según el derecho no reconocido ofi-
cialmente.3 De modo que la línea abismal que
separa el reino de la ley del reino de la no ley
2 Pascal, Kierkegaard y Nietzsche, aunque de formas
muy distintas, fueron los filósofos que más profunda-
mente analizaron, y vivieron, las antinomias que esta 3 En Santos (2002b), analizo con sumo detalle la na-
pregunta contiene. Más recientemente, hay que men- turaleza del derecho moderno y el tema del pluralismo
cionar a Karl Jaspers (1952; 1986; 1995) y a Stephen legal (la coexistencia de más de un sistema legal en el
Toulmin (2001). mismo espacio geopolítico).
558 Boaventura de Sousa Santos

es la base de la dicotomía visible entre lo legal zona colonial. En este sentido, el derecho mo-
y lo ilegal que organiza, en este lado de la línea, derno parece tener cierta superioridad sobre
el reino de la ley. la ciencia en la creación del pensamiento abis-
En cada uno de los dos grandes ámbitos — mal. En realidad, contrariamente a la idea legal
el de la ciencia y el de la ley— las divisiones convencional, fue la línea legal global que sepa-
marcadas por las líneas globales son abisma- ra el Viejo Mundo del Nuevo Mundo la que hizo
les en la medida en que eliminan efectivamente posible la emergencia del derecho moderno y,
cualquier realidad que haya al otro lado de la en particular, del derecho internacional moder-
línea. Esta negación radical de la copresencia no en el Viejo Mundo, en este lado de la línea.5
cimienta la afirmación de la diferencia radical La primera línea global moderna probablemen-
que, a este lado de la línea, separa la verdadero te fue el Tratado de Tordesillas entre Portugal y
de lo falso, lo legal de lo ilegal. El otro lado de la España (1494),6 pero las líneas verdaderamen-
línea abarca un vasto conjunto de experiencias
descartadas, hechas invisibles como agencias
y como agentes, y sin una ubicación territorial 5 El imperialismo, pues, es constitutivo del estado
fija. En realidad, como apuntaba, originaria- moderno. Contrariamente a lo que afirman las teorías
convencionales sobre el derecho internacional, este
mente hubo una ubicación territorial que histó- no es producto del estado moderno preexistente. El
ricamente coincidió con un territorio específi- estado moderno y el derecho moderno, el constitucio-
co: la zona colonial.4 Cualquier cosa que no se nalismo nacional y el constitucionalismo global, son
pudiera pensar como verdadera o falsa, legal o producto del mismo proceso imperial histórico. Véase
Koskenniemi (2002); Anghie (2005); Tully (2007).
ilegal, se producía con la mayor distinción en la
6 La definición de las líneas abismales se produce de
forma gradual. Según Carl Schmitt (2003: 91), las líneas
cartográficas del siglo XV (las rayas, Tordesillas) toda-
4 En este capítulo, doy por supuesta la estrecha re- vía presuponían un orden espiritual global en bloque a
lación entre capitalismo y colonialismo. Véanse, entre ambos lados de la división: la republica christiana sim-
otros, Williams (1994) (publicado originariamente en bolizada por el papa. Esto explica las dificultades con
1944); Arendt (1951); Fanon (1967ª); Horkheimer & que se encontraba Francisco de Vitoria, el gran teólogo
Adorno (1972); Wallerstein (1974); Dussel (1992); Mig- y jurista español del siglo XVI, para justificar la ocupa-
nolo (1995); Quijano (2000); Grosfoguel (2005); Maldo- ción de la tierra en las Américas. Vitoria pregunta si el
nado Torres (2007). descubrimiento es título suficiente para la posesión
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes559

te abismales emergen a mediados del siglo XVI de las líneas se manifiesta en el minucioso tra-
con las líneas de amistad.7 El carácter abismal bajo cartográfico invertido en su definición, en
la extrema precisión exigida a los cartógrafos,
los constructores del globo y los pilotos, y en
jurídica de la tierra. Su respuesta es muy compleja, no el vigilante control y el duro castigo de las vio-
solo porque se formula al estilo del difunto aristotelis- laciones. En su constitución moderna, lo colo-
mo, sino principalmente porque Vitoria no ve ninguna
nial representa no lo legal o ilegal, sino mejor la
respuesta convincente que no parta de la premisa del
poder superior de los europeos. Sin embargo, este he- ausencia de ley. La máxima que ello populariza
cho no confiere ningún derecho moral ni estatutario —“Más allá del ecuador no existe el pecado”—
sobre la tierra ocupada. Según Vitoria, ni siquiera la ci- resuena en el famoso pasaje de los Pensées de
vilización superior de los europeos es suficiente como Pascal escritos a mediados del siglo XVII: “tres
base fundamental de un derecho moral. Para él, la con-
quista solo podría ser base suficiente para un derecho
grados de latitud alteran toda la jurisprudencia
reversible a la tierra, unos jura contraria, como él dice. y un meridiano determina lo que es verdad…
Es decir, la cuestión de la relación entre conquista y el Es una curiosa forma de justicia cuyos límites
derecho a la tierra se debe hacer al revés: si los indios están marcados por un río, y lo que a este lado
hubieran descubierto y conquistado a los europeos, de los Pirineos es verdadero, al otro es falso”
¿hubiesen tenido derecho también a ocupar la tierra?
La justificación que Vitoria hace de la ocupación de la (1966: 46).
tierra está aún integrada en la idea medieval del orden
cristiano, en la misión encargada por el papa a los re-
yes españoles y portugueses, y en la idea de guerra jus- entre los territorios de este lado de la línea y los del
ta. Véase Carl Schmitt (2003: 101-105). Véase también otro lado. A este lado están el armisticio, la paz y la
Anghie (2005: 13-31). La minuciosa argumentación de amistad; al otro, la ley del más fuerte, la violencia y el
Vitoria refleja en qué medida la corona estaba por en- expolio. Todo lo que ocurra al otro lado de la línea no
tonces más preocupada por legitimar los derechos de está sometido a los mismos principios éticos ni jurídi-
propiedad que por la soberanía sobre el Nuevo Mundo. cos que rigen a este lado de la línea. Por consiguiente,
Véase Padgen (1990: 15). no puede dar lugar a los tipos de conflictos que origina
7 A partir del siglo XVI, las líneas cartográficas, las la violación de esos principios. Esa dualidad hizo posi-
llamadas “líneas de amistad” —la primera de las cuales ble, por ejemplo, que el rey católico de Francia estuvie-
pudo ser consecuencia del Tratado de Cateu-Cambrésis ra aliado con el rey católico de España a este lado de la
entre España y Francia— mermaron la idea de un or- línea y, al mismo tiempo, se aliara con los piratas que
den global común y establecieron una dualidad abismal atacaban a los barcos españoles al otro lado de la línea.
560 Boaventura de Sousa Santos

A partir de mediados del siglo XVI, el debate abandonados sin ninguna posibilidad de esca-
entre los estados europeos sobre lo legal y lo par mediante la creación de una sociedad civil.
político en lo referente al Nuevo Mundo se cen- La modernidad occidental es, más que el
tra en la línea legal global, es decir, en la deter- abandono del estado de naturaleza y el paso a
minación de lo colonial, no en el ordenamiento la sociedad civil, la coexistencia de la sociedad
interno de lo colonial. Al contrario, lo colonial civil y el estado de naturaleza, separados por
es el estado de naturaleza en que no tienen una línea abismal por la que el ojo hegemónico,
cabida las instituciones de la sociedad civil. situado en la sociedad civil, deja de ver y real-
Hobbes se refiere explícitamente a “las gentes mente declara la no existencia del estado de
salvajes de muchos lugares de América” como naturaleza. El ser actual creado al otro lado de
ejemplares del estado de naturaleza (1985 la línea se hace visible al ser reconceptualiza-
[1651]: 187) y lo mismo piensa Locke cuando do como el pasado irreversible de este lado de
en Del gobierno civil escribe: “en el principio, la línea. El contacto hegemónico convierte la
todo el mundo era América” (1946 [1690]: 49). simultaneidad en no-contemporaneidad (véa-
Así pues, lo colonial es el punto ciego sobre el se el Capítulo 5). Fabrica pasados para dejar
que se construyen las ideas modernas de co- sitio a un único futuro posible (véase el Capí-
nocimiento. Las teorías del contrato social de tulo 6). Por consiguiente, el hecho de que los
los siglos XVI y XVII son tan importantes por lo principios legales vigentes en la sociedad civil,
que dicen como por lo que callan. Lo que dicen a este lado de la línea, no sean de aplicación al
es que los individuos modernos, es decir, los otro lado de la línea, no compromete en modo
hombres metropolitanos, participan en el con- alguno su universalidad.
trato social para abandonar el estado de natu- La misma cartografía abismal es parte fun-
raleza y formar la sociedad civil.8 Lo que callan damental del conocimiento moderno. Una vez
es que de este modo se crea una inmensa zona más, la zona colonial es, par excellence, el reino
del mundo entregada al estado de naturaleza, de creencias y conductas incomprensibles que
en el que millones de seres son condenados y de ningún modo se pueden considerar conoci-
miento, ni verdadero ni falso. El otro lado de la
línea solo alberga prácticas mágicas o idólatras
8 Sobre las diferentes concepciones del contrato so-
cial, véase Santos (2002a: 30-39). incomprensibles. La absoluta rareza de esas
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes561

prácticas condujo a la negación de la propia Huelga decir que la apropiación y la violencia


naturaleza humana de sus agentes. Basándose están densamente entrelazadas. En el reino del
en sus refinadas ideas de humanidad y dignidad conocimiento, la apropiación va desde el uso
humana, los humanistas llegaron a la conclu- de las gentes locales como guías10 y el uso de
sión de que los salvajes eran subhumanos. La los mitos y ceremonias locales como instru-
pregunta era: ¿tienen alma los indios? Cuando mentos de conversión, hasta el pillaje de los
el papa Pablo III respondió afirmativamente en saberes indígenas de la biodiversidad, mien-
su bula Sublimis Deus de 1537, lo hizo con la tras que la violencia va desde la prohibición
idea del alma de las gentes indígenas como un de las lenguas nativas en espacios públicos y
receptáculo vacío, un anima nullius, algo muy la adopción obligatoria de nombres cristianos,
similar a la terra nullius.9 hasta la conversión y destrucción de enclaves
Sobre la base de estas ideas legales y epis- y símbolos ceremoniales, y todas las formas
temológicas, la tensión entre apropiación y de discriminación racial y cultural. En cuanto
violencia del otro lado de la línea no contradi- al derecho, la tensión entre la apropiación y la
ce la universalidad de la tensión entre regula- violencia es particularmente compleja debido
ción y emancipación de este lado de la línea. a la relación directa de aquél con la extracción
La apropiación y la violencia adquieren formas de valor: el comercio de esclavos y los traba-
distintas en la línea legal abismal y en la línea jos forzados, el uso instrumental del derecho
epistemológica abismal. Pero, en general, la y la autoridad consuetudinarios en el gobierno
apropiación implica incorporación, cooptación indirecto, el pillaje de los recursos naturales,
y asimilación, mientras que la violencia implica el desplazamiento masivo de poblaciones, las
destrucción física, material, cultural y humana. guerras y tratados desiguales, las diferentes
formas de apartheid y asimilación forzosa,
etc. La lógica de la regulación/emancipación
9 Según la bula: “Los indios son verdaderos hombres
y… no solo son capaces de comprender la Fe Católi-
ca, sino, según nuestra información, ansían recibirla”. 10 Como en el famoso caso de Ibn Majid, un experto
Se puede encontrar Sublimis Deus en <htpp://www. piloto que enseñó a Vasco de Gama la ruta marítima de
papalencyclicals.net/Paul03/p3subli.htm> acceso 25 de Mombasa a la India (Ahmad, 1971). En Burnett (2002),
enero de 2015. se pueden encontrar otros ejemplos.
562 Boaventura de Sousa Santos

