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UNIVERSIDAD ANDINA NÉSTOR CÁCERES VELÁSQUEZ

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FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS

ESCUELA PROFESIONAL

DERECHO

TRABAJO ENCARGADO DE:

DERECHO PENAL II

TEMA: ARTICULO 109 HOMICIDIO POR EMOCION VIOLENTA

DOCENTE:

 Mgtr. MALLEA CLAROS EFRAIN

PRESENTADO POR:

 GUSTAVO PAUL TICONA LUVE

SEMESTRE: V SECCIÒN: “A”

PUNO – PERÚ

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DEDICATORIA

A Dios, por brindarnos la dicha de la salud y bienestar

Físico y espiritual

A nuestros padres, como agradecimiento a su esfuerzo,

Amor y apoyo.

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INDICE

INTRODUCCIÓN ........................................................................................................................................ 4
ARTÍCULO 109: HOMICIDIO POR EMOCIÓN VIOLENTA .................................................................. 5
CAPITULO I ................................................................................................................................................ 5
1. TIPO PENAL ........................................................................................................................................ 5
2. TIPICIDAD OBJETIVA....................................................................................................................... 5
2.1. Bien jurídico protegido ................................................................................................................. 6
2.2. Sujeto activo...................................................................................................................................... 7
2.3. Sujeto pasivo ................................................................................................................................. 7
3. TIPICIDAD SUBJETIVA .................................................................................................................... 7
4. ANTIJURIDICIDAD ............................................................................................................................ 9
CAPITULO II ............................................................................................................................................... 9
5. CULPABILIDAD ............................................................................................................................... 10
6. CONSUMACIÓN ............................................................................................................................... 11
7. TENTATIVA ...................................................................................................................................... 11
8. PENALIDAD ...................................................................................................................................... 11
CONCLUSIONES ...................................................................................................................................... 13
RECOMENDACIONES: ............................................................................................................................ 15
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................................................ 16
CASO DE ILAVE....................................................................................................................................... 17
ANEXOS: ................................................................................................................................................... 18

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INTRODUCCIÓN

En la actualidad nuestra sociedad está pasando por momentos realmente críticos, el índice de

mortalidad en nuestro país y en el mundo entero es una problemática que provoca agonía,

angustia y preocupación a los seres humanos, más aun cuando la forma de perder la vida es

provocada por personas a las que la psicología considera como personas sanas y entre comillas

normales, las cuales no suelen tener un tipo de reacción que haga sospechar, que puede tratarse

de unos futuros homicidas, quedando un hueco inmenso de investigación que nos lleva a la

incertidumbre de no saber si el momento en el que juzgamos a un imputado debería tener la pena

máxima o no al haber quitado la vida a otra persona, y en este sentido pensar que según su

personalidad volvería a cometer este hecho delictivo o no.

Es así que no solamente se llega a perder una vida productiva para la sociedad, sino también

la misma justicia si no aplicara de forma correcta sus leyes en el proceso de recopilación de

información e investigación, podría negar a la sociedad otro ser productivo condenándolo con

una pena máxima sin considerar que el delito cometido puede deberse a factores que no estén

dentro del control humano del acusado y que al considerar estos factores se puede apuntar a

atenuar la pena y no así someter al sujeto a tantos años de privación de libertad.

De la misma manera cabe considerar que el hecho de que no se realice un estudio de la

personalidad del sujeto y más un adecuado seguimiento del proceso donde se verifique si fue un

homicidio por emoción violenta o no, y más aún, no se determine el tiempo que debe transcurrir

para que se configure este delito como homicidio por emoción violentada, daría paso a que un

verdadero culpable pueda acceder a una atenuación de condena siendo culpable de un crimen y

que además su libertad pueda llegar a dañar a otra víctima y representar inseguridad ciudadana.

