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BULIMIA

INTRODUCCION

La definición de salud ofrecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS),


constituye un buen punto de partida a la hora de hablar de los trastornos de la
conducta alimentaria; al presentar a la salud como "el estado de completo bienestar
físico y mental", y no sólo como la ausencia de enfermedad.

Huyendo de conceptos clásicos de la salud y aproximándonos a un concepto más


funcional y epidemiológico de la misma, la salud puede ser entendida como una
variable dependiente de los siguientes factores o variables independientes: factores
biológicos, hábitos de vida, nivel socio-económico, entorno o medio ambiente, además
de la interacción con los servicios sanitarios. Esta manera de conceptualizar la salud
es especialmente útil para orientar el análisis de problemas de salud y de sus
condicionantes, así como la identificación y selección de intervenciones para la mejora
continua de la salud de la población.

Sin embargo, la salud debe ser situada en un contexto más amplio, en el que
intervienen otros factores no citados hasta ahora, como son, además del físico y
mental, el emocional, espiritual, social e intelectual.

Atendiendo a esto, podemos reflexionar en que los cambios en la cultura han ido
modificando nuestras vidas de forma significativa, aportando numerosas ventajas
como los avances científicos y tecnológicos, y también algunas desventajas.

Los cambios culturales con el posmodernismo se caracterizan por:

 El individualismo en donde el hombre dirige toda su energía hacia sí mismo y


no hacia su familia y su grupo social.
 La estética de lo efímero en el cual se ve reflejada la preferencia de las figuras
delgadas, la cultura de lo frívolo y la informalidad en los lazos.
 La búsqueda del placer inmediato por encima de los valores fundamentales lo
cual genera mayor aislamiento en las personas y la autoreclusión.

El avance en las comunicaciones ha contribuido a la globalización de la cultura y a una


mayor influencia de los medios. El exceso de información referente a hechos de la vida
cotidiana trae aparejado un déficit de información sobre aspectos más relevantes. Ha
habido un cambio en los valores tradicionales transformando nuestras culturas,
centrando la atención en la satisfacción de deseos materiales y en el vivir el momento.
Con esto nace un mundo virtual, de imágenes, en donde no se envejece, no hay
sufrimiento, y siempre se es hermoso.

Las políticas de mercado libre posibilitan la creación de un mundo propio en donde


todo puede ser obtenido.

La forma en que la sociedad responde a este cambio en la cultura es poniendo mayor


énfasis en el cuerpo delgado, la obsesión por la belleza, el culto a la imagen, el mayor
consumo y la satisfacción personal.

Por otra parte, debemos señalar, que también ha habido cambios en la familia. El
concepto de la misma se ha modificado debido a la inestabilidad en los lazos y al
mayor número de familias monoparentales.

Las estadísticas demuestran que en el mundo ha habido en los últimos años un


aumento importante en el número de separaciones y una baja en matrimonios. A esto
hay que unir que las uniones son precarias y la familia se va haciendo cada vez más
frágil.

Estas circunstancias hacen que la persona se vaya encerrando en sí misma y que se


produzca un cambio en el crecimiento individual que unido a una mayor violencia, una
menor comunicación y un aislamiento social, hacen que aumenten las adicciones,
adicciones en las que tendrían cabida la Anorexia y la Bulimia.

Hay que decir, que la Anorexia y la Bulimia siempre han existido pero no con la
prevalencia que existen hoy.

Las primeras referencias que conocemos de estos trastornos datan del siglo XIV, y un
ejemplo fue la hija del rey de Portugal que ayunó y rezó a Dios para que le quitara la
belleza con el fin de ahuyentar la atención de los hombres.

En siglos posteriores ya se menciona la internación de pacientes y la consideración de


que éstos debían ser alimentados en intervalos regulares y por personas que no
fueran de su entorno familiar y que no tuvieran además control moral sobre ellos.

Por ende los trastornos de la conducta alimentaria constituyen un conjunto de


trastornos psiquiátricos cuyo denominador común es la alteración en la ingestión de
alimentos, con las consiguientes complicaciones nutricionales, cognitivas, emocionales
y conductuales.

La bulimia nerviosa tiene como síntoma principal la presencia de atracones de comida


que se acompañan de conductas purgativas o de restricción alimentaria para controlar
el incremento de peso que se produciría. En general el paciente presenta peso normal
o sobrepeso y suele ocultar tanto los atracones como las conductas purgativas. Puede
existir además sintomatología depresiva, baja autoestima, irritabilidad, conflictos
familiares, impulsividad con cambios de relaciones sociales y afectivas frecuentes y
consumo de tóxicos. Con frecuencia presentan además trastornos depresivos, de
ansiedad y trastornos de personalidad.

Tanto la anorexia como la bulimia nerviosa tienen en común la extrema


preocupación por la imagen corporal relacionada con el peso, la forma corporal y la
idea sobrevalorada de la delgadez, la insatisfacción con dicha imagen está presente
en la mayor parte de la población adolescente.

Se define a la adolescencia, como la etapa que trascurre entre los 10 y 19


años, considerando dos fases, la adolescencia temprana de 10 a 14 años y la
adolescencia tardía de 15 a 19 años.

Es una edad ligada a los procesos de interacción social, de definición de


identidad y a la toma de responsabilidad, de formación de la personalidad, por
lo que la integración de elementos como la autoestima, el autoconcepto, el sentido
de identificación a un grupo y la autoimagen corporal son cruciales en esta etapa.

La imagen corporal se ha conceptualizado como un constructo multidimensional


que representa cómo los individuos piensan, sienten y se comportan respecto a
sus propios atributos físicos.

La imagen corporal es un constructo psicológico complejo, una experiencia subjetiva,


que se refiere a como la autopercepción del cuerpo o apariencia genera una
representación mental, compuesta por tres componentes: perceptivo: estimación de
tamaño y forma corporal; cognitivo/afectivo: satisfacción, preocupación y
autoevaluación; de comportamiento: evitando situaciones que generen malestar
asociado con la imagen corporal.
Un elemento central de la imagen corporal son las actitudes hacia el propio cuerpo,
que son definidas como las evaluaciones generales positivas o negativas, que
las personas realizan de su propio cuerpo. El sentirse a disgusto con la imagen
constituye un factor de riesgo importante en los TCA.

De hecho, las actitudes hacia la imagen corporal afectan tanto a la conducta con
restricciones alimentarias y aislamiento social, como a los pensamientos: creencia de
que un cuerpo delgado es un cuerpo atractivo y a las emociones: tristeza, culpa,
ansiedad relacionadas con la ingesta

El tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria debe considerarlos


diferentes componentes biológicos y psicológicos que son relevantes tanto en su
origen como en el mantenimiento. La recuperación de peso, el tratamiento cognitivo-
conductual, el abordaje familiar y el tratamiento farmacológico deben integrase en el
programa terapéutico

DEFINICION
La bulimia es una palabra de origen latino (būlīmia), que a su vez deriva del griego. El
término hace referencia a alguien que siente un deseo exagerado de comer, sin que
logre saciar su apetito. El concepto se utiliza en la medicina y en la psicología, ya que
la bulimia nerviosa es un trastorno mental relacionado con la comida.

La persona que sufre de bulimia come de manera compulsiva, dándose grandes


atracones. Tras esta conducta, el sujeto se siente culpable. Por eso es habitual que a
las comidas compulsivas le sigan etapas donde el paciente se niega a ingerir
alimentos o realiza ayunos.

Aunque el tipo de comida que se consume en los atracones suele ser variado, los
bulímicos tienen tendencia a optar por los dulces y los alimentos con gran cantidad de
calorías. Los individuos con este trastorno sienten vergüenza por su conducta e
intentan esconder u ocultar los síntomas.

Los afectados por la bulimia también desarrollan conductas que intentan compensar
los atracones pero que resultan muy dañinas. De esta manera, pueden provocarse un
vómito después de cada comida para expulsar los alimentos y así no subir de peso. Al
vomitar, el bulímico ya no siente un malestar ni miedo a engordar, lo que lo habilita a
comer nuevamente y a que el ciclo se reinicie.

La bulimia o bulimia nerviosa es una enfermedad o trastorno relacionado con la


comida. Dicha patología afecta sobre todo a mujeres jóvenes y a niñas adolescentes
aunque hoy día también se da en los hombres inseguros, con baja autoestima, que
asocian la delgadez a la posibilidad de triunfo en la sociedad. Los individuos que
sufren esta enfermedad se ven envueltos en episodios de ingesta excesiva y sin
control (atracones), a los que siguen un irremediable sentimiento de culpabilidad y
angustia ante la posibilidad de ganar peso. Por ello, seguidamente, y como medida
compensatoria, se purgan (a través del vómito, de la toma de laxantes, diuréticos,
enemas…), hacen ejercicio físico muy intenso o ayunan. Estas purgas reducen el
malestar físico producido y el miedo a ganar peso disminuye.

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales Diagnostic and


Statistical Manual of Mental Disorders (DSM IV) y la Clasificación estadística
internacional de enfermedades y otros problemas de salud International Statistical
Classification of Diseases and Related Health Problems (CIE 10), para poder
diagnosticar esta enfermedad, los atracones y las conductas compensatorias deben
darse como mínimo dos veces por semana durante tres meses.
EPIDEMIOLOGIA

Epidemiologia en el Mundo

El incremento en la incidencia y prevalencia de la anorexia y bulimia nerviosa


en niños y adolescentes ha aumentado en los últimos años por lo que
resulta importante que se efectúe una detección y un manejo temprano de
estos trastornos de la conducta alimentaria(TCA). Estudios epidemiológicos
demuestran esta tendencia desde 1950.

Durante la década pasada las prevalencia de obesidad en niños y adolescentes se ha


incrementado significativamente y ha ocasionado un énfasis excesivo sobre la dieta y
pérdida de peso en este grupo etario principalmente. Se estima que 0.5% de
mujeres adolescentes en los Estados Unidos de América (EUA) sufren anorexia
nerviosa, que 1-5%reúnen criterios para bulimia nerviosa, que entre 5a 10 % de todos
los casos de TCA ocurren en varones y 90 –95% en mujeres.

Hay también un número importante de casos leves que no reúnen los criterios de la
Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition (DSM-IV)
para anorexia y bulimia nerviosa pero no obstante sufren las consecuencias físicas y
psicológicas de tener un TCA. La detección temprana y el control de estas personas
pueden reducir las secuelas de esta enfermedad. Esta detección se puede
hacer mediante tamizaje para TCA como parte del examen clínico que incluye
una medición escrupulosa del peso y la talla La etiología de los TCA es
multifactorial, y sólo pueden entenderse por la interacción de diversos factores
psicológicos, socioculturales, fisiológicos que se potencian y modifican
mutuamente.

Los estudios epidemiológicos muestran que el 0,1%y el 2% 12, 14, 19 de los


adolescentes cumplen el criterio diagnóstico del DSM-IV de BN. Currin y cols.5, en un
estudio en el Reino Unido, identificó incremento global en la incidencia de BN en el
período 1998 a 2000.Cabe destacar que este aumento fue más significativo en los
primeros años de la década del 90, con un pico en1996, con la subsiguiente
disminución de alrededor del38,9% hasta el año 2000. Unos investigadores registra-
ron tasas de incidencia global similares en los años 90,6,1/100.000/año 4, y el año
2000, 6,6/100.000/año5. Por otra parte, Nicholls, Lynn y Viner (2011) obtuvieron tasas
más bajas (0,04/100.000/año) que fueron confirmadas por un estudio reciente con
niños y adolescentes británicos de seis a 13 años de edad.

Las adolescentes con edades comprendidas entre 10 y19 años (35,8/100.000


habitantes/año) integraron el grupo de mayor riesgo para la BN, como lo demuestra
Currin et al.5, mientras que Van Son y cols.4identificarona aquellas con edades entre
15 y 19 años (41/100.000 personas/año) y mujeres jóvenes, entre 20 y 24
años(42,6/100.000 habitantes/año). Es importante destacar que la estimación de la
razón mujeres-hombres para la BN entre los adolescentes (10:01), es ocho veces
inferior a la registrada en la población general (18:01)

Pérez Gaspar y cols. Realizaron un estudio el año 2000, tomando una muestra de
2862 mujeres entre 12 y 21 años, en Navarra –España, encontraron una
prevalencia de 0.3% para Anorexia nerviosa (AN), 0.8% para Bulimia(BN) y 3.1% en
Trastornos de conducta alimentaria no especificados (TCA-NOE). En total, el
4.1% de la población estudiada padece algún TCA

Ortega y Cols (2004). En Colombia en colegios de Bogotá han encontrado que entre
el 1 y 4% de las niñas presentan AN y en Medellín estiman una prevalencia
del 17,7% donde el 0.8% es para AN, 2.3%para BN y el 14.6%restante para
TCA subclínico; además se encontró que el 30% de la población evaluada tenia riesgo
de desarrollar algún tipo de TCA

Toro J y Cols (2005). En un meta-análisis de 66 estudios sobre percepción y


actitud hacia la imagen corporal en Trastornos alimentarios (TA)comparado con
grupo control, concluyeron que las pacientes con AN y BN tenían mayor
insatisfacción corporal y distorsión perceptiva sobre su cuerpo y talla que las
mujeres sin TA

Pachas. , el año 2010 encontró que en estudiantes universitarios la prevalencia


de distorsiones de la imagen corporal fue de 49.33%. Los universitarios
desnutridos tienen mayores niveles de distorsión de la imagen corporal que los
eutróficos y estos que los obesos. Hubo baja correlación entre la autopercepción
de la imagen corporal actual e ideal, a mayor edad menores niveles de distorsión
de la imagen corporal actual y el sexo masculino presentó menores niveles de
insatisfacción de la Imagen Corporal que los de sexo femenino

Epidemiología en el Perú

Un estudio epidemiológico realizado por el Instituto Especializado de Salud


Mental Honorio Delgado Hideyo Noguchi Perú, entre los años 2002 y 2003, tuvo
como resultado que el 3.8% de adolescentes de 12 a 18 años de Lima Metropolitana
presenta crisis bulímicas, mientras que en la sierra es de 1.6%

Garay et al., el año 2007 realizó un estudio en adolescentes residentes en una zona
urbana popular de Limay encontraron que un 20,5% presentaron alto riesgo de
presentar riesgo de trastornos de conducta alimentaria y las mujeres presentaron una
mayor riesgo con un 25,6%

ACTUALMENTE HASTA EL 11,4 % DE ADOLESCENTES SUFREN TRASTORNOS


ALIMENTARIOS EN EL PAÍS Entre ellos, la anorexia y bulimia Entre el 7,3 y 11,4 por
ciento de más de nueve mil adolescentes encuestados en hogares de 17 ciudades de
nuestro país, sufren problemas alimentarios, según demuestran Estudios
Epidemiológicos realizados por el Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado
- Hideyo Noguchi” del Ministerio de Salud (Minsa).

