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Trabajo bajo presión

El trabajo bajo presión se define como aquel trabajo que se realiza bajo condiciones
adversas de tiempo o de sobrecarga de tareas, y que demanda mantener la eficiencia y
no cometer más errores de lo habitual.

Como traductores, el trabajo bajo presión es una de las habilidades que debemos
manejar. A continuación mencionamos tres factores que pueden describir la
situación.

Producir un texto de calidad en un tiempo limitado (plazos de entrega)

La industria de la traducción se basa en los plazos de entrega. Una cosa es ser capaz
de transmitir información de forma eficaz de una lengua a otra, pero poder hacerlo
bajo presión es una cosa totalmente diferente. Muchos traductores inexpertos
fracasan en plazos de entrega apretados, pero un traductor profesional puede
trabajar en el plazo especificado y producir un trabajo de calidad.

Usar herramientas de traducción asistida por ordenador (herramientas TAO)

Los traductores utilizan programas de traducción para mantener la coherencia en la


terminología. Existen varios paquetes de programas disponibles y los diferentes
proveedores lingüísticos eligen diversas marcas según sus requisitos o los de los
clientes. Por tanto, un traductor se acostumbra a trabajar con diferentes tipos de
programas y se aleja de la traducción tradicional en documentos de Word, que solo
es adecuada para proyectos pequeños.

Trabajar con guías de estilo, terminología y otros materiales de referencia


específicos del cliente

Los traductores deben aprender a trabajar según las necesidades del cliente. La
traducción no es solo que un texto suene natural, sino utilizar lo que el cliente
especifica como la terminología estándar de la empresa. Si no se trabaja
correctamente con las guías de estilo, la terminología y el material de referencia del
cliente puede afectar a la marca del producto si la terminología usada no se
corresponde con la de otros materiales publicados por la empresa del cliente.