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DI C I E MB RE DE 2 0 1 0 DI C I E MB RE DE 2 0 1 0
El verdadero origen de
El verdadero origen de
LANAVIDAD
LANAVIDAD
%&'()
TIRADA MEDIA: 38.451.000
PUBLICADA EN 84 IDIOMAS
3 El esp
´
ıritu navide
˜
no
est
´
a en auge. ¿A qu
´
e se debe?
5 El verdadero origen de la Navidad
8 “La verdad los libertar
´
a”
12 Dios me ha confortado
en todas mis pruebas
20 Seguir
´
an ocurriendo
grandes terremotos
22 Los j
´
ovenes preguntan
¿C
´
omo explicar el punto de vista
b
´
ıblico sobre la homosexualidad?
25 ¿Casualidad o dise
˜
no?
El eficaz movimiento del salm
´
on
26 Un libro digno de confianza.
Segunda parte.
Asiria en la historia b
´
ıblica
29 Observando el mundo
30
´
Indice tem
´
atico de ¡Despertad!
de 2010
31 Actividades para la familia
32 Aprendi
´
o al mismo tiempo
que ellos
El verdadero origen
de la Navidad 3-9
Compruebe c
´
omo se benefician
las familias de conocer el origen
de las costumbres navide
˜
nas.
10
¿Por qu
´
e no elimina
Dios al Diablo?
La Biblia nos promete
que Dios destruir
´
a a Satan
´
as
a su debido tiempo. Sepa
por qu
´
e no lo ha hecho a
´
un.
14
El terremoto de Hait
´
ı:
fe y amor en acci
´
on
El terremoto que azot
´
o Hait
´
ı
en enero de 2010 destruy
´
o
edificios y mat
´
o a centenares
de miles de personas. Vea
c
´
omo voluntarios desintere-
sados suministraron ayuda,
salvaron vidas y dieron espe-
ranza al pueblo haitiano.
¿
E
SPERA usted con ilusi
´
on la Navidad, o se inquieta cuan-
do se va acercando? Millones de personas se preguntan a
qui
´
en hacerle regalos, qu
´
e comprar, si les alcanzar
´
a el dinero o
cu
´
anto tiempo tardar
´
an en pagar sus deudas.
A pesar de tales preocupaciones, la Navidad sigue siendo muy
popular, tanto que incluso se ha extendido a pa
´
ıses de tradici
´
on
no cristiana. En Jap
´
on son muchas las familias que la celebran,
no por su significado religioso, sino como una ocasi
´
on puramente
festiva. En China, “la cara redonda y colorada de Santa Claus lle-
na los escaparates de las grandes ciudades [...]. La fiebre navide
˜
na
ha contagiado a la emergente clase media de las ciudades chinas y
le sirve de excusa para comprar, comer y estar de fiesta”, indica
The Wall Street Journal.
La Navidad ha supuesto un fuerte impulso a la econom
´
ıa de mu-
chos lugares del mundo, en especial China, que seg
´
un el peri
´
odico
citado, “exporta un sinn
´
umero de
´
arboles de pl
´
astico, guirnaldas
doradas y plateadas, luces de colores y otros adornos navide
˜
nos”.
Tambi
´
en se celebran fiestas similares a la Navidad en los pa
´
ıses
de mayor
´
ıa musulmana, aunque no necesariamente el 25 de di-
ciembre. En Ankara (Turqu
´
ıa) y Beirut (L
´
ıbano) no es raro ver es-
caparates decorados con plantas verdes cubiertas de guirnaldas
doradas y plateadas y paquetes envueltos en papel de regalo. En In-
donesia, los hoteles y centros comerciales patrocinan eventos fes-
tivos, y los ni
˜
nos pueden cenar con Pap
´
a Noel o tomarse fotos
con
´
el.
En Occidente, la Navidad se ha convertido en una fiesta de
car
´
acter mayoritariamente seglar y comercial, con muchos anun-
cios “dirigidos de forma descarada a los ni
˜
nos”, asegura The Royal
Bank Letter de Canad
´
a. Aunque todav
´
ıa hay quienes asisten a los
servicios religiosos navide
˜
nos, la realidad es que los centros co-
merciales donde resuenan los villancicos se han convertido en los
nuevos templos. ¿A qu
´
e se debe el cambio? ¿Podr
´
ıa estar relacio-
nado con el origen de la Navidad? ¿Cu
´
ales son las ra
´
ıces de esta
festividad?
Antes de analizar dichas cuestiones, convendr
´
ıa leer los relatos
b
´
ıblicos en los que supuestamente se basan las escenas de la Nati-
vidad.
El esp
´
ıritu navide
˜
no
est
´
a en auge
¿
A QU
´
E
SE DEBE?
3
4 ¡Despertad! Diciembre de 2010
ESTA REVISTA SE PUBLICA con el fin de instruir a toda la familia.
Muestra c
´
omo hacer frente a los problemas de nuestro tiempo, presenta
noticias de actualidad, habla acerca de las gentes de otros lugares,
analiza temas de religi
´
on y ciencia. Pero va m
´
as all
´
a. Sondea el
trasfondo de los acontecimientos actuales e indica cu
´
al es su verdadero
significado, aunque siempre mantiene una postura neutral en lo que
respecta a la pol
´
ıtica y no favorece a unas razas sobre otras. M
´
as
importante a
´
un: esta revista fomenta confianza enla promesa del Creador
de establecer un nuevo mundo pac
´
ıficoy seguro que pronto reemplazar
´
a
al sistema de cosas actual caracterizado por la maldad y la rebeli
´
on.
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Esta publicaci
´
on se distribuye como parte de una obra mundial de edu-
caci
´
on b
´
ıblica que se sostiene con donativos. Prohibida su venta. A menos
que se indique lo contrario, las citas b
´
ıblicas se han tomado de la versi
´
on
en lenguaje moderno I·-!...

. !e/ /.e.. V.!. !e /-· S-/-· /·.·/.
·-· (.. ·e|e·e.-·)
-z-/e. (ISSN 0005-237X) is published monthly by Watchtower Bible
and Tract Society of New York, Inc.; M. H. Larson, President; G. F. Simonis,
Secretary-Treasurer; 25 Columbia Heights, Brooklyn, NY 11201-2483, and
by Watch Tower Bible and Tract Society of Canada, PO Box 4100,
Georgetown, ON L7G 4Y4. Periodicals Postage Paid at Brooklyn, N.Y., and
at additional mailing offices. POSTMASTER: Send address changes
to -z-/e. 1000 Red Mills Road, Wallkill, NY 12589-3299,
or to -z-/e. PO Box 4100, Georgetown, ON L7G 4Y4.
5 2010 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. Todos los
derechos reservados. Printed in Canada.
December 2010 Vol. 91, No. 12 Monthly SPANISH
El ap
´
ostol Mateo: “Despu
´
es que Jes
´
us
hubo nacido en Bel
´
en de Judea en los d
´
ıas
de Herodes el rey, ¡mire!, astr
´
ologos de las
partes orientales vinieron a Jerusal
´
en, dicien-
do: ‘¿D
´
onde est
´
a el que naci
´
o rey de los ju-
d
´
ıos? Porque vimos su estrella cuando est
´
a-
bamos en el Oriente, y hemos venido a rendirle
homenaje’. Al o
´
ır esto, el rey Herodes se agi-
t
´
o”. Entonces pregunt
´
o a “los sacerdotes princi-
pales [...] d
´
onde hab
´
ıa de nacer el Cristo”.
Al enterarse de que era en Bel
´
en, Herodes dijo
a los astr
´
ologos: “Vayan y hagan una b
´
usque-
da cuidadosa del ni
˜
nito, y cuando lo hayan ha-
llado vuelvan e inf
´
ormenme”.
“Ellos siguieron su camino; y, ¡mire!, la estre-
lla que hab
´
ıan visto cuando estaban en el
Oriente iba delante de ellos, hasta que lleg
´
o y
se detuvo encima de donde estaba el ni
˜
ni-
to [...;] cuando entraron en la casa vieron al ni-
˜
nito con Mar
´
ıa su madre.” Le hicieron regalos
a Jes
´
us y, al irse, recibieron “advertencia divina
de que no volvieran a Herodes, [as
´
ı que] se re-
tiraron a su pa
´
ıs por otro camino”.
“Despu
´
es que se hubieron retirado, ¡mire!, el
´
angel de Jehov
´
a se apareci
´
o en un sue
˜
no a
Jos
´
e, y dijo: ‘Lev
´
antate, toma al ni
˜
nito y a su
madre, y huye a Egipto [...]’. De modo que
´
el se
levant
´
o y tom
´
o consigo al ni
˜
nito y a su madre,
de noche, y se retir
´
o [...]. Entonces Herodes,
viendo que los astr
´
ologos hab
´
ıan resultado
m
´
as astutos que
´
el, se enfureci
´
o mucho, y
envi
´
o e hizo que eliminaran a todos los mucha-
chitos en Bel
´
en y en todos sus distritos, de dos
a
˜
nos de edad para abajo.” (Mateo 2:1-16.)
El disc
´
ıpulo Lucas: Jos
´
e “subi
´
o desde Gali-
lea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciu-
dad de David, que se llama Bel
´
en, [...] para ins-
cribirse con Mar
´
ıa [...]. Mientras estaban
all
´
ı, [...] [ella] dio a luz a su hijo, el primog
´
enito,
y lo envolvi
´
o con bandas de tela y lo acost
´
o en
un pesebre, porque no hab
´
ıa sitio para ellos en
el lugar de alojamiento.
“Tambi
´
en hab
´
ıa en aquella misma zona pas-
tores que viv
´
ıan a campo raso y guardaban las
vigilias de la noche sobre sus reba
˜
nos. Y de re-
pente el
´
angel de Jehov
´
a estuvo de pie junto a
ellos, [...] y tuvieron gran temor. Pero el
´
angel
les dijo: ‘No teman, porque, ¡miren!, les decla-
ro buenas nuevas de un gran gozo que todo el
pueblo tendr
´
a, porque les ha nacido hoy un
Salvador, que es Cristo el Se
˜
nor, en la ciudad
de David’.” Al o
´
ırlo, los pastores se “fueron
apresuradamente y hallaron a Mar
´
ıa as
´
ı como
a Jos
´
e, y al nene acostado en el pesebre” (Lu-
cas 2:4-16).
¿QU
´
E DICEN
LOS EVANGELISTAS?
Idiomas: afrik
´
aans, alban
´
es, alem
´
an,67 am
´
arico,
´
arabe, arme-
nio, bislama, b
´
ulgaro, cebuano, checo,7 chichewa, chino simplificado,
chino tradicional7 (grabaci
´
on solo en mandar
´
ın), chitonga, cibemba,
cingal
´
es, coreano,67 croata, dan
´
es,7 eslovaco, esloveno, espa
˜
nol,67
estonio, ew
´
e, finland
´
es,7 fiyiano, franc
´
es,687 georgiano, griego, guja-
rati, hebreo, hiligaynon, hindi, holand
´
es,67 h
´
ungaro, igbo, ilocano, in-
donesio, ingl
´
es,67 island
´
es, italiano,67 japon
´
es,67 kannada, kinia-
ruanda, kirgu
´
ıs, kirundi, let
´
on, lingala, lituano, luvale, macedonio,
malay
´
alam, malgache, malt
´
es, myanmar, noruego,67 panjab
´
ı, pola-
co,67 portugu
´
es,687 rarotongu
´
es, rumano, ruso,67 samoano, sepe-
di, serbio, sesoto, shona, silozi, suajili, sueco,7 tagalo, tai, tamil, tok pi-
sin, tongano, tsonga, tsuana, turco, ucraniano, urdu, vietnamita, xhosa,
yoruba, zul
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u
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. !e -.!. e www.jw.org.
¿Desea obtener m
´
as informaci
´
on o recibir en su
hogar clases b
´
ıblicas gratuitas? Escriba a Testigos de
Jehov
´
a a una de las direcciones indicadas abajo. Encontrar
´
a la
lista completa de direcciones en www.watchtower.org/address.
Argentina: Casilla 83 (Suc. 27B), C1427WAB Cdad. Aut. de Buenos Aires. Cana-
d
´
a: PO Box 4100, Georgetown, ON L7G 4Y4. Chile: Casilla 267, Puente Alto. Co-
lombia: Apartado 85058, Bogot
´
a. Dominicana, Rep.: Apartado 1742, Santo
Domingo. Ecuador: Casilla 09-01-1334, Guayaquil. Estados Unidos: 25 Co-
lumbia Heights, Brooklyn, NY 11201-2483. M
´
exico Apartado Postal 895, 06002
M
´
exico, D.F. Per
´
u: Apartado 18-1055, Lima 18. Puerto Rico: PO Box 3980,
Guaynabo, PR 00970. Venezuela: Apartado 20.364, Caracas, DC 1020A.
¡Despertad! Diciembre de 2010 5
¿
L
E PARECE importante saber la verdad
sobre temas espirituales? En ese caso,
tal vez se haya planteado estas preguntas:
1) ¿Naci
´
o Jes
´
us realmente un 25 de diciembre?
2) ¿Fueron tres los supuestos reyes magos, y a
qu
´
e se dedicaban en realidad? 3) ¿Qu
´
e tipo de
“estrella” los condujo hasta Jes
´
us? 4) ¿Qu
´
e tie-
ne que ver Santa Claus, o Pap
´
a Noel, con Jes
´
us
y su nacimiento? 5) ¿C
´
omo ve Dios la costum-
bre navide
˜
na de dar regalos o, dicho de forma
m
´
as precisa, de intercambiarlos?
Analizaremos estas preguntas a la luz de la
Biblia y los hechos hist
´
oricos.

¿Naci
´
o Jes
´
us realmente
un 25 de diciembre?
La costumbre. Seg
´
un la tradici
´
on, el naci-
miento de Jes
´
us tuvo lugar un 25 de diciembre.
El Diccionario abreviado Oxford de las religiones
del mundo define Navidad como la “fiesta cris-
tiana que conmemora el nacimiento de Jes
´
us,
celebrada el 25 de diciembre”.
Sus ra
´
ıces. “La elecci
´
on del 25 de diciem-
bre no tiene fundamento en la Biblia —explica
The Christmas Encyclopedia—, sino en las fies-
tas romanas paganas que se celebraban a fina-
les del a
˜
no”, aproximadamente en la
´
epoca del
solsticio de invierno, cuando los d
´
ıas empiezan
a alargarse, en el hemisferio norte. Aquellas
fiestas inclu
´
ıan las Saturnales, en honor de Sa-
turno, dios de la agricultura, “y las fiestas com-
binadas de dos dioses solares, el romano Sol y
el persa Mitra”, se
˜
nala la misma enciclopedia.
Estas
´
ultimas conmemoraban el nacimiento de
ambos dioses y se celebraban el 25 de diciem-
bre, fecha del solsticio de invierno seg
´
un el ca-
lendario juliano.
