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Literatura barroca y neoclásica Pero como mi buen maestro Bates murió dos años después, y yo tenía pocos amigos,

Pero como mi buen maestro Bates murió dos años después, y yo tenía pocos amigos, empezó a decaer mi negocio; porque mi
Fragmento 1 conciencia me impedía imitar la mala práctica de tantos y tantos entre mis colegas. Así, consulté con mi mujer y con algún amigo,
El buque encalló profundamente en las arenas, de manera que solo nos quedaba tratar de salvar la vida de cualquier manera... y determiné volverme al mar. […]
Once embarcamos en un bote... Una ola gigantesca cayó sobre el bote con tal violencia, que se dio vuelta en un instante... Nadé Intenté levantarme, pero no pude moverme; me había echado de espaldas y me encontraba los brazos y las piernas fuertemente
hacia adelante con todas mis fuerzas... Fui el único que consiguió pisar tierra, empapado, sin ropa para cambiarme y nada que amarrados a ambos lados del terreno, y mi cabello, largo y fuerte, atado del mismo modo. Así mismo, sentía varias delgadas
comer y beber; sólo tenía un cuchillo, una pipa y un poco de tabaco en una cajita... Todo lo que se me ocurrió fue treparme a un ligaduras que me cruzaban el cuerpo desde debajo de los brazos hasta los muslos. Soló podía mirar hacia arriba; el sol empezaba
frondoso árbol, y allí me propuse estarme la noche entera y decidir, a la mañana siguiente, cuál sería mi muerte. Anduve primero a calentar y su luz me ofendía los ojos. Oía yo a mi alrededor un ruido confuso; pero la postura en que yacía solamente me dejaba
en busca de agua dulce. Después de beber y mascar tabaco trepé a mi árbol, tratando de hallar una posición de la cual no me ver el cielo. Al poco tiempo sentí moverse sobre mi pierna izquierda algo vivo, que, avanzando lentamente, me pasó sobre el pecho
cayera si el sueño me vencía. Había cortado un sólido garrote para defenderme. Al otro día no había huellas del temporal. […] Se y me llegó casi hasta la barbilla; forzando la mirada hacia abajo cuanto pude, advertí que se trataba de una criatura humana cuya
me ocurrió que aún podría sacar muchas cosas útiles del barco, y me decidí a hacer otro viaje a bordo... Hallé 2 o 3 cajas de clavos altura no llegaba a seis pulgadas, con arco y flecha en las manos y carcaj a la espalda. En tanto, sentí que lo menos cuarenta de la
y tornillos, un gran barreno, 1 o 2 docenas de hachuelas, y lo más precioso de todo, una piedra de afilar... Seguí yendo diariamente misma especie, según mis conjeturas, seguían al primero. […]
al barco, aprovechando la marea baja... […] Calculé aquello que necesitaba en forma indispensable: en primer lugar agua dulce y Aunque nosotros, generalmente llamarnos al premio y al castigo los goznes sobre que gira todo gobierno, nunca vi que pusiera
aire saludable; luego abrigo y seguridad; finalmente, que si Dios me enviaba algún barco por las cercanías, no perdiera yo esa en práctica esta máxima nación ninguna, a excepción de Liliput. Quienquiera que allí pueda probar suficientemente que ha
oportunidad de salvarme. En el barco encontré plumas, tinta y papel, e hice lo indecible por economizarlos; mientras duró la tinta observado con puntualidad las leyes de su país durante setenta y tres lunas, tiene derecho a ciertos privilegios, de acuerdo con su
pude llevar una crónica muy exacta, pero cuando se terminó me hallé imposibilitado de continuarla, ya que no pude hacer tinta a calidad y la condición de su vida, unidos a una cantidad de dinero proporcionada, que sale de un fondo afecto a este uso. Asimismo
pesar de todo lo que probé. Esto vino a demostrarme que necesitaba muchas cosas fuera de las que había acumulado. Habiendo adquiere el título de sninall, o sea legal, que se agrega a su apellido, pero que no pasa a la descendencia. Aquellas gentes creyeron
conseguido acostumbrar un poco mi espíritu a su actual condición y abandonando la costumbre de mirar al mar por si divisaba enorme defecto de nuestra política lo que yo les referí acerca de obligar nuestras leyes sólo por el castigo, sin mencionar el premio
algún navío, me apliqué desde entonces a organizar mi vida y a hacerla lo más confortable posible... Fabriqué una mesa y una silla.” para nada. Por esta razón, la imagen de la Justicia en sus tribunales está representada con seis ojos: dos delante, dos detrás y uno
[…] a cada lado, que significan circunspección, más una bolsa de oro abierta en la mano derecha y una espada envainada en la
"Más tarde, comencé a reflexionar sobre la posibilidad de construir una canoa o piragua, como las que hacían los nativos de izquierda, con que se quiere mostrar que está mejor dispuesta para el premio que para el castigo.