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ARTÍCULO 109: HOMICIDIO POR EMOCIÓN VIOLENTA

CAPITULO I

1. TIPO PENAL

El homicidio por arrebato repentino está debidamente tipificado en el artículo 109 del Código

Penal con el contenido siguiente:

El que mata a otro bajo imperio de una emoción violenta que las circunstancias hacen

excusables, será reprimido con pena privativa de libertad, no menor de tres ni mayor de cinco

años.

Si concurren algunas de las circunstancias previstas en el artículo 107, la pena será ni menor

de cinco ni mayor de diez años.

2. TIPICIDAD OBJETIVA

El ilícito penal se configura cuando el sujeto activo actúa y da muerte a su víctima bajo el

dominio de una emoción, violenta, la cual surge repentinamente por circunstancias excusables o,

mejor aún, justificables provocadas por el mismo sujeto pasivo o por un tercero. Se trata de un

homicidio realizado en estado de emoción violenta justificada por especiales circunstancias.

No obstante, no debe pensarse que el legislador pretende que se tenga como atenuante del

homicidio cualquier emoción violenta surgida en el agente, sino que este estado de la conciencia,

debe ser de cierta intensidad que genere un estado transitorio de conmoción o perturbación en la

personalidad del sujeto activo que le impida controlar sus actos frente a determinadas

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circunstancias, realizando con frecuencia conductas irracionales que normalmente no realizaría.

En otras palabras, aparece la emoción violenta como elemento atenuante cuando, en las mismas

circunstancias excepcionales, toda persona respetuosa del orden o sistema jurídico la

experimentaría y realizaría actos impensables en circunstancias normales. "La conciencia del

agente se fija en aquello que ha motivado la emoción violenta, debilitando considerablemente el

control del individuo sobre su conducta hasta el extremo que realiza· con frecuencia actos

irracionales que están en desacuerdo con su comportamiento habitual".

No obstante, la intensidad de la emoción violenta no debe hacer perder el poder de inhibición

al agente. Caso contrario, la situación se desplazaría hacia los confines de la inimputabilidad. Un

individuo emocionado no es un individuo inimputable. La emoción debe ser violenta, eso sí,

pero no ser la causa de la pérdida del control de la conducta que configure un estado de

inconsciencia subsumible en el inciso 1 del artículo 20 del Código Penal.

2.1. Bien jurídico protegido

Es la vida humana independiente que como ya expresamos, se inicia desde el momento del

parto hasta la muerte cerebral del individuo. Bien jurídico que se protege en forma rigurosa por

nuestro sistema jurídico al constituir el principal interés de las personas y del Estado. A pesar de

la fijación de una penalidad menor, el bien jurídico: "vida" sigue conservando toda su

significación valorativa. El fundamento de la atenuación no deriva de la menor valiosidad de la

vida, sino de un especial estado anímico del autor del delito emergente de las circunstancias. No

se toma en cuenta el bien jurídico, el mismo que se mantiene inalterable, sino la perturbación de

la conciencia producida en el autor a raíz de la existencia de supuestos fácticos que alteran el

razonamiento y disminuyen los frenos inhibitorios.

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2.2. Sujeto activo

Agente del homicidio por emoción violenta puede ser cualquier persona natural, pues del tipo

penal no aparece que se exija alguna condición o cualidad especial.

Tratándose de la hipótesis agravada, al constituir supuestos de un delito especial, como el

parricidio, autores solo podrán ser en línea ascendente padre, abuelo, bisabuelo, etc. y en línea

descendente: hijo, nieto, bisnieto, etc. También un cónyuge o concubino respecto del otro.

2.3. Sujeto pasivo

Puede ser cualquier persona. No necesariamente el que provocó la emoción violenta en el

agente será el sujeto pasivo de la acción homicida, pues fácilmente aquel puede ser un tercero,

Un ejemplo típico es la obra clásica de William Shakespeare "Otelo", en la cual, un tercero

"yago", mediante el ardid provocó en Otelo tal conmoción por celos que se determinó y

finalmente dio muerte a su amada.

