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2.

IDEAS ECONÓMCAS EN GRECIA, ROMA Y EN LA EDAD MEDIA

2.1 HESIODO, JENOFONTE Y ARISTOTELES

Los griegos fueron los primeros en intentar descubrir las intimidades del
funcionamiento de la economía, representados por filósofos como Hesiodo,
Jenofonte, Platón y Aristóteles, fue gracias al primero que se inicia esta gran
carrera ya que Hesiodo encontraba muy obvio que la escasez no correspondía a
la interacción de los deseos de las personas y la existencia de recursos sino que
daba por hecho que este era un maleficio desatado sobre la humanidad gracias a
la irresponsable apertura del cofre de Pandora.

Esto nos da a entender la poca conciencia que del mercado tenían estos
escritores, el cómo muchos otros de los filósofos griegos era de origen y de estilo
de vida campesino, y por tanto se interesaban por los problemas de la eficiencia
entendida esta como el rendimiento que pueda lograrse de los insumos para que
resultara la mayor cantidad de producto. Y ya que eran sociedades de
autoconsumo familiar no se interesaban por los agregados como la eficiencia de la
sociedad.

En la época micénica, la religión y la filosofía tenían una relación muy estrecha


entre sí. A partir del siglo XII 12, debido al avance de las tribus dóricas, el período
micénico se rompe. Luego de dicha ocupación se termina la monarquía y ocurre
un profundo cambio político y social. Ello repercute fuertemente en el hombre
griego, modificando su universo espiritual y sus actitudes psicológicas.

Gracias a la ruptura de la monarquía, Grecia volvió a relacionarse con Oriente,


esto sentó las bases del régimen democrático de la polis griega. Debido a cómo
estaba organizado el sistema político dentro de la polis, que surgió con la caída de
la monarquía, es que se deja de lado el mito para dar lugar al nacimiento del
pensamiento racional.
La Grecia del s.VI AC , aún subdividida en “Polis”, se ve atormentada por un
período de crisis que comprende un momento fundamental en la historia social.
Esta crisis, iniciada a fines del siglo VII AC plagada de conflictos internos de raíz
económica se extiende a planos religiosos y morales llevando a los griegos a
poner en cuestión todo su sistema de valores, constituyendo un ataque al orden
mismo del mundo. Se producen reformas en cuanto al derecho y la vida social, y
en el ámbito intelectual se buscan elaborar las nociones de una nueva ética. Se
podría decir que esta crisis llevó en definitiva al nacimiento de una reflexión moral
y política entre los griegos para encarar los problemas en su organización.

Las transformaciones económicas se deben a la reanudación y el desarrollo de


contactos con Oriente, de esta forma el Mediterráneo se convierte en eje del
comercio marítimo y en principal vía de comunicación. La expansión griega en el
Mediterráneo tiene además de objetivos económicos de intercambio y comercio, la
necesidad de tierras para suplir las exigencias del avance demográfico.
Paralelamente con el esplendor del comercio del oro que implicaba a ciertos
sectores, seducidos por el lujo y la ostentación de la riqueza por influencia de
Oriente, surgen los problemas de índole social en los que los comerciantes ricos
extienden sus empresas a expensas de las colectividades aldeanas.

En rechazo a esta situación aparecen las reformas que buscan una organización
con aspiraciones comunitarias e igualitarias, sometiendo las ambiciones y las
voluntades de poder a una regla general cuya obligación se aplique por igual a
todos.

No obstante que los pueblos que precedieron a los griegos -como los de América,
Asia y África- desarrollaron un sistema económico e hicieron aportes a la ciencia,
es poco lo que de ellos se conoce o se ha incorporado a la historia del
pensamiento económico. Los aportes de los griegos también se hubieran perdido
si no es por los Árabes que los conservaron hasta cuando fue posible que los
europeos los utilizaran para impulsar esa explosión cultural que se conoció como
el renacimiento, que no es otra cosa que el rescate del aporte de los griegos a la
filosofía y a las artes.

