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Inter Sedes. Vol. 1II. (4-2002) 105-113.

TRAYECTORIA SOCIO-POLÍTICA DEL MOVIMIENTO


AMBIENTALISTA EN COSTA RICA (1980-2001)

Hannia Franceschi Barraza

RESUMEN

Se presenta una breve periodización acerca del desa-


rrollo socio político del movimiento ambientalista en
Costa Rica, en tiempos recientes (de 1980 al 2001).
El análisis destaca las acciones de movilización de
distintas organizaciones ambientalistas, sus focos de
oposición y sus principales alianzas en el plano na-
cional e internacional. Se concluye que el movimien-
to ambientalista costarricense es heterogéneo en sus
concepciones y prácticas: algunas organizaciones só-
lo actúan de manera reactiva ante los problemas am-
bientales. Otras se plantean el desafío de cambios es-
tructurales en las relaciones seres humanos-natura-
leza, en el largo plazo.

ABSTRACT

This article explains the social and political develop-


ment of the environmental movement in Costa Rica
during certain period of time (1980-2001). The
analysis implies the movilization of different envi-
ronmental organizations, its oposition and its
alliances, national and international.
Finally, the costarican environmental movement has
heterogeneus practices and different point of view
about the reality. Some organizations don “t achieve
face enviromental problems on anticipated way.
Others create long term challenges in order to struc-
tural changes in nature- human being relationships.
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Introducción no gubernamentales, cuyo objetivo cen-


tral es incidir en algunos aspectos de la
Se presenta un análisis de la trayecto- problemática ambiental o de manera re-
ria socio-política del movimiento ambien- solutiva o paliativa, sea a través de estu-
talista en Costa Rica, en el período 1980- dios o de acción”.(Mora C, Eduardo;
2001, con base en fuentes bibliográficas y 1998: 130). Se infiere de esa afirmación
documentales, que se complementaron la independencia organizativa que tiene
con observaciones directas de la autora. el movimiento ambientalista.
No obstante, se parte de los antecedentes
de su surgimiento histórico, a fin de en-
tender el proceso que da origen al desa- Origen
rrollo actual de ese movimiento social.
Se pretende responder a las pregun- Si bien el origen del movimiento so-
tas: ¿Qué tipo de organizaciones son ex- cial ambientalista data de los años seten-
presión del movimiento ambientalista y ta, la sensibilidad o conciencia ambiental
qué relación tienen con los movimientos en nuestro país no surgió hasta ese en-
sociales en general? ¿Cómo se ha relacio- tonces, sino que está presente desde
nado el movimiento ambientalista con el tiempos pre-colombinos o pre-hispáni-
Estado y la sociedad en el período en cos. Como lo dice Oscar Fallas:
análisis?
Si se toma en cuenta la concepción de “El consevacionismo y el ecologismo costarricense
movimiento social, en el sentido de que es son tan viejos como las mismas culturas precolom-
una fuerza movilizadora dirigida a cam- binas, aparecen en el centro de los mitos, leyen-
biar o modificar las estructuras económi- dass y prácticas sociales, culturales y prooductivas
de nuestros indígenas como un elemento perma-
cas, sociales y culturales existentes (Ba-
nente de la unidad y el respeto por la naturaleza:
rrantes, María Iveth y Franceschi, Hannia; las plantas, el bosque, los animales silvestres, las
2000: 12), podemos considerar que el mo- fuentes de agua y los ríos como recurso para la so-
vimiento ambientalista en Costa Rica ha brevivencia y la tierra como generadora de vida.
tenido impacto en ellas, mas no ha trans- Todavía hoy, cuando algunos pobladores del pue-
formado significativamente las mismas; blo Bri- Bri salen a cazar, le piden permiso a la tie-
rra y a la naturaleza.“. (Fallas, Oscar. 1993:9).
más bien, algunas de sus expresiones or-
ganizativas han sido relativamente absor-
El espacio temporal del análisis se si-
bidas por la institucionalidad estatal.
túa desde la década de los años ochenta,
Y si consideramos que la organiza-
aunque se planteará como punto de par-
ción es una mediación,; es decir, la es-
tida la década anterior, a fin de entender
tructura que dinamiza un movimiento
la dinámica que lo impulsa.
social, se puede afirmar que el movi-
miento ambientalista en Costa Rica se ex-
presa en una variedad de organizaciones,
por lo cual la primera premisa a plantear Antecedentes: años setenta
es su heterogeneidad, como se expone
en el desarrollo de este trabajo. En los años setenta surgieron el Co-
Por organizaciones ambientalistas se va mité de Defensa del Patrimonio Nacio-
entender, de acuerdo con Mora Castella- nal (CPDN), hoy desaparecido, y una or-
nos, “aquellas organizaciones ciudadanas, ganización ambientalista aún existente:

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la Asociación Costarricense para la Con- por un vasto movimiento de universita-


servación de la Naturaleza (ASCONA), la rios, y de secundaria., grupos profesiona-
cual fue fundada.en 1972. les y hasta de las municipalidades. Las
En lo referente a movilizaciones so- formas de lucha fueron las manifestacio-
ciales con un fuerte contenido político nes y campos pagados en los medios de
ambientalista destaca la lucha contra el comunicación nacionales. (Fallas, Oscar.
contrato-ley que suscribiría el gobierno 1993: 83-86).
de Costa Rica con la Aluminiun Com- Ese despegue del movimiento am-
pany of América (ALCOA). Ese fue un bientalista en la Costa Rica de los años se-
movimiento con un gran protagonismo tenta debe relacionarse con un contexto
del movimiento estudiantil universitario internacional donde ocurrieron hechos
y de secundaria, que si bien no culminó significativos, como lo fueron la emisión
con éxito, dejó sentada la conciencia am- del libro “Los límites del crecimiento” en
bientalista en la juventud y de otros sec- 1972, el cual llamó la atención sobre los
tores en nuestro país. peligros que acarrearía el industrialismo
Pero también ocurrieron otras im- y un crecimiento desmedido de la pobla-
portantes acciones de movilización, diri- ción, en la mantención de los recursos
gidas hacia la protección de recursos na- naturales del mundo1. A la vez, en el mis-
turales amenazados. Primero: puede mo año 1972 se realizó la Conferencia de
mencionarse la oposición a que la Isla las Naciones Unidas sobre Medio Am-
del Caño se convirtiera en un centro tu- biente y entre sus acuerdos estuvo la
rístico internacional. Segundo: la oposi- creación del Programa de Naciones Uni-
ción a la siembra de heno en el Parque das para el Medio Ambiente (PNUMA)
Nacional Santa Rosa para alimentar par- Asimismo, tuvieron eco las ideas del mo-
te del ganado afectado por la sequía de vimiento hippie y de los movimientos
1972 en Guanacaste. Tercero: la oposi- contraculturales de mayo 68 en Francia,
ción a la construcción de la carretera San México 68 y en varias univesidades esta-
José-Guápiles- Siquirres, por su impacto dounidenses (Berkeley entre ellas), las
en las montañas de lo que es hoy el Par- cuales llegaban a nuestro país y estimula-
que Braulio Carrillo. (Fournier, Luis. ban una incipiente conciencia ambienta-
2000; 67-68) lista en intelectuales universitarios y pro-
Pero también se libró en 1974 una de fesionales del sector público localizados
las más importantes luchas de la década, en instituciones como la Dirección Gene-
mediante la cual se logró frenar la cons- ral Forestal, el Ministerio de Agricultura
trucción de un oleoducto interoceánico y Ganadería (MAG), el Instituto de Tie-
que atravesaría el país por la zona sur: rras y Colonización ( ITCO) y otras.
desde el Golfo Dulce, pasando por la
Cordillera Talamanca y hasta Cahuita en
Limón. Se alcanzó a derogar la ley No. Los años 80
5.500 o Ley Oleoducto, ya aprobada por
la Asamblea Legislativa pero reapareció En esta época se empezó a confor-
en 1983 y por eso se reactivó el movi- mar una característica actual de este
miento de oposición. Tuvieron un papel movimiento social, cual es la inclusión
protagónico las organizaciones recién de contenidos ambientalistas en las
formadas ASCONA y el CDPN, apoyadas concepciones y estrategias de acción de

