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 http://historico.tsj.gob.

ve/decisiones/scc/abril/060400-RC98-
727-96.HTM

La Sala ha considerado, en sentencia de fecha 2 de junio de 1993, lo


siguiente:

“Dice bien la alzada, cuando expresa que la garantía real que se


concede está limitada al bien o bienes que se especifican al constituir
la garantía y que también esta limitada a la suma que expresa y
claramente se determina en el correspondiente documento
constitutivo de la hipoteca”.

“Pero una cosa es el límite del privilegio hipotecario y otra muy diferente el
límite que se ha establecido en la recurrida al procedimiento de ejecución de
hipoteca, que contradice el principio de economía procesal característico de
este procedimiento especial. En efecto, una vez firme el crédito en ejecución,
bien porque no se formulo oposición o fue desestimada, la ejecución se sigue
hasta el definitivo pago del capital adeudado y accesorios, con absoluta
prescindencia del límite de la hipoteca, porque se convierte en una ejecución
igual a todas, sólo diferenciada de la ordinaria en el límite del privilegio, por lo
que si existe un acreedor de segundo grado, el privilegio de éste se trasladará
y cobrará sobre el exceso obtenido en el remate sobre el límite de la hipoteca
de primer grado”.

“Por lo expuesto, es decir, al considerar la Sala que el procedimiento


de ejecución de hipoteca no está limitado al simple remate de la cosa
hipotecada para imputar el precio del remate al pago del crédito,
porque se pueden ejecutar inmuebles que no estén hipotecados
cuando los gravados hubieren resultado insuficientes para el pago del
crédito, según lo establece el artículo 1.931 del Código Civil; y por
considerar también que escogido por el actor el procedimiento de
ejecución de hipoteca en lugar de la vía ejecutiva o del procedimiento
ordinario para el cobro de un crédito, le resultaría vedado el cobro
simultáneo o sucesivo del mismo crédito por otras de las restantes
vías procesales no elegidas, en el primero de los casos por no
poderse actualizar el mismo derecho en procesos diferentes y
simultáneos, y en segundo caso por oponerse los principios de la cosa
juzgada....”.

Por lo tanto, en aplicación de la doctrina contenida en la sentencia antes parcialmente


transcrita, se puede deducir en el caso que nos ocupa, que aun y cuando, como resultado de la
experticia complementaria del fallo ordenada por la recurrida en su parte dispositiva, resultare
que la obligación de pago de aquellos intereses compensatorios que se continúen venciendo
sobre los respectivos saldos deudores a partir del 15 de septiembre de 1993 hasta su pago
definitivo, y las cantidades que se continúen venciendo a partir de la misma fecha y hasta la
definitiva cancelación del capital demandado, excedieran de lo establecido como límite de la
garantía hipotecaria, ese excedente al límite de la garantía hipotecaria no impide que el acreedor
pueda lograr el cobro de ese exceso como una acreencia quirografaria, en ese mismo
procedimiento.

 http://lara.tsj.gob.ve/decisiones/2008/marzo/652-27-KP02-V-2007-004714-.html

La Sala ha considerado, en sentencia de fecha 2 de junio de 1993, lo siguiente:

“Dice bien la alzada, cuando expresa que la garantía real que se concede está limitada al bien o
bienes que se especifican al constituir la garantía y que también esta limitada a la suma que expresa y
claramente se determina en el correspondiente documento constitutivo de la hipoteca”.

