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Mañana 2º día: Belém

El barrio de Belém es lo más espectacular de Lisboa ya que cuenta con las dos joyas de la ciudad: el
Monasterio de los Jerónimos, con visita obligada a su Iglesia y Claustro y la Torre de Belém,
monumentos que por sí solos justifican un viaje a Lisboa. La ventaja de visitar Belén un domingo por
la mañana es que muchas de sus visitas son gratuitas.

Podéis llegar a Belém desde la Plaza do Comercio con el tranvía 15.

En Belém también encontraréis el Puente 25 de Abril, el Monumento a los Descubrimientos, el Museo


Nacional de Carruajes y cómo no, sus famosos pastelitos.

El interés turístico de Belém está centrado en cuatro lugares que son visita obligada en cualquier ruta de
turismo en Lisboa: el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belém, el Monumento a los
Descubridores y la fábrica de Pasteles de Belém. Los dos más alejados -la fábrica de los Pasteles y la
Torre de Belém- están separados por aproximadamente un kilómetro de jardines y paseo agradable frente
al Tajo.

Qué ver en Belém


En Belém destacan los dos principales edificios del estilo gótico manuelino que se conservan en Lisboa:
El Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Junto a ellos, es también muy conocido el
Monumentos a los Descubridores, homenaje a los navegantes portugueses.

La Torre de Belém es el monumento situado más hacia el oeste de la zona de Belém. Fácil de identificar,
situada en la orilla del río Tajo, data del siglo XVI y nació como parte del proyecto de fortificaciones de
defensa del estuario del Tajo. En su origen iba a estar rodeada totalmente por el agua, pero el avance de la
orilla hace que ahora sólo una parte de ella esté sobre el agua. Se puede visitar en las horas de apertura
habituales, aunque su vista desde el exterior merece más la pena que en el interior. Junto con el
Monasterio de los Jerónimos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

El Monasterio de Los Jerónimos data también del siglo XVI, durante las épocas más brillantes de los
descubridores portugueses, y es una de las grandes obras del estilo gótico manuelino que existen. En él
podemos visitar la iglesia del Monasterio de los Jerónimos, donde están enterrados varios reyes y
personajes destacados de la cultura portuguesa, pero lo más destacable es su claustro, que también puede
ser visitado.

El Monumento a los Descubrimientos data de la época salazarista -mediados del siglo XX- como un
homenaje a los descubridores y navegantes portugueses. Se construyó originalmente para una exposición
de la lusofonía y el monumento actual es una réplica en hormigón de 50 metros de altura, a la que se
puede subir con un ascensor.

Pasteles de Belem en la fábrica de Lisboa

Por último, la fábrica de los Pasteles de Belém es una inmensa cafetería ubicada a pocos metros del
Monasterio de los Jerónimos, pero que es tremendamente popular en toda la ciudad de Lisboa. Su
especialidad es una variedad de receta patentada de los populares pasteles de nata que no se elaboran
igual en ningún otro sitio y que podemos disfrutar en sus inmensas salas o llevar a casa en envases muy
peculiares si tenemos que comprar recuerdos de Lisboa.

Llegar a Belém
Para llegar a Belém, lo más fácil es tomar el tranvía 15 que sale de la Praça da Figueira, en la Baixa, y va
paralelo al río a partir de la estación de Cais do Sodré. También podemos ir a Belém en tren desde Cais
do Sodré, pero la estación queda algo más alejada del centro del barrio. Hay también autobuses desde el
centro moderno de Lisboa de los que os damos más detalles en esta guía de transporte público en Lisboa
para el turista.
Una vez en Belém, podemos recorrer el barrio en poco más de media hora. Por supuesto, algo más de
tiempo si queremos detenernos para entrar en alguno de los monumentos. Si estamos cansados, sus
praderas de césped son un fantástico lugar para tumbarse bajo el sol y relajarse.

Las Docas
Un poco más hacia el este se encuentran lo que eran las antiguas Docas, uno de los muelles del puerto de
Lisboa. Está situado en Alcántara, en la zona del Puente 25 de Abril, y cuenta con numerosos restaurantes
y terrazas para comer o tomar algo a la orilla del río. Es una opción muy agradable para una comida
relajada cuando el tiempo acompaña. Además, en la zona hay numerosas discotecas.

Mañana 1º día, Castillo de San Jorge, Alfama y Parque


de las Naciones.
Antes de nada lo ideal es comprar un abono de transporte para todo el día ya que lo amortizaréis de
sobra. Aunque hayáis llegado a Lisboa en coche particular conviene dejarle aparcado.

Para comenzar la ruta deberéis acercaros a la Plaza Figueira donde podréis tomar el tranvía 28 que lleva
hasta las puertas del Castillo de San Jorge, en el lugar denominado Largo das Portas do Sol con unas
estupendas vistas de Lisboa y el Tajo. A sus pies, se extienden dos barrios antiguos y pintorescos: la
Mouraria y La Alfama. La Alfama es un antiguo barrio de pescadores con callejuelas para caminar sin
prisa.

Si hemos visitado el castillo y se nos ha hecho tarde podemos comer en alguno de sus modestos y
populares restaurantes, incluso podemos encontrarnos con fados en directo.

