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SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA JURISPRUDENCIA

EN EL DERECHO
Marcial Rubio Correa

1.- SOBRE EL CONCEPTO DE JURISPRUDENCIA QUE


UTILIZAMOS
Tratamos aquí de la jurisprudencia como las resoluciones de los
tribunales de justicia que, por sus fundamentos y por la trascendencia de sus
fallos, constituyen antecedentes de fallos futuros en casos análogos.

Resoluciones de tribunales de justicia en asuntos de contenido o de


procedimiento, cuando puedan extenderse a otros casos análogos. En especial
se trata de las resoluciones del organismo jurisdiccional de mayor rango. En el
caso del Poder Judicial estamos hablando de las resoluciones de la Corte
Suprema.

Lo que interesa en la jurisprudencia son los fundamentos y los fallos, es


decir, el contenido jurídico de la resolución. El juzgador es un creador de
Derecho en nuestro sistema romano-germánico porque aplica al caso concreto
y lleno de matices, una norma abstracta y generalizadora. Por ello, la manera
cómo fundamenta sus decisiones es muy importante: servirá para que futuros
litigantes (reales o potenciales) sepan por cuáles razones resuelven los jueces
y cómo establecen sus fallos.

La jurisprudencia tiene importancia porque es una fuente del Derecho


que crea contenidos jurídicos para casos futuros análogos. Bien se sabe que
no hay dos casos exactamente iguales, aunque sí pueden tener un parecido
sustancial. Cuando esto ocurre estamos ante la analogía y es cuando la
jurisprudencia dictada a casos similares anteriores, adquiere una gran
importancia para resolver el nuevo caso, debido a que será razonable que los
jueces resuelvan ahora como resolvieron antes si lo sustancial es similar. A
esto se llama equidad y la administración de justicia debe ser equitativa.

Desde luego, la jurisprudencia puede ser vinculante porque así lo manda


la legislación o, también, sin ser obligatoria por mandato legal puede sin
embargo ser fuente de inspiración para jueces y abogados al ejercer sus
responsabilidades. Aún en este último caso, la jurisprudencia de calidad es
muy importante para dar precisiones en los detalles al Derecho.

2.- ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA JURISPRUDENCIA


COMO FUENTE DEL DERECHO?
La jurisprudencia, especialmente si es legalmente vinculante, es
fundamental para la existencia del Estado de Derecho porque da seguridad
jurídica y porque, además, crea políticas jurisdiccionales. Estos dos aspectos
tienen que ser desarrollados con algo más de detalle.
La jurisprudencia es fundamental para el Estado de Derecho porque da
contenido al sistema jurídico de un determinado país en los detalles y, además,
porque crea seguridad al hacer predecible la administración de justicia.

Uno de los principales temas en el estudio de la administración de


justicia es hacerla predecible, es decir, poder decir con antelación cómo es
previsible que los tribunales resuelvan un problema determinado. En esos
casos, las resoluciones previas, si están debidamente fundamentadas, pueden
ayudar grandemente a la predictibilidad y eso da seguridad al que tendría la
razón y, porqué no decirlo, puede desalentar procesos que quisieran jugar a la
aventura de ganar pues se sabrá cuál es el sentido de la jurisprudencia sobre
la materia.

Pero la jurisprudencia es también importante porque crea políticas


jurisdiccionales. Por éstas entendemos los grandes criterios de administración
de justicia establecidos en ejercicio de sus competencias por el máximo órgano
de resolución de conflictos del Poder Judicial.

Las políticas jurisdiccionales no tienen nada que ver con la política


partidaria: son lineamientos de cómo procesar y cómo resolver (y por cuáles
fundamentos), en los asuntos en los que los jueces tienen que ejercer su
atribución jurisdiccional. Las políticas jurisdiccionales no son una imposición
vertical de arriba hacia abajo pero, obviamente, muestran al juzgador de rangos
inferiores, cómo se verá la causa cuando sea recibida por los superiores
jerárquicos. Esto permitirá que el Poder Judicial trabaje armónica y más
eficientemente.

