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FACULTAD DE INGENIERÍA CIVIL Y ARQUITECTURA

ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE ARQUITECTURA

MONOGRAFÍA

TOPONIMIAS DE LAS PROVINCIAS

DE MARISCAL CÁCERES Y TOCACHE

AUTORES:

Carranza Meza Edward Anthony

Guerra Cachique Wendy

Rivero Bartra Bianca

Ruiz Armas Alessandro

Villa Pinchi Jesús Mauricio

ASESOR:

Dr. Lic. Inés Castillo Santa María

TARAPOTO-PERU

2017
“La vida no se mide por el número
de veces que respiramos, sino por
los lugares que nos quitan la
respiración”
Fernando Trueba

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DEDICATORIA:

En primer lugar agradeciendo a nuestro gran creador nuestro Dios, por


permitirnos vivir un bello día más de vida. Dedicamos este trabajo a la docente
Inés Castillo por darnos la iniciativa de investigar el tema de Toponimias
Amazónicas, dándonos la oportunidad de conocer mucho más lo que viene a ser
nuestra Amazonía Peruana, tratando de familiarizarnos y culturizándonos como
buenos selváticos. A nuestros padres, que nos dan el apoyo moral y económico
para poder realizar un buen trabajo con evidencias.

Los Autores.

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AGRADECIMIENTO

Este trabajo se pudo realizar gracias al aporte de los pobladores de la cuidad de


Juanjuí que cordialmente nos dedicaron su tiempo para brindarnos información
y todo lo necesario para poder concluir con esta investigación.

Los autores.

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ÍNDICE

Dedicatoria……………………………………………………………………………03

Agradecimiento……………………………………………………………………....04

Introducción…………………………………………………………………………...06

Capítulo I: Provincia de Mariscal Cáceres…………………………………………07

1.1 Referencia Geográfica……………………………………………………….07

Referencia Histórica……………………………………………………..07

Creación de la provincia de Mariscal Cáceres……………………08-09

Referencia Política y Referencia Etnográfica…………………………10

1.2 Redacción de Cuentos, Mitos y Leyendas……………………………..12-14


1.3 Topónimos de la provincia de Mariscal Cáceres…………………………..15

Marco Teórico…………………………………………………………15-19

Topónimos…………………………………………………………….20-22

Capitulo II: Provincia de Tocache…………………………………………………...22

2.1 La provincia peruana de Tocache………………………………………….22

Historia…………………………………………………………………….22

Geografía, Clima, Población y División administrativa…………....24-27

2.2 Redacción de textos……………………………………………………..27-29

2.3 Topónimos de la provincia de Tocache………………………………........30

Marco Teórico…………………………………………………………30-35

Topónimos…………………………………………………………….36-38

Capitulo III: Conclusiones……………………………………………………………39

Referencias Bibliográficas……………………………………………………….40-41

Anexos…………………………………………………………………………………

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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo nos ocuparemos de las diversas toponimias amazónicas


de las provincias de Mariscal Cáceres y Tocache. En concreto, presentaremos
los topónimos amazónicos en su totalidad, es decir, analizándolos desde el punto
de vista morfológico, semántico y sintáctico. Se pretende presentar los tipos de
topónimos y ofrecer ciertos conocimientos sobre este tema tan interesante. La
monografía consta de tres capítulos. En el primer capítulo, hablaremos sobre
provincias con personas carismáticas y bondadosas, nos estamos refiriendo a
Mariscal Cáceres conocido como “Ciudad Del Gran Pajatén” y Tocache ha
cambiado la frase de “cuna del narcotráfico” por el lema: “paz, amor y trabajo”. Y
diferentes toponimias que desconocemos y que estos dialectos poco a poco se
van perdiendo por la falta de información, investigación, de una absoluta
indiferencia y conformismo y también conforme van pasando los años esto se
pierde por los grandes avances de la comunicación, la manera de vestir, y el
mismo etnocidio que nosotros ignorantemente hacemos y porque no decir de
una transculturización que poco a poco ha ido ganando espacio y perdiendo
nuestra identidad en todos los aspectos.

En este marco, nos conlleva elaborar la presente monografía lingüística ya que


aquí daremos a conocer diferentes variedades dialectales conocidas como
topónimos que existen en las provincias antes mencionadas.

Esperamos que el presente trabajo se pluralice para el bien de la educación y


que conlleve a perfeccionar más nuestro bagaje cultural puesta de manifiesto en
los pilares sobre los cuales se constituye una nueva sociedad en el presente
siglo.

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CAPÍTULO I: PROVINCIA DE MARISCAL CÁCERES

1.1.

REFERENCIA GEOGRÁFICA

Juanjuí es una ciudad del noroeste del Perú, capital de la Provincia de Mariscal
Cáceres (Región San Martín), situada a orillas del Río Huallaga. Posee un clima
cálido y húmedo, con temperaturas que van desde los 23 °C a 36 °C. La
temperatura promedio anual de Juanjui es 30 °C.

Se ubica en la parte casi central de la Región San Martín conocida por


su agricultura y ser heredera de la cultura Gran Pajatén. Cuenta con una
población aproximada de 28 000 habitantes.

REFERENCIA HISTÓRICA

Las inmigraciones lamistas, con su llegada al sector Chacho, Cunchuillo,


Pachicilla encontraron poblaciones nativas que no estuvieron en reducciones
religiosas, bajo el dominio del cacique Llullunco. A estas etnias los llamaron
aucas (aucarunas o infieles). Los lamistas absorbieron culturalmente la etnia del
cacique Llullunco, por tener más cultura, recibida en las reducciones religiosas,
así que impusieron sus costumbres y tradiciones, su idioma, etc.

Los inmigrantes lamistas se establecieron al margen de una quebrada a la que


pusieron el nombre de Juanjuicillo, en honor a la población territorial de Lamas,
puesto que en esta cuenca existía (y existe hasta hoy) una quebrada del mismo
nombre.

En 1816, aparecieron por estos territorios Gaspar López Salcedo y Pedro


Vásquez, dos españoles que fueron capitanes realistas, quienes perdieron en la
batalla de Higos Hurcos (batalla que fue parte de la independencia del Perú,
desarrollada entre Cajamarca y Moyobamba), vinieron a refugiarse en esta zona,
llegando a ser los cofundadores de la ciudad de Juanjuí y reubicando a la
población nativa y mestiza, hacia la llanura denominada “Atun Pampa” que

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quiere decir “llanura grande”. A esta área las comunidades nativas le tenían
temor por la existencia de la Cocha Huañushca, que era mística y tenebrosa.
Estos españoles rompieron el temor estableciendo la población de Juanjuí, cerca
de la orilla del río Huallaga, delineando las primeras calles y plaza de armas.

Se cree que el nombre de Juanjuí fue una imposición cultural de los inmigrantes
lamistas, ya que el sector de Vista Alegre de la provincia de Lamas ha existido y
sigue existiendo el nombre de la quebrada en Juanjuí. Es probable que el nombre
de la ciudad sea una copia del nombre de la quebrada de Lamas o del diminutivo
de Juanjuicillo.

Tarazona, O. (2016). Así es mi tierra. Juanjuí

CREACIÓN DE LA PROVINCIA DE MARISCAL CÁCERES

Luego de la fundación de Juanjuí en 1827, las inmigraciones de nativos y


mestizos continuaron aún con mayor intensidad, a tal punto que en 1857, cuando
se crea la provincia Litoral de Loreto, con su capital Moyobamba, Juanjuí, al igual
que Pachiza, es considerada como anexo del distrito de Saposoa, que a la vez
pertenecía a la extensa provincia del Huallaga, cuya capital era, por esos años,
Tarapoto.