Estas enfermedades comprometen el desarrollo normal de los jóvenes debido a


cambios en sus hábitos alimenticios y actividades en general, lo que genera en
consecuencia, complicaciones físicas y mentales, refirió el director del Área
Niños y Adolescentes de dicho establecimiento de Salud, Rolando Pomalima
Rodríguez. Por lo general son mujeres adolescentes quienes adoptan medidas
extremas en su alimentación al experimentar “un intenso miedo a engordar o
verse gordas”, (distorsión de la imagen corporal).

El estudio se llevó a cabo en las ciudades de Lima y Callao, Ayacucho,


Cajamarca, Huaraz, Iquitos, Pucallpa, Tarapoto, Puno, Tumbes, PuertoMaldonado,
Bagua, Tacna, Arequipa, Chimbote Trujillo, Piura, e Ica.
ETIOPATOGENIA, ORIGEN, TEORIAS

La aparición de la bulimia nerviosa en pacientes susceptibles, se asocia generalmente


con la interacción de los alimentos, el peso y la imagen personal. Siempre ha sido un
argumento constante sobre si la causa subyacente de la bulimia nerviosa es fisiológica
o psicológica.

En el aspecto fisiológico, existen evidencias y teorías que giran en torno a los


neurotransmisores y cómo afectan a los hábitos alimenticios del individuo. De esta
manera, el principal detonante de la bulimia nerviosa apoya la hipótesis de que la
disfunción del neurotransmisor es el principal responsable de desarrollar un trastorno
alimentario.

Es decir, el nivel del neurotransmisor serotonina en el cuerpo, en determinados


momentos, ha sido catalogado como responsable de influir en la ingesta de alimentos.
En cuanto al aspecto psicológico, los investigadores indican que el aspecto físico es la
forma en que el cuerpo tratar de poner de manifiesto dicho evento, y que el estado
mental es el factor de control.

Por lo tanto, en este contexto, la mente juega un papel importante en el desarrollo del
trastorno y el aumento del nivel del neurotransmisor, es sólo la evidencia física.

Etimología

El término bulimia proviene del vocablo latino, que a su vez tiene origen en dos
palabras griegas: bus, que significa buey, y limos que significa hambre. De esta forma,
puede traducirse literalmente como hambre de buey o hambre que le da al buey. Sin
embargo, en el área de la psiquiatría es conocida formalmente como bulimia nerviosa
y bulimarexia.

A pesar de haber sido retratada desde tiempos antiguos por egipcios y hebreos, Hay
varios informes que demuestran que este tipo de enfermedad existe desde el siglo
XIX, en donde ya varios jóvenes se provocaban el vómito después de comer
excesivamente. En el año 1940 este comportamiento se consideró un síndrome y
recién en 1980 la Sociedad Americana de Psiquiatría incorporó a la bulimia en el
manual de psiquiatría como una enfermedad que difiere de la anorexia.

Los factores biológicos

La genética

Fueron identificados diferentes genes y se han desarrollado hipótesis para explicar la


influencia de éstos en los TCA a través de la interacción de los cambios del
componente genético con las variables ambientales y su influencia probablemente
mediada por variables psicológicas y por la pubertad. Pero, aun así, es necesario
aclarar los mecanismos por los que sucede la contribución genética en este complejo
proceso.

Se estima que durante la adolescencia, las variaciones genéticas son responsables


del 50% al 85% de los factores de riesgo de síntomas de TCA y de preocupación con
el peso y la forma del cuerpo, indicando con ello que estos factores tienen una
importancia mucho mayor en la determinación de la etiología de los TCA, que los
factores ambientales. No obstante, Klump y cols. entienden que poca o ninguna
influencia del medioambiente compartido en los TCA identificada en estos estudios,
no excluye la participación de los factores socioculturales en este proceso.

La evidencia sugiere que el tipo de riesgo genético para los atracones puede estar
mediado por el género y las estimaciones de heredabilidad de los síntomas de TCA
son compartidos en una pequeña proporción por ambos géneros. El deseo de estar
delgado y la insatisfacción corporal, la pérdida de peso intencional y el
comportamiento alimentario anormal fueron significativamente más bajos entre los
niños en comparación con las niñas. Sin embargo, altas estimativas de heredabilidad
del Índice de Masa Corporal (IMC) superior a lo normal fueran similares entre los
sexos (el 80% para las mujeres y el 76% para los hombres).

Los estudios con gemelos, sugieren que la magnitud de los efectos genéticos y
ambientales en los síntomas de TCA varía significativamente en las distintas edades
siguiendo una trayectoria similar a la influencia de estos efectos durante la maduración
sexual.

Klump y cols. Informó de grandes efectos del medioambiente compartido (40%) y no


compartido (54%) entre los/las adolescentes a los 11 años de edad sobre el riesgo de
padecer síntomas de TCA, mientras que los efectos genéticos representaron sólo el
6%. Por otra parte, hubo un aumento significativo de la contribución genética (46%) a
la edad de 14 años que se mantuvo constante hasta los 18 años. Otros estudios aun
destacaran que los efectos genéticos sobre los síntomas de TCA mostraran un
aumento significativo en la estimación de la heredabilidad, sin que hubiera influencia
genética antes de la pubertad pero con niveles importantes en la pubertad y después
de la pubertad (44% a60%). Se sugiere que con la activación de las hor-¡monas
ováricas (estradiol sobre todo) en el inicio de la pubertad, también se registra un
aumento de los facto-res genéticos.

Sin embargo, el estradiol que regula la transcripción de genes entre los


neurotransmisores que controlan el apetito y el estado de ánimo, como la serotonina,
puede influir en la predisposición genética de los TCA en la pubertad.

Algunos investigadores sugieren que las motivaciones para la pérdida de peso son
más significativas en niñas homocigotos para el polimorfismo en el gen transportador
de la serotonina asociado con una mayor actividad de la monoamino oxidasa
plaquetaria. Por otra parte, no se detectó ninguna interacción significativa entre la dieta
restrictiva, la impulsividad y los genes de la serotonina para el atracón.

El papel de la pubertad

El inicio de la pubertad se produce por la liberación de hormonas a través del eje


hipotálamo-hipófiso-gonadal, caracterizándose esta fase por el desarrollo y la
maduración de los caracteres sexuales secundarios en los adolescentes, así como por
el crecimiento lineal acelerado, la dinámica de aumento de peso y el desarrollo de la
identidad (el deseo de aprender y desarrollarse) del adolescente.

Es destacable la acción de las hormonas esteroideas en la psicología de las conductas


alimentarias y en la ansiedad, así como en la alteración organizacional delos rasgos
psicológicos y comportamentales y en los cambios físicos, como el aumento de la
cantidad de grasa corporal en las niñas.

Según Bearman y cols., esta nueva estructura corporal en las niñas se opone a lo
establecido como un ideal de belleza para las mujeres, exponiéndolas a la presión por
ser delgada en sus relaciones interpersonales, lo que contribuye a una menor
satisfacción con la imagen corporal.

Otro evento importante es la pubertad temprana, que coloca al individuo en riesgo de


padecer de síntomas de TCA, ansiedad35, actuar impulsivamente en res-puesta a una
situación de sufrimiento, preocupación por el control o la pérdida del peso, lo cual
sugiere que los mecanismos físicos y psicosociales se ven afecta-dos por la madurez
sexual a temprana edad.

Es importante destacar que existe una fuerte evidencia de que la aparición de la


obesidad infantil en niñas precede a la pubertad precoz, diferencialmente en los niños,
el IMC alto está asociado con una madurez tardía.

Rosenfield y cols. Encontraron que las niñas que tienen sobrepeso, en comparación
con aquellas con un IMC adecuado, tuvieron una prevalencia de madurez sexual a
temprana edad y aparición de la menarquia a una edad más precoz. Además, estas
niñas están expuestas a una condición que les exige una madurez también anticipada
de su identidad, lo que podría conducir a un conflicto y contribuir a una mayor
insatisfacción y una imagen corporal pobre, con los consiguientes comportamientos
alimentarios inapropiados y la posible aparición de TCA

El sobrepeso y la obesidad

La obesidad es un importante problema de salud en la infancia y la adolescencia,


especialmente en los países desarrollados, sin embargo, no excluye a aquellos en vías
de desarrollo.

En el mundo contemporáneo en el que vivimos en un ambiente que promueve el


desarrollo de la obesidad, caracterizado por muchos factores, tales como el fácil
acceso a los alimentos de bajo costo, altos en calorías y agradables al paladar, la
presión de los medios de comunicación mediante la imposición de una imagen
corporal ideal, y por otro lado, el consumo de alimentos poco saludables.

Las presiones socio-culturales por tener un cuerpo “ideal” promueven una mayor
valoración de la apariencia, pudiendo generar en el adolescente, sobre todo
aquellos con obesidad, una mayor insatisfacción corporal y como consecuencia riesgo
significativo de comportamientos alimentarios gravemente negativos.

Es importante destacar que, mientras que el sobrepeso y la obesidad suelen ser más
frecuentes entre los chicos en comparación con las chicas, la insatisfacción con la
imagen corporal, el comportamiento alimentario no saludable y los TCA son más
frecuentes entre las niñas. Además, los niños con bajo peso parecen estar más
preocupados con el tono muscular, mientras que la imagen corporal negativa en las
niñas aumenta con el aumento en el IM.
La obesidad en la adolescencia es una condición de alto riesgo de desarrollo de TCA,
actitudes y comportamientos alimentarios inadecuados para la pérdida de peso,
insatisfacción con la imagen corporal, ser víctima de “críticas/burlas” por la familia y/o
sus compañeros, ansiedad, depresión y, aún más preocupante, es la posibilidad de
que los adolescentes experimenten al mismo tiempo varios problemas relacionados
con el peso, una condición que puede perpetuar la alteración.

En un estudio longitudinal se encontró que el 40% de las niñas y el 20% de los niños
con sobrepeso, estaban involucrados en por lo menos un comportamiento alimentario
alterado y respectivamente, un 13,4% y un 4,7% tenían más de un comportamiento
relacionado.

Otra investigación sugiere que un IMC alto, la presión sociocultural para reducir el
peso, y la comparación del cuerpo fueron factores de riesgo de realización de
conductas de pérdida de peso.

Sin embargo, es importante destacar que el exceso de peso en la pre-pubertad puede


conducir a la aparición temprana de la maduración sexual y en conjunto
probablemente, contribuyen a la aparición de la BN e insatisfacción con la imagen
corporal. No estar satis-fecho con el cuerpo predice el uso de estrategias extremas
para controlar o favorecer la pérdida ponderal, lo que puede poner a los
adolescentes en riesgo de aumento del peso y otros daños para su salud.

Los factores socio-culturales

Presiones socio-culturales sobre el peso

La literatura reciente indica que la insatisfacción con la imagen corporal y la ocurrencia


de los TCA son influenciadas por presiones socioculturales, por ejemplo de los medios
de comunicación y de las relaciones interpersonales, centrados en un ideal de belleza
inalcanzable para muchos adolescentes. Sin embargo, pocos estudios han investigado
los efectos de estas presiones en relación con la edad o la etapa de la vida. Los
resultados indican que, sobre todo la familia ejerce influencia en los/las niños/niñas y
en los/las adolescentes más jóvenes, por el contrario, los amigos y los medios de
comunicación sobre aquellos que se encuentran en fases intermedias y finales de la
adolescencia.

La influencia de los medios de comunicación

En la sociedad actual y globalizada el ideal de la belleza diseminado en los


diferentes contextos sociales, económicos y culturales a través de los medios de
comunicación imponen y valorizan la figura de la “delgadez del cuerpo” para hombres
y mujeres adolescentes y por otra parte estigmatizan la obesidad. Paradójicamente,
los medios de comunicación muestran mensajes de que ser delgado es hermoso,
incentivan el uso de estrategias para alcanzar el nivel de belleza establecido, y por
otro lado, bombardean a los/las niños/ niñas y adolescentes con imágenes de
alimentos atractivos y deseables, pero insalubres. En este contexto, desde muy
temprano, niños y niñas que aún están en proceso de formación de la imagen
corporal, reciben informaciones opuestas de los medios de comunicación que pueden
configurarse en condiciones muy desfavorables en el proceso de formación de la
imagen corporal, del comportamiento alimentario y de la salud de los adolescentes.