En el caso de la figura agravada, víctima pueden ser los ascendientes y descendientes en línea

recta del agente, también un cónyuge, un concubino y un hijo adoptivo.

3. TIPICIDAD SUBJETIVA

El agente debe actuar con conocimiento y voluntad de poner fin a la vida de su víctima. La

resolución homicida debe ser producto o consecuencia inmediata de la emoción violenta surgida

en forma súbita y repentina por especiales circunstancias excusables o justificables. No obstante.

debe tenerse en claro que, aquella emoción violenta de ningún modo debe alcanzar real

intensidad en el agente que le genere una grave alteración de la conciencia de tal forma que

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afecte gravemente su concepto de la realidad y anulen la facultad de comprender el carácter

delictuoso de su acto. Si ello se evidenciara, al desaparecer el dolo no habría homicidio atenuado

sino estaríamos ante una causa de inimputabilidad previstos en el inciso 1 del artículo 20 de la

parte general del Código Penal.

El dolo en el homicidio por emoción violenta puede ser directo o indirecto. No creemos que

sea posible un dolo eventual como sostiene Castillo Alva.

En definitiva, para tipificarse el ilícito penal se exige que el agente obre en un estado de

alteración de su ánimo y. por tanto, disminuido sus facultades de control.

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4. ANTIJURIDICIDAD

CAPITULO II

Una vez que se ha determinado que en la conducta analizada concurren todos los elementos

objetivos y subjetivos que conforman la tipicidad del homicidio por emoción violenta previsto en

el artículo 109 del Código Penal, el operador jurídico pasará inmediatamente a analizar el

segundo elemento o nivel denominado antijuridicidad. Es decir, se entrará a determinar si la

conducta es contraria al ordenamiento jurídico O en su caso, concurre alguna causa de

justificación de las previstas y sancionadas en el artículo 20 del Código Penal. De ese modo el

operador jurídico analizará si en el homicidio emocional concreto concurre la legítima defensa o

el estado de necesidad justificante o el agente actuó por una fuerza física irresistible o competida

por un miedo insuperable o en cumplimiento de un deber.

Se configura la legítima defensa por ejemplo en el siguiente caso: Juan Vílchez, al regresar

repentinamente a su domicilio, en su propio dormitorio encuentra a su cónyuge en pleno

adulterio; ante tal espectáculo, lleno de celos y rabia cogió su correa de cuero y comenzó a

castigar a la adultera, escapándose el amante, en tales circunstancias, esta se dirigió al comedor

que se encontraba a dos pasos del dormitorio y, rápidamente, cogió el cuchillo de cocina y

comenzó a amenazar a Juan Vílchez afirmando que lo iba a matar porque ya no le servía ni en la

cama, instantes que viendo amenazada su vida, Juan saca el revólver que portaba y disparó un

solo tiro con dirección al corazón causando instantáneamente la muerte de la adultera.

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Si se concluye que en el homicidio concurre alguna causa de justificación, la conducta

homicida será típica pero no antijurídica y, por tanto, será irrelevante pasar a analizar el tercer

elemento del delito conocido como culpabilidad.

5. CULPABILIDAD

Si después de analizar la conducta típica de homicidio emocional se llega a la conclusión que

no concurre alguna causa o circunstancia que lo justifique frente al ordenamiento jurídico,

inmediatamente se entrará a determinar si aquella conducta homicida puede ser atribuida o

imputable a su autor. En consecuencia, se analizará si la persona a quien se le atribuye la

conducta típica y antijurídica es imputable penalmente, es decir, goza de capacidad penal, para

responder por su acto homicida. En este aspecto, por ejemplo, tendrá que determinarse, en primer

lugar, la edad biológica del autor del homicidio por emoción violenta.