Juanjuí continuó creciendo por el persistente flujo migratorio; de tal modo que
durante el gobierno del general Mariano Ignacio Prado adquiere, juntamente con
Pachiza, la categoría de distrito, perteneciendo ambos a la provincia del
Huallaga, cuya capital seguía siendo Tarapoto.

El 25 de noviembre de 1876 se divide la extensa provincia del Huallaga,


creándose la provincia de San Martín con su capital, Tarapoto, y Saposoa pasa
a ser capital de la provincia del Huallaga. El 4 de setiembre de 1906 se crea el
departamento de San Martín, con su capital Moyobamba; y en ese mismo año,
Juanjuí obtiene el título de “Villa”.

Veintiún años después y debido al rápido auge, Juanjuí se eleva al rango de


ciudad, en 1927, durante el gobierno de Augusto B. Leguía. Durante esa década,
Juanjuí empieza a diputarle a Saposoa el honor de capital provincial,

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produciéndose lo insólito, se llegó a la disputa de un sello que se sustrajo de la
subprefectura de Saposoa, para traerlo a la ciudad de Juanjuí e implementar una
oficina de la Subprefectura de sede en Juanjuí.

En dicha acción, se produjo una escaramuza con la consecuente pérdida de


algunas vidas entre los ciudadanos de Saposoa y Juanjuí.

Estas medidas de lucha de la ciudad de Juanjuí para alcanzar el objetivo de ser


capital de provincia continuaron por la vía política destacándose la participación
de don Eduardo Peña Meza y el párroco Tomás Pestana Aguirre y otros
personajes, quienes realizaron múltiples gestiones para la cristalización de este
anhelo.

En 1940, cuando fuera presidente de la República Manuel Prado Ugarteche, el


Congreso aprobó la creación de la provincia de Mariscal Cáceres, cuya capital
sería Juanjuí.

La misma ley establecía que los distritos de Juanjuí y Pachiza, que pertenecía a
la provincia del Huallaga, pasaría a conformar la naciente provincia, creándose
a su vez, los distritos de Huicungo, Tocache y Uchiza, formando parte de la
nueva jurisdicción.

Tarazona, O. (2016). Así es mi tierra. Juanjuí

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REFERENCIA POLÍTICA

Las primeras autoridades de la provincia, con el aval de la comitiva oficial,


quedaron establecidas de la siguiente manera:

-Subprefecto de la provincia: Melesio Lozano Vásquez

-Alcalde provincial: Roberto Arévalo Panduro

-Teniente Alcalde: R.P Tomás Pestanas Aguirre

-Gobernador: César Vásquez López

-Juez de Paz: José E. Hernández Moncada

-Jefe de la Caja de Depósitos y Consignaciones: Juan Cancio Peña Maldonado

-Comisionado Escolar: Ciriaco Velásquez Hidalgo

-Secretario de Subprefectura: Enrique Bartra Mori

-Comandante Guardia Civil: Sargento Laizamón Cárdenas Rios

-Director de la G.U.E.: Dr. Mauro Paz Moreno

-Directora del Colegio de Mujeres Inmaculada: R.M. Adela de Jesús

-Jefe del Estanco de Tabaco: Ing. Carlos Borda Orihuel

Pérez, W. (1986). Juanjuí.Ediproselva.

REFERENCIA ETNOGRÁFICA

La ciudad está conformada y gobernada por el distrito de Juanjuí y distrito


delegado de Juanjuicillo (distrito delegado de la Merced) cada uno con sus
urbanizaciones, asentamientos Humanos y barrios respectivamente.

 Barrios urbanos representativos:

 La Victoria
 San Juan
 Puerto Amberes
 Puerto Pomarrosa
 Santa Rosa

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 Centros poblados menores cercanos al centro:

 Sacanchillo
 Villa Prado
 Chambira
 Pucunucho
 San Roque
 Huacamayo
 Huayabamba
 Gerbacio
 Cayena
 Vista Alegre
 Richoja
 Chaquisca
 Huinguillo
 Quinilla, ente otros.

Pérez, W. (1986). Juanjuí.Ediproselva.

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1.2. REDACCIÓN DE CUENTOS, MITOS Y LEYENDAS

COCHA HUAÑUSHCA Y SU YACUMAMA

Cocha Huañushca= agua muerta

Yacumama= Madre del agua

Los inicios de Cocha Huañushca no se conocen, pero tenemos información de


que datan de los años de 1700, de tribus amazónicas asentadas en estos
parajes. Eran territorios del cacique Llullunco, establecidos en los márgenes de
la quebrada de Chacho. Posteriormente, migraron los lamistas por estas zonas
estableciéndose en lo que hoy conocemos como la quebrada de Juanjuicillo.
Todos estos inmigrantes indígenas tuvieron cierto miedo de poblar en el sector
de la Atun Pampa (vocablo quechua que quiere decir “llanura grande”.

En dicha llanura existía una laguna de nombre Cocha Huañushca, temida por los
nativos debido a la existencia, en sus aguas, de una serpiente gigante o
yacumama (madre del agua).

Cuando la cocha empezó a perder su caudal, se tejió una leyenda mística, pero
por muchos atestiguada. Uno de los testigos, don Artemio Valles, un morador de
La Merced, manifiesta que caminando con dirección a su chacra, por la quebrada
de Chaquishca, vio pasar por el canal un enorme tronco con la cabeza horrorosa,
con ojos brillantes y orejas grandes.

Fue la primera vez que se supo de una serpiente con tal proporción, existente en
esta parte de la selva. Desde ese día todos comentan de la Cocha Huañushca
tenía su madre y era la yacumama. De allí se tejieron historias como la de a
continuación:

En la parte noroeste de Juanjuí, cerca al cerro, existía una cocha con aguas
cubiertas de algas, rodeada por árboles frondosos. La cocha era oscura y en ella
existían shiruis, serpientes y aves de toda clase. Esta cocha era bastante
fangosa, de fácil hundimiento y tenebrosa. La frondosidad de los árboles

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producía mucha oscuridad, formando extrañas figuras que atemorizaban a
cualquiera.

Esta cocha mística cobraba vida cuando alguien pescaba o cazaba en ella, se
iniciaban temblores, la cocha reventaba con grande oleajes y empezaba a soplar
un viento fuerte para luego llover. Los cazadores se aterraban, sentían como si
alguien les siguiera, los árboles comenzaban a caer tras ellos, creando así temor
en este lugar.

Las lluvias constantes que en muchas ocasiones inundaron todo Juanjuí eran
causadas por los misterios de la cocha. Los lugareños suponían que esta cocha
tenía madre y era una yacumama.

Tarazona, O. (2016). Así es mi tierra. Juanjuí

CACHIMAMA DE LA MINA DE SACANCHE

Cachimama= Madre de la sal

Como ingrediente básico en la alimentación, la sal cumplió un papel fundamental


en la formación de los pueblos en la región de San Martín y el Huallaga Central.
La mina de Sacanche, en particular, contribuyó en la formación de pueblos como
Saposoa, Bellavista, Juanjuí y el mismo Sacanche.

La sal de la mina de Sacanche era muy demandada por los lugareños, los
mismos que tenían que pasar peripecias para su extracción, hasta que apareció
la sal refinada de la costa con un precio más cómodo y de fácil adquisición. Ahora
la sal de la mina de Sacanche se utiliza solo para fines ganaderos, y cada vez
su extracción está siendo más difícil, debido al impacto ecológico que está
sufriendo nuestro planeta.

