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UNIDAD II: El nacimiento de Europa y el Descubrimiento de América.

Edicto de Milán y la caída del Imperio romano. La visión cristiana del hombre y la
historia en una época de crisis
INTRODUCCIÓN

El objetivo de la sesión virtual es reconocer la importancia de la figura y el pensamiento de San Agustín


como el puente entre el mundo antiguo y el mundo cristiano. Para el logro de este objetivo se presenta
en primer lugar, la visión general de la historia del mundo romano en tiempos de los emperadores
Constantino y Teodosio. Época marcada por el despliegue y desarrollo de la cultura cristiana en
tiempos de conflictos y cambios. En este contexto general, se presentan varios hechos que delimitan el
cambio epocal de la sociedad. El primero de estos hechos, es la declaración de libertad de cultos
otorgado por Constantino en el año 313. También para el cristianismo fue importante el concilio de
Nicea en el año de 325 que definió las creencias cristianas, en especial en torno al tema de la
declaración de la trinidad, es decir que Dios padre, hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios en tres
personas.

Teodosio también aporta un gesto decisivo en la consolidación del cristianismo en el año 380, al
establecer a la religión cristiana como la religión oficial del imperio con exclusión del culto público de
cualquier otra.

Los siglos IV-V es un siglo de retroceso y decadencia de la sociedad romana, culminando en la caída del
imperio romano en el año 476 D.C. Este siglo de invasiones por parte de los germanos son parte de la
vida de San Agustín. Este personaje es vital para entender tanto la tradición grecolatina como del
mundo cristiano. Sus ideas en torno a la doctrina y filosofías cristianas tendrán una honda duración en
los siglos medievales posteriores.
I. Contexto histórico general

1.1 Generalidades

El contexto histórico que le tocó vivir a Agustín fue el de los últimos siglos del Imperio Romano,
es decir, los siglos III, IV y V.

Las amenazas al Imperio eran múltiples: permanentes ataques de los bárbaros, especialmente
germanos en las fronteras, efectos de las guerras, paulatina despoblación de las grandes
ciudades, etc. Sin embargo la asunción en el poder de Constantino en el imperio romano
permitió una revitalización del mismo. Comprendió que el Imperio necesitaba renovarse, así
que se construyó una nueva capital en Oriente, llamada Constantinopla. Con el tiempo, en
torno a Constantinopla se formó un espacio político cada vez más independiente de Roma.
Constantino también reformó el ejército y, en general, mejoró muchos aspectos de la
administración.

• La iniciativa más importante de Constantino fue promulgar el edicto de Milán en el 313, que
otorgaba libertad de culto a todas las religiones, también a los cristianos, perseguidos hasta
entonces por el Imperio. Aunque sólo se bautizó en su lecho de muerte, Constantino es
recordado como el primer emperador cristiano.

Mapa del imperio romano en los siglos IV-V D.C.


1.2 Constantino

Emperador romano que decreto la libertad de cultos en el año 313. Esta ley permitió a los
cristianos celebrar sus cultos sin el inconveniente de ser perseguidos.

1.3 Concilio de Nicea (325)

En esta época se dio en Concilio de Nicea (325) que combatió la herejía arriana. La figura
principal es San Atanasio (295-376), quien defendió la idea de la Santísima Trinidad

1.4 Teodosio

Teodosio (347-395), emperador romano que decreto en el año 380 mediante el edicto de
Tesalónica, al cristianismo católico como la religión oficial del Imperio Romano.

1.5 Los hunos

Los hunos durante los siglo IV-V asolaron las provincias imperiales, originando que los pueblos
germanos que vivían fuera de las fronteras se arrojasen hacia el límite del Imperio romano. San
Agustín, es testigo de esta época de crisis.

1.6 Invasiones germánicas

Mapa de las diversas invasiones provenientes de pueblos germanos distintos sobre el mundo romano.
II. San Agustín de Hipona

2.1 Biografía

Nació en Tagaste (África) el año 354; después de una juventud desviada doctrinal y
moralmente, se convirtió, estando en Milán, y el año 387 fue bautizado por el obispo San
Ambrosio. Vuelto a su patria, llevó una vida dedicada al ascetismo, y fue elegido obispo de
Hipona. Durante treinta y cuatro años, en queejerció este ministerio, fue un modelo para su
grey, a la que dio una sólida formación por medio de sus sermones y de sus numerosos
escritos, con los que contribuyó en gran manera a una mayor profundización de la fe cristiana
contra los errores doctrinales de su tiempo. Está entre los Padres más influyentes del
Occidente y sus escritos son de gran actualidad. Murió el año 430.