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organizaciones comunales, campesinas ha aumentado su número; según infor-


e indigenas, aunado a la constitución de mación de la Federación Costarricense
nuevas organizaciones netamente am- para la Conservación del Ambiente (FE-
bientalistas. Por ejemplo, en 1986 se creó CON) existen alrededor de 100 organiza-
la Fundación Neotrópica, la cual es una ciones en el país (Sancho, Romano; 2001)
organización ambientalista orientada a la y sólo afiliadas a la FECON hay 23; esta fe-
conservación de la herencia natural de deración agrupa desde organizaciones lo-
Costa Rica, la educación ambiental y el cales hasta redes de organizaciones, tales
turismo científico. (Founier Origgi, Luis; como la Red de Reservas Privadas2.
2000: 79-80). Esa variedad de grupos y organizacio-
Algunas de las luchas protagonizadas nes ha desplegado una constante acción
en esa década fueron la oposición al bo- hacia problemas ambientales, que po-
tadero del río Azul, oposición a la recons- drían agruparse en cuatro ejes:
trucción de la represa en el río Pacuare,
la lucha por la defensa de la zona protec- a. el deterioro y agotamiento de los re-
tora Juan Castro Blanco, contra la conta- cursos naturales (por sobreexplota-
minación de la fábrica Metalco en Tibás ción o contaminación).
y la lucha por la defensa de atún-delfín
en el Pacífico Oriental. (Fallas, Oscar. b. la insalubridad (para humanos) del
1993: 87). entorno, originada en el manejo de
En esta década se empezó a forjar desechos.
una perspectiva regional en las luchas
por la defensa de los recursos naturales, c. El socavamiento de la biodiversidad.
dado que se realizaron varias reuniones
de organismos no gubernamentales a ni- d. La destrucción de las bellezas escéni-
vel centroamericano y se constituyó la cas, derivada del monocultivo del ba-
Red Regional de Organizaciones Conser- nano en el Atlántico y de la actividad
vacionistas no gubernamentales para el urbanística. (Mora Castellanos,
desarrollo sostenido de Centroamérica Eduardo; 1998: 126-127).
(REDES). (Fournier, Luis. 2000: 80).
No obstante que la acción local y re-
gional ha sido la más notoria en esta épo-
Años 90-2000 ca, hay acciones de mayor trascencencia,
que conviene destacar:
En la década de los noventa se evi-
dencia el fortalecimiento del movimien- - en los años 1993- 1994, la lucha con-
to ambientalista costarricense, pues las tra la construcción de un astillero en
organizaciones se expanden a lo largo el Golfo Dulce para exportar materia
del país,pero también sus orientaciones prima destinada a hacer pulpa de pa-
se hacen cada vez más diversas. Según pel, extraída de plantaciones de meli-
Oscar Fallas, “de las 5 o 6 organizaciones na. Esta lucha fue encabezada por la
conservacionistas no gubernamentatales Asociación Ecologista Costarricense
a principios de los años setenta, se pasó a (AECO) y tuvo impacto nacional e in-
casi 60 en 1990” (Fallas, Oscar. 1993: 87). ternacional, pues inclusive hubo un
A finales de la década de los noventa ya despliegue de acciones por parte de