Pero, cuentan los lugareños que esta sal, en realidad, existe aún en gran
cantidad, solo que la irresponsabilidad y la avaricia del hombre ha enojado a la
Cachimama.

Cuentan que por el fundo del señor Perdomo, en Sacanche, cruza el camino que
conduce a la mina de sal. Este señor era tan egoísta y renegón; y para fastidiarlo,
los transeúntes inquietaban su cólera hurtándole algunos de sus sembríos. El
robo se había convertido en vicio, lo que provocó que el señor Perdomo se

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agenciara de unos perros guardianes, muy bravos, para ahuyentar a los
ladrones.

Una tarde cuando el señor Perdomo afilaba su machete, vio la apariencia de una
mujer de metro y medio de altura, de muy descuidada apariencia; parecía una
indigente suplicante de comida.

-Segurito me va a robar. ¡Tiene cara de mendiga!

Y soltó a los perros. Faltando dos metros para que ellos llegaran, ésta
inexplicablemente desapareció dejando zozobra en el lugar y asustando a los
perros, que empezaron a babear sin descanso.

El señor Perdomo se interrogó por lo ocurrido toda la noche hasta que se quedó
dormido. En sus sueños, la misma mujer se le apareció:

-Soy la Cachimama- le dijo-. Hoy solo quería conversar contigo y a través de ti


hacer llegar un mensaje a toda la gente que extrae sal en la mina de Sacanche.
Diles a todos que por avaricia, ahora va a ser más difícil disfrutar de mi sal. Me
están acabando y no me dan tiempo para aumentarla. Quiero que pongas en la
entrada de tu fundo un letrero que diga: “Mina de sal CERRADA”. De no hacerlo,
morirán primero tus perros, como advertencia y tú sufrirás terribles males.

Al día siguiente, el señor Perdomo no hizo caso de sus sueños, y por la noche
murieron sus perros. Al tercer día del encuentro, cuando vio que se sentía mal,
decidió colocar el letrero en la entrada de su fundo.

La salud del señor Perdomo se iba deteriorando cada vez, hasta que
nuevamente se le presentó la Cachimama y este le increpó:

-¿Qué culpa tengo de que la gente pase a la mina sin hacer caso al letrero?

La Cachimama, dudando de su sinceridad, respondió:

-Por poner el letrero, te llamarán loco, y loco quedarás porque no fuiste del todo
convincente con la gente. Ahora la mina de sal irá desapareciendo
paulatinamente.

Tarazona, O. (2016). Así es mi tierra. Juanjuí

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1.3. TOPÓNIMOS DE LA PROVINCIA DE MARISCAL CÁCERES-JUANJUI

Según Trapero (1995), manifiesta que la tarea de nominalizar la geografía, o


sea, la topomástica, parece en muchos aspectos una ciencia exacta: un gran
porcentaje de topónimos están aplicados al lugar a que se refieren con tal justeza
que modificarlos significaría desvirtuar la relación que existe entre la lengua y la
geografía. En muchas ocasiones recorriendo los parajes sobre el terreno
investigando sus nombres, llega uno a la conclusión de que ese lugar concreto
sobre el que se camina no podría llamarse de otra manera que como se llama;
o dicho de otra forma, que de haber estado uno en el momento aquel en que se
“bautizó” el paraje no se nos hubiera ocurrido ponerle otro nombre mejor que el
que se le puso: cualquiera en cualquier época pondría los mismos nombres a los
mismos lugares. Es decir-como escribe muy convenientemente Álvaro Galmés-,
que el hablante, creador de la toponimia, es más racional de lo que muchas
veces pensamos, y así, lo mismo que llama al pan pan y al vino vino, al monte le
llama monte, a la peña peña, al valle valle, al llano llano, al río río, etc. A eso es
a lo que el autor llama la “racionalidad de la toponimia”.

Es verdadera la observación que hace Lapesa (1992) al respecto: “La toponimia


es índice de la relación entre el hombre y el suelo. Nos dice cómo el lugar ha
sido visto y sentido por sus habitantes”, en el momento justo de ponerle el
nombre-, después las características del lugar pueden haber cambiado, mientras
el hombre ha permanecido.

No hay que olvidar, por otra parte, que la toponimia-como testimonio de una
historia y de una cultura es- sobrevive la mayoría de las veces a algunos
accidentes geográficos y a muchos acontecimientos históricos a los que el
topónimo se refirió al nacer. Un poblado puede desaparecer, incluso sin dejar
memoria de su emplazamiento, pero el topónimo permanece, por ejemplo,
Artevirgo en la isla de Gran Canaria, sin que se sepa ahora en qué lugar estaba
asentado el poblado primitivo nombrado por ese guanchismo. A numerosísimos
lugares se les dio el nombre que correspondía a la vegetación predominante del
lugar (un palmeral, un sabinal, un sauzal, etc), o a la corriente de agua que por
allí pasaba, o a una construcción singular y pasado el tiempo han podido
desaparecer la vegetación, el agua y la construcción y han quedado vivos los

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nombres propios que los referenciaban, como testigos mudos de una historia
perdida y además ignorada por la mayoría de las nuevas generaciones. Así, ese
topónimo que en su nacimiento fue una palabra semánticamente motivada, llega
a convertirse en un término de significación arbitraria, sin ninguna relación con
la realidad designada. Por ejemplo, ¿quién que conozca la cuidad de Las Palmas
de ahora mismo podría decir que el nombre de Las Palmas se lo pusieron los
soldados de Juan Rejón por las muchas palmas que había en las orillas del
barranco Guiniguada donde establecieron su campamento? Pues la realidad de
entonces motivó el topónimo que nació como capital de la isla y de la conquista,
aunque los tiempos posteriores hayan cambiado radicalmente su paisaje físico y
las palmas no hayan quedado más en los relatos de las Crónicas fundacionales.
Ahora las palmas es un nombre absolutamente arbitrario respecto a su
significado.

Asimismo, Solís (1997) afirma que la topomástica no es más que un nombre


alternativo para la toponimia, esta es una ciencia que tiene por objeto el estudio
de los nombres geográficos, así como de los sistemas de denominación que son
elaborados por los grupos humanos.

Por otro lado, Noroña (1984) plantea que la topomástica se ocupa del estudio
de los nombres de lugar y sus relaciones con la lengua; pero que actualmente el
mayor interés del especialista en toponimia es el estudio de los modos de
aparición de los topónimos, es decir, los factores que influyen en la designación
o denominación de un lugar.

Por su parte, Chávez (2003) trata de la toponimia como un paradigma nominal:


“La toponimia es un paradigma nominal que denota una significación particular”

Otro argumento de Solís (1997) es que la palabra topónimo es un neologismo


formado por dos veces griegas: topos “lugar” y onoma “nombre”. El topónimo
representa y reproduce el mundo circundante, es el “nombre” bajo el cual se
puede identificar cualquier punto del espacio terrestre; pero, no solo el mundo
físico es denominado; algunas culturas crean espacios ideales a los cuales
denominan:

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“El universo físico, la tierra y por extensión los demás astros constituyen nuestro
mundo toponímico más importante y cercano.

Pero no el único. Las culturas crean mundos imaginarios, y para desenvolverse


en tales mundos también tienen que denominar a los puntos ubicables en tales
esferas creadas”.

