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UNO

INGRESADO
16:52:22
28-05-2018
EN LO PRINCIPAL: Requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad. PRIMER OTROSÍ: Solicita
suspensión del procedimiento que indica. SEGUNDO OTROSÍ: Acompaña certificación de estado.
TERCER OTROSÍ: Acompaña documentos. CUARTO OTROSÍ: Patrocinio y poder.

EXCELENTÍSIMO TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Ramiro Mendoza Zúñiga, Matías Mori Arellano y Pedro Aguerrea Mella, abogados, en representación
convencional de Aguas Andinas S.A. (“Aguas Andinas”), según se acreditará, sociedad del giro
servicios sanitarios, todos domiciliados para estos efectos en Avenida Apoquindo N°3910, tercer piso,
comuna de Las Condes, Santiago, a S.S. Excelentísima respetuosamente decimos:

Que en conformidad a lo establecido en el artículo 93 N°6 y en el inciso undécimo del mismo artículo
de la Constitución Política de la República de Chile (“CPR”), y en los artículos 79 y siguientes de la ley
N°17.997, Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional (“LOCTC”), venimos en interponer
requerimiento de inaplicabilidad por inconstitucionalidad respecto de los artículos 23 inciso primero,
25 incisos primero y segundo, y 53 C letra b) en aquella parte que señala “por cada consumidor
afectado”, todos de la ley N°19.496 que establece normas sobre protección de los derechos de los
consumidores (“LPDC”), los que siendo aplicables y decisorios en la resolución de la gestión judicial
pendiente seguida ante el Cuarto Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago, en los autos rol C-21203-
2017, caratulados “Servicio Nacional del Consumidor con Aguas Andinas S.A.”, producirán como
resultado las infracciones constitucionales a las normas fundamentales que se indicarán, todo ello
conforme a los argumentos que se pasan a exponer:

A continuación S.S. Excelentísima podrá encontrar un índice de nuestra presentación:

I. LOS PRECEPTOS LEGALES QUE SE SOLICITA SEAN DECLARADOS INAPLICABLES....................................................... 2
II. REQUISITOS DE ADMISIBILIDAD DEL REQUERIMIENTO .................................................................................... 3
III. ANTECEDENTES DE HECHO DE LA GESTIÓN PENDIENTE ................................................................................. 6
IV.NORMAS DE LA LPDC CUYA APLICACIÓN EN LA GESTIÓN PENDIENTE PODRÍA CAUSAR UN EFECTO INCONSTITUCIONAL 9
V. NORMAS CONSTITUCIONALES TRANSGREDIDAS ......................................................................................... 12
VI. CONFLICTOS DE CONSTITUCIONALIDAD DERIVADOS DE LA APLICACIÓN DE LAS NORMAS DE LA LPDC EN LA GESTIÓN
PENDIENTE ............................................................................................................................................ 12

A.Vulneración del artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR .................................................................... 12
A.1 Vulneración constitucional por la cuantía que alcanza el monto total de las multas
(proporcionalidad) ............................................................................................................................. 12
A.2 Vulneración constitucional por la imposición de tantas multas como consumidores afectados . 20
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DOS

A.3 Vulneración constitucional que provoca la existencia paralela de dos procedimientos de carácter
sancionatorio y la posible aplicación de una doble sanción ............................................................... 22
B. Vulneración del artículo 19 N°21 inciso primero de la CPR, en relación con el artículo 19 N°26 de la
misma Carta Fundamental ................................................................................................................. 25
C.Vulneración del artículo 19 N°24 de la CPR, en relación con el artículo 19 N°26 de la misma Carta
Fundamental ...................................................................................................................................... 28
D.Vulneración del artículo 19 N°26 de la CPR ..................................................................................... 30
E.Vulneración del inciso cuarto del artículo 1° de la CPR en relación con la Servicialidad del Estado y el
principio de Coordinación .................................................................................................................. 32

I. LOS PRECEPTOS LEGALES QUE SE SOLICITA SEAN DECLARADOS INAPLICABLES

Los preceptos legales que se solicita sean declarados inaplicables son los artículos de la LPDC que a
continuación se transcriben:

“Artículo 23.- Comete infracción a las disposiciones de la presente ley el proveedor
que, en la venta de un bien o en la prestación de un servicio, actuando con
negligencia, causa menoscabo al consumidor debido a fallas o deficiencias en la
calidad, cantidad, identidad, sustancia, procedencia, seguridad, peso o medida del
respectivo bien o servicio”.
[…].

“Artículo 25.- El que suspendiere, paralizare o no prestare, sin justificación, un servicio
previamente contratado y por el cual se hubiere pagado derecho de conexión, de
instalación, de incorporación o de mantención será castigado con multa de hasta 150
unidades tributarias mensuales.
Cuando el servicio de que trata el inciso anterior fuere de agua potable, gas,
alcantarillado, energía eléctrica, teléfono o recolección de basura o elementos
tóxicos, los responsables serán sancionados con multa de hasta 300 unidades
tributarias mensuales”.
[…].

“Artículo 53 C.- En la sentencia que acoja demanda, el juez, además de lo dispuesto
en el artículo Art. 170 del Código de Procedimiento Civil, deberá: […]
b) Declarar la responsabilidad del o los proveedores demandados en los hechos
denunciados y la aplicación de la multa o sanción que fuere procedente. La suma de
las multas que se apliquen por cada consumidor afectado tomará en consideración
en su cálculo los elementos descritos en el artículo 24 y especialmente el daño
potencialmente causado a todos los consumidores afectados por la misma situación”
[…] (destacado y subrayado es nuestro).

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TRES

II. REQUISITOS DE ADMISIBILIDAD DEL REQUERIMIENTO

1. Conforme al artículo 93 N°6, y al inciso undécimo del mismo artículo de la Constitución Política de
la República, y a los artículos 79 y siguientes de la LOCTC, el requerimiento de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad debe cumplir una serie de requisitos, todos los cuales concurren en la
especie, tal como pasa a explicarse:

1.1 Debe existir una gestión pendiente ante un tribunal ordinario o especial (artículos 93 N°6, e inciso
11° del mismo artículo de la CPR, y artículos 79, 81 y 84 N°3 de la LOCTC).
Consta de los antecedentes que se acompañan, en especial del certificado de estado que se
acompaña en un otrosí, que el presente requerimiento incide en la causa seguida ante el Cuarto
Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago, en los autos rol C-21203-2017, sobre procedimiento
especial para la protección del interés colectivo y difuso de los consumidores, caratulados
“Servicio Nacional del Consumidor con Aguas Andinas S.A”, en actual tramitación ante ese tribunal
ordinario.

1.2 La requirente es parte en la gestión pendiente (artículo 93 inciso 11° de la CPR, y artículos 79 y
84 N°1 de la LOCTC)
Conforme a la individualización de la requirente y a lo señalado en el certificado de estado que se
acompaña a estos autos, el requerimiento de inaplicabilidad está siendo presentado por Aguas
Andinas a través de sus mandatarios judiciales, quien es parte demandada en la gestión pendiente
aludida.

1.3 Los preceptos que se impugnan tienen rango legal (artículos 93 N°6, e inciso 11° del mismo
artículo de la CPR, y artículos 79, 81 y 84 N°4 de la LOCTC)
En efecto, los artículos 23 inciso primero, 25 incisos primero y segundo, y 53 C letra b) en aquella
parte que señala “por cada consumidor afectado”, todos ellos de la LPDC, son normas de rango
legal.

En el caso de los artículos 23 y 25 (que contienen los incisos que respectivamente se impugnan),
son parte del texto original de la ley N°19.496 1; en tanto que el artículo 53 C letra b), en aquella
parte que señala “por cada consumidor afectado”, corresponde a la modificación que introdujo a
la LPDC el artículo duodécimo número 4) de la ley N°20.416 2, agregando una oración al referido
precepto, previamente incorporado a la LPDC, por la ley N°19.955 3.

1
Publicada en el Diario Oficial de 7 de marzo de 1997. Su tramitación legislativa fue iniciada por Mensaje del
Presidente de la República de 21 de agosto de 1991, correspondiente al Boletín N°446-03.
2
Publicada en el Diario Oficial de 3 de febrero de 2010. Su tramitación legislativa fue iniciada por Mensaje del
Presidente de la República de 4 de enero de 2008, correspondiente al Boletín Nº5724-26.
3
Publicada en el Diario Oficial de 14 de julio de 2004. Su tramitación legislativa fue iniciada por Mensaje del
Presidente de la República de 8 de septiembre de 2001, correspondiente al Boletín N°2787-03.

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CUATRO

1.4 Los preceptos que se impugnan son aplicables en la gestión pendiente indicada, y esa aplicación
resultará decisiva en su resolución (artículos 93 inciso 11° de la CPR, y artículos 81 y 84 N°5 de la
LOCTC)
En concreto, tal como se indicará más adelante, la demanda del Servicio Nacional del Consumidor
(“SERNAC”) se puede resumir en el ejercicio de dos pretensiones, una infraccional, por medio de
la cual solicita se apliquen multas a esta parte, y la otra, indemnizatoria, por la cual solicita se
indemnice a los consumidores.

La pretensión infraccional, según se lee en la demanda, ha sido fundada en los artículos 3° inciso
primero, letras b) y e), 12, 23, 25 y 53 C letra b) y, en su virtud, se solicita la aplicación del máximo
de las multas que establece la LPDC por cada una de las infracciones cometidas y por cada
consumidor afectado.

En tal sentido, el artículo 23, inciso primero, y el artículo 25, incisos primero y segundo, establecen
los tipos infraccionales que se imputan a nuestra representada. Una eventual sentencia
condenatoria necesariamente ha de resolver si se verificaron los tipos que se describen en ambos
preceptos y si corresponde la aplicación de la multa que establece el artículo 25 inciso segundo de
la LPDC.

En cuanto al artículo 53 C letra b) en aquella parte que señala “por cada uno de los consumidores
afectados”, incide directamente en la determinación de la cuantía de la multa y su consideración es
ineludible para resolver la pretensión infraccional en los términos que ha sido planteada por el
SERNAC.

Sobre el particular, cabe señalar que, de acuerdo con la jurisprudencia de este Excmo. Tribunal
Constitucional4:

“[…] el carácter decisivo que debe tener el precepto impugnado supone que el juez de
la instancia lo deba considerar para resolver alguno de los asuntos o materias que le
han sido sometidos a su conocimiento. Así lo ha sostenido reiteradamente la
jurisprudencia de esta Magistratura al señalar que la aplicación de un precepto legal
haya de resultar decisiva en la resolución de un asunto supone que este Tribunal debe
efectuar un análisis para determinar si de los antecedentes allegados al
requerimiento puede concluirse que el juez necesariamente ha de tener en cuenta la
norma legal que se impugna, para decidir la gestión” (destacado es nuestro).

4
STC de 17 de agosto de 2015. Rol N°2861-15, considerando sexto.

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De tal manera, las normas objeto de este requerimiento son aplicables y decisivas para la
resolución del aspecto infraccional de la demanda del SERNAC, toda vez que el juez las debe
considerar para determinar: (a) la existencia de alguna infracción y (b) la cuantía de la sanción que
se imponga.

A mayor abundamiento, el propio organismo demandante así lo ha entendido, puesto que del
tenor de su libelo -como se expondrá- se desprende el rol necesario e insoslayable que le asigna
a las normas impugnadas en la resolución del asunto sometido al conocimiento del juez de la
instancia.

1.5 La impugnación se encuentra fundada razonablemente y tiene fundamento plausible (artículos
93 inciso 11° de la CPR y 84 N°6 de la LOCTC)

En el presente requerimiento, se explicará de qué manera los preceptos impugnados vulneran la
CPR y por qué resulta necesario que sean declarados inaplicables en la gestión de que se trata,
dando cumplimiento al requisito de que la impugnación se encuentre fundada razonablemente y
que el requerimiento tenga fundamento plausible.

Al respecto, de conformidad a lo señalado por este Excmo. Tribunal Constitucional, el
fundamento plausible tiene directa relación con el trabajo de argumentación desplegado por la
parte requirente al presentar el conflicto de constitucionalidad que necesita urgente remedio 5,
agregando que “[…] la explicación de la forma en que se produce la contradicción entre las
normas, sustentada adecuada y lógicamente, constituye la base indispensable de la acción
ejercitada” 6.

1.6 No ha existido un pronunciamiento previo sobre la constitucionalidad de los artículos 23, 25 y 53
C letra b) de la LPDC por parte de este Excelentísimo Tribunal (artículos 51 y 84 N°2 de la LOCTC)

En efecto, los artículos cuya inaplicabilidad se solicita no han sido objeto de un pronunciamiento
previo por parte de este Excmo. Tribunal Constitucional, sea conociendo de un control obligatorio
de constitucionalidad, en los términos señalados en el artículo 93 N°1 de la CPR, o bien ejerciendo
un control eventual de constitucionalidad, de acuerdo con lo previsto en el artículo 93 N°3 de la
CPR.