En realidad, nosotros consideramos que la Corte Suprema de la


República tiene como justificación principal de su existencia, el establecer
políticas jurisdiccionales en todo el país, con la sapiencia y la mesura que ella
requiere, desde luego.

Esto hace ver que la jurisprudencia de la Corte Suprema debería cumplir


todos estos roles pues a través de su función jurisdiccional que la Corte
Suprema podrá sentar principios de política jurisdiccional.

Al mismo tiempo, requiere una Corte Suprema que tenga más tiempo
para considerar los asuntos sometidos a su jurisdicción y, eventualmente, que
sea considerada más como un órgano de política jurisdiccional y no como una
instancia de resolución o de casación. Esto requiere diseñar el papel de la
Corte Suprema en la Ley Orgánica del Poder Judicial (no en la Constitución
que permite una Corte como la que proponemos). La Corte Suprema deberá
ver muy pocos casos (doscientos o cuatrocientos al año, tal vez), debidamente
escogidos para que sean los más importantes en los que hay que sentar
precedentes. Todo ello debería ser materia de una modificación legislativa que
la propia Corte Suprema podría proponer en ejercicio de su iniciativa legislativa.
3.- DOS CASOS HISTÓRICOS DE RELEVANCIA
JURISPRUDENCIAL
En el mundo occidental existen dos fuentes de las grandes familias del
Derecho: Roma e Inglaterra. De Roma viene el Derecho romano germánico
que ha llegado hasta nosotros. De Inglaterra viene el common law (los ingleses
lo escriben con minúsculas por razones que veremos luego) que se extendió a
los países colonizados por el Reino Unido tanto en América del Norte como en
Asia.

Tanto en uno como en otro, hubo grandes impulsos dados por la


jurisprudencia. Vale la pena revisar un poco la forma cómo ello ocurrió. Luego
nos preguntaremos por la importancia de esta historia en nuestro Perú de hoy.

3.1.- EL PRETOR ROMANO

Roma fue, aproximadamente entre el año 700 y el 450 antes de Cristo,


una ciudad encerrada en sus murallas y su territorio de siete colinas, territorio
habitado fundamentalmente por pastores y campesinos. Sus reglas jurídicas
estaban impregnadas de la religión familiar que tenían (los grandes dioses
como Júpiter o Minerva serán incorporados después, cuando Roma conquista
a los griegos).

Cuando Roma empieza a crecer en importancia y a conquistar territorios


vecinos, van llegando a ella peregrinos, que son seres humanos no romanos.
Éstos carecen de religión familiar romana y, por consiguiente, de Derecho
dentro de Roma. Aparecen las clases sociales de patricios y plebeyos: los
primeros romanos, los segundos no.

Los plebeyos arrancan a los patricios la Ley de las XII Tablas que
convencionalmente se fija en el 450 antes de Cristo. Era una ley de patricios
romanos para toda Roma que, a partir de ese momento, incluía como parte del
pueblo romano a los plebeyos.

Pero Roma siguió evolucionando y construyendo su imperio. Así, muy


pronto el Derecho Civil Antiguo (que es el emergido de la Ley de las XII tablas
quedó obsoleto, tanto porque el imperio de Roma crecía, como porque había
en ella cada vez más extranjeros que comerciaban, y como porque la vida
evolucionaba y requería de mayores y mejores transacciones jurídicas. Todo
esto es un proceso de desarrollo económico, social y político que en un texto
como éste sólo podemos mencionar.

Llegó un momento en que el Antiguo Derecho Civil debió ser enriquecido


y flexibilizado. De ello se encargó el Pretor.

