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REALIZA EL RESUMEN POR CADA CAPITULO DEL LIBRO “SEIS SOMBREROS PARA PERSAR”
ESCRITO OR EDWARD DE BONO.

PENSAMIENTOS DEL SOMBREO ROJO

El lugar de las emociones en el pensamiento

El punto de vista tradicional sostiene que las emociones confunden el pensamiento. Sin embargo todo
decisión debe ser correcta debe ser emocional en última instancia las emociones revelan a nuestro
pensamiento y lo acomodan a nuestras necesidades y al contexto del momento; puede haber un fuerte
trasfondo de emociones tales como miedo, irá, odio, sospecha, celos o amor. Este trasfondo pone límites y
cólera toda percepción. En segunda instancia la percepción inicial es la que dispara la emoción. Percibes
si alguien te insulto y a partir de entonces todo tu pensamiento sobre esa persona se marca con ese
sentimiento.

En tercera instancia este mapa también debería incluir las emociones que hizo patentes el pensamiento de
sombrero rojo, que incluyan venas dosis de auto interés. También debería recordarse que un pensador. En
la privacidad de su propia mente, pueda decidir ponerse el sombrero rojo esto le permite traer de manera
legítima sus emociones a la superficie.

Capítulo 16

PENSAMIENTO DE SOMBRERO ROJO

Intuición y presentimiento

La emoción es un aspecto importante porque el ser humano es emocional por naturaleza la intuición se
conecta con el hemisferio derecho del cerebro que es capaz de proporcionarnos información valiosa pero
que muchas veces no podemos explicar. Uno debe saber conectarse con esas emociones e intuiciones
para decidir en forma aceptada. La intuición no es algo mágico, la intuición es la capacidad de conectarnos
con experiencias previas automáticamente. La emoción nos conecta con recursos que la razón deja de
lado pero ojo no solo podemos tomar decisiones con el sombrero rojo.

Capítulo 17

PENSAMIENTO DE SOMBRERO ROJO

Momento a momento

Podemos mostrar los sentimientos de sombrero rojo en cualquier momento durante el transcurso de una
reunión, discursos o conversaciones.

Darly Nadia Llanos Chino1


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Normalmente las emociones necesitan de cierto tiempo para surgir y aun más tiempo para desaparecer; la
misma necesidad de ponerse el sombrero rojo reduce la cantidad de agresiones dado que el sombrero rojo
encausa con precisión los sentimientos y la emoción, estos ya no necesitan entrometerse a cada instante.
El sombrero rojo no se debe exagerar ni se lo debe usar en exceso a riesgo de llevarlo a extremos
absolutos.

Capítulo 18

PENSAMIENTOS DE SOMBRERO ROJO

El uso de las emociones

Una vez que las emociones se han hecho visibles por medio del sombrero rojo, se puede intentar
investigar e incluso cambiarlas. El pensamiento puede alterar las emociones. Si vemos algo de un modo
distinto que antes esta percepción modifica puede alterar nuestras emociones.

Las emociones expresadas pueden fijar el trasfondo del pensamiento. Hay una conciencia permanente de
este trasfondo de emociones y con esto se toman decisiones y se adoptan planes; también existe la
sensación de que lo que decidamos aquí no tendrá demasiada importancia. Tenemos que ser conscientes
de este trasfondo de enojo. No podemos ignorarlo, las emociones y los sentimientos forman parte de la
coloración del mapa. Gracias a la convención del sombrero rojo podemos llegar a conocer las regiones
que están muy teñidas emocionalmente.

Las emociones se suelen usar para mejorar posiciones en unas negociaciones. El principio del valor
variable está en la base de la negociación. Algo tiene valor para una parte y otro valor diferente para la
otra. Se pueden expresar estos valores en forma directa gracias al pensamiento de sombrero rojo. Las
emociones forman parte del método de pensar y también del asunto que se piensa es inútil esperar que
desaparezcan y dejen el campo libre al puro pensamiento.