Aquellas fiestas paganas comenzaron a
“cristianizarse” en el a
˜
no 350, cuando el papa
Julio I design
´
o el 25 de diciembre como d
´
ıa
del cumplea
˜
nos de Jes
´
us. “La Natividad asimi-
l
´
o o suplant
´
o gradualmente todos los dem
´
as
ritos del solsticio —indica la Encyclopedia of Re-
ligion—. La imaginer
´
ıa solar se utiliz
´
o cada vez
m
´
as para representar al Cristo resucitado (a
quien tambi
´
en se llam
´
o Sol Invicto), y el viejo
disco solar [...] se convirti
´
o en el halo de los
santos cristianos.”
Lo que dice la Biblia. Las Escrituras no men-
cionan la fecha del nacimiento de Jes
´
us, pero
podemos estar seguros de que no naci
´
o un
25 de diciembre. ¿Por qu
´
e? La Biblia revela que
cuando naci
´
o Jes
´
us hab
´
ıa pastores que “viv
´
ıan
a campo raso” y cuidaban sus reba
˜
nos de no-
che cerca de Bel
´
en (Lucas 2:8). Ahora bien, en
octubre sol
´
ıa empezar la estaci
´
on fr
´
ıa y lluvio-
sa, y para diciembre, el fr
´
ıo se intensificaba e
incluso ven
´
ıa acompa
˜
nado de nevadas. Enton-
ces, los pastores —en especial los de las tierras
altas m
´
as fr
´
ıas, como las que rodeaban Bel
´
en—
guardaban sus reba
˜
nos en refugios por las no-
ches.1
1 Parece que Jes
´
us naci
´
o en el antiguo mes jud
´
ıo de etanim,
que correspond
´
ıa a parte de septiembre y parte de octubre.
(V
´
ease la obra de consulta Perspicacia para comprender las Es-
crituras, volumen 1, p
´
agina 881, editada por los testigos de
Jehov
´
a.)
El verdadero origen de la Navidad
6 ¡Despertad! Diciembre de 2010
Un hecho significativo es que los primeros
cristianos, muchos de los cuales hab
´
ıan acom-
pa
˜
nado a Jes
´
us en su ministerio, no celebraron
su cumplea
˜
nos en ninguna fecha. M
´
as bien, en
armon
´
ıa con lo que
´
el les mand
´
o, solo conme-
moraron su muerte (Lucas 22:17-20; 1 Corin-
tios 11:23-26). No obstante, puede que algunos
se pregunten si importa realmente la conexi
´
on
con el paganismo. La respuesta es que a Dios
s
´
ı le importa. Jesucristo dijo: “Los verdaderos
adoradores adorar
´
an al Padre con esp
´
ıritu y
con verdad” (Juan 4:23).

Los “reyes magos”: ¿cu
´
antos eran
y a qu
´
e se dedicaban en realidad?
La costumbre. Suele representarse a tres “re-
yes magos” que llegan desde el Oriente guiados
por una “estrella” y ofrecen regalos al ni
˜
no Je-
s
´
us en el pesebre de un establo. A veces tam-
bi
´
en aparecen pastores en las escenas.
Sus ra
´
ıces. Aparte del breve relato de las Es-
crituras, “todo esto no deja de ser una simple
leyenda sin base b
´
ıblica alguna, llevada de un
lado a otro por la tradici
´
on”, se
˜
nala el Comen-
tario exeg
´
etico al texto griego del Nuevo Testa-
mento.
Lo que dice la Biblia. La Biblia no dice cu
´
an-
tos eran. Puede que fueran dos, tres, cuatro
o m
´
as. La palabra para designarlos en el idio-
ma original es m
´
agoi, y no significa reyes, sino
astr
´
ologos o hechiceros, que, seg
´
un la Biblia,
eran algo “detestable a Jehov
´
a” (Deuterono-
mio 18:10-12). Debido al largo viaje que hi-
cieron desde el Oriente, los astr
´
ologos no pu-
dieron llegar a tiempo de visitar a Jes
´
us en el
establo. M
´
as bien, despu
´
es de quiz
´
as meses de
viaje, “entraron en la casa” donde viv
´
ıa. All
´
ı
vieron “al ni
˜
nito con Mar
´
ıa su madre” (Mateo
2:11).
˜
¿Qu
´
e tipo de estrella
condujo a los astr
´
ologos?
Podemos hacernos una idea pensando en lo
que la estrella hizo. Por una parte, no llev
´
o
a los hombres directo a Bel
´
en, sino a Jerusa-
l
´
en, donde sus preguntas sobre Jes
´
us llegaron a
o
´
ıdos del rey Herodes. El rey “mand
´
o llamar
secretamente a los astr
´
ologos”, quienes le ha-
blaron del reci
´
en nacido “rey de los jud
´
ıos”.
Herodes entonces les dijo: “Hagan una b
´
usque-
da cuidadosa del ni
˜
nito, y cuando lo hayan ha-
llado vuelvan e inf
´
ormenme”. No obstante, el
inter
´
es de Herodes en Jes
´
us no era bieninten-
cionado, ni mucho menos. En realidad, aquel
gobernante orgulloso y despiadado estaba deci-
dido a acabar con Jes
´
us (Mateo 2:1-8, 16).
Curiosamente, la “estrella” condujo despu
´
es
a los astr
´
ologos hacia el sur hasta Bel
´
en y, una
vez all
´
ı, “se detuvo” sobre la casa donde estaba
Jes
´
us (Mateo 2:9, 10).
Es obvio que no se trataba de una estrella
normal. Adem
´
as, si Dios hab
´
ıa enviado
´
angeles
a informar a humildes pastores del nacimiento
de Jes
´
us, ¿por qu
´
e habr
´
ıa de recurrir a una es-
trella para guiar a astr
´
ologos paganos, primero
hasta su enemigo y luego hasta el propio Jes
´
us?
La
´
unica conclusi
´
on razonable es que la estre-
lla fue una artima
˜
na siniestra de Satan
´
as, que
es capaz de tales manifestaciones (2 Tesaloni-
censes 2:9, 10). Resulta parad
´
ojico que en la
punta de los
´
arboles de Navidad se coloque un
adorno llamado la estrella de Bel
´
en.

¿Qu
´
e tiene que ver Santa Claus
con Jes
´
us y con su nacimiento?
La costumbre. En muchos pa
´
ıses se consi-
dera que Santa Claus es el que trae regalos a
los ni
˜
nos.1 Los peque
˜
nos suelen escribirle para
pedirle regalos que, seg
´
un la tradici
´
on, fabrica
con la ayuda de unos geniecillos en su cuartel
general en el Polo Norte.
Las ra
´
ıces. Seg
´
un la costumbre popular, el
mito de Santa Claus debe su origen a San Nico-
l
´
as, arzobispo de Mira, ciudad de Asia Menor
(la actual Turqu
´
ıa). Seg
´
un el Diccionario de los
santos, “las noticias sobre su vida son escasas y
llenas de elementos legendarios”. Santa Claus
es, al parecer, una abreviatura del nombre la-
tino Sanctus Nicolaus. As
´
ı que tanto desde el
punto de vista hist
´
orico como b
´
ıblico, Santa
Claus no tiene nada en com
´
un con Jesucristo.
1 En muchos pa
´
ıses de habla hispana son los reyes magos, y
no Santa Claus, quienes traen los regalos. Pero en ambos ca-
sos, los regalos son la idea principal.
¡Despertad! Diciembre de 2010 7
Lo que dice la Biblia. “Ahora que han dese-
chado la falsedad, hable verdad cada uno de
ustedes con su pr
´
ojimo”. Nuestro “pr
´
ojimo”
m
´
as cercano son los miembros de nuestra fami-
lia (Efesios 4:25). La Biblia tambi
´
en dice a los
siervos de Dios que “amen la verdad” y “ha-
bl[en] la verdad en su coraz
´
on” (Zacar
´
ıas 8:19;
Salmo 15:2). Claro, decir a los ni
˜
nos que Santa
Claus, o los reyes magos, son quienes les traen
los regalos puede parecer inocente, pero ¿est
´
a
bien o es sensato enga
˜
nar a los peque
˜
nos, aun-
que no sea con mala intenci
´
on? ¿No le parece
ir
´
onico que se enga
˜
ne a los ni
˜
nos en una oca-
si
´
on supuestamente dedicada a honrar a Jes
´
us?
š
¿C
´
omo ve Dios los regalos
y los festejos de Navidad?
La costumbre. Dar regalos en Navidad se
sale de lo normal porque implica principal-
mente un intercambio. La temporada de Navi-
dad se caracteriza por las fiestas, el comer y el
beber.
Sus ra
´
ıces. Las antiguas fiestas romanas de
las Saturnales comenzaban el 17 de diciembre
y conclu
´
ıan el 24 con el intercambio de rega-
los. Las casas y las calles se llenaban del ruido
de banquetes, borracheras y juergas desenfre-
nadas. Luego se celebraba el primero de enero
con un festejo que sol
´
ıa durar tres d
´
ıas. Es pro-
bable que las Saturnales y el primero de enero
formaran parte de una sola fiesta.
Lo que dice la Biblia. La alegr
´
ıa y la gene-
rosidad caracterizan a la adoraci
´
on verdadera.
La Biblia invita: “Est
´
en gozosos, ustedes los
justos; y clamen gozosamente” (Salmo 32:11).
Ese tipo de gozo suele estar relacionado con la
generosidad (Proverbios 11:25). Jesucristo ase-
gur
´
o: “Hay m
´
as felicidad en dar que en recibir”
(Hechos 20:35). Yexhort
´
o: “Practiquen el dar”,
o lo que es lo mismo, hagan que dar sea una ac-
ci
´
on habitual en su vida (Lucas 6:38).
Dar de esa forma es muy diferente de hacer-
lo por obligaci
´
on o como parte de un rito, tal
vez por una costumbre social. La Biblia descri-
be el aut
´
entico esp
´
ıritu de generosidad en estos
t
´
erminos: “Cada uno debe decidir en su cora-
z
´
on cu
´
anto dar; y no den de mala gana ni bajo
presi
´
on, ‘porque Dios ama a la persona que
da con alegr
´
ıa’” (2 Corintios 9:7, Nueva Tra-
ducci
´
on Viviente). Quienes siguen estos excelen-
tes principios b
´
ıblicos dan porque su coraz
´
on
generoso los motiva a hacerlo, sea cual sea la
La Navidad, como las antiguas Saturnales,
se caracteriza por las fiestas, el comer y el beber
%
5
M
a
r
y
E
v
a
n
s
P
i
c
t
u
r
e
L
i
b
r
a
r
y
8 ¡Despertad! Diciembre de 2010
E
SA afirmaci
´
on de Jesucristo, que la Biblia
recoge en Juan 8:32, es una realidad inmu-
table. La verdad b
´
ıblica nos libera de supers-
ticiones y costumbres que nos hacen da
˜
no y
desagradan a Dios. A continuaci
´
on se relata
c
´
omo gracias a esta verdad, personas de dife-
rentes pa
´
ıses se han visto libres de tradiciones
navide
˜
nas que representan una pesada carga.
La verdad b
´
ıblica los libert
´
o
Argentina “Nuestra familia se ha liberado
de los problemas derivados de comer y beber
en exceso, as
´
ı como de gastar dinero en regalos
que no pod
´
ıamos permitirnos”, cuenta Oscar.
Mario experiment
´
o una gran sensaci
´
on de
libertad cuando descubri
´
o lo que
´
el llama “la
mentira de la Navidad”. “Ahora tengo la satis-
“La verdad los libertar
´
a”
Hubo una
´
epoca en que las autoridades
eclesi
´
asticas lucharon “a brazo partido con-
tra los vestigios del paganismo”, afirma el li-
bro Christmas Customs and Traditions—Their
History and Significance (Historia y signifi-
cado de las costumbres y tradiciones navide-
˜
nas). Pero con el paso del tiempo lleg
´
o a in-
teresarles m
´
as llenar los bancos de las
iglesias que ense
˜
nar la verdad. As
´
ı que em-
pezaron a hacer la vista gorda ante las pr
´
ac-
ticas paganas. Finalmente las adoptaron.
La Biblia se
˜
nala que uno siega lo que
siembra (G
´
alatas 6:7). Tras haber sembrado
en sus campos la semilla del paganismo,
las iglesias no deber
´
ıan sorprenderse de que
haya proliferado la “mala hierba”, es decir,
que una celebraci
´
on supuestamente dedica-
da a honrar el nacimiento de Jes
´
us se haya
convertido en la excusa para juergas y borra-
cheras, que el centro comercial est
´
e m
´
as
concurrido que la iglesia, que las familias
se carguen de deudas para comprar rega-
los y que los ni
˜
nos confundan los mitos con
la realidad y a Jesucristo con Santa Claus.
Con buena raz
´
on, Dios dijo: “Dejen de tocar
la cosa inmunda” (2 Corintios 6:17).
QUIEN SIEMBRA MALA HIERBA,
RECOGE MALA HIERBA
´
epoca del a
˜
no. No hay duda de que esa forma
de dar cuenta con la bendici
´
on de Dios y nun-
ca resulta una carga.
Una falsificaci
´
on
Cuando se examinan a la luz de las Escri-
turas, pr
´
acticamente todos los aspectos de la
Navidad son de origen pagano o fruto de la
distorsi
´
on de los relatos b
´
ıblicos. Por lo tan-
to, las costumbres de Navidad son cristianas
solo de nombre. ¿C
´
omo llegaron a adoptar-
se? Siglos despu
´
es de la muerte de Cristo, y
tal como la Biblia hab
´
ıa predicho, se levanta-
ron falsos maestros (2 Timoteo 4:3, 4). Estos
hombres sin escr
´
upulos estaban m
´
as interesa-
dos en hacer agradable el cristianismo a las ma-
sas paganas que en ense
˜
nar la verdad. Por lo
tanto, gradualmente fueron adoptando fiestas
religiosas paganas populares y poni
´
endoles la
etiqueta de “cristianas”.
Estos falsos maestros —advirti
´
o la Biblia—
“los explotar
´
an a ustedes con palabras fingi-
das. Pero en cuanto a ellos, el juicio desde
lo antiguo no se mueve lentamente, y la des-
trucci
´
on de ellos no dormita” (2 Pedro 2:1-3).
Los testigos de Jehov
´
a se toman en serio dicha
advertencia, igual que el resto de la Biblia, a
la que consideran la Palabra escrita de Dios
(2 Timoteo 3:16). Por ello, rechazan las cos-
tumbres o celebraciones religiosas falsas. ¿Los
ha privado tal postura de ser felices? Al contra-
rio. Como veremos a continuaci
´
on, ahora sa-
ben por experiencia que la verdad b
´
ıblica es li-
beradora.
¡Despertad! Diciembre de 2010 9
facci
´
on de expresar mi aprecio a otros por me-
dio de regalos en cualquier
´
epoca del a
˜
no y
cuando mi presupuesto me lo permite.”
Canad
´
a “Me encanta dar y recibir regalos
—escribe Elfie—. Pero no me gusta hacerlo por
obligaci
´
on. Para nosotros, dejar de celebrar la
Navidad fue como si nos hubieran dado vaca-
ciones.”