"El pretor creado en el año 367 a. de J.C. como magistratura reservada


para los patricios, fue también posibilitada a los plebeyos a partir del año 337 a.
de J.C. El pretor es collega minor de los cónsules que por tanto tienen mayor
potestas con respecto a él, habiéndosele atribuido como función específica el
ius dicere inter cives Romanos, que implicaba el reconocimiento de un
imperium, al menos genéricamente subordinado, y comprendiendo también
funciones militares, de gobierno y de administración que se atribuían a los
cónsules. Como éstos es, al menos en sus comienzos, epónimo, elegido por un
año iisdem auspiciis y consiguientemente en los comicios centuriados
presididos por un cónsul. A un tiempo puede ejercitar el mando militar y
efectuar el reclutamiento. Tiene también el ius agendi cum populo, en virtud del
cual preside los comicios por tribus para la designación de magistrados
menores y puede presentar en ellos propuestas de ley con idéntica
competencia que los cónsules. En ausencia de los cónsules y, con autorización
de ellos o del Senado, puede llevar a cabo facultades de gobierno y de
administración. Ejercita en la ciudad la coercitio penal por mandato del cónsul o
a consecuencia de una deliberación del Senado. Tiene derecho a ser
acompañado por 6 lictores, a la sella curulis, a la toga pratexta, a la púrpura en
el triunfo y en general, a todas las distinciones consulares. Su competencia
normal y específica permanece dentro de la jurisdicción civil, que antes de ser
creados iba comprendida como función de los cónsules, iudices-praetores".
(Burdese).

El poder civil del pretor comprendía:

• • Coertio: es decir, el poder disciplinario que


consistía en imponer coactivamente las decisiones.

• • Jurisdictio: que equivale a decir Derecho,


expresión que en Roma quería decir la atribución de
introducir y dar dirección al proceso, no de dar la sentencia
(pues ésta no era dada por el pretor sino por los jueces).

• • Imperium: además de contener a las dos


anteriores, añadía el poder de mando en general y más
específicamente también, el poder de mando militar.

• • Ius agendi cum populo: era la atribución de


conducción política consistente en un poder de convocar al
pueblo en asamblea y proponerle leyes para su aprobación.

• • Ius agendi cum senatu: era la atribución de


conducción política consistente en convocar e interrogar al
Senado.

El pretor, con estas características, apareció en la República romana el


año 367 a.C., luego de un siglo de aplicación de la ley de las XII tablas por el
Colegio de Pontífices. El antiguo Derecho civil emergente de la aplicación de la
ley de las XII Tablas fue de origen patricio, tremendamente formalista, y
destinado a aplicarse a los romanos entre sí de manera exclusiva.
El pretor se ocupaba de todos los problemas de naturaleza privada y
penal. No sentenciaba. El procedimiento en el que se hallaba involucrado, tenía
dos etapas:

• • La etapa in iure: era un proceso introductorio a partir del cual se


llenaba el formulario que era el instrumento que habilitaba a las partes a
presentarse ante el juez. En otras palabras, el formulario permitía el
ejercicio, según el caso, de la acción o de la excepción.

Esta función requiere cierta explicación: en Roma la estructura del


Derecho no consistía, como entre nosotros, en que “a cada derecho
corresponde una pretensión accionable”. Por el contrario, sólo se podía
estar protegido si se tenía una acción (o una excepción). La acción no
seguía al derecho; era el derecho el que seguía a la acción.

A Ley de las XII Tablas restringía considerablemente el uso de las


acciones (llamadas en ella legis actiones). Por ello, es fácil ver que el in
iure a cargo del magistrado significó una flexibilización y ampliación del
Derecho Romano, mediante el otorgamiento de la acción o de la
excepción a través del formulario.

El pretor, como los demás magistrados, ejercitaba su función


personalmente y, hasta donde era posible, de palabra. En poco tiempo
hubo un pretor urbano para asuntos entre romanos, y un pretor
peregrino, para asuntos entre un romano y un extranjero, o entre dos
extranjeros.

En la época en que aparece el pretor, el imperio crecía y Roma era la


metrópoli de una interacción económica con extranjeros que se
incrementaba constantemente. El pretor, así, creó condiciones de
seguridad jurídica a las transacciones y facilitó su desarrollo.