El estudio desarrollado por Schooler y Trinh registró, entre las niñas, que el perfil de
uso de la televisión (ver programas de televisión de 28 horas por semana) fue el
predictor más fuerte de insatisfacción con la imagen corporal, en concreto, en el grupo
de niñas que a menudo y de forma indiscriminada veían los programas de televisión.
En la otra investigación, Becker y cols. Identificaron que sólo las redes sociales de
exposición a los medios se asociaron con indicativos de TCA. En los Estados Unidos,
las niñas que trataban de parecerse a las mujeres que se encontraban en los medios
de comunicación y los niños y niñas que estuvieron expuestos a las revistas sobre
pérdida de peso, presentaron mayor riesgo de atracón y uso de estrategias extremas
para controlar el peso.

Fueron identificados en China hallazgos consistentes con los encontrados en los


países occidentales.

Además, los estudios muestran una asociación entre un mayor efecto de los medios
de comunicación con la insatisfacción corporal y el ideal de desarrollo del tono
muscular entre los varones adolescentes, sin embargo, los resultados son
contradictorios, lo que indica que las relaciones interpersonales entre ellos son más
importantes en la determinación de estas condiciones que los medios de
comunicación.

Las influencias de las relaciones interpersonales

La influencia del ciclo de las relaciones proximales, padres y amigos, pueden reforzar
las presiones ejercidas sobre el adolescente conforme aprueban la imagen del cuerpo
ideal determinado por los medios de comunicación, aumentando el riesgo de la
persona de desarrollar problemas relacionados con la alimentación y las medidas y la
figura del cuerpo, pero los resulta dos acerca de quién juega el papel principal en la
determinación de estos problemas, son inconsistentes. Mellor y cols. Destacan la
influencia de los padres sobre los hijos como el factor de riesgo más grande de
insatisfacción con el cuerpo y de pérdida de peso entre adolescentes de ambos sexos,
sugiriendo que la familia desarrolla un papel mucho más importante entre los
adolescentes, que los amigos y los medios de comunicación. Por el contrario, Shroff y
Thompson Indicaron que las influencias de los compañeros, pero no de los padres, se
asociaron con la internalización del ideal de delgadez y con comparación social entre
las niñas. Por otro lado, Muris y cols, Jackson y Chen e Shomaker y Furman indicaron
presiones similares en la apariencia de los adolescentes de ambos sexos.

Teniendo en cuenta estos resultados contradictorios, Blodgett, Salafia y Gondoli


resaltan la necesidad de evaluar la importancia del papel de las presiones
socioculturales en la determinación de los TCA durante el proceso de transición a la
adolescencia, debido a las características específicas de este período de la vida,
marcada por inestabilidades. Estos investigadores siguieron por cuatro años a chicas
de 10 años hasta los 12 años de edad y encontraron que en la evaluación por
separado, los padres y amigos tienen un efecto importante en la insatisfacción con la
imagen corporal y los síntomas bulímicos, sin embargo, al examinar el papel de los
padres y amigos juntos, los amigos tienen más influencia que los padres.
Además, los estudios han encontrado que los individuos que mantienen relaciones
proximales del mismo sexo que el adolescente, son importantes en la determinación
de la ocurrencia de atracones y del uso de estrategias tanto para la pérdida de peso
como para aumentar el tono muscular. También, el comportamiento de los padres
con demasiado control sobre la alimentación de sus hijos, junto con la presión de los
padres y amigos para que sean delgados, contribuye al desarrollo de una imagen
corporal negativa de uno mismo y las consecuentes conductas posteriores de riesgo
para la salud.

Sin embargo, en relación con el tono muscular, los investigadores encontraron que los
niños y las niñas no se diferenciaron en el informe de presión por ser musculoso en las
relaciones con sus madres, padres o amigos, no obstante, los chicos eran más
presionados por sus parejas románticas para que fueran musculosos y tuvieron
puntuaciones más altas que las chicas en el deseo y preocupación por la musculatura.

Otra cuestión importante en la determinación de la existencia de insatisfacción con la


imagen corporal y TCA son las burlas de familiares y amigos sobre el peso. Se ha
identificado un mayor riesgo de compulsión alimentaria, comportamientos inadecuados
para controlar el peso y sobrepeso entre los niños y de las dietas restrictivas atracones
y conductas extremas para pérdida de peso entre las niñas que han recibido
provocaciones por su apariencia física, en comparación con sus compañeros. También
se sugiere que el comportamiento de los amigos puede influir en el nivel de
satisfacción con la imagen corporal y comportamientos relacionados con la dieta, ya
que estos aspectos se comparten dentro de la relación del grupo. Algunos estudios
han observado que la realización de dietas por compañeros del grupo de referencia
fue un factor de riesgo de comportamientos relacionados con los TCA en los sexos
masculino y femenino.

Los aspectos transculturales

Los trastornos del comportamiento alimentario no se dan uniformemente en todas las


culturas y en algunos casos se manifiestan con características diferentes de la
enfermedad. Aunque hay pocos estudios sobre los comportamientos de riesgo y TCA
en otras culturas, existen evidencias de que la aparición de estos problemas no está
restringida a los países occidentales, con tasas similares de TCA a las registradas en
muestras caucásicas.

Los inmigrantes que residen en los países occidentales del primer mundo y las
minorías étnicas en esos países, parecen componer un grupo de riesgo para la
aparición de TCA, de acuerdo con el proceso de aculturación. Niñas indígenas
americanas y latino-americanas y niños indígenas americanos, hispanos y negros
tenían tasas más altas de comportamientos asociados con las prácticas inadecuadas
para perder peso que sus compañeros blancos no hispanos. Situación similar fue
observada por Jennings y cols., que identificaron en el grupo de Asiáticas
puntuaciones significativamente más altas en psicopatología de los TCA, en
comparación con las caucásicas.

Otro estudio con niñas adolescentes en Australia y Fiji se identificó que ambas
adolescentes tenían insatisfacción con su imagen corporal, deseaban ser más
delgadas que su peso actual y valorizaban la presencia del tono muscular, sin
embargo, parece que las chicas australianas estaban menos preocupadas con la
imagen que sus compañeras de Fiji. Los investigadores justifican estos resultados a la
luz de la “modernización” que se ha producido en la cultura de Fiji.

Se debe dar énfasis a los casos de TCA descritos en muchas culturas, en las cuales
el miedo mórbido a engordar y/o los trastornos de la imagen corporal o las conductas
compensatorias no están presentes como síntoma de la enfermedad, o casos en que
la preocupación está centrada en el apariencia facial, tales como en China. Estos
hallazgos sugieren que los TCA entre los adolescentes en las diferentes culturas
pueden venir de una serie de condiciones no relacionadas con las conductas
compensatorias o con el peso, pero con la forma del cuerpo o parte de lo mismo.

Factores psicológicos

Preocupación por el peso, la internalización del ideal de delgadez

La preocupación por el peso se refleja en el deseo delos niñas y niños de un cuerpo


ideal, delgado y/o musculado. El miedo a engordar estuvo presente en el 71% de los
niños y adolescentes, el 67% de ellos estaban preocupados por el peso y el 51% de la
forma.
Se sugiere que la internalización de los ideales de la belleza en las niñas y en los
niños los pone en riesgo de insatisfacción corporal y de conductas de riesgo de TCA
cuando no se logra el peso deseado. En un estudio de cinco años de seguimiento las
adolescentes que querían estar más delgadas eran cuatro veces más propensas a
desarrollar actitudes alimentarias negativas en comparación con sus compañeras que
no tenían este deseo. Contrariamente a estos resultados, Bearman y cols., no
encontraran ninguna asociación significativa entre la internalización del ideal corporal y
el aumento del nivel de la insatisfacción corporal. Además, en una cohorte de
nacimiento, aproximadamente el 19% de los niños y niñas que cumplían los criterios
de definición de caso de TCA no mostraron preocupación por la forma del cuerpo o el
peso, ni temor a la ganancia de peso. Merece ser destacada la amplificación de la
discrepancia entre el cuerpo ideal y real que puede ocurrir en las niñas después de la
pubertad, un período de gran vulnerabilidad en el que el aumento de la adiposidad
dirige a las niñas a los ideales de atractivo interiorizados, por el contrario, a medida
que se produce en los niños la maduración sexual, están más satisfechos con sus
cuerpos.

La importancia de la insatisfacción con la imagen corporal

La construcción de la imagen corporal es un fenómeno social y está sujeta a cambios


por la influencia sociocultural. Los estudios demuestran que la insatisfacción con las
partes del cuerpo es una preocupación común entre los adolescentes y se asocia el
inicio dela pubertad en las niñas, probablemente como resultado de la dinámica de la
ganancia de peso característica de esta fase para las mujeres, caracterizada por una
mayor proporción de la ganancia de grasa que músculo.

La insatisfacción corporal está presente en un 25% a un 81% de las adolescentes y en


un 16% a un 55% de los niños y contribuye a la aparición de diversas condiciones
físicas y psicológicas. Hay una fuerte evidencia de que el rechazo de la configuración
del cuerpo es un factor de riesgo causal de los comportamientos y actitudes
alimentarias negativas, y está relacionada con la obesidad, la baja autoestima y
síntomas de depresión.

Una baja satisfacción corporal en adolescentes es un factor de motivación para la


realización de dieta, la implicación en conductas no saludables de control del peso,
que a su vez, pueden dar lugar a ingesta compulsiva de alimentos y ganancia de peso,
con el consecuente sentimiento de fracaso por no alcanzar la reducción ponderal.

Los adolescentes que tienen exceso de peso parecen ser más propensos a mostrar
insatisfacción con la imagen corporal que sus pares de peso saludable, aunque
ninguna asociación entre IMC alto y una imagen negativa de sí mismo fue observada
por Bearman y cols.. Se sugiere que la imposición de un estándar de belleza hace que
las personas con exceso de peso que se alejan del ideal, sean vulnerables a la
insatisfacción con la imagen corporal.

Por último, señalar que estas relaciones pueden ser recíprocas, es decir, tanto la
insatisfacción con la imagen corporal contribuye a la aparición de las condiciones
presentadas, como estos problemas pueden aumentar la diferencia entre el peso ideal
y el actual, y aumentar la insatisfacción corporal imprimiendo más daño a la salud
psicológica y física de los adolescentes.

Comportamiento inadecuado para bajar de peso: dieta

Muchas adolescentes anhelan ser más delgadas y, a su vez, los niños aspiran a ganar
peso o reducirlo, pero en menor medida que las niñas.

Para lograr la apariencia ideal, los adolescentes a menudo utilizan comportamientos


inadecuados de control de peso, tales como la dieta restrictiva, el ayuno, los
vómitos auto-infligidos, el uso de laxantes y diuréticos, porque creen que se traducirá
en beneficios físicos y psicosociales. Sin embargo, parece que la dieta restrictiva es
una de las estrategias más utilizadas y en la actualidad forma parte de la cultura, que
es una estrategia efectiva para lograr el cuerpo delgado esperado. Contrario a esta
creencia, los estudios longitudinales demuestran que la dieta restrictiva auto informada
ayuda a aumentar el riesgo de problemas de salud relacionados con la apariencia
física, es decir, aumento de peso, atracones, bulimia, depresión y baja autoestima en
los adolescentes.

Neumark-Sztainer y cols., encontraron que el 55,4% y 24,8% de las niñas y los niños,
respectivamente, informaron hacer dieta, poniéndose en una posición de mayor
vulnerabilidad a la adopción de hábitos alimenticios inadecuados. El ayuno estuvo
presente en el 23% de los adolescentes con puntuaciones altas en restricción dietética
y el ayuno prolongado fue más frecuente que la dieta sin orientación médica y las
conductas purgativas.

Además, un estudio prospectivo informó de comidas menos frecuentes entre los


adolescentes de ambos sexos y menos calorías e ingesta de nutrientes entre las
niñas que persistían en las prácticas inadecuadas de pérdida de peso en comparación
con sus compañeros que no hacían o dejaron de realizar estos comportamientos.

Los investigadores de dos estudios longitudinales mostraron una contribución


significativa de la restricción dietética en el aumento del IMC y en atracones y una
disminución en la frecuencia del desayuno entre niños y niñas. Además, la restricción
de la ingesta calórica es un factor de riesgo de reducción de la actividad física entre
los varones y comportamiento extremo de pérdida de peso en las niñas . A su vez,
Stice y cols., demostraron que el ayuno es un factor de riesgo más robusto para
predecir bulimia que la restricción dietética, y que el tiempo de ayuno tuvo un efecto en
todo el período de estudio mientras que la dieta en tan sólo un corto intervalo de
tiempo.

Se sugiere que la pérdida de control sobre la ingesta alimentaria se asocia a las


tentativas de uso de estrategias frustrantes (como la dieta y/o las purgas) para
contrarrestar los atracones y el aumento de peso, generando expectativas no
alcanzadas y sentimientos de ineficacia para producir un cambio de peso, lo cual
puede reforzar en el adolescente el aumento del nivel de insatisfacción con la imagen
corporal y las conductas y las actitudes alimentarias negativas y la aparición de TCA

Baja auto-estima y el afecto negativo

En la pubertad, las hormonas sexuales promueven el cambio de organización de los


rasgos psicológicos y de comportamiento, y se sugiere que sus acciones afectan el
estado de ánimo y la conducta alimentaria, especial- mente si el individuo es de
maduración temprana, lo cual puede favorecer la aparición de TCA. Además, la
adolescencia es el período de formación de la identidad y de cambios físicos de gran
magnitud, que cuando se combinan con la aspiración de los adolescentes de ser
aceptados, puede desencadenar procesos de comparación de su cuerpo con la gente
de su condición social o de los medios de comunicación.