aquellas latitudes, incluso sin herramientas ni ayuda, con un gran tronco de árbol. Esto no solo me pareció posible sino sencillo y Al escoger personas para cualquier empleo se mira más la moralidad que las grandes aptitudes; pues dado que el gobierno es
me alegré mucho con la idea de hacerlo y de tener más recursos que los indios o los negros. Mas no consideré las dificultades que necesario a la Humanidad, suponen allí que el nivel general del entendimiento humano ha de convenir a un oficio u otro, y que la
acarreaba dicha tarea, que eran mayores que las que podían encontrar los indios, como por ejemplo, la necesidad de ayuda para Providencia nunca pudo pretender hacer de la administración de los negocios públicos un misterio que sólo comprendan algunas
echarla al agua cuando estuviese terminada. Este obstáculo me parecía mucho más difícil de superar que la falta de herramientas, personas de genio sublime, de las que por excepción nacen tres en una misma época. Piensan, por el contrario, que la verdad, la
por parte de los indios pues ¿de qué me serviría cortar un gran árbol en el bosque, lo cual podía hacer sin demasiada dificultad si, justicia, la moderación y sus semejantes residen en todos los hombres, y que la práctica de estas virtudes, asistidas por la
después de modelar y alisar la parte exterior para darle la forma de un bote y de cortar y quemar la parte inte-rior para ahuecarla, experiencia y una recta intención, capacitan a cualquier hombre para el servicio de su país, salvo aquellos casos en que se requieran
debía dejarlo justo donde lo había encontrado por ser incapaz de arrastrarlo hasta el agua? […] estudios especiales. Y creían por de contado que la falta de virtudes morales estaba tan lejos de poder suplirse con dotes superiores
Entonces medí la longitud del terreno y decidí hacer una especie de dique o canal para llevar el agua hasta la piragua ya que no de inteligencia, que nunca debían ponerse cargos en manos tan peligrosas como las de gentes que merecieran tal concepto, pues,
podía llevar esta al agua. Cuando comencé a ha cerlo y calculé el ancho y la profundidad de la excavación que debía realizar, me di cuando menos, los errores cometidos por ignorancia con honrado propósito jamás serían de tan fatales consecuencias para el bien
cuenta de que, sin otro recurso que mis dos brazos, me tomaría unos diez o doce años terminar esta labor puesto que, la orilla público como las prácticas de un hombre inclinado a la corrupción y de grandes aptitudes para conducir y multiplicar y defender
estaba elevada y, por lo tanto tendría que cavar una zanja de, por lo menos, veinte pies de profundidad en la parte más alta. Al sus corrupciones. […]
final también tuve que renunciar a esta idea, con mucho pesar. Esto me causó una gran aflicción y me hizo comprender aunque
demasiado tarde, la estupidez de iniciar un trabajo sin calcular los costos ni juzgar la capacidad para realizarlo". […] Fragmento 3
El 5 de noviembre de 1718, fecha que para el caso era tan cercana, a los nueve meses naturales, como mi padre podía
Fragmento 2 razonablemente esperar, aparecí yo, el caballero Tristam Shandy, en este ruin y desastroso mundo. Yo hubiera preferido nacer en