es impensable sin la distinción matricial entre De este modo, la exclusión es a la vez radical
el derecho de las personas y el derecho de las y no existente, ya que no se puede concebir
cosas, en cambio, la lógica de la apropiación/ que los subhumanos sean candidatos a la in-
violencia solo reconoce el derecho de las co- clusión social.13 La humanidad moderna es
sas, tanto de las humanas como de las no hu- inconcebible sin la subhumanidad moderna.14
manas. La versión típica casi ideal de tal dere- La negación de una parte de la humanidad es
cho es el del “Estado Libre del Congo” bajo el sacrificial en el sentido de que es la condición
rey Leopoldo II de Bélgica.11 de la afirmación de la otra parte de la humani-
Así pues, hay una doble cartografía mo- dad que se considera universal.
derna: una cartografía legal y una cartografía Mi tesis en este capítulo es que todo esto es
epistemológica. El otro lado de la línea abis- tan cierto hoy como lo era en la época colo-
mal es el reino que está más allá de la legali- nial. El pensamiento occidental moderno si-
dad y la ilegalidad (la ausencia de ley), más gue operando a través de líneas abismales que
allá de la verdad y la falsedad (las creencias separan lo humano de lo subhumano, de tal
idólatras y mágicas incomprensibles).12 Estas forma que los principios humanos no quedan
formas de negación radical tienen como con-
secuencia una ausencia radical, la ausencia
de humanidad, la subhumanidad moderna. 13 La supuesta externalidad del otro lado de la línea
es, en efecto, la consecuencia de su doble pertenencia
al pensamiento abismal: como fundamento y como ne-
11 En Emerson (1979); Hochschild (1999); Dumoulin gación del fundamento.
(2005); Hasian (2002: 89-112), se pueden encontrar di- 14 Fanon denunció con incomparable lucidez esta ne-
versas visiones sobre la “colonia privada”. gación de la humanidad (Fanon, 1963; 1967a). El radica-
12 La profunda dualidad del pensamiento abismal y lismo de la negación es la base de la defensa que Fanon
la inconmensurabilidad entre los términos de la duali- hace de la violencia como dimensión intrínseca de la re-
dad fue impuesta por monopolios de saberes perfecta- vuelta anticolonial. En este sentido, el contraste entre
mente vigilados y leyes de robusta base institucional Fanon y Gandhi, aunque ambos compartieron la misma
—universidades, centros de investigación, comunida- lucha, debe ser objeto de detenida reflexión, sobre todo
des científicas, facultades de derecho y profesiones porque son dos de los activistas-pensadores más impor-
jurídicas— y la sofisticada tecnología lingüística de la tantes del siglo pasado. Véase Federici (1994) y Kebede
ciencia y la jurisprudencia. (2001).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes563

comprometidos por las prácticas inhumanas. y raciales en los ámbitos tanto público como
Las colonias proporcionaron un modelo de privado, en las zonas salvajes de las megaciu-
exclusión radical que hoy prevalece en el pen- dades, en los guetos, en los talleres clandesti-
samiento y la práctica occidentales modernos nos, en las cárceles, en las nuevas formas de
como lo hizo durante el ciclo colonial. Hoy, esclavitud, en el mercado negro de órganos hu-
como entonces, tanto la creación como la ne- manos, en el trabajo y la prostitución infantiles.
gación del otro lado de la línea es un elemento Sostengo, en primer lugar, que la tensión
constitutivo de los principios y las prácticas he- entre regulación y emancipación sigue coe-
gemónicos. Hoy, es máxima la imposibilidad de xistiendo con la tensión entre apropiación y
la copresencia entre los dos lados de la línea. violencia, hasta el punto de que la existencia
Además, la civilidad legal y política de este lado de la segunda tensión no contradice la univer-
de la línea se usa de premisa para demostrar la salidad de la primera; en segundo lugar, que
absoluta incivilidad del otro lado de la línea. las líneas abismales continúan estructurando
Guantánamo es hoy una de las manifestaciones el conocimiento y el derecho modernos; y, en
más grotescas del pensamiento legal abismal, tercer lugar, que estas dos líneas abismales son
la creación del otro lado de la línea como una elementos constitutivos de las relaciones e in-
no-área en términos legales y políticos, un te- teracciones políticas y culturales de base occi-
rreno impensable donde rijan la ley, los dere- dental en el sistema del mundo moderno. Digo,
chos humanos y la democracia.15 Pero sería un en suma, que la cartografía metafórica de las
error pensar que se trata de algo excepcional. líneas globales ha sobrevivido a la cartografía
Hay otros muchos guantánamos, de Irak a Pa- de las líneas de amistad que separaron el Viejo
lestina y Darfur. Y, más aún, hay millones de Mundo del Nuevo Mundo. Por consiguiente, la
guantánamos en las discriminaciones sexuales injusticia social global está estrechamente uni-
da a la injusticia cognitiva global. Y, así, la lucha
por la justicia social global ha de ser también
15 Sobre Guantánamo y problemas afines, véanse, una lucha por la justicia cognitiva global. Para
entre otros, McCormack (2004); Amann (2004a; 2004b); conseguirlo, esta lucha requiere un nuevo tipo
Human Rights Watch (2004); Sadat (2005); Steyn (2004);
de pensamiento, un pensamiento postabismal.
Borelli (2005); Dickinson (2005); Van Bergen & Valenti-
ne (2006).
564 Boaventura de Sousa Santos

La división abismal entre hecho la división abismal entre este y el otro


regulación/emancipación lado de la línea. Parecía que cada una de las dos
y apropiación/violencia líneas globales (la epistemológica y la jurídica)
La permanencia de las líneas abismales glo- se movía siguiendo su propia lógica, aunque las
bales a lo largo del período moderno no sig- dos en la misma dirección: se diría que el punto
nifica que hayan estado fijas. Históricamente, de convergencia de ambas era la contracción y,
las líneas globales que dividen los dos lados en última instancia, la eliminación del otro lado
han ido cambiando. Pero en cualquier mo- de la línea. Sin embargo, no es esto lo que su-
mento histórico están fijas, y su posición se cedió, como demuestran la teoría de la depen-
mide y se protege con fuerza, de forma muy dencia, la teoría del sistema mundial moderno,
parecida a la de las líneas de amistad. En y los estudios poscoloniales.17
los últimos sesenta años, las líneas globales En este capítulo me centro en la segunda
experimentaron dos sacudidas tectónicas. sacudida tectónica de las líneas globales abis-
La primera se produjo con las luchas antico- males. Ha estado activa desde los años setenta
loniales y los procesos de independencia.16 El y ochenta, y va en sentido opuesto. Esta vez,
otro lado de la línea se levantó contra la ex- las líneas globales se mueven de nuevo, pero
clusión social cuando los pueblos que habían de forma que parece que se expanda el otro
estado sometidos al paradigma de apropia- lado de la línea, al tiempo que se encoge este
ción/violencia se organizaron y exigieron el lado. La lógica de la apropiación/violencia ha
derecho a ser incluidos en el paradigma de re- ido ganando fuerza en detrimento de la lógica
gulación/emancipación (Cabral, 1979; Fanon,
1963; 1967a; Gandhi, 1951; 1956; Nkrumah,
17 En Memmi (1965); Dos Santos (1971); Cardoso
1965a). Durante un tiempo, parecía que el pa- & Faletto (1969); Frank (1969); Rodney (1972); Wa-
radigma de apropiación/violencia había llega- llerstein (1974; 2004); Bambirra (1978); Dussel (1995);
do a su fin, como parecía que también lo había Escobar (1995); Chew & Denemark (1996); Spivak
(1999); Césaire (2000(; Mignolo (2000); Grosfoguel
(2000); Afkal-Khan & Sheshadri-Crooks (2000); Mbem-
16 En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, las co- be (2001); Dean & Levi (2003), se pueden rastrear los
lonias y ex colonias cubrían casi el 85% de la superficie múltiples orígenes y las consiguientes variaciones de
terrestre del globo. estos debates.
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes565

de la regulación/emancipación, hasta el punto tres formas principales: el terrorista,18 el traba-


de que el ámbito de la regulación/emancipa- jador migrante indocumentado19 y el refugia-
ción no solo está menguando, sino que se está do.20 De diferente modo, cada una lleva consigo
contaminando internamente por la lógica de la la línea global abismal que define la exclusión
apropiación/violencia. radical y la no existencia legal. Por ejemplo, la
Es difícil desenmarañar la complejidad de nueva oleada de leyes antiterroristas y de inmi-
este movimiento mientras se despliega ante gración sigue, en muchas de sus disposiciones,
nuestros ojos, y estos no pueden evitar estar la lógica regulatoria del paradigma de la apro-
en este lado de la línea y ver de dentro afue- piación/violencia.21 El retorno de lo colonial
ra. Para captar toda la magnitud de lo que
está ocurriendo se requiere un descomunal
esfuerzo descentralizador. Ningún estudioso 18 Véanse, entre otros muchos, Harris (2003); Kans-
troom (2003); Sekhon (2003); C. Graham (2005); N.
puede hacerlo solo, como individuo. Basándo- Graham (2005); Sheppele (2004a; 2004b; 2006); Guiora
me en un esfuerzo colectivo para desarrollar (2005).
una Epistemología del Sur, conjeturo que este 19 Véase Miller (2002); De Genova (2002); Kanstroom
movimiento está compuesto de un movimien- (2004); Hansen & Stepputat (2004); Wishnie (2004); Ta-
to principal y un contramovimiento subalter- ylor (2004); Silverstein (2005); Passel (2005); Sassen
no. Al movimiento principal lo llamo retorno (1999). Para la visión de la extrema derecha sobre el
tema, véase Buchanan (2006).
de lo colonial y retorno del colonizador, y al
contramovimiento lo llamo cosmopolitismo 20 Basándose en Orientalismo de Said (1978), Akram
(2000) señala una nueva forma de estereotipar que lla-
subalterno.
ma neo-Orientalismo, y afecta a la evaluación metro-
Primero, el retorno de lo colonial y el retor- politana de las demandas de asilo y refugio de las per-
no del colonizador: lo colonial se refiere aquí a sonas que llegan del mundo árabe o musulmán. Véase
quienes perciben que sus experiencias vitales también Akram (1999); Menefee (2004); Bauer (2004);
tienen lugar al otro lado de la línea y se rebelan Cianciarulo (2005); Akram & Karmerly (2005).
contra ello. El retorno de lo colonial es la res- 21 Sobre las implicaciones de la nueva ola de anti-
puesta abismal a lo que se percibe como una antiterrorismo y la ley de inmigración, véanse los ar-
tículos citados en las notas 23, 24 y 25 abajo y Immi-
peligrosa intromisión de lo colonial en las so-
grant Rights Clinic (2001); Chang (2001); Whitehead &
ciedades metropolitanas. Tal retorno adquiere Aden (2002); Zelman (2002); Lobel (2002); Roach (2002,
566 Boaventura de Sousa Santos