La comparación social, la internalización de ideal de delgadez pueden contribuir a la


insatisfacción con la imagen corporal y esto a su vez puede promover la restricción
dietética, la baja autoestima y la depresión entre los adolescentes, determinando la
ocurrencia de los TCA.

De hecho, la baja autoestima es un problema común entre los adolescentes y se sabe


que se asocia fuertemente con la imagen negativa del cuerpo y algunos investigadores
sugieren que las niñas son más susceptibles a las influencias de sus pares en
presencia de perfeccionismo y baja autoestima.

Los estudios muestran que la tendencia a comparar su cuerpo con otros y la


insatisfacción con la imagen corporal se asociaron significativamente con baja
autoestima, mientras que, una autoestima alta se constituyó en un factor de protección
para los problemas relacionados con el peso entre las niñas y los TCA en ambos
sexos.

Sin embargo, los efectos negativos de las presiones por estar delgadas y las burlas y
críticas por parte de familiares y amigos sobre el peso de los/las adolescentes, puede
favorecer la aparición o aumento en el nivel de baja autoestima, y por lo tanto iniciar
un proceso de comparación social y actitudes y comportamientos alimentarios
negativos, aumentando los prejuicios, especialmente en las niñas, y agravando la
insatisfacción con su imagen corporal.
De igual importancia, la depresión y el afecto negativo deben ser considerados como
una influencia negativa sobre el peso y aumentan el riesgo de insatisfacción corporal y
de preocupaciones sobre la alimentación Y se asocian con altos niveles de percepción
de las influencias socioculturales, que puede imprimir más daños a la salud de los
adolescentes.

CLASIFICACIÓN

1. Bulimia nerviosa no purgativa

Este subtipo es mucho menos común, puesto que sólo se presenta en un 6-8% de los
casos. Por ello, no es de extrañar que también sea el menos conocido.

Se trata de personas que no recurren al vómito ni a otros métodos compensatorios de


este tipo tras el atracón –no utilizan laxantes, edemas, etc.-.

En este tipo de bulimia nerviosa, el principal método usado para perder peso es la
realización de ejercicio físico intenso, así como recurrir a ayunos y dietas.

Estos largos periodos de inanición son los causantes de que vuelva a producirse el
atracón, ya que la persona experimenta un hambre voraz que no es capaz de dominar.

De nuevo, tras este episodio de atracón, la chica sentirá remordimientos y culpa,


privándose nuevamente de la comida o realizando ejercicio físico de
forma desmesurada.

Estos métodos de control de peso son muy poco efectivos para eliminar del cuerpo la
cantidad de calorías ingeridas en un solo atracón.

El ejercicio físico intenso y el ayuno posterior también suele presentarse en el subtipo


purgativo de bulimia nerviosa, aunque de forma secundaria.

Las consecuencias que produce este subtipo de bulimia nerviosa en el organismo son
mucho menos acentuadas que el subtipo purgativo, como veremos más adelante.

2. Bulimia nerviosa purgativa

La gran mayoría de personas que presentan bulimia nerviosa se catalogan en el tipo


purgativo, el cual se caracteriza por la presencia de vómitos y uso de laxantes o
enemas tras los atracones.

El objetivo de estas personas es eliminar cuanto antes la mayor proporción posible de


alimentos ingeridos, para acabar con la ansiedad que les produce pensar que van a
engordar. También presentan pensamientos irracionales en cuanto al funcionamiento
del organismo.

Por ejemplo, algunas chicas comen en primer lugar un alimento de un color


característico, como un tomate rojo, y se empeñan en seguir vomitando hasta que el
vómito es del mismo color (puesto que ha sido el primer alimento ingerido y significa
que ya no hay nada en el estómago).
Éste y otro tipo de información completamente errónea se transmiten diariamente a
través de las redes sociales y páginas sobre anorexia y bulimia.

A pesar de que estas páginas están perseguidas y se censuran continuamente,


vuelven a aparecer con otro nombre y con la misma intención: transmitir información
que consideran veraz, hacer competiciones para ver quién pierde más peso en un
corto periodo de tiempo, apoyarse unas a otras, etc.

Por otro lado, aunque este tipo de anorexia nerviosa presenta similitudes con un tipo
de anorexia nerviosa –subtipo purgativo-, en este tipo de bulimia nerviosa las chicas
no están en infrapeso.

De hecho, en la bulimia nerviosa –en ambos tipos- las chicas están en normopeso o
tienen algún tipo de sobrepeso.

Este subtipo es el que produce mayores efectos negativos, tanto en relación a los
estragos que sufre el organismo como las conductas y pensamientos que muestran:

 Se observa que estas chicas tienen un deseo mayor por estar delgadas, lo que
les lleva a obsesionarse con la pérdida de peso.

 También se produce una distorsión corporal más grave o, lo que es lo mismo,


perciben una diferencia mayor entre su silueta real y la que tienen frente al
espejo.

 Además, se encuentra que los patrones de alimentación son más anómalos


que en el caso de la bulimia nerviosa no purgativa.

 Por último, se encuentra que es más frecuente encontrar trastornos mentales


asociados en este subtipo, en especial los referidos al estado de ánimo
–como la depresión- y los que incluyen pensamientos obsesivos.

Características comunes

En el 50% de los casos se produce amenorrea en las mujeres (pérdida de la


menstruación como consecuencia del trastorno).

Además, encontramos que las características de personalidad de las chicas que


sufren bulimia nerviosa son similares, independientemente del subtipo:

 Inestabilidad emocional.

 Impulsividad.

 Suelen tener otras adicciones –al tabaco, alcohol, fármacos, etc.-

 Se muestran muy sociables.

 Suelen comportarse de forma muy impulsiva, descontrolada y –en algunos


casos- hostil.
En ambos subtipos de bulimia nerviosa, dos factores desencadenantes de que se
produzcan los episodios de atracón son:

 La realización de dietas.

 Experimentar un alto afecto negativo.

Existe evidencia de que la realización de dietas produce sobre ingesta incluso cuando
no se tienen trastornos previos de la conducta alimentaria-.

Un buen ejemplo lo constituye el “Experimento de Minessota”, en el que algunos


experimentadores invitaron a participar a 36 voluntarios.

En dicho experimento, se establecían dos fases:

1. En un primer momento, se les permitía comer todo lo que quisieran, durante 12


semanas. El promedio de calorías diarias ascendía a 3.400.

2. Posteriormente, se le restringía severamente la alimentación a los sujetos.


Únicamente realizaban dos comidas al día, las cuales sumaban 1.500 calorías en total.

Los resultados mostraron que, tras pocas semanas, los voluntarios del experimento
comenzaron a desarrollar preocupación por la comida, al igual que muchos se
empezaron a interesar por recetas y la cocina en general.

También se obtuvo que se incrementaran muchas conductas como mascar chicles,


tomar café o fumar.

Además, según el testimonio de los sujetos, comenzaron a comer más de lo que su


cuerpo les permitía cuando tenían la oportunidad, incluso cuando hubo finalizado el
experimento al que fueron sometidos.

Otros efectos secundarios que sufrieron fueron: dificultad para concentrarse, pérdida
de interés en la sexualidad, mal humor, problemas del sueño, etc. Algunos de ellos,
incluso desarrollaron una depresión severa.

Todas estas características están presentes en el trastorno de la bulimia nerviosa.

Después de un año, se comprobó que la mayor parte de la sintomatología había


remitido y que los participantes de este estudio recuperaron los hábitos normales de
alimentación.

Como puedes ver, este interesante estudio muestra las graves consecuencias que
pueden provocar el ayuno y la inanición –que suelen estar presentes en enfermedades
como anorexia o bulimia
CUADRO CLINICO

En la bulimia (bulimia nerviosa) los síntomas característicos son los atracones


recurrentes, síntoma de una conducta adictiva (conocida como síndrome del atracón).
En estos atracones los afectados toman grandes cantidades de comida en poco
tiempo, sin poder controlar la ingesta. La mayoría de las veces se trata de hidratos de
carbono y alimentos ricos en calorías, como las galletas, el chocolate, las patatas fritas
o el pudin. El consumo excesivo de calorías puede llegar en algunos atracones a las
10.000 calorías. Estos se dan normalmente varias veces por semana, en algunos
casos diariamente. Para que no sea evidente el gran consumo de alimentos de los
afectados, a menudo van a varios supermercados diferentes en los que solo compran
en pequeñas cantidades. El 20% de las personas con bulimia suele cometer hurtos
para conseguir comida.

Uno de los principales síntomas de la bulimia es lo que se conoce como trastorno de la


imagen corporal. Los afectados se perciben con más peso del que realmente tienen.
Su figura es crucial para su autoestima. Por eso, los bulímicos temen ganar peso tras
cada atracón y perciben esto como una gran amenaza, por lo que toman medidas para
controlar su peso. Por lo general, se provocan el vómito o toman grandes cantidades
de fármacos diuréticos o laxantes. Cuando esto ocurre, con el tiempo aparecen
distintos síntomas en forma de cambios físicos.

Debido a los vómitos que se producen en la bulimia aparecen caries en los dientes y
otros síntomas característicos, como los callos en los dedos. A veces se puede
observar también una inflamación de las glándulas salivares. Otras posibles
consecuencias físicas de la bulimia son la ronquera y la dificultad para tragar. También
se puede producir dolor en el esófago. Puesto que en la bulimia nerviosa a menudo se
abusa de los fármacos diuréticos o laxantes, estos pueden tener efectos secundarios
en el tracto gastrointestinal o los riñones.

La alternancia entre los atracones y las dietas puede llevar a grandes fluctuaciones de
peso. Sin embargo, el peso suele mantenerse dentro de los límites normales. A pesar
de eso, en los bulímicos se observan signos de malnutrición que suelen ocasionar
alteraciones en los niveles de vitaminas o de electrolitos. Debido a la deficiencia de
potasio se pueden producir, en los casos severos, trastornos del ritmo cardiaco. La
desnutrición en la bulimia también conduce a cambios hormonales y metabólicos, que
hacen que descienda el gasto de energía. Dadas estas condiciones, los afectados
aumentan de peso rápidamente ante un consumo normal de calorías. Puesto que,
debido a esto, tratan de controlar aún más su peso, se da un círculo vicioso que es
característico de la bulimia.

Hasta el 50% de los afectados por bulimia muestra síntomas de depresión. En relación
con los atracones y los vómitos se producen cambios del estado de ánimo, un
sentimiento de culpa y pensamientos suicidas. Los atracones provocan
remordimientos (los afectados piensan que no pueden controlarse). El sentimiento de
alivio tras el vómito dura poco y le sigue un sentimiento de desesperación. Esta
conducta alimentaria alterada de la bulimia nerviosa va ligada a cambios en el
comportamiento social. Los afectados se alejan de sus familiares y amigos y pierden
interés en otras cosas. Este aislamiento puede intensificar la falta de autoestima, que a
su vez hace que los afectados sigan intentando lograr el control de su peso para
conseguir una apariencia supuestamente más atractiva.

No obstante, existen algunos comportamientos que sirven de señal de advertencia en


su detección. Entre ellos se encuentran los siguientes:
 Compra o adquisición repentina de grandes cantidades de alimentos de alto
nivel calórico, los cuales consumen de forma rápida y desaforada.

 Visitas frecuentes al cuarto de baño inmediatamente después de las comidas.

 Interés por adquisición de laxantes, medicamentos para vomitar y pastillas para


adelgazar.

 Demasiado tiempo haciendo ejercicio físico.

 Actitud demasiado reservada en temas referentes a la alimentación.

Sin embargo, a raíz del ejercicio de estos hábitos de forma indiscriminada el individuo
que padece bulimia exhibirá ciertos rasgos fisiológicos característicos de su condición,
los cuales podrían ejercer peso en el diagnóstico de la misma. Entre los síntomas de la
bulimia se pueden mencionar:

 Pequeñas heridas en las articulaciones de los dedos debido a la frecuencia con


la que se induce el vómito.

 Lesiones en la garganta.

 Signos de deshidratación: labios rotos, zona ocular y piel reseca.

 Vasos sanguíneos rotos en los ojos, debido al esfuerzo al vomitar.

 Boca seca.

 Salpullidos y granos.

 Bolsas en las mejillas.

CRITERIOS CIE-10

La OMS en 1992 publicó la CIE (International Statistical Classification of Diseases and


Related Health Problems, ICD). La CIE es usada mundialmente para las estadísticas
sobre morbilidad y mortalidad, los sistemas de reintegro y soportes de decisión
automática en medicina. Este sistema está diseñado para promover la comparación
internacional de la recolección, procesamiento, clasificación y presentación de estas
estadísticas.
En este momento, la clasificación en vigor es la décima edición (CIE-10)y la OMS
sigue trabajando en ella y publica actualizaciones menores anuales y actualizaciones
mayores cada tres años.

Bulimia nerviosa (F50.2)

Síndrome caracterizado por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos y


por una preocupación exagerada por el control del peso corporal, lo que lleva al
enfermo a adoptar medidas extremas para mitigar el aumento de peso producido por
la ingesta de comida. Este término debería restringirse a las formas del trastorno que
estén relacionadas con la AN por el hecho de compartir la misma psicopatología.

La distribución por edades y sexo es similar a la de la AN aunque la edad de


presentación tiende a ser ligeramente más tardía. El trastorno puede ser considerado
como una secuela de la AN persistente (aunque también puede darse la secuencia
contraria). A primera vista, un enfermo previamente anoréxico puede parecer que está
mejorando a medida que gana peso e incluso recupera la menstruación si es mujer,
pero entonces surge una forma maligna de comportamiento caracterizado por
sobrealimentación y vómitos autoinducidos. Los vómitos autoinducidos repetidos
pueden dar lugar a trastornos del equilibrio electrolítico, a complicaciones somáticas
(letanía, crisis comiciales, arritmias cardíacas o debilidad muscular) y a una mayor
pérdida de peso.