Concluido el formulario, el pretor nominaba a los jueces ante quienes


irían las partes para el proceso y emitía un decreto con todo ello. Se dice
que, además, daba instrucciones de palabra a los jueces para que
realicen debidamente su cometido.

• • La etapa apudiudicem: era el proceso ante los jueces, que


concluía con la sentencia, la que alcanzaba fuerza, nuevamente, por
ejercicio de los poderes del magistrado.

Con el transcurso del tiempo, las acciones y excepciones facilitadas por


los pretores fueron recopiladas en el Edicto del Pretor. Cada nueva persona en
el cargo, recogía lo anterior (con las modificaciones que estimara pertinentes) y
añadía las que consideraba importantes. Los pretores quedaron vinculados al
Edicto desde la Ley Cornelia del año 67 a.C. Adriano fija el contenido el Edicto
en el año 130 d.C. Desde entonces ya no serán los pretores sino el Princeps
quien podrá modificarlo. Ha terminado, en consecuencia, la etapa creativa del
pretor.
De la decisión del pretor sólo se podía pedir la intercessio de otro
magistrado de igual o superior rango. Este podía quitar eficacia al decreto del
pretor, pero no podía corregirlo (ni obligar al pretor a hacerlo). Este es el origen
de las apelaciones. El perjudicado por la decisión del pretor, debía
normalmente esperar a que hubiera otra persona en el cargo para recurrir a ella
intentando mejor suerte.

El Pretor flexibilizó el Derecho y con ello lo enriqueció: introdujo acciones


que favorecían a los peregrinos, liberó de formas al Derecho arcaico con lo que
lo hizo más fácil de utilizar, dio protección de bona fides a los bienes inmuebles
del imperio fuera de Roma y aceptó figuras importantísimas como por ejemplo
el error (inexistente como protección de parte en el Derecho Civil Antiguo).

El Pretor no creó un derecho distinto sino que su Derecho (llamado


Derecho Honorario) se yuxtapuso al Derecho Civil Antiguo creando nueva
riqueza jurídica.

El Pretor fue necesario porque Roma cambiaba y aparecían nuevas


personas y nuevos bienes con los cuales hacer vida jurídica en el gran imperio.

3.2.- LA APARICIÓN DEL COMMON LAW


Guillermo el Conquistador era Duque de Normandía y quedó vacante el
trono de Inglaterra. Harold fue impuesto como rey por la aristocracia inglesa
pero Guillermo se consideraba con derecho a la sucesión de manera que
invadió la isla de Gran Bretaña y derrotó a Harold en la batalla de Hastings el
14 de octubre del 1066. Fue coronado rey en la Navidad de dicho año.

Guillermo fue un extraordinario administrador para Inglaterra e inició su


grandeza. Lejos de imponer las reglas y forma de vida normandas, respetó los
usos y costumbres de los ingleses y, al lado de ellos, introdujo reformas
progresivas además de modernidad administrativa para la época.

Las reformas de carácter legal fueron introducidas a través de un


Tribunal del Rey que fue instancia de resolución de conflictos disponible para
quienes quisieran utilizarla. Había que pagar por la justicia en el Tribunal del
Rey, pero tenía la ventaja de que el proceso se iniciaba con una orden del Rey
(writ) al sheriff para que cumpliera lo pedido por el demandante o, si
consideraba no hacerlo, para que el demandado se presentara bien ante la
Corte del Rey, bien ante una corte inferior para que se hiciera justicia. La
justicia del Rey fue cara pero rápida y eficiente para la época. En 1180 se
escribió una obra según la cual ya existía un Derecho propio creado a través de
este tribunal. Los rasgos más importantes del proceso son los siguientes:

3.2.1. 3.2.1. El estado de cosas que encontró Guillermo está descrito en la


compilación Leges Henrici Primi (c. 1118). Dijo que había tres sistemas
de derecho distintos en Inglaterra: el de Wessex, el de Mercia y el danés
y había diferencias de procedimiento en cada uno de los treintidós
condados. Había cortes de los condados, subdivisiones y distritos, las
cortes de lores y las cortes del rey.