Respecto de los artículos 23 y 25, que forman parte integrante del texto original de la LPDC,
corresponde señalar que el control preventivo realizado por este Excmo. Tribunal Constitucional
en esa oportunidad solo se circunscribió al artículo 50 inciso primero y tercero del proyecto de
ley, por tratarse de materias de ley orgánica constitucional 7.

5
STC de 25 de agosto de 2009. Rol 1288-08, considerando centésimo cuarto.
6
STC de 17 de mayo de 2006. Rol 482-06, considerando cuarto.
7
STC de 27 de enero de 1997. Rol 251-97.

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SEIS

Asimismo, el artículo 53 C letra b) de la LPDC, que fue introducido por el artículo duodécimo de la
ley N°20.416, no fue objeto de pronunciamiento por parte de esta Magistratura 8.

2. En virtud de lo anteriormente señalado, como podrá apreciar S.S. Excma., el texto del presente
requerimiento cumple con los requisitos que la Constitución y la ley exigen para ser declarado
admisible.

3. Asimismo y en armonía con el artículo 93 inciso undécimo de la CPR, el presente requerimiento
cumple los demás requisitos establecidos en la ley para ser admitido a trámite, a saber, contiene
una exposición clara de los hechos y fundamentos en que se apoya, cómo ellos provocan una
infracción constitucional (en los apartados III y VI de esta presentación) y expone los vicios de
inconstitucionalidad que se aducen, con indicación precisa de las normas constitucionales que se
estiman transgredidas (en los apartados V y VI de esta presentación).

III. ANTECEDENTES DE HECHO DE LA GESTIÓN PENDIENTE

4. El presente requerimiento de inaplicabilidad se interpone en el marco de la tramitación de la causa
rol C-21203-2017, sobre procedimiento especial para la protección del interés colectivo o difuso
de los consumidores, seguida ante el Cuarto Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago,
procedimiento en el cual el SERNAC, con fecha 14 de agosto de 2017, interpuso en contra de
Aguas Andinas una demanda en defensa del interés colectivo de los consumidores (en adelante,
“la demanda”).

5. La demanda del SERNAC sostiene que entre los días 26 y 28 de febrero, y el día 21 de abril, todos
de 2017, habrían tenido lugar dos eventos de suspensiones en el suministro de agua potable en
la ciudad de Santiago, servicio que es prestado por Aguas Andinas 9.

6. Ambos eventos se produjeron en el contexto de inusuales, imprevisibles e irresistibles
contingencias meteorológicas -denominadas lluvias convectivas- que provocaron aluviones y
desprendimientos de material en el cauce del río Maipo, fuente desde la cual Aguas Andinas
extrae el agua cruda para su posterior potabilización y suministro a la ciudad de Santiago. Esta
situación provocó un aumento en la turbiedad de las aguas del río Maipo a niveles que, dada la
gran cantidad de sedimento contenido en ellas, hicieron imposible el funcionamiento de las
plantas de potabilización.

8
STC de 29 de diciembre de 2009. Rol 1567-09.
9
Véase la demanda del SERNAC de 14 de agosto de 2017, Rol C-21203-2017, pg. 2, acompañada en un otrosí
de esta presentación.

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SIETE

7. El nivel de turbiedad de las aguas se expresa en unidades nefelométricas de turbidez (“UNT”), esto
es, aquella unidad de medición que permiten conocer la cantidad de turbidez que se encuentra
presente en un fluido determinado.

8. Las plantas de Aguas Andinas, según su diseño, tienen un límite operativo de 3.000 UNT. Superado
este límite, el proceso de extracción de los sedimentos para la potabilización del agua produciría
una cantidad de lodos tan elevada que la limpieza posterior de la planta demandaría su cierre por
un período de tiempo considerable.

9. En el caso concreto, el evento de turbiedad en las aguas del río Maipo producido en febrero de
2017 tuvo una duración de 46 horas de turbiedad mayores a 3.000 UNT, con una turbiedad
promedio de 37.000 UNT y un valor máximo horario de 238.000 UNT. Por su parte, el evento de
abril de 2017 se caracterizó por una duración de 25 horas con turbiedades mayores a 3.000 UNT,
una turbiedad promedio cercana a las 26.000 UNT y un valor máximo horario de 63.500 UNT.

10. La situación antes descrita demuestra plenamente la imposibilidad de funcionamiento que afectó
a las plantas de potabilización de Aguas Andinas y que, por razones de fuerza mayor, forzó a las
suspensiones en el suministro de agua potable.

11. Sin embargo, a juicio del SERNAC, dichas suspensiones en el suministro del servicio habrían
sobrevenido por responsabilidad de Aguas Andinas, a quien, además, reprocha un supuesto
incumplimiento del deber de proporcionar información oportuna y veraz a los consumidores, en
relación con las interrupciones del servicio.

12. Con base en estos antecedentes, el SERNAC sostiene que se configuraron cuatro (4) hipótesis
infraccionales: (i) vulneración del derecho básico e irrenunciable de información veraz y oportuna
sobre los bienes y servicios ofrecidos; (ii) incumplimiento de términos y condiciones contractuales;
(iii) vulneración al deber de profesionalidad, y (iv) suspensión injustificada del servicio de agua
potable 10.

13. Fundado en lo anterior, en lo que interesa, el organismo demandante solicitó al juez de la instancia
lo siguiente 11:

(i) Se declare la responsabilidad infraccional de Aguas Andinas, por infracción de los
artículos 3° inciso primero, letras b) y e), 12, 23 y 25 de la LPDC.

10
Véase la demanda, pg. 14-28.
11
Véase la demanda, pg. 36 y 37.

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OCHO

(ii) Se condene a Aguas Andinas al máximo de las multas por cada una de las
infracciones imputadas y, de conformidad al artículo 53 C letra b), por cada uno de
los consumidores afectados.
(iii) Se condene a la demandada al pago de las indemnizaciones de perjuicios que
procedan de acuerdo con la LPDC.

14. Con fecha 17 de agosto de 2017, la demanda fue declarada admisible y se confirió traslado a la
demandada. Con fecha 24 de agosto la demanda fue notificada a nuestra representada.

15. Mediante presentación de fecha 5 de septiembre de 2017, Aguas Andinas interpuso excepciones
dilatorias en contra de la demanda del SERNAC y dedujo recurso de reposición con apelación en
subsidio en contra de la resolución que declaró admisible la demanda.

16. Mediante resolución de 13 de septiembre de 2017, el tribunal de la instancia resolvió:

(i) Rechazar las excepciones dilatorias que interpuso Aguas Andinas.
(ii) Rechazar el recurso de reposición en contra de la resolución que declaró admisible
la demanda.
(iii) Conceder el recurso de apelación subsidiario en contra de la resolución que
declaró admisible la demanda. Mediante sentencia de fecha 15 de mayo de 2018
dictada en causa rol N°11548-2017, la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago
rechazó el recurso y confirmó en lo apelado la resolución en cuestión.

17. Luego, con fecha 15 de septiembre de 2017, Aguas Andinas interpuso recurso de apelación en
contra de la resolución de 13 de septiembre de 2017 en cuanto rechazó las excepciones dilatorias
deducidas en contra de la demanda del SERNAC. Conociendo sobre esta apelación acumulada con
la indicada en el párrafo precedente, mediante sentencia de fecha 15 de mayo de 2018 dictada
en causa rol N°11548-2017, la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso y
confirmó en lo apelado la resolución del a quo.

18. El 29 de septiembre de 2017 Aguas Andinas presentó su contestación a la demanda, solicitando
el rechazo de todas las pretensiones del SERNAC, fundada en las siguientes defensas:
(i) No existe responsabilidad infraccional para Aguas Andinas bajo el imperio de la
LPDC, pues debe aplicarse el principio de especialidad contenido en la misma, en
relación con la Ley General de Servicios Sanitarios, cuerpo legal establecido en el
decreto con fuerza de ley N°382, de 1988, del Ministerio de Obras Públicas.
(ii) No existe responsabilidad indemnizatoria pues no existió un incumplimiento
contractual, dado que Aguas Andinas actuó con la debida diligencia y no concurren
en la especie los requisitos de la responsabilidad contractual.

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NUEVE

(iii) El corte de suministro se produjo por hechos imprevisibles e irresistibles (caso
fortuito), que afectaron directamente a Aguas Andinas, provocando la interrupción
del servicio.

19. Con fecha 20 de noviembre de 2017, se dictó la resolución que recibe la causa a prueba, la cual
fue notificada a ambas partes con fecha 14 de mayo de 2018. Dicha resolución fue objeto de
sendos recursos de reposición presentados por ambas partes, los que, a la fecha, no han sido
resueltos por el tribunal de la instancia.

20. En suma, la gestión pendiente se encuentra actualmente en la etapa probatoria.

IV. NORMAS DE LA LPDC CUYA APLICACIÓN EN LA GESTIÓN PENDIENTE PODRÍA CAUSAR UN EFECTO
INCONSTITUCIONAL

21. Las normas de la LPDC cuya aplicación en el caso concreto generarían un efecto contrario a la
CPR son las siguientes:
“Artículo 23.- Comete infracción a las disposiciones de la presente ley el proveedor
que, en la venta de un bien o en la prestación de un servicio, actuando con
negligencia, causa menoscabo al consumidor debido a fallas o deficiencias en la
calidad, cantidad, identidad, sustancia, procedencia, seguridad, peso o medida del
respectivo bien o servicio”
[…].

“Artículo 25.- El que suspendiere, paralizare o no prestare, sin justificación, un servicio
previamente contratado y por el cual se hubiere pagado derecho de conexión, de
instalación, de incorporación o de mantención será castigado con multa de hasta 150
unidades tributarias mensuales.
Cuando el servicio de que trata el inciso anterior fuere de agua potable, gas,
alcantarillado, energía eléctrica, teléfono o recolección de basura o elementos
tóxicos, los responsables serán sancionados con multa de hasta 300 unidades
tributarias mensuales”
[…].

“Artículo 53 C.- En la sentencia que acoja demanda, el juez, además de lo dispuesto
en el artículo Art. 170 del Código de Procedimiento Civil, deberá:
[…].
b) Declarar la responsabilidad del o los proveedores demandados en los hechos
denunciados y la aplicación de la multa o sanción que fuere procedente. La suma de
las multas que se apliquen por cada consumidor afectado tomará en consideración

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en su cálculo los elementos descritos en el artículo 24 y especialmente el daño
potencialmente causado a todos los consumidores afectados por la misma situación”
(subrayado es nuestro)
[…].

22. El inciso primero del artículo 23 establece la infracción típica general de la LPDC, la que gira en
torno al menoscabo que sufre el consumidor, atribuible a la negligencia del proveedor. Enseguida,
artículo 25 en su inciso primero precisa el supuesto infraccional relativo a la paralización o
suspensión de la prestación de un servicio de forma injustificada, en tanto que su inciso segundo
se refiere específicamente a la paralización del servicio de agua potable.

23. El mismo inciso segundo del artículo 25 establece la sanción aplicable al efecto, fijando un monto
máximo agravado de la multa que el juez tendrá que imponer.

24. Por último, el artículo 53 C, literal b), de la LPDC regula el contenido de la sentencia que acoja la
demanda, la que luego de declarar la responsabilidad del demandado, aplicará la multa que fuere
procedente, tomando en consideración los elementos que indica el artículo 24, cálculo que
deberá hacer “por cada consumidor afectado”.

25. Respecto del artículo 53 C, literal b), de la LPDC, cabe hacer notar que lo impugnado es la
aplicación en el caso concreto de la expresión “por cada consumidor afectado”, esto es, una
unidad de lenguaje que forma parte del precepto, que es autosuficiente y tiene la aptitud de
producir un efecto contrario a la CPR.

26. Sobre el particular, este Excelentísimo Tribunal ha dicho que:
“[…] la expresión precepto legal es equivalente a la de norma jurídica de rango legal,
la que puede estar contenida en una parte, en todo o en varios artículos en que el
legislador agrupa las disposiciones de una ley. Así, se ha razonado que una unidad de
lenguaje debe ser considerada un ‘precepto legal’, a la luz del artículo 93 de la
Constitución Política de la República, cuando tal lenguaje tenga la aptitud de producir
un efecto contrario a la Constitución (Roles N° 626/2007 y 944/2008). De este modo,
para que una unidad lingüística pueda ser considerada un precepto legal de aquellos
a que alude el artículo 93 de la Carta Fundamental, no es necesario que sea completa
sino autárquica o, en otros términos, que se baste a sí misma”12 (destacado es
nuestro).