Los griegos de los siglos V y VI hicieron una aproximación racional a la economía


fundamentada en principios éticos y en teorías antropocéntricas (donde el hombre
es el centro del Universo). Como se podrá observar, los griegos discutieron ideas
que hoy reconocemos como muy modernas; la misma palabra economía surge de
los antiguos griegos y significaba ―hombre administrador‖, refiriéndose a los
asuntos domésticos. Por esta razón nos parecerán muy familiares el cálculo
hedonístico, el valor subjetivo, la utilidad marginal decreciente, la eficiencia, la
asignación de recursos, la especialización y división del trabajo como la fuente de
la eficiencia y productividad, la función reguladora y redistribuidora del Estado, la
discusión sobre el aporte del individualismo y las funciones del dinero. En
resumen, no obstante que economía griega era predominantemente agrícola, los
griegos se aproximaron a lo que hoy llamamos ciencia económica.

Autores importantes

Jenofonte (430 a.C. - 355 a.C.)

Jenofonte fue un filósofo, militar, político e historiador discípulo de Sócrates. Su


libro Anabasis se usa en la actualidad como un buen ejemplo de la forma de
escribir historia. Su pensamiento sobre economía lo registró precisamente en un
libro con ese nombre, oekonomicus, un tratado sobre la administración del
patrimonio, labor particularmente a cargo de mujeres. En este libro presenta una
detallada información de cómo organizar la casa, entrenar y administrar la
servidumbre, almacenar vino y alimentos. Si la economía puede definirse como la
ciencia que estudia la administración de los recursos, tal como lo hace Wicksteed,
desde la óptica de esta definición de economía Jenofonte debe ser considerado
uno de los primeros economistas.
Jenofonte centró su trabajo en el buen liderazgo y en la capacidad humana como
la principal variable para la administración. Según este autor para lograr
excedentes económicos en la familia, la ciudad o el Estado, se necesita habilidad,
orden y división del trabajo. Para Jenofonte el líder es el individuo que, motivado
por su egoísmo y su inteligencia, con su capacidad de organización se sobrepone
a las fuerzas de la naturaleza para extraer de esta lo que es necesario para
satisfacer las necesidades.

Estos preceptos fueron adoptados más adelante por la corriente hedonista y sirvió
de base a la teoría subjetiva del valor que luego se convertiría en preceptos
importantes para la economía neoclásica. Al respecto Jenofonte expuso el ejemplo
del hombre que al ver varios platos de comida en su mesa tiene una sensación de
hartazgo que lo obliga a llevar una vida moderada, la que en opinión es la mejor
forma de vivir. Resalta entonces la idea de que un objeto es un bien para el
individuo que lo necesita, es decir que tiene un valor de uso, otro concepto que
será incorporado a la economía moderna a través de Smith y de Marx

Jenofonte, como más tarde lo haría Smith, afirmó que el aumento de la cantidad y
calidad de los bienes se origina en la división técnica del trabajo y que esta
división estaba limitada por el tamaño del mercado. Fiel a su imperativo ético,
expuso que para que un intercambio sea justo debe ser voluntario.

Aristóteles (384 ac – 322 ac)

Aristóteles fue el pensador griego que más aportes hizo a la economía y el que
más se acercó a las ideas que se conciben hoy en día como ciencia económica,
para la que usó la palabra crematística.

El sujeto económico aristotélico, o el agente representativo como lo dirían los


neoclásicos, es un patriarca rural esclavista que busca la felicidad; por eso la
finalidad de la producción es el consumo y no el comercio, aunque éste es
necesario para adquirir otros bienes que satisfagan necesidades y lograr la
independencia de la casa o autarquía. Esta independencia económica asegura
que se disponga del tiempo libre para realizar ideal grecolatino de virtud
participando en los asuntos de la polis y a la vida contemplativa. Como lo diría
Amartya Sen, el objetivo es la libertad.