Ulli, una de las hijas de Elfie, recuerda:
“Despu
´
es que mis padres dejaron de celebrar
la Navidad, empezaron a sorprendernos con
actividades divertidas o regalos en cualquier
momento del a
˜
no, y eso nos encantaba. Cuan-
do los compa
˜
neros de clase nos preguntaban
qu
´
e est
´
abamos celebrando, les contest
´
abamos
con orgullo que nada, que nuestros padres sim-
plemente nos hab
´
ıan querido hacer un regalo.
A pesar de todo, a nuestros padres no les re-
sult
´
o f
´
acil empezar a vivir de acuerdo con los
principios b
´
ıblicos, porque signific
´
o oposici
´
on
y presi
´
on familiar. Pero ellos se mantuvieron
firmes. Ver lo decididos que estaban a adorar a
Jehov
´
a de la forma que a
´
el le agrada tuvo una
gran influencia en m
´
ı”.
Silvia cuenta que, para ella, dejar de celebrar
la Navidad fue un alivio. “A partir de entonces
me sent
´
ı muy bien. Sab
´
ıa que estaba compla-
ciendo a Jehov
´
a y eso era mucho mejor que mi-
les de celebraciones de Navidad”.
Kenia Peter relata: “Cuando celebraba la
Navidad, ped
´
ıa mucho dinero prestado para
poder comprar regalos y pagar comidas espl
´
en-
didas. Por supuesto, eso significaba trabajar
horas extra, algo que me separaba de mi fami-
lia. Me alegr
´
e much
´
ısimo de librarme de todo
aquello”.
Carolyne explica: “Doy y recibo regalos de
mi familia y amigos sin importar la fecha. Creo
que esos regalos inesperados, que se dan de
todo coraz
´
on, son los mejores”.
Jap
´
on “Nuestros hijos —se
˜
nalan Hiroshi y
Rie— no han ca
´
ıdo en la trampa de dar por sen-
tado que van a recibir regalos. Como padres,
nos hace felices ver que comprenden que dar es
algo que debe provenir del coraz
´
on.”
Keiko recuerda: “En nuestra familia celebr
´
a-
bamos la Navidad. Tras asegurarnos de que
nuestro hijo estaba dormido, mi esposo y yo le
dej
´
abamos un regalo al lado de la cama. A la
ma
˜
nana siguiente le dec
´
ıamos: ‘Como has sido
un buen ni
˜
no, Santa Claus te trajo un regalo’.
Cuando aprend
´
ı la verdad sobre la Navidad y
se la ense
˜
n
´
e a mi hijo, se ech
´
o a llorar descon-
solado. En aquel momento me di cuenta de que
la Navidad no es tan hermosa como la pintan;
m
´
as bien, es una mentira, y al repetir esa men-
tira hab
´
ıa traicionado a mi hijo”.
Filipinas Dave dice: “No es f
´
acil expresar
sobre el papel la alegr
´
ıa que Jehov
´
a nos da me-
diante las verdades puras que se encuentran en
la Biblia. En nuestra familia nos hacemos rega-
los unos a otros sin esperar nada a cambio; da-
mos desde el coraz
´
on”.
Las personas citadas son solo algunas de los
millones que han aprendido por experiencia
propia que la verdad b
´
ıblica libera a la gen-
te. Y hay algo m
´
as importante a
´
un: si vivimos
de acuerdo con esa verdad, alegramos el co-
raz
´
on de Jehov
´
a (Proverbios 27:11). Jesucris-
to dijo: “los verdaderos adoradores adorar
´
an al
Padre con esp
´
ıritu y con verdad, porque, en rea-
lidad, el Padre busca a los de esa clase para
que lo adoren” (Juan 4:23). Cuando Dios mira
en su coraz
´
on, ¿ve a alguien que anhela la ver-
dad? Esperamos que la respuesta sea un rotun-
do ¡S
´
ı!
Los cristianos hacen regalos por amor
y en cualquier
´
epoca del a
˜
no
S
I USTED pudiera evitar que otra persona
sufriera, ¿lo har
´
ıa? Cuando ocurre un de-
sastre natural, los trabajadores humanitarios
suelen acudir r
´
apidamente para aliviar el sufri-
miento y salvar las vidas de perfectos descono-
cidos. En vista de ello, uno podr
´
ıa preguntar-
se por qu
´
e Dios no se da prisa en eliminar al
Diablo, siendo que es el culpable de que la hu-
manidad haya sufrido tanto.
Para contestar esa pregunta, imagin
´
emo-
nos que se est
´
a juzgando un importante caso
en un tribunal. El asesino, desesperado por
interrumpir el proceso, alega que el juez
no preside de forma honrada su propio tri-
bunal, e incluso asegura que ha sobornado
a los miembros del jurado. Por lo tanto, se
permite que declare un gran n
´
umero de testi-
gos.
El juez sabe que un juicio que se prolon-
gue durante demasiado tiempo causar
´
a mu-
chos problemas, y le gustar
´
ıa resolver el caso
sin demoras indebidas. No obstante, tambi
´
en
comprende que para dictar una sentencia que
sirva de precedente para el futuro, debe con-
ceder a las partes implicadas un plazo lo sufi-
cientemente largo para que presenten sus ar-
gumentos.
¿Qu
´
e relaci
´
on puede establecerse entre esta
ilustraci
´
on y el desaf
´
ıo lanzado por el Diablo
—a quien tambi
´
en se llama “drag
´
on”, “serpien-
te” y “Satan
´
as”— contra Jehov
´
a, “el Alt
´
ısimo
sobre toda la tierra”? (Revelaci
´
on [Apoca-
lipsis] 12:9; Salmo 83:18.) ¿Qui
´
en es el Dia-
blo? ¿Y qu
´
e acusaciones ha lanzado contra
Jehov
´
a? Lo que es m
´
as, ¿cu
´
ando lo elimina-
r
´
a Dios?
EL PUNTO
DE VISTA
B
´
IBLICO
¿
Por qu
´
e no elimina
Dios al Diablo?
Para dictar una sentencia que establezca un precedente moral, se debe conceder
a las partes implicadas suficiente tiempo para que presenten sus argumentos
¡Despertad! Diciembre de 2010 11
Se establece un precedente moral
El que lleg
´
o a ser el Diablo era originalmen-
te un ser espiritual perfecto, uno de los
´
ange-
les de Dios (Job 1:6, 7). Se hizo a s
´
ı mismo el
Diablo cuando se obsesion
´
o con la ambici
´
on
ego
´
ısta de que los humanos lo adoraran. Por
ello, cuestion
´
o el derecho de Dios a gobernar,
llegando a insinuar incluso que no merece que
se le obedezca. Sostuvo que los seres huma-
nos solo sirven a Dios cuando
´
el los colma de
bendiciones. Satan
´
as afirm
´
o que si se enfren-
taran a penalidades, todos los seres humanos
maldecir
´
ıan a su Creador (Job 1:8-11; 2:4, 5).
Tales acusaciones no se pod
´
ıan refutar me-
diante una simple demostraci
´
on de fuerza.
De hecho, si se hubiera ejecutado al Diablo en
el jard
´
ın de Ed
´
en, algunos tal vez habr
´
ıan pen-
sado que ten
´
ıa raz
´
on. As
´
ı que Dios, que po-
se
´
ıa autoridad absoluta, inici
´
o procedimien-
tos legales para dejar claras esas cuestiones en
la mente de todos los que observaban.
Como Jehov
´
a es un Dios de justicia y prin-
cipios perfectos, decidi
´
o que cada parte pre-
sentara sus respectivos testigos. El tiempo
concedido ha dado a los descendientes de
Ad
´
an una oportunidad de vivir y a
˜
nadir su tes-
timonio a favor de Dios. Lo han hecho man-
teni
´
endose fieles a
´
el por amor, sin importar
qu
´
e penalidades hayan tenido que afrontar.
¿Cu
´
anto tiempo m
´
as?
Jehov
´
a est
´
a muy al tanto de que mientras
se efect
´
ua este proceso judicial los huma-
nos siguen sufriendo, y est
´
a decidido a cerrar
el caso lo antes posible. La Biblia lo descri-
be como “el Padre de tiernas misericordias y
el Dios de todo consuelo” (2 Corintios 1:3).
Queda claro que “el Dios de todo consuelo”
no permitir
´
a que el Diablo viva m
´
as de lo ne-
cesario ni tampoco que perduren los efectos
de su influencia. Por otra parte, no lo elimina-
r
´
a sin que antes se haya resuelto para siempre
el proceso judicial que implica a todo el uni-
verso.
Una vez que las cuestiones pendientes ha-
yan quedado definitivamente resueltas, el de-
recho de Jehov
´
a a gobernar se habr
´
a reivin-
dicado por completo. El caso legal contra
Satan
´
as sentar
´
a precedente para toda la eter-
nidad. Si en alguna ocasi
´
on se presentara un
desaf
´
ıo similar, se podr
´
ıa recurrir al preceden-
te establecido.
Cuando Jehov
´
a lo disponga, encargar
´
a a su
Hijo resucitado que elimine al Diablo y desba-
rate todas sus obras. La Biblia menciona que
Cristo entregar
´
a el reino a su Dios y Padre
“cuando haya reducido a nada todo gobierno
y toda autoridad y poder. Porque
´
el tiene que
reinar hasta que Dios haya puesto a todos los
enemigos debajo de sus pies. Como el
´
ultimo
enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada”
(1 Corintios 15:24-26).
La Biblia promete que toda la Tierra ser
´
a
un para
´
ıso y la gente vivir
´
a en paz, tal como
Jehov
´
a se propuso en un principio. “Los
mansos mismos poseer
´
an la tierra, y verda-
deramente hallar
´
an su deleite exquisito en la
abundancia de paz.” S
´
ı, “los justos mismos po-
seer
´
an la tierra, y residir
´
an para siempre sobre
ella” (Salmo 37:11, 29).
Piense en el grandioso porvenir que les es-
pera a los siervos de Dios y que se describe en
la Biblia: “¡Mira! La tienda de Dios est
´
a con
la humanidad, y
´
el residir
´
a con ellos, y ellos
ser
´
an sus pueblos. Y Dios mismo estar
´
a con
ellos. Y limpiar
´
a toda l
´
agrima de sus ojos, y la
muerte no ser
´
a m
´
as, ni existir
´
a ya m
´
as lamen-
to ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han
pasado” (Revelaci
´
on 21:3, 4).
¿SE LO HA PREGUNTADO?
˘ ¿Qu
´
e acusaciones falsas ha lanzado
Satan
´
as contra Dios y contra los seres
humanos? (Job 1:8-11.)
˘ ¿Qu
´
e cualidades de Dios nos garantizan
que con el tiempo eliminar
´
a al Diablo?
(2 Corintios 1:3.)
˘ ¿Qu
´
e esperanza ofrece la Biblia?
(Revelaci
´
on 21:3, 4.)
12 ¡Despertad! Diciembre de 2010
N
AC
´
I el 17 de noviembre de 1949 en Tapa-
chula (Chiapas, M
´
exico). Era una ni
˜
na
sana y alegre, la primera de cuatro hijos. Pero
a los seis meses, de repente dej
´
e de gatear y
perd
´
ı parte de la movilidad; dos meses des-
pu
´
es la perd
´
ı por completo. Los m
´
edicos es-
taban desconcertados, ya que otros ni
˜
nos
de la zona presentaban s
´
ıntomas parecidos.
De modo que un ortopeda de Ciudad de M
´
e-
xico vino a examinarnos. Se nos diagnostic
´
o
poliomielitis, tambi
´
en conocida como polio.
Con tres a
˜
nitos me operaron las caderas,
las rodillas y los tobillos. M
´
as adelante, el
hombro derecho tambi
´
en se vio
afectado. A los seis a
˜
nos, me
llevaron a la capital para conti-
nuar el tratamiento en un hos-
pital infantil. Mi mam
´
a trabaja-
ba en una granja en Chiapas, as
´
ı
que me qued
´
e en la ciudad con
mi abuela, aunque la mayor par-
te del tiempo estaba en el hospi-
tal.
A los ocho a
˜
nos m
´
as o me-
nos, mejor
´
e algo, pero luego em-
peor
´
e y fui perdiendo la poquita
movilidad que ten
´
ıa. Luego los
m
´
edicos dijeron que tendr
´
ıa que
utilizar aparatos ortop
´
edicos el
resto de mi vida.
A los 15 a
˜
nos, ya me hab
´
ıan practicado
veinticinco operaciones, algunas en la colum-
na, otras en las piernas, rodillas, tobillos y
dedos de los pies. Despu
´
es de cada cirug
´
ıa,
ten
´
ıa que hacer rehabilitaci
´
on. Una vez me en-
yesaron las piernas y cuando me quitaron el
yeso, tuve que hacer ejercicios que me causa-
ban mucho dolor.
Recibo aut
´
entico
´
animo y consuelo
Ten
´
ıa 11 a
˜
nos cuando vino a verme mi
mam
´
a mientras me recuperaba de una opera-
ci
´
on. Ella hab
´
ıa aprendido que Jes
´
us cur
´
o a
los enfermos y hasta hizo caminar a un para-
l
´
ıtico. Lo hab
´
ıa le
´
ıdo en La Ata-
laya, revista editada por los tes-
tigos de Jehov
´
a, y me la trajo
para que la leyera. Yo la escond
´
ı
debajo de la almohada, pero un
d
´
ıa desapareci
´
o. Las enfermeras
la hab
´
ıan encontrado y se la ha-
b
´
ıan llevado. Me rega
˜
naron por
leer esas cosas.
Un a
˜
no m
´
as tarde, mi mam
´
a,
que para entonces ya estaba re-
cibiendo un curso b
´
ıblico de los
Testigos, vino a visitarme de nue-
vo. Me trajo el libro De para
´
ı-
so perdido a para
´
ıso recobrado1 y
1 Editado por los testigos de Jehov
´
a
en 1958. Agotado.
Dios me ha confortado
en todas mis pruebas
RELATADO POR VICTORIA COLLOY
Un m
´
edico le dijo a mi mam
´
a: “No podemos
hacer nada m
´
as por su hija. Tendr
´
a que usar
muletas y llevar aparatos ortop
´
edicos el resto de
su vida”. Aquello me hundi
´
o. ¿Qu
´
e iba a hacer yo
sin poder caminar?
Con aparatos ortop
´
edicos
a los siete a
˜
nos
¡Despertad! Diciembre de 2010 13
me dijo: “Si quieres vivir en el nuevo mundo
prometido donde Jes
´
us te va a curar, tienes
que estudiar la Biblia”. As
´
ı que, pese a la opo-
sici
´
on de mi abuela, comenc
´
e a recibir clases
de los Testigos a los 14 a
˜
nos. Al a
˜
no siguien-
te tuve que abandonar el hospital porque era
solo para ni
˜
nos peque
˜
nos.