12
STC de 14 de julio de 2009 (inadmisibilidad). Rol N°1416-09, considerando séptimo.

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27. Por su parte, tal como ya se indicó, estos preceptos legales son decisivos en la resolución de la
gestión pendiente, pues la pretensión infraccional del SERNAC ha sido precisamente fundada, en
lo que interesa, en los artículos 23, 25 y 53 C letra b) de la LPDC y, en su virtud, se solicita la
aplicación del máximo de multas por cada una de las infracciones y por cada consumidor afectado.

28. En tal sentido, resulta necesario reiterar que los artículos 23, inciso primero, y 25, incisos primero
y segundo, al establecer los tipos infraccionales que se imputan a nuestra representada y las
sanciones aplicables al efecto, en el evento de una sentencia condenatoria, necesariamente han
de ser aplicados por el juez de la instancia, con el correlato sancionatorio que los mismos preceptos
establecen.

29. En cuanto al artículo 53 C letra b) en aquella parte que señala “por cada uno de los consumidores
afectados”, en el mismo supuesto, incidirá directamente en la determinación de la cuantía de la
multa y su consideración es ineludible para resolver la pretensión infraccional en los términos que
ha sido planteada por el SERNAC. De ser acogida la demanda, el juez se verá en la obligación de
aplicar el precepto indicado, en cuyos términos procede la imposición de una multa “por cada uno
de los consumidores afectados”.

30. Al respecto, conforme lo ha señalado esta Magistratura, cuando la CPR exige para la procedencia
de esta acción constitucional que el o los preceptos cuya aplicación se impugna puedan resultar
decisivos en la resolución de la gestión pendiente: “[…] basta que el juez que conoce de la gestión
pendiente tenga la posibilidad de aplicar dicho precepto en la decisión que ha de adoptar y que, al
hacerlo, pueda vulnerarse la Constitución, independientemente de que existan otros preceptos
legales que también pueda considerar, los que deben estar asimismo indiscutiblemente
subordinados a la Ley Fundamental” 13 (destacado es nuestro).

31. Finalmente, cabe hacer presente que este requisito no distingue entre normas decisoria litis
(sustantivas) y ordenatoria litis (procesales) -perteneciendo a este último tipo el citado artículo 53
C letra b)-, tal como lo ha precisado la jurisprudencia de ese Excmo. Tribunal, al indicar que:

“[…] la Carta Fundamental no ha establecido diferencias en relación con el tipo o
naturaleza del precepto legal cuya inaplicabilidad se solicita, sino que ha aludido
genéricamente a las normas con rango o valor de ley, exigiendo solamente que pueda
resultar decisivo en la resolución de un asunto […] La reforma constitucional de 2005
ha dejado atrás, para estos efectos, la relevancia del debate entre las normas decisoria
y ordenatoria litis, que, como ha señalado este Tribunal, resulta una errada
extrapolación de figuras propias del recurso de casación en el fondo” 14.

13
STC de 9 de agosto de 2007. Rol N°634-2006, considerando octavo.
14
STC de 27 de enero de 2009. Rol N°1253-2008, considerando noveno.

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V. NORMAS CONSTITUCIONALES TRANSGREDIDAS

32. La aplicación en la gestión pendiente del inciso primero del artículo 23, de los incisos primero y
segundo del artículo 25, y del artículo 53 C letra b), en aquella parte que señala “por cada
consumidor afectado”, todos de la LPDC, producirá un efecto inconstitucional, transgrediendo
especialmente el contenido de los artículos 19 N°3 inciso sexto, 19 N°21, 19 N°24, 19 N°26 y 1°
inciso cuarto, todos de la CPR.

VI. CONFLICTOS DE CONSTITUCIONALIDAD DERIVADOS DE LA APLICACIÓN DE LAS NORMAS DE LA LPDC EN LA
GESTIÓN PENDIENTE

33. Se expondrá en este acápite la manera en que la aplicación de las normas objeto del presente
requerimiento provoca un efecto contrario a lo dispuesto en cada uno de los preceptos de la CPR
indicados en el apartado precedente.

A. Vulneración del artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR

34. El artículo 19 N° 3 inciso sexto de la CPR dispone:

“Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas:
[…].
3°. - La igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos.
[…]
[inciso sexto] Toda sentencia de un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en
un proceso previo legalmente tramitado. Corresponderá al legislador establecer
siempre las garantías de un procedimiento y una investigación racionales y justos.”
(Agregado y destacado es nuestro).

35. La aplicación de las disposiciones impugnadas en la gestión pendiente provoca una triple
vulneración de lo dispuesto en la disposición constitucional recién transcrita: (i) En primer lugar,
por la posible imposición de una sanción cuya cuantía es contraria a cualquier criterio de
proporcionalidad y de racionalidad; (ii) por la posibilidad de que en la gestión pendiente se aplique
un elevado número de sanciones por la verificación de una infracción única y unitaria, y, (iii) por
la existencia de dos procedimientos de carácter sancionador y la posibilidad de que en ambos se
sancione a nuestra representada por un mismo y único hecho.

A.1 Vulneración constitucional por la cuantía que alcanza el monto total de las multas
(proporcionalidad)

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TRECE

36. Siendo el establecimiento y la regulación de los procedimientos una materia propia de ley, el
artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR le impone al legislador el mandato de establecer siempre las
garantías de un procedimiento y una investigación racionales y justos.

37. Todo procedimiento establecido por la ley debe siempre reunir los caracteres de racionalidad y
justicia, atributos indispensables que le corresponde al legislador establecer. No son admisibles,
por tanto, los procedimientos irracionales o injustos, correspondiéndole al legislador no sólo
evitar esos extremos, sino que procurar positivamente que las reglas procedimentales que
establezca cumplan esos estándares constitucionales.

38. En este aspecto, el artículo 19 N°3 inciso sexto, en la parte que exige que los procedimientos sean
racionales y justos, no es sino una aplicación del principio de interdicción de la arbitrariedad, que
a partir de la libertad que el artículo 1° inciso primero de la Carta reconoce como intrínseco de
todas las personas, exige que el trato que el Estado dispense a esas personas libres sea el
correspondiente a ese atributo consustancial.

39. La aplicación de la unidad de lenguaje “por cada consumidor afectado”, contenida en el artículo
53 C letra b) de la LPDC, en conjunción con el inciso primero del artículo 23, e incisos primero y
segundo del artículo 25, trasgreden el mandato que el constituyente ha encomendado al
legislador de establecer siempre las garantías de un procedimiento racional y justo, pues de
aplicarse una multa por cada consumidor afectado, la cuantía de la sanción que podría ser fijada
en la sentencia resulta desproporcionada, según se mostrará en los párrafos siguientes.

40. La proporcionalidad ha sido tratada como un principio transversal en el ordenamiento jurídico y
dice relación, en lo que especialmente atañe al caso de autos, con que la sanción a aplicar
producto de una infracción resulte adecuada a su entidad o cuantía 15. Asimismo, se ha calificado
como “un principio de razonabilidad y sentido común” 16 y que apunta “a la interdicción de
actuaciones o intervenciones excesivas por parte de los poderes públicos” 17.

41. Actualmente el principio de proporcionalidad, según lo señala la doctrina, “ha experimentado un
auge extraordinario, y su utilización se ha generalizado en casi todas las esferas jurídicas, en
particular, en el derecho administrativo, en el que se ha convertido en un principio rector

15
BERMÚDEZ SOTO, Jorge, “Derecho Administrativo General”, segunda edición (Thomson Reuters, Santiago, 2008),
pg. 290.
16
PEREIRA MENAUT, Antonio, “Sistema Político y Constitucional de Alemania. Una introducción”, (Tórculo Edicións,
Santiago de Compostela, 2003), pg. 4.
17
ARNOLD, Rainer; MARTÍNEZ ESTAY, José Ignacio y ZÚÑIGA URBINA, Francisco, “El principio de proporcionalidad en la
Jurisprudencia del Tribunal Constitucional”, en Estudios Constitucionales, (Volumen 10, N°1, 2012), pg.68.

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CATORCE

fundamental, que opera como un límite material en aquella actividad estatal que actúa sobre el
ámbito de libertad de los ciudadanos” 18.

42. La doctrina, a mayor abundamiento, ha entendido a la proporcionalidad como un axioma implícito
e inherente a las reglas del Estado de Derecho 19; en particular se ha dicho que “se encuentra
subsumido en el ordenamiento constitucional chileno en la garantía genérica de los derechos
establecida constitucionalmente en las bases de la institucionalidad que dan forma al Estado de
Derecho (arts. 6° y 7°), en el principio de prohibición de conductas arbitrarias (art. 19 N°2), y en la
garantía normativa del contenido especial de los derechos (art. 19 N°26)” 20.

43. Por su parte, la jurisprudencia de ese Excmo. Tribunal ha expresado que el principio de
proporcionalidad goza de reconocimiento en nuestro ordenamiento constitucional, y sobre el
particular ha fundado su vigencia precisamente en el artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR:

“Que el derecho a un procedimiento justo y racional no sólo trasunta aspectos
adjetivos o formales, de señalada trascendencia como el acceso a la justicia de
manera efectiva y eficaz, sino que también comprende elementos sustantivos de
significativa connotación material como es -entre otras dimensiones- garantizar la
proporcionalidad de las medidas adoptadas en su virtud” 21 (destacado es nuestro).

44. Asimismo, la jurisprudencia de este Excmo. Tribunal ha establecido el principio de
proporcionalidad como un estándar de medición entre un medio -una norma o regulación- y un
fin -el objetivo perseguido por la norma o regulación-. En ese sentido ha dicho que:

“[…] el legislador no puede tratar de alcanzar objetivos constitucionalmente legítimos
de un modo abiertamente desproporcional y, por ende, intolerable para quien
experimenta tal diferencia” 22 (destacado es nuestro).

45. A la luz de este principio, corresponde dilucidar si la cuantía de las multas que podría recibir Aguas
Andinas sobre la base de lo estipulado en la unidad de lenguaje impugnada se ajusta al estándar
“medio a fin” que debe observar el legislador al establecer la norma, o si, por el contrario, ese
efecto resulta “desmedido”, traduciéndose en una sanción desproporcionada o de “severidad
excesiva”.

18
FERNÁNDEZ NIETO, Josefa, “Principio de proporcionalidad y derechos fundamentales: una perspectiva desde el
derecho público común europeo”, (Dykinson, Madrid, 2008), pg. 286.
19
NOGUEIRA ALCALÁ, Humberto, “Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales”, Tomo I (Librotecnia,
Santiago, 2008), pg. 246.
20
NOGUEIRA ALCALÁ, Humberto, “El principio de proporcionalidad y su aplicación en Sudamérica por la justicia
constitucional, con especial mención al Tribunal Constitucional chileno”, en Carbonell, Miguel (Coordinador) El
principio de proporcionalidad en la interpretación jurídica, (Librotecnia, Santiago, 2010), pg.374.
21
STC de 21 de octubre de 2010, Rol N°1518-09, considerando vigésimo octavo.
22
STC de 11 de diciembre de 2007. Rol N°790-07, considerando vigesimoséptimo.

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QUINCE

46. Para poder apreciar la desproporción o severidad excesiva de la sanción que podría ser aplicada a
Aguas Andinas, en cuanto a su cuantía, debemos atender, interpretando sistemáticamente las
normas aplicables al caso, al número de consumidores que habrían sido afectados por el corte en
el suministro de agua potable, materia de la demanda del SERNAC.

47. Sobre el particular, es necesario hacer referencia al procedimiento administrativo sancionador
(Expediente N°4.055-2017) que la Superintendencia de Servicios Sanitarios (“SiSS”) ordenó
instruir en contra de Aguas Andinas, mediante Resolución Exenta N°3007 de 16 de agosto de 2017
(“Resolución N°3007”), a partir de los mismos hechos en que se funda la demanda del SERNAC,
materia de la gestión pendiente que motiva este requerimiento.

48. En el contexto de dicho procedimiento sancionador, la SiSS señaló en referida Resolución N°3007
que los clientes afectados por el referido corte de suministro de febrero de 2017 ascendieron a
un total de 1.183.241 (un millón ciento ochenta y tres mil doscientos cuarenta y uno).

49. De acuerdo con ello, si consideráramos solo una de las infracciones que se atribuyen a nuestra
representada (artículo 25 inciso primero) 23, y asumiendo que el universo de afectación
determinado por la SiSS fuese correcto, la aplicación de la multa más elevada por cada consumidor
afectado podría ascender a la cantidad de 354.972.300 UTM, lo que resulta de multiplicar 300 UTM
(artículo 25 inciso segundo), por cada uno de los 1.183.241 hogares afectados (artículo 53 C letra
b).