“Pero una cosa es el límite del privilegio hipotecario y otra muy diferente el límite que se ha
establecido en la recurrida al procedimiento de ejecución de hipoteca, que contradice el principio de
economía procesal característico de este procedimiento especial. En efecto, una vez firme el crédito en
ejecución, bien porque no se formulo oposición o fue desestimada, la ejecución se sigue hasta el definitivo
pago del capital adeudado y accesorios, con absoluta prescindencia del límite de la hipoteca, porque se
convierte en una ejecución igual a todas, sólo diferenciada de la ordinaria en el límite del privilegio, por
lo que si existe un acreedor de segundo grado, el privilegio de éste se trasladará y cobrará sobre el exceso
obtenido en el remate sobre el límite de la hipoteca de primer grado”.
“Por lo expuesto, es decir, al considerar la Sala que el procedimiento de ejecución de hipoteca no
está limitado al simple remate de la cosa hipotecada para imputar el precio del remate al pago del crédito,
porque se pueden ejecutar inmuebles que no estén hipotecados cuando los gravados hubieren resultado
insuficientes para el pago del crédito, según lo establece el artículo 1.931 del Código Civil; y por considerar
también que escogido por el actor el procedimiento de ejecución de hipoteca en lugar de la vía ejecutiva
o del procedimiento ordinario para el cobro de un crédito, le resultaría vedado el cobro simultáneo o
sucesivo del mismo crédito por otras de las restantes vías procesales no elegidas, en el primero de los
casos por no poderse actualizar el mismo derecho en procesos diferentes y simultáneos, y en segundo
caso por oponerse los principios de la cosa juzgada....”.

Por lo tanto, en aplicación de la doctrina contenida en la sentencia antes parcialmente transcrita,


se puede deducir en el caso que nos ocupa, que aun y cuando, como resultado de la experticia
complementaria del fallo ordenada por la recurrida en su parte dispositiva, resultare que la obligación de
pago de aquellos intereses compensatorios que se continúen venciendo sobre los respectivos saldos
deudores a partir del 15 de septiembre de 1993 hasta su pago definitivo, y las cantidades que se continúen
venciendo a partir de la misma fecha y hasta la definitiva cancelación del capital demandado, excedieran
de lo establecido como límite de la garantía hipotecaria, ese excedente al límite de la garantía hipotecaria
no impide que el acreedor pueda lograr el cobro de ese exceso como una acreencia quirografaria, en ese
mismo procedimiento.

http://aragua.tsj.gob.ve/DECISIONES/2004/SEPTIEMBRE/957-29-01895-.HTML
Esta Superioridad, ex artículo 321 del Código de Procedimiento Civil, acoge y hace suya la doctrina
de Casación vertida en el fallo supra inmediato transcrito parcialmente, para defender la integridad de la
legislación y la unidad de la jurisprudencia, y a la luz de sus postulados, procede a decidir el caso de especie
 http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/julio/RC.000366-26711-2011-11-
070.HTML

Del contraste efectuado supra, esta Sala ha podido verificar que la parte demandada en su escrito
de oposición presentado ante el tribunal de la causa en fecha 27 de agosto de 2004, efectivamente se
excepcionó argumentando como parte del fundamento de tal oposición, que la obligación contraída con
el Banco demandante estaba sometida a condición, la cual no era otra que éste liquidara el préstamo, por
lo que en criterio del recurrente “…la acreditación de ese extremo por parte del banco (sic) actor era vital
para la litis, pues daría fecha cierta del momento en cual debería comenzar la cancelación del supuesto
préstamo…”.

Argumentando que al no acompañar el demandante junto a su solicitud prueba alguna que


comprobara el cumplimiento de esa condición, tal demanda era inadmisible, de conformidad con lo
preceptuado en los ordinales 2° y 3° del artículo 661 del Código de Procedimiento Civil.

Por su parte el sentenciador de alzada en la sentencia hoy cuestionada en esta sede


casacional, no hace pronunciamiento alguno en relación a la excepción hecha por la parte actora en
referencia, y que constituye uno de los puntos medulares en que asienta su oposición, pues está alegando
que la obligación reclamada está sometida a condición por no haberse liquidado el crédito, según lo
pactado en el contrato suscrito entre las partes, lo que constituye la comisión del vicio de incongruencia
delatado.

Era deber ineludible del juez de segunda instancia, analizar si en efecto la condición alegada
por la intimada era cierta o no, pues ello, además, constituye un extremo que el juez necesariamente
debe analizar para decretar inmediatamente la medida de prohibición de enajenar y gravar del bien
inmueble hipotecado, por estatuirlo así el artículo 661 del Código de Procedimiento Civil.