Pautas para el Diagnostico:

Deben estar presentes todas las alteraciones que se refieren a continuación, de modo
que constituyen pautas diagnósticas estrictas. Dentro de cada pauta pueden aceptarse
algunas variaciones, tal y como se indica:

a) Preocupación continúa por la comida, con deseos irresistibles de comer, de modo


que el enfermo termina por sucumbir a ellos, presentándose episodios de polifagia
durante los cuales consume grandes cantidades de comida en períodos cortos de
tiempo.

b) El enfermo intenta contrarrestar el aumento de peso así producido me-diante uno o


más de uno de los siguientes métodos: vómitos auto inducidos, abuso de laxantes,
períodos con intervalos de ayuno, consumo de fármacos tales como supresores
del apetito, extractos tiroideos o diuréticos. Cuando la BN se presenta en un enfermo
diabético, éste puede abandonar su tratamiento con insulina.

c) La psicopatología consiste en un miedo morboso a engordar, y el enfermo se fija de


forma estricta un dintel de peso muy inferior al que tenía antes de la enfermedad, o al
de su peso óptimo o sano. Con frecuencia, pero no siempre, existen antecedentes
previos de AN con un intervalo entre ambos trastornos de varios meses o años. Este
episodio precoz puede manifestarse de una forma florida o por el contrario adoptar una
forma menor o larvada, con una moderada pérdida de peso o una fase transitoria de
amenorrea.

Incluye:

Bulimia sin especificar. Hiperorexia nerviosa. Bulimia nerviosa atípica (F50.3)

Este término debe ser utilizado para los casos en los que faltan una o más de las
características principales de la BN (F50.2), pero que por lo demás presentan un
cuadro clínico bastante típico. Los enfermos tienen con frecuencia un peso normal o
incluso superior a lo normal, pero presentan episodios repetidos de ingesta excesiva
seguidos de vómitos o purgas. No son raros los síndromes parciales acompañados de
síntomas depresivos (si estos síntomas satisfacen las pautas de un trastorno
depresivo debe hacerse un doble diagnóstico).

Incluye:

Bulimia con peso normal.

CRITERIOS DSM-IV

El DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders IV) De la APA


(American Psychiatric Association) es una clasificación de los trastornos mentales que
se elaboró con el propósito de proporcionar descripciones claras de las categorías
diagnósticas, con el fin de que los clínicos y los investigadores puedan diagnosticar,
estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales. En 1994,
se publicó la cuarta ver-sión, DSM-IV. La última versión, con la que se trabaja hoy en
día, es DSM-IV-TR, que incluye algunas revisiones y cuyo año de publicaciones el
2000.
El DSM es un instrumento realizado a partir de datos empíricos y con una metodología
descriptiva, con el objetivo de mejorar la comunicación entre clínicos de variadas
orientaciones y de clínicos en general con investigadores di-versos. Por ello, no tiene
la pretensión de explicar las diversas patologías, ni de proponer lineamentos de
tratamiento farmacológico o psicoterapéutico o corrientes específicas dentro de la
psicología o psiquiatría. Es importante aclarar que siempre debe ser utilizado por
personas con experiencia clínica, ya que se usa como una guía que debe ser
acompañada de juicio clínico, además de los conocimientos profesionales y criterios
éticos necesarios

El DSM-IV es una herramienta de diagnóstico, que propone una descripción del


funcionamiento actual del paciente a través de cinco “ejes”, con el objeto de contar con
un panorama general de diferentes ámbitos de funcionamiento

Bulimia nerviosa (307.51)

Criterios para el diagnóstico:

a) Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por:

1. Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (p. ej., en un período de 2 horas)


en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de
tiempo similar y en las mismas circunstancias.

2. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (p. ej., sensación de
no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se
está ingiriendo).

b) Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no


ganar peso, como vómito autoinducido, abuso de laxantes, uso de diuréticos, enemas
u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo.

c) Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como


promedio, al menos 2 veces a la semana durante un período de 3 meses.

d) La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporal.

e) La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la AN

Especificar tipo:

– Tipo purgativo: durante el episodio de BN, el individuo se provoca regularmente el


vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.

– Tipo no purgativo: durante el episodio de BN, el individuo emplea otras conductas


compensatorias inapropiadas, como el ayuno o el ejercicio intenso, pero no recurre
regularmente a provocarse el vómito, ni abusa de los laxantes, ni usa diuréticos o
enema
Grupos de alto riesgo

Atletas

La actividad física de competición puede actuar como un factor predisponente para un


futuro trastorno alimentario. Por ejemplo, a los peleadores de sumo se los incita a
tener atracones para lograr así una obesidad mórbida. Otros deportes, como la
natación, la equitación, el levantamiento de pesas y los corredores son también
proclives a desarrollar un trastorno alimentario, porque son deportes de alto grado de
competitividad y en los que se aspira a un cuerpo delgado. Oppliger observó que 1,7%
de los levantadores de pesas cumplían con todos los criterios de bulimia nerviosa y
43% empleaban métodos para descender de peso compatibles con bulimia. Estos
atletas necesitan, en promedio, bajar 3,2 kg para poder competir en una categoría
menor, por eso suelen recurrir a métodos como restringir la ingestión de líquidos,
vomitar y realizar ayunos prolongados.29,30

La utilización de anabólicos puede ser un factor asociado.31 En un estudio realizado


por Blouin y Goldfield32 se observó que los atletas dedicados al levantamiento de
pesas tenían como intención aumentar de peso a costa de un aumento de la masa
muscular. Estos pacientes tienen mayor incidencia de bulimia, mayor utilización de
esteroides y mayor disconformidad con su cuerpo. Se observó que 44,2% de estos
atletas utilizaban esteroides (77,8% en los que realizaban actividad de competición y
20% de los que practican el deporte como pasatiempo). Por lo general utilizan
esteroides para mejorar su apariencia, aumentar de tamaño a expensas de una mayor
masa muscular y para mejorar su aptitud física.

Adolescentes homosexuales o bisexuales

En general se acepta que jóvenes con orientación homosexual o bisexual tienen


mayor incidencia de trastornos de la conducta alimentaria. Se ha observado que
aproximadamente 20% de los pacientes de sexo masculino con trastornos de la
conducta alimentaria son homosexuales.33,34 En otros estudios no se observó una
importante diferencia de bulimia entre homosexuales y heterosexuales. Esto se podría
explicar porque en este caso la selección de la muestra a estudiar fue de la población
en general mientras que en los otros estudios fue de pacientes que buscaron
tratamiento. Probablemente los homosexuales, a diferencia de los heterosexuales,
sean más propensos a pedir ayuda y tratamiento que a contestar un aviso del diario.
Lo que sí se observó en este estudio fue que tanto hombres como mujeres
presentaban más similitudes que diferencias en relación con la tasa de comorbilidad
psiquiátrica, disconformidad con su imagen corporal y la fenomenología de la
enfermedad. Se observó también que los atracones y la posterior purga eran más
frecuentes entre homosexuales y bisexuales y que las dietas restrictivas eran más
comunes en homosexuales, pero no en bisexuales, en comparación con los
heterosexuales.

Abuso en varones

En un estudio realizado por Kinzl y col. se examinó la correlación entre el trastorno de


la conducta alimentaria y el abuso físico o sexual en los varones, así como el tipo de
relación familiar preexistente. Lo que se observó fue que el grado de abuso y la falta
de afecto familiar pueden provocar alteraciones de la autoestima, debilidad del ego,
dificultad para la comunicación e intolerancia para las frustraciones, todas las cuales
pueden actuar como factores de riesgo para un futuro trastorno de la conducta
alimentaria.
COMPLICACIONES DE LA BULIMIA

Las complicaciones más importantes se derivan de los vómitos y del abuso de


laxantes. En general, presentan cansancio físico y psíquico, con disminución de los
rendimientos escolares y laborales; acaban por abandonar totalmente sus
obligaciones, su aseo y su persona.

Cabeza, cuello, garganta

Son hallazgos frecuentes: facies abotagada, petequias, tumefacción parotídea, caries


y erosiones dentarias.

Hay pérdida del esmalte de la cara lingual de los dientes por efecto químico del ácido
gástrico que causa descalcificación y disolución del esmalte, agravado por la acción
mecánica de la lengua contra los dientes.29

El aumento del tamaño de las glándulas parótidas, se observa entre un 8% y un 59%


de las pacientes y también puede afectar a otras glándulas salivales.30 Éstas suelen
estar aumentadas de consistencia a la palpación y son indoloras. La hipertrofia
parotídea puede observarse entre 2 a 6 días después de un episodio de ingesta
compulsiva.31 Se ha descripto también un caso de disnea grave secundaria a
hiperplasia amigdalina. Se intentó explicar esto como consecuencia del estímulo
inmunológico secundario al constante efecto irritativo del ácido gástrico sobre las
amígdalas tras los vómitos repetidos.32

Las lesiones petequiales limitadas a la cara y parte superior del tórax se deben al
aumento de la presión intratorácica asociada con el vómito.

Piel

Las manifestaciones dermatológicas pueden agruparse en tres categorías:

1) Complicaciones asociadas a la malnutrición; 2) complicaciones asociadas a los


vómitos autoinducidos; 3) complicaciones asociadas a una patología psiquiátrica
concomitante.

Las complicaciones secundarias a la malnutrición, si bien son más frecuentes en


anoréxicas, también pueden hallarse en pacientes bulímicas. Estas pueden incluir pelo
frágil y quebradizo, uñas frágiles, piel seca, edema pretibial sin hipoproteinemia.

La manifestación cutánea clásica de los vómitos autoinducidos es el signo de Russell:


en el dorso de las manos se observan varias ulceraciones elongadas y superficiales o
callosidades hiperpigmentadas o cicatrices con una dimensión promedio de 6 x 10
mm. Estas lesiones se producen como consecuencia de la repetida abrasión de la piel
contra los incisivos durante el vómito autoinducido.33,34 Hay que tener en cuenta que
muchas pacientes eligen utilizar instrumentos para inducir emesis (cucharas, cepillos
de dientes) o que simplemente aprenden a vomitar espontáneamente tras la ingesta,
con lo cual estas lesiones pueden no encontrarse.

Algunas pacientes con patología psiquiátrica suelen producirse heridas cortantes,


habitualmente en los miembros superiores e inferiores, que se reconocen por las
típicas cicatrices lineales.

Pulmonares
Son infrecuentes. El neumomediastino puede ocurrir secundariamente a los vómitos.
Se debe a un rápido aumento de la presión intralveolar, lo que lleva a la ruptura
alveolar y el consiguiente pasaje de aire a través de los planos perivasculares al
mediastino y tejido celular subcutáneo.35 Las pacientes pueden quejarse de dolor
pleurítico, el cual se agrava con la inspiración o la tos. Éste puede irradiarse a la
espalda, el cuello o los hombros. La presencia de enfisema subcutáneo puede
objetivarse por la palpación a nivel supraclavicular de un área que crepita. La
mediastinitis es una complicación mortal de la ruptura esofágica (síndrome de
Boerhaave). Presentan mayor riesgo de esta patología los hombres, debido a que
presentan mayor volumen de ingesta por atracón.

Se han descripto también microaspiraciones que a veces acompañan a los vómitos,


las cuales pueden provocar espasmo bronquial, asma y neumonitis.

Sistema cardiovascular

Ya se ha descripto la posibilidad de bradicardia así como taquicardia y cambios


ortostáticos de la presión. Los vómitos, el abuso de laxantes y diuréticos pueden
producir una pérdida excesiva de líquidos y electrólitos que trae como consecuencia
hipotensión arterial, arritmias cardíacas, alteraciones electrocardiográficas e incluso la
muerte súbita por hipocalemia.36 Ante la sospecha clínica de cardiomiopatía, el
médico debe considerar la posibilidad de uso y abuso de jarabe de ipecacuana. El
atractivo del jarabe de ipeca puede deberse a que es de venta libre, es efectivo en
provocar el vómito y es barato. Dentro de sus componentes químicos, el jarabe de
ipeca cuenta con un alcaloide tóxico llamado emetina. El riesgo del uso de este
fármaco en pacientes bulímicas radica en la toxicidad que se produce como
consecuencia del uso repetido y en dosis crecientes (dado que pierde su capacidad
emética tras cierto tiempo de utilizado). Entre las manifestaciones de su toxicidad,
encontramos a nivel neuromuscular, debilidad, dolores, rigidez muscular generalizada
en músculos del cuello y proximales de extremidades. El efecto tóxico más grave está
relacionado con la miocarditis, la cual se pone de manifiesto por dolor precordial,
taquipnea, disnea, hipotensión y anormalidades en el electrocardiograma
(aplanamiento o inversión de la onda T, alteración del complejo QRS, prolongación de
QT y del intervalo PR y anormalidades del segmento ST). También puede ser una
causa de muerte. 37 Ante su sospecha, es útil obtener un dosaje enzimático de
creatinfosfoquinasa la cual suele estar aumentada secundariamente a la miólisis
presente.