50. En resumen, los impugnados artículos 23 y 25 de la LPDC, establecen, para el caso concreto, el
tipo infraccional y la multa (que podría ascender hasta 300 UTM), en tanto que el artículo 53 C
letra b) de la misma ley contiene el mencionado “elemento multiplicador”. De este modo, del
conjunto de estos preceptos se obtiene la siguiente fórmula de cálculo:

Número de infracciones x (hasta) 300 UTM x universo de afectados

51. Para apreciar de mejor forma el monto antes obtenido, a continuación, se expone un cuadro con
el valor expresado en moneda nacional y otras equivalencias, el cual se apoya en la Nota
Metodológica elaborada por el perito economista Sr. Herman Bennet acompañada en un otrosí
de esta presentación 24:

354.972.300 UTM equivalen a:

23
Pues como se ha dicho, la demanda del SERNAC considera cuatro (4) hipótesis infraccionales. Véase la
demanda, pp. 14-28.
24
Véase Nota Metodológica acompañada, sección “anexo explicativo de los cálculos realizados”, letra c)
“valores alternativos de la UF y UTM”, pg. 3-4.

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DIEZ Y SEIS

1.- $16.790.544.762.300 pesos chilenos 25(dieciséis billones setecientos
noventa mil quinientos cuarenta y cuatro millones setecientos sesenta y
dos mil trescientos pesos chilenos).
2.- Aproximadamente US$27.761.000.000 (veintisiete mil setecientos
sesenta y un millones de dólares estadounidenses 26.
3.- Aproximadamente el 35% del presupuesto de la Nación para el año 2018,
el cual asciende a la cantidad de $48.420.851.596.000 pesos chilenos 27.
4.- Cercano a la suma que disponen dos de las reparticiones con más
presupuesto en nuestro país, a saber, el Ministerio de Educación y el
Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que juntos representan el 38,6%
del Presupuesto de la Nación 28.
5.- Corresponde a 17 veces la suma del presupuesto de la Nación 2018 para
financiar el acceso gratuito a las universidades y a los institutos
profesionales y centros de formación técnica 29.

52. Es difícil no calificar el monto de la multa analizada como severamente excesiva dadas las cifras
antes mostradas, sugiriendo el sentido común que estas magnitudes resultan desproporcionadas,
más aún si se tiene en consideración las particularidades del evento que habrían dado origen a las
pretensiones del SERNAC.

53. En relación con la desproporción de una sanción, ese Excmo. Tribunal recientemente ha señalado
que
“Una sanción puede tener una variedad de justificaciones o funciones, entre ellas, la
retribución y la disuasión. Es posible sostener, asimismo, que la opción por el tipo de
función con que se establece una sanción es, generalmente, una materia de política
pública a ser determinada por el legislador. Sin embargo, también es cierto que la
severidad de una sanción no puede carecer de límite. Del principio que exige
racionalidad y justicia en los procedimientos se desprende la prohibición de establecer
sanciones de severidad excesiva […]
Independientemente de que se admita que una sanción puede tener, efectivamente,
una función disuasiva, en especial en el ámbito regulatorio-económico, la severidad
de la sanción que merece la conducta infraccional no puede estar desligada de la

25
El valor de la UTM al mes de abril de 2018 corresponde a 47.301 pesos chilenos.
26
Cálculo realizado de acuerdo con el dólar observado al día 5 de abril del año en curso, correspondiente a
604,81 pesos chilenos.
27
Dato obtenido desde la página electrónica: https://www.bcn.cl/presupuesto/periodo/2018. Consultado con
fecha [23.05.2018].
28
Ibíd.
29
De acuerdo con lo señalado en la Partida 09, Capítulo 01, Programa 30, del presupuesto del Ministerio de
Educación para el año 2018, la suma corresponde a 992.973.120.000 pesos chilenos. Información obtenida de
http://www.dipres.gob.cl/597/articles-168477_doc_pdf.pdf. Consultado con fecha [23.05.2018].

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DIEZ Y SIETE

justicia o proporcionalidad derivada de la gravedad asociada a la conducta (en
abstracto y en concreto) y a quien la ha cometido […]
[…] es rol de este Tribunal verificar que la estructura de los regímenes legales
sancionatorios no vulnere la racionalidad y justicia que la Carta Fundamental ha
querido asegurar a todas las personas” (destacado y subrayado son nuestros) 30.

54. Sobre el particular, la Magistratura Constitucional advierte en la misma sentencia que no se está
aludiendo a una proporcionalidad rigurosa o casi matemática, sino a una situación en que la ley
provea los mecanismos para evitar una reacción punitiva del Estado desproporcionada y, por
ende, injusta, en los términos que el artículo 19 N°3 inciso sexto le encomienda al legislador
establecer respecto a las garantías de todo procedimiento: racionalidad y justicia.

55. Aun en el ámbito de los ilícitos civiles, esa Magistratura ha indicado que

“La regulación legal debe ser razonable, no arbitraria, sirviendo como referencia del
juicio de razonabilidad la concurrencia del principio de proporcionalidad, determinado
por la relación coherente entre los medios utilizados y los fines legítimos
perseguidos” 31 (destacado es nuestro).

56. En ese caso concreto el Tribunal estimó que el fin del precepto que se cuestionaba consistía en
asegurar el adecuado funcionamiento del sistema concesionado de infraestructura, ya que como
el valor unitario de la infracción podría no justificar su cobro judicial por parte de la concesionaria
y con ello propender a una masificación de una práctica de no pago por parte del usuario, se
sostiene que el alto valor de la multa (40 veces el pago incumplido) representa un elemento
disuasivo de la generalización de conductas que pongan en riesgo dicho sistema 32.

57. Ahora bien, el fin lícito que identifica la citada sentencia no es asimilable al caso que se ventila en
la gestión pendiente. No se trata aquí de una conducta infraccional que se reitere en el tiempo y
que por su baja connotación permita la elevación de la cuantía por expresa disposición de la ley,
sino que, por el contrario, puede consistir incluso en un hecho aislado, cuya sanción a determinar
por el juez contiene un elemento multiplicador que no reconoce límite alguno, el cual escapa a la
razonabilidad que exige esa sentencia.

Asimismo, la cuantía de la multa que podría imponerse a nuestra representada no tiene el fin de
resarcir al afectado (indemnización compensatoria), sino que se trata de una sanción infraccional
cuyo monto es a beneficio fiscal.

30
STC de 14 de noviembre de 2017. Rol N°3014-16, considerando 22°
31
STC de 26 de diciembre de 2006. Rol N°541-06, considerando decimoquinto.
32
Ibíd, considerando decimosexto.

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DIEZ Y OCHO

58. Con todo, es necesario hacer presente que los efectos patrimoniales derivados de la imposición
de una multa son distintos cuando su destinatario es una persona natural, comparados con
aquellos casos en los cuales la sanción va dirigida en contra de una persona jurídica que transa sus
valores en bolsa.

59. En tal sentido, para las personas naturales los efectos patrimoniales de una sanción solo se
materializan de manera definitiva una vez que se haya puesto término al proceso de revisión de
la misma; en cambio, no ocurre lo mismo en el caso de las personas jurídicas que transan sus
acciones públicamente como en el caso de la requirente. Ello ya que, una vez que la información
se torna disponible en el mercado, los analistas bursátiles proceden a cuantificar los grados de
exposición de la compañía considerando la probabilidad y cuantía de una sentencia condenatoria,
lo que en la práctica se traduce en una variación del valor de las acciones y sus volúmenes de
transacción. El mercado se adapta a una mayor velocidad que aquella con la que transcurre el
proceso de revisión de los méritos de una sanción y los efectos bursátiles se verifican de manera
inmediata.

60. Desde un punto de vista regulatorio, los emisores de valores de oferta pública se encuentran
sujetos a un conjunto de normas legales y contables que tienen por objeto que la información de
la compañía emisora sea trasladada prontamente al mercado 33. Es por las razones antes
expuestas, que solicitamos a este Excmo. Tribunal tener presente estas características particulares
del mercado de valores al fundar su decisión.

61. Directamente relacionado con todo lo anterior, cabe hacer presente que recientemente el
legislador, consciente del problema que genera la aplicación irrestricta del precepto y para efectos
de proveer una morigeración del resultado, quizá no del todo suficiente, mediante Boletín
N°9369-03 se encuentra tramitando un proyecto de ley que modifica la LPDC y que incorpora el
siguiente nuevo artículo 24 A:

“Artículo 24 A.- Tratándose de infracciones que afecten el interés colectivo o difuso
de los consumidores, el tribunal graduará la multa de acuerdo a lo señalado en el
artículo precedente y al número de consumidores afectados.

El tribunal podrá, alternativamente, aplicar una multa por cada uno de los
consumidores afectados, siempre que se tratare de infracciones que, por su
naturaleza, se produzcan respecto de cada uno de ellos. No procederá esta opción
en los casos en que conste en el proceso que el proveedor ha reparado de manera

33
Sobre el particular, ver Estado Financiero de Aguas Andinas S.A correspondiente al año 2017, página 63
“pasivos contingentes”. Documento en su versión electrónica se encuentra disponible en:
https://www.aguasandinasinversionistas.cl/~/media/Files/A/Aguas-IR-v2/financial-
statements/es/2017/aguas-andinas-estados-financieros-consolidados-ifrs-diciembre-2017.pdf.[Consultado
23.05.2018]

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DIEZ Y NUEVE

íntegra y efectiva el daño causado a todos los consumidores afectados, supuesto en
el cual se aplicará, por concepto de multa, un monto global, conforme a lo señalado
en el inciso anterior.

Con todo, el total de las multas que se impusieren en estos casos no podrá exceder el
30% de las ventas de la línea de producto o servicio objeto de la infracción, efectuadas
durante el período en que ésta se haya prolongado, o el doble del beneficio económico
obtenido como resultado de la infracción.

En caso de tratarse de un proveedor que pertenezca a alguna de las categorías
contenidas en el inciso segundo del artículo segundo de la ley Nº 20.416, el total de
las multas no podrá exceder el 10% de las ventas de la línea de producto o servicio
objeto de la infracción, efectuadas durante el período en que ésta se haya
prolongado, o el doble del beneficio económico obtenido como resultado de la
infracción.

El monto de la multa a que se refieren los dos incisos anteriores se determinará
tomando en consideración el número de consumidores afectados y los criterios a que
se refiere el inciso séptimo del artículo precedente y no podrá exceder de 45.000
unidades tributarias anuales (destacado es nuestro).

Como puede apreciarse, la incorporación de este artículo que aún no rige en nuestro
ordenamiento, reconoce un expreso límite al monto de la sanción que el juez podrá determinar en
su sentencia, el que, en ningún caso, podrá exceder de las 45 mil unidades tributarias anuales, lo
que equivale a aproximadamente 42 millones de dólares 34. Suma que puede parecer también
excesiva, pero que al menos considera un tope máximo, el cual en el caso concreto resulta muy
inferior a la cifra que podría ser establecida respecto de Aguas Andinas en la tramitación de la
gestión pendiente (alrededor de un 0,15% por ciento del posible monto), según se explicó en
párrafos anteriores 35.

62. En virtud de lo expuesto, aparece de manifiesto que los artículos 23 inciso primero y 25 incisos
primero y segundo de la LPDC, que establecen el tipo infraccional y la multa que podría ascender
a 300 UTM, en conjunto con el artículo 53 C letra b) de la misma norma, en aquella parte que
señala “por cada consumidor afectado” (elemento multiplicador), siendo aplicables en la especie
y decisorios en la resolución de la causa de la instancia, producirán como resultado la infracción
al artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR, por lo que deben ser declarados inaplicables para el caso
concreto.

34
Cálculo realizado según el valor de la UTA al mes de abril de 2018, equivalente a $567.612 pesos chilenos y el
dólar observado al día 5 de abril del año en curso, correspondiente a 604,81 pesos chilenos.
35
Como se vio, la cuantía de la sanción que podría imponerse a Aguas Andinas de acuerdo con la aplicación de
los preceptos vigentes correspondería a 27.761 millones de dólares estadounidenses.

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VEINTE

A.2 Vulneración constitucional por la imposición de tantas multas como consumidores afectados

63. La racionalidad y justicia que el legislador debe establecer en todo procedimiento que regule, en
los términos señalados por el inciso sexto del artículo 19 N°3 de la CPR, también ha sido el
fundamento para sustentar la prohibición de que nadie pueda ser juzgado y/o sancionado dos o
más veces por un mismo hecho, en lo que se conoce como principio de non bis in idem.

