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-~

t.k.derry
~,

, La importancia de los factores tecnológicos en el

desarrolio de la sociedad no ha recibido suficiente


atención historiográfica, en contraste con la
importancia concedida tradicionalmente a la historia : H " trevor williams
)
)
política y constitucional o, modernamente, a la. historia
social y económica. Por ello esta obra resulta singular,
tante er: su propósito como en su pianteamienio. . ·-ISTORIA ~

.
)

j
ConcebiúD inicialmente como una versión abr€;,~,da de
una extensa Historia de fa teq;¡ofogía publicadc: por
Cf"!rendon' Press (Oxford), su planteamiento va.:a
sustancialmentf;; respecto a aquélla. Se ha in~~.tado
TECNOLOGIA

)
que la historia del desarrollo tecnológico aparezca desde la antigüedad hasta 1750
estrechamente relacionada, en cada época, con su Si 910)J((J
pe;..>t:; ~ ,. i.,¡a histprica general. Cronológicamen' 1 el veintiuno
)
)
texto er~3 dividido en tres partes: ia primera (Vt11.
abarcd hasta 1750 -comienzo de la revoluci¿n
l' edilores

t :ndustrial en Ir,glaterra-, la segunda (vals. 2 y 3)


continúa la exposición hasta 1900 y la tercer p (vols. 4
t y 5) continúa la exposición hasta 1950. la decisión
» de detenerse en esta fecha se expli'>1 p:x la falta de

,,
~ perspectiva histórica 'sobre la repercusión de .'1;.:

J desarrollos teCl'lol(.gicos posteriores, así como por la


complejidad Jécnica. de éstos.
El f.l Op6sito >de la, obra es ofrecer una visión sintética
del desarrollo"'d'it las ramas de la teenología (;ue han
cambiado el curso de la historia, sin omitir por ello los
t oficios elementales de menor repercusión sOc!'ll. Se ha
t pretendido que el resultado fuera aceptable tanto para

,
't
,)
el historiador y el tecnólogo cuma para el lector común.

';a.
L .,

_" ISBN 968-23-1657-X


'1
"

, )l(J
't Si9IO
veintiuno
editores 9
~
11

TRADUCTORES HISTORIA DE LA TECNOLOGIA


Carlos Caranci
José Patao Taboada, Siglo veintiuno
Marí-Carmen Ruiz de Etvira e Hidalgo
Juan Alfonso Ruiz de Elvíra y Prieto
Magdalena Ruíz de Elvíra y Zubizarreta
Mari-Carmen Ruiz de Elvira y Zubizarreta . !~

Carmen Sdez Díaz


,'.,
Volumen 1
, ,
DESDE LA ANTIGüEDAD
HASTA 1750

por
T. K. DERRY
Y TREVOR 1. WILLIAMS



",~

¡J''' I


)l(]

~
NOTA. EDITORIAL • edtores
veirtiulo
El lector encontrará al final del tercer y último volumen
de esta obra unos cuadros cronológicos, una bibliografía
escogida, el origen de las ilustraciones seleccionadas, un índi­
ce temático y un índice de nombres.
, I

1. PANORAMA HISTORICO GENERAL

.'

,',

EL HOMBRE ANT.IlS DE LA CIVILIZACION


,\

La tecnología, 'Por el hecho de englobar un conjun­


to extraordil1ariamente variado de conocimientos y
hallazgos por medio de los cuales el hombre ha ido
dominando progresivamente su medio natural, posee
una historia cuyo campo tiene amplias ramificaciones
de límites mal definidos. El estudio se complica por
el hecho de que, hasta llegar a los tiempos modernos,
la historia de la tecnología no goza de un relieve aná­
logo al de la historia del desarrollo político o inte­
lectual. Al limitar nuestra atención a la evolución de
la tecnología occidental, rehuimos dificultades tales
como las que se refieren, por ejemplo, al gran papel
desempeñado por la inventiva del Oriente Lejano en
los primeros tiempos: ésta es una materia que reque­
riría, en realidad, un amplio espacio en toda exposi­
ción global equilibrada, pero que sólo hoy comienza
a ser debidamente investigada en Occidente. Aun den­
tro de este campo más restringido, la divergencia en­
Traslado de un obelisco de 327 toneladas en Roma, año 1586, tre la historia tecnológica y la historia convencional
por medio de energía humana masiva y diestramente orga­ es tal que se hace necesario un esbozo históricopré~
nizada. El método difiere poco del ~utilizado para empresas liminar con el fin de situar en un marco cronológico
#'
similares en el Egipto de la primera dinastía (fig. 111), más
de tres milenios antes; e incluso en el siglo XIX de nuestra los pueblos y períodos de mayor significación para
era los grandes proyectos de ingeniería civil todavía contaban.. nuestro fin y facilitar así la observación de la evolu­
con la energía humana masiva, utilizando sólo un equipo me­ ción de cada rama principal de' la tecnología desde
cánico muy elemental (fig. 223). una perspectiva apropiada. El presente capítulo, y el
capítulo lO, por lo tanto, presentarán al lector algunos
hechos de la historia general que pueden ser de in~
terés para nuestro estudio. , , .
Por ello deberemos recorrer brevÍsimamcnte un
gigantesco lapso de tiempo que corresponde al \ me­
.nos a los diecinueve veinteavos de la historia del

• •
\ -~
....,..,...,..
''''-.--,.-.----.

10 Desde la antigüedad hasta nso Panorama histórico general 11

hombre. Los hombres de la Edad de Piedra antigua. a su durabílidad;' pero aquéllos, hechos con materia­
~ (o Paleolítico), pocos Y dispersos, no alcanzaron un les menos dutaderos, tales como la madera o el asta,
" desarrollo tal que les permitiera conquistar su entor­ aunque a veces Sé han conservado en arena, turba o
~j
.1t no; las cuatro glaciaciones, que marcaron su historia, incluso en hielo, sólo Ison conocidos generalmente de
'" produjeron en todo caso cambios en el entorno que mt,nera indirecta. Con el desarrollo del propulsor y
~~

~
afectaron a vastas regiones difícilmente conquista­
bles incluso por la tecnología del hombre del si­
glo xx. Como recolectores debieron haber estudiado
el arco, el homl5r~tecnológico comenzó a ser el ven­
cedor en la larga lycha por la supremacía humana,
oponiendo su des.tre~a a la fuerza animal. Por otro

confusamente los fenómenos del clima, del suelo y


de las estaciones, que determinaban si sus estóma­
gos iban a estar llenos o vaCÍos. Más susceptibles al
lado, sus logros estéticos, como pone de manifiesto
la extraordinaria calidad de las pinturas y grabados
(fig. 1) que el hombre del Paleolítico dejó tras de sí

~
10.,;

~
frío que muchos animales, improvisaron refugios,
frecuentaron cuevas e hicieron uso del fuego. Domi­
narlo, limitando el combustible del que veían aUmen­
en cuevas y en remotas superficies rocosas, no sólo
sirven para evocar ante nuestros ojos un pasado le­
jano, sino que nos recuerdan de modo desafiante que

tarse la llama; difundirlo por medio de teas improvi­


sadas o de corrientes de aire; apagarlo con agua, fue~
ron artes aprendidas de la naturaleza. Incluso encen­
la irregularidad del desarrollo tecnológico es parale­
la a la evolución histórica del hombre.

der fuego por m«:dio de la fricción de dos maderas


quizá haya derivado de la observación del efecto del
roce de dos ramás ~ecas entre sí a causa del viento. •

Entre sus nwchos usos, el fuego sirvió para endu­


! recer la madel"a. empleada para fabricar armas o he­

;i
rramientas. CoIDb, 'Carecían de los fuertes caninos de

~ •

los verdaderos carnívoros, los hombres tuvieron que


aprender, desde muy pronto, a manejar hábilmente
palos y piedras para desgarrar los animales muertos
hallados al rastrear, y más tarde para cazar. De ha­
llar y recoger utensilios ya hechos de forma natural •

pasaron gradualmente a fabricarlos empleando un


martillo de piedra para desmenuzar y lascar el sílex
y otras piedras de grano .fino p¡lra conseguir un filo
,,"

Fig. 1. Reno al galope. Grabado de la Edad de Piedra.


cortante o la forma deseada. Tras muchas generacio­


[les de imitación cuidadosa y. mejoras esporádicas
,surgió un antecedente reconocible del hacha de pie­
dra, que -a~ora de metal.,- circula aún por los bos­
ques. El hacha de mano, fabricada con arenisca, cuar­
La Edad de Piedra media (o Mesolítico) es el nom­
bre que recibe el período de transición entre el fin
de la última glaciación y el comienzo del período de

zo o lava, así como con sílex, fue utilizada por el gé­ asentamiento y cultivo. Debería denominarse más
nero humano al menos durante mil siglos y su uso bien una etapa, ya que su cronología varía según la
se extendió por casi un quinto de la superficie del mayor o menor proximidad del casquete polar en re­
globo. Estos objetos noS son bien conocidos gracias troceso. En Europa puede decirse que abarca del

<'ih!rcifWe'A'rW" 'hi/,H ''¡' ....


: !l,!~'~:I..,.

Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 13


12
noveno u octavo milenio hasta cerca del cuarto a.C.; reemplazadas por cosechas de vegetales plantados
fue testigo de la elevación del nivel del mar, que se­ por el 'pr6'pio hombre. No hay duda de que el pasto­
paró a Suecia de Dinamarca y a Gran Bretaña de reo fue' lo primero que apareció, pues podía ser prac­
1 Francia, y del crecimiento de los bosques septentrio­ ticado pórdos nómadas. La agricultura, aun cuando
.) nales. Aún más importante por sus efectos sobre el se .eligiei"a un nuevo lugar en cada estación, implica­
hábitat humano fue el aumento de las zonas desérti­ ba p6r~o menos un asentamiento temporal, y preci­
l cas en el Oriente Próximo como resultado de los pro­ samente ~l hecho de volverse sedentario hizo al hom­
bre consC:Íímte de nuevas necesidades, que podían ser
l nunciados cambios de clima.
El hombre del Neolítico emerge del salvajismo, satisfecha1\ gracias a la nueva fuente de alimentos.
J una vez resuelto el problema básico de su alimenta­ Las necesidades del estómago no acaparaban ya todo

,
'')

I
ción, gracias a su creciente, aunque no total, confian­
za en el pastoreo o en el laboreo, o en una combina­
ción de ambos. Sabe pulimentar y esmerilar e incluso
taladrar utensilios de piedra dura; sólo necesita lle­
el tiempo y todas las energías, porque el agricultor,
a diferencia del cazador, puede disponer de tempora­
das de rélativo ocio y construir viviendas permanen­
tes. La sociedad podía hallar un lugar para la arte­
sanía y el comercio. '


t
gar a conocer el trabajo del metal para llevar a cabo
una conquista mucho más efectiva de su entorno fí­
sico. El resultado inmediato fue, al parecer, un rápi­
do crecimiento de la' población, sin paralelo con épo­
Esta cultura neolítica se difundió en lentas etapas
desde las regiones orientales hacia Europa. Al norte
del Mediterráneo halló una región de clima más ás­
pero, dondt; los progresos habrían sido incluso más
:, 1~1 cas anteriores: es lo que se denomina revolución neo­
lentos de lo que fueron si no hubiese sido por la prác­
lítica: La· consecuencia a largo plazo, que coincidió
,J aprw.imadamente con las primeras utilizaciones de tica de la agricultura extensiva, que requería la elec­

,J los "fw!tales, fue. el surgimiento de la civilización tal


como oosotros la conocemos. En su aspecto material,
la historia de la civilización es la historia de la tec­
,nología; por lo que el interés básico del período neo­
ción cada pocos años de nuevos lugares para el la­
boreo, los cuales, por su misma prodigalidad, fomen­
taron la penetracióh gradual en nuevas' regiones. De
ahí que los milenios sobre los que carecemos de una
'1\
:, lítico, inclu.so para los europeos occidentales, se cen­
tra en las regiones del sudeste de Europa, donde
este estadio parece haberse alcanzado más pront();
cronología'adecuada de la Europa neolítica duraran,
en el caso de Gran Bretaña, hasta el 2000 a.C. Entre
sus escasos restos figuran numerosos yacimientos de
¡;:. rtJ donde condujo' con mayor rapidez al surgimient~, de sílex y tumbas megalíticas, las cuales por su aureola
[,t) una vida civilizada y donde las condiciones climáti-· de misterio y sus orígenes inciertos nos sugieren, con
cas han permitido conservar los vestigios má.& claros una visión retrospectiva, una oscuridad que contras­
,
¡¡;. ," ¡
de un pasado remoto. ta fuertemente con el esplendor de la civilización que
¡¡;, ~,; Probabl~ente el pastoreo apareció en los valles estaba surgiendo entonces en el este.
de los grandes ríos del este, donde se concentraría
¡¡¡., /J)