Atencio (2011) habla sobre que la toponimia como disciplina estudia los
nombres de lugares o topónimos y debe involucrar en su análisis e interpretación
a diferentes ciencias humanas y sociales, por tanto se tiene como objetivo,
identificar el origen de los topónimos aimaras que nombran a las comunidades
bajo el contexto lingüístico y etnohistórico, pero no basta conocer el significado
de topónimos pues nos quedaríamos en la simple traducción del aimara al
castellano, por lo que realizamos un trabajo de investigación etnohistórica para
determinar qué hechos o acontecimientos influyeron para que los antiguos
pobladores mantuvieran u optaran por estos nombres, finalmente en el proceso
realizamos una interpretación de las descripciones geográficas de cada lugar
pues en la cosmovisión aimara cada objeto tiene vida, por tanto, en su evolución
sufrieron modificaciones que son necesarias comprender y explicar.

Luego de procesar e interpretar los resultados se concluye que, los topónimos


aimaras son el resultado de la interacción humana de la población asentada
desde tiempos inmemoriales, esto se evidencia con el origen mítico y la
nomenclatura adoptada obedece a acontecimientos históricos, arqueológicos,
ecológicos y no al simple azar o capricho por elegir un determinado nombre.

También, Baulig (1982), expresa sobre el concepto de toponimia básica, en el


sentido utilizado en nuestra investigación, hace referencia a los nombres de
lugar-en el sentido más amplio de la expresión- actualmente en uso en la zona
objeto de estudio. Estos nombres constituyen la “memoria toponímica viva” del
territorio en cuestión, y en amplias zonas de la comarca, como reflejo que son
de su pasado rural, se encuentran en trance de desaparición. En cualquier caso,
se trata de una toponimia muy rica y variada a nivel de detalle: su representación
cartográfica completa exigiría el uso de la escala 1:5000, al menos, en las zonas
rurales, y de escala 1:2000 en las zonas urbanas y periurbanas.

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Por el contario, Tejero (1972), dice que la toponimia tiene solo un valor auxiliar.
Después hace un repaso histórico de los distintos elementos que componen la
toponimia española. Después pasa a analizar algunos aspectos particulares de
la toponimia: los problemas etimológicos, la conservación en la toponimia de las
palabras latinas desaparecidas, cambios fonéticos conservados en topónimos,
etc.

Tort (2000), señala que el artículo trata sobre las relaciones existentes entre el
territorio y los nombres de lugar, o topónimos, y muestra la idoneidad del punto
de vista geográfico en el estudio de la toponimia. Con este fin se analizan
algunos aspectos teóricos de la ciencia onomástica, que luego se trasladan al
estudio de un área concreta: la comarca del Baix Camp, cuya capital es la cuidad
de Reus. Por razones de homogeneidad espacio-temporal hemos escogido para
nuestro análisis un tipo concreto de topónimos: los nombres de los núcleos
semánticos de esta toponimia nos suministra una información cualitativa muy
rica sobre el territorio en cuestión.

Agrega, esencialmente, la relación entre los nombres y el territorio se materializa


en dos niveles o sentidos diferenciados: en “sentido común” y en “sentido propio”.
Por un lado, hablamos de relación entre nombres y territorio “en sentido común”
cuando aludimos a nombres que se refieren de un modo genérico al espacio; o,
dicho de otro modo, a nombres que conceptualizan el espacio sin individualizarlo.
Cuando hablamos, por ejemplo, de un territorio que se caracteriza por la
existencia de una serie de montañas, valles y ríos (es decir, de unos
determinados accidentes o conceptos no individualizados). Por otro lado,
hablamos de relación entre nombres y territorio “en sentido propio” cuando nos
referimos a nombres que, con independencia de que conceptualicen o no el
espacio, lo individualizan o singularizan.

Coromines considera que el nombre proviene del latín Alveolus (diminutivo de


Alveus), o sea, “pequeña cuenca o receptáculo”, aplicado analógicamente al
cauce de un recurso fluvial; concretamente, señala que: el nombre presente se
debe referir a la hondonada de la parte baja del pueblo. Moreu-Rey (1975)
interpreta el nombre en el mismo sentido y aporta otros argumentos
significativos: En un Camp de Tarragona poblado y cultivado de un modo regular,

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los romanos debieron buscar en L’Albiol aquello que buscan ahora nuestros
contemporáneos: el agua. El topónimo L’Albiol debía designar aquello que era,
y es todavía, un depósito natural de aguas con su canalización hacia el llano.

Morera (1985) considera que se trata de un topónimo formado sobre el latín Villa
Fabrorum, equivalente a “villa de los herreros y de los carpinteros”. En concreto,
dice que es un nombre análogo al de Ferreria o Ferreries, topónimos habituales
en todo el dominio lingüístico. Como que la producción principal de este pueblo
es hacer carbón vegetal, se comprende que era un lugar excelente para
aprovisionamiento de herreros y fraguas.

Manent (1966) agrega que se trata de uno de los diversos topónimos de la


comarca formados por aglutinación del genérico más con el nombre que le sigue;
dicho nombre, de acuerdo con las referencias documentales existentes, parece
claro que era un antropónimo: “Es natural que el pueblo se fuese constituyendo
en torno a la casa principal, que es una magnífica masía, que todo el mundo
considera, la primera del lugar.

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CACHIRUMI:

Cachi= salado Rumi= piedras

Quiere decir piedras saladas. Cataratas ubicadas en la provincia de Mariscal


Cáceres.

Ejemplo: Bianca realizó una excursión por las cataratas de Cachirumi.

CAJAÑAHUI:

Caja=cerrado Ñahui=Ojo

Quiere decir ojo cerrado. //Lleva ese nombre por su estructura rocosa se asemeja
al rostro de una persona. Atractivo turístico ubicado en la provincia de Mariscal
Cáceres.

Ejemplo: Jesús y Alessandro se fueron de paseo al atractivo turístico de


Cajañahui.

CAMPANILLA:

El nombre hace referencia a la abundancia de flor de la enredadera y otras


plantas campanuláceas existentes. Distrito de la provincia de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: El alcalde de Campanilla pide hacer una investigación de topónimos.

HUAYABAMBA:

Huaya=flojo bamba= planura

Quiere decir río de aguas templadas. Río ubicado en la provincia de Mariscal


Cáceres.

Ejemplo: La familia Rivero se va todos los domingos al rio Huayabamba para


disfrutar de un baño.

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HUICUNGO:

El nombre hace referencia a la abundancia de plantas llamadas Huicungo.


Distrito de la provincia de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: Edward viaja al distrito de Huicungo a visitar a su familia.

JUANJUI:

Deriva del nombre Juan y de la huida que este joven lamista realizó, escapando
de la esclavitud. Uno de los distritos de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: Los padres de Alessandro tienen una casa de campo en el distrito de


Mariscal Cáceres.

PACHIZA:

Deriva del nombre del río Pachicilla. // Pájaro de vuelo alto. Distrito de la provincia
de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: La mamá de Wendy es natural de Pachiza.

PAJARILLO:

Se denominó pajarillo por la existencia de aves en ese lugar. Distrito de la


provincia de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: Nuestros abuelos se fueron a cazar palomas en el distrito de pajarillo.

PANGUANA:

Presencia constante de este tipo de aves llamadas panguanas. Petroglifos


ubicados al margen derecho del río Pachicilla, en el distrito de Pachiza, dentro
de la provincia de Mariscal Cáceres, en el departamento y región de San Martín.