64. Sobre el particular, se ha dicho que este principio, “por una parte, se trata de una prohibición de
punición múltiple por un mismo hecho, que se hace operativa como estándar sustantivo de
adjudicación; por otra, de una prohibición de juzgamiento múltiple por un mismo hecho, que se
hace operativa como estándar de clausura procesal” 36.

65. La jurisprudencia de ese Excmo. Tribunal Constitucional ha sostenido que de la racionalidad y
justicia que se exige en todo procedimiento deriva la prohibición de que nadie pueda ser juzgado
ni condenado dos o más veces por un mismo hecho, desprendiéndose así el principio non bis in
idem en su doble dimensión: prohibición de un doble juzgamiento y prohibición de una doble
sanción.

En efecto, tal como lo ha indicado esa Magistratura
“cabe señalar que el principio ‘non bis in idem’, en cuya virtud nadie puede ser juzgado
ni condenado doblemente por un mismo hecho, deriva de la dignidad de la persona
humana y encuentra cobertura primordialmente en el artículo 19 N°3, de la Carta
Fundamental, tanto en el párrafo sexto, cuando previene que ‘corresponderá al
legislador establecer siempre las garantías de un procedimiento y una investigación
racionales y justos’” 37 (destacado es nuestro).

66. De acuerdo con lo anterior, existe una vulneración del principio non bis in idem -y, por tanto, de
la racionalidad y justicia que el legislador debe procurar en todo procedimiento- en el evento que
un mismo sujeto sea condenado y/o juzgado dos o más veces por un mismo y único hecho.

67. Se ha entendido que lo anterior tiene lugar si entre ambos procedimientos y/o condenas existiere
identidad de hecho, de sujeto y de fundamento.

Al respecto se ha señalado que

36
MAÑALICH, Juan Pablo, “El principio ne bis in idem frente a la superposición del derecho penal y el derecho
administrativo sancionatorio”, en Política Criminal (Revista Electrónica, Volumen 9, N°18, 2014) pg.547. Véase:
https://dx.doi.org/10.4067/S0718-33992014000200008. Visitado el 18 de abril de 2018.
37
STC de 10 de enero de 2017. Rol N°3000-16, considerando séptimo.

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“Este principio [non bis in idem] supone que no recaiga duplicidad de sanciones […]
en los casos en que se aprecie identidad del sujeto, hecho y fundamento” 38 (destacado
y agregado son nuestros).
“En todo caso, en su base este mandato [el del principio non bis in idem] tiene como
principal destinatario al legislador, con el objeto de evitar doble sanción sobre la base
de la triple identidad de sujetos, de hechos y de fundamentos jurídicos. En este caso,
el juez constitucional tendrá la misión de contener esta doble punición, mientras que
la Administración y los jueces deberán evitarla con las técnicas que le entrega la
hermenéutica frente a un caso en concreto” 39 (destacado y agregado son nuestros).

68. Como se ha señalado, a partir de lo dispuesto por el artículo 53 C letra b) de la LPDC, se persigue
en la gestión pendiente la condena de Aguas Andinas al pago de tantas multas como consumidores
hubieren sido afectados por los cortes en el suministro de agua potable. Esto supone la aplicación
de múltiples sanciones de multa a partir de un hecho único y unitario, lo cual constituye una grave
vulneración de lo dispuesto en el inciso sexto del artículo 19 N°3 de la CPR, pues también por esto
carece de toda racionalidad y justicia.

69. De estimarse por el juez de la gestión pendiente que Aguas Andinas debe ser sancionada, nuestra
representada podría ser objeto de la imposición de un número de multas equivalente al número
de consumidores afectados, todo a partir de un mismo y único hecho de carácter unitario.

70. Es necesario destacar que la suspensión en el suministro de agua potable -de considerarse una
infracción a las normas de la LPDC- debe estimarse como una sola infracción, la cual se comete en
contra de un colectivo de consumidores. Al respecto se ha señalado que
“La lógica pareciera indicar que efectivamente, en casos de interrupción de servicios
básicos, se trata de un solo hecho y, es por eso que la infracción es única, la cual se
comete en contra de un colectivo de consumidores” 40.

71. En el caso concreto, el hecho que podría estimarse como infracción es la imposibilidad de operar
las plantas de potabilización del agua cruda (que como expusimos, se debió a circunstancias
imprevistas e irresistibles). Este hecho unitario fue el desencadenante que, dadas las
características del servicio, determinó la suspensión del suministro que afectó a un colectivo de
consumidores.

38
MESEGUER YERBA, Joaquín, “El principio ‘non bis in idem´ en el procedimiento administrativo sancionador”,
(Bosch, Barcelona, 2000), pg.13.
39
CORDERO QUINZACARA, “Los principios que rigen la potestad sancionadora de la Administración en el Derecho
Chileno”, en Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. XLII. 2014. pg.428.
40
MOMBERG URIBE, Rodrigo, “Acción de interés colectivo, ámbito de aplicación de la Ley N°19.496 y régimen de
multas”, en Revista Chilena de Derecho Privado, N°23, pg.422.

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VEINTE Y DOS

72. Por lo tanto, la suspensión del servicio de agua potable constituye un solo hecho, que, de
estimarse infracción, amerita una sola sanción. Sin embargo, en virtud de lo dispuesto por el
artículo 53 C letra b) de la LPDC, esta infracción única podría ser sancionada con más de un millón
de multas en la gestión pendiente 41.

73. En efecto, utilizando como referencia el universo de afectación determinado por la SiSS mediante
la Resolución N°3007, los clientes afectados por el corte de suministro ascendieron a un total de
1.183.241 (un millón ciento ochenta y tres mil doscientos cuarenta y uno), de modo que, ante la
constatación de una sola infracción, Aguas Andinas sería sancionada con la imposición de
1.183.241 multas, es decir, una multa por cada consumidor afectado.

74. Adicionalmente, debe recordarse que la demanda de SERNAC considera 3 hipótesis infraccionales
más 42, adicionales al corte de suministro, de modo que respecto de cada una de ellas también se
podría aplicar una multa por cada consumidor afectado. De tal manera, si se aplica una multa por
cada consumidor afectado, respecto de cada una de las infracciones unitarias alegadas por
SERNAC, Aguas Andinas podría ser objeto de la aplicación de 4.732.964 multas (esto es, las 4
infracciones multiplicadas por 1.183.241 consumidores afectados).

75. Lo anterior constituye una grave vulneración del principio non bis in idem, y de lo establecido por
el inciso sexto del artículo 19 N°3 de la CPR pues carece de toda racionalidad y justicia la posibilidad
de sancionar una única infracción con más de un millón de multas.

76. En virtud de lo expuesto en esta sección, aparece de manifiesto que el artículo 53 C letra b) de la
LPDC en aquella parte que señala “por cada consumidor afectado”, siendo aplicable en la especie
y decisorio en la resolución de la causa de la instancia, producirá como resultado una nueva
infracción al artículo 19 N°3 inciso sexto de la CPR, por lo que debe ser declarado inaplicable para
el caso concreto.

A.3 Vulneración constitucional que provoca la existencia paralela de dos procedimientos de carácter
sancionatorio y la posible aplicación de una doble sanción

77. Como se expusiera en el apartado anterior, en virtud de la exigencia de racionalidad y justicia que
debe imperar en todo procedimiento nadie puede ser juzgado ni condenado dos veces por un
mismo hecho.

41
Esta aplicación de sanciones múltiples en la gestión pendiente es sin perjuicio de la sanción que la SiSS podría
aplicar en el marco del procedimiento administrativo sancionador que lleva en contra de Aguas Andinas por los
mismos hechos en que se funda la demanda de SERNAC.
42
Véase la demanda, pp. 14-28.

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VEINTE Y TRES

78. Sin embargo, a partir de lo dispuesto por las normas de la LPDC que son objeto de este
requerimiento, se produce una nueva vulneración del inciso sexto del artículo 19 N°3 de la CPR,
pues en el caso concreto, se encuentran en actual tramitación dos procedimientos sancionatorios
en los que Aguas Andinas podría ser sancionada a partir de un mismo hecho y con un mismo
fundamento.

79. Como es de conocimiento de S.S. Excelentísima, la actividad de prestación de servicios sanitarios
se encuentra regulada por cuerpos normativos especiales: entre otros, por la ley N°18.902 que
crea la SiSS; por el Decreto con Fuerza de Ley (“DFL”) N°382, de 1988, del Ministerio de Obras
Públicas, (“Ley General de Servicios Sanitarios”), y por el DFL N°70, de 1998, del Ministerio de
Obras Públicas (“Ley de Tarifas”).

80. Al respecto, la Ley General de Servicios Sanitarios, señala su ámbito de regulación en su artículo
primero, el cual señala:
“Están comprendidas en las disposiciones de la presente ley: 1. Las disposiciones
relativas al régimen de explotación de servicios públicos destinados a producir y
distribuir agua potable y a recolectar y disponer aguas servidas, servicios
denominados en adelante, servicios sanitarios. 2. Las disposiciones relativas al
régimen de concesión para establecer, construir y explotar servicios sanitarios. 3. La
fiscalización del cumplimiento de las normas relativas a la prestación de los servicios
sanitarios. 4. Las relaciones entre las concesionarias de servicios sanitarios y de éstas
con el Estado y los usuarios” (destacado es nuestro).

81. Por su parte, de acuerdo con el artículo 2° de la ley N°18.902 que crea la SiSS:
“Corresponderá a la Superintendencia de Servicios Sanitarios la fiscalización de los
prestadores de servicios sanitarios, del cumplimiento de las normas relativas a
servicios sanitarios y el control de los residuos líquidos industriales que se encuentren
vinculados a las prestaciones o servicios de las empresas sanitarias, pudiendo al
efecto, de oficio o a petición de cualquier interesado, inspeccionar las obras de
infraestructura sanitaria que se efectúen por las prestadoras, tomando conocimiento
de los estudios que le sirven de base” (destacado es nuestro).

82. Luego, las disposiciones transcritas en los dos párrafos anteriores deben relacionarse con el Título
III “Procedimiento y Sanciones” de la ley N°18.902 que crea a la SiSS, y específicamente con su
artículo 11 inciso primero, el cual señala:
“Los prestadores de servicios sanitarios que incurrieren en alguna infracción a las
leyes, reglamentos y demás normas relacionadas con los servicios sanitarios, o en
incumplimiento de las instrucciones, órdenes y resoluciones que dicte la
Superintendencia, podrán ser objeto de la aplicación por ésta, sin perjuicio de las

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VEINTE Y CUATRO

establecidas específicamente en esta ley o en otros cuerpos legales o reglamentarios,
de algunas de las siguientes multas a beneficio fiscal en los siguientes casos: […]”
(destacado es nuestro).

83. En suma, nos encontramos ante una actividad regulada por normas especiales que detallan las
exigencias técnicas que se deben cumplir para la prestación de los servicios sanitarios, regulan los
diferentes tipos de responsabilidades en los que pueden incurrir los prestadores de esta clase de
servicios y que crean un organismo fiscalizador sectorial: la SiSS.

84. Puesto que la SiSS es el organismo público especializado al cual la ley encomienda la fiscalización
y control de las empresas sanitarias, en ejercicio de sus facultades -como hemos enunciado-, dio
inicio al procedimiento administrativo sancionador Expediente N°4.055-2017 en contra de Aguas
Andinas, el cual dice relación con los mismos hechos alegados por SERNAC y que se ventilan en la
causa rol C-21203-2017 ante el Cuarto Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago. Este
procedimiento se encuentra actualmente su etapa de finalización, habiéndose vencido el término
probatorio el pasado 29 de noviembre de 2017, por lo que solo resta que se dicte la resolución
final.

85. El legislador infringe la racionalidad y la justicia que el artículo 19 N°3 inciso sexto le ordena
proveer en los procedimientos que regule, pues ha establecido una superposición de dos
estatutos sancionatorios aplicables a los prestadores de servicios sanitarios, y con ello, la
posibilidad de que se verifiquen en forma paralela dos procedimientos de carácter sancionador
en contra de un mismo sujeto, por los mismos hechos y con idéntico fundamento, lo cual redunda
en una nueva infracción del principio non bis in idem.

86. En la especie, se satisface en plenitud la exigencia de triple identidad que configura una
vulneración de principio non bis in ídem:
(i) Un mismo hecho: suspensión del suministro de agua potable.
(ii) Un mismo sujeto: Aguas Andinas.
(iii) Un mismo fundamento: en tanto se apliquen a las empresas sanitarias, las
disposiciones de carácter sancionador contenidas en la LPDC compartirían
el mismo fundamento de la normativa sanitaria, esto es, el resguardo de la
salubridad pública mediante la continuidad en la prestación de los servicios.