Supero las dificultades
Me deprim
´
ı much
´
ısimo. En vista de la opo-
sici
´
on de mi abuela, tuve que regresar a Chia-
pas y vivir con mis padres. Pero en casa ha-
b
´
ıa problemas porque mi pap
´
a era alcoh
´
olico.
Por un tiempo perd
´
ı la ilusi
´
on de vivir y hasta
pens
´
e en envenenarme. No obstante, al seguir
con mis clases b
´
ıblicas, cambi
´
e de opini
´
on.
La promesa b
´
ıblica de vivir en un para
´
ıso en
la Tierra me hizo feliz.
Comenc
´
e a hablar a los dem
´
as de la magn
´
ı-
fica esperanza que nos ofrece la Biblia (Isa
´
ıas
2:4; 9:6, 7; 11:6-9; Revelaci
´
on [Apocalipsis]
21:3, 4). El 8 de mayo de 1968, con 18 a
˜
nos,
me bautic
´
e como testigo de Jehov
´
a. Des-
de 1974, he dedicado m
´
as de setenta horas al
mes a hablar de la esperanza que en su d
´
ıa me
impuls
´
o a seguir viviendo.
Una vida plena y productiva
Con el tiempo, mi mam
´
a y yo nos mudamos
a la ciudad de Tijuana, cerca de la frontera con
Estados Unidos. Vivimos juntas en una casa
apropiada para nosotras, donde puedo mover-
me con los aparatos ortop
´
edicos y las muletas
y utilizar la silla de ruedas para cocinar, lavar
y planchar la ropa. Para predicar, manejo un
carrito el
´
ectrico adaptado a mis necesidades.
Adem
´
as de predicar la ense
˜
nanza b
´
ıblica
en las calles y en los hogares de la gente, sue-
lo visitar un hospital cercano y conversar con
las personas que esperan ser atendidas. Cuan-
do termino, voy con mi carrito al mercado a
comprar lo que necesitamos y regreso a casa,
donde ayudo a mi mam
´
a en la cocina y en las
tareas de la casa.
Para mantenernos, vendo ropa usada.
Mi mam
´
a tiene 78 a
˜
nos y est
´
a limitada porque
ha sufrido tres infartos, as
´
ı que me encargo de
que siga su dieta y de que tome sus medica-
mentos. A pesar de la mala salud, procuramos
asistir a las reuniones de la congregaci
´
on. Ten-
go la alegr
´
ıa de que m
´
as de treinta personas a
las que les di clases b
´
ıblicas a lo largo de los
a
˜
nos tambi
´
en participan en el ministerio cris-
tiano.
Estoy convencida del futuro cumplimien-
to de la promesa b
´
ıblica: “En aquel tiempo
[en el nuevo mundo de Dios] el cojo trepar
´
a
justamente como lo hace el ciervo”. Mien-
tras tanto, las palabras de Dios me confor-
tan: “No tengas miedo, porque estoy conti-
go. No mires por todos lados, porque soy tu
Dios. Yo ciertamente te fortificar
´
e. Yo cierta y
verdaderamente te ayudar
´
e. S
´
ı, yo verdadera-
mente te mantendr
´
e firmemente asido con mi
diestra de justicia” (Isa
´
ıas 35:6; 41:10).1
1 Victoria Colloy falleci
´
o el 30 de noviembre de 2009, a los
60 a
˜
nos. Su madre muri
´
o el 5 de julio de 2009.
Para predicar manejo un carrito el
´
ectrico
adaptado a mis necesidades
1 . C e d i e r o n a l t e m o r y n o c o n f i a r o n e n J e h o v
´
a
( N
´
u m e r o s 1 4 : 3 , 1 1 ) . 2 . T o d o s l o s h o m b r e s d e 2 0 a
˜
n o s
p a r a a r r i b a , m e n o s J o s u
´
e y C a l e b , m u r i e r o n e n e l d e s i e r t o .
3 . T u v i e r o n f e e n q u e J e h o v
´
a l o s a p o y a r
´
ı a ( N
´
u m e r o s 1 4 : 9 ) .
4 . S i m
´
o n , P e d r o , e l n o m b r e c o m p u e s t o S i m
´
o n P e d r o ,
C e f a s y S i m e
´
o n . 5 . S
´
ı .
S O L U C I O N E S D E L A P
´
A G I N A 3 1
14 ¡Despertad! Diciembre de 2010
E
N POCOS segundos se desmoronaron ca-
sas, edificios del gobierno, bancos, hospita-
les y escuelas. Pereci
´
o gente de todos los es-
tratos sociales. Los informes indican que hubo
m
´
as de doscientos mil muertos y alrededor de
trescientos mil heridos.
Muchos de los supervivientes permanec
´
ıan
aturdidos y en silencio, sentados junto a las rui-
nas de sus hogares. Otros apartaban fren
´
etica-
mente los escombros con las manos tratando
de rescatar a vecinos y familiares. Se cort
´
o la
energ
´
ıa el
´
ectrica y pronto cay
´
o la noche, as
´
ı que
los rescatistas se vieron obligados a utilizar lin-
ternas o velas.
En la ciudad de Jacmel, un ni
˜
no de 11 a
˜
nos
llamado Ralphendy qued
´
o atrapado bajo los
restos de un edificio medio derruido. Duran-
te horas, un equipo de rescate de la ciudad se
esforz
´
o por liberarlo. Las r
´
eplicas obligaron a
estos hombres a abandonar, pues tem
´
ıan que
los pisos superiores se vinieran abajo y los se-
pultaran. Philippe, misionero de los testigos de
Jehov
´
a, se neg
´
o a rendirse: “No pod
´
ıa dejar
que Ralphendy muriera all
´
ı”.
Philippe y otros tres se metieron por un hue-
co entre los cascotes del edificio ca
´
ıdo y avan-
zaron lentamente hasta el muchacho, cuyos
pies hab
´
ıan quedado atrapados en el derrum-
be. Era medianoche cuando con mucho cui-
dado comenzaron a levantar escombros. Cada
vez que temblaba la tierra, o
´
ıan crujir las placas
de hormig
´
on que se mov
´
ıan sobre sus cabezas.
A las cinco de la ma
˜
nana, m
´
as de doce horas
despu
´
es del terremoto, consiguieron sacar con
vida a Ralphendy.
Por desgracia, no todos los intentos de res-
cate terminaron bien. En la castigada ciudad
de L
´
eog
ˆ
ane, Roger y su hijo mayor, Clid, logra-
ron salir de la casa antes de que se derrumbara.
Su hijo menor, Clarence, muri
´
o. La esposa de
Roger, Clana, estaba viva y pod
´
ıa hablar, pero
un pedazo de techo le oprim
´
ıa la cabeza. Roger
y un amigo se afanaron por liberarla. “¡Date
prisa! —rogaba sepultada bajo los escombros—.
¡No aguanto m
´
as! ¡No puedo respirar!” Tres ho-
ras m
´
as tarde lleg
´
o un equipo de rescate, pero
cuando la sacaron, ya estaba muerta.
Mi
´
ercoles, 13 de enero, segundo d
´
ıa

La luz del d
´
ıa revel
´
o la magnitud del desas-
tre. Gran parte de Puerto Pr
´
ıncipe estaba des-
truida. A medida que las noticias sobre la ca-
El terremoto
deHait
´
ı
fe y amor en acci
´
on
El jueves 12 de enero de 2010, a las cuatro y cincuenta y tres de la tarde, Evelyn oy
´
o un rugi-
do semejante al de un avi
´
on en pleno despegue y sinti
´
o que el suelo se estremec
´
ıa. No muy
lejos de donde se encontraba, las vigas de hormig
´
on se part
´
ıan y los edificios se derrumbaban
estrepitosamente. Cuando ces
´
o el temblor, Evelyn subi
´
o a un lugar m
´
as alto y observ
´
o una
escena dantesca. Por todas partes se o
´
ıan los quejidos de la gente, y una nube de polvo
se elevaba por encima de Puerto Pr
´
ıncipe, la capital haitiana.
HAIT
´
I
R
E
P
´
U
B
L
I
C
A
D
O
M
I
N
I
C
A
N
A
PUERTO PR
´
INCIPE
L
´
eog
ˆ
ane
Epicentro
Jacmel
¡Despertad! Diciembre de 2010 15
t
´
astrofe se iban esparciendo, las organizaciones
de socorro y muchos voluntarios desintere-
sados de todo el mundo se movilizaron para
ayudar. Los voluntarios de la sucursal de los
testigos de Jehov
´
a de la Rep
´
ublica Dominicana,
situada a unos 300 kil
´
ometros (unas 200 mi-
llas), tambi
´
en hab
´
ıan sentido el terremoto.
Al saber que el epicentro se ubic
´
o en las cerca-
n
´
ıas de Puerto Pr
´
ıncipe —ciudad con una alta
densidad de poblaci
´
on, puesto que acoge a un
tercio de los 9.000.000 de habitantes de Hait
´
ı—,
los Testigos dominicanos comenzaron de inme-
diato a organizar la ayuda humanitaria.
Hab
´
ıan pasado ciento cincuenta a
˜
nos desde
el
´
ultimo gran terremoto que azot
´
o Hait
´
ı y, por
ello, pr
´
acticamente se hab
´
ıan dejado de cons-
truir edificios a prueba de temblores. Se cons-
tru
´
ıan, m
´
as bien, con la intenci
´
on de proteger a
la poblaci
´
on de huracanes e inundaciones, de
ah
´
ı que la mayor
´
ıa de las paredes de bloques
y los pesados techos de hormig
´
on no resistie-
ran la sacudida de 7 grados de magnitud. Sin
embargo, la sucursal haitiana de los testigos
de Jehov
´
a, terminada en 1987, fue edificada si-
guiendo las normas de construcci
´
on antis
´
ısmi-
ca. Aunque est
´
a situada cerca del extremo
oriental de la capital, apenas sufri
´
o da
˜
nos.
De la noche a la ma
˜
nana, la sucursal haitiana
se convirti
´
o en un activo centro de socorro.
Dado que no se pod
´
ıa confiar en la comuni-
caci
´
on telef
´
onica ni por Internet, algunos Testi-
gos se desplazaron dos veces a la frontera con
la Rep
´
ublica Dominicana para enviar informes.
Mientras, centenares de personas, bastantes de
ellas con heridas graves, acud
´
ıan a raudales al
recinto de la sucursal. A muchas otras las lleva-
ron a los pocos hospitales operativos de la zona,
que pronto se llenaron m
´
as all
´
a de su capacidad.
Alrededor de los hospitales hab
´
ıa gente
tirada en el suelo, sangrando y gritando de do-
lor. Entre la multitud estaba Marla, que hab
´
ıa
permanecido enterrada ocho horas bajo las rui-
nas de un edificio. No sent
´
ıa ni mov
´
ıa las pier-
nas. Los vecinos la hab
´
ıan sacado y la hab
´
ıan
llevado a un hospital, pero ¿a cu
´
al? Evan, un
m
´
edico Testigo que hab
´
ıa venido de la Rep
´
ubli-
ca Dominicana, sali
´
o a buscarla, con su nom-
bre como
´
unico dato.
“No pod
´
ıa dejar que Ralphendy
muriera all
´
ı”
16 ¡Despertad! Diciembre de 2010
Ya hab
´
ıan pasado m
´
as de
veinticuatro horas desde el
terremoto y era noche cerra-
da. Caminando entre los cad
´
a-
veres que yac
´
ıan fuera del hos-
pital, Evan oraba en silencio
y gritaba el nombre de Marla.
Por fin oy
´
o que alguien dec
´
ıa:
“Soy yo”. Marla lo miraba con
una radiante sonrisa. Anona-
dado le pregunt
´
o: “¿Por qu
´
e
sonr
´
ıes?”, a lo que ella respon-
di
´
o: “Porque ahora estoy con
mi hermano espiritual”. Evan
no pudo reprimir las l
´
agrimas.
Jueves, 14 de enero,
tercer d
´
ıa

La sede mundial de los testi-
gos de Jehov
´
a, situada en Es-
tados Unidos, junto con las
sucursales de Alemania, Cana-
d
´
a, Francia, Guadalupe, Mar-
tinica, la Rep
´
ublica Domini-
cana y otras, coordinaron los
servicios de socorro para apro-
vechar al m
´
aximo los materia-
les disponibles, los medios de
transporte y comunicaci
´
on, el dinero y los re-
cursos humanos. En total, 78 profesionales m
´
e-
dicos Testigos acudieron para ayudar, adem
´
as
de muchos otros voluntarios. A las dos y trein-
ta de la ma
˜
nana sal
´
ıa de la sucursal dominica-
na el primer cami
´
on de socorro, cargado con
m
´
as de 6.800 kilos (15.000 libras) de alimento,
agua, medicamentos y otros materiales.
Horas despu
´
es, cuando lleg
´
o el cargamento
a la sucursal de Hait
´
ı, se organiz
´
o la distribu-
ci
´
on de los suministros. Los voluntarios tuvie-
ron que camuflar los paquetes con la comida
para evitar que los ladrones la vieran y la ro-
baran para revenderla. Trabajaron noche y d
´
ıa
a fin de meter los alimentos y otros productos
en bolsas peque
˜
nas que ser
´
ıan repartidas indi-
vidualmente y por familias. En los siguientes
meses, los testigos de Jehov
´
a distribuyeron gra-
tuitamente m
´
as de 450.000 kilos (1.000.000 de
libras) de productos donados,
entre ellos m
´
as de cuatrocien-
tas mil comidas.
Viernes, 15 de enero,
cuarto d
´
ıa

A mediod
´
ıa ya hab
´
ıan llega-
do a Hait
´
ı diecinueve m
´
edi-
cos, enfermeras y otros profe-
sionales sanitarios Testigos
procedentes de la Rep
´
ublica
Dominicana y Guadalupe. En-
seguida instalaron un pues-
to de primeros auxilios. Entre
quienes recibieron sus servi-
cios estuvieron los numerosos
ni
˜
nos heridos de un orfanato.
Adem
´
as, los Testigos les sumi-
nistraron comida y lonas para
protegerse. “Estoy muy agra-
decido a los testigos de Jeho-
v
´
a —dice
´
Etienne, director del
orfanato—. No s
´
e qu
´
e hubi
´
era-
mos hecho sin ellos.”
Perdida y hallada
Cuando ocurri
´
o el terremo-
to, Islande, de siete a
˜
nos, vio
desde su casa c
´
omo se part
´
ıan los cables de
electricidad echando una lluvia de chispas.
En el interior, las paredes de bloques cedieron
y se le vinieron encima, lo que la lastim
´
o gra-
vemente y le rompi
´
o una pierna. Tras sacarla
de debajo de los escombros, su padre, Johnny,
la llev
´
o al otro lado de la frontera, a un hos-
pital de la Rep
´
ublica Dominicana. Luego fue
trasladada a otro hospital de Santo Domingo,
la capital. Pero cuando Johnny llam
´
o m
´
as tar-
de preguntando por ella, Islande ya no estaba
all
´
ı.