no exige necesariamente que esa lógica esté inmensamente superior a la de los esclavos
presente de forma física en las sociedades me- fugitivos.22 En estas circunstancias, el metro-
tropolitanas. Basta con que tenga una conexión politano abismal se ve atrapado en un espacio
relevante con ellas. En el caso del terrorista, menguante, y su reacción es trazar de nuevo la
dicha conexión la pueden establecer los servi- línea abismal. Desde su perspectiva, la nueva
cios secretos. En el del trabajador migrante in- resistencia colonial no se puede abordar con la
documentado, bastará que sea contratado por lógica ordenadora de la apropiación/violencia.
uno de los cientos de miles de talleres clandes- Se acabó el tiempo de una división clara entre
tinos que funcionan en el Sur global subcontra- el Viejo Mundo y el Nuevo Mundo, entre lo me-
tados por las corporaciones multinacionales tropolitano y lo colonial. Hay que trazar la línea
metropolitanas. En el caso de los refugiados, la con la precisión que sea necesaria para garan-
conexión relevante la establece su solicitud de tizar la seguridad. Lo que antes era inequívoca-
estatus de refugiado en una determinada socie- mente este lado de la línea, hoy es un territorio
dad metropolitana. confuso delimitado por una serpenteante línea
Lo colonial que retorna es, en realidad, co- abismal. El muro de segregación israelí de Pa-
lonial abismal. Esta vez, lo colonial no solo re- lestina (International Court of Justice, 2005) y
gresa a los antiguos territorios coloniales, sino la categoría del “combatiente enemigo ilegal”23
también a las sociedades metropolitanas. Hoy son probablemente las imágenes más adecua-
invade o viola los espacios metropolitanos que, das de la nueva línea abismal y la confusa car-
desde el principio de la modernidad occiden- tografía a la que conduce.
tal, estaban marcados como este lado de la lí- Una cartografía confusa no puede sino con-
nea, y, además, muestra un grado de movilidad ducir a prácticas confusas. El paradigma de la
regulación/emancipación se va desfigurando

centrándose en el caso canadiense); Van De Linde


(2002) (centrándose en algunos países europeos); M. 22 Véase, por ejemplo, David (1924); Tushnet (1981:
Miller (2002); Emerton (2004) (centrándose en Aus- 169-188).
tralia); Boyne (2004) (centrado en Alemania); Krish- 23 Véase Dörmann (2003); Harris (2003); Kanstroom
nan (2004) (centrándose en la India); Barr (2004); N. (2003); Human Rights Watch (2004); Gill & Sliedregt
Graham (2005). (2005).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes567

progresivamente debido a la creciente pre- presión de la diplomacia de Estados Unidos,


sión y presencia en su base del paradigma de socavan el contenido civil y político de los de-
la apropiación/violencia. Sin embargo, ni la rechos y garantías constitucionales fundamen-
presión ni la desfiguración se pueden reco- tales. Todo esto se produce sin una suspensión
nocer en su totalidad, precisamente porque formal de tales derechos y garantías, por lo que
el otro lado de la línea fue desde el principio asistimos a la emergencia de una nueva forma
incomprensible como territorio subhumano.24 de Estado, el estado de excepción, que, contra-
En muchos sentidos, el terrorista y el trabaja- riamente a las antiguas formas de estado de si-
dor migrante indocumentado ilustran tanto la tio y estado de emergencia, limita los derechos
presión del paradigma de la apropiación/vio- democráticos con la excusa de salvaguardarlos
lencia como la incapacidad del pensamiento y hasta ampliarlos.26
abismal de reconocer tal presión como algo En un sentido más amplio, parece que la
extraño al paradigma de la regulación/ emanci- modernidad occidental solo se puede extender
pación. Es cada vez más evidente que las leyes globalmente en la medida en que viole los prin-
antiterroristas que acabo de mencionar, y que cipios en que históricamente asentó la legitimi-
hoy se promulgan en muchos países distintos dad del paradigma de regulación/emancipación
siguiendo la Resolución del Consejo de Segu-
ridad de Naciones Unidas25 y bajo la intensa
adoptada el 8 de octubre de 2004, siguiendo la Resolu-
ción 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Uni-
24 Valga de ejemplo el caso de los profesionales a das, que fue adoptada como respuesta a los atentados
los que se exige que se adapten a la presión y revisen terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.
para ello la doctrina convencional, cambien las reglas Para un análisis detallado del proceso de adopción de
de interpretación, y redefinan el alcance de los princi- la Resolución 1566, véase Saul (2005).
pios y las jerarquías entre ellos. Un caso revelador es 26 Utilizo el concepto de estado de excepción para ex-
el debate sobre la constitucionalidad de la tortura en- presar una situación legal y política en la que la erosión
tre Alan Dershowitz y sus críticos. Véase Dershowitz de los derechos civiles y políticos se produce al margen
(2002; 2003a; 2003b); Posner (2002); Kreimer (2003); de la vigilancia de la Constitución, es decir, sin la sus-
Strauss (2004). pensión formal de dichos derechos, como ocurre cuan-
25 Resolución 1566 del Consejo de Seguridad de Na- do se declara el estado de emergencia. Véase Scheppele
ciones Unidas. Esta resolución contra el terrorismo fue (2004b); Agamben (2004).
568 Boaventura de Sousa Santos

a este lado de la línea. De modo que se violan El otro punto de apoyo del principal movi-
los derechos humanos para defenderlos, se miento actual es el retorno del colonizador.
destruye la democracia para salvaguardarla, se Implica la resurrección de formas de ordena-
elimina la vida para preservarla. Se están tra- miento colonial tanto en las sociedades metro-
zando las líneas abismales tanto en sentido lite- politanas, que esta vez gobiernan la vida del
ral como metafórico. En sentido literal, son las ciudadano común, como en las sociedades que
líneas que definen las fronteras como vallas27 en su día estuvieron sometidas al colonialismo
y campos de exterminio, dividen las ciudades europeo. El caso más evidente es el del que yo
entre zonas civilizadas28 y zonas salvajes, y las llamo nuevo gobierno indirecto,30 que emerge
cárceles, entre lugares legales de confinamien- cuando el Estado se retira de la regulación so-
to y lugares de destrucción brutal de la vida sin cial y se privatizan los servicios públicos. De
respeto a ley alguna.29 este modo, poderosos actores ajenos al Estado
se hacen con el control de la vida y el bienes-
tar de vastas poblaciones, sea el control de la
27 En Glon (2005), se puede encontrar un buen ejem-
plo de la lógica abismal legal que subyace en la defensa sanidad, la tierra, el agua potable, las semillas,
de la construcción de una valla que separa la frontera los bosques o la calidad del medio ambiente. La
Sur de Estados Unidos de México. obligación política que vincula al sujeto legal
28 Véase Blakely & Snyder (1999); Low (2003); Atkin- al Rechsstaat, el Estado constitucional moder-
son & Blandy (2005); Coy (2006). no, que es el que ha prevalecido a este lado de
29 Véase Amann (2004a; 2004b); Brown (2005). Un la línea, es reemplazado por obligaciones con-
informe de la Comisión Provisional del Parlamento Eu- tractuales privatizadas y despolitizadas por las
ropeo sobre la actividad ilegal de la CIA en Europa (no-
viembre, 2006), muestra cómo los gobiernos europeos
actuaron de prestos facilitadores de los abusos de la 30 El gobierno indirecto fue una forma de política
CIA, como la detención secreta y las torturas. Este cam- colonial europea que se practicó en gran medida en
po de investigación al margen de la ley incluyó 1.245 las antiguas colonias británicas, donde la estructura
sobrevuelos y escalas de aviones de la CIA en Europa tradicional del poder local, o al menos parte de ella,
(algunos de ellos con transporte de prisioneros) y la fue incorporada a la administración colonial del Es-
creación de centros de detención secretos en Polonia, tado. Véase Lugard (1929); Perham (1934); Malinows-
Rumanía y seguramente también en Bulgaria, Ucrania, ki (1945); Furniwall (1948); Morris & Read (1972);
Macedonia y Kosovo. Mamdani (1996; 1999).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes569

que la parte más débil queda más o menos a fortificados característicos de las nuevas formas
merced de la parte más fuerte. Esta última for- de segregación urbana: las ciudades privadas,
ma de ordenamiento tiene algunas alarmantes las urbanizaciones cerradas y las comunida-
semejanzas con el ordenamiento de la apro- des valladas. La división entre zonas salvajes
piación/violencia que prevaleció al otro lado y civilizadas en las ciudades de todo el mundo
de la línea. He descrito esta situación como el —incluso en “ciudades globales” como Nueva
auge del fascismo societal, un régimen social York o Londres que, como se ha demostrado
de unas relaciones de poder extremadamente (Sassen, 1999), son los nodos de la economía
desiguales que garantizan a la parte más fuerte global— se está convirtiendo en criterio general
el poder de veto sobre la vida y los medios de de sociabilidad, un nuevo espacio-tiempo hege-
vida de la parte más débil. mónico que atraviesa todas las relaciones so-
En otro libro distingo cinco formas de fascis- ciales, económicas, políticas y culturales y, por
mo societal.31 En este me refiero a ellas breve- consiguiente, es común a la acción de Estado y
mente porque reflejan con claridad la presión de no Estado. Por lo que al Estado se refiere, la
de la lógica de la apropiación/violencia sobre la división equivale a un doble criterio de acción de
lógica de la regulación/emancipación. La prime- Estado en las zonas salvajes y en las civilizadas.
ra es la del fascismo del apartheid social. Me En las civilizadas, el Estado actúa democrática-
refiero a la segregación social de los excluidos mente, como Estado protector, aunque a veces
mediante la división de las ciudades en zonas sea de forma ineficiente y poco fiable. En las zo-
salvajes y zonas civilizadas. Las salvajes son las nas salvajes, el Estado actúa de forma fascista,
zonas del estado de naturaleza de Hobbes. Las como Estado depredador, sin el mínimo asomo,
civilizadas son las zonas del contrato social, y ni siquiera aparente, de imperio de la ley.32 Los
están bajo la permanente amenaza de las zonas mismos agentes de la policía, todos formados en
salvajes. Para defenderse, las zonas civilizadas las mismas academias y siguiendo las mismas re-
se erigen en castillos neofeudales, los enclaves glas, ayudan solícitamente a los niños a cruzar la