Lo anterior también ha sido reconocido por la jurisprudencia, la que ha
señalado: “Que, del análisis conjunto de la normativa referida, se desprende
que tanto la de carácter sanitario, como la protectora de los derechos del
consumidor tienen en común y como bien jurídico resguardado la salud
pública” 43 (destacado y subrayado son nuestros).

43
SCA Punta Arenas de fecha 7 de abril de 2006. Rol N°5-2006, considerando tercero.

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87. En consecuencia, entre ambos procedimientos sancionatorios concurren todos los elementos de
triple identidad necesarios para que se configure una vulneración del principio non bis in idem en
su aspecto de prohibición de un doble juzgamiento.

88. Existe un peligro real de que Aguas Andinas sea doblemente sancionada, a partir de lo dispuesto
por la normativa sanitaria y también por las normas de la LPDC tantas veces citadas, lo cual
constituye una nueva vulneración del principio non bis in idem en su aspecto de prohibición de
una doble sanción.

89. Lo anterior es atentatorio de la exigencia contenida en el inciso sexto del artículo 19 N°3 de la
CPR, pues no se podría considerar que el legislador ha dado cumplimiento al deber de establecer
siempre las garantías de un racional y justo procedimiento si a partir de las disposiciones objeto
de reproche, un mismo sujeto puede ser sometido a dos procedimientos y ser objeto de dos o
más sanciones por un mismo hecho, por lo que tales preceptos deben ser declarados inaplicables
para el caso concreto.

B. Vulneración del artículo 19 N°21 inciso primero de la CPR, en relación con el artículo 19 N°26 de la
misma Carta Fundamental

90. El artículo 19 N°21 inciso primero de la CPR, establece:

“Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas: […]

21°. - El derecho a desarrollar cualquiera actividad económica que no sea contraria
a la moral, al orden público o a la seguridad nacional, respetando las normas legales
que la regulen”.

91. Por actividad económica se entienden todos aquellos actos de comercio que se concreten en la
producción de bienes y servicios de cualquier naturaleza a cambio de una contraprestación
pecuniaria, reconociéndose y amparándose la libertad para actuar sin obstáculos, sea en el
ámbito nacional o internacional, pudiendo iniciar y proseguir la actividad con autonomía en la
dirección y administración 44.

92. Esa Magistratura, en cuanto al significado del concepto “actividad económica” y el derecho a
desarrollarla, ha sostenido que:
“toda persona, sea ésta persona natural o jurídica, tiene la facultad de iniciar y
mantener con libertad cualquiera actividad lucrativa en las diversas esferas de la vida
económica, garantizando, por consiguiente, la norma constitucional [refiriéndose al

44
VIERA ÁLVAREZ, CHRISTIAN, “La Libre Iniciativa Económica en La Constitución Chilena. Una revisión crítica a su
práctica política”, (LOM Ediciones, Santiago, 2015), pg. 141.

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VEINTE Y SEIS

artículo 19 N°21], entre otras actividades, la realización de actividades productivas,
de servicios y de comercialización de todo tipo de bienes, bajo dos grandes
condiciones: la primera, que la actividad a realizar no sea, considerada en sí misma,
ilícita, y lo son sólo las que la propia CPR menciona genéricamente, esto es, las
contrarias a la moral, al orden público y a la seguridad nacional, y la segunda, que la
actividad económica a realizar se ajuste a las normas legales que la regulen” 45
(agregado y destacado son nuestros).

93. En este orden de ideas, la Comisión de Estudio de la Nueva Constitución hizo presente en su
Informe Final que este derecho fundamental tiene por objeto “[…] garantizar a todas las personas
la libre iniciativa privada para desarrollar cualquier actividad económica, sin más limitaciones que
las que establezca la Constitución y siempre que no sean contrarias al interés nacional y una ley lo
declare así” 46.

94. En definitiva, en atención a la importancia que reviste para el Orden Público Económico las normas
que se refieren a la libertad de empresa o al desarrollo de una actividad económica, este derecho
posee un expreso reconocimiento en la CPR, y en tanto derecho fundamental, el constituyente y
el legislador estimaron necesario introducir mecanismos jurisdiccionales para protegerla ante un
eventual desconocimiento, conculcación o vulneración, entre ellos la acción de protección de
derechos fundamentales, la garantía especial del recurso de amparo económico y, por cierto, en
tanto se contiene en un precepto de la CPR, la acción de inaplicabilidad por inconstitucionalidad.

95. Ahora bien, no se trata de que una actividad económica lícita esté exenta de regulaciones o que
el legislador no pueda establecer requisitos para su ejercicio, previendo sanciones para el
incumplimiento en que incurra el prestador o quedar sujeta a la fiscalización de un ente
administrativo. Por lo mismo, el referido artículo 19 N°21 constitucional establece como condición
de este derecho, el que este se ejercite “respetando las normas legales que la regulen”.

96. Debe recordarse que, en el caso concreto, nuestra representada es una concesionaria de servicio
público, cuya actividad económica consiste en proveer a la comunidad servicios sanitarios,
ejecutando los servicios públicos de producción y distribución de agua potable, recolección de
aguas servidas y disposición de las mismas, cuyo principal marco normativo se encuentra en la Ley
General de Servicios Sanitarios, cuerpo legal que, entre otras exigencias, impone a los que deseen
ejercer esta actividad el requisito de constituirse como una sociedad anónima de objeto único.

97. En tal sentido, el ordenamiento jurídico establece respecto de esta actividad económica un
regulador especial, la SiSS, cuya función es señalada en forma genérica por el artículo 2° de la ley

45
STC de fecha 20 de octubre de 1998. Rol N°280, considerando vigésimo segundo.
46
Informe Final de la CENC, página 30. Referido en NAVARRO BELTRÁN, ENRIQUE, “La Libertad Económica y su
Protección” en Revista Chilena de Derecho, año 2010, Vol.28. N°2, Santiago, p. 300.

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N°18.902, esto es, la fiscalización de los prestadores de servicios sanitarios y el cumplimiento de
las normas relativas a esta materia, preceptiva que prevé multas a beneficio fiscal y otras
sanciones administrativas respecto a los concesionarios que infrinjan las leyes, reglamentos y
demás normas relacionadas con los servicios sanitarios, o bien, incumplan las instrucciones,
órdenes y resoluciones que dicte la SiSS. Asimismo, puesto que esta actividad trata de la provisión
de un servicio público, nuestra representada reviste la calidad de proveedora, en los términos de
la LPDC, resultándole aplicables las normas que este cuerpo legal establece.

98. Considerando lo expuesto y que el derecho a desarrollar cualquier actividad económica lícita se
debe ejercer “respetando las normas legales que la regulen”, no resulta admisible que esa
preceptiva legal prevea la imposición de sanciones de tal entidad que su efectiva aplicación, en
definitiva, afecte el derecho en su esencia, impidiendo su libre ejercicio, como ocurre en la
especie, vulnerando el artículo 19 N°26 de la Constitución.

Desde luego, bien pueden las normas legales regular, complementar o limitar las actividades
económicas que se tiene el derecho de ejercer, tal como lo admite el referido artículo 19 N°26.
Sin embargo, tal regulación legal no puede llegar al extremo de afectar el derecho hasta el punto
de desvirtuarlo, tal como ocurre con las normas impugnadas cuando exponen a quien desarrolla
una actividad lícita a este tipo de sanciones.

99. Así las cosas, para explicar que una multa de $16.790.544.762.300 pesos chilenos es calificable de
una “severidad excesiva”, a tal grado que trasgrede el derecho a desarrollar una actividad
económica amparado por la CPR, corresponde contrastar esa cuantía con el valor patrimonial y la
capacidad de generación de utilidades de Aguas Andinas:
a) La multa de $16.790.544.762.300 pesos chilenos es equivalente a 6,97 veces el
patrimonio económico de Aguas Andinas 47. Es decir, la multa es casi 7 veces
mayor al valor de la empresa.

b) La multa de $16.790.544.762.300 pesos chilenos es equivalente a 115 años de
utilidades operacionales de nuestra representada. Es decir, Aguas Andinas tendría
que pasar aproximadamente los siguientes 115 años destinando todas sus
utilidades operacionales a pagar la multa en cuestión48.

47
El patrimonio económico de Aguas Andinas es de $2.410.628 millones (es decir, $2.410.628.000.000 -dos
billones cuatrocientos diez mil seiscientos veintiocho millones). Sobre el particular, se adjunta en un otrosí de
este escrito: Nota Metodológica “Estimación del monto máximo de la multa en relación con el patrimonio
económico y a la utilidad de Aguas Andinas S.A”, elaborada por el Sr. Herman Bennett C., Doctor en Economía
del Massachusetts Institute of Technology e Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
48
Esto, sin considerar eventuales multas e intereses producto del no pago de la multa al contado. Para el cálculo
se toma como base el promedio anual de las ganancias operacionales después de impuestos durante el periodo
2013-2016. Este promedio asciende a UF 5,4 millones al año. Fuente: Estados Financieros Consolidados IFRS
Aguas Andinas al 31 de diciembre de cada año.

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100. La sumatoria de multas que las normas impugnadas habilitan a imponer no sólo resultan
desproporcionadas frente al patrimonio de la empresa y a su capacidad de generar utilidades, sino
que, en definitiva, conducirían a la terminación de la actividad económica lícita de nuestra
representada, al verse impedida de continuar desarrollándola.

101. En conclusión, siendo los artículos impugnados aplicables en la especie y decisorios en la
resolución de la causa de la instancia, producirán como resultado una infracción al artículo 19
N°21 de la CPR, en relación con el numeral 26 del mismo artículo, por lo que deben ser declarados
inaplicables para el caso concreto.

C. Vulneración del artículo 19 N°24 de la CPR, en relación con el artículo 19 N°26 de la misma Carta
Fundamental

102. El artículo 19 N°24 de la CPR, señala lo siguiente:

“Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas: […]
24°. El derecho de propiedad en sus diversas especies sobre toda clase de bienes
corporales o incorporales.
Sólo la ley puede establecer el modo de adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer
de ella y las limitaciones y obligaciones que deriven de su función social. Esta
comprende cuanto exijan los intereses generales de la Nación, la seguridad nacional,
la utilidad y la salubridad públicas y la conservación del patrimonio ambiental.
Nadie puede, en caso alguno, ser privado de su propiedad, del bien sobre que recae o
de alguno de los atributos o facultades esenciales del dominio, sino en virtud de ley
general o especial que autorice la expropiación por causa de utilidad pública o de
interés nacional, calificada por el legislador”.

103. La infracción a nuestra CPR, en particular a su artículo 19 N°24, ocurre, especialmente, por cuanto
la aplicación en el caso concreto de la unidad de lenguaje “por cada consumidor afectado” que
emplea el artículo 53 C letra b) de la LPDC (que se erige como un elemento multiplicador), en
adición al contenido de los artículos 23 inciso primero y 25 incisos primero y segundo, de la misma
ley, implicaría en definitiva la privación completa del patrimonio de nuestra representada, y
también constituye un perjuicio cierto y actual, según hemos hecho presente en cuanto a los
efectos de esta contingencia en el mercado de valores.

104. Esta Magistratura ha reconocido que no es lo mismo limitar (o regular) el dominio o derecho de
propiedad, que derechamente privarlo. Así, ha dicho que existen casos claros de privación, tal
como cuando se le quita a una persona todo el bien sobre el que recae el dominio, y otros casos
claros de regulación, como aquellos en que los actos propios del dominio que se limitan son
irrelevantes. Sin embargo, si el acto de regulación o de limitación afecta en una magnitud

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significativa las facultades o atributos esenciales del propietario, éste podrá argumentar que se le
ha privado del dominio, pues ya no puede ejercer las facultades esenciales que éste conllevaba,
recurriendo al concepto que el derecho comparado ha denominado “regulaciones
expropiatorias” 49.

105. En este sentido, el Tribunal Constitucional ha señalado que:
“[…] legitimar cualquiera regulación o limitación, sin considerar su impacto sobre la
propiedad, desnaturalizaría la protección de este derecho fundamental (‘la limitación
tiene sus límites’, para usar una expresión ya clásica del derecho anglosajón). El
carácter esencial de lo privado en virtud de la regulación es un parámetro siempre útil
para hacer la distinción y debe utilizarse, aunque se determine que, prima facie, se
trata de una regulación”50 (destacado es nuestro).

106. En términos simples, las limitaciones y obligaciones acotan o reducen algún atributo o facultad del
dominio, pero no lo suprimen, y en este punto se distinguen de la privación. Sin embargo, una
regulación o limitación dada su magnitud (desproporción) también puede afectar el derecho de
propiedad, lo que debe ser apreciado en el caso concreto.