Mi padre tenía una pequeña hacienda en Nottinghamshire. De cinco hijos, yo era el tercero. Me mandó al Colegio Emanuel, de la Luna o en cualquiera de los planetas (salvo Júpiter o Saturno cuyo clima no resultaría soportable), pues no podría haberme ido
Cambridge, teniendo yo catorce años, y allí residí tres, seriamente aplicado a mis estudios; pero como mi sostenimiento, aun peor en ellos (no me pronunciaré acerca de Venus) que en este vil y cochino planeta que, en mi sentir -sea dicho con el mayor
siendo mi pensión muy corta, representaba una carga demasiado grande para una tan reducida fortuna, entré de aprendiz con respeto-, me parece hecho de los desperdicios y retazos de todos los demás. No porque el planeta en sí no resulte bien, siempre,
míster James Bates, eminente cirujano de Londres, con quien estuve cuatro años, y con pequeñas cantidades que mi padre me claro, que uno nazca con un buen título o en una buena casa o sea llamado a desempeñar un buen cargo público, empleo, dignidad
enviaba de vez en cuando fui aprendiendo navegación y otras partes de las Matemáticas, útiles a quien ha de viajar, pues siempre o potestad. Como éste no es mi caso y cada cual habla de la feria tal como le fue en ella, insisto en que resulta uno de los más
creí que, más tarde o más temprano, viajar sería mi suerte. Cuando dejé a míster Bates, volví al lado de mi padre; allí, con su ayuda, miserables mundos que se haya jamás construido. Y digo esto porque puedo afirmar con todo convencimiento que desde la
la de mi tío Juan y la de algún otro pariente, conseguí cuarenta libras y la promesa de treinta al año para mi sostenimiento en Leida. primera hora en que alenté en él hasta el presente, en que apenas puedo hacerlo gracias al asma que contraje con el viento de
En este último punto estudié Física dos años y siete meses, seguro de que me sería útil en largas travesías. Flandes, no he sido más que un juguete de lo que el mundo llama la Fortuna. […]
Poco después de mi regreso de Leida, por recomendación de mi buen maestro míster Bates, me coloqué de médico en el Swallow, Ya que en esta larga digresión a la que he sido conducido casualmente, como en todas mis digresiones (excepto una), hay un toque
barco mandado por el capitán Abraham Panell, con quien en tres años y medio hice un viaje o dos a Oriente y varios a otros puntos. maestro de habilidad digresiva, cuyo mérito, mucho me temo, ha pasado totalmente desapercibido para mi lector –no por falta de
Al volver decidí establecerme en Londres, propósito en que me animó míster Bates, mim maestro, por quien fui recomendado a penetración en él, sino por ser esta una excelencia raramente buscada, o esperada, en una digresión. Y ese toque es el siguiente:
algunos clientes. Alquilé parte de una casa pequeña en la Old Jewry; y como me aconsejasen tomar estado, me casé con mistress que, aunque que todas mis digresiones son apropiadas, tal como observa el lector, y que huyo del tema principal tan lejos y tan a
Mary Burton, hija segunda de míster Edmund Burton, vendedor de medias de Newgate Street, y con ella recibí cuatrocientas libras menudo como cualquier escritor de Gran Bretaña, jamás descuido el orden de los asuntos, de tal forma que mi principal cometido
como dote. nunca permanece tranquilo en mi ausencia.