31 En Santos (2002b: 447-448), hago un minucioso aná- 32 Un buen ejemplo de esta dinámica es el estudio de
lisis de la emergencia del fascismo societal como conse- Caldeira (2000) sobre las escisiones geográficas y so-
cuencia de la ruptura de la lógica del contrato social. ciales de São Paulo.
570 Boaventura de Sousa Santos

calle en las zonas civilizadas, mientras asesinan En estos casos, el contrato social que presidió
a los jóvenes en los puntos negros de las zonas la producción de los servicios públicos en el
salvajes, supuestamente en defensa propia. Estado de bienestar y el Estado desarrollista,
La segunda forma es la del fascismo con- se reduce al contrato individual entre consumi-
tractual. Se produce en las situaciones en que dores y prestadores de servicios privatizados.
las desigualdades de poder entre las partes del A la luz de las a menudo flagrantes deficiencias
contrato civil es tal que la parte más débil, con- de la regulación pública, esta reducción conlle-
vertida en vulnerable por no tener alternativa, va la eliminación en el ámbito contractual de
acepta las condiciones impuestas por la par- aspectos decisivos de la protección de los con-
te más fuerte, por onerosas y despóticas que sumidores, unos aspectos que, por este motivo,
puedan ser. El proyecto neoliberal de convertir se convierten en extracontractuales. Al exigir
el contrato laboral en un contrato de derecho prerrogativas extracontractuales, las agencias
civil como cualquier otro augura una situación de los servicios privatizados arrebatan funcio-
de fascismo contractual. Como señalábamos nes de regulación social que antes ejercía el
antes, esta forma de fascismo se produce hoy Estado. Este, de forma implícita o explícita,
con frecuencia en las situaciones de privatiza- subcontrata a estas agencias para que lleven a
ción de los servicios públicos, como la sani- cabo estas funciones y, al hacerlo sin la partici-
dad, el bienestar, las empresas públicas, etc.33 pación efectiva o el control de los ciudadanos,
se convierte en cómplice de la producción del
fascismo contractual.
33 Uno de los ejemplos más claros es la privatización La tercera forma de fascismo societal es la
del agua y las consecuencias sociales que de ella se de- del fascismo territorial. Se da siempre que ac-
rivan. Véase Bond (2000) y Buhlungu et al. (2006) (so-
tores sociales con fuerte capital patrimonial o
bre el caso de Sudáfrica); Oliveira Filho (2002) (sobre el
caso de Brasil); Olivera (2005); Flores (2005) (sobre el militar disputan el control del Estado sobre los
caso de Bolivia); Bauer (1998) (sobre el caso de Chile); territorios en que actúan, o neutralizan dicho
Trawick (2003) (sobre el caso de Perú); Castro (2006) control mediante la apropiación o la coerción
(sobre el caso de México). Donahue & Johnston (1998); de las instituciones del Estado, y el ejercicio de
Balanyá et al. (2005); Conca (2005); Lopes (2005), tra-
la regulación social sobre los habitantes del te-
tan de dos o más casos. Véase también Klare (2001);
Hall, Lobina, & De La Motte (2005). rritorio, sin la participación de estos y en contra
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes571

de sus intereses.34 En la mayoría de los casos, de personas, que de este modo ven reducidas
estos son los nuevos territorios coloniales del radicalmente sus expectativas, y están dispues-
interior de estados que casi siempre estuvieron tas a asumir pesadas cargas para conseguir la
sometidos en su día al colonialismo europeo. mínima reducción del riesgo y la inseguridad.
De distintas formas, el acaparamiento original En lo que a esta forma de fascismo se refiere, el
de tierras como prerrogativa de la conquista, y Lebensraum —el “espacio vital” que Hitler re-
la consiguiente “privatización” de las colonias, clamaba para el pueblo alemán y con el que jus-
están presentes en la reproducción del fascis- tificaba las anexiones— de los nuevos Führers
mo territorial y, de forma más general, en las es la intimidad de las personas y su angustia e
relaciones entre terratenientes y campesinos inseguridad ante el presente y el futuro. Para
sin tierras. También están sometidas al fascis- funcionar pone en marcha el doble juego de las
mo territorial las poblaciones civiles que viven ilusiones retrospectivas y prospectivas, y hoy
en zonas de conflicto armado.35 se es particularmente evidente en el ámbito de
La cuarta forma de fascismo societal es el la privatización de los servicios públicos, como
fascismo de la inseguridad. Consiste en la la sanidad, el bienestar, la educación y la vi-
manipulación discrecional del sentimiento de vienda. Las ilusiones retrospectivas consisten
inseguridad de las personas y los grupos so- en subrayar el recuerdo de la inseguridad en
ciales a quienes la precariedad del empleo o este sentido, y la ineficiencia de la burocracia
accidentes o sucesos desestabilizadores, han del Estado para garantizar el bienestar social.
hecho vulnerables. La consecuencia es una an- Las ilusiones prospectivas, a su vez, pretenden
siedad y una incertidumbre crónicas respecto crear las expectativas de protección y seguri-
al presente y el futuro para una gran cantidad dad conseguidas en el sector privado, y exa-
geradas con la ocultación de algunos de los
riesgos y las condiciones de la prestación de
34 Este es el caso, por ejemplo, de las milicias popula- servicios. Estas ilusiones prospectivas prolife-
res de Medellín (Colombia), y de los grupos extractores
ran hoy sobre todo en forma de seguros médi-
de esmeraldas de la parte occidental de Boyacá, Colom-
bia. Véase Gutiérrez & Jaramillo (2003). cos y fondos de pensiones privados.
La quinta forma de fascismo societal es el
35 Sobre el caso de Colombia, véase Santos & García
Villegas (2001). fascismo financiero. Tal vez sea esta la forma
572 Boaventura de Sousa Santos

más despiadada de sociabilidad fascista y, por modelo y criterio operativo de las institucio-
lo tanto, requiere un análisis más minucioso. nes de la regulación mundial. Voy a mencionar
Es el tipo de fascismo que controla los merca- solo algunas: las agencias de calificación, las
dos financieros y su economía de casino. Es el agencias que están certificadas internacional-
más pluralista porque los flujos de capital son mente para evaluar la situación económica de
resultado de las decisiones de inversores parti- los diferentes estados y los riesgos o las opor-
culares o institucionales repartidos por todo el tunidades que puedan ofrecer a los inversores
mundo y que no tienen nada en común, salvo el extranjeros. Los títulos que se les otorgan son
deseo de maximizar sus activos. Precisamente decisivos para las condiciones en que un país
porque es el más pluralista, también es la forma o una empresa de ese país pueden optar al cré-
más feroz de fascismo, porque su tiempo-es- dito internacional. Cuanto mayor es la nota,
pacio es el más contrario a cualquier forma de mejores son las condiciones. Estas empresas
intervención y deliberación democráticas. En tienen un extraordinario poder. Según Thomas
este sentido, es muy significativa la respuesta Friedman: “el mundo posterior a la guerra fría
del corredor de bolsa cuando se le preguntó qué tiene dos superpotencias: Estados Unidos y
consideraba que significaba largo plazo: “para Moody’s”.36 Para justificar tal afirmación, aña-
mí, largo plazo son los próximos diez minutos”. de: “si es verdad que Estados Unidos de Amé-
Este tiempo-espacio prácticamente instantáneo rica puede aniquilar al enemigo utilizando su
y global, unido a la lógica especulativa del be- arsenal militar, la agencia de calificación eco-
neficio en que se asienta, confiere un enorme nómica Moody’s tiene el poder de estrangu-
poder discrecional al capital financiero, con lar financieramente a un país poniéndole una
fuerza suficiente para hacer tambalear, en cues- mala nota” (Warde, 1997: 10-11). El poder dis-
tión de segundos, la economía real o la estabi- crecional de estas agencias es mucho mayor
lidad política de cualquier país. El ejercicio del debido a que tienen la prerrogativa de hacer
poder financiero es totalmente discrecional, y
las consecuencias para los afectados —a veces,
naciones enteras— pueden ser angustiosas. 36 Moody’s es una de las cuatro agencias de califica-
ción certificadas por la Comisión de Valores y Cam-
La perversidad del fascismo financiero radi-
bio; las otras son Standard and Poor’s, Fitch Ratings,
ca en el hecho de que se ha convertido en el Duff y Phelps.
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes573

evaluaciones que los países o las empresas en guetos de las megaciudades del Norte global y
cuestión no han solicitado. del Sur global.37
En todas sus formas, el fascismo societal es Como régimen social, el fascismo societal
un régimen que se caracteriza por unas rela- puede coexistir con la democracia política li-
ciones sociales y unas experiencias de vida so- beral. Más que sacrificar la democracia a las
metidas a relaciones e intercambios de poder exigencias del capitalismo global, la trivializa
extremadamente desiguales, que conducen a de tal modo que deja de ser necesario, o inclu-
formas de exclusión particularmente severas so conveniente, sacrificar la democracia para
y potencialmente irreversibles. Estas formas promover el capitalismo. Por consiguiente, es
de exclusión existen tanto dentro de las socie- un fascismo pluralista, es decir, una forma de
dades nacionales como en las relaciones entre fascismo que nunca existió. En realidad, mi te-
los países. El fascismo societal es una nueva sis es que posiblemente estemos entrando en
forma de estado de naturaleza, y prolifera a la un período en que las sociedades son política-
sombra del contrato social de dos formas: el mente democráticas y socialmente fascistas.
poscontractualismo y el precontractualismo. Las nuevas formas de gobierno indirecto
El poscontractualismo es el proceso por el también incluyen la segunda gran transfor-
que los grupos sociales y los intereses sociales mación de la propiedad y del derecho de pro-
hasta hoy incluidos en el contrato social que- piedad de la era moderna. La propiedad, y en
dan excluidos de este sin ninguna perspecti- concreto la propiedad de los territorios del
va de volver a él: los trabajadores y las clases Nuevo Mundo, fue, como señalaba al principio,
populares son expulsados del contrato social el problema fundamental del establecimien-
mediante la eliminación de los derechos socia- to de las líneas abismales globales modernas.
les y económicos, con lo que se convierten en La primera transformación tuvo lugar cuando,
poblaciones desechables. El precontractualis- con el capitalismo, la propiedad sobre las co-
mo consiste en bloquear el acceso a la ciuda- sas se amplió a la propiedad sobre los medios
danía a los grupos sociales que anteriormen- de producción. Como muy bien explica Karl
te se consideraban candidatos a ella y tenían
la razonable esperanza de acceder a ella: por
37 En Wilson (1987) se puede ver una análisis tempra-
ejemplo, los jóvenes urbanos que viven en los no y elocuente de este fenómeno.
574 Boaventura de Sousa Santos