-
la vida animal a medida que el desierto iba avanzan­
do. Eso sucedió en los valles inferiores del Nilo, del LAS CIVILIZACIONES DE EGIPTO Y MBSOPOTAMIA
.j\
¡joIi¡.' )
Tigris y del Eufrates, y del Indo. Asimismo, el rico
limo de sus deltas proporcionó un medio ideal para Hada mediados del cuarto milenio a.C. la sociedad
')) neolítica desarrolla, en los grandes valles de los ríos
descubrir el hecho de que las plantas de crecimiento
..,')J espontáneo, tan laboriosamente buscadas, podían ser orientales, las primeras formas de civilización. Si
.'l;
.~
Panorama histórico general 15
14 Desde la antigüedad hasta 1750
, ríos del faraón, cqnsistente en acumular y administrar
consideramos la invención de la escritura como sig-\
~ no del fin de la barbarie, podemos afirmar que el'
los excedente·s del.p;oducto de la tierra, fue esencial­
mente el mismo qu.e el del clero sumerio.
..[1

hombre civilizado hace su primera aparición en Me­
sopotamia, si bien el más antiguo estado civilizado
Para comprender c\5mo se llevaron a sabo los im­
presionantes -lo,ros tecnológicos de las primeras ci­
;~ de alguna importancia y con una evolución continua­ vilizaciones es Importante saber que, aun cuando el
da fue el que apareció poco después en el valle del
~ Nilo, donde no era difícil mantener alejados a los
que trabajaba la tierra era considerado más como
hombre libre que coÍ1\o siervo, se exigía habitualmen­
i bárbaros intrusos; el curso de los acontecimientos
en el valle del Indo es todavía poco conocido.
te el trabajo foriado. en las obras públicas, costum­
¡ La existencia de alfarería y tejidos en el período
bre que se mantenía aún en Egipto cuando Lesseps
comenzó las excavaciones del canal de Suez (p. 648).
neolítico presupone un cierto grado de especializa­
~ ción. Pero el artesano especialista sólo puede mante­
Asimismo, podemos trazar, a partir de esta época, la
....; evolución de la esclavitud, que tiene su origen en el
t.. nerse si los productores de alimentos están organiza­ momento en que por primera vez resultó rentable
.1. dos de tal forma que puedan proveer con regularidad mantener vivos a los cautivos, ya que su trabajo re­
un excedente, lo que no pudo conseguirse en cantida­ sultaba más valioso que su mantenimiento. Las gue­
des significativas fuera de las riberas de los grandes rras producían su cuota de botín humano; pronto los
ríos, donde las cosechas eran más abundantes y más mercaderes comerciaron con un /artículo que podía
fácil la acumulación de un excedente. Las inundacio­ ir por su pie al mercado; y en el seno de la comuni­
nes naturales en!eñaron al hombre las ventajas de dad la esclavitud fue, habitualmente, el destino del
la irrigación; el 'obstáculo principal a su práctica sis­ criminal o del deudor. Los esclavos del dios o de su
temática y or~nad¡¡t era la natural dejadez e indife­ templo, así como los del rey o de su Estado, propor­
rencia del homére. frente a objetivos a largo plazo. cionaron una gran masa de trabajadores, a veces bien
Los hallazgos arqueológicos indican que la ciudad
~...
adiestrados y con frecuencia cruelmente explotados.
sumeria crecía en ~torno al templo: el excedente era Asimismo, a lo largo de la historia antigua casi todas
destinado ala propiciación del dios; la tierra se con­ las referencias a la, agricultura o a la industria en
virtió en su tierra; sus sacerdotes fueron 'la primera los países civilizados deben relacionarse con el em­
clase ociosa; y las artes que se desarrollaban en su
honor marcaron el comienzo de la civilización y del
progreso técnico. Por otro lado, en Egipto, el ímpetu
#'
~ pleo de esclavos, generalmente en grupos pequeños,
al lado de los campesinos y artesanos que gozaban
-'de diferen tes grados de libertad personal. ••
••
originario procedió al parecer, no del miedo y del Se afirma que el cobre fue el primer lujo que se
temor del hombre a la divinidad, sino de la forzada convirtió en necesidad. Por consiguiente, la evolución
sumisión a un conquistador humano y de la natural de la civilización durante el tercer milenio a.C. trae
ambición por el poder. Con todo, la diferencia es más consigo un lento incremento en el uso del cobre y del
aparente que real. El jefe del clan del Halcón, que bronce, aleación este último de cobre y estaño. Des­
unificó por primera vez el valle del Nilo, se convirtió pués del descubrimiento del arado tirado por bueyes
en dios, en el origen de la fertilidad, don del río, y y de la irrigac1<m de los campos entre los producto­
como tal, habilitado para recibir tributos de los habi­ res de alimentos del Neolítico, así como de la nave
tantes de sus orillas. Al no existir un templo que sir­ de remos. el más importante sistema de ahorrar fuer­
viese- de núcleo, las ciudades crecieron en un princi­ za de trabajo inventado por el hombre civilizado fue,
pio más lenta;nente, aunque el papel de los funciona­
Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 17
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Fig, 2. Los imperios antiguos y la Grecia clásica. con ¡la ubicación de los lugares mencionados en el texto.
18 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 19

probablemente, el carro de ruedas y la vela (p. 277).1 que habían ttrigldo las primeras pirámides dio paso
~ En cuanto a la maestría artística del artesano ocupa­ a una época feudal, que para nosotros se caracteriza
, 1

1J;'! do en trabajos delicados, Egipto, aun antes de su uni­ por las bellas' t1tlrnbas nobiliarias excavadas en la el
••
ficación, producía magníficas tallas de marfil, mien­ roca. Lo~ faraones del Imperio Medio condujeron
"
'j~ tras que las tumbas reales de la Ur sumeria muestran sus huesteS" f~udales Nilo arriba con el fin dé con­
quistar Nubüi. y en las proximidades de sus fronteras
que la mayoría de las técnicas empleadas a lo largo
~

•...
de la historia del trabajo artístico del metal se usa­ nacionales se. ap{'opiaron de nuevos territorios por
medio de vastos trabajos de irrigación, aprovechan­
i ban ya hacia el 2500 a.C. Respecto a la construcción,
también los sum~rios, ya 'por aquel entonces, habían do las aguas del lago Qarun, en El Fayún. Hacia
el 1700 a.e. eJ. reino cayó bajo el dominio de los hic­
ti
.-!
erigido templos de ladrillo de medidas muy poco in­
feriores a las de los famosos ziggurats, cuyas ruinas
sobreviven a partir del período siguiente. De todos
sos o reyes pastores, jinetes nómadas provenientes
del Asia occidental; con su expulsión, hacia el año
1580 a.C., se inició el Imperio Nuevo.
••
••
modos, las primeras dinastías de Egipto, como quie­
ra que contaban con piedra para trabajar, dejaron
un monumento que no necesita la ayuda del arqueó­
logo para interpretar su esplendor: han pasado cer­
ca de cincuenta siglos desde que se erigió la Gran t t­
Pirámide de Gizeh sobre el cuerpo momificado de
Keops, y sin embargo sigue siendo la tumba más im­
presionante del mundo. Tanto en Mesopotamia como ••
en Egiptl!!1, el tercer milenio, que había comenzado
con tan B'¡;ill€lntes perspectivas para la humanidad,
finalizó en un desastre político y en un estancamien­ ••
~ •
to t~~nológicQ. El primero de los grandes jefes semi­
tas, Sargón ef Grande de Akkad (fig. 3), trajo consigo
al primero de una serie de pueblos conquistadores
••
.'
(acadiQs, amoritas, kasitas) desde el hinterland del
delta del Tigris y del Eufrates. Todos ellos constru­ '"
yeron su civilización sobre bases sumerias, si bien
Hammurabi, el gran legislador y administrador ame­
rita, hizo de la ciudad de Babilonia la más importan­
te de toda la región. Un cilindro de piedra, de dos
metros y medio de altura y de apretada escritura,
conserva su código legislativo, y sus cartas nos pre­
Fig. 3. Cabeza de bronce (ie._
Sargón.
..
~.

sentan aí propio hombre. Pero los invasores hititas,


provenientes del noroeste, y los kasitas, del nordes­ Este Imperio, que controlaba numerosas naciones,
te, derrocaron a sus sucesores, tras lo cual Babilonia, se extendía desde la cuarta catarata del Nilo hasta el
bajo dominio kasita. volvió a caer durante muchos Eufrates. Fue también un imperio en el sentido de
siglos .en I~ barbarie. Mientras tanto, en Egipto, la que dependía del poderío militar, del poderío de los
autocracia altamente centralizada de los faraones carros de guerra, que $e afirmó, con fortuna desigual,
20 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 21

contra enemigos tan poderosos como los hititas. Para los productos de su tecnología superior por materias
nosotros, con todo, su interés radica principalmente primas astimularon la imitación. Además, tanto en
en sus triunfos estéticos. Entre los templos de Tebas, la al'ltigiledad como en los tiempos modernos las ne­
que se había conv~rtido ya en la capital de Egipto, cesidade~' comerciales estimularon también con fre­

) se halla, por ejemplo, el Gran Vestíbulo de Kárnak, cuencia las apsias de conquista, las cuales, asimismo,
única nave de 100 X 52 metros, tan amplia como la dejaron su sello en la vida de los pueblos vecinos
- ) catedral de Notre Dame, que sigue siendo aún hoy aun mnd).o después de que la marea conquistadora
el mayor recinto con columnas del mundo. Junto a hubiera retrocedido. La agresión provocó la contra­
2:') agresión:, a1~nos invasores bárbaros fueron absorbi­
ella, la tumba de Tuulnkhamón marca el nivel de los
-' ) logros conseguidos en las bellas artes en la Edad del dos, en ocasiones, por las sociedades de ambos impe­
Bronce, y no sólo en el trabajo del oro y de la plata, rios (pp. 18 'y 313); otros chocaron con ellos, apren­
.;;.: ) en el de los metales semipreciosos y en el del marfil, dieron de ellos y conservaron su independencia.,
,) sino en el de los maravillosos muebles torneados que Entre,' estos últimos, los más importantes para
allí se han encontrado, los cuales no tienen rival en nuestro estudio son los hititas de Asia Menor, el pri­
) la técnica europea hasta el Renacimiento. Al mismo mero de los pueblos indoeuropeos que salió a la luz
tiempo, un nuevo estilo realista del retrato nos mues­ de la historia. Oponiendo armas de hierro a las de
) bronce, arrebataron provincias enteras a ambos im­
tra al faraón, no solamente como gobernante divini­
) zado, sino como hombre y amante cuya suerte es tan perios, y durante varios siglos, hacia mediados del
frágil como la nuestra. Así podemos participar por segundo milenio, erigieron el tercero de los grandes
) Estados civilizados, que se extendía por el sur hasta
un instante del pathos de una civilización que había
) alcanzadó tal perfección ya antes del nacimiento de Palestina y por el este hasta el Eufrates. Su centro

,
)
Mo~és y, que, si bien sus treinta dinastías se prolon­
garoit. ha,sta la época de Alejandro Magno, tuvo su
apogeo' hace más de 3.000 años.
fue Bogazkoy, en las montañas de Anatolia, que en
sus mejores tiempos fue una ciudad mayor, con mu­
cho, que Babilonia, y que fue construida allí donde

, Al .ser el progreso la excepción, y no la regla, en la madera y la piedra eran abundantes. Como dispo­
) las comunidades humanas, no tiene tanta importan­ nían de considerable aprovisionamiento de plata, que
cia que especulemos sobre las razones de su deten­ desde hacía largo tiempo había sustituido al grano

, ción entre los antiguos egipcios, como que observe­ como medio de cambio, es ,evidente que los hititas
J mos de qué modo los avances tecnológicos llevados'~ acuñaron las primeras monedas, y difundieron esta
técnica hacia el oeste. Así, la Civilización llegó hasta
a cabo en el Oriente Próximo fueron difundiénAose '
por grados, cada vez más ampliamente, hasta pene· las proximidades de Europa por tierra, aunque,
como veremos, su difusión en ese continente estaba
~ trar en Europa. Ni Mesopotamia ni Egipte--·poseían
destinada a hacerse básicamente por mar.
unoS recursos suficientes que les hubiese permitido
j desarrollar sus civilizaciones sobre la base de la au­ Pero sería conveniente continuar -con la historia
de los imperios orientales, al menos hasta el primer
- ') tarquía. Nunca se habían autolimitado en lo que res­
revés sufrido a manos de Occidente. Hacia el 1200 a.C.
pecta a la madera, a los metales o incluso al marfil:
- :j en el segundo milenio a.C. el desarrollo de barcos la caída del reino hitita coincidió aproximadamente
más grandes y de un transporte terrestre organizado con el surgimiento del poderío asirio -yen parte fue
alentó un ulterior esfuerzo para satisfacer sus nece­ consecuencia de éste-. Durante un cierto tiempo su
sidades por medio de importaciones. Al intercambiar eclosión fue contrarrestada, pero finalmente los asi­

!:
I~
¡•
li
22 Desde la antigüedad hasta 1750

rios se apoderaron de Babilonia, arrasaron a las diez


tribus de Israel y mantuvieron cautivas a las tribus
de Judá y Benjamín. En la época del llamado Sar­
Panorama histórico general

el de Nabucoaoposor, que condujo a los jll,díos cau­


tivos a Babilonia/ciudad adornada con los jai'dines
23
El Imperio he¿babilonio o caldeo, que le siguió, fue ..­

..:,

.,>

•.'
gón II (722-ca. 670 a.C.) -la elección de su nombre colgantes,· con el templo que inspiró la torre de Ba­
1: es significativa- se fundó en Nínive el imperio más bel y con la 'puerta de Istar, aún visible (fig. 64). Re­
!~ extenso de los que surgieron nunca en Asia occiden­
tal. Los asirios hicieron amplio uso de la piedra, tan­
cuerdo de mayor.• duración fueron, con todo, los datos
astronómicos ohttmidos de manera muy cuidadosa,
ti

to para revestimientos de mampostería en sus colo· acumulados durante muchos siglos sin utilizar el te­
I , sales edificios de ladrillo como para sus esculturas lescopio u otro tipo de cronómetro, sobre los que iba
en relieve. Las figuras de animales que crearon fasci­

1'-'
,a ,
a basarse ampliamente la astronomía griega. La de­
nan aún hoy a los occidentales, aunque fueron sus cadencia de Babilonia comienza con su conquista en
lA
.....
.~
ejércitos, provistos de armas de hierro, y sus arietes
(fig. 4) los que más impresionaron a sus contemporá­
neos. Llevaron a cabo un inmenso intercambio con
el 539 a.C. por Ciro el Grande, fundador del Imperio
persa, que había llegado hasta el rico reino de Lidia,

••

.•

en el Asia Menor occidental. El segundo de su dinas­


Oriente y Occidente, utilizando el idioma de un pue­ tía conquistó Egipto, el tercero extendió la domina­
blo, conquistado, los arameos de Siria, ,como lengua ción persa hasta el Danubio. Su poder se fortaleció
comercial.,De la India trajeron la planta del algodón con la institución de una famosa red de rutas posta­
para adornar el parque de Senaquerib; gracias a su
.:­
les y de estaciones./Los persas, que se hallaban tam­
comercio con Asia Menor llegaba la plata de Cilicia, bién en su elemento en el mar, enviaron sus barcos
empleada pbr ellos como medio de cambio. Cuando
Nínive cayé ante los medos y los caldeos en el 612 a.C.
dejó una t'ltWi~íón de imperio mundial cuyos efectos
al océano Indico, intentaron poner de nuevo en fun­
cionamiento un antiguo canal egipcio con el fin de
unir el mar Rojo al Mediterráneo y organizaron la
•..,,

.'••

perdurarían h'asta el surgimiento de Roma. gran invasión de Europa por mar descrita por He­
ródoto. El Imperio persa, que eclipsó a todos sús
predecesores tant"o por su extensión como' por su

...
poderío y por la gloria de los enormes complejos ar­
quitectónicos de Persépolis y Susa, tiio a Oriente casi
1"
-,los siglos de paz. No sufrió una nueva sacudida has­
ta,l<1 penetración de los ejércitos de Alejandro Mag­
no, el cual, cuando la misma Grecia había pasado su
cenit, gastó la fuerza de su juventud contra civiliza­
ciones que ya eran viejas cuando Grecia era aún
ti::
joven.