Sistema gastrointestinal

Si bien hay muchas manifestaciones gastrointestinales, el examen físico puede brindar


escasos signos. Aun así, sigue siendo la primera causa de molestias referidas en la
consulta médica.38-40

Con posterioridad a un atracón los pacientes pueden referir malestar o dolor


abdominal, náuseas, distensión y dolor. Los síntomas dependen de la cantidad y el
tipo de comidas ingeridas, así como de las alteraciones que puedan encontrarse en el
vaciamiento gástrico.41,42

Como consecuencia del vómito autoprovocado también se producen, además de las


modificaciones dentarias, lesiones a nivel de la orofaringe. Si bien no existe hasta el
momento ningún estudio que lo confirme, las lesiones provocadas por las cucharas o
cepillos de dientes utilizados para autoprovocarse el vómito así como por el pasaje de
ácido gástrico a través de estas zonas dañadas, puede provocar alteraciones en la
percepción del gusto y temperatura de las comidas. También puede favorecer la
aparición de granulomas y úlceras a nivel bucal. Como consecuencia de la distensión
gástrica que se puede encontrar debido a la ingesta de hasta 10.000 calorías o más
por episodio de ingesta no controlada, podemos hallar reflujo gastroesofágico
(especialmente tras los atracones nocturnos). Así es como se podría observar mayor
incidencia de trastornos de la mucosa laríngea y esofágica, esófago de Barrett y
probablemente carcinoma laríngeo y esofágico. 43 Hay enlentecimiento en el reflejo
gástrico, lo cual podría indicar un daño a nivel de los receptores sensoriales. El daño
de tales receptores al nivel de la faringe podría provocar también un retardo en el
mecanismo de deglución, lo cual podría favorecer el pasaje de alimentos a la vía
aérea. Puede producirse hematemesis por lesión de la mucosa esofágica (síndrome
de Mallory Weiss) e incluso ruptura esofágica y muerte por mediastinitis (síndrome de
Boerhaave).

Los pacientes con gastritis, úlceras pépticas o pancreatitis pueden referir dolor a la
palpación en epigastrio y en hipocondrio izquierdo. Es importante tener en cuenta que
la asociación de bulimia y abuso de alcohol es frecuente.

El colon se afecta por el abuso de laxantes, oscilan períodos de constipación (donde


se puede hallar un masa palpable a nivel de fosa ilíaca izquierda) y de diarrea con
pérdida de agua y electrólitos.

El uso de laxantes no provoca pérdida calórica debido a que su efecto farmacológico


se desarrolla en el colon, cuando la absorción ya fue realizada. En contrapartida,
provoca gran pérdida de agua y electrólitos, lo que aumenta el riesgo de falla cardíaca
y renal.25 Cuando los laxantes se toman a una dosis mayor a la recomendada o por
períodos prolongados, se puede observar el "colon catártico" que ocurre cuando se
pierde la motilidad colónica y el reflejo defecatorio, requiriendo desobstrucción de la
materia fecal impactada y ostomía. Si el abuso se prolonga, hay alteraciones
histológicas en la mucosa colónica. Por vía endoscópica se puede observar una lesión
pigmentaria denominada melanosis coli que no produce alteraciones funcionales. Esta
se presenta tras largos períodos de ingesta de antraquinonas y fenolftaleína
contenidas en el 70% de los laxantes, así como en muchos colagogos y preparados
para descender de peso.44-47

Coovert y Powers observaron que las pacientes que utilizan los enemas como método
de purga suelen presentar cuadros graves, mayor incidencia de intentos de suicidio, y
mayor cantidad de trastornos del pensamiento, razón por la cual siempre hay que
interrogar sobre su utilización. La gravedad es mayor en las pacientes que deciden
tomar laxantes como primer método de purga.48-50

Medio interno

Los vómitos pueden provocar hipocalemia, hipocloremia y alcalosis metabólica.51-54


Como consecuencia de la pérdida de líquidos y la depleción del volumen intravascular
producidas, tanto por los vómitos como por el abuso de laxantes, se activa el sistema
reninaangiotensina- aldosterona. Esto lleva a aumento del bicarbonato sérico el cual
ya está aumentado ante la gran pérdida de ácido clorhídrico por el tubo digestivo. Se
suma a esto la pérdida de potasio a través del túbulo renal. Si bien muchas veces es
necesario el tratamiento de la hipocalemia, su corrección no implica un tratamiento
definitivo hasta tanto no se corrija la depleción de volumen secundaria a los vómitos.
Por otro lado, se estimula la hormona antidiurética, con lo cual hay mayor retención de
agua. Debido a estas características, cuando un paciente se presenta con
hipocalemia, edema idiopático y seudosíndrome de Bartter (hipocalemia,
hiperreninemia, hiperaldosteronismo, alcalosis metabólica, presión sanguínea normal e
hiperplasia del aparato yuxtaglomerular renal), es necesario inquirir acerca de la
utilización de diuréticos como posible etiología y su probable relación con un trastorno
de la conducta alimentaria no diagnosticado.
Dentro del espectro de síntomas que puede provocar la hipocalemia, podemos hallar
debilidad, confusión, náuseas, palpitaciones, poliuria, dolor abdominal y constipación.
La expresión máxima de la hipocalemia puede ser la muerte súbita por arritmia
cardíaca. En aquellos pacientes cuyo mecanismo de purga es el vómito es frecuente
hallar alcalosis metabólica como consecuencia del aumento del bicarbonato sérico. En
aquellos que utilizan laxantes, es frecuente hallar acidosis metabólica secundaria a la
pérdida de bicarbonato con la materia fecal.

La deficiencia de magnesio es más frecuente que la de fósforo y calcio. Puede afectar


la contractilidad del músculo cardíaco y producir hipocalcemia e hipocalemia
refractaria al tratamiento. Estas alteraciones producen cansancio, debilidad,
constipación y depresión. También pueden contribuir a las arritmias cardíacas y en
algunos casos, ser la causa de muerte.

Manifestaciones renales

El riñón puede estar afectado como consecuencia de la deshidratación, de la pérdida


de potasio y del empleo crónico de diuréticos. Por eso podemos hallar aumento de la
urea y descenso de la densidad urinaria. También se ha descripto mayor incidencia de
infecciones urinarias.

Manifestaciones endocrinológicas

La bulimia provoca alteraciones hormonales con la consiguiente alteración e


irregularidad de los ciclos menstruales, pero en un estudio realizado por Crown y col,
tras el seguimiento por 10-15 años de pacientes con diagnóstico de bulimia, no se
observó una alteración de la función reproductiva de estas mujeres. Si bien no existió
un grupo control en este trabajo, la frecuencia de infertilidad, abortos espontáneos y
prematuridad hallada fue la misma a la hallada en la población general.

Manifestaciones óseas

La osteoporosis puede ocurrir en mujeres bulímicas, particularmente si estas pacientes


tienen una historia previa de anorexia. La bulimia está fuertemente relacionada con
dietas restrictivas, desnutrición, menstruaciones irregulares, pobre ingesta nutricional y
bajos niveles de estrógenos. Todos estos factores actúan como factores de riesgo
para la osteoporosis

Alteraciones psíquicas. La depresión aparece tanto como causa como


consecuencia.

Casi en la mitad de los casos tienen o han tenido un trastorno afectivo. Las
alteraciones más frecuentes son las siguientes: – Intentos de suicidio.

o Consumo de drogas o alcohol (7-10 %).


o Trastornos de pánico.
o Ansiedad, no sólo antes del atracón, sino acompañando al descontrol que
favorece su desencadenamiento.
o Fobia social, es decir, evitan relacionarse con la gente o salir, porque no se
gustan.

Esto en ocasiones puede ser la causa definitiva de abandono del trabajo o estudios.
o Irritabilidad.
o Alteraciones del sueño.
o Alteraciones de la personalidad.
o Cleptomanía (impulso obsesivo e incontrolable de robar objetos sin valor
monetario ni sentimental alguno).
EVOLUCION

La bulimia se puede desarrollar después de un fracaso amoroso, laboral, intelectual o


social, pues sus causas subyacentes -sensación de vacío interior, terror emocional a
"ser" una persona con defectos y faltas, cosas inherentes a cada ser humano, entre
otros factores- están en la psique de la persona, esperando las situaciones
problemáticas o disparadores que le permitan exteriorizarse. La adicción a la comida -
bulimia en este caso, por lo tanto, intenta llenar el vacío que la persona tiene y que
puede descubrir su vulnerabilidad interna extrema, su necesidad de afecto que en
algunos casos se traduce en una ausencia materna. Como consecuencia de esos
vacíos y carencias las personas bulímicas sufren de un grado realmente bajo de
autoestima, son seres indefensos, son como "hojas secas que arrebata el viento", sus
vidas se dirige al camino de su propia destrucción.

Pero no sólo una experiencia negativa puede ocasionar que las personas propensas a
la bulimia traten de encontrar una razón para ese fracaso y la encuentren finalmente
en su peso. Esta reacción también puede ser motivada o acompañada por las
exigencias sociales de delgadez y por el hecho de que los seres humanos de este
siglo tienen cada día más en cuenta los paradigmas impuestos por los medios, para
compararse con ellos y determinar su grado de belleza y/o aceptación. "Ese
pensamiento procede, en parte, de una falta evidente de confianza en sí mismas. Pero
en parte es una percepción realista del problema: en nuestra cultura es más probable
que las mujeres delgadas consigan lo que quieren.

Esa conclusión en la mente de la persona afectada, hombre o mujer, le puede llevar a


desarrollar un ferviente deseo de perder kilos de forma inmediata, casi compulsiva.
Comenzará una dieta y es posible que piense que si controla su peso -el motivo de
sus derrotas- entonces puede llegar a manejar cualquier cosa y tener el control. Pero
tarde o temprano su autocontrol fracasará y la inanición hará que "el hambre pueda
más". "Se siente con hambre y abatido, y cuando fracasa lo más probable es que lo
haga a lo grande. Como todas las personas hambrientas se estará atiborrando."

La bulimia nerviosa se caracteriza por tener tasas más elevadas de recuperación


parcial y completa que la anorexia nerviosa. Como se señala en la sección acerca del
tratamiento, los pacientes tratados tienen una evolución mucho mejor que los que no
reciben tratamiento.

Los pacientes no tratados tienden a la cronicidad o pueden mostrar pequeños grados


de mejoría, en general poco impresionante, con el tiempo. En un estudio de 10 años
de seguimiento de pacientes que habían participado previamente en programas de
tratamiento, la cantidad de mujeres que siguieron cumpliendo todos los criterios de
bulimia nerviosa se redujo a medida que aumentaba el tiempo de seguimiento. En
torno al 30 % seguirán realizando atracones o conductas purgativas de modo
recurrente.

La existencia de antecedentes de problemas debidos al consumo de sustancias y la


mayor duración del trastorno en el momento de la presentación predijeron una peor
evolución. Dependiendo de las definiciones empleadas, entre el 38% y el 47% de las
mujeres se había recuperado por completo al final del seguimiento.
TRATAMIENTO

El tratamiento de la bulimia nerviosa es multidisciplinario, donde participarán


psicólogos, psiquiatras y nutricionistas, y contarán con el apoyo del médico de
atención primaria.

El tratamiento incluirá medidas farmacológicas, psicológicas y nutricionales. Dado que


generalmente no hay desnutrición grave, el tratamiento y seguimiento se hacen de
forma ambulatoria.

En el tratamiento de la BN los aspectos biológicos y psicológicos también serán


importantes. Una vez realizada la exploración física y analítica, en caso de que el
paciente presente alguno de los criterios que se enumeran en la Tabla 5(ver en
anexos) se debe proceder a control y tratamiento médico urgente para corregir las
alteraciones que representen un riesgo inmediato para el paciente como las
alteraciones hidroelectrolíticas.

Una vez descartados los criterios de atención médica urgente se analizará si es


preciso el ingreso en régimen de Hospitalización completa o se puede realizar
tratamiento en Hospital de Día. Todos los pacientes que no cumplan criterios de
ingreso hospitalario que se enumeran en la tabla 8(ver en anexos) y que vivan a una
distancia que permita acudir a hospital de forma habitual son aconsejables que
realicen tratamiento en régimen de Hospital de Día.

El ingreso en régimen de Hospitalización completa será por lo general más corto que
el de la AN ya que el paciente no tiene que recuperar peso y es principalmente para
cortar una situación de descontrol con el objetivo principal de tratar las alteraciones
biológicas y lograr la estabilización de la sintomatología alimentaria y de las conductas
compensadoras inadecuadas. Si existieran alteraciones psicopatológicas
especialmente graves, el ingreso puede ser más largo. Posteriormente, el tratamiento
debe continuar en régimen de Hospital de Día siempre que sea posible dado que
requiere que el paciente viva a una distancia razonable del hospital. Solo en casos en
que el paciente viva lejos del hospital se planteará el tratamiento en régimen
únicamente ambulatorio tras la hospitalización. El tratamiento en régimen de Hospital
de Día debe incluir un programa de actividades terapéuticas como grupos educativos,
programa de actividad física, grupo de imagen corporal, de autoestima y de
habilidades sociales. Los objetivos serán normalizar las conductas alimentarias en el
Hospital de Día, suprimir las conductas purgativas, disminuir las alteraciones de la
imagen corporal, mejorar las conductas alimentarias en casa, establecer hábitos de
ejercicio físico saludables, mejorar la autoestima y la adaptación general.