Ejemplo: Los estudiantes del grupo de lenguaje se fueron a los petroglifos de


Panguana.

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SHITARIYACU:

Shitari= peces llamados “shitaris” yacu= agua

Cataratas ubicadas en la provincia de Mariscal Cáceres.

Ejemplo: Los alumnos de la facultad de Arquitectura del primer ciclo se fueron a


un paseo de estudios a las cataratas de Shitariyacu.

CAPÍTULO II: PROVINCIA DE TOCACHE

2.1.

LA PROVINCIA PERUANA DE TOCACHE

Es una de las 10 provincias que conforman el departamento de San Martín, bajo


la administración del gobierno regional de San Martín. Limita por el norte con
la provincia de Mariscal Cáceres, por el sur con la provincia de
Marañón, departamento de Huánuco, por el sureste con la provincia de Leoncio
Prado, departamento de Huánuco, por el este y noreste con la provincia de
Bellavista, por el oeste y noroeste con la provincia de Pataz, departamento de
La Libertad.

HISTORIA

Época Pre inca:

La provincia de Tocache fue habitada inicialmente por diversos grupos étnicos


como son: Los Hibitos, los Cholones, Los Uchihuanes, etc. Prueba de ello son
los monumentos diseminados en toda la provincia; vestigios líticos, cerámicas,
arquitectura, etc. Estas poblaciones se dedicaron a la agricultura, pesca,
recolección y al intercambio de productos con la sierra (Huacrachuco y Pataz)
productos como coca, sal y otros.

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Recientes descubrimientos han permitido conocer la existencia de grupos
poblacionales, con dos centros de asentamientos; uno establecido en el actual
distrito de Shunté y otro en las zonas altas de Uchiza y Cholón, habiendo sido
catalogados ambos grupos como pertenecientes a los Uchihuanes (Uchiza) y
Cholones (Tocache).

Época Inca:

Durante la expansión del incanato Tocache y otras zonas de la Selva Nor


Oriental han servido como refugio de las etnias que huían de la conquista inca
(Chancas).

Época Republicana:

En la época republicana, el pueblo de Tocache pertenecía eclesiásticamente a


la Vicaría de Tingo María (1847), y en 1848 pasó a depender de la Vicaría
Forense de Saposoa.

El geógrafo y naturalista Antonio Raymondi, en su recorrido por el río Huallaga


en los años 1858 – 1861, encontró muchos pueblos y asientos. Menciona que el
distrito de Pachiza está formado por los pueblos de Juanjuí, Sacanche, El Valle,
Sión, Tocache y Uchiza, memoria de las cuales se encuentra en “Apuntes sobre
la provincia Litoral de Loreto” editada en 1862. Raymondi, en su empeño por
encontrar una nueva ruta para el Huallaga, ingresa por Huancaspata y llega a
esta zona de Tocache. De Tocache dice Raymondi: “es un pueblo ubicado a
escasa distancia del río Huallaga, habitado por naturales que se hacen llamar
Cholones”.

El asentamiento denominado Tocache, se ubicó en el actual sector de Tocache


Viejo, a orillas del actual río Tocache, desde donde se trasladan posteriormente
a orillas del río Huallaga y desembocadura del río Tocache, al lugar que
denominaron San Juan de Tocache. Se instalaron en ese lugar por la cercanía
a la compañía de explotación industrial de la shiringa (caucho), que en aquellos
tiempos fueron proveedoras de bonanza para los intermediarios y comerciantes
en los años de 1914.

Luego de varios años de radicar en el poblado San Juan de Tocache y viendo


que el lugar no reunía las condiciones adecuadas para fijar sus viviendas

23
definitivas, por las constantes inundaciones del río Huallaga y del río Tocache,
nuevamente un grupo de personas en el año 1935, abandonan el pueblo de San
Juan de Tocache para trasladarse al lugar que hoy viene a ser la ciudad de
Tocache, siendo rebautizado como Tocache Nuevo, creándose como anexo en
el año 1937, perteneciendo al distrito de Uchiza.

Durante el último gobierno de Manuel Prado Ugarteche, Tocache asciende a la


categoría de distrito, según Ley Nº 9097 de fecha 7 de marzo de 1940,
perteneciendo a la Provincia de Mariscal Cáceres, siendo su primera autoridad
el Sr. Emeterio Aliaga Rodríguez.

La creación como provincia se realizó el 6 de diciembre de 1984, durante el


segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry, abarcando los
distritos de Uchiza, Tocache, Pólvora, Nuevo Progreso y Shunté.

Tocache tal como la conocemos hoy, al igual que los otros espacios territoriales
de la Selva Alta del Perú, es producto de un largo proceso de colonización
andina. A grandes rasgos, el proceso de colonización y poblamiento de Tocache
estuvo marcado por diversos ciclos económicos, sociales y políticos, tales como:
la época de extracción del caucho y barbasco, a finales del siglo XIX; la época
de extracción de maderas finas, periodo del Café y Tabaco, durante el siglo XX;
el auge de la palma aceitera desde finales de los 70; y el boom de la coca,
narcotráfico y violencia social, durante la década del 80 e inicios de los 90.

Remy (2007). Oxfam Internacional Amazónica.

GEOGRAFÍA:
La provincia de Tocache se ubica en la cuenca alta del río Huallaga, en el gran
complejo andino (o Cordillera de los Andes), y en la antigua Selva de
Pomabamba Ancash y comprende dos unidades morfo estructurales relevantes:
por el oeste, se encuentra la Cordillera Oriental y, por el este, la Cordillera o Faja
Subandina. Tocache presenta un relieve con gran variedad de formas, entre las
que destacan las zonas montañosas con diversas características de pendiente y
altitud. Asimismo, la acción dinámica de los ríos que drenan la provincia ha
desarrollado relieves relativamente planos a ondulados en algunos sectores.

24
Ubicada paralelamente, en este territorio se han producido intensos procesos
pedogenéticos que dieron origen a la gran variedad de suelos, los cuales han
tenido, a su vez, influencia en la diversidad de la vegetación y hábitats. La red
hidrográfica de la provincia de Tocache forma parte de la cuenca alta del río
Huallaga, cuya longitud dentro de la provincia es de 218 km. El río Huallaga, en
su recorrido por la provincia, presenta alta pendiente y gran velocidad de
corriente. Los principales tributarios de este río nacen en la Cordillera Oriental y
en la Cordillera Subandina, caracterizándose por ser muy torrentosos y de alta
velocidad, presentando baja diversidad íctica, con alrededor de 71 especies de
peces.

Cordillera Subandina, caracterizándose por ser muy torrentosos y de alta


velocidad, presentando baja diversidad íctica, con alrededor de 71 especies de
peces.

CLIMA

El clima varía de húmedo y cálido en las áreas bajas de planicies y lomadas del
sector central de la cuenca, hasta muy húmedo y templado frío en las montañas.
Una característica fundamental de la provincia es el exceso de humedad, que da
lugar a escorrentía durante todo el año, bajo la forma de arroyuelos, riachuelos
y ríos de regímenes continuos. De esta manera, la escorrentía hídrica constituye
el principal factor para el potencial desarrollo de la actividad agropecuaria de la
zona.

Pérez y Gardey (2015)

POBLACIÓN

Actualmente, la provincia de Tocache, según los resultados del Censo de


Población de 2005, asciende a 64 723 habitantes, que representa el 9,66% de
la población del departamento de San Martín.