Capítulo 19

PENSAMIENTO DEL SOMBRERO ROJO

El lenguaje de las emociones

Lo que más cuenta con el sombrero rojo para pensar es resistir la tentación de justificar una emoción ya
expresada. Esa justificación puede ser verdadera o falsa. En ambos casos, el pensamiento la vuelve
innecesaria; se nos educa para disciplinarnos por las emociones y los sentimientos, porque no son la
intriga del pensamiento lógico. Por eso tendemos a tratarlos como una prolongación de la lógica. Si
alguien no nos gusta, debe ser por una buena razón. No me opongo a la exploración de las emociones ni a
tratar de encontrar sus fundamentos. Pero esto no forma parte del idioma del sombrero rojo.

Las emociones son descontinuas y a menudo incoherentes. La convención del sombrero rojo no es una
manera de anunciar las emociones, aunque algunas personas pueden tentarse a utilizar de este modo. Se
Darly Nadia Llanos Chino2
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parece mucho más a un espejo que refleja toda la complejidad de las emociones. Ya el sombrero rojo
permite ser valiente y abiertos con nuestros sentimientos, podemos tratar de sintonizarlos con las
situaciones; sin el sombrero rojo tendemos a limitarnos a las palabras más fuertes complementadas con el
tono y la expresión facial.

El sombrero rojo permite que el pensador tenga la libertad de ser algo poeta con sus sentimientos. Da a
los sentimientos el derecho de hacerlo visibles.

Capítulo 20

Resumen del pensamiento de sombrero rojo

El sombrero rojo cubre amplios tipos de sentimientos haciendo visible los sentimientos, justificando los
sentimientos y, que varían desde las fuertes, tales como miedo y disgustos, hasta las más sutiles como la
sospecha; los juicios complejos, clasificables en tipos tales como presentimientos, intuiciones,
sensaciones, preferencias, sentimientos estéticos y de otros tipo no justificables de modo perceptible.
Cuando una opinión consta en gran medida de este tipo de sentimientos, también se la puede encajar bajo
el sombrero rojo.

Capítulo 21

SOMBRERO NEGRO

Lo que tiene de malo

El pensamiento de sombrero negro mira el lado oscuro o “negro” de las cosas, pero siempre se trata de
una negrura lógica. Con el negro se debe dar siempre razones lógicas y relevantes. El pensamiento de
sombrero negro debe ser lógico y veraz, pero no tiene que ser justo. Presenta el aspecto lógico – negativo
por que algo no funcionara. Aunque el sombrero negro es el sombrero de la crítica quiero que quede
absolutamente claro que no es una cuestión de ponerse de un lado en una discusión. No hay necesidad
de ser justo y mirar los dos lados de una situación.

El pensar del sombrero negro se usa para completar la parte del mapa del pensamiento. La tarea del
sombrero negro es una como cualquier otra necesidad que se la efectué completamente. Retener el
pensamiento de sombrero negro por temor a que los aspectos negativos destrocen una idea es anular por
completo el propósito del pesar con seis sombreros que implica que se desempeñe al máximo cada uno
de los seis roles.

Capítulo 22

PENSAMIENTO DE SOMBRERO NEGRO

Sustancia y método

No hace falta una conexión lógica entre esos puntos.


Darly Nadia Llanos Chino3
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Sería tonto e inconveniente que un pensador tuviera que ponerse formalmente el sombrero negro cada
vez que quisiera hacer notar algo de este tipo. Se entiende que ese tipo de observaciones forma parte del
pensador e sombrero negro.

No se pretende estableces aquí las reglas de la educación y de la inferencia lógicas. Muchas son
abstractas no siempre relevantes para asuntos prácticos en tanto estos se distinguen de las sistemas
cerrados.

Podemos simplificar así las reglas básicas:

1. ¿es firme y justificada la base?


2. ¿Sigue la derivación?
3. ¿existe otras derivaciones posibles?

Por derivación entiendo cualquier cosa que se diga que sigue de otra. Si aumentas las penas y sentencias
a presión, se reducirá el crimen. Esto puede parecer una afirmación suficientemente lógica. Si la
examinamos en forma detallada, advierte que, en efecto, la derivación puede seguir, pero no
necesariamente. Si se sabe que el riesgo se ser capturado es muy bajo, entonces un aumento de la pena
puede no ser eficaz. Si los tripulantes no imponen las sentencias más altas, el efecto preventivo puede
perderse. Sin embargo, se podría decir que es probable que una mayor disuasión tenga algún efecto en la
reducción del crimen aquí llegamos al punto de vista del determinar la amplitud exacta de la expresión
“algún efecto”. Desde el punto de vista del costo adicional que implica mantener a la gente en prisión en
efecto puede ser muy poco.