Johnny pas
´
o dos d
´
ıas enteros busc
´
andola en
vano. Resulta que Islande hab
´
ıa sido trasladada
de hospital. All
´
ı una voluntaria la oy
´
o orar a
Jehov
´
a (Salmo 83:18). “¿T
´
u adoras a Jehov
´
a?”,
le pregunt
´
o. “S
´
ı”, respondi
´
o Islande entre sollo-
zos. “Entonces, no te preocupes. Jehov
´
a te cui-
dar
´
a”, le asegur
´
o la joven.
Marla
Islande
Wideline
Johnny pidi
´
o a la sucursal de la Rep
´
ublica
Dominicana que le ayudara a encontrar a su
hija. Una Testigo llamada Melanie se ofreci
´
o
a buscarla. Mientras Melanie preguntaba en
un hospital, la escuch
´
o la voluntaria que hab
´
ıa
o
´
ıdo orar a Islande y entonces la llev
´
o a donde
estaba la ni
˜
na. A los pocos d
´
ıas, Islande se reu-
ni
´
o con su familia.
Operaciones y rehabilitaci
´
on
Muchos heridos que llegaban al puesto insta-
lado en la sucursal de Hait
´
ı hab
´
ıan recibido es-
casa atenci
´
on m
´
edica, si acaso alguna, y ten
´
ıan
extremidades gangrenadas. En bastantes casos,
la amputaci
´
on fue imprescindible para salvar-
les la vida. Los primeros d
´
ıas tras el terremo-
to escaseaban el equipo quir
´
urgico, los medica-
mentos e incluso los anest
´
esicos. La situaci
´
on
era traum
´
atica hasta para los m
´
edicos. Uno de
ellos dijo: “Hay im
´
agenes y sonidos que le pido
a Dios que me borre de la memoria”.
Durante la segunda semana comenzaron a
llegar de Europa m
´
edicos Testigos que conta-
ban con experiencia y el instrumental necesa-
rio para practicar cirug
´
ıas complejas. El equipo
m
´
edico realiz
´
o 53 operaciones de urgencia y ad-
ministr
´
o miles de otros tratamientos m
´
edicos.
Wideline, una Testigo de 23 a
˜
nos, hab
´
ıa llegado
a Puerto Pr
´
ıncipe un d
´
ıa antes del terremoto.
Su brazo derecho qued
´
o aplastado durante el
temblor y tuvo que ser amputado en un hospital
de la zona. Sus familiares la llevaron m
´
as tarde
a un hospital cerca de su casa en Port-de-Paix,
En menos de un mes, inge-
nieros civiles Testigos comen-
zaron a comprobar si las ca-
sas de los hermanos eran
seguras y habitables. Muchos
que perdieron su hogar nece-
sitaban un sitio donde vivir
hasta que pudieran encontrar
uno permanente.
“Bas
´
andonos en la ex-
periencia de organizaciones
internacionales de socorro,
dise
˜
namos una casita eco-
n
´
omica y f
´
acil de montar, de
un tama
˜
no semejante al de
los hogares en que muchos
hab
´
ıan vivido —explica John,
miembro de la sucursal de
los testigos de Jehov
´
a de Hai-
t
´
ı—. Los proteger
´
a de la lluvia
y el viento, sin que corran el
riesgo de ser aplastados en
caso de m
´
as temblores.” Tan
solo tres semanas despu
´
es
del terremoto, un equipo de
voluntarios internacionales y
haitianos comenz
´
o a cons-
truirlas.
La gente en la calle vi-
toreaba el paso de los camio-
nes cargados con los elemen-
tos necesarios para armar
estas casitas. Un funcionario
de aduanas coment
´
o mien-
tras daba el visto bueno a la
importaci
´
on de los materia-
les de construcci
´
on: “Los testi-
gos de Jehov
´
a fueron de los
primeros en cruzar la frontera
para ayudar al pueblo haitia-
no. No solo hablan, act
´
uan”.
En solo unos meses, los Tes-
tigos ya hab
´
ıan levantado
1.500 casitas para los nece-
sitados.
HOGARES PARA LAS V
´
ICTIMAS
18 ¡Despertad! Diciembre de 2010
a siete horas de distancia, pero su salud iba
deterior
´
andose, y el personal del hospital la de-
sahuci
´
o.
Al enterarse de su situaci
´
on, un equipo de
m
´
edicos Testigos sali
´
o de Puerto Pr
´
ıncipe a fin
de atenderla y traerla a la capital para seguir el
tratamiento. Cuando los dem
´
as pacientes vie-
ron que sus hermanos espirituales hab
´
ıan veni-
do por ella, aplaudieron de alegr
´
ıa. Gracias al
apoyo de su familia y la congregaci
´
on, Wideline
se va adaptando bien a sus nuevas circunstan-
cias.
En la Rep
´
ublica Dominicana, los testigos de
Jehov
´
a alquilaron casas para que sirvieran de
centros de rehabilitaci
´
on. Los heridos que lle-
gaban eran atendidos por equipos voluntarios
de Testigos que se iban turnando: m
´
edicos, en-
fermeras, fisioterapeutas y otro personal sanita-
rio. Todos ellos cuidaron de sus pacientes con
mucho gusto.
Transmiten fe, esperanza y amor
Solo 6 de los 56 Salones del Reino de los tes-
tigos de Jehov
´
a sufrieron destrozos durante el
terremoto. La mayor
´
ıa de los Testigos desplaza-
dos se quedaron en los salones que no ten
´
ıan
da
˜
nos o en otras zonas al aire libre. Acostum-
brados a congregarse, los testigos de Jehov
´
a se
organizaron como si estuvieran en una de sus
asambleas.
“Mantuvimos la regularidad de los progra-
mas espirituales —dice Jean-Claude, superin-
tendente de una congregaci
´
on de los testigos
de Jehov
´
a—, lo que supuso un elemento vital
para la estabilidad tanto de j
´
ovenes como de
+
Un grupo de testigos de Jehov
´
a haitianos
se dirige a consolar a las v
´
ıctimas
de la cat
´
astrofe
% M
´
edico tratando a un chico en el puesto
de primeros auxilios que abrieron los Testigos
¡Despertad! Diciembre de 2010 19
mayores.” ¿Cu
´
ales fueron los resultados? Cier-
to hombre exclam
´
o: “Estoy contento de ver a
los testigos de Jehov
´
a todav
´
ıa predicando por
aqu
´
ı. Si no los viera, me parecer
´
ıa que la situa-
ci
´
on es mucho m
´
as grave”.
Los Testigos consolaron a la gente. “Casi to-
das las personas con quienes hemos hablado
piensan que el sismo fue un castigo divino —co-
ment
´
o uno de ellos—. Les aseguramos que el
terremoto es obra de la naturaleza y no de Dios.
Les mostramos G
´
enesis 18:25. En este vers
´
ıcu-
lo, Abrah
´
an dice que es inconcebible que Dios
destruya a los buenos junto con los malos. Tam-
bi
´
en les hablamos de Lucas 21:11, donde Jes
´
us
predijo grandes terremotos para nuestros tiem-
pos, y les explicamos que pronto
´
el acabar
´
a con
el sufrimiento e incluso resucitar
´
a a nuestros
muertos. Muchas personas agradecen de ver-
dad estas palabras de consuelo.”1
Con todo, las dificultades persisten. “Pri-
mero fue el terremoto, ahora tenemos que
recobrarnos de sus secuelas —se
˜
nal
´
o Jean-Em-
manuel, un m
´
edico Testigo—. Adem
´
as de la
amenaza de infinidad de enfermedades que
brotan en campos atestados de gente, insalu-
bres y expuestos a la lluvia, existe el trauma
emocional, que se ha reprimido pero est
´
a ah
´
ı.”
Semanas despu
´
es del terremoto, un Testigo
se acerc
´
o al puesto de primeros auxilios de la
sucursal quej
´
andose de dolor de cabeza e in-
somnio, t
´
ıpicos s
´
ıntomas postraum
´
aticos. “¿Se
ha golpeado en la cabeza?”, le pregunt
´
o una
enfermera. “No —respondi
´
o estoico—. Mi espo-
sa ha muerto. Llev
´
abamos diecisiete a
˜
nos ca-
sados. Pero sab
´
ıamos que estas cosas iban a
ocurrir, Jes
´
us dijo que ocurrir
´
ıan.”
Viendo la posible ra
´
ız del problema, la enfer-
mera le dijo: “Pero ha perdido a la compa
˜
ne-
ra de su vida. Eso es terrible. Es normal sentir
1 Para m
´
as informaci
´
on, lea el cap
´
ıtulo 11, titulado “¿Por
qu
´
e permite Dios el sufrimiento?”, del libro ¿Qu
´
e ense
˜
na real-
mente la Biblia?, editado por los testigos de Jehov
´
a.
dolor y llorar. Jes
´
us derram
´
o l
´
agrimas cuando
su amigo L
´
azaro muri
´
o”. En ese instante, aquel
hombre herido se derrumb
´
o y rompi
´
o a llorar.
De los m
´
as de diez mil Testigos de la zona,
154 murieron a consecuencia del terremoto.
Se calcula que m
´
as del noventa y dos por cien-
to de los residentes de Puerto Pr
´
ıncipe han
perdido, como m
´
ınimo, a un ser querido en la
cat
´
astrofe. Para ayudar a las personas afectadas
tanto f
´
ısica como emocionalmente, los testigos
de Jehov
´
a las han visitado repetidas veces per-
mitiendo que se desahoguen con plena confian-
za. Yaunque los Testigos ya conocen la prome-
sa b
´
ıblica de una resurrecci
´
on y de un para
´
ıso
terrestre, tambi
´
en han necesitado expresar sus
sentimientos de dolor a compa
˜
neros afectuosos
que les han o
´
ıdo y los han animado con compa-
si
´
on.
Enfrent
´
andose al presente y al futuro
El ap
´
ostol Pablo escribi
´
o: “Permanecen la fe,
la esperanza, el amor, estos tres; pero el mayor
de estos es el amor” (1 Corintios 13:13). Estas
bellas cualidades permiten que muchos Testi-
gos haitianos aguanten en las presentes circuns-
tancias, animen a otros y miren al futuro sin
miedo. Se percibe claramente que detr
´
as de la
continua ayuda prestada por Testigos interna-
cionales se esconden la fe verdadera, la unidad
y el amor. “Jam
´
as hab
´
ıa vivido una manifesta-
ci
´
on tan grande de amor —dijo Petra, una m
´
edi-
co Testigo que viaj
´
o desde Alemania para cola-
borar—. He llorado mucho, pero m
´
as de alegr
´
ıa
que de pena.”
El peri
´
odico The Wall Street Journal calific
´
o
el terremoto de Hait
´
ı de 2010 como “el desastre
natural m
´
as destructivo que ha experimentado
un pa
´
ıs, seg
´
un ciertos criterios”. No obstante,
desde entonces el mundo ha sufrido otras ca-
t
´
astrofes, ya sean obra de la naturaleza o pro-
vocadas por el hombre. ¿Acabar
´
an alguna vez?
Los testigos de Jehov
´
a de Hait
´
ı y del resto del
planeta estamos seguros de que se acerca el d
´
ıa
en que se cumplir
´
a la promesa b
´
ıblica de que
Dios “limpiar
´
a toda l
´
agrima” de los ojos, “y la
muerte no ser
´
a m
´
as, ni existir
´
a ya m
´
as lamento
ni clamor ni dolor”. Todas estas ser
´
an cosas del
pasado (Revelaci
´
on [Apocalipsis] 21:4).
“Estoy contento de ver
a los testigos de Jehov
´
a
todav
´
ıa predicando por aqu
´
ı”
20 ¡Despertad! Diciembre de 2010
D
ESDE que se inventaron los instrumen-
tos para medir la potencia de los movi-
mientos tel
´
uricos, se han registrado cientos
de grandes terremotos. Los que ocurren le-
jos de las zonas pobladas no son preocupan-
tes y, por eso, tienen poca difusi
´
on en los
medios informativos. En cambio, cuando los
temblores sacuden las grandes ciudades, la
devastaci
´
on que producen puede ser enorme.
La p
´
erdida de vidas humanas y los da
˜
nos ma-
teriales son muchas veces proporcionales al
tama
˜
no de la poblaci
´
on y a lo bien preparada
que est
´
e.
El 12 de enero de 2010, Hait
´
ı fue azotado
por uno de los peores terremotos de la histo-
ria en lo que se refiere a p
´
erdidas humanas
y materiales. Pero no ha sido el primero ni
el
´
unico del a
˜
no. Los datos siguientes perte-
necen a movimientos s
´
ısmicos ocurridos en
los primeros meses de 2010, de igual o mayor
magnitud que el que destruy
´
o la capital hai-
tiana.
3 de enero: magnitud 7,1
Islas Salom
´
on

Este terremoto, al que en principio se le
atribuy
´
o una magnitud mayor, ocasion
´
o una
gigantesca ola “de dos a tres metros (6 a
10 pies) de altura”. Loti Yates, funcionario de
una agencia de gesti
´
on de desastres, coment
´
o
que desde el aire se apreciaba “una inunda-
ci
´
on total” en una aldea. Yates explic
´
o que en
la aldea de Bainara en la isla de Rendova, die-
cis
´
eis casas quedaron destrozadas y decenas
m
´
as sufrieron da
˜
nos.
Dos horas antes se hab
´
ıa producido un
temblor de 6,6 grados, que impuls
´
o a muchos
de los habitantes a huir alarmados a las mon-
ta
˜
nas. Su huida los protegi
´
o del tsunami oca-
sionado por el terremoto de mayor magnitud
que ocurri
´
o despu
´
es.
Seguir
´
an
ocurriendo grandes terremotos
Algunos de los terremotos
de magnitud 7,0 o superiores
ocurridos de enero a mayo
M
´
exico
Hait
´
ı
Chile
26 de febrero: magnitud 7,0
Islas Ryukyu (Jap
´
on)

La sacudida tuvo lugar a las cinco y trein-
ta y uno de la ma
˜
nana —hora local—, y el epi-
centro se localiz
´
o a 80 kil
´
ometros (50 mi-
llas) de Naha, ciudad de Okinawa, una de las
islas Ryukyu. Se emiti
´
o una alerta de mare-
moto pero luego fue cancelada. Una mujer
que hab
´
ıa vivido en Okinawa m
´
as de noventa
a
˜
nos dijo que era el temblor m
´
as fuerte de su
vida.
27 de febrero: magnitud 8,8
Chile

Se trata del quinto terremoto m
´
as potente
desde 1900. El m
´
as fuerte, que alcanz
´
o una
magnitud de 9,4 grados, se registr
´
o tambi
´
en
en Chile en 1960. Aquel sismo, junto con el
terremoto de 7,7 que asol
´
o la capital en 1985,
hizo que el pa
´
ıs adoptara normas de cons-
trucci
´
on rigurosas.
Como resultado, en esta ocasi
´
on, en San-
tiago y otras ciudades cayeron pocos edifi-
cios. No obstante, hubo millares de heridos
y cuantiosas p
´
erdidas materiales. Se calcula
que murieron unas quinientas personas, casi
la mitad de ellas en un tsunami que barri
´
o la
costa del pa
´
ıs.