En virtud de lo expuesto, estima la Sala que la sentencia recurrida está inficionada del vicio
de incongruencia negativa endilgado, lo que consecuencialmente genera su nulidad. Así se establece.
Al haber encontrado la Sala procedente la primera denuncia por defecto de actividad
planteada por la formalizante, se abstiene de conocer las restantes delaciones contenidas en el escrito de
formalización, en acatamiento de lo establecido en el artículo 320 eiusdem. Así se establece.

 http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/octubre/182498-RC.000647-301015-
2015-14-590.HTML

En lo que se refiere a la partida décima primera, la cual consiste en el pago de las costas y costos
del proceso, la excluyó de la solicitud de ejecución de la hipoteca y negó su inclusión en el decreto
intimatorio, por considerar que no están causados en su totalidad para el momento de la intimación, ni
determinados en la pretensión del demandante.

Ahora bien, observa la Sala que cuando el ad quem verifica que lo peticionado en los puntos
décimo y décimo primero de la solicitud de ejecución de hipoteca, no constituyen partidas que estén
causadas en su totalidad para el momento de la intimación y por lo tanto establece que no se deberían
considerar como cantidades líquidas y exigibles, le está dando una correcta interpretación al artículo 661
del Código de Procedimiento Civil, ya que no desnaturaliza en modo alguno el sentido de la norma, ni
hace derivar de ella consecuencias que no resultan de su contenido.

Pues, estima la Sala que dicha interpretación es congruente con lo previsto en la referida norma,
ya que los intereses compensatorios y moratorios que aún no se han causado al momento de la intimación
no se podrían incluir en el referido decreto, ni tampoco las costas y costos que no se han causado, pues
tales partidas no constituirían cantidades que sean líquidas y exigibles al momento de la intimación, pues
en el decreto intimatorio se debe ordenar el pago de cantidades de dinero que sean líquidas y exigibles al
momento de la intimación al pago del demandado.
Por tal razón, el juez de alzada actuó conforme con el contenido de la norma, al no incluir la
partida décima y décima primera en el decreto intimatorio, por considerar que tales partidas no
constituirían cantidades que sean líquidas y exigibles al momento de la intimación.

No obstante lo anterior, estima la Sala conveniente precisar que aun cuando los intereses, las
costas y costos no constituye partidas que estén causadas en su totalidad y, por ende no se pueden incluir
en el decreto intimatorio, ya que los mismas no constituirían cantidades líquidas y exigibles para el
momento de la intimación, ello no impide que en caso de que haya oposición en la sentencia definitiva el
juez pueda acordarlos o negarlos, conforme a los mecanismo procesales que las partes hayan utilizado en
defensa de sus derechos.

Respecto a la denuncia de infracción del artículo 662 del Código de Procedimiento Civil, por
errónea interpretación, estima la Sala que la referida norma no pudo ser infringida por el vicio acusado,
ya que la referida norma no fue aplicada por el ad quem para resolver la presente controversia, pues para
que se verifique el referido vicio, era necesario que el ad quem la hubiese aplicado. Así se establece.

 http://historico.tsj.gob.ve/decisiones/scc/marzo/RC-00253-240304-03197.HTM

De la transcripción anterior de la recurrida, se observa que las partes convinieron en aumentar la


obligación principal, por efecto de la inflación. Pero no alteraron el monto de la garantía hipotecaria, la
cual, ciertamente debe ser registrada. Esto quiere decir, que la hipoteca, como garantía, permanecerá
inalterada, con el monto establecido en el documento primigenio y registrado, aunque las partes
acuerden por vía del convenimiento, aumentar el monto de la obligación principal.

Lo importante, a los efectos de la denuncia, es que por medio del convenimiento, las partes no
trataron de alterar el monto de la garantía hipotecaria. El artículo 1.879 del Código Civil, determina que
la hipoteca no tiene efecto si no se ha registrado, ni puede subsistir sino sobre los bienes especialmente
designados, y por una cantidad determinada de dinero, pero todas estas características de la garantía, y
no de la obligación principal, fueron respetadas en el convenimiento, por cuanto, se reitera, que la
garantía hipotecaria no fue alterada. Tan sólo se aumentó el monto de la obligación principal.
Es evidente, que por más que sea aumentada la obligación principal, el acreedor tan sólo podrá
ejecutar la hipoteca por el monto de esa garantía, el resto de la obligación, no cubierta por la hipoteca,
tendrá un carácter quirografario, no hipotecario, donde el acreedor tendrá que concurrir al cobro de su
acreencia sin el privilegio que la garantía le otorgaba. Sobre este particular, la Sala de Casación Civil ha
señalado lo siguiente:

“...La recurrida en su parte dispositiva condena al pago del monto del préstamo más los intereses
compensatorios o del plazo y moratorios, incluyendo aquellos que se continúen venciendo sobre los
respectivos valores, a partir del 15 de septiembre de 1993 hasta el pago definitivo, para cuya
determinación se ordena la práctica de una experticia complementaria del fallo para ambos casos.