La terapia cognitivo-conductual es imprescindible en todos los casos de BN, tanto si es


en Hospital de Día o en tratamiento ambulatorio, dado que ha demostrado su eficacia
en la disminución de atracones y vómitos a corto plazo como en el seguimiento a un
año. Siempre que sea posible se realizará de forma individual y/o de grupo dado que
ambos abordajes son complementarios. La terapia consiste en auto-registro de
ingesta, atracones y conductas purgativas y de los pensamientos y sentimientos que
acompañan estas conductas, pautas de conducta alimentaria, pautas de control de los
atracones, reestructuración cognitiva de las convicciones erróneas que colaboran en el
mantenimiento del trastorno con identificación y modificación de los pensamiento y
creencias irracionales que presentan los pacientes con BN, además de explicación de
aspectos psico-educativos respecto a la enfermedad y a sus consecuencias.
PSICOTERAPIA DINAMICA: El tratamiento psicodinámico de los pacientes con
bulimia nerviosa ha puesto de manifiesto una tendencia a concretar mecanismos de
defensa introyectivos y proyectivos. De modo análogo a la escisión, los pacientes
dividen la comida en dos categorías: los elementos que son nutritivos y los que son
poco saludables, Los alimentos designados como nutritivos pueden ser ingeridos y
retenidos porque, a nivel inconsciente, simbolizan introyecciones positivas. Pero la
comida basura es asociada inconscientemente con introyecciones negativas y, en
consecuencia, es expulsada mediante el vómito, con la fantasía inconsciente de que
toda la destructividad, el odio y la maldad están siendo evacuados. Después de
vomitar, los pacientes pueden sentirse bien durante un tiempo debido a la fantasía de
evacuación, pero el sentimiento asociado de “ser totalmente bueno” dura poco porque
se basa en una combinación inestable de escisión y proyección

Otros abordajes psicoterapéuticos como la terapia interpersonal o la motivacional


también pueden ser eficaces. Existen formas alternativas de tratamiento que también
pueden hacerse en Hospital de Día como pueden ser el descondicionamiento o
exposición a señales que se asocian al atracón (Martínez-Mallén et al. 2007). Este
abordaje consiste en la exposición, con un terapeuta presente, al tipo y a la cantidad
de comida con que el paciente suele efectuar el atracón hasta que el nivel de ansiedad
que produce la presencia de comida disminuya.

Se deben realizar varias sesiones a la semana y mantener durante varias semanas


hasta que la ansiedad ante estas señales y el impulso de realizar el atracón
disminuyan. Se trata de un tratamiento que requiere tiempo y esfuerzo por parte del
paciente por lo que únicamente estará indicado en pacientes con una elevada
motivación para conseguir mejorar el trastorno.

El tratamiento farmacológico consigue reducir el número de atracones y ha


demostrado su eficacia frente al placebo en numerosos estudios.

Está indicado en la mayoría de pacientes que cumplan criterios de BN, especialmente


si es grave. El tratamiento de primera elección será un inhibidor selectivo de la
recaptación de serotonina (ISRS) (Mayer y Walsh 1998) manteniendo el tratamiento al
menos durante seis meses tras la mejoría de los atracones. Aunque la disminución de
atracones es significativamente superior al placebo, el promedio en los diferentes
estudios se situaría alrededor del 50% y un número elevado de pacientes no llegan a
estar completamente asintomáticos con el tratamiento farmacológico, por lo que
siempre debe asociarse la terapia cognitivo-conductual. Además algunos estudios han
demostrado que la asociación de ambos tratamientos es más eficaz. Otro tratamiento
farmacológico que se ha utilizado en la bulímia nerviosa es el topiramato (Níckel et al.
2005). Este fármaco es un anticonvulsivante que reduce el apetito y ayuda reducir el
peso, también disminuyen los atracones y las conductas purgativas.

Fármacos antidepresivos: en parte debido a la alta frecuencia con que se observan


los síntomas depresivos en pacientes bulímicos, los antidepresivos -bien
administrados solos o en combinación con algún tipo de psicoterapia- son los
fármacos más utilizados en esta enfermedad. Si bien son múltiples los antidepresivos
que han sido empleados, como la amitriptilina, la imipramina, la desipramina, la
trazodona o la fenelcina, son los inhibidores de la recaptación de serotonina como la
fluoxetina, la fluvoxamina, la paroxetina, la sertralina o el citalopram los que han
mostrado una mayor eficacia.

Antagonistas opiáceos: la naltrexona es un antagonista opiáceo que es utilizado


habitualmente para el tratamiento de la adicción a la heroína y al alcohol que también
ha mostrado cierta eficacia en el tratamiento de la bulimia nerviosa.
Otros fármacos: como la fenfluramina, el litio, el acamprosato o la gabapentina
pueden ser útiles en determinados subgrupos de pacientes.

Una vez finalizado el programa de tratamiento en Hospital de Día o si no es posible


realizar éste dado que el paciente vive muy lejos del hospital, es necesario también en
la bulímia un seguimiento prolongado para la prevención de recaídas. Para el alta del
trastorno es imprescindible que el paciente no haya presentado atracones ni
conductas compensadoras durante un año y que no estén presentes alteraciones
psicopatológicas alimentarias o asociadas que precisen tratamiento.

ULTIMAS INVESTIGACIONES SOBRE LA BULIMIA

Eating and Weight Disorders - Studies on Anorexia, Bulimia and Obesity (2017)

Trastornos de la alimentación y el peso - Estudios sobre Anorexia, Bulimia y Obesidad


es una revista científica cuyo objetivo principal es crear un foro internacional dedicado
a los diversos sectores de los trastornos alimentarios y la obesidad y las relaciones
significativas entre ellos. La revista publica artículos de investigación básica, artículos
clínicos y teóricos sobre trastornos de la alimentación y problemas relacionados con el
peso: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastornos alimenticios sub-umbral,
obesidad, patrones atípicos de comportamiento alimentario y regulación del peso
corporal en poblaciones clínicas y no clínicas.

Diabetes, eating disorders and body image in young adults: an exploratory study
about “diabulimia” (2017)

El propósito de este estudio fue comparar el consumo desordenado (DE) y la


insatisfacción con la imagen corporal (BID) entre adultos jóvenes con diabetes tipo 1 y
sus compañeros sin diabetes, para investigar las consecuencias de la diabetes para
los alimentos, la imagen corporal y el peso en personas con diabetes Y para identificar
el comportamiento de la omisión de insulina como una estrategia de pérdida de peso.

Catching the moving target of adolescent personality and its disorders. A


commentary on the article (doi:10.1007/s40519-017-0368-y) by Gaudio and
Dakanalis: What about the assessment of personality disturbance in adolescents
with eating disorders? (2017)

A case of symptom relapse post placement of intrauterine device (IUD) in a


patient with bulimia nervosa: consequence or coincidence (2017)

Adaptability of Family Therapy Modalities in the Treatment of Lesbian and Gay


Clients with Bulimia Nervosa (2017)

La bulimia nerviosa (BN) se ha convertido en una forma cada vez más común de
trastorno alimentario, particularmente en las poblaciones de gays y lesbianas. La falta
de literatura actual sobre este tema en particular, así como los recursos limitados para
las recomendaciones de adaptaciones de tratamiento para esta población es evidente
por el número desproporcionado de minorías sexuales que se presentan para el
tratamiento. Este artículo discute las posibles razones de la falta de literatura y
recursos, y proporciona a los clínicos las adaptaciones de Terapia Emocional
Enfocada, Terapia Cognitiva Conductual, Terapia Familiar Estructural y Sistemas
Familiares Internos al trabajar con las personas lesbianas y gays que sufren de BN.
Este trabajo pretende contribuir más a la limitada investigación en el área de las
minorías sexuales con la esperanza de ampliar la comprensión del tratamiento de los
individuos, así como el funcionamiento de la familia. Tratamos de adaptar estas
modalidades de terapia para ser más incluyente de estas preocupaciones de
presentación matizada, y para proporcionar a los médicos de todos los ámbitos de la
práctica un examen exhaustivo en el tratamiento de una población de minorías
sexuales.

Food addiction as a proxy for eating disorder and obesity severity, trauma
history, PTSD symptoms, and comorbidity (2017)

Conclusión
La adicción a los alimentos (AF) puede usarse como un indicador para (1) la gravedad
del trastorno bulímico de la alimentación, (2) historias complejas de trauma, (3) la
gravedad de los síntomas de TEPT y TEPT, (4) la intensidad de la comorbilidad
psiquiátrica, (5) Obesidad, así como (6) su combinación. Se discuten las implicaciones
para el desarrollo de estrategias de tratamiento. El caso de una gestión integral que
requiere una atención cuidadosa a la evaluación médica y psiquiátrica y la atención
integrada que incorpora el tratamiento centrado en el trauma se realiza.

Eating disorders and food addiction in men with heroin use disorder: a
controlled study (2017)

Propósito

Nuestro objetivo fue determinar las estimaciones de la prevalencia del trastorno por
atracón, bulimia nerviosa, anorexia nerviosa y adicción alimenticia en hombres con
trastorno por uso de heroína y una muestra igual de participantes control.

Conclusiones

El trastorno alimenticio coactivo y la adicción alimentaria son muy frecuentes en


hombres con trastorno por uso de heroína. La detección del trastorno por atracón y la
adicción a los alimentos en pacientes con trastorno por uso de sustancias es
importante, ya que las intervenciones pueden mejorar el resultado del tratamiento en
este grupo de pacientes.

Emerging Treatments in Eating Disorders (2017)

Los trastornos de la alimentación (DE), incluyendo la anorexia nerviosa, la bulimia


nerviosa y el trastorno por atracón, constituyen una clase de trastornos psiquiátricos
comunes y mortales. Aunque numerosos estudios en seres humanos ponen de relieve
el importante papel de las alteraciones neurobiológicas en el desarrollo de los
comportamientos relacionados con el ED, el sustrato neural preciso que media este
riesgo es desconocido. Históricamente, las intervenciones farmacológicas han
desempeñado un papel limitado en el tratamiento de los trastornos de la alimentación,
por lo general proporcionando alivio sintomático de problemas psíquicos comórbidos,
como la depresión y la ansiedad, en apoyo de los tratamientos nutricionales y
psicológicos estándar. Hasta la fecha no hay medicamentos o procedimientos
aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos para la anorexia
nerviosa, y sólo uno de los medicamentos aprobados por la Administración de
Alimentos y Medicamentos para la bulimia nerviosa (fluoxetina) y el trastorno por
atracón (lisdexamfetamina). Aunque hay poco interés primario en el desarrollo de
fármacos para los trastornos de la alimentación, la monitorización postcomercial de
medicamentos y procedimientos aprobados para otras indicaciones ha identificado
varias opciones de tratamiento novedosas para pacientes con trastornos alimentarios.
En esta revisión, utilizo búsquedas en las bases de datos PubMed y ClinicalTrials.gov
para resaltar los tratamientos emergentes en los trastornos de la alimentación.

Evaluation of the DSM-5 Severity Specifier for Bulimia Nervosa in Treatment-


Seeking Youth (2017)

Se ha añadido un nuevo especificador de gravedad para la bulimia nerviosa (BN),


basado en la frecuencia de comportamientos compensatorios de peso inapropiados
(por ejemplo, mal uso laxante, vómitos autoinducidos, ayuno, uso indebido de
diuréticos y ejercicio excesivo) ) Del Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales (DSM-5) como un medio para abordar la variabilidad y la
heterogeneidad en la gravedad del trastorno. Aunque la investigación existente
proporciona apoyo para el especificador de severidad DSM-5 para la BN en pacientes
adultos, la evidencia de su validez y utilidad clínica en la juventud es actualmente falta.
Para abordar esta laguna, se analizaron los datos de 272 adolescentes con DSM-5
que buscaban tratamiento (94,2% mujeres, Mage = 15,3 años, SD 1,7) para examinar
si estos pacientes, subgrupos basados en las definiciones de severidad del DSM-5,
Mostraría diferencias significativas en una amplia gama de variables clínicas y
características demográficas y físicas. Los análisis revelaron que los participantes
categorizados con severidad leve, moderada, severa y extrema de BN diferían
significativamente entre sí en 15 variables con respecto a las características
patológicas del trastorno alimentario y los factores putativos de mantenimiento (es
decir, baja autoestima, perfeccionismo, ansiedad de apariencia social, Vigilancia e
intolerancia al estado de ánimo), la calidad de vida relacionada con la salud y los
trastornos psiquiátricos comórbidos (es decir, afectivos y de ansiedad) (grandes
tamaños de efectos). No se observaron diferencias entre grupos en cuanto a
demografía, índice de masa corporal o edad de inicio de BN. En conjunto, nuestros
hallazgos apoyan la utilidad de la frecuencia de comportamientos compensatorios de
peso inapropiados como indicador de gravedad para BN y sugieren que la edad de
inicio de la BN es probablemente más dependiente del trastorno que de la gravedad.
Se exponen las implicaciones para futuras investigaciones.

Symptoms predicting psychosocial impairment in bulimia nervosa (2017)

Los hallazgos apoyan trabajos previos que destacan la importancia de las


preocupaciones de peso y forma en la determinación del deterioro relacionado con la
bulimia. Otros síntomas de la bulimia, especialmente la restricción dietética y las
preocupaciones por comer, también fueron predictores significativos, al igual que la
angustia psicológica. Los resultados sugieren que los aspectos cognitivos de los
bulimia, además de la angustia psicológica, pueden ser determinantes más
importantes del deterioro que los síntomas conductuales, como el atracón o la purga.
The PED-t trial protocol: The effect of physical exercise –and dietary therapy
compared with cognitive behavior therapy in treatment of bulimia nervosa and
binge eating disorder (2017)

Los enfermos de bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (BED) subestiman el
riesgo de gravedad de su enfermedad y, por lo tanto, posponen la búsqueda de ayuda
profesional durante años. Por otra parte, menos de uno de cada cinco realmente
buscar ayuda profesional y sólo el 50% responden a los tratamientos actuales, como la
terapia cognitivo conductual (TCC). El ímpetu para el presente ensayo es explorar un
nuevo enfoque de tratamiento combinado adaptado de terapia física y dietética (PED-
t). Las bases terapéuticas de estos componentes de tratamiento separados son bien
conocidas, pero su combinación para tratar la BN y la BED nunca han sido
previamente probadas. El propósito de este documento es proporcionar la justificación
para este nuevo enfoque de tratamiento y esbozar los métodos y procedimientos
específicos.