Se deben anotar ambas posibilidades. Las dos pueden coexistir aun cuando se excluyan mutuamente, se
les deriva asentar en el mapa hasta que decidan las pruebas o la preferencia emocional.

Capítulo 23

PENSAMIENTOS DE SOMBRERO NEGRO

La sustancia del pasado y del futuro

Uno de los usos más simples y más obvios del pensamiento de sombrero negro es poner a prueba las
cifras y los informes. En tales casos, el propósito del sombrero negro es señalar los hechos erróneos. Si se
ha de tomar una decisión de la mayor importancia basada en los hechos, entonces la posibilidad aunque
sea leve de que sean implacables debería llevar a mejorar.

Hay mucha experiencia que no se mide en hechos y cifras. El pensamiento de sombrero negro puede
señalar donde una propuesta una afirmación no se ajusta a esa experiencia. La experiencia me indica que
si a la gente se le da una bonificación monetaria rápidamente empieza a considerar una parte normal del
salario

Darly Nadia Llanos Chino4


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Mi experiencia me indica que la gente responda muy bien si siente que se aprecia su esfuerzo extra y se
demuestra esa apreciación con alguna recompensa tangible.

Siempre podemos tener certidumbre sobre el pasado aunque no podamos etas siempre seguros de que
una lección particular del pasado se aplica a una determinada situación de hoy. Con resto al futuro
tenemos que ser especulativos... se puede describir el pensamiento de sombrero amarillo como
especulativo porque es optimista y mira todas las cosas buenas que pueden surgir de decisión. Una de las
funciones del pensamiento de sombrero negro insiste en ofrecer el equilibrio especulativo negativo “esas
cosas pueden salir mal”

La mayoría de las preguntas negativas se puede presentar igualmente bien en esta forma “me parece
peligroso……” como se contrasta las negativa que arroja el pensamiento de sombrero. Lo primero que
debemos recordar es que estamos trazando un mapa, no discutiendo. O anotar la negativa y reconocerla;
la segunda forma es reconocer y ofrecer un punto de vista; la tercer forma seria reconocer el peligró y
presentar una respuesta, la cuarta forma es negar la validez del peligro y a quinta forma consiste en
ofrecer un punto de vista alternativo.

Capítulo 24

PENSAMIENTO DE SOMBRERO NEGRO

Complacencia negativa

Destruir es muchos más fáciles que construir. Lo mismo ocurre con la negatividad. Por eso es necesario,
cuando consideramos el pensamiento de sombrero negro, fijarse también en los atractivos de la
negatividad, que tan a menudo conducen a una “complacencia negativa”.

El pensamiento negativo es atrayente porque su logro es inmediato y completo. Probar que alguien está
equivocado da esta satisfacción inmediata. Proponer una idea constructiva no ofrece ningún logro hasta
que la idea le gusta alguien o se puede probar que funcione.” Atacar una idea da una instantánea
sensación de superioridad”.

Generalmente se sostiene que el crítico preste un servicio útil cuando señala los defectos de menor
importancia, porque lo que en realidad está diciendo es “todo lo demás está bien, así que si corrige ese
defecto menor quedara perfecto”. Esto vale sin duda cuando un diseñador o un escritor están dando forma
al producto, pero cuando este está listo la expresión del crítico viene a ser “tengo que hallar algo que
criticar”. Trae el asusto de la “probabilidad” bajo el pensamiento de sombrero blanco. En tanto algo este
adecuadamente enmarcado, es legítimo hacer comentarios negativos del tipo de “s…pero” se los presenta
como asuntos para corregir o como asuntos para tener presentes.

Capítulo 25

PENSAMIENTOS DE SOMBRERO NEGRO

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¿Primero lo negativo o lo positivo?