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organizaciones no gubenamentales por la falta de atención de las autori-


internacionales como Greenpeace y dades públicas a algún problema es-
Amigos de la Tierra3. Después de ha- pecífico. Entre los conflictos más fre-
berse firmado un acuerdo del gobier- cuentes están la ubicación de relle-
no con la subsidiaria de una empresa nos sanitarios, el desarrollo de in-
transnacional Stone Container, en fraestructura energética y el manejo
Costa Rica llamada Stone Forestal, el de áreas protegidas.” (Proyecto Esta-
contrato tuvo que derogarse, siguien- do de la Nación; 2000:236).
do recomendación inicial de la De-
fensoría de los Habitantes y después - en el año 2000 y 2001, el movimiento
de la Contraloría General de la Repú- de oposición a la construcción de
blica, instancia que lo consideró in- una plataforma petrolera en el puerto
constitucional. (Van der Homberg, de Limón. En estas acciones participa-
Helena; 1999)4. ron activamente organizaciones cívi-
cas limonenses como el Foro EMAUS
- en el año 1998 y hasta el presente, la y un comité denominado Coordina-
lucha contra los proyectos de minería dora Nacional Anti petrolera. Ade-
a cielo abierto: más se observó una prominente parti-
cipación del movimiento estudiantil
- en esta década varias compañías han universitario5.
llevado a cabo exploraciones para ex-
traer oro, con la técnica de cielo Se deriva de la periodización del de-
abierto, la cual se ha considerado al- sarrollo del movimiento ambientalista
tamente deteriorante para los recur- costarricense que éste ha ido en ascenso,
sos naturales, pues implica destruir sus acciones tratan de impactar decisio-
grandes extensiones de bosque y la nes locales y nacionales y que muchas de
alteración de las fuentes de agua. Es ellas han culminado con éxito, aunque
por eso que se formó el Frente Nacio- sea coyunturalmente.
nal de oposición a la minería a cielo Sin embargo, hay que evidenciar que
abierto, formado por diversas organi- el movimiento ambientalista costarricen-
zaciones locales (procedentes de lu- se es altamente heterogéneo, en sus con-
gares donde se asientan los proyectos cepciones y práctica social, lo cual no di-
de las compañías) y por estudiantes fiere de las tendencias internacionales de
universitarios, entre otros. ese movimiento.
Al respecto, Mora Castellanos distin-
- en el año 1999, ocurrieron varios gue tres orientaciones entre los grupos am-
conflictos relacionados con los ejes bientalistas costarricenses: la que enfatiza
arriba señalados, particularmente en conciliar el actual modelo de desarro-
con la conservación y uso de los re- llo, levemente modificado, con la preserva-
cursos naturales. Como lo dice el ción y la recuperación de equilibrios natu-
Proyecto Estado de la Nación: “En la rales (por ejemplo los grupos Fundación
mayoría de los casos, comunidades o Neotrópica y CEDARENA6; la que enfatiza
grupos organizados se manifestaron en conservar o recuperar ecosistemas–na-
en contra de las decisiones del go- turales o artificializados- sin tener muy en
bierno, tanto nacional como local, y consideración la problemática política ni

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socio-económica (por ejemplo la Asocia- 3. El conservacionismo reactivo: son gru-