2.2 Localización temporal en la vida de San Agustín

2.3 La secta maniquea

Agustín de Hipona durante un tiempo se insertó en la secta de los maniqueos, fundada por el
reformador religioso persa Mani. Esta corriente religiosa está basada en el conflicto cósmico de
la lucha entre el bien y el mal. La luz y las tinieblas.

2.4 Conversión de San Agustín

Conocida es la anécdota en el jardín de Casiciaco. ¡Toma y lee! escucha por dos veces una voz
que parece venir de la casa vecina. Y lo que lee es al apóstol Pablo en la carta a los romanos:
“nada de comilonas ni borracheras; nada de lujurias ni desenfrenos; nada de rivalidades y
envidias. Revestíos más bien del señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer
sus concupiscencias”

Nos dice que “nada más acabar la lectura de este pasaje, sentí como si una luz de seguridad se
hubiera derramado en mi corazón ahuyentando todas las tinieblas de mi duda… Me convertí de
tal modo que ya no me preocupaba de buscar esposa ni me retenía esperanza alguna de este
mundo” .

Citado de Agustinos Recoletos en:


http://www.agustinosrecoletos.es/sanAgustin_conversion.htm

2.5 Ideas de San Agustín

a) Su concepto del conocimiento

Ideas de San Agustín en torno al alma y la facultad de conocer.

b) Defensor del catolicismo frente a las herejías

Durante los treinta y cinco años de su episcopado, San Agustín tuvo que defender la fe
católica contra muchas herejías. Una de las principales fue la de los donatistas, quienes
sostenían que la Iglesia católica había dejado de ser la Iglesia de Cristo por mantener la
comunión con los pecadores y que los herejes no podían conferir válidamente ningún
sacramento. Los donatistas eran muy numerosos en África, donde no retrocedieron
ante el asesinato de los católicos y todas las otras formas de la violencia. Sin embargo,
gracias a la ciencia y el infatigable celo de San Agustín y a su santidad de vida, los
católicos ganaron terreno paulatinamente. Ello exasperó tanto a los donatistas, que
algunos de ellos afirmaban públicamente que quien asesinara al santo prestaría un
servicio insigne a la religión y alcanzaría gran mérito ante Dios. El año 405, San Agustín
tuvo que recurrir a la autoridad pública para defender a los católicos contra los excesos
de los donatistas y, en el mismo año, el emperador Honorio publicó severos decretos
contra ellos.

2.6 Fuentes de San Agustín

a) Las Confesiones

• LIBRO I
CAPITULO X
16. Con todo pecaba, Señor mío, ordenador y creador de todas las cosas de la
naturaleza, mas sólo ordenador del pecado; pecaba yo, Señor Dios mío, obrando
contra las órdenes de mis padres y de aquellos mis maestros, porque podía después
usar bien de las letras que querían que aprendiese, cualquiera que fuese la intención
de los míos.

Porque no era yo desobediente por ocuparme en cosas mejores, sino por amor del
juego, buscando en los combates soberbias victorias y halagar mis oídos con falsas
fabulillas, con las cuales se irritase más la comezón, al mismo tiempo que con idéntica
curiosidad se encandilaban mis ojos más y más por ver espectáculos, que son los
juegos de los mayores, juegos que quien los da goza de tan gran dignidad que casi
todos desean esto para sus hijos, a quienes, sin embargo, sufren de buen grado que los
maltraten, si con tales espectáculos se retraen del estudio, por medio del cual desean
puedan llegar algún día a darlos ellos semejantes. Mira, Señor, estas cosas
misericordiosamente y líbranos de ellas a los que ya te invocamos. Mas libra también a
los que aún no te invocan, a fin de que te invoquen y sean igualmente libres.
Traductor: P. Ángel Custodio Vega, OSA

• LIBRO TERCERO
CAPITULO I
1. Llegué a Cartago, y por todas partes crepitaba en torno mío un hervidero de amores
impuros. Todavía no amaba, pero amaba el amar y con secreta indigencia me odiaba a
mí mismo por verme menos indigente. Buscaba qué amar amando el amar y odiaba la
seguridad y la senda sin peligros, porque tenía dentro de mí hambre del interior
alimento, de ti mismo, ¡oh Dios mío!, aunque esta hambre no la sentía yo tal; antes
estaba sin apetito alguno de los manjares incorruptibles, no porque estuviera lleno de
ellos, sino porque, cuanto más vacío, tanto más hastiado me sentía.
Y por eso no se hallaba bien mi alma, y, llagada, se arrojaba fuera de sí, ávida de
restregarse miserablemente con el contacto de las cosas sensibles, las cuales, si no
tuvieran alma, no serían ciertamente amadas.