Ahora lo ideal es coger uno de los autobuses que llevan hasta el Parque de las Naciones. Esta es la zona
donde tuvo lugar la Exposición de 1998, hoy centro de ocio, está el Casino de Lisboa, y cultura. Podéis
admirar el colosal y moderno Puente Vasco da Gama, el mayor de Europa, y disfrutar del Oceanário.

Tarde noche día de llegada: La Baixa


Si tenéis la tarde disponible podéis empezar por visitar el barrio de La Baixa. Un buen inicio es
comenzar por la Plaza de los Restauradores donde se encuentra el magnífico edificio del Hotel Edén. En
esta plaza comienza la Avenida da Liberdade, la más importante de Lisboa, que acaba en la Plaza del
Marqués de Pombal, donde comienza la moderna Lisboa.

Al lado se encuentra la Plaza del Rossio con el Teatro Nacional y su famoso café Nicola. Esta plaza es
uno de los lugares con más vida de Lisboa. De aquí podréis acercaros a la Plaza de Figueira con sus
pintorescas casas abuhardilladas y que ofrece unas buenas vistas del Castillo de San Jorge.

Estas tres plazas están muy cerca unas de otras, apenas cien pasos. De la Plaza Figueira sale la
elegante calle peatonal Rua Augusta que, a través de un Arco de Triunfo, adentra en la Plaza del
Comercio. No podéis olvidar las dos calles gremiales que cruzan la Rua Augusta: la Rua Aurea y la Rua
da Prata.

Si estáis cansados podéis coger el tranvía número 12 en el que, a través de su recorrido, nos haremos
una idea de este barrio.

La zona está ambientadísima y será fácil encontrar un lugar donde cenar y tomar un café o una copa
antes de descansar.

La Baixa es el barrio más céntrico e importante de Lisboa. Fue reconstruido tras el terremoto del
siglo XVIII por el Marqués de Pombal, con un estilo clásico y calles geométricas, en él abundan las
fachadas cubiertas de azulejos tan típicas de Lisboa. Es el barrio más comercial y durante el día está
muy animado.

En este barrio se encuentran las plazas y calles más emblemáticas. Comienza en la Plaza de los
Restauradores que, a través de la Avenida de la Libertad, lleva a la Plaza del Marqués de Pombal, donde
comienza la moderna Lisboa.

Avenida de la Libertad
La Avenida da Liberdade es una preciosa avenida de poco más de un kilómetro de longitud. Es la
avenida más majestuosa de Lisboa, con edificios del siglo XIX y aceras cubiertas con mosaicos que
forman dibujos en blanco y negro. Está llena de cafés con terrazas cubiertas, monumentos y jardines.

Plaza de los Restauradores


En la Plaza de los Restauradores, llamada así en honor de los que en 1640 se rebelaron contra la
dominación española y en cuyo centro se encuentra un obelisco para conmemorar el acontecimiento,
está el vistoso edificio del Hotel Edén ocupando lo que fuera un antiguo cine.

Plaça do Rossio
Al lado de la Plaza de los Restauradores encontraréis la Plaça do Rossio, una plaza que ya existía en el
siglo XIII y que actualmente es la más animada de la ciudad y el lugar de cita de los lisboetas y
visitantes.

Plaza de Figueira y Plaza del Comercio


A un paso de la Plaça do Rossio se encuentra la Plaza de Figueira, con edificios clásicos y una estatua
ecuestre de Juan I, desde la que sale la elegante calle peatonal de Rua Augusta que, a través de un Arco
de Triunfo de estilo barroco, nos adentra en la Plaza del Comercio, la más espectacular de Lisboa. Rua
Augusta está flanqueada por antiguas calles de gremios destacando la Rua do Ouro y la Rua da
Prata.
La Plaza del Comercio es la más bonita de Lisboa y fue construida donde estuvo el palacio real.

Elevador de Santa Justa


A medio camino entre transporte y atracción turística en la Baixa encontraréis el Elevador de Santa Justa.

Tarde noche 1º día: Chiado y el Barrio Alto.


Para llegar a estos barrios lo mejor es coger el tranvía 28, el Elevador de Santa Justa o el Elevador Da
Gloria que está en la misma Plaza de los Restauradores.

En el Chiado, que se reconstruyó tras el incendio de 1988, sus calles más importantes son las de
Carmo, con las ruinas de la iglesia del mismo nombre no reconstruida para recordar el gran terremoto, y
la de Garret. Es un barrio elegante y bohemio el llamado "Montmartre" de Lisboa.

Lugar común de encuentro en Rua Garret es el café A Brasileira, en cuya terraza una escultura
representa a Fernando Pessoa.

El Barrio Alto, al que llegamos por la Rua Misericordia, tiene numerosas cafeterías, bares y restaurantes,
así como tiendas de antigüedades. Probablemente, junto con La Alfama, sea el mejor barrio para
escuchar fados.

Tras la cena no faltarán locales para tomar una copa en este Barrio y si hay fuerzas podéis optar por ir a
Santo Amaro, Santos o Alcántara a mover el esqueleto.

Ya se habrá hecho tarde pero en 48 horas habréis visto Lisboa lo suficiente para saber que tenéis que
volver.

¿Tenéis más días en Lisboa?


Si tenéis más días en la ciudad, no dejéis de visitar los increíbles lugares cercanos. Tenemos excursiones
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