ción Conservacionista Monteverde y la pos generalmente de origen local, que
Asociación Yiski) y la que aspira a un tipo reaccionan ante las políticas estatales o
de desarrollo socio-económico (alterna- a acciones del sector privado o público
tivo al actual) en el que la naturaleza y so- que provocan deterioro de los recur-
ciedad se relacionen de manera radical- sos naturales en su comunidad. Conse-
mente distinta (por ejemplo la AECO y el cuentemente, impulsan impulsan de-
conglomerado COPROALDE….7). (Mo- nuncias y campañas de educación am-
ra Castellanos, Eduardo; 1998: 130). biental, pero su reivindicaciones no
Como se señaló al inicio, a pesar de las siempre logran cambiar las decisiones
diferencias, el ambientalismo costarricense tomadas, por plantearse en forma ais-
como movimiento social tiene en común lada (no hay estrategia de alianzas con
una sensibilidad orientada hacia una rela- otras organizaciones) y porque el fon-
ción armónica con la naturaleza. (Salazar do de sus denuncias toca fuertes inte-
Alvarado, Jorge Antonio. 1998: 118 y 184). reses económicos o políticos.
Sin embargo, a efecto de dejar más
clara las distinciones, es oportuno revisar 4. El ecologismo: expresa una crítica
otra tipología de las concepciones y estra- central a la idea de progreso que con-
tegias del ambientalismo costarricense8: lleva el industrialismo y racionalismo
de la civilización occidental en la mo-
1. Están aquellos guiados por enfoques dernidad. Al respecto, “el ecologismo
ecotecnocráticos, que consideran se plantea construir una sociedad de-
que desde el Estado o la sociedad hay mocrática, autogestionada, ambiental-
que introducir tecnologías y prácticas mente sana, tolerante y culturalmente
productivas para generar mejores re- abierta a la diversidad...” Y específica-
laciones entre los seres humanos y la mente en lo referente a la relación so-
naturaleza y así evitar el deterioro ciedad – naturaleza, se plantea “un
creciente de los recursos naturales. nuevo modelo alternativo de desarro-
llo que no implique la dominación de-
2. Los ecodesarrollistas, que con un enfo- predadora de la naturaleza por el
que más amplio (global a nivel políti- hombre, tampoco del hombre por el
co) se preocupan por articular desarro- hombre” (Fallas, Oscar. 1993: 95).
llo económico, social y ambiental. Con-
sideran que hay que generar alternati- Con esta última concepción (el ecolo-
vas para que la pobreza y el lucro como gismo) se identificaba la AECO, creada
dos polos del desarrollo sean enfrenta- en 1989; organización que tuvo gran in-
dos y se impulsen estrategias integrales fluencia en el primer quinquenio de los
tendientes a un crecimiento económi- años noventa, al lidererar luchas como la
co con límites ambientales y con estí- oposición al muelle de la Ston Forestal en
mulo a la equidad. Este enfoque carac- el Golfo Dulce y en el auge inicial del la
teriza muchas de las acciones de los or- lucha contra la minería a cielo abierto.
ganismos de las Naciones Unidas, que Sin embargo, esa organización sufrió una
actúan ante los problemas del desarro- ruptura en el plano organizativo a fines
llo, visto en términos integrales. de los años noventa. Por ende, surgieron