4 de abril: magnitud 7,2
Baja California (M
´
exico)

El epicentro se registr
´
o a 18 kil
´
ometros
(11 millas) de Guadalupe Victoria y a 47 ki-
l
´
ometros (29 millas) de Mexicali, en una zona
alejada de los centros urbanos y poco pobla-
da. No obstante, la sacudida fue tan violenta
que se sinti
´
o en muchas ciudades y pueblos
de M
´
exico y el sur de Estados Unidos.
9 de mayo: magnitud 7,2
Norte de Sumatra (Indonesia)

Este sismo submarino tuvo lugar a media-
noche a 217 kil
´
ometros (135 millas) de Banda
Aceh, ciudad del norte de Indonesia. Muchos
salieron de sus casas y, presas del p
´
anico,
no quisieronvolver a ellas. Sin embargo, no se
contabilizaron v
´
ıctimas mortales.
Seguir
´
an ocurriendo
Bas
´
andose en el amplio registro de grandes terremotos que
han sacudido nuestro planeta, es l
´
ogico vaticinar que se produ-
cir
´
an m
´
as en a
˜
nos venideros. El Servicio Geol
´
ogico de Esta-
dos Unidos lo dice claramente: “Seguir
´
an ocurriendo grandes
terremotos como hasta la fecha”.
Cabe destacar que un art
´
ıculo de fondo de un peri
´
odico
coment
´
o: “No hemos podido hacer nada para impedir ninguno
de los
´
ultimos terremotos [...], lo que nos recuerda nues-
tras limitaciones. Eso no quiere decir que no debamos
actuar en los casos en que nos sea posible [...], pero s
´
ı
que podemos esperar que sigan ocurriendo grandes de-
sastres naturales que est
´
en fuera de nuestro control”.
Quienes se toman en serio la Biblia no pasan por alto
las profec
´
ıas que mencionan los terremotos como parte
de una se
˜
nal compuesta que marcar
´
ıa los
´
ultimos d
´
ıas
de este sistema de cosas (Mateo 24:
3, 7; Marcos 13:8; Lucas 21:11).
Jap
´
on
Islas
Salom
´
on
Indonesia
22 ¡Despertad! Diciembre de 2010
C
OMO demuestra este ejemplo, pocas ve-
ces se genera tanta publicidad como cuan-
do una celebridad declara abiertamente que es
homosexual, lesbiana o bisexual. Algunos ad-
miran su valor; otros critican su libertinaje, y
hay quienes creen que la homosexualidad es
solo un estilo de vida alternativo. “Recuerdo
que en mi escuela —dice Daniel, de 21 a
˜
nos—
hasta los chicos heterosexuales cre
´
ıan que uno
era intolerante o prejuicioso si no estaba de
acuerdo con la homosexualidad.”1
Las opiniones al respecto difieren de una
generaci
´
on a otra y de un pa
´
ıs a otro. Sin em-
bargo, los cristianos no son “llevados de aqu
´
ı
para all
´
a por todo viento de ense
˜
nanza” (Efe-
sios 4:14). M
´
as bien, se rigen por lo que dice la
Biblia.
Pero ¿y si te tachan de prejuicioso, intole-
rante o hasta homof
´
obico por seguir las nor-
mas b
´
ıblicas? ¿C
´
omo explicar
´
ıas tu postura?
1 Se han cambiado los nombres.
¿Qu
´
e dice la Biblia sobre la homosexualidad?
Analiza las siguientes preguntas y sus posi-
bles respuestas.
¿Cu
´
al es el punto de vista b
´
ıblico res-
pecto a la homosexualidad? Las Escrituras
muestran que Dios cre
´
o las facultades sexua-
les para que
´
unicamente esposo y esposa tu-
vieran relaciones (G
´
enesis 1:27, 28; Lev
´
ıtico
18:22; Proverbios 5:18, 19). Cabe se
˜
nalar que
la fornicaci
´
on, un pecado que condena la Bi-
blia, incluye tanto relaciones homosexuales
como heterosexuales (G
´
alatas 5:19-21).1
Si alguien te pregunta: “¿Qu
´
e opinas de
la homosexualidad?”.
Podr
´
ıas responder: “No tengo nada con-
tra los homosexuales, pero no acepto su con-
ducta”.
O Recuerda: Andar conforme a las nor-
1 El t
´
ermino b
´
ıblico para “fornicaci
´
on” no se limita al coi-
to propiamente dicho; tambi
´
en abarca actos como masturbar
a otra persona y practicar el sexo oral o anal.
LOS
J
´
OVENES
PREGUNTAN
¿C
´
omo explicar lo
que dice la Biblia sobre
la homosexualidad?
Tras una breve reacci
´
on de sorpresa,
los asistentes a la entrega de pre-
mios celebraron con aplausos el
apasionado beso con el que dos
famosas se dieron la bienvenida.
La comunidad gay lo consider
´
o un
triunfo, mientras que los esc
´
epticos
lo vieron como un truco publicitario.
Sea como sea, el video del beso
qued
´
o para la historia, los noticieros
lo presentaron una y otra vez, y
provoc
´
o gran sensaci
´
on en Internet.
mas morales de la Biblia es el estilo de vida que
has escogido y nadie tiene por qu
´
e cuestionarlo
(Josu
´
e 24:15). As
´
ı que no te averg
¨
uences de tu
postura (Salmo 119:46).
¿No deber
´
ıan los cristianos respetar a to-
das las personas sin importar su preferen-
cia sexual? Claro que s
´
ı. La Biblia declara:
“Honren a hombres de toda clase”, o como
dice la versi
´
on El libro del Pueblo de Dios:
“Respeten a todo el mundo” (1 Pedro 2:17).
De modo que los cristianos no son homof
´
obicos,
sino que respetan a todo el mundo, incluidos
los homosexuales (Mateo 7:12).
Si alguien te pregunta: “¿No crees que tu
opini
´
on promueve el prejuicio contra los ho-
mosexuales?”.
Podr
´
ıas responder: “Para nada. No estoy
en contra de los homosexuales, sino de la con-
ducta homosexual”.
O Y podr
´
ıas a
˜
nadir: “Pongamos un caso.
Yo no fumo; de hecho, me da asco. Ahora
supongamos que t
´
u piensas diferente porque
eres fumador. Yo no te juzgar
´
ıa porque fumas,
y s
´
e que t
´
u no me juzgar
´
ıas porque no fumo,
¿verdad? Pues lo mismo pasa con la manera
en que ambos vemos la homosexualidad”.
¿No nos ense
˜
n
´
o Jes
´
us a ser tolerantes?
Entonces, ¿por qu
´
e no pueden los cristia-
nos abrirse a la idea de la homosexualidad?
Jes
´
us no les dijo a sus seguidores que acepta-
ran cualquier estilo de vida. M
´
as bien, ense
˜
n
´
o
que para obtener la salvaci
´
on tenemos que
“ejerce[r] fe en
´
el” (Juan 3:16). Y eso implica
vivir de acuerdo con las normas morales de
Dios, algunas de las cuales proh
´
ıben ciertos
tipos de conducta, como la homosexualidad
(Romanos 1:26, 27).
Si alguien te dice: “Los homosexuales
no pueden cambiar su preferencia sexual; ellos
nacieron as
´
ı”.
Podr
´
ıas responder: “La Biblia no da una
explicaci
´
on biol
´
ogica de la homosexualidad.
Pero s
´
ı reconoce que uno puede tener cier-
tas tendencias muy arraigadas (2 Corintios 10:
4, 5). Aunque algunos se sientan atra
´
ıdos a
personas de su mismo sexo, la Biblia exhorta a
los cristianos a no practicar la homosexuali-
dad”.
O Sugerencia: En lugar de envolverte en
una discusi
´
on sobre el origen de los deseos ho-
mosexuales, deja claro que la Biblia proh
´
ıbe
la conducta homosexual. Podr
´
ıas utilizar la si-
guiente comparaci
´
on: “Muchos piensan que la
conducta violenta es hereditaria, y que por eso
algunos tienden a ser agresivos (Proverbios
29:22). Si esto fuera cierto, ¿qu
´
e hay del prin-
cipio b
´
ıblico de no dejarse llevar por la c
´
olera?
(Salmo 37:8; Efesios 4:31.) ¿Dir
´
ıamos que la
Biblia es injusta con aquellos que afirman ser
violentos por naturaleza?”.
¿C
´
omo podr
´
ıa Dios prohibir la homose-
xualidad a quienes se sienten atra
´
ıdos
por personas de su mismo sexo? Eso ser
´
ıa
cruel. Esta opini
´
on proviene de la idea equivo-
cada de que los seres humanos deben seguir
sus impulsos sexuales. La Biblia indica que te-
nemos la capacidad de controlar los deseos
inmorales por voluntad propia, y eso nos dig-
nifica (Colosenses 3:5).
Si alguien te dice: “Est
´
a bien que no seas
homosexual, pero deber
´
ıas dejar de pensar
que la homosexualidad es mala”.
Podr
´
ıas responder: “Supongamos que yo
no estoy de acuerdo con el juego por dinero,
Los cristianos tienen el valor
de ir contra la corriente
24 ¡Despertad! Diciembre de 2010
pero t
´
u s
´
ı. ¿Ser
´
ıa l
´
ogico que insistieras en que
cambie mi criterio simplemente porque millo-
nes juegan por dinero?”.
O Recuerda esto: Independientemente de
su preferencia sexual, la mayor
´
ıa de las perso-
nas tienen ciertos valores
´
eticos que les impi-
den aprobar actos como el fraude, las injusti-
cias y las guerras. De hecho, la Biblia proh
´
ıbe
estas cosas tal como proh
´
ıbe la conducta se-
xual il
´
ıcita, incluida la homosexualidad (1 Co-
rintios 6:9-11).
As
´
ı pues, la Biblia no es exagerada ni pro-
mueve la intolerancia. Simplemente exhorta
a quienes tienen inclinaciones homosexua-
les a hacer lo mismo que los heterosexuales:
“Hu[ir] de la fornicaci
´
on” (1 Corintios 6:18).
Millones de heterosexuales que desean apli-
car las normas b
´
ıblicas ejercen autodominio a
pesar de las tentaciones a las que se enfren-
tan. Hay quienes no pueden satisfacer sus im-
pulsos sexuales y sin embargo son felices. En-
tre ellos figuran muchos solteros con pocas
probabilidades de casarse e incontables per-
sonas cuyo c
´
onyuge discapacitado ha perdi-
do sus facultades sexuales. Igualmente, quie-
nes tienen inclinaciones homosexuales pero
de veras desean agradar a Dios tambi
´
en pue-
den ejercer autodominio y ser felices (Deute-
ronomio 30:19).
PARA PENSAR
˘ ¿Por qu
´
e estableci
´
o Dios
normas morales?
˘ ¿De qu
´
e manera te beneficia
obedecer esas normas?
Encontrar
´
as m
´
as art
´
ıculos de la secci
´
on “Los j
´
ove-
nes preguntan” en www.watchtower.org/yps
Al parecer, se dan m
´
as casos de bisexualidad
en mujeres que en hombres. ¿A qu
´
e se debe
esto? F
´
ıjate en las siguientes razones.
˘ Llamar la atenci
´
on
“Hay muchachos que opinan abiertamente
que las lesbianas son atractivas. Y algunas chi-
cas con poca autoestima har
´
ıan lo que fuera
con tal de que un chico se fijara en ellas.”
(Jessica, de 16 a
˜
nos.)
˘ Curiosidad
“La idea que se promueve en la televisi
´
on, el
cine y la m
´
usica de besarse entre mujeres des-
pierta en las adolescentes el deseo de hacerlo,
sobre todo si creen que no es malo.” (Lisa, de
26 a
˜
nos.)
˘ Atracci
´
on
“Conoc
´
ı a dos chicas bisexuales en una fies-
ta. Despu
´
es, una amiga me dijo que yo les ha-
b
´
ıa gustado. Con el tiempo empec
´
e a intercam-
biar mensajes de texto con una de ellas, y me
fui enamorando.” (Vicky, de 13 a
˜
nos.)
Si deseas agradar a Dios, no deber
´
ıas expe-
rimentar con la conducta que la Biblia llama
inmunda (Efesios 4:19; 5:11). Pero ¿y si en rea-
lidad te atraen personas de ambos sexos?
Muchos te dir
´
ıan que tienes que aceptar tu
orientaci
´
on y declararte bisexual. Sin embargo,
debes saber que dicha atracci
´
on suele desapa-
recer con el tiempo. Eso le sucedi
´
o a Lisette, de
16 a
˜
nos. “Algo que me ayud
´
o fue hablar con
mis padres sobre lo que sent
´
ıa —cuenta—. Ade-
m
´
as, en las clases de biolog
´
ıa aprend
´
ı que du-
rante la adolescencia se producen cambios sig-
nificativos en los niveles hormonales. Pienso
que si m
´
as adolescentes conocieran mejor sus
cuerpos, entender
´
ıan que la atracci
´
on por al-
guien del mismo sexo es algo pasajero y no se
apresurar
´
ıan a decir que son homosexuales.”
Incluso si persiste la atracci
´
on, recuerda
que la Biblia te asegura que la decisi
´
on de con-
trolar los deseos inmorales depende de ti y que
puedes lograrlo.1
1 Hallar
´
as m
´
as informaci
´
on en el libro Lo que los j
´
ovenes
preguntan. Respuestas pr
´
acticas (volumen 2), editado por los tes-
tigos de Jehov
´
a. Consulta el cap
´
ıtulo 28, titulado “¿Qu
´
e hago si
me gusta alguien de mi mismo sexo?”.
¿QU
´
E HAY DE LA BISEXUALIDAD?
˘ Para llegar a sus lugares de reproducci
´
on, mu-
chas especies de salm
´
on remontan r
´
ıos de
aguas turbulentas. ¿C
´
omo pueden realizar un
viaje tan duro sin sucumbir al agotamiento?
En vez de dejarse vencer por la fuerza del agua,
lo que hacen es aprovecharse de ella. ¿De qu
´
e
forma?
Reflexione: El salm
´
on no malgasta sus fuer-
zas. Cuando nada contracorriente, ahorra ener-
g
´
ıa vali
´
endose de los v
´
ortices, o remolinos en mi-
niatura, que forma el agua al chocar contra las
rocas, ramas u otros objetos. Como los v
´
ortices
se generan a ambos lados de los objetos, los pe-
ces se deslizan entre las bolsas de turbu-
lencia con movimientos ondulantes
(v
´
ease el dibujo). Algunos bancos
de salmones utilizan los v
´
ortices
creados por otros que nadan de-
lante de ellos y, de hecho, nave-
gan en su estela. Son capaces
incluso de aprovechar las turbu-
lencias creadas por sus propios
cuerpos.