La Sala ha considerado, en sentencia de fecha 2 de junio de 1993, lo siguiente:

‘Dice bien la alzada, cuando expresa que la garantía real que se concede está limitada al bien o
bienes que se especifican al constituir la garantía y que también esta limitada a la suma que expresa y
claramente se determina en el correspondiente documento constitutivo de la hipoteca.

Pero una cosa es el límite del privilegio hipotecario y otra muy diferente el límite que se ha
establecido en la recurrida al procedimiento de ejecución de hipoteca, que contradice el principio de
economía procesal característico de este procedimiento especial.

En efecto, una vez firme el crédito en ejecución, bien porque no se formulo oposición o fue
desestimada, la ejecución se sigue hasta el definitivo pago del capital adeudado y accesorios, con absoluta
prescindencia del límite de la hipoteca, porque se convierte en una ejecución igual a todas, sólo
diferenciada de la ordinaria en el límite del privilegio, por lo que si existe un acreedor de segundo grado,
el privilegio de éste se trasladará y cobrará sobre el exceso obtenido en el remate sobre el límite de la
hipoteca de primer grado.

Por lo expuesto, es decir, al considerar la Sala que el procedimiento de ejecución de hipoteca no


está limitado al simple remate de la cosa hipotecada para imputar el precio del remate al pago del crédito,
porque se pueden ejecutar inmuebles que no estén hipotecados cuando los gravados hubieren resultado
insuficientes para el pago del crédito, según lo establece el artículo 1.931 del Código Civil; y por considerar
también que escogido por el actor el procedimiento de ejecución de hipoteca en lugar de la vía ejecutiva
o del procedimiento ordinario para el cobro de un crédito, le resultaría vedado el cobro simultáneo o
sucesivo del mismo crédito por otras de las restantes vías procesales no elegidas, en el primero de los
casos por no poderse actualizar el mismo derecho en procesos diferentes y simultáneos, y en segundo
caso por oponerse los principios de la cosa juzgada....’.

Por lo tanto, en aplicación de la doctrina contenida en la sentencia antes parcialmente transcrita,


se puede deducir en el caso que nos ocupa, que aun y cuando, como resultado de la experticia
complementaria del fallo ordenada por la recurrida en su parte dispositiva, resultare que la obligación de
pago de aquellos intereses compensatorios que se continúen venciendo sobre los respectivos saldos
deudores a partir del 15 de septiembre de 1993 hasta su pago definitivo, y las cantidades que se continúen
venciendo a partir de la misma fecha y hasta la definitiva cancelación del capital demandado, excedieran
de lo establecido como límite de la garantía hipotecaria, ese excedente al límite de la garantía hipotecaria
no impide que el acreedor pueda lograr el cobro de ese exceso como una acreencia quirografaria, en ese
mismo procedimiento...”. (Sentencia de la Sala de Casación Civil de fecha 6 de abril de 2000, en el juicio
seguido por la Sociedad Financiera de Maracaibo (Sofimara) contra los Ciudadanos José Maldonado
Almeida y María Judith Cabrera De Maldonado, expediente N° 98-727).
Si las partes convinieron en aumentar el monto de la acreencia principal, pero no tocaron el punto
de la garantía hipotecaria, tal medio de autocomposición procesal en nada infringe el artículo 1.879 del
Código Civil, pues no trató de aumentarse por vía del convenimiento, el monto de la garantía hipotecaria.
Por tal motivo, se reitera que esa garantía hipotecaria permanece por la cantidad establecida
primigeniamente en el documento registrado. El resto de la obligación principal, no cubierta por la
garantía, debe cobrarse en forma quirografaria, pero no hubo infracción del artículo 1.879 eiusdem, y la
presente denuncia debe desestimarse. Así se decide..