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Aplicación y oración

Empezando hoy mismo, tú puedes ser una persona diferente, una mejor
cristiana, una mejor esposa, una mejor madre. Comenzando en este mismo
momento, tú puedes ser liberada del poder de los pecados y maldiciones
generacionales que te han influenciado y dañado durante toda tu vida. Las
palabras que vienen a continuación no te dan la libertad por sí solas; debes
declararlas desde tu corazón con fe. Lee despacio la oración completa una vez,
asegurándote de entender cada palabra y de estar totalmente de acuerdo con lo
que dice. Después, léela en oración, en voz alta, de todo corazón, usando los ojos
de tu corazón para ver las realidades espirituales que estás proclamando.

Señor Jesucristo, creo que eres el Hijo de Dios y el único camino a Dios; y que tú
moriste por mis pecados en la cruz y resucitaste de la muerte.

Abandono mi rebeldía y todo mi pecado, y me someto a ti como mi Señor.

Confieso todos mis pecados delante de ti y te pido que me perdones,


especialmente cualquier pecado que me exponga a una maldición. [Según el
Espíritu Santo te vaya trayendo a la memoria pecados específicos que hayas
cometido, aférrate a su gracia, arrepiéntete de corazón y abandona esos pecados].
Libérame también de las consecuencias de los pecados de mis antepasados.

Por decisión propia, yo perdono a todos los que me hayan herido u ofendido, al
igual que quiero que Dios me perdone a mí. En particular, yo perdono... [Según
el Espíritu Santo te vaya trayendo nombres o rostros de personas a tu mente,
agárrate a su gracia y toma la decisión de perdonarles ahora].

Renuncio a todo contacto con cualquier aspecto del ocultismo y lo satánico; si he


tenido algunos “objetos de contacto”, me comprometo a destruirlos. Cancelo
todas las declaraciones de Satanás en mi contra.

Señor Jesús, creo que en la cruz tú llevaste sobre ti toda maldición que pudiera
venir sobre mí, y por eso te pido ahora que me libres de cada maldición sobre mi
vida, ¡en tu nombre, Señor Jesucristo! (Blessing or Curse: You Can Choose, por
Derek Prince. Chosen Books, ©1990. p.196)

Yo pongo la cruz de Cristo entre mis antecesores y yo, cuando era un bebé en el
vientre de mi madre. Yo le ordeno al pecado y a todas las maldiciones que le
acompañen, que se detengan en la cruz de Jesucristo, y pido que el alivio y la
libertad desciendan desde la cruz de Cristo hasta ese bebé en el vientre. (Es más
poderoso aplicar la gracia de Dios en el momento de la necesidad. Tú recibiste
las maldiciones en el vientre de tu madre, por eso es ahí donde deberían ser
rotas. Dios vive fuera del tiempo, así que esto no es problema para Él. Los ojos de
tu corazón deben ser usados para aumentar tu fe, así que has de ver esta realidad
espiritual ocurriendo a medida que oras). (Oraciones que sanan el corazón, por
Mark Virkler. Bridge-Logos Publishers, ©2000. p. 54).

Por fe recibo ahora mi liberación y te doy gracias por ello.


Señor, ahora me abro para recibir tu bendición de la manera que tú quieras
impartírmela. (Prince, p.197)

¡Gloria a Dios! ¡Él te ha redimido de la maldición de la ley!

Ahora, ¿qué ocurre con tus hijos? Si has sido liberada, ¿quiere esto decir que ellos
también son automáticamente liberados? Que yo sepa, no hay versículos que
respondan específicamente a esta pregunta, así que le diré lo que yo creo que
ocurre, pero tú debes tener la confirmación del Espíritu en tu propio corazón de
lo que crees.

John y Paula Sandford, que enseñan extensamente sobre pecados generacionales,


dicen que los efectos de esta oración se manifestarán en todos los miembros de la
familia que actualmente estén viviendo y los que aún no hayan nacido. Ellos
creen que esto es lo que quiere decir Hechos 16:31: “Cree en el Señor Jesucristo y
serás salvo tú y tu casa”. El hecho de que un creyente rompa la maldición puede
liberar, y libera, a toda su familia.

Yo reconozco su mayor experiencia y sabiduría; sin embargo, para estar


absolutamente segura de que los pecados personales de mis hijos no han dejado
ningún ámbito legal para que permanezca cualquier efecto de cualquier
maldición, yo prefiero orar con mis hijos también. Cualquier hijo que todavía no
haya sido concebido cuando tú recibes su redención de las maldiciones, está
automáticamente incluido en tu redención, porque todavía está “dentro de ti”,
bíblicamente hablando. Sin embargo, en el momento en que son concebidos, el
poder de la maldición comienza a obrar en ellos, y están bajo su sombra. Por
tanto, ellos también deben ser redimidos.

Los bebes y los niños de dos o tres años, que son demasiado jóvenes para
entender cualquier cosa espiritual, pueden ser redimidos por la fe de sus padres.
Simplemente haz las oraciones anteriores, en fe, para que sean liberados. Cuando
un niño es lo suficientemente mayor como para aceptar a Jesús como su Señor y
Salvador, su nivel de entendimiento espiritual es adecuado para participar
contigo en las oraciones por su redención. Para un niño pequeño, quizá hacer un
dibujo de lo que está ocurriendo en el ámbito espiritual le sería de mucha ayuda.
Los niños mayores deberían entender los principios espirituales y,
voluntariamente y de todo corazón, participar en las oraciones a su favor,
arrepintiéndose personalmente cuando sea necesario.

Esta oración general de liberación producirá una gran diferencia en tu vida y en


la vida de tu familia. A medida que continúes creciendo, el Espíritu Santo puede
que traiga a tu atención áreas específicas de pecado en tu vida que hayan
mantenido la puerta abierta para que una maldición continúe fluyendo sobre ti.
Si esto ocurre, simplemente aplica la oración, una vez más, a ese pecado y
maldición en concreto, y después, camina en la bendición de tu amoroso Padre.