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otras organizaciones guiadas por el eco- la FECON. Existen otras con gran apoyo
logismo, tales como la Asociación Comu- empresarial nacional e internacional, tal
nidades Ecologistas la Ceiba (COECO- es el caso de la Fundación Neotrópica.
CEIBA), creada en 1999 como resultado Otro aspecto de distinción son las con-
de una escisión y crítica a la práctica de la cepciones organizativas, pues las organi-
AECO. Sus integrantes plantean que, to- zaciones de influencia ecologista enfati-
mando en cuenta el marco teórico del zan en un estilo participativo y democrá-
ecologismo: la sustentabilidad, de lo que tico en su gestión, mientras otras (guia-
se trata es del uso ecoeficiente de los re- das por los enfoques eco tecnocrático y
cursos y la distribución justa de la riqueza eco desarrollista) están constituídas por
generada por el uso de aquello… Debe de funcionarios técnicos, que negocian fon-
haber un distribución más justa y un uso dos con entes externos para llevar a cabo
más reducido de los recursos, para mante- tareas de educación ambiental e investi-
ner la viabilidad de ecosistemas y cultura”. gación. Cuando estas proyectan sus re-
(Mora Castellanos, Eduardo; 1999: 5). Es sultados a la base de las comunidades,
interesante mencionar que la estrategia lo que pretenden es legitimar la gestión
de COECOCEIBA enfatiza que las prota- de financiamiento.
gonistas de las luchas han de ser las comu- En términos generales, la trayectoria
nidades pues “la política se hace realmen- del movimiento ambientalista revela una
te en la base, en el campo … y hay que actuación defensiva, reactiva, lo cual se
cambiarla desde abajo, no desde arriba”. manifiesta en que sus movilizaciones han
(Mora Castellanos, Eduardo; 1999: 9) sido de oposición a decisiones o actuacio-
nes del gobierno, instituciones estatales
o empresas privadas. Tan sólo algunas es-
A manera de conclusión tán gestando modelos alternativos de
participación en la toma de decisiones y
De lo expuesto se desprende que la en la construcción de las relaciones de
heterogeneidad del movimiento ambien- los seres humanos con la naturaleza. Y en
talista costarricense es evidente. La crítica la relación con el Estado, hay diferencias,
al origen de los problemas ambientales y ya que algunas son interlocutoras activas
el alcance de las estrategias de solución de la institucionalidad pública, mientras
también es distinta. En consecuencia, otras optan por la autonomía y la cons-
existe una diversidad, que se distingue trucción de una democracia desde las co-
por la presencia local o regional de las or- munidades, al reclamar que se les consul-
ganizaciones, por sus alianzas nacionales te en las decisiones que les afectan.
e internacionales (redes), las cuales le fa- A pesar de las diferencias, el movi-
cilitan apoyo financiero, procedente de miento ecologista costarricense, ya sea
organizaciones no gubernamentales ex- de alcance local, regional o nacional,
tranjeras o de agencias de cooperación tiene en común algunas estrategias de
de organismos internacionales. De ma- acción, pues la mayoría utiliza las nue-
nera tal que en el abanico ambientalista vas tecnologías de la información como
hay pequeños grupos a nivel local, los la red “Internet” y aprovechando “la
cuales son los más numerosos; además presencia constante de temas medio am-
existen redes constituídas por afinidades, bientales en los medios (se) les ha pres-
como lo es la Red de Reservas Privadas o tado una legitimidad mayor que la de

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cualquier otra causa”. (Castells. Manuel. 6. CEDARENA es una sigla referente a un organis-
mo no gubernamental cuyo nombre es: Centro
1999:153). Esta tendencia la ratifica Mo- de Derecho Ambiental y de los Recursos Natura-
ra Castellanos (1998:129), cuando dice les. Se fundó en 1989. Véase: Salazar Alvarado,
que “se asiste hace poco más de una dé- Jorge Antonio. 1998: 138.
cada a una pasmosa proliferación de or-
7. COPROALDE quiere decir Coordinadora de or-
ganizacines no gubernamentales cuya ganismos no gubernamentales con proyectos al-
función es incidir resolutiva o paliativa- ternativos de desarrollo. Véase: COPROAL-
mente en la problemática ambiental”. DE.1990: portada.
En lo anterior han coadyuvado los me-
8. Parte de esta tipología, basada en los aportes de
dios de comunicación y una ciudadanía Wolfgang Hein (1998) y de Oscar Fallas, se expone
más sensible a los temas medio ambienta- en: Franceschi, Hannia;1999. Sin embargo, se ha
les, de manera tal que en definitiva estos actualizado con nueva consulta documental, sobre
todo en la última de las corrientes: ecologismo.
movimientos sociales están actuando ante
cuestiones sociales relevantes, que son
más que una moda transitoria. Por tanto,
tienen el desafío de trascender lo inme- Bibliografía
diato y propiciar cambios estructurales de
largo plazo en las relaciones economía- Castells, Manuel. “El reverdecimiento del yo: el
ambiente y sociedad; tarea para la que es movimiento ecologista”. 1999. En: La era de la
información: economía, sociedad y cultura. Vol. II:
un imperativo la construcción de un po- El poder de la identidad. México: Siglo XXI
der social con perspectiva local y global. Editores, Vol. II.