3.2.2. 3.2.2. La actividad de la corte del Rey fue tan grande en el siglo XII que
en 1180 se pudo escribir un tratado sobre "las leyes y costumbres de
Inglaterra" que se basó en su funcionamiento de manera exclusiva. El
tratado ha sido atribuido a Ranulf De Glanvill. Da la impresión que la
variedad de costumbres locales no habían desaparecido. Glanvill y sus
jueces bajo Enrique II (1154-1189) produjeron un sistema coherente de
Derecho Inglés derivando autoridad máxima del rey. En contraste con
este sistema uniforme, la costumbre local se vería a lo más como
excepcional y a lo menos como recusable.

3.2.3. 3.2.3. La costumbre del reino (tratada por Glanvill) era un derecho de
mandatos (writs): los hemos descrito líneas arriba.

3.2.4. 3.2.4. Además, la corona desarrolló el ámbito jurisdiccional denominado


alteración de la paz del Rey como una justicia penal propia del Rey para
preservar el orden público.

3.2.5. 3.2.5. En 1139 comenzaron los Justicieros que fueron altos magistrados
que viajaron por toda Inglaterra con atribuciones de gobierno y, entre
ellas, la función de resolver conflictos. Además de estos justicieros,
Enrique I (1100-1135) nombró justicieros locales para atender asuntos
de la corona en condados particulares o grupos de condados.

Enrique II en 1166 nombró a dos jueces para que viajen por toda
Inglaterra. En 1176 los jueces itinerantes estaban organizados en seis
circuitos pero el número fluctuaría antes de que seis se convirtiera en el
número fijo de los circuitos. Los jueces nombrados a estos circuitos
variaban entre 20 ó 30 eran conocidos como los justiciae errantes
(jueces errantes). Iban a visitar cada condado llevando el gobierno del
rey consigo (en esa época no existía el concepto de separación de
poderes). Los funcionarios locales entregaban sus insignias como si
fuera el rey y los jueces empezaban a investigar todo tipo de asuntos.
Los generales errantes no eran solamente cortes de derecho sino
gobierno itinerante. Eran temidos. Algunos fueron muertos en mitad del
siglo XIV pero, con ellos, el gobierno angevino (comenzado en Inglaterra
con Enrique II en 1154) dio a Inglaterra un cuerpo de derecho nacional
único en Europa.

3.2.6. 3.2.6. El foco central del gobierno era la Curia Regis (La Corte del Rey),
el cuerpo de consejeros y cortesanos que asistían al rey y supervisaban
la administración del reino. No era una corte de derecho, como tampoco
lo era el juez errante. La curia regis era itinerante pues seguía al rey. Sin
embargo, ya en el siglo XII hubo tendencia a que un cuerpo de
administradores se estableciera en el palacio principal del rey en
Westminster mientras el rey estuviera fuera. La hacienda (Exchequer)
fue el primer departamento en dejarse establecido en Westminster aún
cuando el Rey viajara a otro lugar. Durante las largas ausencias de
Enrique II y Ricardo I hacia fines del silo XII, los asuntos judiciales
centrales de la Curia Regis, la capitalis curis de Glanvill, también
ubicaron su domicilio en Westminster.

3.2.7. 3.2.7. En el siglo XII la Corte del Rey se había ya subdividido en tres
cortes: la Hacienda (Exchequer), el Tribunal Común (Common Pleas), y
el Tribunal de la Banca del Rey (King´s Bench). Los tres aplicaban
originalmente el mismo Derecho pero pronto compitieron entre ellos para
ofrecer mejores acciones (remedies) a los litigantes a fin de mejorar sus
ingresos por tasas de justicia.

3.2.8. 3.2.8. Enrique I (1100-1135), ordenó que se litigara en los condados


como antes de la conquista. Los jueces errantes del siglo XII presidían
las cortes de los condados en nombre del rey y también participaron de
ellas los jueces assize (el assize era el procedimiento penal ante jurado).
Así el poder del Rey se incrementó en la aplicación de justicia local, la
que estaba demasiado arraigada para ser abolida. Simplemente, fue
absorbida por el nuevo sistema.