Computerized assessment of body image in anorexia nervosa and bulimia


nervosa: comparison with standardized body image assessment tool (2017)

Los trastornos de la imagen corporal son una característica prominente de los


trastornos alimentarios (DE). Nuestro objetivo fue probar y evaluar una evaluación
computarizada de la imagen corporal (CABI), comparar los trastornos de la imagen
corporal en diferentes tipos de ED y evaluar los factores que afectan a la imagen
corporal. Se evaluó la imagen corporal de 22 individuos sometidos a tratamiento con
anorexia nerviosa restringida (AN-R), 22 con ANB-B / P de borrachera / purga, 20 con
bulimia nerviosa (BN) y 41 controles sanos mediante el Contour La escala de
calificación de dibujo (CDRS), el CABI, que simuló la autoimagen de los participantes
en diferentes niveles de cambios de peso, y la escala de insatisfacción alimentaria-2-
insatisfacción corporal (EDI-2-BD). También se evaluó la gravedad de la depresión y la
ansiedad. Se encontraron diferencias significativas entre las tres escalas de
evaluación de la imagen corporal, aunque la mayoría de sus dimensiones se
diferenciaron entre los pacientes con DE y controles. Nuestros hallazgos apoyan el
uso de la CABI en la comparación de las alteraciones de la imagen corporal en
pacientes con DE vs controles. Por otra parte, el uso de diferentes herramientas de
evaluación permite una mejor comprensión de las diferencias en las alteraciones de la
imagen corporal en diferentes tipos de ED.

Body dissatisfaction in adolescents with eating disorders (2017)

Este estudio contribuye a destacar la idea de implementar programas de prevención


efectivos e intervenciones específicas relacionadas con la Bulimia en el tratamiento de
la TCA.
Residents’ and Fellows’ Knowledge and Attitudes About Eating Disorders at an
Academic Medical Center (2016)

Objetivo

Este estudio examinó el conocimiento de los médicos residentes y compañeros de los


trastornos alimentarios y sus actitudes hacia los pacientes con trastornos de la
alimentación.

Métodos

Ochenta médicos de todas las disciplinas completaron una encuesta. La tasa de


respuesta para esta encuesta entre disciplinas fue de 64.5%.

Resultados

Los participantes demostraron un conocimiento limitado de los trastornos alimenticios


y reportaron niveles mínimos de comodidad en el tratamiento de pacientes con
trastornos alimentarios. La disciplina de psiquiatría (p = 0,002), la experiencia del
trastorno alimentario (p = 0,010) y el tener ≥ 4 trastornos alimentarios-los créditos de
educación médica continua (p = 0,037) predijeron un mejor conocimiento de la
anorexia nerviosa pero no de la bulimia nerviosa. Los residentes de psiquiatría (p =
0,041), y aquellos que habían tratado al menos un paciente con trastorno alimentario
(p = 0,006), reportaron una mayor comodidad en el tratamiento de los pacientes con
trastornos de la alimentación.

Conclusión

Estos resultados sugieren que los residentes y los becarios de esta muestra pueden
beneficiarse de la capacitación para aumentar la conciencia y la confianza necesarias
para tratar a los pacientes con trastornos alimentarios. El conocimiento y la comodidad
suficientes son críticos ya que los médicos suelen ser el primer proveedor de atención
de la salud a tener contacto con pacientes que tienen trastornos alimentarios no
diagnosticados.

The comorbidity of personality disorders in eating disorders: the meta-analysis


(2016)

Propósito

El presente metaanálisis resumió la proporción de trastornos de personalidad


comórbidos (PD) en pacientes con anorexia (AN) y bulimia nerviosa (BN),
respectivamente, y examinó posibles variables moderadoras.

Conclusiones

Ambos ED diagnósticos tenían un perfil de comorbilidad similar con una alta


prevalencia de borderline y evitar PD.
ENSEÑANZAS OBTENIDAS DEL TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

1) La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria que data no desde tiempos


modernos, sino que se tiene referencias que ha estado presente desde de la
antigüedad de alguna u otra manera.

2) Enseña que la bulimia presente sobre todo en los países desarrollados debido a la
gran cantidad de lugares de comida rápida, el sedentarismo y la guía de una sociedad
en la que prevalece la belleza antes que la integridad como persona, por lo cual las
personas sobre todo mujeres adoptan esta metodología con el fin de mantener un
peso adecuado y de acorde con los límites otorgados por una sociedad en donde vale
más la imagen externa que se proyecta que la propia salud de la persona.

3) Este trastorno se da más en adolescentes y jóvenes entre edades de 15-29 años en


donde prevalece el sexo femenino y que también se da en el sexo masculino pero en
donde predomina la baja autoestima hacia su persona.

4) En nuestro país Perú, no existen estudios epidemiológicos a nivel nacional de gran


escala que nos indiquen realmente la prevalencia de este trastorno de la conducta
alimentaria por lo mismo que es un tema que aún no se toma con la relevancia
pertinente pero que ya es momento de consolidar nuevas estrategias de afianzamiento
para determinar la situación actual de la bulimia como enfermedad que nos involucra a
todos ya sea como personas, estudiantes y profesionales de la salud.

5) Es una patología con una definición aun no esclarecida por completo pero lo que si
bien es cierto que es multifactorial tanto biológico, social y emocional en la que influye
mucho el estilo de vida y el contexto en donde se desarrolla la persona.

6) Este trastorno no solo afecta la conducta de la persona sino trae consigo múltiples
problemas que aparentemente pasan desapercibidos o mejor dicho irrelevantes para
la persona y que parecieran un juego para otros, entre estos problemas los tenemos: a
nivel del cuello, de la piel, cardiovasculares, pulmonares, renales, endocrinológicos,
metabólicos, psíquicos, que determinaran la letalidad en la persona al mantenerse en
el tiempo.

7) Está muy relacionado con trastornos de la personalidad sobre todo el límite de la


personalidad (mayor en mujeres) y con la homosexualidad estando cada vez más
presente en estas patologías, por lo que hay que prestar mucha atención.

8) La evolución es favorable, a pesar de que el diagnóstico es tardío debido a la forma


en que la persona oculta su enfermedad y la poca sintomatología que se percibe al
inicio, aunque esto no evita que se recaiga en un 30% de los pacientes tratados, y en
los no tratados la conicidad varia en un 50%.

9) El tratamiento es esencialmente multidisciplinario, incluye a la familia, al paciente


con terapia cognitiva conductual u otras terapias y el uso farmacológico que ayudaran
al paciente dependiendo de los problemas asociados, aquí se incluyen los
antidepresivos, ISRS, ansiolíticos, antagonistas opioides y otros fármacos, todo esto
asociado es lo que ayudara a que el tratamiento surta efecto y el pronóstico sea
mucho mejor.
CONCLUSIONES

Puedo considerar los trastornos de conducta alimentaria, anorexia y bulimia nerviosa,


como los extremos de un mismo problema; hay importantes irregularidades de la
ingesta de alimentos sin una causa orgánica que lo justifique.

• Las causas de los problemas de conducta alimentaria son multifactoriales; interviene


el componente biológico y también las influencias socio-culturales.

• En la gran mayoría de los casos existe una distorsión de la imagen corporal y, en


concreto, de algunas partes del cuerpo.

• Hay una alteración de la autoestima.

• Suelen darse unas características propias de la personalidad; como la impulsividad


en la bulimia nerviosa.

• El diagnóstico de este trastorno es básicamente clínico. Por lo tanto, siempre es


necesaria una exploración tanto física como psicológica.

• En el tratamiento de los trastornos alimentarios se deben considerar siempre los


componentes biológicos y psicológicos.

• El abordaje familiar es imprescindible en el tratamiento de estos pacientes. Uno de


los objetivos del tratamiento es que el paciente asuma la responsabilidad de su salud.
Esto implica tener un peso y una nutrición adecuados.

• Estos pacientes requieren seguimientos prolongados después de la recuperación


para evitar recaídas.

Teniendo en cuenta la actual investigación determine que a pesar de la gran


variabilidad en las tasas de incidencia de la bulimia nerviosa, hay consenso entre los
estudios que las mujeres tienen un riesgo mayor en la fase intermedia y tardía de la
adolescencia, pero la aparición de estos trastornos no son despreciables entre los
chicos y niños/niñas muy pequeños.

También se sugiere que los efectos genéticos sobre los TCA presentan un expresivo
crecimiento de la estimación de la heredabilidad, siguiendo la trayectoria del proceso
de maduración sexual.

Por último, los hallazgos recientes de estudios en diferentes culturas sugieren que los
TCA entre los adolescentes pueden venir de una serie de condiciones no relacionadas
con conductas compensatorias o el peso, pero con la forma del cuerpo o parte de lo
mismo. Aun disponiendo de estudios longitudinales, está aún lejos de un consenso
sobre cómo interactúan los factores de riesgo para los TCA, lo que requieren
investigaciones adicionales para evaluar este complejo proceso.
RECOMENDACIONES

Los padres deben desarrollar una comunicación familiar, facilitar el crecimiento físico y
emocional de sus hijos, evitar el castigo, no caer en el chantaje afectivo y
desarrollar un estilo educativo asertivo (actitud agradable pero definida y segura
de sí misma), que favorezca el desarrollo y autonomía de cada miembro de la
familia.

Por esta razón veo necesario realizar y mencionar los siguientes puntos para luchar
contra el avance de la bulimia y tener una mejor prevención:

1. Comer sanamente y estar pendiente a cualquier síntoma de alarma que pueda


parecer bulimia.

2. Evitar las presiones por parte de la familia para que los adolescentes no caigan en
ninguno de estos problemas.

3. Se recomienda a todo el personal de salud, dar orientación a cerca de la bulimia


para que la población esté consciente del problema que representa.

4. A los padres les recomiendo vigilar las conductas de sus hijos especialmente la
conducta alimenticia ya que esto puede contribuir a que su hijo caiga en la bulimia.

5. Se recomienda que los padres tengan una buena comunicación con sus hijos.

6. Que los padres brinden apoyo psicológico y emocional a sus hijos con padecimiento
de bulimia.

7. Promover una buena ayuda psicológica a los adolescentes que padecen de bulimia.

8. No dar demasiado importancias a las diferentes culturas y modos de países


desarrollados.

9. Realizar promoción de los factores de que intervienen en los adolescentes y que


causan bulimia en ellos.

10. Luchar y buscar ayuda profesionales para mantener un autoestima normal para
ayudar a tener mente y cuerpo sanos.

Recomendaciones en relación con la publicidad

1. La publicidad de productos destinados a la pérdida de peso (saciantes,


dietéticos, restrictivos, limitadores, bloqueadores, sustitutivos o de control) debe ser
clara y no provocar confusión en las personas, y debe ser especialmente cuidadosa a
fin de evitar el engaño. En consecuencia, es preciso:

a) No presentar los productos como milagrosos.

b) No otorgar a los productos propiedades nutritivas que no tengan.

c) No presentar estos productos como "imprescindibles" en la dieta de las personas.

2. En horario protegido, hay que evitar incluir publicidad de pro-ductos destinados


a la pérdida de peso, dada la confusión que puede generar en niños y jóvenes.
También debe tenerse en cuenta el efecto imitativo que pueden provocar ciertas
conductas.
3. En horarios no protegidos, hay que evitar la publicidad de productos o servicios
destinados a la pérdida de peso que:

a) Puedan resultar nocivos o perjudiciales para la salud o que contengan suplementos


nutricionales innecesarios.

b) Inciten a consumir alimentos poco saludables o no expliciten claramente la


manera en que se conseguirá el adelgazamiento.

c) Fomente la confusión entre las propiedades del producto y el prestigio de la persona


que lo anuncia.

4. La publicidad de los productos alimenticios debe estar avalada por un o una dietista.

5. La publicidad de productos y bebidas azucarados, salados o grasos(golosinas,


snacks...) no los puede presentar o sugerir como sustitutivos de las comidas
habituales, en especial cuando se dirige a niños y adolescentes.

6. En los anuncios de productos destinados a la pérdida de peso se aconseja


incluir un texto sobreimpreso o en locución que advierta que utilizados abusivamente
pueden generar un trastorno de la conducta alimenticia y que requieren una
supervisión médica.

7. Sería conveniente elaborar un código de autorregulación de la publicidad de


productos o servicios destinados a la pérdida de peso para prevenir los TCA,
como la anorexia y la bulimia nerviosas.

8. Diversificar las fuentes informativas y pedir asesoramiento a personas


acreditadas y profesionales (titulación y experiencia, especialización en los TCA,
tratamiento y contacto con niños y adolescentes). Resulta imprescindible consultar
fuentes especializadas pro-cedentes del ámbito sanitario (psicología, psiquiatría) o
social (sociología, pedagogía, educación social) que tengan contacto directo con los
TCA y también hay que considerar como fuente informativa a personas que
sufran o hayan superado las enfermedades, o a familiares de estas.

9. La anorexia y la bulimia nerviosas deben explicarse en su contexto, con los


síntomas, el tratamiento y las posibles consecuencias. Hay que evitar la
simplificación, banalización y descontextualización de la enfermedad.

10.Es muy importante que el aspecto físico de las personas que aparezcan en
los medios sea saludable y se corresponda con la realidad: obesas, delgadas,
altas, bajas, etc.
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ANEXOS
TABLAS
CUADROS