EL SURGIMIENTO DE GRECIA Y DE ROMA

Si nos remontamos al pasado con el fin de trazar


Fig. 4. Ariete sobre rue· la historia de los comienzos de la civilización en Eu­
das. Nínive, siglo VII a. C. ropa en el segundo milenio a.C., quizá podamos dete­
•,.
~
24
Desde la antigüedad hasta 1750

nemos para resaltar este último punto. El período


Panorama histórico general

rráneo oriental. Del oro español al estaño británicO',


del ámbar del BálticO' a las pieles rusas, tO'dO's los
2S

mejor conoCido de la historia antigua, y que por tal ploleblos bárbaros tenían algO' que ofrecer; y lo que
L) razón recorreremoS brevemente, es la historia del ellos O'btenían a cambio eran mercancías que estimu­
surgimiento de Grecia y Roma. En el campo de la laban "el' ItrIlto pasO' de las regiO'nes occidentales a la,'
J.) política Y la literatura hay, en verdad, razones obvias Edad del BrO'nce. NO' poseemos datos directos sobre I
para aceptar esta preeminencia tradicional; pero des-l
~ de el punto de vista tecnológico las glorias de Grecia
los artesanos que trabajaban el bronce, los cuales
4

quizá t tl'írieran que recorrer largas distancias en bus­


J y Roma han sido a menudo exageradas. Cuando losl ca de clientes; pero la figura de una daga esculpida
griegos y los romanos, sucesivamente, vencieron a las
tt antiguas civilizaciones del Oriente Próximo se apro­
halladá eri Stonehenge (p. 237) tiene su paralelO' más
próximo en las dagas de bronce de la Grecia micéni­

:1 piaron _y heredaron- muchas cosas, pero también ca, avanzada, en el continente, de la cultura minoica.
destruyeron mucho, y lo que crearon para sustitui!;"­ La ~aída del ImperiO' hitita en Asia Menor, el sa­
j~ lo fue pocas veces mejor, y a menudo inferior, a los queo de CnosO's, que parece haber estado sometido, a
logros técnicos de los primeros tiempos. dO'minadores griegO';; en sus últimos tiempos, el fin
Tales técnicas incluían, ya desde los tiempos más de la cultura minoico-micénica en Tirinto y en la
J.t remotos de la historia egipcia, la construcción de bar­ misma Micenas y el declive del Imperio Nuevo en
cos para la navegación de altura, que transportaban
:l¡t Egipto sO'n acontecimientO's que señalan, a finales del
alfarería Y otras mercancías a lo largo de la costa segundo milenio a.C., el inicio de la acometida cO'n­
iI siria a cambio de cedros del Líbano y de otras mu­
tra el mundO' mediterráneo de lO's invasores indo­
chas.. materiás primas que escaseaban en el valle del
::1 Nilb. De allí una breve pero importante escala los
europeos del norte. Entre ellos se hallaba el grupO'
prinCipal de los griegos, los dorios, que durante va­
~ ll~aba a la boscosa isla de Creta, donde las importa­

,
rios siglos después de su llegada a la región que iban
ci4ues 'egipcias -y quizá también las enseñanzas de
:1 los rifugiados procedentes de Egipto en la época de
a hacer famosa vivirían a un nivel cultural bastante
más bajo que el de la edad heroica descrita por HO'­
su primera unificaCÍón- permitieron por primera vez
mero. Mientras tanto, con la decadencia de Creta, los
a un ~pueblo europeo intentar un modo civilizado de
fenicios de Tiro y de Sidón, pueblos semitas, llegarO'n
':t vida. A comienzos del segundo milenio a.C. los cre- \
a ser la primera potencia marítima del Mediterráneo
:-t tenses exportaban ya vasijas y jarros a Egipto, a me- ¡ y a fundar grandes colO'nias, tales como Cartago y
nudo en barcos propios. Pero el apogeo de la ci>.lili­
Cádiz. Por la misma época. un pueblo que llamamos
~ zación minoica se sitúa entre el 1600 Y el 1400 a.C.,
etrusco se había lanzado al mar desde su patria, O'ri­
cuando Cnosos era una metrópoli de ladrillo que...al­
tt bergaba probablemente una población de ,unos 80.000
ginaria en Asia Menor, para trasplantar finalmente
su rica cultura oriental al norte de Italia. Así, cuando
~ habitantes. El palacio de Minos, famoso en la leyen-.
los griegO's comenzaron a su vez a desarrollar su ci­
da griega, fue el primer gran logro arquitectónico del
a Mediterráneo septentrional; fue a la vez un importan­
vilización y a unir el comercio a la colonización, a lo



te centro industrial Y la sede de la administración
real. Alfareros, orfebres del metal y del marfil, pinto­
res y vidrieros, todos ellos altamente especializados,
proporcionaron las bases del comercio ultramarino,
que les empujaba un país improductivo, el Mediterrá­
neO' occidental estaba ocupado ya por dos grandes
rivales. La cOñsecuencia principal-fue que, pese a la
gran importancia de Siracusa, que llegó a ser la se­
~ 1\\ gunda ciudad griega, y de otras muchas colonias grie­

•'.
11.: que se expandió en todas direcciones por el Medite-
r
.,

"

26 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 27


1\
•.,
gas en Sicilia y en el sur de Italia, la Grecia clásica ra novedad y ayudada por el hecho de que la cuna
dejó su huella más directa e inmediata en el mundo de la demoéracla tenía una población compuesta en

••.'

oriental. un cincuenta par ,ciento por esclavos, Atenas habría


Hacia el 600 a.C. los técnicos griegos habían alcan­ muerto de hambre 9:' no ser por la perdurable repu­
zado en ciertos aspectos el nivel de sus maestros tación de sl.1 alfarería, de sus bronces y de otros tra­
orientales, superándolos en cuestiones de gusto. HO-l' bajos en metal. aS;Í como de sus muebles, que permi-'
mero describe el hierro en sus poemas, pero no como tían la llegada de" los barcos cargados de grano al ¡
material par'a armamento. En los tiempos clásicos Pireo. "\ 1
10s griegos eran expertos en diversos modos de tra­
bajar los metales, y llevaron adelante su comercio
con la ayuda de la moneda acuñada -enorme estímu­
Incapaces de llegí'ir a un acuerdo en sus querellas,
los griegos iban a caer pronto bajo la férula de los
montañeses de Macedonia, en su propio hinterland, ••

••
lo para el comercio en pequeña escala-, a imitación La secuela inmediata fue la década de conquistas de
de los lidios, que habían sido vecinos de los hititas. ¡, Alejandro (333-322 a.C.), durante la cual la civilización
; Sus importaciones básicas eran grano y pescado de de los griegos sometidos se extendió por Asia con su
las colonias del mar Negro y de su hinterland; im- ' conquistador. Si bien el avance militar fue detenido
portaban también esclavos y numerosos objetos de en el Indo, el arte griego penetró en toda la India e

I
~
i~
lujo, que iban desde los tesoros de arte etruscos a
los tapices y ricas vasijas de plata de Oriente. Se ne- i
cesitó un colosal desarrollo industrial para producir
metales, tejidos, alfarería, aceite y vino, que Grecia,
y especialmente el Atica, exportaban a su vez. Se han
hallado ánfd'~s áticas del siglo v en Renania y a ori­
incluso en China, mientras que las sucesivas Alejan­
drías, fundadas en lugares tan lejanos como Kanda­
har, en Afganistán, proporcionaron el modo de vida
griego a toda una serie de nuevos puntos de apoyo.
Alejandro, en efecto, hizo que el comercio superara
•.-­

.'.'•
..

:~ las barreras nacionales: si el tesoro estatal, equiVa­


llas del Mame: si bien fue el vino griego, vendido lente hoya cuarenta millones de libras esterlinas, que

~
principalmente,en pellejos, de los cuales no quedaron aquél había capturado en Persia y puesto en circula­

.'.-'.

huellas, el que 'tuvo mayor aceptación entre los bár­ ción fue tan sólo un aliciente temporal, la difusión
baros celtas. de la lengua griegp. a través de sus vastos dominios
La derrota final de los invasores persas en el 479 resultó más duradera que la mayoría de los éxitos
ante los griegos guiados por Atenas marca la ascen­ políticos. Cuando, tras su inoportuna muerte, la he­
dencia de los griegos entre las naciones y la de Ate­ rencia fue dividida entre los tres Estados que le su­
nas entre los estados griegos. Durante dos genera­ cedieron, ninguno rechazó la tradición griega, y uno
ciones fue la cabeza de un Imperio tributario: las-" de ellos, el Egipto de los Tolomeos, entró en una
atenienses alcanzaron su época dorada, aquélla en la nueva etapa de su historia, con la mayor de las Ale­
que la estatua criselefantina de Palas Atenea, debida jandrías como capital.
a Fidias, presidía una capital embellecida como nin­ La época helenística que siguió fue de gran activi­
guna otra. Mas para la historia de la tecnología es \ dad industrial, facilitada por la existencia de rutas
quizá más importante señalar que la posición de Ate- ' comerciales que cruzaban toda Asia. Fue una época
nas, como principal centro comercial y metrópoli que se distinguió por su planificación urbana, por sus
virtual del mundo mediterráneo, sobrevivió durante buenos aprovisionamientos de aguas y por sus' siste­
mucho tiempo a su declive político. Industrializada \ mas de drenaje. Se erigieron bellos edificios de go­
hasta un punto que entonces constituía una verdade- bierno, con ventanas altas y arcos traídos de Oriente;
J
'"~
ü'
~,
.)
'

"~'.
Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 29
28

,.,

.) situó ep primera fila, a la cabeza de las tribus latinas

,
las viviendas disfrutaban de mayores comodidades y
los muebles eran a menudo lujosos. Los importantes
avances en matemáticas, astronomía y medicina fue­
ron acompañados por inventos prácticos con el fin
de. su inmediato entorno, preparándose, sin saberlo,
para el. destino que el macedonio no había sido capaz
de llevar. a término. A mediados del siglo III a.C. los
romanos h~bían sometido a las ciudades griegas del
t de ahorrar fuerza de trabajo. En la ciudad de Ale­
sur d,e Italia, cuyos barcos habían puesto los cimien­
) jandría una gran biblioteca reunía todo el saber del
mundo conocido, mientras que su enorme faro vigi­ tos dd"tomercio romano, y habían expulsado a los

,
Ijl caríaginc,cs de Sicilia. En el siglo siguierite fueron
) Ji laba por encima de una mast'_ de barcos que daba a
la ciudad el aspecto de un gran puerto moderno. Ale­ los \'e¡lcedbres en una lucha titánica por el control
jandría tenía también su museo, que ejerció las fun­ del Mediterráneo occidental al someter a Cartago,
f) ciones típicamente griegas de una universidad. Pero ciudad. tres veces mayor que Roma y que se había
no hay que exagerar el grado de helenización. Si bien desarrollado por medio del transporte comercial has­
) Alejandro había acabado con el poder militar de los ta llegar a ser el puerto más próspero del mundo co­
imperios del Oriente Próximo, la huella de sus anti­ nocido, aunque limitado, como no lo estaba la Roma
.) republicana, por el peso de la dependencia de un sis­

,,

guas civilizaciones, a lo largo de numerosas genera­


) ciones, no podía desvanecerse tan fácilmente. La re­ tema de propiedad esclavista. Cuando los romanos,
ligión no fue más que una de las grandes fuerzas en el 146 a.c., arrasaron completamente Cartago, su
autóctonas que continuaron desplazándose principal­ poder se extendía ya desde la España meridional has­
ta Macedonia y Siria; y el incendio de Corinto, en el
mente de Oriente a Occidente.