Renner (1965), el propietario de las máquinas apropiación/violencia, cambia el propio con-


se convirtió en el propietario del trabajo de los cepto de derecho moderno —la norma univer-
obreros que las manejaban. El control sobre las salmente válida que emana del Estado y que
cosas pasó a ser el control sobre las personas. este, si es necesario, impone de forma coerciti-
Evidentemente, Renner pasó por alto el hecho va—. Como ejemplo de los cambios conceptua-
de que en las colonias esta transformación no les que están en marcha, emerge un nuevo tipo
se produjo, ya que el control de las personas de derecho al que de forma eufemística se llama
fue la forma original de control de las cosas, derecho blando.38 Presentado como la manifes-
un control que incluía las cosas humanas y no tación más benevolente de un ordenamiento
humanas. La segunda gran transformación de de la regulación/emancipación, lleva consigo
la propiedad se produce, mucho más allá de la
producción, cuando la propiedad de los servi-
cios se convierte en una forma de control de 38 En los últimos pocos años ha aparecido una gran
cantidad de literatura que teoriza y estudia empírica-
las personas que los necesitan para sobrevivir. mente las nuevas formas de gobernar la economía que
El nuevo gobierno indirecto da lugar a una se basan en la colaboración entre actores que no son
forma de despotismo descentralizado, para de- del Estado (empresas, organizaciones civiles, ONG,
finirlo en los términos con que Mahmood Ma- sindicatos, etc.), más que en la regulación vertical por
mdani se refiere al gobierno colonial africano parte de este. Son muy diversas las etiquetas que cien-
tíficos sociales y estudiosos del derecho han colgado
(1996). El despotismo descentralizado no cho- a ese enfoque, pero el énfasis se pone en lo blando
ca con la democracia liberal, sino que la hace más que en lo duro, en el cumplimiento voluntario más
progresivamente irrelevante para la calidad de que en la imposición: “regulación receptiva” (Ayres &
vida de poblaciones cada vez mayores. Braithwaite, 1992), “derecho posregularorio” (Teubner,
1986), “derecho blando” (Snyder, 1993; 2002); Trubek &
En las condiciones del nuevo gobierno in-
Mosher (2003); Trubek & Trubek (2005); Mörth (2004),
directo, se apela al pensamiento abismal mo- “experimentalismo democrático” (Dorf & Sabel, 1998;
derno, más que para regular el conflicto social Unger, 1996), “gobernanza colaborativa” (Freeman,
entre los ciudadanos, para eliminar el conflicto 1997), “regulación externalizada” (O’Rourke, 2003) o
social y ratificar la ausencia de ley a este lado simplemente “gobernanza” (Mac Neil, Sargent & Swan,
2000; Nye & Donahue, 2000). Para una crítica, véase
de la línea, como siempre ocurrió al otro lado
Santos & Rodríguez-Garavito (2005: 1-26); Santos (2005:
de la línea. Bajo la presión de la lógica de la 29-63); Rodríguez-Garavito (2005: 64-91).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes575

la lógica de la apropiación/ violencia siempre ordenar las relaciones entre los ciudadanos y
que intervienen relaciones de poder desigua- entre ellos y el Estado, hoy, en los ámbitos so-
les. Consiste en el derecho cuyo acatamiento ciales que sufren mayor presión de la lógica de
es voluntario. No es extraño que se utilice, en- la apropiación/violencia, se alega para tratar a
tre otros muchos, en el área de las relaciones los ciudadanos como no ciudadanos, y a los no
entre el capital y la mano de obra,39 y su versión ciudadanos como peligrosos salvajes colonia-
más lograda son los códigos de conducta cuya les. Del mismo modo que el fascismo coexis-
adopción se recomienda a las multinacionales te con la democracia, el estado de excepción
metropolitanas que participan en contratos de coexiste con la normalidad constitucional, la
externalización con “sus” fábricas clandestinas sociedad civil coexiste con el estado de natu-
de todo el mundo.40 La plasticidad del derecho raleza, el gobierno indirecto coexiste con el
blando tiene interesantes semejanzas con el gobierno de la ley. Lejos de ser una perversión
derecho colonial, cuya aplicación dependía de de algún derecho normal original, este es el di-
los caprichos del colonizador más que de cual- seño original de la epistemología y la legalidad
quier otras cosa.41 Las relaciones que regulan modernas, aunque se haya desplazado la línea
son, sino un nuevo estado de naturaleza, una abismal que desde el mismo principio ha distin-
zona gris entre este y la sociedad civil, en el que guido lo metropolitano de lo colonial, convir-
prolifera y prospera el fascismo social. tiendo lo colonial en una dimensión interna de
En suma, el pensamiento abismal moderno, lo metropolitano.
al que se ha apelado a este lado de línea para
Conclusión: hacia el pensamiento
postabismal
39 La otra área es la protección del medio ambiente. Visto lo que acabo de decir, parece que el
40 Véase Rodríguez-Garavito (2005) y la bibliografía pensamiento abismal, si no encuentra una
que allí se cita. resistencia activa, continuará reproducién-
41 Eufemísticamente se llama blando a este tipo de dose, por muy excluyentes y destructivas
derecho porque es blando con aquellos cuya conducta que sean las prácticas que genera. Como he
empresarial se supone que regula (los empresarios) y
mostrado en los capítulos anteriores, la re-
duro con quienes sufren las consecuencias del no cum-
plimiento (los trabajadores). sistencia política debe partir de una ruptura
576 Boaventura de Sousa Santos

epistemológica: no existe justicia social glo- de pensamiento abismal) ha de disponer que


bal sin justicia cognitiva global. Esto significa hay que luchar por la emancipación de los
que la tarea fundamental que hay por delante trabajadores a la vez que, por la emancipa-
no se puede limitar a generar alternativas. En ción de todas las poblaciones descartables
realidad, requiere un pensamiento alternati- del Sur global, que están oprimidas pero no
vo de las alternativas. Se postula, pues, un directamente explotadas por el capitalismo
nuevo pensamiento postabismal. ¿Es posible global. También debe establecer que los dere-
este? ¿Existe algún tipo de condiciones que, chos de los ciudadanos no están asegurados
si se las valora adecuadamente, puedan dar- mientras se siga tratando a los no ciudadanos
le una oportunidad? Esta indagación explica como subhumanos.42
por qué presto especial atención al contra- Así pues, el reconocimiento de la persis-
movimiento del que antes hablaba, derivado tencia del pensamiento abismal es conditio
del cambio de las líneas abismales globales a sine qua non para empezar a pensar y ac-
partir de los pasados años setenta y ochenta. tuar más allá de él. Sin ese reconocimiento, el
El pensamiento abismal parte del reconoci-
miento de que la exclusión social en su sen-
tido más amplio adopta formas muy distintas 42 Gandhi es seguramente el activista-pensador de los
según esté determinado por una línea abis- tiempos modernos que pensó y actuó con mayor co-
herencia en términos no abismales. Después de haber
mal o por una no abismal, y de que, mientras vivido y sufrido con extrema intensidad las exclusiones
persista una exclusión definida abismalmen- radicales típicas del pensamiento abismal, Gandhi se
te, no es posible ninguna alternativa posca- alejará de su objetivo de construir una nueva forma de
pitalista realmente progresista. Durante un universalidad capaz de liberar tanto al opresor como a
la víctima. Como muy bien subraya Ashis Nandy: “La
período de transición probablemente largo,
visión gandhiana desafía la tentación de igualar al opre-
enfrentarse a la exclusión abismal será con- sor en la violencia y recuperar la autoestima de uno
dición previa para abordar de forma efectiva como competidor dentro del mismo sistema. La idea
las muchas formas de exclusión no abismal se asienta en una identificación con los oprimidos que
que han dividido el mundo moderno a este excluye la fantasía de la superioridad del modo vida del
opresor, tan profundamente arraigada en la conciencia
lado de la línea. Una concepción postabismal
de quienes dicen hablar en nombre de las víctimas de la
del marxismo (buen ejemplo, en sí mismo, historia” (1987: 35).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes577

pensamiento crítico seguirá siendo un pensa- si se considera su ascendencia modernista u


miento derivativo que continuará reproducien- occidental.43 La idea de cosmopolitismo, como
do las líneas abismales, por muy antiabismal
que se proclame. En cambio, el pensamiento
43 No me interesan aquí los actuales debates sobre
postabismal es un pensamiento no derivati- el cosmopolitismo. En su larga historia, el cosmopoli-
vo; implica una ruptura radical con las formas tismo ha significado universalismo, tolerancia, patrio-
occidentales modernas de pensar y actuar. En tismo, ciudadanía del mundo, comunidad mundial de
nuestro tiempo, pensar en términos no deriva- seres humanos, cultura global, etc. Con más frecuencia
que menos, cuando se ha utilizado este concepto —sea
tivos significa hacerlo desde la perspectiva del como herramienta científica para describir la realidad o
otro lado de la línea, precisamente porque el como instrumento en las luchas políticas— se ha usado
otro lado de la línea ha sido el reino de lo im- el carácter inclusivo incondicional de su formulación
pensable de la modernidad occidental. El auge abstracta para perseguir los intereses excluyentes de
del ordenamiento de la apropiación/violen- un determinado grupo social. En cierto sentido, el cos-
mopolitismo ha sido privilegio de quienes se lo pueden
cia dentro del ordenamiento de la regulación/ permitir: la forma en que retomo este concepto implica
emancipación solo se puede abordar si situa- la identificación de los grupos cuyas aspiraciones niega
mos nuestra perspectiva epistemológica en o hace invisibles el uso hegemónico del concepto, pero
la experiencia social del otro lado de la línea, que se podrían atender con un uso alternativo de él. Pa-
es decir, el Sur global no imperial, concebido rafraseando a Stuart Hall, que planteó una pregunta si-
milar sobre el concepto de identidad (1996), pregunto:
como imagen del sufrimiento humano sistemá- ¿quién necesita el cosmopolitismo? La respuesta es sen-
tico e injusto provocado por el capitalismo y el cilla: quienquiera que sea víctima de la intolerancia y la
colonialismo globales. El pensamiento posta- discriminación necesita la tolerancia; quienquiera que
bismal, pues, se puede resumir como aprender vea negada su dignidad humana fundamental necesita
una comunidad de seres humanos; quienquiera que no
del Sur mediante una Epistemología del Sur.
sea ciudadano necesita una ciudadanía del mundo en
A partir de ahí, es posible luchar por un cosmo- una determinada comunidad o nación. En suma, estas
politismo insurgente subalterno basado en una víctimas socialmente excluidas de la concepción hege-
razón cosmopolita subalterna. mónica del cosmopolitismo necesitan un tipo distinto
El uso del término “cosmopolitismo” para de cosmopolitismo. El cosmopolitismo subalterno es,
por tanto, una variedad oposicional. Del mismo modo
describir la resistencia global contra el pen-
que la globalización neoliberal no reconoce ninguna
samiento abismal puede parecer inadecuado forma alternativa de globalización, el cosmopolitismo
578 Boaventura de Sousa Santos

el universalismo, la ciudadanía del mundo y el el cosmopolitismo insurgente subalterno se