Pérez y Gardey (2015)

25
DIVISIÓN ADMINISTRATIVA

La provincia de Tocache está conformada por cinco distritos:

1. Tocache
2. Nuevo Progreso
3. Pólvora
4. Shunte
5. Uchiza

 Distrito de Tocache:

Capital de la provincia, ubicado en la cuenca del río Huallaga, el cual cruza el


territorio del distrito de sur-este con dirección noreste, con una superficie de 1
142,04 km², representa el 19,47% de la provincia a una altitud de 497 msnm, en
la ciudad de Tocache Nuevo, capital del distrito. Es un distrito con un alto índice
de desarrollo urbano, social y económico.

 Distrito de Nuevo Progreso:

Ubicado al sureste de la provincia forma parte de la cuenca del río Huallaga que
lo atraviesa de sur a norte, paralelamente a la carretera Fernando Belaunde
Terry, discurre en su territorio el río Uchiza y sus afluentes (ríos Pacota, Vista
Alegre, Tigre, Blanco e Ibáñez), el río Aspuzana y numerosas quebradas, con
una superficie de 860.98 km², representa el 14.68 % de la provincia a una altitud
de 490 msnm, en la ciudad de Nuevo Progreso, capital del distrito.

 Distrito de Pólvora:

Se ubica dentro de la sub cuenca del río Huallaga, al noreste de la provincia


discurren en sus territorios numerosos quebradas y riachuelos que forman la sub
cuenca del río Mishollo y Challuayacu, micro cuenca de la quebrada Pólvora,
cuenta con una superficie de 2,174.48 km², representa el 37.07% siendo el
distrito con mayor extensión geográfica en la provincia de Tocache, posee una

26
altitud que oscila entre 481 y 3,438 msnm, y la ciudad de capital de Pólvora se
ubica a 843 msnm.

 Distrito de Shunte:

Se localiza al oeste de la provincia en la cuenca hidrográfica del río Tocache,


afluente del río Huallaga en su margen izquierda, con una superficie de 964.21
km², representa el 16.44% de la provincia a una altitud de 1 500 msnm, en
la ciudad de Tambo de Paja, capital del distrito. Shunte es el distrito con mayor
pobreza en la zona.

 Distrito de Uchiza:

Se localiza en la cuenca hidrográfica del río Chontayacu zona sur, afluente del
río Huallaga en su margen izquierda, con una superficie de 723.73 km²,
representa el 12.34% de la provincia a una altitud de 544 msnm, en la ciudad de
Uchiza, capital del distrito. Constituye el distrito más importante socio
económicamente, por la presencia de la agroindustria de la palma aceitera y el
pijuayo.

2.2. REDACCIÓN DE CUENTOS, MITOS Y LEYENDAS

EL HUANCAHUI

(Va a haber un muerto)

Ave mitológica, fiel habitante de los bosques, con cierto parecido al gavilán
teretaño y aspecto cansino. Sorprende cuando cuelga desde los ramajes más
altos haciendo que los ofidios se aterren; después de paralizarlos, los atrapa a
picotazos con la ayuda de sus patas para llevárselos a devorar en un lugar
acogedor.

Narran los lugareños, que el Huancahui era un joven guerrero de la tribu de los
cocamas, elegido sucesor del jefe indio, que con el afán de impresionar a una

27
joven bella de nombre Cucarda, todas las tardes tocaba el pífano(quena)
después de la pesca o cuando regresaba después de varios días de pesca.

Otro joven, hijo del brujo malero, también se hallaba enamorado de la misma
mujer.

Conocedor del caso, habló con su padre para deshacerse del guerrero que, a
decir de muchos, tenía atributos innegables.

Idearon un plan, padre e hijo invitaron a nadar en el río al joven Ninaco. Mientras
ellos nadaban alegremente, el brujo había convertido el pífano en una colorada
nacanaca, cuya mordedura es mortal.

Cuando salieron del agua, el joven Ninaco se vistió ligeramente. El pífano, que
permanecía junto al árbol donde dejó sus escasas prendas, lo atrajo hasta que
este lo llevó a su boca para soplarlo y recibió una mortal mordedura, pues era la
nacanaca.

Esto le ocasionó mareos, dolores de cabeza y la ceguera parcial. Con deseos


locos de salvarse, llegó sangrando a la boca del riachuelo en donde se bañaba
una sirena; ella al verle padecer lo transformó en el ave Huancahui. Con su canto
triste, el ave convertida en devoradora de serpientes espera vengarse de las
demás serpientes.

Los brujos aprenden el canto del Huancahui, a tal punto de dominar a las víboras
para utilizarlas como mensajeras de la muerte. Si el brujo tiene mala suerte de
equivocarse al remedar al Huancahui, se vuelve ciego y sucumbe con el cerebro
destrozado por los picotazos del ave.

Velásquez (2015). Tocache, encanto y misterio por conocer.

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LA LEYENDA DEL AYAPULLITO

(Aya: muerto y pullito: pajarillo. Pájaro que anuncia la muerte)

Es una avecilla de mal agüero que ha sido creada para hacer el mal. Se
encuentra como pullito abandonado, muy tierno, y en las noches se esconden
en los follajes de los árboles altos. Se le conoce como el espíritu del brujo que
representa a la muerte camuflada en ave. Se presume que es el brujo malero en
busca de su víctima.

Nadie ha podido comprobar el color de sus plumas, aunque se cree que son
opacas. Unos dicen que su plumaje es amarillo, otros dicen que es negro y otros,
plomizo. Si canta o pía en los árboles cercanos, sin duda anuncia un funeral.

En toda la Amazonía se le conoce como el pájaro que lleva en sus patas el


heraldo de la muerte misma.

Este mensajero del brujo, fiel cumplidor de sus órdenes, primero pía y pía, dando
tiempo a que el brujo actúe, para luego entrar en los domicilios guiados por su
dueño y hacer lo que le ordenan.

Las personas temerosas de su destino, se frotan con timolina, agua bendita,


humo de cigarro, para ahuyentarlo; pero no hay remedio que valga cuando la
decisión del hechicero ya ha sido dada.

Velásquez (2015). Tocache, encanto y misterio por conocer.

29
2.3. TOPÓNIMOS DE LA PROVINCIA DE TOCACHE

Los nombres de lugar (también conocidos como topónimos o nombres


propios geográficos) constituyen por sí mismos un amplio campo de estudio,
cuyo interés no se circunscribe al ámbito académico. De hecho, la naturaleza
peculiar de estos nombres y su trascendencia social se encuentran en la base
de la curiosidad que despiertan con carácter general. Un especialista en la
materia, el lingüista Coromines (1965), ha explicado esta circunstancia de un
modo que creemos muy elocuente:

“El estudio de los nombres de lugar es una de las cosas que más ha desvelado
la curiosidad de los eruditos e incluso la del pueblo en general. Es natural que
sea así. Estos nombres se aplican a la heredad de la que somos propietarios, o
a la montaña que limita nuestro horizonte, o al río de donde extraemos el agua
para el riego, o al pueblo o la ciudad que nos ha visto nacer y que amamos por
encima de cualquier otra, o a la comarca, el país o el estado donde está
enmarcada nuestra vida colectiva. Puede pensarse que el hombre, que desde
que tiene uso de razón se pregunta el porqué de todas las cosas que ve y que
siente, no se preguntaría sobre el porqué de estos nombres que todo el mundo
tiene continuamente en los labios”.