Luego, determinará si tenía conocimiento que su actuar homicida era antijurídico, es decir,

contrario a todo el ordenamiento jurídico. Pero, de modo alguno, no se requiere un conocimiento

puntual y específico, sino simplemente un conocimiento paralelo a la esfera de un profano, o

mejor, un conocimiento que se desprende del sentido común que gozamos todas las personas

normales. Finalmente, se entrará a analizar si el agente tuvo o no alternativa diferente a cometer

el delito de homicidio emocional.

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6. CONSUMACIÓN

El agente perfecciona el delito en sede cuando logra poner fin a la vida del sujeto pasivo

concurriendo en su accionar los elementos descritos. Todos deben de concurrir. A falta de uno de

ellos, el delito perfeccionado será el de homicidio simple o asesinato, según sea el caso. Es

irrelevante el modo y las formas empleadas.

7. TENTATIVA

Al ser un delito de comisión, ya sea por acción u omisión, y de resultado lesivo al bien

jurídico vida, es posible que el accionar homicida se quede en grado de tentativa.

8. PENALIDAD

Después del debido proceso y verificado la concurrencia de los diversos requisitos indicados,

el acusado de homicidio por emoción violenta será pasible de ser condenado a pena privativa de

libertad no menor de tres ni mayor de cinco años.

Tratándose de un parricidio atenuado, el autor será merecedor a una pena privativa de libertad

no menor de cinco ni mayor de diez años. Todo ello de acuerdo con la forma, circunstancias,

medios empleados para la perpetración del hecho punible y la personalidad del autor o

autores. Perfeccionado será el de homicidio simple o asesinato, según sea el caso. Es irrelevante

el modo y las formas empleadas.

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La participación es posible en todas sus modalidades. De acuerdo al auxilio o asistencia del

partícipe al autor principal en la comisión del homicidio atenuado, se le sancionará aplicando el

artículo 25 de la parte general del corpus juris penale. Ello por los mismos fundamentos ya

esgrimidos al analizar la conducta delictiva conocida con el nomen iuris de "parricidio".

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CONCLUSIONES

 Conclusión General:

Después de un análisis exhaustivo se ha llegado a la conclusión que el tiempo que se

desarrolla entre las circunstancias excusantes y la producción de las emociones, es un factor

importante, mas no determinante, ya que se produce en una forma relativa según el caso concreto

, por ende no se puede exigir una inmediatez entre las circunstancias excusantes, la emoción

violenta y la reacción del agente para todos los casos; ya que existen casos en los que la emoción

violenta puede ser posterior respecto a las circunstancias que la provocan.

 Conclusiones Específicas:

Llegamos a la conclusión que el homicidio por emoción violenta es un delito derivado ya que

según la naturaleza de sus circunstancias, encontrándose los elementos típicos accidentales, los

cuales son aquellas circunstancias que añadidas a un tipo legal básico se integran con él y

determina la configuración de un tipo derivado privilegiado.

Logramos determinar las diferencias entre emoción y pasión, pues la emoción se refiere a un

estado interior que posee una manifestación exterior, es de carácter complejo ya que afecta a

todo el cuerpo, son difíciles de controlar y pueden ser tanto de lapso breve como en algunos

casos de larga duración; mientras la pasión son menos intensas que las emociones pero son de

largo tiempo; se puede tornar exclusiva y predominante de la persona además, la pasión puede

surgir súbita e imprevistamente como lo hace la emoción, pero luego puede transformarse en una

inclinación estable.

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La relación del estado psíquico emocional y las circunstancias externas del homicidio por

emoción violenta tienen una relación complementaria, ya que la perturbación psíquica es la que

opera en la conciencia del agente en virtud de las circunstancias que la hacen excusable, nos

referimos que la atenuación tiene que relacionar el estado psíquico emocional que pertenece a la

subjetividad del autor junto con las circunstancias ajenas a la personalidad del homicida. Tales

circunstancias son necesarias ya que son las que provocan tal estado.