Al igual que Platón, percibe al individuo como parte consustancial de una


sociedad, el hombre es un animal social, es parte de la polis; pero a diferencia de
Platón defiende la propiedad privada para todas las clases, excepto para los
esclavos que no son otra cosa que un instrumento económico.

Sus ideas sobre economía las expresó dentro del contexto de la ética y creía que
esta ética debía responder a un orden natural. Para Aristóteles la moral debe
adecuarse a las leyes de la naturaleza y su aspecto central es la justicia en
términos de igualdad. Reconoce dos tipos de justicia, la distributiva que tiene que
ver con la igualdad en la distribución de la propiedad y del ingreso; y la correctiva
o conmutativa, relacionada con la equidad en los intercambios

Aristóteles considera que la distribución de partes iguales entre personas


desiguales sería injusta, de ahí que la sociedad debe recompensar a los individuos
en función de su mérito; por esta razón los más capaces intelectualmente deben
recibir más por el mayor esfuerzo dedicado a su formación. En esta tesis se puede
observar un antecedente de la teoría actual del capital humano. Los intercambios
se dan por necesidad y la justicia correctiva debe subsanar las desigualdades que
pueden ocurrir en los intercambios, sean involuntarios o no. La justicia correctiva o
equidad queda asegurada cuando se intercambian mercancías de igual valor, sea
este en dinero o en especie. Este tipo de justicia condujo a Aristóteles a pensar
sobre el dinero como unidad de medida que permite comparar el valor de las
mercancías y hacerlas intercambiables, e, incluso, guardar valor para realizar
compras futuras.
Aristóteles avanzó un poco más su teoría del valor diferenciando entre valor de
uso y valor de cambio, definida la primera como la capacidad que tienen una
mercancía de satisfacer una necesidad mediante el consumo, y la segunda como
la capacidad de ser entregada a cambio de otra mercancía. Los intercambios
dirigidos a lograr o completar la autosuficiencia constituyen la crematística natural
o necesaria y son justos (equitativo) cuando satisfacen las necesidades naturales
personales o colectivas. Los intercambios que sólo persiguen la acumulación de
dinero, una mercancía que sólo tiene valor de cambio, son reprobables por
injustos (desiguales); son actividades que no generan verdadera riqueza porque
se hace a costa de los demás y confunden los medios con los fines. La
acumulación del dinero es precisamente el tema de la crematística antinatural.

Aristóteles tiene algo más que decir sobre aquellos que persiguen el lucro
mediante un deseo insaciable de acumulación de riqueza: quienes hacen dinero
viven esclavos de su afición pues como la acumulación de dinero no tiene límite
consume el tiempo y la energía disponible, se convierte en un fin en sí mismo y
desplaza las actividades que aseguran una buena vida. Además, como el
préstamo no puede existir sin acumulación, el interés que se cobra por él resulta
injusto pues no existe razón natural para que el valor del dinero aumente pasando
de mano en mano.

Aristóteles concebía dos tipos de naturaleza, la primera de ellas era el gobierno, la


otra naturaleza era la del comercio donde se realizaba el intercambio entre dos
que lograba aumentar un bienestar mutuo, en particular cuando existen
excedentes. En este contexto, y al contrario de su maestro Platón, Aristóteles
concebía una economía mixta donde el aporte de individualismo y la propiedad
privada promovían la eficiencia, el desarrollo económico y la paz social; el
gobierno se quedaba con la tarea de redistribuir el ingreso. Esta teoría se convirtió
en eje fundamental para los estudios sobre el valor realizados en la edad media,
un período de escasa construcción de mercados
Aristóteles también expuso una división de los bienes entre los de primera
necesidad y los bienes de lujo; también hizo una clasificación de las actividades
productivas en sectores primario, secundario y terciario. Finalmente, entendió bien
la idea de las economías de escala relacionada con el tamaño de las ciudades y
se anticipó a Malthus respecto a los temores sobre el sobre-poblamiento.