El hecho de que toda la sociedad, en principio, sea depositaria del patrimonio


lingüístico que constituyen los nombres de lugar ha llevado a algunos autores a
plantearse la cuestión de su “pertenencia”. A este respecto, Dorion (1993) habla
de la memoria colectiva como punto de referencia fundamental en relación con
la naturaleza del topónimo:

“El nombre de lugar es a la vez propiedad de todos y de nadie. Si hay que hablar
en cualquier caso de pertenencia hay que referirse a la memoria colectiva. Tal
nombre es tomado en préstamo por sus usuarios, con la particularidad de que el
uso puede modificar el objeto del préstamo. En definitiva, el nombre de lugar es
antes que nada un modo de comunicación y un testimonio del contexto de su
origen, de sus transformaciones y de todo aquello que tales transformaciones
atestiguan”.

30
Los diccionarios acostumbran a definir el término topónimo como “nombre propio
de lugar” en este sentido, Real Academia Española (1984). Se trata, de todos
modos, de una definición excesivamente abierta, que algunos autores han
intentado acotar. En este sentido, una definición propuesta que creemos
significativa es la de Moreu-Rey (1995) que considera el topónimo como un
“nombre propio que sirve para distinguir un lugar preciso y único en un contexto
concreto”. De todos modos, tales intentos de definición no son incompatibles con
la voluntad, manifestada en ocasiones, de caracterizar el concepto de topónimo
desde una perspectiva más amplia y más abierta, por tanto, más útil a efectos
prácticos. Moreu-Rey (1982), precisamente, en una de sus obras fundamentales
sobre los aspectos teóricos de la toponimia, propone una aproximación
conceptual que nos parece muy remarcable, puesto que pone un énfasis
particular en la vertiente espacial o locacional:

“Se entiende por nombres de lugar -o nombres geográficos-, en el sentido más


amplio de la expresión, todos los nombres simples o expresiones compuestas
que designan los lugares habitados, tanto antiguamente como en la actualidad;
como también los lugares deshabitados; los nombres relativos al relieve
(llamados también orónimos), tanto de tierras interiores como de zonas costeras:
montañas, llanuras, altiplanos, islas, cabos, calas, bahías; los nombres de lugar
relativos al agua (hidrónimos), sea ésta corriente o estancada, terrestre o
marítima: mares, lagos, ríos, arroyos, torrentes, fuentes, lagos, pantanos; los
nombres de las vías de comunicación (odónimos). En general, tanto si se trata
de nombres vigentes como si se trata de nombres pretéritos, cabe considerarlos
a todos los efectos como nombres de lugar”.

En general los especialistas como Poirier (1965), al tratar de caracterizar la


toponimia como campo de conocimiento, se han referido de un modo específico
a su naturaleza interdisciplinaria. Unas veces han puesto énfasis en las materias
que tienen una mayor relación con el estudio de los nombres de lugar; y otras
veces han puesto el acento en la perspectiva de análisis adoptada. Habla de los
tres grandes bloques de “ciencias auxiliares de la toponimia”: la historia, la
geografía, y la lingüística (desdoblada en dialectología y fonética).

31
Por su parte, Dauzat (1971) incide de un modo particular en las vertientes
psicológica y sociológica de la toponimia, y afirma que “esta ciencia constituye
un capítulo precioso de psicología social. Nos enseña cómo se han designado,
según las épocas y los medios las villas y los pueblos, las propiedades y los
campos, los ríos y las montañas. En suma, nos permite comprender mejor el
alma popular, sus tendencias místicas o realistas, sus medios de expresión en
definitiva”.

A su vez, un autor especialista en metodología, Querol (1995) defiende con


argumentos basados en la propia naturaleza de la disciplina la necesidad de
unas actitudes epistemológicas abiertas. Para este autor, “la toponimia estudia
un material que contiene una gran pluralidad de informaciones, de tal modo que
puede haber innumerables formas de acceder a ellas y ninguna de ellas debe
postergar a las otras; sólo así puede quedar la puerta abierta a hipótesis que no
se han planteado pero que pueden tener su razón de ser en el futuro”.

Transcribimos a continuación las palabras de otro especialista sobre estas


cuestiones. La reflexión complementa de Dorion (1984), desde una perspectiva
crítica, las consideraciones que acabamos de señalar:

“Recordemos en primer lugar que la toponimia, del mismo modo que numerosas
ciencias humanas, se inscribe en una doble dimensión: la
del espacio (denominada también ‘función toponímica’) y la del tiempo (la
‘memoria toponímica’). En consecuencia, la toponimia tiene una relación
esencial con la geografía (los nombres de lugar constituyen el vocabulario propio
de esta ciencia) y con la historia (puesto que los nombres son el testimonio, a
través del tiempo, de una forma determinada de relación entre el hombre y el
lugar). Por otro lado el nombre de lugar es un signo lingüístico y, como tal,
interesa a la semiología. Asimismo es la expresión de la percepción de un
comportamiento, por lo que implica a la psicología, sobre todo a la psicología
social. Finalmente, el análisis morfológico o semántico del nombre, tanto en su
origen como en su evolución posterior son objeto de estudio de la lingüística y
de la psicolingüística, mientras que el análisis sintético o sinóptico de grandes

32
contingentes de nombres queda para el campo de la sociolingüística y puede
desembocar en estudios propiamente sociológicos”.

De las diferentes aproximaciones referidas podemos extraer una conclusión


básica: estamos ante una materia que no puede justificarse por sí misma, sino
que requiere la aportación de disciplinas muy diversas para poder llegar a
resultados sólidos. Y la mayoría de especialistas destaca que, entre estas
disciplinas, la geografía, entendida como “ciencia general del espacio”, puede
jugar un papel fundamental. En los años cincuenta, el inglés Darby (1957)
expresó esta circunstancia de un modo muy claro, señalando la limitación que
podía significar no tener en cuenta la vertiente geográfica de los nombres de
lugar:

“Debemos subrayar que la afinidad entre toponimia y geografía no es una


cuestión secundaria. Un autor como Mawer ya alertó del peligro de una
aproximación exclusivamente filológica, y destacó la importancia de tener un
conocimiento directo tanto de los nombres como de los lugares. Él mismo
escribió que las conclusiones del filólogo deben ser siempre puestas en relación
con la realidad topográfica; sea a través de mapas, de comprobaciones en
directo o de encuestas específicas. Y es que, frecuentemente, el conocimiento
del territorio nos da las claves del significado de los nombres”.

La toponimia es una disciplina cuya problemática se la han repartido la


lingüística, la geografía, la historia, la botánica, la arqueología, la antropología,
etc. Y todas ellas alegando un “derecho” de propiedad. Pero habrá que convenir
que más (no digo exclusivo) derecho que ninguna tiene la lingüística, como
perspectiva que trata de explicar una parcela del léxico de un lugar, de una
región, de una lengua. Por de pronto dice con toda su autoridad Lapesa (1992),
“la toponimia interesa al lingüista como la paleontología al biólogo; o, mejor
dicho, como la arqueología o la documentación de otras épocas interesan al
historiador”.