3.2.9. 3.2.9. Mientras a nosotros nos parece evidente que el derecho común
era desde un inicio universal y supremo, en la época de los siglos XII y
XIII fue relativamente nuevo y excepcional, llamado a operar sólo con el
consentimiento del rey y por buena razón.

3.2.10. 3.2.10.Los errantes y los jueces assize podían llevar la justicia del
rey pero no patrullar y sin un sistema eficiente para ello, su justicia
tendría poco impacto. Así, se dio a las subdivisiones de los condados la
responsabilidad de presentar delitos a ser sancionados colectivamente
por no descubrir a los perpetradores de los delitos conocidos. Los
representantes de las subdivisiones y de las villas que asistían y
presentaban los delitos ante los jueces reales que se convirtieron en el
gran jurado.

Como puede apreciarse, el common law se desarrolló por la


centralización de la administración de justicia en manos del monarca, sin
derogar el Derecho consuetudinario previo sino amalgamando lo antiguo y lo
nuevo mediante la actuación jurisprudencial del Tribunal del Rey (y sus
subdivisiones posteriores), y por la irrupción de los jueces errantes.

Se dice que no se tendría porqué haber asumido la justicia del Rey como
predominante, pero fue eficiente, rápida y llegó a todos los rincones del reino a
través de las medidas que brevemente hemos reseñado aquí. El Rey Guillermo
y sus descendientes construyeron un reino moderno recurriendo, en mucho, a
una política jurisdiccional que, además, dio origen a una de las familias de
Derecho más importantes: el Derecho anglosajón.

4.- LA MAYOR RELEVANCIA DE LA JURISDICCIÓN EN LA


ACTUALIDAD
En la actualidad existen cambios significativos en la sociedad, que van a
significar también transformaciones grandes en el Derecho y en la forma de
aplicarlo. Por ellas, probablemente, la jurisprudencia será cada vez más
necesaria. Las principales pero en modo alguno las únicas son las siguientes a
nuestro juicio:

4.1. 4.1. El Derecho, hasta ahora, redujo fuertemente sus soluciones para
los conflictos personales a los resultados económicos: las sanciones, las
indemnizaciones fueron los instrumentos más importantes, si excluimos
las penas y las nulidades (cuando ellas son posibles). Hoy por hoy
encontramos un mundo en el que las aspiraciones no patrimoniales de
las personas empiezan a ser importantes en sí mismas: no siempre se
desea sustituir un derecho por una indemnización. Las soluciones que el
Derecho deberá aportar tendrán que ser más creativas y diversificadas.
Aquí, la función del juez será central.

4.2. 4.2. El Derecho siempre contó con una realidad dada para regularla.
Se trataba de conocerla bien y de dictar las normas que condujeran
mejor a los fines pretendidos. Así se establecieron diversas reglas como
por ejemplo: el ser humano está fuera del comercio; la madre siempre es
cierta, el documento prueba, etc. Hoy, estos principios tienen que ser
drásticamente revisados porque los hechos ya no permiten su vigencia
permanente y universal. La técnica cambia a la realidad y la hace
distinta y diversa para muchos aspectos del Derecho. Aquí algunos de
los casos más resaltantes.

Las técnicas de transplante han creado un mercado de partes del cuerpo


humano inexistente hasta la primera mitad del siglo XX y, en esto, poco
importa que las leyes prohiban la onerosidad y exijan la gratuidad de las
transacciones correspondientes. El ser humano, o al menos sus partes,
están en el comercio todos los días. Al juez le tocará resolver los
conflictos que puedan presentarse en este aspecto tan sensitivo del
Derecho.