rechazo de las fronteras políticas y territoria- refiere a la aspiración de los grupos oprimidos
les, ha tenido una larga tradición en la cultura a organizar su resistencia y consolidar coalicio-
occidental, desde la ley cósmica de Pitágoras y nes políticas a la misma escala que los opreso-
la philallelia de Demócrito, al Homo sum, hu- res emplean para oprimirlos, es decir, la escala
mani nihil a me alienum puto de Terencio, de global. El cosmopolitismo insurgente también
la res publica christiana de los humanistas del es distinto del que invoca Marx, en el sentido
Renacimiento, y de Voltaire, para quien “para de la universalidad de quienes, bajo el capita-
ser buen patriota, es necesario convertirse en lismo, no tienen nada que perder más que sus
enemigo del resto del mundo” (2002: 145), al cadenas: la clase obrera. Además de la clase
internacionalismo de la clase obrera. Esta tra- obrera que describe Marx, las clases oprimidas
dición ideológica se ha puesto a menudo al ser- del mundo de hoy no se pueden englobar en
vicio del expansionismo, el colonialismo y el la categoría de la “clase que no tiene nada que
imperialismo europeos, los mismos procesos perder más que sus cadenas”. El cosmopolitis-
históricos que hoy generan localismos globa- mo insurgente incluye vastas poblaciones del
lizados y globalismos localizados. En cambio, mundo que ni siquiera son lo bastante útiles ni
están suficientemente capacitadas para “tener
cadenas”, es decir, para ser explotadas direc-
sin adjetivos niega su propia particularidad. Por consi-
guiente, el cosmopolitismo oposicional subalterno es tamente por el capital. El objetivo de ese cos-
la forma cultural y política de globalización contrahe- mopolitismo es unir a los grupos sociales sobre
gemónica. Es el nombre de los proyectos emancipato- una base tanto de clase como de no clase, a las
rios cuyas afirmaciones y criterios de inclusión social víctimas de la explotación y a las víctimas de la
van más allá de los horizontes del capitalismo global.
exclusión social, de la discriminación sexual,
Otros, con intereses similares, también han adjetivado
el cosmopolitismo: cosmopolitismo enraizado (Cohen, étnica, racista y religiosa. Por esta razón, el
1992), patriotismo cosmopolita (Appiah, 1998), cos- cosmopolitismo insurgente no implica unifor-
mopolitismo vernáculo (Bhabba, 1996; Diouf, 2000), midad, es una teoría general de la emancipa-
etnicidad cosmopolita (Webner, 2002), o cosmopo- ción social y del desplome de las diferencias,
litismo de la clase obrera (Wrebner, 1999). Sobre las
de las autonomías y de las identidades locales.
diferentes concepciones del cosmopolitismo, véase
Breckenridge (2002). El cosmopolitismo insurgente da igual peso al
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes579

principio de igualdad que al principio de reco- Akram, S. M.; Karmely, M. 2005 “Immigration
nocimiento de la diferencia, por lo que no es and Constitutional Consequences of
más que una emergencia global nacida de la Post-9/11 Policies involving Arabs and
fusión de luchas locales progresistas con el ob- Muslims in the United States: Is Alienage a
jetivo de maximizar el potencial emancipador Distinction without a Difference?” en U.C.
de estas in loco (como quiera que se defina) Davis Law Review (U. C. Davis) N° 38,
mediante vínculos translocales/locales. pp. 609-699.
En los capítulos siguientes me ocupo de los Akram, S. M. 1999 “Scheherezade Meets Kafka:
fundamentos epistemológicos del cosmopoli- Two Dozen Sordid Tales of Ideological
tismo insurgente subalterno. Exclusion” en Georgetown Immigration Law
Journal (Washington D. C.) N° 14, pp. 51-150.
Bibliografía Akram, S. M. 2000 “Orientalism Revisited
Afzal-Khan, F.; Sheshadri-Crooks, K. 2000 The in Asylum and Refugee Claims” en
Pre-occupation of Postcolonial Studies International Journal of Refugee Law
(Durham: Duke University Press). (Oxford Academic) N° 12, pp. 7-40.
Agamben, G. 2004 State of Exception Amann, D. M. 2004a “Guantánamo” en
(Chicago: University of Chicago Press). Columbia Journal of Transnational Law
Ahmad, I. 1971 Arab Navigation in the (Nueva York) N° 42, pp. 263-348.
Indian Ocean Before the Coming of the Amann, D. M. 2004b “Abu Ghraib” University
Portuguese: Being a translation of Kitab of Pennsylvania Law Review (University of
al-Fawa’id fi usul al-bahr wa’lqawa’id of Pennsylvania) N° 153, pp. 2085-2141.
Ahmad b. Majid Al-Najdi, together with Anghie, A. 2005 Imperialism, Sovereignty
an introduction on the history of Arab and the Making of International Law
navigation, notes on the navigational (Cambridge: Cambridge University Press).
techniques and the topography of Indian Appiah, K. A. 1998 “Cosmopolitan Patriots” en
Ocean, and a glossary of Navigational Cheah, P.; Robbins, B. (eds.) Cosmopolitics:
terms by G. R. Tibbetts (London: Royal Thinking and Feeling Beyond the Nation
Asiatic Society of Great Britain and (Minneapolis: University of Minnesota
Ireland). Press) pp. 91‑116.
580 Boaventura de Sousa Santos

Arendt, H. 1951 The Origins of Bhabha, H. 1996 “Unsatisfied: Notes on


Totalitarianism (Nueva York: Harcourt; Vernacular Cosmopolitanism” en Garcia-
Brace). Morena, L.; Pfeifer, P. (eds.) Text and Nation
Atkinson, R.; Blandy, S. 2005 “International (Londres: Camden House) pp. 191‑207.
Perspectives on the New Enclavism and the Bilgrami, A. 2006 “Occidentalism, the
Rise of Gated Communities” en Housing Very Idea: An Essay on Enlightenment
Studies (Taylor & Francis) N° 20, and Enchantment” en Critical Inquiry
pp. 177-186. (Chicago) N° 32, pp. 381-411.
Ayres, I.; Braithwaite, J. 1992 Responsive Blakely, E. J.; Snyder, M. G. 1999 Fortress
Regulation: Transcending the America: Gated Communities in the
Deregulation Debate (Nueva York: Oxford United States (Cambridge: Brookings
University Press). Institution Press).
Balanyá, B. et al. (eds.) 2005 Reclaiming Bond, P. 2000 Elite Transition: From
Public Water: Achievements, Struggles Apartheid to Neoliberalism in South
and Visions from Around the World Africa (Londres: Pluto Press).
(Amsterdam: Transnational Institute and Borelli, S. 2005 “Casting Light on the Legal
Corporate Europe Observatory). En <http:// Black Hole: International Law and
www.tni.org/books/publicwater.htm>. Detentions Abroad in the ‘War on Terror”
Bambirra, V. 1978 Teoría de la Dependencia: en International Review of the Red Cross
Una anticrítica (México: Era). (Suiza) N° 87, pp. 39-68.
Barr, B. 2004 “USA PATRIOT Act and Progeny Boyne, S. 2004 “Law, Terrorism, and Social
Threaten the Very Foundation of Freedom” Movements: The Tension between Politics
en Georgetown Journal of Law & Public and Security in Germany’s Anti-Terrorism
Policy (Washington D. C.) N° 2, pp. 385-392. Legislation” en Cardozo Journal of
Bauer, L. I. 2004 “They Beg Our Protection and International and Comparative Law
We Refuse: U.S. Asylum Law’s Failure to (Cardozo Law) N° 12, pp. 41-82.
Protect Many of Today’s Refugees” en Notre Breckenridge, C. et al. (eds.) 2002
Dame Law Review (Estados Unidos) N° 79, Cosmopolitanism (Durham: Duke
pp. 1081-1116. University Press).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes581

Brown, L. M. (ed.) 2004 African Philosophy: Castro, J. E. 2006 Water, Power and
New and Traditional Perspectives (Nueva Citizenship: Social Struggle in the Basin
York: Oxford University Press). of Mexico (Basingstoke; Nueva York:
Brown, M. 2005 “‘Setting the Conditions’ for Palgrave Macmillan).
Abu Ghraib: The Prison Nation Abroad” Césaire, A. 2000 Discourse on Colonialism
en American Quarterly (Johns Hopkins (Nueva York: New York University Press).
University Press) N° 57, pp. 973-997. Chang, N. 2001 “The USA Patriot Act: What’s
Buchanan, P. J. 2006 State of Emergency: The So Patriotic about Trampling on the Bill
Third World Invasion and Conquest of of Rights” en Guild Practitioner (Los
America (Nueva York: St. Martin’s). Ángeles) N° 58, pp. 142-158.
Buhlungu, S. et al. 2006 State of the Nation Chew, S. C.; Denemark, R. A. (eds.) 1996
2005-2006 (Sudáfrica: HSRC Press). The Underdevelopment of Development:
Burnett, D. G. 2002 “‘It Is Impossible to Make Essays in honor of Andre Gunder Frank
a Step without the Indians’: Nineteenth- (Thousand Oaks: Sage).
Century Geographical Exploration and Cianciarulo, M. S. 2005 “The W Visa: A
the Amerindians of British Guiana” en Legislative Proposal for Female and Child
Ethnohistory (Duke University Press) Refugees Trapped in a Post-September
N° 49, pp. 3-40. 11 World” en Yale Journal of Law &
Cabral, A. 1979 Unity and Struggle: Speeches Feminism (Yale Law School) Vol. 17.
and Writings of Amílcar Cabral (Nueva Coetzee, H.; Roux, A. P. J. (eds.) 2002 Philosophy
York: Monthly Review Press). from Africa: A Text with Readings (Ciudad
Caldeira, T. 2000 City of Walls. Crime, del Cabo: Oxford University Press).
Segregation and Citizenship in São Cohen, M. 1992 “Rooted Cosmopolitanism:
Paulo (Berkeley: University of California Thoughts on the Left, Nationalism, and
Press). Multiculturalism” en Dissent (Estados
Cardoso, F. H.; Faletto, E. 1969 Dependencia Unidos) N° 39, pp. 478-483.
y Desarrollo en America Latina (México: Conca, K. 2005 Governing Water: Contentious
Siglo XXI). Transnational Politics and Global
Institution Building (Cambridge: MIT Press).
582 Boaventura de Sousa Santos