Es razonable suponer que en circunstancias aterrorizantes un animal limita su comportamiento a las


pautas de lucha o de fuga que conoce. ¿Cuál sombrero debe ponerse primero, el negro o el amarillo de la
exploración positiva?

Sin embargo, es mucho más fácil ver los defectos de cualquier propuesta nueva que ver sus virtudes. Por
lo tanto, si primero usamos el sombrero negro, es poco probable que avancemos más en ella. Una vez que
la mente se ha dirigido hacia lo negativo resulta muy difícil ver lo positivo. Posiblemente la química
cerebral ya se ha ajustado a miedo y a seguridad. Por eso, cuando consideramos nuevas ideas y
cambios, tiene sentido adoptar primero el sombrero amarillo y después el negro. En ocasiones es posible
hacer que la mesa supresora de un problema. Puede convertirse ese problema en una oportunidad o en
fuente de beneficios. Esto requerirá una mezcla de pensamientos de sombrero verde, y de pensamiento
de sombrero amarillo. Al sombrero negro no le incumbe resolver problemas solo señalarlos.

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Sombrero rojo
A la frialdad del sombrero blanco se le oponen el fuego, el calor y la pasión propios del sombrero rojo, que
se centra en los aspectos no racionales del pensamiento. A través de él, se genera la oportunidad de expresar
las emociones, los sentimientos y las intuiciones sin necesidad de explicarlos o justificarlos. Es así como el
sombrero rojo legitima estos aspectos “irracionales” y los hace visibles para que enriquezcan el mapa de
pensamiento y el sistema de valores que servirá para decidir la ruta en dicho mapa.
En las reuniones oficiales y los encuentros de negocios no se permite, por lo general, que las emociones
entren de forma expresa en juego. Se asume que estas empañan el pensamiento y que el mejor pensador es
quien logra asumir distancia y frialdad frente a los hechos. Pero, aunque se intente negarlas, las emociones
siempre están latentes (disfrazadas de lógica, saboteando el debate, escondidas entre actitudes) y ejercen una
influencia sustancial en cada decisión que se toma. Por eso, este sombrero permite plantearlas tal y como
son. Al fin y al cabo, las emociones forman parte del método de pensamiento y de nada sirve esperar que
desaparezcan o que no interfieran con el “pensamiento puro”.
Adicionalmente, una vez que las emociones se han expresado, se abre la posibilidad de explorarlas e, incluso,
modificarlas. Nuestro pensamiento tiene la capacidad potencial de alterar las emociones; puede ser
suficiente, para ello, imaginarse un fondo emocional diferente, figurarse la forma en que cambiarían las
cosas en él y dejar que esa imagen produzca sus efectos.
En el pensamiento de sombrero rojo tiene cabida una amplia gama de sentimientos de toda índole:
entusiastas, neutros, dudosos, encontrados, de infelicidad… Todos ellos son válidos, en la medida en que
sean auténticos. IIIIIII Cuando se le pide a un participante que se exprese con este lenguaje, esta persona
puede, si es el caso, formular un sentimiento neutro, confuso, dudoso o indeciso, pero en ningún caso puede
“pasar”. La metáfora del sombrero rojo le ayudará a centrar su atención y a realizar un esfuerzo sincero por
desentrañar las emociones que está sintiendo.
IIIIIPor otra parte, jamás deben pedírsele justificaciones o argumentos para explicar sus sentimientos a un
pensador que esté empleando este sombrero. De hacerlo, el sombrero perdería su eficacia, pues las personas
solamente expresarían aquellos sentimientos que pudieran explicar y, por lo general, estos no son los que
más importancia tienen. La utilidad del sombrero es reflejar, como en un espejo, las emociones con toda su
complejidad.
IIIIIIComo los sentimientos son cambiantes, es conveniente utilizar el sombrero en distintos momentos de la
reunión, pues es posible que lo que se haya dicho a lo largo de la sesión haya ejercido un impacto sobre las
emociones de los presentes, haciendo que los temores se disipen o que, por el contrario, el optimismo y la
alegría inicial se hayan perdido.
El pensamiento de sombrero rojo abarca también “sentimientos intelectuales”, del estilo de “siento que la
idea tiene potencial”, así como aquellos juicios complejos que ocurren en la mente pero que no se pueden
explicar, las llamadas IIIIIIIIintuiciones o corazonadas. Si bien es cierto que este tipo de inclinaciones o
sentimientos no son infalibles y, muchas veces, llevan a error, suelen tener un sustento real en la experiencia
y, por lo tanto, resulta útil tenerlos en cuenta, asumiendo su naturaleza incierta. El sombrero rojo, entonces,
legitima las intuiciones como unas consejeras importantes, no para que las decisiones se basen en ellas, pero
sí para tenerlas en cuenta como un elemento más del mapa de pensamiento.