Si. 'Alejandro hubiese vivido más tiempo habría


mismo año{ IT'ostró además su habilidad para impo­
) praseguido probablemente su carrera de conquistas ner su voluntad despiadada a los belicosos domina­
)
, haftia Occidente, de tal modo que la totalidad del
muñ'dc mediterráneo, tanto oriental como occidental,
podría haber sido unificada unos tres siglos antes de
lo qué en realidad lo fue. Los tiempos estaban ma­
..dores del mundo mediterráneo oriental.
Al igual que Alejandro, que se había hecho inven­
cible gracias a su bien adiestradas falanges de infan­
tería, flanqueadas por caballería pesada, los romanos
) sobresalieron en las técnicas, militares. Tomaron de

,
duros, porque el impulso de las civilizaciones que se
) habían desarrollado Y extinguido en otras partes ha­ los griegGls del sur de Italia dos perfeccionamientos
bía penetrado ya por estas fechas, hasta lo más]e~ del principio del arco: la catapulta para lanzar fle­
chas y la balista pesada. Pero las conquistas de la

,
cóndito de la Europa bárbara, por el valle del Danu­
bio y a través de los mares interiores. En la mayo!:~a República se debieron sobre todo a las legiones, en­
) trenadas muy cuidadosamente, que marcharon hasta
de las regiones los instrumentos líticos habían sido
finalmente sustituidos por los de bronce, y':desde los el Eufrates y el mar Caspio, sometieron a los celtas
comienzos del último milenio a.c., por el trabajo del de la Galia, salvaron el Rín y cruzaron el tempestuo­
:) so canal de la Mancha hasta llegar a Gran Bretaña.
hierro, que tenía su centro en los Alpes orientales y
) había comenzado a difundirse entre las tribus ger­ Finalmente, con la absorción del Egipto de Cleopa­
mánicas y célticas. Estas últimas se hallaban en ple­ tra, la tecnología militar romana completó la unión
,) entre Oriente y Occidente.
no movimiento, y su penetración en Italia quebrantó
El período de las conquistas exteriores fue a su
- ) el poderío etrusco. Pero en vida de Alejandro Magno
vez un período de luchas internas, en las que la Re·

,,

fue el oscuro Estado de Roma, que había permaneci­


:) do largo tiempo bajo el control etrusco, el que se pública iba a perecer. Sus dirigentes políticos se
-
30 Desde la antigüedad hasta 1750
Panorama histórico general 31 ••"

••
habían enriquec1clo y corrompido por el saqueo de largo como el .que nos separa a nosotros mismos de
provincias 'que habían sido durante' largo tiempo el Pitt el Viojo 'J dé George Washington. Las sombras

.'.'.'
centro de la: civilización occidental: en este tiempo, comenzaron a ,cernirse de nuevo durante el reinado
Roma atraía el comercio del mundo y pagaba en mo­ del emperador filó~fo Marco Aurelio Antonino, pero
neda más que en mercancías. La agricultura tradicio­ la edad d~ oro no finalizó definitivamente hasta la
nal de Italia decayó en gran parte, y las pequeñas muerte de su hjjo, el emperador Cómodo, en el 192
~ después de Cristo.

.'••

granjas dieron paso a vastas propiedades, donde se


1,
creaba ganado y se cultivaban la vid y el olivo por Mientras tan~o¡¡ ,Roma había sustituido a Alejan­
~ dría como la más espléndida ciudad del mundo oc­
grupos de esclavos importados. En la misma Roma
cidental, coronada 'por la suntuosa residencia de Au­
ji las tiendas pertenecientes a romanos y las residen­
gusto en la colina del Palatino, de la que deriva
j cias de campo de los grandes estaban llenas de es­
clavos: 150.000 prisioneros fueron capturados en una nuestra palabra "palacio». Dos generaciones después,
sola campaña; y de la isla de Delos, que los romanos el gran incendio acaecido en el reinado de Nerón
[1
~

habían transformado en un depósito general, dice proporcionó la oportunidad de una reconstrucción
más general de la ciudad. Buena p~rte de ella se
••
.••

1
Estrabón que en un día se habían llegado a subastar'
construyó con hormigón revestido de ladrillo, y las

I
10.000 esclavos, a precios que oscilaban entre 20 y
60 libras esterlinas de hoy por cabeza. En el siglo de ladrillares que surgieron para cubrir esta necesidad
violencia y confusión con que termina la historia de condujeron al monopolio de la: fabricación de ladri­
la Roma repuj:>licana, las revueltas de esclavos, repri­ llos en Italia, según los modelos modernos, cuyos be­ .:.­
midas con gran dureza, atraen nuestra simpatía más neficios ayudaron a "elevar al poder a la dinastía an­
~ fácilmente .quizá que las amargas luchas por el po­ tonina. Respecto a otros materiales de construcción,
\~

:~
der entre to..~ gtupos políticos rivales. Su corolario,
de todos modEi)s, fue la victoria de un gran estadista
podemos decir que el plomo se abarató tanto (en
parte Como subproducto de las minas de plata) que ••
~
y fundador del Imperio romano, Augusto, el cual, en el trabajo de plomero alcanzó un alto grado de efi­
el 30 a.c., en uha misma campaña, acabó con su últi­
mo enemigo, Mar~o Antonio, y se apoderó de Egipto.
ciencia. Un canal artificial, planeado por Julio César,
unió la capital con Ostia, y se tenía la intención de
que llegase hasta'Puteoli, su principal puerto exte­ ••
EL IMPERIO ROMANO
rior, ya que unos cinco millones de fanegas de trigo,
un tercio aproximadamente de las necesidades anua.
les de pan para Roma, er,an de origen egipcio. ••
Así, el mundo mediterráneo pudo gozar, por pri;:-­ Políticamente, Roma e Italia se hallaban favorable­
mente situadas para mantener un comercio a escala .­

mera y única vez, de dos siglos de paz (fig. 5). Pese


a que resultó imposible conservar las antiguas regio­ mundial: no sólo todos los caminos conducían a Ro­
nes mesopotámicas más allá del Eufrates y que no ma, sino que las rutas marítimas del Mediterráneo
hubo tampoco conquistas duraderas en la Germania estaban, por primera vez en su larga historia, some­
al este del Rin, o en la moderna Rumania, al norte tidas a una sola y eficaz autoridad policiaL De este
del bajo Danubio, el hecho más importante es la se­ ,¡,¡;~'¡ modo, la alfarería de Puteoli, de Arretium y del válle

' guridad de la región interior, que formaba una uni­ del Po proporcionaba artículos de mesa para todos,
, dad económica de una amplitud jamás vista en Euro­ salvo para las provincias sudorientales del vasto Im­
ii pa posteriormente, a lo largo de todo un período tan perio, en tanto que la Italia del sur poseía una in­

l ;'ii¡.
, ~ .. ­
Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 33
32

,.,
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1

.st) Desierto

.......,) Fig. 5. El Imperio romano, con los nombrl!!!: de los lugares mencionados en el texto.
;...,)
"'- )
~,

~,
34 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 35
••
dustria de lana en gran escala. Los historiadores eco­
nómicos mantienen que el mundo mediterráneo, en
conjunto, no ha recuperado nunca la prosperidad go­
te en todas las 'Zonas alejadas de los ríos navegables

indUjeron r'ápidamente a la industria a volcarse ha­


••

cia el exterior: .porque si se hubiesen obtenido fácil­

zada a fines del primer siglo y comienzos del siglo, mente los materialtr:5 y un suministro suficiente de

cuando Domiciano y Adriano consolidaron la frontera


natural del Danubio, el Rin y el Tyne. Pero desde el
trabajo, ¿quién hubiese pensado siquiera transportar



productos de ál~a,rería a provincias lejanas? Existían

punto de vista del historiador de la tecnología, éste también muchas t~Fnicas que podían practicarse sólo

es, sobre todo, un período caracterizado por la am­ localmente, aun .cuando, como en el ca.so de los mi­

plia difusión de artesanías refinadas, porque el co­ nerales, los derech0t'i de propiedad estuvieran estric­

mercio del Imperio romano no se desarrolló según tamente reservados a la autoridad imperial central:

••
las líneas de un solo «taller» italiano a escala mun­ por ejemplo, las minas existentes en E~paña eran

dial. ' __
Si dirigimos nuestra atención al Oriente Próximo,
constatamos que uno de los factores más importan­
! más profundas ,y su explotación más ingeniosa que

cualquiera de las conocidas en la Europa posromana

tes fue el firme desarrollo de las ru tas comerciales


a través del Mediterráneo; se instalaron numerosos
en los siguientes mil años. De un modo más general,

las herramientas y los oficios de albañil, cantero y

carpintero se introdujeron para construir en las re­


••
muelles y faros, fundamentalmente en beneficio de
los barcos del gobierno que cargaban y transporta­
giones conquistadas ciudades en las que pudiera apo­

yarse el modo de vida: romano. La explotación agríco­ .-


ban mil toneladas de grano en un solo viaje entre
Egipto y Roma; Era natural, por tanto, qué se inten­
tase también htender el tráfico más hacia el este.
Se conocía 11 existencia de vientos estacionales en
el océano IndiiGo".Yhubo 'un tiempo en que una flota
la, sin embargo, fue 9'traordinaria. Roma sometió a
tributo todas las riberas del Mediterráneo: en Arge­
lia, por ejemplo, aún existen vestigios de los trabajos
romanos casi en cada municipio. En España los rie­
•.--­•
gos estaban supervisados por el Estado, y las enor­
de 120 barcos viajaba regularmente entre el mar Rojo
y la India. Sin e~lbargo, los estrechos contactos con 1 /;;,
el Oriente Próximo contribuyeron principalmente al 1)< I
mes exportaciones de vino, aceite, pescado y otros
productos españoles han dejado tras de sí, en Roma, •
.--
despertar económico' de aquella región, contra la cual ..j
Italia no pudo competir a la larga, ni aun cuando las
filas de sus artesanos se reforzaron ampliamente con I
en los lugares de descarga, un peculiar recuerdo, en
los fragmentos de algunas de las 10 millones de án­
- -foras de 50 litros de capacidad cada una que consti­
tuyen el actual monte Testaccio. Incluso Britania no
.­.­
técnicos provenientes de Oriente. ..J _.se hallaba muy lejos de convertirse en un importante'

En cambio, si observamos las zonas que anterior-.\-." granero imperial.

mente estaban menos civilizadas, al oeste y al norte I No obstante hubo siempre notables limitaciones a

del Imperio, encontraremos una serie distinta de ¡ los logros romanos. Habían construido un Imperio

acontecimientos. Fue el ejército romano quien pri-,"* en el cual el bienestar y la vida civilizada de las ciu­

mero penetró en esas regiones: éste llevó a menudo dades reposaba sobre las espaldas de la laboriosa

consigo sus propios útiles de alfarería y otros obje­ población campesina que producía los alimentos; con

tos manufacturados que formaban parte de su equ,i­ todo, no hubo una revolución de la industria que ace~

po. Siguiendo los pasos del ejército llegaron los co­ lerase la producción industrial urbana, tal como

merciantes italianos a fin" de cubrir las necesidades condiciones de paz inducían a creer. Tampoco.

militares y civiles. Pero los altos costos del transpor­ tió una edad de oro de la ciencia pura, ni los

i!.

t
\i
1\11 ••··

"',~._ ~ ", .........."""','._.ó?"-,_._'., ••• .:..,,"".... ,"",_.~~,~


Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 37

,
36

lectuales de Roma tomaron, aparentemente, un inte­ es uno de los más importantes adelantos de este pe­
rés por la tecnología comparable con el de las obras ri<,?do.i·pe.r;o las regiones afectadas, tales como la Ga­

,,
) públicas del momento: se encomendó a los libertos
y a los inmigrantes extranjeros el progreso de la in-
dustria.
Desconocemos la verdadera razón por la cual los
J
1
lía de norte y Britania, eran principalmente zonas
de clírh~ poco propicio y suelo predominantemente
pesado, a 'ras que las técnicas agrícolas practicadas
por ~os romanos tenían poco que ofrecer, excepto en
romanos desplegaron tan poca inventiva en los pro­ lo que'se refiere a la viticultura, campo en el que
blemas mecánicos. En realidad la necesidad existía, fueron herederos de los griegos.
)

,, porque el número de esclavos en cautividad no se: Tras' lá 'muerte de Cómodo y durante tres genera­
t mantenía constante, y en cualquier caso, es un pun.' ciones, el lmperio estuvo al borde del colapso; lo sal­
varon de la desintegración total dos grandes gober­
to a favor de la sociedad romana el que los libertos
fuesen en cada generación más numerosos, de modo\ nantes, Diocleciano (284-305) y Constantino el Grande,
que cuando el Imperio cesó de expandirse y no hubo el cuál alcanzó el poder absoluto en el 312 y murió

,,
I

más guelTas de conquista la fuerza de trabajo tradi- ' en el 337. El Imperio restaurado fue. sin embargo,
) una autocracia administrada burocrátícamente, cu­
cional de la industria tendió a declinar. Los hallazgos
arqueológicos muestran realmente que se hizo algún yos gobernantes vestían los trajes e imitaban los

, uso de máquinas que ahorraban fuerza de trabajo, modales de los déspotas orientales, según las pautas
tales como el molino de agua, y con el tiempo se de su rival del este, el nuevo Imperio persa de los

., introdujo una cierta concentración de la industria en reyes Sasánidas. A pesar de que Constantino hizo del
las tábr~cas imperiales de armas y ropas. Pero la tec{ cristianismo la religión oficial, ni este cambio tras­
noJogía romana no recibió un impulso revolucionariol¡ cendental, ni la división del Imperio en dos mitades,
cQlno el que hubiera podido salvar a un Imperio enl que había sido experimentada anteriormente por Dio­
) cleciano y consagrada en el 395, pudieron restaurar
deatdenéia. el espíritu que se había perdido.
) Con respec!o a la agricultura, el interés se centra

,,
) en aquellas provincias exteriores por las que el Im­
perio había comenzado a extenderse en tiempos de
Julio César. Las regiones mediterráneas tenían desde
Son aún inciertas las razones por las cuales el Im­
perio de Occidente declinó y cayó. En el aspecto tec­
nológico, si nos resulta inadecuada la teoría del em­