Aquí la mitad de una docta profesión entrechoca sus cabezas con la mitad de la otra, tropezando y cayendo unos sobre otros en el Canto, y la fatal fruta del vedado Nación, la prodigiosa historia diera,
cieno como puercos. Allá los colegas de otra profesión que se supone basada en la oposición, se disponen, por el contrario, a Árbol, cuyo bocado, La narración segura,
emprender el vuelo al revés como si se tratara de una bandada de ánades. ¡Cuánta confusión! ¡Cuántos errores! ¡Músicos y Desterrando del mundo la inocencia, Del modo con que el orbe, a la primera
pintores juzgando con sus ojos y sus oídos! ¡Admirable! Dando crédito a las pasiones desatadas en el estribillo que se canta, o en Dio entrada a los dolores, y a la muerte, Voz de su Criador obedeciendo,
cuento pensado para el corazón, en vez de medirlos con un cuadrante. Y nos hizo perder el paraíso; De repente salid del caos horrendo:
En el segundo plano de este cuadro hay un estadista que da vueltas a la rueda del timón de la política, torpemente, haciéndolo Hasta que el hijo del Eterno quiso, O, si más de Sión la alta colina
todo al revés contra la corriente de la corrupción. ¡Cielo santo! ¡En vez de hacerlo a favor de corriente! Lleno de amor, bajar a nuestro suelo, Te deleita, a la fuente peregrina
Hacerse hombre, y volver con brazo fuerte De Síloe, cuyo curso arrebatado
Fragmento 4 A abrir las puertas del cerrado cielo. De su divino templo al pie fluyendo,
El domingo 9 de mayo, como iba a salir de regreso para Escocia a la mañana siguiente, tenía deseos de estar con el doctor Johnson Asísteme piadosa, Te inspire como oráculo sagrado,
todo el tiempo que pudiera. Pero primero fui a ver a Goldsmith para despedirme de él. Los celos y la envidia que, aunque poseedor Oh tú, Verdad divina, y encendida, Dígnate desde allí animar mi acento,
de muchas cualidades muy amables, francamente confesaba, estallaron violentamente en esta entrevista. En otra ocasión, en que Única Musa digna de mi canto, Supuesto que cantar osado intento
Goldsmith confesó su naturaleza envidiosa, yo discutí con Johnson que no debíamos enfadarnos con él, ya que era tan sincero al Que de Oreb en la cima, en la escondida Cosas sublimes, nuevas, celestiales,
reconocerlo. «No, señor —dijo Johnson—; tenemos que enfurecemos de que un hombre tenga tal superabundancia de una Cumbre del Sinaí, la venturosa No cantadas aún por los mortales.
cualidad odiosa, que no pueda guardársela para sí, sino que rebosa al exterior». […]Comí con Johnson en casa del general Paoli. Alma del pastor santo
Por una indisposición tuvo que irse pronto; sin embargo, me citó para la tarde en casa de míster (ahora sir Robert) Chambers, en Te dignaste alumbrar con tu luz pura;
Temple, adonde fui, aunque continuaba muy molesto. Chambers, como es corriente en tales casos, le prescribió varios remedios.
Fragmento 6
JOHNSON (roído por el dolor): «Te ruego que no me molestes. Espera a que esté bien y entonces me dirás cómo he de curarme».
Canto las terribles ofensas que nacen de causas amorosas Hermosas ninfas y elegantes jóvenes brillan a su alrededor
Se puso mejor y habló con un noble entusiasmo de conservar la representación de respetables familias. Su ardor en esta cuestión
Y las enormes disputas que se levantan por causas triviales. Pero cada mirada está fija solamente en ella. […]
era una circunstancia de su carácter extraordinariamente notable, si se piensa que no tenía pretensiones de nobleza. Le oí decir
Este verso a Caryll, ¡musa! Le es debido: Esta ninfa, para mal del género humano,
una vez: «Es un gran mérito en mí este entusiasmo por la subordinación y los honores de la cuna, pues apenas puedo decir quién
Hasta Belinda puede dignarse mirarlo; Dejó crecer dos bucles que graciosamente pendían hacia atrás
fue mi abuelo». […]
Ligero es el asunto, pero no será así la alabanza En tirabuzón, y ambos rivalizaban en engalanar
Nunca he sabido cuáles fueron las palabras usadas por míster Macpherson en su carta al venerable sabio, pero se ha dicho con
Si ella inspira y aprueba mis layes, Con lucientes rizos ensortijados el ebúrneo cuello. [..]
mucha frecuencia que fueron de una naturaleza muy diferente a la del lenguaje de la discusión literaria. La respuesta del doctor
¿Sabéis qué extraños motivos, ¡oh diosas!, pueden compeler El intrépido Barón admiraba los hermosos bucles;
Johnson apareció en los periódicos del día y ha sido reimpresa desde entonces con frecuencia, pero no con perfecta exactitud. La
A un lord bien educado a asaltar a una hermosa? Miraba, deseaba y aspiraba a tenerlos como premio,
doy, dictada por él mismo a mí, escrita en su propia presencia y autentificada por una nota de su propia mano. «Creo que esta es
¡Oh, decid qué extraña causa, aun inexplorada Resolvió ganarlo y meditó cómo:
una copia verdadera».