107. De acuerdo con lo anterior, para determinar si los preceptos legales impugnados trasgreden o no
la CPR, cabe preguntarse cuál es la supuesta función pública que tuvo en mente el legislador para
establecer parámetros de una sanción que, al ser aplicada por el juez de la gestión pendiente
puede devenir en excesivamente desproporcionada. Si la respuesta es disuasión o retribución, ello
no explica cuál es el explícito interés social en que una empresa que proporciona un servicio público
a una gran cantidad de personas en la Región con más densidad poblacional de nuestro país
desaparezca por la inviabilidad patrimonial de continuar con sus funciones, en virtud del
establecimiento de una multa. Resulta más lógico pensar que la norma está produciendo un efecto
no deseado o previsto por el legislador.

108. Por tanto, al no existir una explicación razonable que justifique tal regulación, es dable considerar
que los preceptos impugnados, especialmente la unidad de lenguaje contenida en el artículo 53 C
letra b) de la LPDC, no dan cumplimiento a las hipótesis en que se permite limitar la propiedad,
transformándose para el caso concreto en expropiatorios, en tanto Aguas Andinas ya no podrá
usar, gozar, disponer ni administrar patrimonio alguno.

109. Cabe reiterar que las normas legales regulan, complementan o limitan los derechos reconocidos
en la Constitución, tal como lo prescribe el referido artículo 19 N°26 en relación al artículo 19
N°24, pero tal normación no puede consistir en la afectación esencial del derecho hasta el punto

49
STC de fecha 6 de marzo de 2007. Rol N°505-06.
50
Ibíd., considerando vigésimo tercero.

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de desvirtuarlo, tal como ocurre con las normas impugnadas cuando exponen a la empresa a
sanciones excesivamente severas.

110. En conclusión, siendo los artículos impugnados aplicables en la especie y decisorios en la
resolución de la causa de la instancia, producirán como resultado una infracción al artículo 19
N°24 de la CPR, en relación con el numeral 26 del mismo artículo, por lo que deben ser declarados
inaplicables para el caso concreto.

D. Vulneración del artículo 19 N°26 de la CPR

111. El artículo 19 N°26 de la CPR, establece:

“Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas: […]
26°. - La seguridad de que los preceptos legales que por mandato de la Constitución
regulen o complementen las garantías que ésta establece o que las limiten en los
casos en que ella lo autoriza, no podrán afectar los derechos en su esencia , ni imponer
condiciones, tributos o requisitos que impidan su libre ejercicio” (destacado es
nuestro).

112. Finalizando el catálogo de derechos contenido en el artículo 19, la CPR contempla en el N°26 la
garantía que ha sido denominada “derecho a la seguridad jurídica”.

113. La seguridad jurídica ha sido descrita como la “supragarantía” del catálogo de derechos
fundamentales que establece la Constitución Política de la República, la cual siempre debe ser
aplicada en la interpretación e implementación de aquellos derechos, y consiste en: “[…] un
atributo público subjetivo con autonomía o identidad propia, cual es derecho de todas y cada una
de las personas a gozar de certeza legítima o seguridad jurídica en la convivencia…, presupone un
ordenamiento un orden público estable, en que las instituciones estatales y privadas operan
normalmente” 51. Esta garantía, de acuerdo a lo señalado, presupone por una parte un elemento
subjetivo que se identifica con la “confianza” de toda persona, sea natural o jurídica, y por otra,
un elemento objetivo, esto es, en la existencia de un “orden social”.

114. Lo dispuesto en el N°26 del artículo 19 de la CPR -como ya se ha anticipado en su relación a los
numerales 21 y 24 del mismo artículo 24 de la Constitución- garantiza que, de existir una
limitación, complemento o regulación de los derechos constitucionales por parte del legislador,
éstas no podrán afectar el contenido esencial de tales derechos.

115. En efecto, los derechos, igualdades y libertades contenidos en la CPR poseen un contenido
esencial, el cual es inafectable por el legislador, es decir, poseen “un núcleo o médula asegurada,

51
CEA EGAÑA, José Luis, obra citada, Tomo II, pg. 626.

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sustraída de cualquier regulación o injerencia normativa, reconocido en beneficio de todas las
personas, sin consideración de momento, mérito o circunstancia” 52 (destacado es nuestro). Así, la
doctrina también ha sostenido que el “límite de toda limitación” dice relación con respetar y
preservar la naturaleza jurídica de cada derecho que preexiste al momento legislativo y a los
intereses jurídicamente protegidos, pues el núcleo objetivo intrínseco de cada derecho constituye
una entidad previa a la regulación legislativa 53.

116. En este sentido, vale señalar que el contenido esencial del derecho es un concepto jurídico
indeterminado, el cual debe determinarse para cada derecho específico y, en el caso concreto,
dicha labor corresponde a este Excelentísimo Tribunal Constitucional en tanto intérprete final de
la Constitución 54.

117. Pronunciándose sobre el alcance del precepto contenido en el artículo 19 N°26, esa Magistratura
ha indicado que
“para limitar de forma constitucionalmente admisible un derecho fundamental sin
impedir su libre ejercicio, tales limitaciones deben, primeramente, encontrarse
señaladas en forma precisa en la Carta Fundamental; en seguida, debe respetarse el
principio de igualdad, esto es, deben imponerse de manera igual para todos los
afectados; además, deben establecerse con indudable determinación, tanto en el
momento que nacen, como en el que cesan y, finalmente, deben estar establecidas
con parámetros incuestionables, esto es, razonables y justificados. El derecho se hace
impracticable cuando sus facultades no pueden ejecutarse. El derecho se dificulta más
allá de lo razonable cuando las limitaciones se convierten en intolerables para su
titular. Finalmente, debe averiguarse si el derecho ha sido despojado de su necesaria
protección o tutela adecuada a fin de que el derecho no se transforme en una
facultad indisponible para su titular” 55 (destacado es nuestro).

118. De acuerdo con lo que hemos desarrollado en los apartados precedentes, lo dispuesto en los
artículos 23 inciso primero, 25 inciso primero y segundo, y 53 C letra b), en aquella parte que
señala “por cada consumidor afectado”, todos de la LPDC, da lugar a la imposición de una sanción
cuya cuantía supera largamente el valor del patrimonio total de nuestra representada.

52
Ibíd., pg. 643.
53
NOGUEIRA ALCALÁ, HUMBERTO, “Aspectos de una Teoría de los Derechos Fundamentales: La Delimitación,
Regulación, Garantías y Limitaciones de los Derechos Fundamentales”, en Revista Ius Et Praxis, año 11, N°2,
Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Talca, Talca, pg. 47.
54
Ibíd.
55
STC de fecha 26 de diciembre de 2006. Rol 541-2006, considerando decimocuarto.

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119. Esta excesiva desproporción en la sanción prevista por legislador no solo es injustificada, sino que
implica, como se vio, un despojo del derecho de propiedad (artículo 19 N°24) y la imposibilidad
absoluta de ejercer el derecho a desarrollar una actividad económica (artículo 19 N°21).

120. De este modo, la afectación del derecho es de tal magnitud (privación -19 N°24- e imposibilidad
absoluta de su ejercicio -19 N°21-), que, sin lugar a duda, se afecta el contenido esencial de estos
derechos, produciéndose consecuencialmente una vulneración de lo dispuesto por el artículo 19
N°26.

121. En conclusión, siendo los artículos impugnados aplicables en la especie y decisorios en la
resolución de la causa de la instancia, producirán como resultado la infracción al artículo 19 N°26
de la CPR, en relación a los numerales 21 y 24 del mismo artículo, por lo que deben ser declarados
inaplicables para el caso concreto.

E. Vulneración del inciso cuarto del artículo 1° de la CPR en relación con la Servicialidad del Estado y el
principio de Coordinación

122. El inciso cuatro del artículo 1° de la CPR dispone lo siguiente:

“Artículo 1°.
[…]
[inciso cuarto] El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es
promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales
que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su
mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y
garantías que esta Constitución establece” (destacado es nuestro).

123. La disposición recién transcrita se ubica en las Bases de la Institucionalidad, es decir, en aquel
capítulo de la CPR que contempla los principios esenciales del ordenamiento constitucional y que
configuran la organización del Estado y sus límites.

124. Uno de aquellos principios esenciales contenidos en las Bases de la Institucionalidad es el principio
de la servicialidad del Estado, el cual se desprende del inciso cuarto del artículo 1° de la CPR. De
acuerdo con este principio: “la razón de ser del Estado es estar al servicio de la persona humana,
dentro de una concepción filosófica que se asienta en el valor del ser humano concreto, y su
finalidad es promover el bien común, apuntando a un objetivo social de desarrollo espiritual y
material, con todos los supuestos implícitos que esa finalidad conlleva” 56.

56
PANTOJA BAUZÁ, Rolando, “La organización administrativa del Estado”, (Editorial Jurídica de Chile, Santiago,
2012), pg. 211.

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125. La servicialidad del Estado, como parte integrante de las Bases de la Institucionalidad, ha dado
lugar, y se relaciona, con la concreción de otros principios y normas que regulan la acción del
Estado, tal es el caso de los principios de distribución de competencias y de coordinación.

126. El principio de distribución de las competencias públicas constituye una manifestación de la
servicialidad del Estado, “pieza clave del plan maestro que contiene la Constitución Política de la
República para configurar a la institucionalidad posmoderna es el principio de distribución de
competencias de que se trata en el capítulo octavo, cuya inclusión en el texto constitucional no
hace sino complementar el espíritu de servicio que anima a la Carta Fundamental. Por intermedio
del principio de la distribución de competencias públicas, capital en la arquitectura jurídica
institucional, el constituyente reitera, en efecto, su visión de servicio antes que imperativo-
prohibitiva del actuar público” 57 (destacado es nuestro).

127. De acuerdo con lo anterior, el principio de distribución de competencias previsto por la CPR opera
como un complemento de la servicialidad del Estado, de lo que se extrae que esta distribución
debe siempre ser funcional al principio de servicialidad. Dicho de otra manera, la distribución de
las competencias públicas no es sino instrumento que facilita la materialización del espíritu de
servicio contemplado por la CPR.

128. De tal manera, la distribución de las competencias públicas, en virtud del principio de servicialidad,
debe siempre promover un actuar eficiente, eficaz y oportuno de los organismos púbicos, a fin de
dar adecuada satisfacción a las necesidades públicas. En ese sentido, en relación con la
Administración del Estado se ha dicho que la “servicialidad del Estado en lo referente al
administrador […] en su actuación de satisfacer necesidades públicas debe hacerlo con eficacia,
con oportunidad, de manera idónea y proporcionada, razonable y no arbitraria, igualitaria y sin
discriminaciones o diferencias carentes de fundamentación jurídica” 58.

129. La eficacia, eficiencia, y oportunidad que en virtud del principio de servicialidad se exige de la
acción del Estado, requiere de la necesaria coordinación de sus diferentes organismos, en lo que
se conoce como principio de coordinación.

130. En efecto, a partir del artículo 1° inciso cuarto, la CPR ha establecido que el Estado se encuentra
al servicio de la persona humana, espíritu de servicio que no solo se materializa mediante una
adecuada distribución de las competencias públicas, sino que también mediante la adecuada
coordinación de los diferentes organismos públicos encargados de ejercer tales competencias.

57
Ibíd., pg. 174-175.
58
SOTO KLOSS, Eduardo, “La servicialidad del Estado, base de la institucionalidad”, en Revista de Derecho Público
de la Universidad de Chile, N°57, año 1995, pg. 24.

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TREINTA Y CUATRO

Solo mediante el actuar coordinado y armónico de estos organismos se puede materializar el
principio de servicialidad previsto en las Bases de la Institucionalidad.

131. En relación con el referido artículo 1° inciso cuarto esa Magistratura ha señalado que tal precepto
“[…] no contiene, como ya lo ha dicho este Tribunal, una mera declaración programática carente
de operatividad real, sino que, en la forma de derecho concentrado, irradia su funcionalidad al
resto de las normas constitucionales, así como a todo el ordenamiento positivo en su integridad
(STC N° 53, 1185 y 2801, entre varias)” 59.

132. Por su parte y en relación al deber de coordinación, como principio de la organización
administrativa, reconocido en la CPR, ese Tribunal Constitucional ha establecido
“Que la coordinación es reconocida por la Constitución como principio de la
organización de los órganos de la administración del Estado (artículos 33, 114, 118 y
123) […].
Que dicha coordinación es, en primer lugar, un modo de ejercer competencias que
permite el ejercicio conjunto de las competencias propias […]. En segundo lugar, la
coordinación es un principio de organización de los órganos de la administración que
busca que actúen con unidad y coherencia en el logro de sus fines. Busca que, en su
acción, los órganos eviten ‘la duplicación o interferencia de funciones’ (Ley Orgánica
de Bases Generales de la Administración del Estado, artículo 5°)” 60 (destacado es
nuestro).