La reproducción humana asistida trae grandes complejidades al


nacimiento de nuevos seres humanos: hay tres madres (genética,
biológica y legal) y dos padres (genético y legal, al menos por ahora).
Además, la ciencia permite cambiar ciertas cualidades del embrión
aunque todavía se actúa como aprendiz de brujo en esta materia. Ya no
hay madre cierta pero tampoco padre cierto ni hijo cierto. Todo el
andamiaje de los conceptos de persona, familia y parentesco estaba
construido sobre la necesidad del acto sexual para la reproducción
humana. Hoy eso ya no es necesario en absoluto y los problemas
jurídicos que emerjan serán variados y complejos. Las leyes han
demostrado su imposibilidad de ir al paso del desarrollo de la técnica.
Por tanto, la labor del juez será determinante para decir el Derecho en
estos casos.

Para el Derecho las cosas eran materiales e inmodificables: un


documento era un documento y si era alterado, como regla general
había forma de determinarlo. Hoy la informática ha digitalizado muchos
documentos y siempre existe la posibilidad de que voluntaria o
involuntariamente sean alterados sin que quede huella alguna de dicha
modificación. En casos como ése el juez será determinante para
solucionar los problemas que emerjan de los conflictos que se
produzcan en la sociedad por estos hechos: la ley no puede prever
todas las posibilidades ni estar actualizada al ritmo de cambio
vertiginoso de la tecnología.

Por su parte, la digitalización del mensaje ha transformado


completamente las posibilidades de regulación de los yerros y de las
intenciones torcidas porque, en realidad, ya no se puede probar siempre
que hubo comunicación (en el sentido de emisor-mensaje-receptor) sino,
a lo sumo, la existencia de una emisión y de una recepción. Pensemos
solamente en un mensaje que, en el camino, sufrió la influencia de un
virus electrónico que convirtió los adverbios “no” en adverbios “sí” y que
no es detectado sino mucho después de que los efectos de esta
comunicación se hayan producido.

Lo esencial del Derecho es su aplicación en la vida diaria, pues existe


para ello. ¿Qué consecuencias prácticas trae esta nueva situación en el plano
aplicativo y en especial a la jurisprudencia que es la que nos ocupa en este
documento? Entre las varias encontramos las siguientes:

- - Las normas jurídicas irán siendo menos precisas y


reglamentarias cada vez. Más bien, irán tomando forma de principios de
carácter general que servirán para resolver diversas situaciones
concretas.

- - Correspondientemente a lo anterior, el juez irá creciendo como


órgano que da la aplicación práctica de los principios generales a través
de sus fallos y, con ello, será un emisor cada vez más importante de
contenidos normativos concretos.

- - Se desarrollarán significativamente las reglas internacionales,


particularmente para las transacciones económicas de todo tipo. El juez
deberá fallar en relación a ellas, amalgamando el Derecho Internacional
y el interno.

- - Para saber de lo que trata en su ejercicio jurisdiccional, el juez


(como también el abogado) deberá conocer la sociedad, la técnica, los
instrumentos esenciales de la vida diaria, pues sólo así podrá darles un
tratamiento jurídico adecuado, sobre todo ante la creciente generalidad
de las normas jurídicas o, simplemente, ante su incapacidad para regular
eficientemente la sociedad con los nuevos y rápidos cambios de la
tecnología. La jurisprudencia será esencial para este proceso.

5.- LAS PREGUNTAS PARA EL PERÚ DE HOY


5.1. 5.1. ¿Hay cambios? ¿Cuáles requieren revisión de la
judicatura?

5.2. 5.2. ¿Tenemos necesidad de flexibilizar el Derecho como


ocurrió en Roma y luego en Inglaterra?

5.3. 5.3. ¿Es necesario hacer política jurisdiccional en el Perú?


¿En qué ámbitos del Derecho es más urgente?

5.4. 5.4. ¿Se puede percibir ya la influencia de la tecnología y


de su rápido avance dentro de las normas y de las decisiones
judiciales necesarias? ¿En qué aspectos del Derecho se
manifiesta preponderantemente este fenómeno?

5.5. 5.5. ¿Qué reflexiones le suscitan estas constataciones


para el trabajo de la Corte Suprema de la República como
instancia máxima de la administración de justicia?