Míster James Macpherson: Recibí su necia e insolente carta. Haré lo posible por rechazar cualquier violencia que se ejerza sobre mí, y lo Pudiera hacer que una bella rechazara a un lord! […] Arrebatarlo por la fuerza o valerse del engaño […]
que no pueda hacer por mí mismo, la ley se encargará de hacerlo en mi lugar. Espero que no dejaré de descubrir lo que creo un engaño por
las amenazas de un rufián. ¿De qué tengo que retractarme? Creía que su libro era una impostura, y sigo creyéndolo todavía. He explicado Algunas ninfas hay muy conscientes de la gracia de su rostro Se alzaba un edificio majestuoso
al público las razones de esta opinión, que aquí reto a usted a que las refute. Desprecio su cólera. Sus habilidades, desde su Homero, no Predestinadas por la vida a ser alcanzadas por los gnomos. Que del vecino Hampton toma el nombre;
son tan formidables, y lo que he oído de su moral me inclina a no tomar en consideración lo que usted diga, sino lo que pruebe. Puede Estos se envanecen de sus perspectivas y exaltan su soberbia Allí los gobernantes británicos predecían la caída
publicar esta carta si le place. Cuando sus ofertas son desdeñadas y su amor es rehusado: De los tiranos extranjeros y de las ninfas del país;
SAM JOHNSON. Entonces alegres ideas invaden su vacío cerebro Allí, tú, ¡Gran Ana a quien obedecen tres reinos!,
Míster Macpherson conocía poco el carácter del doctor Johnson si suponía que se le podía intimidar fácilmente, pues no hubo Mientras pares y duques y toda su comitiva, A veces tomaste consejos…y té otras veces.
nunca hombre más destacado por su valor personal. […]En el teatro de Lichfield, según me contó Garrick, Johnson había dejado Y condecoraciones de nobles aparecen, Acá acuden los héroes y las ninfas
por un momento la silla que había colocado para él a un lado del escenario; un caballero se apropió de ella, y cuando Johnson, al Y en dulces acentos vuestra gracia acaricia sus oídos. Para gozar unos momentos los placeres de la Corte;
volver, le pidió cortésmente su sitio, este se lo negó groseramente. En vista de ello, Johnson agarró la silla y envió al caballero y a Son ellos los que primero corrompen el alma femenina. […] Pasan horas instructivas en variadas conversaciones:
su asiento en medio del patio. Foote, que con tanta fortuna revivió la comedia antigua representando caracteres vivos, había Quién dio un baile o hizo últimamente una visita;
resuelto imitar a Johnson en el teatro, esperando grandes beneficios de su parodia de tan famoso personaje. Uno habla de la gloria de la reina de Inglaterra
Johnson se enteró de su propósito y, hallándose comiendo en casa de míster Thomas Davies, el librero —de quien tengo esta Y otro describe la belleza de un biombo de la India;
anécdota—, preguntó a este: «¿Cuál es el precio corriente de un bastón de roble?». Le dijeron que seis peniques. «Pues entonces Un tercero interpreta gestos, ojos y miradas;
—dijo— permítanme que mande a su criado a que me compre uno de un chelín. Quiero tener uno de doble precio, pues me han Y a cada palabra cae una reputación. […]
dicho que Foote me quiere sacar a escena y estoy decidido a que no lo haga impunemente». Davies se cuidó de advertírselo a Belinda, a quien ahora invita la sed de fama,
Foote, lo que, efectivamente, detuvo la audacia del actor. Las amenazas de Macpherson le hicieron proveerse del mismo Se lanza al encuentro de dos arrojados caballeros
instrumento defensivo, y si hubiera sido atacado, no tengo la menor duda de que, viejo como era, habría hecho sentir su vigor Para que el juego de naipes resuelva su destino
corporal lo mismo que el intelectual. Y se hincha su pecho con la esperanza de victoria.

Fragmento 5
Del primer hombre la desobediencia A fin que a la escogida