Los investigadores esperan
poder imitar el eficaz movimiento
del salm
´
on para extraer energ
´
ıa de cursos de
agua lentos. Los sistemas tradicionales para ge-
nerar energ
´
ıa hidroel
´
ectrica necesitan corrientes
que fluyan a una velocidad de 5 nudos (9,3 ki-
l
´
ometros [5,8 millas]) por hora o m
´
as. Ahora
existe un prototipo que utiliza vibraciones induci-
das por v
´
ortices para generar electricidad en r
´
ıos
que fluyen a tan solo 2 nudos por hora.1 Sin
embargo, el nivel de complejidad de dicho siste-
ma ni siquiera se acerca al del empleado por pe-
ces como el salm
´
on. El profesor Michael Bernit-
sas, de la Universidad de Michigan (Estados
Unidos), admite: “De momento, no somos tan
inteligentes como los peces”.
¿Qu
´
e piensa? ¿Cree que la capa-
cidad del salm
´
on para aprovechar
la energ
´
ıa generada por las tur-
bulencias del agua es producto
de la casualidad, o del dise
˜
no?
1 La idea parece prometedora, puesto
que la mayor
´
ıa de las corrientes de agua
del planeta se mueven a velocidades infe-
riores a 3 nudos por hora.
¿CASUALIDAD
O DISE
˜
NO?
El eficaz movimiento
del salm
´
on
Arriba: 5 photolibrary. Todos los derechos reservados.
L
A SIMPLE menci
´
on del nombre de Asiria
helaba la sangre de los habitantes del anti-
guo Oriente Medio. De hecho, el libro b
´
ıblico
de Jon
´
as dice que cuando este profeta recibi
´
o
la comisi
´
on divina de predicar un mensaje de
juicio a N
´
ınive, la capital asiria, sali
´
o huyendo
en direcci
´
on opuesta (Jon
´
as 1:1-3). Quiz
´
as lo
hizo debido a la sanguinaria reputaci
´
on de los
asirios. Ahora bien, ¿por qu
´
e ten
´
ıan esa fama?
Historia fiable
El profeta b
´
ıblico Nah
´
um calific
´
o a N
´
ıni-
ve como “el albergue de leones” y “la ciudad
de derramamiento de sangre”. Adem
´
as, decla-
r
´
o: “¡De all
´
ı la presa no parte! Hay el sonido
del l
´
atigo y el sonido del traqueteo de la rue-
da, y el caballo que arranca y el carro que sal-
ta. El jinete montado, y la llama de la espada,
y el rel
´
ampago de la lanza, y la multitud de los
UN LIBRO DIGNO DE CONFIANZA
Segunda parte
Asiria en la historia b
´
ıblica
Esta es la segunda parte de la serie de art
´
ıculos publicados en ¡Despertad! sobre
las siete potencias mundiales de la historia b
´
ıblica. Su objetivo es demostrar
que la Biblia es confiable e inspirada por Dios y que transmite el esperanzador
mensaje de que por fin acabar
´
a el sufrimiento causado por la cruel dominaci
´
on
del hombre por el hombre.
IMPERIO ASIRIO
N
ASIRIA
M
E
D
I
A
Jorsabad
N
´
ınive
C
´
alah
Asur
T
i
g
r
i
s
´
E
u
f
r
a
t
e
s
Mar Mediterr
´
aneo
(Mar Grande)
Samaria
Jerusal
´
en
Babilonia
EGIPTO
% Gigantescos toros alados con cabeza humana
custodiaban los palacios de los reyes asirios
¡Despertad! Diciembre de 2010 27
que han sido muertos, y la masa pesada de
cad
´
averes; y de los cuerpos muertos no hay
fin. Ellos siguen tropezando entre sus cuer-
pos muertos” (Nah
´
um 2:11; 3:1-3). ¿Confir-
man los hechos hist
´
oricos la descripci
´
on de la
Biblia sobre la antigua Asiria?
El libro Light From the Ancient Past (Luz
del pasado remoto) se refiere a esta naci
´
on
como “la despiadada m
´
aquina de guerra cuya
crueldad deliberada aterraba a sus enemigos”.
F
´
ıjese en c
´
omo uno de sus reyes, Asurnasir-
pal II, describe en tono jactancioso el trato
que le dispensaba a sus enemigos:
“Edifiqu
´
e una columna cerca de la puerta
de su ciudad y desoll
´
e a todos los principales
que se hab
´
ıan sublevado, y cubr
´
ı la columna
con su piel. A algunos los empared
´
e dentro de
la columna, a algunos los colgu
´
e en maderos
de la columna [...]. Y desmembr
´
e a los oficia-
les, a los oficiales reales que se hab
´
ıan rebela-
do [...]. A muchos de sus cautivos los quem
´
e
con fuego, y a otros muchos los captur
´
e vivos.”
Cuando los arque
´
ologos excavaron los palacios
reales de Asiria, descubrieron que los muros es-
taban decorados con representaciones del tra-
to inhumano que se daba a los cautivos.
En el a
˜
no 740 antes de nuestra era, Asi-
ria conquist
´
o Samaria, la capital israelita del
reino del norte, y se llev
´
o a sus habitantes
al exilio. Ocho a
˜
nos m
´
as tarde invadi
´
o Jud
´
a
(2 Reyes 18:13).1 El rey asirio Senaquerib le
exigi
´
o a Ezequ
´
ıas, rey de Jud
´
a, 30 talentos de
oro y 300 talentos de plata, y seg
´
un el registro
b
´
ıblico, dicho tributo le fue pagado. Pero ade-
m
´
as, Senaquerib insisti
´
o en que Jerusal
´
en, la
capital de Jud
´
a, deb
´
ıa rendirse incondicional-
mente (2 Reyes 18:9-17, 28-31).
Estos hechos se registran tambi
´
en en los
anales de Senaquerib, los cuales fueron descu-
biertos en N
´
ınive. El relato, escrito en un pris-
ma hexagonal hecho de arcilla, cuenta c
´
omo
se vanaglori
´
o el rey asirio Senaquerib: “En
cuanto a Ezequ
´
ıas el Jud
´
ıo, no se someti
´
o a
mi yugo. Puse sitio a 46 de sus ciudades fuer-
tes, baluartes e innumerables aldehuelas de
sus inmediaciones, y (las) conquist
´
e. [...] A
´
el
mismo [Ezequ
´
ıas] hice prisionero en Jerusa-
l
´
en, su residencia real, como a un p
´
ajaro en
una jaula”. Luego, el rey afirma que Ezequ
´
ıas
le envi
´
o “30 talentos de oro, 800 talentos de
plata, piedras preciosas [...] (y) toda clase de
valiosos tesoros”, exagerando as
´
ı la cantidad
de talentos de plata que recibi
´
o.
Observe, sin embargo, que Senaquerib
no dice que hubiera conquistado Jerusal
´
en.
De hecho, ni siquiera menciona la aplastante
derrota que su ej
´
ercito sufri
´
o por intervenci
´
on
divina. De acuerdo con la Biblia, el
´
angel de
Dios aniquil
´
o a 185.000 soldados asirios en
una sola noche (2 Reyes 19:35, 36). El erudi-
to Jack Finegan comenta: “En vista del tono
jactancioso que impregna habitualmente las
inscripciones de los soberanos asirios, dif
´
ıcil-
mente cabr
´
ıa esperar que Senaquerib registra-
ra tal derrota”.
Profec
´
ıa confiable
Unos cien a
˜
nos antes de la ca
´
ıda del Im-
perio asirio, Isa
´
ıas predijo que Jehov
´
a llama-
r
´
ıa a cuentas a aquellos arrogantes conquis-
tadores por haberse portado insolentemente
1 Despu
´
es del reinado de Salom
´
on, las doce tribus de la na-
ci
´
on de Israel se dividieron. Jud
´
a y Benjam
´
ın formaron el reino
del sur, y las otras diez tribus, el reino del norte. Jerusal
´
en era
la capital del reino del sur, y Samaria era la del norte.
Prisma que describe
en tono jactancioso
la invasi
´
on de
Senaquerib
contra Jud
´
a
(
Relieve en piedra
que representa c
´
omo
se desollaba vivos
a los prisioneros
.
P
´
a
g
i
n
a
2
6
:
s
u
c
e
s
i
´
o
n
c
r
o
n
o
l
´
o
g
i
c
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a
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p
´
a
g
i
n
a
2
7
:
f
o
t
o
s
t
o
m
a
d
a
s
p
o
r
g
e
n
t
i
l
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z
a
d
e
l
M
u
s
e
o
B
r
i
t
´
a
n
i
c
o
28 ¡Despertad! Diciembre de 2010
con su pueblo escogido. “Me encargar
´
e de
la rendici
´
on de cuentas por el fruto de la in-
solencia del coraz
´
on del rey de Asiria y por
el engreimiento de su altaner
´
ıa de ojos”, de-
clar
´
o Jehov
´
a (Isa
´
ıas 10:12). Adem
´
as, el profe-
ta Nah
´
um predijo que N
´
ınive ser
´
ıa saqueada,
que sus puertas tendr
´
ıan que ser abiertas a sus
enemigos y que sus guardias saldr
´
ıan huyendo
(Nah
´
um 2:8, 9; 3:7, 13, 17, 19). Y no solo eso:
Sofon
´
ıas profetiz
´
o que la ciudad llegar
´
ıa a ser
“un yermo desolado” (Sofon
´
ıas 2:13-15).
Aquellas profec
´
ıas tuvieron su cumplimien-
to en 632 antes de nuestra era. Ese a
˜
no, N
´
ıni-
ve cay
´
o ante las fuerzas aliadas de los medos
y los babilonios, lo que provoc
´
o el desastroso
final del Imperio asirio. Una cr
´
onica de Babi-
lonia que narra ese acontecimiento dice que
los conquistadores “se llevaron el gran despo-
jo de la ciudad y el templo” y que convirtie-
ron a la ciudad de N
´
ınive en “un mont
´
ıcu-
lo de ruinas”. En la actualidad, precisamente
unos mont
´
ıculos de ruinas situados en la ori-
lla oriental del r
´
ıo Tigris frente a la ciudad de
Mosul (Irak) marcan el lugar desolado donde
una vez estuvo N
´
ınive.
La destrucci
´
on de Asiria tambi
´
en contribu-
y
´
o al cumplimiento de otra profec
´
ıa b
´
ıblica.
Anteriormente, en el a
˜
no 740 antes de nuestra
era, Asiria se hab
´
ıa llevado al exilio al reino
de diez tribus de Israel. Para ese mismo tiem-
po, el profeta Isa
´
ıas predijo que Jehov
´
a “que-
brar[
´
ıa] al asirio” y “lo pisote[ar
´
ıa]”. Adem
´
as,
profetiz
´
o que Dios juntar
´
ıa al resto de su pue-
blo que quedara en Asiria para llevarlo de
vuelta a su tierra. Esto es exactamente lo que
sucedi
´
o unos doscientos a
˜
nos despu
´
es. ¿Ver-
dad que es sorprendente? (Isa
´
ıas 11:11, 12;
14:25.)
Una promesa
en la que usted puede confiar
Mucho tiempo antes de que N
´
ınive cayera
—cuando los reyes de Asiria todav
´
ıa causaban
terror a sus enemigos—, Isa
´
ıas predijo la llega-
da de un gobernante totalmente distinto. Es-
cribi
´
o: “Un ni
˜
no nos ha nacido, un hijo se nos
ha dado; y el regir principesco vendr
´
a a estar
sobre su hombro. Y por nombre se le llama-
r
´
a [...] Pr
´
ıncipe de Paz. De la abundancia del
regir principesco y de la paz no habr
´
a fin, so-
bre el trono de David y sobre su reino a fin
de establecerlo firmemente y sustentarlo por
medio del derecho y por medio de la justicia,
desde ahora en adelante y hasta tiempo inde-
finido. El mism
´
ısimo celo de Jehov
´
a de los
ej
´
ercitos har
´
a esto” (Isa
´
ıas 9:6, 7).
El gobierno del “Pr
´
ıncipe de Paz”, Jesucris-
to, abarcar
´
a toda la Tierra. Salmo 72:7, 8 dice:
“En sus d
´
ıas el justo brotar
´
a, y la abundancia
de paz hasta que la luna ya no sea. Y tendr
´
a
s
´
ubditos de mar a mar y desde el R
´
ıo hasta los
cabos de la tierra”.
Mediante este poderoso “Pr
´
ıncipe de Paz”,
Jehov
´
a cumplir
´
a la promesa que leemos en
Salmo 46:8, 9: “Vengan, contemplen las acti-
vidades de Jehov
´
a, como ha establecido acon-
tecimientos pasmosos en la tierra. Hace cesar
las guerras hasta la extremidad de la tierra.
Quiebra el arco y verdaderamente corta en pe-
dazos la lanza; quema los carruajes en el fue-
go”.
Hoy, el cumplimiento de esa profec
´
ıa se
deja entrever. ¿C
´
omo? Mediante el programa
de educaci
´
on b
´
ıblica que los testigos de Jeho-
v
´
a llevan a cabo para ense
˜
nar al pr
´
ojimo, tal
como hizo Jes
´
us, a andar en las sendas de la
paz. Sin embargo, est
´
a claro que ning
´
un ser
humano, sino solo Dios, cumplir
´
a la profec
´
ıa
b
´
ıblica de Isa
´
ıas 2:4: “Tendr
´
an que batir sus
espadas en rejas de arado y sus lanzas en po-
daderas. No alzar
´
a espada naci
´
on contra na-
ci
´
on, ni aprender
´
an m
´
as la guerra”. Contra-
rio a este esp
´
ıritu, el mundo y sus dirigentes
derrochan alrededor de un bill
´
on de d
´
olares al
a
˜
no en gastos militares.
La exactitud de los datos hist
´
oricos y de las
profec
´
ıas que aparecen en la Biblia demuestra
que es una obra
´
unica en su clase. Las per-
sonas sinceras que buscan la verdad pueden
tener la certeza de que es un libro digno de
confianza. El siguiente art
´
ıculo de esta serie
tratar
´
a sobre la antigua Babilonia, capital del
tercer gran imperio de la historia b
´
ıblica.
“Los terremotos causaron
los peores desastres”
“Los terremotos causaron los peores desas-
tres en la d
´
ecada pasada”, afirma la agencia
Estrategia Internacional para la Reducci
´
on de
Desastres de las Naciones Unidas, con sede
en Ginebra (Suiza). De hecho, fueron los cul-
pables de casi el sesenta por ciento de las v
´
ıc-
timas mortales registradas en cat
´
astrofes na-
turales. Los movimientos tel
´
uricos siguen
representando una seria amenaza para la hu-
manidad en vista de que 8 de las 10 ciuda-
des m
´
as pobladas del planeta est
´
an situadas
en fallas s
´
ısmicas. En los
´
ultimos diez a
˜
nos
hubo 3.852 desastres que se cobraron m
´
as de
setecientas ochenta mil vidas.