Sombrero negro
El sombrero de la oscuridad, la prevención y la cautela es, quizás, el que más utilizamos en la vida cotidiana,
el más arraigado en la tradición occidental y el más importante en el pensamiento, porque nos ayuda a ser
precavidos, nos aleja de los peligros y nos permite, en última instancia, sobrevivir. Si algo no encaja en
nosotros, porque no se ajusta a nuestros recursos, a nuestros valores, a nuestra política o a nuestras
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características personales, el sombrero negro es el espacio para señalarlo. Y tal vez por eso mismo suele ser
muy fácil de usar, pues termina siendo una vía para expresar algo que ocurre de modo natural en nuestros
cerebros: la tendencia a sentirnos incómodos ante la “inadecuación” y a evitar las cosas que no encajan en
nosotros.
Este es el sombrero de la precaución: el que nos aleja de lo ilegal, de lo inútil, de lo peligroso, de lo
contaminante y de todas acciones cuyos efectos puedan causarnos un perjuicio. Es el sombrero de la cautela:
aquel que nos ayuda a ser precavidos, a evitar peligros y dificultades. Es el sombrero de la prevención: nos
protege de malgastar inútilmente el dinero, el tiempo y la energía.
A diferencia de lo que sucede con el sombrero rojo, el negro exige razones que se sostengan por sí mismas.
Su carácter es netamente lógico. No basta con sentir que algo no encaja para expresarlo con este sombrero,
es necesario justificar el fallo, poner de manifiesto el riesgo, explicitar las razones del escepticismo. Porque,
a diferencia de lo que sucede con el pensamiento académico, el del sombrero negro busca incidir en el
mundo real, anticipándose a las consecuencias reales de un determinado curso de acción. Y ese análisis debe
basarse en peligros reales y no en un pesimismo irreflexivo.
Por su potencialidad para anticipar el futuro y por su operatividad práctica, el sombrero negro resulta de gran
utilidad al valorar y planificar una idea: por un lado, ayuda a decidir si se debe seguir adelante con ella o
abandonarla; por otro, señala los puntos débiles de la idea y permite diseñar estrategias para corregirlos.
En las reuniones que se realizan con el método de los seis sombreros debe haber un facilitador que se
encargue de mantener la disciplina del sombrero, haciendo que se cumplan las reglas y evitando que se caiga
en la discusión. En algunos momentos, esa persona puede proponer el uso del sombrero negro para
reflexionar sobre el propio proceso de pensamiento que está teniendo lugar. Así, y siempre que se realice de
forma ordenada, la visión de este sombrero puede encauzar una reunión, al permitir que los participantes
corrijan a otros en sus errores, diciéndoles, por ejemplo, que los comentarios que están realizando pueden
desencadenar una crisis institucional.
Aunque el empleo del sombrero negro es indispensable, siempre se corre el riesgo de que se abuse de él.
Con el modelo imperante de pensamiento en el que hemos crecido, resulta mucho más común ser crítico que
constructivo: no solo es más común, también es más sencillo, al igual que es fácil criticar un soneto, pero
muy difícil escribirlo. Por eso, y sabiendo que hay personas que basan su propia imagen en su disposición a
criticar, no es de extrañar que cuando una idea es excelente en un 95%, todos los comentarios recaigan sobre
el 5% restante. El sombrero negro no es una invitación a darle rienda suelta al ímpetu de la crítica y a lo
negativo, sino una invitación a pensar en las posibles faltas o inconvenientes. A través de él, se legitima el
valor de la cautela.

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