Coordinadora de organismos no gubernamentales


Notas con proyectos alternativos de desarrollo. (CO-
PROALDE).1990. Guía de experiencias en tecno-
1. Se hace referencia al libro cuyos autores son un logía apropiada agropecuaria de Costa Rica. San
equipo encabezado por Donella H. y Dennis José: COPROALDE- CEDECO.
Meadows. La obra es el resultado de una investi-
gación auspiciada por el Club de Roma, com-
puesto por empresarios y científicos de varios Fallas Baldí, Oscar. 1993. Modelos de desarrollo y cri-
países de mundo, quienes le encargaron el estu- sis ambiental en Costa Rica. San José: Asocia-
dio al Instituto Tecnológico de Massachusetts. ción Ecologista Costarricense (AECO), Serie
Cuadernos de Estudio.
2. Lista de organizaciones afiliadas a FECON, ene-
ro de 2001.
Fournier Origgi, Luis Alberto. 2000. Desarrollo y
perspectivas del movimiento conservacionista
3. Al respecto puede consultarse el libro de Van de
Hombergh, Helena (1999), el cual es el resulta- costarricense. San José: Editorial de la Univer-
do de una exhaustiva investigación sobre los al- sidad de Costa Rica, reimpresión.
cances de esa lucha ambientalista.
Franceschi Barraza, Hannia. “Trabajo Social y De-
4. Además puede consultarse al respecto estas fuen- sarrollo Sostenible”. 1999. Revista Costarricense
tes documentales del periódico La República, ci- de Trabajo Social. San José: Colegio de Trabaja-
tadas en la bibliografía. dores Sociales de Costa Rica. No. 10.
5. De esas acciones informó el sitio en Internet
creado por la Asociación de Lucha Antipetrolera Hein, Wolfgang.1993. Sustentabilidad: ¿un nuevo es-
(ADELA): www.cosmovisiones.com/adela, ade- tilo de desarrollo para Centro América?. Heredia:
más el Semanario Universidad (29 de setiembre Universidad Nacional, Maestría en Política
del 2001) y La Nación (31 octubre del 2001). Económica.

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Meadows, Donella ; Meadows, Dennis et al. 1972. mentiras de la exploración y explotación


Los límites del crecimiento. México: Fondo de petrolera en Limón”. San Ramón de Alajue-
Cultura Económica. la: Universidad de Costa Rica, Coordina-
ción de Docencia, 2001. (reproducción de
Mora Castellanos, Eduardo.1998. Naturaleza, qué www.cosmovisiones.com/adela/.18 de se-
herida mía. Heredia: Universidad Nacional, tiembre de 2001.
Ambientico Ediciones.
Barrantes, María Iveth y Franceschi, Hannia. 2000.
Mora Castellanos, Eduardo (editor). “ Entrevista a “Marco socio político de análisis: participa-
nuevo grupo Comunidades Ecologistas La ción, movimientos sociales y liderazgo”. En:
Ceiba. Queremos participación pluralista sin Universidad de Costa Rica, Sede de Occiden-
centros rectores”. Octubre de 1999. En: Am- te. Primer informe de investigación proyecto
bien-tico. Heredia: Universidad Nacional,Re- No. 540-99-276 Estilos de liderazgo de las or-
vista del Proyecto Relaciones Ambientales en ganizaciones de base y repersuciones socio
Costa Rica, No. 75. políticas. San Ramón de Alajuela: Coordina-
ción de Investigación, 2000.
Proyecto Estado de la Nación. 2000. Estado de la Na-
ción en Desarrollo Humano Sostenible Sexto informe “Contraloría rechaza contrato entre Ston Forestal,
1999. San José: Proyecto Estado de la Nación, MOPT y Zona Franca”. La República. San Jo-
Capítulo 4: Armonía con la naturaleza. sé: 13 de setiembre de 1994, pág. 3 A. (Cam-
po pagado por la Asociación Ecologista Costa-
Sancho, Romano. Consulta telefónica en FECON. rricense.
San José: octubre de 2001.
“ Defensoría de los Habitantes dice no a muelle de
Salazar Alvarado, Jorge Antonio. El ideario ambien- Ston Forestal”. La República. San José: 29 de
talista costarricense: una lectura filosófica. San Jo- setiembre de 1994, pág. 7 A. (Campo pagado
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