, hacía mucho tiempo sus propios problemas, tales pobrecimiento del suelo, existe una causa de declive
como las lluvias estacionales y la liviandad de~lós confirmada, y es la producción de metales, aunque
suelos; con frecuencia estaban escasamente abona­ es dificil decir si esto fue la causa o el efecto. Al con­
das, pues las ovejas se enviaban a pastar a los mon­ tar con menor cantidad de oro para la importación,
') tes; y había una escasez general de tierra para el Roma perdió, por ejemplo, los incentivos de su co­
ganado. Se ha sugerido que el agotamiento de la tie-I mercio con Oriente. También se ha sugerido que la
'1 rra fue una de las c.ausas de la consiguiente Caída\ imposibilidad de hacer frente a los problemas sani­
) del Imperio. aunque al comparar los precios del gra­ tarios ocasionados por la vida en las grandes ciuda­
no durante la República y el Bajo Imperio no se ob­ des explica el descenso de la población en Grecia y
) servan diferencias apreciables. En cualquier caso, la en Italia durante este período; el abandono de los
economía romana tenía mucho que ganar si consa­ trabajos de saneamiento, particularmente en la región
) de Roma, pudo muy bien haber contribuido a un gra­

,.,
)
graba un amplio espacio a los cultivos, y el estímulo
dado al laboreo, fuera de las tierras mediterráneas, ve incremento de la malaria. En un sentido más ge-
3g Desde la antigüedad hasta 1750

neral, podría parecer que el intento de concentrar la


industria, mencionado con anterioridad, hizo poco
por contener el empobrecimiento de la vida urbana,
lo cual, unido al excesivo peso de los impuestos im­
Panorama histórico general
,
de vida romano, ,aun cuando se tratase sólo de la
39

conservación de ún' a,cueducto en reparación, o del


estilo en la construcción de una basílica (fig. 6). De
este modo ef mu~do occidental no perdió nunca \
1
.'••

periales, desalentó fatalmente a las clases medias. En


completamente las tradiciones tecnológicas que (
sus tratos con los bárbaros, los romanos parecen ha­
ber perdido las confianza en su misión civilizadora, Roma había recib~d0\ del Oriente Próximo. Existía e--­
mucho antes de que los mismos bárbaros perdieran un irritante recuerdo de las comodidades y lujos
su temor ante la grandeza romana. En realidad, el desaparecidos, de los utiles conocimientos de la agri-

.-••

Imperio, observado desde provincias tales como las


Galias o Britania, que en el siglo IV gozaban de una
prosperidad excepcional, iba a tardar aún mucho en
morir. La misma Roma fue saqueada dos veces por
los bárbaros; Atila, rey de los hunos, permaneció un
tiempo en suelo italiano; y habían brotado reinos
bárbaros desde el norte de Africa hasta Britania, ya
antes de que el hérulo Odoacro interviniera en el
476 para deponer, en Occidente, al último y fugitivo
emperador romano.

Fig. 6, Construcción de una
¿ Qué fue lo que' transmitió este Imperio romano, iglesia, según un salterio del si­
ya en agonía, a iUS herederos? La respuesta es: más glo IX.
de lo que se podf1.! esperar. Todos los pueblos bárba­
ros, exceptuando qtiizá a los hunos, habían ¡:.erma­
necido durante largq tiempo en contacto con el Im­
perio gracias al cOlñercio; los hallazgos de monedas
romanas en lugares tan. alejados como el norte de
Escandinaviay la Rusia central son testigos silen­
ciosos de ello. Además, los bárbaros habían penetra­ ..
",

do en el Imperio a lo largo de los siglos, buscando


fortuna como soldados mercenarios y como colonos.
Asimismo hay que tener en cuenta la influencia de
la Iglesia cristiana estatal, de sus obispos y monas­
terios. A despecho de las enseñanzas de San Agustín
en De civitate Dei, los clérigos apreciaban el recuer­
do de las glorias materiales de la Roma terrena.
Cuando lo que habían sido ciudades romanas se
convirtieron en centros de administración episcopal1
entre los pueblos bárbaros convertidos, el obispo con­
servó, como era, natural, todo lo que pudo del modo
,, 40 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 41

rápida difusión del poderío musulmán desde el Indo,

,,
cultura mediterránea, e incluso, mientras las calzadas

r
romanas comenzaban a decaer lentamente, ¡de la al este, ~st~ España, en el oeste, como parte de un
utilización constante de unas técnicas refinadas en único y amplio movimiento, que duró hasta que
el trabajo de los metales, para adornos Y armas. Carlos Martel repelió el avance musulmán sobre

, No obstante, desde distintos puntos de vista, y en


especial desde la tecnología, el acontecimiento clave .
de estos siglos no fue la destrucción de Roma en'. ­
Francia (732),'-y preparó el camino a su nieto Cario­
magn'O,8 ue iba a resucitar brevemente el Imperio
cristiano dcddental. Si, de todos modos, nos detene­
)
, Occidente, sino la transmisión de las ideas romanas
a Oriente. En los cuatro años transcurridos entre el
326 y el 330, Constantino el Grande construyó su
mos en el ·día en que Carlomagno fue coronado
«Emperador: Me los romanos», el día de Navidad del
año 800, es pasible ya discernir diversos factores que
)
,, nueva capital de Constantinopla. Según la memora­
ble frase de Gibbon, «la ciudad oriental surgió como
una exhalación» ... y cambió el curso de la historia.
AqUÍ, en un contexto griego, la mitad oriental del
hacen entrever, para Europa occidental, un futuro
menos oséuro que los cuatro siglos anteriores.
La corónación de Carlomagno atestigua la crecien­
te preponderancia de la Iglesia cristiana tanto en
lo secular como en lo espiritual. Desde el 529, los
)
,, Imperio prosiguió su existencia independiente du­
rante el doble de tiempo que ese Imperio al que
consideramos con inexactitud como el único Imperio
occidental, el oriental comprendía sólo dos provin­
monjes de la orden benedictina habían impulsado el
desarrollo del laboreo agrícola y rescatado tierras
desiertas en numerosas zonas de Occidente. En tiem­
pos de Carlomagno se fundaron grandes abadías en
cias ec..onómicamente importantes: Asia Menor y la Galia septentrional y en Alemania. Como la vida
) Egipto. PBr otro lado, mientras el intercambio co­ urbana se hallaba todavía a un bajo nivel, fueron

,
meraial se debilitaba, entró en circulación el aureus las encargadas de la importante tarea de preservar
') de oÍ1;L de' Constantino, el cual habría de mantenerse la artesanía especializada y la organización comer­
durante<setecientos años. En una época en que nu­ cial, sin las cuales los monjes no hubieran podido
merosasciudades de Occidente se convertían en rui­ existir, ni mucho menos prosperar, al necesitar mu­
) nas desiertas, Constantinopla se jactaba de contar chas cosas que no podían producir por ellos mismos.
con una poplación de un millón de habitantes. Estaban directamente interesados en las técnicas
)
agrícolas, y parece probable que fueran los monjes
) de los grandes monasterios los primeros terrate­

,
)

')
LA ALTA EDAD MEDIA

Un foro romano en ruinas y una calzada'"romana


en desuso son, quizá, buenos símbolos de la vida
,r.
nientes que adoptaron la mejora fundamental de la
.agricultura en la Edad Media: la sustitución de la
rotación bienal de los cultivos según el sistema ro­
mano por la rotación trienal. A este uso más inten­
que prevaleció en Europa occidental al término de sivo del terreno cultivable se fue añadiendo, para­
) las grandes migraciones. Quedan pocos testimonios lelamente, un aumento de su superficie, a medida
del período de los asentamientos, que, en cierto sen­ que los bosques iban cayendo bajo el hacha. Aquí
) tido, se completaron' con la llegada al norte de Italia ,también la Iglesia desempeñó un importante papel, al
) de los longobardos en el 568. Pero el nacimiento del luchar contra la esclavitud de los cristianos, aunque

, Islam en Arabia en el 662 se produjo tar. inmediata­ ,.no siempre con la misma resolución: en los feudos
.) mente que quizá sea más oportuno considerar la :medieva1es la institución de la servidumbre no pudo


42
Desde la antigüedad hasta 1750

evitar, en general, que aquel que conseguía un nuevo


terreno se aprovechase de su suerte. En mayor es­
Panorama histórico general

difundió más gradualmente y de manera menos ma­


nifiesta, pero' no .menos profunda, que la que la
Europa oC'cidc:!nta~ ejerció a su vez sobre el conti­
43

.'
••
cala, la colonización por los germanos de la Marca
Oriental (Austria) de Carlomagno fue asimismo un
progreso significativo.
Con todo, aún faltaba el estímulo para un comer­
nente americaao. Es todavía un misterio saber, por
ejemplo, hasta qu.,-punto llegó a través de los pue­
blos de las. estepas y por qué rutas. La abierta fron­
tera asiática' pmporcionó sin duda un medio de


••
cio a gran escala, y cuando Carlomagno murió las

••
relacionarse con)a civilización china, tecnológica­

rutas fluviales y marítimas se transformaron en las


mente muy fecunda: parece probable que la collera,

grandes arterias de penetración de las sangrientas


el pretal, la ballesta, el estribo, e incluso la carreti­

incursiones Y conquistas de los vikingos. Buena parte

••
lla, hicieron una discreta entrada en Europa occiden­
de los objetos de valor de la Europa occidental, que tal por esta ruta. De todos modos, podemos describir
podrían haber sido objetos de comercio, fueron a con más seguridad nuestras deudas tanto con el
adornar las casas de los bárbaros a lo largo de los mundo bizantino como con el islámico.

fiordos de Noruega y de otros lugares, mientras que

más al este las regiones fronterizas del Imperio ca­


rolingio eran asoladas por los magiares, que llegaron
Constantinopla, que era la terminal de una antigua
ruta de la seda que partía de China, era el centro
natural de difusión de las técnicas del Oriente Leja~ .
••
a ellas a través del sur de Rusia, hasta establecerse
definitivamente en las llanuras de Hungría, y que
fueron rechazados del corazón de Europa con gran
no, incluso de las más celosamente guardadas, como
las relacionadas con la cría del gusano de seda,
cuyos huevos se intredujeron de contrabando, con ."•
dificultad. Los siglos x Y XI, asimismo, vieron cómo
los pueblos de. sangre noruega, danesa y sueca se es­
tablecían sólidamente en sus nuevos hogares, desde
Limerick h~ta Kiev, y desde Islandia hasta Sicilia,
éxito, durante el reinado de Justiniano L Constanti­
nopla sirvió asimismo de intermediaria a los cono­
cimientos del Oriente Medio tanto en tiempos de la
Persia sasánida (p. 37) como durante la expansión

••

donde se co~irJieron en fervientes cristianos, como del Islam, y hasta la caída final del Imperio de

••
I
aquellos vasallos de Guillermo el Conquistador que Oriente en 1453. Por último, sin que sea por ello me­
\ erigieron los grandes monasterios normandos en nos importante, el atnplio muestrario de artes y téc­
Durham y San •Albano. Cuando se hubo convertido
ya Europa en lo que conácemos como la Cristiandad
los tiempos estl,lvieron maduros para las Cruzadas.
El atractivo de los movimientos de cruzada ha
nicas que Roma había heredado del Oriente Próximo
_ se replegó de nuevo hacia Oriente, y sobrevivió duo
rante los siglos oscuros al abrigo' de la nueva Roma

....del Bósforo.
tendido a ocultar con frecuencia su verdadera natu­
raleza, pues no han sido otra cosa que el moment()..,-,~
más dramático de una prolongada y continua inte- . ~
rrelación entre el Oriente y Occidente. Tras la caída
La influencia bizantina sobre Occidente presentó
diversos aspectos. En las regiones del sur de la pim­
ínsula itálica, bajo el control directo de los bizan­
tinos, establecidos por los ejércitos de Justiniano en

de Roma la revitalización de la civilización material el 536, duró cinco siglos. Aproximadamente en la


había dependido en Occidente principalmente de los misma época Constantinopla era el gran centro mer­
i
bizantinos y de otras sociedades tecnológicamente cantil del Mediterráneo, controlando una red de ru­
1,:
más avanzadas, situadas más hacia Oriente; su in­ tas romanas, del mar Negro y de Levante. Además,

t.
fluencia sobre los pequeños y belicosos Estados que al ser con gran diferencia la más importante ciudad

l
surgieron en Europa de las invasiones bárbaras se
'\¡\
H
l
;;:)
Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 45

,,

44
" nómicamente que la suya. Occidente consiguió asi­
del mundo cristiano, fue su centro de atracción na­ mismo el tan ansiado suministro de oro, extraído,
tural. Del Imperio de Oriente los pueblos de Oc­

sobre {odJ, en los dominios de la Media Luna: el


cidente rt'cibían mosaicos, sedas, marfil, cristal Y dinar islámico, como el aureus bizantino, se usó en
orfebrería egipcia y siria, superiores a todo lo que

,
ellos hubiesen podido imaginar. Incluso sus flaque­
zas contribuyeron a expandir la influencia de Bizan­
cio hacia Occidente, cuando los artesanos emigraban
la Europa occidental como moneda fuerte, y más
tarde se hallarán depósitos de monedas en lugares
tan remotos. como Suecia. No obstante, a la larga,
)
, a causa de un cisma religioso o de una guerra per­
dida, o cuando, como veremos, los Estados del norte
de Italia hallaban en las Cruzadas su oportunidad
la civilización,.,islámica, como veremos, iba a ofrecer,
más que a .réaibir, y la balanza monetaria volvió a
inclinarse haci~ el este, como bajo el primer Imperio

,
romano.
) para saquear las riquezas del Oriente. La civilización islámica aunó tres ventajas. Se
Con respecto al Imperio bizantino, el poderío islá­
hallaba en contacto directo con el Oriente Lejano,
mico representó una fuerza destructiva. Siete siglos
de donde venían materiales como el acero de alta
transcurrieron entre el primer asedio de Constanti­
) nopla por los infieles y el triunfo de éstos en 1453, Y
calidad, la seda, el papel y la porcelana, y técnicas
valiosas, como el sistema indio de numeración, al
) durante ellos la supervivencia se debió en parte a que aún llamamos arábigo. Fue asimismo heredera
las ventajas tecnológicas: soberbias fortificaciones indirecta de Grecia, al haber invadido Siria, Egipto
) para una capital situada estratégicamente, ejércitos y otras regiones del Oriente Próximo, donde, por
) magníficamente equipados, con ingenieros, e incluso ejemplo, las ob¡as de Aristóteles eran aún capaces
ambul.áncias, Y el terror inspirado por el misterioso
) de estimular la investigación. En tercer lugar, la re­
«fueiD griego» (p. 388), hasta que los musulmanes ligión islámica, a diferencia del catolicismo medieval,
} aprel\dieron a lanzar el fuego de los cristianos. Sin no hizo nada por sofocar el espíritu de investigación