Coy, M. 2006 “Gated Communities and Santos, B. de Sousa 1995 Toward a New
Urban Fragmentation in Latin America: Common Sense: Law, Science and Politics
The Brazilian Experience” en GeoJournal in the Paradigmatic Transition (Nueva
(Springer) N° 66, pp. 121-132. York: Routledge).
David, C. W. A. 1924 “The Fugitive Slave Santos, B. de Sousa 2002a Toward a
Law of 1793 and its Antecedents” en The New Legal Common Sense (Londres:
Journal of Negro History (JSTOR) N° 9, Butterworths).
pp. 18-25. Santos, B. de Sousa 2002b “The Processes
De Genova, N. P. 2002 “Migrant ‘Illegality’ and of Globalisation” en Eurozine. En <www.
Deportability in Everyday Life” en Annual eurozine. com/articles/2002-08-22-santos-en.
Review of Anthropology (Estados Unidos) html> acceso 11 de octubre de 2015.
N° 31, pp. 419-447. Santos, B. de Sousa 2005 Foro Social
Dean, B.; Levi, J. M. (eds.) 2003 At the Risk of Mundial. Manual de Uso (Barcelona:
Being Heard: Identity, Indigenous Rights, Icaria).
and Postcolonial States (Ann Arbor: Santos, B. de Sousa; García Villegas, M.
University of Michigan Press). 2001 El caleidoscopio de las justicias en
Dershowitz, A. 2002 Why Terrorism Works: Colombia (Bogotá: Uniandes; Siglo del
Understanding the Threat, Responding to Hombre).
the Challenge (New Haven: Yale University Santos, B. de Sousa; Rodríguez-Garavito,
Press). C. 2005 “Law, Politics, andthe Subaltern
Dershowitz, A. 2003a “Reply: Torture without in Counter-Hegemonic Globalization” en
Visibility and Accountability is Worse than Santos, B. de Sousa; Rodríguez Garavito,
with it” en University of Pennsylvania C. (eds.) Law and Globalization from
Journal of Constitutional Law (University Below: Towards a Cosmopolitan Legality
of Pennsylvania Press) N° 6, p. 326. (Cambridge: Cambridge University Press)
Dershowitz, A. 2003b “The Torture Warrant: pp. 1-26.
A Response to Professor Strauss” en New Dickinson, L. 2005 “Torture and Contract” en
York Law School Law Review (Nueva York) Journal of International Law (University
N° 48, pp. 275-294. of Pennsylvania Press) N° 37, pp. 267-275.
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes583

Diouf, M. 2000 “The Senegalese Murid Trade Emerton, P. 2004 “Paving the Way for
Diaspora and the Making of a Vernacular Conviction without Evidence – A Disturbing
Cosmopolitanism” en Public Culture (Duke Trend in Australia’s Anti-Terrorism Laws”
University Press) N° 12, pp. 679–702. en Queensland University of Technology
Donahue, J.; Johnston, B. (eds.) 1998 Water, Law and Justice Journal (Sidney) N° 4,
Culture and Power: Local Struggles in a pp. 1-38.
Global Context (Washington: Island Press). Escobar, A. 1995 Encountering Development:
Dorf, M.; Sabel, C. 1998 “A Construction of The Making and Unmaking of the Third
Democratic Experimentalism” en Columbia World (Princeton: Princeton University
Law Review (Estados Unidos) N° 98, Press).
pp. 267-473. Fanon, F. 1963 The Wretched of the Earth
Dörmann, K. 2003 “The Legal Situation of (Nueva York: Grove Press).
Unlawful/Unprivileged Combatants” en Fanon, F. 1967 Black Skin, White Masks
International Review of the Red Cross (Nueva York: Grove Press).
(Suiza) N° 85, pp. 45-74. Federici, S. 1994 “Journey to the Native Land:
Dos Santos, T. 1971 El Nuevo Carácter de la Violence and the Concept of the Self in
Dependencia (Buenos Aires: S. Ediciones). Fanon and Gandhi” en Quest (Taylor &
Dumoulin, M. 2005 Leopold II: Un Roi Francis) N° 8, pp. 47-69.
Génocidaire? (Bruselas: Académie Royale Flores, C. C. 2005 La guerra del agua de
de Belgique, Classe des Lettres). Cochabamba: Cinco lecciones para las
Dussel, E. 1992 1492: el encubrimiento luchas anti-neoliberales en Bolivia
del otro: hacia el origen del “mito de la (Bolivia). En <http://www.aguabolivia.org>
modernidad” (Bogotá: Anthropos). acceso 2 de febrero de 2005.
Dussel, E. 1995 The Invention of the Americas: Frank, A. G. 1969 Latin America:
Eclipse of “The Other” and the Myth of Underdevelopment or Revolution (Nueva
Modernity (Nueva York: Continuum). York: Monthly Review).
Emerson, B. 1979 Leopold II of the Belgians: Freeman, J. 1997 “Collaborative Governance
King of Colonialism (Londres: Weidenfeld in the Administrative State” en UCLA Law
and Nicolson). Review (Estados Unidos) N° 45, pp. 1-98.
584 Boaventura de Sousa Santos

Furnivall, J. S. 1948 Colonial Policy and Grosfoguel, R. 2000 “Developmentalism,


Practice: a Comparative Study of Burma Modernity, and Dependency Theory in Latin
and Netherlands India (Cambridge: America” en Nepantla: Views from the
Cambridge University Press). South (MUSE) N° 1, pp. 347-374.
Gandhi, M. 1951 Selected Writings of Grosfoguel, R. 2005 “The Implications of
Mahatma Gandhi (Boston: Beacon). Subaltern Epistemologies for Global
Gandhi, M. 1956 The Gandhi Reader Capitalism: Transmodernity, Border
(Bloomington: Indiana University Press). Thinking and Global Coloniality,” en
Gill, T.; van Sliedgret, E. 2005 “A Reflection Robinson, W.; Applebaum, R. (eds.)
on the Legal Status and Rights of ‘Unlawful Critical Globalization Studies (Londres:
Enemy Combatant’” en Utrecht Law Review Routledge).
(Países Bajos) N° 1, pp. 28-54. Guiora, A. N. 2005 “Legislative and Policy
Glon, J. C. 2005 “Good Fences Make Good Responses to Terrorism, A Global
Neighbors: National Security and Terrorism Perspective” en San Diego International
– Time to Fence in Our Southern Border” Law Journal (Estados Unidos) N° 7,
en Indiana International & Comparative pp. 125-172.
Law Review (Estados Unidos) N° 15, Gutiérrez Sanín, F.; Jaramillo, A. M. 2003
pp. 349-388. “Pactos paradoxais” en Santos, B. de
Graham, C. M. 2005 “Defeating an Invisible Sousa (ed.) Reconhecer para libertar.
Enemy: The Western Superpowers’ Efforts Os caminhos do cosmopolitismo
to Combat Terrorism by Fighting Illegal multicultural (Río de Janeiro: Civilização
Immigration” en Transnational Law & Brasileira) pp. 249-287.
Contemporary Problems (Iowa) N° 14, Hall, D.; Lobina, E.; de la Motte, R. 2005
pp. 281-310. “Public Resistance to Privatization in Water
Graham, N. 2005 “Patriot Act II and and Energy” en Development in Practice
Denationalization: An Unconstitutional (Taylor & Francis) N° 15, pp. 286‑301.
Attempt to Revive Stripping Americans of Hall, S. 1996 “Who Needs Identity?” en Hall,
their Citizenship” en Cleveland State Law S.; Du Gay, P. (eds.) Questions of Cultural
Review (Estados Unidos) N° 52, pp. 593-621. Identity (Londres: Sage), pp. 1-17.
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes585

Hansen, T. B.; Stepputat, F. 2004 Sovereign International Court of Justice 2005 “Legal
Bodies: Citizens, Migrants, and States Consequences of the Construction of a Wall in
in the Postcolonial World (Princeton: the Occupied Palestinian Territory - Advisory
Princeton University Press). Opinion” en Israel Law (Cambridge).
Harris, G. C. 2003 “Terrorism, War and Justice: Jaspers, K. 1952 Reason and Anti-Reason in our
The Concept of the Unlawful Enemy Time (New Haven: Yale University Press).
Combatant” en Loyola of Los Angeles Jaspers, K. 1986 Basic Philosophical Writings
International and Comparative Law (Atenas; Ohio: Ohio University Press).
Review (Estados Unidos) N° 26, Jaspers, K. 1995 The Great Philosophers
pp. 31-36. (Nueva York: Harcout Brace and Company).
Hasian, M. A. 2002 Colonial Legacies in Kanstroom, D. 2003 “Unlawful Combatants in
Postcolonial Contexts (Nueva York: Peter the United States - Drawing the Fine Line
Lang). Between Law and War” en American Bar
Hochschild, A. 1999 King Leopold’s Ghost: A Association’s Human Right Magazine
Story of Greed, Terror, and Heroism in (Estados Unidos). En <http://www.abanet.
Colonial Africa (Boston: Houghton Mifflin). org/irr/hr/winter03/unlawful.html>.
Horkheimer, M.; Adorno, T. 1972 Dialectic of Kanstroom, D. 2004 “Criminalizing the
Enlightenment (Nueva York: Herder and Undocumented: Ironic Boundaries of the
Herder). Post-September 11th Pale of Law” en North
Human Rights Watch 2004 The United States’ Carolina Journal of International Law
“Disappeared”. The CIA’s Long-Term and Commercial Regulation (Estados
“Ghost Detainees” (Nueva York: Human Unidos) N° 29, pp. 639-670.
Rights Watch). Kebede, M. 2001 “The Rehabilitation of
Immigrant Rights Clinic 2001 “Indefinite Violence and the Violence of Rehabilitation”
Detention without Probable Cause: A en Journal of Black Studies (SAGE) N° 31,
Comment on INS Interim Rule 8 C.F.R. pp. 539-562.
287.3” en New York University Review of Klare, M. 2001 Resource Wars: The New
Law & Social Change (Nueva York) N° 26, Landscape of Global Conflict (Nueva York:
pp. 397-430. Metropolitan Books).
586 Boaventura de Sousa Santos

Koskenniemi, M. 2002 The Gentle Civilizer Mac Neil, M.; Sargent, N.; Swan, P. (eds.) 2000
of Nations: The Rise and Fall of Law, Regulation and Governance (Ontario:
International Law, 1870-1960 (Cambridge: Oxford University Press).
Cambridge University Press). Maldonado-Torres, N. 2007 “On the Coloniality
Kreimer, S. 2003 “Too Close to the Rack and of Being: Contributions to the Development
the Screw: Constitutional Constraints on of a Concept” en Cultural Studies (Taylor &
Torture in the War on Terror” en University Francis) N° 21, pp. 240-270.
of Pennsylvania Journal of Constitutional Malinowski, B. 1945 “Indirect Rule and its
Law (Estados Unidos) N° 6, pp. 278-374. Scientific Planning” en Kaberry, M. P. M.
Krishnan, Jayanth K. (2004), “India’s Patriot (ed.) The Dynamics of Culture Change:
Act: POTA and the Impact on Civil Liberties An Inquiry into Race Relations in Africa
in the World’s Largest Democracy”, Law (New Haven: Yale University Press),
and Inequality: A Journal of Theory and pp. 138-150.
Practice, 22(2), 265-300. Mamdani, M. 1996 Citizen and Subject:
Lobel, J. 2002 “The War on Terrorism and Civil Contemporary Africa and the Legacy
Liberties” en University of Pittsburgh Law (Princeton: Princeton University Press).
Review (Estados Unidos) N° 63, pp. 767-790. Mamdani, M. 1999 “Historicizing Power and
Locke, J. 1946 (1690) The Second Treatise of Responses to Power: Indirect Rule and
Civil Government and A Letter Concerning Its Reform” en Social Research (Johns
Toleration (Oxford: B. Blackwell). Hopkins University Press) N° 66, pp.
Lopes, P. D. 2005 Water with Borders: Social 859-886.
Goods, The Market and Mobilization Mbembe, A. 2001 On the Postcolony
(Baltimore: John Hopkins University Press). (Berkeley: University of California Press).
Low, S. 2003 Behind the Gates: Life, Security, McCormack, W. 2004 “Military Detention and
and the Pursuit of Happiness in Fortress the Judiciary: Al Qaeda, the KKK and Supra-
America (Nueva York: Routledge). State Law” en San Diego International Law
Lugard, F. D. 1929 The Dual Mandate in Journal (Estados Unidos) N° 5, pp. 7-72.
British Tropical Africa (Londres: W. Memmi, A. 1965 The Colonizer and the
Blackwood). Colonized (Nueva York: The Orion Press).
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes587