133. En el mismo sentido, la doctrina ha precisado que “la Constitución Política incorporó a su
normativa, con cierta insistencia incluso, el principio de la coordinación, haciendo insistentes
llamados a su observancia en sus artículos 114, inciso 2º, 2ª parte; 118, inciso 8º, y 123” 61.

134. Dado que el principio de coordinación cuenta con reconocimiento constitucional, y que se
enmarca en el esencial principio de servicialidad -Base de la Institucionalidad- su vigor alcanza
también al legislador, quien al efectuar por ley la distribución de las competencias públicas, debe
ejecutar este axioma.

135. Es así como la ley N°18.575, Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del
Estado, en sus artículos 3°, inciso segundo, y 5°, reproducen a nivel legal las exigencias del principio
de coordinación, disponiendo que

59
STC de fecha 4 de julio de 2017. Rol N°3146-2016, considerando decimoctavo.
60
STC de fecha 31 de enero de 2013. Rol N°2.246-2012, considerandos trigésimo sexto y trigésimo séptimo.
61
PANTOJA BAUZÁ, Rolando, “La tipología asumida por la Administración Pública como función Estatal, en su
proceso adaptativo a la evolución experimentada por el Estado moderno Constitucional: desde la summa
potestas a la concreción humanista de la sociedad”, en Derecho Administrativo, 120 años de Cátedra, (Editorial
Jurídica de Chile, Santiago, 2008), pg. 195.

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TREINTA Y CINCO

“Artículo 3°. […] La Administración del Estado deberá observar los principios de
responsabilidad, eficiencia, eficacia, coordinación […]” (destacado es nuestro).

“Artículo 5°. Los órganos de la Administración del Estado deberán cumplir sus
cometidos coordinadamente y propender a la unidad de acción, evitando la
duplicación o interferencia de funciones” (destacado es nuestro).

136. Sin embargo, a partir de lo dispuesto por las disposiciones que son objeto de este requerimiento
-las cuales permiten la imposición de multas a nuestra representada-, tiene lugar una interferencia
y duplicación en las funciones que deben cumplir el SERNAC y la SiSS, lo cual se hace manifiesto en
la gestión pendiente que motiva el presente requerimiento.

137. En virtud de las normas impugnadas, especialmente en lo dispuesto en los artículos 23 inciso
primero y 25 incisos primero y segundo de la LPDC, el SERNAC, que es un órgano de la
Administración del Estado 62, se encuentra habilitado para promover una pretensión infraccional
en contra de Aguas Andinas, prestador de servicios sanitarios, produciéndose una superposición
con las competencias que el mismo legislador confiere a otro organismo de la Administración: la
SiSS 63.

138. En efecto, la SiSS es un órgano de la Administración del Estado, pues así lo señala el artículo 1° de
la ley N°18.902: “Créase la Superintendencia de Servicios Sanitarios como un servicio
funcionalmente descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio, sujeto a la
supervigilancia del Presidente de la República a través del Ministerio de Obras Públicas” (destacado
es nuestro).

139. Además, sobre el particular el legislador confiere a la SiSS la facultad de fiscalizar a los prestadores
de servicios sanitarios, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 2° de la ley N°18.902 que crea
la SiSS: “Corresponderá a la Superintendencia de Servicios Sanitarios la fiscalización de los
prestadores de servicios sanitarios […]” (destacado es nuestro).

140. Al existir dos órganos de la Administración del Estado habilitados para promover pretensiones
sancionatorias simultáneas en contra de un mismo sujeto, tiene lugar una superposición e
interferencia en el ejercicio de sus potestades que no se conforma con la coordinación y
servicialidad que se derivan imperativamente del inciso cuarto del artículo 1° de la CPR.

62
Así se desprende del artículo 57 de la LPDC: “El Servicio Nacional del Consumidor será un servicio público
funcionalmente descentralizado y desconcentrado territorialmente en todas las regiones del país, con
personalidad jurídica y patrimonio propio, sujeto a la supervigilancia del Presidente de la República a través del
Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción” (destacado es nuestro).

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TREINTA Y SEIS

141. Con la finalidad de subsanar esta evidente superposición de funciones, el legislador
imperfectamente estableció un mecanismo de coordinación en el inciso segundo del artículo 58
bis de la LPDC, el cual dispone lo siguiente que
“Asimismo, los organismos fiscalizadores que tengan facultades sancionatorias
respecto de sectores regulados por leyes especiales, según lo dispuesto en el artículo
2° bis de esta ley, deberán remitir al Servicio Nacional del Consumidor copia de las
resoluciones que impongan sanciones”.

142. En cumplimiento de lo prescrito por esta disposición, el SERNAC y la SiSS subscribieron el
“Convenio de colaboración entre la Superintendencia de Servicios Sanitarios y el Servicio Nacional
del Consumidor”, aprobado mediante Resolución Exenta del SERNAC N°01838, de fecha 24 de
diciembre de 2015, cuya copia simple se acompaña a esta presentación. Dicha convención
pretende materializar el principio de coordinación señalando que ambas instituciones:
“declaran su voluntad de actuar coordinadamente y colaborar recíprocamente en la
atención y promoción de los derechos de los usuarios de los servicios sanitarios […]”
(destacado es nuestro).

143. Sin embargo, la disposición legal antes transcrita y el convenio referido han sido completamente
insuficientes, pues, en el caso concreto, ambos organismos de la Administración han ejercido
pretensiones de carácter sancionador en forma simultánea respecto de nuestra representada,
vulnerando como órganos de la Administración del Estado no sólo la ley N°18.575, sino que la
referida disposición constitucional que conforme al principio de servicialidad, les ordena actuar
coordinadamente, evitando la interferencia y duplicación de funciones, pues como se ha dicho,
mediante la Resolución N°3007, la SiSS dio inicio a un procedimiento administrativo sancionador
en contra de Aguas Andinas, en relación con los mismos hechos contenidos en la demanda del
SERNAC.

144. Las normas impugnadas en este requerimiento son el sustento normativo que habilita al SERNAC
para promover una pretensión sancionatoria en contra de un sujeto que ya se encuentra sometido
a la potestad de otro servicio público, por lo que provocan una vulneración del deber de
coordinación, manifestación del principio de servicialidad del Estado, produciéndose el efecto
inconstitucional de trasgredir lo dispuesto por el inciso cuarto del artículo 1° de la CPR,
fundamento suficiente para que dichas normas sean declaradas inaplicables.

POR TANTO,

Solicitamos a S.S. Excelentísima que, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 93 inciso primero N°6
e inciso undécimo de la CPR, y de los artículos 79 y siguientes de la LOCTC, así como de las demás

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TREINTA Y SIETE

normas citadas, tenga por interpuesto el presente requerimiento de inaplicabilidad por
inconstitucionalidad, acogerlo a tramitación, declararlo admisible y, previo a los traslados que en
derecho correspondan y la vista de la causa, lo acoja y declare que los artículos 23 inciso primero, 25
incisos primero y segundo y 53 C letra b) en aquella parte que señala “por cada consumidor afectado”,
todos de la LPDC, resultan inaplicables en la gestión pendiente ya individualizada, por las razones que
aquí se han expresado o por otras que, en conformidad con el artículo 88 de la LOCTC, S.S. Excma.
determine.

PRIMER OTROSÍ: En virtud de la facultad que confieren a S.S. Excelentísima el inciso undécimo del
artículo 93 de la CPR, y los artículos 38 y 85 de la LOCTC, solicitamos disponga de inmediato la
suspensión del procedimiento de la causa caratulada “Servicio Nacional del Consumidor con Aguas
Andinas S.A” tramitada ante el Cuarto Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago bajo el rol C-21203-
2017, con el objeto de evitar que se resuelva y falle la gestión que motiva la presente acción sin previo
pronunciamiento acerca de la inaplicabilidad por inconstitucionalidad de los preceptos legales
impugnados.

Sobre el particular, se ha señalado por esta Magistratura que la suspensión del procedimiento
constituye una medida cautelar que busca asegurar que la sentencia de este Excelentísimo Tribunal
tenga el efecto esperado en el proceso donde se produce el conflicto constitucional, buscando
asegurar el resultado de una eventual declaración de inaplicabilidad que, sin la suspensión del
procedimiento, resultaría ineficaz, pues sus efectos eventualmente no podrían concretarse 64.

En el mismo sentido, la doctrina autorizada indica que la suspensión del procedimiento está
destinada a impedir que se innove en el proceso donde producirá efecto la sentencia, teniendo como
fundamento la necesidad de mantener el estado material de la cosa litigiosa o la situación de hecho
existente en el pleito (statu quo ante bellum) 65.

Resulta imperioso señalar que la gestión pendiente ya se encuentra en su etapa probatoria y una vez
finalizada corresponderá el llamado a oír sentencia, de modo tal que la suspensión del procedimiento
se torna evidentemente necesaria para que una decisión favorable de este Tribunal, que asimismo
requiere y conlleva un tiempo debido para su correcta deliberación, tenga el efecto deseado y previsto
por la CPR.

POR TANTO,
Solicitamos a S.S. Excelentísima acceder a lo solicitado, ordenando la suspensión del procedimiento
en la gestión pendiente, ya individualizada, mientras no se resuelva la presente acción de
inaplicabilidad, pidiendo que, para tal efecto, se oficie al tribunal de instancia.

64
Resolución del TC, de fecha 27 de noviembre de 2007. Rol 944-07, considerando duodécimo.
65
Colombo Campbell, Juan, “La Suspensión del Procedimiento como Medida Cautelar en la Inaplicabilidad por
Inconstitucionalidad de la Ley”, en Cuadernos del Tribunal Constitucional N°37, Santiago, 2008, pg. 28.

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SEGUNDO OTROSÍ: En atención a lo dispuesto en el artículo 79 inciso segundo de la LOCTC,
acompañamos certificado de fecha 22 de mayo de 2018, expedido por la señora secretaria del Cuarto
Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago.

TERCER OTROSÍ: Sírvase S.S. Excelentísima a tener por acompañados, bajo el apercibimiento legal que
corresponda, los siguientes documentos:

1. Copia simple de demanda del Servicio Nacional del Consumidor presentada el 14 de agosto
de 2017 en causa rol C-21203-2017 ante el Cuarto Juzgado de Letras en lo Civil de Santiago.
2. Copia simple de la Resolución Exenta N°3007, de 16 de agosto de 2017, emitida por la
Superintendencia de Servicios Sanitarios, en la cual formula cargos en contra de nuestra
representada.
3. Copia simple del convenio de colaboración entre el Servicio Nacional del Consumidor,
aprobado mediante Resolución Exenta N°01838, de fecha 24 de diciembre de 2015.
4. Nota Metodológica: “Estimación del monto máximo de la multa en relación con el patrimonio
económico y a la utilidad de Aguas Andinas S.A”, confeccionada por el perito economista Sr.
Herman Benett C., con fecha 13 de abril de 2018.
5. Copia autorizada de la escritura pública otorgada en la Trigésima Sexta Notaría de Santiago,
ante el Notario Titular señor Andrés Felipe Rieutord Alvarado, en que consta el mandato
judicial conferido a los abogados patrocinantes.

CUARTO OTROSÍ: Solicitamos a S.S. Excelentísima tener presente que, en nuestra calidad de abogados
habilitados para el ejercicio de la profesión, asumimos el patrocinio de este recurso en virtud del
mandato judicial que consta en copia autorizada de la escritura pública otorgada en la Trigésima Sexta
Notaría de Santiago, ante el notario público Sr. Andrés Felipe Rieutord Alvarado, acompañado en el
tercer otrosí de esta presentación.

RAMIRO ALFONSO Firmado digitalmente por RAMIRO
ALFONSO MENDOZA ZUNIGA
MENDOZA ZUNIGA Fecha: 2018.05.28 15:29:05 -04'00'

Firmado digitalmente por PEDRO GREGORIO AGUERREA

PEDRO GREGORIO MELLA
Nombre de reconocimiento (DN): c=CL, title=PERSONA
NATURAL, cn=PEDRO GREGORIO AGUERREA MELLA,

AGUERREA MELLA email=PEDRO.AGUERREA@GMAIL.COM,
serialNumber=11261824-4
Fecha: 2018.05.28 16:12:09 -04'00'

MATIAS MORI Firmado digitalmente por MATIAS
MORI ARELLANO
ARELLANO Fecha: 2018.05.28 15:25:48 -04'00'

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