~
embargQ', respecto a Occidente, la influencia del Is­ científica: de ahí provienen sus notables hallazgos
) lam ha de ser considerada fundamentalmente como en química, que fueron transmitidos a Occidente
construétiva. Si bien hasta los siglos IX Y X -cuando I1
) Bagdad y Bujara surgen en Oriente, y Córdoba y Se­
bajo el nombre de alquimia. Desde Basara a Córdoba il
surgieron grandes universidades siglos antes de que !I.,
) villa en OcCldente- la civilización islámica no alcan­ .apareciera el' primer studium generale en la Cris­
zó su punto álgido ni marcó su impronta en Occiden­ tiandad: hacia el año 1000, Córdoba poseía una bi­
) te, ya desde mucho antes la enorme extensión óe :1
blioteca catalogada de 600.000 volúmenes. La artesa­
,) los territorios dominados por los musulmanes había .. nía del mundo árabe estaba a la par con su saber:
favorecido de modo natural un aumento del comer: por ejemplo, cuando los normandos construyeron la
1 cio. Importaban de buena gana esclavos (gert'letalmen­ gran catedral de Durham sobre los restos de San
J
) te, eslavós, cuya captura y compra al otro lado del Cutberto, el más alto honor que pudieron rendir al
Elba no eran consideradas pecado para un cristiano), . santo fue inhumar sus huesos en una pieza de seda
') metales y maderas de Europa occidental. Los eu­ procedente de Mesopotamia, adornada -si bien, fe­
) ropeos occidentales recibían a cambio mercancías lizmente, los devotos del santo lo ignoraban- con
de superior calidad, elaboradas con materiales ca­ un texto sagrado del Corán.
) nacidos, tales como el vidrio y el cuero, Y con ma­ La geografía, la tradición y los éxitos militares se

.,,

)
teriales completamente nuevos, suministrados por
una sociedad que estaba mucho más avanzada eco-
combinaron para dar a Italia el papel de intenne­
46 Desde la antigüedad hasta 1750
Panorama histórico general
-i
••
47
••
••
••
••

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. -

Fig. 7. Rutas comerciales ., 'o los nombres citados en el texto.


a=

L..-..........-,~ ... ,="~_.- -_.~",,,,~~...-.,.,..._ •. - _ " ' ­


Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 49
48
diaria entre Oriente y Occidente (fig. 7). Amalfi era occidental. que las impulsó. Por un lado, dieron lugar
casi una avanzada de Constantinopla; Génova y otras a una, cor,rie.l;lte de botines de guerra, nuevas ideas
ciudades, tanto del norte como del sur, conservaban y contactos comerciales con Oriente: las palabras
parte de su actividad económica desde los tiempos damasco, 'damasquinado y muselina nos recuerdan
clásicos; en el siglo VI se les unió Venecia, nueva la preponderahcia industrial de Damasco y Mosul.
ciudad, admirablemente situada para ser centro de Pero Ínu,cho después de que los cruzados franceses,
redistribución entre la costa del Mediterráneo orien­ ingleses y'álemanes reposaran en sus tumbas, la vida
tal y el hinterland de la Europa central y septentrio­ económica siguió sometida a la influencia del pode­
nal. En la Alta Edad Media, Italia se puso a la cabe­ río comercial 'que habían erigido Venecia, Génova y
za de los países occidentales en la agricultura, en la otras ciudade15 italianas en este tiempo, en su con­
industria textil y en otras muchas artes de la vida dición de <).dministradoras de los negocios de las Cru­
urbana. Tras la caída de Roma, los orientales (cono­ zadas. En 1204, incluso, convirtieron a la propia Cru­
cidos todos ellos como «sirios») habían seguido man­ zada en un negocio, al disponer los venecianos que
teniendo un fragmentario comercio entre Oriente y el destronamiento del emperador oriental fuera el
Occidente, tal como éste había sobrevivido, pero Jos principal objetivo de la cuarta Cruzada, con la con­
italianos los sustituyeron en la lenta pero progresiva siguiente anexión de nuevos territorios, botines y
distribución en Europa occidental de los productos privilegios comerciales en todo el Imperio. No an­
de superior calidad de Oriente. Cuantitativamente, duvieron menos listos 'para obtener un beneficio de
sin lugar a dudas, el principal comercio de Europa los cambios que se estaban produciendo en el norte,
occideqml ~ra el de alimentos -grano, pescado, vino menos espectaculares, pero más duraderos que las
y productos lácteos-, sin los cuales la población de Cruzadas.
;Jumel!osas, regiones hubiesen arrastrado una existen­ Mientras las tierras arables del norte de Europa
;:ia mIl!erable, peto por medio de los italianos fue se iban extendiendo penosamente, generación tras
posible acceder a mercancías de alta calidad. Cuando generación, a costa de ganar terreno duramente a
aparecien¡m las ferias comerciales, como la de Saínt bosques o pantanos, los cristianos descubrieron que
Denis, en París, que existía ya hacia el 629, o la de no había que ir a buscar paganos a Palestina, pues
Troyes, en el 'Condado de Champaña, de donde partía los había más próximos a sus propias fronteras. en

, una ruta terrestre que atravesaba la Francia orientaL -, tierras que podrían rendir un rápido fruto una vez
) hasta Génova y Florencia, eran principalmente los aradas.. Hacia el siglo XII, los monjes cistercienses,
comerciantes italianos los que llegaban hasta alW"á_. que habían erigido sus casas -328 en cuarenta
comprar las materias primas o semielabora<!ca~ del' años- «en el yermo», aparentemente no tenían nin­
) norte. Tales ferias, de importancia comercial excep­ guna dificultad en reclutar conversos que les ayuda­

,
~
cional en una economía generalmente primitiva, fue­
ron multiplicándose en la época en que Europa, que
se recuperaba de las invasiones nórdicas, se disponía
ran en la conquista de bosques y pantanos. El secular
movimiento germano fue seguido también por los
holandeses, quienes, a pesar de los numerosos es­
fuerzos para desecar las tierras costeras inundadas,
»
a unir sus fuerzas para las Cruzadas.
Lo que hemos dicho quizá permita ver desde una fueron expulsados en masa, y, por consiguiente, se
diseminaron a lo largo de las costas pantanosas del
~ perspectiva más adecuada los efectos que tuvieron

, las cuatro principales cruzadas, entre 1097 y 1204, so­ sur del Báltico. De esta forma comenzó la gran pug­
) bre el desarrollo material de la sociedad europea :la de los teutones contra los eslavos, en la cual las

L L
)1
•.­
50 Desde la antigüedad hasta 1750

armas defendían los intereses de la religión, y las


migraciones preparaban la vía al come;rcio. Tal vez
Panorama histórico general 51

dades del norte' de Italia; la mitad de los habitantes


de Flandes y Btab~nte vivía en ciudades, Hacia 1300
,1
j
I .'
••

.'•.'
el arado de desfonde fue el instrumento más im­
portante que los germanos introdujeron en las tie­ la presión sobre ,la. producción de alimentos había
rras eslavas al este del Elba, donde hasta entonces causado la desapaI'tción del barbecho en muchas
el suelo había sido únicamente escarbado con el partes de Flandes y la conclusión de los trabajos del
uncus curvo; pero también introdujeron el hacha sistema de diques en Holanda, Extensas áreas, in­

.'••
pesada, las ovejas, la viña y la rueda hidráulica. Sólo cluyendo la· casi .totalidad de Francia, soportaban
en Silesia y Prusia, por no contar a Polonia, Bohemia ahora el máximo dt~\población -cerca de 38 habitan­
y Hungría, se fundaron nuevas ciudades a un ritmo tes por km2- de que era capaz la agricultura me­
dieval. Debe recordarse que el rendimiento medio
de una docena por año; los mineros y los salineros
del centeno y del trigo era entonces de sólo un quin.
siguieron las huellas de los agricultores. Hacia 1250
tuplo; el de la 'avena y cebada, de algo menos del
-mientras las tierras eslavas menos afortunadas,

••

cuádruplo; la ganadería estaba limitada todavía por


situadas más al este, quedaban sometidas a la férula
la escasez de pastos de buena calidad, y sólo en el
de los mongoles- el trigo de Brandemburgo se ex­

••.

siglo xv los progresos en el trabajo del hierro per­


portaba a Inglaterra, y el Báltico se convertía rápi­
mitieron usar un instrumento agrícola adicional tan
dame'1te en la segunda vía comercial del mundo
sencillo como la horquilla de tres puntas.
medieval.

.'
Por lo que concierne a las técnicas industriales,
existe un marcado contraste con la sociedad agraria ­
primitiva de los siglos OSCuros. Se construyeron
LA BAJA EDAD MEDIA'
lit

Se ha afir~do 'que la ,Baja Edad Media represen­


ta, prObablemente, uno de los más decisivos giros
grandes iglesias góticas (fig. 8), en las que las figuras
esculpidas parecían observar desde las alturas, o des­
tacaban entre las sombras, y la luz del sol que se •

de la historia de .la civilización de la Europa occiden­


taL Durante los 'doscientos años que precedieron al
filtraba a través de las vidrieras parecía exhalar un
brillo espiritual y físico a un tiempo. Asimismo, y por
lo que respecta a la.arquitectura secular, la maestría
.-'

estallido de la Peste, Negra en 1348 hubo una expan­


sión comercial comparable, ,por sus profundos efec­
tos, a la revolución industrial de fines del siglo XVIII.
de los albaüiles iba llenando el paisaje de castHlos
..•~ -de piedra, aunque los nobles húngaros del siglo XII
aún vivían en chozas de cañas, y los castillos de
.,­
El papel que desempeñó Inglaterra en esta.lltima
--madera no desaparecieron de Escocia hasta el xv.
revolución fue idéntico al que representaron en la
Tras los albañiles venían los constructores de moli­
primera los Estados italianos; será por ello conve­
nos. La Inglaterra del Domesday Book (1086) ya mo­
niente considerar en una breve panorámica su po­
lía el grano en unos 6.000 molinos de agua; hacia
sición dominante como característica final.
mediados del siglo XII los molinos de viento habían
Tal vez el aspecto más sorprendente del período
llegado también a Europa, y la fuerza hidráulica se
sea el crecimiento de la población, la cual se elevó
aplicaba a nuevas finalidades, en especial para bata­
rápidamente hacia su punto de saturación bajo las
nar los tejidos. Pero los avances probablemente más
condiciones existentes en toda Europa, al menos has­
importantes, al menos por lo que respecta a Europa.
ta el oeste del Elba. París era la metrópoli indiscu­
fueron los nuevos métodos de explotación de minas.
tible del norte, y rivalizaba en tamaño con las ciu­ extracción y trabajo de los metales. Las minas de
.!
'iJ¡
II
i~!:
Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 53

52
":¡, )

,
plata conocieron gran auge en Hungría, Bohemia,
Sajonia' V él Harz, mientras que comunidades de
mineros; 'libres, muy dispersas. trabajaban también

los metalés pásicos: Colonia y Dinant. por ejemplo.


"
se hicieron famosas por sus campanas y otros pro­
ductos' d~ cobre y bronce, y el valle del Mosa, por
su cuchillería, ferretería y armas.

, ) En la .Ea~d Media el comercio dominaba a la in­


dustria, y, como hemos visto, los italianos domina­
ban el comercio. Las seis ferias de Champaña, que

,,

) en el siglo XII se sucedían a lo largo del año, de ene­


ro a octubre, y luego las tres grandes ciudades texti­
les de los Países Bajos, fueron los primeros centros

a los que llegaron los comerciantes italianos. Por ello


la ruta del sur, a través de Francia, era de importan­
cia fundamental, aunque de las regiones situadas al

,
este del Rin llegaban otras corrientes comerciales a
Italia, a través de los puertos alpinos. Hacia fines
del siglo XIII, sin embargo, el condado de Champaña

,,

)
fue anexionaáo por el reino de Francia, cuya política
puso trabas al comercio, de tal modo que gran parte
de éste hubo de hacerse por mar: las grandes gale­
ras genovesas y venecianas iniCiaron una serie de
viajes anuales desde el Mediterráneo a los puertos

,,
) de los Países Bajos y de Inglaterra, donde, por su
eslora, predominaron sobre los barcos del norte.
Imitadores· suyos fueron los mercaderes de la Liga
Hanseática, que en el siglo siguiente unieron los
puertos del Báltico y la costa occidental de Escandi­
} navia con los mercados de Alemania, de los Países
,) Bajos y de Inglaterra: sus depósitos londinenses del
Steelyard no se clausuraron hasta 1597. Con todo, es
,) significativo que la Hansa no intentase penetrar ha­
cia el oeste más allá de Brujas, punto donde se de­
) tenían las galeras italianas.
) Es probable que los dos hechos menos conocidos
respecto a Italia en este período sean su control
J;. ) financiero sobre Inglaterra, que atestiguan aún los
nombres de florín y Lombard Street. y su relación
j Fíg. 8. Edífício eclesiástico en construcción. De una minia­
con China, iniciada con los viajes de la familia Polo:
tura de 1460.
~,

-'