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RECOMENDACIONES:

La recomendación principal de este estudio radica en el cumplimiento del objetivo general,

esperando que este planteamiento se pueda perfilar como una propuesta estimable para ser

presentada ante el ente legislador peruano.

De igual forma, este estudio se convierte en un ejemplo claro del trabajo estadístico y del

aporte que desde la psicología se puede ofrecer al sistema jurídico de nuestro país. Desde este

punto los jueces y fiscales actuarían correctamente al momento de aplicar el artículo 109

(homicidio por emoción violenta), esto con el ánimo de dar un mejor tratamiento a estos casos y

aportar al mejoramiento de la administración de justicia.

Por otro lado, es importante la difusión de este artículo para que todas aquellas personas que

han actuado en este delito, logren la atenuación de la pena, ya que no han actuado bajo su estado

normal; sino que lo han hecho bajo el impulso de una emoción que disminuye el poder de sus

frenos inhibitorios, y por tanto, haga ‘excusable’ su actuar.

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BIBLIOGRAFÍA

 VILLA STEIN, Javier. DERECHO PENAL parte especial I-A delitos contra la vida el

cuerpo y la salud delito de lesa humanidad, segunda edición aumentada y actualizada:

setiembre del 2004. Editorial san marcos.

 CASTILLO ALVA, José. Derecho penal parte especial. Editorial jurídica Grijley E.I.R.L

2008

 SALINAS SICCHA, Ramiro. Derecho penal parte especial. Editorial jurídica Grijley

E.I.R.L Octubre 2012.

 ROY FREYRE, Derecho penal peruano. Parte especial. Editorial San Marcos- 2004

 HURTADO POZO, José Manual de Derecho penal. Editorial Jurídica- 2006

 ZAFFARONI CATTANEO, Eugenio Raúl. Tratado de Derecho Penal. Editorial Jurídica-

2007

 BRAMONT- ARIAS TORRES, Luis Alberto. Manual de Derecho penal. Parte Especial.

Editorial San Marcos- 2009

 ALPORT EDWARS, Willard Gordon. La Personalidad, su configuración y desarrollo.

Editorial Herder, Barcelona, 1966

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CASO DE ILAVE

Un grupo de pobladores de Ilave, provincia de el Collao (región Puno), amenazaron con

ajusticiar a tres sujetos que fueron detenidos por la Policía al ser sindicados como los asesinos de

Willian Lelis Cruz Cruces (19), cuyo cuerpo calcinado fue hallado ayer en un predio del jirón

Argentina.

Jhon Carlos Chambi Apaza (22), Edison Machaca Velásquez (20) y Galo Elvis Chique Quispe

(19) son los presuntos autores del horrendo crimen, quienes habrían confesado que mataron al

joven de un golpe certero en la cabeza para luego incinerarlo.

Durante la mañana familiares y otros allegados del occiso protestaron fuera de la dependencia

policial donde estaban los imputados. Con arengas pedían justicia para Willian Lelis y exigían

que sus verdugos sean castigados de la misma forma.

En la tarde retornaron a la comisaría llevado el féretro del asesinado y reiteraron su clamor para

que estos tres sujetos reciban el máximo castigo. Un grueso contingente de la Unidad de

Servicios Especiales (USE) de Puno llegó a esta ciudad para reforzar la seguridad.

Tras las pruebas biológicas y de blue Star dieron positivas, al haberse encontrado manchas de

sangre en diferentes partes del cuerpo de los presuntos criminales, quienes de acuerdo a

investigaciones de la policía serían avezados integrantes de una banda de delincuentes.

Asimismo trascendió que un cuarto supuesto integrante de esta banda habría huido, con quien los

otros habrían matado a Cruz Cruces al acusarlo de ser un “soplón”. Los sujetos fueron

identificados en la comisaría a sometérseles a la prueba de control de identidad.

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ANEXOS:

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