Amar y ser amado era la cosa más dulce para mí, sobre todo si podía gozar del cuerpo
del amante. De este modo manchaba la vena de la amistad con las inmundicias de la
concupiscencia y obscurecía su candor con los vapores tartáreos de la lujuria. Y con ser
tan torpe y deshonesto, deseaba con afán, rebosante de vanidad, pasar por elegante y
cortés.

Caí también en el amor en que deseaba ser cogido. Pero, ¡oh Dios mío, misericordia
mía, con cuánta hiel no rociaste aquella mi suavidad y cuán bueno fuiste en ello!
Porque al fin fui amado, y llegué secretamente al vínculo del placer, y me dejé atar
alegre con ligaduras trabajosas, para ser luego azotado
Traductor: P. Ángel Custodio Vega, OSA

• LIBRO DECIMOTERCERO
CAPITULO V
6. He aquí que ante mí aparece como en enigma la Trinidad, que eres tú, Dios mío.
Porque tú, Padre, en el principio de nuestra Sabiduría, que es tu Sabiduría, nacida de ti
y coeterna contigo, esto es, en tu Hijo, hiciste el cielo y la tierra.

Muchas cosas hemos dicho ya del cielo del cielo, y de la tierra invisible e incompuesta,
y del abismo tenebroso según la defectibilidad vagarosa de la informidad espiritual en
que hubiera permanecido si no se hubiese convertido a aquel que la había dado
aquella especie de vida y mediante la iluminación se hubiese hecho vida hermosa y
llegado a ser cielo del cielo de aquel que después fue hecho entre agua y agua.

Ya tenía, pues, al Padre, en el nombre de Dios, que hizo estas cosas; y al Hijo, en el
nombre del principio en el cual las hizo; y creyendo a mi Dios trinidad, como la creía,
tal yo le buscaba en sus sagrados oráculos; y ved que tu Espíritu era sobrellevado sobre
las aguas. He aquí a mi Dios trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las
cosas.
Traductor: P. Ángel Custodio Vega, OSA

b) Civitas Dei
• Dos amores fundaron, pues, dos ciudades, a saber, el amor a Dios hasta el desprecio de
sí, la celestial. Una se gloria de sí misma, la otra en Dios. La una busca la gloria en los
hombres, mientras la otra pone su máxima gloria en Dios, testigo de la conciencia(
libro XIV.28)
• … Una es la sociedad de los hombres piadosos y otra la de los impíos, cada una con los
ángeles que le corresponden, en los cuales precedió, sea el amor a dios, sea el amor de
sí mismo (Lib. XIV.13)

• Y esto es propio de la ciudad terrena: dar culto a dios o a los dioses para obtener su
ayuda en las victorias y paz terrena y (así) dominar, no por razón de caridad sino por
afán de dominación. Los buenos usan el mundo para gozar de Dios, en tanto que los
malos, por el contrario, quieren usar a Dios para gozar del mundo… ( Lib. XV.7)

• Recuerda, pues (la ciudad de dios) que entre sus mismos enemigos hay ocultos, futuros
ciudadanos (suyos), para que mientras llegan a declararse (por tales), no repute
infructuoso el soportar a los mismos como ofensores. Del mismo modo, la ciudad de
Dios tiene consigo unidos en la comunión de los sacramentos, los que no tendrá
consigo en la eterna suerte de los santos. (Lib. I. 35)

RESUMEN

La vida y obra de Agustín de Hipona reflejo la sociedad del período de crisis en la cual estaban insertos.
En efecto, el imperio romano durante los siglos IV y V, expreso el problema de la gobernabilidad y
mantención de las estructuras organizativas, no pudieron resolver los enfrentamientos con los pueblos
que provenían de afuera de los límites. Constantino y posteriormente Teodosio, vieron en el
cristianismo el instrumento para la regeneración moral del mundo romano. Incentivaron su práctica
por parte de los habitantes del imperio el primero, decretando su liberta de cultos y el segundo,
decretando como la religión oficial.

La intrusión de los pueblos germanos, provocado por el ataque de los hunos, destruyo el último
vestigio de solidez que poseía el imperio romano. La explicación habitual en aquella época, era que la
culpa obedecía a la extensión del cristianismo como religión oficial del Imperio. Ante estas críticas, se
alza la voz y el pensamiento de Agustín de Hipona que busca defender al cristianismo atacado por el
mundo pagano de la época.