Trabajo de riesgo
El Instituto de Prensa Internacional, con
sede en Viena (Austria), indica que “110 pe-
riodistas murieron en 2009, lo que convierte
ese a
˜
no en el m
´
as mort
´
ıfero de la d
´
ecada pasa-
da” para la profesi
´
on. Ya
˜
nade que en zonas de
conflicto como Afganist
´
an, Irak, Pakist
´
an y So-
malia, los periodistas han sido “deliberadamen-
te asesinados” en a
˜
nos recientes, y eso ha pro-
ducido una menor cobertura informativa y un
“vac
´
ıo preocupante a la hora de entender [...]
acontecimientos complejos” sucedidos en es-
tas zonas. Irak fue el pa
´
ıs m
´
as peligroso para
los periodistas en la pasada d
´
ecada, seguido de
Filipinas, Colombia, M
´
exico y Rusia.
Bajan los precios, bajan los robos
“Una avalancha de aparatos electr
´
onicos bara-
tos” podr
´
ıa dejar sin trabajo a los ladrones brit
´
ani-
cos, seg
´
un informa la agencia de noticias Reuters
desde Londres, citando a James Treadwell, pro-
fesor de Criminolog
´
ıa de la Universidad de
Leicester (Inglaterra). El abaratamiento de
los nuevos lectores de DVD, por ejemplo,
hace que el precio de reventa sea irrisorio.
“No vale la pena robarlos”, dice Tread-
well. No obstante, la bajada de los precios
no ha puesto fin a los delitos. Los ladro-
nes se centran ahora en objetos m
´
as caros
y con m
´
as salida, como iPods y tel
´
efonos
m
´
oviles, objetos que la gente lleva consigo.
Los que antes robaban en las casas ahora
recurren a otros delitos como los atracos.
OBSERVANDO EL MUNDO
El Ministerio Serbio de Asuntos Re-
ligiosos ha aceptado la solicitud
de registro de la entidad legal que
representa a los testigos de Jeho-
v
´
a. De acuerdo a la documentaci
´
on del go-
bierno, los testigos de Jehov
´
a han estado ac-
tivos en el pa
´
ıs por lo menos desde 1930.
Se calcula que el 95% de las
descargas musicales efectuadas
durante 2009 en todo el mundo
fueron ilegales (TIME, Estados Unidos).
CIENCIA
¿Casualidad o dise
˜
no? 1/10, 2/10, 4/10, 6/10, 7/10,
8/10, 9/10, 10/10, 11/10, 12/10
¿Ha acabado con Dios? 11/10
Latidos del coraz
´
on, 5/10
Mol
´
ecula de hemoglobina, 9/10
Naturaleza fue primero, 3/10
“Problema de la longitud”, 5/10
ECONOM
´
IAY EMPLEO
Comidas caseras van a la oficina, 11/10
¿Sin trabajo? C
´
omo arregl
´
arselas con menos, 7/10
¿Trabaja demasiado? 1/10
EL PUNTO DE VISTA B
´
IBLICO
D
´
ıa del Juicio, 1/10
¿Es Dios un ser personal? 10/10
Hacer rendir el dinero, 5/10
¿Ministras religiosas? 7/10
Noviazgo honorable con miras al matrimonio, 2/10
¿Pagar por servicios religiosos? 6/10
Poner la otra mejilla, 9/10
¿Por qu
´
e hay personas buenas y malas? 4/10
¿Por qu
´
e no elimina Dios al Diablo? 12/10
¿Qui
´
enes son los demonios? 8/10
¿Rezar a los “santos”? 11/10
¿Siguen vigentes todas las partes de la Biblia? 3/10
FAUNAY FLORA
Alas de la lib
´
elula, 8/10
Chimpanc
´
e, 4/10
Comida r
´
apida para insectos, 3/10
Cultivo de orqu
´
ıdeas, 1/10
De bellota a roble majestuoso, 9/10
El murci
´
elago m
´
as peque
˜
no, 2/10
Estilo del salm
´
on, 12/10
“Hombre de la selva” (orangut
´
an), 7/10
Ibis, 6/10
“La m
´
as grandiosa m
´
aquina voladora”
(albatros), 7/10
Lengua del colibr
´
ı, 10/10
Luci
´
ernaga, 6/10
Macadamia, 11/10
Marmota alpina, 10/10
Mart
´
ın pescador (p
´
ajaro), 2/10
Navaja, 9/10
Ojo de la polilla, 7/10
Ojo del camar
´
on mantis, 11/10
Pico del mart
´
ın pescador, 4/10
Piel del tibur
´
on, 2/10
Poni de Shetland, 8/10
Rey de la selva (jaguar), 9/10
LOS J
´
OVENES PREGUNTAN
¿C
´
omo alcanzar mis metas? 10/10
¿C
´
omo explicar el punto de vista b
´
ıblico
sobre la homosexualidad? 12/10
¿C
´
omo llevarme bien con mis hermanos? 8/10
¿C
´
omo puedo aumentar mi autoestima? 5/10
¿C
´
omo superar la tristeza? 9/10
¿Es malo desear un poco de privacidad? 3/10
¿Estoy preparado para irme de casa? 7/10
¿Por qu
´
e estamos siempre discutiendo? 2/10
¿Por qu
´
e interesarme por mi salud? 6/10
¿Por qu
´
e no les gusto a los chicos? 1/10
¿Salirme de la escuela? 11/10
¿Tener relaciones con mi pareja? 4/10
MISCEL
´
ANEO
Gas natural, energ
´
ıa para el hogar, 11/10
Hueso, prodigio de resistencia, 1/10
¿Le falta tiempo? 4/10
¡Mayday! ¡Mayday! ¡Mayday! 10/10
Seguir
´
an ocurriendo grandes terremotos, 12/10
Tartamudez, 5/10
RELACIONES HUMANAS
Comer juntos, 1/10
Divorcio, 2/10
¿En qui
´
en se puede confiar? 10/10
Soledad, 9/10
“Tal vez sea una simple canci
´
on”, 9/10
Usar la lengua con sabidur
´
ıa, 11/10
RELATOS PERSONALES
Dios me ha confortado en todas mis pruebas
(V. Colloy), 12/10
Emprend
´
ı la mejor carrera de mi vida
(K. Bergman), 9/10
Estoy deseando decirles: “¡Todos estamos aqu
´
ı!”
(A. Austin), 8/10
Feliz a pesar de graves discapacidades
(J. V
´
arguez), 5/10
“Fui ateo desde peque
˜
no” (F. Vysko
ˇ
cil), 11/10
Hice que mi vida cambiara de rumbo
(P. Kostadinov), 4/10
Lo que me atrajo de los testigos de Jehov
´
a
(T. Orosco), 3/10
Por qu
´
e renunci
´
e a una lucrativa carrera art
´
ıstica
(M. M
´
arquez), 6/10
Serv
´
ı a Hitler, y ahora sirvo al Dios verdadero
(G. Bernhardt), 2/10
Un abogado emite su juicio sobre los Testigos
(L. Civin), 8/10
RELIGI
´
ON
Ate
´
ısmo, 11/10
El verdadero origen de la Navidad, 12/10
¿Es razonable creer en Dios? 2/10
Libro digno de confianza (Biblia), 11/10, 12/10
Serpientes en los ritos religiosos, 3/10
SALUDY MEDICINA
Atenci
´
on m
´
edica sobre ruedas, 3/10
C
´
omo aliviar el estr
´
es, 6/10
C
´
omo dejar de fumar, 5/10
Contentos con nuestro color de piel, 5/10
Enfermedad m
´
as temida (c
´
olera), 10/10
Gripe, 6/10
Hepatitis B, 8/10
Mal de monta
˜
na agudo, 7/10
Osteoporosis, 6/10
TESTIGOS DE JEHOV
´
A
Asambleas de distrito “Permanezcamos cerca
de Jehov
´
a”, 5/10, 6/10
“Cofre lleno de
´
utiles lecciones” (libro Ense
˜
na),
7/10
“Dejen de inquietarse” (India), 1/10
Derecho de custodia de una madre (Espa
˜
na), 7/10
¡Despertad! ayud
´
o a salvar a una criatura
no nacida, 2/10
Diferencia que ven los profesores (Bulgaria), 9/10
“El estudio de la Biblia ayuda a los sordos”, 7/10
“Esp
´
ıritu positivo” (madre con hija discapacitada),
11/10
“Frenar la tendencia general al ego
´
ısmo”
(Gibraltar), 1/10
“Necesito tu consuelo” (folleto Cuando muere
un ser querido), 2/10
¿Quiere ser amigo de Dios? (M
´
exico), 1/10
Se da a conocer el nombre de Dios, 7/10
Terremoto de Hait
´
ı, 12/10
Tesoro para quienes estudian la Biblia
(folleto “Buena tierra”), 10/10
Verdad sobre testigos de Jehov
´
a, 8/10
TIERRAS Y PUEBLOS
A trav
´
es el Polo Norte, 10/10
Bataks (Indonesia), 8/10
Canoa (Canad
´
a), 5/10
Catacumbas de Odesa (Ucrania), 3/10
“Cinta de hierro” (Canad
´
a), 6/10
Comidas caseras van a la oficina (India), 11/10
Cuando el Sol se volvi
´
o rojo (Islandia), 2/10
Exquisitez australiana, 11/10
“Hombre de la selva” de Indonesia, 7/10
Islas Feroe, 3/10
Mercado africano, 1/10
Mont Blanc, 4/10
Nombre de Dios (iglesia de Canad
´
a), 7/10
Reina Isabel I (Inglaterra), 1/10
Reloj m
´
as famoso del mundo (Inglaterra), 10/10
Terremoto de Hait
´
ı, 12/10
Tribus de las monta
˜
nas de Tailandia, 5/10
Vida en la Alta Amazonia, 4/10
Yurtas, viviendas m
´
oviles de Asia Central, 9/10
´
INDICE TEM
´
ATICO DE ¡DESPERTAD! DE 2010
%&'()
¿TRABAJA
DEMASIADO?
%&'()
¿Es necesario
recurrir
al divorcio?
%&'()
LANATURALEZA
FUE PRIMERO
%&'()
¿LE FALTA
TIEMPO?
%&'()
C
´
OMO
DEJAR
DE FUMAR
%&'()
C
´
omo
aliviar
el estr
´
es
%&'()
¿Est
´
a sin trabajo?
C
´
omo arregl
´
arselas con menos
%&'()
LA VERDAD SOBRE
los testigos
de Jehov
´
a
%&'()
C
´
omo vencer
la soledad
%&'()
¿EN QUI
´
EN SE PUEDE
CONFIAR?
%&'()
¿UNA CRUZADA
EN PRO DEL
ATE
´
ISMO?
%&'()
El verdadero origen de
LANAVIDAD
ACTIVIDADES PARA LA FAMILIA
¿
Fue una buena decisi
´
on?
Lee N
´
umeros 13:1, 2, 25-33; 14:3, 6-12. Observa el dibujo y anota
tus respuestas a continuaci
´
on.
1. ¿Por qu
´
e dieron la mayor
´
ıa de los esp
´
ıas un mal informe?
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
2. ¿Qu
´
e resultado produjo la actitud negativa de los diez
esp
´
ıas? PISTA: Lee N
´
umeros 14:26-38.
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
3. ¿Por qu
´
e estaban tan seguros de la victoria Josu
´
e y Caleb?
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
PARA COMENTAR:
Cuando tu familia se enfrenta a dificultades, ¿c
´
omo
puedes imitar a Josu
´
e y Caleb en vez de a los diez
esp
´
ıas?
¿QU
´
E SABES
DEL AP
´
OSTOL
PEDRO?
4. ¿Qu
´
e cinco nombres recibe
Pedro en la Biblia? PISTA: Lee
Mateo 10:2; 16:16; Juan 1:42;
Hechos 15:14.
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
5. ¿Se cas
´
o Pedro alguna vez?
PISTA: Lee 1 Corintios 9:5.
˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝ ˝
PARA COMENTAR:
Narra un relato que te guste
en el que intervenga Pedro.
¿Qu
´
e cualidades suyas
te gustar
´
ıa imitar, y
c
´
omo puedes hacerlo?
EN ESTE N
´
UMERO
Contesta las preguntas y completa las citas b
´
ıblicas.
P
´
AGINA 7 ¿Qu
´
e debemos decir siempre
a nuestro pr
´
ojimo? (Efesios 4: .)
P
´
AGINA 8 ¿Qu
´
e har
´
a la verdad por ti?
(Juan 8: .)
P
´
AGINA 11 ¿Qu
´
e le suceder
´
a al
´
ultimo
enemigo? (1 Corintios 15: .)
P
´
AGINA 24 ¿De qu
´
e debemos huir?
(1 Corintios 6:.)
PARA LOS M
´
AS
PEQUE
˜
NOS
Busca estas ilustra-
ciones en la revista
y descr
´
ıbelas con
tus propias palabras.
˘ Las soluciones aparecen en la p
´
agina 13
¡Despertad! Diciembre de 2010 31
˘ Una madre de 30 a
˜
nos de edad, que vive
con su esposo y sus tres hijos en Kentucky (Es-
tados Unidos), escribi
´
o: “Mi familia y yo nos he-
mos beneficiado de todas las publicaciones
que tenemos de los testigos de Jehov
´
a”. Ella
explica: “La que m
´
as me gusta para los ni
˜
nos
es Mi libro de historias b
´
ıblicas”, y a
˜
nade: “En
realidad, aprend
´
ı al mismo tiempo que ellos”.
El libro est
´
a bellamente ilustrado y presenta
los acontecimientos b
´
ıblicos en orden cronol
´
o-
gico. Por ejemplo, la segunda parte incluye las
historias “Un rey malo manda en Egipto”, “Se
salva al beb
´
e Mois
´
es”, “Por qu
´
e huy
´
o Mois
´
es”,
“Mois
´
es y Aar
´
on ven a Fara
´
on”, “Las 10 pla-
gas” y “Cruzando el mar Rojo”.
La sexta parte, titulada “Nacimiento a muer-
te de Jes
´
us”, constituye un recorrido por la vida
terrestre del Hijo de Dios. Entre los relatos que
contiene est
´
an “Jes
´
us nace en un establo” y
“Siguen una estrella”. En este
´
ultimo se mues-
tra que los “magos” —en realidad astr
´
olo-
gos— entraron “en la casa” para visitar a Je-
s
´
us, no en el establo donde naci
´
o. En la
casa “vieron al ni
˜
no con Mar
´
ıa su madre”.
Dios advirti
´
o a los astr
´
ologos que no vol-
vieran a Herodes, quien deseaba matar
al ni
˜
no. ¿A qu
´
e conclusi
´
on nos lleva este
relato sobre qui
´
en fue el responsable de
la aparici
´
on de la popular estrella? (Ma-
teo 2:1, 11, 12, Biblia de Jerusal
´
en Lati-
noamericana.)
Usted tambi
´
en aprender
´
a al mismo
tiempo que sus hijos cuando les lea Mi
libro de historias b
´
ıblicas, que contiene
116 relatos sobre personas y aconteci-
mientos mencionados en las Escrituras.
Para obtener un ejemplar, llene el cup
´
on ad-
junto y env
´
ıelo a la direcci
´
on indicada o a
la que corresponda de las que aparecen en la
p
´
agina 5 de esta revista.
Aprendi
´
o al mismo tiempo que ellos
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