,-.,.,--,---~--.--~. - - - - .-.-~~-_."~~"'-"""l

54 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 55

el primero es una muestra de la sociedad burguesa, riores col'1 urla disposición sobre el trabajo infantil
que apareció en Italia por primera vez, y que ha in­ en las industl"ias peligrosas v por la institución de
fluido en Europa hasta el día de hoy; el segundo una línea de carga máxima para sus envíos maríti­
nos ilustra sobre la enorme expansión de los intere­ mos. Milán y Venecia podían mantener a una pobla­
j~ ses comerciales italianos (fig. 9). Pero hubo otros ción de uno~ ;¡.{lO.OOO habitantes cada una, y Floren­
I muchos aspectos en los que los italianos se antici­ cia, Génova, y pI:pbablemente Palermo y Nápoles, de
~ paron ya al mundo moderno. La enseñanza de la me­ unos 100.000, mientras que en esa época no había
í dicina en la Universidad de Salema fue una de las
bases principales de la ciencia del Renacimiento, y
surgido ninguna gran ciudad en el norte, salvo París
(tales estimaciones se refieren al período inmediata­
& la primera de las cartas marítimas que han llegado mente anteridr a la Gran Peste). Además, no es
.J hasta nosotros proviene de Pisa. Se produjeron tam­ arriesgado deeir que el nivel de vida medio de estas
... grandes concentraciones humanas era más alto que
1:
en el norte, aún fundamentalmente agrícola. Esta
11
Italia conoció -entre otros aspectos- las vidas y
I[ . .
los escritos de Tomás de Aquino y de Dante.
Con todo, hacia mediados del siglo XIV, la Alta.
Edad Media de la Europa occidental dio paso a un

.-•Ir

período de declive./ La Gran Peste de 1348 fue una


catástrofe social sólo parangonable a las dos guerras
11¡,
mundiales de nuestros días, y éstas, como es preciso
recordar, se produjeron en una época en la que es
:~

.­.­

posible reparar las pérdidas materiales en una I1!e­


dida inconcebible para el hombre medievaL Si en
!.. fig. 9. Caravana de Oriente, tal como aparece en el Atlas
catalán de 1375.
dos años murió un tercio de la población --ésta pa­
rece ser la cifra. más próxima a la realidad-, es
fácil comprender q!le la agricultura, base de las de.­
Ir
bién grandes mejoras en la tierra: el Gran Canal de
Lombardía, por ejemplo, irrigaba cerca de 35.000
hectáreas. La confección, el teñido y el acabado de
más industrias, debió de sufrir un tremendo deterio­
ro. Hacia 1.148 la superficie cultivada había alcanzado
niveles que no se ampliaron de modo apreciable
.­.­

las telas más bastas, provenientes de la Europa sep-'o,-,'


tentrional, así como su comercialización --que ser­
vían para pagar los productos alimenticios que se
importaban con destino a una población en continuo
aumento-, se llevaban a cabo utilizando métodos
ly,odernos; ya en el siglo XVI los Fugger de Augsbur­
go fueron a Italia para llevar a cabo su aprendizaje
hasta los años de la revolución industrial, salvo en
ciertos aspectos menos importantes, como la susti­
tución, en Alemania, de buena parte de los pastos de
los grandes bosques por prados cultivados; pero el
terreno perdido por la agricultura a causa de la Pes­
te Negra tardó por 10 menos¡un siglo en recuperarse.
Este siglo, asimismo, coinciCle con la Guerra de los
.
Ij=.

tl:

financiero. Los italianos eran famosos como fabri­ Cien Años (1337·1453), en la que Inglaterra, y más
cantes de papel y como armeros, vidrieros y torce­ aún Francia, consumieron y agotaron sus recursos.
dores de seda, por avanzadas técnicas. Vent:cia se Así, los informes aduaneros ingleses de 1350-1450,
adelantó a varias de las reformas de épocas poste- que nos proporcionaron nuestros mejores compro­
fIt::.

iI
) 56 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 57
) bantes estadísticos, muestran que el aumento en la
) exportación de tejidos, producción derivada de la EL • RENACIMIENTO
t·.
guerra, no compensó el declive de las exportaciones
) inglesas de lana. Un declive similar puede observar­ La apqtura por los europeos de las rutas oceáni­

se en otras grandes industrias europeas, tales como cas al comc!l'cio y a la conquista, que se inició cuando

) la pesca, la minería y las industrias metálicas, con el portugués Bartolomé Díal: dobló el cabo de Bue­

) la excepción significativa del hierro y del armamento. na Esperanza en 1487, es solamente el último, y quizá

,
)

)
Si observamos lo que ocurría más al sur, en las
regiones medí terrálleas, hallamos que es taban en­

trando en el ocaso de su larga edad de oro. El Impe­

rio oriental no se había recuperado de los años de

el más dtamático, de una larga serie acumulativa de

cambios. :sntre éstos, la introducci'ón de la imprenta

en Europa, hacia 1450 es, con mucho, el más impor­

tante; la rápida difusión de lo que se conocía como

dominación latina que siguieron al saqueo de Cons·


«arte alemán» -hacia 1500 existía un centenar de

) tantinopla en 1204, y que dejaron a la dinastía res­


imprentas alemanas en Italia y treinta en España­

taurada de Oriente muy resentida por las brutalida· nos muestra una Europa que estaba ya madura para

) des que padeció a manos de Occidente, Al desaparecer un ulterior e inmenso desarrollo. Los logros artísti.

su poder, los venecianos, los genoveses y otros lu­ cos del Renacimiento, y aún más la tecnología y los

) charon por convertirse en sus herederos occidenta­ conocimientos de los que dependían el arquitecto, el

) les, sin preocuparse por el avance de los turcos escultor y el pintor, podían describirse por medio de
otomanos, cuya conquista de Asia Menor y gran la imprenta. El interés por las obras y las ideas de I _
) parte ,de los Balcanes prefiguró la caída final de
Constantinopla como capital cristiana mucho antes
la Antigüedq.d, en la que se inspiró personalmente el 1- ­
) Renacimiento, había ido aumentando lentamente. du­

}
de -.453. Las ciudades de la Italia meridional, como
las '~el sur de Francia. se encontraban en decadencia
rante los últimos siglos de la Edad Media. La men­
talidad de la época se hallaba preparada ya para

) desdO; liacía largo tiempo. Las de Italia septentrional


-Florencia, Milán y otras-, como las grandes ciu­
pasar de la imitación a la creación y de los estu­

dios humanistas a la investigación científica indepen­


I
)
)
dades J.t¡arítimas mercantiles -Venecia y Génova-,
todavía ma,ntuvieron su preeminencia en la industria,
el comerció y las artes. Financieramente eran muy
diente.

El enoqne y persistente impacto que t~do ello tuvo


sobre la Europa occidental, en conjunto, fue en bue­ i
I
:(

) fuertes, pero, como Gran Bretaña en el último cuar: na parte el resultado de los nuevos medios de difu­ :;

to del siglo XIX, se veían impulsadas por la inc¡,¡::cia sión de los conocimientos. Esto es importante, sobre I1I
) de sus éxitos pasados más que por nuevos progreses todo, para la historia de la tecnología, ya que los ge­ H
I~,¡

Ili
" económicos. Mientras tanto, el surgimiento-..de Bar­ nios italianos del Renacimiento se situaron por enci­ iJ
celona como competidora comercial anunció el creci­ ma del antiguo esnobismo que había menospreciado k
,) miento del poderío español. De mayor significación las artes mecánicas. Basta mencionar los nombres
) aún fueron los viajes de las nuevas carabelas portu­ de Verrocchio, escultor y anatomista, platero, inge­
guesas, que hacia 1450 habían llegado a la desembo­ niero y lapidario; de Alberti, con su interés por todo
... ) cadura del río Gambia, en dirección al océano Indico, lo referente a las ciencias aplicadas; de Miguel Angel,
y la intercepción de ese comercio terrestre prove­ defensor de Florencia con su maestría en el arte,de
-,)

,.,
niente de Oriente que había confirmado al Medite­ la fortificación, y sobre todo de Leonardo de Vinci,
) rráneo y a sus ciudades en su larga preponderancia. que investigó las verdades últimas de la mecánica, a
r
I

58 Desde la antigüedad hasta 1750


.)

1\)
"'"

Panorama histórico general


'. r
;il
,) ~j
I
l
~,
la vez que condescendía a llevar a cabo invenciones
tales como una práctica sierra para mármol, o una
industria ~etaIiírgica, progreso que dio a la Europa
central, y en particular a la Alemania meridional, un
59

••
••
máquina para fabricar maromas. Al mismo tiempo
contrapeso a los lo~!os del Renacimiento italiano en
la imprenta resaltó la necesidad de un sistema de
el sur. La explotacion más intensiva de las minas de
patentes, que fue introducido por primera vez en
plata hi~o qu~ los suministros alemanes de este ma­
Venecia en 1474. De aquí pasó a Florencia y a otros
terial casi se quintuplicas~n entre 1460 y 1530, con­
estados italianos, y fueron en su mayor parte vidrie­
ros italianos (p. 161) los que en el siglo siguiente
llevaron su práctica a otros lugares de Europa. En
virtiendo a los Fl1gger de Augsburgo en la familia
más rica del mundo occidental. De modo semejante, "
tlI
1II
i:

l.

Inglaterra la primera patente data de 1552; el abuso


~~>
os trabajos metahlrgicos descritos en estas fechas
por el alemán A.grícola (p. 205) representaban con­ •.\

.\.\
que de ella hizo la Corona mediante la emisión de
I centraciones hasta entonces desconocidas de capital
! concesiones de monopolio, a fin de recaudar dinero, y trabajo en una sola instalación industrial.
1! provocó la importante ley de 1~24, que acabó con
,I los abusos, pero dejó a la Corona en libertad para
I
conceder derechos exclusivos baj~\ patente de privile­
li
I
i:,1:1f·l
gio por no más de veintiún años al "primero y ver­
dadero inventor (o inventores) de manufacturas». De
este modo Inglaterra, y después de 1707 Escocia, co­
.>

.,

~I
ii: menzaron a cpnceder un franco estímulo legal a los t)
inventores, én tanto que otros estados, incluyendo
111::
los italianOl!i en decadencia, frecuentemente otorga­
H
r,1 ban derech(S~, exClusivos, basados en los favores prin­
cipescos, más -que en la innovación técnica. t1
¡~
La decadencia, de la que la patria del Renacimien­ .i; f)
11
I to no se ha recuperado nunca del todo,. data de las
guerras de Italia ~ntre Francia y España, que dura­ ~,~'.

Fig. 10. Colocación de

fJ
ron dos tercios de siglo. El hecho de que Carlos VIII cañones para un ase­

fJ
de Francia lanzase en 1494 la primera de eStas inva­ dio. Ramelli, 1588.

siones sucesivas de Italia con lo que se ha llamado


el primer ejército moderno, excelentemente pertre­
chado con artillería, nos recuerda que la introducciÓlr
Agrícola (Georg Bauer) naclO dos años después de
que Colón descubriera América y abriera nuevos y
amplios campos a la explotación europea, cuyos ins­
.,
f)

de explosivos en la guerra es el segundo cambio tec­ t)


trumentos no eran tan sólo los barcos que surcaban
nológico característico de este período (fig. 10). Pero
el océano y los nuevos aparejos náuticos, sino el ca­ 6j
las armas de fuego, al contrario que la imprenta,
ñón, el fusil de chispa y la hoja -perfeccionada­
tardaron cierto tiempo en alcanzar su plena eficacia:
,~; de acero occidental. En dos generaciones, los nave­
el cañón entró en combate en la batalla de Crécy,
gantes, bajo los auspicios de Portugal y España, die­
en 1346, si bien el arco no fue descartado definitiva ,1,':¡,1Ii

'"h
ron la vuelta al mundo, organizaron las ricas rutas
y oficialmente por los ingleses hasta 1595. El des­
comerciales desde el Oriente Lejano y destruyeron
arrollo de la nueva arma estaba estrechamente re­
los imperios azteca e inca. Las consecuencias inme­
lacionado con el incremento de la minería y de la diatas fueron impresionantes. Afluyeron a Europa
4IIl
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60 Desde la antigüedad hasta 1750

nuevos productos alimenticios y nuevas materias pri­

Panorama histórico general

comercio de especias a través de la ruta del cabo


61
I!I
1¡11

i!1'­
:1
J 1
i: mas, en tanto que el conocimiento de horizontes
de .Buera Fsperanza, se mostró ineficaz, y la pimien­
ta y otras mercancías orientales volvieron a entrar !J.
remotos estimulaba enormemente la vida intelectual
..) :1:¡j
...
e imaginativa. Hay que añadir el tremendo impacto
de los tesoros arrebatados en la conquista o toma­
dos más tarde de las minas peruanas y mejicanas.
en Europ,a por las costas del este del Mediterráneo,
en provecho- de Venecia y de otros puertos italianos

y fraI)ceses. Cuarenta años después Portugal y su

~ Entre 1521 y 1660 las importaciones oficiales espa­ imperio "del este fueron incluidos (hasta 1640) entre

ñolas fueron de 200 toneladas de oro y 18.000 de pla­ las posesiones de la Corona española. Respecto a

J
, ta, lo que asfixió a la producción europea, que decayó España,' iIlmediatamente después de su Siglo de Oro

J después de 1550, y a los contingentes africanos de vino un siglo de decadencia, marcado por un descen­

estos metales. Ayudada en parte por devaluaciones so de la población, disminución de industrias e in­

estabilidad financiera, mientras que los viajes de

,
de la moneda, como las practicadas por Enrique VIII
-.t y el protector Somerset en Inglaterra, la difusión Colón y MagaIlanes, y las campañas de Cortés y Pi­

Il.' de los tesoros españoles por Europa ocasionó una


zarro, ayudaron al surgimiento de otras potencias,

P revolución en los precios, que duró hasta 1650 apro­


en su mayoría herejes.