Las más de las veces, sin embargo, los estudios que se han hecho de
determinados corpus toponímicos desde una pretendida perspectiva lingüística
se han anegado en las aguas de cualesquiera de las otras disciplinas

33
competidoras. Se ha operado de tal forma que se ha creído resolver los
problemas lingüísticos de un topónimo, El Escorial, por ejemplo, diciendo que
antes de que existiera el pueblo que hoy existe en la sierra madrileña, por ser un
importante lugar de paso, hubo allí una herrería que al cabo del tiempo produjo
muchas escorias, y de ahí el nombre. Y de ser esto así, no pasaría de ser historia,
en todo caso etimología, que sólo es una parte que interesa a la lexicología. Los
problemas verdaderamente lingüísticos de la toponimia hay que buscarlos en el
comportamiento de sus componentes. En el plano de la expresión, sobre todo,
en la procedencia léxica, sí, en los variadísimos fenómenos de tipo fonético que
allí se producen, en los también variadísimos procedimientos de derivación y
composición para la formación del léxico toponímico y en el complejo léxico en
que se constituyen los topónimos desde un punto de vista formal y funcional. Por
lo que respecta al significado, la toponimia plantea problemas teóricos
importantes relacionados con su condición de nombres propios, con el tema de
la designación/significación, con la arbitrariedad/ motivación del signo lingüístico,
con la particularidad de un léxico que tiene la referencia a la geografía como
“función primaria” (montaña, valle, río) frente a otro léxico que es toponímico sólo
en una “función secundaria” (lomo, morro, mesa), y con la determinación del
significado a partir de estructuras semánticas dialectales, entre los problemas
más importantes. Puede decirse sin exageración que en la toponimia de
cualquier lugar están reunidos todos, absolutamente todos los problemas
lingüísticos que quepa estudiar en un repertorio léxico dialectal. En el
entendimiento, claro, de que los problemas lingüísticos de la toponimia alcanzan
sólo el nivel del léxico, como unidades designativas que son, al margen de sus
relaciones sintagmáticas oracionales. Por poner un ejemplo, en la toponimia se
dan todas las clases de nombres que existen en el español. Si se toma una de
las muchísimas clasificaciones que se han hecho, la de Bello, por ejemplo, que
es, por lo demás, la más aceptada y base de todas las que posteriormente han
pretendido mejorarla. Por Bello (1988) se podrá comprobar que ninguna de las
categorías contempladas, ni una siquiera, quedará sin su ejemplo toponímico
correspondiente. En su función toponímica todos los nombres son propios, pero
por naturaleza pueden ser propios de persona o de lugar, pero también comunes
(Montaña, Valle, Llano); primitivos o derivados (Montañeta, Palmeral); simples o
compuestos (Valleseco, Roque Nublo); individuales (Risco, Roque) o colectivos

34
(Salvial, Pinar); y hasta abstractos y concretos (La Heredad, Cruce de los
Espíritus); y dentro de los abstractos, de cantidad (Cuatro Puertas, Media
Fanega) y de cualidad (Cueva del Viento, La Angostura); etc.

Trapero (2012) habla de presentar ordenados esos problemas, sirviéndonos en


la mayoría de los ejemplos de la realidad concreta de la toponimia de Canarias,
especialmente de la de Gran Canaria, en cuyo estudio venimos trabajando
largamente un grupo interdisciplinar de geógrafos, topógrafos, historiadores,
biólogos y lingüistas. Una declaración de principios conviene hacer. Es la
toponimia una parcela cuyo objeto de estudio es tan variado y tan complejo,
ciencia en la que deben confluir tantos saberes para interpretarla que dos
razones parecen ser las mejores consejeras para quien se acerque a ella: la
prudencia y la modestia; prudencia para no dar nada por seguro y por
definitivamente confirmado y modestia para estar dispuesto a aceptar cualquier
otra teoría o explicación ajena que sea capaz de mejorar la propia en cualquiera
de los aspectos antes considerados.

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CACHILLAQUILLO

Cachi = saladita Quillo = agua

Significa agua saladita, esta pequeña quebrada se encuentra en el distrito de


Polvora, provincia de Tocache.

Ejemplo: Me bañe en las aguas de Cachillaquillo.

CAJATAMBO

Caja = cosa u objeto encerrado Tambo = casa artesanal

Este caserío se encuentra entre cerros dando la proporción de una caja en la


selva de Tocache, y tambo porque los pobladores construyen su casa en forma
de tambo.

Ejemplo: Me gustan las casas construidas en Cajatambo.

CHALLUAYACU

Challua = pez Yacu = agua

Significa pez que disfruta de las aguas del distrito de Polvora, provincia de
Tocache en la región San Martin.

Ejemplo: Vi a un enorme pez en Challuayacu.

CHONTAYAQUILLO

Chonta = palmera bien fuertes Yaquillo = en aguas pequeñas

Estas palmeras se encuentran rodeando a pequeñas aguas de Chontayaquillo,


esta quebradita se encuentra ubicada en el distrito de Uchiza.

Ejemplo: Me fui a ver palmeras bien resistentes en la quebrada de


Chontayaquillo.

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HUAQUISHA

Huaka = es una planta Quisha = es una mezcla

Mediante esta planta se podía crear una red para la pesca, pertenece al distrito
de Tocache, región de San Martin.

Ejemplo: Mi tío se fue a pescar con su Huaquisha.

MULATAMBO

Mula = animal Tambo = choza artesanal

Significa animal posando bajo la sombría choza artesanal, este centro poblado
se encuentra ubicado en el distrito de Shunte, provincia de Tocache, región de
San Martin.

Ejemplo: Ayer vi un lindo caballo bajo un tambo.

PALMAWASI

Palma= palmera Wasi= casa

Significa casa de palmera, este pertenece al distrito de Uchiza.

Ejemplo: José sembró palmeras en su casa.

PUCAYACU

Puca = rojo Yacu = agua

Significa agua de color rojizo, este afluente de agua se encuentra ubicado en el


distrito de Tocache.

Ejemplo: Estoy sorprendido de las aguas de Pucayacu.

37
SHICSHIYACU

Shicshi = comezón Yacu = agua

Significa aguas que comezonan, está quebrada se encuentra ubicada en el


distrito de Tocache.

Ejemplo: Me fui a bañar en la quebrada de Shicshiyacu.

UCHIZA
Ut= significa candela o fuego Chipzan= vienen juntos

Significa que vienen junto a la candela. Distrito de la provincia de Tocache.

Ejemplo: Hoy haremos juntos candela en Uchiza.

YACUSISA

Yacu = agua Sisa = flores con dulce aroma

Es un afluente de agua con abundante variedad de flores cerca o a orillas de


esta quebrada, está ubicado en el distrito de Tocache, región de San Martin.

Ejemplo: Cuando fui a Yacusisa percibí un aroma a flores.

YANAJANCA

Yana = negro, oscuro Janca = Profundidad

Significa un agujero profundo y oscuro, este se encuentra en el distrito de Nuevo


Progreso de la provincia de Tocache, departamento de San Martin.

Ejemplo: Mi compañero cayó en una Yanajanca.

38
CAPÍTULO III

CONCLUSIONES

Al desarrollar el presente trabajo quisimos ampliar nuestro campo de visión sobre


los topónimos, hemos revisado distintos enfoques de autores, diferentes tesis y
concluimos que es importante conocer las diferentes provincias, distritos,
caseríos, quebradas y ríos de nuestro departamento de San Martín.

A lo largo de nuestra investigación pudimos conocer la multiculturalidad. Tuvimos


el honor de entrevistar a personas que con sus conocimientos lograron
enriquecernos con los mitos y leyendas que aún en la actualidad identifican a
nuestra cultura.

39
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

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Baulig, E. (1982). La cursiva es nuestra.

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40
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Trapero, M. (1995). Revista El Museo Canario. España.

Velásquez, S. (2015) Tocache, encanto y misterio por conocer.

41
ANEXOS

42

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