Menefee, S. P. 2004 “The Smuggling of Refugees Nye, J.; Donahue, J. (eds.) 2000 Governance
by Sea: A Modern Day Maritime Slave Trade” in a Globalizing World (Washington:
en Regent Journal of International Law Brookings Institution).
(Regent University) N° 2, pp. 1-28. O’Rourke, D. 2003 Outsourcing Regulation:
Mignolo, W. 1995 The Darker Side of Renaissance: Analysing Non-Governmental Systems of
Literacy, Territoriality, & Colonization Labor Standards Monitoring” en Policy Studies
(Michingan: University of Michigan Press). Journal (Wiley-Blackwell) N° 31, pp. 1-29.
Mignolo, W. 2000 Local Histories/Global Oliveira Filho, A. 2002 Brasil: Luta e resistência
Designs: Coloniality, Subaltern contra a privatização da agua, Reporte de
Knowledges and Border Thinking PSI InterAmerican Water Conference (San
(Princeton: Princeton University Press). José) 8-10 de julio de 2002. En <www.psiru.
Miller, M. L. 2002 “Immigration Law: Assessing org/Others/BrasilLuta-port.doc>.
New Immigration Enforcement Strategies and Olivera, O. 2005 Cochabamba! Water War in
the Criminalization of Migration” en Emory Bolivia (Cambridge: South End Press).
Law Journal (Atlanta) N° 51, pp. 963-976. Pagden, A. 1990 Spanish Imperialism and the
Morris, H. F.; Read, J. S. 1972 Indirect Rule and Political Imagination (New Haven: Yale
the Search for Justice: Essays in East African University Press).
Legal History (Oxford: Clarendon Press). Pascal, B. 1966 Pensées (Londres: Penguin
Mörth, U. (ed.) 2004 Soft Law in Governance Books).
and Regulation. An Interdisciplinary Passel, J. S. 2005 Estimates of the Size and
Analysis (Cheltenham: E. Elgar). Characteristics of the Undocumented
Nandy, A. 1987 Traditions, Tyranny and Population (US) (Washington D. C.: Pew
Utopias. Essays in the Politics of Awareness Hispanic Center).
(Oxford: Oxford University Press). Perham, M. 1934 “A Re-Statement of
Nkrumah, K. 1965 Consciencism; Philosophy Indirect Rule” en Africa: Journal of
and Ideology for Decolonization and the International African Institute
Development with Particular Reference (Cambridge) N° 7, pp. 321-334.
to the African Revolution (Nueva York: Posner, R. 2002 “The Best Offense” en New
Monthly Review Press). Republic (Estados Unidos) 2 de septiembre.
588 Boaventura de Sousa Santos

Quijano, A. 2000 “Colonialidad del poder y Said, E. 1978 Orientalism (Nueva York:
classificacion social” en Journal of World- Vintage Books).
Systems Research (Estados Unidos) N° 6, Sassen, S. 1999 Guests and Aliens (Nueva
pp. 342-386. York: The New Press).
Renner, K. 1965 Die Rechtsinstitute des Saul, B. 2005 “Definition of ‘Terrorism’ in
Privatrechts und ihre soziale Funktion: the UN Security Council: 1985‑2004” en
ein Beitrag zur Kritik des Bürgerlichen Chinese Journal of International Law
Rechts (Sttutgart: Gustav Fischer). (Oxford Academic) N° 4, pp. 141-166.
Roach, K. 2002 “Did September 11 Change Scheppele, K. L. 2004a “Other People’s Patriot
Everything? – Struggling to Preserve Acts: Europe’s Response to September 11”
Canadian Values in the Face of Terrorism” en Loyola Law Review (Los Ángeles)
en McGill Law Journal (McGill University) N° 50, pp. 89-148.
N° 47, pp. 893-847. Scheppele, K. L. 2004b “Law in a Time of
Rodney, W. 1972 How Europe Underdeveloped Emergency: States of Exception and the
Africa (Londres: Bogle‑L’Ouverture Temptations of 9/11” en University of
Publications). Pennsylvania Journal of Constitutional
Rodríguez-Garavito, C. A. 2005 “Nike’s Law: The Law (Estados Unidos) N° 6,
Anti-Sweatshop Movement, Transnational pp. 1001-1083.
Corporations, and the Struggle over Scheppele, K. L. 2006 “North American
International Labor Rights in the Americas” Emergencies: The Use of Emergency
en Santos, B. de Sousa; Rodríguez-Garavito, Powers in Canada and the United
C. (eds.) Law and Globalization from Below: States” en International Journal of
Towards a Cosmopolitan Legality (Cambridge: Constitutional Law (Estados Unidos) N°
Cambridge University Press) pp. 64-91. 4, pp. 213-243.
Sadat, L. N. 2005 “Ghost Prisoners and Black Schmitt, C. 2003 The Nomos of the Earth
Sites: Extraordinary Rendition under in the International Law of the Jus
International Law” en Case Western Reserve Publicum Europaeum (Nueva York: Telos
Journal of International Law (Ohio) N° 37, Press).
pp. 309-342.
Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a las ecologías de los saberes589

Sekhon, V. 2003 “Civil Rights of Others: Taylor, M. H. 2004 “Dangerous by Decree:


Antiterrorism, the Patriot Act, and Arab and Detention without Bond in Immigration
South Asian American Rights in Post-9/11 Proceedings” en Loyola Law Review
American Society” en Texas Forum on (Estados Unidos) Nº 50, pp. 149-172.
Civil Liberties & Civil Liberties (Estados Teubner, G. 1986 “Transnational Politics:
Unidos) N° 8, pp. 117-148. Contention and Institutions in International
Silverstein, P. A. 2005 “Immigrant Racialization Politics” en Annual Review of Political
and the New Savage Slot: Race, Migration, Science (Estados Unidos) Nº 4, pp. 1-20.
and Immigration in the New Europe” en Toulmin, S. 2001 Return to Reason
Annual Review of Anthropology (Estados (Cambridge: Harvard University Press).
Unidos) N° 34, pp. 363-384. Trawick, P. B. 2003 The Struggle for Water in
Snyder, F. 1993 Soft Law and Institutional Peru: Comedy and Tragedy in the Andean
Practice in the European Community Commons (Stanford: Stanford University
(Florencia: European University Institute). Press).
Snyder, F. 2002 “Governing Globalization” Tribunal Internacional de Justiça 2005 “Legal
en Likosky, M. (ed.) Transnational Legal Consequences of the Construction ofa Wall
Processes: Globalization and Power in the Occupied Palestinian Territory –
Disparities (Edimburgo: Butterworths) Advisory Opinion” en Israel Law Review
pp. 65‑97. (Cambridge) Nº 38, pp. 17-82.
Spivak, G. C. 1999 A Critique of Postcolonial Trubek, D.; Moscher, J. 2003 “New Governance,
Reason: Toward a History of the Vanishing Employment Policy, and the European Social
Present (Cambridge: Harvard University Press). Model” en Teubner, G. (ed.) Governing Work
Steyn, J. 2004 “Guantanamo Bay: The and Welfare in a New Economy (Berlín: De
Legal Black Hole” en International and Gruyter) pp. 33-58.
Comparative Law Quarterly (Cambridge) Trubek, D.; Trubek, L. G. 2005 “Hard and
N° 53, pp. 1-15. Soft Law in the Construction of Social
Strauss, M. 2004 “Torture” en New York Law Europe: the Role of the Open Method of
School Law Review (Nueva York) Nº 48, pp. Co-ordination” en European Law Journal
201‑274. (Wiley) Nº 11, pp. 343-364.
590 Boaventura de Sousa Santos

Tully, J. 2007 “The Imperialism of Modern Werbner, R. 2002 “Cosmopolitan Ethnicity,


Constitutional Democracy” en Loughlin, Entrepreneurship and the Nation: Minority
M.; Walker, N. (eds.) Constituent Power Elites in Botswana” en Journal of Southern
and Constitutional Form (Oxford: Oxford African Studies (Taylor & Francis) Nº 28,
University Press). pp. 731‑53.
Tushnet, M. 1981 The American Law of Whitehead, J. W.; Aden, S. H. 2002 “Forfeiting
Slavery, 1810-1860 (Princeton: Princeton Enduring Freedom for Homeland Security:
University Press). A Constitutional Analysis of the USA
Unger, R. 1998 Democracy Realized (Londres: Patriot Act and the Justice Department’s
Verso). Anti-Terrorism Initiatives” en American
Van Bergen, J.; Valentine, D. 2006 “The University Law Review (Estados Unidos)
Dangerous World of Indefinite Detentions: Nº 51, pp. 1081-1133.
Vietnam to Abu Ghraib” en Case Western Williams, E. 1994 Capitalism and Slavery (Chapel
Reserve Journal of International Law Hill: University of North Carolina Press).
(Ohio) Nº 37, pp. 449-508. Wilson, W. J. 1987 The Truly Disadvantaged: the
Van de Linde, E. et al. 2002 Quick Scan of Inner City, the Underclass and Public Policy
Post 9/11 National Counter-terrorism (Chicago: University of Chicago Press).
Policymaking and Implementation in Wishnie, M. J. 2004 State and Local Police
Selected European Countries (Leiden: Enforcement of Immigration Laws
RAND Europe). (Estados Unidos: Yale Law School).
Wallerstein, I. M. 1974 The Modern World- Wrebner, P. 1999 “Global Pathways: Working
system (Nueva York: Academic Press). Class Cosmopolitans and the Creation of
Wallerstein, I. M. 2004 World-systems Transnational Ethnic Worlds” en Social
Analysis: An Introduction (Durham: Duke Anthropology (Wiley) Nº 7, pp. 17‑37.
University Press). Zelman, J. D. 2002 “Recent Developments
Warde, A. 1997 Consumption, Food and in International Law: Anti‑Terrorism
Taste: Culinary Antinomies and Legislation - Part One: An Overview” en
Commodity Culture (Londres; Thousand Journal of Transnational Law & Policy
Oaks: SAGE). (Hein) Nº 11, pp. 183-200.