¡
t ximadamente. En el segundo cuarto del siglo XVII los
precios del trigo en la Europa central y occidental
) eran cuatro veces más elevados de lo que registraba EL SURGIMIENTO DEL MUNDO MODERNO
la media cien años antes. El enorme y persistente

--
-t
aunrento de precios causó gran daño a los indivi­
du~s, pero la tendencia de los salarios a rezagarse
España había estado en primera línea durante las
guerras de religión, que empezaron cuando el Rena­
...
~eció un amplio incentivo a la expansión industrial, cimiento contribuyó a avivar la chispa de la Reforma

,
~:i tat-'CQmo se 'conoció, por ejemplo, en la Inglaterra
luterana en la Alemania de Carlos V, y alcanzaron
't isabelina. En la misma España el atraso fue menor
su máxima ferocidad en los Países Bajos españoles,
que quedaron divididos de manera irremediable en
que en otros lugares, y la expansión, lógicamente,

más lenta; con todo, se sabe de ciudades típicamente


una Holanda ampliamente calvinista y una provincia
<,", industriales que duplicaron su población entre 1530
española católica, la futura Bélgica, con su puerto

•:-t y 1594, mientras que el puerto de Amberes, bajo.~ 49­


minio español, llegó a su cenit como mercado mun­

dial antes del estallido de las luchas religiosayde los

Países Bajos en 1566. -­


de Amberes ya en declive. Hada 1600, los holandeses
habían.~nseguido prácticamente ser independientes,
y por la misma época sus correligionarios calvinistas
de Francia, los hugonotes, consiguieron, al término
~ De todos modos, los estados de la penfnsula ibéri­ de nueve durísimas campañas militares, ser benefi­
ca no retuvieron su primacía por largo tiempo. Por­ ciarios de una tregua religiosa. La lucha comenzó a
~ tugal, con una base territorial y una población me­ perder su carácter religioso, si bien el destino de la
~ nores que las de España, cayó rápidamente de la Reforma, en Alemania, sólo se determinó en la Gue­

'.
posición que había mantenido en 1493, cuando el rra de los Treinta Años (1618·1648).
:;t Papa intentó repartir entre los dos países el mundo En el campo de la tecnología estas guerras no pro­
recién descubierto, dividiéndole en dos mitades, una dujeron importantes progresos, si bien la interven­
al este y otra al oeste. Hacia 1540 el bloqueo portu­ ción de los suecos en Alemania bajo Gustavo Adolfo,
-~ gués del mar Rojo, que aseguraba el monopolio del con artillería de campaña móvil y mejores mosque­
l' ~
• ...Jt:
62 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama hist6rico general
63
tes, nos recuerda que el poco conocido país del que
venían estos defensores del protestantismo era rico había sido comb.atid~ d~ modo tan duro y repetido,
en hierro y cobre, aunque no en muchas cosas más. parece 'haber padecido sus peores pérdidas a causa
Pero un hecho notable respecto a estas guerras y a del desvío de las rutas comerciales europeas, aun­
la dura confrontación de ideas de las que habían que logró conservar energía y recursos suficientes
surgido es que no mostraron ser incompatibles con para hacer resurgi~ al puerto de Hamburgo inme­
un crecimiento simultáneo de la población y de la diatamente después df!la Guerra de los Treinta Años.
riqueza. Después del gran retroceso de la Peste Ne­ La segunda mitad del.:siglo XVII lleva el sello de la
gra la población europea había comenzado a aumen­ monarquía de Luis XIV; \:on su palacio de Versalles
tar de nuevo hacia fines del siglo xv; hacia 1600 se Como modelo de los reyes y cortesanos de cada país,
cree que llegó a los 95 millones, y hacia 1700, a los y con su ministro Colbert, esforzándose por activar
130 millones, habiendo disminuido el ritmo de cre­ todas las industrias y comercios al servicio del Es­
tado, como ejemplo de sabiduría política. Sin embar­
cimiento a mediados de siglo. En la historia particu­
lar de cada país la evidencia del progreso económico, go, la magnificencia de los tapices gobelinos y los
conocimientos que difundieron desde Francia los hu­
que no acompaña necesariamente al aumento demo­
gráfico, es igualmente considerable. En Inglaterra, gonotes expulsados en 1685, no deben ocuItarnos los
por ejemplo, la disolución de los monasterios por logros más sólidos, aunque también a veces más
Enrique VIII, que puso la tierra rápidamente a dis­ monótonos, de las tenaces sociedades burguesas de
posición de los empresarios, y que coincidió con el Inglaterra y Holanda: ningún resultado decisivo de­
rivó de las tres guerras anglo-holandesas, pero como
comienzo de una ''fase ascendente en el aumento de
aliados, ambos países fueron capaces al fin (1713)
precios, señaló~l principio de un período de rápido
de imponer su voluntad al monarca francés. Esta fue
desarrollo en l.,minería, en la fabricación de vidrio,
la época del primer con tacto eficaz de Rusia con la

••
de jabón y de "O\:J:as "indus"trias. Las guerras civiles
tecnología más avanzada de Occidente, cuando Pedro
supusieron un fuerte freno, aunque en tiempos de la
el Grande hizo sus célebres visitas a los mercaderes
revolución de 168& la producción anual de carbón
de Amsterdam y a los constructores de buques de

••
-artículo muy significativo-- se acercaba a los tres
Deptford. y fue asimisIrui) la época en la que la tec­
millones de toneladas, 'lo que representa un aumento
nología más avanzada estaba jntentando ponerse en
de catorce veces en 140 años, En Franoia la tregua
comácto con la ciencia; y aunque la Royal Society

••
religiosa de 1598 fue seguida inmediatamente de
grandes progresos en la agricultura, las comunica­
4e Londres tuvo su paralelo en la Académie des
Scietíces francesa, fundada por COlbert, y en algunas
ciones y el comercio, asociados a los nombres de
otras instituciones europeas más antiguas, tales como
Enrique IV y de su ministro Sully. En- Holanda, una
población de menos de dos millones y medio de ha~
bitantes erigió el único nuevo Estado de la época
sobre la base de la riqueza comercial acumulada
durante su lucha por la independencia. ~ora los
la Accademia dei Lincei en Italia (1603), no existió
nadie igual a Isaac Newton, que «viajaba en solita­
rio por extraños mares del pensamiento».
Aun así, debemos tener cuidado para no caer en la

tentación de sobreestimar los comienzos del acerca.
holandeses eran los primeros en lo referente a cons­ miento entre la ciencia y la tecnología, a causa de la
trucciones navales, transportes mercantiles, organi­ enorme importancia de sus consecuencias aun en
zación de mercados de redistribución y adaptación nuestros días. El nacimiento del espíritu científico
de nuevas ideas a la industria. Incluso Alemania, que fue una característica notable del Renacimiento: los

a.H::tret" _.. ~-
64 Desde la antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general 65
hombres dejaron de aceptar a ciegas las OpInIOneS atmosférica realizado por los miembros de la Royal
de los antiguos referentes al universo y a las leyes Society y P9r sus colegas del continente- de la má­

•• que rigen el mundo natural; el dogma fue sometido


a la experiencia, y cuando no superó la prueba, fue
rechazado y se formularon nuevas teorías. Había
nacido, así, la ciencia en el sentido moderno de la
quina de v.apor de Watt, mucho más perfecta. Entre­
tanto, la eséelKl política había cambiado desde la
destrucción de las ambiciones francesas por la Gran
Alianza de ,.Gran Bretaña, Holanda y Austria, en la
~ palabra, y se hicieron rápidos progresos en matemá­ Paz de Utrecht (1713), hasta la consumación de las
~
ticas, física, química y biología. Pero las consecuen­ ambiciones, br~tánicas en la Paz de París (1763). La

•,
cias inmediatas para la tecnología permanecieron Gran Bretaña ,que había conquistado Canadá y Ben­
confinadas a unos pocos campos especializados; de gala estaba tomando la delantera rápidamente a una
modo principal, el progreso técnico dependia toda­ Holanda estancada, limitada por su escasez de ma­

,,
vía de la utilización de métodos empíricos por hom­ terias primas y de población; Austria, a cuyas manos
~ bres prácticos. En conjunto, hasta 1750 la ciencia, habían pasado los Países Bajos españoles, no fue
probablemente, obtuvo más de la tecnología que ésta nunca un serio rival comercial; y Francia era el ene­
de aquélla. Algunas de las excepciones más notables,

,
migo al que Gran Bretaña acababa de derrotar en
que consideraremos en capítulos próximos, fueron ambos hemisferios.
los instrumentos náuticos, que desempeñaron un im­ No obstante, es erróneo considerar los reinados de
portante papel en los grandes viajes de exploración, los dos primeros Jorges como la etapa en la que
en la topografía y en la cartografía; la aplicación del
t principio- del péndulo para medir el tiempo; y, en

GtaIl-Bretaña s€J ganó el derecho por adelantado a

los beneficios de un progreso técnico más rápido en


1 particular, la utilización creciente de la química.
el período siguiente. En verdad, si un contemporáneo
Aun~sí, ~l nuevo enfoque de los fenómenos natu­
hubiese hecho suya nuestra idea de una revolución
rales fue. tan sólo una manifestación de un sano es­
industrial inminente, habría tenido buenas razones
l cepticismo: los procesos técnicos que con frecuen­
para anticipar el lugar de su eclosión en cualquier
cia habían;.cambiado muy poco durante siglos, fueron
'lugar que no fuera Gran Bretaña. Francia, con una
) cuidadosamente escrutados para ver qué mejoras po­ población tres o cuatro veces mayor que la británica,
l drían introducirse. La Royal Society, fundada en 1660 seguía obteniendo grandes beneficios del algodón y
para llevar adelante la investigación de los fenóme- ~ del hierro; en la construcción de buques de guerra,
) nos naturales por medio de la observación y de la en la que tenían ambos Sumo interés, la técnica fran­
) experimentación, concentró, en sus primeros días; cesa era tan superior que un barco francés decin­
.1 buena parte de su atención en la mejora de 1.ªSo ar­
tes e industrias existentes, así como en el progreso
del conocimiento científico fundamental. Entre las
cuenta y dos cañones se estimaba igual a uno britá­
nico de setenta cañones. Rusia producía más hierro
fundido que Gran Bretaña, y esto sin hablar de Sue­
primeras actividades de la Royal Society figuró la cia, que estaba entonces a la cabeza de los países
"} fundación del Observatorio de Greenwich, en 1675, fundidores de hierro de Europa, tanto en cantidad
con el fin, estrictamente práctko, de «averiguar la
,) longitud, para una perfecta navegaciónlO.
como en calidad. Holanda seguía siendo el principal
país acreedor y una importante fuente de recursos
,,) Sólo dos generaciones separan la «máquina de" fue­ para los adelantos agrícolas británicos; de fuentes
go» de Newcomen --que, como veremos (p. 452), holandesas procedían también los progresos de las
') debe algo al menos al estudio empírico de la presión universidades escocesas, principalmente en medici­
66 Desde la_ antigüedad hasta 1750 Panorama histórico general
67
••
na y química. Las sociedades para el desarrollo in­
dustrial que habían surgido en Londres, Birmingham
fue al mismo tiem~o un incentivo importante para
el uso de sistemas qué ahorraran fuerza de trabajo. ••

y Manchester hacia mediados de siglo tenían sus ho­ Finalmente, existía gran cantidad de carbón, fácil­
mólogas en París y Hamburgo. Francia competía con mente accesible, que se.utilizaba cada vez más, tanto
Gran Bretaña en la fabricación de telas cada vez más para fines industriales como para fines domésticos, .~

.­.-­

ligeras, destinadas a complacer a los refinados com­ a medida que disminuían las reservas nacionales de
pradores de las ciudades y a remotos mercados tro­ madera; sólo en el ca~o del hierro era difícil aplicar
picales, como los del Oriente Lejano. Por lo que con­ el nuevo combustible: & una producción limitada, y
cierne a las exportaciones globales, mientras las de esta limitación estaba ){a comenzando a desaparecer.
Gran Bretaña aumentaron de ocho a quince millones Desde 1660 las mínas de Gran Bretaña habían produ­ .~~
de libras esterlinas cada año entre 1720 y 1763, du­
rante el largo período comprendido entre 1716 y 1787
el total del comercio exterior francés aumentó casi
cido cinco veces más carbón que el resto del mundo.
¿Qué país, pues, podía aspirar a competir con Gran
Bretaña en el desarrollo de una nueva forma de ener­
••
tan rápidamente como el británico.
¿ Cuáles eran los factores que señalaban ya a Gran
Bretaña, más que a cualquier otro país europeo,
gía que, a diferencia del molino de agua o incluso
del de viento, podía en todas partes e invariablemen_
te ser puesta exclusivamente a disposición del dueño ••
como el país destinado a ser la cuna de la revolución
industrial? La respuesta depende en parte de hechos
o comprador de carbón? La era del vapor dio comien­
zo poco a poco; pero durante un siglo o más sus di­
versas aplicaciones en !,as industrias, el transporte,
-­•
muy alejados de la tecnología, como' la libertad reli­
giosa que introtlujeron 16s hugonotes y otros refugia­
dos junto con S\l;~ numerosas artes, y que dio ánimos
e incluso la agricultura, sirvieron para aumentar la
preponderancia Industrial británica, sin paralelo en .-
•••
a los capitalistas puritanos. Se respiraba una actitud la antigua historia de Occidente.
de confianza, natural en un pueblo insular que había
dejado de pensar~seriamente -salvo a lo largo de
unas pocas semanas qe tensión en 1745-- en la pers­
pectiva de una invasión. En la isla había notables
estímulos para el comercio debido a su larga costa

ya sus ríos generalmente navegables: la importancia
de los segundos en lo referente al transporte terres­
tre puede juzgarse por el hecho de que no se espera­ ,-,
ba que un. ejército del continente, en estos años, pu­
diese operar a más de quince millas de distancia de
las orillas de un río. Además, la Uníon Act de 1707
había hecho de Gran Bretaña una sola unidad eco­
"" ,

.'

~"""

nómica, mucho antes que cualquier otro país de d­


quezas y recursos comparables dejara de estar divi­
dido por numerosas barreras aduaneras. Pero, aun
tras la integración de los escoceses, la exigüidad de
la población, si la comparamos con la de Francia,

~-